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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article presents a theoretical base about the dynamics of clusters studying different forces determinant of growing of this agglomerations. The departure is the cluster structure shaped by components and relationships and then forces endogenous and exogenous are studied, including in the former attracting and propulsion. The evolution of clusters is analyzed and Anally this paper concludes with the life cycle of cluster. This article is supported in empirical evidence derivate of different researches of Latin America and namely products of researching in Caribbean Coast of Colombia.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>La din&aacute;mica de los cl&uacute;steres</b></font><sup>1</sup></p>     <p align="center"><font size="3"><b>Dynamic cluster</b></font></p>     <p align="center">Jos&eacute; Mar&iacute;a Mendoza Guerra<Sup>2</Sup></p>     <p><Sup>1 </Sup>Art&iacute;culo de reflexi&oacute;n, desarrollado en la Universidad Sim&oacute;n Bol&iacute;var, Barranquilla, Colombia.    <BR>  <Sup>2 </Sup>Economista, Master en Administraci&oacute;n de Empresas, Phd(c) en Administraci&oacute;n de Empresas, docente investigador y director de la maestr&iacute;a en Administraci&oacute;n e Innovaci&oacute;n de la Universidad Sim&oacute;n Bol&iacute;var, Barranquilla, Colombia. Correo: <a href="mailto:jmendoza@unisimonbolivar.edu.co">jmendoza@unisimonbolivar.edu.co</a> </p>      <P>Recibido en diciembre 2 de 2013. Aceptado en febrero 2 de 2014</P>      <p><b>Forma de citaci&oacute;n</b>    <br>  Mendoza, J.M. 2014. La din&aacute;mica de los cl&uacute;steres. <i>Revista Dimension Empresarial, </i>vol. 12, n&uacute;m. 1, p. 84-97</p>  <hr>     <p><font size="3"><b>Resumen</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este trabajo plantea una base te&oacute;rica acerca de la din&aacute;mica de cl&uacute;ster precisando las diferentes fuerzas que inciden sobre el desarrollo de estas aglomeraciones, Se parte de un an&aacute;lisis de la estructura (componentes y relaciones) de estos enjambres empresariales, se estudian las fuerzas ex&oacute;gena y end&oacute;genas, incluyendo en estas &uacute;ltimas las de atracci&oacute;n y de propulsi&oacute;n y con base en esto se mira como es la evoluci&oacute;n de los cl&uacute;steres para terminar analizando el ciclo de vida de ellos. Acompana al trabajo un apoyo emp&iacute;rico derivado del estudio de diferentes c&uacute;mulos en Am&eacute;rica Latina y en especial, productos de investigaci&oacute;n de cl&uacute;steres de la regi&oacute;n Caribe de Colombia.</p>     <p><b>Palabras clave: </b>competitividad, fuerzas, estructura y din&aacute;mica.</p> <hr>     <p><font size="3"><b>Abstract</b></font></p>     <p>This article presents a theoretical base about the dynamics of clusters studying different forces determinant of growing of this agglomerations. The departure is the cluster structure shaped by components and relationships and then forces endogenous and exogenous are studied, including in the former attracting and propulsion. The evolution of clusters is analyzed and Anally this paper concludes with the life cycle of cluster. This article is supported in empirical evidence derivate of different researches of Latin America and namely products of researching in Caribbean Coast of Colombia.</p>     <p><b>Keywords: </b>Competition, forces, structure and dynamic.</p> <hr>     <p><font size="3"><b>Presentaci&oacute;n</b></font></p>     <p>El estudio de las aglomeraciones se enmarca en el an&aacute;lisis de la competitividad colectiva que se deriv&oacute; del tratamiento de la misma en un territorio espec&iacute;fico, en el cual ha sido m&aacute;s popular el trabajo sobre los cl&uacute;steres. Porter (1985) introdujo el concepto de cadena de valor, que es un modelo basado en las actividades desarrolladas por una compa&ntilde;&iacute;a que fueron clasificadas por &eacute;l en b&aacute;sicas y de apoyo. All&iacute; mismo, este autor reconoci&oacute; que las empresas pueden enlazarse mediante sus cadenas de valor, de tal forma que se pueden suministrar valor de manera mutua. Y precisamente este aporte es fundamental para concebir una aglomeraci&oacute;n como un conjunto de cadenas de valor interrelacionadas. As&iacute; mismo el enjambre de empresas relacionadas ha sido considerado por Porter (1990) como uno de los factores claves de la competitividad de un pa&iacute;s desde su conocido modelo de diamante; el razonamiento consiste en que en la medida en que las empresas de un cl&uacute;ster se interrelacionan, se presenta un serie de beneficios del colectivo para las compa&ntilde;&iacute;as individuales que se convierte en una ventaja competitiva s&oacute;lida, es lo que com&uacute;nmente se ha denominado sinergia. Pero un cl&uacute;ster es una aglomeraci&oacute;n especial donde existe un enfoque o concentraci&oacute;n en la actividad econ&oacute;mica en el territorio, en este sentido se diferencia de una ciudad o un distrito industrial que son altamente diversificados. </p>     <p>La interrelaci&oacute;n en el cl&uacute;ster se facilita por el aspecto geogr&aacute;fico. Efectivamente, la cercan&iacute;a impulsa la interacci&oacute;n, de tal forma que el aspecto ubicaci&oacute;n es central cuando trabajamos este tema. Lo geogr&aacute;fico realmente ha sido relievado por diferentes autores como Sachs (2007), Ohmae (1983) y Florida (2009). El &uacute;ltimo autor ha insistido en la importancia de la concentraci&oacute;n geogr&aacute;fica como mecanismo para desarrollar conglomerados regionales. Dicha concentraci&oacute;n facilita la interrelaci&oacute;n y especialmente las transacciones, de tal forma que disminuyen sus costos y se aumenta el aprendizaje. De la misma manera en un cl&uacute;ster el talento es atra&iacute;do y las interrelaciones fuertes hacen provocar la difusi&oacute;n del conocimiento. La interrelaci&oacute;n en el cl&uacute;ster puede ser cara a cara o por los sistemas de informaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n. Estas relaciones no son tan afectivas como las de una familia pero tampoco tan distantes como en una ciudad, son de las que Putman (2002) llama relaciones sociales y Florida (2009) denomin&oacute; relaciones d&eacute;biles. Estas &uacute;ltimas han sido reconocidas como b&aacute;sicas para la innovaci&oacute;n </p>     <p>Adem&aacute;s vale la pena decir que un cl&uacute;ster incluye un conjunto de relaciones verticales y horizontales entre empresas con una alta complejidad por el n&uacute;mero de firmas involucradas y la cantidad considerable de interacciones. Las primeras (verticales) normalmente siguen una relaci&oacute;n insumo-producto y es conocida en nuestro lenguaje econ&oacute;mico como cadenas productivas, mientras que las relaciones horizontales son basadas en la competencia en el caso de compa&ntilde;&iacute;as que trabajan sobre el mismo mercado, o de complementaci&oacute;n cuando se fabrican co-bienes, existen alianzas entre grupos de empresas o intercambio de informaci&oacute;n o conocimiento entre ellas. Como es sabido, las relaciones pueden desarrollarse en un marco de colaboraci&oacute;n y competencia en lo que se ha denominado coo-petencia (Nallebuff y Branderburg, 1996). </p>     <p>En lo que se ha planteado se muestra que el funcionamiento integrado de un cl&uacute;ster es importante para la competitividad de un territorio, sea una regi&oacute;n o una naci&oacute;n, ello es lo que realmente explica gran parte de la competitividad territorial que ha hecho que las zonas o regiones sean definitivas en la competencia frente a las mismas naciones. Pero incluso una compa&ntilde;&iacute;a se beneficia altamente de su pertenencia a un cl&uacute;ster porque ello permite extraer valor o comprimir costos a partir de otras empresas. De tal manera que ellos son centrales para la competitividad en todo sentido. De all&iacute; la amplia promoci&oacute;n que sobre los mismos realizan las instituciones del gobierno y entidades privadas de promoci&oacute;n del desarrollo empresarial. Sin embargo se debe tener en cuenta que trabajar en cl&uacute;ster tiene sus problemas para los miembros debido a que la facilidad de imitaci&oacute;n y la equifinalidad (Bertalanfy, 1975) que genera la cercan&iacute;a hace que los m&aacute;rgenes tiendan a reducirse por la homogenizaci&oacute;n del producto. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><B>1. &iquest;Qu&eacute; es un cl&uacute;ster?</B></p>      <p>Un cl&uacute;ster lo integran diferentes aspectos: Primero tenemos las organizaciones miembros que se conforman especialmente por las empresas, pero tambi&eacute;n participan universidades, asociaciones profesionales, centros de desarrollo empresarial o tecnol&oacute;gico, oficinas p&uacute;blicas e incluso organizaciones sociales. Un cl&uacute;ster presenta tres tipos de entidades: las de base, conformadas por las firmas que producen los art&iacute;culos o prestan los servicios centrales como las cl&iacute;nicas, empresas promotoras de salud y hospitales en el caso de la salud; un segundo componente es el sistema complementario como los proveedores, canales de distribuci&oacute;n, centros de desarrollo e investigaci&oacute;n y finalmente, un tercero que es la franja de apoyo como entidades profesionales, gremiales y del gobierno. </p>     <p>Un segundo elemento de la estructura de un cl&uacute;ster son las relaciones que se establecen entre los miembros del mismo, las cuales generan la interacci&oacute;n necesaria para lograr la sinergia que permite darle a la aglomeraci&oacute;n la identidad que la separa de sus partes individuales. Estas relaciones son importantes porque promueven la competitividad en cada empresa a partir de las dem&aacute;s y en el cl&uacute;ster como un todo. </p>     <p>Adicionalmente estas aglomeraciones se enfrentan con un entorno determinado que exige respuesta de manera integrada, factor que contribuye a consolidar este ente como entidad social. Parte del entorno son los clientes, otros cl&uacute;ster competidores, otros cl&uacute;steres complementadores, los desarrollos tecnol&oacute;gicos y las pol&iacute;ticas y normas p&uacute;blicas. Los clientes son personas o empresas relacionados con el proceso de compra de los productos o servicios que fabrica o presta el cl&uacute;ster, otros cl&uacute;steres competidores son aglomeraciones que pueden satisfacer las necesidades de los clientes ubicados en otras localidades del pa&iacute;s o del exterior, los desarrollos tecnol&oacute;gicos reflejan la din&aacute;mica de la tecnolog&iacute;a que como es sabido pueden tener un efecto radical, hasta incluso conmover toda la industria relacionada con el cl&uacute;ster, por ejemplo, las comunicaciones m&oacute;viles han transformado la industria de la m&uacute;sica y por ello afecta a ese c&uacute;mulo. Finalmente las pol&iacute;ticas y regulaciones del gobierno pueden incidir de manera significativa en la din&aacute;mica de un cl&uacute;ster requiriendo cambios profundos en &eacute;l, por ejemplo, la regulaci&oacute;n ambiental, en la medida en que se va endureciendo por las exigencias de los pa&iacute;ses desarrollados, la conciencia ambiental en ascenso y los efectos del cambio clim&aacute;tico, van impulsando una mayor regulaci&oacute;n que puede afectar a cl&uacute;steres que est&aacute;n muy relacionados con este aspecto como el de la miner&iacute;a, madera y qu&iacute;mica, para citar uno ejemplos. </p>     <p>Realmente en un cl&uacute;ster se mueven dos grandes fuerzas, una conflictiva dominada por la competencia entre empresas integrantes que persiguen los mismos clientes y buscan los mismos proveedores, caracterizada por la confrontaci&oacute;n continua que estimula la creaci&oacute;n de valor y reducci&oacute;n de los costos, y otra cohesiva provocada por las amenazas u oportunidades provenientes del entorno. Un ejemplo de esto &uacute;ltimo es el caso del caf&eacute; colombiano. La competencia del cl&uacute;ster procedente de otros pa&iacute;ses como Brasil, Centroam&eacute;rica y Vietnam, dificultades del precio internacional por la oferta excesiva y el mayor poder negociador de los comercializadores externos en USA, los llev&oacute; a una fuerte realineaci&oacute;n estrat&eacute;gica basada en la calidad, uso de tecnolog&iacute;a y desarrollo de valor agregado que mejor&oacute; su posici&oacute;n en el mercado externo (Reina et al, 2007), en este caso una amenaza com&uacute;n los llev&oacute; a cohesionarse bastante. Tambi&eacute;n puede llegarse a la integraci&oacute;n por el aprovechamiento de una oportunidad, como sucedi&oacute; con el cl&uacute;ster de software de Bogot&aacute; (Consejo privado de la competitividad, 2009) que buscaba sacar beneficios para su competitividad a partir del apoyo brindado por el gobierno. </p>     <p>Las contradicciones internas de negocio contribuyen a aumentar la competitividad por el esfuerzo que realizan las empresas en forma individual por capturar una mayor participaci&oacute;n de mercado en t&eacute;rminos de calidad, servicio, innovaci&oacute;n, agilidad y productividad; mientras que la integraci&oacute;n motivada por actores externos la incrementa por el trabajo colectivo que no solo incorpora a las empresas del n&uacute;cleo sino a las compa&ntilde;&iacute;as, organizaciones e instituciones de apoyo que est&aacute;n en las periferia, y las dos fuerzas de consuno elevan de manera permanente y considerable la competitividad general. </p>     <p>Las interrelaciones en el cl&uacute;ster generan unos flujos que muestran su din&aacute;mica, los cuales se pueden clasificar como de <I>materiales</I>, que incluyen el movimiento de insumos y productos que conforman el n&uacute;cleo del cl&uacute;ster, el que se presenta como un conjunto de relaciones de insumo-producto en un sentido vertical (cadena productiva), este enlace es el que generalmente ha merecido m&aacute;s atenci&oacute;n en los estudios de aglomeraciones; otro flujo es el de <I>dinero</I>, b&aacute;sico para las transacciones que se desarrollan en el interior, el cual tambi&eacute;n tiene un car&aacute;cter consuetudinario; tenemos tambi&eacute;n el de <I>informaci&oacute;n</I> que sirve de base para la toma de decisiones, alimenta los datos requeridos por los miembros individuales y sobre todo, el trabajo cooperativo, con lo cual permite un mejor entendimiento de la industria y el mercado; y finalmente, est&aacute; el de <I>conocimientos</I>, clave para las actividades de mejoramiento e innovaci&oacute;n y por ello, muy pr&oacute;ximo a la competitividad y se refiere a la asimilaci&oacute;n, creaci&oacute;n, difusi&oacute;n y protecci&oacute;n del conocimiento dentro del cl&uacute;ster y es importante para el crecimiento del mismo. Estos flujos son fundamentales para que el cl&uacute;ster funcione y avance frente a su entorno, mantienen el nivel de integraci&oacute;n y facilitan la competitividad. As&iacute; mismo los dos &uacute;ltimos son responsables del proceso de aprendizaje del colectivo que tiene que ver con la forma como se vigila el entorno, sea asimila su comportamiento y se elabora una respuesta de cambio (Nelson y Winter, 1982; Teece, 2009) </p>     <P><B><font size="3">2. Estructura de un cl&uacute;ster</font></B></P>      <p>Un cl&uacute;ster toma forma a partir de sus elementos componentes, los cuales pueden ser del <I>n&uacute;cleo</I> que es constituido por lo que se ha denominado m&aacute;s arriba como componente de base y los intermediarios (proveedores, distribuidores) o de la <I>periferia </I>(Instituciones privadas promotoras o del gobierno), pero tambi&eacute;n hay que tomar en cuenta las relaciones que se presentan entre ellos, las cuales dentro del n&uacute;cleo son fuertes, mientras que las de la periferia son d&eacute;biles (Capaldo, 2007). Como se coment&oacute;, se pueden tener relaciones de competencia en la dimensi&oacute;n horizontal sobre todo (entre empresas del mismo ramo), pero ellas tambi&eacute;n pueden ser de complementaci&oacute;n como las de insumo-producto donde una firma proveedora le suministra insumos a otra productora (en este caso se unen las cadenas de valor) y de liderazgo que implican subordinaci&oacute;n, donde una empresa ejerce una influencia significativa sobre el comportamiento de otras. Esta &uacute;ltima relaci&oacute;n es muy importante y puede hacer que las empresas influidas suban su nivel competitivo por la presi&oacute;n que ejercen los l&iacute;deres para trabajar en aspectos como la calidad, costos, rapidez e innovaci&oacute;n, as&iacute;, la empresa