<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1794-8886</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Memorias: Revista Digital de Historia y Arqueología desde el Caribe]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[memorias]]></abbrev-journal-title>
<issn>1794-8886</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad del Norte]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1794-88862012000100012</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La medicina en la historia y la sociedad en Barranquilla, 1865-1965]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Páez Casadiegos]]></surname>
<given-names><![CDATA[Yidy]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad del Norte Historia Social de la Medicina ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<numero>16</numero>
<fpage>255</fpage>
<lpage>262</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1794-88862012000100012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1794-88862012000100012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1794-88862012000100012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>La medicina en la historia y la sociedad en Barranquilla, 1865-1965.</b></font></p>     <p><b>Jairo Solano Alonso y Emilio Quevedo V&eacute;lez    <br>   Colombia, Editorial Universidad Sim&oacute;n Bol&iacute;var, 2011. 419 pp.</b></p>     <p>Hac&iacute;a falta una historia de Barranquilla vista desde el pensar y el hacer de la medicina.<a href="#1" name="s1"><sup>1</sup></a> Con esta obra, los autores logran trabajar en el tiempo sin que su 'espacio' hist&oacute;rico sucumba a las demandas psicol&oacute;gicas del localismo y la an&eacute;cdota, que restan rigor a varias historias de la medicina de algunas regiones del pa&iacute;s. A mi parecer, la seriedad de este libro tiene, entre otras, una base socio-hist&oacute;rica-epistemol&oacute;gica y otra metodol&oacute;gica.</p>     <p>Su metodolog&iacute;a sigue en gran parte los lineamientos del gran proyecto de la Historia Social de la Ciencia en Colombia<a href="#2" name="s2"><sup>2</sup></a> que incorpora las nociones historiogr&aacute;ficas y epistemol&oacute;gicas de Canghilem y Bachelard, el amplio horizonte que mira m&aacute;s all&aacute; de la <i>positividad </i>del archivo, como lo expone ambiciosamente la escuela de los <i>Annales, </i>pero sobre todo - en la formaci&oacute;n de Solano- la influencia del magisterio de Jos&eacute; Mar&iacute;a L&oacute;pez Pinero, en el sentido de rescatar las memorias marginales o marginalizadas, y por &uacute;ltimo, la influencia de la epistemolog&iacute;a fleckniana, que ya empieza por lo menos a figurar <i>enunciativamente </i>en el imaginario de un reducido c&iacute;rculo del colectivo de historiadores del caribe colombiano.</p>     <p>Quiero llamar la atenci&oacute;n sobre tres consideraciones acerca de la obra:</p>     <p>1. La periodizaci&oacute;n.</p>     <p>Todav&iacute;a la historia social de la medicina no se ha logrado articular a la gran corriente de la historia social de la ciencia, en la que sigue dominando el imperio de las ciencias naturales<a href="#3" name="s3"><sup>3</sup></a>. Los criterios de la periodizaci&oacute;n, casi siempre influidos por una taxonom&iacute;a o una epistemolog&iacute;a previas, se ajustan y se relevan, bien por la <i>gram&aacute;tica</i><a href="#4" name="s4"><i><sup>4</sup></i></a> que les da un estatuto l&oacute;gico (o <i>normal), </i>o bien por la <i>sintaxis, </i>que deja siempre un margen para la correcci&oacute;n <i>ad hoc </i>(tal como podemos ver si revisamos varias historias de la astronom&iacute;a, la matem&aacute;tica, la f&iacute;sica o la qu&iacute;mica). Si ya en ese nivel jer&aacute;rquico de la historia de la ciencia, los criterios de periodizaci&oacute;n son muy variados, nada m&aacute;s si, por ejemplo, partimos de enfoques &quot;continuistas&quot; o &quot;discontinuistas&quot; (con todos los matices <i>ternarios)</i><a href="#5" name="s5"><i><sup>5</sup></i></a><i>, </i>ajustar una periodizaci&oacute;n para una historia social de la medicina<a href="#6" name="s6"><sup>6</sup></a>, en ese limbo que le deja la gran historia de las ciencias naturales, no es tarea f&aacute;cil, y siempre estar&aacute; sujeta a debate.