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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The offense of kidnap is a social calamity having experienced mutations in the course of time. Year 2009 ended with an unprecedented figure of kidnappings reported in Venezuela. Data contributed by official agencies reveal that, during 2008, there were 537 cases which accounts for a 52% increase with respect to the total reported in 2007, while the figure in 2009 grew by 62.82% with relation to the previous year. The objective of this research is describing the crime of kidnap in Venezuela, with special reference to the State of Zulia, a zone bordering Colombia; for this purpose, a methodology of the documentary-descriptive type is used. It reveals that no predefined schemes exist to characterize this criminal type because, in the way it has been occurring, it is likely to take place at any time under any circumstance, not exclusively amid subjects with a high socio-economic or political status, but even at the level of people with the lowest economic means, thus unable to meet the demands of the kidnappers; hence the proliferation of the so-called "secuestro exprés" ("express kidnapping") mode. The patterns of the offense of kidnap in Venezuela have been changing in a very significant manner: from being a predominantly political and bordering crime carried out by organized groups, it has become one of the most usual - particularly economic - urban objectives, committed by common criminals for a profit-driven purpose. Actually, the State of Zulia continues to rise in the list of states with the highest incidence of this crime in Venezuela, though it has not remained in the first place now that various cities in other regions have began to occupy its position, currently lead by Caracas, the capital city.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">      <p align="center"><font size="4"><b>Metamorfosis del delito de secuestro en el Estado Zulia, Venezuela</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>Metamorphosis of the offense of kidnap in the State of Zulia, Venezuela</b></font></p>       <p align="center">Mar&iacute;a Alejandra A&ntilde;ez Castillo<sup>*</sup></p>     <p align="center">Pablo Leonte Han Chen<sup>**</sup></p>      <p><sup>*</sup>Mag&iacute;ster en Derecho Laboral y Administraci&oacute;n del Trabajo, Menci&oacute;n Derecho Laboral. Mag&iacute;ster en Ciencias Penales y Criminol&oacute;gicas. Profesora Agregada e Investigadora, Instituto de Criminolog&iacute;a Dra. Lolita Aniyar de Castro, Facultad de Ciencias Jur&iacute;dicas y Pol&iacute;ticas, Universidad del Zulia, Maracaibo, Venezuela. <a href="mailto:maac2504@hotmail.com">maac2504@hotmail.com</a></p>      <p><sup>**</sup>Doctor en Derecho. Mag&iacute;ster Scientiarum en Ciencias Penales y Criminol&oacute;gicas. Profesor Titular e Investigador, Instituto de Criminolog&iacute;a Dra. Lolita Aniyar de Castro, Facultad de Ciencias Jur&iacute;dicas y Pol&iacute;ticas, Universidad del Zulia, Maracaibo, Venezuela. <a href="mailto:|pablohan@hotmail.com">pablohan@hotmail.com</a></p>      <p>Fecha de recepci&oacute;n: 2010-07-02. Fecha de aceptaci&oacute;n: 2010-11-01</p><hr>      <p><font size="3"><b>Resumen</b></font></p>      <p>El delito de secuestro es un flagelo social que ha experimentado mutaciones en el tiempo. El a&ntilde;o 2009 termin&oacute; con una cifra sin precedentes en cuanto a los secuestros reportados en Venezuela. Los datos aportados por los organismos oficiales revelan que durante el 2008 hubo 537 secuestros, lo cual representa un aumento de 52% respecto al total del 2007, mientras que en el 2009 la cifra se increment&oacute; en un 62,82%, en relaci&oacute;n con el a&ntilde;o anterior.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta investigaci&oacute;n tiene como objetivo describir el delito de secuestro en Venezuela, con especial referencia al Estado Zulia, poblaci&oacute;n fronteriza lim&iacute;trofe con Colombia. Para ello se emplea una metodolog&iacute;a de tipo documental- descriptiva. Se revela que no existen esquemas predefinidos que permitan caracterizar este tipo penal, pues, tal y como ha venido sucediendo, es susceptible de llevarse a cabo en cualquier momento y circunstancia, no de modo exclusivo en sujetos de alto estatus socioecon&oacute;mico, sino con m&iacute;nimos medios para responder a las exigencias de los plagiarios; de aqu&iacute; la proliferaci&oacute;n de la modalidad del llamado secuestro expr&eacute;s.</p>      <p>El delito de secuestro en Venezuela ha cambiado en forma notable sus patrones: de ser un delito predominantemente pol&iacute;tico, fronterizo y ejecutado por grupos organizados, ha pasado a ser uno de objetivos sobre todo econ&oacute;micos, urbano, y ejecutado con un fin de lucro por la delincuencia com&uacute;n. En verdad, el Estado Zulia sigue repuntando en la lista de los estados con mayor incidencia de este delito en Venezuela, pero no es el principal, pues ha sido desplazado en posicionamiento por otras urbes del pa&iacute;s, encabezadas en la actualidad por la ciudad capital de Caracas.</p>      <p><i><b>Palabras clave: </b>Secuestro, Venezuela, investigaci&oacute;n criminol&oacute;gica, tendencias del delito, delincuencia (fuente: Tesauro de pol&iacute;tica criminal latinoamericana - ILANUD).</i></p><hr>      <p><font size="3"><b>Abstract</b></font></p>      <p>The offense of kidnap is a social calamity having experienced mutations in the course of time. Year 2009 ended with an unprecedented figure of kidnappings reported in Venezuela.</p>      <p>Data contributed by official agencies reveal that, during 2008, there were 537 cases which accounts for a 52% increase with respect to the total reported in 2007, while the figure in 2009 grew by 62.82% with relation to the previous year.</p>      <p>The objective of this research is describing the crime of kidnap in Venezuela, with special reference to the State of Zulia, a zone bordering Colombia; for this purpose, a methodology of the documentary-descriptive type is used. It reveals that no predefined schemes exist to characterize this criminal type because, in the way it has been occurring, it is likely to take place at any time under any circumstance, not exclusively amid subjects with a high socio-economic or political status, but even at the level of people with the lowest economic means, thus unable to meet the demands of the kidnappers; hence the proliferation of the so-called "secuestro expr&eacute;s" ("express kidnapping") mode.</p>      <p>The patterns of the offense of kidnap in Venezuela have been changing in a very significant manner: from being a predominantly political and bordering crime carried out by organized groups, it has become one of the most usual - particularly economic - urban objectives, committed by common criminals for a profit-driven purpose.</p>      <p>Actually, the State of Zulia continues to rise in the list of states with the highest incidence of this crime in Venezuela, though it has not remained in the first place now that various cities in other regions have began to occupy its position, currently lead by Caracas, the capital city.</p>      <p><i><b>Key words: </b>Kidnapping, Venezuela, criminological investigation, crime trends, delinquency (Source: Thesaurus of Latin American Criminal Policy - ILANUD).</i></p><hr>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>      <p>El fen&oacute;meno criminal es un flagelo social que ha experimentado mutaciones conforme a las transformaciones sociales, econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas en un tiempo y espacio determinados. La historia registra robos, asaltos, violaciones, fraudes, falsificaciones, homicidios, secuestros y otras formas delictivas, cuyos modus operandi y objetivos antisociales son las variantes desencadenadas de las relaciones Estado-sociedad-individuo, en funci&oacute;n del orden jur&iacute;dico establecido.</p>      <p>El delito de secuestro no escapa a esta realidad. A pesar de que se piensa que el secuestro es un producto de la &eacute;poca moderna, en la antig&uuml;edad era una forma normal de sometimiento o comercio de personas, no solo con el prop&oacute;sito de obtener beneficios y recompensas en especie y dinero, sino tambi&eacute;n para fijar condiciones de guerra (Fundaci&oacute;n Pa&iacute;s Libre, 1999).