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</front><body><![CDATA[   <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>La relaci&oacute;n profesor-alumno</b></p></font>  <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b> The teacher-student relationship</b></p>      <p>La relaci&oacute;n profesor-alumno -parte primordial de la ense&ntilde;anza de la Medicina como profesi&oacute;n y como arte- parece haberse difuminado en los &uacute;ltimos tiempos. A trav&eacute;s de algunos ejemplos de ambientaci&oacute;n, en este editorial se comentar&aacute; c&oacute;mo ha sido esta relaci&oacute;n a trav&eacute;s de la historia. Los especialistas en Historia de la Medicina sabr&aacute;n perdonar los errores en que se pueda incurrir, puesto que no se trata de realizar un recuento preciso de la misma.</p>      <p>En las primeras Escuelas de Medicina, situadas en el mundo griego cl&aacute;sico, se impart&iacute;a la ense&ntilde;anza a los alumnos centrados alrededor de un maestro de reconocido prestigio. Las bases de esta ense&ntilde;anza inicial de la Medicina se fundaban tanto en el conocimiento te&oacute;rico-filos&oacute;fico (que marcaba la diferencia entre estos m&eacute;dicos-fil&oacute;sofos y los emp&iacute;ricos sin instrucci&oacute;n espec&iacute;fica) como en el aprendizaje pr&aacute;ctico a trav&eacute;s de la observaci&oacute;n del trabajo del maestro con los pacientes. Este tipo de ense&ntilde;anza hac&iacute;a que se establecieran lazos especiales entre maestros y disc&iacute;pulos, como se expresa en los escritos del Juramento Hipocr&aacute;tico: <i>"Juro por Apolo m&eacute;dico… tener al que me ense&ntilde;&oacute; este arte en igual estima que a mis progenitores, compartir con &eacute;l mi hacienda y tomar a mi cargo sus necesidades si le hiciese falta; considerar a sus hijos como hermanos m&iacute;os y ense&ntilde;arles este arte, si quieren aprenderlo, de forma gratuita y sin contrato o compromiso".</i></p>      <p>M&aacute;s adelante, en la &eacute;poca medieval, empiezan a aparecer algunas universidades con un plan de estudios que es antecedente de la manera como se ense&ntilde;a hoy en d&iacute;a. La universidad medieval sol&iacute;a estar compuesta por cuatro facultades: la Facultad menor de Artes y otras tres facultades mayores de Teolog&iacute;a, Derecho y Medicina. A trav&eacute;s de estudios meramente te&oacute;ricos, el estudiante obten&iacute;a el grado de bachiller. Sin embargo, el t&iacute;tulo de <i>Bachiller en Medicina</i> otorgaba el grado de licenciado, lo cual permit&iacute;a el acceso a la pr&aacute;ctica m&eacute;dica pero obligaba al estudiante a estar bajo la tutela de un m&eacute;dico experimentado, al menos durante dos a&ntilde;os m&aacute;s. Al finalizar este periodo quedaba autorizado para ejercer plenamente la Medicina. Ahora bien, si pretend&iacute;a a su vez convertirse en profesor, pod&iacute;a optar al t&iacute;tulo de doctor luego de siete u ocho a&ntilde;os m&aacute;s de experiencia y de estudios.</p>      <p>Durante los siglos siguientes no parece haber mucha variaci&oacute;n en la manera de transmitir los conocimientos a los nuevos disc&iacute;pulos. Se crean nuevas escuelas y hospitales, los que eran generalmente regidos y administrados por las comunidades religiosas, donde unos pocos ten&iacute;an acceso a los libros. Se manten&iacute;a esa diferencia marcada entre los m&eacute;dicos-fil&oacute;sofos y los emp&iacute;ricos, pero en ambos grupos la ense&ntilde;anza se hac&iacute;a a trav&eacute;s de la experiencia transmitida del m&eacute;dico-profesor al disc&iacute;pulo-alumno.</p>      <p>En el siglo XV la invenci&oacute;n de la imprenta permite la r&aacute;pida difusi&oacute;n de los antiguos textos, por lo que el acceso a la informaci&oacute;n se ampl&iacute;a de forma extraordinaria. Sin embargo, la docencia al lado de la cama del enfermo, y no s&oacute;lo la ense&ntilde;anza te&oacute;rica, continuaba siendo fundamental.