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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La inclusión para las personas con discapacidad: entre la igualdad y la diferencia]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>La inclusi&oacute;n para las personas con discapacidad: entre la igualdad y la diferencia</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b><i>Inclusion for People with Disability: Between Equality and Diversity</i></b></p>     <p>Alix Sol&aacute;ngel Garc&iacute;a Ruiz*, Aleida Fern&aacute;ndez Moreno†</p>     <p>* Terapeuta Ocupacional UN. Mag&iacute;ster en desarrollo social y educativo UPN. Coordinadora del programa de prevenci&oacute;n y manejo de la discapacidad. Secretar&iacute;a Distrital de Salud de Bogot&aacute;. Miembro grupo de investigaci&oacute;n rehabilitaci&oacute;n e integraci&oacute;n social de la persona con discapacidad. Universidad del Rosario. <a href="mailto:asgarcia@saludcapital.gov.co">asgarcia@saludcapital.gov.co</a>    <br> † Terapeuta Ocupacional UN. Mag&iacute;ster en desarrollo social y educativo UPN. Docente Departamento de la Ocupaci&oacute;n Humana y Maestr&iacute;a en Discapacidad e Inclusi&oacute;n Social. Facultad de Medicina. Universidad Nacional de Colombia. <a href="mailto:cafernandezm@unal.edu.co">cafernandezm@unal.edu.co</a></p>     <p>Recibido: junio de 2005 Aceptado: agosto de 2005</p> <hr>     <p><b>Resumen</b></p>     <p>Este documento presenta un an&aacute;lisis sobre discapacidad, inclusi&oacute;n social, igualdad, diferencia desde distintos paradigmas de aproximaci&oacute;n a la realidad social de las personas con discapacidad.</p>     <p>A partir de los planteamientos de D&iacute;az (1), se hace una reflexi&oacute;n de la discapacidad desde los puntos de vista especialista, materialista y posmodernista; de la comprensi&oacute;n y aplicaci&oacute;n de los conceptos de inclusi&oacute;n y equidad usados cotidianamente por las entidades en sus pol&iacute;ticas, planes, programas y proyectos. La postura de diferentes organizaciones, partiendo de los paradigmas liberal, marxista y postestructuralista, permite entender desde cu&aacute;les concepciones se construyen las propuestas de acci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Finalmente, se ordenan las respuestas sociales seg&uacute;n el planteamiento de Avar&iacute;a (2) a partir de las matrices culturales de sobreprotecci&oacute;n y esfuerzo; las alternativas postuladas por Santos (3) y D&iacute;az (1) quienes destacan la diversidad y el reconocimiento de la diferencia como una forma de inclusi&oacute;n y de libertad recuperando el papel protag&oacute;nico de los sujetos con discapacidad, su entorno local y el estado.</p>     <p><b>Palabras clave:</b> personas con discapacidad, equidad, diversidad cultural.</p>     <p><b>Abstract</b></p>     <p>This document presents a discussion about disability, social inclusion, equality and diversity based on different paradigms on the approach to social reality of people with disability.</p>     <p>From Diaz (1), a reflexion is made about disability form esencialist, materialistic and postmodernist points of view; and about an understanding and application of the concepts of inclusion and equity used daily by entities in their policies, programs, plans and projects. Different organizations positions from the liberal, Marxist and poststructuralist paradigms allow us to understand from where action proposal are made.</p>     <p>Finally, the social answer according to Avar&iacute;a (2) is organized from cultural matrix of overprotection and effort. Alternatives postulated by Santos (3) and Diaz (1) state that diversity and recognition of differences, such as inclusion and freedom, recover the staring rol disable people, their local environment ant the state.</p>     <p><b>Key words:</b> Disabled people, equity, cultural diversity.</p> <hr>     <p><b>ANTECEDENTES: DISCAPACIDAD Y PARADIGMAS DE LA EQUIDAD</b></p>     <p>El ser humano seg&uacute;n Casado y Egea (4) tiene la tendencia, o m&aacute;s bien, la necesidad, de ponerle nombre a todo lo que le rodea, es decir, ponerle “etiqueta” a las cosas, ideas, objetos. La discapacidad es el nombre que se da a algo, as&iacute; entonces el concepto de discapacidad depende desde d&oacute;nde se mire; hemos decidido hablar de discapacidad desde el punto de vista social, partiendo de la premisa de que la discapacidad es una construcci&oacute;n social.