</p>      <p>En todo el mundo hay vestigios de los estragos causados por el delito de secuestro. Cada pa&iacute;s, en su tiempo, ha sido protagonista de un escenario en el cual este delito pluriofensivo ha sido la bandera de poder para procurar imponer condiciones sociopol&iacute;ticas, primordialmente. Los g&aacute;nsteres y organizaciones terroristas, como el Ej&eacute;rcito Simbi&oacute;tico de Liberaci&oacute;n (ESL) y Euskadi Ta Askatasuna (conocida como ETA) en Europa, las organizaciones guerrilleras -como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) o el Ej&eacute;rcito Revolucionario del Pueblo (ERP) en Argentina- los Tupamaros en Uruguay, Sendero Luminoso en Per&uacute;, la Banda del Autom&oacute;vil Gris en M&eacute;xico, entre otros, han provocado noticiosas reacciones en el &aacute;mbito internacional.</p>      <p>En la historia de Venezuela, el 27 de septiembre de 1961 sucede el primer delito de secuestro a&eacute;reo contra un avi&oacute;n de Avensa (aerol&iacute;nea comercial para la &eacute;poca) que cubr&iacute;a el vuelo No. 519 con destino Maracaibo-Caracas, y en 1963 se registra el primer secuestro de personas, cuando un famoso futbolista argentino, Alfredo Di St&eacute;fano, fue secuestrado, el 24 de agosto, en un hotel de San Bernardino -Caracas- por el grupo revolucionario denominado Fuerzas Armadas de Liberaci&oacute;n Nacional (FALN), por razones pol&iacute;ticas (Buroz, 1975).</p>      <p>No obstante, el secuestro dej&oacute; de ser un delito ocasional y se convirti&oacute; en un producto &uacute;til en las filas de la delincuencia com&uacute;n en tiempos modernos, mediante el cual imitadores de aquellas organizaciones, que pretend&iacute;an crear un impacto psicol&oacute;gico y financiar sus causas pol&iacute;ticas, aspiran a un provecho injusto empleando esta modalidad delictiva, de relativamente poco riesgo y grandes ganancias, a costa de la alarma social que provoca en la colectividad.</p>      <p>En Latinoam&eacute;rica, la subversi&oacute;n empieza a dedicarse al secuestro en los a&ntilde;os 60. Luego del triunfo de la revoluci&oacute;n cubana se desat&oacute; una corriente de simpat&iacute;as y de solidaridad con la gesta revolucionaria, especialmente entre la juventud, dando paso a corrientes que buscaban emular a sus modelos cubanos (Fundaci&oacute;n Pa&iacute;s Libre, 1999). Al punto que, en 1999, el Banco Interamericano de Desarrollo calific&oacute; a esta regi&oacute;n como la m&aacute;s violenta del mundo, despu&eacute;s de &Aacute;frica, con M&eacute;xico y Colombia disput&aacute;ndose el primer lugar (Steinsgler, citado por Besares y G&oacute;mez, 2003).</p>      <p>Hoy en d&iacute;a, el negocio del secuestro ha aumentado de manera alarmante en el mundo. En un informe, la organizaci&oacute;n holandesa Pax Christi estima en 25 mil el n&uacute;mero de personas que son secuestradas anualmente. El sombr&iacute;o ranking lo lidera M&eacute;xico, seguido por Iraq e India, y complementan esta lista de los diez pa&iacute;ses con mayor n&uacute;mero de secuestros en el mundo Sud&aacute;frica, Brasil, Pakist&aacute;n, Ecuador, Venezuela, Colombia y Bangladesh. El referido informe destac&oacute; el crecimiento del delito en Ecuador y Venezuela, por encima de Colombia, que en el 2000 ocupaba el primer lugar, con m&aacute;s de 3.000 casos anuales, la mayor&iacute;a asociados con el conflicto interno que azota a dicho pa&iacute;s (CNN Expansi&oacute;n, 2008).</p>      <p>En Venezuela, seg&uacute;n datos aportados por la Federaci&oacute;n Nacional de Ganaderos de Venezuela -Fedenaga- (2006), de dos secuestros que se registraron durante el per&iacute;odo 1959-1964, &eacute;poca del surgimiento de la democracia en el pa&iacute;s, se pas&oacute; a 115 casos entre los a&ntilde;os 1965 a 1993; luego, de 1994 a 1999 se aprecia un notorio aumento, que arroja una cifra de 190 sucesos, y de 1999 hasta el 2006 se hab&iacute;an registrado 1.505 casos, totalizando 1.812 secuestros en 47 a&ntilde;os de democracia.</p>      <p>Para el 2006, los datos procesados por el Instituto Nacional de Estad&iacute;sticas, que tomaban como fuente la informaci&oacute;n suministrada por el Ministerio del Interior y de Justicia, dan cuenta de que durante el per&iacute;odo 2000-2006 se registraron 1.329 casos de secuestro, y ubicaban entre los cinco estados con mayor &iacute;ndice delictivo en materia de secuestros al Distrito Capital, seguido de Zulia, T&aacute;chira, Carabobo y Bol&iacute;var.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Seg&uacute;n la Encuesta Nacional de Victimizaci&oacute;n realizada en el 2006, el secuestro figuraba entre los diez delitos m&aacute;s frecuentes, con una tasa de 38,2/100.000, que representaba el 0,4% de la victimizaci&oacute;n total, y en el 100% de los casos la figura masculina era la v&iacute;ctima, probablemente porque en la mayor&iacute;a de los casos es identificada como blanco atractivo, con un m&aacute;s alto nivel de interacci&oacute;n con los victimarios y mayor propensi&oacute;n a interactuar en situaciones de &iacute;ndole violenta. En cuanto al nivel socioecon&oacute;mico, se observa un dato curioso, y es que los secuestros afectan en primer t&eacute;rmino a los estratos III y IV de la poblaci&oacute;n -es decir, a los incluidos en las clases media baja y pobre-, lo cual sugiere que esta forma delictiva no responde al estereotipo de figura emblem&aacute;tica de victimizaci&oacute;n para los sectores m&aacute;s pudientes de la poblaci&oacute;n (Gabald&oacute;n, 2006).</p>      <p>En efecto, en la actualidad la delincuencia e inseguridad son uno de los mayores inconvenientes que aquejan y preocupan al ciudadano com&uacute;n en su vida cotidiana. En Venezuela, un 53% de la poblaci&oacute;n -seg&uacute;n datos aportados por Latinobar&oacute;metro en su Informe 2008- dice haber sido v&iacute;ctima de un delito, y perciben la delincuencia como el principal problema social, por encima del desempleo, el alza de los precios y en general de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica que atraviesa el pa&iacute;s en estos tiempos de crisis mundial. Cuesti&oacute;n que se mantuvo durante el 2009, y cuyas estad&iacute;sticas reflejan que el 55% de la poblaci&oacute;n mantiene su posici&oacute;n de que la delincuencia y la seguridad p&uacute;blica son los problemas que m&aacute;s preocupan en el pa&iacute;s, con una tasa de victimizaci&oacute;n del 39% (Latinobar&oacute;metro, 2009).</p>      <p>Para el cierre del 2009, las fuentes noticiosas (D&aacute;vila, 2009) rese&ntilde;an que de acuerdo con informaci&oacute;n aportada por el Cuerpo de Investigaciones Cient&iacute;ficas, Penales y Criminal&iacute;sticas (Cicpc), el a&ntilde;o cerr&oacute; con un total de 616 casos conocidos, lo que representa un 62,82% de incremento respecto del 2008, sin considerar la cifra negra de este delito, que, como aseguran los expertos, puede ser hasta de un 30% m&aacute;s, sobre todo por la modalidad de secuestros expr&eacute;s. Seg&uacute;n informaci&oacute;n aportada por la Secretar&iacute;a de Seguridad y Orden P&uacute;blico del estado Zulia (en adelante SSOP), para finales del mes de abril de 2010 se hab&iacute;an registrado en esta entidad federal 32 casos de secuestro denunciado a las autoridades.</p>      <p>Es evidente que los cambios sociales han impulsado, a su vez, las modificaciones en el ordenamiento jur&iacute;dico penal; el legislador, de acuerdo con la realidad de sus tiempos, ha procurado combatir ese delito con la mayor severidad punitiva, y as&iacute; se evidencia en las diversas reformas al C&oacute;digo Penal desde 1897 -cuando se establece por primera vez como delito aut&oacute;nomo- hasta el vigente del a&ntilde;o 2005, de cuyo art&iacute;culo 460 se desprende la gravedad de este delito en la sociedad venezolana, el cual es llevado a su m&aacute;xima expresi&oacute;n el 5 de junio de 2009, con la publicaci&oacute;n en la Gaceta Oficial No. 39.194 de la Ley contra el secuestro y la extorsi&oacute;n, como instrumento legal regulador de este delito en Venezuela.</p>      <p>Pese a estas modificaciones legislativas, datos aportados por la reciente Encuesta Nacional de Victimizaci&oacute;n y Percepci&oacute;n de Seguridad Ciudadana 2009 (INE, 2010) muestran c&oacute;mo el secuestro sigue siendo uno de los diez delitos de mayor frecuencia en el territorio nacional -ocupa el s&eacute;ptimo lugar luego del robo, el hurto, la amenaza, las lesiones personales, la estafa y la corrupci&oacute;n- con una tasa de 95,48 por cada 100.000 habitantes, lo que representa el 1,14% de la victimizaci&oacute;n total en el territorio nacional; esto computa una alarmante cifra de 16.917 casos reportados en ese per&iacute;odo.