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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La inscripción de la sorpresa en la fenomenología de las emociones de Edmund Husserl]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In this paper we argue about the inscription of surprise in the phenomenology of emotions of E. Husserl. But before assuming that E. Husserl addressed the issue of surprise, we ask if he really did it and even, if it is possible to talk about a "phenomenology of emotions" his work. The paper is thus motivated by two questions: Is surprise an emotion? Did Husserl really develop a "phenomenology of emotions"? This will take us to, 1) outline a redefinition of surprise, and 2) advance through the path of a phenomenology that has been a bit reformed by the fact of surprise. This issue will be developed in three stages: I. the husserlian phenomenology of emotions, II. Is surprise an emotion? III. The surprise, a process.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Sorpresa]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center"><font size="4"><b>La inscripci&oacute;n de la sorpresa en la fenomenolog&iacute;a de las emociones de Edmund Husserl</b></font></p>     <p><b>Natalie Depraz</b>    <br> <a href="mailto:natalie.depraz@gmail.com"><i>natalie.depraz@gmail.com</i></a></p>     <p>Universit&eacute; de Rouen (ERIAC)</p>     <p>Membre Universitaire des Archives-Husserl</p>     <p>(ENS-CNRS)</p>     <p><b>Fecha de recepci&oacute;n:</b> diciembre 06 de 2013    <br> <b>Fecha de aceptaci&oacute;n:</b> febrero 14 de 2014</p> <hr>      <p><b>Resumen</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este texto planteamos la pregunta por la inscripci&oacute;n de la sorpresa en la fenomenolog&iacute;a de las emociones de Husserl. Pero antes de dar por supuesto que Husserl abord&oacute; el problema de la sorpresa, nos preguntamos si verdaderamente lo hizo y s&iacute;, incluso, se puede hablar de una &quot;fenomenolog&iacute;a de las emociones&quot; en su obra. El texto est&aacute;, as&iacute;, motivado por dos interrogantes: &iquest;Es la sorpresa una emoci&oacute;n? &iquest;Husserl desarroll&oacute; verdaderamente una &quot;fenomenolog&iacute;a de las emociones&quot;? Esto nos conducir&aacute; a 1) plantear una redefinici&oacute;n de sorpresa y 2) avanzar por el camino de una fenomenolog&iacute;a un poco reformada por el hecho de la sorpresa. En tres apartados desarrollamos este planteamiento: I. La fenomenolog&iacute;a husserliana de las emociones, II. &iquest;La sorpresa es una emoci&oacute;n? Y III. La sorpresa, un proceso.</p>     <p><b>PALABRAS CLAVE:</b> <i>Sorpresa, emoci&oacute;n, acto afectivo, emoci&oacute;n.</i></p> <hr>     <p><b>Abstract</b></p>     <p>In this paper we argue about the inscription of surprise in the phenomenology of emotions of E. Husserl. But before assuming that E. Husserl addressed the issue of surprise, we ask if he really did it and even, if it is possible to talk about a &quot;phenomenology of emotions&quot; his work. The paper is thus motivated by two questions: Is surprise an emotion? Did Husserl really develop a &quot;phenomenology of emotions&quot;? This will take us to, 1) outline a redefinition of surprise, and 2) advance through the path of a phenomenology that has been a bit reformed by the fact of surprise. This issue will be developed in three stages: I. the husserlian phenomenology of emotions, II. Is surprise an emotion? III. The surprise, a process.</p>     <p><b>KEYWORDS:</b> <i>Surprise, emotion, affective act, emotion.</i></p> <hr>       <p><b>La inscripci&oacute;n de la sorpresa en la fenomenolog&iacute;a de las emociones de Edmund Husserl</b></p>     <p><i>&iquest;E</i><i>s </i>la sorpresa una emoci&oacute;n? &iquest;Husserl desarroll&oacute; verdaderamente una &quot;fenomenolog&iacute;a de las emociones&quot;? En este texto nos vamos a interrogar sobre la inscripci&oacute;n de la sorpresa en la fenomenolog&iacute;a de Husserl a la luz de estas dos preguntas propuestas, lo que nos conducir&aacute; a 1) plantear una redefinici&oacute;n de sorpresa y 2) avanzar por el camino de una fenomenolog&iacute;a un poco reformada por el hecho de la sorpresa.</p>     <p>Las anteriores preguntas de hecho se presuponen en nuestro t&iacute;tulo que interroga la inscripci&oacute;n de la sorpresa en la fenomenolog&iacute;a de las emociones de Husserl. Lo que equivale a decir que para poder interesarse en la cuesti&oacute;n de esta inscripci&oacute;n, es decir, en sus formas, sus modalidades de aparici&oacute;n, ser&iacute;a necesario asegurarse previamente de que 1) la sorpresa es efectivamente una emoci&oacute;n y de que 2) Husserl elabor&oacute; una tal fenomenolog&iacute;a. Ahora bien, estas cuestiones est&aacute;n lejos de estar zanjadas.</p>     <p>Adem&aacute;s, m&aacute;s all&aacute; incluso de estas preguntas -emoci&oacute;n o no, fenomenolog&iacute;a de las emociones o no-, el problema es saber si Husserl abord&oacute; en alg&uacute;n momento la sorpresa. A diferencia de Descartes, de Kant, de A. Smith, de Peirce y de Dewey, de Berg-son o de Ricoeur, o m&aacute;s recientemente aun, de Davidson y de Dennett, parece que Husserl no hubiese hecho de la sorpresa un tema, incluso lateral, ni <i>a fortiori </i>una experiencia ni un concepto metodol&oacute;gico.</p>     <p>&iquest;Entonces? &iquest;No est&aacute; mi prop&oacute;sito triplemente desubicado?, &iquest;no es incluso incongruente? 1) &iquest;Es pertinente considerar que en Husserl hay una &quot;fenomenolog&iacute;a de las emociones&quot;? Y si despu&eacute;s de examen se concluye que ese es el caso incluso parcialmente, &iquest;qui&eacute;n dice 2) que la sorpresa entra en este marco, si se encuentra que ella tal vez no es una emoci&oacute;n en el sentido pleno y radical del t&eacute;rmino? Y si ese no es el caso un&iacute;vocamente, ser&iacute;a conveniente preguntarse qu&eacute; es entonces la sorpresa y por qu&eacute;, al contrario de sus colegas fil&oacute;sofos racionalistas, empiristas, pragm&aacute;ticos y fil&oacute;sofos del esp&iacute;ritu, Husserl no la tematiz&oacute; como emoci&oacute;n, aunque solo hubiese sido para otorgarle estatuto bajo una forma no nominal.