</p>     <p>El periodo escogido (1865-1965), y la subclasificaci&oacute;n en cinco periodos (1865-1885, 1885-1913, 1914-1931, 1930-1946 y 1946-1965) obedecen no solo a un recurso de m&eacute;todo sino tambi&eacute;n a una postura conceptual. Veamos:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>a. El primer periodo de 1865-1885, se toma como l&iacute;nea de corte para establecer el inicio de la &quot;institucionalizaci&oacute;n de la mentalidad anatomocl&iacute;nica en el pa&iacute;s&quot; y, hacia el final, de un cambio a la concepci&oacute;n de la medicina de laboratorio (mentalidades anatomofisiol&oacute;gica y etiopatol&oacute;gica). Se trata de un cambio notable de los esquemas formativos y asistenciales de la medicina ilustrada que se hab&iacute;a gestado a partir de las reformas mutisianas. Siguiendo la metodolog&iacute;a de la Historia de la Ciencia en Colombia, relaciona estos hechos con la <i>mirada m&eacute;dica</i><a href="#7" name="s7"><i><sup>7</sup></i></a> que desde finales de la Ilustraci&oacute;n en Europa, pero sobre todo en Paris, comienza a pensar lo observado, la experiencia cl&iacute;nica, de otra manera, con una <i>luz </i>que hace ver porque desoculta poco a poco la <i>espacialidad </i>topogr&aacute;fica del cuerpo humano. Ese cambio de un objeto discursivo que tend&iacute;a a hacer sistema, a un objeto desnudo en su aparecer que se observa como hecho tangible y mensurable, se muestra luego en la realidad hist&oacute;rico-social de Barranquilla.</p>       <p>b. Los a&ntilde;os comprendidos entre 1885 y 1913, corresponden a un periodo violento, que alcanza a la pac&iacute;fica Barranquilla y conduce a una marcada politizaci&oacute;n de sus galenos. Los autores ubican en este periodo el paso 'definitivo' de la anatom&iacute;a patol&oacute;gica (mentalidad anatomocl&iacute;nica) a la bacteriolog&iacute;a (mentalidad etiopatol&oacute;gica).</p>       <p>c. 1914-1931. La epidemia de peste bub&oacute;nica que afecta a toda la regi&oacute;n del Atl&aacute;ntico, en 1.914, y el cambio de escenario que dej&oacute; la Primera Guerra Mundial, hacen que Estados Unidos vaya ocupando en el imaginario de la urbe porte&ntilde;a, los lugares que antes dominaba Europa.  Estos cambios se asocian a la inmigraci&oacute;n extranjera que recibe la ciudad hasta cerrar el periodo en 1931.</p>       <p>d. El periodo de 1930 a 1946, est&aacute; marcado a nivel externo por la Segunda Guerra Mundial, y en el interno por la Rep&uacute;blica Liberal una vez que desaparece la hegemon&iacute;a conservadora. La medicina de la ciudad se ejerce como una profesi&oacute;n 'liberal' y recibe hacia el final la marcada influencia del modelo salubrista de la Fundaci&oacute;n Rockefeller.</p>       <p>e. 1946-1965, el &uacute;ltimo periodo, marcado por otra gran ola de inmigraci&oacute;n despu&eacute;s de la postguerra, una profunda agitaci&oacute;n interna con la llegada del conservatismo al poder, el asesinato de Jorge Eli&eacute;cer Gait&aacute;n, y el golpe militar de Rojas Pinilla. En este contexto, la medicina de la ciudad ver&aacute; el dominio definitivo del modelo salubrista norteamericano.</p> </blockquote>     <p>2. Taxonom&iacute;as epist&eacute;micas</p>     <p>La <i>muerte negra </i>que azota a la ciudad y a la regi&oacute;n en 1872, pone de manifiesto el saber cient&iacute;fico de la primera mitad del siglo XIX (y comienzos de la segunda) importado de Francia, y pone en evidencia, no solo las p&eacute;simas condiciones sanitarias de Barranquilla, sino los conflictos epistemol&oacute;gicos que se suscitaron bajo la emergencia y desarrollo de la <i>mirada m&eacute;dica </i>en Europa y su reflejo en Colombia con la creciente llegada de galenos formados por los &quot;estilos de pensamiento&quot; de una nueva medicina, pero que estaba lejos de ser un <i>corpus </i>de saber unificado en los &quot;colectivos de pensamiento&quot; de los profesores y en los programas de estudio.