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<publisher-name><![CDATA[Departamento de Humanidades de la Universidad EAFIT]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Fundamentos filosóficos de una propuesta de reforma de la educación superior]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Philosophical Foundation of a proposal to reform university education]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad de Antioquia Instituto de Filosofía ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article addresses the issue of higher education reform in three steps: (i) the relationship between the university and autonomy, (ii) the relationship between research and teaching (iii) the importance of humanism in university education. The thrust of the article is that a restructuring of higher education is needed; one in which new educational models are shaped so that they can help us to develop a new project of higher education for the country. This new system should be routed toward the production of knowledge with regional subsystems of higher education that responds to the education of a country with different regions.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Educación superior]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">      <p align="right"><b>ART&Iacute;CULOS/INVESTIGACI&Oacute;N</b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="4">Fundamentos filos&oacute;ficos de   una propuesta de reforma   de la educaci&oacute;n superior<a name="b0"></a><a href="#0"><sup>*</sup></a> </font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="3">Philosophical Foundation of a proposal to reform university education</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p><b>Francisco Cort&eacute;s Rodas**</b></p>     <p>Doctor en Filosof&iacute;a,   Universit&auml;t Konstanz-   Alemania. Director y   profesor del Instituto de   Filosof&iacute;a, Universidad de   Antioquia-Colombia.   <a href="mailto:francisco.cortes@udea.edu.co">francisco.cortes@udea.edu.co</a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>Recibido: febrero 5 de 2014 | Aprobado: abril 16 de 2014</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1" />     <p><b>Resumen</b></p>     <p>En este art&iacute;culo se aborda en tres pasos el   asunto de una reforma de la educaci&oacute;n superior   en Colombia: (i) se presentar&aacute; la relaci&oacute;n   entre universidad y autonom&iacute;a, (ii) luego se desarrolla la relaci&oacute;n   entre la investigaci&oacute;n y la docencia y, (iii) se mostrar&aacute; la   importancia del humanismo en la formaci&oacute;n universitaria. La   idea central del art&iacute;culo es que se requiere una reestructuraci&oacute;n   de la educaci&oacute;n superior en la que se conformen modelos   educativos que desarrollen un nuevo proyecto de educaci&oacute;n   superior para el pa&iacute;s en el cual se articule un sistema universitario   orientado a la producci&oacute;n de conocimiento con subsistemas   regionales de educaci&oacute;n superior que den respuesta a la educaci&oacute;n de un pa&iacute;s de regiones.</p>     <p><b>Palabras clave</b> Educaci&oacute;n superior, investigaci&oacute;n, docencia, reforma.</p> <hr size="1" />     <p><b>Abstract</b></p>     <p>This article addresses the issue of higher education   reform in three steps: (i) the relationship   between the university and autonomy,   (ii) the relationship between research and teaching (iii) the   importance of humanism in university education. The thrust   of the article is that a restructuring of higher education is needed;   one in which new educational models are shaped so that   they can help us to develop a new project of higher education   for the country. This new system should be routed toward the   production of knowledge with regional subsystems of higher   education that responds to the education of a country with different regions.</p>     <p><b>Key words</b> Higher education, research, teaching, reform.</p> <hr size="1" />     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>La propuesta de reforma del sistema de educaci&oacute;n que present&oacute;   el gobierno del presidente Juan Manuel Santos en 2011 fue rechazada   por un movimiento estudiantil que la consider&oacute; contraria a   la idea de universidad p&uacute;blica. Los puntos fundamentales del desacuerdo   con el proyecto del gobierno fueron: a) La propuesta de   crear universidades con &aacute;nimo de lucro, b) la idea de aumentar los   recursos para las universidades p&uacute;blicas mediante la entrada del capital   privado, c) las muy limitadas pol&iacute;ticas de financiamiento para   las universidades p&uacute;blicas. Despu&eacute;s de tres a&ntilde;os del fracaso de esta   propuesta de reforma el sistema universitario de educaci&oacute;n superior   deber&iacute;a ser objeto de un cambio radical mediante una nueva   propuesta de ley de educaci&oacute;n. Cuando la estructura universitaria   definida por una ley no sirve ya a los prop&oacute;sitos para los que fue   creada, cuando cambian las circunstancias econ&oacute;micas, cient&iacute;ficas,   culturales y sociales de la comunidad universitaria en las que esa   instituci&oacute;n cumple sus fines, esa estructura debe ser cambiada, reformada   o reinventada y la comunidad universitaria debe poder participar   en los debates que sean necesarios para hacer una nueva ley   de educaci&oacute;n superior y por ende otra universidad. Recientemente   fue publicado un documento del Consejo Nacional de Educaci&oacute;n   Superior CESU ''<i>Acuerdo por lo Superior &#8211; 2034</i>'', el cual es presentado   como un marco de acci&oacute;n prioritaria de pol&iacute;tica p&uacute;blica para   la educaci&oacute;n superior y no como una nueva propuesta de ley. Las   intenciones anunciadas son loables pero mientras esto no se plasme   en una ley o en un documento CONPES sus efectos van a ser muy   reducidos. Cabe entonces la pregunta: &iquest;Por qu&eacute; se propone una pol&iacute;tica p&uacute;blica y no una ley de educaci&oacute;n superior?</p>     <p>La universidad que requiere Colombia tiene que plantearse de   nuevo sus fines y misi&oacute;n para poder ir m&aacute;s all&aacute; de la universidad   definida en la mencionada ley. Para encontrarle respuesta a los problemas   nacionales: &#8211;la paz, el post-conflicto, la reconciliaci&oacute;n, la   pobreza, una educaci&oacute;n con muchas deficiencias y bajos &iacute;ndices de   cobertura en los niveles secundario y universitario, un deplorable   sistema de salud, la ausencia de pol&iacute;ticas de desarrollo rural, minero&#8211;,   es necesaria una mejora educativa que implique profundas   transformaciones en la producci&oacute;n del conocimiento. Se requiere   una reestructuraci&oacute;n de la educaci&oacute;n superior en la que se conformen   modelos educativos que desarrollen un nuevo proyecto de educaci&oacute;n terciaria para el pa&iacute;s en el cual se articule un sistema universitario orientado a la producci&oacute;n de conocimiento con subsistemas regionales de educaci&oacute;n superior que den respuesta a la educaci&oacute;n de un pa&iacute;s de regiones. La universidad tiene que avanzar m&aacute;s all&aacute; de lo planteado en los planes de desarrollo y de acci&oacute;n actuales, en la consolidaci&oacute;n de una comunidad investigadora, formadora y educadora, tal como la plante&oacute; el alem&aacute;n Wilhelm von Humboldt (1767-1835), que se ocup&oacute; de la reforma de la administraci&oacute;n en Prusia y que en relaci&oacute;n con la universidad propuso una idea fundamental hasta el d&iacute;a de hoy: es necesario aunar la ense&ntilde;anza y la investigaci&oacute;n, coloc&aacute;ndolas en pie de igualdad.