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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Ludwik Fleck: precursor del pensamiento de Thomas Kuhn]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article explores Ludwik Fleck's concepts of collective thinking, style of thinking, esoteric and exoteric communication as precursors of the concepts of paradigm and incommensurability central in Thomas Kuhn's thought.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>Ludwik Fleck: precursor del pensamiento de Thomas Kuhn </b></font></p>     <p>M&oacute;nica P&eacute;rez Mar&iacute;n*    <br>   Universidad de Antioquia, Medell&iacute;n</p>     <p><i>*</i><a href="mailto:perezmoni2000@yahoo.com"><i>perezmoni2000@yahoo.com</i></a></p>     <p>Fecha de recepci&oacute;n: agosto 10 de 2010    <br>   Fecha de aceptaci&oacute;n: agosto 31 de 2010</p> <hr>     <p><b>Resumen</b></p>     <p>En este art&iacute;culo se exploran los conceptos de colectivo de pensamiento, estilo de pensamiento, comunicaci&oacute;n esot&eacute;rica y comunicaci&oacute;n exot&eacute;rica en Ludwik Fleck como precursores de los conceptos de paradigma e inconmensurabilidad, ejes centrales del pensamiento de Thomas Kuhn.</p>     <p><b>PALABRAS  CLAVE</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     <i>Teor&iacute;a del conocimiento, colectivo de pensamiento, estilo de pensamiento, comunicaci&oacute;n esot&eacute;rica, comunicaci&oacute;n exot&eacute;rica, paradigma, inconmensurabilidad.</i></p> <hr>     <p><b>Abstract</b></p>     <p>This article explores Ludwik Fleck's concepts of collective thinking, style of thinking, esoteric and exoteric communication as precursors of the concepts of paradigm and incommensurability central in Thomas Kuhn's thought.</p>     <p><b>KEYWORDS</b>    <br>     <i>Theory of knowledge, collective thinking, style of thinking, esoteric communication, exoteric communication, paradigm, incommensurability.</i></p> <hr>     <p align="right">Con los principios filos&oacute;ficos pasa como con el dinero:    <br>   son buenos sirvientes, pero malos amos.    <br>   Fleck, (1986, p. 159)</p>     <p align="right">Necesitamos antropologizar a occidente: mostrar lo ex&oacute;tico de su construcci&oacute;n de la realidad;    <br>   poner &eacute;nfasis en aquellos &aacute;mbitos tomados m&aacute;s com&uacute;nmente como universales (esto incluye a la epistemolog&iacute;a y a la econom&iacute;a);    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   hacerlos ver tan peculiares hist&oacute;ricamente como sea posible; mostrar c&oacute;mo sus pretensiones de verdad est&aacute;n ligadas a pr&aacute;cticas sociales y,    <br>   por tanto, se han convertido en fuerzas efectivas dentro del mundo social.    <br>   Rabinow, (1986, p.241, citado en Escobar, 1996, p. 34)</p>     <p>Las preguntas de investigaci&oacute;n de este ensayo surgen de una lectura inicialmente desprevenida de dos textos: <i>G&eacute;nesis y desarrollo de un hecho cient&iacute;fico, </i>de Ludwik Fleck (1935) —de ahora en adelante GDHC— y <i>La estructura de las revoluciones cient&iacute;ficas, </i>de Thomas Kuhn (1962) —de ahora en adelante ERC—, como parte de la propuesta del Seminario de Epistemolog&iacute;a Contempor&aacute;nea del Doctorado de Ciencias Sociales de la Universidad de Antioquia, impartido por el Dr. Jorge Antonio Mej&iacute;a en el segundo semestre del 2009.</p>     <p>El primer texto fue escrito por Ludwik Fleck en 1935 y publicado en Basilea por un editor suizo llamado Benno Shwabe<a href="#1" name="s1"><sup>1</sup></a>.</p>     <p>Con una estructura de cuatro cap&iacute;tulos, el autor intenta, de un lado, describir un caso de la historia de la Medicina: el desarrollo del concepto de s&iacute;filis, tratando de inferir las consecuencias epistemol&oacute;gicas que de all&iacute; pueden surgir. De acuerdo con Sch&auml;fer y Thomas Schnelle el libro</p>     <blockquote>       <p>Parec&iacute;a tener todas las cualidades para estar predestinado al &eacute;xito; sin embargo, no tuvo ninguna repercusi&oacute;n. Para explicar este fracaso no basta decir que todo libro tiene su propio destino, o que el libro de Fleck se adelantaba a su &eacute;poca. Tampoco se puede atribuir su suerte a la oscuridad de algunos de sus pasajes. El destino del libro estuvo indisolublemente unido al de su autor y al de su &eacute;poca. Fueron precisamente esos condicionantes externos de la ciencia que Fleck hab&iacute;a examinado en su libro los que apenas permitieron su recepci&oacute;n (Sch&auml;fer &amp; Schnelle, 1986, p. 10).</p> </blockquote>     <p>Otros autores sostienen que gran parte del olvido se debe, de un lado, a que Fleck fue contempor&aacute;neo de Karl R. Popper; y de otro, por haber enfrentado al c&iacute;rculo de Viena (Atienza, Blanco &amp; Iranzo, 1994).</p>     <p>El segundo texto en menci&oacute;n es ERC, un cl&aacute;sico de la historia de la ciencia que, si bien retoma y adapta las reflexiones m&aacute;s importantes del pensamiento de Ludwik Fleck, tuvo una suerte diametralmente opuesta a la de su antecesor: un &eacute;xito y una acogida rotunda que perdura hasta nuestros d&iacute;as. Para un lector cuidadoso de las dos obras y teniendo en cuenta las fechas de publicaci&oacute;n de las mismas, llama mucho la atenci&oacute;n los <i>olvidos </i>y <i>omisiones </i>de Kuhn a lo largo de su escrito de 1962 y la &quot;Posdata&quot; de 1969; no existe ninguna cita textual o nota de p&aacute;gina a lo largo del texto en la que se d&eacute; cuenta del origen de sus ideas o en la que haga una menci&oacute;n expl&iacute;cita a Fleck; salvo una simple menci&oacute;n en el prefacio escrita <i>grosso modo, </i>en la cual explica que la g&eacute;nesis de las ideas del libro se remontaban a 1947<a href="#2" name="s2"><sup>2</sup></a>, cuando</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>Uno de mis colegas me anim&oacute; a que leyera escritos sobre la psicolog&iacute;a de la percepci&oacute;n, sobre todo de los psic&oacute;logos de la Gestalt; otro me present&oacute; las especulaciones de B. L. Whorf acerca del efecto del lenguaje