<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1794-2489</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Tabula Rasa]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Tabula Rasa]]></abbrev-journal-title>
<issn>1794-2489</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[UNIVERSIDAD COLEGIO MAYOR DE CUNDINAMARCA]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1794-24892008000200003</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Intervenciones Descoloniales: una breve introducción]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Decolonial Interventions: A Brief Introduction]]></article-title>
<article-title xml:lang="pt"><![CDATA[Intervenções descoloniais: uma breve introdução]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Grosfoguel]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ramón]]></given-names>
</name>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mignolo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Walter]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<numero>9</numero>
<fpage>29</fpage>
<lpage>38</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1794-24892008000200003&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1794-24892008000200003&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1794-24892008000200003&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>Intervenciones Descoloniales: una breve introducci&oacute;n</b></font></p>      <p align="center">   <font size="3" face="verdana"><b>Decolonial Interventions:   A Brief Introduction</b></font></p>     <p align="center">   <font size="3" face="verdana"><b>Interven&ccedil;&otilde;es descoloniais:   uma breve introdu&ccedil;&atilde;o</b></font></p>       <p>   <b>Ram&oacute;n Grosfoguel<sup><a href="#1" name="#s1">1</a></sup> y Walter Mignolo<sup><a href="#2" name="#s2">2</a></sup></b></p>     <p><a href="mailto:grosfogu@berkeley.edu">grosfogu@berkeley.edu</a>.</p>     <p> <a href="mailto:mignolo@duke.edu">mignolo@duke.edu</a></p>     <p>   En este n&uacute;mero de Tabula Rasa, queremos presentar un conjunto de art&iacute;culos escritos por investigadores del proyecto colectivo identificado por una trilog&iacute;a de conceptos no solamente interrelacionados sino que forman una unidad heterog&eacute;nea estructural. Estos tres conceptos son: Modernidad/colonialidad/descolonialidad.</p>   <hr size="1">        <p>    <center><img src="img/revistas/tara/n9/n9a03f1.jpg"></center></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <b>1. Modernidad/colonialidad/descolonialidad</b></p>      <p>   La &laquo;/&raquo; que los une y los separa significa por un lado que el uno no puede pensarse sin los otros y que, hist&oacute;ricamente, surgen conjuntamente en el mismo proceso hist&oacute;rico. Cada uno de ellos es constitutivo de los otros dos.</p>     <p>   La tr&iacute;ada de conceptos remite a un proceso hist&oacute;rico de caracter&iacute;sticas muy definidas, que se consolida a partir de finales del siglo XV con la expulsi&oacute;n de Moros y Jud&iacute;os de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica y la invenci&oacute;n de Am&eacute;rica a lo largo de los siglos XVI y XVII. Este proceso, iniciado fundamentalmente por Espa&ntilde;a y Portugal, ser&aacute; retomado, transformado y expandido por Holanda, Francia e Inglaterra, principalmente, y extendido a Asia y &Aacute;frica, sin abandonar por cierto las Am&eacute;ricas y el Caribe. Por ejemplo cuando Inglaterra pierde las colonias en Am&eacute;rica del Norte y varias islas del Caribe a finales del siglo XVIII, dirige su atenci&oacute;n a India y a partir del siglo XIX organiza un &laquo;colonialismo comercial sin colonias&raquo; en Am&eacute;rica Latina. A partir de 1945 Estados Unidos tomar&aacute; el papel de l&iacute;der en esta historia en la cual el Atl&aacute;ntico se convirti&oacute; en el centro de la econom&iacute;a mundial.