colombiana Bater&iacute;as Mac (Londo&ntilde;o, 2007) logr&oacute; altos niveles de calidad por las elevadas exigencias de las firmas productoras de veh&iacute;culos, especialmente Colmotores y Sofasa, compa&ntilde;&iacute;as que incluso ten&iacute;an sus propios est&aacute;ndares de calidad. Por otra parte, cuando los proveedores trabajan con estrategia de liderazgo de costos, el esfuerzo de calidad de ellos es pr&aacute;cticamente nulo porque el productor exige muy poco en la materia y se concentran en que se compriman los costos, lo cual impide la diferenciaci&oacute;n del cl&uacute;ster como pas&oacute; con el de la pi&ntilde;a en Veracruz, M&eacute;xico (Dussel, 2004); pero tambi&eacute;n hay situaciones donde el productor vincula a los clientes como sucede en los sistemas de innovaci&oacute;n abierta (Chesbrouhg &amp; Appleyard, 2007; Chesbrough, 2009) donde los clientes presentan propuestas de innovaci&oacute;n, participan en el desarrollo de nuevos productos o sirven como probadores de los mismos, un ejemplo, es Procter and Gamble (Lafley y Charan, 2009). Pero la relaci&oacute;n de liderazgo puede dar origen a dominaci&oacute;n aprovechando el poder negociador para bajar los precios y ampliar el per&iacute;odo de pago en una relaci&oacute;n explotativa (Acemoglu y Robinson, 2012). De todas maneras cuando un nodo es clave para un cl&uacute;ster se presenta una centralidad, figura conocida en las redes interpersonales, organizacionales e interorganizacionales; precisamente a las .ultimas pertenecen los cl&uacute;steres. Como se ha insistido, las relaciones se pueden clasificar igualmente de acuerdo con el nivel de acci&oacute;n mancomunada; as&iacute;, pueden ser conflictivas produciendo competencia interna o incluso colaboraci&oacute;n a rega&ntilde;adientes como en el caso del cl&uacute;ster de manzana de Santa Catalina, Brasil, donde a pesar del resentimiento de los peque&ntilde;os productores con los grandes por el uso que estos hacen del poder negociador en contra de los d&eacute;biles, participan en las campa&ntilde;as de comercializaci&oacute;n de manzanas, programas de supervisi&oacute;n de par&aacute;sitos y labores de investigaci&oacute;n. Las relaciones inter-cl&uacute;ster tambi&eacute;n pueden ser colaborativas a manera de reciprocidad entre pocas firmas, como aquellas donde productores y proveedores buscan beneficiarse de la creaci&oacute;n de valor. Finalmente se pueden presentar relaciones cooperativas cuando se enfatiza lo colectivo, caso en el cual el cl&uacute;ster act&uacute;a como totalidad para avanzar en su desarrollo frente al entorno. Vale la pena se&ntilde;alar que el cl&uacute;ster del az&uacute;car en el Valle del Cauca en Colombia posee unas relaciones de alta cooperaci&oacute;n en su interior, por una parte en el nivel horizontal, donde los ingenios se unen para desarrollar operaciones conjuntas como actividades de capacitaci&oacute;n, uso del mismo canal de comercializaci&oacute;n e intercambio de informaci&oacute;n y en cuanto a relaciones verticales, hay colaboraci&oacute;n en las relaciones cortadores de ca&ntilde;a-ingenios-clientes. A esta cooperaci&oacute;n contribuyen mucho las asociaciones que apoyan el cl&uacute;ster (Millan, 2004). </p>     <p>Las relaciones en un cl&uacute;ster representan la base de la din&aacute;mica del mismo: donde los eslabones no funcionan, es dif&iacute;cil que exista avance en la aglomeraci&oacute;n, un caso sui generis es el cl&uacute;ster del lim&oacute;n en Colima, M&eacute;xico (Dussel, 2004) en el cual la falta de interacci&oacute;n y las posiciones de dominio de corredores y agentes comerciales en vez de colaboraci&oacute;n y cooperaci&oacute;n mantienen al colectivo en un alto estado de anquilosamiento mostrando baja calidad, falta de desarrollo tecnol&oacute;gico y escasa formaci&oacute;n del talento humano. Esto contrasta con la forma como opera el cl&uacute;ster del mel&oacute;n en R&iacute;o Grande do Norte de Brasil que posee relaciones vinculantes estrechas por medio de asociaciones formales e informales (Kehrle, 2004). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Con base en las relaciones desarrolladas al interior de la aglomeraci&oacute;n se forman redes dentro de ella que suelen estar apoyadas en desarrollos en las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n, las cuales suelen ser claves para definir la estrategia y realizar transformaciones de fondo. Senge (2009) insiste en la importancia de las redes como forma de desarrollar cambios en materia de gesti&oacute;n ambiental, lo cual vale para las aglomeraciones. En el interior tambi&eacute;n se da el efecto demostraci&oacute;n o isomorfismo organizacional (D&acute;-Maggio y Powell, 1983) mediante el cual se copian pr&aacute;cticas empresariales exitosas. La interrelaci&oacute;n que existe en un cl&uacute;ster lleva a la r&aacute;pida difusi&oacute;n de las innovaciones que se desarrollan por parte de las empresas e incluso hay firmas que desempe&ntilde;an el papel de l&iacute;deres en este sentido. Esto es muy com&uacute;n en las interacciones horizontales. El caso de la calidad es t&iacute;pico; cuando una firma inicia el proceso, las dem&aacute;s tienden a imitarla. </p>     <p>La estructura de un cl&uacute;ster tambi&eacute;n incluye los organismos de direcci&oacute;n formales o informales que existan, en lo formal cuando el mismo colectivo se da un gobierno propio y en la informal se presenta un liderazgo natural que orienta al cl&uacute;ster en su desempe&ntilde;o. Normalmente una estructura formal incorpora un consejo de cl&uacute;ster y una gerencia del mismo que desempe&ntilde;an el papel de definir la estrategia, ponerla en pr&aacute;ctica y hacerle seguimiento, el cl&uacute;ster del aceite en Colombia se conform&oacute; formalmente con la creaci&oacute;n del grupo TEAM que asumi&oacute; inicialmente el trabajo de compras y exportaciones pero luego adopt&oacute; un camino m&aacute;s estrat&eacute;gico para desarrollar la aglomeraci&oacute;n, de la misma manera el cl&uacute;ster de la m&uacute;sica vallenata en Valledupar, epicentro del folclor vallenato, posee asamblea, Junta Directiva y Gerencia. </p>     <P><font size="3"><B>3. Complejidad y cl&uacute;ster</B></font></P>      <p>Un cl&uacute;ster es siempre una entidad compleja, tomando en cuenta que el nivel de complejidad est&aacute; determinado por el n&uacute;mero de empresas u organizaciones que lo conforman ypor la cantidad, sentido y forma de sus relaciones. Un cl&uacute;ster constituido por un n&uacute;mero grande de empresas u organizaciones posee mayor complejidad que otro de peque&ntilde;as unidades econ&oacute;micas o sociales, independientemente de las relaciones que se conformen en &eacute;l. As&iacute; mismo si las relaciones son intensas, de doble sentido o no-lineales, esa aglomeraci&oacute;n tendr&aacute; una alta complejidad. En el caso del cl&uacute;ster del ma&iacute;z de la regi&oacute;n norte del Departamento del Atl&aacute;ntico (Arana y Riquet, 2011) constituido por peque&ntilde;os campesinos, proveedores de insumos agr&iacute;colas y comercializadores, se observa baja complejidad, aunque su n&uacute;mero de integrantes es alto, debido a las pocas relaciones, a su sentido casi &uacute;nico y su car&aacute;cter lineal. Adem&aacute;s hay que tomar en cuenta la misma din&aacute;mica de la aglomeraci&oacute;n, porque las interacciones no son est&aacute;ticas sino que se mueven en funci&oacute;n del tiempo y esos cambios, en un determinado tramado de relaciones, implican mayor complejidad, dada la estructura del colectivo. </p>     <p>En su complejidad, las aglomeraciones poseen ramificaciones que conforman los eslabones, y sobre todo, los flujos complicados; un ejemplo particular es la cadena petroqu&iacute;mica-pl&aacute;stica de Colombia, estudiada por Malaver y Vargas (2003). Para ser m&aacute;s ilustrativo, la subcadena metal&uacute;rgica va del mineral de hierro hasta la producci&oacute;n de bienes intermedios para la industria, pasando por la trefilaci&oacute;n o estiramiento y el laminado o aplanamiento, mientras que la cadena metalmec&aacute;nica incluye productos met&aacute;licos distintos de maquinaria y equipo hasta bienes de capital, transporte y fabricaci&oacute;n de equipos m&eacute;dicos y cient&iacute;ficos. El