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</front><body><![CDATA[ <font face="Verdana" size="2">     <p align="right"><b>Rese&ntilde;a art&iacute;stica</b></p>     <p align="right">&nbsp;</p> </font>     <p><font size="4" face="Verdana"><b>Arquitecturas leves</b></font></p>  <font face="Verdana" size="2">    <P >&nbsp;</P >     <P >&nbsp;</P > <b>Fredy Alzate G&oacute;mez* </b>     <P ><a href="mailto:fagomez@yahoo.com">fagomez@yahoo.com</a> </P >     <P >*Mag&iacute;ster en Artes Pl&aacute;sticas y Visuales. Profesor de c&aacute;tedra, Departamento de Humanidades, Universidad EAFIT.</P >     <P >&nbsp;</P >     <P ><b>Recibido</b>: mayo 10 de 2010.  <b>Aprobado</b>: mayo 28 de 2010</P > </font><font face="Verdana"> <hr noshade="noshade" size="1" /> </font><font face="Verdana" size="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<P >&nbsp;</P > </font>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>La forma relacional</b></font></p> <font face="Verdana" size="2">     <P ><I>Arquitecturas leves </I>es un conjunto de elaboraciones en el &aacute;mbito de lo escult&oacute;rico que constituyeron el trabajo de tesis de Maestr&iacute;a en Artes Visuales en la Universidad Nacional, sede Bogot&aacute; (2006) y que se complement&oacute; con nuevas obras a partir de procesos activados con los objetivos propuestos a la Divisi&oacute;n de Investigaciones de la Universidad Nacional bajo el programa de apoyo a tesis de Maestr&iacute;a (2006-2007). </P >     <P >A partir de la pregunta por el lugar f&iacute;sico y por el lugar del deseo del individuo en la ciudad de Bogot&aacute;, bajo los conceptos de marginalidad y precariedad, el proyecto de investigaci&oacute;n <I>Arquitecturas leves </I>pretende recuperar n&uacute;cleos o sustratos de pensamiento que permitan expresar la inestabilidad, el equilibrio precario y, en general, la transitoriedad de la existencia a trav&eacute;s de la relaci&oacute;n centroperiferia, ser humano-h&aacute;bitat en el marco de los entornos urbanos ef&iacute;meros, cambiantes y confusos. </P >     <P >Teniendo como referente algunos barrios de invasi&oacute;n en el sur de la ciudad de Bogot&aacute;, se retoma la materialidad de la arquitectura de la supervivencia, para dimensionar la pr&aacute;ctica art&iacute;stica desde valores contextuales. En medio del caos y la incertidumbre que puedo leer en los barrios espont&aacute;neos, lo que se dibuja es un lugar diferente al de la <I>polis </I>moderna, una ant&iacute;tesis que acusa, en su fragilidad, las caracter&iacute;sticas de un no-lugar. En medio de este panorama, el arte puede crear una pausa, establecer un intervalo, arar en el vac&iacute;o, para proponer una dicotom&iacute;a entre el lenguaje de la arquitectura tradicional, entendida como instrumento de medici&oacute;n y como conjunto de saberes destinados a organizar el tiempo y el espacio de la sociedad y una arquitectura producto ya no del ejercicio de proyecci&oacute;n del espacio ideal habitacional, sino de la construcci&oacute;n casi a la deriva de espacios de supervivencia. </P >     <P >&nbsp;</P > </font>     <P ><b><font size="3" face="Verdana">* </font></b></P > <font face="Verdana" size="2">     <P >Durante seis a&ntilde;os, trabaj&eacute; como pintor. En ese momento, buscaba expresar el paisaje de la ciudad. M&aacute;s tarde, cuando inici&eacute; el proyecto de la Maestr&iacute;a, abandon&eacute; las exclusividades disciplinares y, en adelante, la pintura, la gr&aacute;fica o la escultura dejaron de ser entidades en las que me limitar&iacute;a a explorar sus componentes. Fue as&iacute; como