</p>     <p>En el proceso hist&oacute;rico la tr&iacute;ada se form&oacute;, por un lado, mediante la invasi&oacute;n Europea en Am&eacute;rica y la trata de esclavos, en nombre de la salvaci&oacute;n de almas y del progreso econ&oacute;mico. Esto es, mediante una ret&oacute;rica positiva de salvaci&oacute;n, mientras que para ello es necesaria la trata de esclavos, la explotaci&oacute;n de los ind&iacute;genas y la expropiaci&oacute;n de sus tierras. As&iacute;, la ret&oacute;rica positiva de la modernidad justifica la l&oacute;gica destructiva de la colonialidad. Tanto la l&oacute;gica positiva impuesta a quienes no desean que se les imponga, como la l&oacute;gica de la destructividad de la colonialidad engendran reacciones y respuestas que, por razones obvias, llamamos des-coloniales. Las respuestas descoloniales que surgieron de varias maneras en los siglos XVI al XVIII en las Am&eacute;ricas, y luego en Asia y &Aacute;frica.</p>     <p>   Los dos primeros conceptos de la tr&iacute;ada (modernidad/colonialidad) con-forman el patr&oacute;n o la matriz colonial de poder, que introdujo y desarroll&oacute; An&iacute;bal Quijano. El tercero remite a la variedad de respuestas que se han dado a trav&eacute;s de los siglos y en distintos continentes, al proceso de formaci&oacute;n y consolidaci&oacute;n de &laquo;Occidente&raquo; (una formaci&oacute;n epist&eacute;mica que surgi&oacute; al norte del Mediterr&aacute;neo y se consolid&oacute; en el Atl&aacute;ntico) y su expansi&oacute;n alrededor del globo. Hay una larga historia, y una genealog&iacute;a de intervenciones descoloniales, desde el siglo XVI al XX, en Am&eacute;rica, Asia y &Aacute;frica, cuya historia, an&aacute;lisis y consecuencias los proyectos descoloniales est&aacute;n ya realizando y poniendo de relieve y que, esperamos, se contin&uacute;e hacia el futuro.</p>     <p>   Pero eso no es todo. Esto es, el esquema anterior s&oacute;lo esboza la historia de la formaci&oacute;n y la expansi&oacute;n de Occidente en relaci&oacute;n a las &aacute;reas colonizadas en Am&eacute;rica, Asia y &Aacute;frica. Pero no todo el planeta fue colonizado en el sentido expuesto. China, Jap&oacute;n y Rusia no fueron intervenidos o interferidos de la misma manera que India. El Sultanato Otomano sobrevivi&oacute; hasta 1922, en las puertas del patio de la misma Europa. &iquest;C&oacute;mo opera el patr&oacute;n o la matriz colonial de poder en estos casos?</p>     <p>   <b>2. Sultanatos, dinast&iacute;as e imperios</b></p>     <p>   Tomemos tres ejemplos: China, Rusia y el Sultanato Otomano. China no fue interferida por occidente hasta 1848, con la &laquo;Guerra del Opio&raquo;. &Eacute;sta fue motivada por maniobras diplom&aacute;ticas conjuntas de Inglaterra, que ten&iacute;a el liderazgo global en la &eacute;poca, y Estados Unidos, que en el mismo a&ntilde;o asentaba sus ambiciones en el Tratado Guadalupe-Hidalgo mediante el cual M&eacute;xico ced&iacute;a a Estados Unidos vastos territorios desde California hasta Florida. La historia de China hasta ese momento, de espaldas a Occidente, sufri&oacute; un golpe del cual comenz&oacute; a reponerse un siglo despu&eacute;s con Mao Tse Tung y la revoluci&oacute;n China. Con el golpe de Estado de Teng-Tsiao-Ping en 1976, un mes despu&eacute;s de la muerte de Mao, se produjo el enganche de China en la econom&iacute;a capitalista en los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os. Hoy d&iacute;a China asume, no rechaza, los principios de la econom&iacute;a capitalista al mismo tiempo que, por su mismo &eacute;xito econ&oacute;mico, puede sostener su autonom&iacute;a en el actual orden mundial. Su autonom&iacute;a se basa en la dependencia que hoy d&iacute;a tienen las corporaciones transnacionales en sus inversiones en China y en la dependencia del Estado norteamericano en las inversiones del Banco Central de la China para subsidiar sus d&eacute;ficits econ&oacute;micos.