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>I. La fenomenolog&iacute;a husserliana de las emociones</b></p>     <p>Pregunta n&uacute;mero 1: &iquest;Hay, y de haberla, en qu&eacute; sentido, una fenomenolog&iacute;a husserliana de las emociones? En sentido literal, los t&eacute;rminos &quot;emoci&oacute;n&quot; y &quot;emocional&quot; son muy poco frecuentes en el corpus husserliano, y la entrada retrospectiva contempor&aacute;nea a este corpus textual que forma la llamada &quot;psicolog&iacute;a&quot; de Husserl impone casi naturalmente la terminolog&iacute;a ligada a la emoci&oacute;n, en virtud, sobre todo, de la renovada atenci&oacute;n por este tema en neurociencias y en psicolog&iacute;a cognitiva desde los a&ntilde;os 70 con Ekman, luego Plutchik, Damasio y Craig. La red de t&eacute;rminos que se refieren gen&eacute;ricamente a lo vivido emocional est&aacute;, sin embargo, bien diferenciada en los textos de Husserl que vamos a examinar y dibuja una cartograf&iacute;a fascinante de los diferentes planos y modos de acceso a lo emocional: <i>Gem&uuml;t, Gej&uuml;hl, Ajfekt, Begehren, Gefallen, Lust, Genuss, Wertung, Stimmung; </i>y Husserl toma igualmente m&uacute;ltiples ejemplos de emociones constituidas: <i>Freude </i>(que es dominante), pero tambi&eacute;n <i>Trauer, Liebe, Hafi, Furcht, Hojf-nung, </i>pero tambi&eacute;n <i>Wunder, Zweifel, Mut, Mutlosigkeit, </i>etc., y esto a lo largo de ejemplos de situaciones detalladas e introducidas seg&uacute;n el an&aacute;lisis. Si hay, pues, fenomenolog&iacute;a de las emociones, ella emerge en dos textos que se apoyan ampliamente el uno al otro y que corresponden al primer per&iacute;odo del trabajo de Husserl: 1) el Curso sobre la atenci&oacute;n de 1904-1905 acompa&ntilde;ado por los manuscritos de los a&ntilde;os 1893-1912 (tomados del Hua, XXXVIII, 2004; traducci&oacute;n al franc&eacute;s de 2009); 2) el tomo II de los textos de los a&ntilde;os 1908-1914, reunidos bajo el t&iacute;tulo <i>Studien zur Struktur des Bewufitseins, </i>consagrado a los actos afectivos, en curso de publicaci&oacute;n en alem&aacute;n y de traducci&oacute;n al franc&eacute;s.</p>       <p>De manera general, el tema de las emociones aparece en Husserl en su herencia brentaniana bajo la categor&iacute;a de los &quot;actos afectivos&quot;, en diferencia con los actos te&oacute;ricos cognitivos. En el vocabulario husserliano, estos actos son considerados en las <i>RL (Investigaciones L&oacute;gicas) </i>como no objetivantes, es decir que la relaci&oacute;n con un objeto no los caracteriza de manera interna. Para comenzar tomemos un ejemplo singular en primera persona (sin poder, por supuesto, granularlo como convendr&iacute;a con la ayuda de la t&eacute;cnica de la entrevista de explicitaci&oacute;n): percibo esta ma&ntilde;ana sobre la mesa de la cocina esta taza que acabo de traer de Estados Unidos y detallo en ella el color verde, la textura lisa y brillante, la inscripci&oacute;n en la que se ve la firma del fil&oacute;sofo pragm&aacute;tico John Dewey, la menci&oacute;n a la Universidad de Carbondale. Mi acto, de tipo perceptivo, se dirige a este objeto a trav&eacute;s de sus esbozos seg&uacute;n sus propiedades objetivas de color, de forma, de sentido y de referencia; al mismo tiempo, vi&eacute;ndolo siento un sentimiento intenso ligado al hecho de que esta taza es un regalo que me hizo el amigo que nos acogi&oacute; y aparece ante mis ojos investido de un valor afectivo intenso ligado a una emoci&oacute;n de alegr&iacute;a, de gratitud, de compartir, tambi&eacute;n de nostalgia: el acto llamado &quot;afectivo&quot; -que, entre otras cosas, puede ser tambi&eacute;n un estado- adquiere entonces una realidad y una existencia independiente del objeto: viendo la taza, siento esta alegr&iacute;a ligada al recuerdo del momento en que mi amigo me hizo este regalo, y esta se extiende a la situaci&oacute;n pasada reciente, perdura en ella misma como un estado y una disposici&oacute;n ya sin v&iacute;nculo directo con el objeto.</p>     <p>Diez a&ntilde;os despu&eacute;s, en las <i>Ideen, </i>de 1913, Husserl agrupar&aacute; estos actos bajo la categor&iacute;a gen&eacute;rica de los actos objetivantes, diferenci&aacute;ndolos esta vez seg&uacute;n su objeto propio, ciertamente no la realidad de lo percibido en sus propiedades, sino el valor que lo sostiene, y se limitar&aacute; a su inversi&oacute;n axiol&oacute;gica, dejando de lado la cualidad estrictamente emocional, que seg&uacute;n &eacute;l ya no tiene existencia aut&oacute;noma pertinente en tanto que estado y disposici&oacute;n perdurables.</p>      <p>En este art&iacute;culo quisi&eacute;ramos, para comenzar, volver sobre este momento primero del an&aacute;lisis husserliano, en el que la dimensi&oacute;n afectiva es tomada en consideraci&oacute;n por ella misma, es decir, diferenciada de la percepci&oacute;n objetivante y tambi&eacute;n de la valoraci&oacute;n <i>(Wertung) </i>o acto de posici&oacute;n del valor del objeto, el cual en el esp&iacute;ritu de Husserl tambi&eacute;n es objetivante. Es este rasgo de independencia relativa con relaci&oacute;n al objeto lo que caracteriza propiamente el acto afectivo, y del cual conviene adem&aacute;s verificar si se trata verdaderamente de un acto o, m&aacute;s bien, de un estado, de una disposici&oacute;n, lo que parece responder a su cualidad de duraci&oacute;n interna, hasta en su din&aacute;mica de perduraci&oacute;n y de propagaci&oacute;n. Cuya cualidad propia parece residir, a la vez, en su inicio v&iacute;a la presencia de un objeto y en la adquisici&oacute;n de una existencia perdurable sin ninguna referencia a ning&uacute;n objeto de ninguna clase. Solo como indicaci&oacute;n citemos este pasaje tomado del <i>Curso sobre la atenci&oacute;n, </i>que ilustra bien el rasgo que acabamos de explicar:</p>     <p>    <blockquote>Yo me irrito primero que todo por la lentitud permanente del curso de mis pensamientos en el momento de una investigaci&oacute;n; luego tengo tendencia a irritarme tambi&eacute;n por otra cosa: el cielo gris, el ruido de los ni&ntilde;os en la calle, etc. De una se pasa a la otra y se confunde con la otra. Y termina uno por irritarse y no se sabe por qu&eacute;. El humor ha tomado posesi&oacute;n del alma de tal manera que un sentimiento perdurable domina y que, al mismo tiempo, la disposici&oacute;n perdura, reforzada por todas partes. (Husserl, 2009, p. 177)</blockquote></p>     <p>Aqu&iacute; el acto de irritaci&oacute;n, que surgi&oacute; de su impulso &quot;objetivo&quot; primero (la lentitud de mis pensamientos) y puede ser activado con ocasi&oacute;n de otros impulsos objetivos (el cielo gris, el ruido de los ni&ntilde;os), se convierte poco a poco en un estado y en una disposici&oacute;n de ser ya