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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[FEMINISMO POSTMODERNO: D. J. HARAWAY Y S. HARDING]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In this text is characterized the "Postmodern. Feminism" and the theoretical positions of two influential contemporary thinkers in Philosophy of Science from a postmodern feminist perspective. Haraway and Harding debate around the History of Science and its andocentric slants, as well as on the concept "identity" from the cyborg paradigm. Within the postmodern paradigm they assume the poststructuralist and deconstructionist inheritance and defend the necessity of a critical and autorreflexive social science like model of all sciences, but they have controversies about the gendered social space. Haraway understands that the social space is not homogenous, and that the three dimensions that Harding detects: generic symbolism, partner-sexual division of the work and processes of gendered individual identity, they are intercepted in multiple dimensions.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>FEMINISMO POSTMODERNO: D. J. HARAWAY Y S. HARDING</b></font></p>     <p align="center"><b><font size="3">POSTMODERN FEMINISM: D.J. HARAWAY AND S.HARDING</font></b></p>     <p><b>Teresa Aguilar Garc&iacute;a*</b></p>     <p>* Doctora en Filosof&iacute;a, UNED. <a href="mailto:ytemas@yahoo.es"><i>ytemas@yahoo.es</i></a></p>     <p>Fecha de recepci&oacute;n: enero 2008    <br>  Fecha de revisi&oacute;n: febrero 2008    <br> Fecha de aceptaci&oacute;n: marzo 2008</p>   <hr>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>En este texto se caracteriza el llamado &quot;Feminismo Postmoderno&quot; y se presentan las posiciones te&oacute;ricas de dos influyentes pensadoras contempor&aacute;neas en el &aacute;mbito de la filosof&iacute;a de la ciencia desde una perspectiva feminista postmoderna. Haraway y Harding debaten en torno a la historia de la ciencia y sus sesgos androc&eacute;ntricos, as&iacute; como sobre el concepto identidad desde el paradigma <i>cyborg. </i>Dentro del paradigma postmoderno asumen la herencia postestructuralista y deconstruccionista y defienden la necesidad de una ciencia social cr&iacute;tica y autorreflexiva como modelo de todas las ciencias, pero tienen controversias en cuanto a la estructuraci&oacute;n del espacio social gene-rizado. Haraway entiende que el espacio social no es homog&eacute;neo, y que las tres dimensiones que detecta Harding: simbolismo gen&eacute;rico, divisi&oacute;n socio-sexual del trabajo y procesos de identidad individual gene-rizada, se interceptan en m&uacute;ltiples dimensiones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>PALABRAS CLAVE    <br> <i>Postfeminismo, androcentrismo, punto de vista, sistema sexo/g&eacute;nero, identidad, espacio socialgenerizado.</i></p> <hr>     <p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>In this text is characterized the &quot;Postmodern. Feminism&quot; and the theoretical positions of two influential contemporary thinkers in Philosophy of Science from a postmodern feminist perspective. Haraway and Harding debate around the History of Science and its andocentric slants, as well as on the concept &quot;identity&quot; from the <i>cyborg </i>paradigm. Within the postmodern paradigm they assume the poststructuralist and deconstructionist inheritance and defend the necessity of a critical and autorreflexive social science like model of all sciences, but they have controversies about the gendered social space. Haraway understands that the social space is not homogenous, and that the three dimensions that Harding detects: generic symbolism, partner-sexual division of the work and processes of gendered individual identity, they are intercepted in multiple dimensions.</p>     <p>KEY WORDS    <br> <i>Postfeminism, androcentric system, sex/gender system, gendered social space.