</p>     <p>   Rusia estuvo tambi&eacute;n de espaldas a Occidente entre 1520, cuando Mosc&uacute; fue declarada &laquo;La Tercera Roma&raquo;, hasta la dinast&iacute;a Romanov, y fundamentalmente Pedro el Grande y Catalina la Grande, en el siglo XVIII. En ese momento el tsarato ruso se declara imperio, expande y consolida sus dominios en el Asia Central y el C&aacute;ucaso. Sigue las pautas imperiales de occidente, aunque no intenta la transformaci&oacute;n del Estado mon&aacute;rquico en el Estado moderno-burgu&eacute;s que se comenzaba a gestar en Europa despu&eacute;s de la Revoluci&oacute;n Gloriosa en Inglaterra (1688) y la Revoluci&oacute;n Francesa (1789). El imperio ruso fue interrumpido (en 1917) por la intervenci&oacute;n de occidente, aunque no en la direcci&oacute;n del Estado liberal y la econom&iacute;a capitalista, sino en la direcci&oacute;n del socialismo surgido en Europa despu&eacute;s de la revoluci&oacute;n francesa y consolidado en los an&aacute;lisis de Karl Marx como as&iacute; tambi&eacute;n en su &laquo;manifiesto comunista&raquo;. La Revoluci&oacute;n Rusa, de donde se forma la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, es una revoluci&oacute;n que surge de la cara disidente de la ilustraci&oacute;n: el socialismo pol&iacute;tico y el comunismo econ&oacute;mico frente al liberalismo pol&iacute;tico y el individualismo econ&oacute;mico. A lo largo del siglo XX la lucha entablada entre los dos sistemas termina con uno desmontando al otro. La Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica implosiona y quince a&ntilde;os despu&eacute;s, la Federaci&oacute;n Rusa comienza a recuperarse del golpe y a re-fundarse mediante su adopci&oacute;n de la econom&iacute;a capitalista y, como China, afirmarse en ella para mantener su soberan&iacute;a.</p>     <p>   El ejemplo de China y Rusia (a lo cual se podr&iacute;a agregar hoy India y la incipiente Uni&oacute;n del Sur en Am&eacute;rica) junto al fin de la hegemon&iacute;a norteamericana, nos dan la pauta de que estamos en un proceso de trans-formaci&oacute;n en el que la econom&iacute;a &uacute;nica, capitalista mundial, genera un mundo pol&iacute;ticamente polic&eacute;ntrico.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   La historia del Sultanato Otomano en su relaci&oacute;n con Occidente es distinta. El sultanato se form&oacute; a mediados del siglo XV y pervivi&oacute; hasta despu&eacute;s de terminada la Primera Guerra Mundial. De su disoluci&oacute;n surgi&oacute; Turqu&iacute;a: un proyecto de Estado moderno sobre las ruinas de un largo sultanato. Condici&oacute;n muy distinta a la formaci&oacute;n de los Estados modernos en Francia, Inglaterra, Alemania y a&uacute;n Espa&ntilde;a, sitios en los cuales el surgimiento del Estado moderno era un resultado de sus propios procesos hist&oacute;ricos junto a sus proyectos de expansi&oacute;n colonial. Diferentes a estos procesos, en lo que fue el centro del Sultanato Otomano el Estado moderno se forma en el momento de desmembramiento del sultanato y el surgimiento de Turqu&iacute;a. Mientras que en los primeros el cambio es parte de la continuidad, en Turqu&iacute;a el cambio produce una radical discontinuidad. En la medida en que el sultanato era fundamentalmente Isl&aacute;mico, Turqu&iacute;a nos muestra la punta del iceberg de los problemas que existen hoy en el Oriente Medio.