</p>     <p>La Constituci&oacute;n de 1991 considera la educaci&oacute;n como un derecho   fundamental, que debe ser garantizado por el Estado. La Corte   Constitucional ha reconocido el car&aacute;cter fundamental del derecho   a la educaci&oacute;n, afirmando que esta se constituye como un valor del   Estado social de derecho<sup><a name="b1"></a><a href="#1">1</a></sup>. Esto determina que el Estado debe comprometerse   a una adecuada financiaci&oacute;n de las universidades, para   permitirles la materializaci&oacute;n de ese derecho fundamental. Para   exponer algunas ideas sobre una propuesta de reforma de la educaci&oacute;n   superior en Colombia presentar&eacute; primero la relaci&oacute;n entre   universidad y autonom&iacute;a, luego desarrollar&eacute; la relaci&oacute;n entre la investigaci&oacute;n   y la docencia y, finalmente mostrar&eacute; la importancia del humanismo en la formaci&oacute;n universitaria.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3">1. Universidad y autonom&iacute;a</font></b></p>     <p>En las sociedades contempor&aacute;neas se requiere de instituciones   del saber para formar a su poblaci&oacute;n mediante programas de cualificaci&oacute;n   avanzada e investigaci&oacute;n con el fin de promover los cambios   sociales y el progreso que deben conducir a una sociedad del conocimiento;   la universidad debe responder a la idea de formaci&oacute;n de la persona y del avance del conocimiento para fortalecer las diversas profesiones intelectuales; buscar que con la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y la preparaci&oacute;n de futuros investigadores, profesionales y humanistas se encuentren soluciones a muchos de los problemas de la sociedad; tiene que producir un conocimiento sensible a los problemas ecol&oacute;gicos globales; debe promover la cultura para la consolidaci&oacute;n de la sociedad, en programas de pregrado y postgrado mediante procesos educativos de aprendizaje, investigaci&oacute;n y extensi&oacute;n solidaria; debe preparar a los estudiantes en las competencias de la vida pol&iacute;tica y ciudadana. En t&eacute;rminos pol&iacute;ticos a la universidad no le corresponde realizar actividades pol&iacute;ticas de tipo partidista relacionadas con el problema del poder, ni la universidad puede convertirse en un campo de batalla en la lucha por el poder. Esto niega su autonom&iacute;a. La dimensi&oacute;n pol&iacute;tica universitaria tiene que ver con los procesos administrativos y de gobierno, con las respuestas que debe dar la comunidad universitaria frente a proyectos del gobierno o de otros actores externos, o frente a amenazas y otras formas de violencia externas o internas contra la universidad (Hoyos, 2009: 366).</p>     <p>Esta idea de universidad, que no es otra que la de la b&uacute;squeda de   la verdad, pr&aacute;ctica de la libertad y ejercicio de la raz&oacute;n en la perspectiva   de la realizaci&oacute;n del bienestar individual y colectivo, de la consecuci&oacute;n   de la equidad y la realizaci&oacute;n de los derechos individuales   y de los dem&aacute;s bienes y valores de la cultura, es un ideal regulativo   y normativo para los universitarios. Para Humboldt, el sentido de   autonom&iacute;a universitaria es el que determina las relaciones entre la   universidad y el Estado. As&iacute;, considera que la ciencia y las instituciones   dedicadas a su cultivo constituyen una esfera aut&oacute;noma que   requiere libertad para su propio desarrollo. Pero tambi&eacute;n entiende   que s&oacute;lo el Estado puede institucionalizar esta libertad y garantizar   la autonom&iacute;a de la universidad. Humboldt insiste en que la pol&iacute;tica   educativa del Estado debe partir del reconocimiento de que la vida   cient&iacute;fica descansa en s&iacute; misma y s&oacute;lo en esa forma debe ser potenciada por el Estado Humboldt (2009: 36).</p>     <p>Humboldt y Kant entienden la autonom&iacute;a como el espacio de   libertad que el Estado le otorga a la universidad para que desarrolle   todo tipo de investigaci&oacute;n sin interferencia de ninguna clase. La   universidad debe cumplir con su fin fundamental que es la producci&oacute;n   del conocimiento cient&iacute;fico, tecnol&oacute;gico y social de calidad. El   Estado debe garantizar las condiciones financieras para que la universidad funcione y no debe intervenir en sus asuntos acad&eacute;micos o investigativos. La universidad debe tener por misi&oacute;n principal el desarrollo de la ciencia: el cultivo de las ciencias b&aacute;sicas y aplicadas, las artes, las humanidades y las ciencias sociales. Y el desarrollo de estas disciplinas posibilitado por la investigaci&oacute;n es uno de los centros de la actividad en la universidad (Humboldt, 64: 2009).</p>     <p>Para los fundadores de la universidad moderna la pol&iacute;tica educativa   del Estado debe partir del reconocimiento de que la vida cient&iacute;fica   descansa en s&iacute; misma y s&oacute;lo en esa forma debe ser potenciada   por el Estado. ''La autonom&iacute;a de la universidad necesita ser merecida   y justificada debido a su dependencia del dinero p&uacute;blico. Aceptar   subsidios implica aceptar la responsabilidad de gastarlos de manera   acertada, eficiente y transparente. Una de las consecuencias es que   las universidades deben comprometerse ellas mismas con una administraci&oacute;n   financiera cuidadosa y que esa administraci&oacute;n est&eacute; bajo el control p&uacute;blico'' (Oosterlinck, 2004: 119).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Frente a la crisis de la universidad y la sociedad que se dio despu&eacute;s   de la segunda guerra mundial Karl Jaspers propone renovar la   ''Idea de universidad alemana'' planteada por Humboldt que comprende   la idea de autonom&iacute;a. ''La universidad desempe&ntilde;a, dice Jaspers,   la tarea de buscar la verdad en la comunidad de investigadores   y alumnos. Es un organismo con autonom&iacute;a propia: bien por deber   los medios de su existencia a fundaciones, a antiguas propiedades o   al Estado. Esta vida propia, cuya libertad autoriza el Estado, se basa   en una idea imperecedera, supranacional y mundial: La universidad   reivindica para s&iacute; la libertad acad&eacute;mica. Esto implica que debe ense&ntilde;ar   la verdad al margen de deseos o mandatos que pretenden restringirla   desde dentro o desde fuera'' (Jaspers, 2013: 17). Los defensores   de la universidad moderna consideraron que para desarrollar   una investigaci&oacute;n b&aacute;sica, libre y aut&oacute;noma, lo m&aacute;s conveniente en   un Estado de derecho es el sistema de educaci&oacute;n p&uacute;blica. La existencia   de un sistema p&uacute;blico estatal quiere decir que el Estado debe   financiar la universidad para que esta genere productos cient&iacute;ficos, tecnol&oacute;gicos, sociales, art&iacute;sticos y culturales.