sobre la visi&oacute;n del mundo y W. V. O Quine me present&oacute; los problemas filos&oacute;ficos relativos a la distinci&oacute;n anal&iacute;tico-sint&eacute;tica. &Eacute;ste es el tipo de exploraci&oacute;n fortuita que permite la <i>Society of Fellows </i>y s&oacute;lo por medio de ella pude descubrir la monograf&iacute;a casi desconocida de Ludwik Fleck, <i>&quot;Entstehung und Entwicklung einer wissenschaftlichen Tatsache&quot; </i>(Basilea, 1935), un ensayo que anticipaba muchas de mis propias ideas. Junto con una observaci&oacute;n de otro <i>&quot; Junior Fellow&quot;, </i>Francis X. Sutton, la obra de Fleck me hizo comprender que esas ideas pod&iacute;an necesitar ser establecidas en la sociolog&iacute;a de la comunidad cient&iacute;fica. Aunque los lectores descubrieran pocas referencias en el texto a esas obras o conversaciones, estoy en deuda con ellas en muchos m&aacute;s aspectos de los que puedo recordar o evaluar hoy (Kuhn, 2004, pp. 11-12).</p> </blockquote>     <p>&iquest;Qu&eacute; tanto influy&oacute; la lectura de la obra GDHC en la obra de Thomas Kuhn? &iquest;Cu&aacute;les de las intuiciones de Fleck se conservan en la obra de Kuhn, cu&aacute;les se matizan y cu&aacute;les definitivamente no se encuentran? &iquest;Que conceptos de Fleck son retomados y adaptados por Kuhn? Si bien las respuestas a estas preguntas ameritar&iacute;an una investigaci&oacute;n m&aacute;s amplia de la obra y biograf&iacute;a de estos dos autores, trataremos de realizar una primera aproximaci&oacute;n a partir de los siguientes conceptos: colectivo de pensamiento, estilo de pensamiento y comunicaci&oacute;n —esot&eacute;rica y exot&eacute;rica— como precursores de los conceptos de paradigma e inconmensurabilidad, ejes centrales del pensamiento kuhniano<a href="#3" name="s3"><sup>3</sup></a>.</p>     <p><b>G&eacute;nesis y desarrollo de un hecho cient&iacute;fico</b></p>     <p>Ludwik Fleck naci&oacute; en 1896 en Lw&oacute;w (Lemberg hasta 1918), estudi&oacute; Medicina despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, prest&aacute;ndole especial atenci&oacute;n a la bacteriolog&iacute;a y a la inmunolog&iacute;a. A pesar de una formaci&oacute;n ortodoxa en estas &aacute;reas del conocimiento, fue un lector inquieto y comprometido con los desarrollos cient&iacute;ficos de su &eacute;poca, lo que lo llev&oacute; a leer y pensar diferentes temas filos&oacute;ficos, hist&oacute;ricos y sociol&oacute;gicos. Gran parte de sus reflexiones se estructuraron a partir de su trabajo en el laboratorio y de los resultados emp&iacute;ricos de sus experimentos, en los cuales comenz&oacute; una fuerte indagaci&oacute;n tratando de dar respuesta a las siguientes preguntas: &iquest;En qu&eacute; consiste el logro central de la ciencia, cu&aacute;l es el agente social que lo produce, cu&aacute;les son las formas de comunicaci&oacute;n que presupone la ciencia, tanto desde el punto de vista ling&uuml;&iacute;stico como desde el punto de vista de la percepci&oacute;n? (Lorenzano, 2004, p. 92).</p>     <p>Para Fleck, el hecho cient&iacute;fico es &quot;una relaci&oacute;n conceptual conforme al estilo de pensamiento que es analizable desde el punto de vista de la historia y de la psicolog&iacute;a —ya sea esta individual o colectiva—, pero que nunca es reconstruible en su contenido desde esos puntos de vista&quot; (Fleck, 1986, p. 130). Por lo tanto, la ciencia &quot;es algo realizado cooperativamente por personas; por eso deben tenerse en cuenta, de forma preferencial, adem&aacute;s de las convicciones emp&iacute;ricas y especulativas de los individuos, las estructuras sociol&oacute;gicas y las convicciones que unen entre s&iacute; a los cient&iacute;ficos&quot; (Fleck, 1986, p. 22).</p>     <p>El n&uacute;cleo central del pensamiento de Fleck rechaza una teor&iacute;a del conocimiento binaria, en la cual se identifican un sujeto cognoscente y un objeto a estudiar, entendidos ambos como invariables e iguales. Por el contrario, en su propuesta intervienen tres elementos: un sujeto, un objeto y un conocimiento anterior. Este conocimiento anterior no es individual, ni <i>a prion</i><a href="#4" name="s4"><sup>4</sup></a><i>, </i>es de car&aacute;cter hist&oacute;rico y social; hist&oacute;rico, porque tiene un desarrollo en el tiempo; y social porque excede a los individuos e incluso a generaciones de individuos que lo transforman constantemente.</p>     <p>En su propuesta se encuentra la g&eacute;nesis de una teor&iacute;a del conocimiento inusual y <i>atrevida </i>para su &eacute;poca, que parte de tres premisas: en primer lugar, la elecci&oacute;n y delimitaci&oacute;n del objeto de investigaci&oacute;n contiene de por s&iacute; supuestos del investigador o del colectivo del pensamiento al que pertenece. En segundo lugar, es una ilusi&oacute;n y por lo tanto no tiene</p>     <blockquote>       <p>sentido en absoluto hablar de todas las propiedades de una estructura, puesto que el n&uacute;mero de propiedades puede hacerse tan grande como desee y el n&uacute;mero de las <i>posibles determinaciones de propiedades </i>depende de los h&aacute;bitos de pensamiento de cada disciplina cient&iacute;fica y ya contiene, por tanto, presuposiciones que indican la orientaci&oacute;n. De acuerdo con esto, la elecci&oacute;n de las determinaciones es tambi&eacute;n arbitraria o, mejor dicho, condicionada por el estilo de pensamiento (Fleck, 1986, p.138).</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En tercer lugar, &quot;con las minuciosas recopilaciones tabuladas y las determinaciones exhaustivas de propiedades es tan poco realizable un descubrimiento nuevo como, por ejemplo, un poema por medio de combinaciones mec&aacute;nicas de letras&quot; (Fleck, 1986, p. 138).</p>     <p>El punto al que quiere llegar el autor es el siguiente: no hay observaci&oacute;n posible libre de supuestos, ya que desde el punto de vista psicol&oacute;gico es un <i>absurdo </i>y desde el punto de vista l&oacute;gico un <i>juego. </i>Por ello debemos distinguir dos maneras de observar: el observar como ver confuso inicial y el observar como ver formativo directo y desarrollado.