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<journal-title><![CDATA[Memorias: Revista Digital de Historia y Arqueología desde el Caribe]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Aproximación al período colonial del Archipiélago de Las Perlas, Panamá: an approach]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Colonial Period at the Pearl Islands, Panama]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The aim of this report is to expose the results obtained in a research based on the recompilation, systematization and preliminary analysis of the colonial documents founded at the Archivo General de Indias (Seville) about the Pearl Islands (Panama). Two principal contexts are described: one of them, related with the moment of Spaniards arrival to the archipelago, and the other one, related with the historical process experimented by the islands until the Latin American's colonies emancipation. During this second context it is proposed a construction of seven units of time (periods). The relevance of an historical approach resides in the necessity of understanding the heritage as another possible resource. During the recent years it has become important the studies related to the social and environmental impact of this geographical unit as a potential turistical-residential destiny.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2"> <font size="4">    <p align="center"><b>Aproximaci&oacute;n al per&iacute;odo colonial del Archipi&eacute;lago    <br> de Las Perlas, Panam&aacute;</b><a name="n1"></a><a href="#n_1"><sup>1</sup></a></b></p></font> <font size="3">    <p align="center">Colonial Period at the Pearl Islands,    <br> Panama: an approach</p></font>     <p><b>Mar&iacute;a Eugenia Mellado<a name="n2"></a><a href="#n_2"><sup>2</sup></a></b></p>  <hr>      <p><b>Resumen</b></p>     <p>Este trabajo presenta los resultados alcanzados en una investigaci&oacute;n realizada en el Archivo General de Indias de Sevilla, en materia de recopilaci&oacute;n, sistematizaci&oacute;n y an&aacute;lisis preliminar de documentos existentes y accesibles del per&iacute;odo colonial para el Archipi&eacute;lago de Las Perlas (Panam&aacute;). Se describen dos contextos de referencia, por un lado el momento del descubrimiento y llegada de los espa&ntilde;oles al archipi&eacute;lago, y por el otro, el devenir hist&oacute;rico de las islas hasta el momento de emancipaci&oacute;n de las colonias americanas. Durante este segundo contexto se propone una periodificaci&oacute;n, constituida por siete unidades temporales con base en hechos significativos para la historia de las poblaciones del conjunto de islas. Dada la relevancia de este punto geogr&aacute;fico en los &uacute;ltimos a&ntilde;os como potencial destino tur&iacute;stico-residencial, la profundizaci&oacute;n hist&oacute;rica en los estudios de impacto socio ambiental se vuelve necesaria como parte del conocimiento del patrimonio como otro posible recurso de la zona.</p>     <p><b>Palabras clave: </b>Panam&aacute;, Archipi&eacute;lago Las Perlas, per&iacute;odo colonial, Archivo General de Indias.</p> <hr>     <p><b>Abstract</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>The aim of this report is to expose the results obtained in a research based on the recompilation, systematization and preliminary analysis of the colonial documents founded at the Archivo General de Indias (Seville) about the Pearl Islands (Panama). Two principal contexts are described: one of them, related with the moment of Spaniards arrival to the archipelago, and the other one, related with the historical process experimented by the islands until the Latin American's colonies emancipation. During this second context it is proposed a construction of seven units of time (periods). The relevance of an historical approach resides in the necessity of understanding the heritage as another possible resource. During the recent years it has become important the studies related to the social and environmental impact of this geographical unit as a potential turistical-residential destiny.