diagrama que la representa por tanto muestra ramas y subramas que hacen compleja la cadena. </p>     <p>Un cl&uacute;ster complejo es el tur&iacute;stico de la regi&oacute;n Caribe de Colombia, el cual presenta empresas y organizaciones de diferentes categor&iacute;as como transporte, hoteles, agencias de viajes, guianza, restaurantes, pero tambi&eacute;n se encuentran organizaciones de apoyo como las corporaciones de turismo, gremios tur&iacute;sticos, tiendas de artesan&iacute;as y prendas de ba&ntilde;o, facultades de hoteler&iacute;a y turismo, centros de salud, organismos de seguridad y adem&aacute;s existen entidades gremiales como Acodres (restaurantes), ANATO (agencias de viaje) y Cotelco (hoteles) que agrupan a gran parte de las empresas miembros,A su vez estas compa&ntilde;&iacute;as e instituciones poseen relaciones m&uacute;ltiples que originan flujos importantes de productos o servicios, informaci&oacute;n, dinero y conocimiento. </p>     <p>Lo m&aacute;s importante es que cuando el cl&uacute;ster se complejiza, se vuelve m&aacute;s dif&iacute;cil para los miembros individuales entender lo que pasa con el todo, un fen&oacute;meno sist&eacute;mico conocido (De Green, 1989). De all&iacute; la importancia que poseen las entidades perif&eacute;ricas y externas, en especial, el gobierno y las entidades promotoras, para crear visi&oacute;n y comportamiento de cl&uacute;ster. </p>     <P><font size="3"><B>4. Din&aacute;mica interna</B></font></P>      <p>Realmente un cl&uacute;ster es una entidad de mucha energ&iacute;a, manifiesta en sus transacciones e intercambios. Todo cl&uacute;ster desarrolla una din&aacute;mica propia que depende de las acciones realizadas por cada uno de sus miembros y las interacciones que se desarrollan entre ellos. Esta din&aacute;mica determina el desarrollo del cl&uacute;ster hacia el futuro y explica el comportamiento pasado. Las fuerzas que determinan la din&aacute;mica de un cl&uacute;ster son de cuatro tipos: el <I>desarrollo end&oacute;geno</I>, que se establece en las l&iacute;neas vertical y horizontal, la <I>fuerza atractiva </I>que orienta a las empresas, el talento, la informaci&oacute;n y los conocimientos hacia el cl&uacute;ster y aumenta su rendimiento, las <I>fuerzas externas </I>que act&uacute;an sobre &eacute;l para cambiar su rumbo y finalmente la de <I>propulsi&oacute;n, </I>mediante la cual el mismo colectivo act&uacute;a sobre el entorno, cambi&aacute;ndolo. En el primer aspecto (fuerza end&oacute;gena) se debe destacar la actividad desplegada por los l&iacute;deres del cl&uacute;ster, cuando existen; las acciones de ellos dinamizan el cl&uacute;ster a trav&eacute;s del flujo de informaci&oacute;n y conocimiento y las actividades que desarrollan; tambi&eacute;n desempe&ntilde;an un papel clave en este sentido las entidades promotoras, las cuales introducen innovaciones o trabajan por el cambio de paradigmas mediante la formaci&oacute;n, e incluso agencian transformaciones en tecnolog&iacute;a y pr&aacute;cticas de mercadeo, producci&oacute;n y gesti&oacute;n. </p>     <p>Particularmente importante, desde el punto de vista de la din&aacute;mica interna, son los sistemas de colaboraci&oacute;n y cooperaci&oacute;n (co-cooperaci&oacute;n) del cl&uacute;ster mediante los cuales se estimula el cambio general a profundidad cuando la aglomeraci&oacute;n as&iacute; se lo propone; en este sentido, las redes intra-cl&uacute;ster son b&aacute;sicas en el progreso general. Por otra parte, tal vez la m&aacute;s impactante de las fuerzas din&aacute;micas end&oacute;genas es la competitividad interna, la cual ha sido destacada como central por Porter (1990) con el nombre de rivalidad, el hecho es que la competencia por los clientes del cl&uacute;ster lleva a los miembros a superarse as&iacute; mismos aplicando el mejoramiento y la innovaci&oacute;n, dinamizando toda la aglomeraci&oacute;n. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si bien la din&aacute;mica interna del cl&uacute;ster favorece al mismo cuando es positiva, impulsando su progreso, &eacute;l tambi&eacute;n puede entrar en proceso de deterioro; en este sentido la aglomeraci&oacute;n puede destruirse o quedar a nivel de subsistencia. Un cl&uacute;ster puede deteriorarse por los conflictos internos que permiten que su manejo caiga bajo el poder de grupos o empresas individuales que tomen su mando con fines particulares. En este sentido vale la pena mirar los esquemas de explotaci&oacute;n que se generan cuando una parte del cl&uacute;ster posee una posici&oacute;n dominante y la utiliza en beneficio propio. En el barrio Las Flores de la ciudad de Barranquilla, Colombia, cerca de Bocas de Ceniza en el r&iacute;o Magdalena, los pescadores son dominados por los intermediarios, quienes le suministran insumos de pesca y les compran <I>in situ</I> el pescado por la tarde, cuando regresan de la faena. Dado el car&aacute;cter perecedero del producto y la relaci&oacute;n de amarre que los mayoristas poseen, los pescadores tienen que vender el producto a precios muy bajos, lo cual impide que ellos puedan avanzar en el mejoramiento de sus operaciones, dados los modelos mentales tradicionales que poseen. </p>     <p>As&iacute; mismo los conflictos agudos pueden requerir tanta atenci&oacute;n, que el cl&uacute;ster pierda de vista el desarrollo del entorno y sea sorprendido por las amenazas del medio externo. </p>     <p>Los individuos l&iacute;deres empresariales son claves, como el caso de Santiago Eder en la aglomeraci&oacute;n del az&uacute;car del Valle del Cauca en Colombia, quien ha sido importante para la orientaci&oacute;n hacia la calidad y el uso de la tecnolog&iacute;a y la investigaci&oacute;n en este cl&uacute;ster. El trabajo de las asociaciones y organizaciones vinculadas al cl&uacute;ster como entidades profesionales, centros de desarrollo tecnol&oacute;gico y agremiaciones, estimulan los procesos de cambio de la aglomeraci&oacute;n, adicionalmente a la competencia. </p>     <p>Hay que reconocer tambi&eacute;n que al interior de las aglomeraciones suele haber competencia (intracompetencia) como se dec&iacute;a antes, en cada eslab&oacute;n pueden aparecer diversas empresas que desarrollan el mismo producto o servicio, frente a las interfaces de adelante, act&uacute;an como satisfactoras alternativas de las necesidades de los clientes. As&iacute; mismo puede suceder que varias firmas de productores compitan por acceder a los proveedores, o que varios productores se integren para sacar ventaja frente a los proveedores en la compra de producto, tirando hacia bajo el precio del insumo. Todo esto hace que el nivel de complejidad de la cadena suba significativamente. </p>     <p>La din&aacute;mica interna permite crear una fuerza del propio cl&uacute;ster como colectividad que tiene impacto sobre los miembros, ejerce una presi&oacute;n sobre ellos pero de todas formas cada integrante tiene cierta autonom&iacute;a de vuelo que le permite incidir en el cl&uacute;ster y sobre los dem&aacute;s miembros individuales. </p>     <p><b><font size="3">5. Conflicto y cooperaci&oacute;n</font></b></p>      <p>En los &uacute;ltimos tiempos el tema de la competitividad ha girado alrededor de la forma c&oacute;mo se puede aumentar la ventaja competitiva a trav&eacute;s del aprovechamiento de los enlaces con actores del escenario, de all&iacute; la amplia difusi&oacute;n de las alianzas, el <I>outsourcing</I>, los esquemas de innovaci&oacute;n abierta y la insistencia en el trabajo cooperativo. Por ello las empresas aprovechan las externalidades que les suministran los cl&uacute;steres para apalancar su competitividad. M&aacute;s arriba se ha planteado la importancia de las relaciones en una aglomeraci&oacute;n, las cuales realmente determinan su estructura y su din&aacute;mica. Estas relaciones pueden ser de cooperaci&oacute;n o de conflicto. </p>     <p>El punto de la cooperaci&oacute;n es central en la visi&oacute;n de un cl&uacute;ster. Lo que se busca realmente es que en &eacute;l domine la integraci&oacute;n (Azua, 2008). De hecho en un cl&uacute;ster tan peque&ntilde;o como el del ma&iacute;z en la parte norte del Departamento del Atl&aacute;ntico (Arana y Riquet, 2011) se muestra una tendencia a colaborar, por ejemplo con los proveedores y los clientes; a la pregunta