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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La evolución del rugby: de deporte violento a deporte regulado]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario Facultad de Medicina ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[After it's birth in England in 1823 rugby has changed it's appearance from a violent sport to a quite controlled and regulated one. The most important rule changes that have contributed to a reduction of the injuries are described.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>La evoluci&oacute;n del rugby: de deporte violento a deporte regulado</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>The Evolution of Rugby: from a Violent Sport into a Regulated one</b></p>     <p>Besik Chaduneli*</p>     <p>* M&eacute;dico Universidad Estatal de Medicina, Ibilisi, Georgia. Especialista en Ejercicio F&iacute;sico para la Salud, Universidad Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario. Docente de la Facultad de Medicina de la misma Universidad. M&eacute;dico de la Liga de Rugby de Bogot&aacute;.</p>     <p>Recibido: marzo 30 de 2006 Aprobado: junio 4 de 2007</p> <hr>     <p><b>Resumen</b></p>     <p>Despu&eacute;s de su nacimiento en Inglaterra en 1823, el rugby ha dejado de ser un deporte netamente violento para convertirse en uno controlado y regulado. Aqu&iacute; se dan a conocer las modificaciones m&aacute;s importantes de las reglas que contribuyeron a la disminuci&oacute;n de las lesiones.</p>     <p><b>Palabras clave:</b> Rugby, historia, leyes, reglas, modificaciones, lesiones.</p>     <p><b>Summary</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>After it's birth in England in 1823 rugby has changed it's appearance from a violent sport to a quite controlled and regulated one. The most important rule changes that have contributed to a reduction of the injuries are described.</p>     <p><b>Key words:</b> Rugby, history, laws, rules, changes, modifications, injuries.</p> <hr>     <p>El rugby, uno de los deportes m&aacute;s jugados en el mundo, se caracteriza por tener una alta incidencia de lesiones. La gran popularidad de &eacute;ste tambi&eacute;n se ha reflejado en numerosas publicaciones m&eacute;dicas, la mayor&iacute;a de las cuales est&aacute;n enfocadas en lesiones deportivas. Sin embargo, hace falta una mirada anal&iacute;tica al recorrido hist&oacute;rico de este deporte para reconocer que el rugby ha sufrido muchas transformaciones, que en gran parte estaban dirigidas a la disminuci&oacute;n de lesiones.</p>     <p>En 2005 en la revista pedi&aacute;trica <i>Archives Of Disease In Childhood</i> apareci&oacute; un comentario sobre los ni&ntilde;os con problemas de comportamiento: “&iquest;Ser&aacute; que todos ellos necesitan ser vistos por un doctor? (…) Como mostr&oacute; Web Ellis, la habilidad de pensar y actuar diferente puede tener resultados extraordinarios (…) Debemos fomentar la creatividad de nuestros hijos”, concluye el autor (1). Pero &iquest;qui&eacute;n era Web Ellis y cu&aacute;les fueron los resultados extraordinarios que tuvo?</p>     <p>Seg&uacute;n la versi&oacute;n aceptada por el <i>Internacional Rugby Board</i> (IRB), en 1823 William Web Ellis, estudiante de una escuela de la ciudad de Rugby, Inglaterra, mientras jugaba un partido de f&uacute;tbol, por puro descuido de las reglas tom&oacute; el bal&oacute;n en sus manos y corri&oacute; toda la cancha con &eacute;l. Esta haza&ntilde;a fue el origen de un deporte nuevo: el rugby o “f&uacute;tbol de Rugby”.</p>     <p>Si este episodio tuvo o no un valor hist&oacute;rico es discutible. Lo que en realidad se conoce es que a principios del siglo XIX se dieron los primeros intentos de unificar las reglas del f&uacute;tbol que se jugaba en Inglaterra. Cada escuela ten&iacute;a sus propias reglas, acordadas por los capitanes de cada equipo s&oacute;lo hasta el d&iacute;a del partido. Sin embargo, las reglas eran m&aacute;s o menos similares en seis escuelas y solo en una de ellas, ubicada en la ciudad de Rugby, se jugaba una versi&oacute;n muy diferente del f&uacute;tbol, muy rudo y brutal. No estaban prohibidos los pu&ntilde;etazos, los golpes, las zancadillas u otras acciones violentas.