</p>     <p>La gran influencia de los trabajos de Foucault<a href="#8" name="s8"><sup>8</sup></a> y Kuhn<a href="#9" name="s9"><sup>9</sup></a> en los colectivos acad&eacute;micos, en el sentido de postular la existencia de un <i>discontinuismo </i>epist&eacute;mico radical en la diacron&iacute;a de la historia de la ciencia, ha terminado legitimando unas taxonom&iacute;as del conocimiento m&eacute;dico, como estructuras cognitivas separadas, en oposici&oacute;n, o como escalas en una jerarqu&iacute;a del progreso del saber. Tal vez por esa raz&oacute;n, ha terminado siendo can&oacute;nica la clasificaci&oacute;n propuesta por el Dr. Pedro La&iacute;n Entralgo: las tres mentalidades de la cl&iacute;nica del siglo XIX: anatomocl&iacute;nica, la fisiopatol&oacute;gica, y la etiopatol&oacute;gica<a href="#10" name="s10"><sup>10</sup></a>. El desaf&iacute;o epistemol&oacute;gico de la peste bub&oacute;nica en la epidemia de 1872, pone en evidencia algunas dificultades de los <i>discontinuismos </i>mencionados, y la omisi&oacute;n en ese esquema jer&aacute;rquico del saber de otros estilos de pensamiento.</p>     <p>Al interrogarse por la causa de la epidemia, surge en la prensa de la urbe portuaria un gran debate. El Dr. Joaqu&iacute;n Vengoechea, egresado de la Universidad de Par&iacute;s, acorde con las ideas higienistas dominantes en el colectivo de los m&eacute;dicos franceses, adher&iacute;a a la hip&oacute;tesis miasm&aacute;tica: la enfermedad se produc&iacute;a por 'infecci&oacute;n' de emanaciones p&uacute;tridas que proven&iacute;an del agua y sustancias descompuestas. Curiosamente, una idea antigua que ya se encuentra en la medicina china<a href="#11" name="s11"><sup>11</sup></a>, india<a href="#12" name="s12"><sup>12</sup></a>, medicina y filosof&iacute;a griega<a href="#13" name="s13"><sup>13</sup></a>, varias fuentes romanas y de la Edad Media.<a href="#14" name="s14"><sup>14</sup></a> En realidad, desde un punto de vista etiol&oacute;gico y terap&eacute;utico segu&iacute;a siendo v&aacute;lida la afirmaci&oacute;n de Tuc&iacute;dides sobre la peste que asol&oacute; Atenas en un momento cr&iacute;tico de la guerra del Peloponeso, en el sentido de que no hab&iacute;a recurso, humano o divino, que cambiara el efecto mort&iacute;fero de la plaga.<a href="#15" name="s15"><sup>15</sup></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De otra parte, el Dr. Gabriel de Ujueta<a href="#16" name="s16"><sup>16</sup></a><sup> </sup>(home&oacute;pata), rechazaba la hip&oacute;tesis de la 'infecci&oacute;n' y propon&iacute;a la hip&oacute;tesis del 'contagio'<a href="#17" name="s17"><sup>17</sup></a>: una enfermedad contagiosa solo produce otra enfermedad igual a s&iacute; misma (seg&uacute;n el principio hahnemanniano de &quot;similia similibus curantur&quot;).</p>     <p>La pol&eacute;mica se repite con respecto a las &quot;fiebres perniciosas epid&eacute;micas&quot;<a href="#18" name="s18"><sup>18</sup></a>: El Dr. Vengoechea reafirma su explicaci&oacute;n miasm&aacute;tica que sustenta una base etiol&oacute;gica ambiental. Ya esta hip&oacute;tesis hab&iacute;a ganado consenso para explicar la epidemia de c&oacute;lera en Londres durante los a&ntilde;os 50s.<a href="#17-1" name="s17-1"><sup>17</sup></a> En este debate no solo se trata de una cuesti&oacute;n epistemol&oacute;gica, sino tambi&eacute;n &eacute;tica y de prestigio en el ejercicio de la profesi&oacute;n m&eacute;dica. El Dr. Vengoechea cuestiona la efectividad de la terap&eacute;utica homeop&aacute;tica: &quot;...los infinitesimales son impotentes&quot; porque -afirma- que los propios home&oacute;patas se hab&iacute;an visto obligados a utilizar el sulfato de quinina.<a href="#19" name="s19"><sup>19</sup></a> Por su parte, el Dr. Ujueta, reafirma la hip&oacute;tesis del 'contagio' y cuestiona sutilmente (amparado en un ep&iacute;grafe hahnemanniano) la postura &eacute;tica de Veongoechea, por no atreverse a alertar a la poblaci&oacute;n sobre el peligro representado por ese 'contagio'. No hab&iacute;a discusi&oacute;n para el Dr. Ujueta: la enfermedad contagiosa se reproduc&iacute;a a si misma a trav&eacute;s del contagio, y se trataba en consecuencia con elementos 'id&eacute;nticos'. Seg&uacute;n &eacute;l, la epidemia se hab&iacute;a originado en el Pi&ntilde;&oacute;n (Magdalena) y de all&iacute; se hab&iacute;a extendido a Barranquilla y Sabanilla. M&uacute;sicos populares de Baranoa, Tubar&aacute; y Galapa hab&iacute;an llevado el contagio hasta el Istmo de Panam&aacute;.