</p>     <p>La discapacidad no se considera la consecuencia de una deficiencia. La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (5), destaca que en el modelo social de la discapacidad, se argumenta que las barreras a la participaci&oacute;n son causas importantes de la discapacidad. As&iacute; la discapacidad, no se entiende como un proceso que tiene origen en el individuo, sino m&aacute;s bien en procesos sociales amplios: en la interacci&oacute;n interpersonal e interinstitucional, en las oportunidades que ofrece el medio social, Jim&eacute;nez (6).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Seg&uacute;n Casado y Egea (4), el enfoque social toma como referencia normativa general los derechos humanos y como objetivo pol&iacute;tico b&aacute;sico la no discriminaci&oacute;n. Por tanto, se promueven las normas legales por el reconocimiento de los derechos, y las personas pasan de ser objetos de la caridad a ser sujetos de derecho, lo que significa que son y deben ser reconocidos como ciudadanos, Garc&iacute;a (7). Puede decirse, entonces, que la discapacidad es un asunto de todos e implica el reconocimiento que como ciudadanos hacemos sobre las diferencias y la respuesta que les damos a &eacute;stas.</p>     <p>En un sentido m&aacute;s amplio, D&iacute;az (1), plantea tres paradigmas para entender el concepto de discapacidad: esencialista, materialista y posmoderno. Para el paradigma <i>esencialista</i> la discapacidad se explica desde la normalidad, se minimiza el papel de la cultura, es una “tragedia personal”, es enfermedad, se asocia a programas pol&iacute;ticos conservadores; para el <i>materialista</i> est&aacute; mediatizada por unas condiciones sociales y econ&oacute;micas dadas, no es una condici&oacute;n inherente al individuo, no es s&oacute;lo un constructo social, sino una etiqueta cuyo efecto es el afianzamiento de la marginaci&oacute;n social. En el paradigma <i>posmoderno</i> se trabaja por el cambio de las normas y los valores, por el derecho a ser reconocido y a participar de los escenarios de la vida personal, profesional, econ&oacute;mica y pol&iacute;tica, por la comprensi&oacute;n del uso del lenguaje, y se cuestiona el car&aacute;cter universal en torno a la discapacidad. Por supuesto, se debe entender que hablar de la discapacidad ser&aacute; una postura pol&iacute;tica de los estudiosos de la misma.</p>     <p>La discapacidad se&ntilde;ala Garc&iacute;a (7), hoy la entendemos como una construcci&oacute;n social que parte del no reconocimiento de las diferencias del otro. En decir, del c&oacute;mo la sociedad aborda el tema de la diferencia, comparable con todas las formas de discriminaci&oacute;n que han existido ya sea por g&eacute;nero, etnia, clase social o, en este caso, discapacidad. La discapacidad, entonces, no existir&iacute;a si todas las personas nos reconoci&eacute;ramos en las diferencias, simplemente ser&iacute;amos o somos seres diferentes.</p>     <p><a name="t1"></a>Tabla 1. Equidad e inclusi&oacute;n desde los paradigmas</p>     <p><img src="img/revistas/recis/v3n2/v3n2a13t1.jpg"></p>     <p>Hablar de diferencias nos lleva a hablar de equidad y de igualdad. D&iacute;az (1) propone tres posturas relacionadas con la equidad y la inclusi&oacute;n desde los paradigmas liberal, marxista y posestructuralista (<a href="#t1">tabla 1</a>). Desde el punto de vista del <i>paradigma liberal</i> se promueve la equiparaci&oacute;n o igualdad de oportunidades, las minor&iacute;as son objetos de una pol&iacute;tica que provee un tratamiento diferencial, generalmente focalizado: la diversidad es orientada a la asimilaci&oacute;n y al individualismo y desde la inclusi&oacute;n, las respuestas est&aacute;n orientadas a compensar las desigualdades. Desde el <i>paradigma marxista</i>, en la equidad, para superar las condiciones sociales, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas que produce la dominaci&oacute;n, se reconocen las diferencias culturales de las minor&iacute;as, las cuales son una desventaja social, la diversidad orientada a generar contrahegemon&iacute;a y la inclusi&oacute;n que coordina programas sociales y econ&oacute;micos. Y en el <i>paradigma posestructuralista</i> el reconocimiento se da m&aacute;s en la diferencia que en la oportunidad, las minor&iacute;as son sujetos part&iacute;cipes en la construcci&oacute;n de la pol&iacute;tica, la diversidad est&aacute; orientada al di&aacute;logo e integraci&oacute;n intercultural, la identificaci&oacute;n y los consensos-disensos; por lo tanto, la inclusi&oacute;n es una actitud que implica reconocer el poder, el lenguaje y las relaciones.