</p>     <p>La autonom&iacute;a de la universidad reclama para s&iacute; como un derecho   esencial la libertad acad&eacute;mica. &Eacute;sta incluye el derecho inalienable   a decidir sobre el contenido de investigaci&oacute;n que cada   investigador busque y de expresar su propia opini&oacute;n en el sal&oacute;n de   clase; la &uacute;nica limitaci&oacute;n es el est&aacute;ndar del m&eacute;todo cient&iacute;fico en general y de la disciplina particular en la que cada uno es activo. ''La libertad acad&eacute;mica no existe por s&iacute; misma. Ella existe para servir al gran prop&oacute;sito de la universidad, que es la creaci&oacute;n, acumulaci&oacute;n y diseminaci&oacute;n del conocimiento. La libertad acad&eacute;mica no es por tanto absoluta. Es una libertad con un prop&oacute;sito particular. Por consiguiente, la libertad acad&eacute;mica incluye autom&aacute;ticamente la responsabilidad acad&eacute;mica por la universidad como una totalidad y del profesor individual o investigador. La libertad acad&eacute;mica es lo que nos otorga el Estado bajo la condici&oacute;n de que nos la merecemos, es decir que nosotros cumplimos con las expectativas de quien nos apoya: el Estado y la sociedad'' (Oosterlinck, 2004: 120). Ahora bien, la libertad acad&eacute;mica no puede ser nunca una excusa para un pobre cumplimiento o para refutar los controles a la calidad acad&eacute;mica internos o externos. La libertad acad&eacute;mica comprende el derecho a equivocarse, pero no comprende el derecho a un desarrollo mediocre.</p>     <p>La idea de autonom&iacute;a se plasm&oacute; en el art&iacute;culo 69 de la Constituci&oacute;n   de 1991: ''Se garantiza la autonom&iacute;a universitaria. Las universidades   podr&aacute;n darse sus directivas y regirse por sus propios estatutos,   de acuerdo con la ley''. Esto quiere decir que las universidades en   ejercicio de su autonom&iacute;a tienen libertad para determinar cu&aacute;les   habr&aacute;n de ser sus estatutos, definir su r&eacute;gimen interno, estatuir los   mecanismos referentes a la elecci&oacute;n, designaci&oacute;n y periodos de sus   directivos y administradores, entre otros. Pero el constituyente no   concibi&oacute; la autonom&iacute;a de forma absoluta y, en la Ley 30 de 1992   estableci&oacute; precisamente el marco general que determina los l&iacute;mites   que restringen la autonom&iacute;a universitaria que son: el orden p&uacute;blico   y los principios y valores del Estado de derecho, el respeto a los derechos   fundamentales, el inter&eacute;s general y las exigencias provenientes   del mandato constitucional de inspecci&oacute;n y vigilancia que tienen a cargo los diferentes entes gubernamentales de control.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3">2. &iquest;Es posible crear en Colombia universidades de   investigaci&oacute;n?</font></b></p>     <p>Dentro del sistema de la educaci&oacute;n superior, las universidades de   investigaci&oacute;n desempe&ntilde;an un papel fundamental en la formaci&oacute;n   de cient&iacute;ficos e investigadores que los pa&iacute;ses necesitan. En Colombia   como en otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina se est&aacute; planteando la necesidad de transformar algunas universidades en instituciones de rango mundial con desempe&ntilde;o destacado en investigaci&oacute;n de punta. Voy a discutir los alcances, l&iacute;mites y consecuencias de este proyecto de transformaci&oacute;n de la universidad para el caso de Colombia.</p>     <p>En la idea de universidad que se impone en nuestros tiempos   de globalizaci&oacute;n y mundializaci&oacute;n, como universidad de investigaci&oacute;n   se plantea como aspecto fundamental centrar los esfuerzos de   la universidad en el trabajo de investigaci&oacute;n y en la labor educadora   de cient&iacute;ficos. En los &uacute;ltimos tiempos se han dado en el mundo tres   cambios importantes que afectan el futuro de la universidad: el dominio   del mercado, la cambiante naturaleza de la investigaci&oacute;n y el impulso de las nuevas tecnolog&iacute;as electr&oacute;nicas.</p>     <p>a) Las universidades en Europa, Estados Unidos y Am&eacute;rica Latina   han perdido una parte importante del apoyo proveniente del   sector p&uacute;blico y de fundaciones privadas como consecuencia de la   &uacute;ltima crisis econ&oacute;mica del capitalismo. Esto ha tenido como consecuencia   que las universidades, de una parte, han tenido que recurrir   al mercado para conseguir los recursos para sostener la calidad y asegurar   la estabilidad y, de otra, se ha generado una comercializaci&oacute;n   de muchos bienes acad&eacute;micos y servicios que la universidad produce.   Comparados los recursos de investigaci&oacute;n de las universidades   con los que las compa&ntilde;&iacute;as multinacionales pueden dar en investigaci&oacute;n,   los presupuestos universitarios para la investigaci&oacute;n son muy pocos, especialmente los que provienen del gobierno.</p>     <p>b) El proceso de crear nuevo conocimiento ha evolucionado   r&aacute;pidamente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os pasando del investigador solitario   a los grupos de investigaci&oacute;n, los cuales se extienden sobre un   n&uacute;mero de disciplinas y una variedad de universidades. ''El tiempo   del investigador solitario no se ha acabado del todo, pero la investigaci&oacute;n   se ha convertido definitivamente en un trabajo de grupos''   (Oosterlinck, 2004: 122). La investigaci&oacute;n sobre el cambio clim&aacute;tico   global, las nuevas nanotecnolog&iacute;as, la ingenier&iacute;a mecatr&oacute;nica, la   ingenier&iacute;a bioqu&iacute;mica, las enfermedades tropicales, sobre la violencia,   la justicia transicional por ejemplo, requieren de amplios equipos   de investigaci&oacute;n de diversas disciplinas, que en muchos casos   tienen su sede en diferentes universidades. Esto tiene implicaciones   en la forma de organizaci&oacute;n de la universidad en la medida en que   la organizaci&oacute;n por facultades tiene que dar paso a una organizaci&oacute;n m&aacute;s flexible que haga viable el crecimiento de la investigaci&oacute;n interdisciplinar.</p>     <p>c) El mundo ha sido transformado por la tecnolog&iacute;a digital que   se desarrolla a una velocidad exponencial. ''El n&uacute;mero de personas   vinculadas a trav&eacute;s de tecnolog&iacute;as digitales crecer&aacute; en los pr&oacute;ximos   a&ntilde;os de millones a billones en la medida en que actuar&aacute;n en el comercio   digital, el gobierno digital y en el aprendizaje digital. El impacto   de esas tecnolog&iacute;as en la universidad ser&aacute; profundo, r&aacute;pido e   ininterrumpido tal y como ha sido y continuar&aacute; siendo en la econom&iacute;a   y en el conjunto de instituciones que hacen parte del Estado'' (Zemsky &#8211; Duderstadt, 2004: 20).