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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los contraejemplos tipo-Frankfurt y un dilema para la "DEFENSA-W"*]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A critique presented by David Widerker on Frankfurt-counterexamples and known as the "W-defense" has persisted for years and has been considered one of the most difficult challenges these counterexamples have to face. This paper aims to defend Frankfurt counterexamples against Widerker's attack. For doing this, the paper presents a dilemma addressed to the main premise of Widerker's attack: The Principle of Alternative Expectations. The dilemma states: either this principle rests on the Kant's maxim, "ought" implies "can", and then this makes redundant and unnecessary the principle and Widerker's whole argument; or the principle does not rest on such maxim and then there is no good reason to accept it as valid.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p><font size="4"><b>Los contraejemplos tipo-Frankfurt y un dilema para la &quot;DE</b><b>FENSA-W&quot;<a name="n_*"></a><a href="#n*"><sup>*</sup></a></b></font></p>     <p>Carlos G. Patarroyo G.    <br> Universidad del Rosario (Colombia)    <br> <a href="mailto:carlosg.patarroyo@urosario.edu.co"><i>carlosg.patarroyo@urosario.edu.co</i></a></p>     <p>Fecha de recepci&oacute;n: septiembre 10 de 2012     <br>Fecha de aceptaci&oacute;n: marzo 04 de 2013</p> <hr>     <p><b>Resumen</b></p>     <p>Una cr&iacute;tica a los contraejemplos tipo-Frankfurt, presentada por David Widerker y conocida como la &quot;Defensa-W&quot;, ha persistido a trav&eacute;s de los a&ntilde;os como uno de los retos m&aacute;s dif&iacute;ciles que estos han de enfrentar. En este texto defiendo los contraejemplos tipo-Frankfurt de este ataque de Widerker presentando un dilema en el que su premisa fundamental, el Principio de expectativas alternativas, se ve envuelta: o bien la plausibilidad de este principio depende de la m&aacute;xima kantiana &quot;deber&quot; implica &quot;poder&quot;, lo cual har&iacute;a que el principio mismo, y con &eacute;l todo el argumento de Widerker, sea redundante y prescindible; o bien no se basa en esta m&aacute;xima, pero entonces no hay ninguna raz&oacute;n de fuerza por la cual se pudiera defender que este principio debe ser aceptado como v&aacute;lido.</p>     <p><b>Palabras Clave</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>David Widerker, Contraejemplos tipo-Frankfurt, Principio de posibilidades alternativas, Principio de expectativas alternativas, responsabilidad moral.</i></p> <hr>     <p><b>Abstract</b></p>     <p>A critique presented by David Widerker on Frankfurt-counterexamples and known as the &quot;W-defense&quot; has persisted for years and has been considered one of the most difficult challenges these counterexamples have to face. This paper aims to defend Frankfurt counterexamples against Widerker's attack. For doing this, the paper presents a dilemma addressed to the main premise of Widerker's attack: The Principle of Alternative Expectations. The dilemma states: either this principle rests on the Kant's maxim, &quot;ought&quot; implies &quot;can&quot;, and then this makes redundant and unnecessary the principle and Widerker's whole argument; or the principle does not rest on such maxim and then there is no good reason to accept it as valid.</p>     <p><b>Keywords</b></p>     <p><i>David Widerker, Frankfurt counterexamples, Principle of Alternative Possibilities, Principle of Alternative Expectations, Moral Responsibility.</i></p> <hr>      <p><b>I</b><b>NTRODUCCIÓN</b></p>     <p>En 1969 Harry Frankfurt escribi&oacute; su seminal art&iacute;culo &quot;Alternate Possibilities and Moral Responsibility&quot;, en el que defend&iacute;a que el <i>Principio de posibilidades alternativas </i>(PAP, por sus iniciales en ingl&eacute;s) era falso. El PAP afirma que un agente es moralmente responsable por lo que ha hecho solo si hubiese podido actuar de otra manera<a name="n_1"></a><a href="#n1"><sup>1</sup></a>. Para probar la falsedad del PAP, Frankfurt present&oacute; una serie de escenarios en los que un agente, debido a unas circunstancias particulares, no pod&iacute;a actuar de otra manera a como lo hizo; pero esas circunstancias que bloqueaban sus alternativas no jugaron ning&uacute;n papel en la producci&oacute;n de su acci&oacute;n. El agente actu&oacute; por s&iacute; mismo, no sufri&oacute; coerci&oacute;n alguna, y de all&iacute; Frankfurt considera que es razonable juzgarlo como moralmente responsable, pese a que no hubiese podido actuar de otra manera.</p>     <p>Poco m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas han pasado desde la aparici&oacute;n de este ataque de Frankfurt al PAP, y durante este tiempo su tesis y los escenarios mediante los cuales la defiende se han visto involucrados en lo que me gustar&iacute;a llamar &quot;la dial&eacute;ctica de los escenarios tipo-Frankfurt&quot;. En esta dial&eacute;ctica el debate se ha enfocado en la posibilidad o imposibilidad de construir un escenario tipo-Frankfurt exitoso, entendiendo por tal un escenario en el que el agente no tenga realmente acceso a cursos alternativos de acci&oacute;n y pueda ser considerado, pese a ello, moralmente responsable. Los defensores del PAP han criticado estos escenarios de caer en una suerte de petici&oacute;n de principio si asumen la verdad del determinismo (Kane, 1985; Widerker, 1995; Ginet, 1996); si, por el contrario, el escenario no asume la verdad del determinis-mo, ha de dejar abiertas al agente alternativas o &quot;resquicios de libertad&quot; que fundamentar&iacute;an el juicio de responsabilidad moral y demostrar&iacute;an as&iacute; que el PAP es verdadero (Moya, 2011; Naylor, 1984; Davidson, 1973). Por su parte, algunos de los defensores de los escenarios tipo-Frankfurt han procurado demostrar que asumir la verdad del determinismo en ellos no lleva a una petici&oacute;n de principio (cfr. Haji &amp; McKenna, 2006), a la vez que otros han defendido que si no se asume la verdad del determinismo y quedan algunas alternativas disponibles al agente, estas no son lo suficientemente &quot;robustas&quot; como para fundamentar un juicio de responsabilidad moral (Fischer, 1994; Pereboom, 2009). Entre estos argumentos principales yace una enorme cantidad de otros argumentos y escenarios mejorados de complejidad cada vez mayor. La discusi&oacute;n parece no tener fin y la creciente complejidad de esta, en ocasiones, se torna abrumadora.</p>     <p>He de hacer una aclaraci&oacute;n: no estoy diciendo que esta compleja dial&eacute;ctica, este incesante intercambio de argumentos, escenarios, nuevos argumentos y nuevos escenarios haya sido (o sea) est&eacute;ril. Por el contrario, es mucho lo que hemos aprendido acerca de la agencia, de nuestras intuiciones y de las condiciones para la responsabilidad moral durante estos &quot;ires y venires&quot;. Lo que s&iacute; deseo afirmar es que considero un error pensar que el &eacute;xito del argumento de Frankfurt contra el PAP depende de que cuando menos uno de sus escenarios sea exitoso. En otras palabras, creo que buena parte del debate en estas &uacute;ltimas cuatro d&eacute;cadas se ha enfocado en la filigrana de los escenarios y ha perdido de vista el punto principal que Frankfurt deseaba defender con ellos o, para decirlo de una manera m&aacute;s coloquial, en alg&uacute;n momento &quot;los &aacute;rboles no dejaron ver m&aacute;s el bosque&quot;. Incluso el mismo Frankfurt (2003) ha defendido que su ataque al PAP no requiere de la existencia de un escenario exitoso:</p>     <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La utilidad de los contraejemplos &#91;...