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<publisher-name><![CDATA[Policía Nacional de Colombia]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Casos de investigación criminal: tipología del crimen]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Criminal Investigation Cases: Crime's typology]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Abstract This paper briefly presents three significant homicides since the impact the victims, modus operandi and perpetrators had was of high relevance for public life at national and international levels. Also, the timely action of the National Police in order to clear up the offence is presented]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">      <p align="center"><font size="4"><b>Casos de investigaci&oacute;n criminal: tipolog&iacute;a del crimen</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>Criminal Investigation Cases: Crime's typology</b></font></p>      <p align="center">BG. (r) Guillermo Le&oacute;n Diettes P&eacute;rez<sup>*</sup></p>      <p><sup>*</sup>Presidente, Academia Colombiana de Historia Policial. Bogot&aacute; D.C., Colombia <a href="mailto:academiah.egsan@policia.gov.co">academiah.egsan@policia.gov.co</a></p>      <p><font size="3"><b>Resumen</b></font></p>      <p>Este art&iacute;culo rese&ntilde;a, de forma sucinta, tres homicidios de trascendencia; ya que por la connotaci&oacute;n de las victimas, modos de operar y autores, tuvieron alto impacto para la vida p&uacute;blica nacional e internacional. Tambi&eacute;n se evidencia la oportuna intervenci&oacute;n de la Polic&iacute;a Nacional para el esclarecimiento de los hechos punibles.</p>      <p><i><b>Palabras clave: </b>investigaci&oacute;n policial, homicidio, extorsi&oacute;n, captura, allanamiento (Fuente: Tesauro de Pol&iacute;tica Criminal Latinoamericana - ILANUD).</i></p><hr>      <p><font size="3"><b>Abstract</b></font></p>      <p>This paper briefly presents three significant homicides since the impact the victims, modus operandi and perpetrators had was of high relevance for public life at national and international levels. Also, the timely action of the National Police in order to clear up the offence is presented.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i><b>Key words: </b>police investigation, homicide, blackmailing, arrest, search warrant (Source: Thesaurus of Latin American Criminal Policy - ILANUD).</i></p><hr>      <p><font size="3"><b>El homicidio del vicepresidente de la empresa Mazda</b></font></p>      <p>Los hechos que se describen a continuaci&oacute;n correspondieron al homicidio de un ciudadano de origen japon&eacute;s que ocupaba el cargo de vicepresidente de la empresa Mazda, multinacional dedicada al ensamble y venta de automotores en Colombia. El caso ocurri&oacute; la noche del viernes 24 de enero de 1992, cuando se comunic&oacute; a la central de radio de la Polic&iacute;a Nacional de Colombia sobre movimientos sospechosos de una patrulla policial evadida.</p>      <p>Luego de varias verificaciones hechas por polic&iacute;as, se logr&oacute; establecer que dos miembros de una patrulla se encontraban fuera de su jurisdicci&oacute;n y, simult&aacute;neamente, un ciudadano japon&eacute;s era trasladado al Hospital Sim&oacute;n Bol&iacute;var, al norte de Bogot&aacute;, con graves heridas producidas por arma de fuego. Llam&oacute; la atenci&oacute;n que la v&iacute;ctima demostr&oacute; temor cuando fue auxiliado por los uniformados.</p>      <p>Esa misma noche, en la Estaci&oacute;n de Polic&iacute;a Servit&aacute;, eran indagados de manera aislada estos polic&iacute;as que se encontraban fuera de su lugar de facci&oacute;n. De acuerdo con las conjeturas del se&ntilde;or Brigadier General, Guillermo Le&oacute;n Diettes P&eacute;rez, que para la fecha era el Comandante de la Polic&iacute;a Metropolitana de Bogot&aacute;, se logr&oacute; establecer un v&iacute;nculo entre la patrulla sospechosa con el caso del herido.