sin v&iacute;nculo con un objeto dado. Esto es lo que lleva a Husserl, en las p&aacute;ginas que siguen, a proponer una distinci&oacute;n entre acto y estado, que se encuentra en los SSB <i>(Studien der Struktur des Bewufitseins, </i>en el centro de los cap&iacute;tulos 4 y 5 de nuestro manuscrito <i>Gef&uuml;hl), </i>y a vincular esta distinci&oacute;n no solo con la referencia o no al objeto, sino tambi&eacute;n con la temporalidad de lo vivido que est&eacute; en juego y, finalmente, con cierta clase de emociones con relaci&oacute;n a otras, es decir, con la transformaci&oacute;n de la calidad emocional misma:</p>     <p>    <blockquote>Me parece que se debe distinguir los <i>actos </i>ps&iacute;quicos y los <i>estados. </i>Los actos ps&iacute;quicos se caracterizan por el hecho de que tienen un contenido <i>intencional, </i>ya sea que les pueda ser efectivamente propio durante toda la duraci&oacute;n de la actividad, ya sea que lo es durante una parte del tiempo, ya sea que pueda ser despertado en general a t&iacute;tulo de simple disposici&oacute;n. El contenido intencional es el mismo ya sea aquel hacia el cual el acto va dirigido o bien aquel en el cual encuentra su fundamento. La voluntad (no tomamos el t&eacute;rmino en el sentido de las disposiciones que se forman) es un acto, se dirige hacia algo que es querido y es sin eso impensable. Al mismo tiempo, vamos a caracterizar lo que se quiere como el fundamento del querer, como su motivo, es decir, como su causa<a name="n1"></a><a href="#n_1"><sup>1</sup></a>. La representaci&oacute;n despierta el desear y el querer. De la misma manera, la afirmaci&oacute;n y la negaci&oacute;n, la presunci&oacute;n, la espera, la esperanza y el temor, etc., son actos.</blockquote></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <blockquote>Por el contrario, el placer y el displacer (la valent&iacute;a, la cobard&iacute;a, la alegr&iacute;a, la tristeza) en todas sus formas son estados. No vamos dirigidos hacia algo, estos estados no tienen por objetivo poder ser referidos a objetos, sean los que sean. Pero la referencia es de otro orden. El placer se despierta por el objeto y colma mi alma, que se conduce de manera pasiva, no de manera activa, sobre el modo de la recepci&oacute;n, no de la donaci&oacute;n. El objeto es el fundamento del sentimiento, nos hace sentir placer; este irradia a partir del objeto y nunca me dirijo activamente hacia el objeto como en el caso de la voluntad<a name="n2"></a><a href="#n_2"><sup>2</sup></a>.</blockquote></p>       <p>    <blockquote>El sentimiento me aparece como un sufrir, como un estado, no como un acto. La diferencia se manifiesta igualmente por el hecho de que un estado sin objeto fuente de alerta no nos parece de ninguna manera absurdo. Es posible que un tal estado no se presente raramente. El estado puede perpetuarse despu&eacute;s de que el objeto fuente de alerta ya no est&aacute; presente; puede entonces todav&iacute;a ser reproducido en tanto disposici&oacute;n inconscientemente despertada, pero el sentimiento ya no se refiere a &eacute;l a t&iacute;tulo de complemento indispensable. Un sentimiento subsiste a menudo sin que lleguemos a hacer aparecer los objetos fuente de alerta. Estamos tristes y no sabemos por nosotros mismos por qu&eacute;. Estamos contentos sin una raz&oacute;n particular. (Husserl, 2009, pp. 179-180)</blockquote></p>     <p>Esta distinci&oacute;n es crucial, y para nosotros particularmente importante, porque pasa a trav&eacute;s de lo que se denomina corrientemente hoy d&iacute;a, a partir de las ciencias cognitivas (psicolog&iacute;a y neurociencias), las &quot;emociones&quot;, sugiriendo distinguir, de manera, a mi parecer, bastante notable, emociones-acto (por ejemplo, deseo, esperanza, espera, temor) y emociones-estado (por ejemplo, valent&iacute;a, cobard&iacute;a, alegr&iacute;a, tristeza). Ser&aacute; interesante, sobre esta base, preguntarse d&oacute;nde situar la sorpresa. All&iacute; llegar&eacute; un poco m&aacute;s tarde.</p>     <p>En realidad, a lo largo de las publicaciones de Husserl: los APS <i>(Analysen zurpassiven Synthesis), </i>luego el curso sobre la atenci&oacute;n y finalmente los SSB <i>(Studien der Struktur des Bewufitseins), </i>uno se da cuenta de que la problem&aacute;tica de la afectividad no ha dejado de preocupar al fundador de la fenomenolog&iacute;a, con nombres y seg&uacute;n problem&aacute;ticas diferentes pero articulados: As&iacute;, la emoci&oacute;n recibe un nombre precoz desde los textos llamados &quot;pre-fenomenol&oacute;gicos&quot; de los a&ntilde;os 1890 y hasta 1912, en t&eacute;rminos de ritmo <i>(Rythmus), </i>de tensi&oacute;n <i>(Spannung), </i>de distensi&oacute;n/relajaci&oacute;n <i>(Entspannung), </i>en relaci&oacute;n con la problem&aacute;tica del inter&eacute;s que sirve de motor afectivo a las actividades perceptivas y cognitivas; alrededor de los a&ntilde;os 1918-1926, que corresponden a la asunci&oacute;n de la fenomenolog&iacute;a llamada &quot;gen&eacute;tica&quot;, el t&eacute;rmino de afecci&oacute;n <i>(Affektion) </i>es el que viene a alimentar la din&aacute;mica temporal de lo vivido, el cual se inscribe en la tendencia <i>(Tendenz) </i>pasivo-receptiva que opera en el sujeto y abre una din&aacute;mica atencional ella misma diferenciada; en los a&ntilde;os 30, es la problem&aacute;tica de la afecci&oacute;n primaria <i>(Uraffektion) </i>en la fuente de la constituci&oacute;n temporal la que, tomando un giro m&aacute;s especulativo, va a resonar con la intencionalidad pulsional <i>(Trieb) </i>del sujeto y a anclar este en su vida hil&eacute;tica mas ac&aacute; del esquema intencional.</p>     <p>Buscando organizar un plan de an&aacute;lisis gen&eacute;tico y m&aacute;s simplemente descriptivo, parece que Husserl siempre hubiese situado lo que &eacute;l no llama &quot;emoci&oacute;n&quot; sino &quot;inter&eacute;s&quot;, &quot;tensi&oacute;n&quot;, &quot;afecci&oacute;n&quot;, &quot;tendencia&quot;, &quot;afecci&oacute;n original&quot;, &quot;pulsi&oacute;n en una&quot; en el coraz&oacute;n de una din&aacute;mica de fuerzas <i>(Krafte) </i>que subraya la conflictividad potencial o abierta de la vida interna del sujeto, sus bloqueos <i>(Hemmungen), </i>sus trabas/obligaciones (Zwange), sus resistencias <i>(Widerstande), </i>y que &eacute;l declina en todas estas fases en los planos prioritariamente perceptivo y cognitivo.