</p>     <p><b>PARADIGMAS DE INCLUSI&Oacute;N Y EQUIDAD</b></p>     <p>Hasta hace poco tiempo el uso del t&eacute;rmino de <i>integraci&oacute;n</i> primaba para indicar la participaci&oacute;n de las personas con discapacidad en diferentes &aacute;mbitos de su vida y su cotidianidad, aunque estaba especialmente referido a la integraci&oacute;n escolar y a la integraci&oacute;n laboral. Pero diversos an&aacute;lisis y estudios como los de Blanco (8), Verdugo (9), Arnaiz (10) y Naicker y Garc&iacute;a (11), sobre los procesos y los resultados dejaron ver que las acciones y los programas no cumpl&iacute;an las expectativas, y que era necesario un nuevo t&eacute;rmino que de alguna manera renovara el sentido de justicia y diera opciones a las personas en situaci&oacute;n de discapacidad para participar en un mundo m&aacute;s equitativo, donde se reconocieran y se potencializar&aacute;n sus diferencias en todos los &aacute;mbitos.</p>     <p>Casado y Egea (4) se&ntilde;alan que en la Unesco se plante&oacute; un tema general en relaci&oacute;n con la necesidad de dar con una definici&oacute;n aceptable de educaci&oacute;n inclusiva, y de distinguirla de la integraci&oacute;n o de la inserci&oacute;n en el plan general de educaci&oacute;n. La Unesco ha adoptado a escala internacional el t&eacute;rmino inclusi&oacute;n y otros organismos internacionales lo han aceptado mostrando su vigencia. As&iacute;, un elemento esencial del concepto de inclusi&oacute;n guardaba relaci&oacute;n con los cambios sistem&aacute;ticos en la escuela y el distrito escolar, y con el planeamiento de la ense&ntilde;anza en los gobiernos local y central. La inserci&oacute;n en el plan general, por el contrario, se refer&iacute;a a individuos o grupos peque&ntilde;os dentro del sistema actual, sin que se dedujera necesariamente que hab&iacute;a que cambiar el sistema para posibilitar la inclusi&oacute;n de otros ni&ntilde;os.</p>     <p>As&iacute;, seg&uacute;n Blanco, citada por D&iacute;az y Fern&aacute;ndez (12), una diferencia relevante entre integraci&oacute;n e inclusi&oacute;n reside en que se pasa de considerar el individuo como sujeto, como individuo particular quien se integra y en quien se ubica el “problema”, a pensar en el contexto escolar en su conjunto, el cual debe satisfacer las necesidades de todos los que se encuentran en &eacute;l.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este sentido, la inclusi&oacute;n no debe verse restringida a las personas, familias o escuelas; D&iacute;az (1) habla de la inclusi&oacute;n m&aacute;s como una actitud, una forma de sentir, una forma de valorar, m&aacute;s que de creencias. Esto lo configura como un t&eacute;rmino m&aacute;s amplio en el &aacute;mbito social, y por ello la inclusi&oacute;n no es un problema de acciones puntuales. En algunos contextos se habla hoy de inclusi&oacute;n como una nueva alternativa orientada hacia la innovaci&oacute;n, que reconozca y atienda la diferencia y la complejidad de la discapacidad D&iacute;az y Fern&aacute;ndez (12).</p>     <p><a name="t2"></a>Tabla 2. Postulados y acciones relacionados con la inclusi&oacute;n social de personas con discapacidad</p>     <p><img src="img/revistas/recis/v3n2/v3n2a13t2.jpg"></p>     <p>Atendiendo a los postulados de D&iacute;az (1), la equidad y la inclusi&oacute;n se pueden analizar desde los paradigmas los enunciados presentados en la <a href="#t2">tabla 2</a>, donde Inclusi&oacute;n Internacional (13) representa a las asociaciones a favor de las personas con deficiencia intelectual; en la Declaraci&oacute;n de Madrid (14), convergen diferentes actores estatales, organismos no gubernamentales y otros sectores de la poblaci&oacute;n con y sin discapacidad; el Consejo Nacional de Pol&iacute;tica Econ&oacute;mica y Social de Colombia [Conpes (15)], entidad gubernamental, y el Instituto Interamericano del Ni&ntilde;o (16), que representa a la Organizaci&oacute;n de Estados Americanos [OEA (17)].</p>     <p>En relaci&oacute;n con los principios presentados tanto por inclusi&oacute;n internacional como en la Declaraci&oacute;n de Madrid, se hace evidente que sus postulados parten de una condici&oacute;n de “desventaja social” que implica, seg&uacute;n D&iacute;az (1), superar las condiciones sociales, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas que producen la dominaci&oacute;n, entonces se pueden relacionar con el paradigma marxista, porque se buscan trasformaciones y reconocimiento social de diferencias culturales. Lo expuesto se refleja en los principios de inclusi&oacute;n internacional, tales como: apoyo a la familia, integraci&oacute;n a la comunidad, autodeterminaci&oacute;n y autodefensa, educaci&oacute;n, oportunidades de empleo, trabajo y formaci&oacute;n profesional, apoyo econ&oacute;mico, papel de los gobiernos, evaluaci&oacute;n y seguimiento de servicios y la revisi&oacute;n de medidas legales, y en lo expuesto en la Declaraci&oacute;n de Madrid (14), como: cambio de actitudes, servicios que promueven vida independiente, apoyo a las familias, apoyo especial a las mujeres con discapacidad, l&iacute;neas de acci&oacute;n de la discapacidad, empleo como clave para la inser ci&oacute;n social y “nada para las personas con discapacidad sin las personas con discapacidad”.