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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center"><font size="4"><b>FEMINISMO Y FEMINISMOS: CONSENSOS Y DISENSOS</b></font><Sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></Sup></p>      <p align="center"><font size="3"><b>FEMINISM AND FEMINISMS: CONSENSUSES AND DISSENSUSES</b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b>FEMINISMOS E FEMINISMOS: CONSENSOS E DISSENSOS</b></font></p>      <p align="center">Juanita Barreto Gama    <br>  Universidad Nacional de Colombia, Colombia    <br> <a href="mailto:juanitamariabaga@yahoo.com">juanitamariabaga@yahoo.com</a></p>  <hr>     <p>Ante todo quiero saludar a presentes y ausentes y dedicar estas palabras a todas las mujeres muertas por su condici&oacute;n de mujeres en su casa o en la plaza, a quienes han sido desplazadas por el conflicto armado en Colombia y a quienes nos dejaron su legado en la pr&aacute;ctica cotidiana de las &eacute;ticas del cuidado, caminando en la b&uacute;squeda de respuestas a la pregunta: &laquo;&iquest;Qu&eacute; sentido tiene la revoluci&oacute;n si no podemos bailar?&raquo;.<Sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></Sup></p>      <p>Quiero tambi&eacute;n invitar a que nos miremos dentro y nos preguntemos acerca de los caminos andados por cada una de las aqu&iacute; presentes para descubrir en ellos los materiales que hemos ido acu&ntilde;ando en nuestras historias para cambiar tres met&aacute;foras:</p>  <ol>    <li>la met&aacute;fora de la cuadratura del c&iacute;rculo animada por los c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos que cierran los caminos;</li>          ]]></body>
<body><![CDATA[<li>la met&aacute;fora de los tri&aacute;ngulos de poder, con su correlato en los tri&aacute;ngulos que nos simbolizan los debates entre y sobre las relaciones entre el poder del amor, el poder del saber y el poder del poder;</li>          <li>la met&aacute;fora de la sociedad arm&oacute;nica y de las mujeres bellas que han convertido y mantenido a las mujeres como objetos de consumo, y al consumismo como modelo homogenizante y &uacute;nica opci&oacute;n universal para el desarrollo de la econom&iacute;a, la pol&iacute;tica y la cultura y la sociedad.</li>    </ol>          <p>Hoy pienso que la deconstrucci&oacute;n de estas met&aacute;foras nos va llevando a <I>construir una nueva met&aacute;fora</I>, una que parte de aquella que animara Virginia Woolf en <I>Un cuarto propio </I>y la proyecta en b&uacute;squeda de conexiones:</p>      <blockquote>     <p><I>La met&aacute;fora de la casa</I>, esa casa que es nuestro cuerpo siempre ligado y situado en los territorios que habitamos y en los territorios que llevamos dentro; esa casa que es tambi&eacute;n nuestro cuarto propio y que est&aacute; en posibilidad de conectarse con los cuartos propios que construimos en la acci&oacute;n colectiva de las mujeres.</p></blockquote>      <blockquote>Una casa en cuyos cimientos est&aacute;n las voces y apuestas de las mujeres que nos antecedieron en los milenios de la historia de la cultura patriarcal.</blockquote>      <blockquote><I>Una casa que en sus techos da cuenta de los l&iacute;mites y al mismo tiempo a trav&eacute;s de sus puertas y ventanas que se abren y se cierran al ritmo con el cual cada mujer construye su autonom&iacute;a, nos conecta con el infinito que tiene el tama&ntilde;o de nuestros sue&ntilde;os.</I></blockquote>      <blockquote>Una casa en cuyas paredes est&aacute;n las mujeres, grupos y organizaciones de mujeres con quienes hemos departido en nuestras trayectorias personales y, tambi&eacute;n, las autoras y escritoras a quienes nos hemos acercado a trav&eacute;s de sus escritos y de las obras vivenciales y monumentales que nos han legado en sus incesantes procesos de reproducci&oacute;n y transformaci&oacute;n de la cultura patriarcal.</blockquote>      <p>Ahora debo decirles a ustedes que no ha sido sencillo para m&iacute; preparar estos veinte minutos de participaci&oacute;n en este panel, porque el tema central que nos fue dado, <I>Feminismos en Colombia: realidades y utop&iacute;as, </I>es tan amplio como las preguntas por la g&eacute;nesis, el devenir y el porvenir del feminismo, de los feminismos y de los sue&ntilde;os que lo han animado. tambi&eacute;n porque a medida que ha pasado el tiempo, ese tiempo en el cual siempre est&aacute;n fundidos el tiempo de la historia de la humanidad y del pa&iacute;s con el tiempo de mi propia historia y con el tiempo de mis antecesores y sucesores, de mis antecesoras y sucesoras, mis relaciones con el feminismo, y m&aacute;s recientemente con los feminismos, han sido muchas, intensas, variadas, contradictorias y, ante todo, plenas de posibilidades.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Opt&eacute; por concentrar mi atenci&oacute;n en la pregunta por el paso del feminismo a los feminismos, centrando la mirada en el problema de los consensos y los disensos siempre presentes en los procesos que lo han animado, los cuales tambi&eacute;n en su amplitud y su complejidad me permiten hoy, para hacer m&aacute;s sencilla esta tarea, proponer cuatro preguntas, a modo de punto de partida, y aventurarme en el camino de tejer posibles respuestas; un tejido que ya ha sido construido y que cuenta hoy con mantas, colchas, telas e hilos de diversos calibres, colores y olores que acogen infinidad de sabores y saberes.</p>      <p>Son estas las cuatro preguntas:</p>  <ol>    <li>    <p>&iquest;Cu&aacute;l es en la actualidad la relaci&oacute;n entre el feminismo y los feminismos?</p></li>      <li>    <p>Y en esa relaci&oacute;n, &iquest;qu&eacute; lugar han tenido y tienen hoy los consensos y los disensos? y &iquest;son &eacute;stos necesarios, deseables, posibles?</p></li>          <li>    <p>&iquest;Es el consenso una feliz, hermosa y paradis&iacute;aca utop&iacute;a y el disenso una dram&aacute;tica, dolorosa e infernal realidad?</p></li>          <li>    <p>&iquest;Las experiencias que hoy mantienen vivo el feminismo, en sus diferentes dimensiones, matices, vertientes, corrientes y conceptos que ya se nombran como feminismos, ciberfeminismos y transfeminismos permiten proponer el disenso como utop&iacute;a que alimenta la vida, ante la desolaci&oacute;n de los territorios producto de la pretensi&oacute;n inhumana del consenso?</p></li>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>      <p>No pretendo responder estas preguntas, solamente echarlas a andar o mejor hacerlas visibles para que puedan encontrarse con otras muchas y m&aacute;s precisas preguntas que acompa&ntilde;an tanto a mis compa&ntilde;eras de mesa como a todas y cada una de quienes hicieron un alto en el camino para concurrir a este escenario.</p>      <p>Debo decirles en este momento que quisiera, por razones de tiempo, utilizar los minutos que me quedan, no para aventurar mis posibles respuestas a estas cuatro preguntas, sino para poner en escena el texto de una canci&oacute;n que acompa&ntilde;&oacute; a muchas de quienes estamos hoy ac&aacute;. una canci&oacute;n que lleva por t&iacute;tulo precisamente <I>Cuatro preguntas,</I><Sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></Sup> una canci&oacute;n que nos cuenta, tal vez sin darnos cuenta, la profundidad, la persistencia del Patriarcado que se resiste a desaparecer. Una canci&oacute;n que con seguridad ha sido objeto de an&aacute;lisis, de estudio, de Trabajo en sesiones realizadas con y entre mujeres, para interrogar las violencias contra las mujeres, las violencias o las violencias basadas en el g&eacute;nero; para preguntarnos sobre las expresiones o Tipos de violencia &iquest;sutilmente? presentes En esta canci&oacute;n; para saber por qu&eacute; en algunos momentos al entonarla respondemos que no es necesario exagerar y la cantamos con la a&ntilde;oranza de un recuerdo del que no sabemos bien si nos hace da&ntilde;o o no; por lo pronto, para descubrir la sutileza de una letra <I>s,</I> as&iacute; con min&uacute;scula cuando pasamos de lo que <I>no hace da&ntilde;o</I> a lo que <I>nos hace da&ntilde;o.