</p>     <p>Recordemos que el Iraq contempor&aacute;neo era parte del sultanato, y se form&oacute; como pa&iacute;s mediante los famosos &laquo;mandatos&raquo; imperiales de Francia e Inglaterra en el momento en el cual el petr&oacute;leo comenzaba a ser descubierto en el Medio Oriente y las necesidades de la revoluci&oacute;n industrial incrementaban la ambici&oacute;n por el oro negro. Igualmente, sin la destrucci&oacute;n del sultanato otomano no habr&iacute;a colonizaci&oacute;n brit&aacute;nica de Palestina y no existir&iacute;a hoy d&iacute;a el Estado sionista/racista/guerrerista de Israel, basti&oacute;n militar de Occidente en el Medio Oriente.</p>     <p> En los casos de China y Rusia estamos frente a la disputa de la matriz colonial de poder y tambi&eacute;n al momento hist&oacute;rico en la que &eacute;sta ya no puede ser controlada por los pa&iacute;ses imperiales que la crearon. Esto es, las disputas entre la Uni&oacute;n Europea y Estados Unidos, por un lado, no parecen ser de la misma naturaleza que las disputas de cualquiera de estas dos entidades pol&iacute;tico-econ&oacute;micas con China y Rusia, y a&uacute;n con India.</p>     <p> <b>3. Decolonialidad</b></p>     <p> Hemos contado esta historia para hacer la siguiente pregunta: &iquest;cu&aacute;l es el sentido m&aacute;s preciso, asumiendo que su sentido general es entendible, del concepto de &laquo;descolonialidad&raquo;? &iquest;Y de &laquo;descolonialidad del poder, del saber y del ser&raquo;? En los ensayos aqu&iacute; reunidos se emplean varias expresiones: &laquo;pensamiento descolonial&raquo;, &laquo;giro descolonial&raquo; y &laquo;opci&oacute;n descolonial&raquo;. Cada una de estas expresiones subraya distintos aspectos de la &laquo;decolonialidad&raquo; y remiten a distintos y singulares universos de discurso.</p>     <p> Por ejemplo, &laquo;pensamiento descolonial&raquo; se entiende en el universo de expresiones semejantes tales como &laquo;pensamiento econ&oacute;mico&raquo;, &laquo;pensamiento cient&iacute;fico&raquo;, &laquo;pensamiento lineal&raquo;, etc. Cada adjetivo nombra una esfera o un universo de sentido que caracteriza un pensar particular. El &laquo;pensar econ&oacute;mico&raquo; no es sin&oacute;nimo de, por ejemplo, &laquo;pensar la econom&iacute;a&raquo; puesto que esta actividad puede desarrollarse en una esfera de pensamiento que no es la econom&iacute;a misma. &laquo;Pensamiento econ&oacute;mico&raquo; significa que es un pensamiento que se genera a partir de los principios que definen la econom&iacute;a como un tipo de actividad social.</p>     <p> &laquo;Giro descolonial&raquo; se traduce al ingl&eacute;s por &laquo;decolonial turn&raquo; Ahora bien, &laquo;turn&raquo; tiene dos significados. Significa &laquo;turno&raquo;, como cuando decimos &laquo;cuando me toca el turno&raquo;, o es &laquo;tu turno&raquo; o &laquo;me lleg&oacute; el turno&raquo; y, por otro lado, significa &laquo;giro&raquo; en el sentido de &laquo;girar a la derecha o a la izquierda&raquo;, &laquo;dar un giro de 360 grados&raquo; etc. &laquo;El turno descolonial&raquo;, en el sentido de &laquo;lleg&oacute; el turno al pensamiento descolonial&raquo; puede verterse en la expresi&oacute;n &laquo;opci&oacute;n descolonial&raquo;. La opci&oacute;n descolonial significa entonces que &laquo;el turno descolonial&raquo; es una opci&oacute;n. Por otra parte, esta opci&oacute;n no se entiende sin relaci&oacute;n con el &laquo;pensamiento descolonial&raquo; y al &laquo;giro descolonial&raquo; en relaci&oacute;n a otras opciones en relaci&oacute;n a las cuales &laquo;el giro&raquo; tiene sentido.