</p>     <p><b>Keywords: </b>Panama, Pearl Islands, Colonial Period, Archivo General de Indias.</p>  <hr>     <p><b>Introducci&oacute;n: aproximaci&oacute;n al trabajo de archivo y construcci&oacute;n del corpus</b></p>     <p>En este informe, de car&aacute;cter b&aacute;sicamente introductorio, exploratorio y descriptivo, se presentar&aacute;n los resultados obtenidos de la investigaci&oacute;n documental llevada a cabo en el Archivo General de Indias de Sevilla (AGI), Espa&ntilde;a, durante los meses de junio y julio de 2010. Dicha investigaci&oacute;n se focaliz&oacute; en la recopilaci&oacute;n, sistematizaci&oacute;n y an&aacute;lisis preliminar de los documentos existentes y accesibles del periodo colonial para el Archipi&eacute;lago de Las Perlas (ALP), en la Bah&iacute;a de Panam&aacute;. Esta regi&oacute;n ha venido experimentando un creciente protagonismo debido al auge de proyectos tur&iacute;stico-residenciales hace poco m&aacute;s de una d&eacute;cada. La investigaci&oacute;n en las distintas disciplinas (sociales y naturales) se ha visto de esta manera notablemente enriquecida. En esta l&iacute;nea, la promoci&oacute;n de la investigaci&oacute;n de archivo para el conocimiento del patrimonio hist&oacute;rico-documental tambi&eacute;n ha cobrado gran relevancia. El patrimonio (bajo todas sus manifestaciones posibles) como potencial recurso a desarrollar asociado al fen&oacute;meno del turismo, se ha convertido en este sentido en un discurso dominante.<a name="n3"></a><a href="#n_3"><sup>3</sup></a></p>     <p>Retomando con el trabajo en cuesti&oacute;n, &eacute;ste tuvo como objetivo identificar, seleccionar y organizar sistem&aacute;ticamente el material bibliogr&aacute;fico documentado y reconocer su potencial hist&oacute;rico en cuanto al aporte que &eacute;ste brindar&aacute; a la reconstrucci&oacute;n de las historias escritas de dichas islas<a name="n4"></a><a href="#n_4"><sup>4</sup></a>. Se delimitaron, a groso modo, dos grandes contextos de referencia en cuanto a las condiciones de producci&oacute;n de los documentos, entendidos como discursos.<a name="n5"></a><a href="#n_5"><sup>5</sup></a>Por un lado, los relatos de cronistas, expresados en lo que se denomin&oacute; &quot;contexto de descubrimiento y llegada&quot;; por el otro, los archivos propiamente del AGI, reunidos en el llamado &quot;devenir hist&oacute;rico&quot; (segundo contexto de referencia). Es sobre este segundo contexto, a partir de las fichas oficiales de cada documento (elaboradas por el mismo AGI) y algunos esbozos de transcripciones que se lograron hacer, que se intenta proponer algunos lineamientos para la construcci&oacute;n de una secuencia cronol&oacute;gica para el per&iacute;odo colonial de las islas: actores, caracter&iacute;sticas, en el contexto local y en el contexto nacional-internacional.</p>     <p>Se trabaj&oacute; con fuentes escritas documentadas para el per&iacute;odo comprendido entre los siglos diecis&eacute;is y dieciocho. Para la sistematizaci&oacute;n de dicha documentaci&oacute;n, se elabor&oacute; un corpus de informaci&oacute;n siguiendo criterios cronol&oacute;gicos y de afinidad tem&aacute;tica a los intereses del proyecto. Para su confecci&oacute;n, se efectuaron distintas estrategias de b&uacute;squeda tanto inform&aacute;tica, a partir de la informaci&oacute;n digitalizada en la p&aacute;gina PARES (Portal de Archivos Espa&ntilde;oles: <u><a href="http://pares.mcu.es/">http://pares.mcu.es/</a></u>) como de archivo, de manera personal en el AGI.