</p>     <p>As&iacute; mismo, al revisar el documento Conpes 80 de 2004 (15), como el instrumento propuesto por el gobierno colombiano para hacer efectiva la pol&iacute;tica nacional de atenci&oacute;n a la poblaci&oacute;n con discapacidad y ver sus postulados a la luz de la propuesta de D&iacute;az (1), las orientaciones de la pol&iacute;tica nacional de discapacidad responden a un paradigma liberal que da cumplimiento a las convenciones internacionales, en especial a las Normas Uniformes de 1994 sobre los derechos de las personas con discapacidad, y a la Convenci&oacute;n Interamericana para la eliminaci&oacute;n de todas las formas de discriminaci&oacute;n contra las personas con discapacidad (18).</p>     <p>De otra parte, analizando los postulados presentados por el Instituto Interamericano del Ni&ntilde;o [IIN (16)], el documento “La inclusi&oacute;n de la ni&ntilde;ez con discapacidad”, “<i>La inclusi&oacute;n es un derecho que hace un bien educativo con sentido social… Supone una cultura que no discrimina sino que encuentra en todos sus miembros posibilidades de estar en sociedad</i>”. En este documento se se&ntilde;ala que las iniciativas internacionales de las Naciones Unidas, Unesco, Banco Mundial y Organizaciones no gubernamentales, han contribuido a desarrollar el consenso de que todos los ni&ntilde;os tienen el derecho a ser educados juntos, sin importar su discapacidad o dificultad para aprender, y la inclusi&oacute;n es un derecho que hace un bien educativo con sentido social, postulados que si bien parecieran enarbolar los preceptos b&aacute;sicos del paradigma posestructuralista en cuanto al reconocimiento y aceptaci&oacute;n de la diferencia, centra la opci&oacute;n en la educaci&oacute;n casi como &uacute;nica v&iacute;a se&ntilde;alando que “<i>La inclusi&oacute;n ha sido el logro m&aacute;s efectivo para asegurar las necesidades de aprendizaje de los estudiantes en clases y escuelas comunes</i>”. Es en estas definiciones donde empiezan a evidenciarse las fracturas y distancias respecto al paradigma posestructuralista, porque el hecho de llevar al ni&ntilde;o al aula como si fuese un asunto t&eacute;cnico, centrado en el acceso educativo, no resuelve las profundas contradicciones del sistema educativo en cuanto a la permanencia y calidad ofrecida para los escolares con discapacidad, ni al reconocimiento y potenciaci&oacute;n de las diferencias. En el documento tampoco se examinan las relaciones de poder, los lenguajes ni las relaciones que en el espacio escolar se construyen.</p>     <p>El Instituto Interamericano del Ni&ntilde;o (16), al defender la igualdad de oportunidades y autosuficiencia econ&oacute;mica, como se&ntilde;alar&iacute;a D&iacute;az (1), se muestra una educaci&oacute;n que se pone al servicio de la sociedad y de las competencias del mundo moderno, por tanto no se configura como una <i>escuela para los sujetos</i>, y se ubica entonces en el paradigma liberal, en especial porque al examinar el documento, se plantean como los retos, desaf&iacute;os y compromisos de la inclusi&oacute;n educativa, los siguientes:</p>     <blockquote>       <p>Los maestros deben ser <i>entrenados</i> para la diversidad de necesidades del grupo; necesitan no s&oacute;lo apoyo t&eacute;cnico en cuanto a su capacitaci&oacute;n, sino apoyo psicol&oacute;gico para enfrentar determinadas circunstancias…; desarrollo de un curr&iacute;culo inclusivo, que supone que la repetici&oacute;n no es el instrumento adecuado para el manejo de situaciones especiales…; adecuaci&oacute;n de los locales para el correcto desplazamiento de los ni&ntilde;os; incorporaci&oacute;n de innovaciones y adecuaciones curriculares; cuando sea necesario, incorporaci&oacute;n de ense&ntilde;anza complementaria para asegurar la permanencia y progreso; cuando se imparte la ense&ntilde;anza desde distintas instituciones, la conexi&oacute;n o intercambio entre las mismas debe ser estrecha; cuando la naturaleza y/o grado de discapacidad no posibilita la integraci&oacute;n en establecimientos comunes, podr&aacute; impartirse solo en escuelas especiales; creaci&oacute;n de &aacute;rea espec&iacute;fica dedicada a la sensibilizaci&oacute;n de la escuela regular, con programa espec&iacute;fico para cumplir la funci&oacute;n con docentes de educaci&oacute;n com&uacute;n, padres de familia y sociedad en general; presencia cercana de los hacedores y programadores de pol&iacute;ticas con quienes la llevan adelante en el diario vivir.