</p>     <p>De modo que cuando decimos &laquo;decolonialidad&raquo; y por ello significamos el tercer t&eacute;rmino del complejo modernidad/colonialidad/descolonialidad, estamos significando un tipo de actividad (pensamiento, giro, opci&oacute;n), de enfrentamiento a la ret&oacute;rica de la modernidad y la l&oacute;gica de la colonialidad. Ese enfrentamiento no es s&oacute;lo resistencia sino re-existencia, en el sentido del pensador, artista y activista colombiano Adolfo Alb&aacute;n Achinte.</p>     <p>   Pensar descolonialmente, habitar el giro descolonial, trabajar en la opci&oacute;n descolonial (entendida en su singular perfil aunque manifiesta en variadas formas seg&uacute;n las historias locales), significa entonces embarcarse en un proceso de desprenderse de las bases eurocentradas del conocimiento (tal como lo explica An&iacute;bal Quijano) y de pensar haciendo-conocimientos que iluminen las zonas oscuras y los silencios producidos por una forma de saber y conocer cuyo horizonte de vida fue constituy&eacute;ndose en la imperialidad (seg&uacute;n el concepto del brit&aacute;nico David Slater).</p>     <p>   Un ejemplo: Hay un com&uacute;n acuerdo entre principios y conceptos construidos por el pensamiento moderno y el postmoderno. En ambos, modernidad se destaca de tradici&oacute;n. As&iacute;, desde esta perspectiva se sostiene que el pensamiento descolonial intenta volver a la tradici&oacute;n. Es una de las cr&iacute;ticas que se le hace a Evo Morales: querer volver a la tradici&oacute;n, al ayllu. Ahora bien, cuando en el pensamiento moderno y postmoderno se invoca a Grecia o la ilustraci&oacute;n, no se concibe este movimiento como una vuelta a la tradici&oacute;n, sino a la energ&iacute;a que sostiene el pensamiento moderno y postmoderno. De tal modo que en el pensamiento occidental, la tradici&oacute;n es sostenible, y es parte de la modernidad, mientras que la tradici&oacute;n fuera de occidente (India, el Medio Oriente, &Aacute;frica, Am&eacute;rica del Sur), se lo tiene como una instancia necesaria de superar mediante la modernizaci&oacute;n como proceso y la modernidad como horizonte. Reflexionar de esta manera es una cr&iacute;tica al racismo epistemol&oacute;gico de occidente y una instancia simple de pensamiento descolonial lo cual lleva a re-ordenar el mapa de categor&iacute;as filos&oacute;ficas que sostienen proyectos econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos tales como el &laquo;desarrollo&raquo;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Los art&iacute;culos aqu&iacute; reunidos piensan descolonialmente habitando la historia colonial de Am&eacute;rica del Sur y del Caribe, y la historia colonial de los Latinos y Latinas en Estados Unidos. Ahora bien, tal como lo hemos visto en el recorrido geo-hist&oacute;rico de m&aacute;s arriba, las distintas historias locales no-occidentales tienen en com&uacute;n el enfrentamiento con occidente. De tal modo que intelectuales, activistas, acad&eacute;micos en India, el Medio Oriente Isl&aacute;mico, &Aacute;frica Sub-Sahariana y el Maghreb, Am&eacute;rica del Sur y el Caribe no pueden evitar en alg&uacute;n momento enfrentarse con el dilema entre la modernidad, en el sentido occidental, y el esp&iacute;ritu de sus propias y largas historias antes y despu&eacute;s del contacto con Occidente. De tal modo que la &laquo;decolonialidad&raquo; como la pensamos en Am&eacute;rica del Sur, el Caribe y en Estados Unidos no es universable en sus particularidades. Pero s&iacute; la descolonialidad como concepto y proyecto es el conector entre pensadores, activistas, acad&eacute;micos, periodistas, etc., en distintas partes del mundo (as&iacute; tambi&eacute;n en la Uni&oacute;n Europea y Estados Unidos): el conector entre todos aquellos y aquellas que piensan y hacen a partir del sentido del mundo y de la vida que surge de la toma de conciencia de la herida colonial. El proyecto de descolonizaci&oacute;n comenzado en el siglo XVI e intensificado en el siglo XX requiere urgentemente de intervenciones decoloniales a nivel planetario, no para culminar el proyecto inconcluso de la modernidad sino para trascender la modernidad/colonialidad hacia, lo que Enrique Dussel llama, un mundo transmoderno.