</i></p> <hr>     <p>El feminismo postmoderno o postfeminista ataca las grandes teor&iacute;as o metarrelatos de nuestra herencia discursiva y denuncia los dualismos inherentes (sujeto/objeto y racional/irracional, entre otros que se derivan de estos) en estos discursos falogoc&eacute;ntricos donde el <i>logos </i>o la raz&oacute;n y el punto de vista f&aacute;lico o masculino imperan. Se encarga de desmantelar la concepci&oacute;n ilustrada de un sujeto racional unitario y centrado, tarea a la que se adscriben junto al postmodernismo y el deconstruccionismo. Pero en rigor, las mujeres no participaron nunca del proyecto ilustrado de la raz&oacute;n, ya que estaban excluidas de ese &aacute;mbito de racionalidad masculina y relegadas, fuera del &aacute;mbito de la cultura, al terreno de lo natural e instintivo que las ligaba con la naturaleza de una manera antirracionalista, seg&uacute;n el discurso falogoc&eacute;ntrico. Por otra parte, tampoco el discurso postmoderno y su concepci&oacute;n del sujeto como un efecto del discurso (Foucault) o como una posici&oacute;n en el lenguaje (Derrida) est&aacute; exento de ser considerado represor e imparcial. As&iacute;, Di Stefano (1990) encuentra que el postmodernismo es un discurso de hombres blancos y privilegiados de Occidente que contin&uacute;an cuestion&aacute;ndose la Ilustraci&oacute;n y ejercen sus cr&iacute;ticas sobre ella desde lo que podr&iacute;a considerarse una nueva ilustraci&oacute;n. La producci&oacute;n te&oacute;rica de estos varones blancos postindustriales (Derrida, Lyotard, Rorty, Foucault) sigue excluyendo con sistemati-cidad la cuesti&oacute;n de la diferencia sexual en sus estudios sobre la sociedad, la historia y la cultura occidentales. Por lo que la asunci&oacute;n del proyecto postmoderno excluye una pol&iacute;tica feminista. Por otra parte, las posiciones de la deconstrucci&oacute;n derridiana y su reclamado sujeto descentrado o fragmentado embrollan la idea de identidad favoreciendo el nacimiento de identidades m&uacute;ltiples y deslocalizadas que hace multiplicar las diferencias, dejando intacta y sin teorizar la diferencia primordial o diferencia sexual.</p>     <p>Pero no s&oacute;lo desde las ciencias humanas se ha elaborado una construcci&oacute;n de g&eacute;nero sesgada, sino que este mismo fen&oacute;meno podemos encontrarlo en la construcci&oacute;n del g&eacute;nero que han elaborado la ciencia biol&oacute;gica o antropol&oacute;gica. Como representantes destacadas de las filosof&iacute;as feministas de la ciencia, que estudian las relaciones entre g&eacute;nero y ciencia, encontramos a Sandra Harding y las influyentes propuestas que arrancan del terreno de la biolog&iacute;a y que lo trascienden ampliamente de Donna Haraway.</p>     <p>Ambas autoras sostienen la tesis de la necesidad de una ciencia social cr&iacute;tica y autorreflexiva como modelo de todas las ciencias<sup><a href="#1" name="s1">1</a></sup>. La feminista y fil&oacute;sofa de la ciencia, Sandra Harding, profesora de la Universidad de Delaware (1996), denuncia la presencia del androcentrismo tanto en la biolog&iacute;a como en las ciencias sociales, lo que ha dado lugar a una interpretaci&oacute;n sesgada de ambas disciplinas. As&iacute;, la famosa hip&oacute;tesis del cazador de Robert Ardrey (desmitificada por Longino y Doell), que formula c&oacute;mo el g&eacute;nero humano lleg&oacute; a constituirse como tal a trav&eacute;s de la caza y del consumo de carne, actividad relegada exclusivamente a los hombres, es un mito que presenta a los hombres como &uacute;nicos responsables del paso de las culturas prehumanas a humanas. De la misma forma, el uso de herramientas tiene una atribuci&oacute;n exclusivamente masculina, lo que redundar&iacute;a en la idea de que la bipedestaci&oacute;n y la postura erecta fue tambi&eacute;n un logro evolutivo exclusivamente masculino. Durante m&aacute;s de tres siglos, la ciencia ha apelado a la pol&iacute;tica de g&eacute;nero como recurso moral y pol&iacute;tico para su progreso. Esta ideolog&iacute;a androc&eacute;ntrica de la ciencia plantea como necesarios los dualismos: cultura/naturaleza, mente racional/cuerpo prerracional, objetividad/ subjetividad, etc, identificando lo masculino con el primer par invariablemente y construyendo una constelaci&oacute;n de creencias que estructuran las pol&iacute;ticas y pr&aacute;cticas de las instituciones sociales. Es por eso necesario detenerse sobre el problema de la objetividad en la ciencia que el empirismo feminista discute. La identidad social del observador no es irrelevante para los resultados de la investigaci&oacute;n, tambi&eacute;n cuestiona la creencia de que la ciencia debe mostrarse independiente de la pol&iacute;tica, prefiriendo una apertura de la ciencia a los cambios emancipatorios de la sociedad, propiciando su objetividad.