</p>      <p><font size="3"><b>M&eacute;todo</b></font></p>      <p>El presente trabajo se desarrolla en el marco de un proyecto denominado "Anatom&iacute;a del secuestro en Venezuela", siguiendo una investigaci&oacute;n de tipo documental-descriptiva basada en contenidos de orden te&oacute;rico y estad&iacute;stico, en los cuales se refleja la problem&aacute;tica social y criminol&oacute;gica del delito de secuestro en Venezuela, mediante el uso de la observaci&oacute;n y la hermen&eacute;utica jur&iacute;dica, y el registro de informaci&oacute;n almacenada sistem&aacute;ticamente. Los datos cuantitativos son tomados de diversas fuentes, en el &aacute;mbito nacional, de aquellos rese&ntilde;ados por el Instituto Nacional de Estad&iacute;sticas (INE) y el Cuerpo de Investigaciones Cient&iacute;ficas, Penales y Criminal&iacute;sticas (Cicpc), no obstante la dificultad del acceso a la informaci&oacute;n oficial en el pa&iacute;s, que adem&aacute;s no ofrece publicaci&oacute;n de estad&iacute;sticas delictivas desde el 2006. Tambi&eacute;n se extrajo informaci&oacute;n de los datos apuntados en las sentencias dictadas por la Sala de Casaci&oacute;n Penal del Tribunal Supremo de Justicia y los Tribunales de Primera Instancia en Funciones de Juicio del Estado Zulia, referidos en el portal web de este organismo oficial.</p>      <p>En relaci&oacute;n con el per&iacute;metro regional, se cont&oacute; con la colaboraci&oacute;n de la Direcci&oacute;n de la C&aacute;rcel Nacional de Maracaibo y de la Secretar&iacute;a de Seguridad y Orden P&uacute;blico, esta &uacute;ltima, dependencia del gabinete ejecutivo de la Gobernaci&oacute;n del estado Zulia, a la cual se encuentra adscrito el cuerpo de Polic&iacute;a Regional, cuyo objetivo es -entre otros- establecer las condiciones de control y seguridad, para el orden, respeto y tranquilidad p&uacute;blica en esa entidad. Adem&aacute;s, se tom&oacute; como fuente de informaci&oacute;n secundaria la publicada por los medios de comunicaci&oacute;n nacional y regional.</p>      <p><font size="3"><b>Resultados</b></font></p>      <p>Muchas definiciones han sido abordadas por penalistas y crimin&oacute;logos en torno al secuestro. El Sistema de Clasificaci&oacute;n Uniforme de los Delitos, dise&ntilde;ado por la Divisi&oacute;n de Estad&iacute;sticas de las Naciones Unidas, se&ntilde;ala que el delito de secuestro pertenece al grupo de los delitos violentos, y se define como "reclusi&oacute;n por la fuerza, toma de rehenes". Asimismo, el Consejo Econ&oacute;mico y Social de las Naciones Unidas, en su resoluci&oacute;n 2002/16, agrega que el secuestro consiste en detener il&iacute;citamente a una persona o personas en contra de su voluntad con la finalidad de exigir por su liberaci&oacute;n un provecho il&iacute;cito o cualquier utilidad de tipo econ&oacute;mico u otro beneficio de orden material, o a fin de obligar a alguien a que haga o deje de hacer algo.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este sentido, se entiende que el secuestro es un delito grave de gran impacto social, que consiste en la privaci&oacute;n ileg&iacute;tima de libertad a un sujeto con el fin de obtener a cambio una contraprestaci&oacute;n econ&oacute;mica, pol&iacute;tica o publicitaria como condici&oacute;n para restituir su libertad.</p>      <p><font size="3"><b>Perfil del secuestrador</b></font></p>      <p>Muchos aspectos, entre ellos biol&oacute;gicos, sociales, ecol&oacute;gicos, econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos de la din&aacute;mica organizacional, han sido objeto de diversos estudios en el transcurso de la historia para tratar de dar una explicaci&oacute;n respecto a la criminalidad.</p>      <p>Las fases del desarrollo etario del individuo son los aspectos biol&oacute;gicos o individuales considerados por los expertos, tomando en cuenta que la curva de evoluci&oacute;n mental o ps&iacute;quica del ser humano asciende aceleradamente en los per&iacute;odos de la infancia, pubertad y juventud, hasta llegar a su punto culminante en la adultez (entre los 25 y 30 a&ntilde;os), manteni&eacute;ndose con cierta estabilidad durante la fase final de la adultez y comienzos de la madurez (entre los 30 y 50 a&ntilde;os), y desciende cada vez m&aacute;s en forma acentuada hacia la senilidad. Esto explica c&oacute;mo superada la pubertad, due&ntilde;a de un vigor f&iacute;sico y mental exuberante, la criminalidad torna caracteres m&aacute;s violentos en el individuo, y despu&eacute;s de los 30 a&ntilde;os se haga m&aacute;s mesurada, calculada y sin improvisaci&oacute;n (Reyes, 2004).</p>      <p>Asimismo, hist&oacute;ricamente la delincuencia femenina es muy inferior a la masculina, dado que la tradicional debilidad biol&oacute;gica de la mujer y su tendencia a la conservaci&oacute;n, excluyen com&uacute;nmente su participaci&oacute;n en aquellos hechos delictuosos en los que se requiera una notable actividad y el empleo de considerable energ&iacute;a. Incluso para algunos crimin&oacute;logos este dato es relacionado con el estado civil, por considerar que la vida matrimonial, la paternidad, etc&eacute;tera, fortalecen las tendencias sociales y, por tanto, poseen una influencia preventiva sobre las tendencias criminales. Tambi&eacute;n se correlaciona con otros aspectos sociales, como el grado de instrucci&oacute;n y la actividad profesional, en el sentido de que, si bien no son determinantes para que una persona sea o no delincuente, s&iacute; proporcionan una base para valorar cr&iacute;ticamente las normas legales y de cultura de la sociedad, adem&aacute;s de propiciar la ocasi&oacute;n, los conocimientos o la mentalidad aptos para la realizaci&oacute;n de hechos criminales (Reyes, 2004).</p>      <p>En virtud de lo expuesto, para ahondar los aspectos criminol&oacute;gicos de este delito, es imperioso hacer un esquema de ciertos factores que permitan establecer un perfil del secuestrador. Las caracter&iacute;sticas de este dependen en gran medida del tipo de organizaci&oacute;n a la cual pertenezca, y los m&oacute;viles u objetivos que busque con la aprehensi&oacute;n de la v&iacute;ctima (Erazo, 2001). Por lo general se trata de hombres con edades comprendidas entre los 13 y los 45 a&ntilde;os, con mayor incidencia entre los 18 y 24 a&ntilde;os (Islas, 2002).</p>      <p>A este respecto, la informaci&oacute;n obtenida en la C&aacute;rcel Nacional de Maracaibo en cuanto a la muestra de poblaci&oacute;n penada por el delito de secuestro, arroj&oacute; el dato de que en el 91,1% de los casos se trata de personas del sexo masculino, con edades comprendidas entre los 21 y 40 a&ntilde;os, pero en mayor proporci&oacute;n entre los 31 y 40 a&ntilde;os. Estas cifras son coincidentes con la muestra tomada de las sentencias dictadas por Juzgados de Primera Instancia en Funciones de Juicio de la Circunscripci&oacute;n Judicial del estado Zulia<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup>, en las cuales se refleja que en el 85,71% de los casos los hombres son sujetos activos del delito de secuestro, principalmente en edades que oscilan entre los 21 y 40 a&ntilde;os, y que solo el 3,57% de los asuntos se trat&oacute; de victimarios menores de edad o mayores de 60 a&ntilde;os.</p>      <p>En la mayor&iacute;a de los casos son sujetos venezolanos, de estado civil solteros, con un grado de instrucci&oacute;n media-diversificada o educaci&oacute;n b&aacute;sica, que se desempe&ntilde;an como obreros o comerciantes.</p>      <p><font size="3"><b>Perfil del secuestrado</b></font></p>      <p>Desde una perspectiva jur&iacute;dico-penal, v&iacute;ctima es quien sufre el perjuicio de la acci&oacute;n delictiva; una consideraci&oacute;n criminol&oacute;gica apunta hacia los individuos que por sus condiciones peculiares contribuyen o se hacen m&aacute;s susceptibles a la ocurrencia del delito. Estudios criminol&oacute;gicos han revelado a lo largo de los a&ntilde;os que diversos factores asociados a las v&iacute;ctimas, tales como la edad, el sexo, el estado f&iacute;sico, la profesi&oacute;n u oficio, las condiciones econ&oacute;micas, las condiciones en que viven, el car&aacute;cter de la persona, entre otros, son circunstancias que predisponen el riesgo latente a la victimizaci&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las v&iacute;ctimas de este delito son el producto negociable del secuestrador, que busca como objetivo un medio para alcanzar su fin (Besares y G&oacute;mez, 2003), generalmente menores de doce a&ntilde;os o adolescentes (el 50% de los casos), adultos o mayores de 45 a&ntilde;os, tomados por sorpresa, pues es este el factor que favorece al secuestrador. Por ello:</p>      <p>"La mayor&iacute;a de personas que han sido secuestradas hab&iacute;an vivido el riesgo del secuestro como algo lejano y externo, y la aceptaci&oacute;n de su certeza solo la llegaron a sentir durante el cautiverio, cuando el hecho ya se hab&iacute;a consumado" (Erazo, 2001).