</p>     <p>El <i>ver confuso inicial </i>&quot;no est&aacute; impregnado por el estilo. Se mezclan temas fragmentarios de estilos distintos amontonados ca&oacute;ticamente y actitudes contradictorias que llevan al ver no orientado de un lado a otro: es la lucha entre los distintos campos conceptuales de la visi&oacute;n. No hay nada fijo o acabado. Todo puede verse bajo un prisma o bajo otro&quot; (Fleck, 1986, p. 139).</p>     <p>El <i>ver formativo (Gestaltsehen) </i>directo exige el estar experimentando en el campo del pensamiento de que se trate. S&oacute;lo despu&eacute;s de mucha experiencia, quiz&aacute;s tras un entrenamiento preliminar, se adquiere la capacidad para percibir inmediatamente un sentido, una forma (Gestalt), una unidad cerrada. Al mismo tiempo, desde luego, se pierde la capacidad de ver cualquier cosa que contradiga dicha forma. Pero es justamente tal disposici&oacute;n para el percibir dirigido lo que constituye el componente principal del estilo de pensamiento (Fleck, 1986, p. 139).</p>     <p>En este sentido, &quot;todo descubrimiento emp&iacute;rico s&oacute;lo puede concebirse como un complemento, como un desarrollo o como una transformaci&oacute;n del estilo de pensamiento&quot; (Fleck, 1986, p.139). Lo anterior, lleva a que todo aquello que no corresponda completamente con el esquema inicial se considere &quot;una <i>forma de involuci&oacute;n, </i>una especie de fen&oacute;meno patol&oacute;gico o una <i>modificaci&oacute;n artificial </i>causada por condicionantes externos&quot; (Fleck, 1986, p. 139); de este modo los colectivos de pensamiento aseguran la <i>armon&iacute;a de ilusiones, </i>que no hace otra cosa que perpetuar las especies fijas de los m&eacute;todos tradicionales que son limitados y fijos.</p>     <p>El <i>colectivo de pensamiento </i>es &quot;la unidad social de la comunidad de cient&iacute;ficos de un campo determinado&quot; (Fleck, 1986, p. 23) con el prop&oacute;sito de perpetuar el conocimiento del aprendiz que va adapt&aacute;ndose &laquo;arm&oacute;nicamente a lo conocido y esta situaci&oacute;n garantiza la armon&iacute;a acerca del origen del conocimiento dentro de la visi&oacute;n dominante. De ah&iacute; procede la epistemolog&iacute;a del tipo veni-vidi-vici, que se completa eventualmente con la m&iacute;stica epistemol&oacute;gica de la intuici&oacute;n&raquo;. (Fleck, 1986, p.133). Por lo tanto &quot;cuanto m&aacute;s elaborado y m&aacute;s desarrollado est&aacute; un campo de saber, m&aacute;s peque&ntilde;as son las diferencias de opini&oacute;n&quot; entre los miembros del colectivo (Fleck, 1986, p.130). El <i>estilo de pensamiento </i>est&aacute; conformado por las presuposiciones &quot;sobre las cuales el colectivo construye su edificio te&oacute;rico&quot; (Fleck, 1986, p.23); &quot;la tradici&oacute;n, la formaci&oacute;n y las costumbres dan origen a una disposici&oacute;n a percibir y actuar conforme a un estilo, es decir, de forma dirigida y restringida; hasta que la respuesta est&aacute; preformada en gran parte en la pregunta y se tiene que decidir solamente entre s&iacute; o no o un constatar num&eacute;rico&quot; (Fleck, 1986, p.131). En este sentido, &quot;si un experimento de investigaci&oacute;n fuera claro, entonces ser&iacute;a totalmente innecesario, pues para configurar claramente un experimento se tiene que conocer por adelantado su resultado, de lo contrario no se lo puede delimitar ni determinar. Cuanto m&aacute;s desconocido y cuanto m&aacute;s nuevo es un campo de investigaci&oacute;n, menos claros son los experimentos&quot; (Fleck, 1986, p.133).</p>     <p>En conclusi&oacute;n, &quot;todo enunciado sobre las <i>primeras observaciones </i>es una presuposici&oacute;n. En caso de que no se quiera hacer ninguna presuposici&oacute;n y se escriba s&oacute;lo un signo de interrogaci&oacute;n, incluso &eacute;ste es ya una suposici&oacute;n sobre la cuestionabilidad, que sit&uacute;a la materia en una clase de los problemas cient&iacute;ficos y, por tanto, tambi&eacute;n una presuposici&oacute;n, adecuada a un estilo de pensamiento&quot; (Fleck, 1986, p. 136).</p>     <p><b>La comunicaci&oacute;n de los colectivos de pensamiento</b></p>     <p>Para Fleck (1986), &quot;la comunicaci&oacute;n no ocurre nunca sin transformaci&oacute;n y sin que se produzca una remodelaci&oacute;n acorde con el estilo, que intracolectivamente se traduce en un reforzamiento e intercolectivamente en un cambio fundamental del pensamiento comunicado&quot; (Fleck, 1986, p.158).</p>     <p>Por lo tanto, existen caracter&iacute;sticas estructurales comunes a todas las comunidades de pensamiento que conforman un peque&ntilde;o c&iacute;rculo esot&eacute;rico y un gran c&iacute;rculo exot&eacute;rico &quot;en torno a una determinada creaci&oacute;n del pensamiento, sea &eacute;sta un dogma de fe, una idea cient&iacute;fica o un pensamiento art&iacute;stico&quot; (Fleck, 1984, p. 152). Lo que hace que &quot;un colectivo de pensamiento se componga de <i>muchos c&iacute;rculos que se intersectan. </i>Un individuo puede pertenecer a varios c&iacute;rculos exot&eacute;ricos y a unos pocos —y, a veces a ninguno— esot&eacute;ricos&quot; (Fleck, 1984, p. 152).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>La comunicaci&oacute;n intracolectiva o esot&eacute;rica conlleva que la comunicaci&oacute;n produzca, por razones sociol&oacute;gicas —sin tener en cuenta el contenido y la legitimaci&oacute;n l&oacute;gica—, el reforzamiento de las creaciones intelectuales. La confianza en los iniciados, la dependencia de &eacute;stos respecto a la opini&oacute;n p&uacute;blica y la solidaridad intelectual de los miembros que tienen la misma categor&iacute;a y est&aacute;n al servicio de la misma idea son fuerzas orientadas al mismo fin, que crean una especial actitud com&uacute;n y que dan a los productos intelectuales una solidez e impregnaci&oacute;n estil&iacute;stica cada vez m&aacute;s fuerte. (Fleck, 1984, p. 153).</p> </blockquote>     <p>En este sentido, este tipo de comunicaci&oacute;n garantiza la <i>continuidad </i>y <i>supervivencia </i>del colectivo en la que:</p>     <blockquote>       <p>&#91;...