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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>&iquest;Ad&oacute;nde nos lleva el pachamamismo?</b></font></p>      <p align="center">Pablo Stefanoni<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup></p>      <p><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup>Director de la edici&oacute;n boliviana de <i>Le Monde Diplomatique</i> y economista de la Universidad de Buenos Aires . (<a href="http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;id=PabloStefanoni&amp;inicio=0" target="_blank">http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;id=PabloStefanoni&amp;inicio=0</a>)</p>  <hr>      <p align="center"><img src="img/revistas/tara/n15/n15a13f1.jpg"></p>      <p>La cumbre de tiquipaya, m&aacute;s all&aacute; de los pollos, los gays y los calvos que ocuparon amplias portadas de los medios, en lo que podr&iacute;a interpretarse como un lapsus presidencial, dej&oacute; una evidencia hacia el futuro: el proceso de cambio es demasiado importante para dejarlo en manos de los pacham&aacute;micos. La pose de autenticidad ancestral puede ser &uacute;til para seducir a los turistas revolucionarios en busca del &laquo;exotismo familiar&raquo; latinoamericano y m&aacute;s aun boliviano (al decir de Marc Saint-Up&eacute;ry) pero no parece capaz de aportar nada significativo en t&eacute;rminos de construcci&oacute;n de un nuevo estado, de puesta en marcha de un nuevo modelo de desarrollo, de discusi&oacute;n de un modelo productivo viable o de nuevas formas de democracia y participaci&oacute;n popular. M&aacute;s bien, el pachamamismo -una suerte de &laquo;neolengua&raquo; a la moda-contribuye a disolver las profundas ansias de cambio de los bolivianos en el saco roto de una supuesta filosof&iacute;a alternativa a la occidental, aunque a menudo es aprendida en espacios globales como los talleres de ONGs, en la calma de la Duke University o en los cursos supervisados por Catherine Walsh en la Universidad andina o la Flacso Ecuador. Al final de cuentas, como queda cada vez m&aacute;s en evidencia, estamos en presencia de un discurso ind&iacute;gena (new age) global con escasa capacidad para reflejar las etnicidades realmente existentes. Y como en los pa&iacute;ses del socialismo real, esta &laquo;neolengua&raquo; puede ampliar hasta el infinito el hiato entre el discurso y la realidad (&iquest;por qu&eacute; no dicen nada del extractivismo y la reprimarizaci&oacute;n de la econom&iacute;a?, por ejemplo), debilitando las energ&iacute;as transformadoras de la sociedad. </p>      <p>As&iacute;, en lugar de discutir c&oacute;mo combinar las expectativas de desarrollo con un ecoambientalismo inteligente, el discurso pacham&aacute;mico nos ofrece una catarata de palabras en aymara, pronunciadas con tono enigm&aacute;tico, y una c&aacute;ndida lectura de la crisis del capitalismo y de la civilizaci&oacute;n occidental. O directamente, exabruptos interpretativos, como el de Fernando Huanacuni, funcionario de la Canciller&iacute;a, que le dijo a un diario argentino que el sismo en Hait&iacute; fue un peque&ntilde;o aviso del &iacute;mpetu econ&oacute;mico-global-c&oacute;smico- tel&uacute;rico-educativo de la Pachamama.</p>      <p>&iquest;Acaso &#91;el alcalde electo de El Alto y cuestionado dirigente sindical&#93; Edgar Patana hace pol&iacute;tica desde una nueva espiritualidad, &#91;el senador y ejecutivo campesino&#93; isaac &Aacute;valos interviene en el Senado pidi&eacute;ndole permiso al abuelo Cosmos o &#91;el viceministro de R&eacute;gimen interior&#93; Gustavo torrico manejar&aacute; la Polic&iacute;a con el criterio de que los derechos de la Pachamama (y de las hormigas) son m&aacute;s importantes que los derechos humanos?</p>      <p>En Europa hay mucha m&aacute;s conciencia del reciclado de basura (incluyendo los pl&aacute;sticos) que en nuestro pa&iacute;s, donde en muchos sentidos est&aacute; todo por hacer, y un ecologismo informado -y t&eacute;cnicamente s&oacute;lido-parece mucho m&aacute;s efectivo que manejar el cambio clim&aacute;tico desde una supuesta filosof&iacute;a originaria, a menudo una coartada de algunos intelectuales urbanos para no abordar los problemas urgentes que vive el pa&iacute;s. Muchos de los errores oficiales en la cumbre no son ajenos a haberle entregado a los pacham&aacute;micos la tem&aacute;tica del cambio clim&aacute;tico, cuya irresponsabilidad impide a bolivia jugar con seriedad en las grandes ligas mundiales. A muchos intelectuales, el laboratorio boliviano puede darles ingentes insumos para sus investigaciones, y muchas ONG est&aacute;n encantadas de financiar todo tipo de experimentos sociales. Pero para los bolivianos el costo de una nueva oportunidad perdida ser&iacute;a impagable por todos los proyectos de la Cooperaci&oacute;n juntos.