<a href="#20" name="s20"><sup>20</sup></a></p>     <p>Aqu&iacute; no se trata solamente de una diferencia 'paradigm&aacute;tica' (pues ambos comparten el mismo 'paradigma' anatomo-cl&iacute;nico de la Universidad de Par&iacute;s) sino tambi&eacute;n la configuraci&oacute;n de otros dos 'paradigmas': el alop&aacute;tico defendido por el Dr. Vengoechea, y el homeop&aacute;tico, defendido por de Ujueta. En este punto, surge la inquietud de c&oacute;mo se desarrollar&iacute;a el an&aacute;lisis y la interpretaci&oacute;n de estos <i>hechos, </i>si en vez del concepto de 'paradigma' se utilizara in extenso el de &quot;estilos&quot; y &quot;colectivos de pensamiento&quot; -con sus nociones asociadas-. De hecho, a mi parecer, ya los autores han abierto esa posibilidad al mencionar la teor&iacute;a de los &quot;estilos&quot; y &quot;colectivos de pensamiento&quot;. Este tema lo cierran con &quot;Una base bibliogr&aacute;fica de la controversia&quot;, en la que aparecen los m&aacute;s respetados profesores Franceses, citados por Vengoechea y de Ujueta para sustentar sus tesis. Esta bibliograf&iacute;a me parece que es como una invitaci&oacute;n a realizar un trabajo cr&iacute;tico sobre los colectivos de pensamiento de la cl&iacute;nica europea en ese momento.</p>     <p>3. Contexto pol&iacute;tico-econ&oacute;mico</p>     <p>Para el a&ntilde;o de 1858 Barranquilla ya es capital de Distrito. Eso se debe a la intensa actividad econ&oacute;mica, que por su condici&oacute;n de puerto, queda abierta a un escenario mundial, y a un sistema pol&iacute;tico federalista, 'radical' que corresponde a la primera Republica Liberal.</p>     <p>Pero el progreso material de la ciudad no se refleja de la misma manera en la higiene p&uacute;blica y la aparici&oacute;n de nuevos galenos: &quot;&#91;...&#93; cada vez se hace aqu&iacute; m&aacute;s imperiosa la necesidad de un Hospital. En medio del progreso que se nota hay muchos enfermos sumamente pobres. &#91;que&#93; se ven precisados  a ir de  puerta en  puerta implorando la caridad publica.Y tales pobres son en su mayor parte de otros lugares, que vienen a esta ciudad con la esperanza de encontrar alivio a sus males.&quot;<a href="#21" name="s21"><sup>21</sup></a> Solo hasta 1876 (cuando ya el radicalismo estaba feneciendo y cediendo el paso a la Regeneraci&oacute;n con todas sus consecuencia pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas), se termin&oacute; la construcci&oacute;n del Hospital de Caridad<a href="#22" name="s22"><sup>22</sup></a>, con parte de los dineros que deb&iacute;a entregar anualmente la Compa&ntilde;&iacute;a del Ferrocarril de Sabanilla. Otro tema &aacute;lgido de la higiene p&uacute;blica: el acueducto. En el Primer Congreso M&eacute;dico Colombiano, celebrado en Bogot&aacute; en 1892, el m&eacute;dico Manuel Prados (el &uacute;nico en representaci&oacute;n del Caribe) disert&oacute; sobre el acueducto de Barranquilla &quot;Parece que la obra no est&aacute; concluida.&quot; pero de todas formas, a pesar de su cobertura restringida<a href="#23" name="s23"><sup>23</sup></a> &quot;.el estado sanitario ha mejorado en m&aacute;s de un 50 por ciento&quot;<a href="#24" name="s24"><sup>24</sup></a>. Comparada con estos datos, la siguiente declaraci&oacute;n de El&iacute;as Pellet, ex c&oacute;nsul de USA, suena ditir&aacute;mbica: &quot;&#91;...&#93; creemos no exagerar al decir que en general el estado sanitario de Barranquilla es mejor que en cualquiera ciudad de Europa.&quot;<a href="#25" name="s25"><sup>25</sup></a>. Aqu&iacute; vemos algo que se notar&aacute; en el recorrido historiogr&aacute;fico que hacen los autores: la percepci&oacute;n de una asimetr&iacute;a entre progreso material y salud en Barranquilla, acompa&ntilde;ada de una postura ambigua de ciertos sectores de la dirigencia pol&iacute;tica y los medios de comunicaci&oacute;n, ante una realidad excluyente de la salud p&uacute;blica.