&#93; no depende realmente de suponer que describen circunstancias que de hecho hacen a una acci&oacute;n absolutamente inevitable a la vez que no juegan ning&uacute;n papel en la producci&oacute;n de la acci&oacute;n. Los contraejemplos socavan PAP a&uacute;n si es verdad que las circunstancias que no producen la acci&oacute;n del agente dejan abierta la posibilidad de que la acci&oacute;n no haya sido realizada. (p. 339)</p></blockquote>     <p>Lo que los contraejemplos tipo-Frankfurt (y, por supuesto, los escenarios que ellos presentan) pretenden hacer es llamar la atenci&oacute;n sobre una diferencia esencial que parece haber pasado desapercibida durante mucho tiempo: hacer que una acci&oacute;n sea inevitable no es lo mismo que producir esa acci&oacute;n, ni es lo mismo que ejercer coerci&oacute;n sobre el agente para que la produzca. De acuerdo con esto, un agente puede actuar sin coerci&oacute;n, por s&iacute; mismo, aun si su acci&oacute;n era inevitable. En un caso tal, defiende Frankfurt, no hay raz&oacute;n para pensar que el agente no es moral-mente responsable por lo que ha hecho.</p>     <p>En el a&ntilde;o 2000 David Widerker present&oacute; una atractiva defensa del PAP. Una de las razones por la que algunos (McKenna, 2008; Capes, 2010; Palmer, 2012) han considerado atractiva esta defensa es el hecho de que comienza por suponer que un escenario tipo-Frankfurt exitoso ha sido presentado. Esta defensa del PAP no descansa, por tanto, en el intrincado y dif&iacute;cil debate acerca del dise&ntilde;o de los contraejemplos, sino en algo que nos permite avanzar m&aacute;s all&aacute; de esta discusi&oacute;n.</p>     <p>Supongamos un escenario tipo-Frankfurt en el que un agente, Jones, decide romper una promesa pero, sin que &eacute;l lo sepa, existen ciertas circunstancias que hacen imposible que la cumpla. Estas circunstancias, empero, no juegan ning&uacute;n papel causal en la producci&oacute;n de su acci&oacute;n. Jones act&uacute;a por s&iacute; mismo. El defensor de los contraejemplos tipo-Frankfurt dir&aacute; que Jones es moralmente responsable por romper su promesa aun si era imposible que actuara de otra manera<a name="n_2"></a><a href="#n2"><sup>2</sup></a>.</p>      <p>La estrategia de Widerker (2000) consiste en preguntar a su oponente qu&eacute; ha debido hacer Jones entonces:</p>     <blockquote>    <p>Perm&iacute;tame conceder, por mor de la discusi&oacute;n, que en la situaci&oacute;n IRR en consideraci&oacute;n &#91;Widerker denomina &quot;situaciones IRR&quot; a los escenarios tipo-Frankfurt&#93; Jones actu&oacute; libremente en el sentido de que lo que hizo, lo hizo por razones propias, sin estar determinado causalmente o haber sufrido coerci&oacute;n. A&uacute;n as&iacute;, ya que usted, Frankfurt, desea considerarlo moralmente responsable por su decisi&oacute;n de romper la promesa, d&iacute;game, en su opini&oacute;n, &iquest;qu&eacute; ha debido hacer &eacute;l <i>en lugar de esto? </i>Usted no puede decir que &eacute;l ha debido decidir no romper la promesa, ya que esto era algo que Jones no pod&iacute;a hacer. Por lo tanto, no veo c&oacute;mo puede usted considerar culpable a Jones por su decisi&oacute;n de romper la promesa. (p. 191)</p></blockquote>     <p>Esta ha sido conocida como la defensa &quot;&iquest;qu&eacute; ha debido hacer &eacute;l en lugar de esto?&quot; o Defensa-W por la inicial de esta pregunta en ingl&eacute;s <i>(What should he have done instead?).</i></p>     <p><b>La Defensa-W</b></p>     <p>&iquest;Por qu&eacute; esta pregunta deber&iacute;a ser considerada una defensa del PAP? El argumento de Widerker es el siguiente: cuando consideramos a un agente moralmente responsable por lo que ha hecho, lo hacemos porque creemos que no ha debido hacerlo; creemos que ha debido hacer algo diferente en su lugar<a name="n_3"></a><a href="#n3"><sup>3</sup></a>. Ahora bien, esperar que un agente en un escenario tipo-Frankfurt haga algo diferente no es razonable, pues los escenarios tipo-Frankfurt son justamente situaciones en las que la acci&oacute;n del agente era inevitable. Esperar que un agente act&uacute;e de otra manera en una situaci&oacute;n como esta es esperar que haga algo imposible, y es absurdo esperar que alguien haga algo imposible; &quot;por implicaci&oacute;n, considerarlo culpable porque no ha cumplido con esta expectativa irrazonable ser&iacute;a igualmente irrazonable&quot; (Widerker, 2000).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El coraz&oacute;n de este razonamiento es lo que Widerker ha denominado el <i>Principio de las expectativas alternativas </i>(PAE por su sigla en ingl&eacute;s):</p>     <blockquote>    <p><b>PAE</b>: un agente <i>S </i>es moralmente responsable por hacer <i>A </i>s&oacute;lo si en esas circunstancias era moralmente razonable esperar que <i>S </i>no hiciera <i>A.</i></p></blockquote>     <p>A partir de este principio es posible desarrollar un argumento muy simple para defender el PAP:</p>     <blockquote>    <p>1.&nbsp;Un agente <i>S </i>es moralmente responsable por hacer <i>A </i>s&oacute;lo si en esas circunstancias era moralmente razonable esperar que <i>S </i>no hiciera <i>A </i>(esta premisa no es otra que el principio PAE).</p>     <p>2.&nbsp;Si <i>S </i>no pod&iacute;a evitar hacer <i>A, </i>entonces, so pena de esperar de &eacute;l lo imposible, ser&iacute;a moralmente irrazonable esperar que no hubiese hecho <i>A.</i></p>     <p>3.&nbsp;Por lo tanto, si <i>S </i>no pod&iacute;a evitar hacer <i>A, </i>entonces <i>S </i>no es moralmente responsable por hacer <i>A.</i></p></blockquote>     <p>Adem&aacute;s del atractivo de lidiar con el tema de la responsabilidad moral sin recurrir a lo que he denominado &quot;la dial&eacute;ctica de los escenarios tipo-Frankfurt&quot;, la Defensa-W tiene otro atractivo, esta vez basado en nuestras intuiciones. La Defensa-W parece capturar correctamente algunas de nuestras intuiciones morales; en situaciones normales esperamos que un agente, a quien juzgamos como moralmente responsable por lo que ha hecho, hubiese actuado de manera diferente. Si una esposa piensa que su esposo es moralmente responsable por haberle sido infiel, seguramente cree que no ha debido serlo. M&aacute;s a&uacute;n, si su esposo no es un pol&iacute;gamo patol&oacute;gico, sino una persona normal que comprende el valor y la importancia que la fidelidad tiene para su esposa, es razonable esperar que no sea infiel. Nadie est&aacute; esperando de &eacute;l algo imposible. Esta parece ser, con mucha frecuencia, la manera en la que razonamos en situaciones normales como esta. Y tambi&eacute;n es por esto que algunos, como Michael McKenna (2008), creen que &quot;hay una fuerza innegable&quot; en la Defensa-W y que &quot;algo de verdad hay en ella&quot; (McKenna, 2008). El mismo Widerker (2006) la considera &quot;uno de los retos m&aacute;s fuertes&quot; que han de enfrentar los contraejemplos tipo-Frankfurt (Widerker, 2006).</p>     <p>Sin embargo, no hay un consenso acerca de si en verdad existe esta &quot;fuerza&quot; o esta &quot;verdad&quot; en la Defensa-W. Algunos consideran que su premisa esencial, a saber, PAE, carece de soporte suficiente (Capes, 2010; Fischer, 2006; Zimmerman, 2003; Haji, 2002; y hasta el mismo Frankfurt, 2003). Un buen ejemplo de una acusaci&oacute;n tal se puede ver en la respuesta que Frankfurt (2003) ofrece a Widerker:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>    <p>&iquest;Qu&eacute; ha debido hacer Jones en lugar de lo que hizo? Ha debido comportarse virtuosamente. Al decidir romper la promesa por su propio libre albedr&iacute;o incumpli&oacute; los requerimientos de la moralidad. En lugar de hacer eso, ha debido abstenerse de incumplir esos requerimientos &#91;.