<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1692-8571</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Justicia Juris]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Justicia Juris]]></abbrev-journal-title>
<issn>1692-8571</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Autónoma del Caribe, Facultad de Jurisprudencia-Programa de Derecho]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1692-85712013000200004</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Entre el caudillismo y la democracia representativa en América Latina]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Democracy in Latin America nowadays]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Medina Quintero]]></surname>
<given-names><![CDATA[Felipe Eduardo]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,GRUPO GIE Proyectos  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Bogotá ]]></addr-line>
<country>Colombia</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>07</month>
<year>2013</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>07</month>
<year>2013</year>
</pub-date>
<volume>9</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>32</fpage>
<lpage>37</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1692-85712013000200004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1692-85712013000200004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1692-85712013000200004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[En Latinoamérica, a principios del siglo XXI, se ha visto la reaparición de una serie de mandatarios democráticamente elegidos, que con el correr de sus gobiernos fueron reviviendo un "gen" históricamente conocido por el continente; apoyados en principio por el éxito de sus gestiones, y con ello por una amplia base popular que los convierte en imprescindibles. Este gen al que se hace referencia se denomina caudillismo. Lo que pretende este artículo de reflexión es centrarse en torno a la tensión permanente que existe en Latinoamérica entre el caudillismo y la democracia representativa, y en cómo ese modelo de gobierno personalista, y el desarrollo democrático particular latinoamericano se retroalimentan mutuamente para vivir en "armonía".]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In the early XXI century, in Latin America, there has been a series of democratically elected Latin American leaders that have change the course of history. Their governments were supported in the beginning by the success of their efforts, and thus by a broad popular base that makes them indispensable. However, their political aim, once in power, is to overrule beyond the political system. This article is intended to center around the ongoing tension that exists in Latin America between dictator model of state and representative democracy, and how this model of personal government and this particularly democratic development in Latin America are fed each other to live in "harmony".]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Caudillismo]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Democracia]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Estado]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Sociedad]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Latinoamérica]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[dictator model of state]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Democracy]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[State]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Society]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Latin America]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>Entre el caudillismo y la democracia representativa en Am&eacute;rica Latina</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>Democracy in Latin America nowadays</b></font></p>      <p align="center">Felipe Eduardo Medina Quintero<sup>*</sup></p>      <p><sup>*</sup> <I>Candidato a Magister en Procesos de Integraci&oacute;n Regional &ndash; MERCOSUR &ndash; Universidad de Buenos Aires- Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas. Director Oficina Bogot&aacute; GRUPO GIE Proyectos Colombia. Bogot&aacute;, Colombia. <a href="mailto:Felipe.medina@grupogie.co">Felipe.medina@grupogie.co</a> </I></p>      <p>Recibido: Septiembre 10 de 2013  Aceptado: Octubre 24 de 2013 </p> <hr>     <p><font size="3"><b>Resumen</b></font></p>     <p><i>En Latinoam&eacute;rica, a principios del siglo XXI, se ha visto la reaparici&oacute;n de una serie de mandatarios democr&aacute;ticamente elegidos, que con el correr de sus gobiernos fueron reviviendo un "gen" hist&oacute;ricamente conocido por el continente; apoyados en principio por el &eacute;xito de sus gestiones, y con ello por una amplia base popular que los convierte en imprescindibles. Este gen al que se hace referencia se denomina caudillismo. Lo que pretende este art&iacute;culo de reflexi&oacute;n es centrarse en torno a la tensi&oacute;n permanente que existe en Latinoam&eacute;rica entre el caudillismo y la democracia representativa, y en c&oacute;mo ese modelo de gobierno personalista, y el desarrollo democr&aacute;tico particular latinoamericano se retroalimentan mutuamente para vivir en "armon&iacute;a".