</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Tal y como se observa, aun en estos postulados los escolares en situaci&oacute;n de discapacidad se identifican en el mejor de los casos como <i>beneficiarios</i> de programas y acciones asistenciales y no como protagonistas ni como sujetos dentro de sus propios procesos educativos, ni siquiera se contemplan sus anhelos, intereses y menos a&uacute;n sus deseos. En s&iacute;ntesis, en estos “retos, desaf&iacute;os y compromisos” se hace evidente la distancia entre la inclusi&oacute;n que el documento promulga conceptualmente con las limitadas acciones que plantea operativamente. Adem&aacute;s no refleja una comprensi&oacute;n sobre la realidad o la complejidad de la interacci&oacute;n entre los sujetos que se encuentran en ese espacio particular denominado escuela.</p>     <p><b>MATRICES CULTURALES DE LA INCLUSI&Oacute;N</b></p>     <p>Atendiendo a la din&aacute;mica interactiva que supone la interacci&oacute;n entre una persona con discapacidad y su entorno, se hace imprescindible realizar algunas consideraciones en relaci&oacute;n con la cultura a la que la persona pertenece, un buen punto de partida en este sentido lo constituye el estudio denominado &laquo;Situaci&oacute;n de las mujeres con discapacidad en Chile”; investigaci&oacute;n desarrollada por Bl&aacute;zquez, Avaria, Cer&oacute;n, Insignia y Santib&aacute;&ntilde;ez para Fondo Nacional de la discapacidad de Chile (2000), estudio que se describe y analiza sint&eacute;ticamente a continuaci&oacute;n.</p>     <p>Avaria (2) destaca que este estudio se orient&oacute; principalmente a identificar y caracterizar los obst&aacute;culos y facilitadores m&aacute;s cr&iacute;ticos que intervienen en los procesos de integraci&oacute;n y participaci&oacute;n de las mujeres con discapacidad. Los resultados del estudio permitieron identificar dos configuraciones culturales relevantes. En principio una matriz cultural que fue denominada de la <i>sobreprotecci&oacute;</i> n y, por otro lado, una matriz cultural denominada del <i>esfuerzo</i>, las que conformar&iacute;an, seg&uacute;n los autores, el mundo de la discapacidad.</p>     <p>La matriz cultural de <i>la sobreprotecci&oacute;n</i> se constituye en una respuesta a las condiciones sociales que hist&oacute;ricamente han constituido el ambiente en que las familias y las personas que presentan discapacidad han debido desenvolverse. Su conformaci&oacute;n se constituye como consecuencia de una construcci&oacute;n hist&oacute;ricamente modelada, esto se explica porque la sociedad se ha relacionado con el mundo de la discapacidad negando su existencia. ...(Al interior del mundo de la discapacidad la negaci&oacute;n de la persona aparece como una distinci&oacute;n compartida. Esta negaci&oacute;n toma diferentes formas entre ellas todas las formas de discriminaci&oacute;n, invalidaci&oacute;n y exclusi&oacute;n social).</p>     <p>En el estudio se destacan la invisibilizaci&oacute;n y la cosificaci&oacute;n, como formas discursivas que elaboran las mujeres al referirse a la negaci&oacute;n de su calidad de sujetos. Tambi&eacute;n se afirma que la vivencia y las formas de discriminaci&oacute;n facilitan la reproducci&oacute;n y cristalizaci&oacute;n de la denominada matriz de la sobreprotecci&oacute;n, en donde la funci&oacute;n es resguardar y proteger a mujeres y hombres con discapacidad, de la agresividad social. El origen de &eacute;sta se relaciona principalmente con la intenci&oacute;n de respetar y reconocer los derechos de las personas con discapacidad como sujetos con identidad y vida propias. Avaria (2).</p>     <p>Si bien es cierto que tal y como lo se&ntilde;ala Jim&eacute;nez (6), la “existencia de redes de protecci&oacute;n es un primer requisito para evitar los procesos de exclusi&oacute;n social”, y que la familia debe constituirse como la red primaria para el desarrollo de afectos y de posibilidades de desarrollo general, estas mismas redes deben ser observadas cr&iacute;ticamente porque si su funcionamiento es de sobreprotecci&oacute;n “es m&aacute;s bien un obst&aacute;culo a la plena integraci&oacute;n social de mujeres y hombres con discapacidad” porque seg&uacute;n Avaria (2), en dicha matriz la sobreprotecci&oacute;n, aunque surge como una manera de responder a las resistencias sociales, a la discriminaci&oacute;n y a la exclusi&oacute;n, encierra en s&iacute; misma un riesgo, inhibe e impide un desarrollo personal que potencie las habilidades y capacidades de las mujeres y hombres en tanto sujetos integrales.