</p>     <p>A pesar de eso, la popularidad de f&uacute;tbol de Rugby crec&iacute;a y se expand&iacute;a por todo el mundo con diferentes modificaciones. Incluso cruz&oacute; el Atl&aacute;ntico y entr&oacute; a los Estados Unidos en un per&iacute;odo dif&iacute;cil de su historia, pues acababa de terminar la guerra civil entre el Norte y el Sur; ahora los hijos de los veteranos de la guerra combat&iacute;an en un nuevo &laquo;campo de batalla&raquo;, la cancha, donde los enfrentamientos eran tan violentos que muchos se lesionaban gravemente y algunos incluso mor&iacute;an.</p>     <p>El juego que se practicaba en los Estados Unidos era un h&iacute;brido del f&uacute;tbol europeo y el rugby, pero m&aacute;s rudo y m&aacute;s violento. Las reglas no permit&iacute;an cambios de jugadores, no obstante, ellos tampoco quer&iacute;an abandonar el juego, pues consideraban que dejar el partido antes de tiempo y no resistir los dolores y las lesiones era una manifestaci&oacute;n de “falta de hombr&iacute;a”.</p>     <p>En 1905 en el <i>Chicago Tribune</i> apareci&oacute; el siguiente t&iacute;tulo: “18 jugadores de f&uacute;tbol murieron y 159 se lesionaron gravemente!” Este reportaje, acompa&ntilde;ado de fotos de los combatientes sangrientos, impuls&oacute; al presidente Teodoro Roosevelt a proclamar: “Exijo que el f&uacute;tbol cambie sus reglas sino ser&aacute; prohibido! La brutalidad y el juego sucio deben recibir el mismo castigo que un hombre que hace trampas jugando naipes”. Esta presi&oacute;n condujo a la implementaci&oacute;n de varias modificaciones, entre ellas el pase adelante y el uso obligatorio de los protectores, que le dieron los rasgos caracter&iacute;sticos a un nuevo deporte: el f&uacute;tbol americano.</p>     <p>En cambio, el rugby tom&oacute; una posici&oacute;n diferente frente a los protectores: hoy en d&iacute;a est&aacute; prohibido usar la protecci&oacute;n r&iacute;gida (2), aunque no est&aacute; definido si existe alguna relaci&oacute;n entre la incidencia de lesiones y el uso de los mismos. Por ejemplo, en el f&uacute;tbol americano, a pesar de implementar de manera obligatoria los cascos, en el per&iacute;odo 1940-1974 se observ&oacute; un aumento de la incidencia de lesiones de cabeza y de casos fatales; solo despu&eacute;s de la modificaci&oacute;n de las reglas, que prohibieron chocar con la cabeza, golpear intencionalmente con el casco, etc., se pudo reducir dicha tendencia (3). Aparte de eso, existe una opini&oacute;n seg&uacute;n la cual los protectores en vez de proteger, incluso pueden aumentar el riesgo de lesiones debido a que es posible que la conducta de los jugadores se modifique por sentirse protegidos contra las lesiones y, por ende, aumenten la fuerza de choque (4, 5, 6).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pero cambiar un juego violento con una alta incidencia de casos fatales no era f&aacute;cil. Deb&iacute;a implementarse un control sobre los partidos y para eso eran necesarias las reglas de juego. Las primeras aparecieron en 1845, dise&ntilde;adas por tres estudiantes de la escuela de Rugby, cuya edad oscilaba entre de 16-17 a&ntilde;os.</p>     <p>En 1863, con el fin de reducir la violencia en las canchas, se hicieron las primeras modificaciones de dichas reglas; entre otras, se prohibieron los golpes intencionales y las zancadillas. Sin embargo, muchos consideraban que los golpes eran un rasgo innato del juego y protestaron contra la p&eacute;rdida de esa “gran vieja tradici&oacute;n” que, seg&uacute;n ellos, convertir&iacute;a a los jugadores en “afeminados y est&eacute;riles”. Por fortuna las protestas no tuvieron &eacute;xito.</p>     <p>En 1871 tres ex alumnos de la escuela de Rugby modificaron de nuevo las reglas y eliminaron ciertos aspectos muy violentos. Siendo los tres abogados, no formularon reglas sino “leyes” que todav&iacute;a se llaman as&iacute;. Ese mismo a&ntilde;o apareci&oacute; la ley sobre <i>Mark</i>, que protege a los jugadores de defensa que atrapan limpiamente la pelota en su zona de 22 m, donde los ataques eran m&aacute;s feroces y causaban muchas lesiones.</p>     <p>En 1877 se redujo de veinte a quince la cantidad de jugadores por equipo (igual que hoy); con esto disminuy&oacute; de manera significativa la congesti&oacute;n en la cancha y la frecuencia de contacto f&iacute;sico.