</i></p>     <p><i><b>Palabras Clave</b>: Caudillismo, Democracia, Estado, Sociedad, Latinoam&eacute;rica.</i></p> <hr>     <p><font size="3"><b>Abstract</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>In the early XXI century, in Latin America, there has been a series of democratically elected Latin American leaders that have change the course of history. Their governments were supported in the beginning by the success of their efforts, and thus by a broad popular base that makes them indispensable. However, their political aim, once in power, is to overrule beyond the political system. This article is intended to center around the ongoing tension that exists in Latin America between dictator model of state and representative democracy, and how this model of personal government and this particularly democratic development in Latin America are fed each other to live in "harmony".</i></p>     <p><i><b>Key Words</b>: dictator model of state, Democracy, State, Society, Latin America.</i></p> <hr>     <p>Si se sumar&aacute; en estos 200 a&ntilde;os de independencia, el tiempo que Latinoam&eacute;rica ha estado bajo la f&eacute;rula de los caudillos, es absolutamente comprobable que son m&aacute;s los a&ntilde;os que se ha vivido con ellos, que con gobernantes disciplinados y obedientes de las reglas que la democracia impone en sus limitaciones al poder. As&iacute; las cosas, los ha habido de todos los tipos, ideolog&iacute;as y or&iacute;genes, pero en lo que guardan una l&iacute;nea similar es que todos han llegado -los de antes y los de ahora-, para “salvar la patria”, para romper con el pasado y asegurar un futuro s&oacute;lido, en conclusi&oacute;n para “recuperar y fortalecer la democracia”.</p>      <p>En consecuencia con lo anteriormente expuesto, son muchas las voces que argumentan que el caudillismo es casi una marca registrada del continente latinoamericano, y aunque en funci&oacute;n de los tiempos transcurridos bajo esta forma de personalismo de gobierno se podr&iacute;a decir que es as&iacute;, no por ello es menos acertado decir que ni se origin&oacute; en el continente, ni es exclusivo de estas latitudes, y que m&aacute;s que una condici&oacute;n propia de la realidad pol&iacute;tica latinoamericana, tiene su origen en las mismas falencias institucionales propias de la nunca terminada consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica de Am&eacute;rica Latina. </p>      <p>Hist&oacute;ricamente el caudillismo en su versi&oacute;n m&aacute;s antigua y dictatorial se puede remontar hasta la Republica Romana cuando Julio Cesar cruza el Rubicon, y decide posicionarse como el l&iacute;der indiscutible y visible del imperio, con lo cual y a posteriori se consolidan los emperadores romanos. Ahora bien, la g&eacute;nesis del caudillo m&aacute;s cercano al latinoamericano se remonta a las luchas ib&eacute;ricas contra los moros que duraron casi 800 a&ntilde;os, y que dieron lugar a la aparici&oacute;n del l&iacute;der militar que comandaba batallas, y ganaba prestigio y poder en funci&oacute;n de sus &eacute;xitos militares. </p>      <p>En lo que s&iacute; parece haber una suerte de acuerdo entre los expertos en el tema, es que los primeros caudillos en el continente latinoamericano son herederos de la encomienda espa&ntilde;ola, y que su aparici&oacute;n estelar se da a partir de los movimientos independentistas, contribuyendo fuertemente a ello la Hacienda desde donde salieron los primeros caudillos latinoamericanos, y es aqu&iacute; donde surge la verdadera g&eacute;nesis del inacabado proyecto democr&aacute;tico que es el que finalmente le da vida al tambi&eacute;n inacabado caudillismo. </p>      <p>El primer contacto de la l&oacute;gica estado-c&eacute;ntrica con Am&eacute;rica latina se da en la segunda mitad del siglo XVIII. Primero, como parte de un proyecto de revitalizaci&oacute;n del pacto colonial, y especialmente en beneficio de las potencias ib&eacute;ricas, y posteriormente en los diferentes proyectos decimon&oacute;nicos espec&iacute;ficamente nacional-republicano-olig&aacute;rquicos (Lynch, 1995); es as&iacute; que al ganar las independencias, los movimientos independentistas, y sus l&iacute;deres trasvasaron las ideolog&iacute;as europeas, </p>     <blockquote>     <p>...las gestas de la independencia y la estructuraci&oacute;n de las nuevas republicas fueron un traspaso entusiasta de ideas (...), el entusiasmo hacia las novedades de Europa ocup&oacute;, lisa y llanamente el vac&iacute;o de un proyecto de s&iacute;ntesis, de un pensamiento sistem&aacute;tico propio (Elbert, 2005). </p></blockquote>      <p>La vehemencia con que fueron copiados estos modelos, dio hasta para que llegaran los postulados m&aacute;s negativos (racismo europeo)<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>     <p>...nuestros pa&iacute;ses se fundaron en el principio de igualdad republicana, certificada y proclamada en todo tipo de constituciones, leyes, banderas y escudos; mas en verdad arrancaron despreciando o negando culturalmente la calidad humana de buena parte de la poblaci&oacute;n, estipulando