adopt&eacute; el modelo topogr&aacute;fico para activar estrategias investigativas y de producci&oacute;n de obra que permitieran inventar recorridos entre los signos que encontraba en la ciudad. </P >     <P >En la experiencia de la Maestr&iacute;a, cuando visit&eacute; por primera vez algunos barrios de Ciudad Bol&iacute;var, tuve cierto extra&ntilde;amiento, producto de una angustia generada por la manera como la ciudad asimila y normaliza las diferencias, por la forma como emerge la idea de centro y periferia y el establecimiento de c&oacute;digos visuales, de expresi&oacute;n y comportamiento que, en suma, tienden a estratificar los grupos, facilitando su clasificaci&oacute;n y la fijaci&oacute;n de l&iacute;mites sociales y econ&oacute;micos. </P >     <P >La extra&ntilde;eza, el reconocimiento de no ser iguales dentro de la misma ciudad, me exigi&oacute; mirar el espacio desde la est&eacute;tica del fragmento, dando valor a cada particularidad desde s&iacute; misma, frente a la automatizaci&oacute;n del todo. As&iacute;, en las diferentes visitas de campo, la mirada y las intenciones estaban encaminadas a identificar puntos topol&oacute;gicos que me sirvieran como referentes de las relaciones transitorias y emocionales que los habitantes establecen con su entorno y con su territorio. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P >Las primeras im&aacute;genes que aparecen en los recorridos realizados en el barrio Casucha en Ciudad Bol&iacute;var expresaban un conjunto de identidades precarias, formas abiertas e inestables: los techos de varias casas, visibles desde zonas altas, expon&iacute;an un inventario de objetos abyectos y materia heterog&eacute;nea. La casa soporta en sus techos el peso indolente de ruinas y vestigios, pero, como en una contradicci&oacute;n de fuerzas, la materia extra&ntilde;a pisa los techos y evita la destrucci&oacute;n por efectos de la fuerza de lo natural. </P >     <P >Esta situaci&oacute;n me cuestion&oacute; sobre c&oacute;mo asumir la complejidad del mundo que nos rodea, evitando en lo posible <I>reducir la experiencia de la realidad a principios excluyentes y esencialistas, para desarrollar propuestas que dan cabida a la paradoja, a la contradicci&oacute;n, a lo plural e indeterminado. </I></P >     <P >Sent&iacute; con esas im&aacute;genes que la piedra, elemento primigenio para la construcci&oacute;n de viviendas y de m&uacute;ltiples significaciones en la historia de la humanidad, asediaba la seguridad de quienes la habitaban. De esta manera, la idea de <I>casa </I>como contenedor que nos acoge de manera natural se presentaba como <I>trampa. </I>El techo se desploma, se precipita, es lo que hay que levantar para evitar el desmoronamiento de la casa. </P >     <P >Hileras de piedras en los techos me recordaron una pr&aacute;ctica simb&oacute;lica de poner mont&iacute;culos de piedras sobre cruces que marcan el lugar de muerte de un transe&uacute;nte en carreteras, en algunos cementerios y en lugares declarados campos santos por desastres naturales, como el barrio Villatina en Medell&iacute;n, cubierto por un alud de tierra, y el pueblo de Armero, desaparecido por una avalancha de lodo. Lo que rezan las creencias populares es que, al ubicar una piedra m&aacute;s, se ayudar&aacute; al descanso del alma del muerto. </P >     <P >La imagen de los techos y la idea de casa como <I>trampa </I>me llevaron a explorar estrategias en el proceso constructivo en el taller, para que las situaciones creadas, desde un principio intuitivo, relacionaran la piedra, la fundaci&oacute;n, el lindero y la