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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[NUEVAS FUENTES PARA LA INTERPRETACIÓN DE LA OBRA CRÍTICA DE RAFAEL GUTIÉRREZ GlRARDOT*]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper discusses and analyses the critical and intellectual nature of the work of Rafael Gutiérrez Girardot. It reproduces the process of construction and exercise of his critical activity (1950-1965), based on different sources some of them not yet very studied. The paper takes into account his relationships with other intellectuals and the influence of its different contexts. Thus, in order to get a comprehensive framework, it studies his participation in Cuadernos Hispanoamericanos, his correspondence with Alfonso Reyes and Nils Hedberg, his diplomatic activity, his work as editor and translator and finally his teaching experience. The critical work of Gutiérrez Girardot is far from being completely interpreted and this makes necessary an exhaustive work of reconstruction and analysis.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p><b>NUEVAS FUENTES PARA LA INTERPRETACIÓN DE LA OBRA CRÍTICA DE RAFAEL GUTIÉRREZ GlRARDOT*</b></p>     <p>Juan Guillermo G&oacute;mez Garc&iacute;a    <br> Universidad de Antioquia (Colombia)    <br> Universidad Nacional de Colombia, Sede Medell&iacute;n (Colombia)    <br> <a href="mailto:punctumed@yahoo.com"><i>punctumed@yahoo.com</i></a></p>     <p>Fecha de recepci&oacute;n: marzo 28 de 2013     <br>Fecha de aceptaci&oacute;n: abril 05 de 2013</p> <hr>     <p><b>Resumen</b></p>     <p>Este art&iacute;culo discute y analiza la formaci&oacute;n del car&aacute;cter cr&iacute;tico e intelectual en Rafael Guti&eacute;rrez Girardot. A partir de fuentes diversas y, en parte, inexploradas, se reconstruye el proceso de formaci&oacute;n y ejercicio de su actividad cr&iacute;tica entre 1950 y 1965. Se tienen en cuenta tanto las relaciones con otros intelectuales como la influencia de los diversos contextos en los cuales se dieron dichas relaciones. As&iacute;, su participaci&oacute;n en <i>Cuadernos Hispanoamericanos, </i>su correspondencia con Alfonso Reyes y con Nils Hedberg, su actividad diplom&aacute;tica, su trabajo editorial y de traducci&oacute;n y, finalmente, su pr&aacute;ctica docente, se estudian con objeto de tener un marco comprensivo. La obra cr&iacute;tica de Guti&eacute;rrez Girardot dista de estar comprendida y, de hecho, se precisa todav&iacute;a de un exhaustivo trabajo de reconstrucci&oacute;n y an&aacute;lisis.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Palabras Clave</b></p>     <p><i>Guti&eacute;rrez Girardot, Alfonso Reyes, Am&eacute;rica Latina, Espa&ntilde;a, intelectuales, epistolario.</i></p> <hr>     <p><b>Abstract</b></p>     <p>This paper discusses and analyses the critical and intellectual nature of the work of Rafael Guti&eacute;rrez Girardot. It reproduces the process of construction and exercise of his critical activity (1950-1965), based on different sources some of them not yet very studied. The paper takes into account his relationships with other intellectuals and the influence of its different contexts. Thus, in order to get a comprehensive framework, it studies his participation in <i>Cuadernos Hispanoamericanos, </i>his correspondence with Alfonso Reyes and Nils Hedberg, his diplomatic activity, his work as editor and translator and finally his teaching experience. The critical work of Guti&eacute;rrez Girardot is far from being completely interpreted and this makes necessary an exhaustive work of reconstruction and analysis.</p>     <p><b>Keywords</b></p>     <p><i>Guti&eacute;rrez Girardot, Alfonso Reyes, Latin America, Spain, Intellectuals, Epistolary.</i></p> <hr>      <p>La comprensi&oacute;n de la obra cr&iacute;tica de Rafael Guti&eacute;rrez Girardot ha adolecido de una constante: no se le conoce en su integridad. La fragmentaci&oacute;n, e incluso la difusi&oacute;n desarticulada, han favorecido los equ&iacute;vocos y malentendidos en torno a su nombre y los contenidos de sus trabajos. En las siguientes p&aacute;ginas nos proponemos dar a conocer elementos determinantes de su tarea, que va desde sus primeros a&ntilde;os de aprendiz cr&iacute;tico en los a&ntilde;os de Madrid hasta la madurez que muestran sus llamadas <i>Vorlesungen, </i>es decir, sus lecciones magistrales, impartidas durante veinte a&ntilde;os como profesor titular de <i>Hispan&iacute;stica </i>de la Universidad de Bonn.</p>     <p>La pregunta por los or&iacute;genes intelectuales y la personalidad cr&iacute;tica de Rafael Guti&eacute;rrez Girardot remite a quince a&ntilde;os decisivos, entre principios de los a&ntilde;os cincuenta y mediados de los a&ntilde;os sesenta. En ese lapso se definen los perfiles de su obra cr&iacute;tica, es decir, los diversos intereses intelectuales y los fundamentos filos&oacute;ficos, hist&oacute;ricos, sociales y literarios que le van a ser caracter&iacute;sticos. Estos a&ntilde;os coinciden con su estancia en medio de la atm&oacute;sfera cultural de Madrid, su permanencia en Friburgo como disc&iacute;pulo de Heidegger, sus breves pero determinantes meses en Gotemburgo en 1955, y la d&eacute;cada siguiente como diplom&aacute;tico de la Embajada de Colombia en Colonia y Bonn. Se puede sostener que desde sus primeras contribuciones a la revista madrile&ntilde;a <i>Cuadernos Hispanoamericanos, </i>el momento en que llega a la capital espa&ntilde;ola, hasta la publicaci&oacute;n de <i>Jorge Luis Borges: un ensayo de interpretaci&oacute;n </i>(1959), editado por Ínsula, bajo el patrocinio acad&eacute;mico del Instituto Iberoamericano de Gotemburgo, se forma su personalidad cr&iacute;tica a la luz de las estimulantes figuras con las cuales entra en contacto y las muy heterog&eacute;neas tareas que se impone y que le van abriendo horizontes in&eacute;ditos de la vida intelectual en la lengua espa&ntilde;ola.</p>     <p>Estos a&ntilde;os est&aacute;n cuajados de expectativas frente a su propia producci&oacute;n; en ellos se traza y se forja sus propios derroteros y determina el curso, siempre ascendente, de su producci&oacute;n. Con el libro de Borges se logra un &aacute;pice de esa producci&oacute;n; &eacute;l es la meta y a la vez la alta cota interpretativa que elabora, con una intensidad y una conciencia que trabaja asimilando lentamente sus presupuestos y que de ning&uacute;n modo surge de la improvisaci&oacute;n. Esta tarea o esta exigencia no solo se puede rastrear en las diversas y hasta dispersas fuentes que basta consultar para sostener la tesis que aqu&iacute; afirmamos, sino que dicha tesis se ofrece como homenaje a su labor escrupulosa, solitaria, marginal. La laboriosa conclusi&oacute;n de sus presupuestos es consecuencia radical de sus postulados. Es pues, c&iacute;rculo virtuoso de los efectos de causas intelectuales a las que dedic&oacute;, con empe&ntilde;o y persistencia, estos a&ntilde;os de inusitadas lecturas, de exigentes retos intelectuales, de m&uacute;ltiples preocupaciones -la filosof&iacute;a hegeliana, el romanticismo alem&aacute;n, la Revoluci&oacute;n francesa y la estructura de la l&iacute;rica moderna- que desembocan en este libro de acabada perfecci&oacute;n.</p>     <p>Tres fuentes o conjuntos de fuentes son pertinentes para documentar profusamente la afirmaci&oacute;n enunciada, a saber: los escritos, art&iacute;culos y rese&ntilde;as que public&oacute; el joven Guti&eacute;rrez Girardot en la revista madrile&ntilde;a <i>Cuadernos Hispanoamericanos, </i>la correspondencia que sostuvo durante quince a&ntilde;os con el maestro mexicano Alfonso Reyes (1951-1959) y luego con el profesor Nils Hedberg, director del Instituto Iberoamericano de Gotemburgo (1956-1964), y los &quot;Informes Diplom&aacute;ticos&quot;, inteligentes documentos que como agregado cultural y encargado de negocios de la Embajada de Colombia elabor&oacute; para el Ministerio de Relaciones Exteriores entre 1957 y 1964. En cada una de estas &quot;series&quot; documentales queda el rastro de los complejos elementos que van construyendo su rompecabezas intelectual; tras ellos, y atendiendo a las peculiaridades discursivas que los identifican, se van armando las piezas claves, como el jerogl&iacute;fico impl&iacute;cito, que luego emerge como una totalidad cr&iacute;tica sin fisuras, como obra conclusa, sostenida por su propio aparato discursivo. Sin embargo, esta obra cr&iacute;tica -el libro de Borges- es resultado, como dijimos, de concentrados esfuerzos, que encuentran respuestas estimulantes y sugestivas en las fuentes se&ntilde;aladas. Esta tarea, sea dicho de paso, no se ha ensayado anteriormente para el caso de Guti&eacute;rrez Girardot, y es tanto m&aacute;s interesante porque promete dimensiones o perspectivas hasta ahora no anotadas o siquiera aludidas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este ensayo ha sido complementado con dos aspectos comparativamente desconocidos: su labor como editor y traductor de la Colecci&oacute;n Estudios Alemanes, desde mediados de los a&ntilde;os sesenta hasta la desaparici&oacute;n de esta -financiada por el Estado alem&aacute;n en 1989-, y por &uacute;ltimo, una breve mirada a sus <i>Vorlesungen, </i>dictadas en Bonn entre 1971 y 1990.</p>     <p><b><i>Cuadernos Hispanoamericanos: </i></b><b>ejercicios de entrenamiento cr&iacute;tico</b></p>     <p>Rafael Guti&eacute;rrez Girardot contribuy&oacute; a la revista espa&ntilde;ola <i>Cuadernos Hispanoamericanos </i>con un n&uacute;mero crecido de rese&ntilde;as, peque&ntilde;os art&iacute;culos, ensayos y traducciones desde 1951 hasta 1956, a&ntilde;o en que publica una interpretaci&oacute;n de la poes&iacute;a de Georg Benn, en la cual parece despedirse de sus viejos compa&ntilde;eros madrile&ntilde;os de generaci&oacute;n por una temporada. Lo que primero llama la atenci&oacute;n de estas contribuciones no es propiamente el alto n&uacute;mero de ellas, sino la intenci&oacute;n diversa que las acompa&ntilde;a. A veces son <i>not&iacute;culas </i>y no pasan de tener un car&aacute;cter meramente informativo; otras veces son esbozos o ensayos de ensayos, en los cuales se va afinando y asegurando un camino interpretativo que apenas cumple con el esbozo cr&iacute;tico -como el que elabora sobre Alfonso Reyes-; a veces son verdaderos ensayos -como el que anotamos de Benn- y a veces traducciones, como la de Heidegger, que son lecci&oacute;n y a la vez desaf&iacute;o a la intelectualidad de la revista, dirigida por el poeta Luis Rosales. Estos diversos prop&oacute;sitos parecen insinuar m&uacute;ltiples personalidades cr&iacute;ticas, desde la que informa escuetamente sobre un congreso de hispanistas o la circulaci&oacute;n de una revista uruguaya hasta la que empieza a imponer ciertos criterios selectivos y va dando cuerda a sus primeros acercamientos a autores y temas que van a ser m&aacute;s adelante capitales. Esta labor tiene un valor gen&eacute;tico para su obra, pero a la vez es constante y permanente ejercicio de escritura que resulta de gran est&iacute;mulo para el aprendiz de cr&iacute;tico.</p>     <p>En el n&uacute;mero 23, de septiembre-octubre de 1951, Guti&eacute;rrez Gi-rardot public&oacute; &quot;Reflexiones sobre Francisco Romero&quot;, su primera contribuci&oacute;n a la revista madrile&ntilde;a. La revista, fundada tres a&ntilde;os atr&aacute;s, como medio intelectual de la vida espa&ntilde;ola bajo Francisco Franco, se convertir&iacute;a en uno de los medios de m&aacute;s habitual publicaci&oacute;n del joven colombiano, hasta principios de 1956. Entre estas fechas se pueden contabilizar cerca de cuarenta contribuciones para este &oacute;rgano intelectual. De estas contribuciones surge una compacta y coherente imagen de la vida intelectual, a modo de anticipos de la producci&oacute;n mayor de sus a&ntilde;os subsiguientes. Se puede conceder que ya, en esta producci&oacute;n temprana, se encuentra <i>in nuce </i>su producci&oacute;n posterior, pero, sobre todo, que en ella se revelan rasgos de madurez tem&aacute;tica y metodol&oacute;gica en el tratamiento de los problemas intelectuales. La preocupaci&oacute;n y el inter&eacute;s por la filosof&iacute;a alemana -particularmente por Heidegger-, por la literatura alemana -particularmente por H&oacute;lderlin y Benn- y por la literatura hispanoamericana -particularmente por la obra de Reyes, Borges y por la unidad latinoamericana- son, entre otros temas, problemas y autores, el balance comprensivo de sus tempranas contribuciones a este medio espa&ntilde;ol. La independencia de criterio se da la mano con la inusual perspectiva del joven cr&iacute;tico colombiano. El inter&eacute;s por la cultura colombiana -por personajes como Caballero Calder&oacute;n, por ejemplo- se combina con el inter&eacute;s por asuntos hispanoamericanos, espa&ntilde;oles y alemanes. Llaman as&iacute; la atenci&oacute;n varias cosas: la primera, que &quot;Reflexiones sobre Francisco Romero&quot; es una breve rese&ntilde;a de p&aacute;gina y media del &uacute;ltimo libro del fil&oacute;sofo argentino, <i>El hombre y la cultura </i>(Romero, 1950), o sea que es un ejercicio de iniciaci&oacute;n provechoso a cualquier joven en similares condiciones; la segunda, que en ella pone de presente su abierta inconformidad por el conjunto de ensayos del libro de quien hab&iacute;a elevado a consigna la &quot;normalizaci&oacute;n&quot; de los estudios filos&oacute;ficos para Hispanoam&eacute;rica, un reproche &quot;por el prestigio y la alta misi&oacute;n directora&quot; del autor, es decir, donde se pone de presente la actitud cr&iacute;tica y pol&eacute;mica frente a una de las personalidades intelectuales m&aacute;s destacadas del mundo hispanoamericano; la tercera, que se destaca el horizonte hispanoamericano de esta nota al demandar una exigente producci&oacute;n filos&oacute;fica que &eacute;l ve anticipada en Wagner de Reyna, o, de la que es ejemplar &quot;la ingente obra de Henr&iacute;quez Ure&ntilde;a&quot; o &quot;la callada labor de Samuel Ramos&quot;.</p>     <p>Para el n&uacute;mero 25, de enero de 1952, Guti&eacute;rrez Girardot ofrece un genuino ensayo, muy caracter&iacute;stico de su obra posterior: &quot;La utop&iacute;a americana de Alfonso Reyes&quot;. En este sit&uacute;a gen&eacute;ticamente la imagen de Am&eacute;rica de Alfonso Reyes en la tradici&oacute;n renacentista de Bartolom&eacute; de las Casas y Vasco de Quiroga, es decir, la imagen de una Am&eacute;rica que ha hecho ingentes esfuerzos culturales para su incorporaci&oacute;n decisiva en la historia universal. El autor y el tema tratados seguir&aacute;n gravitando en la obra de Guti&eacute;rrez Girardot y los mismos acentos de la problem&aacute;tica ser&aacute;n un sello caracter&iacute;stico de su producci&oacute;n posterior en m&aacute;s de medio siglo. La Atl&aacute;ntida prefigura Am&eacute;rica, y de este modo hace parte potencial de la historia o del porvenir. El ciclo ut&oacute;pico abierto con Tom&aacute;s Moro y su disc&iacute;pulo Vasco de Quiroga &quot;&#91;...&#93; se cierra con Alfonso Reyes. El destino de Am&eacute;rica est&aacute; determinado por su origen. Su configuraci&oacute;n y su tarea, por su destino&quot; (Guti&eacute;rrez, 1952). Como continente de razas mezcladas, Am&eacute;rica es una &quot;s&iacute;ntesis humana&quot;, un &quot;saldo hist&oacute;rico&quot;. El &quot;abolengo hisp&aacute;nico&quot; es sello del cosmopolitismo hispanoamericano, pues &quot;lo espa&ntilde;ol tiene en s&iacute; un valor universal&quot;. &quot;Reyes insiste en el sabor hisp&aacute;nico de nuestra estirpe&quot;, escribe el joven Guti&eacute;rrez Girardot con una afirmaci&oacute;n que viene de su primeriza admiraci&oacute;n por Ortega y Gasset -y que m&aacute;s adelante pondr&aacute; en tela de juicio-, &quot;consciente de que &eacute;l le da, aparte de universalidad, la so&ntilde;ada armon&iacute;a y coherencia de sus pedazos&quot; (Guti&eacute;rrez, 1952, p. 21). La imaginaci&oacute;n se proyecta en el futuro y lo que se fraccion&oacute;, despu&eacute;s de la Independencia, ha de reunirse en un esfuerzo continental conjunto. La proyecci&oacute;n de su ideal futuro es su verdadera imagen. Este ensayo temprano anticipa su discusi&oacute;n sobre Am&eacute;rica como Nuevo Mundo, es decir, c&oacute;mo va a comprender este nuevo fragmento geogr&aacute;fico -de la mano de Edmundo O'Gorman (1958)- no como descubrimiento sino como invenci&oacute;n<sup>1</sup>.