</p>     <p>El trabajo qued&oacute; centrado principalmente en las secciones primera (Patronato) y quinta (Gobierno, m&aacute;s espec&iacute;ficamente en la llamada Audiencia de Panam&aacute;<a name="n6"></a><a href="#n_6"><sup>6</sup></a>). Se logr&oacute; reunir un total de 342 documentos: entre ellos, 211 fueron hallados en formato digital; 86 fueron consultados en el archivo (entre legajos f&iacute;sicos y documentos en soporte microfilm), encargando a domicilio en la mayor&iacute;a de ellos sus respectivas copias (legajos PANAMA,46; PANAMA,95; PANAMA,96; PANAMA,99; PANAMA,324 a PANAMA,338; CONTADURIA,1463; CONTADURIA,1487A Y B, LIMA,662); 29 se hallan trascriptos (algunos de ellos fueron incorporados tambi&eacute;n en su versi&oacute;n original) en el libro de Jopling (1994) <i>Indios y negros en Panam&aacute; en los Siglos XVIy XVII. Selecciones de los documentos del Archivo General de Indias; </i>finalmente, 6 mapas y 10 ilustraciones (ingenios vinculados posiblemente al buceo de perlas y algunas estampas) que fueron solicitados sean subidos a la p&aacute;gina del PARES (ya que s&oacute;lo se pueden visualizar desde el mismo AGI). Tambi&eacute;n se consultaron fuentes originales como los llamados Cronistas de Indias.</p>     <p>Entre los documentos reunidos y analizados, se cuenta con: reales &oacute;rdenes, memoriales, nombramientos, adelantamientos, agradecimientos, descubrimientos, t&iacute;tulos, mercedes, franquezas, indemnizaciones, reales c&eacute;dulas y provisiones, licencias, posesiones, restituciones, sentencias, tierras dadas, respuestas, testamentos, justicia, salarios, recomendaciones, tributos, concesiones, tasaciones, m&eacute;ritos y servicios, facultades, aposentos, consultas, peticiones, avisos, desalojos, sentencias, resguardos, noticias, castigos, entre otros. El m&aacute;s temprano data del a&ntilde;o 1503, y pese a que para esa fecha a&uacute;n no se hab&iacute;an descubierto las islas (si se tiene en cuenta que las primeras noticias se reciben para el a&ntilde;o 1513, con el descubrimiento del Mar del Sur por el adelantado Vasco N&uacute;&ntilde;ez de Balboa), como el tema de la extracci&oacute;n de perlas ya se hab&iacute;a empezado a desarrollar del lado del Caribe (como en las islas de Cubagua, actualmente territorio de la Rep&uacute;blica de Venezuela) existen entonces regulaciones en cuanto al tema, las cuales una vez se descubre el potencial del ALP pasa a afectarlo autom&aacute;ticamente. Los &uacute;ltimos documentos que conciernen al archipi&eacute;lago se encontraron ya para fines del siglo dieciocho y principios del diecinueve, considerado como un momento de crisis en la mayor&iacute;a de las colonias espa&ntilde;olas en Am&eacute;rica.<a name="n7"></a><a href="#n_7"><sup>7</sup></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/memor/n19/n19a07f1.jpg"></p>     <p><b>Contexto de descubrimiento y llegada</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los escritos hallados que detallan informaci&oacute;n sobre este momento para el Archipi&eacute;lago de Las Perlas corresponden pr&aacute;cticamente en su totalidad a cronistas del momento de la colonia (Cronistas de Indias). Se trata de descripciones y apreciaciones que deben ser le&iacute;das teniendo en cuenta el contexto y el esp&iacute;ritu de la &eacute;poca.