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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2"></font>     <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>Izquierdas e Izquierdas Otras: entre el     proyecto de la izquierda euroc&eacute;ntrica y   el proyecto transmoderno de la nuevas izquierdas descoloniales</b></font></p>  <font face="verdana" size="2">     <p> <b>Ram&oacute;n Grosfoguel</b></p>     <p>   Departamento de Estudios &Eacute;tnicos University of California, Berkeley, USA</p> <hr size="1">      <p>   En un encuentro con Oscar Guardiola Rivera hace ya m&aacute;s de un a&ntilde;o, convers&aacute;bamos   acerca de la necesidad de un di&aacute;logo global entre la izquierda europea y la izquierda   que se articula desde la colonialidad del poder<sup><a href="#1" name="#s1">1</a></sup>, es decir un di&aacute;logo Norte-Sur   al interior de la izquierda. Los trabajos incluidos en este n&uacute;mero especial de la   Revista Tabula Rasa constituyen un   primer momento de este intento que   en mi humilde opini&oacute;n no refleja   todav&iacute;a un di&aacute;logo sino una toma de   posici&oacute;n, un tanteo entre diversas posiciones. Cada uno de los trabajos establece   su posici&oacute;n sin necesariamente entrar en di&aacute;logo con los otros escritos incluidos   en este n&uacute;mero. En mi experiencia personal tanto en Europa y Estados Unidos   como en Am&eacute;rica Latina, los intelectuales del Sur dialogan con los trabajos de los   intelectuales del Norte, pero no vice-versa. Existen muy pocos intelectuales del   Norte que verdaderamente se plantean en serio el asunto de la descolonizaci&oacute;n   del conocimiento, superar el eurocentrismo y abrirse a un di&aacute;logo inter-epist&eacute;mico   global. La mayor&iacute;a de los intelectuales de izquierda europeos siguen habl&aacute;ndose   entre ellos mismos y son sordos ante propuestas y proyectos pol&iacute;ticos descoloniales que asumen perspectivas epistemol&oacute;gicas desde el Sur Global.</p>     <p>   Una de las pocas excepciones entre los pensadores del Norte (m&aacute;s precisamente   desde el Sur de Europa) es la perspectiva descolonizadora que abre Boaventura   de Sousa Santos y su escuela de pensamiento en la Universidad de Coimbra   (Portugal) a trav&eacute;s del Centro de Estudos Sociais. Su propuesta de di&aacute;logo interepist&eacute;mico   a trav&eacute;s del concepto de &laquo;ecolog&iacute;a de saberes&raquo; y su propuesta de   una &laquo;sociolog&iacute;a de las ausencias&raquo; y una &laquo;sociolog&iacute;a de las emergencias&raquo; (Sousa   Santos, 2009), constituyen el proyecto te&oacute;rico descolonial m&aacute;s ambicioso y   comprometido con el Sur Global producido por un intelectual localizado en el   Norte. Desde Sartre no hubo un intelectual comprometido con el Sur Global   como Boaventura de Sousa Santos. Pero el proyecto de Sousa Santos supera al   de Sartre. Sartre nunca se &laquo;contamin&oacute;&raquo; con perspectivas epist&eacute;micas del sur. Su   filosof&iacute;a sigui&oacute; encerrada, ensimismada, sin salir del c&iacute;rculo euroc&eacute;ntrico y sin dialogar seriamente con el pensamiento cr&iacute;tico del sur. En esto Sousa Santos   le lleva la delantera no solamente a Sartre sino a la mayor&iacute;a de los intelectuales cr&iacute;ticos del Norte Global.</p>     <p>   Lamentablemente, todav&iacute;a la mayor&iacute;a de los intelectuales del Norte (incluidos   aquellos que se autoidentifican con la izquierda tales como Slavoj Zizek, Antonio   Negri o Alain Badiou) no se plantean un giro descolonial en su pensamiento.   Esto hace casi nulo el uso de la palabra &laquo;di&aacute;logo&raquo;. Quiz&aacute;s m&aacute;s adecuado ser&iacute;a   utilizar la palabra &laquo;mon&oacute;logo&raquo; para describir las relaciones epistemol&oacute;gicas de   los intelectuales del Norte Global con el conocimiento producido desde el Sur   Global. Los intelectuales euroc&eacute;ntricos del Norte Global se siguen relacionando   con el Sur como los misioneros cat&oacute;licos del siglo XVI. Siguen predic&aacute;ndoles sus   teor&iacute;as para ser aplicadas sin mediaci&oacute;n a realidades muy diferentes desde donde   fueron producidas. El uni-versalismo (la concepcion euroc&eacute;ntrica que establece   que solamente desde una epistemolog&iacute;a se realizan las preguntas y se encuentran las   soluciones para todos en el planeta) que se desprende de estas teor&iacute;as euroc&eacute;ntricas   reproduce los dise&ntilde;os globales imperiales y coloniales pero desde la izquierda.   Contrario a este uni-versalismo el pensamiento cr&iacute;tico desde el Sur Global piensa desde el pluri-versalismo como proyecto universal (Grosfoguel, 2008a).</p>     <p>   Este desprecio euroc&eacute;ntrico hacia el pensamiento producido desde epistemolog&iacute;as   del sur tiene una larga duraci&oacute;n en el &laquo;sistema-mundo occidentalizado/   cristianoc&eacute;ntrico moderno/colonial capitalista/patriarcal&raquo; (Grosfoguel,   2008b). Desde 1492 hasta hoy d&iacute;a, una de las jerarqu&iacute;as del sistema-mundo   m&aacute;s invisibilizadas es la jerarqu&iacute;a epist&eacute;mica global donde los conocimientos   producidos desde &laquo;occidente&raquo; son considerados superiores y los conocimientos   producidos desde el mundo caracterizado como &laquo;no-occidental&raquo; son considerados   inferiores. El racismo/sexismo epistemol&oacute;gico y el fundamentalismo euroc&eacute;ntrico   que produce esta jerarqu&iacute;a epist&eacute;mica global se reproduce a trav&eacute;s del mundo   por medio de la globalizaci&oacute;n de la Universidad occidentalizada desde el siglo   XVI. Es a trav&eacute;s del canon de pensamiento hegem&oacute;nico (canon de hombres &laquo;occidentales&raquo;, nunca hombres &laquo;no-occidentales&raquo; y nunca mujeres &laquo;occidentales&raquo; y &laquo;no-occidentales&raquo;) y las divisiones disciplinarias de la Universidad occidentalizada, que encontramos lo mismo en las universidades occidentalizadas en Paris o Nueva York que en las universidades de Alger, Cotonou, Dakar, Buenos Aires, Calcuta, Rio de Janeiro, Bogot&aacute; o Beijing, desde donde se producen las elites y los intelectuales occidentalizados del sistema-mundo. Sin la globalizaci&oacute;n de la Universidad occidentalizada, ser&iacute;a muy dif&iacute;cil para el sistema-mundo reproducir sus m&uacute;ltiples jerarqu&iacute;as de dominaci&oacute;n y explotaci&oacute;n global. En este sentido la descolonizaci&oacute;n del conocimiento y de la Universidad constituyen puntos estrat&eacute;gicos fundamentales en la lucha por la descolonizaci&oacute;n radical del mundo. El posmodernismo y el marxismo eurocentrado no escapan a estas din&aacute;micas coloniales. Ambos constituyen cr&iacute;ticas euroc&eacute;ntricas al eurocentrismo. De manera que antes de entrar en un di&aacute;logo Norte-Sur entre la izquierda global, primero habr&iacute;a que aclarar algunos conceptos y experiencias silenciadas globalmente por ser producidas desde el sur.</p>     <p>   Cualquier discusi&oacute;n acerca de un di&aacute;logo intercultural o de un di&aacute;logo nortesur   tiene que comenzar por identificar las coordenadas del poder mundial. No   se puede esperar una comunicaci&oacute;n libre y transparente, sin las distorsiones   producidas por las relaciones de poder o aspirar a una comunidad ideal de   comunicaci&oacute;n a la Habermas, sin identificar las relaciones de poder mundial y los &laquo;otros&raquo; excluidos, silenciados, ignorados o exterminados por la colonialidad del poder global (Quijano, 2000). Cualquier di&aacute;logo inter-cultural tiene que asumir que no vivimos en un mundo horizontal de relaciones culturales. La horizontalidad asume una falsa igualdad que no contribuye en nada a un di&aacute;logo productivo entre el norte y el sur del planeta. Debemos comenzar por reconocer que vivimos en un mundo donde las relaciones entre culturas se realizan verticalmente, es decir, entre dominados y dominadores, entre colonizados y colonizadores. Esta verticalidad plantea retos importantes. Uno de estos retos es el asunto de c&oacute;mo los privilegios del Norte a partir de la explotaci&oacute;n y dominaci&oacute;n de la colonialidad global afectan la comunicaci&oacute;n, la interculturalidad y el di&aacute;logo con el Sur. Previo a un di&aacute;logo hay que comenzar por reconocer las desigualdades de poder y la complicidad del Norte en la explotaci&oacute;n del Sur.</p>     <p>   El asunto de la geopol&iacute;tica del conocimiento resulta inescapable en esta discusi&oacute;n.   