acerca de si los campesinos hab&iacute;an llevado a cabo acuerdos de cooperaci&oacute;n con estos actores, 68.6 % de ellos respondieron de manera positiva. Sin embargo este no es un tema f&aacute;cil, lo m&aacute;s com&uacute;n es que en una cadena productiva dominen las relaciones m&iacute;nimas o incluso conflictivas. Fairbank y Lindsay (1997) muestran el caso de anti-cooperaci&oacute;n relacionado con la industria del cuero en Colombia. Esta cadena est&aacute; compuesta por los hatos, las curtiembres, los fabricantes de art&iacute;culos de cuero y los distribuidores. Resulta que cuando los productos colombianos entraron a USA tuvieron dificultades de calidad, por lo que fueron rechazados por los consumidores, entonces los eslabones de la cadena comenzaron a culparse unos a otros por la baja penetraci&oacute;n del mercado, en vez de entrar a trabajar de forma cooperada para resolver la dificultad, nadie asum&iacute;a la culpa, as&iacute; que al final todo el peso recay&oacute; sobre la vaca. Desde una &oacute;ptica de aprendizaje, lo mejor hubiera sido que todos reconocieran que de una u otra forma eran culpables, entendieran la magnitud del problema, buscaran la mejor soluci&oacute;n y trabajaran por replantear las cosas. </p>     <p>Realmente una cadena se mueve mediante una contradicci&oacute;n interna, por un lado las empresas de los eslabones compiten entre s&iacute;, lo cual suele favorecer a otros eslabones, por ejemplo, la existencia de muchos agricultores en la cadena agroindustrial-frut&iacute;cola es provechosa para los intermediarios mayoristas; por otro lado, la cadena requiere integraci&oacute;n para mejorar su competitividad frente a un entorno com&uacute;n; por tanto se configura lo que Nalebuff y Branderburger (1996) llaman coo-petencia, hay cooperaci&oacute;n pero tambi&eacute;n se presenta la rivalidad. </p>     <p>En realidad las relaciones positivas pueden ser de colaboraci&oacute;n y cooperaci&oacute;n (co-cooperaci&oacute;n) y se pueden clasificar de diferentes formas: reactiva o proactiva, bilateral o multilateral e informal o formal. La co-cooperaci&oacute;n reactiva se produce por la presi&oacute;n de variables o actores del entorno, generalmente cuando hay una amenaza que afecta a todo el colectivo; se sabe que la cooperaci&oacute;n para trabajar en calidad y mercadeo en el conglomerado cafetero colombiano fue provocada por la situaci&oacute;n del mercado norteamericano (Reina et al, 2007). La pol&iacute;tica o decisiones del gobierno pueden causar el mismo efecto, por ejemplo, la firma del tratado de libre comercio de Colombia con la Uni&oacute;n Europea dispar&oacute; la cooperaci&oacute;n entre los ganaderos y el de Corea integr&oacute; a los fabricantes de autopartes. La co-cooperaci&oacute;n tambi&eacute;n puede ser proactiva cuando el cl&uacute;ster promueve un direccionamiento estrat&eacute;gico basado en el trabajo conjunto. El esfuerzo colectivo es bilateral cuando se dan relaciones de colaboraci&oacute;n entre miembros individuales y es multilateral cuando existe cooperaci&oacute;n. De la misma manera es informal cuando se basa en las relaciones espont&aacute;neas de sus miembros y formal cuando existen prop&oacute;sitos conscientes de trabajar de maneja mancomunada. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Un proceso de co-cooperaci&oacute;n se puede plantear en los siguientes t&eacute;rminos: </p>     <P><B>Determinar &aacute;reas de colaboraci&oacute;n </b></P>     <p>Un cl&uacute;ster puede colaborar o cooperar en temas estrat&eacute;gicos, estableciendo la visi&oacute;n y la estrategia general, como en el caso del grupo TEAM donde inicialmente se defini&oacute; que se trabajar&iacute;a sobre las compras, mercadeo internacional y tareas de aprendizaje y desarrollo. </p>     <P><B>Aclarar los beneficios aportados por ella </b></P>     <p>Es importante que los miembros tengan claro sentido de la utilidad que la colaboraci&oacute;n va a tener, porque esto es un motor clave de la misma. Los beneficios se pueden integrar como orientar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas hacia el desarrollo del cl&uacute;ster, mejorar el poder negociador frente a los proveedores o canales de distribuci&oacute;n, compartir activos o recursos, participar en mercados de potencial apreciable que requieran altos vol&uacute;menes de pedido y aprovechar los conocimientos. </p>     <P><B>Realizar contactos informales </b></P>     <p>La primera fase de la co-cooperaci&oacute;n implica el acercamiento de los miembros, basado en las aproximaciones espont&aacute;neas tenidas con anterioridad en el flujo de transacciones de bienes y servicios. </p>     <P><B>Establecer los entrelazamientos para los flujos de experiencias, informaci&oacute;n y conocimiento. </b></P>     <p>Para alimentar las relaciones derivadas de la co-cooperaci&oacute;n se necesitan mecanismos de comunicaci&oacute;n e informaci&oacute;n en las entra&ntilde;as de la aglomeraci&oacute;n. Esto puede requerir el apoyo de una red inform&aacute;tica pero tambi&eacute;n capacidades comunicativas humanas interpersonales o de grupo. </p>     <P><B>Definir la instancia organizacional </b></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para mantener la colaboraci&oacute;n debe haber esquemas de gobierno, lo cual Implica establecer espacios sociales y macro-organizacionales de encuentros como los consejos y comit&eacute;s de cl&uacute;ster y la gerencia del mismo. </p>     <p>El trabajo co-cooperativo se puede promover por la presencia de la empresa l&iacute;der en el cl&uacute;ster que generalmente est&aacute; a la cabeza de ella. En este caso la firma dirigente integra el esfuerzo, promoviendo la competitividad total, por ejemplo, puede impulsar un programa de mejoramiento de la calidad o exigir eficiencia operativa. Para facilitar el proceso, incluso puede utilizar el poder negociador para ejercer un poco de compulsi&oacute;n, pero lo mejor es usar la co-cooperaci&oacute;n. Vale la pena mencionar al respecto el trabajo que en este sentido adelantan las empresas Toyota y Honda respecto a sus proveedores en la cadena de suministro. </p>     <p>Estas compa&ntilde;&iacute;as fijan est&aacute;ndares altos de calidad, agilidad y costos, pero colaboran ampliamente con sus proveedores para conseguirlos. Se&ntilde;alan Liker y Choi (2004) que la palabra clave para estas compa&ntilde;&iacute;as en relaci&oacute;n con sus proveedores es &ldquo;pariente&rdquo;, la cual significa una relaci&oacute;n de largo plazo que implica confianza y bienestar mutuo. As&iacute; mismo el desarrollo empresarial de Bater&iacute;as MAC en Colombia fue impulsado por los est&aacute;ndares establecidos por las empresas de veh&iacute;culos a quienes ella prove&iacute;a. Masisa, empresa chilena del &aacute;rea forestal y de fabricaci&oacute;n de madera, act&uacute;a sobre sus franquiciados para que ayuden a mejorar la huella de carbono en sus cadenas de valor, trabajando temas como educaci&oacute;n y suministro de sugerencias para identificar fuentes de emisi&oacute;n, rastreo y control (Correa, 2007). A menudo en vez de co-cooperar, las empresas se engarzan en competencia violenta cuando la colaboraci&oacute;n podr&iacute;a colocarlas en una mejor posici&oacute;n. Slywotzky (2008) se&ntilde;ala c&oacute;mo la industria de la m&uacute;sica frente a la envestida de la baja de discos por internet no fue capaz de ponerse de acuerdo para aprovechar de manera efectiva los nuevos desarrollos tecnol&oacute;gicos, A este respecto el mismo autor afirma que la colaboraci&oacute;n permite aprovechar econom&iacute;as de escala, racionalizar el uso de activos y la combinaci&oacute;n de talento en eslabones d&eacute;biles desde el punto de vista diferenciador de la cadena de valor. Otras entidades integradoras del cl&uacute;ster, diferentes de su cadena central o n&uacute;cleo, pueden promover la co-cooperaci&oacute;n, podemos llamarlas macro-organizaciones, tales como las entidades gremiales o profesionales. Estas instituciones dentro de su misi&oacute;n suelen incluir tareas de fortalecimiento del trabajo co-cooperado sobre todo tomando en consideraci&oacute;n las recomendaciones que los gur&uacute;es de la competitividad (Porter, 1990) y el aprendizaje (Senge, 1992, 1994) hacen cuando hablan de cl&uacute;steres invitando al trabajo hol&iacute;stico. Vale la pena resaltar la labor que viene desarrollando la C&aacute;mara de Comercio de Barranquilla para impulsar el cl&uacute;ster de la salud en esa localidad hacia la aplicaci&oacute;n de la tecnolog&iacute;a en prevenci&oacute;n (cuidado continuo). Adicionalmente en materia de cooperaci&oacute;n se debe tener en cuenta lo siguiente: </p> <UL>    <LI>Cada ser humano y cada organizaci&oacute;n es incompleto en materia de conocimiento</LI>     <li>El conocimiento es un activo complementario y m&aacute;s precisamente co-especializado (Teece, 2009)</li>     <li>Para que los dem&aacute;s nos complementen se deben tener repositorios de informaci&oacute;n y conocimiento, desarrollar capacidades cognitivas y formar capacidades interactivas</li>     <li>Recordar que en el intercambio, se crea conocimiento.