una dualidad c&iacute;nica, que en el mejor de los casos, trataba a los diferentes como inferiores o incapaces (Zaffaroni, 2003)</p> </blockquote>      <p> "la copia masiva de legislaciones europeas tuvo sentido equivocado, mal modelo antropol&oacute;gico y peor ejecuci&oacute;n" (Elbert, 2005), as&iacute; las cosas, se puede afirmar entonces que la exclusi&oacute;n y la discriminaci&oacute;n vinieron de la mano con el nacimiento de nuestra Am&eacute;rica Latina. </p>     <blockquote>     <p>...Dos son los cambios m&aacute;s importantes despu&eacute;s de las luchas de las independencias, el primero es la militarizaci&oacute;n y el otro es la  democratizaci&oacute;n (...), otro de los grandes cambios se da en la importancia en cuanto al equilibrio de poder que toma el campo, y la ruralidad en general, al ser esta la que aportaba las masas humanas de los ej&eacute;rcitos, y al ser las ciudades y sus elites las primeras que sufren los embates de la guerra; los terratenientes, propietarios o sus agentes instalados en las explotaciones eran los que dominaban las milicias, es el entero sector terrateniente al que el orden colonial hab&iacute;a mantenido en posici&oacute;n subordinada el que asciende en la sociedad postrevolucionaria (Halpering, 1969). </p> </blockquote>      <p>Siguiendo esta l&iacute;nea, y como bien lo dice S&aacute;enz, </p>      <blockquote>     <p>...en la hacienda estaba la principal base de riqueza y poder coloniales, como sucesora de la encomienda, un sistema de organizaci&oacute;n paternalista (...), el hacendado controlaba enormes extensiones de tierra y al mismo tiempo asum&iacute;a el rol providencial para con los campesinos, que ten&iacute;an all&iacute; el &uacute;nico espacio en el que les era dable vivir y trabajar. Por otra parte, el control de las autoridades coloniales era tan tenue, sobre todo en las periferias, que con frecuencia los hacendados recib&iacute;an una suerte de comisi&oacute;n para ejercer el control por mandato real, (...), para una hacienda el &uacute;nico progreso posible era crecer, es decir, apropiarse de tierras circundantes. Por eso los hacendados ve&iacute;an en su vecino una amenaza, y la posibilidad de crear un tejido social de cooperaci&oacute;n era poco menos que imposible (...). Por tanto el sentido de pertenencia de las gentes abarcaba, si acaso, el &aacute;mbito regional, por no decir municipal. En esas condiciones la independencia vino a complicar las cosas, pues planteo la supremac&iacute;a de la capital y las regiones no tardaron en rechazarla. El surgimiento de los caudillos locales era inevitable, as&iacute; como su consecuencia, el supercaudillo que, tras sobresalir entre sus pares, aparec&iacute;a para redimir la anarqu&iacute;a resultante y adem&aacute;s para crear, tal vez sin darse cuenta, una conciencia nacional. Algunos representaban la rebeld&iacute;a. Otros, la defensa del status quo (S&aacute;enz: 2010). </p> </blockquote>      <p>En este orden de ideas y siguiendo esta l&iacute;nea argumental, el fen&oacute;meno del caudillismo trasciende la barrera hist&oacute;rica, atraviesa todo el S. XIX, y parte del S.XX, y cuando ya se cre&iacute;a desprovisto de su esencia material, habida cuenta de la "maduraci&oacute;n" de las democracias latinoamericanas, de la consolidaci&oacute;n de algunos modelos pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos en la regi&oacute;n, emerge nuevamente de una manera superficial en los 90, con el acaecimiento del h&iacute;perpresidencialismo ( recu&eacute;rdese a los expresidentes Menen en Argentina y Fujimori en Per&uacute;), y se posiciona ya para inaugurar el S. XXI con el ascenso del fallecido presidente de la Rep&uacute;blica Bolivariana de Venezuela Hugo Ch&aacute;vez, y con &eacute;l, una serie de mandatarios a lo largo y ancho del subcontinente latinoamericano. </p>      <p>Hist&oacute;ricamente uno de los grandes objetivos tanto de los hacedores de la pol&iacute;tica, as&iacute; como tambi&eacute;n de los intelectuales en Am&eacute;rica latina ha sido la democracia, como anhelo, como objeto de estudio, como modelo a seguir, entre otros, en general ha sido un tema constante y recurrente en el devenir del continente. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este contexto se tendr&iacute;a que iniciar afirmando que no es desacertado decir que </p>     <blockquote>     <p>...la democracia moderna se ha desarrollado sobre el sistema econ&oacute;mico capitalista, y que a partir de esto se ha tratado de conciliar la igualdad que da el poder del voto desde que se alcanz&oacute; el sufragio universal, y la desigualdad de un sistema econ&oacute;mico donde hay ganadores y perdedores, y donde siempre la distribuci&oacute;n de la riqueza es desigual (Velasco, 2007); </p> </blockquote>      <p>Y fue as&iacute;, sobre estos t&oacute;picos como se consolido la democracia entre el siglo XIX, y principios del siglo XX con mayores, o menores sobresaltos en el mundo. </p>     <p>Ahora bien, un modelo como el anteriormente descrito en el que hay una relaci&oacute;n de "suma-cero", en donde el que recibe "de m&aacute;s", es acosta "del que recibe menos", obviamente genera