&#93; Widerker cree que (i) una persona es culpable por lo que ha hecho s&oacute;lo si era razonable esperar que no lo hiciera; y (ii) que es irrazonable esperar que no haga algo si es imposible que se abstenga de hacerlo. Estas dos proposiciones conducen a una conclusi&oacute;n que est&aacute; asociada muy de cerca con PAP &#91;.&#93; Lo que creemos algunos de quienes rechazamos el PAP es que (i) es falsa. Defendemos, en otras palabras, que puede ser enteramente razonable culpar a una persona por haber hecho algo que no se pod&iacute;a esperar razonablemente que evitara.</p></blockquote>      <p>&iquest;Por qu&eacute; deber&iacute;amos aceptar que hay una conexi&oacute;n (y una tan fuerte como la que Widerker propone) entre nuestras posibles expectativas de lo que un agente deber&iacute;a hacer en lugar de lo que ha hecho y su culpa por haber actuado tal y como lo hizo? Algunos consideran que Widerker parece asumir la plausibilidad y aceptabilidad <i>prima facie </i>del PAE sin presentar ning&uacute;n apoyo para este principio (Capes, 2010). Estoy en desacuerdo con esta acusaci&oacute;n. Es verdad que se puede desear que Widerker hubiese presentado razones m&aacute;s fuertes para aceptar el PAE, pero es injusto decir que no present&oacute; ninguna raz&oacute;n para pensar que el PAE es aceptable. En la siguiente secci&oacute;n veremos cu&aacute;l es esta raz&oacute;n, junto con otras dos razones que Capes ha presentado por su cuenta.</p>     <p>Si bien es cierto que en este art&iacute;culo pretendo criticar fuertemente la Defensa-W, deseo tambi&eacute;n ser justo con sus principales defensores, y para ello se ha de reconocer que Widerker, lejos de asumir simplemente la plausibilidad del PAE, ha ofrecido razones para aceptarlo.</p>     <p>Mi ataque a la Defensa-W se presentar&aacute; en dos tandas que, en conjunto, pretenden encerrarla en un insalvable dilema. En la primera, que compone la siguiente secci&oacute;n, pretendo mostrar que si la premisa esencial del argumento de Widerker (PAE) se basa en la m&aacute;xima kantiana <i>deber implica poder, </i>entonces esta premisa resulta redundante e innecesaria, lo cual har&iacute;a el argumento que en ella se basa (es decir, a toda la Defensa-W) redundante y prescindible. En la segunda tanda defender&eacute; que si, por el contrario, PAE no se basa en <i>deber implica poder, </i>entonces no hay ninguna buena raz&oacute;n para aceptarla como una premisa v&aacute;lida y, por ello, la Defensa-W pierde plausibilidad. En general, pretendo ofrecer argumentos para derrotar la Defensa-W y defender, al menos de este ataque, la tesis de Frankfurt seg&uacute;n la cual el acceso a posibilidades alternativas no es una condici&oacute;n necesaria para la responsabilidad moral.</p>     <p><b>Primer cuerno del dilema</b><b>: PAE </b><b>y deber implica poder</b></p>     <p>Atribuida tradicionalmente a Kant, pero realmente existente desde antes en los lemas <i>ad impossibilia nemo tenetur, impossibilium nulla obligatio, </i>la m&aacute;xima <i>deber implica poder </i>(DIP) enuncia algo que intuitivamente nos sentimos inclinados a aceptar, a saber, que poder realizar una cierta acci&oacute;n es condici&oacute;n necesaria para que su realizaci&oacute;n sea un imperativo. Por ejemplo, solo debo cumplir mis promesas si se supone que puedo cumplirlas. Por oposici&oacute;n, all&iacute; donde el agente no puede realizar la acci&oacute;n, no puede haber obligaci&oacute;n alguna a realizarla. No es el caso que deba salvar a quien se est&aacute; ahogando en este momento en un lago de Escocia, pues estando en Colombia me es imposible salvarlo; de igual manera, no se puede exigir a un agente paralizado por una enfermedad salvar la vida de un ni&ntilde;o que se ahoga en la piscina frente a &eacute;l.</p>     <p>Si bien DIP no es equivalente ni presupone necesariamente al PAP, se puede construir un sencillo argumento para defender el PAP a partir de DIP.</p>     <p>Podemos presentar a DIP como una formulaci&oacute;n que llamaremos A:</p>     <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A: si es obligatorio para alguien hacer algo, entonces este alguien puede hacerlo. Y si es obligatorio para alguien abstenerse de hacer algo, entonces este alguien puede abstenerse de hacerlo (cfr. Haji, 2009).</p></blockquote>     <p>Por ahora A es intuitivamente cierta pero no implica necesariamente la presencia de posibilidades alternativas. Hay, sin embargo, otro principio intuitivamente v&aacute;lido, al que podemos llamar B, que reza:</p>     <p>    <blockquote>B: es obligatorio para alguien hacer algo si y s&oacute;lo si es incorrecto que ese alguien se abstenga de hacerlo (cfr. Haji, 2009).</p></blockquote>     <p>Igual que ocurre con A, B no parece implicar, por s&iacute; solo, la presencia de posibilidades alternativas. No obstante, ambos principios pueden ser usados para formar un argumento que muestre la necesidad de tales alternativas.</p>     <blockquote>    <p>1.&nbsp;Si es incorrecto que alguien haga X, entonces es obligatorio que ese alguien se abstenga de hacer X (por B).</p>     <p>2.&nbsp;Si es obligatorio para alguien abstenerse de hacer X, entonces ese alguien puede abstenerse de hacer X (por A).</p>     <p>3.&nbsp;Por lo tanto, si es incorrecto que alguien haga X, ese alguien puede abstenerse de hacer X (cfr. Haji, 2002; 2009).</p></blockquote>     <p>Seg&uacute;n este argumento, entonces, la presencia de posibilidades alternativas se hace necesaria en los juicios de&oacute;nticos acerca de las acciones humanas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ahora bien, podemos preguntar si hay alguna relaci&oacute;n entre PAE y DIP. La pregunta es dif&iacute;cil, pues Widerker, tal y como lo ha acusado Zimmerman hace casi una d&eacute;cada, peca de ser cuando menos ambiguo acerca de qu&eacute; se ha de entender por &quot;moralmente razonable&quot;. Si bien no estoy de acuerdo con el argumento que Zimmerman construye a partir de esta interesante acusaci&oacute;n, deseo rescatar la acusaci&oacute;n misma para sugerir mi propia cr&iacute;tica. Creo que la parte m&aacute;s interesante de la acusaci&oacute;n de Zimmerman (2003) es la siguiente: &quot;Widerker no dice con precisi&oacute;n cu&aacute;les considera que son las condiciones para que sea moralmente razonable esperar de alguien que haga o no haga algo&quot; (p. 310). Y tiene toda la raz&oacute;n, lo &uacute;nico que dice Widerker al respecto est&aacute; en una nota al pie: &quot;Por 'moralmente razonable' quiero decir moralmente razonable para alguien que est&aacute; al tanto de <i>todos </i>los hechos moralmente relevantes con respecto del hacer <i>A </i>por parte de S&quot; (Widerker, 2000, n. 26). Ciertamente, esto dista mucho de ser una lista de las condiciones necesarias y suficientes de cu&aacute;ndo es moralmente razonable esperar de un agente que haga algo diferente de lo que ha hecho. Lo que deseo defender es que esta falta de definici&oacute;n por parte de Widerker no le permite saber a &eacute;l mismo a ciencia cierta si su Defensa-W, y en particular su premisa esencial, PAE, descansan o no en DIP. Como veremos unas l&iacute;neas m&aacute;s adelante, &eacute;l niega rotundamente que lo haga, pero creo que esta negaci&oacute;n es m&aacute;s de palabra que de hecho; como pretender&eacute; mostrar a continuaci&oacute;n, la plausibilidad de la premisa PAE parece descansar en alguna forma en DIP.