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estos elementos han producido un cambio fundamental en la   universidad. Uno de estos es la necesidad que tienen hoy las universidades   de conseguir ingresos recurriendo al mercado. Esto es resultado   de reconocer que los ingresos obtenidos a trav&eacute;s de impuestos   no pueden ser suficientes para sostener las nuevas formas de investigaci&oacute;n   en econom&iacute;as orientadas por el conocimiento y para satisfacer   las demandas de una creciente proporci&oacute;n de la poblaci&oacute;n que   aspira a un grado universitario. En este sentido muchos rectores y   estudiosos de asuntos educativos en Europa y en los Estados Unidos   afirman que el modelo convencional de universidades financiadas   con fondos p&uacute;blicos, con un &eacute;nfasis en subsidios y bajas matr&iacute;culas, es insostenible. (Zemsky, Duderstadt, 2004: 23).</p>     <p>La suma de estos elementos &#8211;el dominio del mercado, la crisis de   la econom&iacute;a, la cambiante naturaleza de la investigaci&oacute;n, el impulso   de las nuevas tecnolog&iacute;as electr&oacute;nicas y digitales y, la necesidad de   las universidades de recurrir al mercado para garantizar su funcionamiento&#8211;   ha determinado que lo que se debe hacer como pol&iacute;tica   universitaria es una fundamental reinvenci&oacute;n de las universidades   hacia lo que ha sido denominado universidad de investigaci&oacute;n. Para   realizar esta propuesta de universidad hay que hacer primero una   divisi&oacute;n y diferenciaci&oacute;n en el sistema universitario estableciendo   en cada pa&iacute;s que unas pocas universidades deben ser universidades   de investigaci&oacute;n o de rango mundial como &#8211;como m&iacute;nimo un   10%&#8211; y, las dem&aacute;s instituciones deben satisfacer la amplia gama de   necesidades de formaci&oacute;n y educaci&oacute;n que se espera del sistema de   educaci&oacute;n superior. No parece conveniente, argumentan los defensores   de esta idea, esperar que todas las instituciones de educaci&oacute;n   superior, ni siquiera todas las universidades, tengan que participar   activamente en trabajos de investigaci&oacute;n. En Colombia, ''en el Plan Decenal de Educaci&oacute;n 2006-2016 se propon&iacute;a la meta de crear hasta 30 centros de excelencia distribuidas a trav&eacute;s del sistema universitario. Adem&aacute;s, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha expresado el deseo de transformar algunas universidades en instituciones de rango mundial con desempe&ntilde;o destacado en investigaci&oacute;n de punta'' (Salmi, 2009: 9).</p>     <p>El segundo supuesto es que estas instituciones deben tener no   solamente una pol&iacute;tica de investigaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n una estructura   de investigaci&oacute;n que las soporte. A esta estructura pertenece que   la universidad est&eacute; definida para la investigaci&oacute;n y no para la docencia.   Muchos acad&eacute;micos abogan por una separaci&oacute;n radical entre   universidades de investigaci&oacute;n y universidades de docencia. Esto se   traduce en la pretensi&oacute;n que hacen los defensores del modelo de   universidad de investigaci&oacute;n de que los recursos de la universidad   deben ser direccionados prioritariamente hacia el desarrollo de la   investigaci&oacute;n cient&iacute;fica como la principal actividad de la universidad.   En este sentido afirman: ''Setenta a&ntilde;os despu&eacute;s de Hiroshima, y   m&aacute;s de un siglo despu&eacute;s de que General Electric fund&oacute; el primer laboratorio   de investigaci&oacute;n industrial es casi obvio destacar que son   las ciencias naturales las que est&aacute;n tan estrechamente integradas   con las estructuras de poder y de riqueza y, no sus pobres primos intelectuales   (las ciencias sociales). Es la ciencia la que tiene la capacidad   de desarrollar los bienes que requiere la industria y las fuerzas armadas, y no la sociolog&iacute;a o la historia'' (Shapin, 2008: 436).</p>     <p>De esto concluyen que en la medida en que hay una falta de   adecuaci&oacute;n entre las metas cuantitativas de incremento de la producci&oacute;n   cient&iacute;fica y los recursos disponibles para lograr este objetivo   es necesario redefinir las metas en t&eacute;rminos del n&uacute;mero de los   estudiantes en el pregrado, del n&uacute;mero de estudiantes en el nivel   de maestr&iacute;a y doctorado y de producci&oacute;n cient&iacute;fica de las universidades.   Con base en estos c&aacute;lculos y redefinici&oacute;n de metas se deben   emprender acciones y justificaciones para movilizar los recursos que sean suficientes para la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica.</p>     <p>Las universidades de investigaci&oacute;n requieren de amplios recursos   econ&oacute;micos, un n&uacute;mero importante de los m&aacute;s destacados investigadores   y una adecuada pol&iacute;tica de gobierno universitario. ''La   abundancia de recursos es un elemento fundamental que caracteriza   a la mayor&iacute;a de las universidades de rango mundial, como respuesta   a los enormes costos asociados con el funcionamiento de una compleja   universidad dedicada a la investigaci&oacute;n intensiva'' (Salmi, 2009: 9).</p>     <p>La idea de tener cient&iacute;ficos centrados solamente en el conocimiento   y la idea de universidad de investigaci&oacute;n, son cosas importantes   pero desconocen aspectos importantes de la universidad.   Una pol&iacute;tica de Estado para la investigaci&oacute;n no deber&iacute;a fomentar en   Colombia la disociaci&oacute;n entre docencia e investigaci&oacute;n ni permitir   el conflicto entre la visi&oacute;n que defiende solamente la investigaci&oacute;n   y la que defiende la docencia. ''Los profesores deben ser investigadores   para poder ser capaces de transferir la actitud investigativa a   sus estudiantes, especialmente en el nivel de postgrado. Desde el   primer d&iacute;a, los estudiantes necesitan estar expuestos al esp&iacute;ritu de   innovaci&oacute;n y a una actitud cr&iacute;tica, las cuales resultan de la experiencia   investigativa'', escribe el investigador en medicina y Rector de la Universidad de KU Leuven Andr&eacute; Oosterlinck (2004: 122).</p>     <p>La educaci&oacute;n en el pregrado est&aacute; relacionada con la investigaci&oacute;n   y una educaci&oacute;n de calidad en este nivel es el mejor camino   para garantizar el &eacute;xito de la investigaci&oacute;n en el futuro. Por eso el   alto e insustituible principio de la universidad es la vinculaci&oacute;n entre   investigaci&oacute;n y docencia. As&iacute; lo afirm&oacute; Humboldt: ''es necesario   aunar la ense&ntilde;anza y la investigaci&oacute;n, coloc&aacute;ndolas en pie de igualdad''   y as&iacute; lo dice el Presidente de la Universidad de Michigan James   Duderstadt: ''Quiz&aacute;s es el tiempo para integrar la misi&oacute;n educacional   de la universidad con la investigaci&oacute;n y las actividades de servicio   de las facultades a trav&eacute;s de sacar el adiestramiento fuera del sal&oacute;n   de clase y ponerlo m&aacute;s bien en el ambiente de descubrimiento del   laboratorio, o en el estudio, o en el ambiente de la experiencia de la pr&aacute;ctica profesional'' (Duderstadt, 2004: 80).</p>     <p>Si la universidad del siglo XXI en Colombia tiene que ser reformada   o reinventada en consonancia con los nuevos problemas   y realidades del conocimiento y la sociedad, esto debe hacerse no   en la forma propuesta en el modelo de universidad de investigaci&oacute;n   desarrollado en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas en Estados Unidos y Europa,   sino a trav&eacute;s de una mejor articulaci&oacute;n de la educaci&oacute;n en el pregrado   con la investigaci&oacute;n en el postgrado. Tenemos una situaci&oacute;n de   hecho: Colombia ocupa posiciones secundarias en los indicadores de   publicaciones en revistas indexadas, patentes y n&uacute;mero de doctores.   