</p>      <p>Con el fin de salvaguardar la integridad f&iacute;sica de la v&iacute;ctima, el se&ntilde;or Brigadier General dispuso reforzar los servicios de seguridad en el hospital e imparti&oacute; &oacute;rdenes para impedir cualquier acceso hacia la v&iacute;ctima.</p>      <p>El caso revisti&oacute; tal trascendencia que a la ma&ntilde;ana siguiente la difusi&oacute;n en los medios de comunicaci&oacute;n fue notoria.</p>      <p><font size="3"><b>Esclarecimiento de los hechos</b></font></p>      <p>La investigaci&oacute;n que la Secci&oacute;n de Polic&iacute;a Judicial e Investigaci&oacute;n (Sij&iacute;n) de la Polic&iacute;a Metropolitana de la Bogot&aacute; -hoy d&iacute;a Seccional de Investigaci&oacute;n Criminal- desarroll&oacute; logr&oacute; establecer la secuencia de los hechos, as&iacute;:</p>      <p>La noche del 24 de enero de 1992 la v&iacute;ctima estuvo cenando con otro ejecutivo de la empresa Mazda en el restaurante Hatsuhana, tradicional sitio de encuentro de los japoneses, ubicado al norte de la capital colombiana.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aproximadamente a las 9:15 sali&oacute; en el autom&oacute;vil Mazda, color verde, de placas BAY 007, valorado en diecis&eacute;is millones de pesos, y se dirigi&oacute; hacia las instalaciones de la compa&ntilde;&iacute;a en el centro de la ciudad (zona industrial de la calle 13 con carrera 38), pues al parecer deb&iacute;a recoger unas llaves para posteriormente regresar a su residencia en el norte de Bogot&aacute;.</p>      <p>Cuando el extranjero recorr&iacute;a la calle 72 con carrera 7Âª fue abordado por los asaltantes que pretendieron despojarlo de su veh&iacute;culo. El ciudadano japon&eacute;s opuso resistencia, lo cual origin&oacute; que los delincuentes le propinaran cuatro impactos de bala en el abdomen y en el brazo derecho. Sometido a indefensi&oacute;n, los mismos asaltantes lo trasladaron hacia la Autopista Norte, lo abandonaron cerca de la calle 200 con carrera 7Âª, donde una patrulla de vigilancia de la Polic&iacute;a lo localiz&oacute; y lo traslad&oacute; de inmediato al hospital Sim&oacute;n Bol&iacute;var. Posteriormente fue trasladado a otra cl&iacute;nica, donde falleci&oacute; el d&iacute;a 10 de febrero de 1992.</p>      <p>La investigaci&oacute;n comenz&oacute;, como antes se dijo, con los interrogatorios que se hicieron inicialmente a los dos agentes en las instalaciones de la Estaci&oacute;n Servit&aacute; y prosigui&oacute; por parte del personal de la Sij&iacute;n. Posteriormente, se realizaron pruebas de bal&iacute;stica a los dos rev&oacute;lveres que los agentes portaban, se pudo establecer que hab&iacute;an sido disparados recientemente y coincidieron con un proyectil encontrado en el cuerpo de la v&iacute;ctima. Finalmente, se cotejaron las huellas dactilares de los polic&iacute;as y se comprob&oacute; que correspond&iacute;an a los asaltantes.</p>      <p>Con base en los interrogatorios y las pruebas t&eacute;cnicas, los agentes no pudieron negar su participaci&oacute;n en el crimen y confesaron la ayuda de un particular, que tambi&eacute;n fue capturado por la Polic&iacute;a y puesto a &oacute;rdenes de las autoridades.</p>      <p>Este insuceso gener&oacute; una serie de consecuencias negativas en las relaciones bilaterales colombojaponesas.</p>      <p><font size="3"><b>Castigo ejemplar</b></font></p>      <p>De acuerdo con el procedimiento se&ntilde;alado por el C&oacute;digo de Justicia Penal Militar, la Polic&iacute;a Nacional convoc&oacute;, en el mes de abril, un Consejo de Guerra, en el cual los agentes fueron hallados culpables de los delitos de homicidio, peculado, hurto y abandono del puesto y condenados a treinta a&ntilde;os de c&aacute;rcel.</p>      <p>Por su parte, quien colabor&oacute; con los ex agentes fue procesado por los mismos hechos en y recibi&oacute; una condena de 24 a&ntilde;os.</p>      <p>Para finalizar, es importante destacar que la misma instituci&oacute;n policial llev&oacute; a cabo la investigaci&oacute;n para esclarecer los hechos punibles y sancionar a los responsables.