</p>     <p>   <b>4. Construir econom&iacute;as no-capitalistas y futuros transmodernos (pluriversales)</b></p>     <p>   La idea de un proyecto inconcluso de la modernidad, que ahora tambi&eacute;n puede entenderse como el proyecto incluso de la globalizaci&oacute;n, tiene dos interpretaciones. Una interpretaci&oacute;n propone la asimilaci&oacute;n del planeta a los dise&ntilde;os globales del proyecto capitalista, modernizador y globalizador Eurocentrado. De esta manera, el proyecto globalizador tiene dificultades (como Zapatismo, Hesbollah, Hamas, Evo Morales, Hugo Ch&aacute;vez, proyectos descolonizadores no-estatales como V&iacute;a Campesina, etc.), pero estas dificultades&mdash;desde la perspectiva del proyecto globalizador imperial&mdash;son contingencias superables que no pueden detener la marcha del progreso. La culminaci&oacute;n del proyecto imperial llevar&iacute;a a una uniformidad global organizada en torno al capitalismo, a la democracia en su versi&oacute;n iluminista y europea, y a la formaci&oacute;n de sujetos modernos y seculares que componen la sociedad civil. Por cierto, cada sujeto y cultura del planeta, en sus lugares de origen, o en Europa y Estados Unidos por los desplazamientos migratorios, pueden continuar con sus pr&aacute;cticas siempre que respeten la econom&iacute;a capitalista, el Estado (neo) liberal, la sociedad civil dispuesta a respetar el voto democr&aacute;tico seg&uacute;n el modelo europeo y estadounidense y la dominaci&oacute;n etno-racial blanca, masculina, heterosexual. Esto es, la culminaci&oacute;n del proyecto globalizador imperial concluir&iacute;a en un multiculturalismo global en el cual las formas de organizaci&oacute;n econ&oacute;mica, estatal y subjetiva estar&iacute;a marcada por las pautas de la modernidad como fue concebida por pensadores y practicas Europeas/Euro-Americanas.</p>     <p>   No obstante, estamos asistiendo un movimiento s&iacute;smico que dificulta la continuidad del proyecto inconcluso de la modernidad: la globalizaci&oacute;n guiada y gestionada desde las experiencias del occidente cristiano. Por un lado, la econom&iacute;a capitalista es hoy global. No obstante, de ella se han &laquo; apropiado &raquo; China, India, Rusia y a&uacute;n la Uni&oacute;n Suramericana. La econom&iacute;a capitalista global ha generado un mundo pol&iacute;ticamente polic&eacute;ntrico. La reciente toma de posici&oacute;n de los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Suramericana en apoyo del presidente Evo Morales frente a la violencia generada por la derecha blanca latifundista de las tierras bajas, juega en complementariedad con la toma de posici&oacute;n de China e India en la s&eacute;ptima ronda de Doha y en el enfrentamiento de Medvedev y Putin al plan de Estados Unidos (con apoyo parcial de la Uni&oacute;n Europea), respecto a la situaci&oacute;n en Georgia. De modo que mirando a futuro vemos desenvolverse un mundo pol&iacute;ticamente polic&eacute;ntrico y econ&oacute;micamente capitalista y, por otro, las posibilidades de las opciones descoloniales. El orden mundial de la Guerra Fr&iacute;a ya no tiene validez. La actitud de Rusia no es un regreso a la Guerra Fr&iacute;a cuando la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica ostentaba un proyecto comunista. Hoy Rusia es capitalista. Por lo tanto, la descolonizaci&oacute;n como se dio durante la guerra fr&iacute;a es impensable.