La escasa inversi&oacute;n en las actividades de investigaci&oacute;n y desarrollo   que son las que indican el estado real de la investigaci&oacute;n reflejada   en un total del 0,19% del PIB muestra que el desarrollo cient&iacute;fico no es prioridad real para el pa&iacute;s. En este sentido la posibilidad de un desarrollo sostenible y equilibrado basado en el conocimiento es muy limitada. Por esto y con estas limitaciones es imprescindible hacer cambios fundamentales en la pol&iacute;tica universitaria que hagan posible la creaci&oacute;n del conocimiento cient&iacute;fico.</p>     <p>La historia de la universidad moderna que se inici&oacute; a finales de   la edad media, la cual pas&oacute; por la universidad alemana que impuls&oacute;   Humboldt y que influy&oacute; en la formaci&oacute;n de las universidades europeas,   norteamericanas y latinoamericanas desde el siglo XIX hasta   el XXI, solamente podr&aacute; continuarse bajo la siguiente idea: sin un   equilibrio entre ciencia, investigaci&oacute;n e innovaci&oacute;n, educaci&oacute;n y   humanismo no puede haber universidad. Lo que est&aacute; en juego en   esto son aquellos valores y tradiciones nucleares que le han dado a la   universidad moderna su posici&oacute;n. &iquest;Quiere la universidad continuar   con la preparaci&oacute;n de j&oacute;venes estudiantes para que se conviertan   en profesionales y ciudadanos responsables? &iquest;Quiere que su investigaci&oacute;n   en la b&uacute;squeda de la verdad contin&uacute;e siendo un reto para   la sociedad? &iquest;O la universidad quiere convertirse en otro grupo de inter&eacute;s definido por las fuerzas del mercado?</p>     <p>Las universidades en Colombia deben producir conocimiento   cient&iacute;fico, buscar hacer investigaci&oacute;n de punta y ser innovadoras   pero en un sentido que corresponda a nuestras realidades y particularidades.   La ciencia y la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica juegan un papel   decisivo en el desarrollo social y han sido centrales para el desarrollo   humano. A trav&eacute;s del estudio de Arist&oacute;teles sobre la filosof&iacute;a natural,   del m&eacute;todo cient&iacute;fico de Francis Bacon, de la unificaci&oacute;n de las   ramas del conocimiento realizadas por Alexander von Humboldt y   numerosas otras contribuciones, la ciencia ha creado el camino para   el progreso humano. La investigaci&oacute;n acad&eacute;mica, natural y social, es   claramente la base de las universidades modernas. ''La investigaci&oacute;n   como la practicamos tiene un fin personal y social. Investigamos   porque queremos un desarrollo personal, fuera de la curiosidad personal   y porque queremos contribuir al progreso de la ciencia y la sociedad.   La investigaci&oacute;n acad&eacute;mica moderna tiene un doble aspecto.   Hay la investigaci&oacute;n b&aacute;sica, de un lado, sin mayor preocupaci&oacute;n   por la relevancia externa o por la aplicabilidad econ&oacute;mica; y hay la   investigaci&oacute;n aplicada que se orienta por la relevancia econ&oacute;mica.   La investigaci&oacute;n b&aacute;sica y aplicada no est&aacute;n separadas en gran medida.   Las dos est&aacute;n claramente vinculadas y ninguna puede existir sin la otra'' (Oosterlinck, 2004: 121).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una universidad que busque un desempe&ntilde;o destacado en investigaci&oacute;n   y que sea tambi&eacute;n educadora y humanista tiene que reunir   hoy una serie de caracter&iacute;sticas b&aacute;sicas: a) una alta concentraci&oacute;n   de talento de sus profesores y estudiantes, b) recursos suficientes   para ofrecer un buen ambiente de aprendizaje y para llevar a cabo   investigaciones avanzadas, y c) pr&aacute;cticas de buen gobierno que fomenten   una visi&oacute;n estrat&eacute;gica y que permitan la toma acertada de   decisiones y la buena administraci&oacute;n de los recursos. (Salmi, 2009:   5). Ahora bien, si la reforma de la universidad se hace debilitando   elementos b&aacute;sicos que la definen: escuela profesional, mundo de la   cultura o humanismo, se afecta lo que denomino la sustancia espiritual   de la universidad. En la universidad del siglo XXI es necesario   conjugar el avance de la ciencia, la investigaci&oacute;n y la tecnolog&iacute;a,   con el cultivo de las humanidades, las ciencias sociales y las artes, y tratar de aportar a los estudiantes una formaci&oacute;n integral.</p>     <p>En nuestras universidades se requiere que todo este conjunto de   disciplinas se promocione y cultive con excelencia. Este cultivo universal   de las disciplinas constituye un reto financiero y administrativo   muy importante para el Estado y la sociedad. Para responder a   este reto financiero ''debe subrayarse que el gobierno debe mantener   adecuados niveles de financiaci&oacute;n, especialmente para permitir a   las universidades que puedan continuar sus programas de investigaci&oacute;n   b&aacute;sica. Es igualmente importante que a las universidades se les   de la libertad necesaria para involucrarse en investigaci&oacute;n aplicada,   porque esto les da acceso a unos recursos extras necesarios'' (Oosterlinck,   2004: 122). Y tambi&eacute;n hay que considerar como el sector   privado puede cumplir una funci&oacute;n complementaria para apoyar el   desarrollo de las universidades, en el sentido de la relaci&oacute;n Universidad,   Empresa, Estado. ''La misi&oacute;n de la universidad se desarrolla   hoy en una relaci&oacute;n estrecha con el sector productivo, como motor   que acelera el crecimiento econ&oacute;mico y la transformaci&oacute;n social'' (Pati&ntilde;o, 2013: 11).</p>     <p>Esta relaci&oacute;n debe hacer posible el proceso de crear y transferir   conocimiento e impactar de forma definitiva en la sociedad. Las   universidades deben ser hoy capaces de competir en el mercado,   gestionar sus asuntos con m&eacute;todos cercanos a la empresa, cobrar por   sus servicios, hacer alianzas con la industria y ampliar su cartera de   proyectos. ''A trav&eacute;s de la valorizaci&oacute;n de sus resultados de investigaci&oacute;n, las universidades se pueden comprometer en ciertos tipos de actividades econ&oacute;micas, por ejemplo revitalizar compa&ntilde;&iacute;as existentes, introducir nuevas tecnolog&iacute;as y nuevas aproximaciones al mercado, y tambi&eacute;n es muy importante la creaci&oacute;n de spin-offs, de tal manera que ellas puedan competir mejor en el mundo internacional'' (Oosterlinck, 2004: 124). En Colombia se puede constatar una debilidad de las relaciones de la educaci&oacute;n superior con la empresa y con el sector productivo y social. Esto radica principalmente, como ha sido diagnosticado por varios estudiosos de asuntos educativos, en las din&aacute;micas end&oacute;genas que muchas universidades tienen frente al tema de la innovaci&oacute;n y la empresa.