</p>      <p>Para ilustrar la importancia del profesor y del aprendizaje personalizado en la Medicina se puede tomar como ejemplo a Jean Nicolas Corvisar, m&eacute;dico de La Charit&eacute; de Par&iacute;s, profesor de Cl&iacute;nica M&eacute;dica en el &Eacute;cole de Sant&eacute; y en el Colegio de Francia al final del siglo XVIII. Su labor docente se describ&iacute;a de la siguiente manera: </p>      <blockquote>Consider&oacute; al hospital, a los disc&iacute;pulos y a los enfermos como un ej&eacute;rcito; parec&iacute;a un general escoltado por un numeroso Estado Mayor cuando ejercitaba cada ma&ntilde;ana a grupos de alumnos en la ciencia de la observaci&oacute;n. Les transmit&iacute;a la ciencia gracias a su esp&iacute;ritu vivaz y, claro, a su maravillosa memoria. Daba un gran impulso al estudio de la anatom&iacute;a patol&oacute;gica, pero se esforzaba en demostrar que el &uacute;nico fin de la medicina no es buscar por una est&eacute;ril curiosidad lo que los cad&aacute;veres pueden mostrar en particular, sino reconocer las enfermedades, en vida del paciente, por signos indubitables y s&iacute;ntomas constantes.<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a></blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La relaci&oacute;n del profesor Corvissar con su disc&iacute;pulo Ren&eacute; Laennec es tambi&eacute;n un reflejo de la estrecha amistad en la que pueden incurrir un profesor y un alumno. Las preguntas que se hac&iacute;a Laennec acerca de c&oacute;mo mejorar los hallazgos auscultatorios y que fueron la base del descubrimiento del estetoscopio las hizo al lado de su maestro Corvissar, a quien sucedi&oacute; despu&eacute;s en la C&aacute;tedra de Medicina del Colegio de Francia.</p>      <p>Existen muchos otros casos, entre ellos algunos de nuestra historia reciente. Se podr&iacute;an, por ejemplo, nombrar varios profesores de las facultades de Medicina de las universidades colombianas, quienes a pesar de las dificultades del ejercicio han dedicado parte de su escaso tiempo a ense&ntilde;arles a los estudiantes que rotan por sus servicios las experiencias que han tenido en su propia carrera como m&eacute;dicos.</p>      <p>Desde la segunda mitad del &uacute;ltimo siglo, a ra&iacute;z de la explosi&oacute;n tecnol&oacute;gica, la ense&ntilde;anza de la Medicina, y en general la educaci&oacute;n, ha evolucionado enormemente. La Medicina ha perdido la connotaci&oacute;n de arte para convertirse en un oficio; por esto, en pr&aacute;cticamente todos los pa&iacute;ses se han emprendido reformas curriculares que buscan preparar a los futuros m&eacute;dicos como mano de obra para cumplir con los requerimientos de un nuevo mundo productivo. En las universidades los alumnos cuentan con acceso a variadas formas de adquirir conocimiento, incluso fuera de los centros universitarios como pueden ser los modelos animados, Internet, la educaci&oacute;n virtual, entre otros. Los conocimientos a los que pueden acceder los estudiantes se han globalizado y posiblemente "han mejorado", pero en cierto modo tambi&eacute;n se ha llevado a una despersonalizaci&oacute;n en la educaci&oacute;n con el peligro de una deshumanizaci&oacute;n en el quehacer del m&eacute;dico.</p>     <p>&iquest;Cabe entonces preguntarse para qu&eacute; sirve el profesor en esta era de Internet y de las redes sociales que acerca el mundo al estudiante? Como dir&iacute;a Umberto Ecco: <i>"…Ante todo un docente, adem&aacute;s de informar, debe formar. Lo que hace que una clase sea una buena clase no es que se transmitan datos y datos, sino que se establezca un di&aacute;logo constante, una confrontaci&oacute;n de opiniones, una discusi&oacute;n sobre lo que se aprende en la escuela y lo que viene de afuera"</i>. Entonces, aunque lo importante actualmente es la Medicina basada en la evidencia, en muchos casos el m&eacute;dico-profesor puede aportarle a su disc&iacute;pulo la parte humana del abordaje al paciente, ense&ntilde;arle sobre la &eacute;tica y recalcarle sobre algunos puntos de la pr&aacute;ctica m&eacute;dica que no se van a encontrar en los libros ni en los ensayos cl&iacute;nicos controlados.