</p>     <p>Desde luego, incluso en estos textos fascinantes que revelan un Husserl de la fuerza, de la intensidad y de los conflictos ps&iacute;quicos, se le da poco espacio a la realidad fenomenol&oacute;gica de los indicadores corporales, org&aacute;nicos, fisiol&oacute;gicos de esta din&aacute;mica tensi&oacute;n/ distensi&oacute;n, tendencia, pulsi&oacute;n afectiva, y tampoco a su inversi&oacute;n emocional, en sentido estricto, en t&eacute;rminos de sentimiento, de humor, de microfluctuaciones.</p>     <p>Recortando en parte los an&aacute;lisis de lo masivo de los manuscritos de 1890-1912 seg&uacute;n el vector del ritmo material tensi&oacute;n-distensi&oacute;n-satisfacci&oacute;n, los SSB <i>(Studien der Struktur des Bewufitseins) </i>abren en su segundo volumen, consagrado a los actos afectivos, anotaciones y evocaciones m&uacute;ltiples que dibujan los contornos de la vida emocional del sujeto seg&uacute;n entradas hasta ahora poco exploradas y seg&uacute;n al menos tres segmentos discursivos: 1) t&eacute;rminos gen&eacute;ricos proponen entradas m&uacute;ltiples en la din&aacute;mica emocional, ya sea por la inversi&oacute;n en t&eacute;rminos de valor y de valoraci&oacute;n (eso me importa, me afecta positiva o negativamente<sup>3</sup>), por la duraci&oacute;n, el perdurar (estado o disposici&oacute;n): <i>Gem&uuml;t, Gef&uuml;hl, Affekt, Begehren, Gefallen, Lust, Genuss, Stimmung </i>; 2) nombres de emociones concretas constituidas vienen a concretar las categor&iacute;as gen&eacute;ricas : <i>Freude </i>(que es dominante), pero tambi&eacute;n <i>Trauer, Liebe, Hafi, Furcht, Hojfiung, </i>pero tambi&eacute;n <i>Wunder, Zweifel, Mut, Mutlosigkeit </i>; 3) m&uacute;ltiples ejemplos, hilados, casi narrativos, o por lo menos situacionales, encarnan el prop&oacute;sito. Un ejemplo, a t&iacute;tulo indicativo, tomado del manuscrito <i>Gef&uuml;hl:</i></p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>Yo hablo con una persona amable. Ella est&aacute; ah&iacute;, con su &quot;car&aacute;cter amable&quot;, mi atenci&oacute;n est&aacute; completamente puesta en la conversaci&oacute;n en la cual se manifiesta toda el alma de esta persona y al mismo tiempo la miro, la expresi&oacute;n de su rostro dibuja el camino de su comprensi&oacute;n, oigo las palabras transportadas por el sonido c&aacute;lido de su voz, etc. Todo eso tiene una coloraci&oacute;n afectiva, una percepci&oacute;n afectiva. Estoy cada vez m&aacute;s lleno de alegr&iacute;a, la excitaci&oacute;n alegre aumenta. Pero no estoy dirigido hacia la alegr&iacute;a, ni hacia el hecho mismo de que me alegro sino hacia lo que se dice, hacia la presencia de la persona en su bella apariencia, etc. La alegr&iacute;a puede perdurar todav&iacute;a un largo tiempo, todav&iacute;a estoy fuertemente emocionado cuando mi atenci&oacute;n se dirige a otra persona, etc. Cuando vuelvo a pensar en la conversaci&oacute;n, retiene en ella algo de bello, de alegre, de excitante y de divertido. E incluso la belleza de esta alma, la gracia de su esp&iacute;ritu, sus juegos de esp&iacute;ritu y su humor, etc., es lo que hay de alegre, es lo que ha despertado la alegr&iacute;a en m&iacute; y mi consiguiente buen humor. Distingo de eso mi bienestar corporal, digo, por as&iacute; decir: despu&eacute;s de haber sido impresionado por esta belleza, he sido invadido de accesos crecientes de alegr&iacute;a, y estos tambi&eacute;n est&aacute;n relacionados con el surgimiento de un sentimiento corporal de disfrute. Pero el disfrute corporal, la voluptuosidad sentida en el pecho, etc., no es la alegr&iacute;a misma, la alegr&iacute;a tiene que ver con la belleza y cuando ya no pienso en la belleza en cuesti&oacute;n, la alegr&iacute;a sigue siendo una alegr&iacute;a que se refiere a la belleza. <i>(Gef&uuml;hl, </i>cap&iacute;tulo III, p. 64 del ms.)</blockquote></p>     <p>Muchos son los pasajes en este manuscrito, sobre todo a partir del cap&iacute;tulo 3, que proponen un microrrelato de una situaci&oacute;n emocional potencialmente en primera persona. Aqu&iacute; la situaci&oacute;n es una interacci&oacute;n, un encuentro intersubjetivo y la alegr&iacute;a nace de la belleza percibida al ver una persona amable. Esta perdura m&aacute;s all&aacute; de la presencia f&iacute;sica de ella bajo la forma de humor y puede ser reactivada con ocasi&oacute;n del surgimiento inopinado de su recuerdo, que ha sido muy intenso.</p>     <p>La pregunta que se plantea ante la finura narrativa, la multiplicidad de las emociones, la diferenciaci&oacute;n de las categor&iacute;as, es, por supuesto en este marco, la de la tematizaci&oacute;n de la sorpresa. &iquest;Cu&aacute;l es la raz&oacute;n de esta ausencia? &iquest;Ser&iacute;a ella algo totalmente diferente de una emoci&oacute;n?</p>     <p><b>II. &iquest;La sorpresa es una emoci&oacute;n?</b></p>     <p>Para ciertos fil&oacute;sofos cl&aacute;sicos mayores, por una parte, para los fil&oacute;sofos de envergadura,</p>     <p><b>A. La sorpresa es la emoci&oacute;n primaria por excelencia</b></p>     <p>De manera cl&aacute;sica con Descartes (1649/1998), quien ve en la admiraci&oacute;n una sorpresa sutil del alma y la considera como la primera de las pasiones primitivas y no le encuentra contrario (a diferencia de la alegr&iacute;a, contraria a la tristeza, del amor opuesto al odio) (&sect;70), luego con Kant (1798/2000), quien hace de la emoci&oacute;n <i>(Ajfekt) </i>una &quot;sorpresa <i>(Überraschung) </i>del esp&iacute;ritu por la impresi&oacute;n sensible&quot; (&sect;74), y esto por distinci&oacute;n con la pasi&oacute;n <i>(Leidenschaft), </i>que se inscribe en la duraci&oacute;n, m&aacute;s recientemente con las psicolog&iacute;as de las emociones de Ekman (1971), de Plutchik, en las que la sorpresa es considerada sin m&aacute;s como una emoci&oacute;n de base, al lado de la c&oacute;lera, del miedo, del disgusto, de la tristeza y de la alegr&iacute;a (Ekman), e incluso de la confianza y de la anticipaci&oacute;n (Plutchik), parece haber un consenso filos&oacute;fico y psicol&oacute;gico para inscribir la sorpresa en la lista de las emociones primitivas otorg&aacute;ndole, adem&aacute;s, una primac&iacute;a (las filosof&iacute;as racionalistas), o por lo menos un lugar central (los psic&oacute;logos).</p>     <p>Pero al lado de eso, muchos argumentos vinculados a concepciones filos&oacute;ficas situadas en diferentes momentos de la historia o a posiciones psicol&oacute;gicas recientes ubican la sorpresa en un nivel estrictamente cognitivo.