</p>     <p>Finalmente quiero se&ntilde;alar otro problema importante de la   concepci&oacute;n de universidad de investigaci&oacute;n y es que produce un   profundo desequilibrio con los otros componentes que definen a la   universidad: la formaci&oacute;n profesional, el humanismo y la dimensi&oacute;n   pol&iacute;tica. Cuando digo que hay que poner en pie de igualdad a   la ciencia, la tecnolog&iacute;a y la innovaci&oacute;n con las ciencias sociales,   las humanidades y las artes, lo afirmo en el sentido de que se debe   promover el cultivo universal de las disciplinas en la forma de un   equilibrio diferenciado entre los saberes que se practican en la universidad.   Un equilibrio delicado entre las tres funciones b&aacute;sicas de   la universidad: educaci&oacute;n, investigaci&oacute;n y humanidades, requiere   constante atenci&oacute;n. Un desequilibrio puede causar que la universidad   se convierta en un instituto de investigaci&oacute;n, o en una escuela   vocacional especializada, o en un actor econ&oacute;mico o en un lugar de   lucha por el poder pol&iacute;tico. Aunque cada uno de estos componentes   tiene su raz&oacute;n de ser, ninguno de ellos puede definir a una universidad.   Sin un equilibrio entre estas tres actividades fundamentales no puede haber universidad.</p>     <p>Por estas razones considero que es necesario entender que los   presupuestos econ&oacute;micos requeridos por las distintas disciplinas son   diferentes y que si se afirma, por ejemplo, que los gastos para las   &aacute;reas de las ciencias naturales, m&eacute;dicas y la ingenier&iacute;a son mayores   es porque cuesta mucho m&aacute;s la investigaci&oacute;n en estas &aacute;reas debido   a que es necesario hacer inversi&oacute;n en laboratorios, en desarrollos   tecnol&oacute;gicos, en procesos de innovaci&oacute;n. Esto tiene una idea complementaria:   los costos de la investigaci&oacute;n para las &aacute;reas de ciencias   sociales y humanidades deben ser garantizados e incrementados de   acuerdo con las demandas de investigaci&oacute;n de estas &aacute;reas, con las exigencias financieras que propongan sus respectivos grupos e investigadores y con las inversiones en laboratorios o procesos de innovaci&oacute;n que propongan los grupos de esta &aacute;rea. Y los costos del fomento de las artes tienen que ser tambi&eacute;n garantizados.</p>     <p>A modo de conclusi&oacute;n de este apartado es importante precisar   que con lo afirmado no estoy defendiendo una concepci&oacute;n reduccionista   de la Universidad centrada en la ciencia y en la privatizaci&oacute;n.   En primer lugar sostengo que el gobierno debe asegurar una   financiaci&oacute;n suficiente que haga posible a las universidades sostener   sus programas de docencia e investigaci&oacute;n b&aacute;sica en el pregrado y el   posgrado. Segundo, las universidades deber&iacute;an tener la libertad necesaria   para involucrarse en investigaci&oacute;n aplicada que les produzca   recursos. Esto debe hacerse preferiblemente en aquellas &aacute;reas del   conocimiento de las ciencias naturales, la medicina, salud p&uacute;blica,   ingenier&iacute;a y sociales y por aquellos grupos de investigaci&oacute;n que tengan   las capacidades estructurales y organizativas para hacer investigaci&oacute;n   aplicada y no por todas las facultades. En tercer lugar, la investigaci&oacute;n   b&aacute;sica en ciencias naturales, medicina, sociales debe ser   financiada completamente por el Estado. El involucramiento de la   universidad en investigaci&oacute;n aplicada debe reglamentarse de forma   clara y precisa de tal manera que quienes hagan este tipo de investigaci&oacute;n   no terminen creando una instituci&oacute;n paralela a la universidad.   La falta de normatividad al interior de las universidades en temas   relacionados con la creaci&oacute;n y difusi&oacute;n del conocimiento, es un factor que dificulta unas relaciones fluidas con el sector productivo.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3">3. La universidad y el humanismo</font></b></p>     <p>La universidad es la base sobre la cual la sociedad y el Estado   pueden dar lugar a la m&aacute;s clara conciencia de la &eacute;poca. All&iacute; pueden   reunirse profesores y alumnos con la &uacute;nica funci&oacute;n de buscar   la verdad. Pero al mismo tiempo, los poderes del Estado y la sociedad   se ocupan de la universidad. Ya que es all&iacute; donde se adquirir&aacute;n   los principios b&aacute;sicos para el ejercicio de las profesiones p&uacute;blicas,   que exigen capacidad cient&iacute;fica y formaci&oacute;n espiritual. ''El que la   b&uacute;squeda de la verdad traiga consigo consecuencias favorables para   el ejercicio de estas profesiones es algo pocas veces discutido. No   solo por los resultados de la ciencia, sino sobre todo por la formaci&oacute;n   espiritual de aquellos que pasaron por la universidad'' (Jaspers, 2013: 19).</p>     <p>La universidad, lo he dicho varias veces, es necesaria para la   formaci&oacute;n profesional de los j&oacute;venes, para reproducir la cultura y   para la creaci&oacute;n de conocimiento cient&iacute;fico. En este sentido escribe   Ortega y Gasset, ''La sociedad necesita de buenos profesionales &#8211;   jueces, m&eacute;dicos, ingenieros&#8211; y por eso est&aacute; ah&iacute; la universidad con   su ense&ntilde;anza profesional. Pero necesita antes que eso y m&aacute;s que eso   asegurar la capacidad en otro g&eacute;nero de profesi&oacute;n: aquella que cree   de nuevo en la universidad la ense&ntilde;anza de la cultura o sistema de   ideas vivas que el tiempo posee. Esa es la tarea universitaria radical.   Eso tiene que ser antes y m&aacute;s que ninguna otra cosa en la universidad'' (Ortega, 2010: 38).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para el autor de <i>La rebeli&oacute;n de las masas</i> era necesario reformar   la universidad de su tiempo volviendo al rev&eacute;s toda la universidad,   partiendo del principio opuesto. Formar primero al hombre como   un hombre culto, es decir, como aquel que no solamente conoce   las particularidades de su profesi&oacute;n o de su ciencia, sino que adem&aacute;s   conoce la idea del cosmos f&iacute;sico, del mundo biol&oacute;gico y del mundo   hist&oacute;rico que habita; o en t&eacute;rminos m&aacute;s contempor&aacute;neos, un hombre   formado en valores para la solidaridad y la democracia. ''No hay   remedio: para andar con acierto en la selva de la vida hay que ser   culto, hay que conocer su topograf&iacute;a, sus rutas o m&eacute;todos; es decir,   hay que tener una idea del espacio y del tiempo en que se vive, una cultura actual'' (Ortega, 2010: 40).</p>     <p>El profesional inculto es aquel que en la universidad se ha   ocupado del aprendizaje exclusivo de sus competencias espec&iacute;ficas   como ingeniero, m&eacute;dico, abogado, cient&iacute;fico, etc. descuidando el   conocimiento del sistema vital de ideas sobre el mundo y el hombre   correspondientes a su tiempo. Este profesional inculto lo ha producido   un tipo de universidad cuya &uacute;nica finalidad es la ciencia y que   ha puesto en un segundo plano la formaci&oacute;n profesional y espiritual de los estudiantes.