</p>     <p>Por otro lado, &iquest;cabe tambi&eacute;n preguntarse cu&aacute;les son las funciones que debe tener el alumno que est&aacute; perfeccion&aacute;ndose como m&eacute;dico?</p>     <p>Volviendo a la historia, esta cita del Tratado Hipocr&aacute;tico refleja lo que requer&iacute;a un aprendiz para que fuera aceptado por Hip&oacute;crates:</p>     <blockquote>Quienquiera que est&eacute; por adquirir un conocimiento competente de medicina, debe poseer las siguientes condiciones: habilidad natural, instrucci&oacute;n, un lugar favorable para el estudio, intuici&oacute;n desde la ni&ntilde;ez, amor al trabajo, tiempo. Ante todo, se requiere una habilidad natural porque si la naturaleza se opone, todos los esfuerzos ser&aacute;n vanos. Pero cuando la naturaleza se&ntilde;ala el camino hacia lo mejor, entonces comienza la instrucci&oacute;n del arte del que el estudiante debe apoderarse por reflexi&oacute;n y convertirse en un alumno precoz en un lugar de trabajo favorable para el estudio. M&aacute;s a&uacute;n, &eacute;l tiene que trabajar un tiempo largo, de manera que el aprender eche ra&iacute;ces y produzca frutos adecuados y abundantes.</blockquote>     <p>Los planes y programas de las universidades actuales en nuestro pa&iacute;s se&ntilde;alan que el estudiante debe adquirir la experiencia, las competencias y el juicio cr&iacute;tico que le permitan m&aacute;s adelante encarar el diagn&oacute;stico, el tratamiento de las enfermedades, el pron&oacute;stico y los problemas de prevenci&oacute;n. Por tal motivo, nuestros planes de estudio est&aacute;n saturados de materias concernientes al diagn&oacute;stico y tratamiento. El estudiante se absorbe en los problemas cl&iacute;nicos, en la interpretaci&oacute;n de los ex&aacute;menes de laboratorio y presta poca atenci&oacute;n a los factores biol&oacute;gicos, psicol&oacute;gicos, econ&oacute;micos y sociales que suceden en el paciente, su familia y en la comunidad inmediata. Sin embargo, en algunos casos se delimita con claridad una tendencia hacia una ense&ntilde;anza m&aacute;s activa, en la que el estudiante asume la responsabilidad de un mayor protagonismo en su proceso de aprendizaje.</p>     <p>Desde el inicio de la carrera, el estudiante se involucra plenamente en el proceso y se ve c&oacute;mo entra a formar parte de los semilleros de investigaci&oacute;n o se acoge a la tutela de algunos de los profesores con la esperanza de que, estando a su lado, pueda "extraer" el conocimiento que le permita crecer como persona y como futuro m&eacute;dico. Es &eacute;sta la oportunidad que tiene el tutor para imprimir el sello de humanismo y &eacute;tica que requiere el buen m&eacute;dico.</p>     <p>Es importante se&ntilde;alar que las nuevas estrategias de ense&ntilde;anza de la Medicina son una evoluci&oacute;n importante para mejorar los conocimientos que debe tener un m&eacute;dico en este mundo globalizado; sin embargo, es igualmente importante resaltar que la masificaci&oacute;n es perjudicial y por este motivo se deber&iacute;a regresar a la figura profesor-alumno con el fin de volver a considerar a la Medicina como un arte y no solamente como un oficio que requiere s&oacute;lo de unas competencias.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Alberto V&eacute;lez Van Meerbeke, MD.    <br> Profesor Titular Coordinador Grupo de Investigaci&oacute;n en Neurociencias    <br> Director Revista Ciencias de la Salud    <br> ESCUELA DE MEDICINA Y CIENCIAS DE LA SALUD    <br> UNIVERSIDAD DEL ROSARIO</p>     <p><b>NOTA AL PIE</b></p>     <p><a href="#n1" name="1">1</a>. Mart&iacute;nez Cort&eacute;s, Fernando. La medicina cient&iacute;fica y el siglo XIX mexicano. Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico, 1997.</p> </font>      ]]></body>
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