</li>    </UL>     <p><b><font size="3">6. Din&aacute;mica ex&oacute;gena</font></b></p>     <p>Como un cl&uacute;ster est&aacute; ubicado en un contexto determinado, no se puede sustraer a las fuerzas del mismo que de una u otra forma ejercen presi&oacute;n sobre &eacute;l y a su vez la aglomeraci&oacute;n responde de manera individual, grupal o colectiva; primero la empresa se correlaciona con el medio externo como una unidad econ&oacute;mica en el contexto del cl&uacute;ster, segundo, varias empresas del cl&uacute;ster pueden unirse para interactuar con el medio y en tercer t&eacute;rmino, la interrelaci&oacute;n es con el cl&uacute;ster como totalidad. Esto no es m&aacute;s que el reconocimiento de que un cl&uacute;ster no es sino un sistema abierto, teniendo en cuenta el enfoque de sistemas (Bertalanfy, 1975; Kast y Rosenwieg, 1979). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El entorno se compone de variables y actores que a su vez se interrelacionan de manera compleja creando turbulencia (Mendoza, 2011). El medio tiene una incidencia sobre el cl&uacute;ster que se puede apreciar en el impacto en los resultados estrat&eacute;gicos (si es positivo, se trata de una oportunidad y si es negativo, de una amenaza) pero tambi&eacute;n afecta la aleatoriedad del mismo, generando riesgo. Los cambios que se dan en el entorno terminan por afectar al cl&uacute;ster y provocan su comportamiento estrat&eacute;gico. Cambios importantes proceden de los cl&uacute;steres competidores, pues estos adoptan estrategias competitivas en contra de la aglomeraci&oacute;n, pero tambi&eacute;n los grupos de proveedoras, por ejemplo, los precios elevados del cl&uacute;ster de agroinsumos en el Departamento del Atl&aacute;ntico en Colombia, contribuyen a bajar la competitividad del cl&uacute;ster ganadero por la v&iacute;a de los costos unitarios de producci&oacute;n; adem&aacute;s el cambio tecnol&oacute;gico ha mostrado ser bastante disruptivo (Dru, 2009; Christensen, 1997) y por ello puede exigir modificaciones importantes en el colectivo. De la misma manera, un papel especial lo juegan las entidades del gobierno, sobre todo en las etapas tempranas de estas aglomeraciones porque pueden financiar la infraestructura y aportar para capacitaci&oacute;n y desarrollo cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico. De hecho en Colombia la pol&iacute;tica del gobierno es estimular los proyectos de cl&uacute;steres por su car&aacute;cter colectivo. </p>     <p>La respuesta que se d&eacute; por parte del cl&uacute;ster a la situaci&oacute;n cambiante del ambiente puede ser de dos tipos: evolutiva y de dise&ntilde;o (Teece, 2009), en el primer caso se sigue la denominada dependencia del camino, es decir, se aprovecha la experiencia pasada del cl&uacute;ster para mejorar el desempe&ntilde;o actual mediante un proceso gradual, mientras que en la de dise&ntilde;o se trata de provocar una respuesta dr&aacute;stica frente a lo que sucede afuera, lo cual implica el uso de la capacidad innovadora propia y externa. Estas formas de responder al ambiente tambi&eacute;n se conocen como explotaci&oacute;n, referente al pasado y exploraci&oacute;n, relacionada con el dise&ntilde;o. </p>     <p>Como ejemplo del efecto de la fuerzas externas es conveniente mirar la amenaza que representan los tratados de libre comercio de Colombia con Per&uacute;, Estados Unidos y la Uni&oacute;n Europea para el cl&uacute;ster de ganado del Caribe colombiano, especialmente por las diferencias tan altas entre las tasas de productividad, en Colombia en 2008 la producci&oacute;n de leche era de 6.1 litros por vaca, mientras que en M&eacute;xico era 16.4 e igual cosa pasa con la calidad del producto. </p>     <P><font size="3"><B>7. Fuerza atractiva</B></font></P>     <p>Una de las caracter&iacute;sticas importantes de los cl&uacute;steres es la capacidad de atraer otras empresas y personas hacia s&iacute; mismo (Porter, 1998), lo que se puede denominar fuerza <I>centr&iacute;peta</I>, la cual proviene de sus interacciones y su din&aacute;mica. Son grandes atractores hacia un c&uacute;mulo los precios menores, la calidad, la innovaci&oacute;n y los costos bajos de movilizaci&oacute;n y transacci&oacute;n. Cuando el cl&uacute;ster crece, atrae a muchas empresas y personas, lo cual a su vez promueve el crecimiento creando un ciclo reforzador (Senge, 1992, 1994) que se expresa en una expansi&oacute;n exponencial. El colectivo atrae clientes porque la concentraci&oacute;n de empresas mejora la oferta de productos y servicios, la competencia interna mejora la calidad, el servicio, la rapidez y la innovaci&oacute;n y las interacciones permiten intercambiar experiencia, conocimientos e informaci&oacute;n. Por supuesto, la llegada de nuevos clientes aumenta los ingresos de las empresas que lo constituyen. Pero los mayores vol&uacute;menes de producci&oacute;n van a requerir mayor consumo de insumos por lo que se estimula la llegada de nuevos proveedores, lo cual a su vez promueve la calidad y reduce los costos. Pero un cl&uacute;ster m&aacute;s desarrollado implica tambi&eacute;n que la competencia es atra&iacute;da y por ello se deben formar m&aacute;s s&oacute;lidas capacidades por parte de las empresas establecidas, las cuales pueden avanzar si poseen suficiente flexibilidad (Hamel, 2012). El cl&uacute;ster tambi&eacute;n atrae trabajadores, lo cual implica mayor calidad de mano de obra y menores costos de operaci&oacute;n. En especial, la llegada de gente talentosa aumenta la capacidad innovadora y el cl&uacute;ster se puede convertir en una comunidad altamente competitiva. </p>     <p><font size="3"><b>8. Fuerza propulsiva</b></font></p>      <p>Otra fuerza importante de un cl&uacute;ster es la de propulsi&oacute;n, que hace que el conglomerado se proyecte hacia fuera. Esto es consecuencia de la capacidad competitiva generada por la fuerza atractiva, el esfuerzo interno desarrollado por el colectivo y los procesos de acumulaci&oacute;n de capital que presionan el crecimiento hacia el exterior de la localidad donde se instala. Esta fuerza lleva a que el cl&uacute;ster desarrolle una estrategia ofensiva para enfrentar un medio complicado. En un contexto mundial, el colectivo debe adoptar una posici&oacute;n de car&aacute;cter internacional que puede ser dirigida al vecindario, como en el caso de la ganader&iacute;a en Colombia con la vecina Venezuela, o puede orientarse a nivel continental como el cl&uacute;ster energ&eacute;tico o en un sentido global como el tur&iacute;stico. Lo interesante es que una estrategia ofensiva como respuesta a amenazas u oportunidades externas, activa la fuerza cohesiva interna que genera la energ&iacute;a requerida por la estrategia ofensiva. Las tres fuerzas (desarrollo interno, atracci&oacute;n y propulsi&oacute;n) son los grandes responsables de la din&aacute;mica de un enjambre de compa&ntilde;&iacute;as. </p>     <p><font size="3"><b>9. Crecimiento del cl&uacute;ster</b></font></p>     <p>Como en el caso de las empresas individuales, un cl&uacute;ster debe crecer y se pueden establecer patrones para este comportamiento. Los cl&uacute;steres en su desarrollo presentan un ciclo de vida, como los productos y las empresas. Al respecto, el tema del ciclo de vida de la industria (ILC por su sigla en ingl&eacute;s) es aplicable al caso de un cl&uacute;ster, lo cual lo caracteriza como una entidad que cambia siguiendo un patr&oacute;n por etapas de