</p>      <p>En estos tiempos pr&aacute;cticamente cualquier persona puede ser v&iacute;ctima de un secuestro, desde las que est&aacute;n situadas en la c&uacute;spide social y pol&iacute;tica -l&iacute;deres pol&iacute;ticos, industriales, banqueros, profesionales, productores agropecuarios, sus esposas(os), hijos, familiares directos y/o pol&iacute;ticos-, hasta trabajadores, ni&ntilde;os, estudiantes y amas de casa, todos pueden ser protagonistas y v&iacute;ctimas de esta impactante experiencia, con la condici&oacute;n de que sus victimarios crean que son capaces de pagar por vivir (CUA, 2004).</p>      <p>En el estado Zulia, con respecto al porcentaje de secuestros ocurridos por sexo en el 2009, se refleja que el mayor n&uacute;mero se presenta en las personas con sexo masculino (70%), y la ocurrencia en el sexo femenino es del 30%, con m&aacute;s alta incidencia entre hombres de 30 a 65 a&ntilde;os, y en las mujeres esa frecuencia se registra entre los 18 y 35 a&ntilde;os (SSOP, 2009). Esto parece ser una constante, pues una revisi&oacute;n de la data obtenida de las sentencias registradas en el portal web del Tribunal Supremo de Justicia revela c&oacute;mo las principales v&iacute;ctimas son hombres, por encima de mujeres y menores de edad.</p>      <p>En torno a la nacionalidad, se observa que el 84% de los secuestros recae sobre ciudadanos venezolanos y en un 16% sobre extranjeros; respecto a la ocupaci&oacute;n, se rese&ntilde;a que en el 52% de los secuestros ocurridos, las v&iacute;ctimas se dedican al comercio, un 20% son productores agropecuarios, un 13% estudiantes, un 11% realizan actividades varias, y un 4% ejercen la administraci&oacute;n de negocios (SSOP, 2009). En muchos de los casos incluso no poseen bienes de fortuna, se trata de personas ubicables en un estrato social medio-alto, trabajadores, comerciantes o empresarios, o hijos, madres o esposas de alguno de estos.</p>      <p><font size="3"><b>Modus operandi</b></font></p>      <p>En los primeros a&ntilde;os de democracia, la estad&iacute;stica criminal del delito de secuestro fue muy baja; apenas se registran 115 casos entre los a&ntilde;os 1959 y 1993. Durante el per&iacute;odo presidencial 1994-1999 se aprecia un notorio incremento, suscit&aacute;ndose en ese lapso 190 sucesos (Fedenaga, 2006), anomal&iacute;a que se mantuvo m&aacute;s o menos constante hasta el 2002, en el que se registra un repunte, con mayor impacto en el 2003 y sucesivos incrementos, al punto que en el 2009 se conocieron 518 casos de secuestro (Provea, 2009).</p>      <p>La criminalidad evoluciona a la par del cambio y del desarrollo de la sociedad de la cual es producto; as&iacute;, el delito refleja en buena parte -de acuerdo con la escuela positivista- el ritmo evolutivo cultural de toda sociedad, de modo que, a mayor cultura y desarrollo de la tecnolog&iacute;a, el delito, en consecuencia, presentar&aacute; variaciones cualitativas y cuantitativas (Flores, 2007), por lo que hoy en d&iacute;a el secuestro, m&aacute;s que una estrategia para conseguir objetivos pol&iacute;ticos, ideol&oacute;gicos o religiosos, como se conceb&iacute;a originalmente, ha pasado a convertirse en una estrategia muy lucrativa y rentable para organizaciones delictivas (CUA, 2004). El secuestro, de ser un delito caracter&iacute;stico de las zonas rurales, ha ido traslad&aacute;ndose a las ciudades, por lo que de ser los ganaderos las v&iacute;ctimas principales del mismo -hace aproximadamente diez a&ntilde;os-, ahora la mayor&iacute;a de los plagiados son estudiantes (33%), comerciantes (22%) y profesionales de diversas &aacute;reas (12,5%) (El Nacional, 2009).</p>      <p>Para llevar a cabo un secuestro, los delincuentes previamente analizan la situaci&oacute;n concurrente en el prospecto, para lo cual lo vigilan, lo siguen, toman nota de sus actividades, etc&eacute;tera, y si encuentran un hueco en su seguridad que pudiese ser aprovechado, materializan el acto, la mayor parte de las veces de manera violenta y dram&aacute;tica (CUA, 2004).</p>      <p>Para Besares y G&oacute;mez (2003), el secuestro, por su naturaleza y grado de complejidad, es realizado la mayor&iacute;a de las veces por la delincuencia organizada. En efecto, se trata de grupos de uno a siete hombres -son menos comunes los grupos mixtos y los conformados por mujeres- con una organizaci&oacute;n similar al de una empresa legalmente establecida, donde cada uno de sus miembros tiene funciones espec&iacute;ficas que realizar.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el caso del estado Zulia, las pericias llevadas a cabo por la Direcci&oacute;n de Investigaciones de la SSOP revelan que de los 338 delitos de secuestros acontecidos en la regi&oacute;n durante los a&ntilde;os 2002 a 2010, solo dos fueron realizados por grupos organizados, sumados doce casos, cuya comisi&oacute;n se le imputa a las FARC -particularmente a los frentes 49 y 51-, 88 casos se le atribuyen a la denominada hampa com&uacute;n, mientras que la gran mayor&iacute;a de los casos (236) se encuentran en investigaciones.</p>      <p>Siguiendo a Islas (2002), estos grupos cuentan con activos fijos -compuestos por autom&oacute;viles comprados legalmente para evitar problemas con los cuerpos policiales, lugar de cautiverio, armamento variado, aparatos de comunicaci&oacute;n, generalmente sofisticados-, informantes y custodios incrustados en los cuerpos de seguridad, as&iacute; como dinero para cubrir los gastos de los integrantes de la banda y la manutenci&oacute;n del secuestrado, aunado a la ventaja de contar con un plan y, a menos que sean inexpertos, no improvisan las acciones previstas, planificaci&oacute;n que supone un proceso de observaci&oacute;n de la v&iacute;ctima y recolecci&oacute;n de la siguiente informaci&oacute;n:</p>  <ol>     <li>    <p>Ubicaci&oacute;n de la residencia.</p></li>     <li>    <p>Lugar de trabajo.</p></li>     <li>    <p>Hora de salida de la residencia.</p></li>     <li>    <p>Ruta de desplazamiento entre la residencia y el lugar de trabajo.</p></li>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li>    <p>Hora de ingreso al sitio de trabajo.</p></li>     <li>    <p>Lugar de estacionamiento del veh&iacute;culo.</p></li>     <li>    <p>Trayecto recorrido a pie.</p></li>     <li>    <p>Lugares que acostumbra visitar dentro de su horario de trabajo.</p></li>     <li>    <p>Personas que normalmente la acompa&ntilde;an.</p></li>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li>    <p>Hora de regreso a la residencia y rutas.</p></li>     <li>    <p>Lugares de diversi&oacute;n que frecuenta, d&iacute;as y horas.</p></li>     <li>    <p>Actividades que acostumbra hacer los fines de semana.</p></li>     <li>    <p>Propiedades que posee y capital representado.</p></li>     <li>    <p>Facilidad en la obtenci&oacute;n del dinero l&iacute;quido, ya sea con venta de propiedades, cr&eacute;ditos bancarios o pr&eacute;stamos de terceros.</p></li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>      <p>En el caso venezolano, las fuentes period&iacute;sticas revelan que los veh&iacute;culos utilizados como medio de traslado de la v&iacute;ctima de un lugar a otro son, en el 90% de los casos, carros robados, algunas veces coloc&aacute;ndole otra placa encima para despistar la investigaci&oacute;n, o utilizan el veh&iacute;culo de propiedad de la v&iacute;ctima para huir del lugar del suceso.</p>      <p>Utilizando como muestra los casos rese&ntilde;ados por la SSOP durante el 2009, puede decirse que en cualquier hora y cualquier d&iacute;a de la semana (con mayor incidencia a tempranas horas de la ma&ntilde;ana los d&iacute;as mi&eacute;rcoles y s&aacute;bados) es propicia la ocasi&oacute;n para abordar a la v&iacute;ctima, generalmente en su lugar de residencia (al entrar, salir o incluso dentro de ella) o en su sitio de trabajo, por grupos de entre dos a siete sujetos con el rostro descubierto, que someten bajo la fuerza y amenazas de armas de fuego a sus v&iacute;ctimas, traslad&aacute;ndola a su lugar de cautiverio, donde pueden permanecer en promedio unos 15 d&iacute;as, hasta lograr su cometido. Como en la mayor&iacute;a de los casos las v&iacute;ctimas son liberadas por su captores, se presume que hubo pago de alg&uacute;n rescate.</p>      <p>Las estad&iacute;sticas llevadas por la SSOP reflejan c&oacute;mo en un alto porcentaje las v&iacute;ctimas son liberadas por sus captores; les siguen los casos de rescate por parte de esa instituci&oacute;n, el Cicpc, el GAES<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup> o en trabajo coordinado entre todos estos. Son m&iacute;nimos los casos en que las v&iacute;ctimas logran escapar, y pocos en que culminan con una victimizaci&oacute;n fatal. En efecto, entre 2002 y abril de 2010, solo 15 personas hab&iacute;an resultado muertas en el transcurso de la comisi&oacute;n del delito de secuestro.