tensiones en el modelo, aderezado de otra serie de externalidades (d&eacute;bil institucionalidad, corrupci&oacute;n, pobreza, entre otras.) que han hecho posible la aparici&oacute;n constante de fen&oacute;menos "reparadores" o "remedios"; y que en Am&eacute;rica Latina ha tomado la forma de personalismo de poder, mejor conocidos como populismo, neo-populismos, totalitarismo light, entre otros. Seg&uacute;n Sebreli<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup> los populismos originarios de los a&ntilde;os 40 y 50 que guardan relaci&oacute;n directa con los actuales, "son continuadores a su modo del lado jacobino plebeyo del fascismo, cuando &eacute;ste ya hab&iacute;a sido derrotado. Pero con la ola izquierdista de mitad de siglo veinte no vacilaron en proclamarse 'socialistas' con el agregado de 'nacionales', algo que parec&iacute;a novedoso, pero la denominaci&oacute;n tambi&eacute;n hab&iacute;a sido usada por el fascismo hist&oacute;rico. Los j&oacute;venes de izquierda, desconocedores de la historia del pasado reciente, cubrieron con una apariencia revolucionaria a estas ideolog&iacute;a de derecha no tradicional". As&iacute; mismo, hace posteriormente una referencia a la tirantez que le marca este tipo de modelo de gobierno a las instituciones democr&aacute;ticas, "El populismo rechaza la democracia como una idea extranjerizante y cosmopolita ajena a la idiosincrasia nacional, y tambi&eacute;n al liberalismo pluralista porque disgregar&iacute;a la unidad de la naci&oacute;n y del pueblo. El partido, como su nombre lo indica, es una parte, admite la existencia de otras partes. La relaci&oacute;n entre el l&iacute;der y las masas es pretendidamente directa y prescinde de las intermediaciones institucionales. El bonapartismo, el fascismo y el populismo se autodefinen como movimiento, expresi&oacute;n del pueblo y la naci&oacute;n en su totalidad, por lo tanto el que no pertenece a &eacute;l, queda excluido. Se niega la pluralidad, la disidencia, la oposici&oacute;n (...), Tergiversan la palabra democracia, le ponen adjetivos. Y un adjetivo le cambia el significado. El stalinismo tambi&eacute;n hablaba de la democracia popular. Pero eso nada ten&iacute;a que ver con la democracia. Yo defiendo enf&aacute;ticamente el sufragio, pero digo a la vez que no es suficiente. Mira, nadie subi&oacute; al poder con m&eacute;todos m&aacute;s democr&aacute;ticos e institucionales que Adolf  Hitler. Para que exista una verdadera democracia, debe haber un gobierno de mayor&iacute;as y de minor&iacute;as". (Sebreli, 2012)<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup>. </p>      <p>En funci&oacute;n de lo expuesto valdr&iacute;a la pena retomar a Enrique Krauze<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup> y mencionar su dec&aacute;logo de rasgos espec&iacute;ficos que hacen la esencia del populismo en general, y del populismo Iberoamericano &ndash; como &eacute;l lo llama &ndash; en particular, y que permite crear un v&iacute;nculo hist&oacute;rico entre los de antes (ejemplo el que fuera presidente de la Rep&uacute;blica argentina, el general Juan Domingo Per&oacute;n), y los m&aacute;s recientes y/o actuales (ejemplo: el fallecido presidente de la Rep&uacute;blica Bolivariana de Venezuela, el comandante Hugo Ch&aacute;vez): </p>  <ol type="1">    <li>El populismo exalta al l&iacute;der carism&aacute;tico. No hay populismo sin la figura del hombre providencial que resolver&aacute;, de una buena vez y para siempre, los problemas del pueblo.</li>    <br>     <li>El populista no s&oacute;lo usa y abusa de la palabra: se apodera de ella. La palabra es el veh&iacute;culo espec&iacute;fico de su carisma. El populista se siente el int&eacute;rprete supremo de la verdad general y tambi&eacute;n la agencia de noticias del pueblo. Habla con el p&uacute;blico de manera constante, atiza sus pasiones, "alumbra el camino" y hace todo ello sin limitaciones ni intermediarios. Hace veinticinco siglos esa distorsi&oacute;n de la verdad p&uacute;blica (tan lejana de la democracia como la sof&iacute;stica de la filosof&iacute;a) se desplegaba en el &Aacute;gora real; en el siglo XX lo hace en el &Aacute;gora virtual de las ondas sonoras y visuales: de Mussolini (y de Goebbels) Per&oacute;n aprendi&oacute; la importancia pol&iacute;tica de la radio, que Evita y &eacute;l utilizar&iacute;an para hipnotizar a las masas. El presidente venezolano Hugo Ch&aacute;vez, por su parte, super&oacute; al l&iacute;der cubano Fidel Castro al utilizar hasta el paroxismo la oratoria televisiva.</li>    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li>El populismo fabrica la verdad. Los populistas llevan hasta sus &uacute;ltimas consecuencias el proverbio latino "Vox populi, Vox dei". Pero como Dios no se manifiesta todos los d&iacute;as y el pueblo no tiene una sola voz, el gobierno "popular" interpreta la voz del pueblo, eleva esa versi&oacute;n al rango de verdad oficial y sue&ntilde;a con decretar la verdad &uacute;nica. Como es natural, los populistas abominan de la libertad de expresi&oacute;n. Confunden la cr&iacute;tica con la enemistad militante, por eso buscan desprestigiarla, controlarla, acallarla.