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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size=2>      <br>    <p align="center"><font size=4><b>El legado del manifiesto Conductista:    <br> 100 a&ntilde;os despu&eacute;s</b></font></p>      <p align="center">Telmo E. Pe&ntilde;a-Correal    <br> <i>Universidad del Rosario</i></p>      <p align="justify">Doi: <a href="http://dx.doi.org/10.12804/apl32.1.2014.00" target="_blank">dx.doi.org/10.12804/apl32.1.2014.00</a></p>  <hr>      <br>      <p align="justify">Estamos conmemorando 100 a&ntilde;os de la publicaci&oacute;n del llamado Manifiesto Conductista, un art&iacute;culo de John B. Watson titulado &quot;La psicolog&iacute;a como la ve el conductista&quot; <i>(&quot;Psychology as the behaviorist sees if&quot;). </i>Indudablemente, este art&iacute;culo ejerci&oacute; una notable influencia en la psicolog&iacute;a norteamericana y contribuy&oacute; a que el Conductismo se convirtiera en la corriente dominante de la psicolog&iacute;a durante m&aacute;s de treinta a&ntilde;os (al menos entre los a&ntilde;os veinte y cincuenta del siglo XX).</p>      <p align="justify">Hay que reconocer, sin embargo, que las ideas que Watson expuso en este art&iacute;culo no eran enteramente nuevas y que m&aacute;s bien se convirti&oacute; en un oportuno catalizador de distintas tendencias que confluyen de manera m&aacute;s o menos articulada en el Manifiesto. De hecho, como lo se&ntilde;ala Wozniak (1997): &quot;El objetivo primario de Watson fue proporcionar un an&aacute;lisis razonado que legitimara los m&eacute;todos conductuales que hac&iacute;a tiempo estaban en uso&quot;.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Algunas de las ideas centrales expuestas por Watson son (a) la psicolog&iacute;a es una ciencia natural; (b) la psicolog&iacute;a tiene como objeto te&oacute;rico la predicci&oacute;n y el control de la conducta; (c) la introspecci&oacute;n no es un m&eacute;todo adecuado para la psicolog&iacute;a; (d) hay una soluci&oacute;n de continuidad entre la conducta animal y la conducta humana.</p>      <p align="justify">Veamos brevemente qu&eacute; es lo que quiso decir Watson sobre cada uno de estos t&oacute;picos:</p>      <blockquote>      <p align="justify"><i>1. La psicolog&iacute;a es una ciencia natural. </i>La psicolog&iacute;a, tal como la hab&iacute;a configurado Descartes en el siglo XVII, ten&iacute;a como objeto te&oacute;rico la explicaci&oacute;n de las relaciones entre el cuerpo (un objeto natural) y la mente (un objeto no natural). El estudio de la mente escapaba al dominio de la ciencia newtoniana, ya que no pertenec&iacute;a al reino de las cosas materiales (su realidad es la conciencia) y, por lo tanto, su abordaje se consider&oacute; prerrogativa de la filosof&iacute;a, a pesar de que se reconoc&iacute;a que la mente afectaba el cuerpo (la raz&oacute;n y la voluntad como capacidades mentales pod&iacute;an producir conducta racional y voluntaria). El siglo XIX ha sido llamado por algunos historiadores de la psicolog&iacute;a como el siglo de los intentos de naturalizaci&oacute;n de la mente. En efecto, Herbart consider&oacute; que lo mental pod&iacute;a ser medido, Lotze consider&oacute; que lo mental pod&iacute;a ser explicado biol&oacute;gicamente y Wundt y Titchener consideraron que lo mental pod&iacute;a ser objeto de estudio experimental, y, en fin, los funcionalistas, al seguir las ideas de Darwin, pensaron que lo mental ten&iacute;a una funci&oacute;n adaptativa y que procesos mentales ocurr&iacute;an aun en los animales no humanos. En este contexto, la afirmaci&oacute;n de Watson de que la psicolog&iacute;a es una ciencia natural no era una sorpresa: una psicolog&iacute;a debe estudiar fen&oacute;menos &quot;naturales&quot; y no trascendentales o metaf&iacute;sicos. (Kantor, 1969).