</p>      <p>En los casos de secuestros expr&eacute;s, los secuestradores buscan a la v&iacute;ctima en gasolineras, estacionamientos de centros comerciales, personas que salen de un local, oficina o residencia, las enca&ntilde;onan con armas de corto alcance y con fuertes amenazas las presionan; luego trasladan a la v&iacute;ctima en veh&iacute;culo y comienzan a circular por la ciudad, al tiempo que realizan llamadas telef&oacute;nicas a familiares exigi&eacute;ndoles el pago del rescate, raz&oacute;n por la cual el 90% de las veces se realiza en horas de la ma&ntilde;ana.</p>      <p>Otras modalidades de este delito suscitadas en la actualidad son los autosecuestros y el secuestro virtual. La simulaci&oacute;n de secuestro la llevan a cabo menores y j&oacute;venes, quienes con esta maniobra han encontrado la f&oacute;rmula para obtener recursos econ&oacute;micos, acci&oacute;n que pueden realizar solos o con la compa&ntilde;&iacute;a de un grupo de criminales. En el estado Zulia, las estad&iacute;sticas de la SSOP registran que entre el 2002 y lo que va del 2010 se han detectado trece casos, de los cuales siete fueron cometidos por personas del sexo femenino y seis del masculino, con una mayor ocurrencia en el municipio de Maracaibo.</p>      <p>Por su parte, el llamado secuestro virtual consiste en obtener dinero de una persona a quien se le hace creer, mediante una llamada telef&oacute;nica, que alguien de su entorno se encuentra privado de su libertad. Esta es una industria en auge, que opera principalmente desde las c&aacute;rceles, basada en el enga&ntilde;o y el aprovechamiento de la desesperaci&oacute;n de la persona ante el secuestro inexistente de un familiar. La SSOP (2009) asegura que muchos de los delitos de secuestros se fraguan desde las c&aacute;rceles locales, por reclusos provistos de celulares, internet y otras facilidades, que vali&eacute;ndose de este medio recurren a las llamadas telef&oacute;nicas extorsivas y amenazantes para obligar a los familiares a hacer el pago de secuestros a quienes se nieguen a efectuar dep&oacute;sitos en cuentas bancarias de sus c&oacute;mplices en libertad (Barreto, 2009).</p>      <p><font size="3"><b>Localidades geogr&aacute;ficas</b></font></p>      <p>La criminolog&iacute;a, en su af&aacute;n de explicar la criminalidad, suele relacionar el secuestro con aspectos ecol&oacute;gicos, que permitan conectar al hombre con el medio ambiente y a estos con el fen&oacute;meno criminal, considerando aspectos como el clima, la incidencia del suceso, sea de d&iacute;a o de noche, ambientes urbanos y rurales, como elementos circunstanciales al delito.</p>      <p>A nivel micro, existen varios puntos que se denominan cr&iacute;ticos de secuestro, por constituir en s&iacute; lugares que facilitan la comisi&oacute;n del delito, tales como el domicilio, la oficina de trabajo, los viajes y el tr&aacute;nsito citadino (CUA, 2004). Sobre este aspecto, ya se ha mencionado que la variable vinculada a la ocurrencia del hecho, sea en horario diurno o nocturno y los d&iacute;as de la semana, no son elementos influyentes para determinar las caracter&iacute;sticas del secuestro, toda vez que una revisi&oacute;n de los casos recopilados en el presente trabajo, as&iacute; como la informaci&oacute;n obtenida de fuentes period&iacute;sticas y los datos proporcionados por la SSOP, muestran como equitativa la propensi&oacute;n a que el delito ocurra en horas de la ma&ntilde;ana, tarde o noche, en cualquiera de los d&iacute;as de la semana, llegando o saliendo del trabajo o del hogar, en fincas, frente al colegio o en plena v&iacute;a p&uacute;blica al ser interceptados, traslad&aacute;ndose el delito de las zonas rurales a las principales urbes del pa&iacute;s.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Respecto a los meses del a&ntilde;o con mayor ocurrencia del delito entre el 2002 y 2009 en el estado Zulia, tambi&eacute;n es un elemento m&aacute;s o menos constante, pues de los 338 casos conocidos durante ese per&iacute;odo, el 8,28% se presentaron en el mes de enero, el 6,50% en febrero, el 6,84% en marzo, el 5,91% acontecieron en abril, el 9,17% en mayo, el 5,62% en junio, el 9,46% en julio, el 10,05% en agosto, el 7,10% en septiembre, el 8,57% en octubre, el 11,53% en noviembre, y en diciembre se suscit&oacute; el 10,35% de los casos. Estos datos advierten un leve aumento de la incidencia durante los &uacute;ltimos meses del a&ntilde;o, que no es muy significativa.</p>      <p>Tradicionalmente, el Distrito Capital, T&aacute;chira y Zulia han sido los estados en que ha ocurrido en mayor proporci&oacute;n el delito de secuestro. Una revisi&oacute;n de la tasa de criminalidad de este delito en Venezuela, en el 2008, permite observar que Barinas ocup&oacute; el primer lugar, con 7,2 v&iacute;ctimas por cada 100.000 habitantes. Le siguieron el Distrito Capital, con 3,3 secuestrados por cada 100.000 habitantes; T&aacute;chira, 1,5 por 100.000 habitantes; Carabobo, 1,1 por cada 100.000 habitantes, y Zulia, 0,89 por 100.000 habitantes. Para el 2009, el Distrito Capital fue la zona con mayor n&uacute;mero de secuestrados (70), seguido por Barinas (56), Zulia (33), Lara (30) y Carabobo (26) (El Nacional, 2009)<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup>.</p>      <p>Tomando en cuenta los casos de secuestros que ocurrieron en diferentes entidades federales, hasta el mes de mayo del 2009 el mayor n&uacute;mero se hab&iacute;an presentado en el Distrito Capital, con 65 secuestros, lo que representa el 41% -y para el cierre del a&ntilde;o Provea rese&ntilde;a que de los 518 casos conocidos en todo el territorio nacional, 136 ocurrieron en la ciudad capital-. En segundo lugar figura el estado Carabobo, con 27 casos, equivalentes al 15%; en tercer lugar aparece el estado Zulia, con 26 casos, que representan el 14%; en cuarto lugar figura el estado Aragua, con 23 casos, correspondientes al 12%; el quinto lugar es para los estados Anzo&aacute;tegui y Lara, con 17 casos cada uno, que significan el 9%, y en el sexto lugar se ubica el estado Miranda, con 16 casos ocurridos, que representan el 8% (SSOP, 2009).</p>      <p>Con respecto a la distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica de casos de secuestros en el Zulia, seg&uacute;n las estad&iacute;sticas rese&ntilde;adas por el SSOP entre el 2002-2008, el municipio de Maracaibo siempre ha sido el de mayor impacto (con 113 casos), seguido de Machiques (22), Mara (20), Rosario (16), Col&oacute;n y San Francisco (15), Jes&uacute;s Enrique Lossada (14), Lagunillas (12), Cabimas (8), Baralt y Jes&uacute;s Mar&iacute;a Sempr&uacute;n (7), Miranda y Sucre (4), Francisco Javier Pulgar (3), P&aacute;ez y La Ca&ntilde;ada de Urdaneta (2), y Valmore Rodr&iacute;guez, Sim&oacute;n Bol&iacute;var y Catatumbo (1). Es de notar que, pese a la creencia de que es un delito fronterizo, sobre todo por la cercan&iacute;a con Colombia, lo cierto es que sucede en mayor grado en municipios alejados de la frontera.</p>      <p>Para el 2009, de los secuestros ocurridos en el Zulia, la mayor&iacute;a tuvieron escenario en Maracaibo (39%), es decir, 27 casos hasta el cierre del a&ntilde;o; en el segundo lugar se ubica Mara (16%), con once casos, el tercer lugar es para Cabimas, La Ca&ntilde;ada y Col&oacute;n (6%), con cuatro casos; el cuarto lugar les corresponde a Lagunillas, San Francisco, Valmore Rodr&iacute;guez y Jes&uacute;s Enrique Lossada (4%), con tres casos ocurridos; el quinto para Baralt y Machiques de Perij&aacute; (3%), con dos secuestros en cada uno; el sexto para Catatumbo (2%), y el s&eacute;ptimo para P&aacute;ez, Rosario de Perij&aacute; y Francisco Javier Pulgar (1%), equivalente a una retenci&oacute;n en el a&ntilde;o (SSOP, 2009).</p>      <p>Durante el 2010 esta constante se ha mantenido, pues de los 32 casos registrados hasta el 22 de abril, trece sucedieron en Maracaibo, siete en Jes&uacute;s Enrique Lossada, tres en Lagunillas, dos en Mara y el resto en los municipios de Sucre, Rosario de Perij&aacute;, Catatumbo, San Francisco, Col&oacute;n, La Ca&ntilde;ada de Urdaneta y Cabimas.