</p>     <p>De comparativa naturaleza inici&aacute;tica son las contribuciones dedicadas a la cultura alemana: &quot;Lecci&oacute;n sobre la cosa&quot; -acerca de Martin Heidegger- (n&uacute;mero 40 de abril de 1953) y &quot;El mundo de la expresi&oacute;n. Notas de lectura a Gottfried Benn&quot; (n&uacute;mero 70 de octubre de 1955), con dedicatorias a Luis Rosales y Jos&eacute; Luis Aranguren. Estos aportes son muestras de la consagraci&oacute;n del joven Guti&eacute;rrez Girardot a dos de las m&aacute;s grandes figuras de las letras alemanas del siglo XX y son testimonio del dominio y de la compenetraci&oacute;n temprana que tiene con la lengua alemana<a name="n_2"></a><a href="#n2"><sup>2</sup></a>. La &quot;Lecci&oacute;n sobre la cosa&quot; y las &quot;Notas&quot; a Benn pertenecen al mismo esfuerzo filos&oacute;fico-cr&iacute;tico, es decir, a la preocupaci&oacute;n por la naturaleza &iacute;ntima del lenguaje, por la esencia de la creaci&oacute;n filos&oacute;fico-po&eacute;tica. El fundamento filos&oacute;fico de toda actividad cr&iacute;tica -que es la herencia de la cr&iacute;tica rom&aacute;ntica desde Fichte o Schlegel- encuentra en estos ejercicios interpretativos -que son m&aacute;s que ejercicios, contribuciones- una temprana muestra de los nuevos caminos que ha de recorrer la cr&iacute;tica en lengua espa&ntilde;ola si pretende cumplir con nuevos y m&aacute;s exigentes fundamentos y m&aacute;s prometedoras tareas.</p>     <p>Esta especie de periodismo-ensayismo obliga a Guti&eacute;rrez Girardot a enfrentarse no solo a determinados temas o autores, sino a mantenerse actualizado y a ampliar permanentemente sus objetos de inter&eacute;s. Algunos de ellos, en efecto, pueden ser menores, pero siempre se les procura dar un relieve que merezca la atenci&oacute;n de los lectores de la prestante revista. Tambi&eacute;n, a partir de esa labor se entablan relaciones intelectuales, y el joven cr&iacute;tico se inicia en el misterio o aprendizaje &quot;artesanal&quot; de la escritura. Ese ejercicio permanente -en cada entrega de la revista hay una, dos o hasta tres contribuciones- habit&uacute;a al hombre de letras a estar en permanente contacto con su p&uacute;blico. Esta constancia imprime un sello personal, le da el h&aacute;bito del contacto con sus lectores, le convierte en centro activo y responsable de su labor en ciernes. La significaci&oacute;n sociol&oacute;gica de esta tarea, hasta cierto punto discreta, puede compararse con la labor period&iacute;stica que por esos a&ntilde;os realizaba Garc&iacute;a M&aacute;rquez en <i>El Heraldo </i>de Barranquilla y en <i>El Universal </i>de Cartagena -labor a la que el cr&iacute;tico Ángel Rama atribuy&oacute; un papel formativo determinante en el arte de la escritura y de la observaci&oacute;n de la realidad del posterior autor de <i>El coronel no tiene quien le escriba.</i></p>     <p>El medio, pues, hace al escritor, al cr&iacute;tico, y en &eacute;l gana en &quot;principio de realidad&quot;. <i>Cuadernos Hispanoamericanos </i>fue una tribuna en la que el joven Guti&eacute;rrez Girardot templaba sus armas cr&iacute;ticas, afilaba sus perfiles intelectuales y se entrenaba, constante, cotidianamente, y se podr&iacute;a decir casi a diario, en la lucha por mantener viva y vigilante su conciencia -cabe pensar tambi&eacute;n, complementaba el parco pecunio de su beca. Exactitud en la informaci&oacute;n, claridad en la argumentaci&oacute;n, amplitud de mirada y regularidad en las entregas, son aspectos propios de la actividad entre period&iacute;stica y ensay&iacute;stica del joven Guti&eacute;rrez Girardot en <i>Cuadernos Hispanoamericanos </i>y que anticipan las virtudes intelectuales que posteriormente caracterizar&aacute;n sus trabajos de madurez cr&iacute;tica.</p>     <p><b>L</b><b>a correspondencia de </b><b>G</b><b>uti&eacute;rrez </b><b>G</b><b>irardot con </b><b>R</b><b>eyes</b><b>-H</b><b>edberg</b><b>: </b><b>lecci&oacute;n de callada persistencia</b></p>     <p>La correspondencia entre Guti&eacute;rrez Girardot y dos maduros representantes de la inteligencia hispanoamericana, el ensayista universal Alfonso Reyes y el hispanoamericanista sueco Nils Hedberg, es un inusitado testimonio de la temprana obra del cr&iacute;tico colombiano. Estas cartas revelan el intenso afecto y la intimidad de estos padrinos intelectuales de Guti&eacute;rrez Girardot; en otros t&eacute;rminos, la intensa amistad intelectual que revelan las piezas epistolares de estos a&ntilde;os es una viva muestra del culto a la inteligencia, de la sincera entrega al trabajo de las letras, de la pasi&oacute;n por la literatura, del grado de compromiso con su objeto de estudio y de la forma autoconsciente de asumir sus desaf&iacute;os interpretativos. La correspondencia con Reyes es un cap&iacute;tulo de conmovedora admiraci&oacute;n por el maestro mexicano, un despliegue sincero del mundo intelectual alem&aacute;n en el que el joven estudioso de Friburgo anchaba horizontes que, en ocasiones, romp&iacute;an los esquemas del viejo maestro mexicano. La correspondencia pone de presente una d&eacute;cada de consagraci&oacute;n de Guti&eacute;rrez Girardot a la lectura de Reyes; una d&eacute;cada en la que fue asimilando los postulados de la vida intelectual y fue encontrando la &quot;expresi&oacute;n americana&quot; que mejor se ajustaba a su temperamento personal. Guti&eacute;rrez Girardot, desde la primera l&iacute;nea de su correspondencia, mientras es un becario del Colegio Guadalupano, expresa abiertamente su admiraci&oacute;n por el maestro, pone de manifiesto la consagraci&oacute;n de sus lecturas y da testimonio de sus resultados en los ensayos, o esbozos de estos, que van apareciendo en <i>Cuadernos Hispanoamericanos. </i>Esta revista, pues, se ofrece como un indiscutible medio para expresar su admiraci&oacute;n p&uacute;blica por Reyes, para ir publicando las primicias de sus desvelos por el gran americano. M&aacute;s a&uacute;n, esta revista, anexa al Colegio Mayor de Guadalupe, reafirma una experiencia cultural de indiscutible valor en el medio intelectual madrile&ntilde;o de su &eacute;poca. Revista y Colegio pon&iacute;an en contacto grupos de j&oacute;venes espa&ntilde;oles -Gonzalo Sobejano, Emilio Lled&oacute;, Jos&eacute; Agust&iacute;n Goytisolo, Pepe Valen-te- con hispanoamericanos -Eduardo Cote Lamus, Hernando Valencia Goelkel, Ernesto Mej&iacute;a S&aacute;nchez- que se estimulaban mutuamente, y que forjaban o terminaban de hacerlo en ese medio y en esa casa de estudios sus primeros instrumentos conceptuales o, mejor a&uacute;n, afirmaban sus respectivas vocaciones intelectuales. Guti&eacute;rrez Girardot llega a confesar que gracias a Mej&iacute;a S&aacute;nchez se introdujo en la lectura de Reyes, y destaca, adem&aacute;s, la labor del Colegio de M&eacute;xico como instituci&oacute;n para la divulgaci&oacute;n de los genuinos valores culturales latinoamericanos, es decir: en Espa&ntilde;a descubri&oacute; o invent&oacute; a Latinoam&eacute;rica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La correspondencia con Reyes es, a la vez, el medio de entablar un di&aacute;logo que, aunque desigual por la posici&oacute;n de los corresponsales, sirve de &quot;noticiero&quot; de la vida intelectual madrile&ntilde;a. Mientras <i>Cuadernos Hispanoamericanos </i>es para Guti&eacute;rrez Girardot el portavoz de la cara oficial o externa de la actividad cultural en Espa&ntilde;a, la correspondencia es el medio subjetivo en el que quedan registrados no solo matices -en forma de chisme o cr&oacute;nica de cocina- sino verdaderos juicios sobre el estado intelectual de la Pen&iacute;nsula -que no cab&iacute;a o no conven&iacute;a expresarlos de otra forma. La figura que m&aacute;s destaca es Xavier Zubiri. No es Ortega y Gasset, como se puede pensar ligeramente, sino el fil&oacute;sofo Zubiri quien sienta nuevas medidas, en rigor y m&eacute;todo interpretativo, en la filosof&iacute;a espa&ntilde;ola. Escribe a Reyes el 17 de enero de 1952:</p>     <blockquote>    <p>Zubiri sigue con su curso. Yo esperaba que &eacute;l mismo tomara contacto con Ud. pero Zubiri no escribe ni libros. Anda muy ocupado, tiene mucha prisa de acabar algo, y deja apenas el tiempo para preparar sus lecciones. Tiene cerca de seis mil p&aacute;ginas in&eacute;ditas que, seg&uacute;n dice, esperan su revisi&oacute;n para ser publicadas. Pero cuando las revisa, las renueva y las trasforma de tal manera que quedan nuevas en espera de otra revisi&oacute;n. Y ese c&iacute;rculo vicioso nos deja en espera de sus libros, sin poder saborearlos y meditarlos. Si Zubiri publicara sus cursos, los disc&iacute;pulos hispanoamericanos de Ortega se quedar&iacute;an con la boca abierta, sin saber qu&eacute; decir de su maestro. Hace mucho tiempo el pensamiento de Ortega est&aacute; superado por Zubiri, superado o absorbido en la <i>Aufhebung </i>hegeliana, o a la manera hegeliana.</p></blockquote>     <p>Y renglones abajo:</p>     <blockquote>    <p>La &uacute;ltima lecci&oacute;n fue sobre Hegel, y como las anteriores sobre Santo Tom&aacute;s y Kant, Zubiri puso los puntos sobre las &iacute;es, en lo que se refiere a las interpretaciones anteriores. Por lo pronto, los asistentes hemos sacado la conclusi&oacute;n de que las monograf&iacute;as kantianas son m&aacute;s que insuficientes, m&aacute;s que defectuosas. Sali&oacute; mejor librada la de Cassirer. Y de Santo Tom&aacute;s no digamos nada. Los tomistas, los tomistones digo yo, si no lo han falseado de mala f&eacute;, es porque no han ido a Santo Tom&aacute;s directamente, sino a Ba&ntilde;ez o Juan de Santo Tom&aacute;s. El de Aquino es otra cosa distinta a lo que nos han mostrado los tomistones de hoy. Y en cuanto a Hegel, que recuerde, no se le puede llamar racionalista, si hay que llamar a los fil&oacute;sofos de alguna manera o si hay que encasillarlos en compartimientos, sino razonista, que es otra cosa. Y aquella frase tan vapuleada de &quot;todo lo real es racional y todo lo racional es real&quot;, es decir, lo que han llamado panlogismo, de panlogismo tiene s&oacute;lo el nombre que le han dado. Ya ver&aacute; Ud. esto m&aacute;s en detalle cuando, al cabo de las lecciones, pueda enviarle una copia de mis apuntes. A Ud. le habr&aacute;n contado de Zubiri los inmejorables espa&ntilde;oles que tuvo la suerte M&eacute;xico de llevarse. Es nervioso, peque&ntilde;o, de figura asc&eacute;tica. Subraya en&eacute;rgicamente con la mano sus frases. Es maravilloso. Y despu&eacute;s de una lecci&oacute;n suya uno saca otra conclusi&oacute;n: que a los fil&oacute;sofos o se los lee en su idioma original, o mejor no se los lee. Hegel, por ejemplo, dice Zubiri, utiliza una frase, un tipo de frase dial&eacute;ctica. C&oacute;mo se ha traducido &eacute;sta al espa&ntilde;ol? &#91;sic&#93; Y yo estoy luchando ahora a brazo partido con la sintaxis alemana, pues aunque he hecho una traducci&oacute;n del alem&aacute;n y lo leo sin dificultad, aquello de la frase dial&eacute;ctica me dej&oacute; inquieto y si no fuera una verdadera bestialidad y una tonter&iacute;a me resolver&iacute;a a aprender el diccionario de Bailly o por lo menos el de Sommer<a name="n_3"></a><a href="#n3"><sup>3</sup></a>.</p></blockquote>     <p>Guti&eacute;rrez Girardot no solo se convierte en una fuente fresca de la vida madrile&ntilde;a, algo que Reyes deber&iacute;a disfrutar -le remontar&iacute;a a su ciclo madrile&ntilde;o en los duros a&ntilde;os veinte- m&aacute;s de lo que expresa su lac&oacute;nica correspondencia al &quot;querido y joven amigo&quot;. Pero r&aacute;pidamente se interrumpe esta estad&iacute;a. De los a&ntilde;os siguientes en Friburgo hay un lamentable silencio -son los a&ntilde;os en que Guti&eacute;rrez Girardot estudia con Heidegger, Eugen Fink y Hugo Friedrich. Cuando se traslada en 1955 a Gotemburgo, como becario del instituto latinoamericano de esa universidad, se inicia un nuevo cap&iacute;tulo de esta amistad epistolar. Centra la preocupaci&oacute;n en la elaboraci&oacute;n, o mejor, en la fase final de elaboraci&oacute;n de su libro <i>La imagen de Am&eacute;rica en Alfonso Reyes </i>(1955). Su traslado a Colonia (RFA) a principios de 1956 como canciller -un t&iacute;tulo esot&eacute;rico en t&eacute;rminos de la diplomacia internacional- en la Embajada de Colombia solo contribuye a reiterar sus afectuosos servicios. Cada carta est&aacute; llena de sus impresiones de lectura y las m&uacute;ltiples relaciones del texto del novel cr&iacute;tico. Cuando aparece, pues, la <i>opera prima </i>del ensayista colombiano, el maestro Reyes le escribe -el 30 de octubre de 1956:</p>     <blockquote>    <p>Al fin me env&iacute;an de <i>Ínsula </i>su ensayo -tan generoso y l&iacute;mpido-<i>La imagen de Am&eacute;rica en Alfonso Reyes </i>que leo y releo con fruici&oacute;n y emoci&oacute;n, apreciando la calidad ascendente, desde el primer esbozo hasta la cristalizaci&oacute;n final. Cuando se tiene la suerte de haber interesado a un esp&iacute;ritu como el suyo, ya no se puede ni dar las gracias. Sobreviene algo como un anonadamiento. El calor que Ud. sabe comunicar a mis ideas, al explicarlas y completarlas, asume temperatura casi religiosa. Me veo reflejado -y aumentado y mejorado mil veces. Sea Ud. feliz y contin&uacute;e con paso firme su hermosa jornada. Espero que Ud. y su familia se encuentren bien, y espero sus letras. Lo abraza con inmensa gratitud &#91;...&#93;</p></blockquote>     <p>Las cartas siguen su ritmo de intensa admiraci&oacute;n y gratitud abierta; se cruzan favores, se piden peque&ntilde;os servicios bibliogr&aacute;ficos que son satisfechos en la medida de lo posible. Entre otros <i>&eacute;v&eacute;nements </i>epistolares, Guti&eacute;rrez Girardot se presta a traducirle un libro de Wilamowitz-Moellendorff -el ac&eacute;rrimo contradictor de Nietzsche- sobre los griegos, pero el ofrecimiento no pasa del &iacute;ndice. Al lado de estos altos menesteres, con todo, se traba una relaci&oacute;n con ribetes dom&eacute;sticos. Pide Guti&eacute;rrez Girardot al maestro Reyes ser padrino <i>in absentia </i>de su hija mayor Martella. Reyes, pues, se convierte en compadre del cr&iacute;tico-diplom&aacute;tico. Adem&aacute;s de la lectura de Reyes, se hace su obra tema conyugal, al proponer el candidato a doctor en Friburgo a su mujer, do&ntilde;a Marliese Krans, que adelante, a su vez, la tesis doctoral sobre la poes&iacute;a de Reyes. Esto motiva disputas entre los c&oacute;nyuges, pues tienen opiniones encontradas sobre el sentido y el alcance de la relaci&oacute;n prosa/poes&iacute;a en Reyes, lo que no deja de motivar la respectiva reacci&oacute;n jocosa del escritor mexicano. Este tono erudito-familiar se conserva hasta la muerte en diciembre de 1959, en su residencia del D.F., del escritor de <i>Última Tule </i>(Reyes, 1942).