Nadie est&aacute; pensando desde un espacio et&eacute;reo o desde el ojo de Dios. Todos   pensamos desde un lugar especial y corporal particular en las relaciones de poder   global en el mundo. El &laquo;desde donde&raquo; uno est&aacute; pensando va a condicionar las   experiencias que se visibilizan y las que se invisibilizan. Dicho de otra manera,   lo visible y lo invisible de una teor&iacute;a est&aacute; fuertemente condicionado por la geopol&iacute;tica y corpo-pol&iacute;tica del conocimiento desde donde pensamos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Quiero comenzar esta discusi&oacute;n por lo invisible, es decir, ese trazo ausente   que nos constituye en su perenne invisibilidad. Me refiero a la matriz de poder   colonial global que siguiendo al soci&oacute;logo peruano An&iacute;bal Quijano llamar&eacute; la &laquo;colonialidad del poder&raquo;. Resulta anacr&oacute;nico hablar de relaciones coloniales en un mundo aparentemente descolonizado. Pero como veremos a continuaci&oacute;n la &laquo;colonialidad del poder&raquo; es central a cualquier discusi&oacute;n sobre el sentido de un signo, sobre el acto de comunicaci&oacute;n o sobre un di&aacute;logo inter-cultural, interepist&eacute;mico Norte-Sur a&uacute;n al interior de la izquierda. Por ejemplo, la &laquo;colonialidad del poder&raquo; plantea una gran diferencia en c&oacute;mo entendemos los procesos interculturales Norte-Sur tanto con respecto al Sur como en relaci&oacute;n al Sur dentro del Norte. Me refiero a lo que recientemente se ha llamado mestizaje, hibridez o mezcla de culturas en el encuentro entre europeos y no-europeos dentro y fuera de los centros metropolitanos. Visto desde una mirada euroc&eacute;ntrica, es decir, desde el lado dominante, hegem&oacute;nico de la diferencia/relaci&oacute;n de poder colonial, estos procesos culturales son concebidos como &laquo;sincr&eacute;ticos&raquo; pues se asume una horizontalidad en las relaciones entre culturas. Sin embargo, como veremos a continuaci&oacute;n, visto desde el lado subalterno de la diferencia/relaci&oacute;n de poder colonial, lo h&iacute;brido y mestizo representan estrategias pol&iacute;ticas, culturales y sociales de sujetos subalternos que, desde posiciones de poder subordinadas, es decir, desde una verticalidad en las relaciones inter-culturales, insertan epistemolog&iacute;as, cosmolog&iacute;as, y estrategias pol&iacute;ticas alternativas al eurocentrismo como resistencia a las relaciones de poder existente. Llamarle a estas estrategias &laquo;sincretismo&raquo; es un acto de violencia simb&oacute;lica que reduce estos procesos al mito de una integraci&oacute;n horizontal y, por tanto, igualitaria, de los elementos culturales en cuesti&oacute;n. Las regiones marcadas hist&oacute;ricamente por las estructuras de las plantaciones esclavistas tienen procesos culturales y etno-raciales que es importante entender en su especificidad hist&oacute;rico-social. Si no queremos caer en el rid&iacute;culo de los colonizadores espa&ntilde;oles del siglo XVII, XVIII y XIX que cre&iacute;an haber colonizado a los esclavos africanos cuando los ve&iacute;an adorando a los santos cat&oacute;licos, es fundamental entender los procesos de hibridizaci&oacute;n y mestizaje como estrategias &laquo;cimarronas&raquo; de subversi&oacute;n pol&iacute;tico-cultural desarrolladas desde el lado subalterno de la diferencia colonial en contextos como los de la plantaci&oacute;n, donde la desigualdad en las relaciones de poder producidas por las jerarqu&iacute;as etno-raciales no permit&iacute;a la pr&aacute;ctica abierta y libre de la cultura de los esclavos. En este trabajo me refiero a otras maneras de articular las relaciones inter-culturales desde una perspectiva de las subalternidades producidas desde el sur. Pero antes es necesario aclarar que se entiende por colonialidad global.</p>     <p>   <b>La colonialidad del poder global</b></p>     <p>   Fue a partir de la expansi&oacute;n colonial europea en el siglo XVI cuando se origina   la geocultura, o ideolog&iacute;as globales, que todav&iacute;a constituyen los imaginarios   contempor&aacute;neos en el &laquo;sistema-mundo occidentalizado/cristiano-c&eacute;ntrico   capitalista/patriarcal moderno/colonial&raquo; (Quijano y Wallerstein, 1992). Contrario   a como tradicionalmente se ha pensado por la econom&iacute;a burguesa o marxista   ortodoxa, el capitalismo hist&oacute;rico desde sus comienzos en el siglo XVI ha sido   un sistema mundial<sup><a href="#2" name="#s2">2</a></sup>. Pensar el capitalismo hist&oacute;rico como un sistema puramente   econ&oacute;mico y circunscrito a un Estado-naci&oacute;n constituye una conceptualizaci&oacute;n   reduccionista. El capitalismo hist&oacute;rico   es un paquete enredado de m&uacute;ltiples   opresiones globales con una matriz   de poder colonial compleja desde   sus comienzos en el siglo XVI. La expansi&oacute;n colonial europea constituy&oacute; simult&aacute;neamente varias jerarqu&iacute;as globales.   La simultaneidad en el tiempo de la emergencia de estas jerarqu&iacute;as globales elimina   cualquier concepci&oacute;n de infraestructura y superestructura que informa muchas de   las teorizaciones marxistas y elimina cualquier concepci&oacute;n occidentalista que niega   la coetaniedad en el tiempo de todas las regiones incorporadas al sistema bajo la   ret&oacute;rica de pa&iacute;ses avanzados y pa&iacute;ses primitivos, desarrollados y subdesarrollados.   La expansi&oacute;n colonial europea institucionaliz&oacute; y normativiz&oacute; simult&aacute;neamente a   nivel global la supremac&iacute;a de una clase, de un grupo &eacute;tno-racial, de un g&eacute;nero, de   una sexualidad, de un tipo particular de organizaci&oacute;n estatal, de una espiritualidad,   de una epistemolog&iacute;a, de un tipo particular de institucionalizaci&oacute;n de la producci&oacute;n   de conocimientos, de unas lenguas, de una pedagog&iacute;a, y de una econom&iacute;a orientada   hacia la acumulaci&oacute;n de capital a escala global. No se pueden entender estos   procesos separados unos de otros. De hecho, la palabra &laquo;capitalismo&raquo; es enga&ntilde;osa   porque nos remite a pensar en un sistema econ&oacute;mico, cuando en realidad se trata   de un sistema hegem&oacute;nico que trasciende las relaciones econ&oacute;micas e incluye   relaciones raciales, sexuales, de g&eacute;nero, espirituales, ling&uuml;&iacute;sticas, pedag&oacute;gicas,   epistemol&oacute;gicas, articuladas todas en una matriz de poder colonial que establece la   superioridad biol&oacute;gica y/o cultural de las poblaciones de origen europeo construidas   como &laquo;occidentales&raquo; sobre las poblaciones no-europeas construidas como &laquo;nooccidentales &raquo;. El capitalismo hist&oacute;rico opera sobre las siguientes jerarqu&iacute;as: Primero, una divisi&oacute;n internacional del trabajo compuesta por centros metropolitanos, periferias subordinadas a dichos centros, y algunas semi-periferias que comparten relaciones de centro con regiones perif&eacute;ricas y relaciones de periferia con ciertos centros; segundo, un sistema inter-estatal pol&iacute;tico-militar de Estados dominantes y subordinados, de Estados metropolitanos y perif&eacute;ricos, correspondientes en la mayor&iacute;a de los casos a la jerarqu&iacute;a de la divisi&oacute;n internacional del trabajo y en su mayor&iacute;a organizados alrededor de la ficci&oacute;n del Estado-naci&oacute;n; tercero, una jerarqu&iacute;a de clase dividida entre el capital y las diversas formas de trabajo explotado; cuarto, una jerarqu&iacute;a &eacute;tno-racial donde los grupos construidos/identificados como occidentales dominan en t&eacute;rminos de poder, status y prestigio sobre grupos etnoraciales construidos y constituidos como no-occidentales, es decir, como &laquo;otredad&raquo; cultural y/o biol&oacute;gicamente &laquo;inferiores&raquo;; quinto, una jerarqu&iacute;a de g&eacute;nero donde los hombres gozan de mayores poderes e impregnan las relaciones sociales de una construcci&oacute;n viril, patriarcal y machista de las relaciones sociales y de las discursividades nacionales, pol&iacute;ticas y/o culturales (Wallerstein, 1979; Said, 1978; Enloe, 2000); sexto, una jerarqu&iacute;a sexual donde se privilegia la heterosexualidad sobre la homosexualidad; s&eacute;ptimo una jerarqu&iacute;a espiritual donde se privilegia el cristianismo sobre otras espiritualidades; octavo, una jerarqu&iacute;a epist&eacute;mica donde se privilegian los conocimientos europeos sobre conocimientos no-europeos a trav&eacute;s de una red global de universidades; noveno, una jerarqu&iacute;a pedag&oacute;gica global donde las pedagog&iacute;as occidentales se privilegian como superiores a las no-occidentales; d&eacute;cimo, una jerarqu&iacute;a ling&uuml;&iacute;stica donde las lenguas europeas se privilegian sobre las lenguas no-europeas; onceavo, una jerarqu&iacute;a est&eacute;tica donde se privilegia los gustos y conceptos de lo bello y lo sublime occidental sobre los gustos y belleza no-occidental. Existen otras jerarqu&iacute;as de la colonialidad del poder global, que no podemos mencionar aqu&iacute;. Lo importante es que estas once jerarqu&iacute;as se encuentran hist&oacute;ricamente entrelazadas. Las hemos separado en esta exposici&oacute;n por razones puramente anal&iacute;ticas. Las once jerarqu&iacute;as han sido constitutivas no de los capitalismos ideales de los libros de texto del marxismo ortodoxo o de las ideolog&iacute;as desarrollistas sino del capitalismo hist&oacute;ricamente existente. El hombre, blanco, capitalista, heterosexual, militar, cristiano, europeo fue el que se expandi&oacute; a trav&eacute;s del mundo llevando consigo e imponiendo simult&aacute;neamente los privilegios de su posicionalidad racial, militar, de clase, sexual, epist&eacute;mica, espiritual y de g&eacute;nero a trav&eacute;s de todo el mundo. Estas diversas y entrelazadas colonialidades, fueron cruciales en las jerarqu&iacute;as e ideolog&iacute;as globales que todav&iacute;a a principios del siglo XXI vivimos a escala planetaria. La homofobia, el racismo, el sexismo, el heterosexismo, el clasismo, el militarismo, el cristianocentrismo, el eurocentrismo son todas ideolog&iacute;as que nacen de los privilegios del nuevo poder colonial capitalista, masculinizado, blanqueado, y heterosexuado.