</p>     <p><b>B. La sorpresa es una ruptura de la continuidad temporal ligada a expectativas cognitivas (creencias, h&aacute;bitos, imaginaci&oacute;n) y despierta otro proceso cognitivo.</b></p>     <p><b><i>1.&nbsp;Thaumadzein y epl&eacute;ktikon</i></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Arist&oacute;teles en su <i>Po&eacute;tica </i>ve en el <i>Thaumadzein </i>(admirarse) el suceso fuente del conocimiento, y describe concretamente tal momento de interrupci&oacute;n a partir del efecto inmediato (el <i>epl&eacute;ktikon) </i>producido sobre el p&uacute;blico en el momento de la aparici&oacute;n brutal de un personaje, cuando hay un &quot;golpe de teatro&quot; <i>(plege), </i>o m&aacute;s estructuralmente, en el momento de la &quot;peripecia&quot;.</p>     <p>Desde luego, la sorpresa tiene una dimensi&oacute;n esencialmente epist&eacute;mica.</p>     <p><b><i>2.&nbsp;La sorpresa epist&eacute;mica</i></b></p>     <p>Es el punto que re&uacute;ne empiristas (Smith), pragm&aacute;ticos (Peirce, Dewey), fil&oacute;sofos del esp&iacute;ritu (Dennett, Davidson), estos &uacute;ltimos que torpemente hablan a este prop&oacute;sito de &quot;emoci&oacute;n cognitiva&quot;: con la sorpresa, el conocimiento en el sentido de la predicci&oacute;n epist&eacute;mica es puesto en dificultad. Estar sorprendido equivale a tomar consciencia de la distancia, la separaci&oacute;n y el desfase entre lo que pens&eacute;/cre&iacute;/vi y la realidad. Eso revela la no coincidencia entre dos estados de conocimiento e indica la necesidad pragm&aacute;tica de adaptarla. Sin poder citar los prop&oacute;sitos de cada uno de ellos, citemos simplemente los dos extremos de la cadena, a saber, Smith y Davidson:</p>     <p>Seg&uacute;n Davidson, no se puede estar sorprendido si no se posee ciertas creencias ligadas a expectativas enraizadas en un cierto conocimiento previo. Creo haber puesto mis llaves en mi bolsillo, meto la mano para tomarlas, si no las encuentro, sentir&eacute; frustraci&oacute;n ligada a la falsedad de mi creencia (Davidson, 1982; 2004).</p>     <p>Esta posici&oacute;n es acorde con la de Husserl (EU: <i>Erjahrung und Urteil, </i>&sect; 21) en el contenido y la estructura, incluso si una tiene como soporte una acci&oacute;n motriz y la otra una percepci&oacute;n visual: la sorpresa supone una expectativa con relaci&oacute;n a la verdad y surge sobre el fondo de una sedimentaci&oacute;n de h&aacute;bitos produciendo una discordancia en la continuidad temporal: veo una bola de billar verde y lisa y al descubrir su cara posterior la percibo roja y abollada. Experimento entonces una decepci&oacute;n ligada al conocimiento de la bola que cre&iacute;a poseer.</p>     <p>Dos siglos antes A. Smith describi&oacute; (1975/1982) una situaci&oacute;n an&aacute;loga, que seg&uacute;n &eacute;l define igualmente la sorpresa:</p>     <p>    <blockquote>We are surprised at those things which we have seen often, but which we least of all expected to meet with in the place where we find them; we are surprised at the sudden appearance of a friend, whom we have seen a thousand times, but whom we did not imagine we were to see then. ( p.33)</blockquote></p>     <p>Aqu&iacute; Smith enfoca la sorpresa de una manera todav&iacute;a m&aacute;s m&iacute;nima, como el desfase entre lo que se produce y mis expectativas fundadas sobre la familiaridad de mi marco y lo que yo me imagino.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>3. Sorpresa y valencia</i></b></p>     <p>A partir de lo anterior ciertos autores contempor&aacute;neos llegar&aacute;n a desconectar la sorpresa no solo de la emoci&oacute;n sino tambi&eacute;n de la valencia misma, es decir, de la polarizaci&oacute;n +/- que a menudo define la emoci&oacute;n.</p>     <p>De all&iacute; diferentes hip&oacute;tesis: la sorpresa estar&iacute;a en este caso sin valencia (ni positiva ni negativa), no estar&iacute;a asignada a una valencia dada; o bien estar&iacute;a definida intr&iacute;nsecamente por una din&aacute;mica de bivalencia, incluso de ambivalencia (placer/displacer, atracci&oacute;n/repulsi&oacute;n); e incluso estar&iacute;a atravesada estructuralmente por la valencia, asoci&aacute;ndose a emociones ligadas a una valencia pero sin reducirse a alguna de ellas. Cualquiera que sea la opci&oacute;n escogida, la sorpresa no es intr&iacute;nsecamente una emoci&oacute;n; lo que de manera interesante de nuevo constata Smith (1975/1982):</p>     <p>    <blockquote>Surprise, therefore, is not to be regarded as an original emotion of a species distinct from all others. The violent and sudden change produced upon the mind, when an emotion of any kind is brought suddenly upon it, constitutes the whole nature of Surprise. (p.35)</blockquote></p>     <p>Lo que lo lleva a asociar con la sorpresa todas las emociones constituidas, hablando de &laquo;surprise of Joy&raquo;, &laquo;surprise of Sorrow, of fear&raquo;.</p>     <p><b>C. Conclusi&oacute;n: la sorpresa incluye lo emocional como un componente pero no se reduce</b></p>     <p>Si se sigue esta conclusi&oacute;n, se nos ofrece una primera pista. Se puede situar la sorpresa m&aacute;s all&aacute; de la distinci&oacute;n emoci&oacute;n/cognici&oacute;n, y por ello, a hacerle justicia a lo que yo llamar&iacute;a &quot;emociones mixtas&quot;.</p>     <p>Esta pista heur&iacute;stica se manifiesta fuertemente con ocasi&oacute;n de las entrevistas de explicitaci&oacute;n realizadas a estudiantes anglicistas en el marco de un experimento apoyado en fotos de pinturas.</p>       <p>Muchas reacciones de sorpresa de los estudiantes salen de la polaridad en t&eacute;rminos de valencia (&quot;¡es horrible!&quot; o &quot;¡es magn&iacute;fico!&quot;), y expresan todav&iacute;a mas, a prop&oacute;sito de una pregunta sobre el sentido del cuadro o una dificultad para ver lo que es, la perplejidad, la curiosidad, que se traduce por: &laquo;it's weird !&raquo;, &laquo;It's curious&raquo;. Una estudiante (Nathalie) expres&oacute; frente a un cuadro de Chirico: &quot;Estaba sorprendida primero que todo, me dije... que era..., es muy extra&ntilde;o como tipo de representaci&oacute;n..., sobre todo que el otro personaje tampoco ten&iacute;a una verdadera cabeza&quot;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta pista es interesante porque abre un espacio de apreciaci&oacute;n de la sorpresa m&aacute;s complejo que la distinci&oacute;n cognitivo/emocio-nal, pero su formulaci&oacute;n en t&eacute;rminos de emoci&oacute;n &quot;mixta&quot; es, en mi opini&oacute;n, insuficiente, m&aacute;s fuente de confusi&oacute;n que de clarificaci&oacute;n.