</p>     <p>En 1882 aparecieron los primeros referees que empiezan a establecer el orden en los partidos. Sin embargo, en principio ten&iacute;an funciones muy reducidas y no gozaban de tanto poder como hoy. Adem&aacute;s, el poco rigor de las leyes tambi&eacute;n contribu&iacute;a a que se perdiera el control sobre el partido.</p>     <p>Por otra parte, en los a&ntilde;os ochenta de siglo XIX un estratega militar y experto en ajedrez invent&oacute; una estrategia de ataque –la “cu&ntilde;a voladora”: antes de cobrar un penal, el equipo atacante formaba un grupo de jugadores que corr&iacute;a a toda la velocidad; inmediatamente antes de recibir el bal&oacute;n se entrelazaban formando una “cu&ntilde;a” humana que se clavaba con gran impulso en las formaciones de la defensa, la cual, seg&uacute;n las reglas, no pod&iacute;a moverse antes de que se jugara la pelota. As&iacute;, era imposible detener el ataque.</p>     <p>A pesar de sus excelentes resultados, la “cu&ntilde;a voladora” ten&iacute;a un defecto: dejaba muchos muertos. Entonces, era necesario modificar de nuevo las leyes. Aunque se intent&oacute; prohibir esta estrategia, durante a&ntilde;os aparec&iacute;an variaciones, todas con consecuencias fatales. Solo entre 1890 y 1893 se registraron setenta y un muertes en el rugby ingl&eacute;s. Finalmente, la lucha por la seguridad del juego termin&oacute; con &eacute;xito: la “cu&ntilde;a voladora” fue prohibida.</p>     <p>Hasta la &uacute;ltima d&eacute;cada del siglo XIX el partido se deten&iacute;a despu&eacute;s de cada <i>tackle</i><sup><a href="#n1">1</a><a name="1"></a></sup> (como en el f&uacute;tbol americano). La nueva ley le permiti&oacute; al jugador continuar el juego despu&eacute;s de ponerse de pie; tambi&eacute;n oblig&oacute; al <i>tackleador</i> a soltar al <i>tackleado</i> y a este a soltar la pelota. Con esta modificaci&oacute;n el juego se hizo m&aacute;s din&aacute;mico, sin afectar de forma significativa la seguridad de los jugadores.</p>     <p>En el siglo XX el nacimiento de la “medicina del deporte” –t&eacute;rmino que apareci&oacute; por primera vez en 1928 en las Olimpiadas de Invierno en St. Moritz, Suiza– contribuy&oacute; a la disminuci&oacute;n de la incidencia de lesiones. Hoy en d&iacute;a, los m&eacute;dicos gozan de una autonom&iacute;a envidiable en el rugby: pueden entrar a la cancha cada vez que lo consideren necesario, sin esperar el permiso del referee y sin que el partido se detenga. Gracias a eso es posible brindar una ayuda oportuna y casi inmediata a los lesionados.</p>     <p>En 1976 aparecieron por primera vez las “tarjetas de color”, aunque fueron suspendidas entre 1981 y 1987, per&iacute;odo en el que el juego se torn&oacute; m&aacute;s sucio. Solo desde 1992, con un nuevo cambio de las leyes, su uso se hizo obligatorio en todos los niveles. Ahora el jugador que recibe una tarjeta roja es expulsado y su equipo termina el partido con minor&iacute;a num&eacute;rica. Una tarjeta amarilla suspende al infractor por 10 min, tiempo significativo si se tiene en cuenta que el juego dura 80 min.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por otra parte, la aparici&oacute;n de la definici&oacute;n “juego peligroso” en las leyes le dio m&aacute;s rigurosidad al rugby. Bajo esta categor&iacute;a se calificaron: un <i>tackle</i> por encima de los hombros, un <i>tackle</i> tard&iacute;o o anticipado, <i>tacklear</i> al jugador que no lleva el bal&oacute;n, <i>tacklear</i> al jugador que no tenga sus pies en el suelo, etc. El juego peligroso amerita un castigo mayor – la sanci&oacute;n m&aacute;xima es la expulsi&oacute;n del jugador de la cancha.</p>     <p>Despu&eacute;s de 1969 se regulariz&oacute; el <i>maul</i>,<sup><a href="#n2">2</a><a name="2"></a></sup> cuando el derribamiento intencional de este se calific&oacute; como “juego peligroso”, debido a que al derrumbarlo los jugadores que lo componen tienen mayor riesgo de lesionarse por la reducida libertad de moverse.</p>     <p>La jugada que m&aacute;s modificaciones ha sufrido es el <i>scrum</i>.<sup><a href="#n3">3</a></sup><a name="3"></a> Con el tiempo, de una formaci&oacute;n peligrosa –donde ocurr&iacute;an m&aacute;s lesiones y de mayor gravedad (paraplej&iacute;a, tetraplej&iacute;a, etc.)