</p>     <p>   No se pueden pensar estas ideolog&iacute;as separadas unas de otras. Todas forman parte   de la matriz de poder colonial que a nivel global todav&iacute;a existente en el mundo   que vivimos. Por ejemplo, la racializaci&oacute;n de los ind&iacute;genas en las Am&eacute;ricas no se   puede entender sin la homofobia. Para la mayor&iacute;a de los ind&iacute;genas en las Am&eacute;ricas   las relaciones homosexuales formaban parte normal de sus pr&aacute;cticas sexuales   cotidianas. Fue la colonizaci&oacute;n europea la que patologiz&oacute; dichas relaciones   como parte de una estrategia de racializaci&oacute;n para mostrar la inferioridad racial   de las poblaciones ind&iacute;genas y la necesidad de convertirlos al cristianismo<sup><a href="#3" name="#s3">3</a></sup> para   hacerlos sujetos d&oacute;ciles a su incorporaci&oacute;n en formas capitalistas de trabajo   forzado. Tampoco se puede entender el militarismo y la represi&oacute;n policiaca   como ideolog&iacute;a dominante para resolver los conflictos sociales sin entender su articulaci&oacute;n con la supremac&iacute;a blanca, masculinista y heterosexista.</p>     <p>   La globalizaci&oacute;n entendida como la movilidad de personas, capitales, mercanc&iacute;as,   ideolog&iacute;as, culturas e ideas por encima de las fronteras nacionales lleva 510 a&ntilde;os   de historia. El elemento novedoso en los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os del &laquo;sistema-mundo capitalista/patriarcal moderno/colonial&raquo; es la autonom&iacute;a adquirida por las   corporaciones multinacionales de los Estados-naciones (Arrighi, 1994; Ianni, 1996).   Las multinacionales movilizan sus inversiones por encima de las fronteras nacionales   sin que los Estados puedan regular los flujos de capitales. Ni siquiera los Estados   del centro tienen poder de regulaci&oacute;n sobre dichos flujos transnacionales. En dicho   contexto, resulta una fantas&iacute;a decimon&oacute;nica concebir el desarrollo econ&oacute;mico   en peque&ntilde;os bolsillos de capitalismo nacional o de socialismo nacional en pa&iacute;ses   perif&eacute;ricos cuya herencia hist&oacute;rica ha sido la subordinaci&oacute;n a los pa&iacute;ses capitalistas   centrales. Este fen&oacute;meno pone en entredicho como nunca antes en la historia del   sistema-mundo capitalista el mito de la ideolog&iacute;a liberal burguesa conocido como   la &laquo;soberan&iacute;a de los Estados nacionales&raquo; y las ideolog&iacute;as &laquo;desarrollistas&raquo;. Estas ideolog&iacute;as han sido hist&oacute;ricamente uno de los pilares de la modernidad.</p>     <p>   Los Estados nacionales son estructuras que tienen cada d&iacute;a menos control   sobre los procesos socio-econ&oacute;micos dentro de sus fronteras. La econom&iacute;a sin   fronteras del capitalismo global trastoca los dualismos adentro/afuera, interior/   exterior y nacional/extranjero del pensamiento &laquo;anti-imperialista&raquo; y la noci&oacute;n &laquo;burguesa&raquo; de adquirir soberan&iacute;a para regular la econom&iacute;a nacional hacia un desarrollo autosostenido y autoficiente. Por consiguiente, no s&oacute;lo est&aacute; en crisis la noci&oacute;n de una ruptura radical que nos permita localizarnos desde un afuera del sistema-mundo capitalista para construir una nueva sociedad (el &laquo;socialismo&raquo;), sino m&aacute;s a&uacute;n est&aacute; en crisis la imagen metaf&iacute;sica de una ruptura moderada con los Estados Unidos y Europa que nos permita localizarnos desde un afuera absoluto &laquo;libre&raquo; y &laquo;soberano&raquo; de sus estructuras de poder pol&iacute;tico y econ&oacute;mico globales para insertar la periferia de otra manera en la divisi&oacute;n internacional del trabajo. No hay un afuera, es decir, a nivel de la econom&iacute;a pol&iacute;tica, todos estamos al interior del sistema. Peor a&uacute;n, cualquier intento de localizarse afuera es sofocado inmediatamente por bloqueos comerciales, agresiones militares, interrupci&oacute;n de cr&eacute;ditos y pr&eacute;stamos de la banca mundial, o imposici&oacute;n de condiciones onerosas en el pago de la deuda exterior. Esto nos lleva al tema de lo que ha sido la mal llamada &laquo;independencia&raquo; en Am&eacute;rica Latina y el Caribe y a la pregunta de qu&eacute; entendemos por descolonizaci&oacute;n.</p>     <p> <b>&iquest;Descolonizaci&oacute;n o recolonizaci&oacute;n?</b></p>     <p>   La llamada &laquo;independencia&raquo; de los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos en Am&eacute;rica Latina y   sobretodo en el Caribe, desde el siglo XIX hasta hoy d&iacute;a, ha sido uno de los mitos   m&aacute;s efectivos en la reproducci&oacute;n de las ideolog&iacute;as &laquo;desarrollistas&raquo; y de &laquo;soberan&iacute;a   nacional&raquo;. Los problemas de la regi&oacute;n son construidos como problemas internos   del Estado-naci&oacute;n sin ninguna conexi&oacute;n con la explotaci&oacute;n y dominaci&oacute;n en el   sistema-mundo capitalista/colonial. Las derechas y las izquierdas nacionalistas   reducen el colonialismo a una relaci&oacute;n jur&iacute;dico-pol&iacute;tica, por lo cual lo conciben finalizado una vez los territorios se independizan jur&iacute;dicamente y se constituyen   en Estados independientes. Sin embargo, el colonialismo no es meramente   una relaci&oacute;n jur&iacute;dica. Si concebimos el colonialismo como una relaci&oacute;n   pol&iacute;tica, econ&oacute;mica, sexual, espiritual, epistemol&oacute;gica, pedag&oacute;gica, ling&uuml;&iacute;stica   de dominaci&oacute;n metropolitana en el sistema-mundo y una relaci&oacute;n cultural/   estructural de dominaci&oacute;n etno-racial, las mal llamadas rep&uacute;blicas independientes   de Am&eacute;rica Latina y el Caribe son todav&iacute;a territorios por descolonizar (Rojas   Mix, 1991; Quijano, 1992, 1991; Fanon, 1967; Lander, 1998). Ser&iacute;a mejor   caracterizarlas, siguiendo a An&iacute;bal Quijano, como &laquo;independencias coloniales&raquo; (Quijano, 2000, 1998).</p>     <p>   Primero, los Estados-naciones perif&eacute;ricos en Am&eacute;rica Latina y sobretodo en el   Caribe son colonias disfrazadas, es decir, neo-colonias. Las independencias en el   tercer mundo en los &uacute;ltimos cien a&ntilde;os nunca trastocaron las jerarqu&iacute;as globales   creadas por 400 a&ntilde;os de colonizaci&oacute;n europea del mundo. Los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos   siguen subordinados en la divisi&oacute;n internacional del trabajo y en el sistema interestatal   al dominio econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y militar de los Estados y corporaciones   metropolitanas<sup><a href="#4" name="#s4">4</a></sup>. La ilusi&oacute;n de que cada Estado es &laquo;soberano&raquo; porque decide   sobre su destino hist&oacute;rico, libre e   independiente de las relaciones de   fuerza pol&iacute;tica y econ&oacute;mica del sistemamundo   capitalista, es uno de los mitos   m&aacute;s importantes de la modernidad   capitalista (Wallerstein, 1995:93-107).   Dem&aacute;s est&aacute; decir que la &laquo;soberan&iacute;a&raquo;   siempre fue limitada y siempre oper&oacute;   para los Estados m&aacute;s poderosos   militar y econ&oacute;micamente del sistemamundo.   Las periferias nunca contaron   con la soberan&iacute;a de los centros siendo siempre sometidas o subordinadas a las   metr&oacute;polis por diversos mecanismos de coerci&oacute;n colonial o neo-colonial que incluyen desde las invasiones militares directas hasta los bloqueos comerciales.</p>     <p>   En el caso de los Estados-naciones del Caribe la soberan&iacute;a nunca fue real.   El control geopol&iacute;tico militar y econ&oacute;mico del Estado norteamericano y las   corporaciones transnacionales en la regi&oacute;n hacen de esta noci&oacute;n un chiste de   mal gusto. El golpe de Estado de la CIA al gobierno de Arbenz en Guatemala en   1954, la invasi&oacute;n de tropas francesas en Martinica en 1959, la invasi&oacute;n financiada   por la CIA a Cuba en Bah&iacute;a de Cochinos en 1961, la desestabilizaci&oacute;n al gobierno   de Cheddi Jagan en Guyana en 1963, la invasi&oacute;n norteamericana a la Rep&uacute;blica   Dominicana para derrocar el gobierno constitucionalista en 1965, la invasi&oacute;n de   tropas holandesas a Cura&ccedil;ao en 1969, la desestabilizaci&oacute;n al gobierno socialista de Manley en Jamaica en los a&ntilde;os setenta, la guerra a la Nicaragua sandinista en los   a&ntilde;os ochenta, la invasi&oacute;n norteamericana a Grenada en 1984, a Panam&aacute; en 1990 y   a Hait&iacute; en 1995 son algunos ejemplos en nuestra historia reciente que hablan por s&iacute;   solos de la falsa soberan&iacute;a existente en las rep&uacute;blicas neo-coloniales (aut&oacute;nomas o   independientes) de nuestra regi&oacute;n. A fines del siglo XX la ilusi&oacute;n de la soberan&iacute;a,   es decir, el mito de la independencia de los Estados perif&eacute;ricos est&aacute; sustancialmente   debilitado no s&oacute;lo por la hegemon&iacute;a militar imperialista en la regi&oacute;n caribe&ntilde;a que   impide una independencia pol&iacute;tica real sino por la ausencia de control sobre la movilidad de los capitales que atraviesan sin l&iacute;mites las fronteras nacionales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Por tanto, la tesis que sostengo en este trabajo es que pasamos del colonialismo   global a la colonialidad global. El colonialismo global es el per&iacute;odo de la expansi&oacute;n   colonial europea en el mundo entre 1492 y 1945. Luego de 1945, tenemos la ca&iacute;da   de las administraciones coloniales con las guerras anti-coloniales del tercer mundo.   