&#93; la iniciaci&oacute;n en estilo de pensamiento, y por tanto, tambi&eacute;n la introducci&oacute;n en una ciencia, es epistemol&oacute;gicamente an&aacute;loga a esas iniciaciones que conocemos a trav&eacute;s de la etnolog&iacute;a y la historia de las culturas. Su efecto no es meramente formal, ya que es como si el Esp&iacute;ritu Santo descendiera sobre el novicio para hacer visible lo que hasta entonces hab&iacute;a sido invisible. Tal es el resultado de la asimilaci&oacute;n de un estilo de pensamiento (Fleck, 1984, p. 151).</p> </blockquote>     <p>La comunicaci&oacute;n intercolectiva o exot&eacute;rica se expresa en lo que denominamos ciencia popular;</p>     <blockquote>       <p>En sentido estricto (la ciencia popular) es para no-especialistas, o sea, para c&iacute;rculos amplios de diletantes adultos y con formaci&oacute;n general &#91;...&#93; seg&uacute;n esto, no debe ser considerada como ciencia introductoria, puesto que habitualmente es un libro de texto —y no un libro de divulgaci&oacute;n o popular— el que procura esa introducci&oacute;n. Lo caracter&iacute;stico de una edici&oacute;n popular es la omisi&oacute;n de los detalles, y principalmente de las concepciones discutibles, con lo que se persigue una simplificaci&oacute;n artificial (Fleck, 1984, pp. 160-161).</p> </blockquote>     <p>Los principales rasgos del saber exot&eacute;rico son una ciencia simplificada, gr&aacute;fica y apod&iacute;ctica que pueda ser captada por un amplio n&uacute;mero de personas que conforman la opini&oacute;n p&uacute;blica.</p>     <p>El individuo, al interactuar con (en y entre) c&iacute;rculos esot&eacute;ricos —dentro de un mismo colectivo de pensamiento— y exot&eacute;ricos —entre distintos colectivos de pensamiento— se ve enfrentado a las siguientes tensiones:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Cuanto m&aacute;s especializado, cuanto m&aacute;s restringido en su contenido es un colectivo pensamiento, m&aacute;s fuerte es el v&iacute;nculo de pensamiento entre los miembros. </i>Cuando los colectivos de pensamiento llegan a este &laquo;estado de desarrollo, los h&aacute;bitos de pensamiento y las normas se perciben como naturales, como lo &uacute;nico posible, como aquello sobre lo que no se puede reflexionar m&aacute;s&raquo; (Fleck, 1984, p. 154).</p>     <p><i>Cuanto mayor es la diferencia de dos estilos de pensamiento menor es la circulaci&oacute;n intercolectiva de ideas. </i>(Fleck, 1984, p. 155). Esto quiere decir que la comunicaci&oacute;n exot&eacute;rica presenta mayores dificultades al punto de ignorarse o declararse p&uacute;blicamente como incomprensibles:</p>     <blockquote>       <p>&#91;...&#93; los hechos de un colectivo son considerados por otro colectivo, al que le une una escasa afinidad, como meras invenciones destinadas a ser ignoradas (como por ejemplo, los <i>hechos espiritistas </i>por las ciencias naturales. Estos mismos hechos y conceptos —en caso de colectivos menos divergentes— son traducidos y acogidos en otro lenguaje de pensamiento (como, por ejemplo, los mismos hechos espiritistas por los te&oacute;logos). As&iacute;, las ciencias naturales acogieron muchos hechos concretos de la alquimia, y el llamado sentido com&uacute;n, es decir, la personificaci&oacute;n del colectivo de pensamiento de la vida diaria, se convierte en un donante universal para muchos colectivos de pensamiento especiales (Fleck, 1984, p. 156).</p> </blockquote>     <p><i>A cada c&iacute;rculo esot&eacute;rico le corresponde un c&iacute;rculo exot&eacute;rico; </i>en sociolog&iacute;a esto se conoce como relaci&oacute;n de la &eacute;lite con la masa: &laquo;si la masa tiene una posici&oacute;n m&aacute;s fuerte, entonces esta relaci&oacute;n se impregna de un car&aacute;cter democr&aacute;tico; la &eacute;lite adula, en cierto modo a la opini&oacute;n p&uacute;blica y aspira a conservar la confianza de la masa&raquo; (Fleck, 1984, p. 153).</p>     <p><i>Todo estilo de pensamiento se estructura a partir de un efecto pr&aacute;ctico, </i>por lo tanto &quot;todo pensar es aplicable, puesto que la convicci&oacute;n exige, sea la conjetura certera o no, una confirmaci&oacute;n pr&aacute;ctica. La verificaci&oacute;n de eficiencia pr&aacute;ctica est&aacute;, por tanto, tan unida al estilo de pensamiento como la presuposici&oacute;n&quot; (Fleck, 1984, p. 151).</p>     <p><b>La estructura de las revoluciones cient&iacute;ficas</b></p>     <p>El libro fue publicado por primera vez como monograf&iacute;a en la &quot;Enciclopedia Internacional de la Ciencia Unificada&quot; <i>(International Encyclopedia of Unified Science) </i>y luego como libro por la Editorial de la Universidad de Chicago en el a&ntilde;o de 1962; en 1969 el mismo autor agreg&oacute; una &quot;Posdata&quot; como r&eacute;plica a las cr&iacute;ticas que hab&iacute;a suscitado la primera edici&oacute;n de su libro.</p>     <p>En el momento en que se publica el libro ERC, la posici&oacute;n hegem&oacute;nica para explicar la ciencia estaba centrada en un modelo l&oacute;gico matem&aacute;tico; lo anterior implicaba para Kuhn, de un lado, construir un aparato conceptual s&oacute;lido, lo m&aacute;s <i>blindado </i>posible, que le permitiera discutir y refutar las posiciones de sus antecesores, quienes rechazaban la idea de que factores externos a la ciencia misma condicionaran los modos de hacer ciencia; de otro lado, implicaba utilizar un estilo prudente, conservador, que permitiera una recepci&oacute;n adecuada de su obra. En este sentido, pienso que a diferencia de Ludwik Fleck, Thomas Kuhn estaba bastante preocupado por los comentarios que traer&iacute;a la publicaci&oacute;n de su obra, ya que &eacute;l gozaba de una posici&oacute;n privilegiada dentro de la comunidad cient&iacute;fica y acad&eacute;mica en los Estados Unidos, y adem&aacute;s estaba <i>arriesgando </i>una mirada nueva de la ciencia contraria a su formaci&oacute;n inicial en la f&iacute;sica pura. Todo lo contrario sucede con Fleck (1935), quien escribe su obra como fruto de las reflexiones personales o como conjeturas <i>en voz alta; </i>sus notas, un tanto desorganizadas, dan cuenta de sus propios experimentos en el campo de la bacteriolog&iacute;a y la medicina; su estilo, es m&aacute;s intuitivo que sistem&aacute;tico, en el que se advierte una lucidez inusual que le permite aventurarse a discutir las posiciones hegem&oacute;nicas de la epistemolog&iacute;a de su &eacute;poca sin la necesidad de complacer a un p&uacute;blico.