</I></p>      <p>Nac&iacute; en plena mitad del siglo XX y puedo decir que desde la primera d&eacute;cada de mi existencia, aun sin saberlo, y de pronto sin que muchos quisieran que alg&uacute;n d&iacute;a lo supiera &mdash;lo supi&eacute;ramos&mdash;, el feminismo debi&oacute; entrar por mis poros e inscribirse suavemente en mis entra&ntilde;as. El feminismo, as&iacute; en singular, entr&oacute; a mi ser silenciosamente, en medio del dolor y la alegr&iacute;a, en plena confrontaci&oacute;n y coexistencia de la vida y la muerte. La violencia de los a&ntilde;os cincuenta y de los desplazamientos de quienes hu&iacute;an de la muerte que asolaba los campos fue el contexto en el cual las mujeres que clamaban por el reconocimiento de su condici&oacute;n de ciudadanas celebraban en 1954 el derecho al voto y lo ejerc&iacute;an participando activamente en el plebiscito de 1957. No supe si mi madre, mis abuelas o mis t&iacute;as sab&iacute;an del feminismo cuando cambiaron sus tarjetas de identidad que las signaba O se&ntilde;alaba como <I>tuteladas</I> en el cincuenta y cuatro o cuando concurrieron por vez primera a las urnas en el cincuenta y siete, llevando en sus manos un documento que las acreditaba como<I> ciudadanas</I>. Tampoco s&eacute; si mi padre, mis abuelos o mis parientes varones sabr&iacute;an de la existencia del feminismo o de las sufragistas y qu&eacute; pensaban de ellas y de las diferentes condiciones en que ellos y ellas ejerc&iacute;an la ciudadan&iacute;a en ese momento.</p>      <p>Hoy comprendo que haber nacido en este territorio precisamente cuando el siglo XX se part&iacute;a en dos me hace parte de las generaciones de mujeres que nacieron en Colombia sin tener inscrita en sus cuerpos la condici&oacute;n de ciudadanas, y tambi&eacute;n de las generaciones que inauguraron la ciudadan&iacute;a de las mujeres, una conquista en el camino de la construcci&oacute;n de los valores del pensamiento moderno hasta ese momento considerada una utop&iacute;a. Una conquista que est&aacute; siendo interrogada por algunas corrientes del pensamiento postmoderno, cuando a&uacute;n las utop&iacute;as animadas por los valores de la libertad, la igualdad, la solidaridad y la justicia. Una conquista que aun yo misma no puedo poner en cuesti&oacute;n por cuanto considero que su realizaci&oacute;n es parte del proceso de poner en la escena de la historia las historias de las mujeres.</p>      <p>El feminismo se fue depositando en mi cuerpo durante las primeras tres d&eacute;cadas de mi existencia. De la d&eacute;cada del sesenta sigo percibiendo el aroma de los vientos de cambio, de los movimientos contraculturales, de las luchas contra el coloniaje, contra el racismo, el sexismo y todas las formas de dominaci&oacute;n, subordinaci&oacute;n y discriminaci&oacute;n. La fuerza transformadora del mayo del sesenta y ocho, la p&iacute;ldora y los m&eacute;todos de planificaci&oacute;n familiar con sus apuestas por la libertad de las mujeres para el amor y al mismo tiempo por el amor a la libertad transitaban por el mundo pretendiendo hacer frente a otras guerras, muchas guerras localizadas y que iban configurando un nuevo orden mundial como rescoldos de las dos guerras mundiales que ensangrentaron la primera mitad del siglo XX. Rescoldos que a&uacute;n persisten y que me hacen evocar cuando esto escribo la canci&oacute;n colombiana <I>Cenizas al viento, </I>rescoldos que traen a mis memorias internas ya no el suave carraspeo de las cenizas, sino el ruido ensordecedor de las guerras y que por tanto, al mismo tiempo, me invitan a nombrar a Alessandra Bochetti especialmente en su discurso sobre la guerra y las mujeres, en sus deseos por <I>construir a las mujeres como nuestras semejantes,</I> y en sus denuncias del absurdo de pretender alcanzar el bienestar con la sangre y el sacrificio de las vidas de quienes lo proponen como condici&oacute;n para toda la humanidad.<Sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></Sup></p>      <p>En el cruce de los a&ntilde;os sesenta y setenta empec&eacute; a percibir las omnipresentes tensiones entre los intereses personales y los colectivos y a asumir opciones que me permitieron empezar a reconocer a  las mujeres como mis semejantes, tal como lo fuera descubriendo a medida que avanzaba y se transformaba mi inserci&oacute;n en la vida universitaria inicialmente como discente, en mi encuentro con las cerca de treinta y cinco compa&ntilde;eras y dos compa&ntilde;eros de aula, en mis conversaciones y debates con el grupo de amigas universitarias &mdash;hoy los y las j&oacute;venes llamar&iacute;an &laquo;mi parche&raquo;&mdash;, y luego, a trav&eacute;s de una experiencia docente que se mantiene.</p>      <p>El feminismo de los a&ntilde;os setenta se ancl&oacute; en mi cuerpo con palabras m&aacute;s fuertes; conoc&iacute; el feminismo profundamente ligado a los idearios de una sociedad en la cual el valor de la igualdad se viviera como una condici&oacute;n para hacer frente a la concentraci&oacute;n de la riqueza y a la carencia de soberan&iacute;a de los pueblos. en esta d&eacute;cada le&iacute; por primera vez a Simone de Beauvoir, de quien aprend&iacute; a formular muchas preguntas sobre <I>El segundo sexo</I>, y unos a&ntilde;os despu&eacute;s sobre <I>Los mandarines, La sangre de los otros y La mujer rota</I>, los cuales me permitieron acceder a la palabra feminista para interrogar todos los mandatos en los cuales se han cimentado y se sostienen a&uacute;n las relaciones de dominaci&oacute;n de las mujeres y su correlato en las relaciones de subordinaci&oacute;n.<Sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></Sup></p>      <p>En la d&eacute;cada del setenta est&aacute;n tambi&eacute;n los debates frente a los procesos de planeaci&oacute;n del desarrollo inspirados en el influjo de la planificaci&oacute;n estatal cuando los juegos, m&aacute;s de sombras que de luces, de la guerra fr&iacute;a situaban a los pa&iacute;ses en la confrontaci&oacute;n de dos bloques de poder, en cuya conformaci&oacute;n las utop&iacute;as que animaban los valores de la libertad y de la igualdad pugnaban entre s&iacute; para sustentar otras m&uacute;ltiples contiendas.</p>       <p>La guerra entre la libertad y la igualdad ocultaba, hac&iacute;a lejana y pisoteaba la utop&iacute;a de la fraternidad y la solidaridad. El paradigma racionalista interrogaba, preguntaba, constru&iacute;a explicaciones en medio de una lenta y a la vez creciente legitimaci&oacute;n del acceso de las mujeres a la educaci&oacute;n y a un mundo laboral en el que la industrializaci&oacute;n y los servicios demandaban la <I>&laquo;mano de obra femenina</I>&raquo;, en el cual la vinculaci&oacute;n de las mujeres al trabajo remunerado reproduc&iacute;a las condiciones de existencia subordinada de las mujeres.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Mi feminismo de los a&ntilde;os setenta empez&oacute; tambi&eacute;n con las preguntas sobre el incesante trabajo de las mujeres en los barrios y veredas, en los pueblos y ciudades, donde fui aprendiendo que la participaci&oacute;n comunitaria y la participaci&oacute;n social eran &aacute;mbitos por excelencia de la vida cotidiana de las mujeres, y que el valor asignado a estas dimensiones de participaci&oacute;n era significativamente inferior que el asignado a la participaci&oacute;n pol&iacute;tica. Descubr&iacute; entonces que tambi&eacute;n estas relaciones se representan en el tri&aacute;ngulo de poder en cuyo v&eacute;rtice superior est&aacute; el poder pol&iacute;tico, del cual dependen o al cual se deben los micropoderes de la vida cotidiana representados en la participaci&oacute;n social y la participaci&oacute;n comunitaria.</p>      <p>Incursion&eacute; en esta d&eacute;cada en los encuentros y desencuentros entre los movimientos pol&iacute;ticos, los que fueron llam&aacute;ndose viejos movimientos sociales, entre los cuales se encontraban los movimientos sindicales y los movimientos campesinos, y all&iacute; descubr&iacute; las profundas tensiones derivadas de las dobles militancias de quienes preguntaban a sus compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de partido, de sindicato o de otras formas organizativas, &iquest;d&oacute;nde o c&oacute;mo van los derechos de las mujeres en la din&aacute;mica de estas formas asociativas?