Este per&iacute;odo entre 1945 hasta nuestros d&iacute;as lo llamar&eacute; colonialidad global, pues   las jerarqu&iacute;as coloniales globales entre Occidentales y no-occidentales que hemos   descrito y nombrado como colonialidad del poder, construidas por 450 a&ntilde;os de   colonialismo en el mundo, se quedaron intactas a pesar de que las administraciones   coloniales han sido erradicadas en casi todo el planeta. El colonialismo global   ser&iacute;a un per&iacute;odo de colonialidad del poder o relaciones sociales coloniales con   administraciones coloniales mientras que la colonialidad global ser&iacute;a un per&iacute;odo   de colonialidad del poder o relaciones sociales coloniales sin administraciones   coloniales. Las condiciones hist&oacute;rico-sociales de posibilidad de los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os   (1945-2002) de colonialidad global son los 450 a&ntilde;os de colonialismo global (1492- 1945). Sin el colonialismo global no habr&iacute;a hoy d&iacute;a la colonialidad global.</p>     <p>   Segundo, los mal llamado &laquo;pa&iacute;ses independientes&raquo; de los territorios de las Am&eacute;ricas,   y ahora incluyo a norteam&eacute;rica, son territorios todav&iacute;a por descolonizar por que   las nuevas rep&uacute;blicas experimentan lo que An&iacute;bal Quijano llama la &laquo;colonialidad   del poder&raquo;<sup><a href="#5" name="#s5">5</a></sup>. Jur&iacute;dicamente, Latinoam&eacute;rica, el Caribe y Norteam&eacute;rica se separan de   Francia, Gran Breta&ntilde;a y Espa&ntilde;a, pero   las jerarqu&iacute;as etno-raciales construidas   por a&ntilde;os de subordinaci&oacute;n colonial   quedaron intactas. Los blancos criollos   en el caso latinoamericano y los &laquo;brown   color&raquo; en el caso caribe&ntilde;o continuaron hegemonizando el poder social, pol&iacute;tico   y econ&oacute;mico del nuevo Estado neo-colonial sobre los negros, indios, mestizos,   mulatos, asi&aacute;ticos, y los diversos grupos racializados. La nueva forma de Estadonaci&oacute;n   se construye sobre la ideolog&iacute;a de la naci&oacute;n, es decir, la ficci&oacute;n de una unidad   de individuos soberanos que se unen como &laquo;comunidad imaginaria&raquo; a partir de   una cultura com&uacute;n y/o lazos sangu&iacute;neos comunes (Anderson, 1983;Wallerstein,   1995:72-92, 232-251). Por lo general, son las &eacute;tnias o razas dominantes, a la cual pertenecen las clases y &eacute;lites que controlan el poder del Estado, las que definen que   cultura o que &laquo;lazo sangu&iacute;neo&raquo; se inventa como criterio de pertenencia a la naci&oacute;n,   generalizable a los individuos sometidos al poder del Estado. Aquellos grupos &eacute;tnicos o racializados que no entran en esta definici&oacute;n de naci&oacute;n son excluidos, sometidos, asimilados o exterminados dependiendo de la historia particular de cada Estado-naci&oacute;n. Los proyectos de naci&oacute;n tal como hist&oacute;ricamente se han constitu&iacute;do llevan en su semilla una exclusi&oacute;n racista, etnocentrista, sexista y homof&oacute;bica de un otro subordinado. No se trata de que la naci&oacute;n est&aacute; en la orilla (Coss, 1996), sino de que la naci&oacute;n es siempre una orilla<sup><a href="#6" name="#s6">6</a></sup>, es decir, un borde que constituye unos incluidos y excluidos de la misma.</p>     <p>   En el mundo colonial la naci&oacute;n tiene un car&aacute;cter ambiguo. Por un lado, sirve   para construir una ficci&oacute;n de identidad   homog&eacute;nea en la lucha anti-colonial,   mientras por otro lado, instaura la   ideolog&iacute;a moderna y euroc&eacute;ntrica de Estado-naci&oacute;n. Para poder constituir   un espacio de identidad homog&eacute;nea y com&uacute;n, los discursos fundacionales de   la &laquo;naci&oacute;n&raquo; inventan orillas, bordes que definen qui&eacute;n pertenece y qui&eacute;n no   pertenece a la &laquo;naci&oacute;n&raquo;. El proyecto de naci&oacute;n es el esfuerzo perenne de borrar   constantemente su orilla con el prop&oacute;sito de reificar el espacio homog&eacute;neo   que se construye en exclusi&oacute;n de otros. Estas &laquo;otredades&raquo; siempre son los   grupos raciales y sexuales patologizados en oposici&oacute;n a los cuales se construye   el proyecto de naci&oacute;n cuyo discurso se constituye con im&aacute;genes patriarcales y   machistas del hombre heterosexual. La naci&oacute;n es el esfuerzo de fronterizar otros   grupos para que el mito de homogeneidad se reproduzca. Como hoy d&iacute;a las   orillas de la naci&oacute;n ya no se pueden ocultar, la pretensi&oacute;n de homogeneidad   nacional est&aacute; en crisis. Por eso el discurso de que la &laquo;naci&oacute;n est&aacute; en una orilla&raquo;,   es la ret&oacute;rica de aquellos que quieren restablecer la homogeneidad excluyente   de la naci&oacute;n. En el fondo este es un discurso autoritario y colonialista que   termina restableciendo unas jerarqu&iacute;as raciales construidas a trav&eacute;s de siglos de   colonialismo. Esto se trasluce al privilegiar el elemento hisp&aacute;nico de la naci&oacute;n en   toda Am&eacute;rica Latina. Definir la naci&oacute;n desde lo hisp&aacute;nico en pa&iacute;ses de negros   y mulatos o de ind&iacute;genas y mestizos es una definici&oacute;n colonialista de la naci&oacute;n,   pues reproduce las jerarqu&iacute;as etno-raciales instauradas por siglos de colonialismo   occidental<sup><a href="#7" name="#s7">7</a></sup>. Este es un mal augurio de lo que ser&aacute; la colonialidad del poder en la futura rep&uacute;blica neo-colonial.</p>     <p>   En este sentido tanto los Estados Unidos como las rep&uacute;blicas latinoamericanas   y caribe&ntilde;as requieren de una   descolonizaci&oacute;n no s&oacute;lo de la   econom&iacute;a-pol&iacute;tica sino del imaginario   social y cultural. Descolonizar en este sentido adquiere un nuevo contenido que trasciende la noci&oacute;n que lo reduce   a un mero problema jur&iacute;dico-pol&iacute;tico. Se trata de superar la colonialidad no   meramente como problema jur&iacute;dico sino como relaci&oacute;n social de poder que   incluye la descolonizaci&oacute;n de las epistemolog&iacute;as, de la sexualidad, de las relaciones   de g&eacute;nero, de la pol&iacute;tica, de la econom&iacute;a y de las jerarqu&iacute;as etno-raciales todas   articuladas de manera enredada con la matriz de poder colonial en el mundo que   privilegia las poblaciones europeas/euro-americanas sobre las poblaciones noeuropeas.   En resumen, que las falsas rep&uacute;blicas perif&eacute;ricas en las Am&eacute;ricas sufren   de esta doble colonialidad: 1) el dominio de las &eacute;lites &eacute;tno-raciales dominantes y 2) el control pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y militar de los centros metropolitanos.</p>     <p> &iquest;Est&aacute; Europa eximida de la necesidad de una descolonizaci&oacute;n? Uno de los     grandes mitos euroc&eacute;ntricos es pensar que la descolonizaci&oacute;n es un proceso     tercermundista del cual el primer mundo no tiene necesidad de participar. Los     pa&iacute;ses europeos, y norteamerica como poderes coloniales en el mundo por     varios siglos y como centros metropolitanos que hoy d&iacute;a se benefician de la     explotaci&oacute;n y dominaci&oacute;n de los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos que produce la colonialidad     global en la divisi&oacute;n internacional del trabajo, todav&iacute;a mantienen ideolog&iacute;as     racistas coloniales hacia el tercer mundo dentro de sus fronteras y hacia el     tercer mundo fuera de sus fronteras. El tercer mundo dentro de sus fronteras     son las poblaciones de migrantes africanos, &aacute;rabes, caribe&ntilde;os, latinoamericanos,     asi&aacute;ticos, de sus ex-colonias. Dichas poblaciones son la periferia al interior de     los centros, es decir, son la mano de obra colonial explotada y dominada para     que Europa, Estados Unidos, Canad&aacute;, Australia, etc. puedan seguir teniendo     un estilo de vida privilegiado en relaci&oacute;n al resto del mundo. Lamentablemente,     parte de la herencia colonial europea se refleja en la fuerza del racismo y el neofascismo     como tendencias que todav&iacute;a articulan los debates pol&iacute;ticos. Por otro     lado, el tercer mundo fuera de las fronteras nacionales del Norte, son los pa&iacute;ses     perif&eacute;ricos que proveen materias primas, mercanc&iacute;as, y mano de obra barata para   los inversionistas metropolitanos.</p>     <p>   La descolonizaci&oacute;n implica una intervenci&oacute;n, dentro y fuera de Europa y Estados   Unidos, en las jerarqu&iacute;as raciales, pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y de g&eacute;nero construidas   bajo siglos de colonialismo europeo en el mundo. En el Caribe tenemos el   legado de descolonizaci&oacute;n de Aim&eacute; Cesaire, quien entendiendo que la falsa   independencia de las islas del Caribe son formas de colonizaci&oacute;n neo-colonial,   impuls&oacute; la anexi&oacute;n de las Antillas francesas a Francia buscando extender a la   periferia los derechos ciudadanos y los recursos del Estado de bienestar de los   que gozan los ciudadanos metropolitanos. Pero su proyecto descolonizador no se   qued&oacute; ah&iacute;. En el plano cultural Cesaire desarroll&oacute; una lucha descolonizadora por   el reconocimiento de las ra&iacute;ces africanas de la naci&oacute;n martiniquense, as&iacute; como   por el reconocimiento de la igualdad ciudadana de los negros caribe&ntilde;os al interior del Estado Franc&eacute;s. En lugar de permitir la subordinaci&oacute;n neo-colonial en una   falsa Rep&uacute;blica donde los europeos y euro-americanos siguen controlando y   explotando las econom&iacute;as locales sin los costos de las administraciones coloniales,   Cesaire luch&oacute; por la descolonizaci&oacute;n v&iacute;a la transferencia hacia las poblaciones   coloniales racializadas de los mismos derechos civiles, sociales y democr&aacute;ticos   reconocidos a los franceses metropolitanos (Moutoussany, 1999). La paradoja   es que aquellos pa&iacute;ses caribe&ntilde;os que no alcanzaron su independencia tienen   hoy d&iacute;a un mayor nivel de vida y mayor acceso a riqueza social que los pa&iacute;ses   que con mucho sudor y sangre alcanzaron su independencia. Sin embargo, el   esquema de Cesaire en Martinica es irreproducible en el resto del tercer mundo.   