</li>    <br>     <li>El populista utiliza de modo discrecional los fondos p&uacute;blicos. No tiene paciencia con las sutilezas de la econom&iacute;a y las finanzas. El erario es su patrimonio privado, que puede utilizar para enriquecerse o para embarcarse en proyectos que considere importantes o gloriosos, o para ambas cosas, sin tomar en cuenta los costos.</li>    <br>     <li>El populista reparte directamente la riqueza, lo cual no es criticable en s&iacute; mismo (sobre todo en pa&iacute;ses pobres, donde hay argumentos sumamente serios para repartir en efectivo una parte del ingreso, al margen de las costosas burocracias estatales y previniendo efectos inflacionarios), pero el populista no reparte gratis: focaliza su ayuda, la cobra en obediencia. "&iexcl;Ustedes tienen el deber de pedir!", exclamaba Evita a sus beneficiarios.</li>    <br>     <li>El populista alienta el odio de clases. "Las revoluciones en las democracias -explica Arist&oacute;teles, citando "multitud de casos"- son causadas sobre todo por la intemperancia de los demagogos." El contenido de esa "intemperancia" fue el odio contra los ricos; "unas veces por su pol&iacute;tica de delaciones &#91;...&#93; y otras atac&aacute;ndolos como clase, &#91;los demagogos&#93; concitan contra ellos al pueblo". Los populistas latinoamericanos corresponden a la definici&oacute;n cl&aacute;sica, con un matiz: hostigan a "los ricos" (a quienes acusan a menudo de ser "antinacionales"), pero atraen a los "empresarios patri&oacute;ticos" que apoyan al r&eacute;gimen. El populista no busca por fuerza abolir el mercado: supedita a sus agentes y los manipula a su favor.</li>    <br>     <li>El populista moviliza permanentemente a los grupos sociales. El populismo apela, organiza, enardece a las masas. La plaza p&uacute;blica es un teatro donde aparece "Su Majestad El Pueblo" para demostrar su fuerza y escuchar las invectivas contra "los malos" de adentro y afuera. "El pueblo", claro, no es la suma de voluntades individuales expresadas en un voto y representadas por un parlamento; ni siquiera la encarnaci&oacute;n de la "voluntad general" de Rousseau, sino una masa selectiva y vociferante que caracteriz&oacute; otro cl&aacute;sico (Marx, no Carlos sino Groucho): "El poder para los que gritan &laquo;&iexcl;el poder para el pueblo!&raquo;".</li>    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li>El populismo fustiga por sistema al "enemigo exterior". Inmune a la cr&iacute;tica y al&eacute;rgico a la autocr&iacute;tica, necesitado de se&ntilde;alar chivos expiatorios para los fracasos, el r&eacute;gimen populista (m&aacute;s nacionalista que patriota) requiere desviar la atenci&oacute;n interna hacia el adversario de afuera. La Argentina peronista reaviv&oacute; las viejas (y explicables) pasiones antiestadounidenses que herv&iacute;an en Iberoam&eacute;rica desde la Guerra del 98, pero Castro convirti&oacute; esa pasi&oacute;n en la esencia de su r&eacute;gimen: un triste r&eacute;gimen definido por lo que odia, no por lo que ama, aspira o logra. Por su parte, el desaparecido presidente de Venezuela, Hugo Ch&aacute;vez llev&oacute; la ret&oacute;rica antiestadounidense a expresiones tales que aun Fidel Castro considerar&iacute;a (tal vez) de mal gusto.</li>    <br>     <li>El populismo desprecia el orden legal. Hay en la cultura pol&iacute;tica iberoamericana un apego at&aacute;vico a la "ley natural" y una desconfianza de las leyes hechas por el hombre. Por eso, una vez en el poder, el caudillo tiende a apoderarse del Congreso e inducir la "justicia directa" ("popular", "bolivariana"), remedo de una "Fuenteovejuna" que, para los efectos pr&aacute;cticos, es la justicia que el propio l&iacute;der decreta.</li>    <br>     <li>El populismo mina, domina y, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, dom&eacute;stica o cancela las instituciones de la democracia liberal. El populismo abomina de los l&iacute;mites a su poder, los considera aristocr&aacute;ticos, olig&aacute;rquicos, contrarios a la "voluntad popular".</li>    </ol>      <p>En consideraci&oacute;n con lo anterior se ve pues una suerte de marca registrada en los usos y m&eacute;todos de los dirigentes que optan por esta forma de gobierno; lo que no queda muy claro es, &iquest;si la metodolog&iacute;a seguida es una copia revisada de gobiernos o es un dec&aacute;logo escrito que hay que seguir casi al pie de la letra? </p>      <p>Si para finales del S.XX y principios del S.XXI, ya en Am&eacute;rica latina las democracias - con excepci&oacute;n de Cuba - estaban instauradas, y en no pocos pa&iacute;ses hasta consolidadas, porque ha vuelto a surgir esta suerte de caudillismo, que como bien lo se&ntilde;ala Volpi<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup>, se podr&iacute;a llamar "democr&aacute;tico", la respuesta guarda una l&iacute;nea paradojal; como se sabe la democracia tiene una condici&oacute;n casi "il&oacute;gica", de ser uno de los pocos sistemas de gobierno que puede autodestruirse, implosionar, es decir, destruirse hacia adentro. Y es que la democracia para nuestro continente vino acompa&ntilde;ada de inmensas expectativas, y aunque se trata