</p>     <p>As&iacute; pues, ahora voy a proponer comprender la sorpresa como un proceso, como una din&aacute;mica multivectorial en la que la emoci&oacute;n tiene su lugar a t&iacute;tulo de componente pero que debe ser precisamente situada en un fen&oacute;meno m&aacute;s complejo.</p>     <p><b>III. La sorpresa, un proceso</b></p>     <p>Describir la sorpresa como un proceso implica, primero que todo, dar cuenta de su din&aacute;mica temporal.</p>     <p><b>A. Multivectorialidad de la sorpresa</b></p>     <p>La hip&oacute;tesis que construimos sobre la base de la concepci&oacute;n hus-serliana del tiempo como presente que vive como din&aacute;mica de las fases articuladas protenci&oacute;n/impresi&oacute;n/retenci&oacute;n y en relaci&oacute;n con un protocolo experimental de medida del sobresalto <i>(startle) </i>de los sujetos al ver im&aacute;genes de mutilaci&oacute;n e im&aacute;genes er&oacute;ticas consiste en que la sorpresa no se puede reducir al solo momento de la impresi&oacute;n ni a la reacci&oacute;n fisiol&oacute;gica (card&iacute;aca), en resumen, al choque o a la crisis, sino que debe ser pensada como la integra-lidad de las tres fases temporales. Es decir que incluye intr&iacute;nsecamente su horizonte de expectativa inmediato (aqu&iacute; la protenci&oacute;n en t&eacute;rminos afectivos y la tensi&oacute;n en t&eacute;rminos cuasiorg&aacute;nicos), del cual se ha visto que forma la condici&oacute;n experiencial de base de la sorpresa para muchos autores (Smith, Husserl, Davidson especialmente), pero tambi&eacute;n su horizonte de remanencia, en t&eacute;rminos afectivos y cuasiorg&aacute;nicos, de resonancia, de la cual hay evocaciones, por ejemplo, en Ricoeur y Bergson en t&eacute;rminos de &quot;toma de consciencia&quot;, de &quot;narraciones&quot; internas de los sujetos relativos a los efectos inmediatos suscitados por el choque. Para solo citar un pasaje, tomado de <i>Le volontaire et l'involontaire:</i></p>     <p>    <blockquote>La sorpresa es mucho m&aacute;s compleja que un reflejo... ella se nutre de la resonancia corporal; el choque del conocer est&aacute; sobre el trayecto del reflujo del estremecimiento y del estupor corporal sobre el pensamiento. &iquest;C&oacute;mo comprender en estos dos sentidos este proceso circular? &iquest;C&oacute;mo un breve juicio de novedad puede tener por cuerpo un latir de coraz&oacute;n, una inhibici&oacute;n difusa, un cierto estupor que fija el rostro.? El esp&iacute;ritu dispuesto por el cuerpo considera el objeto, se fija en &eacute;l, la consciencia se despliega en &eacute;l de cierta manera... (Ricoeur, 1950, p. 239)</blockquote></p>     <p>Las entrevistas de explicitaci&oacute;n revelan paralelamente esta duraci&oacute;n interna de la sorpresa mucho m&aacute;s all&aacute; del choque inicial, que corresponde a su &quot;resonancia&quot; en el esp&iacute;ritu del sujeto, ya sea cognitiva, org&aacute;nica o, por supuesto, igualmente emocional. Eso da lugar (as&iacute; es como lo he formulado por el momento) a microsor-presas en cadena, &quot;cascadas de sorpresas&quot;, que se generan la una a la otra a medida que la resonancia toma cuerpo o se encuentra reactivada por aspectos de la imagen no percibidos inmediatamente. As&iacute;, esta estudiante que se expresa de esta manera al ver un cuadro de Gustave Dor&eacute;:</p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>Era verdaderamente. casi f&iacute;sico. ya. la mirada se ve en seguida atra&iacute;da hacia el centro y. como si hubiera un efecto de 3D... era verdaderamente instant&aacute;neo, el tiempo del surgimiento de la imagen... de repente, las dos peque&ntilde;as sombras en primer plano, en verdad no las vi enseguida &#91;risas&#93; &#91;silencio&#93; y los &aacute;ngeles tampoco... al principio se ven simplemente formas vagas violetas y amarillas y no se piensa que son formas definidas, entonces s&iacute;, me pregunt&eacute; verdaderamente: representaba eso algo y por qu&eacute; hab&iacute;a estas dos sombras en primer plano... <a name="n4"></a><a href="#n_4"><sup>4</sup></a></blockquote></p>     <p>Es tambi&eacute;n a su manera lo que constata mucho m&aacute;s temprano el fil&oacute;sofo pragm&aacute;tico C. S. Peirce (2002) cuando habla de la acci&oacute;n de la experiencia en t&eacute;rminos de &quot;serie de sorpresas&quot; (pp. 295-296).</p>     <p>Desde esta comprensi&oacute;n din&aacute;mica de la sorpresa nuestra hip&oacute;tesis es considerar que lo emocional interviene durante la fase de espera tensa (asociada a la valencia temor-aprehensi&oacute;n/ esperanza), durante la fase de remanencia (asociada a la valencia decepci&oacute;n-frustraci&oacute;n/satisfacci&oacute;n), pero que responde m&aacute;s a un &quot;blanco&quot; emocional durante el choque, el momento de la impresi&oacute;n, una suerte de <i>Nullpunkt </i>afectivo, para hablar como Husserl, que da lugar a un cierto tipo de sideraci&oacute;n/estupor, incluso micro, que se registra prioritariamente en el cuerpo en t&eacute;rminos de sobresalto y se expresa a menudo por un silencio<a name="n5"></a><a href="#n_5"><sup>5</sup></a>.</p>     <p><b>B. La inscripci&oacute;n de la sorpresa en los <i>Studien der Struktur des Bewufltseins</i></b></p>     <p>Desde esta hip&oacute;tesis multivectorial de comprensi&oacute;n de la sorpresa quisiera ahora, para concluir, volver a Husserl, y especialmente a los SSB <i>(Studien der Struktur des Bewufitseins), </i>con la siguiente pregunta: sin haber tematizado la sorpresa, &iquest;qu&eacute; recursos nos ofrece la fenomenolog&iacute;a de las emociones para corroborar esta hip&oacute;tesis y para aclararla con una nueva luz?</p>     <p>Para comenzar, voy a arrancar de nuevo de la tripartici&oacute;n conceptual propuesta por Husserl para tratar de &quot;capturar&quot; lo emocional seg&uacute;n 1) el acto, 2) el estado y 3) la disposici&oacute;n y de situar la sorpresa en esta cartograf&iacute;a conceptual.</p>     <p>    <blockquote>1)&nbsp;La sorpresa conserva del acto a) la referencia intr&iacute;nseca a un objeto, que es lo que suscita la sorpresa: me sobresalto al o&iacute;r el grito de un ni&ntilde;o detr&aacute;s de m&iacute;, b) como proceso, la sorpresa se inscribe en una din&aacute;mica intencional estructurada ligada a una temporalidad articulada en fases. En este sentido, la sorpresa es un &quot;acto&quot;, &quot;afectivo&quot; en sentido amplio por comenzar por ser &quot;afectado por un objeto&quot;, lo que no presume su cualidad emocional. Se aproxima a las emociones-acto, de las que habla Husserl, como el deseo y la esperanza.