</p>      <p>All&iacute; la pregunta por el trabajo comunitario de las mujeres se uni&oacute; a las preguntas sobre el valor del trabajo dom&eacute;stico y a las experiencias organizativas de las llamadas &laquo;empleadas de servicio&raquo;, quienes empezaban a demandar reconocimiento a sus derechos laborales, tambi&eacute;n las de quienes se dedican al oficio de la prostituci&oacute;n y reclamaban los derechos correspondientes con su condici&oacute;n de &laquo;trabajadoras del sexo&raquo;. Las demandas de las mujeres por un trabajo digno y por ingresos justos se alimentaron de los caminos andados por el movimiento feminista y por las diversas vertientes del pensamiento feminista y se entrecruzaron con las luchas por los derechos econ&oacute;micos, sociales, culturales y ambientales, y con las luchas de los derechos de los pueblos.</p>      <p>Las tensiones entre los intereses de clase y los intereses de las mujeres estaban presentes en muchos espacios, por no decir que en todos. Comenzaban a conformarse los departamentos, secciones o comisiones de mujeres en las diversas organizaciones sociales y los dilemas de las dobles o triples pertenencias acompa&ntilde;aban las dobles y triples jornadas de trabajo de las mujeres, y hoy siguen acompa&ntilde;ando la que se nombra como &laquo;jornada redonda&raquo; para referirse al trabajo incesante de las mujeres. Un ejemplo de &eacute;ste son los datos a&uacute;n exiguos y poco difundidos sobre la prevalencia de las mujeres en los estudios nocturnos, y de manera espec&iacute;fica en los programas nocturnos del SENA o en los cursos virtuales.</p>      <p>El <I>Feminismo con <U>F</U> may&uacute;scula fue echando ra&iacute;ces en mi cuerpo </I>alimentado por las preguntas y alimentando otras preguntas m&aacute;s por las relaciones entre los viejos y los nuevos movimientos sociales, entre los cuales se empezaba a contar el &laquo;movimiento de mujeres&raquo;, y dentro de &eacute;ste el &laquo;movimiento feminista&raquo;. Estas preguntas ten&iacute;an diferentes maneras de ser formuladas cuando proven&iacute;an del saber de las mujeres de sectores populares o de los saberes interrogados e interpelados por los debates acerca de las relaciones entre conocimiento com&uacute;n y conocimiento cient&iacute;fico en el &aacute;mbito acad&eacute;mico.</p>      <p>Mi feminismo de los a&ntilde;os ochenta estuvo alimentado con los sabores de la denominada <I>d&eacute;cada internacional de la mujer </I>y con la puesta en escena de los debates que permitieron pasar de las preguntas y propuestas acerca de la <I>Mujer en el Desarrollo</I> a las preguntas y propuestas sobre el <I>G&eacute;nero en el Desarrollo</I>. Y de manera muy especial, mi feminismo se nutri&oacute; de la existencia de las colegas y amigas que nac&iacute;an como Grupo Mujer y Sociedad en el momento mismo en el cual ingres&eacute; a la planta docente de la Universidad Nacional de Colombia<Sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></Sup>, despu&eacute;s de haber sido durante algunos semestres docente interina u ocasional en ella, y con el acumulado de haber compartido, en la d&eacute;cada del setenta y los primeros a&ntilde;os de la del ochenta, con mis colegas docentes y estudiantes del Colegio mayor de Cundinamarca y del Externado de Colombia muchas preguntas acerca de las condiciones de la mujer y de las mujeres en el &aacute;mbito educativo.</p>      <p>En la Universidad Nacional de Colombia viv&iacute; la profunda conexi&oacute;n entre la autonom&iacute;a universitaria, que no hab&iacute;a percibido de manera concreta en las otras Universidades a las cuales hab&iacute;a estado vinculada, y el ejercicio cotidiano de la autonom&iacute;a personal. Por ello en las tres d&eacute;cadas en las cuales transcurri&oacute; mi inserci&oacute;n en la vida universitaria, ten&iacute;a ante mis ojos el tri&aacute;ngulo de poder conformado por el Estado, la Academia y la Sociedad Civil. Un tri&aacute;ngulo en el cual las disputas entre estas &laquo;esferas&raquo; respecto al v&eacute;rtice superior, expresi&oacute;n del m&aacute;ximo poder, se hicieron m&aacute;s fuertes.</p>      <p><I>Si en las primeras d&eacute;cadas mi existencia estuvo signada por el sacrosanto tri&aacute;ngulo del poder patriarcal representado en la familia patriarcal en cuyo v&eacute;rtice superior estaba el var&oacute;n como cabeza de familia, y en la tercera d&eacute;cada mi cuerpo experiment&oacute; los avatares del tri&aacute;ngulo que sit&uacute;a en el v&eacute;rtice superior al poder pol&iacute;tico que subordina los poderes sociales y los comunitarios, en mi cuarta d&eacute;cada, es decir, en mi tr&aacute;nsito de los treinta a los cuarenta, estuve signada por las preguntas relativas a las tensiones emanadas de las relaciones entre estado, academia y sociedad civil.</I></p>      <p>Preguntas, debates y combates entre estos tres actores para definir qui&eacute;n o cu&aacute;l de ellos estaba en el v&eacute;rtice, construidas en medio de la reproducci&oacute;n de las jerarqu&iacute;as y de otros tri&aacute;ngulos de poder que sustentan los tri&aacute;ngulos m&aacute;s grandes, tales como el tri&aacute;ngulo de poder entre naciones del primer, segundo y tercer mundos, o entre los supraestados, los estados nacionales y los estados-naci&oacute;n no viables, o el no menos expl&iacute;cito tri&aacute;ngulo de poder entre las ciencias, las disciplinas y las profesiones, o entre las ciencias duras, las ciencias blandas y las artes y pr&aacute;cticas que se resist&iacute;an a ubicarse entre la dureza de las ciencias de la naturaleza y la blandura de las ciencias del esp&iacute;ritu, o los diversos tri&aacute;ngulos de poder que podr&iacute;amos simbolizar entre las diversas formas de organizaci&oacute;n de la sociedad civil, sobre cuya existencia muchos y muchas dudaban y dudan a&uacute;n; baste mencionar, a manera de ejemplo, uno de los muchos tri&aacute;ngulos que ac&aacute; podr&iacute;amos dibujar: los gremios y sociedades de diverso tipo, las organizaciones sociales y las organizaciones no gubernamentales.</p>      <p>All&iacute; con el Grupo mujer y sociedad, debatimos acerca de las relaciones entre la academia y los movimientos sociales, entre el feminismo acad&eacute;mico y las nacientes redes, grupos y organizaciones de mujeres; participamos activamente de los procesos de Reforma Constitucional en la Colombia que se dibujaba con nuevos contornos al dar lugar en la <I>Carta Magna del 91 </I>a nombrar la participaci&oacute;n como un derecho y como un deber, a registrar los derechos humanos como uno de sus cap&iacute;tulos, a declarar a Colombia como un estado Social de derecho, de car&aacute;cter laico y pluricultural, un pa&iacute;s de regiones en las cuales tambi&eacute;n circulan la diversidad y la diferencia, una Colombia clasista, elitista y discriminadora que a&uacute;n dif&iacute;cilmente abr&iacute;a camino a reconocer las comunidades negras y afrodescendientes y los pueblos ind&iacute;genas. Una Constituci&oacute;n que al mismo tiempo incluy&oacute; el art&iacute;culo 43 relativo a la autonom&iacute;a de las mujeres y el art&iacute;culo 42 relativo a la familia patriarcal, en el cual a&uacute;n se aprecian componentes que mantienen la simbiosis mujer y familia, con la cual, al mismo tiempo que se enuncian los principios de igualdad y respeto a las diferencias se incluyen expresiones que legitiman el sacrificio de los derechos de las mujeres en defensa de la sacrosanta familia patriarcal.<Sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></Sup></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>M&uacute;ltiples interrogantes acerca de las relaciones entro lo p&uacute;blico y lo privado, lo personal y lo pol&iacute;tico, lo natural y lo cultural, lo individual y lo colectivo, el erotismo femenino y la sexualidad masculina, lo identitario y lo subjetivo, ante los cuales las feministas que nos antecedieron hab&iacute;an recorrido ya algunos trechos y hab&iacute;an abierto diversos caminos, animaron la edici&oacute;n del primer libro del Grupo mujer y sociedad: <I>Mujer, amor y violencia. Nuevas interpretaciones de antiguas realidades, </I>la inserci&oacute;n en los debates sobre el g&eacute;nero como categor&iacute;a anal&iacute;tica y los a&uacute;n vigentes debates acerca de los encuentros y desencuentros entre los estudios de y sobre la mujer, los estudios de g&eacute;nero, los estudios feministas, los m&aacute;s recientes estudios <I>queer, </I>los estudios sobre nuevas masculinidades y nuevas identidades sexuadas y corporizadas, alimentaron el vertiginoso e intenso paso de la cuarta a la quinta d&eacute;cada de mi existencia.