</p>     <p>Recordemos que la idea esencial en la que descansa la defensa de Widerker (2003) es aquella seg&uacute;n la cual:</p>     <blockquote>    <p>Cuando consideramos a alguien moralmente culpable por cierto acto, lo hacemos porque creemos que, moralmente hablando, &eacute;l ha debido <i>no </i>hacerlo. Esta creencia es esencial para nuestra desaprobaci&oacute;n de su comportamiento. En ocasiones, esta creencia no es razonable, por ejemplo, en una situaci&oacute;n en la que es claro que el agente no ha podido evitar actuar como lo ha hecho. (p. 63)</p></blockquote>     <p>Cuando se presenta una situaci&oacute;n como esta -dice Widerker-, en la que el agente no puede actuar de otra manera, no debemos considerarlo moralmente responsable. La pregunta necesaria es &iquest;por qu&eacute;? Widerker cree que basta con decir que porque esperar que actuara de otra manera no es razonable. Pero esto no ataca el coraz&oacute;n de la pregunta. Lo que realmente se est&aacute; preguntando es por qu&eacute; debe ser razonable esperar que el agente actuara de otra manera para considerarlo moralmente responsable; con otras palabras, lo que se pregunta es por qu&eacute; debemos creer en la verdad del PAE. La explicaci&oacute;n parece conducirnos un&iacute;vocamente a DIP. Pensemos en el caso en el que el agente no ha podido actuar de otra manera. En ese caso, defiende Widerker, no debemos considerarlo moralmente responsable. Ahora bien, la raz&oacute;n para no considerarlo moralmente responsable es justamente que no ha podido cumplir con lo que deb&iacute;a haber hecho en lugar de lo que hizo, o, con otras palabras, le era imposible cumplir su deber. As&iacute;, lo que Widerker est&aacute; diciendo es que no es razonable esperar que un agente cumpla con su deber cuando no puede cumplirlo, y que cuando no es razonable esperar que el agente cumpla con su deber, este no es moralmente responsable. Pero la &quot;razonabilidad&quot; (que, como ya he dicho, Widerker trata con suma ambigüedad) parece estar basada en el hecho de que no podemos exigir a un agente que cumpla con lo que no puede cumplir. Y de inmediato surge la pregunta entonces de si es razonable (y aqu&iacute; se presenta de nuevo el problema de saber cu&aacute;ndo es &quot;razonable&quot; esperar algo del agente y cu&aacute;ndo no) pensar que, de todas maneras, &quot;deb&iacute;a&quot; haberlo cumplido. Widerker parece pensar que es razonable que un agente tenga deberes que no puede cumplir, y ello en parte se debe a que cree que DIP puede ser refutado f&aacute;cilmente. No deseo entrar en la larga discusi&oacute;n acerca de si DIP puede o no ser demostrado como falso, algo que nos desviar&iacute;a de los intereses particulares de este texto. Creo que se trata de una discusi&oacute;n mucho m&aacute;s dif&iacute;cil de lo que muchos en este debate han cre&iacute;do (para una idea de esta dificultad ver Haji, 2009; 2012). Pero s&iacute; deseo defender que Widerker no ha logrado demostrar su falsedad y que, por ende, no puede descartar que en el fondo el PAE descanse en DIP. Creo que el argumento de Widerker (2005) en contra de DIP presenta una grave falla:</p>     <blockquote>    <p>Primero, simplemente no es verdad que quien defiende PAE est&aacute; comprometido con esta m&aacute;xima &#91;refiri&eacute;ndose a DIP&#93;. Hay contraejemplos bien conocidos a este principio. Consideremos el siguiente: supongamos que Jones pide prestada a Smith su rara copia de <i>Principia Mathematica </i>y promete regresarla antes del 10 de octubre. El 9 de octubre, de camino a casa de Smith para regresar el libro, Jones es v&iacute;ctima de un asalto (sin que &eacute;l tenga ninguna culpa por ello), as&iacute; que le es imposible cumplir su promesa y no la cumple. &iquest;Es culpable de no haber cumplido su promesa? ¡Obviamente no! &iquest;Ha fallado en cumplir con su obligaci&oacute;n de regresar el libro a Smith en la fecha indicada? ¡Por supuesto! Él prometi&oacute; regresarlo en cierta fecha y no lo hizo. Por lo tanto &quot;deber&quot; no siempre implica &quot;poder&quot;. (p. 303)</p></blockquote>     <p>Creo que se puede ofrecer una explicaci&oacute;n alternativa para este caso que salva a la m&aacute;xima DIP. Widerker parece no notar que cuando Jones pide prestado el libro a Smith adquiere m&aacute;s de una obligaci&oacute;n. Por supuesto, adquiere la obligaci&oacute;n de regresarlo antes del 10 de octubre, pero tambi&eacute;n adquiere la obligaci&oacute;n de responder por la propiedad de Smith. Pase lo que pase (ya sea que es v&iacute;ctima de un robo, o que su casa se incendie y con ella el libro), &eacute;l adquiri&oacute; el deber de ser garante de la propiedad de Smith. Cuando es asaltado el 9 de octubre ya no es el caso que deba regresar el libro antes del 10 de octubre. Pero sigue teniendo una obligaci&oacute;n, un deber con Smith: debe hacer lo que est&eacute; a su alcance para restituir su propiedad. Y creo que es este segundo deber el que confunde a Widerker y lo lleva a pensar que Jones a&uacute;n tiene el deber de cumplir la promesa pese a que ya no puede hacerlo. Lo que en realidad ocurre es que Jones s&iacute; tiene a&uacute;n un deber, pero ya no es el deber de cumplir su promesa (porque ya no &quot;puede&quot; cumplirla), es un deber diferente, en este caso, un deber que s&iacute; puede cumplir. Esto ayuda a ver que Widerker no ha podido demostrar la falsedad de DIP, pero creer que lo ha hecho es lo que le permite afirmar que el PAE no descansa en DIP. Ahora bien, podr&iacute;amos preguntarnos qu&eacute; ocurrir&iacute;a si el PAE descansara en DIP.</p>     <p>Si existiese una relaci&oacute;n entre PAE y DIP, podr&iacute;amos pensar que hay buenas razones para aceptar al primero, pues, al fin y al cabo, si Jones no puede cumplir su promesa, entonces no es el caso que deba cumplirla, y as&iacute;, la violaci&oacute;n de su promesa no lo har&iacute;a moralmente responsable, ya que no ha trasgredido ning&uacute;n deber moral. Podr&iacute;a decirse entonces que, en vista de que no hab&iacute;a ning&uacute;n deber que cumplir, no es necesario esperar de Jones que hiciera algo diferente de lo que ha hecho o, en otras palabras, no era necesario tener expectativas alternativas acerca de Jones.</p>     <p>Ciertamente, acudir a DIP ayudar&iacute;a a aceptar el PAE, pero al mismo tiempo har&iacute;a que el PAE fuera innecesario, pues si lo que se desea es defender el PAP, esto es algo que ya puede hacer (como he mostrado un poco m&aacute;s arriba) DIP por s&iacute; solo. Introducir un nuevo principio (a saber, el PAE) para, a partir de ah&iacute;, construir todo un argumento (a saber, la Defensa-W) que defienda el PAP es redundante si tanto este como la Defensa-W descansan sobre una m&aacute;xima que ya puede lograr este cometido sin apelar a estos dos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por supuesto, no estoy afirmando que ni PAE ni, por ende, la defensa-W descansen realmente en DIP. Lo que he intentado defender es que hacerlo les dar&iacute;a gran plausibilidad pero, a la vez, convertir&iacute;a a toda la estrategia en algo prescindible e innecesario. Para decirlo con otras palabras, creo que la aparente plausibili-dad del PAE descansa de alguna manera en DIP, pero a la vez esto har&iacute;a que PAE fuera innecesario. Widerker cree que el PAE es aceptable y atractivo pese a decir que no se basa en DIP. En la siguiente secci&oacute;n defender&eacute; que si PAE no se basa en DIP, no parece haber ninguna raz&oacute;n de fuerza para inclinarse a aceptarlo.