De hecho, ning&uacute;n pa&iacute;s del Norte aceptar&iacute;a incorporar hoy d&iacute;a a ninguna de sus   ex-colonias extendi&eacute;ndoles igualdad de derechos ciudadanos a las poblaciones   metropolitanos y dudo mucho que las poblaciones del tercer mundo tengan   deseo alguno de volver a integrarse a los pa&iacute;ses metropolitanos a&uacute;n con la oferta   de igualdad ciudadana. Sin embargo, el modelo de Cesaire en Martinica dramatiza   una gran diferencia entre el Caribe no-independiente y el Caribe independiente   que es crucial para cualquier discusi&oacute;n sobre descolonizaci&oacute;n de la colonialidad   global del poder en el mundo. Si bien en ambos Caribes existe explotaci&oacute;n o   extracci&oacute;n de riquezas desde el Sur hacia el Norte, en el Caribe no-independiente   existe una distribuci&oacute;n de riqueza del norte hacia el sur, v&iacute;a las transferencias   que se reciben de los Estados metropolitanos por medio del acceso a las   ciudadan&iacute;as metropolitanas, que no existe en el Caribe independiente. El Caribe   franc&eacute;s, holand&eacute;s, norteamericano y algunas islas brit&aacute;nicas, todos territorios   no-independientes en el Caribe, reciben grandes sumas de transferencias   metropolitanas v&iacute;a la existencia de ciudadan&iacute;as metropolitanas. &Eacute;stas son colonias   modernas de nuevo tipo donde existe un mecanismo de distribuci&oacute;n de riqueza   del Norte hacia el Sur que no existe en el resto del Caribe independiente. Por   tanto, la conclusi&oacute;n no es que hay que volver hacia atr&aacute;s la rueda de la historia   y volver a convertirse en colonias metropolitanas. La conclusi&oacute;n es la siguiente:   cualquier proceso de descolonizaci&oacute;n global tiene que necesariamente contemplar   la creaci&oacute;n de mecanismo globales de distribuci&oacute;n de riqueza del Norte hacia el   Sur que rompa de una vez y por todas con la colonialidad global que implica   la transferencia continua e incesante de riqueza producida por y desde el Sur   hacia las poblaciones del Norte. La creaci&oacute;n de mecanismos de redistribuci&oacute;n de   riqueza del Norte hacia el Sur es la &uacute;nica manera de poder enfrentar el problema   de la desigualdad de riqueza global y su derivada polarizaci&oacute;n mundial entre pa&iacute;ses   explotados del Tercer Mundo y pa&iacute;ses metropolitanos que gozan de un alto nivel   de vida v&iacute;a mecanismos comerciales y militares de apropiaci&oacute;n y expropiaci&oacute;n   de la riqueza producida por la periferia del mundo. Nada menos que esto ser&aacute;n   proyectos/estrategias imperiales de recolonizaci&oacute;n neo-colonial. </p>     <p><b>Ni fundamentalismos occidentalistas, ni fundamentalismos tercemundistas</b></p>     <p>   Con los argumentos esgrimidos hasta aqu&iacute; no quiero establecer un esencialismo   anti-occidental que produce una inversi&oacute;n binaria de la l&oacute;gica eurocentrista y   termina reproduciendo alguna variante de los &laquo;fundamentalismos tercermundistas&raquo;   (religiosos y/o nacionalistas). Dada la historia de la expansi&oacute;n colonial europea   y su acaparamiento de todo el planeta desde fines del siglo XIX, no hay un   afuera absoluto a occidente. Pero esto no significa que no haya alternativas al   eurocentrismo y al occidentalismo. Existen cosmolog&iacute;as fronterizas y estrategias   alternativas de desplazamiento frente al fundamentalismo eurocentrista (cristiano,   zionista, etc.) y frente al fundamentalismo tercemundista (sean islamistas o de   otro tipo). Esto es lo que se ha llamado, siguiendo la producci&oacute;n te&oacute;rica de los   chicanos en los Estados Unidos &laquo;epistemolog&iacute;as fronterizas&raquo; o lo que Enrique Dussel ha llamado &laquo;transmodernidad&raquo; (1994, 2008).</p>     <p>   El asunto fundamental es que el reconocimiento de que no hay un afuera absoluto   a occidente no significa que hay que entonces legitimar el occidentalismo o el   fundamentalismo euroc&eacute;ntrico concluyendo que no hay alternativas al sistemamundo   capitalista y a occidente. Esta l&oacute;gica termina romantizando a occidente y a   Europa en aras de no romantizar el tercermundismo. En otras palabras, buscando   no caer en una inversi&oacute;n binaria de los t&eacute;rminos, los posmodernistas terminan   reproduciendo la l&oacute;gica euroc&eacute;ntrica dominante, privilegiando el polo hegem&oacute;nico   de la oposici&oacute;n binaria (en este caso Europa y los Estados Unidos) sin lograr hacer   un desplazamiento de ambos polos de la oposici&oacute;n binaria. Los posmodernistas   reproducen lo que Enrique Dussel ha llamado &laquo;una cr&iacute;tica euroc&eacute;ntrica del   eurocentrismo&raquo;. Ni el eurocentrismo imperial ni el nacionalismo tercermundista   son alternativas adecuadas a los tiempos que vivimos. Ni una ni la otra representan   alternativas democr&aacute;ticas y estrategias de alteridad, de desplazamiento de las   oposiciones binarias. Hay que buscar en el &laquo;pensamiento fronterizo&raquo; (Alarc&oacute;n   1983; Anzaldua, 1987), en la &laquo;transmodernidad&raquo; (Dussel, 2002), en la &laquo;complicidad   subversiva&raquo; (Grosfoguel, 2002), en las &laquo;armas milagrosas&raquo; (Cesaire, 1983), en la &laquo;transculturaci&oacute;n&raquo; (Ortiz, 1995) las estrategias de desplazamiento de las relaciones de poder occidentalistas. Estas estrategias pol&iacute;ticas no-occidentalistas la practican diversos movimientos sociales y sujetos subalternos a trav&eacute;s del mundo como los movimientos sociales puertorrique&ntilde;os, martiniquenses, ind&iacute;genas, afronorteamericanos, afro-caribe&ntilde;os, islamistas feministas, zapatistas, las madres de mayo, tomas de f&aacute;bricas y los piqueteros en Argentina, y otros sujetos localizados en el lado subalterno de la diferencia colonial. Sin embargo, &eacute;stas no son estrategias recientes de la posmodernidad. Estas estrategias existen desde los or&iacute;genes coloniales en el siglo XVI. Las mismas son estrategias de resistencia y subsistencia dentro de una relaci&oacute;n de poder jer&aacute;rquico y desigual. El rezo de los esclavos a los santos cat&oacute;licos son estrategias de hibridizaci&oacute;n y mestizaje que no tiene nada que ver con &laquo;sincretismo&raquo;. La hibridizaci&oacute;n y mestizaje practicados desde el lado subalterno de la diferencia colonial constituyen estrategias de &laquo;complicidad subversiva&raquo;, de &laquo;pensamiento fronterizo&raquo;, de &laquo;transculturaci&oacute;n&raquo;, que buscan subsistir y resistir frente a una relaci&oacute;n de poder colonial. Los santos cat&oacute;licos fueron &laquo;transculturados&raquo;, &laquo;transmodernizados&raquo;, en complicidad con ellos para subvertirlos y redefinirlos dentro de una visi&oacute;n de mundo, una cosmolog&iacute;a noeuropea. Cada santo se convirti&oacute; as&iacute; en un Dios africano.</p>     <p>   Por tanto, existen alternativas a los fundamentalismos euroc&eacute;ntricos occidentalistas   (imperialistas) y tercermundistas (nacionalistas). Que no alcancemos a verlos por   la limitada y distorsionada cobertura de los medios de comunicaci&oacute;n de masas   o por estar encerrados en las gafas oscuras del eurocentrismo, no es equivalente   a decir que no existen alternativas a Europa, a Estados Unidos y a occidente.   La mirada restringida del posmodernismo, que reduce el mestizaje y la hibridez   a sincretismo, reproduce en el siglo XXI la candidez y ridiculez del imaginario   colonial de los colonizadores espa&ntilde;oles de otros siglos cuando hac&iacute;an equivalente   con &laquo;asimilaci&oacute;n&raquo; y &laquo;cristianizaci&oacute;n&raquo; el rezo de los esclavos a las im&aacute;genes de   los santos cat&oacute;licos. Lo que estaba ocurriendo subterr&aacute;neamente dentro de la   relaci&oacute;n h&iacute;brida de apropiaci&oacute;n por parte de los esclavos de las im&aacute;genes de   la iglesia cat&oacute;lica escapaba a los lentes euroc&eacute;ntricos. Esta mirada limitada es   m&aacute;s un indicio de las propias limitaciones epistemol&oacute;gicas de occidente y de   su incapacidad de romper con el eurocentrismo vigente, que de la inexistencia   de alternativas a occidente. Los esclavos &laquo;transculturaban&raquo;, &laquo;fronterizaban&raquo;, &laquo;transmodernizaban&raquo;, &laquo;cimarroneaban&raquo; las im&aacute;genes de los santos cat&oacute;licos dentro de una cosmolog&iacute;a africana. Santa B&aacute;rbara se convirti&oacute; en Chang&oacute; y la Virgen de la Caridad del Cobre en Yemaya.