</p>     <p>Otro aspecto, a mi parecer muy importante, revisado por los autores es sobre el estatuto legal de los m&eacute;dicos que ejerc&iacute;an en la urbe y las condiciones socio-pol&iacute;ticas en que se daba ese ejercicio como profesi&oacute;n liberal. En este contexto, para el a&ntilde;o de 1897 se cre&oacute; la Sociedad M&eacute;dica del Atl&aacute;ntico y su Bolet&iacute;n Institucional. En su Editorial, los m&eacute;dicos se pronuncian contra quienes ejerc&iacute;an ilegalmente la profesi&oacute;n que &quot;.pululando donde quiera han vuelto a sentar sus reales en esta ciudad&quot;<a href="#26" name="s26"><sup>26</sup></a>. Ya en los primeros a&ntilde;os del siglo XX (1904), el gremio m&eacute;dico se pronuncia de nuevo contra el &quot;charlatanismo de los irresponsables que ejercen sin t&iacute;tulo de idoneidad profesional.&quot;<a href="#27" name="s27"><sup>27</sup></a> Para 1905, la Asamblea Nacional hab&iacute;a aprobado &quot;en primer debate el proyecto de Ley sobre el ejercicio de la profesi&oacute;n m&eacute;dica y de la abogac&iacute;a en Colombia&quot;<a href="#28" name="s28"><sup>28</sup></a>. Sobre ese particular, Pedro Quesada comentaba en el peri&oacute;dico El Promotor que &quot;El charlatanismo m&eacute;dico ha llegado a florecer tanto en nuestra patria que era necesario, indispensable reprimirlo por medio de la ley. A los curiosos en medicina, a los diletantes de todos los ramos del saber humano, que hablan y escriben desprop&oacute;sitos que asombrar&iacute;an a quien ignore lo audaz que es la ignorancia, no les queda otro recurso, si es cierto que aman la ciencia, que ingresar a nuestras universidades.&quot;<a href="#29" name="s29"><sup>29</sup></a> .</p>     <p>Las problem&aacute;ticas relaciones de la pol&iacute;tica con la medicina, se aprecian en dos factores (entre otros). Una concepci&oacute;n de la higiene influida por las teor&iacute;as eugen&eacute;sicas de F. Galton, y suscritas, sobre todo por pol&iacute;ticos y pensadores conservadores (aunque uno que otro liberal tambi&eacute;n las suscrib&iacute;a), al paso que propone e induce a la inmigraci&oacute;n extranjera masiva para &quot;mejorar la raza&quot; (algo que sucedi&oacute; de manera m&aacute;s notoria y grotesca en la Argentina) influ&iacute;a negativamente sobre la valoraci&oacute;n &eacute;tnica del coste&ntilde;o. En este sentido, los autores mencionan las ideas eugen&eacute;sicas de Laureano G&oacute;mez y del m&eacute;dico conservador Miguel Jim&eacute;nez L&oacute;pez, quien dictaba conferencias de psiquiatr&iacute;a en la Universidad Nacional, y fue adem&aacute;s fundador de la Cl&iacute;nica del Prado.<a href="#30" name="s30"><sup>30</sup></a> Curiosamente, el r&iacute;o Magdalena constitu&iacute;a un peligro para la <i>pureza </i>de la 'raza' dirigente, pues por su cauce se deslizaba &quot;la sangre africana hacia el interior del pa&iacute;s&quot; (ideas del liberal Luis L&oacute;pez de Meza)<a href="#31" name="s31"><sup>31</sup></a>. Pero, en general, el pensamiento liberal prefer&iacute;a como opci&oacute;n transformadora la educaci&oacute;n a la eugenesia, en lo que los autores consideran un paso de &quot;visi&oacute;n 'racialista' a visi&oacute;n &quot;educalizadora&quot;<a href="#32" name="s32"><sup>32</sup></a></p>     <p>Y para terminar, en el &uacute;ltimo periodo de 19461965, comienza un proceso ostensible de decadencia, que parece tocar la vida de la ciudad portuaria en todos sus niveles y complejidad social: la informalidad que da una imagen s&oacute;rdida al centro comercial, una inmigraci&oacute;n masiva de otras regiones del pa&iacute;s, que genera una 'invasi&oacute;n' de predios y una &quot;red tugurial&quot;, todo ello acompa&ntilde;ado de una &quot;falta de diligencia de los empresarios&quot;<a href="#33" name="s33"><sup>33</sup></a>. Para los 60s se va notando un fen&oacute;meno altamente desestabilizador y destructivo para la salud p&uacute;blica: el clientelismo. Algunos grupos pol&iacute;ticos se hab&iacute;an apoderado del manejo de las instituciones asistenciales, al paso que emerg&iacute;an al escenario p&uacute;blico nuevas fuerzas depredadoras de la salud desde los estratos medio-bajos. Esto condujo a &quot;...un manejo poco sano de la ciudad...