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por su parte, la correspondencia con el profesor Hedberg tiene notas afines con las cartas enviadas a Reyes, pero en ellas se destacan dos o tres aspectos de singular relieve para el joven Guti&eacute;rrez Girardot. Este hab&iacute;a obtenido una beca en la universidad sueca, para sustituir en la c&aacute;tedra a Jorge Luis Borges, con el compromiso de elaborar un ensayo interpretativo de esta obra. Al tener que deponer a destiempo el cumplimiento de sus compromisos con la instituci&oacute;n sueca, por su traslado a Alemania como diplom&aacute;tico (en enero de 1956), Guti&eacute;rrez Girardot se ve en la casi obligaci&oacute;n, muy placentera, por lo dem&aacute;s, de entablar un di&aacute;logo epistolar con Hedberg que toma ribetes de confesi&oacute;n abierta de sus aventuras y padecimientos inusitados como diplom&aacute;tico de una naci&oacute;n de tercer orden en medio del milagro econ&oacute;mico de la era Adenauer. El desfile del funcionariado colombiano se le muestra al fil&oacute;sofo y ensayista como una verdadera caricatura microsc&oacute;pica del pa&iacute;s. El 17 de abril de 1957 escribe:</p>     <blockquote>    <p>Este Bonn es una cueva horrorosa, en donde la vida es car&iacute;sima, la gente desagradable, gorda y llena de dinero, la universidad es mis&eacute;rrima, y la embajada, como siempre, entre desagradable e in&uacute;til. Desde hace cosa de dos meses me ha ca&iacute;do el consulado, como encargado de estas burocracias, ahora estamos dos solamente: Jaime Uribe Holgu&iacute;n que era ministro consejero como encargado de negocios y yo. En realidad esta vez uno y uno no es igual a dos. Pues si se quiere contar el trabajo de Uribe Hol-gu&iacute;n, que solo sabe el alem&aacute;n que se relaciona con las fiestas de los hispanoamericanos, es uno. Uno y uno igual a uno: yo. Pero si se cuentan las molestias y los trabajos extra-oficiales que causa Uribe Holgu&iacute;n, entonces uno y uno es igual a tres: &eacute;l, su se&ntilde;ora y yo. Lo malo de todo esto es que no puedo separarme de Bonn, y qui&eacute;n sabe cuando llegar&aacute; el que ha de hacerse cargo de este consulado, o qui&eacute;n sabe si me ascienden, como supon&iacute;a yo por recomendaci&oacute;n del anterior embajador, o qui&eacute;n sabe qu&eacute; pasar&aacute;. De todos modos, con esto se me han ido mis vacaciones al diablo, y creo que s&oacute;lo en septiembre u octubre podr&eacute; pedirlas. Para entonces espero ir a Gotemburgo a hacer una gran visita, la que yo quer&iacute;a hacer en abril.</p></blockquote>     <p>Y con tono de parodia sensacional, el 15 de febrero de 1958:</p>     <blockquote>    <p>Desde hace ya casi dos meses estoy en deuda epistolar contigo, pero no por descuido sino por falta absoluta de tiempo. Con la llegada de un agregado militar y la de un nuevo agregado o consejero comercial, la entrega de la secci&oacute;n consular, el fervor burocr&aacute;tico del nuevo embajador, etc., etc., he dejado de ser un dipl&oacute;mata para convertirme en una especie de manager de tercera categor&iacute;a. Mis queridos compatriotas buscan casa, sirvientas, profesoras para sus hijas, colegios y escuelas, muebles, radios, etc., etc., y adem&aacute;s una de estas damas tiene cuatro hijas y espera ahora la quinta, lo que significa que no s&oacute;lo yo, sino Marliese tambi&eacute;n tiene que entrar en la danza. Lo peor ha sido la consecuci&oacute;n de casa. Ellos no se satisfacen con una m&aacute;s o menos habitable, sino que, como creen que el mundo est&aacute; creado a la imagen y semejanza de Bogot&aacute;, tiene que haber una casa con tales y tales condiciones. Luego las criadas: quieren criadas que hablen espa&ntilde;ol!!!! O si no franc&eacute;s o ingl&eacute;s. Pero que sean baratas!!!! Y los muebles: quieren sean parecidos a los que vende Valenzuela en Bogot&aacute;, pero no muy caros. Y luego los pa&ntilde;ales: que sean como los que se hacen en Paipa o no s&eacute; d&oacute;nde que fabrica Coltejer. Pero igualmente barat&iacute;simos. Y hasta que no se convencen de que esto no hay en Alemania, entonces se deciden a comprar otra cosa, pero luego la segunda parte: escoger. Y escogen como se&ntilde;oras en un almac&eacute;n. Por lo dem&aacute;s son buenas personas, excepto que son bur&oacute;cratas profesionales que creen dirigirlo y lograrlo todo desde el escritorio. Ahora que he conseguido criadas y casas (25 agencias he tenido que poner en movimiento), viene el otro problema: una profesora que les hable a las ni&ntilde;as en ingl&eacute;s y franc&eacute;s, pero que no sea alemana, sino que sea francesa o inglesa, o que haya aprendido franc&eacute;s o ingl&eacute;s en Londres o Par&iacute;s. C&oacute;mo encontrar una persona as&iacute; que adem&aacute;s no sea muy vieja? Demonios!!!! Naturalmente el trabajo de prensa y cultura, que es el que ahora me toca, tengo que hacerlo &quot;en las horas libres&quot;!!!! El embajador quiere que yo lea toda la prensa alemana y que haga un resumen de lo principal. Hasta que lo convenc&iacute; de que en Alemania hay 600 peri&oacute;dicos y que hay que decidirse por los principales... Adem&aacute;s quiere que me ponga a atender las peticiones de becas que hacen mis otros compatriotas. Todos estos son trabajos interesantes, pero no se pueden atender si al mismo tiempo le toca a uno buscar leche, casa, criadas, y hasta institutrices a la medida de los deseos de cada uno. Un desastre<sup>4</sup>.</p></blockquote>     <p>En realidad, el significado para la cr&iacute;tica literaria no se contrae en ambientar y documentar los padecimientos de un cr&iacute;tico-c&oacute;nsul en Alemania, sino en la forma en que se elabora, al margen de estas espectaculares situaciones que puede testimoniar quien conozca de cerca el servicio diplom&aacute;tico colombiano: una diplomacia de arlequ&iacute;n, funambulesca, sin rumbo ni proporciones, en la que se reproducen todos los males y da&ntilde;os del caciquismo hisp&aacute;nico en medio de un paisaje o pa&iacute;s ins&oacute;lito que no se logra entender por ninguno de sus fundamentos. Pero esto es el trasunto de una &quot;comedia de errores&quot; interculturales. La correspondencia con Hedberg tiene un puesto en la cr&iacute;tica literaria, justamente, porque en ella se pone de presente el trabajo de taller, la artesan&iacute;a del procedimiento cr&iacute;tico y, en este caso, la forma en que durante cuatro arduos a&ntilde;os fue saliendo, lenta y escrupulosamente, el ensayo sobre Borges. La correspondencia es una muestra de los extensos comentarios sobre sus lecturas, de las reflexiones sobre el procedimiento cr&iacute;tico, de las b&uacute;squedas bibliogr&aacute;ficas y de su manera de confrontar a los cr&iacute;ticos de Borges, es decir, de un cap&iacute;tulo ejemplar y provechoso, sobre todo para los j&oacute;venes intelectuales, de c&oacute;mo se construye un texto cr&iacute;tico. La honradez, la modestia, la concisi&oacute;n, la ejecuci&oacute;n casi jur&iacute;dica (en el sentido en que la filolog&iacute;a prueba con base en textos y no con base en elucubraciones o efusiones) y, sobre todo, la autoconciencia del alcance de su libro y sus efectos en el lector especialista de Borges, o mejor, entre los adeptos de la capilla borgiana y sus detractores, lo obligan a elaborar cada detalle con gran responsabilidad. La claridad y concisi&oacute;n que exig&iacute;an sus colaboraciones en <i>Cuadernos Hispanoamericanos </i>se enriquecen al contacto con un desaf&iacute;o cr&iacute;tico de primer rango: la primera interpretaci&oacute;n cr&iacute;tica de Borges de alcance integral. En otros t&eacute;rminos, esta correspondencia es ejemplar expresi&oacute;n del trato respetuoso con un autor exigente que por sus peculiaridades literarias concita desarrollos cr&iacute;ticos especulativos, fant&aacute;sticos, de autosugestiones irresponsables.</p>     <p>Escribe Guti&eacute;rrez Girardot a Hedberg el 13 de febrero de 1957: &quot;El tiempo ha entrado tan velozmente, que cuando me di cuenta est&aacute;bamos a mediados de febrero y no te hab&iacute;a escrito. Perd&oacute;name esta pereza involuntaria. Desde que me bato a duelo con la refutaci&oacute;n del tiempo que hace Borges se me pasa el tiempo sin darme cuenta&quot;. Meses m&aacute;s tarde, el 21 de junio de 1957:</p>     <blockquote>    <p>Mi Borges lo tengo terminado, me ha salido de unas 85 a 90 p&aacute;ginas, quiz&aacute;, con unas adiciones que quiero hacerle, unas cien. Me falta revisar El Aleph, que t&uacute; posees. Y un trabajo de la Nueva Revista Hisp&aacute;nica de Filolog&iacute;a, el Homenaje a Amado Alonso, un trabajo de una se&ntilde;orita Barrenechea, en donde hay una bibliograf&iacute;a completa de Borges, y una cita que quiero revisar. Te env&iacute;o de vuelta el n&uacute;mero, y el de Jorge Luis Borges budista. He decidido no hacer ninguna cita de ninguno de esos trabajos, que no me prestaron utilidad alguna, sino que m&aacute;s bien me sirvieron para moverme a una pol&eacute;mica, que en la revisi&oacute;n del manuscrito consider&eacute; in&uacute;til y fuera de lugar, sobre todo porque los dos autores son muy conocidos en Uruguay y en alg&uacute;n caf&eacute; de &quot;Sur&quot; de Buenos Aires, pero en Hispanoam&eacute;rica no dicen nada. Yo quit&eacute; toda alusi&oacute;n medio pol&eacute;mica a esos trabajos, y dej&eacute; solamente muy breves alusiones a Amado Alonso, Jim&eacute;nez Pastor y Ernesto S&aacute;bato, que re&uacute;nen entre los tres todos los puntos atacables en el juicio de Borges. Todo eso va en la Introducci&oacute;n, y el resto del trabajo lo dediqu&eacute; al estudio &quot;sachlich&quot;, como dir&iacute;an estos hunos, de la obra y del estilo, dividi&eacute;ndolo en motivos (laberinto, espejos, posibilidades) y en an&aacute;lisis estil&iacute;sticos de trozos representativos (El truco), de poemas (La noche c&iacute;clica), un estudio de vocabulario y de la sintaxis de Borges desde El Idioma de los argentinos hasta Otras inquisiciones. Hice un peque&ntilde;o capitulito en esta primera parte sobre Los Orilleros, que es el gui&oacute;n cinematogr&aacute;fico de Borges, escrito en compa&ntilde;&iacute;a con Bioy Casares. Renunci&eacute; a hacer un capitulito sobre Las fuentes de Borges, porque me parece innecesario y fuera de lugar ponerse a buscar de d&oacute;nde ha sacado Borges esta idea y esta otra. En vez de eso, que hasta ya hab&iacute;a adelantado bastante, comienzo la segunda parte con un an&aacute;lisis del cuento Los te&oacute;logos, para entrar, digamos, en la parte ideol&oacute;gica y establecer la correspondencia del tema con algunos de sus ensayos. Luego va la rese&ntilde;a y an&aacute;lisis de La biblioteca de Babilonia y su correspondencia con el tema de Historia de la eternidad, y as&iacute; hasta mostrar la idea central que se repite, de diversa manera, en casi todos los trabajos de Bor-ges. Y en esto desemboco en la parte que me ha tenido cavilando, escribiendo, reescribiendo: la cosa de la repetici&oacute;n, es decir, su ir&oacute;nica interpretaci&oacute;n de la teor&iacute;a del tiempo c&iacute;clico. Me ha hecho cavilar, porque me pareci&oacute; muy especulativo y atrevido afirmar que esta interpretaci&oacute;n de Borges es la que da unidad a todo su estilo y a toda su obra. En cada libro se repiten los temas y los motivos y en toda su obra igualmente. Hay repetici&oacute;n consciente de procedimientos estil&iacute;sticos, de palabras muy propias de Borges, etc. Aqu&iacute; hice un par&eacute;ntesis del tema de la Iron&iacute;a en Borges, que, de acuerdo con la iron&iacute;a en Nietzsche (la fuente m&aacute;s segura, pues Borges lo cita y hasta se burla de &eacute;l) consiste en una especie de negaci&oacute;n. En Borges esta negaci&oacute;n es &quot;refutaci&oacute;n del tiempo&quot;, como aparece en su narraci&oacute;n Funes el memorioso, en su refutaci&oacute;n de la teor&iacute;a c&iacute;clica del tiempo, en su ensayo Refutaci&oacute;n del tiempo. Esta parte no me deja muy satisfecho, pues yo he querido demostrar esta idea con la certeza de los textos, vali&eacute;ndome de los procedimientos estil&iacute;sticos, que aclaran los pensamientos de Borges, y vali&eacute;ndome de los pensamientos, que aclaran los procedimientos estil&iacute;sticos, en &quot;c&iacute;rculo vicioso&quot; y en reciprocidad. Para rematar esto quisiera revisar los Te&oacute;logos, que est&aacute; en el Aleph, y que t&uacute; posees. Yo me doy mucho cuidado en este Borges, porque ser&aacute; el primer estudio con pretensiones que se hace, sin especulaciones absurdas sobre los budismos y dem&aacute;s, sin elogio desmedido, y procuro hacerlo con toda la mesura.</p></blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En realidad, Nils Hedberg se convierte en una especie de padre sustituto de Guti&eacute;rrez Girardot; un padre que a la vez es un maestro m&aacute;s pr&aacute;ctico, m&aacute;s cercano en avatares personales, y m&aacute;s vivo como figura tutelar que Reyes. Nils, el &quot;querido Nils&quot; es paternal; da consejos familiares, pero sobre todo es un gu&iacute;a en la ardua tarea de retocar y corregir el libro de Borges. Nils le trata de ense&ntilde;ar o transmitir los valores de la serenidad, la prudencia y la moderaci&oacute;n al impetuoso colombiano. La rebeld&iacute;a juvenil es equilibrada con el consejo sabio y oportuno y con la simpat&iacute;a c&oacute;mplice del maduro profesor sueco. Tambi&eacute;n es llamado a ser padrino de bautizo de Bettina, la segunda hija del matrimonio cat&oacute;lico Guti&eacute;rrez-Krans, cosa que un buen protestante acepta sin mayores reparos y con el humor propio de un hombre culto, un caballero de las letras hisp&aacute;nicas (especialista en Jos&eacute; Mart&iacute;), un verdadero hombre de mundo y versado en estas extra&ntilde;as vinculaciones afectivas de los descendientes de Isabel la Cat&oacute;lica.</p>     <p><b>L</b><b>os informes diplom&aacute;ticos: una muestra exigente de fuentes pragm&aacute;ticas</b></p>     <p>Si la correspondencia, por su naturaleza, hace parte de la serie subjetiva de las fuentes hist&oacute;ricas, los Informes diplom&aacute;ticos son documentos oficiales destinados a servir a la marcha de la burocracia estatal y deben estar ajustados a la objetiva consideraci&oacute;n del funcionario y elaborados conforme un protocolo y unos predeterminados prop&oacute;sitos legales (de alcances jur&iacute;dico-pol&iacute;ticos). La elaboraci&oacute;n regular de los Informes diplom&aacute;ticos (1957-1964)<sup>5</sup> de Guti&eacute;rrez Girardot hac&iacute;a parte, pues, de sus tareas como funcionario en el servicio exterior; en otros t&eacute;rminos, son documentos p&uacute;blicos destinados a rendir una objetiva y concreta relaci&oacute;n del estado de una materia cultural o pol&iacute;tica de eventual inter&eacute;s para el Ministerio de Relaciones Exteriores de Bogot&aacute;, pero, sobre todo, son muestra de una exigente y comprensiva imagen del desarrollo cultural de la Alemania de la era Adenauer. La particular perspicacia con que plantea los temas escogidos, a saber: &quot;Tendencias culturales de Alemania en 1957&quot;, &quot;Los estudios universitarios en Alemania&quot; (1958), &quot;Los &oacute;rganos de formaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica en la Rep&uacute;blica Federal de Alemania. Un an&aacute;lisis de la prensa alemana&quot; (1961), &quot;La Formaci&oacute;n del Funcionario diplom&aacute;tico en Alemania&quot; (1962) y &quot;El fin de la Era Adenauer&quot; (1963), delatan una intenci&oacute;n informativa y un dominio magistral que revela al cr&iacute;tico en toda su autoridad docente y al diplom&aacute;tico sagaz que tiende una mirada justa sobre el intricado asunto que tiene entre manos. El diplom&aacute;tico de experiencia se enlaza o hace una sola persona con el intelectual en la escritura diplom&aacute;tica de estos reveladores documentos de la personalidad intelectual del joven Guti&eacute;rrez Girardot. Ellos son expresi&oacute;n de su madurez intelectual temprana; vale decir, en ellos se exponen las tem&aacute;ticas culturales a las que ha consagrado una atenci&oacute;n y un estudio atento -y a las que estaba destinado profesionalmente. La exigencia funcionarial de claridad y la petici&oacute;n jur&iacute;dica de la exposici&oacute;n documentada, sin salirse de los par&aacute;metros exigidos por el documento oficial, es decir, donde no se admite o debe admitir la confusi&oacute;n, la divagaci&oacute;n o la afirmaci&oacute;n sin respaldo, disciplina la escritura del &quot;informe&quot;, como parte de la t&eacute;cnica profesional de la legitimidad del poder burocr&aacute;tico. Esta disciplina, que implica adem&aacute;s concisi&oacute;n y sobriedad argumentativa, es parte de la actividad profesional, no improvisada, por lo tanto, del funcionario diplom&aacute;tico y se impone como modelo de argumentaci&oacute;n fiincionarial.