–ha evolucionado en una m&aacute;s controlada: se prohibi&oacute; girar, levantar o derrumbar el <i>scrum</i>, entrar en contacto con impulso, etc. Estas acciones tambi&eacute;n se calificaron como “juego peligroso”.</p>     <p>Luego aparecieron las &oacute;rdenes del referee: “acuclillarse; pausa; formen”, implementando mayor control sobre esta formaci&oacute;n, debido a que obliga a los jugadores de las primeras l&iacute;neas del <i>scrum</i> a seguir dichos pasos, esperando las &oacute;rdenes del referee, antes de chocar entre s&iacute; utilizando los hombros y el cuello. Para reducir la duraci&oacute;n de contacto en el <i>scrum</i>, a finales del siglo XX apareci&oacute; la modificaci&oacute;n “ju&eacute;galo o pi&eacute;rdelo”, seg&uacute;n la cual el equipo que introduce el bal&oacute;n en la formaci&oacute;n debe jugarlo inmediatamente, sino ser&aacute; penalizado.</p>     <p>El 26 de agosto de 1995, el IRB permiti&oacute; a los clubes pagar salario a sus jugadores; as&iacute; se inici&oacute; una nueva era en el rugby: la profesional. Es curioso que un siglo antes, el 29 de agosto de 18 95, veinte clubes decidieran retirarse de la Uni&oacute;n de Rugby de Inglaterra debido a que esta promov&iacute;a el amateurismo y no estaba de acuerdo con que los jugadores recibieran compensaci&oacute;n por las lesiones deportivas. De esta manera, del rugby (o Rugby Union) surgi&oacute; un nuevo deporte: el <i>rugby league</i>.</p>     <p>Al parecer, la llegada del profesionalismo era una amenaza para la seguridad de los jugadores. En un estudio que compara la frecuencia de las lesiones en Escocia en los per&iacute;odos 1993-1994 (cuando el rugby era <i>aficionado</i>) y 1997-1998 (despu&eacute;s de su profesionalizaci&oacute;n) se demuestra que en la era profesional la cantidad de jugadores lesionados, tanto profesionales como aficionados, casi se duplic&oacute; (7). Otros estudios encontraron que existe una relaci&oacute;n directa entre el mayor nivel del juego (campeonatos profesionales, por ejemplo) y la mayor incidencia de lesiones; por el contrario, a menor nivel (campeonatos inter-universitarios, colegiales, etc.) la cantidad de lesiones es menor (8, 9, 10). Sin embargo, existe controversia entre los autores sobre las causas de este fen&oacute;meno.</p>     <p>En 1999 se permiti&oacute; que los <i>referees</i> centrales consultaran los casos discutibles (como un <i>try</i><sup><a href="#n4">4</a><a name="4"></a></sup> dudoso, una infracci&oacute;n dif&iacute;cil de detectar, etc.) a trav&eacute;s de la radiocomunicaci&oacute;n con el cuarto referee que, por medio de una grabaci&oacute;n de video, establec&iacute;a un cuadro verdadero del suceso y lo comunicaba al <i>referee</i> central, quien tomaba la decisi&oacute;n. El “video <i>referee</i> ” agreg&oacute; m&aacute;s control y justicia al juego: muy pocas veces el infractor quedaba sin castigo.</p>     <p>Las &uacute;ltimas modificaciones tendientes a la disminuci&oacute;n de lesiones aparecieron en 2007, hecho que comprueba una vez m&aacute;s que el rugby es uno de los deportes que busca soluciones para proteger a sus jugadores. La modificaci&oacute;n se refiere de nuevo al <i>scrum</i>. Esta vez las &oacute;rdenes del <i>referee</i> se transforman en “acuclillarse; tomar distancia; pausa; formen“. Esta innovaci&oacute;n (“tomar distancia”) se refiere a que los jugadores de la primera l&iacute;nea del <i>scrum</i> tienen que tocar a su oponente con el brazo extendido (2), controlando de esta manera la distancia entre ellos antes de chocarse con impulso.</p>     <p>La preocupaci&oacute;n sobre la seguridad del rugby tambi&eacute;n se manifiesta en que el Fondo M&eacute;dico del IRB incentiva los estudios dirigidos a la disminuci&oacute;n de lesiones, calificando como de primera prioridad aquellas sobre la concusi&oacute;n, las lesiones y biomec&aacute;nica del <i>tackle</i>, la epidemiolog&iacute;a de lesiones, entre otras (2).