</p>     <p>Por su parte, Haraway, profesora de Historia de la Conciencia en la Universidad de California, Santa Cruz, afirma que la objetividad de los oprimidos es privilegiada sobre aquellas interpretaciones dominantes de la sociedad y el mundo, puesto que ofrecen un punto de vista emancipatorio sobre la sociedad, mientras que aquellos que ocupan posiciones de poder en la jerarqu&iacute;a social son incapaces de comprender la naturaleza real de estas relaciones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los puntos de vista de los subyugados no son posiciones &quot;inocentes&quot;. Al contrario, son preferidos porque en principio tienen menos posibilidades de permitir la negaci&oacute;n del n&uacute;cleo interpretativo y cr&iacute;tico de todo conocimiento. Comprenden los modos de negaci&oacute;n mediante la represi&oacute;n, el olvido y los actos de desaparici&oacute;n, todos ellos maneras de no estar en ninguna parte mientras se afirma ver de manera comprensiva. Los subyugados tienen una decente posibilidad de estar del lado del truco de los dioses y todas sus deslumbrantes, y por tanto cegadoras, iluminaciones (Haraway,1995, p. 328).</p>     <p>Para Haraway la filosof&iacute;a de la ciencia es una ideolog&iacute;a implicada en la continuaci&oacute;n y expansi&oacute;n del capital global, militarizado y patriarcal. Esta apuesta rotunda de Haraway por una lectura marxista de la sociedad es criticada por Harding en <i>Ciencia y feminismo </i>(1996) por considerar que aferrarse al marxismo supone continuar con las grandes teorizaciones que Haraway critica y que sobre todo caracteriza a la ideolog&iacute;a postmoderna. Haraway acepta la cr&iacute;tica de Harding en el cap&iacute;tulo &quot;Conocimientos situados&quot; de <i>Ciencia, cyborgs y mujeres. La reinvenci&oacute;n de la naturaleza </i>(1995) y en respuesta argumenta que se siente simult&aacute;neamente atra&iacute;da y repelida por el argumento construccionista. Propone reexaminar la met&aacute;fora de la visi&oacute;n del discurso moderno e insistir en la parcialidad de todas las formas de visi&oacute;n y contra el mito de una visi&oacute;n universal, de ah&iacute; que afirme que los conocimientos son forzosamente situados.</p>     <p>Los conocimientos situados son siempre conocimientos marcados. Son nuevas marcas, nuevas orientaciones de los grandes mapas que globalizaban el cuerpo heterog&eacute;neo del mundo en la historia del capitalismo y del colonialismo masculino (Haraway, 1995, p.188).</p>     <p>Esto se constituye como un rechazo frontal a toda forma de relativismo, puesto que la alternativa al relativismo son los conocimientos parciales, localizables y cr&iacute;ticos. &quot;El relativismo es una manera de no estar en ning&uacute;n sitio mientras se pretende igualmente estar en todas partes&quot; (p.329). Haraway identifica relativismo con totalitarismo y considera que una acci&oacute;n pol&iacute;tica comprometida debe estar situada y huir del relativismo que no conduce a la acci&oacute;n, ya que al pensar que todas las posiciones son lo mismo y poseen el mismo valor se renuncia a la responsabilidad cr&iacute;tica, tal y como apunta Jorge Arditi en el prefacio de la obra de Haraway.</p>     <p>La exclusi&oacute;n permanente de las mujeres en la definici&oacute;n de la cultura y la epistemolog&iacute;a cient&iacute;fica, obliga a tomar posiciones frente a la codificaci&oacute;n androc&eacute;ntrica de lo que Haraway llama &quot;ley del canon cognitivo&quot;. Pero en tal acto est&aacute; implicada la noci&oacute;n de g&eacute;nero como constructo que o bien profundiza en la diferencia sexual o la obvia como punto de partida para construir un discurso feminista. As&iacute;, desde la idea que formula que haber hecho hincapi&eacute; en el sistema sexo/g&eacute;nero no ha producido m&aacute;s que desgracias, se apunta hacia una alianza de las mujeres con la tecnolog&iacute;a como forma espec&iacute;fica de activismo feminista que ha superado el estadio de lo generizado.