</p>     <p>Cuando en la universidad se sobredimensiona una esfera de   acci&oacute;n social como la ciencia sobre las humanidades, las artes, o   la docencia en el pregrado, se limita su sustancia espiritual. Esto   es lo que sucede en nuestro presente en aquellas universidades que   consideran innecesario o secundario el estudio de las humanidades   y que les ofrecen a los estudiantes de manera muy pragm&aacute;tica la   posibilidad de formarse en una determinada profesi&oacute;n y les adornan su formaci&oacute;n con cursos sueltos de humanidades y de &eacute;tica. Esto constituye simplemente una ridiculizaci&oacute;n de las humanidades. Para muchos dirigentes educativos, pol&iacute;ticos y empresarios la educaci&oacute;n debe centrarse en el conocimiento cient&iacute;fico centrado en la innovaci&oacute;n, la renta y el crecimiento econ&oacute;mico y debe dejarse de lado a las humanidades y las artes porque es una p&eacute;rdida de tiempo el ocuparse de ellas.</p>     <p>La relevancia econ&oacute;mica de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica convence   a numerosos dirigentes de que la ciencia y la tecnolog&iacute;a son fundamentales   para el crecimiento de los pa&iacute;ses. Esto es inobjetable.   Lo que es problem&aacute;tico es que otras capacidades igualmente fundamentales   corran el riesgo de perderse en la concurrencia del mercado.   Estas capacidades se vinculan con las humanidades. Estas se   refieren al conjunto de disciplinas que correspond&iacute;an a las llamadas   artes liberales y que deb&iacute;an servir, en el contexto de la formaci&oacute;n   universitaria, para el cultivo del ideal de la sabidur&iacute;a humana. En la   vertiente educativa, formativa, de la noci&oacute;n de <i>humanitas</i>, ''el animal   humano debe ser moldeado, cultivado, por medio de pr&aacute;cticas,   disciplinas, artes que desarrollen la palabra, la vista, el o&iacute;do, el saber,   de manera que pueda obtenerse y afinarse progresivamente un ideal   de vida humana que sirva de referente normativo, en el sentido que   hemos visto aparecer la voz <i>humanitas</i> como humanidad, humanitarismo, <i>philantrophia</i> (Giusti, 2010: 41).</p>     <p>Formar al hombre para que cultive sus sentidos en la direcci&oacute;n   de alcanzar un ideal de vida humana debe servir para enfrentar situaciones   cr&iacute;ticas de la sociedad como la guerra, el terror, el genocidio,   el desplazamiento forzado, la pobreza. Estas situaciones han   terminado en muchas sociedades privando hasta los hombres m&aacute;s   sensibles del sentimiento de compasi&oacute;n. En este sentido escribe Cicer&oacute;n   refiri&eacute;ndose a como la cruenta guerra civil en Roma ha terminado   produciendo una impiedad con los mismos conciudadanos:   ''Viendo y escuchando constantemente que ocurren acontecimientos   terribles, corremos el riesgo, todos, hasta los m&aacute;s sensibles, habituados   ya al sufrimiento, de perder el sentimiento de humanidad (el   <i>sensum humanitas</i>) de nuestro coraz&oacute;n'' (Cicer&oacute;n, 2006). El <i>sensum   humanitas</i> tiene que ver con la apelaci&oacute;n a un sentimiento de piedad   y de compasi&oacute;n hacia los otros, por el solo hecho de ser humanos, el cual se forma mediante la <i>paideia</i>, educaci&oacute;n.</p>     <p>Preservar el sentido de las humanidades de las m&uacute;ltiples formas de tergiversaci&oacute;n que padecen y de las formas de instrumentalizaci&oacute;n a que se ven sometidas solo se podr&aacute; lograr si el cultivo de la humanidad se ve garantizado por la libertad y la autonom&iacute;a en el cultivo de las humanidades. ''El ejercicio de esta libertad es el que hace posible el desarrollo del esp&iacute;ritu cr&iacute;tico, el florecimiento de la creatividad, la revisi&oacute;n continua de las verdades establecidas'' (Giusti, 2010: 44). A esta conclusi&oacute;n llega, por ejemplo, Kant en el texto titulado <i>La contienda entre las facultades de filosof&iacute;a y teolog&iacute;a</i>.</p>     <p>El asunto de la contienda entre las facultades universitarias es   una cuesti&oacute;n antigua. Kant, uno de los m&aacute;s importantes fil&oacute;sofos de   la era moderna, lo vivi&oacute; como miembro de la Facultad de Filosof&iacute;a,   cuando intent&oacute; publicar unos escritos sobre religi&oacute;n. El obst&aacute;culo   oscurantista de una negativa por parte de una censura gobernativa   que adem&aacute;s, s&oacute;lo aleg&oacute; que el escrito ca&iacute;a enteramente en el campo   de la Teolog&iacute;a b&iacute;blica, provoc&oacute; en Kant una estrategia de respuesta   en favor de su libertad como acad&eacute;mico. Busc&oacute;, en primer lugar,   defender el foro universitario frente al gubernativo; en segundo lugar,   dentro del universitario, que fuera considerada la Filosof&iacute;a y   no s&oacute;lo la Teolog&iacute;a. El texto de Kant puede decirse es una apolog&iacute;a   de la filosof&iacute;a, es decir de las humanidades. La filosof&iacute;a, entendida   como ejercicio de la raz&oacute;n, que no se atiene a intereses sino busca la   verdad, que por tanto genera y exige libertad. Los cuatro t&eacute;rminos,   filosof&iacute;a, raz&oacute;n, verdad, libertad recurren continuamente en estas   p&aacute;ginas y remiten el uno al otro con equivalencia. En su texto Kant   denomina a la filosof&iacute;a ''Facultad inferior'', que es realmente una   facultad de humanidades y ''Facultades superiores'' a aquellas que   sirven a los intereses del poder pol&iacute;tico: Teolog&iacute;a, Derecho y Medicina.   Sin embargo, aunque la filosof&iacute;a sea considerada ''inferior'' no   pierde la libertad, la cual deben sacrificar las denominadas ''Facultades superiores'' por aceptar su subyugaci&oacute;n al poder pol&iacute;tico.</p>     <p>La filosof&iacute;a es, entonces, b&uacute;squeda de la verdad, pr&aacute;ctica de la   libertad y ejercicio de la raz&oacute;n. Hacer filosof&iacute;a o humanidades tiene   que ver con el hecho de que la universidad debe tener una facultad   de estudios human&iacute;sticos b&aacute;sicos, por la que deben pasar todos los   estudiantes antes de ingresar a las facultades superiores que tienen   un car&aacute;cter profesionalizante. En esto consiste, seg&uacute;n Kant, la divisi&oacute;n   de tareas entre las facultades y la justificaci&oacute;n de la existencia de las humanidades en la universidad.</p>     <p>De esto se puede concluir que la universidad no es exclusivamente el lugar de la ciencia, la medicina, las ingenier&iacute;as, es decir, no es el dominio de lo que Kant denomin&oacute; las ''Facultades superiores'', es tambi&eacute;n, el lugar de las humanidades. ''La universidad es un hogar para el conocimiento, un espacio en el que se preserva y ampl&iacute;a una tradici&oacute;n de aprendizaje, y donde se ha reunido todo lo necesario para la b&uacute;squeda del conocimiento'' (Oakeshott, 1989: 135). La universidad consiste pues en un grupo de personas dedicadas a una tarea cooperativa, a saber: argumentar con razones. Y en esta tarea cooperativa las humanidades deben ser una gu&iacute;a, portadoras de la antorcha. De esta explicaci&oacute;n sobre el conflicto entre las grandes facultades, Kant deduce que es ileg&iacute;tima la posici&oacute;n de aquellos ide&oacute;logos de la universidad que a partir de criterios del mercado desconocen la importancia de una facultad como la de humanidades.