</p>      <p><font size="3"><b>Indianismo y pachamamismo</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Mi anterior columna en este diario (ver: &iquest;Ad&oacute;nde nos lleva el pachamamismo?) provoc&oacute; una respuesta airada de algunos compa&ntilde;eros, que -sin ser mencionados- se consideran parte de la corriente pacham&aacute;mica, a la que, sin ninguna evidencia, buscan transformar en sin&oacute;nimo de ind&iacute;gena y en la base ideol&oacute;gica &uacute;nica del actual proceso de cambio. En realidad, el indianismo era inexistente en el Chapare, y en el altiplano, Felipe Quispe hablaba menos de la Pacha-Mama y el Pacha-tata que de tractores, internet, proyectos de desarrollo rural para los comunarios, en el marco de un proyecto nacionalista aymara. Kataristas e indianistas hac&iacute;an pol&iacute;tica; los pacham&aacute;micos esoterismo. Yo nunca vi, pero quiz&aacute;s me equivoque, un bloqueo por el &laquo;vivir bien&raquo;.</p>      <p>Tampoco el pachamamismo fue la base discursiva de las rebeliones ind&iacute;genas del siglo XVIII, XIX o XX, como Forrest Hylton lo muestra para Chayanta (1927), all&iacute; los caciques apoderados reclamaban educaci&oacute;n y reconocimiento de sus autoridades y de sus tierras en alianza con sectores de la izquierda urbana, con una interpelaci&oacute;n cargada de discursos antiesclavistas moderno/occidentales. Y en los 40 y 50 los sindicatos rompieron, en muchas regiones, con el rol conservador de las autoridades tradicionales en la preservaci&oacute;n de un statu quo neocolonial. Muchas de sus categor&iacute;as, como el chacha-warmi por tomar s&oacute;lo una, no resisten la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica, y seg&uacute;n Milton Eyzaguirre tiene m&aacute;s que ver con la imposici&oacute;n de la visi&oacute;n cat&oacute;lica del matrimonio que con costumbres ancestrales. &iquest;Descolonizar ser&aacute; volver a las dos rep&uacute;blicas del Virrey toledo? al fin de cuentas hay pacham&aacute;micos no ind&iacute;genas e ind&iacute;genas no pacham&aacute;micos -posiblemente la mayor&iacute;a- por lo que considerar racista a cualquier cr&iacute;tica no tiene mucho asidero.</p>      <p>Aunque parece profundamente radical, su generalidad &laquo;filos&oacute;fica&raquo; no da ninguna pista sobre la superaci&oacute;n del capitalismo dependiente, el extractivismo o el rentismo, ni sobre la construcci&oacute;n de un nuevo estado, o la necesidad de formas &laquo;post peguistas&raquo; de hacer pol&iacute;tica. Aunque tiene poca incidencia en el Gobierno, el pachamamismo emite un discurso &uacute;til para que cualquier debate serio caiga en la ret&oacute;rica &laquo;filos&oacute;fica&raquo; hueca.</p>      <p>El debate sobre la descolonizaci&oacute;n no puede dejar de lado la tensi&oacute;n entre la supervivencia del gueto (bajo la forma de la preservaci&oacute;n de la identidad y la cultura &laquo;ancestrales&raquo; o de las teor&iacute;as del indio &laquo;buen agricultor&raquo; o directamente buen salvaje-ecol&oacute;gico estilo avatar) y la asimilaci&oacute;n: acceso a la cultura &laquo;universal&raquo;. Posiblemente de una v&iacute;a intermedia entre ambos extremos pueda surgir un camino exitoso de descolonizaci&oacute;n y movilidad social y cultural. (Por algo en algunas haciendas, los propietarios, no precisamente pluri-multis, s&oacute;lo dejaban entrar a curas que hablaran en aymara con sus colonos...no fuera que aprendieran castellano y se marcharan).</p>      <p>El pachamamismo impide discutir seriamente -entre otras cosas- qu&eacute; es ser ind&iacute;gena en el siglo XXl. &iquest;acaso el propietario aymara de una flota de minibuses en el alto, convertido al pentecostalismo, se puede asimilar sin m&aacute;s con un comunario del norte de Potos&iacute; que sigue produciendo en el marco de una econom&iacute;a &eacute;tnica? &iquest;c&oacute;mo es posible aplicar el modelo comunitarista en un pa&iacute;s mayoritariamente urbano y atravesado por todo tipo de hibridaciones/migraciones/inserci&oacute;n en los mercados globales y surgimiento de una burgues&iacute;a comercial ind&iacute;gena/chola? Y finalmente: &iquest;qui&eacute;n eligi&oacute; a los globalizados intelectuales &laquo;pacham&aacute;micos&raquo; para hablar en nombre de los ind&iacute;genas de bolivia y del mundo? S&iacute;, son preguntas de un &laquo;mono-pensador&raquo; pero quiz&aacute;s valga la pena responderlas.</p>  </font>      ]]></body>
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