</p>     <p><b>E</b><b>L SEGUNDO CUERNO DEL DILEMA: JUSTIFICAR PAE SIN APELAR A DIP</b></p>     <p>Hay cuando menos tres maneras en las que se puede intentar justificar el PAE sin apelar al DIP. En esta secci&oacute;n intentar&eacute; mostrar que ninguna de ellas ofrece razones fuertes para aceptarlo. Las dos primeras son presentadas por Capes (2010) y se basan en (i) nuestra respuesta intuitiva a situaciones en las que juzgamos a un agente moralmente responsable; y (ii) un elemento conativo en nuestros juicios de responsabilidad<a name="n_4"></a><a href="#n4"><sup>4</sup></a>.</p>     <p>La primera raz&oacute;n se basa en el hecho de que nuestra reacci&oacute;n natural, en casos en los que un agente es considerado moralmente responsable, incluye cierta expectativa de que el agente hubiese actuado de otra manera. En casos normales, en casos cotidianos, encontramos razonable esperar que el agente no se hubiese comportado como lo ha hecho. Lo consideramos moralmente responsable porque hizo algo que no ha debido hacer, y es razonable esperar que no lo hubiese hecho.</p>     <p>Pareciera que el PAE encaja perfectamente con nuestros juicios sobre casos normales de responsabilidad moral, y esto podr&iacute;a considerarse como un apoyo a la validez y aceptabilidad del PAE. &iquest;Hay alguna manera de desvirtuar esta aparente justificaci&oacute;n? La hay. &iquest;Qu&eacute; ocurre si enfocamos nuestra atenci&oacute;n en casos <i>anormales? </i>Los casos anormales son, por ejemplo, los casos presentados por los escenarios tipo-Frankfurt. Casos en los que un agente act&uacute;a por s&iacute; solo, sin coerci&oacute;n alguna, pese a que, sin saberlo, no ten&iacute;a alternativas para poder actuar de otra manera. En estos casos nuestras intuiciones tienden a encontrar al agente moralmente responsable por lo que ha hecho. Este es justamente, despu&eacute;s de todo, el atractivo de los casos tipo-Frankfurt. As&iacute;, si los casos normales ofrecen apoyo intuitivo para el PAE, los casos anormales ofrecen apoyo intuitivo en su contra. Es esta una de las razones por las cuales la situaci&oacute;n parece tan enigm&aacute;tica: los casos normales parecen atrapar correctamente algunas de nuestras intuiciones, a la vez que los casos anormales parecen atrapar de la misma forma intuiciones diferentes e incompatibles con las primeras (Capes, 2010; MacKenna, 2008).</p>     <p>No es mi inter&eacute;s debatir aqu&iacute; si alguno de los dos grupos de intuiciones es incorrecto, o incluso si los dos lo son; esta es una tarea a la que la filosof&iacute;a experimental se ha dedicado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os con ah&iacute;nco (ver, por ejemplo, Nichols &amp; Knobe, 2008; Nedelhoffer, 2011 y Murray &amp; Nahmias, 2012). Mi punto es algo menos ambicioso que eso. Si se supone que las intuiciones dan soporte para una justificaci&oacute;n del PAE, tambi&eacute;n hay otras intuiciones que hacen lo opuesto. En el mejor de los casos lo que se tiene es una suerte de estancamiento que alg&uacute;n otro hecho, o alguna otra caracter&iacute;stica adicional, deber&iacute;a resolver, pero las intuiciones por s&iacute; solas no parecen ser suficientes para ofrecer un caso fuerte a favor del PAE.</p>     <p>La segunda raz&oacute;n ofrecida por Capes (2010) con la cual se podr&iacute;a defender al PAE &quot;tiene que ver con el hecho de que considerar a una persona culpable involucra un elemento conativo. Cuando culpamos a alguien por algo que ha hecho, deseamos que la persona no hubiese hecho eso. Este deseo, podr&iacute;a decirse, es esencial para considerar a una persona moralmente responsable&quot; (Capes, 2010, p. 74). Por mor del argumento, concedamos que tal elemento conativo existe en todos los casos en los que consideramos a un agente moralmente responsable; m&aacute;s a&uacute;n, concedamos tambi&eacute;n que este elemento es esencial para dicha consideraci&oacute;n. Aun as&iacute;, el PAE no se ver&iacute;a justificado a menos que se a&ntilde;ada un paso adicional en el que se defendiera que dicho deseo solo puede presentarse cuando es razonable esperar que el agente haya actuado de otra manera. Si un deseo como ese puede presentarse aun en situaciones en las que no es razonable esperar que el agente haya actuado de otra manera, la presencia de dicho deseo no puede servir como soporte o apoyo del PAE. Coincido con Capes en pensar que no hay contradicci&oacute;n alguna en tener un deseo tal en situaciones en las que la acci&oacute;n del agente es inevitable. N&oacute;tese que &quot;desear&quot; es muy diferente de &quot;creer&quot;. Si bien hay cierta imposibilidad en creer algo que s&eacute; que no es verdad, no ocurre lo mismo con desear algo que s&eacute; que no puede ocurrir. Frecuentemente deseamos, por ejemplo, que el pasado haya sido diferente, pese a que sabemos que el pasado no puede ser alterado. Si podemos desear algo as&iacute; respecto al pasado, &iquest;por qu&eacute; no podr&iacute;amos hacerlo respecto a un agente que no puede actuar de otra manera? As&iacute;, aun concediendo que hay un elemento conativo en nuestras consideraciones de responsabilidad moral de los agentes, y concediendo que este es esencial para estas, no parece haber a&uacute;n una justificaci&oacute;n apropiada para aceptar el PAE.</p>     <p>Recientemente David Palmer (2012) present&oacute; una tercera manera de defender el PAE y, a diferencia de Capes, &eacute;l s&iacute; considera que esta es lo suficientemente fuerte como para ofrecer una justificaci&oacute;n que haga del PAE una premisa aceptable. Como dije anteriormente, ser&iacute;a injusto pensar (tal y como Capes lo ha hecho) que Widerker no realiz&oacute; ning&uacute;n intento de justificaci&oacute;n del PAE. De hecho, la defensa de Palmer no es otra que la misma que ofreci&oacute; en un principio Widerker, solo que un poco m&aacute;s elaborada. Desde el a&ntilde;o 2000 Widerker ha defendido en distintos art&iacute;culos lo siguiente: &quot;N&oacute;tese que PAE es un principio m&aacute;s general que PAP, ya que puede ser usado para explicar por qu&eacute; en ocasiones exoneramos a un agente en situaciones en las que su inadecuado comportamiento era evitable&quot; (p. 192; ver tambi&eacute;n 2003, p. 64; 2005, p. 299).</p>     <p>Si hay alguna raz&oacute;n para aceptar el PAE, dice Widerker, es su poder explicativo. El PAE puede explicar situaciones que otros principios no pueden explicar. Por ejemplo, el PAP no puede explicar por qu&eacute; un agente que pod&iacute;a actuar de otra manera no es considerado moralmente responsable por lo que ha hecho. En cambio, el PAE puede explicar esto f&aacute;cilmente. Supongamos que un gato callejero viene un d&iacute;a a mi casa pidiendo comida. Dado que hasta hace muy poco yo ten&iacute;a un gato como mascota, busco en mi despensa hasta que encuentro un frasco etiquetado &quot;comida de gato&quot;. Sin que yo lo supiera, mi esposa ha guardado all&iacute; una pasta, muy parecida a la comida de gato, que es en realidad un herbicida poderoso y muy t&oacute;xico, y olvid&oacute; cambiar la etiqueta. Sirvo en un plato el contenido del frasco y lo doy al gato, que muere un momento despu&eacute;s. Ya que no soy un agente en un escenario tipo-Frankfurt, se puede decir que ten&iacute;a alternativas. He podido ignorar al gato o he podido asegurarme de que el contenido del frasco no era venenoso antes de hab&eacute;rselo dado. &iquest;Por qu&eacute; no soy entonces moralmente responsable por la muerte del gato? El PAP tendr&iacute;a que apealar a alg&uacute;n otro principio para explicar esto, pero el PAE no necesita hacerlo. En las circunstancias en las que me encontraba no era razonable esperar que desconfiara del contenido del frasco ni que ignorara al gato. Soy, al fin y al cabo, amante de los gatos; hasta hace muy poco ten&iacute;a uno, y justamente por eso conf&iacute;o en que lo que hay en el frasco es comida de gato. Y es justamente el hecho de que no sea razonable esperar que yo hubiese actuado de otra manera lo que explicar&iacute;a por qu&eacute;, pese a que ten&iacute;a alternativas, no soy moralmente responsable. Si lo anterior es correcto, entonces -defienden Widerker y Palmer- tenemos una fuerte raz&oacute;n para aceptar el PAE.