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Pero estos procesos no son algo del pasado. Est&aacute;n aqu&iacute; presentes entre nosotros   con mucha vida y fuerza en las estrategias de los sujetos coloniales dentro y fuera   de las metr&oacute;polis sobre todo en sociedades pos-esclavistas donde la colonialidad   del poder sigue articulando una jerarqu&iacute;a etno-racial basada en una ideolog&iacute;a racista   colonial. Por ejemplo, la m&uacute;sica provee una de las met&aacute;foras m&aacute;s poderosas de   las estrategias cimarronas del pensamiento fronterizo. Esto se puede apreciar en   la subversi&oacute;n que conlleva la r&iacute;tmica africana al trastocar desde adentro toda la   m&uacute;sica hegem&oacute;nica. La r&iacute;tmica sincopada de origen africano, mejor conocida en el   Caribe como la &laquo;clave&raquo;, re-estructura toda la m&uacute;sica africanizando los instrumentos   y las melod&iacute;as musicales de origen europeo. La &laquo;clave&raquo; es el trazo que constituye el   presente desde una ausencia que nunca es presente. La clave es silenciosa pues nadie   necesariamente la marca aunque todos los m&uacute;sicos la siguen. La clave es el silencio   que constituye el sonido desde una ausencia que nunca es presente. El sonero   colombiano radicado en Par&iacute;s Yuri Buenaventura hace con la canci&oacute;n titulada &laquo;Ne   Me Quitte Pas&raquo; de Jacques Brel lo mismo que La India, salsera puertorrique&ntilde;a de Nueva York, hace con la canci&oacute;n titulada &laquo;Ese Hombre&raquo; que canta la espa&ntilde;ola   Roc&iacute;o Jurado: la africanizan transculturalizando la canci&oacute;n con la r&iacute;tmica sincopada   de la &laquo;clave&raquo;. Es como el rezo a los santos cat&oacute;licos donde nadie necesariamente   dice que est&aacute;n practicando una religi&oacute;n/cosmolog&iacute;a africana, pero todos lo est&aacute;n   haciendo. Es la diferencia entre &laquo;hacer diciendo&raquo; y &laquo;decir haciendo&raquo;. El primero act&uacute;a emitiendo un enunciado, mientras el segundo act&uacute;a en silencio.</p>     <p>   En resumen, estoy en completo acuerdo con las cr&iacute;ticas a la esencializaci&oacute;n de   identidades que termina estableciendo divisiones monol&iacute;ticas entre &laquo;occidente&raquo;   y &laquo;oriente&raquo;. El &laquo;pensamiento fronterizo&raquo; constituye una alternativa que intenta   dar una respuesta a esta problem&aacute;tica. &iquest;C&oacute;mo desplazar (en lugar de invertir) el   eurocentrismo en un mundo donde no hay un afuera absoluto a Occidente? &iquest;Que   formas de pensamiento, de cosmolog&iacute;as y de sociabilidad subalternas pudieran   ofrecer alternativas a las formas hegem&oacute;nicas de pensamiento y sociabilidad   occidentalistas sin caer en un fundamentalismo nacionalista tercermundista?   Este es el reto que tenemos de frente. Si bien el esencialismo tercermundista no   es soluci&oacute;n, tampoco constituye una soluci&oacute;n el resignarnos al determinismo   de que &laquo;no hay salida al eurocentrismo y al occidentalismo&raquo;. Ambas son, en mi   opini&oacute;n, respuestas esencialistas y absolutistas que dejan intactas las oposiciones   binarias de las jerarqu&iacute;as de poder producidas por la colonialidad del poder   global. Parto del reconocimiento de que no hay un afuera absoluto a occidente   y busco una salida en el &laquo;pensamiento fronterizo&raquo;, el cual intenta resignificar   los discursos hegem&oacute;nicos occidentalistas desde localizaciones epist&eacute;micas   subalternas, no-occidentalistas. Estos son espacios producidos por sujetos   subalternos que piensan y crean estrategias desde el lado subordinado de la   diferencia colonial pero sin plantearse un afuera puro y absoluto a occidente   como hacen los fundamentalistas tercermundistas isl&aacute;micos, indigenistas o de   otro tipo. Martin Luther King es un ejemplo de pensamiento fronterizo. &Eacute;l   tom&oacute; el discurso hegem&oacute;nico de la &laquo;igualdad&raquo; y lo resignific&oacute; extendi&eacute;ndolo   a territorios inconcebidos por el pensamiento euroc&eacute;ntrico (como extender   la igualdad a sujetos negros, latinos e ind&iacute;genas en los Estados Unidos). Los   zapatistas son otro ejemplo de pensamiento fronterizo donde se toma el discurso   de la &laquo;democracia&raquo; y lo resignifican desde tradiciones ind&iacute;genas locales con la noci&oacute;n de &laquo;mandar obedeciendo&raquo; o &laquo;somos iguales porque somos diferentes&raquo;.</p>     <p>   No se trata de dejarle en las manos a los eurocentristas la definici&oacute;n de las   categor&iacute;as de la modernidad, sino de resignificarlas m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites que   occidente le ha impuesto al mundo. Le he llamado a esta estrategia &laquo;complicidad   subversiva&raquo; (Grosfoguel 1996, 2002). Es importante enfatizar que el &laquo;pensamiento   fronterizo&raquo;, la &laquo;complicidad subversiva&raquo;, el &laquo;cimarronaje&raquo; o la &laquo;transmodernidad&raquo;   no son equivalentes a sincretismo ni mestizaje. Se trata de otra cosa muy distinta,   no reducible al lenguaje colonial de los antrop&oacute;logos. En el pensamiento fronterizo no se asume una horizontalidad entre las culturas sino que se asume una relaci&oacute;n   vertical donde occidente tiene el lado dominante. El pensamiento fronterizo ser&iacute;a   una subversi&oacute;n interna desde el lado subordinado de la diferencia colonial. La   noci&oacute;n de &laquo;fronterizo&raquo; no es accidental. Se trata de romper con los discursos de   pureza fundamentalistas tercermundistas o fundamentalistas eurocentristas para   descolonizar el imaginario y poder pensar en alternativas posibles m&aacute;s justas al sistema-mundo moderno/colonial.</p>     <p>   Movernos hacia una izquierda descolonial global implicar&iacute;a abrirse a la   diversidad epist&eacute;mica del mundo, al pluriversalismo. Ya no podr&iacute;a reproducirse   el proyecto del socialismo del siglo XX donde una epistemolog&iacute;a, en este   caso una ideolog&iacute;a euroc&eacute;ntrica como el marxismo-leninismo, se constituyera   como el referente conceptual y proyecto global/imperial uni-versal desde la   izquierda. Habr&iacute;a que abrirse al di&aacute;logo inter-epist&eacute;mico y concebir el proyecto   de izquierda como uno transmoderno, descolonial con pluriversos de sentido   donde desde diversas epistemolog&iacute;as y cosmolog&iacute;as formularan proyectos de   izquierda diversos. Lo que los une y que servir&iacute;a como muro de contenci&oacute;n   contra el relativismo de &laquo;todo vale&raquo; es un universalismo negativo com&uacute;n: antiimperialista,   anti-capitalista, anti-patriarcal, anti-colonial. Pero esto est&aacute; ya ocurriendo en diversos espacios del planeta.</p>     <p> <b>El giro descolonial en el tercer mundo</b></p>     <p>   Estando presente en la marcha decolonial del Movimiento de los ind&iacute;genas de   la Rep&uacute;blica<sup><a href="#8" name="#s8">8</a></sup> en mayo del 2009, un amigo de la izquierda blanca francesa que   estaba presente m&aacute;s por curiosidad que por solidaridad me pregunt&oacute;: &iquest;Qu&eacute; hace   el retrato de Nasrallah junto a un retrato de Fanon? &iquest;Qu&eacute; tiene que ver Fanon con Nasrallah? &iquest;No es Nasrallah un fundamentalista isl&aacute;mico?</p>     <p>   Desde fines del siglo XX, uno de los fen&oacute;menos m&aacute;s importantes es c&oacute;mo   las insurgencias anti-imperialistas   en el tercer mundo se articulan   como proyectos pol&iacute;ticos no ya anticoloniales   sino descoloniales, es decir,   con un pensamiento cr&iacute;tico producido   desde epistemolog&iacute;as y cosmolog&iacute;as   no-occidentales. Se acabaron los   tiempos en que los movimientos de   resistencia se articulan como marxistas   o marxistas-leninistas. Podemos observar que sin ser anti-marxistas, existen   movimientos de resistencia no-marxistas en el Medio Oriente que se articulan   desde la cosmolog&iacute;a isl&aacute;mica, movimientos ind&iacute;genas en Am&eacute;rica Latina que se   articulan desde cosmolog&iacute;as ind&iacute;genas (tojolabal en el caso de los Zapatistas, aymara y quechua en Bolivia, quechua en Ecuador, la minga en Colombia con   fuerte componente Nasa), y movimientos en Asia que piensan desde el budismo   y el islam. Ante este desaf&iacute;o, la izquierda blanca y occidentalizada no encuentra   categor&iacute;as para conceptualizar estos procesos y contin&uacute;a imponi&eacute;ndole   categor&iacute;as de la izquierda occidental a estos movimientos ejerciendo una   violencia y distorsi&oacute;n epist&eacute;mica colonial en la caracterizaci&oacute;n de estos procesos.   La izquierda occidentalizada se encuentra perdida. Caracterizan estos procesos   reduci&eacute;ndolos a sus categor&iacute;as m&aacute;s familiares como &laquo;revueltas campesinas&raquo;, &laquo;lucha anti-imperialista&raquo;, &laquo;lucha de clases&raquo;, &laquo;lucha por la democracia&raquo;, &laquo;lucha de naciones oprimidas&raquo;, etc., sin asumir el nuevo contenido epistemol&oacute;gico que el pensamiento cr&iacute;tico descolonial est&aacute; produciendo y sin detenerse a escuchar los nuevos pensadores en el tercer mundo que desde epistemolog&iacute;as no-occidentales est&aacute;n produciendo un pensamiento cr&iacute;tico descolonial muy distinto de la visi&oacute;n euroc&eacute;ntrica de la izquierda occidentalizada que ofrece respuestas innovadoras a los problemas de la crisis capitalista y ecol&oacute;gica mundial producida por lo que ellos llaman el proyecto civilizatorio occidental.