</p>     <p>El primer &quot;informe cultural&quot; anotado nos puede dar una imagen suficientemente sugerente de su contenido y del &iacute;ntimo acoplamiento entre escritura burocr&aacute;tica profesional y escritura cr&iacute;tica; en una palabra, en este &quot;informe&quot; -como en los dem&aacute;s anotados- el cr&iacute;tico-ensayista se solapa en el funcionario diplom&aacute;tico y este se reviste con sus m&aacute;s decididos argumentos gracias a las &quot;armas de la cr&iacute;tica&quot;. El primer &quot;informe&quot;, pues, sobre las tendencias culturales alemanas en 1957, tiene un car&aacute;cter eminentemente informativo, en el que la t&eacute;cnica de la presentaci&oacute;n panor&aacute;mica de la actividad intelectual, hist&oacute;rica, filos&oacute;fica y literaria se engloba diestramente en el marco de las expectativas o problemas pol&iacute;ticos dominantes durante la posguerra. El an&aacute;lisis cultural -filos&oacute;fico y literario- no solo se enmarca sino que se enriquece en sus tensiones pol&iacute;ticas de &eacute;poca. Las dos Alemanias demandan o imponen unos retos de acercamiento, sobre la base de la reconciliaci&oacute;n de los dos mundos, pol&iacute;tica y culturalmente divididos. Este di&aacute;logo dif&iacute;cil se entabla en torno a tres ejes: presente/pasado, catolicismo/ protestantismo y marxismo/no-marxismo. Cada eje comporta su propio desarrollo y representa una forma de asumir y discutir la realidad alemana, su efectiva objetivaci&oacute;n discursiva. La b&uacute;squeda de respuestas al nacionalsocialismo, en el que unos ven la ra&iacute;z luterana, otros, la carencia de cosmopolitismo, obliga a rechazar o revalorar el pasado a la luz de la problem&aacute;tica del presente, en forma simplista. La respuesta no est&aacute; exenta de nuevos problemas complejos, y los nombres que ilustran las tendencias son m&aacute;s o menos reconocidos. La Alemania oriental o sovi&eacute;tica persiste en mantenerse atada a la tradici&oacute;n cultural burguesa, a los nombres de Schiller, Herder, Lessing o Jean Paul (las ediciones de la <i>Aufbau </i>de Berl&iacute;n son ejemplo de ello), mientras que la Alemania occidental prefiere buscar nuevos caminos de manos de un cosmopolitismo m&aacute;s abierto a corrientes culturales no alemanas. A ello se suman los debates sobre catolicismo y protestantismo, por una conciliaci&oacute;n de posturas que tienden el puente al materialismo hist&oacute;rico. Ejemplo de ello es la Academia Evang&eacute;lica de Friedewald, que el jesuita von Balthasar escriba un libro sobre el te&oacute;logo protestante Karl Barth, y que el protestante von Loewenich -autor de una obra sobre el catolicismo- sea elogiado por la revista jesuita <i>Stimmen der Zeit. </i>Hay un caso de tercera v&iacute;a, de &quot;paganismo religioso&quot;, en el que Ernst Jünger y Gottfried Benn pueden representar, en alguna medida, pese a sus ambivalencias y ofuscaciones ocasionales, una tendencia renovadora, de izquierda (&quot;la inteligencia est&aacute; a la izquierda&quot;), si se entiende esta en t&eacute;rminos culturales y no de debate parlamentario (como en Espa&ntilde;a), mientras que la derecha tiene su portavoces en Hans Egon Holthusen y Reinhold Schneider. Entre los sucesos editoriales del a&ntilde;o est&aacute;n <i>Das Prinzip HoffUng </i>de Ernst Bloch (1954), <i>Die Zerstorung der Vernunft </i>de Luk&aacute;cs (1953), <i>Die Idee der Staatsr&aacute;son in der neueren Geschichte </i>y <i>Politische Schriften und Reden </i>de Friedrich Meinecke (1929), <i>Romische Lite-raturgeschichte </i>de Karl Büchner (1957), la edici&oacute;n de las <i>Obras </i>de Nietzsche por Karl Schlechta, la <i>Ética a Nic&oacute;maco </i>de Arist&oacute;teles por el profesor de Maguncia Franz Dirlmeier y <i>Schriften und Fragmenten </i>de F. Schlegel por E. Behler, acontecimientos bibliogr&aacute;ficos que el diplom&aacute;tico colombiano rese&ntilde;a brevemente y a los que otorga su lugar en este &quot;internacionalismo abierto&quot; y de &quot;recuperaci&oacute;n de la tradici&oacute;n&quot;.</p>     <p>Se delata all&iacute;, entonces, una clara perspectiva y una universal comprensi&oacute;n de las corrientes literarias o culturales-intelectuales de Alemania, en el entendido de que esa imagen de tensiones provechosas y estimulantes se ejerce en medio de circunstancias particularmente cr&iacute;ticas, vale decir, en el marco de una Alemania dividida traum&aacute;ticamente en dos, en la que el Muro de Berl&iacute;n levantado por Ulbricht emana del brutal enfrentamiento de dos im&aacute;genes inconciliables del mundo, la del capitalismo norteamericano y la del comunismo sovi&eacute;tico. En medio de esa confrontaci&oacute;n ciega, que en todo caso favorece a la pol&iacute;tica conservadora de Adenauer, se generan din&aacute;micas abiertas, confrontaciones cr&iacute;ticas y, sobre todo, anhelos de los intelectuales por no solo cerrar la zanja sino por replantear los fundamentos culturales de la naci&oacute;n alemana. Este complejo de circunstancias y las variables nada f&aacute;ciles de seguir, por ejemplo, en las tendencias pol&iacute;ticas de la prensa alemana (la oposici&oacute;n del diario gobiernista <i>Frankfurter Allgemeine Zeitung </i>y el semanario contestado <i>Der Spiegel) </i>son tem&aacute;ticas que desarrolla con propiedad el diplom&aacute;tico colombiano, tras cuyo cuadro denso se delatan, en todo caso, t&eacute;cnicas inaceptables de manipulaci&oacute;n de los lectores.</p>     <p>Este primer informe, en otro sentido, revela un dominio de los problemas del marxismo en Alemania, luego del triunfo de Lenin, es decir, el dominio y la comprensi&oacute;n de las circunstancias en que nacieron los debates de un marxismo no dogm&aacute;tico, no leninista-estalinista, desde la &eacute;poca de los a&ntilde;os treinta con la recuperaci&oacute;n de los <i>Manuscritos del 44 </i>de Marx, por parte de Herbert Marcuse, los aportes de la Escuela de Fr&aacute;ncfort bajo el terror hitleriano y las nuevas tendencias interpretativas de la posguerra (Luk&aacute;cs, Bloch) que renuevan el legado marxista y que hacen incluso susceptible, deseable y aprovechable el problema de &quot;Marx vive&quot; en di&aacute;logo con las corrientes de te&oacute;logos como el jesuita Gustav Wetter. En este sentido, Guti&eacute;rrez Girardot impone en este informe una exigencia intelectual que, para esa &eacute;poca, compart&iacute;a un Jürgen Habermas. No es casual que a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en la colecci&oacute;n Estudios Alemanes<sup>6</sup>, para editorial Sur, en conjunto con Ernesto Garz&oacute;n Vald&eacute;s, se traduzca <i>Teor&iacute;a y praxis </i>(se publica en espa&ntilde;ol en 1966 -v&eacute;ase Rese&ntilde;a Bibliogr&aacute;fica-) de Habermas, que alienta una perspectiva similar a la que llega Guti&eacute;rrez Girardot por sus propios medios.</p>     <p>Tres citas bastar&iacute;an para ilustrar un aspecto complementario de estos &quot;informes&quot;, a saber: la intenci&oacute;n de que estos tienen un destinatario concreto, la naci&oacute;n colombiana. El primero trata de la desorientaci&oacute;n que sufre el colombiano al llegar a la universidad alemana:</p>     <blockquote>    <p>En Alemania no hay tales cosas. El &uacute;nico &quot;prospecto&quot; que hay, y que se publica semestralmente contiene indicaciones sobre las formalidades que tiene que llenar el alumno para matricularse, sobre los nombres del cuerpo docente y sobre las conferencias y seminarios que se van a dar en cada facultad. Pero esos programas var&iacute;an cada semestre. As&iacute; resulta que un estudiante colombiano pierde el primer semestre orient&aacute;ndose en el funcionamiento de la facultad, aprendiendo a ir a los seminarios, buscando aulas, averiguando qu&eacute; clases toma o si es necesario tomar tal y tal, o por qu&eacute; no hay una clase sobre planeaci&oacute;n, por ejemplo, etc., etc. Y no es extra&ntilde;o que la primera impresi&oacute;n sea de gran desilusi&oacute;n. El estudiante espera encontrar una universidad poblada de genios que funciona con la precisi&oacute;n de un reloj, con puestos de informaci&oacute;n, con controles rigurosos, etc., etc. Y nada de eso hay. Todo lo contrario: parece que no hay genios universales, que nadie sabe nada de nada, que todo es desordenado, que nadie exige nada, que no tiene que dar ex&aacute;menes, que el profesor no tiene ning&uacute;n libro de texto, que no hay conferencias mimeografiadas, etc., etc. Tan s&oacute;lo el segundo semestre puede ser aprovechado, y no totalmente. El estudiante se da cuenta que tiene que aprender m&aacute;s ingl&eacute;s y franc&eacute;s, m&aacute;s matem&aacute;ticas y m&aacute;s qu&iacute;mica, que quiz&aacute; tiene que aprender lat&iacute;n... con un profesor alem&aacute;n, etc., etc. Y si es doctor ya, extra&ntilde;a que no lo traten como tal y sin duda alguna se da cuenta de que cualquier estudiante de entre sus compa&ntilde;eros sabe m&aacute;s que &eacute;l y su profesor juntos. Es evidente, el estudiante alem&aacute;n est&aacute; menos enterado de la literatura y de pol&iacute;tica, conoce menos la vida de Adenauer, no sabe seguramente qui&eacute;n es Dr. L&oacute;pez de Mesa o el Profesor Cecilio Posada, a veces es muy seguro que un estudiante de derecho no haya o&iacute;do nombrar a Furtwangler ni a Julien Green. Pero sin duda, &eacute;l sabe m&aacute;s de su materia que el estudiante colombiano que habla de Kant y de Gide y que, en sus discursos universitarios, cita desde la Biblia a James Joyce.</p></blockquote>     <p>El segundo muestra el puesto nulo -menos que secundario-que tiene Colombia para la pol&iacute;tica internacional de Adenauer, que queda reflejado en la prensa alemana:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>    <p>La consecuencia de estas circunstancias para las relaciones hispanoamericano-germanas tiene un doble aspecto: por lo que se refiere a la mentalidad de quienes hoy dirigen la opini&oacute;n p&uacute;blica alemana y por cuanto afecta a las t&eacute;cnicas &quot;maquiav&eacute;licas&quot; dominantes, no solo en la pol&iacute;tica sino en el comercio y la industria. La actual generaci&oacute;n a&uacute;n no ha tomado las riendas del poder y su influencia es por ello relativamente escasa, si bien constituye para Alemania una verdadera esperanza ya que ella se ha formado en un momento dif&iacute;cil para el mundo y tiene los ojos abiertos y el esp&iacute;ritu amplio. La generaci&oacute;n mencionada en cambio tiene una mentalidad en la cual no cabe Hispanoam&eacute;rica como elemento en el juego pol&iacute;tico internacional. Para tal generaci&oacute;n a la cual pertenecen tambi&eacute;n muchos miembros del actual gobierno, el mundo consiste en Francia, Inglaterra, y África y Asia en primer plano, en los Estados Unidos como potencia vencedora y equilibrio frente a Rusia, Italia, Holanda, B&eacute;lgica en segundo plano, los pa&iacute;ses escandinavos en tercer plano, Espa&ntilde;a en cuarto lugar, y en &uacute;ltimo lugar Hispanoam&eacute;rica, dentro de la cual s&oacute;lo tienen inter&eacute;s Chile, por la numerosa colonia alemana, Argentina por la misma raz&oacute;n, Brasil por las inversiones alemanas en ese pa&iacute;s y M&eacute;xico por su inter&eacute;s cultural.</p></blockquote>     <p>El tercero se refiere al mismo problema de la posici&oacute;n de Colombia para la Alemania de Adenauer, es decir, a la apat&iacute;a o desd&eacute;n que demuestra por la periferia latinoamericana:</p>     <blockquote>    <p>La pol&iacute;tica de Adenauer nunca ha dejado de tener consecuencias negativas para los pa&iacute;ses hispanoamericanos. En la concepci&oacute;n hist&oacute;rica del mundo de Adenauer no tienen cabida los pa&iacute;ses hispanoamericanos, y ello no porque no los conozca en su importancia para la pol&iacute;tica mundial, sino porque no tienen significado de medios inmediatos para su propia pol&iacute;tica de poder. Adenauer carece del sentido hist&oacute;rico profundo que posey&oacute; Bismarck y su sentido pol&iacute;tico, extraordinariamente fuerte, no est&aacute; alimentado, como en Bismarck, por una concepci&oacute;n hist&oacute;rica que d&eacute; cabida al futuro. En la tipolog&iacute;a de los pol&iacute;ticos alemanes que conoce la historia, Adenauer cabe en la clasificaci&oacute;n de los llamados &quot;Realpolitiker&quot; (von Papen, Ebert, por ejemplo), a diferencia de los llamados &quot;Staatskünstler&quot; como Federico el Grande y Bismarck o, en &eacute;pocas recientes, Theodor Heuss, cuyo retiro de la pol&iacute;tica es uno de los factores que han contribuido a la situaci&oacute;n actual. Siendo tal la mentalidad de Adenauer, resulta evidente que s&oacute;lo aquellos pa&iacute;ses que pueden servir inmediatamente a sus fines, son los que merecen su atenci&oacute;n: los pa&iacute;ses africanos y asi&aacute;ticos como v&iacute;as de acceso a los pa&iacute;ses que fueron sus amos coloniales. El compromiso de Alemania con algunos pa&iacute;ses de Asia y África obedece a esa orientaci&oacute;n. Bajo el signo de la pol&iacute;tica franco-germana, ser&aacute;n favorecidos con apoyo econ&oacute;mico los pa&iacute;ses de la antigua comunidad francesa (T&uacute;nez, por ejemplo, ha recibido un cr&eacute;dito amplio a largo plazo y bajo ninguna condici&oacute;n), y los intentos de un mayor acercamiento entre Alemania e Hispanoam&eacute;rica provienen de un grupo de pol&iacute;ticos del gobierno interesados en una estrecha relaci&oacute;n entre Alemania y los Estados Unidos y de un contacto m&aacute;s razonable entre los pa&iacute;ses que forman el bloque occidental. As&iacute; se inquietan con raz&oacute;n los pa&iacute;ses hispanoamericanos ante la Comunidad econ&oacute;mica europea, que ser&aacute; tanto m&aacute;s inquietante si se llega a realizar la pol&iacute;tica preconizada por de Gaulle y Adenauer, de modo que la Comunidad se convertir&iacute;a en una asociaci&oacute;n bajo la presidencia de de Gaulle, que favorece a los pa&iacute;ses africanos de la antigua comunidad francesa.</p></blockquote>     <p><b>R</b><b>afael </b><b>G</b><b>uti&eacute;rrez </b><b>G</b><b>irardot y </b><b>E</b><b>studios alemanes</b></p>     <p>Estudios alemanes es la nomenclatura formal para la empresa editorial, de traducci&oacute;n y divulgaci&oacute;n de la cultura alemana que Rafael Guti&eacute;rrez Girardot emprendi&oacute; en asocio con el fil&oacute;sofo y diplom&aacute;tico argentino Ernesto Garz&oacute;n Vald&eacute;s. La empresa se remite al I Encuentro de escritores latinoamericanos- germanos, ya mencionado, que tuvo lugar en Berl&iacute;n en 1963. En este encuentro se determina la necesidad de acercar los dos mundos culturales, en realidad tan ajenos, por medio de traducciones mutuas. La tarea se convierte en un infatigable y hasta ahora no reconocido trabajo de traducci&oacute;n de obras, autores y obras filos&oacute;ficas, de cr&iacute;tica literaria, sociol&oacute;gica e hist&oacute;rica que se inicia con <i>Fundamento y abismo del poder </i>de Dolf Sternberger (1965), <i>Hombre y mundo en la filosof&iacute;a comunista </i>de Gustav Wetter (1966) y <i>Teor&iacute;a y Praxis </i>de Jürgen Habermas en 1966 y se extiende por las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas hasta llegar a cerca de cien t&iacute;tulos. Esta empresa bicultural estuvo respalda por Inter Nationes, que es como un ministerio para la divulgaci&oacute;n de la cultura alemana en el exterior; sus libros fueron publicados primero por la editorial argentina Sur (de propiedad de Victoria Ocampo y bajo la direcci&oacute;n para esta colecci&oacute;n de H&eacute;ctor A. Murena)<sup>7</sup> y m&aacute;s tarde por editorial Alfa de Barcelona.