</p>      <p>Estas y muchas otras preguntas me permitieron sentir con las mujeres otras dimensiones de la posibilidad de cuidar y mantener la vida ante el dolor que nos acompa&ntilde;&oacute; durante estas d&eacute;cadas en las cuales hemos visto caer en el fragor de las guerras y los desplazamientos forzados a tantos compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de la cultura, la pol&iacute;tica y la acci&oacute;n social, d&eacute;cadas en las cuales hemos visto circular la reproducci&oacute;n ampliada de las violencias sobre los cuerpos de mujeres y hombres que pareciera no tener fin. Violencias en las cuales los cuerpos de las mujeres han sido y siguen siendo bot&iacute;n de guerra, y los cuerpos de los varones eliminados del territorio y consagrados por las sacrosantas instituciones como h&eacute;roes o villanos. Violencias con may&uacute;sculas que se sustentan en las violencias aparentemente min&uacute;sculas y que sostienen un conflicto armado ante el cual ese tri&aacute;ngulo de poder: Estado-Academia-Sociedad Civil no logra, en medio de sus disputas, escuchar realmente las voces de quienes proponen y promueven la soluci&oacute;n humanitaria del conflicto armado. Parad&oacute;jicamente pens&eacute; en cambiar las expresiones proponen y promueven por claman, como clamaban las multitudes ante su rey en &eacute;pocas que parecieran remotas, pero solo lo dejo registrado ac&aacute; ante mi convicci&oacute;n de que existen diferencias sustanciales entre las monarqu&iacute;as y las rep&uacute;blicas, aun si las sedes de los gobiernos republicanos persisten en llamarse palacios. Son diferencias que le han dado giros a la historia eterna de opresi&oacute;n y subordinaci&oacute;n, de emancipaci&oacute;n y construcci&oacute;n de la autonom&iacute;a.</p>      <p>Fue as&iacute; como ya no de manera imperceptible, en el curso de mi quinta d&eacute;cada que ya se extingue y que da paso a la sexta de mi existencia, con el Grupo mujer y sociedad fuimos haciendo consciente y creciente su descendencia que podr&iacute;amos llamar sus hijos y sus hijas, entre los que se cuentan:</p>  <ol>    <li>    <p>Un hijo prematuro llamado Fondo de Documentaci&oacute;n Mujer y G&eacute;neros,<Sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></Sup> nacido en el a&ntilde;o 1993.</p></li>      <li>    <p>Un hijo un tanto ileg&iacute;timo llamado Programa de Estudios de G&eacute;nero, Mujer y Desarrollo que entre los a&ntilde;os 1994 a 2001 buscaba un lugar en el lent&iacute;simo proceso de institucionalizaci&oacute;n.<Sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></Sup> Este hijo se ubic&oacute; al nacer en la Unidad Camilo Torres, a la cual por esa misma &eacute;poca se traslad&oacute; el Centro de Estudios Sociales &mdash;CES&mdash; de la Facultad de Ciencias Humanas.</p></li>        <li>    <p>Dos hijas nacidas con la posibilidad de conferir t&iacute;tulos y nacidas del matrimonio entre el Programa de Estudios de G&eacute;nero y el Departamento de Trabajo Social, el cual dio nacimiento y albergue institucional a las primeras generaciones de <I>Especialistas en Proyectos de Desarrollo con Enfoque de G&eacute;nero </I>y de<I> Maestr&iacute;a en Estudios de G&eacute;nero.</I></p></li>       <li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una hija gozosa y libertaria, la revista <I>En Otras Palabras...</I> cuyo n&uacute;mero 1 vio la luz en 1996, producto de las alianzas entre el Grupo Mujer y Sociedad, la Corporaci&oacute;n Casa de la Mujer de Bogot&aacute;, la Fundaci&oacute;n Promujer y el Programa de Estudios de G&eacute;nero, alianzas que fueron variando durante sus diez n&uacute;meros de existencia y que hoy, pr&oacute;xima a la edici&oacute;n n&uacute;mero 18, se resiste a la indexaci&oacute;n y a los dict&aacute;menes de Colciencias.</p></li>        <li>    <p>Una &uacute;ltima hija, nacida en los albores del siglo XXI (2001), bautizada institucionalmente con el nombre de Escuela de Estudios de G&eacute;nero, al mismo tiempo en que naciera la Escuela de Estudios de Psicoan&aacute;lisis y Cultura. Cabe se&ntilde;alar una <I>peque&ntilde;a diferencia</I> entre estas dos escuelas: la de psicoan&aacute;lisis y cultura desde el momento en el cual naci&oacute; cuenta con seis docentes de planta, mientras que la de estudios de g&eacute;nero, despu&eacute;s de diez a&ntilde;os de existencia solo tiene una docente de planta y el 75% del tiempo de otra docente. No sobra precisar en este recuerdo, la riqueza de las discusiones, los intercambios, los encuentros, los desencuentros entre quienes integraron el Grupo interdisciplinario de psicoan&aacute;lisis y quienes integramos el Grupo interdisciplinario mujer y sociedad, as&iacute; como las amplias posibilidades que se gestaron en el devenir de estos dos grupos.<Sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></Sup></p></li>    </ol>      <p>Es en este &aacute;mbito de la academia que siempre se nutre y a la vez nutre a las demandas de los movimientos sociales, y de las incesantes, viejas y nuevas preguntas acerca de las relaciones entre la ciencia, la tecnolog&iacute;a y la pol&iacute;tica, e interrogantes sobre si es posible, deseable o necesario pensar  la Universidad y la democracia como una preocupaci&oacute;n del orden te&oacute;rico o como una relaci&oacute;n vivida y puesta en pr&aacute;ctica dentro y fuera de la Universidad, que se hicieron presentes las preguntas sobre las relaciones entre las dimensiones pol&iacute;ticas, epistemol&oacute;gicas, subjetivas e identitarias del feminismo.<Sup><a name="nu11"></a><a href="#num11">11</a></Sup> Las especificidades de cada una de estas dimensiones y sus profundas articulaciones, como tambi&eacute;n sus variadas y profundas rupturas, estuvieron presentes en la gestaci&oacute;n y el desarrollo de los feminismos de la igualdad y de la diferencia, liberal, socialista y radical, del &laquo;feminismo negro&raquo; o <I>black feminism,</I> con el cual devel&aacute;bamos los profundos nexos entre sexismo, racismo y clasismo y la construcci&oacute;n de caminos para encontrarnos en las luchas contra los procesos de opresi&oacute;n; as&iacute; mismo, nos reconocimos en las diversas corrientes del eco-feminismo anteriormente enunciado, y fueron emergiendo no sin dificultad los encuentros con otros feminismos: con los feminismos cibern&eacute;ticos que nos asombran y nos asustan, nos iluminan y nos enceguecen con las luces deslumbrantes del ciberespacio. Tambi&eacute;n con los m&aacute;s recientes feminismos l&eacute;sbicos y con los transfeminismos que ofrecen nuevas posibilidades para controvertir, develar y denunciar la homofobia y el heterosexismo como modelo universal sustento y asiento del orden patriarcal<Sup><a name="nu12"></a><a href="#num12">12</a></Sup>.</p>      <p>Es en los dif&iacute;ciles debates acerca de las relaciones entre academia y pol&iacute;tica, entre una academia que se proclama neutra y as&eacute;ptica y una academia que reconoce su responsabilidad social, &eacute;tica y pol&iacute;tica, que a mediados de la d&eacute;cada que est&aacute; terminando este a&ntilde;o, la vida &mdash;a instancias de mujeres, grupos, redes y organizaciones de mujeres de Bogot&aacute;&mdash; me regal&oacute; una experiencia que merece un cap&iacute;tulo aparte y de la cual opt&eacute; por no hablar en este panel. Solo dir&eacute; que esta experiencia dio forma al que nombramos como &laquo;proceso de construcci&oacute;n colectiva de la pol&iacute;tica p&uacute;blica de mujer y g&eacute;neros de Bogot&aacute; DC&raquo;.<Sup><a name="nu13"></a><a href="#num13">13</a></Sup> Con esta experiencia, me sit&uacute;o en la &uacute;ltima d&eacute;cada de este recorrido para nombrar dos momentos diferentes y estrechamente conectados que entran en escena: el primero, desde mi inserci&oacute;n en instancias decisorias del gobierno distrital que cubre los a&ntilde;os 2004-2007 como integrante del gabinete distrital del Alcalde Luis Eduardo Garz&oacute;n, como asesora del despacho y responsable de la que fue llam&aacute;ndose Oficina de Mujer y G&eacute;neros, una oficina sin lugar espec&iacute;fico en la estructura institucional que fue creando su lugar en el territorio del distrito capital, y el segundo, desde mi inserci&oacute;n en instancias organizativas de la sociedad civil en el nivel distrital, que cubre los a&ntilde;os 2008-2011, periodo durante el cual fui elegida para integrar el Consejo Consultivo de Mujeres de Bogot&aacute;.