</p>     <p>   Nuevas categor&iacute;as cr&iacute;ticas emergen como respuesta a la crisis de la civilizaci&oacute;n   occidental. En Bolivia y Ecuador se habla del &laquo;pachamama&raquo;, &laquo;Suma Qama&ntilde;a&raquo;   (Buen Vivir que no es equivalente a vivir bien) y la &laquo;ley del Ayllu&raquo; desde la   cual han cambiado sus constituciones como Estados-naciones hist&oacute;ricamente   hegmonizados por los Euro-latinoamericanos hacia sociedades y Estados &laquo;plurinacionales&raquo; e &laquo;interculturales&raquo; (que no es lo mismo que multiculturalismo). En la Palestina y el L&iacute;bano se articula una visi&oacute;n anti-imperialista cr&iacute;tica desde el Islam que se parece m&aacute;s a la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina con nociones como el Tawhid y la Sharia para pensar en democracias populares noconsensuales (contrario a como se nos vende en la prensa occidental un voto por cada ciudadano y no una representaci&oacute;n pol&iacute;tica a partir de identidades religiosas), cr&iacute;ticas tanto del consumismo capitalista occidental como del militarismo sionista/imperialista. Todos estos movimientos representan el regreso y la defensa de formas de vida y existencia que la modernidad colonial eurocentrada pretend&iacute;a erradicar. Esta cr&iacute;tica a la modernidad eurocentrada mira al pasado, no para volver a &eacute;l, sino para repensar el futuro. &iquest;Porqu&eacute; la emergencia de movimientos anti-imperialistas que se articulan desde cosmolog&iacute;as no-occidentales ocurre justamente a fines del siglo XX? Este proceso a escala mundial amerita una explicaci&oacute;n:</p>     <p>   1-El eurocentrismo como perspectiva hegem&oacute;nica de producci&oacute;n de   conocimientos perdi&oacute; toda legitimidad con la carnicer&iacute;a humana provocada   por la Primera Guerra Mundial. De ah&iacute; en adelante los fil&oacute;sofos y pensadores   occidentales dedicaron vol&uacute;menes para intentar entender la crisis de las ciencias europeas y sus posibles soluciones. Sin embargo, fue el proyecto comunista como   proyecto euroc&eacute;ntrico de izquierda que se globaliza a partir de la revoluci&oacute;n rusa,   el que le di&oacute; unas d&eacute;cadas m&aacute;s de vida al moribundo pensamiento euroc&eacute;ntrico.   La revoluci&oacute;n rusa de 1917, inaugur&oacute; un ciclo de esperanza y difusi&oacute;n de un   nuevo paradigma euroc&eacute;ntrico conocido como marxismo-leninismo que con el   stalinismo adquiri&oacute; su expresi&oacute;n dominante m&aacute;s destacada. Durante y despu&eacute;s de   la Segunda Guerra Mundial se abrieron diversos frentes de guerras de liberaci&oacute;n   nacional anti-coloniales que destruyeron la existencia de las administraciones   coloniales en casi todo el mundo. Se abri&oacute; un ciclo de revoluciones en el Tercer   Mundo que aunque anti-imperialistas y anti-coloniales, no eran decoloniales   porque asumieron el pensamiento eurocentrado a trav&eacute;s de la fuerte influencia   del marxismo-leninismo.</p>     <p>   2- En los a&ntilde;os ochenta y noventa del siglo pasado, con la crisis, implosi&oacute;n   y posterior desaparici&oacute;n del imperio sovi&eacute;tico, los pa&iacute;ses con movimientos   de liberaci&oacute;n nacional en el poder del Estado perdieron su base de apoyo   internacional terminando derrotados y absorbidos por la contra-revoluci&oacute;n   imperialista neo-liberal. Para comienzos de los a&ntilde;os noventa el paradigma   marxista-leninista, que le hab&iacute;a extendido la vida al eurocentrismo durante   varias d&eacute;cadas, entra en crisis terminal. Junto a la crisis y posterior desaparici&oacute;n   del paradigma marxista-leninista se da una crisis ecol&oacute;gica planetaria y una   crisis financiera mundial capitalista neo-liberal que termina por hacer obsoleta   la b&uacute;squeda de soluciones a los problemas apremiantes de la humanidad en la   tradici&oacute;n de pensamiento de los hombres blancos occidentales, mejor conocida   como eurocentrismo (de derecha o de izquierda). La civilizaci&oacute;n occidental   lejos de producir progreso produce muerte. Ha destruido la vida (humana y   no-humana) al punto que hoy d&iacute;a nos preguntamos si existir&aacute; vida de aqu&iacute; a   cien a&ntilde;os. De ah&iacute; que se haya llegado a un entendimiento mundial en muchos   espacios del tercer mundo de que el eurocentrismo de izquierda y de derecha es   parte del problema y no parte de la soluci&oacute;n. Las soluciones hay que buscarlas   en la diversidad epist&eacute;mica del planeta, en el pluri-versalismo como proyecto   universal y no ya en una sola epistemolog&iacute;a (la euroc&eacute;ntrica) que desde su   particularismo y provincialismo produce falsos universales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   3- Ante la crisis terminal del eurocentrismo en sus manifestaciones de derecha   e izquierda a fines del siglo pasado, los pueblos del Tercer Mundo cambian su   mirada y buscan en sus propias tradiciones no-occidentales de pensamiento   y existencia las formas de vida y de pensar que brinden alternativas pol&iacute;tico&eacute;tico-   epist&eacute;micas para repensar una pol&iacute;tica de liberaci&oacute;n hacia &laquo;otros mundos   posibles&raquo; m&aacute;s all&aacute; de la modernidad capitalista eurocentrada. De ah&iacute; la insurgencia   epist&eacute;mica global en clave isl&aacute;mica, tojolabal, aymara, budista, yoruba, etc.</p>     <p>La izquierda blanca<sup><a href="#9" name="#s9">9</a></sup> sigue sin tomar en serio el pensamiento cr&iacute;tico producido   desde estos movimientos descoloniales. Al no lograr entender las propuestas de   estos movimientos, le imponen de manera colonial las categor&iacute;as euroc&eacute;ntricas   de la izquierda occidentalizada distorsionando los procesos decoloniales que   est&aacute;n ocurriendo a escala mundial. Lo curioso es ver c&oacute;mo la izquierda europea   apoya sin entender (usando visiones deformadas) los movimientos ind&iacute;genas   en las Am&eacute;ricas pero no apoyan de igual forma a los movimientos isl&aacute;micos   de resistencia como Hamas y Hezbollah. En estos casos, sus sospechas   euroc&eacute;ntricas terminan rest&aacute;ndole el apoyo a la resistencia y ali&aacute;ndose de   facto con el colonialismo sionista e imperialista en el Medio Oriente. Al igual   que Bush, Sarkozy y Natanyahu, la izquierda occidentalizada usa el t&eacute;rmino   &laquo;fundamentalismo isl&aacute;mico&raquo; para subsumir en esa categor&iacute;a a Arabia Saudita,   Bin Laden, los talibanes, Hezbollah, Hamas, etc. sin distinguir lo que son   movimientos de resistencia anti-imperialistas descoloniales de lo que son   movimientos y Estados reaccionarios que trabajan a favor del colonialismo y el   imperialismo. Mi respuesta al amigo de la izquierda blanca europea a su pregunta   en la marcha descolonial de los ind&iacute;genas de la rep&uacute;blica francesa en Par&iacute;s fue:   &laquo;Nasrallah y Hezbollah est&aacute;n junto a Frantz Fanon, Quint&iacute;n Lame (guerrillero   ind&iacute;gena colombiano), el General Giap, Che Guevara, los zapatistas y todos los   combatientes anti-imperialistas del mundo. Pero adem&aacute;s, Nasrallah y Hezbollah   son m&aacute;s que anti-coloniales, son descoloniales en su pensamiento y acci&oacute;n.   Pertenecen a la nueva insurgencia epist&eacute;mica decolonial del tercer mundo&raquo;. &iquest;Cual   fue la respuesta del izquierdista blanco franc&eacute;s? &laquo;Lo siento pero no puedo estar   en una marcha descolonial como &eacute;sta&raquo;. Me di cuenta que para la izquierda blanca francesa, la solidaridad tiene l&iacute;mites.</p>     <p>   <b>Ram&oacute;n Grosfoguel</b></p>     <p>   Editor Invitado   Tabula Rasa</p> <hr size="1">     <p><a href="#s1" name="1">1</a> Concepto acu&ntilde;ado por An&iacute;bal Quijano y que   forma parte de una escuela de pensamiento   en las Am&eacute;ricas conocida como la red de la modernidad/colonialidad.</p>     <p><a href="#s2" name="2">2</a> Ver los trabajos de sociolog&iacute;a hist&oacute;rica de   Immanuel Wallerstein, The Modern World-System   I. New York: Academic Press, 1974; The Modern   World-System II. New York: Academic Press, 1979;   The Modern World-System III. New York: Academic Press, 1989.</p>     <p><a href="#s3" name="3">3</a> No se trata de que el patriarcado naciera con Europa, se trata de que en muchos lugares del mundo   colonizado no exist&iacute;a patriarcado antes de la expansi&oacute;n europea, es decir, las relaciones de g&eacute;nero eran   matriarcales o igualitarias. Donde s&iacute; exist&iacute;a el patriarcado antes de la llegada de los europeos, se trataba   de un sistema que operaba con l&oacute;gicas sociales muy distintas al patriarcado europeo. Por tanto, habr&iacute;a   que ver con detenimiento la manera espec&iacute;fica como se articul&oacute; el patriarcado europeo con las formas de   organizaci&oacute;n de las relaciones de g&eacute;nero en cada regi&oacute;n colonizada por Europa. Sin embargo, todo esto fue   destruido por la colonizaci&oacute;n europea y hoy d&iacute;a vemos en comunidades ind&iacute;genas, al igual que en el resto de las sociedades occidentales, la reproducci&oacute;n de relaciones sexistas y homof&oacute;bicas.