<a name="n8"></a><a href="#n_8"><sup>8</sup></a> Si bien encontramos que cada uno de estos cronistas dedica la mayor parte de su obra a lugares geogr&aacute;ficos determinados, de todos modos, resulta productivo revisar sus escritos detenidamente ya que en muchos casos pueden estar haciendo alusi&oacute;n de forma indirecta a otros lugares de inter&eacute;s. Tal es el caso de los escritos de Pedro Cieza de Le&oacute;n quien relata sobre el viaje hacia el Per&uacute; teniendo en cuenta que la salida de las naves se realiza desde la costa pac&iacute;fica paname&ntilde;a (1553):</p>     <p><i>    <blockquote>&quot;Saliendo de Panam&aacute;, los navios van a reconocer las islas que llaman de las Perlas, las cuales est&aacute;n en ocho grados escasos a la parte sur. Ser&aacute;n estas islas hasta veinticinco o treinta, pegadas a una que es la mayor de todas. Sol&iacute;an ser pobladas de naturales, mas en este tiempo ya no hay ninguno. Los que son se&ntilde;ores dellas tienen negros y indios de Nicaragua y Cubagua, que les guardan los ganados y siembran las sementeras, porque son f&eacute;rtiles. Sin esto se han sacado gran cantidad de perlas ricas, por lo cual les qued&oacute; el nombre de islas de las Perlas. Destas islas van a reconocer a la punta de Carachine, que est&aacute; dellas diez leguas noruestesueste con la isla Grande &quot;<a name="n9"></a><a href="#n_9"><sup>9</sup></a></blockquote></i></p>     <p>Es necesario aclarar que para el momento del descubrimiento del Per&uacute; (1525) y d&eacute;cadas siguientes a ello, Panam&aacute; resultaba un paso obligado en el tr&aacute;nsito de los asuntos coloniales de la m&aacute;s diversa &iacute;ndole, tanto por su costa atl&aacute;ntica como por su costa pac&iacute;fica. El testimonio de Cieza de Le&oacute;n quiz&aacute;s no tiene su importancia en la cantidad de l&iacute;neas sobre el asunto sino en las apreciaciones que &eacute;l hace desde el punto de vista que pueden ligarse a otros hechos como por ejemplo que ya para esa &eacute;poca la presencia de ind&iacute;genas aut&oacute;ctonos en el ALP era cr&iacute;tica<a name="n10"></a><a href="#n_10"><sup>10</sup></a>.</p>     <p>Otro autor que tampoco se lo suele asociar directamente con las cr&oacute;nicas de Panam&aacute; (o en aquel tiempo denominada Tierra Firme o Castilla del Oro o Castilla Aur&iacute;fera a partir de 1514 con las instrucciones dadas a Pedrarias por el Rey) es el caso del Fray Bartolom&eacute; de las Casas, conocido como obispo de Chiapas (M&eacute;xico). En sus tomos de <i>Historia de las Indias </i>(los cuales comenz&oacute; su redacci&oacute;n para el a&ntilde;o 1521) narra con minucioso detalle no s&oacute;lo los sucesos previos a la llegada de los primeros espa&ntilde;oles al ALP (como ser el descubrimiento del Mar del Sur para 1513 y los conflictos internos de la Corona entre Vasco N&uacute;&ntilde;ez y Pedrarias, entre otros) sino tambi&eacute;n el primer contacto que se dio entre Gaspar de Morales y Francisco Pizarro junto a sus tropas con los ind&iacute;genas que habitaban una isla vecina (no especifica cu&aacute;l) a la isla del Rey, en ese entonces conocida como Isla Rica. Este suceso es necesario recalcar que ha sido calificado posteriormente como uno de los protagonistas de los or&iacute;genes y fuentes generadoras y de difusi&oacute;n de la leyenda negra espa&ntilde;ola en Am&eacute;rica<a name="n11"></a><a href="#n_11"><sup>11</sup></a>:</p>     <p><i>    <blockquote>&quot;Por grande ventura, finalmente, aportaron a la ma&ntilde;ana todos a una de las islas, que son muchas, lo cual tuvieron por milagro que Dios hac&iacute;a por ellos, como por personas que tanto le serv&iacute;an andar en aquellos pasos santos. Hallaron la gente della toda en solemnes fiestas ocupada, y porque ten&iacute;an de costumbre, cuando aquellas fiestas celebraban, estar todas las mujeres sin verse con los maridos apartadas, y los maridos lo mismo sin ellas a otra parte, y los espa&ntilde;oles llegaron por la tarde donde ellas estaban, no hicieron menos que tomarlas todas cautivarlas y atarlas. H&aacute;cese mandado a los maridos, lo cuales, como leones bravos, vienen con sus varas tostadas, porque no tienen flechas, y dan en los espa&ntilde;oles muy de presto y dellos hicieron algunos, pero no les hicieron heridas de lombardas. Sueltan el perro que llevaban y va a los indios y en ellos hace terrible estrago; huyen los tristes asombrados del tal g&eacute;nero de armas, y aunque muchos murieron y pensaban morir, pero por la rabia de ver llevar a sus mujeres e hijas, tornaron a ir tras los espa&ntilde;oles, tirando varas, por librarlas; ninguna cosa les aprovech&oacute; sino morir de los que restaban.'