</p>     <p>La importancia de Estudios alemanes para la divulgaci&oacute;n del estado de la cultura acad&eacute;mica alemana en nuestra lengua apenas, como anotamos, ha llamado la atenci&oacute;n, pero ese ol&iacute;mpico descuido no disminuye la significaci&oacute;n que tuvo entre los a&ntilde;os sesenta y ochenta principalmente, y el hecho que fue una de las primeras v&iacute;ctimas de la reunificaci&oacute;n de las dos Alemanias. En efecto, en el ajuste de los presupuestos de la cultura y en el re-direccionamiento de los recursos por prioridades de la Alemania unificada, la colecci&oacute;n Estudios alemanes sufri&oacute; los primeros embates del apret&oacute;n y sucumbi&oacute; a las decisiones burocr&aacute;ticas del nuevo r&eacute;gimen. Con ello se sellaba una odisea de transferencia cultural casi sin precedentes en nuestra lengua -o solo comparable en parte con la tarea del Fondo de Cultura Econ&oacute;mica- que puso a disposici&oacute;n del p&uacute;blico de lengua espa&ntilde;ola muy selectos autores y obras fundamentales del pensamiento filos&oacute;fico y sociocultural germano. Tal vez escasamente se hayan echado de menos estas obras -apenas comercializadas-, pero, al hacer un somero rastreo de sus t&iacute;tulos, resulta pasmoso y muy enriquecedor su resultado<sup>8</sup>.</p>     <p>Se puede decir que una de las intenciones prioritarias de Estudios alemanes, para Guti&eacute;rrez Girardot, fue la de ofrecer un material de debate para superar la estrecha discusi&oacute;n que hab&iacute;a en nuestros pa&iacute;ses sobre el marxismo. El marxismo-leninismo o el marxismo burocratizado sovi&eacute;tico constitu&iacute;an un problema, o mejor, eran la expresi&oacute;n del sustrato dogm&aacute;tico de nuestras sociedades y su peculiar modo de asimilar a medias las discusiones intelectuales y filos&oacute;ficas. La carencia de una actualizaci&oacute;n de la discusi&oacute;n, al ignorarse la lengua alemana en la que se hab&iacute;a desatado una muy rica discusi&oacute;n desde mediados de los a&ntilde;os cincuenta -como ya se observ&oacute; m&aacute;s arriba-, deb&iacute;a ser contrarrestada por la raducci&oacute;n de autores que se emprendi&oacute; en esos a&ntilde;os. La disputa ideol&oacute;gica entre dos modelos del mundo, el capitalista libre y el marxista de cu&ntilde;o leninista, era un callej&oacute;n sin salida, est&eacute;ril para Am&eacute;rica Latina. La feroz confrontaci&oacute;n entre estos dos modelos ideol&oacute;gicos y las disputas entre los mismos sectores del marxismo apenas delataban una imagen del marxismo <i>desdialectizado. </i>Ella era el producto m&aacute;s bien de la asunci&oacute;n del estalinismo<sup>9</sup>. En consecuencia, la divulgaci&oacute;n de los autores de la llamada Escuela de Fr&aacute;ncfort, pero de obras indispensables para aprovecharse en las disciplinas hist&oacute;ricas, sociales y humanas que emerg&iacute;an con una acusada necesidad en las universidades latinoamericanas de esas d&eacute;cadas. Habr&iacute;a que resaltar que las d&eacute;cadas de los sesenta y setenta fueron escenario de una masificaci&oacute;n sin precedentes y de la institucionalizaci&oacute;n de las ciencias sociales en nuestras universidades. En ellas se acus&oacute; una intensa acci&oacute;n de agitaci&oacute;n estudiantil que abraz&oacute; los postulados marxistas-leninistas sin mediaciones, como un fervor revolucionario sincero, en muchos casos, pero muy limitado en los presupuestos intelectuales, en la dimensi&oacute;n hist&oacute;rico-social y cultural de los problemas que pretend&iacute;a confrontar. Estudios Alemanes quiso ser un contrapeso a ese vac&iacute;o intelectual, pero, en sus efectos, no logr&oacute; contrarrestar eficazmente -hay que reconocerlo- el inmenso y multitudinario movimiento social que agitaba a la juventud latinoamericana animada por las luchas revolucionarias de Fidel Castro y el &quot;Che&quot; Guevara. Se trataba, en la intenci&oacute;n de los editores latinoamericanos, de recuperar el marxismo, como lo fue desde los or&iacute;genes de la discusi&oacute;n de la Escuela de Fr&aacute;ncfort en 1923, ante los problemas que le suscit&oacute; la Revoluci&oacute;n rusa, es decir, de recuperar para nuestra lengua &quot;&#91;...&#93; el programa del trabajo futuro como orientado hacia el marxismo en sentido cient&iacute;fico, pero no pol&iacute;tico-partidista&quot; (Geyer, 1985, p. 6).</p>     <p>Estudios alemanes dio a conocer por primera vez a Walter Benjamin en lengua espa&ntilde;ola. De este autor -que para Guti&eacute;rrez Girardot encarnaba no solo un desaf&iacute;o para superar el marco estrecho del marxismo fosilizado del leninismo tras la Revoluci&oacute;n bolchevique, sino que era el ejemplo acabado de un modo de investigar que fomentaba &quot;el progreso de integraci&oacute;n de la ciencia &#91;...&#93;, mediante un an&aacute;lisis de la obra de arte, que reconoce en ella una expresi&oacute;n integral, no limitable hacia ning&uacute;n aspecto por compartimentos, de las tendencias religiosas, metaf&iacute;sicas, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas de una &eacute;poca&quot; (Guti&eacute;rrez, 1994, pp. 198-199)<sup>10</sup>-publica <i>Ensayos escogidos </i>(Benjamin, 1967). La edici&oacute;n por Sur de 1967, y traducida por el argentino H. A. Murena, se abre con textos esenciales sobre Baudelaire y el Par&iacute;s decimon&oacute;nico. Siguen &quot;Las tesis de la filosof&iacute;a de la historia&quot;, la densa pol&eacute;mica contra el historicismo <i>rankeano, </i>el positivismo dominante y el marxismo empobrecido oficial de la socialdemocracia alemana. Contin&uacute;a con &quot;Franz Kafka&quot; y otros ensayos menos representativos de Benjamin como el de la traducci&oacute;n y el lenguaje humano<sup>11</sup>. Los ensayos delatan, por s&iacute;, una intenci&oacute;n y un se&ntilde;alamiento: la intenci&oacute;n expresa de esforzar al lector a ingresar al universo prism&aacute;tico y detallado de la cultura europea de Benjamin y la indicaci&oacute;n de un m&eacute;todo de laborar los problemas sin simplificaciones, sin presunciones dogm&aacute;ticas, con inusitadas asociaciones que rompen el cerco epistemol&oacute;gico de la rutina acad&eacute;mica y convencional.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De comparativa importancia es la publicaci&oacute;n de otros t&iacute;tulos de esta famosa Escuela, como <i>Teor&iacute;a y Praxis </i>de Jürgen Habermas (en el que, recordemos, concluye con un ap&eacute;ndice bibliogr&aacute;fico muy orientador sobre el debate del marxismo en esas d&eacute;cadas), libro que sirve de puente entre los fil&oacute;sofos marxistas de los a&ntilde;os treinta y los debates de finales de la d&eacute;cada del cincuenta; <i>Filosof&iacute;a de la nueva m&uacute;sica </i>de Theodor Adorno (1966), obra para especialistas y de lenguaje esot&eacute;rico; <i>Cultura y sociedad </i>de Herbert Marcuse (1967), que contiene dos ensayos esenciales: &quot;La lucha contra el liberalismo en la concepci&oacute;n totalitaria del Estado&quot; y &quot;Acerca del car&aacute;cter afirmativo de la cultura&quot;, en los cuales aborda por dos caminos diferentes el problema del ascenso del fascismo, es decir, c&oacute;mo la cultura cl&aacute;sica burguesa conten&iacute;a los g&eacute;rmenes del desarrollo de su propia destrucci&oacute;n y posibilit&oacute;, facilit&oacute; e incluso propici&oacute; el fascismo; el fundamental texto de la Escuela e &iacute;cono de su reflexi&oacute;n sobre las contradicciones profundas de la racionalidad occidental, <i>Dial&eacute;ctica del Iluminismo </i>de Max Horkheimer y Theodor Adorno (1969), en el que cabe destacar, por su atractiva actualidad, sus dos Excursos, &quot;Odiseo o el mito e Iluminismo&quot;(reflexi&oacute;n que cabr&iacute;a comparar con <i>Tristes tr&oacute;picos </i>de L&eacute;vi Strauss (1970), otro jud&iacute;o que, tras el desastre nazi, penetra cr&iacute;ticamente los contenidos de la racionalidad europea y busca en el mito una estructura de pensamiento no menos compleja) y &quot;Juliette o el iluminismo y moral&quot;; y dos libros m&aacute;s sobre Horkheimer, <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n instrumental </i>(1969) y <i>Sobre el concepto del hombre y otros ensayos </i>(1970), que complementan esta fase originaria de Estudios Alemanes publicada en Sur. M&aacute;s tarde se public&oacute; <i>Teor&iacute;a cr&iacute;tica: Max Horkheimer y Theodor Adorno </i>de Carl Friedrich Geyer (1985).</p>     <p>No solo los autores de la Escuela de Fr&aacute;ncfort ocuparon la atenci&oacute;n de Guti&eacute;rrez Girardot, aunque esta pareci&oacute; ser una de las motivaciones iniciales. La preocupaci&oacute;n por la fundamentaci&oacute;n metodol&oacute;gica de las ciencias hist&oacute;ricas y sociales se delata muy claramente en los t&iacute;tulos posteriores. Uno de ellos es paradigm&aacute;tico de este prop&oacute;sito, <i>Hist&oacute;rica: Lecciones sobre la Enciclopedia y metodolog&iacute;a de la historia </i>de Johann Gustav Droysen (1983), con traducci&oacute;n de Guti&eacute;rrez Girardot<sup>12</sup>. Esta obra, la m&aacute;s exigente y rigurosa fundamentaci&oacute;n de la ciencia hist&oacute;rica, con orientaci&oacute;n hegeliano-positivista, sigue siendo un pilar indiscutible de la ciencia hist&oacute;rica y el modo de tratarla; su parte sobre la met&oacute;dica es hasta el presente un cap&iacute;tulo insuperable en esta disciplina. En esta obra se fundamenta una comprensi&oacute;n de la historia que crea un campo especial, el de la voluntad como esfera de lo humano, que reclama una manera aut&oacute;noma de comprender la ciencia. Esta determinaci&oacute;n del universo humano, destinado a su permanente autosuperaci&oacute;n racional, se afirma, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, en la confianza de la racionalidad del m&eacute;todo de comprender el pasado. La ciencia hist&oacute;rica como disciplina emp&iacute;rica exige, con todo, la explicaci&oacute;n sistem&aacute;tica de sus materiales. Ellos se dividen en restos, monumentos y fuentes. El cap&iacute;tulo de las fuentes -que a su vez se divide en fuentes subjetivas y fuentes pragm&aacute;ticas-sienta las bases firmes de la tarea hist&oacute;rica y su exposici&oacute;n no ha sido igualada.</p>     <p>Se agregan a esta contribuci&oacute;n fundamental, a la discusi&oacute;n metodol&oacute;gica de las ciencias sociales, los libros <i>Feudalismo-Capitalismo </i>de Otto Hintze (1987) y <i>Nuevos caminos de la historia social y constitucional </i>de Otto Brunner (1976). Estas dos obras fundan la historia social alemana, en el sentido de historia de los conceptos. Hintze se inspira en las suscitaciones metodol&oacute;gicas del tipo sociol&oacute;gico de Max Weber. En 1922 dise&ntilde;a un proyecto ambicioso de consecuencias fruct&iacute;feras: construir un modelo te&oacute;rico descriptivo del tipo feudal y delimitar cient&iacute;ficamente su uso. La pureza del m&eacute;todo delimita, de modo que no da lugar al f&aacute;rrago factual; por el contrario, la limpieza ejemplar de diseccionar el concepto feudalismo es modelo de rigor indisputable. En esta v&iacute;a abierta por Hintze y Brunner -el Braudel de la lengua alemana- se establecen las bases de la comprensi&oacute;n de la vida hist&oacute;rica europea en las que se diferencian y se trazan los l&iacute;mites de la sociedad feudal, la estamental y la moderna constitucional. La contribuci&oacute;n sobre el mundo hist&oacute;rico nacido de la Revoluci&oacute;n francesa, en la que despunta el presb&iacute;tero de provincia Emmanuel Siey&eacute;s, es un ejemplo del tratamiento fino y riguroso del deslinde de los dos mundos hist&oacute;ricos, el del &quot;antiguo r&eacute;gimen&quot; y el de la &quot;revoluci&oacute;n&quot;, que tuvo sus repercusiones en disc&iacute;pulos como Reinhart Koselleck, coautor con Brunner y Werner Conze del monumental <i>Geschichtliche Grundbegriffe </i>(1972), <i>Diccionario hist&oacute;rico de conceptos fundamentales </i>(8 tomos). Pero resulta determinante en Brunner la percepci&oacute;n del escalonamiento de los estadios hist&oacute;ricos, los momentos intermedios que van abriendo el camino del presente. Se debe mencionar, entre estos trabajos de metodolog&iacute;a hist&oacute;rica, <i>Historia social: conceptos, desarrollo, problema, </i>de Jürgen Kocka (1989).</p>     <p>En este tenor de obras traducidas destinadas a enriquecer la discusi&oacute;n de la fundamentaci&oacute;n cient&iacute;fica, se encuentra el trabajo de Judith Janoska-Bendl (1972), <i>Max Webery la sociolog&iacute;a de la historia: aspectos metodol&oacute;gicos del tipo ideal, </i>con traducci&oacute;n de Guti&eacute;rrez Girardot. En esta obra se hace una disecci&oacute;n del concepto tipo ideal -que Weber elabor&oacute; en diversos contextos de su obra- para mostrar la tensi&oacute;n entre l&oacute;gica y teor&iacute;a del conocimiento, orientaci&oacute;n hacia lo concreto y exigencia de la configuraci&oacute;n conceptual. Otra publicaci&oacute;n particularmente importante fue la de la obra <i>Sociedad tradicional y derecho moderno: La recepci&oacute;n del Code Napole&oacute;n en los Estados de la Federaci&oacute;n Renana </i>de Elisabeth Fehrenbach (1980), que sin duda es un hito en los estudios de la historia social-jur&iacute;dica en Alemania, y que fue para Guti&eacute;rrez Girardot un libro esencial para comprender, si se trabajan comparativamente, en nuestros pa&iacute;ses, los efectos de la introducci&oacute;n del C&oacute;digo Civil de Andr&eacute;s Bello. El imponente an&aacute;lisis del trabajo de Fehrenbach, sobre las vicisitudes inusitadas en la introducci&oacute;n del C&oacute;digo burgu&eacute;s napole&oacute;nico en las sociedades de car&aacute;cter estamental y aun feudal de la Renania, revierte la tesis marxista de las relaciones causales un&iacute;vocas entre infraestructura socioecon&oacute;mica y superestructura estatal-jur&iacute;dica, para percibir en detalle c&oacute;mo las modificaciones inducidas de la legislaci&oacute;n burguesa remueven y revolucionan, sin revoluci&oacute;n pol&iacute;tica violenta, las bases tradicionales de la sociedad. Es decir, que el derecho civil napole&oacute;nico modific&oacute;, revolucionariamente, las relaciones de propiedad y de trabajo de la sociedad semi-feudal renana a principios del siglo XIX.