</p>     <p>Kuhn (1922- 1996) fue formado en la tradici&oacute;n ortodoxa y hegem&oacute;nica de la f&iacute;sica en los Estados Unidos; en 1949 y a la edad de 27 a&ntilde;os obtuvo su t&iacute;tulo de PhD en F&iacute;sica en la Universidad de Harvard; en la introducci&oacute;n de ERC el mismo Kuhn admite que su carrera dio un giro en 1947, aun sin terminar su tesis de doctorado; uno de sus compa&ntilde;eros lo invita a que se inicie en las lecturas sobre la psicolog&iacute;a de la percepci&oacute;n, de la Gestalt, sobre los efectos del lenguaje y sobre la visi&oacute;n del mundo. Este cambio de perspectiva en su trabajo acad&eacute;mico lo lleva, en 1961, a asumir la c&aacute;tedra de Historia de la Ciencia en la Universidad de Berkeley, la cual no abandonar&aacute; hasta su muerte, a pesar de haberla ejercido posteriormente en otras universidades como fueron la de Princeton y el MIT (Massachusetts Institute of Technology).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Son 16 a&ntilde;os los que transcurren entre el momento en que se inicia el giro epistemol&oacute;gico de su propia carrera profesional y la publicaci&oacute;n de la obra ERC; a&ntilde;os de m&uacute;ltiples lecturas, contrarias y, en algunos casos, opuestas a las bases y postulados con las que se hab&iacute;a aprestado en la f&iacute;sica. Esta reflexi&oacute;n nos permite inferir que no fue nada f&aacute;cil la lectura y asimilaci&oacute;n de las reflexiones de Fleck, especialmente la obra GDHC; aunque creemos que le resultaban atractivas sus ideas, era preciso adaptarlas en un tono m&aacute;s mesurado y poner a prueba los ejemplos de Fleck a la luz de la historia de la ciencia, espec&iacute;ficamente en el campo de la f&iacute;sica y la matem&aacute;tica.</p>     <p>Para Kuhn, el conocimiento especializado es un objeto epist&eacute;mico complejo que evoluciona en el tiempo en el seno de una comunidad cient&iacute;fica; el cual es producido por la labor incesante de generaciones de investigadores que tratan de prolongarlo en el tiempo; conceptos como <i>programas de investigaci&oacute;n,, tradiciones, habitus, teor&iacute;as globales </i>o <i>paradigmas</i><a href="#5" name="s5"><i><sup>5</sup></i></a> han intentado dar cuenta de esta regularidad. El caso concreto del concepto de paradigma de Thomas Kuhn, que casi siempre aparece como precursor de este giro epistemol&oacute;gico historicista, est&aacute; inspirado y estructurado por dos conceptos centrales de la obra de Fleck (1935): <i>estilo de pensamiento </i>y <i>colectivo de pensamiento, </i>que permanecieron por m&aacute;s de 44 a&ntilde;os en el olvido hasta la traducci&oacute;n de GDHC (1935) al ingl&eacute;s en 1979.</p>     <p>Recordemos que para Fleck, el <i>estilo de pensamiento </i>est&aacute; conformado por las presuposiciones &laquo;sobre las cuales el colectivo construye su edificio te&oacute;rico&raquo; (Fleck, 1986, p. 23); &laquo;la tradici&oacute;n, la formaci&oacute;n y las costumbres dan origen a una disposici&oacute;n a percibir y actuar conforme a un estilo, es decir, de forma dirigida y restringida; hasta que la respuesta est&aacute; preformada en gran parte en la pregunta y se tiene que decidir solamente entre s&iacute; o no o un constatar num&eacute;rico&raquo; (Fleck, 1986, p. 131). El <i>colectivo depensamiento </i>es &laquo;la unidad social de la comunidad de cient&iacute;ficos de un campo determinado&raquo; (Fleck, 1986, p. 23) con el prop&oacute;sito de perpetuar el conocimiento del aprendiz que va adapt&aacute;ndose &laquo;arm&oacute;nicamente a lo conocido y esta situaci&oacute;n garantiza la armon&iacute;a acerca del origen del conocimiento dentro de la visi&oacute;n dominante. De ah&iacute; procede la epistemolog&iacute;a del tipo <i>veni-vidi-vici, </i>que se completa eventualmente con la m&iacute;stica epistemol&oacute;gica de la intuici&oacute;n&raquo; (Fleck, 1986, p. 133).</p>     <p>Los paradigmas en el caso de Kuhn &quot;son realizaciones cient&iacute;ficas universalmente reconocidas que, durante cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad cient&iacute;fica&quot; (Kuhn, 2004, p. 12); un ejemplo ser&iacute;an las &quot;tradiciones que describen los historiadores bajo rubros tales como <i>astronom&iacute;a tolemaica </i>(o de Cop&eacute;rnico), din&aacute;mica aristot&eacute;lica (o newtoniana), &oacute;ptica corpuscular (&oacute;ptica de las ondas)&quot; (Kuhn, 2004, p. 34). En este sentido, los paradigmas son un marco de referencia o una perspectiva desde la cual se analizan los problemas y se trata de dar soluci&oacute;n. Por ejemplo, el movimiento aparentemente irregular de los planetas en el cielo es un problema concreto; podemos verlo a la luz del paradigma que ofrece la teor&iacute;a geoc&eacute;ntrica de Arist&oacute;teles, seg&uacute;n el cual el movimiento de los planetas es absolutamente circular. En este caso, por lo tanto, la labor del cient&iacute;fico ser&aacute; mostrar que la irregularidad de los planetas no es tal y aclarar a qu&eacute; se debe dicha apariencia. Pero podr&iacute;amos verlo tambi&eacute;n partiendo del paradigma de la teor&iacute;a helioc&eacute;ntrica; en este &uacute;ltimo caso podr&iacute;amos llegar a aceptar la no-circularidad del movimiento real de los planetas, pero sea cual sea la explicaci&oacute;n ofrecida, debe aplicarse por igual a todos los cuerpos celestes.