desarrollo, espec&iacute;ficamente se pueden identificar las siguientes fases: nacimiento, crecimiento, consolidaci&oacute;n y declinaci&oacute;n. </p>     <p>En el comienzo, la aglomeraci&oacute;n presenta empresas de tama&ntilde;o peque&ntilde;o generalmente enlazadas mediante relaciones comerciales o de negocio, con poco desarrollo del bloque de apoyo (organizaciones no empresariales) y pocas interacciones de colaboraci&oacute;n o cooperaci&oacute;n (co-cooperativas). Esta etapa se puede constatar en el cl&uacute;ster de la confecci&oacute;n de Caldas en Colombia (Becerra y Naranjo, 2008), un conjunto de empresa peque&ntilde;as y medianas del sector productor que ten&iacute;a poca vinculaci&oacute;n de universidades y escasos proveedores, pero tambi&eacute;n reducida innovaci&oacute;n. As&iacute; mismo, el cl&uacute;ster de empresas de base tecnol&oacute;gica de Barranquilla en el 2009 se encontraba en una situaci&oacute;n parecida, estas empresas nacieron a fines de los 90 bajo el impulso de la demanda por tecnolog&iacute;a de parte de las firmas industriales y de servicios, estimuladas por la apertura econ&oacute;mica, escasamente integradas e incluso con poco flujo comercial, contando con el apoyo de la Incubadora del Caribe en aspectos de capacitaci&oacute;n y consultor&iacute;a. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la segunda etapa (crecimiento), existe un n&uacute;mero mayor de empresas, hay vinculaci&oacute;n del sector p&uacute;blico, relaciones de colaboraci&oacute;n, intercambio de conocimiento t&aacute;cito y entidades de apoyo de car&aacute;cter general, no especializadas y la innovaci&oacute;n es fuerte. Se puede decir en resumen que se trabaja algo en creaci&oacute;n de valor, por ejemplo, calidad y servicio y hay organismos de direcci&oacute;n del cl&uacute;ster. Esta fase se ilustra con el caso de la ca&ntilde;a de az&uacute;car en el Valle del Cauca entre los a&ntilde;os 1926 y 1958 (Mill&aacute;n, 2004) cuyo crecimiento se bas&oacute; en el desarrollo tecnol&oacute;gico, el mejoramiento de la calidad con apoyo del gobierno y el fortalecimiento de la cooperaci&oacute;n; este crecimiento se tradujo en el aumento del poder negociador y la regulaci&oacute;n de la competencia interna. </p>     <p>En la etapa de consolidaci&oacute;n, el cl&uacute;ster adquiere una mayor conciencia estrat&eacute;gica, se diversifica fuertemente para incluir una amplia variedad de productos y tambi&eacute;n logra una mayor integraci&oacute;n vertical basada en la creaci&oacute;n de mayor valor agregado, se fortalece su estructura interna con una mayor complejidad de las organizaciones de apoyo, hay mayor flujo no comercial que estimula el aprendizaje, fuerte co-cooperaci&oacute;n y una mayor presencia internacional, para lo cual el cl&uacute;ster de turismo en la regi&oacute;n Caribe de Colombia es un ejemplo. En este caso hay una alta preocupaci&oacute;n por agregar valor (calidad y servicio), desarrollo de nuevos servicios como ecoturismo, museos y salud, con una orientaci&oacute;n internacional (cruceros), una gran estructura de apoyo de asociaciones, universidades, promotoras y organismos estatales, la conformaci&oacute;n de una estrategia &uacute;nica frente a lo internacional y un mayor flujo de conocimiento, experiencia y tecnolog&iacute;a. En esta etapa es com&uacute;n que las empresas desarrollen procesos de concentraci&oacute;n que impliquen el retiro de algunas firmas del mercado acuciadas por la intensa competencia intra-cl&uacute;ster. </p>     <p>Finalmente un cl&uacute;ster puede morir como consecuencia de un cataclismo de las industrias como sucedi&oacute; con las velas o la competencia de otros cl&uacute;steres como aconteci&oacute; con la aglomeraci&oacute;n textil de la regi&oacute;n Caribe de Colombia frente Antioquia o la del az&uacute;car con el Valle del Cauca. Pero el colectivo puede mantenerse en un estado raqu&iacute;tico como ha sucedido con el cl&uacute;ster de la m&uacute;sica del porro en la costa norte de Colombia. </p>     <p>La aplicaci&oacute;n de la teor&iacute;a del ILC implica que en las etapas in&iacute;ciales del cl&uacute;ster existe una alta incertidumbre que hace que la preocupaci&oacute;n fundamental de las empresas sea la relaci&oacute;n con otras para sacar ventajas de car&aacute;cter contractual en la operaci&oacute;n, mientras que en las etapas altas del ciclo el enfoque es orientado hacia el aspecto del conocimiento (Rice y Galvin, 2007). Todo cl&uacute;ster se inicia a partir de una empresa l&iacute;der o varias que nacen casi simult&aacute;neamente, esto &uacute;ltimo lo ejemplifica el caso textil en Antioquia (Colombia) con el surgimiento de las principales empresas (Rosell&oacute;n, Fabricato y Coltejer) cuya fortaleza fue tal que se impuso a nivel nacional. La incertidumbre en las etapas in&iacute;ciales hace que las empresas busquen alternativas externas para compartir el riesgo mediante el uso del conocimiento para crear capacidades internas que le permitan aumentar la competitividad (Rice y Galvin, 2007). A su vez, los beneficios altos del novel cl&uacute;ster provocan una entrada fuerte de empresas y la promoci&oacute;n de alianzas operacionales. En cambio, en la parte alta del ciclo, las alianzas generan fuertes lazos entre empresas, provocando la salida de muchas como sucedi&oacute; con el cl&uacute;ster textil en Colombia que pr&aacute;cticamente se conform&oacute; como oligopolio. En las etapas intermedias del ciclo se reconoce el predominio de los retornos a escala a trav&eacute;s de la eficiencia operacional. </p>     <p>Las etapas tienen diferentes tiempos de duraci&oacute;n, hay veces incluso que un cl&uacute;ster pasa un largo per&iacute;odo de tiempo en una fase con un alto nivel de estancamiento, por ejemplo, el cl&uacute;ster del ma&iacute;z en la regi&oacute;n norte del Departamento del Atl&aacute;ntico en Colombia se encuentra atascado en la parte inicial del ciclo debido a la poca din&aacute;mica interna por el bajo desarrollo tecnol&oacute;gico y del talento humano y la escasez de fuerzas externas que lo impulsen; lo mismo sucede con el cl&uacute;ster ganadero, situado en el centro y sur de este Departamento: su aislamiento (escasa interactividad), desarrollo tecnol&oacute;gico bajo, escaso talento humano y poca exposici&oacute;n competitiva lo han mantenido en una fase baja por largo tiempo. Una modalidad de crecimiento es la integraci&oacute;n vertical, mediante la cual el cl&uacute;ster avanza hacia adelante o hacia atr&aacute;s en las cadenas que lo componen por la agregaci&oacute;n de cadenas de valor (Porter, 1985) como se muestra en la <a href="#f1">figura 1</a>. Esto es  particularmente com&uacute;n en los cl&uacute;steres de origen agropecuario, se inicia con cultivos y luego se pasa a producci&oacute;n industrial, como, por ejemplo, el cl&uacute;ster de la frambuesa en Chile que comenz&oacute; con el cultivo de la fruta y luego desarroll&oacute; nuevas empresas alrededor de la frambuesa congelada (Guaipat&iacute;n, 2004); sin embargo este crecimiento es espurio porque lleva consigo una concentraci&oacute;n de operaciones. Lo contrario sucede con el <I>outsourcing</I> pues implica nuevas empresas en la aglomeraci&oacute;n; de hecho, esta estrategia, que ha sido una moda desde los noventa, ha impulsado el desarrollo de los cl&uacute;steres. </p>     <p align="center"><a name="f1"></a><img src="img/revistas/diem/v12n1/v12n1a08f1.jpg"></p>     <p>Por el contrario, el cl&uacute;ster puede decrecer por efecto del uso de la integraci&oacute;n horizontal por parte de sus empresas: al comprar otras compa&ntilde;&iacute;as y consolidarse, las firmas terminan por concentrar el mercado, reduciendo las posibilidades de crecimiento. El <I>spin off</I> es una forma de crecimiento emprendedor muy importante, que es un motor reconocido, por ejemplo, la empresa Chrysler en USA naci&oacute; del vientre de la Ford (Sloan, 1979) y ello tuvo gran significado para el crecimiento del cl&uacute;ster automotriz de ese pa&iacute;s. </p>     <p>En fin, un cl&uacute;ster como entidad econ&oacute;mica, es un sistema abierto que interact&uacute;a con el medio. &Eacute;ste incide sobre su desarrollo, pero a su vez la aglomeraci&oacute;n genera sus propias fuerzas que le permiten accionar sobre el contexto y dibujar su trayectoria hacia el futuro. Esa din&aacute;mica se sustenta en el accionar de cada uno de sus miembros y los eslabonamientos que lo constituyen y determina su vida o su muerte. </p> <hr>     <p><font size="3"><B>Referecnias</B></font></p>     <!