&quot;<a name="n12"></a><a href="#n_12"><sup>12</sup></a></blockquote></i></p>     <p>Esta descripci&oacute;n ser&aacute; retomada luego por otros cronistas quienes tendr&aacute;n sus propias apreciaciones de los hechos. Tal es el caso de Antonio de Herrera (nombrado cronista mayor de Indias en 1596), que para principios del siglo XVII publica <i>Historia general de los hechos de los castellanos en las islas y Tierra Firme del mar Oc&eacute;ano, </i>o de Mart&iacute;n Fern&aacute;ndez De Navarrete (1829) en: <i>Colecci&oacute;n de los viages (sic) y descubrimientos que hicieron por mar los espa&ntilde;oles desde fines del siglo XV </i>donde son recopilados escritos tanto de Las Casas como de otros cronistas de la &eacute;poca.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/memor/n19/n19a07f2.jpg"></p>     <p>Sin duda, los autores m&aacute;s destacados y que han brindado mayor aporte a los fines de esta investigaci&oacute;n han sido los cronistas Pedro M&aacute;rtir de Angler&iacute;a, Gonzalo Fern&aacute;ndez de Oviedo y Pascual de Andagoya (pese a que en muchas ocasiones la informaci&oacute;n se presente en forma redundante y repetitiva, incluso en comparaci&oacute;n con la de Las Casas). El caso de Vasco N&uacute;&ntilde;ez de Balboa, aunque a manera de excepci&oacute;n, tambi&eacute;n podr&iacute;a entrar en esta categor&iacute;a. Pese a no ser estrictamente un cronista, sus escritos o cartas al Rey, m&aacute;s que nada vinculados al descubrimiento del mar del Sur y al haber sido el primero en divisar el ALP, se vuelven un antecedente b&aacute;sico gracias a las descripciones que brinda sobre el tema a partir de lo que le cuentan otros ind&iacute;genas (caciques). Esto resulta muy valioso para lograr entender relaciones e interacciones que pose&iacute;an los grupos ind&iacute;genas previamente y durante la llegada de los espa&ntilde;oles al continente. Balboa relata:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>    <blockquote>&quot;(...) Dicen que a casa de este cacique Comogre vienen indios de la otra mar en canoas por un r&iacute;o que llegan a casa del cacique Comogre, y traen oro de minas por fundir en muy gordos granos y mucho: el rescate que les dan por el oro es ropa de algod&oacute;n y indios e indias hermosas: no los comen como la gente de hacia el r&iacute;o grande: dicen que es muy buena gente, de buena conversaci&oacute;n la de la otra costa: d&iacute;cenme que la otra mar es muy muy buena para navegar en canoas, porque est&aacute; muy mansa a la continua, que nunca anda brava como la mar de esta banda seg&uacute;n los indios dicen: yo creo que en aquella mar hay muchas islas, dicen que hay muchas perlas en mucha cantidad, muy gordas, y que tienen cestas dellas los caciques, y que tambi&eacute;n las tienen todos los indios e indias generalmente (...) &quot;<a name="n13"></a><a href="#n_13"><sup>13</sup></a></blockquote></i></p>     <p>Pedro M&aacute;rtir de Angler&iacute;a es considerado oficialmente el primer &quot;Cronista de Indias&quot; por parte de la Corona. Su obra m&aacute;s destacada, <i>D&eacute;cadas de Orbe Novo </i>(D&eacute;cadas del Nuevo Mundo) de principios del siglo XVI posee muchas cr&iacute;ticas por el hecho de no haber sido un testigo &quot;directo&quot; de los hechos, pero