</p>     <p>En conclusi&oacute;n, para Kuhn los paradigmas son macroteor&iacute;as o esquemas de pensamiento que se aceptan de forma general por toda la comunidad cient&iacute;fica; el objetivo de la misma es aclarar los posibles fallos del paradigma (como por ejemplo datos emp&iacute;ricos que no coincidan exactamente con la teor&iacute;a) o extraer todas sus consecuencias, a este proceso de investigaci&oacute;n basado en un paradigma lo llama Kuhn <i>ciencia normal. </i>Ciencia normal &quot;significa investigaci&oacute;n basada firmemente en una o m&aacute;s realizaciones cient&iacute;ficas pasadas, realizaciones que alguna comunidad cient&iacute;fica particular reconoce, durante cierto tiempo, como fundamento para su pr&aacute;ctica posterior&quot; (Kuhn, 2004, p. 32). Esta fase del desarrollo de la ciencia ocupa la mayor parte del tiempo de los cient&iacute;ficos, porque aunque los nombres que han llegado hasta nosotros han sido los de cient&iacute;ficos revolucionarios que han roto con las concepciones de su tiempo (como Galileo o Einstein), la mayor parte de cient&iacute;ficos realizan trabajos rutinarios de comprobaci&oacute;n para mostrar o poner a prueba la solidez del paradigma en el que se basan.</p>     <p>Una similitud entre las propuestas de <i>estilo de pensamiento </i>y <i>colectivo de pensamiento </i>de Fleck, y el concepto de <i>paradigma </i>de Kuhn, est&aacute; en que el conocimiento se transmite de una generaci&oacute;n a otra a trav&eacute;s de pr&aacute;cticas impl&iacute;citas que est&aacute;n presentes en las comunidades cient&iacute;ficas. Kuhn, insiste en que &quot;los hombres cuya investigaci&oacute;n se basa en paradigmas compartidos est&aacute;n sujetos a las mismas reglas y normas para la pr&aacute;ctica cient&iacute;fica. Este compromiso y el consentimiento aparente que provoca son requisitos previos para la ciencia normal, es decir, para la g&eacute;nesis y la continuaci&oacute;n de una tradici&oacute;n particular de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica&quot; (Kuhn, 2004, p. 33).</p>     <p>Una de las diferencias m&aacute;s importantes entre Fleck y Kuhn, de acuerdo con Atienza, Blanco e Iranzo (1994), est&aacute; en que el primero apuesta por una teor&iacute;a sociol&oacute;gica del conocimiento; mientras que Kuhn no la encuentra atractiva (incluso desestima este planteamiento). Si bien ambos autores consideran el crecimiento del conocimiento de una manera cualitativa, esto es, por una reinterpretaci&oacute;n de los descubrimientos y por una aproximaci&oacute;n al <i>significado </i>desde planteamientos wittgesteinianos (el significado de los t&eacute;rminos es contextualmente dependiente), lo que supone, evidentemente, que el proceso de cambio de significado, es fundamental, difieren de forma abierta en la manera en que se produce este hecho. Para Kuhn el cambio de significado est&aacute; asociado con las <i>revoluciones cient&iacute;ficas. </i>Por el contrario, para Fleck el cambio de significado es una caracter&iacute;stica continua de la investigaci&oacute;n dentro de cualquier estilo de pensamiento dado.</p>     <p><b>La inconmensurabilidad</b></p>     <p>Para Fleck (1935), los procesos de comunicaci&oacute;n de las comunidades cient&iacute;ficas se presentan en m&uacute;ltiples niveles y dimensiones que producen un caleidoscopio de entrecruzamientos, en los cuales se mantiene la constante de un <i>colectivo de pensamiento </i>que precede cualquier figura de genialidad. En este sentido, el autor destina varios p&aacute;rrafos de su texto para explicar que existen b&aacute;sicamente dos tipos de comunicaci&oacute;n, una esot&eacute;rica o intracolectiva y una exot&eacute;rica o intercolectiva. El &eacute;nfasis de todo su argumento est&aacute; en que la comunicaci&oacute;n dentro de un mismo colectivo de pensamiento es b&aacute;sicamente una cuesti&oacute;n de <i>reforzamiento, </i>un <i>asunto de fe, </i>en el cual todas las energ&iacute;as se concentran para avanzar hacia una misma direcci&oacute;n, creando una <i>actitud </i>com&uacute;n que permite no solamente la supervivencia de esta persona dentro del colectivo de pensamiento, sino tambi&eacute;n garantizar la continuidad y supervivencia de todo el colectivo. As&iacute; mismo, refiri&eacute;ndose a la comunicaci&oacute;n exot&eacute;rica (intercolectiva), postula el principio de que &laquo;cuanto mayor es la diferencia de dos estilos de pensamiento menor es la circulaci&oacute;n intercolectiva de ideas&raquo; (Fleck, 1984, p. 155). &quot;Los hechos de un colectivo son considerados por otro colectivo al que le une una escasa afinidad, como meras invenciones destinadas a ser ignoradas por ejemplo, los <i>hechos espiritistas </i>por las ciencias naturales&quot; (Fleck, 1984, p. 156).</p>     <p>&iquest;Qu&eacute; razones llevan a Kuhn a prestarle especial importancia a la comunicaci&oacute;n exot&eacute;rica (intercolectiva) y pasar por alto la comunicaci&oacute;n esot&eacute;rica (intracolectiva)? &iquest;Qu&eacute; aspectos de su propia formaci&oacute;n intelectual lo llevan a <i>no ver </i>o a no encontrar significativa la comunicaci&oacute;n esot&eacute;rica (intracolectiva)?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para Thomas Kuhn la <i>inconmensurabilidad </i>se presenta cuando los proponentes de paradigmas fracasan al entrar en contacto o en comunicaci&oacute;n. La inconmensurabilidad puede ser explicada por las siguientes razones:</p>     <p>Porque &quot;los proponentes de paradigmas en competencia estar&aacute;n a menudo en desacuerdo con respecto a la lista de problemas que cualquier candidato a paradigma deba resolver. Sus normas o sus definiciones de la ciencia ser&aacute;n diferentes&quot; (Kuhn, 2004, p. 229).