<Sup><a name="nu14"></a><a href="#num14">14</a></Sup></p>      <p>De esta manera hemos recorrido seis d&eacute;cadas en las cuales confluyen mi historia, nuestra historia y la historia del pa&iacute;s en que vivimos y en el que hoy nos encontramos, de las cuales las tres &uacute;ltimas vieron la emergencia de los feminismos, llamados as&iacute;, en un plural muy suave casi imperceptible, que como alcanc&eacute; a enunciar antes, empez&oacute; a tomar forma en mi cuarta d&eacute;cada, la de los ochenta y fue creciendo y consolid&aacute;ndose con fuerza en la de los noventa, cuando el nacimiento de una Colombia Constituyente que redefin&iacute;a sus principios para ampliar la democracia alimentaba a&uacute;n las ilusiones por un mundo en el que todos y todas cupi&eacute;semos. Una &eacute;poca en la cual <I>la letra S,</I> empez&oacute; a formar parte de los nuevos l&eacute;xicos, en los cuales tambi&eacute;n me siento y me pienso inmersa, ya no para eliminar las palabras singulares y universales que las precedieron, sino m&aacute;s bien para dar lugar a la asignaci&oacute;n de valores &eacute;ticos a las diferencias, a todas las diferencias constitutivas de lo humano.</p>      <p>Una <I>S</I> que muy recientemente recorre muchos rincones del mundo y muchas expresiones de la humanidad entera animando quienes la conforman a reconocer la diversidad, a asumir las diferencias con sentido &eacute;tico-pol&iacute;tico y epist&eacute;mico, a dar cuenta de la pluralidad, a asumir la coexistencia de lo uno y lo m&uacute;ltiple, a dar lugar al nacimiento del s&iacute; misma, de nosotras mismas como sujetas deseantes y no como objetos del deseo, de nosotras mismas como sujetas de derecho y no como sujetas al derecho patriarcal.</p>      <p>Una S que nos habla de las profundas relaciones entre la violencia y las violencias, esas violencias cotidianas contra las mujeres por el hecho de ser mujeres en las que se sustentan todas las violencias estructurales que se siguen legitimando en las guerras.</p>      <p>Una y muchas S que nos situaron en los pretendidos y falsos l&iacute;mites entre la modernidad y la posmodernidad. Esas S que en el decir cotidiano <I>nos hacen agua la boca, </I>que animan la mirada de la sospecha, la complicidad, la pre-ocupaci&oacute;n y la pregunta por si estamos en el fin de la historia o m&aacute;s bien en el incesante comienzo de nuevas historias que no tienen fin.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta historia que a Marcela Lagarde, situada en el dilema mismo de los universales, le permite afirmar a voz en cuello que &laquo;el feminismo es universal por primera vez en la historia&raquo;. esta historia sobre la que aprend&iacute; a preguntarme con Luc&iacute;a Guerra acerca del sujeto femenino y la sujeta mujer cuando interrogaba por qu&eacute; razones, precisamente en el momento en que emergen en la historia nuevos sujetos, los sujetos inesperados de Jean Lyotard, otras voces claman o proclaman a los cuatro vientos la eclosi&oacute;n del sujeto y el derrumbe de los universales.</p>      <p>Por ello esas cuatro preguntas que formul&eacute; al comienzo de mi intervenci&oacute;n no son m&iacute;as, quedan abiertas al debate p&uacute;blico y por tanto al debate de cada una de las aqu&iacute; presentes y de los colectivos a los cuales pertenecen, como tambi&eacute;n quedan de nuevo en sus mentes las cuatro preguntas de esta canci&oacute;n del folclor colombiano que sigue enton&aacute;ndose en nuestro territorio.</p>      <p>Y todas quedan ac&aacute; registradas no para creer en ellas, sino para de-construirlas por medio de sus propias experiencias, de la acci&oacute;n individual y colectiva que nos acompa&ntilde;a al venir a este encuentro, con el deseo de que sean motivo para animar &eacute;ste y muchos encuentros m&aacute;s. Para que se formulen de otras m&uacute;ltiples y variadas maneras y permitan la emergencia de nuevas y variadas historias. Para que nos permitan mantener vivo el deseo de contarnos los cuentos que necesitamos para conferir sentido a nuestra existencia. Para que contribuyan a volver al pasado, ya no para repetirlo, sino para conocerlo y desentra&ntilde;ar en &eacute;l la siempre presente relaci&oacute;n entre lo que se mantiene y lo que se trasforma. Para desatar nudos y reanudar el futuro contando con las apuestas y las propuestas del feminismo y de los feminismos en sus m&uacute;ltiples expresiones.</p>      <p>Para que quienes no son feministas comprendan que ni las feministas ni el feminismo deseamos la univocidad no solo porque no es deseable sino adem&aacute;s porque no es posible, ni necesaria. No queremos un mundo en el que todos y todas sean feministas, deseamos un mundo en el cual todas y todos sepamos que gracias al feminismo estamos hoy en posibilidad de transitar espacios que nos hab&iacute;an sido vedados.</p>      <p>Queremos una Colombia en la cual sea posible descubrir el potencial transformador de esa magia que hoy nos permite reconocernos en las diferencias que nos constituyen y cuyas artes aprendimos en el feminismo que permiti&oacute; la emergencia de la mujer como sujeta de la historia, sujeta de derechos y sujeta deseante, y que paulatinamente va abriendo sus puertas a la diversidad de feminismos, a su multiplicidad.</p>      <p>Y perm&iacute;tanme ustedes finalizar esta intervenci&oacute;n escuchando algunas voces que han alimentado y hecho crecer mis diversos encuentros con el feminismo entre las certezas y las incertidumbres de la fr&aacute;gil condici&oacute;n humana, y diciendo gracias a todas y cada una de ellas:</p>      <p>Gracias a todas las mujeres an&oacute;nimas que me ense&ntilde;aron a decir una y muchas herej&iacute;as, entre las cuales se destacan:</p>      <p align="right"><I>Dios es negra.    <br> Patriarca, tus pesadillas son nuestros sue&ntilde;os.</I>    <br> (Grafitis an&oacute;nimos)</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Gracias a todas las mujeres con quienes la vida nos permiti&oacute; encontrarnos para aprender el valor de otras voces:</p>      <blockquote>     <p><I>Nunca fui capaz de saber con precisi&oacute;n qu&eacute; era el feminismo. Lo &uacute;nico que s&eacute; es que la gente me llama feminista cada vez que expreso sentimientos que me diferencian de un limpi&oacute;n o un trapo&raquo; Traducci&oacute;n libre de un pensamiento de Rebecca West, hoy d&iacute;a una de las pocas utop&iacute;as que siguen en pie y la &uacute;nica revoluci&oacute;n triunfante de este siglo, revoluci&oacute;n que s&iacute; fue avanzando en las cuatro esquinas del mundo y que se efectu&oacute; sin fusiles, sin tanques, sin ej&eacute;rcitos y sin un solo muerto.</I>    <br> Florence Thomas (1999)</p></blockquote>      <blockquote>     <p><I>Dentro de lo que han significado los procesos hist&oacute;ricos y el despertar de todos los grupos oprimidos, la mujer se plantea como uno de los poros que estallan, como uno de los puntos que ataca y cuestiona el poder social que la coacciona. Hist&oacute;ricamente este movimiento se ha llamado feminista y ha querido significar algo m&aacute;s que femenino o de mujeres en general. Con esta palabra &laquo;feminista&raquo; se ha querido abarcar a la mujer, a las mujeres (en grupos o independientes) que nos agrupamos en una causa com&uacute;n, que cuestionando la forma social de relacionarse, cuestionamos el gesto &laquo;natural&raquo; que nos discrimina como &laquo;mujeres&raquo;.    <br> Que afirmamos una causa, no como minor&iacute;a oprimida sino como m&aacute;s de la mitad de la poblaci&oacute;n que no quiere estar m&aacute;s sumida. (...) La transformaci&oacute;n de las relaciones que nos oprimen como mujeres potenciar&aacute; cualquier causa porque obraremos no como sombras o complementos sino como personas. La causa feminista las atraviesa todas. Es la herida profunda que lo recorre todo.</I>    <br> Martha Cecilia Herrera Cort&eacute;s y Mar&iacute;a Cristina Suaza Vargas, Bogot&aacute;, 1980</p></blockquote>      <p align="right"><I>El feminismo est&aacute; vivo donde quiera que haya una mujer feminista porque el feminismo es una forma de ver y de mirar el mundo.