</p>     <p><a href="#s4" name="4">4</a> V&eacute;ase en la literatura de la dependencia   los siguientes autores: Andr&eacute; Gunder Frank,   Capitalismo y subdesarrollo en Am&eacute;rica Latina,   M&eacute;xico: Siglo Veintiuno Editores, 1970; Fernando   H. Cardoso y Enzo Faletto, Dependencia y Desarrollo   en Am&eacute;rica Latina, M&eacute;xico: Siglo Veintiuno,   1969; Vania Bambirra, El Capitalismo Dependiente   Latinoamericano, M&eacute;xico: Siglo Veintiuno, 1974;   Anne Macklintock, Imperial Leather: Race, Gender   and Sexuality in the Colonial Contest, New York:   Routledge, 1995; Ella Shohat y Robert Stam,   Unthinking Eurocentrism: Multiculturalism and the Media ,London: Routledge, 1994.</p>     <p><a href="#s5" name="5">5</a> Para Quijano la colonialidad se construye a partir   de la expansi&oacute;n europea e implica un doble eje   jer&aacute;rquico: 1) entre trabajo y capital; y 2) europeos y no-europeos (Quijano, 1991, 1992).</p>     <p><a href="#s6" name="6">6</a> La observaci&oacute;n deconstructiva de que la naci&oacute;n es siempre una orilla se la debo a Chloe S. Georas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#s7" name="7">7</a> En esto caen algunos textos nacionalistas   recientemente publicados, ver por ejemplo   Luis Fernando Coss (1996), y Juan Manuel Carri&oacute;n (1996).</p>     <p><a href="#s8" name="8">8</a> Para m&aacute;s informaci&oacute;n sobre este movimiento   descolonial en Francia ver la entrevista a Houria   Bouteldja titulada &laquo;La lucha descolonizadora   en Francia&raquo; en <a href="http://venezuela.indymedia.org/es/2009/10/25273.shtml" target="blank">http://venezuela.indymedia.org/es/2009/10/25273.shtml</a>, la entrevista a   Sadri Khadri titulada &laquo;La dominaci&oacute;n racial   en Francia&raquo; en <a href="http://venezuela.indymedia.org/es/2009/11/25392.shtml" target="blank">http://venezuela.indymedia.org/es/2009/11/25392.shtml</a> o el documento   titulado &laquo;Somos los ind&iacute;genas de la Rep&uacute;blica   Francesa&raquo; en <a href="http://venezuela.indymedia.org/es/2009/12/25952.shtml" target="blank">http://venezuela.indymedia.org/es/2009/12/25952.shtml</a></p>     <p><a href="#s9" name="9">9</a> Es importante aclarar que por izquierda blanca o izquierda occidentalizada no me refiero al lugar de origen   geogr&aacute;fico o al color de la piel de estos movimientos sino a la epistemolog&iacute;a y al pensamiento que los   articula. Por izquierda occidentalizada me refiero a la izquierda que siguiendo paradigmas occidentales   marxistas-leninistas, post-estructuralistas, anarquistas o socialdem&oacute;cratas, reproducen el racismo/sexismo   epistemol&oacute;gico de la filosof&iacute;a occidental y, su consiguiente, el fundamentalismo euroc&eacute;ntrico privilegiando   como superior el canon de pensamiento cr&iacute;tico de los hombres occidentales y descartando como inferior   todas las epistemolog&iacute;as no-occidentales. Este racismo epistemol&oacute;gico ha colonizado el mundo a partir   de 1492 y la izquierda occidentalizada lo reproduce por todas partes. De manera que se puede estar   habitando en Europa sin ser euroc&eacute;ntrico y se puede tener origen en &Aacute;frica, Asia o Am&eacute;rica Latina y ser un fundamentalista euroc&eacute;ntrico. No hay correspondencia esencialista entre lugar de origen y epistemolog&iacute;a.</p> <hr size="1"> </font>     <p><font size="3" face="verdana"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p> <font face="verdana" size="2">     <p>   Alarc&oacute;n, Norma. 1983. &ldquo;Chicana Feminist Literature: A Re-Vision through Malintz&iacute;n/or   Malintz&iacute;n: Putting Flesh Back on the Object&rdquo; in Cherr&iacute;e Moraga and Gloria Anzald&uacute;a,   eds., This Bridge Called my Back: Writing by Radical Women of Color. New York: Kitchen   Table/Women of Color.</p>     <p>   Anderson, Bennedict. 1983. Imagine Communities, London: Verso.</p>     <p>   Anzald&uacute;a, Gloria. 1987. Borderlands/La Frontera: The New Mestiza. San Francisco:   Spinsters/Aunt Lute.</p>     <p>   Arrighi, Giovanni. 1994. The Long Twentieth Century, London: Verso.</p>     <p>   Bambirra, Vania. 1974. El Capitalismo Dependiente Latinoamericano, M&eacute;xico: Siglo Veintiuno.</p>     <p>   Cardoso, Fernando H. y Enzo Faletto. 1969. Dependencia y Desarrollo en Am&eacute;rica Latina,   M&eacute;xico: Siglo Veintiuno.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Carri&oacute;n, Juan Manuel. 1996. La Voluntad de Naci&oacute;n, R&iacute;o Piedras: Editorial Nueva Aurora,   1996.</p>     <p>   Cesaire, Aim&eacute;. 1983. The Collected Poetry. Berkeley: University of California Press.</p>     <p>   Coss, Luis Fernando. 1996. La Naci&oacute;n en la Orilla, R&iacute;o Piedras: Editorial Punto de   Encuentro.</p>     <p>   Dussel, Enrique. 2008. Pol&iacute;tica de Liberaci&oacute;n Volumen 1, Madrid: Trotta.</p>     <p>   Dussel, Enrique. 2002. Hacia una filosof&iacute;a pol&iacute;tica cr&iacute;tica, Bilbao: Editorial Descl&eacute; de Brouwer.</p>     <p>   Dussel, Enrique. 1994. 1492, La Paz: Plural Editores.</p>     <p>   Enloe, Cynthia. 2000. Bananas, Beaches and Bases: Making Feminist Sense of International   Politics, Berkeley: University of California Press.</p>     <p>   Fanon, Frantz. 1967. Black Skin, White Masks, New York: Grove Press.</p>     <p>   Frank, Andr&eacute; Gunder. 1970. Capitalismo y subdesarrollo en Am&eacute;rica Latina, M&eacute;xico: Siglo   Veintiuno Editores.</p>     <p>   Grosfoguel, Ram&oacute;n. 2008a. &laquo;Hacia un pluri-versalismo transmoderno decolonial&raquo; en   Tabula Rasa 9:199-215. (julio-diciembre). Ver en: <a href="http://www.revistatabularasa.org/numero_nueve/10grosfoguel.pdf" target="blank">http://www.revistatabularasa.org/numero_nueve/10grosfoguel.pdf</a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Grosfoguel, Ram&oacute;n. 2008b.&laquo;Para descolonizar os estudos de economia pol&iacute;tica e os estudos   p&oacute;s-coloniais: Transmodernidade, pensamento de fronteira e colonialidade global&raquo; Revista   Cr&iacute;tica de Ci&ecirc;ncias Sociais, 80:115-147 (mar&ccedil;o). La versi&oacute;n portuguesa se encuentra en: <a href="http://www.eurozine.com/pdf/2008-07-04-grosfoguel-pt.pdf" target="blank">http://www.eurozine.com/pdf/2008-07-04-grosfoguel-pt.pdf</a> Mientras que la versi&oacute;n inglesa se   encuentra en: <a href="http://www.eurozine.com/pdf/2008-07-04-grosfoguel-en.pdf" target="blank">http://www.eurozine.com/pdf/2008-07-04-grosfoguel-en.pdf</a></p>     <p>   Grosfoguel, Ram&oacute;n. 2002. Colonial subjects. Puerto Ricans in a Global Perspective. Berkeley:   The University of California Press.</p>     <p>Ianni, Octavio. 1996. Teor&iacute;as de la Globalizaci&oacute;n, M&eacute;xico: Siglo Veintiuno.</p>     <p>   Lander, Edgardo. 1998. &laquo;Eurocentrismo y colonialismo en el pensamiento social   latinoamericano&raquo; en Roberto Brice&ntilde;o-Le&oacute;n and Heinz R. Sonntag, eds., Pueblo, &eacute;poca y   desarrollo: la sociolog&iacute;a de Am&eacute;rica Latina. 87-96. Caracas: Nueva Sociedad.</p>     <p>   Macklintock, Anne. 1995. Imperial Leather: Race, Gender and Sexuality in the Colonial Contest,   New York: Routledge.</p>     <p>   Moutoussany, Ernest. 1999. Aim&eacute; C&eacute;saire: D&eacute;put&eacute; `a l&rsquo;Assembl&eacute;e Nationale 1945-1993, Paris:   L&rsquo;Harmattan.</p>     <p>   Ortiz, Fernando. 1995. Cuban Counterpoint: Tobacco and Sugar. Durham: Duke University   Press.</p>     <p>   Quijano, An&iacute;bal e Immanuel Wallerstein. 1992. &ldquo;Americanity as a Concept, or the Americas   in the Modern World-System&rdquo;. International Journal of Social Sciences 134: 583-591.</p>     <p>   Quijano, An&iacute;bal. 2000. &laquo;Colonialidad del poder, eurocentrismo y Am&eacute;rica Latina&raquo; en Edgardo   Lander (ed.) Colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales, CLA CSO : Buenos Aires.</p>     <p>   Quijano, An&iacute;bal. 1998. &laquo;La colonialidad del poder y la experiencia   cultural latinoamericana&raquo; en Roberto Brice&ntilde;o-Le&oacute;n and Heinz R.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Sonntag, eds., Pueblo, &eacute;poca y desarrollo: la sociolog&iacute;a de Am&eacute;rica   Latina. 139-155. Caracas: Nueva Sociedad.</p>     <p>   Quijano, An&iacute;bal. 1992. &laquo;&ldquo;Raza&rdquo;, &ldquo;Etnia&rdquo; y &ldquo;Naci&oacute;n&rdquo; en Mari&aacute;tegui: Cuestiones Abiertas&raquo;   en Jos&eacute; Carlos Mari&aacute;tgui y Europa: El Otro Aspecto del Descubrimiento, editado por Roland   Forgues. 167-187. Lima, Per&uacute;: Empresa Editora Amauta S.A.</p>     <p>   Quijano, An&iacute;bal. 1991. &laquo;Colonialidad y Modernidad/Racionalidad&raquo; Per&uacute; Ind&iacute;gena 29: 11-21.</p>     <p>   Rojas Mix, Miguel. 1991. Los Cien Nombres de Am&eacute;rica, Barcelona: Editorial Lumen.</p>     <p>   Said, Edward. 1978. Orientalism, New York: Vintage Books.</p>     <p>   Shohat, Ella y Robert Stam. 1994. Unthinking Eurocentrism: Multiculturalism and the Media,   London: Routledge.</p>     <p>   Sousa Santos, Boaventura de. 2009. Epistemolog&iacute;a del sur. Siglo XXI: Mexico.</p>     <p>   Wallerstein, Immanuel. 1995. After Liberalism, New York: The New Press.</p>     <p>   Wallerstein, Immanuel. 1989. The Modern World-System III. New York: Academic Press.</p>     <p>   Wallerstein, Immanuel. 1979. The Modern World-System II. New York: Academic Press.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Wallerstein, Immanuel. 1979. The Capitalist World-Economy, Cambridge: Cambridge   University Press and Editions de la Maison des Sciences de l&rsquo;Homme.</p>     <p>   Wallerstein, Immanuel. 1974. The Modern World-System I. New York: Academic Press.</p> </font>      ]]></body>
</article>