</p>     <blockquote>       <p>La inconmensurabilidad va m&aacute;s all&aacute; de las normas, ya que los nuevos paradigmas nacen de los antiguos, incorporan ordinariamente gran parte del vocabulario y de los aparatos, tanto conceptuales como de manipulaci&oacute;n, que previamente emple&oacute; el paradigma tradicional. Pero es raro que empleen exactamente del modo tradicional a esos elementos que han tomado prestados. En el nuevo paradigma, los t&eacute;rminos, los conceptos y los experimentos antiguos entran en relaciones diferentes unos con otros. El resultado inevitable es lo que debemos llamar, aunque el t&eacute;rmino no sea absolutamente correcto, un malentendido entre las dos escuelas en competencia (Kuhn, 2004, p. 230). </p> </blockquote>     <p>La inconmensurabilidad se presenta en aquellas personas que</p>     <blockquote>       <p>Practican sus profesiones en mundos diferentes. Unos contienen cuerpos forzados que caen lentamente y otros p&eacute;ndulos que repiten sus movimientos una y otra vez. En un caso, las soluciones son compuestos, en otro, mezclas. Uno se encuentra inserto en una matriz plana del espacio, el otro en una curva. Al practicar sus profesiones en mundos diferentes, los dos grupos de cient&iacute;ficos ven cosas diferentes cuando miran en la misma direcci&oacute;n desde el mismo punto. Nuevamente, esto no quiere decir que pueden ver lo que deseen. Ambos miran al mundo y aquello a lo que miran no ha cambiado. Pero, en ciertos campos, ven cosas diferentes y las ven en relaciones distintas unas con otras. Es por eso por lo que una ley que ni siquiera puede ser establecida por demostraci&oacute;n a un grupo de cient&iacute;ficos, a veces puede parecerle a otro intuitivamente evidente (Kuhn, 2004, p. 232).</p> </blockquote>     <p>De acuerdo con P&eacute;rez Ransanz (1999), en la ERC se pueden apreciar las versiones preliminares del concepto de inconmensurabilidad que a lo largo de su carrera va sufriendo algunas transformaciones; en esta primera etapa se aprecia una <i>visi&oacute;n global </i>de la inconmensurabilidad aplicable a los paradigmas que evolucionan, en la d&eacute;cada de los setenta, hacia una visi&oacute;n <i>localista y semanticista, </i>en la que prima la relaci&oacute;n que se predica entre dos teor&iacute;as que est&aacute;n articuladas en dos lenguajes y que no son completamente traducibles entre s&iacute;. En la &quot;Posdata&quot; de 1969, Kuhn precisa el concepto respondiendo a las cr&iacute;ticas de irracionalidad del siguiente modo: los debates entre dos paradigmas se centran en las</p>     <blockquote>       <p>&#91;...&#93; premisas, y recurre a la persuasi&oacute;n como preludio de la posibilidad de demostraci&oacute;n. En esta tesis, relativamente familiar, no hay nada que implique que no hay buenas razones para quedar persuadido, o que tales razones a fin de cuentas no son decisivas para el grupo. Tampoco implica siquiera que las razones para la elecci&oacute;n son distintas de aquellas que habitualmente catalogan los fil&oacute;sofos de la ciencia: precisi&oacute;n, sencillez, utilidad y similares. Sin embargo, lo que debe indicar es que tales razones funcionan como valores y que as&iacute; pueden aplicarse de manera diferente, individual y colectivamente, por los hombres que convienen en aceptarlas (Kuhn, 2004, p. 303).</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Reflexi&oacute;n final</b></p>     <p>Actualmente la obra de Ludwik Fleck est&aacute; generando un movimiento interesante de seguidores que se encuentran trabajando para recuperar y traducir la mayor parte de sus escritos al ingl&eacute;s. Por ahora es reconocido como uno de los cient&iacute;ficos m&aacute;s polifac&eacute;ticos e interdisciplinarios de principio del siglo XX; su obra de GDHC, de acuerdo con Cohen y Schnelle (1986 b), ha permitido: primero, historizar la teor&iacute;a del conocimiento, en la medida en que demuestra con m&uacute;ltiples ejemplos que el desarrollo cient&iacute;fico no es un proceso acumulativo y progresivo, por el contrario, este cambio obedece a las m&uacute;ltiples transformaciones en los <i>estilos de pensamiento. </i>Segundo, sociologizar la teor&iacute;a del conocimiento en la medida que el car&aacute;cter colectivo del trabajo cient&iacute;fico determina no s&oacute;lo la elaboraci&oacute;n de nuevas ideas, sino tambi&eacute;n de su g&eacute;nesis, esto implica adoptar una postura fuertemente anti-individualista. Tercero, reformular el concepto de hecho cient&iacute;fico en la medida en que un <i>hecho </i>ya no es algo que se presenta de manera independiente a la actividad cient&iacute;fica, sino que se encuentra determinado por el colectivo de pensamiento respectivo que lo conoce a trav&eacute;s de un <i>estilo de pensamiento </i>concreto.</p>     <p>De otro lado, Kuhn ser&aacute; recordado como el <i>cient&iacute;fico </i>que permiti&oacute; un giro historicista de la ciencia; present&oacute; nuevos argumentos para cuestionar la l&oacute;gica formal —racional y controlada— como herramienta principal para el an&aacute;lisis de la ciencia, sugiriendo un estudio m&aacute;s detallado del componente hist&oacute;rico. As&iacute; mismo, como la persona que cuestion&oacute; y critic&oacute; la idea de una ciencia acumulativa fuertemente defendida por Karl Popper. No es casual que el antrop&oacute;logo Cliford Geertz (2002) haya escrito un ensayo sobre su obra con el t&iacute;tulo &quot;El legado de Thomas Kuhn: el texto apropiado en el momento justo&quot;, precisamente para llamar la atenci&oacute;n de que nuestros <i>objetos </i>de investigaci&oacute;n son proyecciones y construcciones de nuestra propia mente; que no se escapan del entramado social que les da origen y que necesitan no solamente ser representadas,sino tambi&eacute;n aplaudidas y aclamadas, para completar el ciclo de lo que llamamos ciencia o filosof&iacute;a.</p> <hr>     <p><a href="#s1" name="s1"><sup>1</sup></a> El texto <i>Entstehung und Entwicklung einer wissenschaftlichen Tatsache </i>(1935) tuvo una impresi&oacute;n de 640 ejemplares, de los cuales solamente se pudieron vender 440. <i>Direcci&oacute;n: </i>Campus Universitario Calle 67 No. 53-108. Bloque 12, 111, Medell&iacute;n (Colombia) En 1979 se tradujo la obra de Fleck al ingl&eacute;s con un pr&oacute;logo de Thomas Kuhn. </p>     <p><a href="#s2" name="s2"><sup>2</sup></a> Diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde de esta menci&oacute;n, en el pr&oacute;logo de la primera traducci&oacute;n de la obra al ingl&eacute;s de Ludwik Fleck, Kuhn (1979, p.xiii) hace de nuevo un modesto y breve comentario: narra que en fecha tan temprana como &laquo;1949 o comienzos de 1950&raquo; se interesa en Fleck gracias a una referencia de pie de p&aacute;gina de Hans Reinche-bach en <i>&quot;Experience and Prediction&quot; </i>(Kuhn, 1979, p. xiii).