</p>     <p>Las mujeres son sistem&aacute;ticamente excluidas de la teorizaci&oacute;n del conocimiento y la pr&aacute;ctica cient&iacute;fica que se manifiestan como &quot;actitudes de poder y no como actitudes que buscan la verdad&quot; (Haraway, 1995, p.315). Frente a dicha problem&aacute;tica cabe destacar las posiciones del empirismo feminista, <i>standpoint feminist </i>y el feminismo postmoderno.</p>     <p>El feminismo postmoderno se considera construccionista al mostrar c&oacute;mo la pretendida objetividad del m&eacute;todo cient&iacute;fico es una falacia, pura ret&oacute;rica que convierte en ch&aacute;chara a la epistemolog&iacute;a. &quot;La ciencia es un texto discutible y un campo de poder. La forma es el contenido&quot; (Haraway, 1995, p.317) Y al demostrar c&oacute;mo el g&eacute;nero es un constructo social.</p>     <p>Este feminismo postmoderno denuncia los dualismos del pensamiento occidental: sujeto/objeto, naturaleza/cultura, racional/irracional, etc y no privilegia ninguno de los t&eacute;rminos que componen el binomio. Este feminismo acusa al <i>standpoint feminism </i>de invertir las relaciones entre los t&eacute;rminos que cl&aacute;sicamente hab&iacute;an privilegiado la cultura sobre la naturaleza, la mente sobre el cuerpo o lo racional sobre lo irracional. La <i>standpoint epistemology </i>toma los an&aacute;lisis de g&eacute;nero y poder social como punto de partida y al igual que el feminismo postmoderno de Donna Haraway considera que la objetividad de los oprimidos es un punto de vista privilegiado sobre la sociedad y la ciencia, punto de vista necesario en la epistemolog&iacute;a y propiciado por los movimientos emancipatorios.</p>     <p>El empirismo feminista, superando el empirismo tradicional, pone en duda que la identidad social del observador sea irrelevante en los resultados de la investigaci&oacute;n. El grupo social de las mujeres tendr&iacute;a una incidencia menos sesgada que el grupo social de los hombres. As&iacute; como la capacidad de la ciencia, de sus normas metodol&oacute;gicas, para eliminar los sesgos androc&eacute;ntricos, esto sugiere que las mismas normas est&aacute;n sesgadas pues son incapaces de detectar el androcentrismo. Por otra parte, la pol&iacute;tica debe contactar con la ciencia en forma de movimientos emancipatorios con los que la ciencia ganar&iacute;a en objetividad. Aspecto que comparte con el feminismo postmoderno.</p>     <p>Las tres posiciones coinciden en afirmar la infrarrepresentaci&oacute;n de la mujer en la construcci&oacute;n de las ciencias sociales y biof&iacute;sicas, es decir, en la consideraci&oacute;n de la ideolog&iacute;a androc&eacute;ntrica de la ciencia contempor&aacute;nea y la importancia del hecho de una ciencia generizada. Mientras que el <i>standpoint </i>considera que la gene-rizaci&oacute;n androc&eacute;ntrica deber&iacute;a invertirse hasta el extremo de la construcci&oacute;n de una ciencia de mujeres, la posici&oacute;n de Haraway admitiendo esto ampl&iacute;a el campo de batalla hasta una ciencia cuyo punto de vista sea el de los subyugados por raza, sexo o clase. La posici&oacute;n privilegiada de las mujeres en la construcci&oacute;n de la ciencia, pero partiendo del supuesto de que el sistema sexo/g&eacute;nero no dirige tal an&aacute;lisis. Harding tambi&eacute;n comparte con Haraway la idea de que hay otras formas de dominaci&oacute;n m&aacute;s importantes y que operan antes que la divisi&oacute;n humana del trabajo seg&uacute;n el g&eacute;nero, y &eacute;sta es la dominaci&oacute;n de clase; separ&aacute;ndose as&iacute; de las feministas radicales y de las te&oacute;ricas de las relaciones objetales que sostienen que la dominaci&oacute;n de g&eacute;nero es la dominaci&oacute;n humana fundamental a la que se asocian las dem&aacute;s dominaciones (Harding, 1996, p.161). Los tres aspectos del g&eacute;nero que detecta Harding:1) una categor&iacute;a fundamental