</p>     <p>En materia de estudios literarios, cabe mencionar trabajos que fueron igualmente muy caros a los intereses intelectuales y a las afinidades est&eacute;ticas del cr&iacute;tico colombiano: nos referimos ante todo a <i>Humanismo occidental </i>de Hugo Friedrich (1973), <i>Lo ingenuo es lo sentimental y otros ensayos sobre literatura </i>de Peter Szondi (1974), <i>Literatura y reflexi&oacute;n </i>de Beda Allemann (1975) y <i>La actualidad de la Antigua Grecia </i>de Wolfgang Schadewaldt (1981). El libro de Friedrich es adem&aacute;s un testimonio de su reconocimiento y admiraci&oacute;n por el gran romanista alem&aacute;n -quien adem&aacute;s fue su &quot;Doktorva-ter&quot; y protector en ese hostil mundo profesoral-, autor de la obra est&aacute;ndar <i>Montaigne </i>y de quiz&aacute; uno de los libros m&aacute;s decisivos de los estudios literarios del siglo XX: <i>La estructura de la l&iacute;rica moderna </i>(1959). Los ensayos escogidos de Friedrich manifiestan la tarea del romanista de tiempo completo, quien domina el amplio mundo literario de las lenguas derivadas del lat&iacute;n. Es de gran importancia para nuestras letras su ensayo sobre Calder&oacute;n. El libro de ensayos de Szondi puede ponerse aparte y ser considerado como central en las preocupaciones de Guti&eacute;rrez Girardot, por el lugar que ocupa en los estudios del romanticismo alem&aacute;n, pues Szondi -el gran conocedor, entre otros, de Benjamin, quien se quit&oacute; la vida a los cuarenta a&ntilde;os en 1971- fue el renovador de la interpretaci&oacute;n de la est&eacute;tica rom&aacute;ntica, de Goethe y Schiller a Friedrich Schlegel. Los dos vol&uacute;menes de Allemann -el disc&iacute;pulo de Emil Staiger, doctorado con una tesis sobre H&oacute;lderin y Heidegger y profesor en Bonn-, traducidos en Estudios alemanes, son la expresi&oacute;n del cr&iacute;tico inusitadamente erudito, de expresi&oacute;n vigorosa, nerviosa, certera, que seduce y conmociona, entusiasta al hablar de Hesse, H&oacute;lderlin, Nietzsche (As&iacute; <i>habl&oacute; Zaratustra </i>es &quot;&#91;...&#93; una parodia del evangelio cristiano&quot;), Rilke, Kafka, Celan o Nelly Sachs. Contrasta, en fin, la selecci&oacute;n de Schadewaldt, sobrios estudios de la tradici&oacute;n cl&aacute;sica, de la figura de Virgilio, por ejemplo, y el retrato de su maestro, quien raudo y erguido se desplazaba en bicicleta por Berl&iacute;n, &quot;con su pedalear soberano&quot;, Karl Reinhardt. La traducci&oacute;n y publicaci&oacute;n de estas obras cr&iacute;ticas de gran rango son un programa abierto y estimulante para los estudios literarios en nuestros pa&iacute;ses -propuesta que no tuvo eco-, pero, a la vez, reverberaci&oacute;n de los temas, autores y problemas favoritos del cr&iacute;tico colombiano.</p>     <p>En estas obras se entreveran los temas, problemas y concep-tualizaciones poetol&oacute;gicas dominantes de sus trabajos cr&iacute;ticos, y la lectura atenta de ellos puede dar claves para comprender, por ejemplo, una obra que se est&aacute; gestando lentamente en esta d&eacute;cada <i>-Modernismo-, </i>que es s&iacute;ntesis y culmen. En este programa de cr&iacute;tica literaria, esbozado por Estudios alemanes, se pone de presente que el dominio de una parcela literaria grande -como lo es la alemana, de Goethe al expresionismo, pasando por el poeta Nietzsche- es tambi&eacute;n el dominio de su cr&iacute;tica m&aacute;s penetrante. Esta actualizaci&oacute;n de los autores y libros m&aacute;s se&ntilde;alados en la academia alemana de esas d&eacute;cadas es la expresi&oacute;n cabal de los prop&oacute;sitos de la colecci&oacute;n -como se anot&oacute;-, y de ellos se derivan temas y problemas de la fundamentaci&oacute;n que hacen contrapeso o, si se quiere, enriquecen, los autores m&aacute;s corrientemente usados en nuestros &aacute;mbitos universitarios, por lo com&uacute;n atrancados en una bibliograf&iacute;a obsoleta y en un horizonte de autores muy limitado.</p>     <p>Tal vez se caiga en una injusticia al no nombrar otros autores traducidos, cuya omisi&oacute;n desdibuja la obra de los editores y traductores latinoamericanos, pero esta rese&ntilde;a breve deja espacio solo para mencionar los nombres de Gottfried Benn, Martin Walser, Theodor Schieder, Werner Becker, Walter Biemel, Niklas Luhmann, Richard Alewyn, Wolfgang Mommsen, Hans Freyer, Helmut Schelsky, Rolf Schroers, Bernd Neumann, entre otros muchos m&aacute;s, que encontraron un espacio y una atenci&oacute;n en la colecci&oacute;n. Ser&iacute;a innecesario quejarse por el descuido en que ha ca&iacute;do la atenci&oacute;n de Estudios alemanes, porque la presencia de estas obras en la, por dem&aacute;s, escasa bibliograf&iacute;a alemana en lengua espa&ntilde;ola estimula a volver sobre ellas, a disfrutarlas, aprovecharlas y sacar las consecuencias de estas lecciones y este compromiso con el mundo intelectual latinoamericano. Lo insoslayable no radica en este abandono, sino en la palpitante actualidad de esta colecci&oacute;n.</p>     <p><b>L</b><b>as </b><b><i>Vorlesvngen. </i></b><b>el continente ignoto de sus lecciones magistrales</b></p>     <p>Las <i>Vorlesungen, </i>es decir, las lecciones magistrales que dict&oacute; Rafael Guti&eacute;rrez Girardot durante veintid&oacute;s a&ntilde;os como profesor titular de Hispan&iacute;stica de la Universidad de Bonn (1970-1992), forman parte del cap&iacute;tulo m&aacute;s desconocido y quiz&aacute;, desde cierto aspecto, el m&aacute;s fascinante de su extensa obra cr&iacute;tica. Comprenden este cap&iacute;tulo, pues, 23 <i>Vorlesungen </i>conservadas en su archivo personal, las cuales pueden contener cerca de 2500 p&aacute;ginas redactadas en alem&aacute;n. Estas <i>Vorlesungen </i>son la fuente de mayor significaci&oacute;n de su trabajo profesoral. Ellas est&aacute;n impregnadas de esp&iacute;ritu pedag&oacute;gico, del &aacute;nimo de trasmitir al estudiantado alem&aacute;n la cultura literaria de Espa&ntilde;a e Hispanoam&eacute;rica. Estas <i>Vorlesungen </i>est&aacute;n cruzadas de un aire de irreverencia que juega con la del ambiente estudiantil radicalizado de esos a&ntilde;os. Ellas son como una constante provocaci&oacute;n a los provocadores, un desaf&iacute;o elegante y erudito al esp&iacute;ritu de revuelta juvenil, al <i>hippismo, </i>a la izquierda leninista, al feminismo, y en general, al clima del 68.</p>     <p>Las <i>Vorlesungen </i>est&aacute;n, pues, empapadas de los est&iacute;mulos de su &eacute;poca, pero no son alegato encendido contra esto o aquello puntual. No son simples reacciones a la historia. Son ellas, m&aacute;s bien, un esfuerzo de valent&iacute;a intelectual por rechazar los presupuestos estudiantiles de una Alemania que ve a Am&eacute;rica Latina como folclore, como ocasi&oacute;n para evadir y proyectar sus problemas. Las <i>Vorlesungen </i>delatan ese di&aacute;logo apasionado del placer de la instigaci&oacute;n frente al estudiantado alem&aacute;n, no para exaltar las peculiaridades de lo americano frente a lo europeo, como es corriente, sino de poner de presente el exotismo europeo como parte de su complejo de superioridad y su inconsciente imperialismo cultural. Am&eacute;rica Latina es ocasi&oacute;n, en estas <i>Vorlesungen, </i>para esos encuentros dif&iacute;ciles. En alguna l&iacute;nea de cierre de una de las <i>Vorlesungen </i>(&quot;El ensayo hisp&aacute;nico en el siglo XIX&quot;) escribe: &quot;Pero con ello estar&iacute;amos top&aacute;ndonos con un cap&iacute;tulo de la historia cultural alemana que nada tiene que ver con el ensayo de la lengua espa&ntilde;ola. Es un cap&iacute;tulo que se podr&iacute;a proveer con este r&oacute;tulo: 'Sobre la necesidad de los alemanes de la locuacidad ex&oacute;tica'&quot;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Todas las <i>Vorlesungen </i>de Guti&eacute;rrez Girardot est&aacute;n in&eacute;ditas y no han sido traducidas al espa&ntilde;ol. Este es, pues, el primer intento de acercamiento a estas fascinantes p&aacute;ginas. Ellas delatan no solo este esp&iacute;ritu pol&eacute;mico, de broma provocadora, sino de algo fundamental y que justifica esa broma liberadora que no es simple injuria. A ellas las caracterizan notas que son propias de la tarea cr&iacute;tica de Guti&eacute;rrez Girardot, pero que aqu&iacute; toman un cariz dife-renciador. La erudici&oacute;n indiscutible sobre la literatura espa&ntilde;ola e hispanoamericana desde el Siglo de Oro hasta finales del siglo XX; la comprensi&oacute;n, como en un solo proceso hist&oacute;rico-cultural, de la unidad de las literaturas espa&ntilde;ola e hispanoamericana; las consecuencias comunes para estas dos literaturas hermanas, de la Contrarreforma; las limitaciones de la lengua y de la literatura del mundo hisp&aacute;nico frente a las literaturas europeas; las relaciones complejas entre la literatura, la sociedad y las instituciones sociales que sirven de mediadoras entre el escritor y sus productos; la mirada inquieta del detalle que combina con el panorama que se mueve en los &uacute;ltimos cinco siglos; el distanciamiento cr&iacute;tico contra el chauvinismo o nacionalismo de la historiograf&iacute;as literarias; la fundamentaci&oacute;n filos&oacute;fica que reta la simple estil&iacute;stica como m&eacute;todo cr&iacute;tico; las concatenaciones y las asociaciones inesperadas entre los escritores, entre las corrientes y entre los fen&oacute;menos; el exigente rasero universal para juzgar nuestras literaturas; la iron&iacute;a que resulta de esta m&uacute;ltiple capacidad de entablar estos inusitados <i>shocks </i>epist&eacute;micos -si se nos permite el rebuscamiento-; la renuncia expresa a jergas o a adoptar modas terminol&oacute;gicas.</p>     <p>Estos atributos comunes de la cr&iacute;tica de Guti&eacute;rrez Girardot cobran un especial acento en las <i>Vorlesungen. </i>Este tal vez se puede atribuir al hecho de que fueron escritas en alem&aacute;n. Acaso se pueda admitir ello parcialmente, pero sobre la afirmaci&oacute;n de que las <i>Vorlesungen </i>ostentan un dominio de la prosa alemana, de la sem&aacute;ntica y sintaxis de la lengua alemana admirable. El estilo sobrio, conciso y pedag&oacute;gico de las <i>Vorlesungen </i>procede de la naturaleza del g&eacute;nero acad&eacute;mico en que fueron escritas, es decir, ellas demandan de s&iacute; un especial atributo comunicativo -el de la lectura en voz alta ante un estudiantado universitario- que se resume en la claridad. La claridad, el an&aacute;lisis pormenorizado, la fluidez sencilla, en la forma de un relato para j&oacute;venes: &quot;Érase una vez...&quot;. Ese &quot;&eacute;rase&quot; tiene un tono de hechizo y encanto de quien con magistral tino introduce un problema cr&iacute;tico-literario con seguridad. La misma ausencia casi total de citas de las <i>Vorle-sungen, </i>la misma limitaci&oacute;n de teor&iacute;as expl&iacute;citamente citadas, son recursos administrados a conciencia. Las <i>Vorlesungen </i>son, pues, un g&eacute;nero acad&eacute;mico-universitario; para Guti&eacute;rrez, un arma de exquisita factura.</p>     <p>Se podr&iacute;a agregar que no existe en la historia intelectual de la lengua espa&ntilde;ola una experiencia como estas <i>Lecciones: </i>una compenetraci&oacute;n tan &iacute;ntima de la lengua alemana como veh&iacute;culo de nuestra comprensi&oacute;n y del fuerte lazo de comprendernos como una unidad cultural; es decir, de hacer de la lengua alemana -la lengua profesoral alemana- una especie de lengua franca para unir los retazos dispersos de la literatura en lengua espa&ntilde;ola que el nacionalismo o chauvinismo han querido y deseado ver sueltos y ajenos. Si ayer fue el estudiante alem&aacute;n quien tuvo ocasi&oacute;n de escuchar estas lecciones a viva voz en la Universidad de Bonn, hoy somos nosotros los privilegiados de interpretarlas como est&iacute;mulo y esperanza cultural, como ejemplo acad&eacute;mico y placer intelectual.</p>     <p>Estas <i>Vorlesungen </i>rompen o -t&aacute;citamente- se proponen distanciarse de la cultura intelectual de invernadero en que ha arribado la cr&iacute;tica universitaria de nuestros pa&iacute;ses. Estil&iacute;sticamente son un avance porque tratan de dar un aliento nuevo a la prosa escrita por medio del lenguaje hablado acad&eacute;mico. Es literatura ensa-y&iacute;stica para leer, para dejarse mecer en el ritmo interno del o&iacute;do educado en las aulas universitarias. La renuncia al esoterismo intricado de las terminolog&iacute;as y el recurso de la repetici&oacute;n o reiteraci&oacute;n encadenada de los datos y los conceptos son parte de esa recuperaci&oacute;n de las fuentes del entendimiento com&uacute;n y, por eso, desafiante propuesta a las modas acad&eacute;micas. Por eso son tambi&eacute;n estas <i>Vorlesungen, </i>en su sustancia, parte de la est&eacute;tica pros&iacute;stica de la lengua espa&ntilde;ola y una propuesta para rejuvenecer nuestra cultura intelectual. Son un dedo de luz y agua fresca en medio de la disputa necia por la falsa estilizaci&oacute;n te&oacute;rica de minor&iacute;as aisladas en un clima est&eacute;ril y embotado. Son ellas, pues, lo que debe ser todo lenguaje liberador: comunidad de entendimiento, fraternidad de ideas, ruptura contra el lugar com&uacute;n.</p>     <p>Las <i>Vorlesungen </i>versan sobre &quot;La literatura espa&ntilde;ola del Siglo de Oro&quot;, &quot;La l&iacute;rica de Quevedo&quot;, &quot;Calder&oacute;n de la Barca&quot;, &quot;El ensayo en el mundo de lengua espa&ntilde;ola del siglo XIX&quot;, &quot;La elocuencia hisp&aacute;nica en el siglo XIX&quot;, &quot;El Romanticismo espa&ntilde;ol&quot;, &quot;Los 'Episodios Nacionales' de Gald&oacute;s&quot;, &quot;El problema del Modernismo&quot;, &quot;Rub&eacute;n Dar&iacute;o y el Modernismo&quot;, &quot;La literatura en el mundo hisp&aacute;nico finisecular&quot;, &quot;La l&iacute;rica espa&ntilde;ola del XX&quot;, &quot;La novela latinoamericana del presente&quot;, &quot;La narrativa de Clar&iacute;n&quot;, &quot;Antonio Machado&quot;, &quot;Jos&eacute; Ortega y Gassett&quot; y &quot;Jorge Luis Borges&quot;, entre otras. Cada una de ellas corresponde a un semestre y comprende unas 12 a 15 secciones de 11 a 12 p&aacute;ginas tipogr&aacute;ficas.</p>     <p>Doy muestra, finalmente, de la Conclusi&oacute;n de la <i>Vorlesung </i>sobre el ensayo hisp&aacute;nico en el siglo XIX:</p>     <blockquote>    <p>Con Clar&iacute;n en Espa&ntilde;a y Manuel Gonz&aacute;lez Prada en Am&eacute;rica Latina el proceso de la formaci&oacute;n del g&eacute;nero ensayo alcanza un punto culminante. Esto no quiere decir que no hubo otros ensayistas que como la condesa Pardo Baz&aacute;n en Espa&ntilde;a o Eugenio Mar&iacute;a de Hostos de Puerto Rico en Am&eacute;rica Latina -para mencionar solo dos m&aacute;s-, no hayan contribuido esencialmente al ensayo. Pero Clar&iacute;n y Gonz&aacute;lez Prada le concedieron al ensayo una configuraci&oacute;n que no ha encontrado m&aacute;s tarde un sucesor de igual significaci&oacute;n. La pol&eacute;mica que caracteriza a Larra y a Sarmiento, se convierte en Clar&iacute;n y en Gonz&aacute;lez Prada en s&aacute;tira; pero la s&aacute;tira que en otros corre el peligro de convertirse en panfleto, se convierte en ellos en obra de arte que re&uacute;ne cr&iacute;tica del lenguaje y configuraci&oacute;n art&iacute;stica, conocimiento comprensivo y ataque certero. En Gonz&aacute;lez Prada es especialmente determinante el efecto del p&uacute;blico en un sentido literario y pol&iacute;tico &#91;...&#93; Ni Gonz&aacute;lez Prada ni Clar&iacute;n atacan a una determinada persona, o mejor, a un grupo determinado de personas, porque los consideren como enemigos personales, sino porque encuentran en ellos vicios e idiotez, maldad que no corresponde a las aspiraciones que representan, y que enga&ntilde;an y pervierten a la sociedad. Como todo sat&iacute;rico de gran rango, como Quevedo y Karl Kraus, son Clar&iacute;n y Gonz&aacute;lez Prada adem&aacute;s, primero que todo, moralistas. Pero mientras Clar&iacute;n hace contraer su moralidad a la cr&iacute;tica social en su novela <i>La Regenta </i>y con ello se satisface a desarrollarla en un terreno est&eacute;tico, es decir, renuncia a las consecuencias pol&iacute;ticas de esta moralidad, Gonz&aacute;lez Prada saca todas las consecuencias de su moralidad -concepci&oacute;n moral y racional que sirve de base a sus demandas por la justicia y la rectitud- e intenta hacerla pol&iacute;ticamente efectiva. Si bien Gonz&aacute;lez Prada ataca a sus contempor&aacute;neos pol&iacute;ticos, a&uacute;n hoy tienen estos ataques actualidad, porque sus ataques sobreviven -se podr&iacute;a decir trascienden- a la ocasi&oacute;n inmediata en el sentido de que su intenci&oacute;n fue la de introducir la moralidad en la pol&iacute;tica como primer paso para hacer de la moral el fundamento de la pol&iacute;tica &#91;...