</p>      <p align="justify"><i>2. El objeto de la psicolog&iacute;a es la predicci&oacute;n y el control de la conducta. </i>El &uacute;ltimo paso en la &quot;naturalizaci&oacute;n de la mente&quot; fue su negaci&oacute;n ontol&oacute;gica: para el conductista la mente no es una &quot;entidad&quot;. M&aacute;s bien, lo que puede decirse es que los llamados procesos mentales pueden ser entendidos en t&eacute;rminos de las actividades de los individuos en su interacci&oacute;n con el ambiente. En otras palabras, de lo que se trata es de explicar (predecir y controlar) la conducta. Las emociones, los sentimientos, el pensamiento, los recuerdos e incluso la conciencia son distintas formas de conducta que la psicolog&iacute;a debe explicar. Aceptar que la explicaci&oacute;n de la conducta es la conciencia, es aceptar una explicaci&oacute;n metaf&iacute;sica que impedir&iacute;a la posibilidad de que la psicolog&iacute;a se constituyera realmente como una ciencia, es decir, como una forma de producci&oacute;n de conocimiento te&oacute;rico respaldado por la evidencia emp&iacute;rica. De hecho, se puede considerar que Spalding en 1872 (Gray, 1962) y el mismo Darwin en 1877 realizaron los primeros estudios completamente &quot;objetivos&quot; (basados en la observaci&oacute;n) de la conducta.</p>      <p align="justify"><i>3. La introspecci&oacute;n no es un m&eacute;todo adecuado para la psicolog&iacute;a. </i>La introspecci&oacute;n se hab&iacute;a convertido en el m&eacute;todo particular de la psicolog&iacute;a para el estructuralismo de Wundt. Si la psicolog&iacute;a estudia lo mental, y una de las caracter&iacute;sticas definitorias de lo mental es la conciencia, entonces, las experiencias conscientes de un individuo solo pueden estar al acceso directo del sujeto. Si se tiene como base el supuesto de que toda ciencia debe partir de datos observacionales, entonces los datos, de los que debe disponer la psicolog&iacute;a deben ser los que resultan de una observaci&oacute;n directa de esos fen&oacute;menos de conciencia, es decir, la introspecci&oacute;n. Varias objeciones se hab&iacute;an planteado a la introspecci&oacute;n: (a) la introspecci&oacute;n no es una verdadera observaci&oacute;n, es m&aacute;s bien una retrospecci&oacute;n; (b) la introspecci&oacute;n como fuente de datos es poco confiable; (c) el estudio de la memoria, la percepci&oacute;n, el aprendizaje, las emociones y el pensamiento pueden realizarse observando la conducta y sin necesidad de acudir al dato introspectivo. El rechazo de Watson a la introspecci&oacute;n recoge, en ese sentido, una insatisfacci&oacute;n de la comunidad acad&eacute;mica, que era bastante com&uacute;n al final del siglo XIX y comienzos del XX, como lo muestra la conferencia de William James en 1904 en la cual se pregunta por la naturaleza de la conciencia y pone en evidencia la ambig&uuml;edad del concepto.</p>      <p align="justify"><i>4. Hay una continuidad entre la conducta animal y humana. </i>La idea evolucionista de que el ser humano es parte de la naturaleza y que sus caracter&iacute;sticas actuales tienen una historia evolutiva no se restringi&oacute; a las caracter&iacute;sticas morfol&oacute;gicas, sino tambi&eacute;n a su comportamiento y por ende a los llamados procesos mentales. Una implicaci&oacute;n de ello es que procesos como el aprendizaje, la memoria, la inteligencia, la soluci&oacute;n de problemas deben estar prefigurados en los animales no humanos. Un buen n&uacute;mero de investigadores se dedicaron al estudio experimental del comportamiento animal en campos como el aprendizaje (Pavlov y la reflexolog&iacute;a), la memoria y la inteligencia (Thorndike, 1911) antes que Watson. Obviamente, estos estudios partieron de una observaci&oacute;n del comportamiento de perros, gatos, ratas o palomas, sin necesidad de tener que acudir a la introspecci&oacute;n. As&iacute; pues, cuando Watson plantea en 1913 que el conductista considera que hay continuidad entre la conducta animal y humana, lo &uacute;nico que hace es afirmar la misma continuidad evolutiva existente entre animales no humanos y humanos.