&quot;<a href="#34" name="s34"><sup>34</sup></a> que para la &eacute;poca del Frente Nacional, &quot;...este manejo irregular se acentu&oacute; cuando a su direcci&oacute;n llegaron verdaderos raponeros de los dineros p&uacute;blicos&quot;<a href="#35" name="s35"><sup>35</sup></a>. En vista de lo anterior el gremio m&eacute;dico se tuvo que preparar y organizar para protegerse de la codicia de los pol&iacute;ticos.</p>     <p>Al final de la lectura de esta laboriosa obra que tiene algunos visos etnogr&aacute;ficos sobre la salud en Barranquilla, uno se puede preguntar: &iquest;Qu&eacute; tanto ha cambiado la historia sanitaria de la ciudad desde 1965 en relaci&oacute;n con los factores coyunturales se&ntilde;alados en esta investigaci&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo est&aacute;n las regulaciones sobre el ejercicio ilegal de la profesi&oacute;n m&eacute;dica y la proliferaci&oacute;n de <i>panaceas </i>post-modernas, con su parafernalia pseudocient&iacute;fica?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><b>Yidy P&aacute;ez Casadiegos, MD.</b>    <br>   <b>Profesor de Historia Social de la Medicina Universidad del Norte</b></p> <hr>     <p><a href="#s1" name="1"><sup>1</sup></a> Los autores en el ep&iacute;logo, afirman su prop&oacute;sito de &quot;hacer una historia de Barranquilla vista desde la medicina&quot;. Solano y Quevedo. <i>La medicina en Barranquilla</i>p. 373</p>     <p><a href="#s2" name="2"><sup>2</sup></a> Cf. QUEVEDO, Emilio (ed.). <i>Historia social de la ciencia en Colombia. T. I. Fundamentos te&oacute;rico-metodol&oacute;gicos. </i>Bogot&aacute;. Colciencias, 1993; <i>T. VII. Medicina (1). Institucionalizaci&oacute;n de la medicina en Colombia 1492-1860: Antecedentes de un proceso. </i>Bogot&aacute;. Colciencias, 1993 e <i>Historia social de la ciencia en Colombia. T. VIII. Medicina (2). La institucionalizaci&oacute;n de la medicina en Colombia. </i>Bogot&aacute;: Colciencias, 1993</p>     <p><a href="#s3" name="3"><sup>3</sup></a> As&iacute; lo afirma F. Cohen, sobre estudios tan importantes y de tanta 'popularidad' acad&eacute;mica, como los de Kuhn: &quot;Kuhn left the life sciences entirely out of his account&quot;. COHEN, Floris. <i>The scientific revolution: A historiographical inquiry. </i>Chicago: Chicago University Press, 1994, p. 132</p>     <p><a href="#s4" name="4"><sup>4</sup></a> Uso aqu&iacute; la palabra <i>gram&aacute;tica </i>como tax&oacute;n hermen&eacute;utico (binario, ternario, universalizante, etc.) en el sentido que le dio G. Baumann: &quot;estructuras cognitivas compartidas socialmente.&quot; BAUMANN, Gerd &amp; Andr&eacute; Gingrich (eds). <i>Grammars of Identity/Alterity. A Structural Approach. </i>Bergbabn Books, 2004, pp. 18-50</p>     <p><a href="#s5" name="5"><sup>5</sup></a> Cf. Como fuente ya can&oacute;nica de <i>continuismo: </i>DUHEM, P. <i>Le syst&egrave;me du monde; histoire des doctrines cosmologiques de Platon &agrave; Copernic. </i>Paris: A. Hermann, 1.913; de <i>discontinu&iacute;smo: </i>KOYRE, A. <i>&Eacute;tudes galil&eacute;ennes, </i>Paris: Hermann, 1939. Para una revisi&oacute;n erudita de esta taxonom&iacute;a hist&oacute;rico-epist&eacute;mica, Cf. COHEN, Floris. <i>The scientific revolution..., </i>op. cit., pp. 25-90</p>     <p><a href="#s6" name="6"><sup>6</sup></a> Cf. FRENCH, Roger. <i>Medicine before science. The Business of Medicine from the Middle Ages to the Enlightenment. </i>Cambridge, UK: Cambridge University Press, 2003, p. 128</p>     <p><a href="#s7" name="7"><sup>7</sup></a> &quot;Introducir el lenguaje en esa penumbra en la cual la mirada no tiene ya palabras.&quot; FOUCAULT, Michel. <i>El nacimiento de la cl&iacute;nica. </i>M&eacute;xico: F.C.E, 1989 (1966), p. 241</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#s8" name="8"><sup>8</sup></a> FOUCAULT, M. <i>El nacimiento de la cl&iacute;nica, </i>op. Cit.