</p>      <p><font size="3"><b>Causas y costos del delito de secuestro</b></font></p>      <p>Siguiendo a El&iacute;as Carranza (citado por Marchisio, 2006), un grupo de variables macro correlacionadas con el aumento de las tasas de criminalidad, seg&uacute;n se ha verificado desde la sociolog&iacute;a criminal, son la existencia de m&aacute;s poblaci&oacute;n joven, ociosa, fuera de la familia, de la escuela o de ambas, en situaci&oacute;n de desempleo, en sociedades con alta inequidad en la distribuci&oacute;n del ingreso, en el infraconsumo, en contextos de alta concentraci&oacute;n urbana. Un segundo grupo de variables asociadas a las formas de criminalidad violenta -entre las que se encuentra el secuestro- supone la adici&oacute;n de los patrones anteriores de modelos pol&iacute;ticos y culturales espec&iacute;ficos.</p>      <p>En este sentido, en los &aacute;mbitos econ&oacute;mico y pol&iacute;tico pueden considerarse ciertos aspectos como influyentes de la criminalidad. Factores como el alto costo de vida, el estancamiento del nivel de los salarios y la consiguiente disminuci&oacute;n del poder adquisitivo, el discurso pol&iacute;tico y los instrumentos legales regulatorios de la vida social, no solo respecto de la delictuosidad de ciertos comportamientos, sino en relaci&oacute;n con su penalidad, pueden crear situaciones de anormalidad, traducidos en un aumento de la criminalidad.</p>      <p>La evoluci&oacute;n del n&uacute;mero de secuestros durante el siglo XX se mantuvo relativamente estable con cifras bajas -por lo menos en torno a los delitos conocidos por las autoridades competentes-; no obstante, en el siglo XXI se presenta en Venezuela un boom de esta actividad delictiva, con amplia influencia de variables como la pobreza y el desempleo -lo que disminuye la calidad de vida y aumenta la oportunidad de vincularse a grupos delictivos- (Mancera, 2008), traslad&aacute;ndose de la frontera y &aacute;reas rurales a las zonas urbanas, al punto que hoy Venezuela tiene un promedio de un secuestro diario, con la preocupante tendencia a incrementarse al ciento por ciento anual, dada la rentabilidad, facilidad y poco riesgo que este delito acarrea (Moreno, 2009), pese a los costos econ&oacute;micos y sociales que representa.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El secuestro como acci&oacute;n delictiva ha ganado terreno en todo el pa&iacute;s, porque significa un medio de lucro menos riesgoso para los delincuentes, lo que ha llevado a delincuentes con un patr&oacute;n de acci&oacute;n definido (asaltantes de banco, ladrones de veh&iacute;culos, entre otros) a cambiar su modus operandi, para dedicarse a este tipo de delito. En el estado Zulia los secuestros se planifican -muchas veces- como un instrumento para el cobro de deudas il&iacute;citas por narcotr&aacute;fico, venganzas, estafas y sicariatos (SSOP, 2009).</p>      <p>La impunidad se se&ntilde;ala como otro de los factores cruciales en el aumento de este delito. Al respecto, es importante puntualizar el caso del estado Zulia. Seg&uacute;n las cifras oficiales publicadas por la Divisi&oacute;n de Estad&iacute;sticas del Cuerpo de Investigaciones Cient&iacute;ficas, Penales y Criminal&iacute;sticas, entre los a&ntilde;os 2000 y 2006 se produjeron 158 secuestros, los cuales, sumados a las estad&iacute;sticas llevadas por la Secretar&iacute;a de Seguridad y Orden P&uacute;blico de la Gobernaci&oacute;n del estado Zulia durante el per&iacute;odo 2007-2009 (203 casos), totalizan 361 secuestros en esta entidad federal. No obstante, de acuerdo con la informaci&oacute;n contenida en los archivos de la C&aacute;rcel Nacional de Maracaibo, en ese establecimiento penitenciario solo se han recluido 75 personas como penados por el delito de secuestro durante los a&ntilde;os 2000-2009, lo que solo representa el 20,78% de los individuos que como autores o part&iacute;cipes intervinieron en los casos rese&ntilde;ados por los cuerpos de seguridad. A esto se adiciona el tiempo que tarda un proceso penal en concluir con una sentencia definitivamente firme, pues un ejercicio realizado a partir de las sentencias tomadas de la Sala de Casaci&oacute;n Penal durante el per&iacute;odo 2000-2009 muestra c&oacute;mo un expediente tarda un promedio de tres a&ntilde;os en recorrer el camino procesal entre primera y segunda instancia y casaci&oacute;n.</p>      <p>En cuanto a su costo, el secuestro tiene incidencia en diversos campos sociales, traduci&eacute;ndose adem&aacute;s en una p&eacute;rdida de valores que se refleja en la violencia institucional y delincuencial, en la violaci&oacute;n de derechos humanos, en la indisciplina social y crisis de la autoridad. Desde el punto de vista econ&oacute;mico, este tipo de delitos afecta la seguridad personal y consecuentemente aumenta el riesgo a la estabilidad econ&oacute;mica y la propensi&oacute;n a la inversi&oacute;n. Desde la perspectiva social, obstaculiza la seguridad de los servicios p&uacute;blicos, aumenta el gasto p&uacute;blico y privado -los primeros encaminados a cubrir las deficiencias sociales y los segundos a incrementar los niveles de seguridad-, resquebraja la estructura emocional de la v&iacute;ctima y su familia; en general, muestra un deterioro de los valores pol&iacute;ticos, morales y culturales de los ciudadanos de un pa&iacute;s (Islas, 2002).</p>      <p>Por la complejidad del delito -debido a la multiplicidad de situaciones y personas que involucra-, se ha considerado como f&oacute;rmula posible para calcular el costo social de este delito el siguiente modelo: CS = R + (IPC x D) + NP + A, donde CS es el costo del secuestro, R simboliza el rescate, IPC el ingreso per c&aacute;pita establecido por los organismos oficiales para ese lapso espec&iacute;fico, en este caso, el Banco Central de Venezuela, y D su duraci&oacute;n; NP representa la suma de la intervenci&oacute;n de un negociador privado y A la alimentaci&oacute;n, esto sin considerar aspectos intangibles muy importantes ligados a casos de secuestro, como por ejemplo el costo del tratamiento psicol&oacute;gico para las v&iacute;ctimas y sus familiares (Portal de la Seguridad, 2004).</p>      <p>De acuerdo con el Informe Anual de Provea 2003-2004, el 40% de las v&iacute;ctimas aceptan negociar unilateralmente con las organizaciones criminales, ante el temor de que se ejecuten las amenazas; el 79% de los secuestros culminan en una negociaci&oacute;n, en la cual el delincuente o la organizaci&oacute;n delincuencial obtiene cuantiosas sumas de dinero; 8% de las v&iacute;ctimas son liberadas por agentes antisecuestros en el marco de operaciones de rescate, mientras que un 8% de los secuestrados fallecen durante el periodo de cautiverio o en operaciones de rescate.</p>      <p>De acuerdo con informaci&oacute;n suministrada por el Cicpc, el pago promedio por concepto de rescate, en secuestros, oscila entre los 300 y 400 millones de bol&iacute;vares fuertes, es decir que el secuestro es uno de los delitos que movilizan mayores sumas de dinero. Solo a modo de referencia, si en el 79% de los casos los plagiarios obtienen las cifras solicitadas, en el 2003 unos 179 casos habr&iacute;an pagado montos cuyo total equivaldr&iacute;a aproximadamente a bs. 53.700'000.000 (Provea, 2004). Datos extra&iacute;dos de las sentencias registradas en el portal web del Tribunal Supremo de Justicia muestran c&oacute;mo los montos solicitados por los captores por concepto de rescate -por lo menos para iniciar las negociaciones- pueden alcanzar la suma de 1.000 millones de bol&iacute;vares (equivalentes a un mill&oacute;n de bol&iacute;vares fuertes del valor de la moneda actual), mientras que la cifra en d&oacute;lares oscila en montos igualmente elevados. Asimismo, la escasa informaci&oacute;n sobre este aspecto rese&ntilde;ada por la SSOP respecto al estado Zulia muestra cifras entre dos y cinco millones de bol&iacute;vares fuertes y cinco millones de d&oacute;lares, solicitados como pago por la liberaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas de secuestro.</p>      <p>En Venezuela, un secuestro bien planificado tiene un 90% de posibilidades de &eacute;xito. Para el 2008 se calculaba entre 300 y 500 mil d&oacute;lares la cifra que se exig&iacute;a como rescate para altos ejecutivos y ganaderos (Carrera, 2008).</p>      <p>Por su parte, el secuestro expr&eacute;s, vinculado inicialmente solo con el robo del veh&iacute;culo de la v&iacute;ctima, ha derivado en una situaci&oacute;n de secuestro en la que en lapsos de 24 a 72 horas se exige el pago de rescate con montos que superan los 100 mil bol&iacute;vares fuertes (SSOP, 2009).