</p>     <p>Pero, creo que esta conclusi&oacute;n es apresurada. Aun si se acepta que el PAE tiene este poder explicativo sobre el PAP, solo se tiene una raz&oacute;n fuerte para aceptarlo si no hay ninguna otra manera (simple y clara) de explicar por qu&eacute; el agente no es moralmente responsable en estos casos. As&iacute; que primero debemos mirar si no hay alg&uacute;n rival viable del PAE que tenga este mismo poder explicativo. Palmer (2012), previendo la objeci&oacute;n, presenta de inmediato un candidato: una condici&oacute;n epist&eacute;mica de acuerdo con la cual un agente debe entender el valor moral de su acci&oacute;n para poder ser considerado moralmente responsable por ella. Ya que yo no estaba al tanto del verdadero contenido del frasco, no ten&iacute;a conocimiento de las consecuencias potenciales de mi acci&oacute;n; m&aacute;s a&uacute;n, jam&aacute;s pas&oacute; por mi cabeza que mi acci&oacute;n pudiese ser descrita como &quot;envenenar al gato&quot; en lugar de simplemente &quot;alimentar al gato&quot;. Ya que no cre&iacute;a nada de esto, esta ignorancia explicar&iacute;a por qu&eacute;, pese a tener alternativas, no he de ser considerado mo-ralmente responsable.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>As&iacute; que parece haber una manera alternativa de explicar lo mismo que el PAE ha explicado. Pareciera entonces que el PAE ya no tiene una ventaja explicativa sobre este principio epist&eacute;mico y que, en el mejor de los casos, nuevamente hemos llegado a una suerte de estancamiento. No habr&iacute;a entonces a&uacute;n una defensa contundente de por qu&eacute; el PAE deber&iacute;a ser aceptado sobre la condici&oacute;n epist&eacute;mica.</p>     <p>Sin embargo, Palmer (2001) considera que esta nueva condici&oacute;n, lejos de atentar contra el poder explicativo del PAE, ayuda a confirmarlo:</p>     <blockquote>    <p>&iquest;Por qu&eacute; deber&iacute;amos pensar que la gente es moralmente responsable por sus acciones s&oacute;lo si creen que ser&iacute;a moralmente inaceptable realizarlas? &#91;...&#93; Una respuesta natural a esta pregunta es suponer que lo que explica por qu&eacute; las personas son culpables por su actuar s&oacute;lo si cre&iacute;an que era moralmente inaceptable actuar de esa manera, es que si no creen que sus acciones son incorrectas, entonces es dif&iacute;cil ver c&oacute;mo podr&iacute;a ser moralmente razonable, en esas circunstancias, esperar que no hubiesen actuado de esa manera. Despu&eacute;s de todo, si alguien <i>no </i>cree que actuar de cierta manera es incorrecto, &iquest;c&oacute;mo puede ser moralmente razonable, dadas las circunstancias, esperar que no act&uacute;e as&iacute;? (p. 8)</p></blockquote>     <p>Como se puede ver, este razonamiento no apoya al PAE de manera directa, sino indirecta (y Palmer lo sabe). Si pensamos que la condici&oacute;n epist&eacute;mica explica por qu&eacute; el agente es (o no es, dependiendo del caso) moralmente responsable por lo que hace, parte de la explicaci&oacute;n acerca de su responsabilidad moral tiene que ver con el hecho de que no ser&iacute;a razonable esperar que hubiese actuado de otra manera si no estaba al tanto del valor moral de su acci&oacute;n. En otras palabras, un agente no es culpable cuando no cumple con la condici&oacute;n epist&eacute;mica, en parte porque creemos que si hubiese cumplido con ella, entonces ser&iacute;a razonable esperar que hubiese actuado de otra manera. Si yo hubiese conocido el verdadero contenido del frasco antes de d&aacute;rselo al gato, habr&iacute;a sido razonable esperar que hubiese evitado d&aacute;rselo. Finalmente, la condici&oacute;n epist&eacute;mica descansa en el PAE. No se trata de una condici&oacute;n rival, sino de una que requiere del PAE para funcionar apropiadamente. As&iacute;, concluye Palmer, se muestra una vez m&aacute;s que la justificaci&oacute;n del PAE es su fuerza explicativa.</p>     <p>Creo que este argumento es mucho menos fuerte de lo que Palmer piensa. Toda la fuerza del argumento descansa en la creencia de Palmer seg&uacute;n la cual el PAE es la &uacute;nica explicaci&oacute;n de por qu&eacute; la condici&oacute;n epist&eacute;mica funciona. Todo lo que se necesita para derribar el argumento de Palmer es encontrar una manera de explicar por qu&eacute; funciona la condici&oacute;n epist&eacute;mica, que sea independiente del PAE. Si se logra hacer esto, el PAE ser&iacute;a innecesario y ya no tendr&iacute;a una ventaja explicativa sobre principios rivales, lo cual, a su vez, nos dejar&iacute;a sin buenas razones para aceptarlo como una premisa v&aacute;lida de la Defensa-W.</p>     <p>No debemos buscar mucho para encontrar un candidato viable. Creo que el mismo Frankfurt provee la soluci&oacute;n cuando responde a Widerker. Recordemos que en una parte de su respuesta afirma: &quot;Al decidir romper la promesa por su propio libre albedr&iacute;o incumpli&oacute; los requerimientos de la moralidad&quot; (Frankfurt, 2003, p. 343). &iquest;Qu&eacute; quiere decir que Jones ha incumplido los requerimientos de la moralidad? Curiosamente, la mejor explicaci&oacute;n de esto parece darla el mismo Widerker (2006): &quot;Al actuar como lo hizo, el agente demostr&oacute; una falta de respeto (inter&eacute;s) por la moralidad&quot; (p. 184). Lo que debemos hacer, entonces, es centrar nuestra atenci&oacute;n en lo que la acci&oacute;n revela del car&aacute;cter del agente. Un agente que act&uacute;a de cierta manera, creyendo a la vez que lo que hace es incorrecto, demuestra desinter&eacute;s o irrespeto por la moralidad. El agente entiende lo que est&aacute; haciendo, pero simplemente no le interesa lo suficiente como para actuar de otra manera.</p>     <p>Palmer podr&iacute;a intentar responder diciendo que lo que explica por qu&eacute; este irrespeto o desinter&eacute;s por la moralidad nos permite considerar al agente moralmente responsable es justamente el PAE. Su argumento podr&iacute;a tener una estructura como la siguiente: lo que explica por qu&eacute; el agente es moralmente responsable por mostrar irrespeto por la moralidad es el hecho de que encontramos razonable esperar que hubiese mostrado respeto por ella. Pero, pienso que esto simplemente no es correcto. Por supuesto que en muchas ocasiones esperamos que los agentes demuestren el debido respeto por la moralidad, pero lo que es importante ahora es que en otras ocasiones podemos considerar a un agente moralmente responsable por no hacerlo, a la vez que no es razonable esperar que lo hubiera hecho. Veamos esto con un sencillo ejemplo: voy caminando hacia mi casa por un oscuro callej&oacute;n en medio de la noche. Repentinamente un asaltante se interpone en mi camino y exige que le entregue todo mi dinero. Mientras meto la mano en mi bolsillo para alcanzar mi billetera le pregunto: &quot;&iquest;Sabe usted lo que est&aacute; haciendo y lo incorrecto que es?&quot;, a lo que &eacute;l responde: &quot;S&iacute;, ahora apres&uacute;rese y entr&eacute;gueme el dinero&quot;.</p>     <p>Él sab&iacute;a lo que estaba haciendo, sab&iacute;a que era incorrecto, pero simplemente no le interesaba lo suficiente como actuar de otra manera. Preguntemos ahora: &quot;&iquest;Era razonable esperar que el asaltante hubiese mostrado el debido respeto por la moralidad?