su valor como documento hist&oacute;rico de referencia obligada es innegable. En su <i>D&eacute;cada tercera, </i>cap&iacute;tulo I narra:</p>     <p><i>    <blockquote>&quot;&quot;&#91;Primeras noticias de la isla Rica&#93; Sin embargo, uno y otro cacique &#91;Tumaco y Chiapes&#93; les enteraron de que hay en aquella ensenada una isla, mayor que las dem&aacute;s, sujeta toda ella a un rey poderoso, el cual, en las temporadas que el mar esta tranquilo, pasa a las tierras de ellos con gran flota de colchas y hace presa de todo lo que encuentra. Esta isla dista de esta playa unas veinte millas, y se ven sus promontorios desde los cerros altos del continente. Se cuenta que all&iacute; se cr&iacute;an conchas tan grandes como un quitasol, de las cuales se sacan perlas, que son el coraz&oacute;n de las conchas, mayores que una haba, y a veces mas que una aceituna, y tales que Cleopatra habr&iacute;a podido codiciarlas.&quot;<a name="n14"></a><a href="#n_14"><sup>14</sup></a></blockquote></i></p>     <p>Respecto a la llegada en s&iacute; de los espa&ntilde;oles a las islas y el primer contacto que establecieron, narra:</p>     <blockquote>    <p><i>&quot;&#91;Al otro lado del istmo: la isla Rica&#93; Habiendo llegado el gobernador Pedro Arias, fue encargado por Gaspar Morales de ir a la isla Rica. Se encamin&oacute; a las tierras de Chiapes, a quien otros llaman Chiapeyo, y de Tumaco, caciques de Sur, que Vasco hab&iacute;a dejado amigos. Los nuestros fueron recibidos amorosa y magn&iacute;ficamente. Prepararon una armada para pasar a la isla. Ll&aacute;menla isla Rica, y no Margarita, aunque abunda en perlas </i>(.<i>..</i>)<i>. Sesenta hombres armados llev&oacute; Gaspar a la isla; no pudo llevar m&aacute;s porque eran peque&ntilde;as las embarcaciones, que ellos llaman colchas.</i></p>     <p>&#91;Hostilidades&#93; <i>El reyezuelo sali&oacute; al encuentro de los nuestros en feroz y horrible actitud: su nombre no lo he sabido; se present&oacute; amenazador, con gran acompa&ntilde;amiento de familiares suyos armados. Como se&ntilde;al de pelear comenzaron a gritar: Guazz&aacute;guara, y al mismo tiempo vibraron sus armas arrojadizas; &eacute;stos no pelean con arcos (...). Vencieron los nuestros, juntamente con los de Chiapes y Tumaco, enemigos del cacique de la isla, porque le atacaron de improviso (...)</i>.</p>     <p><i>Abandon&oacute; las armas el cacique, fue en busca de los nuestros y los llev&oacute; a su palacio. Cuentan que lo tiene maravillosamente adornado y verdaderamente regio. Apenas entrados los nuestros en la real morada, les regal&oacute; un canasto elaborado con sumo arte y lleno de perlas.</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>La suma de perlas fue de ciento diez libras de a ocho onzas. Se puso muy contento con algunas cosas nuestras que le dieron, como sartas de cristal, espejos y cascabeles de lat&oacute;n, y por acaso alguna segur de hierro, que ellos estiman m&aacute;s que montones de oro.</i></p>     <p><i>Alegre, pues, y contento de tener comercio con los nuestros, tomando de la mano al capit&aacute;n y a los principales, los llev&oacute; a una torre alta del palacio, desde la cual se pod&iacute;a ver todo el mar, y volviendo los ojos alrededor les dijo: &quot;ved ah&iacute; abierto un mar sin fin, que el sol no lo termina&quot;; y primero extendi&oacute; su diestra al Oriente, y volviendo despu&eacute;s al Mediod&iacute;a y al Occidente, indicaba que hab&iacute;a territorios inmensos, de los cuales se ve&iacute;an las vastas moles de sus grandes monta&ntilde;as. Recogi&eacute;ndose despu&eacute;s m&aacute;s cerca, dijo: &quot;Ved ah&iacute;, a la derecha e izquierda, islas colaterales de este mi palacio y obedientes a mi imperio: todas son excelentes, todas dichosas, si vosotros dais este nombre a las tierras que abundan en oro y perlas. De oro tenemos poca abundancia, pero de perlas est&aacute;n llenas todas las costas profundas de todas las islas que veis. Os dar&eacute; cuantas apetezcais con tal que persevereis en la amistad que habeis pactado conmigo. Yo me gozare y me deleitare mas en vuestros productos que no en las perlas, y asi no dudeis de que yo me haya de apartar de vuestro trato&quot;. Estas y otras muchas cosas semejantes trataron entre si.