</p>      <p><font size="3"><b>R&eacute;gimen jur&iacute;dico del delito de secuestro en Venezuela</b></font></p>      <p>En Venezuela, el secuestro se tipifica por primera vez como delito aut&oacute;nomo en el art&iacute;culo 417 del C&oacute;digo Penal de 1897, se&ntilde;alando como pena el presidio de tres a ocho a&ntilde;os, la cual era establecida "aunque la tentativa sea infructuosa", manteni&eacute;ndose as&iacute; en el art&iacute;culo 414 del C&oacute;digo Penal de 1901. En el art&iacute;culo 437 del C&oacute;digo de 1912 solo se modifica la pena de presidio, estableci&eacute;ndola de cuatro a nueve a&ntilde;os, y en el art&iacute;culo 442 del de 1915 se modifica la expresi&oacute;n "aun cuando no se consiga su intento", la cual es de mayor amplitud que la tentativa infructuosa (N&uacute;&ntilde;ez, 2001).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No obstante, en el pa&iacute;s para este momento no se hab&iacute;a confrontado el problema de los secuestros de aviones y de personas, por lo que es a partir de 1964, cuando se inicia la ola de secuestros en la ciudad capital, que se hace inminente la reforma del C&oacute;digo Penal (Buroz, 1975), que establece una pena de presidio de diez a veinte a&ntilde;os, adicionando en el tipo penal el secuestro para causar alarma, cuya sanci&oacute;n penal oscilar&iacute;a entre dos y cinco a&ntilde;os de presidio, manteni&eacute;ndose inc&oacute;lume esta regulaci&oacute;n incluso en el 2000, cuando en el marco de las reformas legislativas se promulga un nuevo C&oacute;digo Penal. Es con la &uacute;ltima reforma del C&oacute;digo Penal, efectuada en el 2005, que se modifica este art&iacute;culo, incluyendo una amplia gama de supuestos de hecho, estableci&eacute;ndose una pena de veinte a treinta a&ntilde;os en el tipo b&aacute;sico.</p>      <p>En ese mismo a&ntilde;o, la Asamblea Nacional promulga la Ley Org&aacute;nica contra la delincuencia organizada, considerando al secuestro como un delito de esta categor&iacute;a y, por tanto, incluido en la tipificaci&oacute;n de los tipos previstos en ese cuerpo normativo. No obstante, esto cre&oacute; un problema de sobretipificaci&oacute;n, al estar contenidas en una ley ordinaria -C&oacute;digo Penal- y en una ley especial de car&aacute;cter org&aacute;nica -ley org&aacute;nica contra la delincuencia organizada- una distinta tipificaci&oacute;n y penalidad para el mismo delito.</p>      <p>A lo largo de la historia, mucho se habl&oacute; sobre la necesidad de un texto legislativo especial en materia de secuestro. Luego de diversos intentos y proyectos de ley, discutidos desde la Comisi&oacute;n Permanente de Defensa y Seguridad de la Asamblea Nacional, finalmente, el 4 de junio de 2009, se promulga la "Ley contra el secuestro y la extorsi&oacute;n", que se hace derecho positivo con su publicaci&oacute;n en la Gaceta Oficial No. 39.194 del d&iacute;a 5 de junio del citado a&ntilde;o.</p>      <p>Este cuerpo legal compila un conjunto de normas especiales con el objeto de "prevenir, tipificar y sancionar los delitos de secuestro y extorsi&oacute;n y garantizar la protecci&oacute;n de la integridad f&iacute;sica de las v&iacute;ctimas y sus bienes", "bien sea contra ciudadanos y extranjeros que en ella se encuentren, o cuando sea ejecutado contra sus derechos, intereses o bienes, que se encuentren dentro o fuera del espacio geogr&aacute;fico de la Rep&uacute;blica", estableciendo siete tipos penales: el tipo b&aacute;sico del secuestro, la simulaci&oacute;n de secuestro, el secuestro con fines pol&iacute;ticos, conmoci&oacute;n o alarma, secuestro breve, secuestro en medios de transporte, secuestro para canje de personas y el aislamiento forzoso.</p>      <p>El aumento significativo de esta modalidad delictiva en el pa&iacute;s revela que el referido instrumento legal se presenta como una iniciativa de buenas intenciones, incluso en sinton&iacute;a con las medidas legales tomadas por otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, como es el caso de Colombia y M&eacute;xico, pero cargada de un exacerbado punitivismo retribucionista, en nada c&oacute;nsono con los fines resocializadores proclamados en la Carta Magna.</p>      <p><font size="3"><b>Discusi&oacute;n</b></font></p>      <p>El delito de secuestro en Venezuela ha cambiado de manera notable sus patrones. De ser predominantemente pol&iacute;tico, fronterizo y ejecutado por grupos organizados, pas&oacute; a ser un delito de objetivos, en especial econ&oacute;micos, urbano y desarrollado con un fin de lucro por la delincuencia com&uacute;n, que produce grandes ganancias y en realidad de poco riesgo.</p>      <p>Ciertamente, el estado Zulia repunta la lista con los de mayor incidencia de este delito, pero no es el principal, pues junto con T&aacute;chira han sido desplazados en posicionamiento por otras urbes del pa&iacute;s, encabezadas por la ciudad capital. Dentro de la regi&oacute;n zuliana ya no es un tipo penal caracter&iacute;stico de las zonas fronterizas; muy por el contrario, ocurre la gran mayor&iacute;a de las veces en municipios sin fronteras, lo que podr&iacute;a decirse es c&oacute;nsono con la metamorfosis que ha experimentado este delito en el tiempo, pues ya no se trata de vender al secuestrado a grupos subversivos ni de llamar la atenci&oacute;n de las autoridades nacionales o internacionales sobre asuntos de inter&eacute;s, sino que se trata de conseguir el mayor lucro posible al menor costo y sin demasiadas complicaciones.</p>      <p>No existen esquemas predefinidos que permitan caracterizar este tipo penal, pues tal y como ha venido sucediendo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, es un delito susceptible de llevarse a cabo a cualquier hora del d&iacute;a, cualquier d&iacute;a de la semana y en cualquier mes del a&ntilde;o, no exclusivamente en sujetos de alto estatus socioecon&oacute;mico, sino que puede tratarse de cualquier persona con m&iacute;nimos medios para responder a las exigencias de los plagiarios; de all&iacute; la proliferaci&oacute;n de la modalidad secuestro expr&eacute;s.</p>      <p>No cabe duda de que en cada momento hist&oacute;rico hay predominio de ciertas modalidades delictivas, pues diversos aspectos (tecnol&oacute;gicos, culturales, sociales, econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos, etc.) influyen en ello, y la debilidad se presenta en la forma de afrontar estructuralmente (de manera formal y material) las distorsiones.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No es un secreto la magnitud del problema del secuestro en Venezuela, es m&aacute;s que una realidad palpable, un detonante latente y desbordable, por ello es tiempo de asumirlo como un problema de salud p&uacute;blica, pues adem&aacute;s de un da&ntilde;o privado genera un da&ntilde;o social enorme, pudiendo llegar a niveles incontrolables.</p>      <p>Ante el visible incremento de los &iacute;ndices de criminalidad, el justificado sentimiento de inseguridad por parte de la colectividad y la alarma social generada por el sensacionalismo noticioso, la tendencia gubernamental ha sido emplear una pol&iacute;tica criminal m&aacute;s represiva que preventiva, queriendo apaciguar el escenario con sucesivas reformas penales, basadas en la creaci&oacute;n de nuevos tipos y la modificaci&oacute;n de otros, especialmente en la agravaci&oacute;n de las penas, tanto en el C&oacute;digo Penal como por medio de leyes especiales. Sin embargo, la realidad parece mostrar c&oacute;mo la teor&iacute;a de prevenci&oacute;n general ha fracasado, pues la sucesiva cadena de aumentos de penas en las reformas del C&oacute;digo Penal y aun con la puesta en vigencia de la Ley contra el secuestro y la extorsi&oacute;n, no ha disminuido el impacto del secuestro como modalidad delictiva.</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Notas</b></font></p>      <p><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup> Se trat&oacute; de una muestra de 28 casos seleccionados a partir de los hechos registrados en el portal web del TSJ, regi&oacute;n zuliana, y que se tratar&aacute; de audiencias en las cuales se resolv&iacute;a sobre el fondo del asunto.</p>      <p><sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup> Grupo Antiextorsi&oacute;n y Secuestro de la Guardia Nacional. En el estado Zulia opera dependiente del Comando Regional No. 3, el Grupo GAES de la Guardia Nacional No. 3 -creado mediante el Resuelto No. 7383, de fecha 27 de julio de 2001, unidad de fuerzas especiales que a trav&eacute;s de la l&iacute;nea 0800-Guardia (0800-4827342) est&aacute; disponible para recibir las denuncias de estos tipos delictivos.</p>      <p><sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup> Estos c&aacute;lculos se hicieron tomando en cuenta la proyecci&oacute;n de poblaci&oacute;n establecida por el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica. </p>   <hr>      <p><font size="3"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>      <!-- ref --><p>Asamblea Nacional Constituyente (2005). C&oacute;digo Penal. Gaceta Oficial Extraordinaria No. 5.768, de fecha 13 de abril de 2005. Caracas, Venezuela.