de la llegada formal de esta instituci&oacute;n, en donde los ciudadanos son capaces con cierta transparencia y libertad de elegir a sus gobernantes, dichas reformas no pasaron de eso, conserv&aacute;ndose casi intactas las hist&oacute;ricas estructuras de poder, de tal suerte, que se mantienen la mayor&iacute;a de los problemas previos, es decir, aquellos que eran evidentes en otro tipo de reg&iacute;menes. </p>      <p>Adentr&aacute;ndose en el contexto latinoamericano, Velasco (2007) resume en cinco criterios b&aacute;sicos la compresi&oacute;n de la democracia en esta parte del mundo, y as&iacute; mismo evidencia sus debilidades, y lo que la ha hecho resistente en el tiempo; el primer criterio son las elecciones, entendi&eacute;ndose estas como la capacidad de votar, y elegir a los representantes, el segundo son los derechos civiles y humanos, siendo estos b&aacute;sicos para sustentar el primer criterio, y que transitan en la &oacute;rbita de la libertad de expresi&oacute;n, creencia, vigencia de la ley, derecho a la vida, y a la libertad, etc...., el tercero es la legitimidad, infiri&eacute;ndose esta como la satisfacci&oacute;n de la poblaci&oacute;n por el funcionamiento de la democracia, el cuarto es la fortaleza del estado y el gobierno, entendi&eacute;ndose como que en el conjunto del sistema pol&iacute;tico hay instituciones y pr&aacute;cticas democr&aacute;ticas, el quinto y &uacute;ltimo criterio es la resistencia, ligada m&aacute;s a la fortaleza de la democracia en el tiempo. </p>      <p>Siguiendo esta l&iacute;nea argumental, se puede decir entonces que cada uno de estos criterios que en conjunto brindan una explicaci&oacute;n de las caracter&iacute;sticas de la democracia latinoamericana, son las que los caudillos en este continente utilizan a su favor para crearse las condiciones y  sostenerse en el tiempo, as&iacute; las cosas, perfectamente se puede hacer un diagrama de los pasos habitualmente utilizados para lograr la consolidaci&oacute;n en el poder. Haciendo la salvedad que Am&eacute;rica Latina (Centro Am&eacute;rica, el Caribe y Sur Am&eacute;rica) </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>     <p>...no son un conglomerado homog&eacute;neo de entidades f&iacute;sicas y territoriales, si no que al contrario engloba m&aacute;s de dos decenas de estados heterog&eacute;neos, con caracter&iacute;sticas compartidas de un pasado colonial europeo con los nuevos rasgos de la civilizaci&oacute;n americana, universal en la comprensi&oacute;n, latina en cuanto a la acci&oacute;n. (Brigagao, 2011). </p> </blockquote>      <p>Conv&eacute;ngase pues que el primer criterio, es decir, el de las elecciones, est&aacute; relativamente transparentado, y que los votantes, llegan con ciertas libertades a elegir a su candidato; aunque reducir la democracia a una serie de procedimientos electorales, ser&iacute;a casi como decir que estamos ante una democracia imaginaria (un error no pocas veces frecuente); los manejos vienen a continuaci&oacute;n, es decir, en los derechos civiles y humanos &ndash; que son la base del primer criterio &ndash; que se fundamentan en la libertad de expresi&oacute;n, en el acceso a la justicia, en la vigencia de la ley, entre otros, estos l&iacute;deres aprovechando su nuevo liderazgo inician atacando sus respectivos congresos y los sistemas judiciales ante la corrupci&oacute;n que campea generalmente en todos, contin&uacute;an atacando la pol&iacute;tica tradicional, y con ello los partidos pol&iacute;ticos, en funci&oacute;n de eso, comienzan a disminuir enormemente el equilibro de poderes que sustenta la democracia moderna, el poder legislativo y el judicial comienzan a sufrir constantes ataques, y a ser cooptados con lo que se va minando su independencia; paralelamente a esto, inician tambi&eacute;n diversas estrategias con los medios de comunicaci&oacute;n (pactar, amenazarlos o expropiarlos), todo lo anterior utilizando m&eacute;todos democr&aacute;ticos, es decir, se utiliza la democracia para sabotear la democracia, esto es, la puesta en marcha de refer&eacute;ndum, cambios legales que ponen en marcha nuevos sistemas de legalidad, o incluso la "adquisici&oacute;n" de poderes especiales con los cuales ejecutan cambios por decreto, entre otras argucias. Posteriormente vienen por el tercer criterio, y es el de su legitimidad, y esta viene &ndash; como lo dice Velasco &ndash; de la satisfacci&oacute;n de la poblaci&oacute;n con la democracia, y como sabemos estas democracias latinoamericanas vienen acompa&ntilde;adas de inmensos vac&iacute;os en la redistribuci&oacute;n de la renta, lo que ha hecho de la regi&oacute;n la m&aacute;s desigual del mundo, con lo cual pueden ser sacudidas f&aacute;cilmente por la falta de apego de los ciudadanos hacia las instituciones, logrando darle visibilidad a los sectores que tradicionalmente fueron invisibles (comunidades ind&iacute;genas, obreros, clases medias, entre otras), y como bien lo predijo Anderson, </p>      <blockquote>     <p>...en estas circunstancias, es poco probable que el mero crecimiento econ&oacute;mico permita contener, por s&iacute; mismo, las exigencias y previsiones populares por una