</i></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/memor/n19/n19a07f3.jpg"></p>     <p><i>&#91;Pacto con el cacique; tributo de perlas&#93; Queriendo ya los nuestros regresar de all&iacute;, pactaron que todos los a&ntilde;os preparar&iacute;an ochocientas onzas de perlas para d&aacute;rselas al gran Rey de Castilla. &Eacute;l acogi&oacute; gustoso la petici&oacute;n, y no le dio gran importancia, ni pens&oacute; que con eso se hab&iacute;a hecho tributario. Hay en la tierra de este cacique tal abundancia de ciervos y conejos, que desde su casa pod&iacute;an los nuestros cazar a flechazos cuantos quer&iacute;an (...).</i></p>     <p><i>Este cacique, Beat&iacute;simo Padre, se ha bautizado con toda su gente: se han agregado, pues, a vuestos reba&ntilde;os estas ovejas con su pastor; por el nombre del Gobernador, quiso llamarse Pedro Arias; amistosamente se vieron y m&aacute;s amistosamente se separaron. Para que los nuestros volvieran al continente con m&aacute;s comodidad, les ayud&oacute; con las colchas de sus astilleros, esto es, con las canoas unil&iacute;gneas fabricadas a usanza de los dem&aacute;s y acompa&ntilde;&oacute; a los nuestros hasta la playa.&quot;<a name="n15"></a><a href="#n_15"><sup>15</sup></a></i></p></blockquote>     <p>Por otro lado se encuentra Gonzalo Fern&aacute;ndez de Oviedo, testigo directo y protagonista de diversas misiones en el &quot;Nuevo Mundo&quot; (de hecho se sabe que fue &eacute;l quien estuvo en el Dari&eacute;n en 1514 en la gran flota de Pedrarias en la calidad de escribano). Su obra consiste en varios tomos (el n&uacute;mero depende de la edici&oacute;n) de la llamada <i>Historia general y natural de las Indias, islas y tierra firme del mar oc&eacute;ano, </i>donde Oviedo relata acontecimientos que van de 1492 a 1549 haciendo alusi&oacute;n expl&iacute;cita al archipi&eacute;lago, su ubicaci&oacute;n dentro de las provincias de Cueva (incluyendo l&aacute;minas ilustrativas del modo de vida de este grupo en general) y los primeros contactos; adem&aacute;s en su <i>Sumario de la Natural Historia de las Indias, </i>el autor hace una recopilaci&oacute;n no s&oacute;lo de descripciones etnogr&aacute;ficas en cuanto a su forma de vida y cosmovisi&oacute;n, sino tambi&eacute;n lingü&iacute;sticas, de vocablos ind&iacute;genas, muy &uacute;tiles para el an&aacute;lisis e interpretaci&oacute;n de la toponimia actual de la regi&oacute;n. En cuanto al primer encuentro, narra:</p>     <p><i>    <blockquote>&quot;El capit&aacute;n Gaspar de Morales, criado e primo de Pedrarias, que fue a la mar del Sur e a la Isla Rica de las Perlas, pass&oacute; a ella e rov&oacute; muchas perlas all&iacute;, &eacute; mucho oro en las provincias &eacute; caciques, por donde anduvo. E por escurecer el descubrimiento, que avia fecho de aquella mar &eacute; islas Vasco Nu&ntilde;ez de Balboa, comenz&oacute; a tomar possesiones por auto de escribano, assi en las islas como en otras partes, pidiendo testimonios en nombre de Sus Altegas &eacute; del gobernador Pedrarias D&aacute;vila.