</p>     <p><a href="#s9" name="9"><sup>9</sup></a> KUHN, T. <i>La revoluci&oacute;n copernicana. </i>2 Vols. Madrid: Hyspamerica, 1.978 (1.957) y La estructura de las revoluciones cient&iacute;ficas. Bogot&aacute;: F.C.E, 1.996, (1.962)</p>     <p><a href="#s10" name="10"><sup>10</sup></a> Cf. LAIN, Pedro. Historia de la medicina. Barcelona: Salvat, pp. 464-467. Para un enfoque historico nacional de estas tres mentalidades, Cf., MIRANDA, Nestor et al. Historia Social de la ciencia en Colombia. T. VIII. Medicina (2). Bogota: Colciencias, pp. 90-94</p>     <p><a href="#s11" name="11"><sup>11</sup></a> Cf. Neijing Suwen, Chap. 2: &quot;The art of life thorough the four seasons&quot;. In: MAOSHING, Ni. <i>The Yellow Emperor's Classic of Medicine (the Neijing Suwen). </i>Boston/London: Shambhala Publising, 1995, <sup>pp.5-7</sup></p>     <p><a href="#s12" name="12"><sup>12</sup></a> Cf. <i>Caraka Samhita. </i>SHARMA, Ram Karan &amp; Vaidya Bhagwan Dash (trans.) 7 Vols. Varanasi (India): Choukhamba Sanskrit Series Office. Vol. II, 2005, Caraka vimana 3: 6-7, pp. 142-145</p>     <p><a href="#s13" name="13"><sup>13</sup></a> <i>Tratados hipocr&aacute;ticos: </i>Sobre aires, aguas y lugares, 1, Sobre los Flatos, 5-6; Sobre la naturaleza del hombre, 9; Sobre los Humores, 12, Sobre las Afecciones Internas, 45.2; Sobre la dieta, 2.37, 38, 48; Sobre los Epidemias I y III. Cf. <i>Tratados hipocr&aacute;ticos. Obra completa. </i>VIII Vols. Madrid: Gredos: 1990-1993. La palabra griega <i>\iiao\na (miasma), </i>pas&oacute; de tener un sentido hier&aacute;tico-lustral (como en la otra plaga coet&aacute;nea en Tebas, descrita por S&oacute;focles en el Edipo Rey, 96-98, o A&uacute;|aa <i>&#91;lyma&#93;, </i>como en la peste del Canto I de la Iliada), a una naturalizaci&oacute;n de tipo t&eacute;cnico en el Corpus Hippocraticum (algo similar sucedi&oacute; con la palabra <i>ait&iacute;a, </i>en la palabra compuesta <i>etiolog&iacute;a); </i>en la filosof&iacute;a griega: Plat&oacute;n (Gorgias 45 le, Leyes 744a, 747d-e), Arist&oacute;teles (Pol&iacute;tica 1330a-b)</p>     <p><a href="#s14" name="14"><sup>14</sup></a> Cf. VITRUVIO, Marco. <i>Los diez libros de Arquitectura. </i>Madrid: Editorial Alianza, 2009, I. IV. I (&quot;De la elecci&oacute;n de parajes sanos&quot;); BATOUTAH, Ibn. <i>Voyages d'Ibn Batoutah. </i>4 Vols. Texte arabe, accompagn&eacute; d' une traduction par C. Defr&eacute;nery. Vol. 4. Paris, 1858, p. 319 ss; &quot;Breve Chronicon clerici anonymi<i>&quot;, Recueil des Chroniques de Flandes, </i>Vol. III, p. 14 (cit. por ZIEGLER, Philip. <i>The black death. </i>London: Penguin Books, 1998, p. 14)</p>     <p><a href="#s15" name="15"><sup>15</sup></a> TUCIDIDES. <i>Historia de la guerra del Peloponeso. </i>Madrid: Alianza, 1989, II. 47, p. 133</p>     <p><a href="#s16" name="16"><sup>16</sup></a> M&eacute;dico distinguido seguidor de Chomel (dentro de la misma concepci&oacute;n anatomo-cl&iacute;nica). Cf. CHOMEL, Auguste F. <i>De l'existence de fi&egrave;vres. </i>Paris, 1820 y <i>Des fi&egrave;vres et des maladies pestilentielles. </i>Paris, 1821</p>     <p><a href="#s17" name="17"><sup>17</sup></a> La noci&oacute;n de <i>contagio </i>es <i>moderna, </i>y algunos autores la remiten a FRACASTORO. <i>De contagione et contagiosis morbis et curatione, </i>1.546. Un buen resumen sobre el debate entre las etiologias <i>infecciosas </i>y <i>contagiosas, </i>que pone en consideraci&oacute;n un contexto ideol&oacute;gico, es el art&iacute;culo escrito por el profesor Delaporte: &quot;Contagion et intection&quot; en: LECOURT, Dominique (ed.). Dictionnaire de la pens&eacute;e m&eacute;dicale. Paris: Presses Universitaires de Frances, 2004, pp. 283-287</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#s18" name="18"><sup>18</sup></a> SOLANO y QUEVEDO, op. cit. p. 53</p>     <p><a href="#s17-1" name="17-1"><sup>17</sup></a> Cf. KOCH, Tom and Kenneth Denike. Crediting his critics' concerns: Remaking John Snow's map of Broad