a trav&eacute;s de la cual se otorga significado a todo, 2) una manera de organizar las relaciones sociales y 3) una estructura de identidad personal, son elementos cuya desmembraci&oacute;n actual, seg&uacute;n Haraway (p.238), denuncian el valor problem&aacute;tico de la pol&iacute;tica basada en las identidades gen&eacute;ricas. Los movimientos gay o el &quot;Manifiesto para <i>cyborgs&quot; </i>de Haraway crean nuevas formas de subjetividad pol&iacute;tica sin cierres metaf&iacute;sicos de identidad que contribuyen al desmembramiento de la pol&iacute;tica de identidad gen&eacute;rica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La cr&iacute;tica de Harding a Haraway proviene de que inicialmente denostando los dualismos desde una perspectiva postestructuralista que pretende disolverlos, sin embargo busca alguna especie de verdad totalizadora en &uacute;ltimo extremo. La afiliaci&oacute;n de Haraway al marxismo es un ejemplo de ello; para Harding pretender invalidar las grandes teor&iacute;as desde la posici&oacute;n postmoderna no es congruente con una visi&oacute;n marxista (Harding, 1996, p.169). Haraway acepta la cr&iacute;tica de Harding y reconoce que su posici&oacute;n ante el construccionismo es ambigua, de atracci&oacute;n y repulsi&oacute;n simult&aacute;neamente. Ello se debe a que aboga por la acci&oacute;n situada y el conocimiento parcial, pero simult&aacute;neamente contempla el esquema marxista de sistemas de dominaci&oacute;n y subyugados como una dial&eacute;ctica v&aacute;lida que hay que subvertir, al igual que el empirismo feminista. Una dial&eacute;ctica que para el postmodernismo constituye un metarrelato, una gran teor&iacute;a totalizadora carente ya de significaci&oacute;n. El constructivismo de Haraway hay que buscarlo en las tres dicotom&iacute;as que desbanca:</p>     <p>humano/ animal, humano/m&aacute;quina y f&iacute;sico/no f&iacute;sico. Estas subversiones constituyen el <i>cyborg, </i>una entidad que ha superado tales dicotom&iacute;as as&iacute; como el sistema sexo/g&eacute;nero como categor&iacute;a explicativa y se adentra en las fusiones ileg&iacute;timas como forma de ontolog&iacute;a pol&iacute;tica. De ah&iacute; su afirmaci&oacute;n: &quot;los <i>cyborgs </i>son nuestra ontolog&iacute;a, nos otorgan nuestra pol&iacute;tica&quot;. Es una pol&iacute;tica que no acent&uacute;a las diferencias, sino que las disuelve rompiendo l&iacute;mites entre lo org&aacute;nico/inorg&aacute;nico, habiendo trascendido las deficiencias de un feminismo que acent&uacute;a las diferencias. Para Haraway el acentuar la diferencia del sistema sexo/g&eacute;nero ha sido una lacra m&aacute;s que un avance. El feminismo franc&eacute;s de la diferencia buscando la creaci&oacute;n de la categor&iacute;a de identidad femenina, afirmaba que ambos sexos son radicalmente diferentes en cuanto a anatom&iacute;a y caracter&iacute;sticas psicol&oacute;gicas. Existe un pensamiento y una escritura femeninas y el sexo no es una construcci&oacute;n social. Contrariamente a esta posici&oacute;n, en los a&ntilde;os ochenta se desconf&iacute;a de la categor&iacute;a g&eacute;nero, sospechosa de an&aacute;lisis postestructural, ya que alberga la diferencia sexual y las bipolaridades son puestas en tela de juicio. Butler (1989) y Adrienne Rich (1980) afirmaron que el discurso de la identidad gen&eacute;rica era una &quot;ficci&oacute;n reguladora&quot; para la primera y una &quot;formaci&oacute;n imaginaria&quot; para la segunda, sin bases biol&oacute;gicas. Como construcci&oacute;n social que es resulta irrelevante la diferencia sexual como generadora de una pol&iacute;tica subversiva. M&aacute;s bien al contrario, refuerza la discriminaci&oacute;n sexual que perpet&uacute;a roles asociados al sexo y acent&uacute;a las diferencias cultura/naturaleza manteniendo los posicionamientos tradicionales en que cada sexo estaba inscrito, sin posibilidad de inversi&oacute;n de los t&eacute;rminos: lo femenino reducido a lo natural y la cultura propiedad masculina, la capacidad abstractiva y de mando. As&iacute;, el discurso de la diferenciaci&oacute;n sexual reforzaba un discurso androc&eacute;ntrico en el que las mujeres perpetuaban su papel de inaccesibilidad a la cultura.