</I>    <br> Cris Suasa (2009)</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Gracias, Florence, Martha Cecilia, Cris y todas las mujeres que hace treinta a&ntilde;os, hicieron posible un <I>Primer encuentro feminista latinoamericano y del Caribe,</I> quienes en 1980 afirmaban con la fuerza de la historia de las mujeres. Gracias a las mujeres que desde ese otro continente con el cual nos encontramos para reconocernos como Iberoam&eacute;rica con quienes interrogamos hoy, desde la posibilidad antes no existente en la historia de reconocernos como pares, las relaciones entre lo local y lo global:</p>      <blockquote>     <p><I>La influencia del feminismo va </I>in crescendo<I> en progresi&oacute;n geom&eacute;trica. A finales del siglo XX el feminismo ha penetrado en muchos espacios de la realidad social. El feminismo del siglo XXI debe clarificar las conexiones de los ideales de los diferentes feminismos. Y en ese sentido debe pensar globalmente al mismo tiempo que actuar de manera local. Pero siempre contrastando los discursos con las pr&aacute;cticas sociales y nunca olvidando los hechos.</I>    <br> Amelia Valc&aacute;rcel, Andaluc&iacute;a, Espa&ntilde;a, 2000.</p></blockquote>      <p>Gracias a las mujeres latinoamericanas que concentran la mirada en las propuestas gestadas en este continente y nos animan a mantener vivos los necesarios nexos entre una modernidad cuyos valores a&uacute;n no se han realizado y una postmodernidad que busca nuevos discursos, nuevas pr&aacute;cticas y nuevas rupturas que nos mantienen alertas:</p>      <blockquote>     <p><I>De hecho, la autonom&iacute;a pol&iacute;tica de las mujeres es un rasgo distintivo del movimiento feminista. En eso, hasta los noventa, coincid&iacute;an todas las formas feministas del movimiento de liberaci&oacute;n: liberales, socialistas, radicales, de la diferencia sexual y acad&eacute;micas. En su b&uacute;squeda de la igualdad de derechos, las mujeres organizadas han sido ridiculizadas, menospreciadas, asesinadas, pero desde hace una d&eacute;cada, de repente, parece que la igualdad est&aacute; al alcance de sus manos. Personajes cinematogr&aacute;ficos de mujeres peleadoras, amazonas en la televisi&oacute;n, ministras de estado, presidentas de corporaciones financieras: la imagen est&aacute; creada. Pero no, la universalidad les est&aacute; vedada; su diferencia sigue visualiz&aacute;ndose como contingente, anecd&oacute;tica, no constitutiva de la humanidad. (...) El feminismo hoy m&aacute;s que nunca vive gracias a sus diferencias internas. Es un movimiento de movimientos, algunas veces en di&aacute;logo, otras enfrentados, la mayor&iacute;a de las veces desconoci&eacute;ndose mutuamente. (...) Estoy convencida de que la utop&iacute;a, a pesar de todos los l&iacute;mites que pueda tener el concepto, es el espacio &eacute;tico por excelencia desde donde pugnar por una pol&iacute;tica de las mujeres que informe a la macrocultura de la supremac&iacute;a masculina acerca de nuestras formas de interacci&oacute;n.</I>    <br> Francesca Gargallo, Bogot&aacute;, Colombia, 2004</p></blockquote>      <p>Gracias a Paulina Trivi&ntilde;o, a las Mujeres de FUNDAC y con ellas a todas las mujeres que han ido tejiendo redes que animan el encuentro entre las diversas expresiones organizativas de las mujeres de sectores populares y del amplio movimiento social de mujeres con quienes transitamos para descubrir las profundas huellas que dejan en nuestros cuerpos las historias inscritas en los cuerpos de quienes portan una, dos, tres o m&aacute;s diferencias que ancestralmente han sido objeto de discriminaci&oacute;n:</p>      <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><I>La formaci&oacute;n y capacitaci&oacute;n que he recibido ha estado influenciada por el feminismo y orientada por la educaci&oacute;n popular y la pedagog&iacute;a de g&eacute;nero como forma de ver y entender el mundo, y sobre todo como pr&aacute;ctica social para avanzar en el ejercicio de la libertad y de la autonom&iacute;a que aporta a la construcci&oacute;n de la democracia. (...) He ganado en capacidad de concertaci&oacute;n, de gesti&oacute;n, de construcci&oacute;n de alianzas. La claridad y la certeza de que los derechos humanos y los derechos humanos de las mujeres se deben cumplir en todo el territorio nacional; la certeza de que las leyes y las pol&iacute;ticas son susceptibles de cambio, y sabiendo las limitaciones y falta de voluntad pol&iacute;tica que encontramos en las instituciones y corporaciones p&uacute;blicas, hoy seguimos reafirmando que con organizaci&oacute;n y con una participaci&oacute;n consciente, decidida y propositiva lograremos lo que nos propongamos.</I>    <br> Paulina Trivi&ntilde;o, Bogot&aacute;, Colombia, 2009</p></blockquote>      <p>Gracias a todas ellas por ense&ntilde;arnos el valor de conversar entre mujeres y de conversar con mujeres. Gracias por hacer posible reconocer y asumir las tensiones presentes en esa conflictiva y promisoria relaci&oacute;n entre el feminismo y los feminismos, el movimiento social de mujeres, otros movimientos sociales, la academia, el estado y las siempre necesarias preguntas y denuncias sobre la omnipresencia del poder patriarcal que a&uacute;n en extinci&oacute;n se resiste a desaparecer.</p>      <p>Gracias por hacer posible el paso de la soberan&iacute;a de los pueblos a la soberan&iacute;a de nuestros cuerpos.</p>      <p>Gracias por las posibilidades que este encuentro nos ofrece para mantener las tensiones entre disentir y consensuar, armonizar y conflictuar, incidir y decidir siempre presentes en las din&aacute;micas cambiantes del movimiento feminista y del m&aacute;s amplio movimiento social de mujeres que toma la palabra para interpelar con la firmeza y la fuerza de la construcci&oacute;n, del valor de la sororidad como posibilidad del di&aacute;logo entre libertad, igualdad y sororidad que nos permiten y nos obligan a seguir interpelando al Estado, la Academia, la Sociedad civil, deconstruyendo y reconstruyendo las relaciones entre &eacute;stas, siempre desde lo que somos y lo que hacemos, o mejor, desde lo que vamos siendo a medida que vamos haciendo.</p>  <hr>     <p><b>Notas</b></p>   <Sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></Sup> Encuentro Nacional de mujeres feministas de Colombia, Bucaramanga, octubre 25 de 2010.    <br>  <Sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></Sup> Una invitaci&oacute;n a consultar la bibliograf&iacute;a y a dialogar con las autoras y los autores que han animado estas reflexiones y que hoy comparto al citar las fuentes vivenciales y las fuentes bibliogr&aacute;ficas que se hicieron presentes en mis recuerdos al construir esta intervenci&oacute;n.    <br>  <Sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></Sup> Cuatro preguntas Autor: Eduardo L&oacute;pez Compositor: Pedro Morales Pino Interpretada por: Los M&uacute;sicos. Ritmo: Bambuco Instrumentos:  tiple y bandola. Letra:<I> Niegas con &eacute;l lo que hiciste y mi sospecha te asombra/pero, si no lo quisiste &iquest;por qu&eacute; Te pones tan triste/cuando en tu casa le nombran? // Dices que son cosas m&iacute;as y que me estoy enga&ntilde;ando,/ mas,/&iquest;por qu&eacute; le sonre&iacute;as, sonre&iacute;as cuando &eacute;l te estaba Mirando?// Si a&uacute;n en no ser te empe&ntilde;as, culpable como Pareces,/ si &eacute;l te odia y t&uacute; le desde&ntilde;as/ &iquest;por qu&eacute;, por qu&eacute; tantas veces os vi entenderos por se&ntilde;as?// Si no te dejaste en derroche de amor que te acariciara/&iquest;por qu&eacute; te azot&oacute; una noche,/ una noche con el pa&ntilde;uelo en la cara?</I>    <br>  <Sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></Sup> Y perm&iacute;tanme ac&aacute; decir desde ya gracias a Safo de Lesbos, a las mujeres troyanas, a Hipatia de Alejandr&iacute;a, a Artemisa, a Olympia de Gouges, a las mujeres de Mil&aacute;n y a todas las mujeres que alimentan discursos como los que leemos en la obra de Alessandra Bocchetti, todas las cuales est&aacute;n hoy nutriendo los encuentros entre el feminismo de anta&ntilde;o y los feminismos de hoy.    <br>  <Sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></Sup> Ac&aacute; mis recuerdos me obligan a nombrar a amigas como Martha M&eacute;ndez, quien ha recorrido el mundo buscando diversas opciones de vida construidas por mujeres y con quien me acerqu&eacute; a Simone de Beauvoir en esta d&eacute;cada, y como Marisol Isaza quien en las aulas universitarias tuvo la osad&iacute;a en esta d&eacute;cada de nombrar el orgasmo clitorial y de hablar de las relaciones estrechas entre feminismo y ambientalismo advirti&eacute;ndonos sobre la existencia de este feminismo que empez&oacute; a nombrarse como ecofeminismo.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <Sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></Sup> Entre finales del a&ntilde;o 1985 y comienzos de 1986 Florence Thomas, Mar&iacute;a Eugenia Mart&iacute;nez, Mar&iacute;a Himelda Ram&iacute;rez y Guiomar Due&ntilde;as, hab&iacute;an comenzado a reunirse, a buscar un nombre para identificarse &mdash;inicialmente pensaron en Lilith&mdash; y luego decidieron un nombre que tuviera una connotaci&oacute;n mas audible en el mundo universitario: &laquo;mujer y sociedad&raquo;. Muy pronto se uni&oacute; a ellas Yolanda Puyana. Recuerdo de manera especial el Simposio sobre vida cotidiana organizado por Florence Thomas, en ese entonces directora del Departamento de Psicolog&iacute;a realizado en Bogot&aacute; entre el 27 y el 31 de enero 1986, cuyas ponencias fueron publicadas por el ICFES en la &laquo;Serie memorias de eventos cient&iacute;ficos colombianos&raquo;. Ubico con detalle este evento porque en mi recuerdo qued&oacute; registrado como un escenario al cual concurrieron las profesoras integrantes del naciente grupo con sus ponencias s&iacute;ntesis de investigaciones que realizaban en ese momento. Si bien fui invitada a participar en las reuniones del grupo desde sus inicios, tard&eacute; un tiempo en decidirme a participar activa y formalmente en &eacute;l. No sobra tener presente que todos los grupos tienen rituales de iniciaci&oacute;n y &eacute;ste no era la excepci&oacute;n. Tampoco sobra decir que acceder a formar parte de un equipo de trabajo, de un grupo o de una expresi&oacute;n concreta de un movimiento social es un arte muy semejante al de la seducci&oacute;n y tan complejo como &eacute;ste, pues requiere atracciones mutuas. Hoy, deseo decir a gracias a estas amigas y colegas fundadoras antes nombradas, gracias por haber gestado este grupo. Tambi&eacute;n a quienes fueron formando parte de &eacute;l y contin&uacute;an siendo integrantes activas hoy: a Dora Isabel D&iacute;az, hoy presente en este auditorio; a Circe Sencial, Patricia Prieto, Noema Hern&aacute;ndez y Mar&iacute;a Mercedes Tello, con quienes seguimos siendo part&iacute;cipes de las sesiones habituales de este grupo en la actualidad, tal vez aprendiendo m&aacute;s de los disensos que de los consensos frente a las inseparables relaciones entre el feminismo, los feminismos y las feministas que los reinventan d&iacute;a a d&iacute;a. Reconocer hoy tambi&eacute;n los feminismos encarnados en Magdalena Le&oacute;n, Anita Rico, Donny Meertens, Mar&iacute;a Cristina Salazar, Martha L&oacute;pez, &Aacute;ngela Mar&iacute;a Estrada, Luis Santos, Patricia Jaramillo, Mar&iacute;a Elvia Dom&iacute;nguez, &Aacute;ngela In&eacute;s Robledo, Lya Yaneth Fuentes, Elsa Olid Rond&oacute;n, Zully Moreno, Gloria Elena Gonz&aacute;lez y Ang&eacute;lica Bernal, quienes vivieron su pertenencia al grupo durante algunos a&ntilde;os y con quienes aprendimos el respeto que nos merece y nos preserva el ejercicio de la autonom&iacute;a. A profesoras visitantes, como Arline Prigoff, y a estudiantes que pasaron por algunos semestres por la Universidad y establecieron relaciones de intercambio con este grupo, animando con su presencia las sesiones de algunos periodos.    <br>  <Sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></Sup> Art&iacute;culo 42. La familia es el n&uacute;cleo fundamental de la sociedad. Se constituye por v&iacute;nculos naturales o jur&iacute;dicos, por la decisi&oacute;n libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla. El Estado y la sociedad garantizan la protecci&oacute;n integral de la familia. La ley podr&aacute; determinar el patrimonio familiar inalienable e inembargable. La honra, la dignidad y la intimidad de la familia son inviolables. Las relaciones familiares se basan en la igualdad de derechos y deberes de la pareja y en el respeto rec&iacute;proco entre todos sus integrantes. Cualquier forma de violencia en la familia se considera destructiva de su armon&iacute;a y unidad, y ser&aacute; sancionada conforme a la ley. Los hijos habidos en el matrimonio o fuera de &eacute;l, adoptados o procreados naturalmente o con asistencia cient&iacute;fica, tienen iguales derechos y deberes. La ley reglamentar&aacute; la progenitura responsable. La pareja tiene derecho a decidir libre y responsablemente el n&uacute;mero de sus hijos, y deber&aacute; sostenerlos y educarlos mientras sean menores o impedidos. Las formas del matrimonio, la edad y la capacidad para contraerlo, los deberes y derechos de los c&oacute;nyuges, su separaci&oacute;n y la disoluci&oacute;n del v&iacute;nculo, se rigen por la ley civil. Los matrimonios religiosos tendr&aacute;n efectos civiles en los t&eacute;rminos que establezca la ley. Los efectos civiles de todo matrimonio cesar&aacute;n por divorcio con arreglo a la ley civil. Tambi&eacute;n tendr&aacute;n efectos civiles las sentencias de nulidad de los matrimonios religiosos dictadas por las autoridades de la respectiva religi&oacute;n, en los t&eacute;rminos que establezca la ley. La ley determinar&aacute; lo relativo al estado civil de las personas y los consiguientes derechos y deberes. Art&iacute;culo 43. La mujer y el hombre tienen iguales derechos y oportunidades. La mujer no podr&aacute; ser sometida a ninguna clase de discriminaci&oacute;n. Durante el embarazo y despu&eacute;s del parto gozar&aacute; de especial asistencia y protecci&oacute;n del Estado, y recibir&aacute; de este subsidio alimentario si entonces estuviere desempleada o desamparada. El Estado apoyar&aacute; de manera especial a la mujer cabeza de familia. (Rep&uacute;blica de Colombia, 1991).    <br>  <Sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></Sup> Y ac&aacute;, un expl&iacute;cito reconocimiento expl&iacute;cito a Magdalena Le&oacute;n, quien como parte de su historia feminista gest&oacute; la Biblioteca Ofelia Uribe de Acosta que dot&oacute; con sus publicaciones y con buena parte de su biblioteca personal, la cual funcion&oacute; durante sus primeros a&ntilde;os en Bogot&aacute;, en la Cra. 25 entre calles 39 y 39 A del barrio La Soledad, y que decidiera donar a la Universidad Nacional de Colombia cuando formaba parte del Grupo Mujer y Sociedad, y como antesala del nacimiento del Programa de Estudios de G&eacute;nero del cual entr&oacute; a formar parte en el momento de su nacimiento como Fondo de Documentaci&oacute;n Mujer y G&eacute;nero.    <br>  <Sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></Sup> Y lo llamo un tanto ileg&iacute;timo porque no ten&iacute;a lugar en la estructura institucional, y sin embargo cre&oacute; su lugar en el territorio de la ciudad universitaria &mdash; donde en las d&eacute;cadas anteriores estuvieron ubicadas las antiguas residencias Gorgona, para estudiantes procedentes de otras regiones del pa&iacute;s&mdash; hoy llamado Unidad Camilo Torres, lugar que comparte con el Centro de estudios Sociales &mdash;CES&mdash;, en el bloque 5-6, justo a la sombra de la rector&iacute;a de la UN.    <br>  <Sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></Sup> Ac&aacute; cabe se&ntilde;alar como una fuente imprescindible de consulta para mantener los debates acerca de las relaciones entre feministas y psicoanalistas, entre feminismo y psicoan&aacute;lisis, la obra de Luis Santos Vel&aacute;squez, quien durante m&aacute;s de una d&eacute;cada form&oacute; parte del grupo Mujer y Sociedad.    <br>  <Sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></Sup> Es amplia la bibliograf&iacute;a ilustrativa de estas dimensiones. Registro en la bibliograf&iacute;a dos art&iacute;culos en los cuales he aventurado algunas reflexiones sobre ellas.    <br>  <Sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></Sup> Luces de las cuales siempre emanan sombras, como aprend&iacute; cuando le&iacute; al Bachelard de los a&ntilde;os setenta, quien afirmaba: &laquo;El conocimiento es una luz que siempre proyecta algunas sombras&raquo;, un enunciado que fui comprendiendo en su profundidad a medida que encontraba epistem&oacute;logas feministas que interrogaban las sombras de la sempiterna raz&oacute;n patriarcal.    <br>  <Sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></Sup> Un reconocimiento especial a todas las mujeres que formaron parte del equipo que anim&oacute;, puso en marcha y desarroll&oacute; este proceso, que ha quedado inscrito en nuestros cuerpos y anda con nosotras por donde transitamos y con quienes fuimos creciendo, multiplicando los equipos de trabajo en el Distrito Capital y descubriendo c&oacute;mo de manera gradual y tambi&eacute;n a veces imperceptible el feminismo y los feminismos fueron incorpor&aacute;ndose de manera diversa en sus cuerpos, en consonancia con sus experiencias y trayectorias vitales, con sus relaciones con los movimientos de mujeres y con otros movimientos sociales. Hoy digo gracias y renuevo ac&aacute; mis especiales reconocimientos a Marta Buritic&aacute;, Patricia Prieto, Magdalena Bar&oacute;n, Elizabeth Qui&ntilde;ones, Sandra Mojica, Luz Yanira Garz&oacute;n, Ang&eacute;lica Bernal, Alejandra Ortiz, Diana Marcela G&oacute;mez Correal, Chila Pineda, Martha Luc&iacute;a S&aacute;nchez y con ellas a todas las mujeres que formaron y forman hoy parte de este proceso sobre el cual escrib&iacute;, entre otros, un art&iacute;culo en la revista <I>En Otras Palabras</I> (Barreto, 2009).    <br>  <Sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></Sup> Para conocer la g&eacute;nesis, composici&oacute;n, principios, objetivos y funciones del Consejo Consultivo de Mujeres del D.C. de Bogot&aacute;, puede consultarse el decreto 403 del 5 de septiembre de 2007 del Alcalde mayor de Bogot&aacute; y las dem&aacute;s normas que lo sustentan.</p>  <hr>     <p><font size="3"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Gama, Juanita. 2009. &laquo;Mujeres, g&eacute;neros, subjetividad y democracia&raquo;. <I>Otras Palabras...</I> 17: 17-21.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3761423&pid=S1794-2489201500010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Barreto Gama, Juanita. 2007. &laquo;Mujeres, g&eacute;neros y feminismos. Reflexiones para un debate&raquo;. En: Luz Gabriela Arango y Yolanda Puyana (comp.). <I>G&eacute;nero, mujeres y saberes. Entre el movimiento social, la academia y el Estado</I>. Pp. 191-199. Bogot&aacute;, Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, Escuela de Estudios de G&eacute;nero. Unibiblos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3761425&pid=S1794-2489201500010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Barreto Gama, Juanita. 2006. &laquo;La diversidad: un conflicto en la construcci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a&raquo; En: Mar&iacute;a Teresa Cifuentes y Adri&aacute;n Serna (comp.). <I>Ciudadan&iacute;a y conflicto. Memorias del Seminario Internacional</I>. Pp. 123-138. Bogot&aacute;, Universidad Distrital Francisco Jos&eacute; de Caldas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3761427&pid=S1794-2489201500010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Barreto Gama, Juanita. 2005. &laquo;El pensamiento feminista y los estudios de g&eacute;nero en los debates sobre transdisciplinariedad. En: Jaime Eduardo Jaramillo Jim&eacute;nez (comp.), <I>&laquo;Cultura, identidades y saberes fronterizos</I>&raquo;. Centro de Estudios Sociales CES, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de Colombia. Bogot&aacute;.<I> &laquo;Cultura, identidades y saberes fronterizos: Memorias del Congreso Internacional Nuevos paradigmas transdisciplinarios en ciencias humanas</I>&raquo;. Pp. 275-285. Bogot&aacute;, ed. Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de Colombia, Colecci&oacute;n CES.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3761429&pid=S1794-2489201500010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Barry, Jane y Jelena Djordjevic. 2008. &laquo;&iquest;Qu&eacute; sentido tiene la revoluci&oacute;n si no podemos bailar?&raquo;. &#91;html&#93; Publicado por Urgent Action Found. Recuperado de: <a href="http://www.fondoalquimia.org/Que-sentido-tiene-la-revolucion-si.html" target="_blank">http://www.fondoalquimia.org/Que-sentido-tiene-la-revolucion-si.html</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3761431&pid=S1794-2489201500010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Bocchetti, Alessandra. 1995. <I>Lo que quiere una mujer. </I>Madrid, C&aacute;tedra, Universitat de Valencia, Instituto de la Mujer.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3761433&pid=S1794-2489201500010000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Gargallo, Francesca. 2004. <I>Las ideas feministas latinoamericanas. </I>Bogot&aacute;, Desde Abajo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3761435&pid=S1794-2489201500010000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Grupo mujer y sociedad. 1990. <I>Mujer, amor y violencia. Nuevas interpretaciones de antiguas realidades. </I>Bogot&aacute;, Universidad Nacional de Colombia-Tercer Mundo Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3761437&pid=S1794-2489201500010000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Guerra, Luc&iacute;a. 1995. <I>La mujer fragmentada. Historia de un signo</I>. Santiago de Chile, Cuarto Propio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3761439&pid=S1794-2489201500010000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Lagarde, Marcela. 2000. <I>Claves feministas para el poder&iacute;o y la autonom&iacute;a de las mujeres</I>. Sevilla, Instituto Andaluz de la Mujer.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3761441&pid=S1794-2489201500010000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Rep&uacute;blica de Colombia. 1991. <I>Constituci&oacute;n pol&iacute;tica de Colombia.</I> Bogot&aacute;, Rep&uacute;blica de Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3761443&pid=S1794-2489201500010000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Santos Vel&aacute;squez, Luis. 2009. <I>Masculino y femenino en la intersecci&oacute;n entre el psicoan&aacute;lisis y los estudios de g&eacute;nero. </I>Bogot&aacute;, Centro editorial Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3761445&pid=S1794-2489201500010000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Suaza, Cris. 2009.<I> So&ntilde;&eacute; que so&ntilde;aba. </I>Bogot&aacute;, Agencia Espa&ntilde;ola de Cooperaci&oacute;n Internacional para el Desarrollo (AECID).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3761447&pid=S1794-2489201500010000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Thomas, Florence. 1999. &laquo;Abriendo caminos a la irreverencia o el derrumbe de los imaginarios &laquo;en otras palabras&raquo; y... en forma de l&eacute;xico&raquo;, <I>Otras Palabras... </I>6: 92-95.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3761449&pid=S1794-2489201500010000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Trivi&ntilde;o, Paulina. 2009. &laquo;Mis experiencias con el feminismo, la perspectiva de g&eacute;nero y la democracia&raquo;. <I>Otras Palabras... </I>17: 130-135.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3761451&pid=S1794-2489201500010000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Valc&aacute;rcel, Amelia, Mar&iacute;a Dolores Renau y Rosal&iacute;a Romero. 2000. <I>Los desaf&iacute;os del feminismo ante el siglo XXI</I>. Madrid, Instituto Andaluz de la Mujer.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3761453&pid=S1794-2489201500010000100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Woolf, Virginia. 1993 &#91;1928&#93;. <I>Un cuarto propio. </I>Conferencia Girton College, Cambridge, (publicado por el Instituto Chileno Brit&aacute;nico de Cultura Editorial Cuarto Propio, traducido por Edmundo Moure y Marisol Moreno sobre la base de una adaptaci&oacute;n libre de la traducci&oacute;n de Jorge Luis Borges). Santiago de Chile.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3761455&pid=S1794-2489201500010000100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  </font>      ]]></body><back>
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