</p>     <p>   Por todo ello, la interpretaci&oacute;n, que propiciamos aqu&iacute;, propone el desenganche (la desconexi&oacute;n) del fundamentalismo euroc&eacute;ntrico, esto es, el pensar y actuar descolonial hacia un proyecto trans-moderno (no posmoderno ni posestructuralista pues se trata de un m&aacute;s all&aacute; de la modernidad/colonialidad) anti-capitalista como culminaci&oacute;n del proyecto inconcluso e inacabado de la descolonizaci&oacute;n. As&iacute;, el proyecto inconcluso de la globalizaci&oacute;n no lo llevar&aacute; a cabo, no puede llevarlo a cabo, la epistemolog&iacute;a occidental ni la globalizaci&oacute;n neo-liberal sino que ella ser&aacute; la &laquo;otra globalizaci&oacute;n&raquo; que proclama el Foro Social Mundial y cuyo pensamiento es, y seguir&aacute; siendo des-colonial anti-capitalista transmoderno. El proyecto descolonial no es una globalizaci&oacute;n alternativa (como podr&iacute;an serlo otros proyectos basados en universales abstractos, como el cristianismo, el liberalismo, el marxismo o el islamismo de Al-Qaeda), sino que propone una globalizaci&oacute;n-otra, pluri-versal. La modernidad/colonialidad capitalista y su globalizaci&oacute;n fundamentalista eurocentrada, en sus formas liberales, neo-liberales, cristianas o marxistas, est&aacute; basada en conocimientos y teor&iacute;as econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas asentadas sobre la lengua griega y la latina, y elaborada en las seis lenguas imperiales, europeas y modernas (italiano, castellano y portugu&eacute;s, para el renacimiento; franc&eacute;s, ingl&eacute;s y alem&aacute;n para la ilustraci&oacute;n). El proyecto de Al-Qaeda propondr&iacute;a la reivindicaci&oacute;n del &aacute;rabe y de otras lenguas no occidentales que van ligadas a la civilizaci&oacute;n isl&aacute;mica. La propuesta de Al-Qaeda de una civilizaci&oacute;n isl&aacute;mica global, en vez de cristiana y capitalista, o marxista y comunista, mantiene sin embargo la idea del fundamentalismo eurocentrista de un universal abstracto que beneficia a todos los habitantes del planeta. Lo pluriversal como proyecto universal (y para el cual el proyecto de pensar/actuar descolonialmente es fundamental), se basa en otros principios. A partir del siglo XVI paulatinamente todas las lenguas, memorias, saberes, gentes, lugares del planeta fueron inevitablemente tocados por la expansi&oacute;n europea y norteamericana, resumidas hoy en el t&eacute;rmino de &laquo;globalizaci&oacute;n&raquo;. As&iacute;, todas las historias, memorias, lenguas, experiencias subjetividades del planeta fuera de Europa y de Estados Unidos tienen esto en com&uacute;n: el del contacto violento y agresivo de Occidente para cristianizar, civilizar, desarrollar a los subdesarrollados o democratizar mediante el mercado a todas las sociedades del mundo. De ese pluri-verso de encuentros, en la diversidad de las Am&eacute;ricas y el Caribe, de &Aacute;frica del Norte y sub-Sahariana, de la diversidad de Asia (del este, central y del sur), de la diversidad de lo que desde principios del siglo XX se conoce como Medio Oriente, etc., surgen formas fronterizas de pensar y de re-inscribir lenguas y cosmolog&iacute;as, saberes y filosof&iacute;as, subjetividades y lenguas que fueron y contin&uacute;an siendo demonizadas (esto es, racializadas), desde la posici&oacute;n hegem&oacute;nica y dominante de la epistemolog&iacute;a moderna asentada sobre categor&iacute;as de pensamiento del griego y del lat&iacute;n y de las seis lenguas europeas e imperiales de la modernidad.