Street cholera, 1854. <i>Social Science &amp; Medicine, </i>Vol. 69, No. 8, 2009, pp. 1246-1251</p>     <p><a href="#s19" name="19"><sup>19</sup></a> SOLANO y QUEVEDO, op. cit. p. 53</p>     <p><a href="#s20" name="20"><sup>20</sup></a> Cf. Ib&iacute;dem, pp. 55-56</p>     <p><a href="#s21" name="21"><sup>21</sup></a> Ib&iacute;dem, p. 41</p>     <p><a href="#s22" name="22"><sup>22</sup></a> Sin embargo, a pesar del loable servicio prestado a la comunidad y de la dedicaci&oacute;n de sus m&eacute;dicos, las crisis econ&oacute;micas de la instituci&oacute;n se van repetir decenio tras decenio. Para la d&eacute;cada de los 80s, cuando este servidor comenzaba las pr&aacute;cticas cl&iacute;nicas en dicho Hospital, la situaci&oacute;n econ&oacute;mica era cr&iacute;tica, hasta el punto de que las pacientes de maternidad deb&iacute;an traer el material de sutura y los guantes para la atenci&oacute;n del parto.</p>     <p><a href="#s23" name="23"><sup>23</sup></a> Recordamos que para la d&eacute;cada de los 20s la cubertura era cerca del 40% de la zona del Prado, y que hasta los 60s, los populosos barrios de invasi&oacute;n no ten&iacute;an acceso al agua potable. Como se&ntilde;alan los autores, estos datos contrastan con el benepl&aacute;cito de la dirigencia de la ciudad por las gestiones de los banqueros de Chicago. Cf. la investigaci&oacute;n del m&eacute;dico salubrista BILBAO, Jorge. &quot;Agua y mortalidad infantil en Barranquilla 1920-1940, del imaginario social a la realidad emp&iacute;rica. Una mirada desde la historia y la salud p&uacute;blica.&quot; <i>Salud Uninorte,</i> Vol 25, No. 1, pp. 33-46</p>     <p><a href="#s24" name="24"><sup>24</sup></a> PRADOS, Manuel. Aguas potables en algunas localidades del departamento de Bol&iacute;var. En: Anales de la Academia Nacional de Medicina. Trabajos presentados al Primer Congreso M&eacute;dico de Colombia. Tomo I. Bogot&aacute;: Imprenta de la Luz: 91-98 (cit. por Solano y Quevedo, op. Cit., p. 97</p>     <p><a href="#s25" name="25"><sup>25</sup></a> Ib&iacute;dem, p. 86</p>     <p><a href="#s26" name="26"><sup>26</sup></a> Ib&iacute;dem, p. 100</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#s27" name="27"><sup>27</sup></a> Ib&iacute;dem, pp. 108-109</p>     <p><a href="#s28" name="27"><sup>28</sup></a> Ib&iacute;dem, p. 109</p>     <p><a href="#s29" name="29"><sup>29</sup></a> Ib&iacute;dem, pp. 113-114</p>     <p><a href="#s30" name="30"><sup>30</sup></a> Ib&iacute;dem, p. 181. El clima calido, y sobre todo el valle del r&iacute;o Magdalena, habia sido sometido ideol&oacute;gicamente a un determinismo clim&aacute;tico malsano por el imaginario europeo, sino que hab&iacute;a sido empleado tambi&eacute;n por cient&iacute;ficos criollos como Francisco Jos&eacute; de Caldas y el m&eacute;dico Antonio Vargas Reyes, para explicar los <i>miasmas </i>de las &quot;fiebres perniciosas&quot; de la ribera del r&iacute;o Magdalena y su influencia en el <i>atrazo </i>de la regi&oacute;n (Curiosamente, Vargas Reyes sigue las orientaciones de un alumno de F. Chomel, a quien en el debate sobre las &quot;fiebres perniciosas en Barranquilla, el home&oacute;pata Gabriel de Ujueta). Cf. el interesante art&iacute;culo: Las 'fiebres del Magdalena': medicina y sociedad en la construcci&oacute;n de una noci&oacute;n m&eacute;dica colombiana, 1859-1886. <i>Historia, Ciencias, Sa&uacute;de - Manguinhos, </i>Rio de Janeiro, Vol. 14, No. ,1, 2007, pp. 67-71</p>     <p><a href="#s31" name="31"><sup>31</sup></a> Ib&iacute;dem</p>     <p><a href="#s32" name="32"><sup>32</sup></a> Ib&iacute;dem, p. 198</p>     <p><a href="#s33" name="33"><sup>33</sup></a> Ibidem, p. 259</p>     <p><a href="#s34" name="34"><sup>34</sup></a> Ibidem, p. 321</p>     <p><a href="#s35" name="35"><sup>35</sup></a> MENDOZA, C&eacute;sar. Barranquilla durante el Frente Nacional, 1948-1974. En: LLINAS, Juan Pablo &amp; ZAMBRANO, Rodolfo. Historia general de Barranquilla. Barranquilla: Publicaciones de la Academia de Historia de Barranquilla, 1997, 119-113 (cit. por Solano y Quevedo, op. Cit., p. 321</p> </font>      ]]></body>
</article>