-- ref --><p>Acemoglu, D. y Robinson, J. (2012). <I>Por qu&eacute; fracasan los pa&iacute;ses</I>. Barcelona: Deusto.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S1692-8563201400010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Arana, O. y Riquet, J. (2011). <I>Estrategias de competitividad para el desarrollo del cl&uacute;ster agroindustrial del ma&iacute;z en la regi&oacute;n norte del Departamento del Atl&aacute;ntico</I>. Barranquilla: Universidad Sim&oacute;n Bol&iacute;var.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S1692-8563201400010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Azua, J. (2008) <I>Clusterizar y glokalizar la econom&iacute;a</I>. Bogot&aacute;: Oveja Negra &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S1692-8563201400010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Becerra, F. y Naranjo, J. (2008). La innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica en el contexto de los cl&uacute;steres regionales. <I>Cuadernos de administraci&oacute;n</I> 21(37), Julio-Diciembre: 133-159.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S1692-8563201400010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Bertalanfy, V. (1975). <I>Perspectives on general system Theory</I>. New York: Braziller &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S1692-8563201400010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Charan, R. Lafley, A. (2009). <I>Cambio de juego</I>. Bogot&aacute;: Norma.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S1692-8563201400010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Capaldo, A. (2007). Network structure and innovation: the leveraging of a dual network as distinctive relational capability. <I>Strategic Management Journal </I>28: 585-608.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S1692-8563201400010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>CONSEJO PRIVADO DE LA COMPETITIVIDAD (2009) <I>Competitividad 2009-2010: Ruta a la prosperidad colectiva.</I> En: <a href="http://www.compite.com.co/site/wp-content/uploads/2012/11/INC-2012-2013.pdf" target="_blank">http://www.compite.com.co/site/wp-content/uploads/2012/11/INC-2012-2013.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S1692-8563201400010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Correa, M. (2007) Liderar el cambio en Am&eacute;rica Latina. <I>Harvard Business Review </I>AL, Octubre: 20.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S1692-8563201400010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Chesbrough, H. &amp; Appleyard, M. (2007) Open innovation and strategy. <I>California Management Review</I>. 50(1), Fall:57-76.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S1692-8563201400010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Chesbrough, H. (2009) <I>Innovaci&oacute;n abierta</I> Barcelona: Plataforma.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S1692-8563201400010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Christensen, C. (1997) <I>The innovator&acute;s dilemma</I>. Boston: Harvard Business Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S1692-8563201400010000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>DiMaggio, P. y Powell, W., (1983) <I>The Iron Cage Revisited: Institutional Isomorphism and Collective Rationality in Organizational Fields</I><B>. </B>American Sociological Review (48) 2: 147-160.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S1692-8563201400010000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>De Green, K. (1989). <I>La organizaci&oacute;n adaptable</I>. M&eacute;xico: Trillas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S1692-8563201400010000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Dussel, E. (2004) La aglomeraci&oacute;n de la pi&ntilde;a en Veracruz y del lim&oacute;n en Colima: condiciones y retos de pol&iacute;tica p&uacute;blica y privada, En GUAIPAT&Iacute;N, C. (Comp,) <I>Los recursos del desarrollo</I>. Bogot&aacute;: Cepal-Alfaomega.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S1692-8563201400010000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Dru, J. (2007) Disrupci&oacute;n. Bogot&aacute;: Planeta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S1692-8563201400010000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>FAIRBANK, M, y LINDSAY, S. (1997). <I>Arando en el mar.</I> M&eacute;xico, McGraw-Hill.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S1692-8563201400010000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Florida, R. (2009) <I>Ciudades creativas</I>. Barcelona: Paidos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S1692-8563201400010000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Guaipat&iacute;n, C. (2004) <I>Los recursos del desarrollo: lecciones de seis aglomeraciones agroindustriales en Am&eacute;rica Latina. </I>Bogot&aacute;: Cepal-Alfaomega.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S1692-8563201400010000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Kast, F. y Rosennsweig, J. (1979) <I>Administraci&oacute;n en la organizaci&oacute;n: un enfoque de sistemas</I>. 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Bogot&aacute;: Cepal-Alfaomega.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S1692-8563201400010000800026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Nalebuff, B. y Brandenburger, A. (1996) <I>Coo-petencia</I>. Barcelona: Norma.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S1692-8563201400010000800027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Nelson, R. y Winter, S (1982). <I>An evolutionary theory of economic change</I>. Cambridge: Harvard University press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S1692-8563201400010000800028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Ohmae, K. (1983). <I>La mente del estratega</I>. M&eacute;xico: McGraw-Hill.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S1692-8563201400010000800029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><P>Porter, M. (1980). The competitive strategy. New York: The Free Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S1692-8563201400010000800030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Porter, M. (1985) The Competitive advantage. New York, The Free Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S1692-8563201400010000800031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Porter, M. (1990) The <I>Competitive advantage of nations</I>. New York, The Free Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S1692-8563201400010000800032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Porter, M. (1998) Clusters and the new economics of competition. <I>Harvard Business Review</I>. November-december.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S1692-8563201400010000800033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Putman, R. (2002) <I>Solo en la bolera. </I>Barcelona: Galaxia-Guterberg.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S1692-8563201400010000800034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Rice, J. y Galvin, P. (2007). Modelos de alianzas en el inicio de los ciclos de vida industriales: los casos de Ericsson y Nokia. En: <I>El estilo Nokia</I>. Barcelona: Deusto.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S1692-8563201400010000800035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Reina, M.; Silva, G.; Samper, L. y Fern&aacute;ndez; M. 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(2009). <I>La revoluci&oacute;n necesaria</I> Bogot&aacute;: Norma.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S1692-8563201400010000800040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Sloan, A.(1979). <I>Mis a&ntilde;os en la General Motors</I>. Navarra: Universidad de Navarra.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S1692-8563201400010000800041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Slywotzky, A. (2008). <I>Riesgo positivo</I>. 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