&#93; Pero ello signific&oacute; que Gonz&aacute;lez Prada deb&iacute;a liberarse de las representaciones morales que hasta ese momento hab&iacute;an acu&ntilde;ado al mundo hisp&aacute;nico, es decir, liberarse de las limitaciones condicionadas cat&oacute;licamente de la moral sexual. No solo el ataque contra la encarnaci&oacute;n de la inmoralidad en la pol&iacute;tica, sino la revoluci&oacute;n de las representaciones morales dominantes hasta ese momento en el mundo hisp&aacute;nico era ya un desaf&iacute;o pol&iacute;tico radical. Gonz&aacute;lez Prada logr&oacute; lo que la historia del ensayo hisp&aacute;nico en el siglo XIX se propuso: que el intelectual y el ensayo literario -la obra de arte como portadora de una exhortaci&oacute;n pol&iacute;tica a la moral- se convirtieran en un poder efectivo pol&iacute;ticamente. No efectivo en el sentido ingenuo de que el intelectual vigoriza la palabra pero sin una concreta participaci&oacute;n en el poder, poder que podr&iacute;a cambiar las relaciones pol&iacute;ticas y sociales. Efectivo pol&iacute;ticamente en el sentido de que el intelectual toma el papel de la opini&oacute;n p&uacute;blica, que lleva a la conciencia p&uacute;blica el estado inmoral de las relaciones sociales y pol&iacute;ticas y pone en tela de juicio la inmoralidad pol&iacute;tica. Pero no lo hace como agitador; su obra literaria no fue su medio de agitaci&oacute;n y propaganda, sino que sirvi&oacute; al desenmascaramiento de la mentira moral del pol&iacute;tico, al que opone &eacute;l su ideal moral, su raz&oacute;n y su amor a la verdad incondicional &#91;...&#93; Un ejemplo de esta toma de posici&oacute;n pol&iacute;tica-moral de Gonz&aacute;lez Prada es su libro <i>Bajo el oprobio, </i>que se public&oacute; p&oacute;stumamente en 1933, y que conten&iacute;a ensayos de los a&ntilde;os 1914 y 1915. Gonz&aacute;lez Prada publica los primeros ensayos en el peri&oacute;dico <i>La Lucha, </i>que r&aacute;pidamente fue prohibido. El art&iacute;culo conductor de este peri&oacute;dico -que anunciaba su intenci&oacute;n y los otros ensayos-, dec&iacute;a: &quot;Venimos a luchar por los derechos del ciudadano contra las embestidas del bruto. Entre los orangutanes pueden reinar el estacazo y el mordisco, entre los salvajes se concibe la trampa y la flecha; entre los hombres civilizados no cabe m&aacute;s imperio que el de la raz&oacute;n y la justicia. Invocar esa raz&oacute;n y esa justicia, encararse a los tiranuelos de &oacute;pera bufa, valerse de todos los medios posibles para lavar la ignominia de un r&eacute;gimen africano, es hoy el deber ineludible de los que no han perdido la dignidad ni la vergüenza&quot; &#91;...&#93; La influencia de Gonz&aacute;lez Prada en la vida cultural y pol&iacute;tica del Per&uacute; fue considerable. Fortaleci&oacute; y estimul&oacute; corrientes pol&iacute;ticas y literarias que procuraron la emancipaci&oacute;n de los ind&iacute;genas y las mujeres y contribuy&oacute; en forma esencial a una transformaci&oacute;n de la vida literaria, que en el siglo XX produjo dos grandes figuras peruanas de la literatura en la lengua espa&ntilde;ola: Jos&eacute; Carlos Mari&aacute;tegui con sus <i>7 ensayos de interpretaci&oacute;n de la realidad peruana </i>(1927) y C&eacute;sar Vallejo, uno de los m&aacute;s grandes poetas de la lengua espa&ntilde;ola en el siglo XX &#91;...&#93; En Espa&ntilde;a, la influencia de Clar&iacute;n fue m&iacute;nima. El descalabro del Imperio Espa&ntilde;ol en el a&ntilde;o 1898 dirigi&oacute; la atenci&oacute;n a las circunstancias pol&iacute;ticas y culturales que hab&iacute;an hecho posible esta derrota. Como Jos&eacute; Enrique Rod&oacute; en Am&eacute;rica Latina, se ocuparon ensayistas como Miguel de Unamuno y Jos&eacute; Mart&iacute;nez Ruiz &quot;Azor&iacute;n&quot;, y m&aacute;s tarde Jos&eacute; Ortega y Gasset con el tema de la derrota espa&ntilde;ola. Pero tambi&eacute;n como Rod&oacute;, amplificaron &eacute;stos la tem&aacute;tica de la literatura ensay&iacute;stica en el sentido de que echaron mano de la filosof&iacute;a y la sociolog&iacute;a, de la cr&iacute;tica cultural y de la historia. Por razones que est&aacute;n relacionadas con la industria editorial pero tambi&eacute;n con el p&uacute;blico lector, el ensayo fue en la primera cuarta parte del siglo XX el &uacute;nico medio con el que se logr&oacute; intermediar entre la ciencia moderna -no las ciencias naturales-y un p&uacute;blico relativamente amplio. El ensayo cum    pli&oacute; con ello una funci&oacute;n esencial, es decir, formar a un p&uacute;blico b&aacute;sicamente inculto o medio culto -que no hab&iacute;a tenido o no quer&iacute;a tener acceso a la ciencia-, e interesar a ese p&uacute;blico en la cultura, y con ello estimular la cultura lectora, como Ortega y Gasset lo afirm&oacute; en 1932 para Espa&ntilde;a: en el pr&oacute;logo a la primera edici&oacute;n de sus obras completas dijo que Espa&ntilde;a era una naci&oacute;n vulgar, que no se interesaba en el curso de pensamientos complejos, que por tanto deber&iacute;a aprender del fil&oacute;sofo a ser un rey en la plaza p&uacute;blica. Pero esta edici&oacute;n para educar a la sociedad vulgar y para formar en la cultura y en el pensamiento, tomaba del ensayo el filo pol&eacute;mico y pol&iacute;tico. Con pocas excepciones, se sustrajo el ensayo hisp&aacute;nico de la pol&iacute;tica inmediata. Esta despolitizaci&oacute;n del ensayo que se logr&oacute; bajo la influencia de Ortega y Gasset (luego de su retiro de la pol&iacute;tica hizo Ortega y Gasset pol&iacute;tica en la configuraci&oacute;n de una filosof&iacute;a de la historia romana), corresponde a una creciente racionalizaci&oacute;n de la sociedad, que tiene por consecuencia la pol&iacute;tica como profesi&oacute;n, es decir, en donde hacen pol&iacute;tica solo los profesionales de la pol&iacute;tica, literatura solo los profesionales de la literatura o ciencia solo los profesionales de la ciencia. Ensayos como los de Larra, Sarmiento, Montalvo o Gonz&aacute;lez Prada, para quienes pol&iacute;tica, literatura y ciencia formaban una unidad en el sentido del saber, son muy dif&iacute;ciles de encontrar en la ensay&iacute;stica de la lengua espa&ntilde;ola del siglo XX. Es posible que un lector alem&aacute;n de Octavio Paz ponga en duda este aserto y pueda aducir como ejemplo el curioso libro <i>El laberinto de la soledad </i>(1952). Pero con ello estar&iacute;amos top&aacute;ndonos con un cap&iacute;tulo de la historia cultural alemana que nada tiene que ver con el ensayo de la lengua espa&ntilde;ola. Es un cap&iacute;tulo que se podr&iacute;a proveer con este r&oacute;tulo: &quot;Sobre la necesidad de los alemanes de la locuacidad ex&oacute;tica&quot;<sup>13</sup>.</p></blockquote>     <p><b>B</b><b>alance preliminar</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De los documentos o series de fuentes examinadas se infiere sin mayor dificultad el amplio espectro expresivo del joven cr&iacute;tico Guti&eacute;rrez Girardot, las tareas cr&iacute;ticas que se impuso desde sus primeros a&ntilde;os de aprendizaje del oficio intelectual como ensayista, la dimensi&oacute;n filos&oacute;fico-literaria universal -colombiana, hispanoamericana, espa&ntilde;ola y alemana- de sus intereses tempranos, las relaciones intelectuales y los v&iacute;nculos de amistad que entabl&oacute; ya en esos a&ntilde;os, muchos de los cuales ser&aacute;n duraderos -hasta su fallecimiento en 2005-, los escenarios intelectuales y laborales internacionales en que particip&oacute; y que contribuyeron a darle su nota cosmopolita, y la selecci&oacute;n, en fin, de los maestros en torno a cuyas obras y figuras fue modelando las suyas. Esta amplia constelaci&oacute;n de situaciones y personajes, instituciones y oportunidades, emergen con una vida nueva de las fuentes tratadas. El car&aacute;cter din&aacute;mico de su obra cr&iacute;tica queda presente; no fue ella, como no es ninguna en sentido estricto, un caso de generaci&oacute;n espont&aacute;nea. Por el contrario, fue el producto de una tensi&oacute;n intelectual construida con perseverancia y honestidad desde sus cimientos hasta sus &aacute;pices, en una forma de escalada en la que la c&uacute;spide es a la vez el punto de nuevas metas. El amplio horizonte tambi&eacute;n muestra los caminos recorridos, las cuestas, por as&iacute; decirlo, salvadas y las aventuras in&eacute;ditas y tropiezos sin desmayos que la hicieron signo diferencial en la producci&oacute;n intelectual nacional y nota distintiva en la cr&iacute;tica continental.</p>     <p>De la participaci&oacute;n de Guti&eacute;rrez Girardot en <i>Cuadernos Hispanoamericanos </i>de Madrid y sus primeros encuentros epistolares con Reyes a las <i>Vorlesungen </i>en la Universidad de Bonn median dos d&eacute;cadas largas. Es lo que va del aprendizaje al magisterio. Todav&iacute;a quedan algunas lagunas por resolver. Mientras tanto, la figura intelectual de Guti&eacute;rrez Girardot queda enriquecida, as&iacute; al relievarla, no solo por los textos que le son m&aacute;s representativos, a saber: <i>La imagen de Am&eacute;rica de Alfonso Reyes </i>(1955), <i>Jorge Luis Borges: un ensayo de interpretaci&oacute;n </i>(1959), <i>Nietzsche y la filolog&iacute;a cl&aacute;sica </i>(1966), <i>Poes&iacute;a y prosa en Antonio Machado </i>(1969) y <i>Modernismo </i>(1983). Por el contrario: su obra cr&iacute;tica se ve emerger de los contextos e instituciones en que se involucra y participa activamente. Ellos son las revistas, la vida diplom&aacute;tica, la amistad epistolar-intelectual, la edici&oacute;n y las traducciones y la c&aacute;tedra universitaria. Cada uno de estos escenarios de la vida intelectual ejerce una determinada relaci&oacute;n de incidencias rec&iacute;procas e inusitadas. Estos escenarios no act&uacute;an en una determinada relaci&oacute;n causal o un&iacute;voca, m&aacute;s bien, se ofrecen como expectativas y oportunidades, como tejidos de puntadas en zigzag. Los examinados, entre otros, son algunos escenarios que habr&iacute;a que explorar un paso adelante para llegar a tener un m&aacute;s consistente panorama de los modos y las formas, los compromisos, las renuncias y los fracasos en que se labraron sus proyectos. Esta tarea es, pues, inicial, y mientras no se tengan suficientemente rastreadas y ponderadas en conjunto estas fuentes de la vida intelectual y otras complementarias -pienso en su participaci&oacute;n en peri&oacute;dicos como <i>Avanzada </i>o <i>El Tiempo, </i>su vida en el Colegio Guadalupano de Madrid, su hoja de estudiante en la Universidad de Friburgo, sus relaciones con el mundo de la revista alemana <i>Merkur, </i>entre otras- no se puede llegar a una mejor y m&aacute;s provechosa investigaci&oacute;n. Es decir, mientras tanto, nos hablar&aacute; Guti&eacute;rrez Girardot como entre fracciones titilantes de una vida m&aacute;s plena de sentido intelectual.</p> <HR>     <P><b>Pie de Pagina</b></P>     <p><a name="n*"></a><a href="#n_*"><sup>*</sup></a>Este art&iacute;culo es la continuaci&oacute;n del trabajo de investigaci&oacute;n realizado durante el a&ntilde;o sab&aacute;tico (2010) -Archivo de Rafael Guti&eacute;rrez Girardot- y hace parte de la Estrategia para la Sostenibilidad 2011-2012, otorgada al Grupo de Estudios de Literatura y Cultura Intelectual Latinoamericana (GELCIL) por el CODI de la Universidad de Antioquia.</p>      <p><a name="n1"></a><a href="#n_1"><sup>1</sup></a>&nbsp;Este tema de Am&eacute;rica como Nuevo Mundo -como invenci&oacute;n, no como descubrimiento- es desarrollado ampliamente por Guti&eacute;rrez Girardot en una conferencia in&eacute;dita titulada &quot;Cr&oacute;nica de Indias&quot;. Archivo de Rafael Guti&eacute;rrez Girardot, Universidad Nacional de Colombia.</p>     <p><a name="n2"></a><a href="#n_2"><sup>2</sup></a>&nbsp;Su dominio del idioma alem&aacute;n lo llev&oacute; a censurar traducciones de Borges.</p>     <p><a name="n3"></a><a href="#n_3"><sup>3</sup></a> Las cartas se encuentran en la Casa Alfonsina (Ciudad de M&eacute;xico), de donde se tomaron directamente las citas. Hay una reciente edici&oacute;n de Adolfo Caicedo, publicada en Siglo del Hombre Editores.</p>      <p><a name="n4"></a><a href="#n_4"><sup>4</sup></a> Las cartas fueron remitidas al autor por la bibliotecaria Svensson y la Dra. Guti&eacute;rrez Girardot. Se encuentran en proceso de publicaci&oacute;n, bajo su orientaci&oacute;n, por Siglo del Hombre Editores.</p>     <p><a name="n5"></a><a href="#n_5"><sup>5</sup></a> Los cuatro informes culturales y el informe pol&iacute;tico, aqu&iacute; sucintamente comentados, fueron tomados por el autor de las carpetas de Diplom&aacute;ticas y Consulares (Embajada de Colombia en Alemania, 1955-1965) del Archivo General de la Naci&oacute;n, Bogot&aacute;. Se encuentran tambi&eacute;n en prensa en Siglo de Hombre Editores.</p>     <p><a name="n6"></a><a href="#n_6"><sup>6</sup></a> La colecci&oacute;n &quot;Estudios Alemanes&quot;, dirigida por Ernesto Garz&oacute;n Vald&eacute;s y Guti&eacute;rrez Girardot, lleg&oacute; a tener m&aacute;s de cien t&iacute;tulos. Entre ellos se destacan las primeras traducciones que se hicieron, a partir de 1965, de Benjamin, Habermas, Adorno, Benn, Droysen, Allemann, Szondi, Friedrich, Brunner, Schadewaldt, y muchos m&aacute;s. La dependencia oficial alemana <i>Inter Nationes </i>financiaba el proyecto.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="n7"></a><a href="#n_7"><sup>7</sup></a> Guti&eacute;rrez Girardot mantuvo una nutrida y muy desembarazada correspondencia con Murena durante unos buenos a&ntilde;os. En ella se sigue el desarrollo de la vida de la colecci&oacute;n en este primer ciclo y, de paso, se revelan detalles, como por ejemplo, c&oacute;mo intercede el editor argentino para publicar <i>Nietzsche y la filolog&iacute;a cl&aacute;sica </i>(Eudeba) y su recepci&oacute;n en Argentina: fue admirada por Rodolfo Mondolfo. Luego hubo una ruptura con Murena por razones a&uacute;n no claras.</p>     <p><a name="n8"></a><a href="#n_8"><sup>8</sup></a> En <i>e-mail </i>de Garz&oacute;n Vald&eacute;s del 9 de mayo de 2010 dice: &quot;La idea de esta colecci&oacute;n naci&oacute; efectivamente en 1964, en Bonn, a ra&iacute;z de conversaciones con Rafael Guti&eacute;rrez Girardot (en aquel entonces agregado cultural de Colombia), H&eacute;ctor A. Murena y yo (en aquel entonces agregado cultural de Argentina). Murena nos puso en contacto con Victoria Ocampo y la editorial Sur. La idea era presentar al p&uacute;blico de habla castellana la obra de una serie de autores desconocidos en esas latitudes pero que nos parecieron importantes desde el punto de vista filos&oacute;fico y hasta pol&iacute;tico. Desde el punto de vista editorial la empresa no fue nunca muy exitosa (ello explica el continuo cambio de editoriales). Como los autores eran desconocidos para los editores, no tuvieron nunca mayor inter&eacute;s en la colecci&oacute;n. Tampoco la burocracia alemana (que financiaba este proyecto) comprendi&oacute; su importancia y un buen d&iacute;a un bur&oacute;crata de Inter Nationes-Goethe Institut decidi&oacute; dar por terminada esta colecci&oacute;n&quot;. A ello agreg&oacute; estos comentarios de Estudios alemanes: 1. Fernando Savater: &quot;La deuda m&aacute;s profunda e imborrable la tenemos los que entonces fuimos j&oacute;venes con las ediciones de los pa&iacute;ses hermanos del otro lado del Atl&aacute;ntico &#91;...&#93; gracias a Sur le&iacute;mos la <i>Dial&eacute;ctica del Iluminismo </i>de Adorno y Horkheimer, los primeros ensayos de Walter Benjamin y otros pensadores alemanes relevantes, en las traducciones de H. Murena: &iquest;qu&eacute; habr&iacute;a sido de nosotros sin ellas?&quot; (Savater, 1996, pp. 8-13). 