</p>     <p>Por tanto este feminismo que surge en los ochenta se subleva contra la identidad sexual como un paradigma obsoleto y monotem&aacute;tico que excluye variables como el sexo o la raza en el an&aacute;lisis. Estas variables son indispensables en el an&aacute;lisis de Haraway huyendo as&iacute; de la dicotom&iacute;a naturaleza/cultura y de un posicionamiento ante la ciencia exclusivamente femenino. La b&uacute;squeda de una identidad gen&eacute;rica destruye los planes emancipatorios de la ciencia, es lo que Haraway llama &quot;cierre metaf&iacute;sico de identidad&quot; (p.249), aquella acci&oacute;n por la cual el g&eacute;nero queda atrapado en un sexo y en una identidad. As&iacute; lo ve Haraway para quien &quot;la identidad, inclu&iacute;da la autoidentidad, no produce ciencia. El posicionamiento cr&iacute;tico s&iacute;, es decir la objetividad&quot; (p.332), es por eso que aboga por la creaci&oacute;n de identidades m&uacute;ltiples y difusas, identidades <i>cyborg </i>actuantes desde posiciones localizadas.</p>     <p>La posici&oacute;n de Haraway huye de la universalidad y es en &quot;las pol&iacute;ticas y las epistemolog&iacute;as de la localizaci&oacute;n, del posicionamiento y la situaci&oacute;n&quot; donde puede lograrse un conocimiento racional. Porque el conocimiento es siempre situado y la &uacute;nica posibilidad de encontrar una visi&oacute;n m&aacute;s amplia es ubic&aacute;ndonos en alg&uacute;n sitio en particular. &quot;La cuesti&oacute;n de la ciencia en el feminismo trata de la objetividad como racionalidad posicionada&quot; (p.339). Aboga por un posicionamiento femenino que parte de una pol&iacute;tica marxista-feminista en la intervenci&oacute;n de los sistemas t&eacute;cnicos y culturales de la sociedad.</p>     <p>La cuesti&oacute;n es qu&eacute; forma de visi&oacute;n proporcionar&aacute; esta objetividad y para Haraway es &uacute;nicamente aquella visi&oacute;n que se sit&uacute;a en el subsuelo, la posici&oacute;n del subyugado que aportar&iacute;a esa parte sesgada de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica en la que no estuvo incluida. Estos subyugados no poseen identidades fijas y delimitadas sino que en sus yoes divididos y contradictorios, yoes postmodernos que aceptan la fusi&oacute;n con el animal o la m&aacute;quina, se encuentra el potencial emancipatorio, el punto de vista privilegiado que puede proporcionar objetividad, racionalidad.</p>     <p>Harding elabora una discusi&oacute;n en torno a la &quot;visi&oacute;n africana del mundo&quot;<sup><a href="#2" name="s2">2</a></sup>, discutiendo el paralelismo existente entre esa visi&oacute;n africana, propia de la mujer, en la que no hay separaci&oacute;n entre el yo y el mundo, sino que el sujeto de conocimiento y el objeto de conocimiento est&aacute;n en el mismo nivel, y aquella otra visi&oacute;n europea cuyo saber opera separ&aacute;ndose imparcial y objetivamente del objeto de conocimiento. &Eacute;sta se equipara a lo masculino y una concepci&oacute;n individualista del yo, pero estas categor&iacute;as de contraste que asimilan lo africano a lo femenino y lo masculino a lo europeo como visiones dis&iacute;miles que marcan el g&eacute;nero constituye en s&iacute; misma una justificaci&oacute;n del imperialismo, por lo que Harding se orienta hacia &quot;una teor&iacute;a de campo unificado que pueda explicar tanto las diferencias de g&eacute;nero como las visiones del mundo dicotomizadas entre africanista y euroc&eacute;ntrica&quot;(p.161).</p>     <p>La cuesti&oacute;n de &quot;la ciencia sucesora&quot;, lo que Dorothy Smith se plantea como el problema de la configuraci&oacute;n de una ciencia sucesora que trascienda las da&ntilde;inas dualidades sujeto/objeto, interior/exterior y raz&oacute;n/emoci&oacute;n de la ciencia ilustrada, retomada por Harding, es resuelta por Haraway identificando estos posicionamientos parciales y tecnol&oacute;gicos con el movimiento social necesario para la emancipaci&oacute;n de la ciencia de su androcentrismo actual, siguiendo la idea de Harding de que los movimientos de la revoluci&oacute;n social han contribuido mucho a las mejoras de la ciencia. Ambas conf&iacute;an en la construcci&oacute;n de un futuro imaginado desde una visi&oacute;n diferente:</p>     <blockquote>       <p>&quot;Por otra parte en las relaciones sociales e ideas actuales necesitamos visiones, vinculadas de forma concreta con el futuro imaginado... las tendencias postmodernas, tal como se muestran en el feminismo, constituyen lo mejor que en la actualidad podemos manejar para conseguir esa visi&oacute;n&quot; (Harding, 1996, p.169).