</blockquote></p>     <p>    <blockquote>2)&nbsp;La sorpresa se asocia al estado, lo que hace referencia a una cualidad emocional determinada, de la que Husserl pone ejemplos con el placer, el displacer, la alegr&iacute;a y la tristeza. En cuanto tal, la sorpresa no es un estado sino que emociones-estado, atravesadas intr&iacute;nsecamente por una valencia, le est&aacute;n intr&iacute;nsecamente trasplantadas, permaneciendo diferentes de ella.</blockquote></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <blockquote>3)&nbsp;La sorpresa se inscribe en la duraci&oacute;n bajo el r&eacute;gimen de la disposici&oacute;n: hay perdurar de la sorpresa despu&eacute;s del hecho: remanencia, resonancia, huellas, resonancias, seg&uacute;n el ritmo aleatorio de las reacciones internas, ya sin soporte objetivo necesario; a veces la sorpresa es reactivada con ocasi&oacute;n de la vista de un rasgo del cuadro no percibido inmediatamente, como en el ejemplo del cuadro de Gustave Dor&eacute;, pero que puede muy bien permanecer en su intensidad de manera aut&oacute;noma y autogestionada.</blockquote></p>     <p>En resumen, siguiendo esta categorizaci&oacute;n, la sorpresa es un acto anudado a una disposici&oacute;n y que se asocia a emociones-estado.</p>     <p>Una segunda situaci&oacute;n posible de la sorpresa en la fenomenolog&iacute;a de las emociones de Husserl, seg&uacute;n una lectura ya no conceptual interna, pero tampoco experiencial, como lo he hecho en otra parte, teniendo en cuenta los ejemplos (aqu&iacute; muchos y detallados), la postura del autor (en 1<sup>a</sup>/3<sup>a</sup> persona), las marcas del aflorar de la experiencia a nivel del texto, como un cierto tipo de entrevista de explicitaci&oacute;n aplicada al texto, es aquella en la que se exhuma lo experiencial desde lo textual. Aqu&iacute; propongo algunas pistas de lectura heur&iacute;stico-pragm&aacute;tica guiada esta vez por el objeto de investigaci&oacute;n: la sorpresa, tem&aacute;ticamente ausente del texto, o casi. Al invertir el texto seg&uacute;n la categorizaci&oacute;n de la sorpresa forjada en otra parte en la interface entre concepciones te&oacute;ricas (psicol&oacute;gicas y filos&oacute;ficas) e invariantes experienciales extra&iacute;das de las entrevistas de explicitaci&oacute;n de situaciones singularizadas de sorpresa, es decir, aprovechando el modelo multivectorial de la sorpresa esquematizado m&aacute;s arriba.</p>     <p>Esta lectura todav&iacute;a est&aacute; en preparaci&oacute;n; voy a proponer aqu&iacute; solamente algunas pistas de investigaci&oacute;n que ser&aacute;n desarrolladas m&aacute;s adelante. Tomar&iacute;a tres criterios que he visto surgir en el manuscrito <i>Gef&uuml;hl:</i></p>     <p>    <blockquote>1.&nbsp;El criterio fisiol&oacute;gico, y m&aacute;s precisamente, card&iacute;aco: el coraz&oacute;n dentro del cuerpo</blockquote></p>     <p>    <blockquote>2.&nbsp;El criterio de la valencia</blockquote></p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>3.&nbsp;El criterio de la anticipaci&oacute;n</blockquote></p>     <p>    <blockquote>4.&nbsp;El criterio del proceso de remanencia y de resonancia.</blockquote></p>      <p><b>1) Coraz&oacute;n</b></p>     <p>Este primer criterio es interesante, pues est&aacute; ligado solo a la ocurrencia nominal, seg&uacute;n lo que yo s&eacute;, del t&eacute;rmino &quot;sorpresa&quot; en el manuscrito <i>Gef&uuml;hl: Überraschung.</i></p>     <p>&#91;A VI 12 II/131 &quot;53&quot;&#93; die Unterschiede &quot;zwischen&quot; der &quot;still beseligten&quot;, der &quot;st&uuml;rmischen&quot;, leidenschaftlichen Freude, der Freuden&uuml;berwaltigung und - &uuml;berraschung- das Herz steht still und eine grofie Woge der Seligkeit str&oacute;mt in das weitge&oacute;ffnete Herz hinein, dann Aufregung oder Freudenschmerz, &quot;das&quot; Herz droht zu zerspringen vor Freude - &quot;und&quot; der ausgeglichenen sonstigen Liebe ohne Leidenschaft usw. &quot;liegen&quot; (p. 113, &quot;Text Nr. V &sect;&sect; 4-6 + Beilage IV.&quot; Gef&uuml;hlsbewusstsein - Bewusstsein von Gef&uuml;hlen. Gef&uuml;hl als Akt und als Zustand, &sect; 5).</p>      <p>An&aacute;lisis de la alegr&iacute;a intensa <i>(st&uuml;mmisch, leidenschaftlich): </i>ligada al coraz&oacute;n (das <i>Herz droht zu zerspringen vor Freude: </i>por poco explota el coraz&oacute;n de alegr&iacute;a); descripci&oacute;n del proceso: 3 fases: 1) coraz&oacute;n &quot;still&quot;: <i>Woge der Seligkeit in str&oacute;mt in das weitgedffnete Herzhineinstill beseligten Freude; </i>2) sorpresa: <i>Freuden&uuml;berwaltigung und -&uuml;berras-chung: </i>desbordamiento, y 3) sorpresa de alegr&iacute;a (&uuml;berraschung: &iquest;embeleso?): ver la traducci&oacute;n de <i>Freunden&uuml;berraschung.</i></p>     <p><b>2)&nbsp;Valencia</b></p>     <p>Dos anotaciones a este prop&oacute;sito:</p>     <p>Mientras que el efecto cognitivo ligado a la sorpresa est&aacute; a menudo vinculado a una valencia negativa, en t&eacute;rminos de resistencia, de bloqueo, de decepci&oacute;n o de frustraci&oacute;n, en SSB <i>(Studien der Struktur des Bewufttseins) </i>se observa una valencia mayoritaria-mente positiva, dominada por la alegr&iacute;a y el embeleso.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Lo positivo llega a menudo al exceso, acompa&ntilde;ado de una intensidad m&aacute;xima y de un pasaje de lo positivo a lo negativo, y al contrario, hasta el colapso de las dos polaridades, la una en la otra; ejemplo, <i>Freudeschmerz: </i>dolor-alegr&iacute;a: paradoja que hace implosionar la valencia, e incluso <i>Entz&uuml;cken, </i>punto-l&iacute;mite de lo positivo que nos hace caer fuera de la polaridad m&aacute;s/menos.</p>     <p><b>3)&nbsp;Anticipaci&oacute;n</b></p>     <p>En el marco del an&aacute;lisis del deseo <i>(Wunsch), </i>por lo menos tres veces en el manuscrito <i>Gef&uuml;hl </i>la din&aacute;mica anticipatoria <i>(antizipa-torisch) </i>es movilizada como un componente intr&iacute;nseco del placer y de la satisfacci&oacute;n. All&iacute; hay una din&aacute;mica an&aacute;loga a la espera anticipatoria inherente a la sorpresa.