</p>     <p>La educaci&oacute;n enfocada hacia el florecimiento de las diferentes   capacidades del hombre permite que la sociedad pueda alcanzar un   fin m&aacute;s humano. Un fin en el que los aspectos de la calidad de vida   no est&eacute;n vinculados con el crecimiento econ&oacute;mico y el lucro, sino   con el hecho de que la poblaci&oacute;n en su totalidad tenga acceso a la   salud, la educaci&oacute;n, los beneficios sociales del trabajo y la seguridad social.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los tres componentes b&aacute;sicos que definen la universidad hay   que articularlos en el sentido de que la educaci&oacute;n sintetiza, por un   lado, el desarrollo material de la sociedad con base en la ciencia, la   t&eacute;cnica y la tecnolog&iacute;a, y por otro lado, el aut&eacute;ntico progreso cultural   de la naci&oacute;n en la profundizaci&oacute;n y ampliaci&oacute;n de la democracia,   en la consecuci&oacute;n de la igualdad y la justicia social y, en la formaci&oacute;n   de la imaginaci&oacute;n humanista donde lo central en los primeros   semestres de la vida acad&eacute;mica de un estudiante sean el cultivo de   la literatura, la m&uacute;sica, la pintura, el teatro y el fomento de la interculturalidad   con base en el reconocimiento del multiculturalismo.   ''S&oacute;lo en esta complementariedad se va logrando la constituci&oacute;n de   una sociedad civil con base en procesos incluyentes, en los cuales se   obtienen la formaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica y de la voluntad com&uacute;n   de una ciudadan&iacute;a capaz de concertar y de reconstruir el sentido de   las instituciones y del Estado de Derecho, sin que haya que concebir   como procesos diferentes la formaci&oacute;n en valores para la solidaridad   y la democracia, de una parte, y de otra, una educaci&oacute;n de calidad para la ciencia, la tecnolog&iacute;a y la innovaci&oacute;n'' (Hoyos, G., manuscrito).</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1" />     <p><a name="0"></a><a href="#b0">*</a>Este art&iacute;culo hace parte   del proyecto de investigaci&oacute;n:   ''Repensar la   Democracia: Reflexiones   en torno a los criterios   de legitimaci&oacute;n   del poder pol&iacute;tico en el   contexto de un mundo   globalizado'', aprobado   por el Centro de Investigaci&oacute;n   de la Universidad   de Antioquia CODI.</p>     <p><a name="1"></a><a href="#b1">1</a> La Corte Constitucional en la Sentencia T-543 de 1997 asever&oacute;: ''Adem&aacute;s de su categor&iacute;a como derecho   fundamental plenamente reconocido como tal en el ordenamiento jur&iacute;dico superior y por la jurisprudencia   reiterada de la Corte Constitucional, la educaci&oacute;n constituye una funci&oacute;n social que genera   para el docente, los directivos del centro docente y para los educandos y progenitores, obligaciones   que son de la esencia misma del derecho, donde el Estado se encuentra en el deber ineludible e impostergable   de garantizarla realmente como uno de los objetivos fundamentales de su actividad y como   servicio p&uacute;blico de rango constitucional, inherente a la finalidad social del Estado no solamente en lo   concerniente al acceso al conocimiento, sino igualmente en cuanto respecta a su prestaci&oacute;n de manera   permanente y eficiente para todos los habitantes del territorio nacional, tanto en el sector p&uacute;blico como en el privado''.</p> <hr size="1" />     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3">Referencias </font></b></p>     <!-- ref --><p>Cicer&oacute;n (2006). <i>Discours pour Sextus Roscius</i>. Par&iacute;s: Les Belles Lettres.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S1794-5887201400010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Giusti, M. (2010). ''El sentido de las humanidades''. En: Giusti, M. &#8211;Patr&oacute;n,   P. <i>El futuro de las humanidades</i>. Lima: Fondo Editorial Pontificia Universidad   Cat&oacute;lica del Per&uacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S1794-5887201400010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Hoyos, L. E. (2009). ''Democracia y universidad. Un alegato pol&iacute;tico a favor   del derecho a no ser pol&iacute;tico''. En: Arango, R. &#8211; Cepeda, M. (Comps.)   <i>Amistad y Alteridad</i>. Bogot&aacute;: Universidad de los Andes.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S1794-5887201400010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Jaspers, K. (1980). <i>La idea de la universidad</i>. Navarra: Eunsa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S1794-5887201400010001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Nusbaum, M. (2010). <i>Sin fines de lucro. Por qu&eacute; la democracia necesita de las   humanidades</i>. Buenos Aires: Katz.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S1794-5887201400010001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Oosterlinck, A. (2004). ''The modern university an its main activities''.   En: Weber, L. &#8211; Duderstadt, J. (eds.) <i>Reinventing the Research University</i>.   Londres: Economica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S1794-5887201400010001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Ortega y Gasset, J. (2010). <i>Misi&oacute;n de la universidad</i>. Madrid: Alianza.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S1794-5887201400010001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Oakeshott, M. (2009). <i>La voz del aprendizaje liberal</i>. Buenos Aires: Katz.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S1794-5887201400010001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Pati&ntilde;o, P. (2013). ''Evoluci&oacute;n de la investigaci&oacute;n y el desarrollo tecnol&oacute;gico   en los dos &uacute;ltimos siglos''. En: <i>Ensayos Pensamiento Universitario</i>. Medell&iacute;n:   Universidad de Antioquia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S1794-5887201400010001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Salmi, J. (2009). <i>El desaf&iacute;o de crear universidades de rango mundial</i>. Bogot&aacute;:   Mayol Ediciones.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S1794-5887201400010001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Shapin, S. (2008). ''Science and the modern world''. En: Hackett, E. &#8211;   Amsterdamska, O. &#8211; Lynch, M. &#8211; Wajcman, J. (eds.). <i>The Handbook of   Science and Technology Studies</i>. Cambridge: MIT Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S1794-5887201400010001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Vargas, J. (2010). ''Misi&oacute;n de la universidad, ethos y pol&iacute;tica universitaria''.   En: <i>Ideas y Valores</i>, No. 142, Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;, pp. 67-92.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S1794-5887201400010001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>   Zemsky, R. &#8211; Duderstadt, J. (2004). ''Reinventing the Research University.   An American perspective. En: Weber, L. &#8211; Duderstadt, J. (eds.) <i>Reinventing   the Research University</i>. Londres: Economica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S1794-5887201400010001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>     ]]></body><back>
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