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6117465&pid=S1794-3108201000020000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Asamblea Nacional Constituyente (2009). Ley contra el secuestro y la extorsi&oacute;n. Gaceta Oficial No. 39.194, de fecha 05 de septiembre de 2009. Caracas, Venezuela.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6117467&pid=S1794-3108201000020000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Asamblea Nacional Constituyente (2005). Ley org&aacute;nica contra la delincuencia organizada. Gaceta Oficial No. 38.281, de fecha 27 de septiembre de 2005. Caracas, Venezuela.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6117469&pid=S1794-3108201000020000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Barreto, Irma (2009). Desde las c&aacute;rceles dirigen los secuestros. La Raz&oacute;n, 13-12-2009, p. A5. Caracas, Venezuela.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6117471&pid=S1794-3108201000020000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Besares, Marco & G&oacute;mez, Israel (2003). El secuestro. An&aacute;lisis dogm&aacute;tico y criminol&oacute;gico. 3&ordf; ed. M&eacute;xico, D. F.: Editorial Porr&uacute;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6117473&pid=S1794-3108201000020000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Buroz, Ren&eacute; (1975). Secuestro. Ponencia presentada a la XIX Conferencia Interamericana de Abogados en Cartagena-Colombia. Caracas, Venezuela: Editorial El Cojo, C. A.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6117475&pid=S1794-3108201000020000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Carrera, Ernesto. &iquest;Cu&aacute;nto cuesta un secuestro? Diario Tal Cual, 27-02-2008. Caracas, Venezuela. Recuperado el 01 de diciembre de 2009 de <a href="http://www.guia.com.ve/noti/" target="_blank">www.guia.com.ve/noti/</a>..(cuanto-cuesta-un-secuestro).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6117477&pid=S1794-3108201000020000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>CNN Expansi&oacute;n (2008). El mayor negocio mundial del secuestro. Recuperado el 01 de diciembre de 2009 de: <a href="http://www.cnnexpansion.com/actualidad/2008/08/14/mexico-el-pais-con-mas-secuestros" target="_blank">http://www.cnnexpansion.com/actualidad/2008/08/14/mexico-el-pais-con-mas-secuestros</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6117479&pid=S1794-3108201000020000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Comando Unificado Antisecuestros (CUA) (2004). Manual contra el secuestro de personas. Gobernaci&oacute;n del estado Zulia, Secretar&iacute;a de Defensa y Seguridad Ciudadana. Maracaibo, Venezuela.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6117481&pid=S1794-3108201000020000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Corporaci&oacute;n Latinobar&oacute;metro. Informe 2008. Santiago de Chile - Chile. Recuperado el 20 de diciembre de 2009 de: <a href="http://www.latinobarometro.org/docs/INFORME_LATINOBAROMETRO_2008.pdf" target="_blank">http://www.latinobarometro.org/docs/INFORME_LATINOBAROMETRO_2008.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6117483&pid=S1794-3108201000020000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Corporaci&oacute;n Latinobar&oacute;metro. Informe 2009. Santiago de Chile - Chile. Recuperado el 20 de diciembre de 2009 de: <a href="http://www.latinobarometro.org/documentos/LATBD_LATINOBAROMETRO_INFORME_ 2009.pdf" target="_blank">http://www.latinobarometro.org/documentos/LATBD_LATINOBAROMETRO_INFORME_2009.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6117485&pid=S1794-3108201000020000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>D&aacute;vila, Laura (2009). Secuestros han crecido 63% seg&uacute;n cifras oficiales del CICPC. Diario El Universal, 28-12-2009. Caracas, Venezuela, Recuperado el 15 de enero de 2010 de: <a href="http://caracas.eluniversal. com/2009/12/28/sucgc_art_secuestro-ha-crecido_17092233.shtml" target="_blank">http://caracas.eluniversal.com/2009/12/28/sucgc_art_secuestro-ha-crecido_17092233.shtml</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6117487&pid=S1794-3108201000020000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Divisi&oacute;n de Estad&iacute;sticas. Casos conocidos discriminados por meses y entidades federales, 2000-2004. Cuerpo de Investigaciones Cient&iacute;ficas, Penales y Criminal&iacute;sticas. Caracas, Venezuela.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6117489&pid=S1794-3108201000020000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>El Nacional (09-01-2009). Secuestros aumentaron 52% el a&ntilde;o pasado. Caracas, Venezuela. Recuperado el 02 de septiembre de 2009 de: <a href="http://www.guia.com.ve/noticias/?id=33677" target="_blank">http://www.guia.com.ve/noticias/?id=33677</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6117491&pid=S1794-3108201000020000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>El Nacional (27-05-2009). En Venezuela ocurren m&aacute;s sucesos que en M&eacute;xico y Colombia. Caracas, Venezuela. Recuperado el 02 de septiembre de 2009 de: <a href="http://www.entornointeligente.com/resumen/ resumen-completo-pdp?items=876643" target="_blank">http://www.entornointeligente.com/resumen/resumen-completo-pdp?items=876643</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6117493&pid=S1794-3108201000020000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Erazo, Alfredo (2001). Aspectos criminol&oacute;gicos del delito de secuestro. Tesis de grado profesional. Universidad de Nari&ntilde;o. Bogot&aacute;, Colombia. Recuperado el 02 de septiembre de 2009 de: <a href="http://www.elsecuestro. freservers.com/aspectos%20criminologicoa.htm" target="_blank">http://www.elsecuestro.freservers.com/aspectos%20criminologicoa.htm</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6117495&pid=S1794-3108201000020000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Fedenaga (25-05-2006). Cronolog&iacute;a de los secuestros en Venezuela. Globovisi&oacute;n. Caracas, Venezuela. 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Antecedentes del secuestro en el mundo. Recuperado el 02 de septiembre de 2009 de: <a href="http://www.secuestro.freeserves.com/antecedentes.htm" target="_blank">http://www.secuestro.freeserves.com/antecedentes.htm</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6117501&pid=S1794-3108201000020000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Gabald&oacute;n, Luis Gerardo (2006). Criminalidad, reacci&oacute;n social y pol&iacute;tica: una visi&oacute;n en el contexto de la reforma policial venezolana. Revista Relaci&oacute;n Criminol&oacute;gica, No. 15, segundo semestre, pp. 67-78. Universidad de Carabobo. Segunda etapa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6117503&pid=S1794-3108201000020000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Instituto Nacional de Estad&iacute;stica (2002). &Iacute;ndice y entorno del desarrollo humano en Venezuela, 2001 (pp. 123-140). Presidencia de la Rep&uacute;blica Bolivariana de Venezuela. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Fondo de Poblaci&oacute;n de las Naciones Unidas. Caracas, Venezuela.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6117505&pid=S1794-3108201000020000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Instituto Nacional de Estad&iacute;stica (2007). &Iacute;ndice y entorno del desarrollo humano en Venezuela. Edici&oacute;n especial 2002-2005 (pp. 209-260). Presidencia de la Rep&uacute;blica Bolivariana de Venezuela. Caracas, Venezuela.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6117507&pid=S1794-3108201000020000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Instituto Nacional de Estad&iacute;stica (2010). 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Caracas - Venezuela: Grupo Ediprint, C.A.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6117527&pid=S1794-3108201000020000200032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Reyes, Alfonso (2004). Criminolog&iacute;a. 8&ordf; ed. Bogot&aacute;, Colombia: Universidad Externado de Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6117529&pid=S1794-3108201000020000200033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Secretar&iacute;a de Seguridad y Orden P&uacute;blico (2009). Secuestros 2009. Maracaibo, Venezuela.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6117531&pid=S1794-3108201000020000200034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  </font>       ]]></body><back>
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