parcela. Lo fr&aacute;gil, lo duro, lo estable, lo flexible, la lucha diaria, la inestabilidad, lo perdurable, lo que est&aacute; a punto&hellip; de caer o de permanecer. La suspensi&oacute;n, el equilibrio, la contradicci&oacute;n de las fuerzas. La testarudez. La interdependencia&hellip; </P >     <P >Derivado de estas observaciones, desarroll&eacute; una serie de instalaciones en las que cemento, tapia, pintura, ladrillo, vidrio o madera, como reductos de lo urbano, se configuraban como unidades con las cuales, dentro del proceso de construcci&oacute;n en el taller, parec&iacute;an habitar una serie de verbos transitivos como elevar, permanecer, soportar, aguantar, construir o derrumbar, por la imagen expuesta de actividad y efecto. </P >     <P >Utilic&eacute; materiales de desecho, no en su condici&oacute;n de basura o residuo, sino todo lo contrario, en condici&oacute;n de sobrantes utilizados como soluciones espont&aacute;neas en lugares donde la urbanizaci&oacute;n precaria permite la reutilizaci&oacute;n de estos materiales. </P > </font>     <p><font face="Verdana" size="2">Por ejemplo, en la instalaci&oacute;n <I>Arquitectura leve </I>(2006), un largo tabl&oacute;n empotrado en la pared se dobla abatido por el peso de un apilamiento de escombros en el extremo suspendido en el centro del espacio. Con la suma de cada pieza, el tabl&oacute;n cede y se pone en riesgo la permanencia de la peque&ntilde;a torre. Aparece la idea de columna que, en este caso, contradice su condici&oacute;n de met&aacute;fora y de s&iacute;mbolo de una cultura cimentada en lo estructural, donde resultan decisivos el orden y la seguridad, pues advierte estas elaboraciones, adem&aacute;s de un ca&oacute;tico devenir, un ambiente de m&aacute;xima inestabilidad.</font><font face="Verdana" size="2"><br />     <I>La primera piedra, bendita; la segunda, esperanzadora; la tercera marcar&aacute; el principio; la cuarta ser&aacute; sost&eacute;n; la quinta dar&aacute; tranquilidad, pero la altura de la sexta reclamar&aacute; bases y la s&eacute;ptima quebrar&aacute; la l&iacute;nea; la octava le apostar&aacute; al equilibrio&hellip; en adelante, en espera de la fractura. </I> <br /> (F. A.)</font></p> <font face="Verdana" size="2">     <P >&nbsp;</P > </font>     <P ><b><font size="3" face="Verdana">** </font></b></P > <font face="Verdana" size="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<P >Cuando las personas enfrentan la construcci&oacute;n de sus viviendas desde conocimientos emp&iacute;ricos, dejan expresado el accionar del <I>bricoleur </I>que, en el pensamiento de L&eacute;vi-Strauss, es el sujeto que se las arregla con lo que tiene a la mano y que evidencia las estrategias usadas por las personas para modificar la realidad, adaptarse a su medio y sobrevivir. </P >     <P >Apropi&eacute; estos modos de resolver los problemas b&aacute;sicos, ornamentales o funcionales en los barrios de invasi&oacute;n para dar lugar a procesos escult&oacute;ricos que configuraran obras capaces de ser veh&iacute;culo para generar relaciones de sentido con otros territorios, disciplinas y modos de experimentar la realidad. </P >     <P   >Como menciona Diego Le&oacute;n Arango, en el cat&aacute;logo de la exposici&oacute;n <I>Leve </I>(Fundaci&oacute;n Gilberto Alzate Avenda&ntilde;o, Bogot&aacute;, abril-marzo, 2007), al crear situaciones que revelan los estados de la materia y avivan la significaci&oacute;n de los materiales el proyecto <I>Arquitecturas leves </I>hace visible algunas relaciones imperceptibles de los procesos constructivos cotidianos, dej&aacute;ndolos