</p>     <p>Al analizar la matriz de sobreprotecci&oacute;n, &eacute;sta encaja dentro del paradigma liberal porque, como lo se&ntilde;ala D&iacute;az (1), aqu&iacute; la discapacidad se ve como un problema individual, es una tragedia que le ocurri&oacute; a esa pobre persona que naci&oacute; con ese problema o que a lo largo de la vida le ocurri&oacute; eso, por ello en la matriz de sobreprotecci&oacute;n todos –en especial la personas del entorno inmediato– destaca su carencia y no su potencialidad, y es por ello que se ven en la obligaci&oacute;n de “protegerlos”. La respuesta social es de asistencia y de suministro de servicios para individuos.</p>     <p>De otra parte, la matriz cultural del esfuerzo se constituye en la l&oacute;gica de superaci&oacute;n personal, donde la persona quiere salir adelante, donde seg&uacute;n Avaria (2), se desdobla un doble esfuerzo, una ruptura cognitiva, es decir, vencer las autolimitaciones que se vinculan con la agresi&oacute;n que implica la cosificaci&oacute;n, se trata de una autoafirmaci&oacute;n, de una autodemostraci&oacute;n de las propias capacidades. Adem&aacute;s, se intenta demostrar a sus entornos que las mujeres y los hombres con discapacidad pueden aportar a la sociedad.</p>     <p>La matriz cultural del esfuerzo se caracteriza porque en ella se desarrollan mujeres y hombres que se autodefinen como luchadores. Aquellos sujetos que comparten la matriz cultural del esfuerzo y que responden al perfil del luchador, se imponen una serie de principios y reglas vitales que intentan establecer las condiciones b&aacute;sicas que propicien un desarrollo personal y una inserci&oacute;n social que favorezca su realizaci&oacute;n como seres humanos. Comparten principios de autovaloraci&oacute;n y aceptaci&oacute;n de sus condiciones de discapacidad, a trav&eacute;s de una l&oacute;gica constante de demostraci&oacute;n social de sus potencialidades Avar&iacute;a, (2).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si llevamos estos planteamientos y los confrontamos con la propuesta de D&iacute;az (1), el an&aacute;lisis de la matriz del esfuerzo se ubicar&iacute;a dentro del paradigma marxista, donde se muestra c&oacute;mo algunos pocos superan las condiciones de la desventaja social en las que est&aacute;n inmersos, y donde las personas luchan por reducir los or&iacute;genes de la desigualdad y la exclusi&oacute;n.</p>     <p>Esta matriz que Avaria (2) presenta como ideal, concentra la responsabilidad en unos pocos “h&eacute;roes” o personas que a pesar de su situaci&oacute;n de discapacidad logran sobrevivir y sobresalir en circunstancias adversas, por ello no se producir&aacute; suficiente presi&oacute;n como pensaban en Chile los autores del estudio, porque ser&iacute;an s&oacute;lo algunas personas las que estar&iacute;an en esta matriz.</p>     <p><b>DISCUSI&Oacute;N</b></p>     <p>Seg&uacute;n Avaria (2), el planteamiento primario de la sociedad es que ella est&aacute; construida para personas normales, la socializaci&oacute;n prepara a los sujetos para la normalidad. Esta l&oacute;gica de inclusi&oacute;n negar&aacute; la calidad de sujetos de aquellos que resulten diferentes, se les disminuye en su calidad de sujetos independientes y habilitados. Las personas con discapacidad –y tambi&eacute;n sus familias– son sujetos invisibilizados por la diferencia, relegados a la no ciudadan&iacute;a, se les niega, lo visible es su condici&oacute;n de incapacidad. En realidad, si se le examina ser&iacute;a una l&oacute;gica de la exclusi&oacute;n pues como la misma Avar&iacute;a (2) plantea: “esta distinci&oacute;n podr&iacute;amos afirmar es la que establece el l&iacute;mite de los que quedan dentro y los que quedan fuera”.</p>     <p>Entonces, y en contraposici&oacute;n, es necesario configurar una visi&oacute;n de sujeto orientada hacia el reconocimiento y la promoci&oacute;n de la diferencia, la potencialidad y la autodeterminaci&oacute;n como espacios de proyecci&oacute;n y de realizaci&oacute;n personal y colectiva D&iacute;az y Fern&aacute;ndez (12). Para lograrlo “el reto est&aacute; en la consecuci&oacute;n de un mayor nivel de <i>igualdad</i> que consiste en incrementar la capacidad de los individuos y las sociedades para reducir la vulnerabilidad ante la pobreza y promover la autonom&iacute;a de las personas” Jim&eacute;nez (6).