2. Jos&eacute; Mar&iacute;a Mardones: &quot;V&iacute;a Argentina nos llegaron otras obras fundamentales de Horkheimer, Adorno y Habermas en la colecci&oacute;n de 'Estudios Alemanes', admirablemente orientada por E. Garz&oacute;n Vald&eacute;s y R. Guti&eacute;rrez Girardot&quot; (Mardones, 1990, pp. 131-138). 3. Revista <i>Eco </i>(Bogot&aacute;), mayo de 1980, n&deg; 223, pp. 111-112: &quot;Tras una prolija selecci&oacute;n, se publican obras de los m&aacute;s importantes pensadores autores de la actualidad. Est&aacute;n aqu&iacute; representadas todas las corrientes de la moderna sociolog&iacute;a, la filosof&iacute;a y las ciencias del esp&iacute;ritu. En 'Estudios Alemanes' se publicaron por primera vez en un idioma latino las obras de la 'Escuela de Francfort', al igual que libros de Herbert Marcuse, Helmut Schelsky, Max Horkheimer y Alexander Mitscherlich, para s&oacute;lo mencionar algunos de los nombres m&aacute;s importantes de la filosof&iacute;a y la sociolog&iacute;a alemanas de la postguerra&quot; (Eco, 1980, p. 111).</p>     <p><a name="n9"></a><a href="#n_9"><sup>9</sup></a> El leninismo marc&oacute; decisivamente el marxismo de esas d&eacute;cadas. Hasta hoy, en todas sus variantes, desde la comunista sovi&eacute;tica, las mao&iacute;stas y la trotskista, se rinde un culto incondicional a la figura de Lenin. Un estudio de sus publicaciones documentan suficientemente este dogmatismo. Ocho de junio, una editorial mao&iacute;sta de Medell&iacute;n, public&oacute;, por ejemplo, doce tomos de <i>Obras </i>de Stalin.</p>     <p><a name="n10"></a><a href="#n_10"><sup>10</sup></a> Se podr&iacute;a llamar la atenci&oacute;n sobre tres ensayos de Guti&eacute;rrez Girardot acerca de Benjamin. En &quot;Walter Benjamin y sus afinidades electivas&quot; (1994), ensayo en el que se centra la atenci&oacute;n en las afinidades intelectuales entre Benjamin y dos intelectuales conservadores -Carl Schmitt (constitucionalista del nazismo) y Max Kommerell (procedente del c&iacute;rculo de Stephan George y autor de un importante libro sobre Lessing y Arist&oacute;teles)-, y en el que arriba a la conclusi&oacute;n de la indecisi&oacute;n ambivalente del intelectual en medio de una &eacute;poca de transici&oacute;n y de indecisiones entre la utop&iacute;a y la revoluci&oacute;n. Luego cabr&iacute;a se&ntilde;alar su ensayo m&aacute;s temprano -de mediados de los sesentas-, &quot;Presentaci&oacute;n de Walter Benjamin&quot; (publicado en <i>El fin de la filosof&iacute;a y otros ensayos, </i>1968), en el que busca la peculiaridad de la ensay&iacute;stica de Benjamin entre la ciencia, la filosof&iacute;a y el arte, que asegura su compleja estructura de la percepci&oacute;n, y la experiencia de tono anti-positivista y de superaci&oacute;n del historicismo decimon&oacute;nico (ruptura con la causalidad de tipo rankeano). Y un tercero, el que aqu&iacute; reproducimos, &quot;Presentaci&oacute;n de Benjamin&quot;, que fue enviado al cr&iacute;tico uruguayo Ángel Rama en 1973 (in&eacute;dito) y que se centra en la caracterizaci&oacute;n de la dial&eacute;ctica benjamiana y su modo d&uacute;ctil de entablar las intermediaciones entre la literatura y la sociedad, m&aacute;s all&aacute; y en contra de la desdialectizaci&oacute;n de la tradici&oacute;n marxista que arranca con Engels y concluye con Stalin (o en la cr&iacute;tica literaria, con Mehring y Luk&aacute;cs). Benjamin, con su conocimiento del detalle erudito y de la perspectiva de gran aliento, condensa, hace romper el <i>continuum </i>de la historia, toma de las manos la &quot;cosa vivida&quot;, revive lo comprendido; es el partisano intelectual, antiburgu&eacute;s que rescata la tradici&oacute;n cl&aacute;sica burguesa, porque la burgues&iacute;a la ha petrificado como patrimonio y hecho ornamento para ponerle un palo a la rueda de la historia; es el desclasado discreto y nost&aacute;lgico del juda&iacute;smo que se identifica en el potencial movimiento ut&oacute;pico que no es mec&aacute;nico ni vulgar materialismo hist&oacute;rico, ni fascismo. Esta es la suma de problemas que despliega Guti&eacute;rrez Girardot en las interpretaciones de Benjamin.</p>     <p><a name="n11"></a><a href="#n_11"><sup>11</sup></a> La editorial Monte Ávila de Caracas public&oacute; posteriormente, bajo el t&iacute;tulo <i>Sobre el programa de la filosof&iacute;a futura y otros ensayos, </i>estos ensayos de Benjamin sin hacer alusi&oacute;n a la edici&oacute;n original de Sur.</p>     <p><a name="n12"></a><a href="#n_12"><sup>12</sup></a> La obra de Droysen, que son sus lecciones magistrales de 1857, qued&oacute; in&eacute;dita. Conoci&oacute; edici&oacute;n hasta 1936. Por cientos de vicisitudes no fue conocida ampliamente, lo que no obst&oacute; ser saqueada de mil modos. Solo hasta la edici&oacute;n cr&iacute;tica de Peter Leyh para la Frommann-Holzboog de 1977 se establecieron los textos, con notables diferencias, de 1857, 1858 y 1882.</p>     <p><a name="n13"></a><a href="#n_13"><sup>13</sup></a> Original en el Archivo de la Hemeroteca de la Universidad Nacional de Colombia. Traducci&oacute;n de Juan Guillermo G&oacute;mez Garc&iacute;a.</p> <HR>     <p><b>R</b><b>eferencias</b></p>     <!-- ref --><p>Adorno, T. (1966). <i>Filosof&iacute;a de la nueva m&uacute;sica. </i>Buenos Aires: Sur.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S1692-8857201300020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Adorno, T. &amp; Horkheimer, M. (1969). <i>Dial&eacute;ctica del Iluminismo. </i>Buenos Aires: Sur.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S1692-8857201300020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Allemann, B. (1975). <i>Literatura y reflexi&oacute;n. </i>Barcelona: Alfa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S1692-8857201300020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Benjamin, W. (1967). <i>Ensayos escogidos. </i>Buenos Aires: Sur.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S1692-8857201300020000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Benjamin, W. (1971). <i>Sobre elprograma de lafilosof&iacute;a futura y otros ensayos.</i>Montevideo: Monte Ávila.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S1692-8857201300020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Bloch, E. (1954). <i>Das Prinzip Hoffung. </i>Berlin: Aufbau-Verlag.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S1692-8857201300020000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Brunner, O., Conze, W. &amp; Koselleck. R. (1972), <i>Geschichtliche Grundbe griffe: Historisches Lexikon zur politisch-sozialen Sprache in Deutschland.</i>Stuttgart: Klett-Cotta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S1692-8857201300020000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Brunner, O. (1976). <i>Nuevos caminos de la historia social y constitucional.</i>Buenos Aires: Alfa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S1692-8857201300020000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Büchner, K. (1957). <i>R&oacute;mische Literaturgeschichte-Ihre Grundzüge in interpretierender Darstellung. </i>Stuttgart: Kroner.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S1692-8857201300020000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Caicedo, A. (2009). <i>Alfonso Reyes y los intelectuales colombianos: di&aacute;logo</i><i>epistolar. </i>Bogot&aacute;: Siglo del Hombre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S1692-8857201300020000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Droysen, J. G. (1977). <i>Historik. </i>Stuttgart: Frommann-Holzboog.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S1692-8857201300020000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> Droysen, J. G. (1983). <i>Hist&oacute;rica: Lecciones sobre la Enciclopedia y metodolog&iacute;a</i><i>de la historia. </i>Barcelona: Alfa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S1692-8857201300020000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Fehrenbach, E. (1980). <i>Sociedadtradicionaly derecho moderno: La recepci&oacute;n del Code Napole&oacute;n en los Estados de la Federaci&oacute;n Renana. </i>Buenos Aires: Alfa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S1692-8857201300020000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Friedrich, H. (1959). <i>La estructura de la L&iacute;rica moderna: de Baudelaire hasta</i><i>nuestros d&iacute;as. </i>Barcelona: Seix Barral.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S1692-8857201300020000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Friedrich, H. (1973). <i>Humanismo occidental. </i>Buenos Aires: Sur.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S1692-8857201300020000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Friedrich, H. (1993). <i>Montaigne. </i>Tubingen: A. Francke Verlag.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S1692-8857201300020000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> Geyer, C. F. (1985). <i>Teor&iacute;a cr&iacute;tica: Max Horkheimery Theodor W. Adorno.</i>Barcelona/Caracas: Alfa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S1692-8857201300020000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Guti&eacute;rrez, R. (1952). La utop&iacute;a americana de Alfonso Reyes. <i>Cuadernos</i><i>Hispanoamericanos, 25, </i>74.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S1692-8857201300020000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Guti&eacute;rrez, R. (1955). El mundo de la expresi&oacute;n. Notas de lectura a Gottfried Benn. <i>Cuadernos Hispanoamericanos, 70, </i>63-78.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S1692-8857201300020000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Guti&eacute;rrez, R. (1955). <i>La imagen de Am&eacute;rica en Alfonso Reyes. </i>Madrid: Ínsula.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S1692-8857201300020000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Guti&eacute;rrez, R. (1959). <i>Jorge LuisBorges: un ensayo de interpretaci&oacute;n. </i>Madrid: Ínsula.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S1692-8857201300020000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Guti&eacute;rrez, R. (1966). <i>Nietzsche y la filolog&iacute;a cl&aacute;sica. </i>Buenos Aires: Eudeba.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S1692-8857201300020000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Guti&eacute;rrez, R. (1968). <i>Elfin de laflosof&iacute;a y otros ensayos. </i>Medell&iacute;n: Editorial Antorcha Monserrate.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S1692-8857201300020000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Guti&eacute;rrez, R. (1969). <i>Poes&iacute;a y prosa en Antonio Machado. </i>Madrid: Ediciones Guadarrama.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S1692-8857201300020000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Guti&eacute;rrez, R. (1983). <i>Modernismo. </i>Barcelona: Montesinos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S1692-8857201300020000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Guti&eacute;rrez, R. (1994). <i>Cuestiones. </i>M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S1692-8857201300020000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> Habermas, J. (1966) <i>Teor&iacute;a y Praxis: Ensayos de filosof&iacute;a social. </i>Buenos Aires: Sur.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S1692-8857201300020000700027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Hintze, O. (1987). <i>Feudalismo-Capitalismo. </i>Barcelona: Alfa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S1692-8857201300020000700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Horkheimer, M. (1969). <i>Cr&iacute;tica sobre la raz&oacute;n instrumental. </i>Buenos Aires: Sur.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S1692-8857201300020000700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Horkheimer, M. (1970). <i>Sobre el concepto del hombre y otros ensayos. </i>Buenos Aires: Sur.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S1692-8857201300020000700030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Janoska-Bendl, J. (1972). <i>Max Weber y la sociolog&iacute;a de la historia: Aspectos</i> <i>metodol&oacute;gicos del tipo ideal. </i>Argentina: Sur.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S1692-8857201300020000700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> Kocka, J. (1989). <i>Historia social: Concepto, Desarrollo, Problema. </i>Barcelona:Alfa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S1692-8857201300020000700032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>L&eacute;vi-Strauss, C. (1970). <i>Tristes tr&oacute;picos. </i>Argentina: Editorial Universitaria de Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S1692-8857201300020000700033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Luk&aacute;cks, G. (1953). <i>Die Zerst&oacute;rung der Vernunft. </i>Berlin: Aufbau-Verlag &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S1692-8857201300020000700034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Marcuse, H. (1967). <i>Cultura y sociedad. </i>Buenos Aires: Sur.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S1692-8857201300020000700035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Mardones, J. M. (1990). La recepci&oacute;n de la Teor&iacute;a Cr&iacute;tica en Espa&ntilde;a. <i>Isegor&iacute;a, 1, </i>131.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S1692-8857201300020000700036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Meinecke, F. (1929). <i>Die Idee der Staatsrason in der neueren Geschichte </i>y <i>Politische Schriften und Reden. </i>Berlin: Oldenbourg.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S1692-8857201300020000700037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> O'Gorman, E. (1958). <i>La invenci&oacute;n de Am&eacute;rica: investigaci&oacute;n acerca de la</i><i>estructura hist&oacute;rica del Nuevo Mundo y su devenir. </i>M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S1692-8857201300020000700038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Reyes, A. (1942). <i>Última Tule. </i>M&eacute;xico: Imprenta Universitaria.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S1692-8857201300020000700039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Romero, F. (1950). <i>El hombrey la cultura. </i>Buenos Aires: Espasa - Calpe.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S1692-8857201300020000700040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Savater, F. (1996). Ángeles decapitados. La desertizaci&oacute;n cultural bajo el franquismo. <i>Claves de raz&oacute;n pr&aacute;ctica, 59, </i>8 -13.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S1692-8857201300020000700041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Schadewaldt , W. (1981). <i>La actualidad de la Antigua Grecia. </i>Barcelona: Alfa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S1692-8857201300020000700042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Sternberger, D. (1965). <i>Fundamento y abismo delpoder. </i>Buenos Aires: Sur.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S1692-8857201300020000700043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Szondi, P. (1974). <i>Lo ingenuo es lo sentimental y otros ensayos sobre literatura.</i>Buenos Aires: Sur.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S1692-8857201300020000700044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Wetter, G. (1966). <i>Hombrey mundo en lafilosof&iacute;a comunista. </i>Buenos Aires: Sur.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S1692-8857201300020000700045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <p><a href="img/revistas/eidos/n19/n19a07-1.jpg" target="_blank">Ver Imagen</a></p> </font>      ]]></body><back>
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