</p>      <p><font size="3"><b>El Collar-Bomba</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El caso conocido como "collar-bomba", el primero que se comete bajo esta modalidad y del cual se tenga noticia hasta ahora, afect&oacute; a una familia campesina que resid&iacute;a en un municipio del departamento de Cundinamarca, Colombia. Este hecho sucedi&oacute; el 15 de mayo de 2000.</p>      <p>La v&iacute;ctima de este episodio corresponde a una campesina objeto de extorsi&oacute;n. Lo parad&oacute;jico de este hecho es que la labriega no contaba con recursos patrimoniales suficientes que la hicieran potencial blanco de este delito.</p>      <p><font size="3"><b>Los hechos</b></font></p>      <p>Aproximadamente a las cinco de la ma&ntilde;ana del d&iacute;a de los sucesos, tres individuos se presentaron en la residencia de esta familia campesina a la que exigieron la suma de quince millones de pesos a cambio de su vida. Como no ten&iacute;a disponible esa suma, los asaltantes procedieron a colocar en el cuello de la v&iacute;ctima un artefacto con explosivos a manera de collar. Dejaron adem&aacute;s un casete con instrucciones y un plano de su estructura, junto con otros elementos en un malet&iacute;n.</p>      <p>Familiares y vecinos de la se&ntilde;ora la trasladaron de urgencia a las instalaciones del Batall&oacute;n Sucre en Chiquinquir&aacute; en busca de elementos adecuados para quitarle el artefacto. Unidades del Ej&eacute;rcito asumieron el caso pero a eso de las ocho de ma&ntilde;ana requirieron los servicios de los miembros de la Estaci&oacute;n de Polic&iacute;a Chiquinquir&aacute; que, a su vez, solicitaron a la Polic&iacute;a Judicial de Tunja el env&iacute;o de un t&eacute;cnico en antiexplosivos.</p>      <p>Entre tanto, la v&iacute;ctima fue trasladada a un sitio denominado "Venta de Conejo", ubicado en la avenida de circunvalaci&oacute;n que de Chiquinquir&aacute; conduce al municipio de Muzo.</p>      <p>Efectivamente: un Subintendente de la Polic&iacute;a procedente de Tunja, tal como se observ&oacute; en los noticieros de televisi&oacute;n y las filmaciones existentes, intent&oacute; desactivar el artefacto colocado en el cuello de la campesina con una segueta para cortar los tubos de pl&aacute;stico, mientras otro compa&ntilde;ero refrigeraba con agua la acci&oacute;n para evitar que el calor de la fricci&oacute;n originara una explosi&oacute;n. En este ejercicio participaron conjuntamente algunos polic&iacute;as y miembros del batall&oacute;n.</p>      <p><font size="3"><b>El explosivo</b></font></p>      <p>El collar-bomba, efectivamente, result&oacute; ser la uni&oacute;n de unos codos de tuber&iacute;a pl&aacute;stica, que en su interior ten&iacute;an una combinaci&oacute;n de R1, nitrato de amonio, antimonio, azufre, aluminio en polvo, clorato de potasio, f&oacute;sforo rojo, papeles peri&oacute;dico y de aluminio, junto con unos sistemas de activaci&oacute;n (el&eacute;ctrico, qu&iacute;mico y mec&aacute;nico).</p>      <p><font size="3"><b>La explosi&oacute;n</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Era alrededor del mediod&iacute;a cuando se cre&iacute;a que iba a culminar con &eacute;xito la tarea emprendida, pues el Subintendente logr&oacute; desarmar la primera parte del collar, sac&oacute; el mecanismo y un polvo del componente. De un momento a otro y ante la mirada at&oacute;nita de algunos curiosos explot&oacute; el collar-bomba, caus&oacute; la muerte de la v&iacute;ctima -portadora del collar- y la del Subintendente de la Polic&iacute;a. Tambi&eacute;n produjo lesiones de car&aacute;cter permanente a un Sargento Primero del Ej&eacute;rcito y a dos soldados voluntarios.</p>      <p><font size="3"><b>La investigaci&oacute;n</b></font></p>      <p>La Direcci&oacute;n de Polic&iacute;a Judicial dispuso una comisi&oacute;n del Grupo de Homicidios, para que asesorara a la Fiscal&iacute;a General y adelantara las acciones pertinentes con el fin de esclarecer los m&oacute;viles del hecho delictivo.