</p>     <p><b>4)&nbsp;Proceso de la remanencia-resonancia</b></p>     <p>Con el ejemplo de la escucha del sonido del viol&iacute;n y de una pintura de Rafael, Husserl relata el embeleso <i>(Entz&uuml;cken) </i>que nace en m&iacute; a partir de la excitaci&oacute;n sensorial <i>(Erregung) </i>y se despliega bajo la forma de una resonancia que se inscribe en la duraci&oacute;n bajo la forma de un proceso de &quot;Versetzung&quot;, lo que se nombra en t&eacute;rminos de valencia positiva como <i>Wunder y Herrlichkeit: Die Sch&oacute;nheit des Bildes versetzt mich in Entz&uuml;cken.</i></p> <hr>     <p><a name="n_1"></a><a href="#n1"><sup>1</sup></a>&nbsp;Que all&iacute; haya causa, no est&aacute; en consideraci&oacute;n. El querer aparece como tal, vivimos esa motivaci&oacute;n.</p>     <p><a name="n_2"></a><a href="#n2"><sup>2</sup></a>&nbsp;Eso no me parece correcto. Hay que hacer la diferencia entre 1) los sentimientos que son ellos mismos los contenidos -siempre que se quiera diferenciar contenidos- y los que se confunden con estos contenidos primarios aunque muy nuevos; 2) los actos, que tienen contenidos intencionales, &quot;objetos&quot; hacia los cuales van dirigidos y que, en esta medida, reposan completamente sobre estos actos, los cuales nos oponen precisamente los objetos. Pensemos en la diferencia entre un placer vivo sensorial y el bienestar est&eacute;tico que procura un objeto, o la alegr&iacute;a de la llegada de un amigo, o incluso la preferencia dada a A sobre B.</p>     <p><a name="n_3"></a><a href="#n3"><sup>3</sup></a> &quot;In der Dingapperzeption haben wir keine Positivitat und Negativitat. Was aber die Gef&uuml;hle anlangt, so sind sie positiv oder negativ. Man wird daher geneigt sein zu sagen: Positive oder negative Wertung richtet sich auf den Gegenstand oder seine Beschaffenheiten, und je nach dem Übergewicht der positiv oder negativ wer-tenden Gef&uuml;hle wird der Gegenstand als positiv- oder negativ-wert charakterisiert sein&quot;. Texto n<sup>o</sup> 3, p. 60 del manuscrito <i>Gef&uuml;hl.</i></p>     <p><a name="n_4"></a><a href="#n4"><sup>4</sup></a>&nbsp;A prop&oacute;sito de esto, N. Depraz, <i>El rel&aacute;mpago me dura. Para una fenomenolog&iacute;a experimental de la sorpresa, </i>Coll. De Rouen, mars 2013 (a ser publicado por Benjamins).</p>     <p><a name="n_5"></a><a href="#n5"><sup>5</sup></a>&nbsp;Para m&aacute;s detalles cf. N. Depraz, <i>Surprise and valence. On cardio-phenomenology, </i>Carbondale Conference, september 2013 (a ser publicado por Springer).</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Referencias</b></p>     <!-- ref --><p>Davidson, D. (2004). <i>Problems of rationality. </i>Oxford: Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S1692-8857201400020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Davidson, D. (1982). Rational animals. <i>Dialectica, 36, </i>317-328.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S1692-8857201400020000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Descartes, R. (1649/1998). <i>LesPassions de l'&aacute;me. </i>Paris: Gallimard.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S1692-8857201400020000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Depraz, N. El rel&aacute;mpago me dura. Para una fenomenolog&iacute;a experimental de la sorpresa. En proceso de publicaci&oacute;n por Benjamins.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S1692-8857201400020000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Depraz, N. Surprise and valence. On cardio-phenomenology. En proceso de publicaci&oacute;n por Springer.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S1692-8857201400020000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Ekman, P. (1971/1983). <i>Emotion in the Human Face. </i>Cambridge: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S1692-8857201400020000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Husserl, E. (1908-1914). <i>Studienzur StrukturdesBewufitseins. </i>Manuscrito in&eacute;dito.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S1692-8857201400020000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Husserl, E. (1966). <i>Analysen zur passiven Synthesis. Aus Vorlesungs- und Forschungsmanuskripten (1918-1926) </i>(Hg. M. Fleischer). Den Haag: Martinus Nijhoff.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S1692-8857201400020000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Husserl, E. (1988). <i>Ideen zu einer Reinen Ph&aacute;nomenologie und ph&aacute;nomenolo-</i> <i>gischen Philosophie </i>(Hg. K. Schuhmann). Den Haag: Martinus Nijhoff.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S1692-8857201400020000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Husserl, E. (1999). <i>Erfahrung und Urteil: UntersuchungenzurGenealogie der</i> <i>Logik. </i>Hamburg: Meiner.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S1692-8857201400020000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Husserl, E. (2005). <i>Wahrnehmung und Aufmerksamkeit. Texte aus dem</i> <i>Nachlass (1893-1912) </i>(Hg. T. Vongehr and R. Giuliani). New York: Springer.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S1692-8857201400020000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Husserl, E. (2009). <i>Ph&eacute;nom&eacute;nologie de l'attention </i>(Introduction, traduction et lexique par Natalie Depraz). Paris: Vrin.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S1692-8857201400020000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Kant, I. (1798/2000). Anthropologie in pragmatischer Hinsicht. En I. Kant, <i>Schriften zur Anthropologie, Geschichtsphilosophie, Politik und</i> <i>P&aacute;dagogik </i>(Werkausgabe Band XII). Frankfurt am Main: Suhrkamp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S1692-8857201400020000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Peirce, C. S. (2012). Sur la ph&eacute;nom&eacute;nologie. En C. S. Peirce, <i>Pragmatisme</i> <i>et pragmaticisme </i>(pp. 281-304). Paris: Cerf.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S1692-8857201400020000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Ricoeur, P. (1950). <i>Le volontaire et l'involontaire. </i>Paris: Seuil.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S1692-8857201400020000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Smith, A. (1982). Essays on Philosophical Subjects. En W. P. D. Wightman &amp; J. C. Bryce (Eds.), <i>Glasgow Edition of the Works and Correspon</i><i>dence, 3. </i>Indianapolis: Liberty Fund.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S1692-8857201400020000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  </font>      ]]></body><back>
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