</p>  </blockquote>      <p align="justify">&iquest;Qu&eacute; queda hoy, cien a&ntilde;os despu&eacute;s de todo esto? La propuesta conductista tuvo y tiene, sin lugar a dudas, un notable impacto en la psicolog&iacute;a del siglo XX. A mi juicio, la herencia m&aacute;s importante de Watson se centra en los siguientes aspectos que hoy en d&iacute;a reconocen muchos psic&oacute;logos: (a) lo psicol&oacute;gico no es exclusivo del ser humano: con toda propiedad se pueden predicar de las interacciones de muchos animales no humanos con su ambiente natural y con sus co-espec&iacute;ficos atributos psicol&oacute;gicos; (b) el dato fundamental para el estudio de lo ps&iacute;quico&quot; es la conducta; (c) es posible estudiar los llamados &quot;fen&oacute;menos ps&iacute;quicos&quot; con m&eacute;todos observacionales y experimentales; (d) el comportamiento de los organismos est&aacute; relacionado de manera sistem&aacute;tica con factores biol&oacute;gicos y ambientales, de tal manera que es factible construir enunciados legales o cuasilegales sobre lo psicol&oacute;gico.</p>       <p align="justify">Con el paso del tiempo, el conductismo adquiri&oacute; una gran complejidad y se desarrollaron muchas variedades de conductismo que, si bien conservan el esp&iacute;ritu de Watson de construir una ciencia de la conducta, var&iacute;an en sus supuestos, en sus conceptos te&oacute;ricos, en sus m&eacute;todos de investigaci&oacute;n e incluso en la forma de conceptualizar la conducta. Como lo dice Zuriff (1985), el conductismo no es hoy en d&iacute;a un movimiento unificado, sino una gran familia donde algunos son muy parecidos entre s&iacute; y otros apenas guardan el &quot;aire de familia&quot;.</p>  <hr>  <font size="3">     <br>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>Referencias</b></p></font>      <!-- ref --><p align="justify">Darwin, C. (1877). A biographical sketch of an infant. <i>Mind, </i>2, 285-294.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000024&pid=S1794-4724201400010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">Gray, P. H. (1962). Douglas Alexander Spalding: The first experimental behaviorist. <i>Journal of General Psychology, </i>67, 299-307.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000026&pid=S1794-4724201400010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>James, W. (1904). Does consciousness exist? <i>Classics in the history of Psychology. </i>Recuperado de <a href="http://psychclassics.yorku.ca/James/consciousness.htm" target="_blank">http://psychclassics.yorku.ca/James/consciousness.htm</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000028&pid=S1794-4724201400010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">Kantor, J. R. (1969). The scientific evolution of psychology. Chicago (IL): The principia Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000030&pid=S1794-4724201400010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Thorndike, E. (1911). Animal intelligence. <i>Classics in the history of Psychology. </i>Recuperado de <a href="http://psychclassics.yorku.ca/Thorndike/Animal/" target="_blank">http://psychclassics.yorku.ca/Thorndike/Animal/</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000032&pid=S1794-4724201400010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">Watson, J. B. (1913). Psychology as the behaviorist views it. <i>Psychological Review, </i>20, 158-177.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000033&pid=S1794-4724201400010000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Wozniak, R. H. (1997). Commentary on &quot;Psychology as the behaviorist sees it&quot;. <i>Classics in the history of Psychology. </i>Recuperado de <a href="http://psychclassicsasu.edu/Watson/commentary.htm" target="_blank">http://psychclassicsasu.edu/Watson/commentary.htm</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000035&pid=S1794-4724201400010000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">Zuriff, (1985). <i>Behaviorism: A conceptual reconstruction. </i>New York: Columbia University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000037&pid=S1794-4724201400010000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  </font>      ]]></body><back>
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