</p>     <p><a href="#s3" name="s3"><sup>3</sup></a> De acuerdo con el profesor Dr. Jorge Antonio Mej&iacute;a, a pesar de los esfuerzos realizados por Kuhn para corregir y/o actualizar las propuestas de su teor&iacute;a sobre &quot;La estructura de las revoluciones cient&iacute;ficas&quot; con la &quot;Posdata&quot; de 1969, esta &uacute;ltima obra ha tenido poca acogida en las comunidades cient&iacute;ficas y acad&eacute;micas.</p>     <p><a href="#s4" name="s4"><sup>4</sup></a> Para Lorenzano (2004), en Kant &laquo;ese tercer elemento es a-hist&oacute;rico, invariable y redunda un sujeto as&iacute; mismo invariable, igual a s&iacute; mismo, a-hist&oacute;rico, y un objeto de conocimiento as&iacute; mismo id&eacute;ntico en el tiempo —productos todos de entender que la ciencia hab&iacute;a llegado a su versi&oacute;n definitiva en la mec&aacute;nica de Newton—, Fleck trastoca esta quietud, transfigur&aacute;ndola en un cambio perpetuo&raquo; (p. 93).</p>     <p><a href="#s5" name="s5"><sup>5</sup></a> El t&eacute;rmino paradigma corresponde a la teor&iacute;a de la ciencia de Thomas Kuhn. Lakatos lo llama programas de investigaci&oacute;n (Lakatos, 1975). Laudan (1986) emplea el t&eacute;rmino de tradici&oacute;n de investigaci&oacute;n. Bourdieu (1991) desarrolla con mayor detalle la noci&oacute;n de <i>habitus, </i>que emplea desde hace a&ntilde;os.</p> <hr>     <p><b>Referencias</b></p>     <!-- ref --><p>Armero, Julio Cesar. (1997). Los argumentos ling&uuml;&iacute;sticos de Kuhn. <i>Revista &Eacute;ndoxa: series filos&oacute;ficas, 9, </i>125-137. <a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=178047" target="_blank">http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=178047</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S1692-8857201000020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Atienza, J.; Blanco. R. &amp; Iranzo, M. (1994). Ludwik Fleck y los olvidos de la sociolog&iacute;a. <i>Base de datos Dialnet. </i>243-249. <a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/fichero_articulo?codigo=768023" target="_blank">http://dialnet.unirioja.es/servlet/fichero_articulo?codigo=768023</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S1692-8857201000020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cohen, R.S. &amp; Schnelle, T. (1986 b). En Cohen R.S. &amp; Schenelle T. (eds), Introduction. <i>Cognition and fact — Materials on Ludwik Fleck. </i>Dordrecht: Reidel.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S1692-8857201000020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Escobar, Arturo. (1996). <i>La invenci&oacute;n del tercer mundo. Construcci&oacute;n y deconstrucci&oacute;n del desarrollo. </i>Bogot&aacute;: Norma.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S1692-8857201000020000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Fleck, Ludwik. (1986). <i>La g&eacute;nesis y el desarrollo de un hecho cient&iacute;fico. </i>Madrid: Alianza.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S1692-8857201000020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Garma, Amanda. (2005, julio). Thomas Kuhn y la racionalidad cient&iacute;fica. Aparte Rei 40. <i>Revista de Filosof&iacute;a. </i><a href="http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/page50.html" target="_blank">http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/page50.html</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S1692-8857201000020000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Geertz, Clifford (2002). &quot;El legado de Thomas Kuhn: el texto apropiado en el momento justo&quot;. En <i>Reflexiones antropol&oacute;gicas sobre temas filos&oacute;ficos.</i> Barcelona: Paid&oacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S1692-8857201000020000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Helo, Alvaro. (1989). Ludwik Fleck: La g&eacute;nesis y el desarrollo de un hecho cient&iacute;fico. <i>Revista de Filosof&iacute;a, 2, </i>183-185. Madrid: Editorial Universidad Complutense. <a href="http://revistas.ucm.es/fsl/00348244/articulos/RESF8989110183A.PDF" target="_blank">http://revistas.ucm.es/fsl/00348244/articulos/RESF8989110183A.PDF</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S1692-8857201000020000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Hedfors, Eva. (2007, march). The Reading of Scientific Texts: Questions on Interpretation and Evaluation, with Special Reference to the Scientific Writings of Ludwik Fleck. <i>Studies in History and Philosophy of Science Part C: Studies in History and Philosophy of Biological and Biomedical Sciences, 38, </i>Issue 1, 136-158.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S1692-8857201000020000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Kuhn, Thomas. (2004). <i>La estructura de las revoluciones cient&iacute;ficas. </i>Argentina: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S1692-8857201000020000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Kuhn, Thomas. (2004). Posdata 1969. En: <i>La estructura de las revoluciones cient&iacute;ficas. </i>Argentina: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S1692-8857201000020000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Lorenzano, Cesar. (2004). Los ancestros de Thomas Kuhn (Homenaje a Ludwik Fleck. En Martins, R. 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Ways of Seeing: Ludwik Fleck and Polish Debates on the Perception of Reality, 1890-1947. <i>Studies In History and Philosophy of Science Part A, 39, </i>375-383.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S1692-8857201000020000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Mej&iacute;a, Jorge Antonio. (1991). G&eacute;nesis y desarrollo de un hecho cient&iacute;fico. <i>Revista Estudios de Filosof&iacute;a, 3, </i>9-26.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S1692-8857201000020000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Nettel, Ana Laura. (1996, octubre). 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