mejora en sus condiciones de vida. Tal vez se pueda decir que la revoluci&oacute;n ha sido exorcizada, pero la redistribuci&oacute;n en cuanto aspiraci&oacute;n va a persistir y podr&iacute;a reaparecer en condiciones explosivas y desestabilizantes. (Anderson, 1988) </p> </blockquote>      <p>Es por esto que los gobiernos caudillistas direccionan sus primeras acciones de gobierno hacia lo popular, y con esto se hacen al respaldo y se aseguran una base social capaz de sostenerlos. El cuarto criterio que tiene que ver con la fortaleza del estado y el gobierno, ya desde la segunda fase de operaciones se ha venido minando, aprovechando el desencanto de la sociedad, y la debilidad institucional fuertemente atacada en un principio, y despu&eacute;s disminuida en su accionar poco puede hacer ante el &iacute;mpetu de estos liderazgos. </p>      <p><B><font size="3">Conclusi&oacute;n</font></b></p>      <p>Lo anteriormente descrito ha sucedido, y sucede actualmente en el reencauche que se ha dado de esta serie de liderazgos caudillistas, con una caracter&iacute;stica si se quiere especial, y es que no hay diferencia en los procedimientos anteriormente descritos en funci&oacute;n de si son de izquierdas o de derechas, todos act&uacute;an m&aacute;s o menos con un l&oacute;gica similar en su accionar. </p>     <p>"es posible, necesario y urgente pensar la democracia de un modo mucho m&aacute;s radical y hacerla realidad, para que no sea apenas un salvavidas. Burgues&iacute;as poco afectas a la democracia- incluso a la capitalista- y elencos pol&iacute;ticos mediocres, incapaces de pensar estrat&eacute;gicamente, a menudo carro&ntilde;eros y corruptos, han conciliado y concilian para ceder, entregando patrimonios, soberan&iacute;a y dignidad, renegando de la justicia al dejar cr&iacute;menes y corrupci&oacute;n, Todo-eso y mucho mas- mientras juegan su juego de patriotas" (Ansaldi, 2006) </p> <HR>     <p><b>Notas</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup> El contractualismo hegeliano que est&aacute; reservado a los n&oacute;rdicos burgueses, y que posteriormente es usado por el disciplinarismo ingl&eacute;s, destinado a las clases marginadas.    <br> <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup> Juan Jos&eacute; Sebreli (1930, Bs.As.), soci&oacute;logo, historiador, filosofo, e intelectual argentino.    <br> <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup> er, entrevista dada por Juan Jos&eacute; Sebreli a Jorge Fern&aacute;ndez D&iacute;az al diario la Naci&oacute;n (Argentina), edici&oacute;n impresa Domingo 4 de Noviembre de 2012. Disponible en l&iacute;nea <a href="http://www.lanacion.com.ar/1523405-el-populismo-rechaza-la-democracia" target="_blank">http://www.lanacion.com.ar/1523405-el-populismo-rechaza-la-democracia</a>.    <br> <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup> Enrique krauze Kleinbort (ciudad de M&eacute;xico 1947), Ingeniero industrial, ensayista y editorialista mexicano. Este dec&aacute;logo fue hecho como columna de opini&oacute;n para el diario la naci&oacute;n (Argentina), publicado en edici&oacute;n impresa el d&iacute;a Jueves 1 de noviembre de 2012, disponible en l&iacute;nea <a href="http://www.lanacion.com.ar/1522419-decalogo-del-populismo" target="_blank">http://www.lanacion.com.ar/1522419-decalogo-del-populismo</a>    <br> <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup> Jorge Luis Volpi (Ciudad de M&eacute;xico, 1968), ensayista y escritor mexicano. Participaci&oacute;n en el XV foro Euro-latinoamericano de comunicaci&oacute;n: "Doscientos a&ntilde;os de (in) dependencias", 2010.</p> <hr>     <p><font size="3"><B>Referencias </b></font></p>     <!-- ref --><p>Anderson, P (1988) Democracia y dictadura en Am&eacute;rica Latina en la d&eacute;cada del '70, en <I>Cuadernos de Sociolog&iacute;a</I>, N&ordm; 2, Carrera de Sociolog&iacute;a, Universidad de Buenos Aires, consultado el 15 de julio de 2013. Disponible en: <a href="http://catedras.fsoc.uba.ar/" target="_blank">http://catedras.fsoc.uba.ar/toer/articulos/txt-anderson.html</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S1692-8571201300020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Ansaldi, W (2006) Juego de patriotas, en Pucciarelli Alfredo R. (coord.): <I>Del poder de la democracia a la democracia del poder. Econom&iacute;a y pol&iacute;tica durante la presidencia de Ra&uacute;l Alfons&iacute;n</I>, Buenos Aires. Siglo XXI Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S1692-8571201300020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Brigagao, C: (2011) Am&eacute;rica Latina: panorama de seguridad e integraci&oacute;n, <I>Revista Dialogo Pol&iacute;tico</I>, N&deg;1, Marzo 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S1692-8571201300020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Elbert, C. (2005) <I>Manual b&aacute;sico de criminolog&iacute;a</I>, Bogot&aacute;. Editorial TEMIS.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S1692-8571201300020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Halpering, T (1969): "Historia contempor&aacute;nea de Am&eacute;rica latina", Madrid- Espa&ntilde;a, Alianza editorial, primera edici&oacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S1692-8571201300020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>S&aacute;enz, M (2010) <I>Caudillos</I>, Bogot&aacute;- Colombia. Panamericana Editorial.