</p>      <p>Como casi siempre ocurre en estos casos, las primeras hip&oacute;tesis y las mismas actividades de los delincuentes hicieron presumir que se trataba de una acci&oacute;n de c&eacute;lulas urbanas de las FARC. Sin embargo, el trabajo profesional y paciente de los investigadores de la DIJIN poco a poco fue desvirtuando esta idea.</p>      <p>Otras posibles causas se orientaban hacia unos problemas entre dos familias vecinas y amenazas por diferencias entre ellas, incluyendo sindicaci&oacute;n de actividades de brujer&iacute;a para subsanar las mismas disputas entre ellas.</p>      <p>Despu&eacute;s se inform&oacute; a los investigadores que la v&iacute;ctima y otro de sus vecinos pertenec&iacute;an a la junta comunal de la vereda y discut&iacute;an acaloradamente sobre el cuidado y orientaci&oacute;n del acueducto que serv&iacute;a al vecindario.</p>      <p>Se supo que la portadora del collar hab&iacute;a solicitado a su hermana el pr&eacute;stamo de un rev&oacute;lver pues ten&iacute;a miedo de que unos orde&ntilde;adores, de su propia finca, le pudieran hacer alg&uacute;n da&ntilde;o debido a actitudes sospechosas que estaban demostrando hacia ella.</p>      <p>Los investigadores encontraron que un empleado de la finca obtuvo clorato de potasio, nitram&oacute;n, azufre y p&oacute;lvora para abrir un supuesto pozo s&eacute;ptico. Asimismo, se conoci&oacute; que la noche anterior al d&iacute;a de los hechos este empleado se encontraba en compa&ntilde;&iacute;a de un reconocido experto en el manejo de explosivos.</p>      <p>Al recibir testimonios de varias personas y efectuar allanamiento a la vivienda del sospechoso, qued&oacute; en claro que este sujeto quer&iacute;a obtener una pistola de pl&aacute;stico, similar a una que se hab&iacute;a encontrado en la casa de la v&iacute;ctima, junto al casete de las amenazas y la extorsi&oacute;n. Tambi&eacute;n se hall&oacute; un pasamonta&ntilde;as semejante al utilizado por los delincuentes cuando colocaron el collar-bomba a la extorsionada, seg&uacute;n lo indic&oacute; un testigo cercano.</p>      <p>En el proceso adelantado por los investigadores policiales se comprob&oacute; que el sospechoso ten&iacute;a historial delictivo: se le sindicaba de hurto, hurto agravado y calificado, concierto para delinquir. Las labores investigativas e indicios analizados por los miembros de la Polic&iacute;a se lograron obtener mediante:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>18 testimonios</p>     <p>25 inspecciones judiciales en talleres de mec&aacute;nica y ornamentaci&oacute;n</p>     <p>9 capturas realizadas</p>     <p>18 l&iacute;neas telef&oacute;nicas interceptadas</p>     <p>2 filmaciones de seguimientos cumplidos</p>     <p>1 arma de fuego incautada</p>     <p>32 pruebas realizadas, incluyendo espectrograf&iacute;as de voces</p>      <p><font size="3"><b>Ep&iacute;logo</b></font></p>      <p>Como conclusi&oacute;n de la tarea investigativa, es importante destacar:</p>      <p>Se esclareci&oacute; la verdad del caso conocido como "el collar-bomba" y que caus&oacute; la muerte de una campesina y de un miembro de la Polic&iacute;a Nacional, as&iacute; como las lesiones de un sargento y dos soldados del Ej&eacute;rcito Nacional.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Igualmente, se descubri&oacute; la conexi&oacute;n con otra banda de delincuentes, que adem&aacute;s hab&iacute;an sido los causantes de los homicidios de otras personas de la regi&oacute;n.</p>      <p>Se ubicaron exactamente los talleres en donde se fabric&oacute; el artefacto "collar-bomba", al igual que los sitios donde fueron adquiridos los explosivos.</p>      <p>En resumen, se produjo la captura de 9 individuos que fueron entregados y puestos a &oacute;rdenes de la Fiscal&iacute;a.</p>      <p>Se determin&oacute; que se trat&oacute; de un caso de extorsi&oacute;n planeado por grupos de delincuencia com&uacute;n y no de subversi&oacute;n, como inicialmente se plante&oacute; como hip&oacute;tesis.