</p> </blockquote>     <p>Sin embargo, en cuanto a c&oacute;mo Harding estructura el espacio social generizado, Haraway se manifiesta en desacuerdo (p.336). Su visi&oacute;n de este espacio social es no homog&eacute;nea, entiende que las tres dimensiones que detecta Harding: simbolismo gen&eacute;rico, divisi&oacute;n socio-sexual del trabajo y procesos de identidad individual generizada (Harding, 1996, p.17) se interceptan en m&uacute;ltiples dimensiones, lo que implicar&iacute;a una visi&oacute;n m&aacute;s amplia que la que propone Harding. Por eso a Haraway le parece m&aacute;s pertinente establecer un paralelismo entre g&eacute;nero y ciencia que es asim&eacute;trico y deconstruye y oscurece una pareja binaria estructurada jerarquizante, sexo/g&eacute;nero y naturaleza/ciencia. (esquema que reproduce en la p&aacute;g.337).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Concluyendo, podr&iacute;amos afirmar que el tema de la visi&oacute;n y del punto de vista es la clave de intersecci&oacute;n de los diferentes feminismos que aspiran a invalidar una ciencia generizada, sosteniendo la tesis de &quot;una cr&iacute;tica y autorreflexiva ciencia social como modelo de todas las ciencias&quot;, tesis compartida tanto por Harding como por Haraway.</p> <hr>     <p><sup><a href="#s1" name="1">1</a> </sup>Pero mientras Harding piensa que los enfoques humanistas y cient&iacute;ficos en las ciencias sociales estaban en pugna, para Haraway ambos comparten una <i>episteme </i>en t&eacute;rminos foucaltianos. Como hace expl&iacute;cito en la nota 14 de la p&aacute;gina 130 de <i>Ciencia, cyborgs y mujeres.</i></p>     <p><sup><a href="#s2" name="2">2</a> </sup>Este tema es desarrollado por Vernon Dixon, economista norteamericana de raza negra en su art&iacute;culo &quot;World Views and Research Methodology&quot;(1976), al intentar explicar c&oacute;mo el &quot;hombre econ&oacute;mico racional&quot; de la teor&iacute;a europea es inexistente en la visi&oacute;n africana del mundo que invalidar&iacute;a la teor&iacute;a neocl&aacute;sica econ&oacute;mica, ya que esta visi&oacute;n africana es cooperativa y comunitaria y no ve en el otro un individuo sino una prolongaci&oacute;n de su yo. Existe una concepci&oacute;n del grupo como totalidad en la visi&oacute;n africana, la comunidad es el elemento primario ontol&oacute;gico, no una colecci&oacute;n de yoes individuales.</p> <hr>     <p><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p>Di Stefano, C. (1990). Dilemmas of difference: Feminism, modernity and postmodernism. En <i>Feminism/Postmodernism. </i>L. Nicholson. New York y Londres: Routledge, pp. 63-82.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000047&pid=S1692-8857200800010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Haraway, D. (1995). Ciencia, <i>cyborgs y mujeres. La reinvenci&oacute;n de la Naturaleza. </i>Madrid: C&aacute;tedra.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000048&pid=S1692-8857200800010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Harding, S. (1995). <i>Ciencia y feminismo. </i>Madrid: Morata&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000049&pid=S1692-8857200800010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Dixon, V.(1976). World views and research methodology, en <i>African philosophy: assumptions and paradigms for researchs on black persons. </i>L.M. King. V. Dixon y W.W. Nobles, Los Angeles: Fanon Center. Charles R. Drew Postgraduate Medical School.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000050&pid=S1692-8857200800010001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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