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S1692-8571201300020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Sebreli, J (2012) <I>El malestar de la pol&iacute;tica</I>. Bs.As- Argentina Editorial Sudamericana.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S1692-8571201300020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Velasco, J (2007): "Democracia y conflictos distributivos en Am&eacute;rica Latina", en  Waldo, A (Dir.), <I>La democracia en Am&eacute;rica Latina, un barco a la deriva, </I>Buenos Aires. Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S1692-8571201300020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Volpi, J (2010) XV foro Euro-latinoamericano de comunicaci&oacute;n: "Doscientos a&ntilde;os de (in) dependencias", asociaci&oacute;n de periodistas Europeos, Portugal.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S1692-8571201300020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Zaffaroni, E (2003) <I>Criminolog&iacute;a,</I> Bogot&aacute;. Editorial TEMIS.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S1692-8571201300020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <p><b>Webgraf&iacute;a</b></p>     <!-- ref --><p><a href="http://www.lanacion.com.ar/1522419-decalogo-del-populismo" target="_blank">http://www.lanacion.com.ar/1522419-decalogo-del-populismo</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S1692-8571201300020000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><a href="http://www.lanacion.com.ar/1523405-el-populismo-rechaza-la-democracia" target="_blank">http://www.lanacion.com.ar/1523405-el-populismo-rechaza-la-democracia</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S1692-8571201300020000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>   </font>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Anderson]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Democracia y dictadura en América Latina en la década del '70]]></article-title>
<source><![CDATA[Cuadernos de Sociología]]></source>
<year>1988</year>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de Buenos Aires]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ansaldi]]></surname>
<given-names><![CDATA[W]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Juego de patriotas]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Pucciarelli Alfredo]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Del poder de la democracia a la democracia del poder. Economía y política durante la presidencia de Raúl Alfonsín]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Siglo XXI Editores]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Brigagao]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[América Latina: panorama de seguridad e integración]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista Dialogo Político]]></source>
<year>2011</year>
<month>Ma</month>
<day>rz</day>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Elbert]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Manual básico de criminología]]></source>
<year>2005</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial TEMIS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Halpering]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["Historia contemporánea de América latina"]]></source>
<year>1969</year>
<edition>primera</edition>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Alianza editorial]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sáenz]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Caudillos]]></source>
<year>2010</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Panamericana Editorial]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sebreli]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El malestar de la política]]></source>
<year>2012</year>
<publisher-name><![CDATA[Bs.As- Argentina Editorial Sudamericana]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Velasco]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA["Democracia y conflictos distributivos en América Latina"]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Waldo]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La democracia en América Latina, un barco a la deriva]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fondo de Cultura Económica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Volpi]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[XV foro Euro-latinoamericano de comunicación: "Doscientos años de (in) dependencias", asociación de periodistas Europeos]]></source>
<year>2010</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Zaffaroni]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Criminología]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial TEMIS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="">
<source><![CDATA[]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="">
<source><![CDATA[]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