</p>      <p><font size="3"><b>El homicidio de Monse&ntilde;or Isa&iacute;as Duarte Cancino</b></font></p>     <p><font size="3"><b>Un prelado de car&aacute;cter</b></font></p>      <p>Entre los jerarcas de la Iglesia Cat&oacute;lica colombiana, monse&ntilde;or Isa&iacute;as Duarte Cancino se dio a conocer como un gran orador y, sobre todo, un hombre de car&aacute;cter que nunca perdi&oacute; actualidad por sus permanentes pronunciamientos acerca de temas de la vida nacional, su participaci&oacute;n en el Serm&oacute;n de las Siete Palabras en la Semana Santa que a&ntilde;o tras a&ntilde;o se transmit&iacute;a por las principales cadenas de radio y televisi&oacute;n y, sobre todo, duras palabras contra el narcotr&aacute;fico y los grupos armados que generan, en parte, la violencia nacional. En hechos sin precedentes, excomulg&oacute; a los guerrilleros del ELN responsables del secuestro de unos feligreses que asist&iacute;an a misa a la iglesia La Mar&iacute;a en 1999.</p>      <p>A&ntilde;os m&aacute;s tarde un jefe paramilitar, hoy desmovilizado, se atrevi&oacute; a acusar a Monse&ntilde;or Duarte Cancino ante la Fiscal&iacute;a de hacer parte de un grupo asesor de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).</p>      <p><font size="3"><b>Breve semblanza</b></font></p>      <p>Monse&ntilde;or Duarte naci&oacute; en la ciudad de San Gil (Santander) el 15 de febrero de 1939; adelant&oacute; estudios secundarios en Bucaramanga y luego abraz&oacute; la carrera religiosa inici&aacute;ndose en el Seminario de Pamplona (Norte de Santander) y cursando Teolog&iacute;a en Roma (Italia). En la Pontificia Universidad Gregoriana de la capital italiana obtuvo su licenciatura en Teolog&iacute;a Dogm&aacute;tica.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Al recibir su ordenaci&oacute;n sacerdotal fue incardinado a la Di&oacute;cesis de Bucaramanga; designado vicario cooperador de la Catedral de la Sagrada Familia en Bucaramanga y luego profesor en el Seminario Mayor de Pamplona, inicia posteriormente su recorrido por varias parroquias, entre las cuales destacamos las del Esp&iacute;ritu Santo y la Catedral de Bucaramanga, Gir&oacute;n y M&aacute;laga. Ejerce nuevamente la docencia en el Seminario Mayor de Bucaramanga donde adem&aacute;s, y en forma simult&aacute;nea, se destaca como Vicario Pastoral de la Arquidi&oacute;cesis. El 10 de abril de 1985 fue nombrado obispo titular de Germania de Numidia y Auxiliar de Bucaramanga, y fue consagrado para su alta dignidad eclesi&aacute;stica el 17 de junio de 1986.</p>      <p>Cuando la jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica decide crear la Di&oacute;cesis de Apartad&oacute; en el Urab&aacute; antioque&ntilde;o, Monse&ntilde;or Duarte Cancino es nombrado el 18 de junio de 1988 como su primer Obispo. Finalmente, el 19 de agosto de 1995 Su Santidad, el Papa Juan Pablo II, qui&eacute;n decide nombrarlo como Arzobispo de la Arquidi&oacute;cesis de Cali, en reemplazo de Monse&ntilde;or Pedro Rubiano S&aacute;enz, que es trasladado a Bogot&aacute;.</p>      <p>Es all&iacute;, en Cali, donde manos criminales, en un hecho que constern&oacute; al pa&iacute;s y al mundo cat&oacute;lico, asesinan a tan ilustre prelado en las primeras horas de la noche del 16 de febrero del a&ntilde;o 2001, cuando cumpl&iacute;a con su misi&oacute;n apost&oacute;lica.</p>      <p><font size="3"><b>Los hechos</b></font></p>      <p>Como ya se dijo, Monse&ntilde;or Isa&iacute;as Duarte Cancino cumpl&iacute;a su labor y ya era muy conocido por sus permanentes pronunciamientos y sus exigencias a la feligres&iacute;a a su cargo. Recorr&iacute;a permanentemente las parroquias de su jurisdicci&oacute;n y hab&iacute;a organizado unos apoyos a las comunidades necesitadas, entre ellas a unas de las comunas de Santiago de Cali.