&quot;. Esta es una pregunta dif&iacute;cil. No se trata de un caso tan sencillo como el del agente que simplemente no cree que lo que est&aacute; haciendo sea incorrecto; este asaltante es consciente del valor moral de su acci&oacute;n pero no le importa lo suficiente. Esperar de &eacute;l que hubiese actuado de otra manera implicar&iacute;a esperar que tuviese un car&aacute;cter diferente, que valorara las acciones de manera distinta y que tuviera, en general, un conjunto de creencias diferente del que tiene. Por supuesto, esperar todo esto de un agente no es razonable, ya que en el momento en el que act&uacute;a tiene el car&aacute;cter y las creencias que tiene, no otras. En una situaci&oacute;n como la que he descrito, todo lo que se requiere para que un agente sea moral-mente responsable es que entienda el valor moral de su acci&oacute;n y que la realice por s&iacute; mismo, es decir, sin coerci&oacute;n alguna. El hecho de que no puedo esperar razonablemente que el agente hubiese actuado de otra manera parece no imposibilitar que lo considere responsable por su acci&oacute;n.</p>     <p>Ahora bien, un defensor del PAE podr&iacute;a argüir en este punto que si no puedo esperar razonablemente que el ladr&oacute;n act&uacute;e de otra manera, no debo encontrarlo moralmente responsable, pero no veo c&oacute;mo se pueda insistir en este punto sin recurrir, de alguna manera, ya sea al DIP o alguna petici&oacute;n de principio. Veamos esto &uacute;ltimo: el defensor del PAE podr&iacute;a decir que si no podemos esperar razonablemente que el agente act&uacute;e de otra manera es porque el agente act&uacute;a bajo coerci&oacute;n, porque es forzado a actuar como lo hace, y nadie puede ser considerado moralmente responsable por algo que es obligado a hacer. Pero esto es ignorar rampantemente el punto que desea mostrar Frankfurt con sus contraejemplos, a saber, que el hecho de que la acci&oacute;n de un agente sea inevitable no necesariamente implica que este haya sido obligado o v&iacute;ctima de coerci&oacute;n alguna. As&iacute;, esta l&iacute;nea de defensa no ser&iacute;a v&aacute;lida en el contexto de los contraejemplos tipo-Frankfurt, y es justamente all&iacute; donde se supone que el PAE ha de ser efectivo. Ahora bien, si no se acude a esto, podr&iacute;a decirse que no debemos encontrar moralmente responsable al ladr&oacute;n si no es razonable esperar que act&uacute;e de otra manera, pues ello quiere decir que no podemos esperar razonablemente que cumpla con su deber, y que no podemos exigir a alguien cumplir lo que no puede cumplir. Pero, como ya he mostrado al final de la secci&oacute;n anterior, esto es justamente basar la defensa del PAE en DIP, y ya hemos visto que si el PAE se basa en DIP se convierte en un principio redundante e innecesario.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si la l&iacute;nea argumentativa que he presentado es correcta, entonces el intento de Palmer de justificar el PAE falla al no poder mostrar una ventaja explicativa de este sobre otros principios. Y en ausencia de dicha ventaja no hay, hasta el momento, ninguna raz&oacute;n lo suficientemente fuerte para inclinarnos a aceptar el PAE como una premisa v&aacute;lida para la Defensa-W del PAP.</p>     <p><b>Reflexi&oacute;n final</b></p>     <p>En este texto he querido mostrar, en primer lugar, que una de las razones por las cuales la Defensa-W parece ser atractiva es el hecho de que nos permite avanzar el debate m&aacute;s all&aacute; de lo que he denominado la &quot;dial&eacute;ctica de los contraejemplos tipo-Frankfurt&quot;. A la vez, he querido defender a Widerker de la injusta acusaci&oacute;n de Capes seg&uacute;n la cual el primero no ofreci&oacute; jam&aacute;s justificaci&oacute;n alguna para el PAE y m&aacute;s bien asumi&oacute; de entrada la plausibilidad y aceptabilidad del mismo. Pero, estos dos puntos no quieren decir que est&eacute; de acuerdo con la Defensa-W. Lejos de ello, aqu&iacute; he querido encerrar esta defensa en un dilema que creo insalvable: por un lado, parece que el atractivo intuitivo que pueda tener la premisa esencial de la Defensa-W, a saber, el PAE, parece descansar en la m&aacute;xima <i>deber implica poder. </i>He defendido tambi&eacute;n que si el PAE descansa en DIP se convierte en un principio redundante y prescindible, y la Defensa-W que en &eacute;l se basa termina siendo igualmente redundante, pues DIP ya es suficiente para construir de ah&iacute; un argumento a favor del PAP. Esto constituye lo que he llamado el &quot;primer cuerno&quot; del dilema.</p>     <p>En el &quot;segundo cuerno del dilema&quot; he intentado mostrar que si el PAE no se basa en DIP, entonces parece no haber ninguna raz&oacute;n de fuerza para aceptarlo y, con &eacute;l, para aceptar la Defensa-W.</p>     <p>As&iacute;, o bien la Defensa-W es redundante e innecesaria, o bien no tenemos a&uacute;n razones para aceptarla como un problema que los contraejemplos tipo-Frankfurt deben enfrentar y resolver.</p>     <p>No he dicho nada acerca de c&oacute;mo los contraejemplos tipo-Frankfurt se ven afectados por DIP, pues esto escapa por mucho a las pretensiones de este texto. Creo que aqu&iacute; yace la dificultad m&aacute;s grande que estos contraejemplos han de enfrentar, pero aqu&iacute; solo me he querido enfocar en la Defensa-W para mostrar que, si bien puede haber otros, este no es un verdadero problema para los contraejemplos presentados por Frankfurt hace ya m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas.</p> <hr>     <p><b>Pie de pagina</b></p>     <p><a name="n*"></a><a href="#n_*"><sup>*</sup></a> Una versi&oacute;n de este art&iacute;culo de investigaci&oacute;n fue presentada en el Segundo Congreso de la Asociaci&oacute;n Latinoamericana de Filosof&iacute;a Anal&iacute;tica (ALFA) en Buenos Aires en agosto de 2012. Agradezco a los asistentes a esa presentaci&oacute;n, as&iacute; como tambi&eacute;n a los miembros del grupo de investigaci&oacute;n Relativismo &amp; Racionalidad de la Universidad Nacional de Colombia, y a los miembros de mi semillero de investigaci&oacute;n &quot;Estudios sobre agencia y responsabilidad&quot; de la Universidad del Rosario, por valiosos comentarios hechos a una segunda versi&oacute;n. Tambi&eacute;n agradezco la ayuda de Ishtiyaque Haji de la Universidad de Calgary, de Carlos Moya de la Universidad de Valencia y de dos revisores an&oacute;nimos de esta revista. Sus detallados y agudos comentarios enriquecieron grandemente el texto. Este art&iacute;culo hace parte del proyecto de investigaci&oacute;n &quot;Moral y Sociedad&quot; (Hermes Nr. 12585) de la DIB-Universidad Nacional de Colombia.</p>     <p><a name="n1"></a><a href="#n_1"><sup>1</sup></a> En adelante me centrar&eacute; &uacute;nicamente en los casos de culpa y dejar&eacute; de lado los casos en los que el agente es digno de elogio por lo que ha hecho. As&iacute;, el PAP puede entenderse de la siguiente manera: un agente es moralmente culpable por algo que ha hecho solo si hubiese podido actuar de otra manera.</p>     <p><a name="n2"></a><a href="#n_2"><sup>2</sup></a> Mantengo el ejemplo basado en el caso de la promesa, pues es el original que presenta Widerker y sobre el cual se han basado muchas de las respuestas y defensas de su propuesta. Deseo dejar claro, sin embargo, que el hecho de que el ejemplo trate de una promesa no es esencial para la argumentaci&oacute;n, es decir, la fuerza o debilidad del argumento no tiene que ver con las condiciones del acto ilucucionario de prometer. Para evitar discusiones posibles acerca de si se presenta o no el acto ilocucionario, bien podr&iacute;a cambiarse el ejemplo por &quot;robar&quot; a X, &quot;herir&quot; a <i>X </i>o cualquier otro hecho moralmente reprensible.