</p>     <p>   En este n&uacute;mero de Tabula Rasa se propone insertar en el debate contempor&aacute;neo los diversos proyectos descoloniales que van conformando un paradigma-otro (ver este concepto en la introducci&oacute;n de Walter Mignolo a Historia Locales/Dise&ntilde;os Globales, Ediciones Akal). Comenzaremos por la presentaci&oacute;n de los proyectos descoloniales que generan y dan fundamento a la idea de esta revista, es decir, proyectos descoloniales de las Am&eacute;ricas (del Sur, del Caribe y del &laquo;Sur&raquo; al interior de los Estados Unidos). Esperamos que este n&uacute;mero de Tabula Rasa contribuya a inscribir genealog&iacute;as de pensamientos en los cuales se asienta el pensar descolonial. El pensar descolonial se desengancha/desconecta (delinks) del canon occidental desde Arist&oacute;teles a Habermas, de Plat&oacute;n a Derrida, de Rousseau a Marx, de Hobbes a Freud, de Nietzsche a Bourdieu, etc. Sin reproducir un fundamentalismo tercermundista. La genealog&iacute;a registrada en textos escritos se anuncia en Waman Puma de Ayala y Ottabah Cugoano, en Mohatma Gandhi y Mao-Tse Tung, en Am&iacute;lcar Cabral y Quint&iacute;n Lame, en W.E.B Dubois y Gloria Anzald&uacute;a, en Vine Deloria, Jr. y Aime C&eacute;saire, y en Fausto Reinaga y Rigoberta Mench&uacute;. Pero tambi&eacute;n, en la memoria oral del Ayllu Andino (hoy tan importante en la Bolivia presidida por Evo Morales y en el Ecuador de las naciones Quichuas, de la Confederaci&oacute;n de Nacionalidades Ind&iacute;genas del Ecuador, en Amaitay Wasi (Universidad Intercultural de los Pueblos y Naciones Ind&iacute;genas del Ecuador), en la forma en que los Palenques y Quilombos originaron un pensamiento cimarr&oacute;n tanto en la Am&eacute;rica Hispana como en la Am&eacute;rica portuguesa con el Candombl&eacute; y la Capoeira en Brasil. As&iacute;, podremos ir registrando epistemolog&iacute;as otras que han pervivido y hoy se rearticulan fronterizamente, subsumiendo el pensamiento de la modernidad a la ancestralidad irredenta de la subjetividad, las memorias, las inscripciones, las pr&aacute;cticas nunca completamente colonizadas del mandar&iacute;n y del &aacute;rabe, del bengal&iacute; y del bambara, del ruso y de las lenguas de Asia Central, del Quechua y el Aymara, del Yoruba y el Maya, etc. Estamos trabajando ya, con intelectuales (mujeres y hombres) del mundo Isl&aacute;mico (en su variada extensi&oacute;n geo-hist&oacute;rica desde el Medio Oriente hasta Indonesia); con intelectuales de Europa Central y del Sur de Europa; con intelectuales del C&aacute;ucaso y Asia Central; del Norte Africano y de &Aacute;frica Sub-Sahariana. En fin, se trata de hacer visible los aspectos invisibilizados por la colonialidad del poder global de las luchas alter-mundialistas hoy que se desarrollan desde las subalternidades epist&eacute;mico-pol&iacute;ticas diversas de los pueblos periferializados y colonizados por el &laquo;sistema-mundo Europeo/Euro-americano capitalista/patriarcal moderno/colonial&raquo; (ver este concepto en el ensayo de Ram&oacute;n Grosfoguel &laquo;Actualidad del pensamiento de Aim&eacute; Cesaire: redefinici&oacute;n del sistema-mundo y producci&oacute;n de utop&iacute;a desde la diferencia colonial&raquo; publicado en Aim&eacute; Cesaire, Discursos sobre el colonialismo, Ediciones Akal, 2006).</p>   <hr size="1">       <p><a href="#s1" name="1">1</a> Profesor Asociado en el Departamento de Estudios &Eacute;tnicos en University of California, Berkeley y Profesor Asociado en la Maison des Science de l&rsquo;Homme en Paris. Ph.D., Temple University, 1992, Sociology.</p>     <p><a href="#s2" name="2">2</a> Director del Center for Global Studies and Humanities, Duke University, Durham, USA. PhD. Profesor William H. Wannamaker de Literatura y Lenguas Romances y profesor de Antropolog&iacute;a Cultural. walter.</p> <hr size="1">     </font>      ]]></body>
</article>