</p>     <p>Sin embargo, no solo las leyes aportan a la seguridad de los rugbistas: la filosof&iacute;a y el esp&iacute;ritu del rugby tambi&eacute;n pueden considerarse factores protectores contra la violencia. En el rugby se ense&ntilde;a a respetar al perdedor, sin el cual no existir&iacute;a un ganador; respetar al rival, quien no se considera como enemigo, sino como un amigo al que se enfrenta solamente en la cancha, pero quien fuera de ella vive con el mismo amor y pasi&oacute;n este deporte; todos los roces ocurridos durante el partido se olvidan y los rivales celebran el festivo del rugby en un llamado “tercer tiempo”, haci&eacute;ndose amigos y acerc&aacute;ndose m&aacute;s uno a otro. Sin este esp&iacute;ritu de verdaderos caballeros el rugby nunca saldr&iacute;a del clich&eacute; de deporte violento.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p><a name="n1"></a><a href="#1">1</a>. Un tackle ocurre cuando el portador de la pelota es agarrado por uno o m&aacute;s oponentes y derribado al suelo (2).</p>     <p><a name="n2"></a><a href="#2">2</a>. Una formaci&oacute;n donde la pelota es disputado por m&iacute;nimo tres jugadores (el portador de la pelota y un jugador de cada equipo), todos sobre sus pies, atrapados o asidos entre s&iacute; (2).</p>     <p><a name="n3"></a><a href="#3">3</a>. Un modo de reiniciar el juego, cuando ocho jugadores de cada equipo, asidos en tres l&iacute;neas por cada equipo, se juntan con sus oponentes de modo que las cabezas de las primeras l&iacute;neas quedan intercaladas (2).</p>     <p><a name="n4"></a><a href="#4">4</a>. Un try se marca cuando un jugador atacante es el primero en apoyar la pelota en el in-goal de los oponentes (2).</p> <hr>     <p><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p>1. Essex C, Williams AN. Images in paediatrics. Arch Dis Child 2005; 90:77.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000049&pid=S1692-7273200700020001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. International Rugby Board. The Laws of the Game of Rugby Union. IRB Official Web Site [serial online] 2007 [cited 2007 Feb 15]. Available from <a href="http://www.irb.com" target="_blank">http://www.irb.com</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000050&pid=S1692-7273200700020001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Levy ML, Ozgur BM, Berry C, Aryan HE, Apuzzo MLJ. Birth and evolution of the football helmet. Neurosurgery 2004; 55:656-662.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000051&pid=S1692-7273200700020001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. McIntosh AS, McCrory P. Effectiveness of headgear in a pilot study of under 15 rugby union football. Br J Sports Med 2001; 35:167-169.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000052&pid=S1692-7273200700020001200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Pettersen JA. Does rugby headgear prevent concussion? Attitudes of Canadian players and coaches. Br J Sports Med 2002; 36:19-22.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000053&pid=S1692-7273200700020001200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Finch CF, McIntosh AS, McCrory PM. What do under 15 year old schoolboy rugby union players think about protective headgear? Br J Sports Med 2001; 35:89-94.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000054&pid=S1692-7273200700020001200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Garraway WM, Lee AJ, Hutton SJ, Russell EBAW, Macleod DAD. Impact of professionalism on injuries in rugby union. Br J Sports Med 2000; 34:348-351.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000055&pid=S1692-7273200700020001200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Quarrie KL, Alsop JC, Waller AE, Bird YN, Marshall SW, Chalmers DJ. The New Zealand rugby injury and performance project. VI. A prospective cohort study of risk factors for injury in rugby union football. Br J Sports Med 2001; 35:157-166.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000056&pid=S1692-7273200700020001200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Clark DR, Roux C, Noakes TD. A prospective study of the incidence and nature of injuries to adult rugby players. S Afr Med J 1990; 77:559-62.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000057&pid=S1692-7273200700020001200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Garraway M, Macleod D. Epidemiology of rugby football injuries. Lancet 1995; 345:1485-7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000058&pid=S1692-7273200700020001200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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