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="n3"></a><a href="#n_3"><sup>3</sup></a> Aqu&iacute; se ha de entender &quot;hacer algo diferente de A&quot; como incluyendo tambi&eacute;n la posibilidad de sencillamente abstenerse de hacer A.</p>     <p><a name="n4"></a><a href="#n_4"><sup>4</sup></a> En su art&iacute;culo de 2010 Capes se da, entre otras, a la tarea de buscar justificaciones para PAE, y logra finalmente presentar estas dos. Sin embargo, &eacute;l es el primer cr&iacute;tico de ellas y sostiene que no proveen una justificaci&oacute;n fuerte del principio en cuesti&oacute;n.</p>  <hr>     <p><b>Referencias</b></p>     <!-- ref --><p>Capes, J. (2010). The W-Defense. <i>Philosophical Studies, 150, </i>61-77.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S1692-8857201300020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Davidson, D. (1973). Freedom to Act. En T. Honderich (Ed.), <i>Essays on</i><i>Freedom of Action </i>(pp. 139-156). New York: Routledge &amp; Kegan Paul.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S1692-8857201300020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Fischer, J. M. (1994). <i>The Metaphysics of Free Will. </i>Malden: Blackwell.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S1692-8857201300020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Fischer, J. M. (2006). Free Will and Moral Responsibility. En Autor (Ed.), <i>My Way: Essays on Moral Responsibility </i>(pp. 182-216). New York: Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S1692-8857201300020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Frankfurt, H. (1969). Alternate Possibilities and Moral Responsibility. <i>The Journal of Philosophy, 66, </i>929-939.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S1692-8857201300020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Frankfurt, H. (2003). Some Thoughts Concerning PAP. En M. McKenna &amp; D. Widerker (Eds.), <i>Moral Responsibility and Alternative Possibilities</i> (pp. 339-345). Burlington: Ashgate.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S1692-8857201300020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Ginet, C. (1996). In Defense of the Principle of Alternative Possibilities: Why I Don't Find Frankfurt's Argument Convincing. <i>Philosophical</i><i>Perspectives, 10, </i>403-417.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S1692-8857201300020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Haji, I. (2002). <i>Deontic Morality and Control. </i>Cambridge: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S1692-8857201300020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Haji, I. (2009). <i>Incompatibilism'sAllure. </i>Ontario: Broadview Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S1692-8857201300020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Haji, I. (2012). <i>Reason's Debt to Freedom. </i>New York: Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S1692-8857201300020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Haji, I. &amp; McKenna, M. (2006). Defending Frankfurt's Argument in Deterministic Contexts: A Reply to Palmer. <i>The Journal of Philosophy, 103 </i>(7), 36 3-372.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S1692-8857201300020000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Kane, R. (1985). <i>Free Will and Values. </i>Albany: State University of New York Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S1692-8857201300020000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>McKenna, M. (2008). Frankfurt's Argument against Alternative Possibilities: Looking Beyond the Examples. <i>Nous, 42 </i>(2), 770-793.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S1692-8857201300020000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Moya, C. (2011). On the Very Idea of a Robust Alternative. <i>Cr&iacute;tica, 43</i>(128), 3-26.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S1692-8857201300020000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Murray, D. &amp; Nahmias, E. (2012). Explaining Away Incompati-bilist Intuitions. <i>Philosophy and Phenomenological Research. </i>DOI: 10.1111/j.1933-1592.2012.00609.x&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S1692-8857201300020000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Naylor, M. (1984). Frankfurt on the Principle of Alternative Possibilities. <i>Philosophical Studies, 46, </i>249-258.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S1692-8857201300020000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Nedelhoffer, T. (2011). Experimental Philosophy of Action. En J. Agui-lar, A. Buckareff &amp; K. Frankish (Eds.), <i>New Waves in Philosophy of Action </i>(pp. 50-77). London: Palgrave McMillan.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S1692-8857201300020000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Nichols, S. &amp; Knobe, J. (2008). An Experimental Philosophy Manifesto. En Autores (Eds.), <i>Experimental Philosophy </i>(pp. 3-14). New York: Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S1692-8857201300020000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Palmer, D. (2012). Capes on the W-Defense. <i>Philosophic, 40 </i>(4), 6-18.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S1692-8857201300020000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Pereboom, D. (2009). Further Thoughts about a Frankfurt-Style Argument. <i>Philosophical Explorations, 12, </i>109-118.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S1692-8857201300020000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Widerker, D. (1995). Libertarianism and Frankfurt's Attack on the Principle of Alternative Possibilities. <i>The Philosophical Review, 104</i>(2), 247-261.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S1692-8857201300020000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Widerker, D. (2000). Frankfurt's Attack on the Principle of Alternative Possibilities: A Further Look. <i>Philosophical Perspectives, 14, </i>181-201.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S1692-8857201300020000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Widerker, D. (2003). Blameworthiness and Frankfurt's Argument Against the Principle of Alternative Possibilities. En M. McKenna &amp; D. Widerker (Eds.), <i>Moral Responsibility and Alternative Possibilities </i>(pp. 53-75). Burlington: Ashgate.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S1692-8857201300020000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Widerker, D. (2005). Blameworthiness, Non-robust Alternatives, and the Principle of Alternative Expectations. <i>Midwest Studies in Philosophy, </i><i>XXIX, </i>292-306.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S1692-8857201300020000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Widerker, D. (2006). Libertarianism and the Philosophical Significance of Frankfurt Scenarios. <i>The Journal of Philosophy, 103 </i>(4), 163-187.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S1692-8857201300020000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Zimmerman, M. (2003). The Moral Significance of Alternative Possibilities. En M. McKenna &amp; D. Widerker (Eds.), <i>Moral Responsibility and Alternative Possibilities </i>(pp. 321-325). Burlington: Ashgate.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S1692-8857201300020000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <p><a href="img/revistas/eidos/n19/n19a04-1.jpg" target="_blank">Ver Imagen</a></p> </font>      ]]></body><back>
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