</p>     <p>D&iacute;az (1) se&ntilde;ala que en el paradigma posestructuralista hablar&iacute;amos de un reconocimiento y potenciaci&oacute;n de la multiculturalidad, es decir, que la multiculturalidad se fundamente m&aacute;s en la diferencia. As&iacute;, esta propuesta ser&iacute;a “una forma alternativa de pensar alternativas”, a la manera de Santos (3) y para lograr los efectos deseados se requiere una formulaci&oacute;n y articulaci&oacute;n de alternativas que aumente el potencial de coaliciones de movimientos diversos –desde los que buscan la distribuci&oacute;n de la riqueza como Jim&eacute;nez (6) y por tanto destacan el valor de la igualdad, hasta los que abogan como D&iacute;az (1) por el respeto a la diversidad cultural (y por tanto destacan el valor de la diferencia) – “no se trata de reaccionar contra las desigualdades sino de trabajar por el cambio de las normas y los valores, y en ese cambio de normas y valores deben participar las comunidades con discapacidad … En ese sentido, la lucha se orienta m&aacute;s a que los sujetos puedan combinar una identidad cultural, ... en ese sentido hay un reconocimiento de una identidad cultural, no se debe ni minimizar ni abstraer la identidad cultural, pero s&iacute; combinarla con una participaci&oacute;n m&aacute;s intensa en la vida profesional, econ&oacute;mica, social, pol&iacute;tica, educativa…”</p>     <p>Porque en &uacute;ltimas para Santos (3), los principios y criterios de la inclusi&oacute;n social se dan mediante nuevas sinergias entre el principio de igualdad y el principio del reconocimiento de la diferencia. De acuerdo con este autor el car&aacute;cter emancipatorio del nuevo paradigma social que propone el posmodernismo de oposici&oacute;n basado en el <i>principio de reconocer al otro como igual</i>, donde si bien el autor no hace referencia clara a la discapacidad s&iacute; considera que los denominados por la sociedad locos se encuentran entre otros grupos discriminados por raz&oacute;n de su etnia, raza y sexo, reconocimiento rec&iacute;proco que no es nada distinto al moderno principio de <i>solidaridad</i>. Porque para &eacute;ste conocer es reconocer al otro como sujeto de conocimiento, es progresar en el sentido de elevar al otro del estatus de objeto al estatus de sujeto. Esta forma de conocimiento como reconocimiento es la que este autor denomina solidaridad. Y posteriormente aclara que el conocimiento y la solidaridad se dan s&oacute;lo en la diferencia.</p>     <p>Lo anterior exige, seg&uacute;n Santos (3), “<i>una articulaci&oacute;n posmoderna y multicultural de las pol&iacute;ticas de igualdad: tenemos derecho a ser iguales cada vez que la diferencia nos inferioriza; tenemos derecho a ser diferentes cuando la igualdad nos descaracteriza</i>”.</p>     <p><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p>De acuerdo con la revisi&oacute;n realizada, creemos que tanto la matriz cultural de la sobreprotecci&oacute;n como la matriz del esfuerzo, enunciadas por Avaria (2), si bien es cierto son posturas que procuran el desarrollo, debemos evolucionar hacia alternativas como las propuestas por D&iacute;az (1) y Santos (3) donde se reconozca y se potencialice la diferencia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las respuestas de inclusi&oacute;n social, requieren de unas propuestas pol&iacute;ticas democr&aacute;ticas del reconocimiento de todos los sujetos como protagonistas, lo que implica la redistribuci&oacute;n de poder, movilizaci&oacute;n social, empoderamiento de los grupos, y la autonom&iacute;a y autodeterminaci&oacute;n de los sujetos.</p>     <p>La inclusi&oacute;n social no siempre significa incorporarse en un contexto educativo o laboral, porque la participaci&oacute;n en estos escenarios depende del inter&eacute;s del sujeto. Para muchos la inclusi&oacute;n social es simplemente sentirse bien y hacer parte de… estar incluido es ser feliz…</p> <hr>     <p><b>REFERENCIAS</b></p>     <p>1. D&iacute;az O.C. Equidad, Inclusi&oacute;n y Discapacidad. Segundo Foro Distrital de Discapacidad [CD -ROM]. 2005.</p>     <p>2. Avaria A. Discapacidad: Exclusi&oacute;n/ Inclusi&oacute;n. Revista de la Maestr&iacute;a de Antropolog&iacute;a y Desarrollo. Disponible en <a href="/www.rehue.csociales.uchile.cl" target="_blank">/www.rehue.csociales.uchile.cl</a></p>     