en un estado de apertura, aunque en la ambig&uuml;edad de sus tensiones y estados fluctuantes. Los elementos pierden su car&aacute;cter funcional y se reconfirman en otros, tambi&eacute;n a-funcionales, pero din&aacute;micos y significantes, complejamente imbricados con el espacio que los acoge y contribuye a su formulaci&oacute;n. </P >     <P   >&nbsp;</P > </font>     <P   ><b><font size="3" face="Verdana">*** </font></b></P > <font face="Verdana" size="2">     <P >Paralelamente a las esculturas e instalaciones, desarroll&eacute; la serie de pinturas <I>Traza</I>. El t&eacute;rmino alude a lo que se proyecta como dise&ntilde;o, a la forma de una persona o cosa y a la huella o vestigio que deja en su retirada. </P >     <P >La obra <I>Par&aacute;bola</I>, acr&iacute;lico sobre lona (40 x 40 cm) (2007), que pertenece a esta serie, presenta un conjunto de piezas que se articulan suspendidas en un espacio pict&oacute;rico que no define territorio alguno. As&iacute; mismo, la obra <I>Aparato, </I>acr&iacute;lico sobre lona (40 x 40 cm) (2008), hace parte de un conjunto de piezas que, como dice Diego Le&oacute;n Arango en el catalogo de la exposici&oacute;n <I>Traza </I>(Quinta Galer&iacute;a, Bogot&aacute;, 2007), reivindican el estatus de un tiempo y un espacio congelados pero potentes, donde todav&iacute;a las formas no se singularizan pero se presienten, las acciones no se desarrollan pero se intuyen; se trata de una zona media de indeterminaci&oacute;n entre lo que ya no es y lo que puede llegar a ser. </P >     <P >Otra serie de pinturas que se relaciona con estas ideas es <I>Tempo. </I>Las obras <I>Campamento y Temporal, </I>ambas realizadas en acr&iacute;lico sobre lona (40 x 40 cm) (2008), proponen parajes desolados donde el paisaje urbano se reconfigura a partir de imaginarios que enlazan pr&aacute;cticas constructivas de la vida cotidiana que, de alguna forma, resisten las estrategias reguladoras de una racionalidad que cada d&iacute;a deviene m&aacute;s instrumental. </P >     <P   >Por &uacute;ltimo, me referir&eacute; a la obra Rizoma, acr&iacute;lico sobre lona (110 x 80 cm) (2008). Esta pintura alude una extra&ntilde;a mara&ntilde;a de tubos expuestos que encontr&eacute; sobre algunas calles de Ciudad Bol&iacute;var; conexiones que unen redes de distribuci&oacute;n de agua con cada casa construida aleatoriamente sobre terrenos en proceso de urbanizaci&oacute;n. Un tramado ca&oacute;tico de tuber&iacute;a que se extiende visible y vulnerablemente por las calles, acusando demanda por la obtenci&oacute;n de los servicios b&aacute;sicos para sus habitantes reci&eacute;n llegados. En esta pintura, al igual que en algunos objetos escult&oacute;ricos, hago alusi&oacute;n a la met&aacute;fora bot&aacute;nica del rizoma, que proponen los fil&oacute;sofos Deleuze y Guattari, porque permite comprender los procesos de crecimiento urbano que no operan de manera lineal a pesar de naturalizarlos como representaciones de formas variables. </P >     <P >Para cerrar, valdr&iacute;a la pena se&ntilde;alar que cuando con fines anal&iacute;ticos se equipara a las ciudades con organismos, normalmente su crecimiento se sit&uacute;a en una falsa imagen. Por este motivo, uno de los objetivos del proyecto es trasladar el mundo objetual a un lugar en que se evidencie los vac&iacute;os que dejan las impuestas valoraciones de lo que es &uacute;til y relevante en nuestra sociedad, para nombrar las fisuras y los irresolutos presentes en la arquitectura de la supervivencia.</P > </font>     ]]></body>
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