</p>      <p>El 16 de marzo de 2002 Monse&ntilde;or Duarte Cancino presid&iacute;a la celebraci&oacute;n de una misa solemne como marco de una ceremonia de matrimonio colectivo (un poco m&aacute;s de cien parejas) en la parroquia El Buen Pastor, ubicada en la carrera 261 con diagonal 71 A del barrio Ricardo Balc&aacute;zar de Cali. Al terminar el oficio religioso, aproximadamente a las 8:30 de la noche, dos sicarios esperan la salida del obispo Duarte Cancino y lo acribillan a balazos al momento en que abordaba su veh&iacute;culo frente a la iglesia. Los testigos afirman que los delincuentes huyen en una motocicleta hacia otro barrio de Cali.</p>      <p>La noticia, naturalmente, se difunde de inmediato por los medios de comunicaci&oacute;n a toda Colombia y al mundo.</p>      <p><font size="3"><b>La investigaci&oacute;n policial</b></font></p>      <p>Unidades investigativas iniciaron una serie de actividades en la ciudad de Cali y, a medida que iban arrojando resultados, se desplazaron a otros municipios del Valle del Cauca, los departamentos del Viejo Caldas, Meta y la ciudad de Bogot&aacute;.</p>      <p>Lo primero fue tratar de localizar a los testigos de los hechos, entre los cuales estaban algunos asistentes a la ceremonia religiosa, feligreses a la salida de la iglesia y curiosos que se encontraban frente a la parroquia. Seguidamente se hizo el acopio de los videos tomados en el matrimonio colectivo; se hicieron retratos hablados de los sicarios y con base en las primeras declaraciones obtenidas se pidi&oacute; a la Fiscal&iacute;a autorizar la interceptaci&oacute;n, rastreo y verificaci&oacute;n de tel&eacute;fonos relacionados con los primeros sospechosos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pacientemente se fueron descartando algunos testimonios considerados contradictorios o se&ntilde;alados como "no ciertos". Averiguaciones posteriores facilitaron la retenci&oacute;n de algunos individuos que, sometidos a reconocimiento en pruebas judiciales, fueron se&ntilde;alados como los autores materiales del crimen de Monse&ntilde;or Duarte.</p>      <p>Finalmente, se pudo establecer que los individuos conocidos en el mundo delictivo con los apodos de "El Calvo" y "El C&oacute;rtico" fueron los encargados de disparar y dar muerte al se&ntilde;or Arzobispo de la ciudad de Cali. Estos sujetos tambi&eacute;n fueron reconocidos como pertenecientes a una banda bien organizada y dedicada al sicariato a sueldo, como empleados de las llamadas -tambi&eacute;n en el argot popular- "oficinas de cobro" de la delincuencia organizada y con algunas vinculaciones de las bandas de narcotraficantes.</p>      <p><font size="3"><b>Se&ntilde;alados asesinos</b></font></p>      <p>El trabajo final de la Polic&iacute;a arroj&oacute; los siguientes resultados:</p>      <p>Captura, en coordinaci&oacute;n con la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscal&iacute;a General de la Naci&oacute;n, de dos sujetos. Tambi&eacute;n se comprob&oacute; que "El Calvo" se hab&iacute;a fugado, el d&iacute;a del magnicidio, del establecimiento carcelario El Ferrocarril ya que hab&iacute;a sido capturado por la Polic&iacute;a por porte ilegal de armas y bajo la sindicaci&oacute;n de hurto calificado y fuga de presos por las fiscal&iacute;as de Riofr&iacute;o y Tulu&aacute;, Departamento del Valle.</p>      <p>Uno de los sicarios, al momento de ser capturado, portaba un rev&oacute;lver 38 largo marca Ruger, y una motocicleta marca Yamaha, placas LTK-86, cuyo sistema de identificaci&oacute;n figuraba solicitado por hurto. Otro delincuente cuya captura se hizo efectiva por la Polic&iacute;a se acogi&oacute; al beneficio de sentencia anticipada. A los capturados se les acus&oacute; de homicidio agravado en concurso con los delitos de porte ilegal de armas y rebeli&oacute;n.</p>      <p>Todos los registros f&iacute;lmicos, fotogr&aacute;ficos, allanamientos, seguimientos, reconocimientos y medidas de aseguramiento hechas efectivas por el personal de la Polic&iacute;a fueron puestos a &oacute;rdenes de la Fiscal&iacute;a, junto con todos estos delincuentes, y sirvieron de soporte para la judicializaci&oacute;n y esclarecimiento de execrable crimen.</p>  </font>       ]]></body>
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