<p>3. Santos B de S. La ca&iacute;da del Angelus Novus. Ed. ILSA U. Nacional. Bogot&aacute;, 2003.</p>     <p>4. Casado D, y Egea C, Las estrategias para el cambio pro inclusi&oacute;n de las personas con discapacidad. Espa&ntilde;a; 2000. Disponible en: <a href="http://usuarios.discapnet.es/disweb2000/art/estrategias.htm" target="_blank">http://usuarios.discapnet.es/disweb2000/art/estrategias.htm</a></p>     <p>5. Rehabilitaci&oacute;n Basada en Comunidad: una estrategia para la rehabilitaci&oacute;n, la igualdad de oportunidades, la reducci&oacute;n de la pobreza y la integraci&oacute;n social de las personas con discapacidad, Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud. 2005. Disponible en: <a href="/www.oms.org" target="_blank">/www.oms.org</a></p>     
<p>6. Jim&eacute;nez J.R.. Procesos de exclusi&oacute;n social: redes de participaci&oacute;n en personas con discapacidad. 2004. Disponible en <a href="/www.eduso.net/archivos/IVcongreso" target="_blank">/www.eduso.net/archivos/IVcongreso</a></p>     
<p>7. Garc&iacute;a, S. Rehabilitaci&oacute;n Basada en Comunidad, Estrategia de Derechos Humanos y Calidad de Vida para las personas con discapacidad. Bulletin ocupational therapy practice around the globe. World Federation of Occupational Therapists. 2005; 47:51</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>8. Blanco, R. Hacia una escuela para todos y con todos. En: Bolet&iacute;n 48. Proyecto Principal de Educaci&oacute;n. Bogot&aacute;. 1991. pp. 57 – 72.</p>     <p>9. Verdugo, M. A. De la segregaci&oacute;n a la inclusi&oacute;n escolar. Instituto Universitario de Integraci&oacute;n en la Comunidad (INICO). Universidad de Salamanca. Espa&ntilde;a. 2004. Disponible en <a href="/www.down21.org/revista/art_prof/A_verdugo" target="_blank">/www.down21.org/revista/art_prof/A_verdugo</a></p>     
<p>10. Arnaiz, P. Hacia una educaci&oacute;n eficaz para todos: la educaci&oacute;n inclusiva. Murcia, Espa&ntilde;a, 2002. Disponible en <a href="/www.pasoapaso.com.ve/GEMAS/gemas-160.htm" target="_blank">/www.pasoapaso.com.ve/GEMAS/gemas-160.htm</a></p>     
<p>11. Naicker, S.M. y Garc&iacute;a Pastor, C. De la ret&oacute;rica a la realidad: La educaci&oacute;n inclusiva en Sud&aacute;frica. Relieve Revista electr&oacute;nica de investigaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n educativa. 1998; 4:</p>     <p>12. D&iacute;az O.C. y Fern&aacute;ndez A. Problematizaci&oacute;n sobre las concepciones vigentes en la educaci&oacute;n de las personas en situaci&oacute;n de discapacidad En: Discapacidad e Inclusi&oacute;n Social: Reflexiones desde la Universidad Nacional de Colombia [CD -ROM]. Bogot&aacute; 2005</p>     <p>13. Principios de Inclusi&oacute;n Internacional. Inclusi&oacute;n Internacional. Disponible en: <a href="http://www.discapnet.es/DISWEB2000" target="_blank">www.discapnet.es/DISWEB2000</a>.</p>     <p>14. Declaraci&oacute;n de Madrid, 2002, Disponible en: <a href="http://www.discapnet.es" target="_blank">www.discapnet.es</a></p>     <p>15. Formulaci&oacute;n de la pol&iacute;tica p&uacute;blica en discapacidad 2002-2006. Conpes 80.</p>     <p>16. La inclusi&oacute;n de la ni&ntilde;ez con discapacidad. Instituto Interamericano del Ni&ntilde;o. Montevideo, 2001 Disponible en: <a href="/www.iin.org.uy" target="_blank">/www.iin.org.uy</a></p>     
<p>17. Normas uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad. Naciones Unidas. Nueva York. 1994 Disponible en: <a href="/www.onu.org" target="_blank">/www.onu.org</a></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p>18. Convenci&oacute;n interamericana para la eliminaci&oacute;n de todas las formas de discriminaci&oacute;n contra las personas con discapacidad. Organizaci&oacute;n de Estados Iberoamericanos. Guatemala. 1999 Disponible en: <a href="http://www.oei.es" target="_blank">http://www.oei.es</a></p>     <p>Lecturas sugeridas</p>     <p>1. Cruz I. La salud colectiva y la inclusi&oacute;n social de las personas con discapacidad. En revista: Investigaci&oacute;n y Educaci&oacute;n en Enfermer&iacute;a, Universidad de Antioquia, Medell&iacute;n, Vol. XXIII No.1 Marzo 2005.</p>     <p>2. D&iacute;az, O.C. (2003). Concepci&oacute;n de la Atenci&oacute;n Educativa de Personas con discapacidad. Documento de trabajo. Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional. Colombia.</p>     <p>3. Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. Diccionario de &Eacute;tica y de Filosof&iacute;a Moral, M&eacute;xico 2001.</p>     <p>4. P&aacute;ramo G. Valoraci&oacute;n de la Diversidad. En: Discapacidad e Inclusi&oacute;n Social: Reflexiones desde la Universidad Nacional de Colombia [CD -ROM]. Bogot&aacute;; 2005.</p></font>      ]]></body>
</article>