&quot;<a name="n16"></a><a href="#n_16"><sup>16</sup></a></blockquote></i></p>     <p>El caso de Pascual de Andagoya resulta otro gran aporte al tema paname&ntilde;o ya que su recorrido tiene inicio precisamente en Panam&aacute;, para el a&ntilde;o de su fundaci&oacute;n en 1519. Si bien luego se dirige hacia el Sur, para lo que actualmente se conoce como Colombia, sus descripciones presentes en el libro de recopilaciones <i>Relaci&oacute;n y documentos </i>(que a su vez pueden ser halladas dentro de documentos originales en el AGI en la secci&oacute;n PATRONATO, 26) resultan un antecedente fundamental en la materia. Al igual que Fern&aacute;ndez de Oviedo, tambi&eacute;n contempla cuidadosas descripciones etnogr&aacute;ficas sobre los indios Cueva y su naturaleza circundante. En cuanto al descubrimiento de las islas se&ntilde;ala:</p>     <p><i>    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>&quot;En este tiempo parti&oacute; del Dari&eacute;n un capit&aacute;n que se dec&iacute;a Gaspar de Morales &aacute; descubrir la mar del Sur, y sali&oacute; &aacute; ella enfrente de la isla de las Perlas, y paso &aacute; ella, y el se&ntilde;or della le vino de paz y le dio perlas ricas: este fue el primero que entr&oacute; en ella. La primera provincia desde Acla hacia el ueste es Comogre, donde comienza tierra rasa y de zabanas: desde all&iacute; adelante era bien poblada, aunque los se&ntilde;ores eran peque&ntilde;os: estaban de dos &aacute; dos leguas, y de legua &aacute; legua uno de otro. En esta tierra est&aacute; una provincia que se llama Peruqueta, de una mar &aacute; otra, y la isla de las Perlas, y golfo de S. Miguel, y otra provincia, que llamamos las Behetr&iacute;as por no haber en ella ning&uacute;n se&ntilde;or, se llama Cueva: es toda una gente y de una lengua, vestidos &aacute; la manera de los de Acla. Desde esta provincia de Peruqueta hasta Adechame que son cerca de 40 leguas todav&iacute;a al ueste, se llama la provincia de Coiba, y la lengua es la de Cueva, mas de que defiere en ser mas cortesana, y a&uacute;n la gente de mas presunci&oacute;n: defiere solamente en que los hombres no traen los caracoles que los de Cueva, sino sin ninguna cosa andan descubiertos: las mugeres bien aderezadas &aacute; manera de las de Acla y Cueva. Destas dos provincias se llevaron los mas indios que fueron al Darien, porque como eran las mas cercanas y bien pobladas, no era ido un capit&aacute;n cuando venia otro&quot;.<a name="n17"></a><a href="#n_17"><sup>17</sup></a></blockquote></i></p>     <p>Finalmente, para ir concluyendo con este primer contexto de referencia, es necesario aclarar que tambi&eacute;n existen fuentes hist&oacute;ricas modernas que han abordado el per&iacute;odo colonial en el ALP, pero, m&aacute;s que describir el descubrimiento y los primeros contactos, analizan e interpretan la relevancia hist&oacute;rica de estos hechos en cuanto al aporte econ&oacute;mico, principalmente, y social de esta regi&oacute;n al r&eacute;gimen colonial. Por tal motivo, me he valido de estos estudios en pos de lograr una mejor comprensi&oacute;n (y puesta en situaci&oacute;n) de los documentos hallados en el AGI para el segundo gran contexto de referencia: el devenir hist&oacute;rico. De gran aporte han sido los libros de Alfredo Castillero Calvo (2004) <i>Historia General de Panam&aacute;<a name="n18"></a><a href="#n_18"><sup>18</sup></a>. </i>Desde luego tambi&eacute;n, el art&iacute;culo de Marcela Camargo (1983) <i>Las pesquer&iacute;a de perlas y conchas madreperla en Panam&aacute;<a name="n19"></a><a href="#n_19"><sup>19</sup></a>. </i>Importante es el libro de JeanPierre Tardieu (2009) <i>Cimarrones de Panam&aacute;. La forja de una identidad afroamericana en el siglo XVI </i>y los art&iacute;culos de Armando Fortune (1970 y 1975) <i>Los negros cimarrones en Tierra Firme y su lucha por la libertad, El esclavo negro en el desenvolvimiento econ&oacute;mico del istmo de Panam&aacute; durante el descubrimiento y la conquista </i>sobre sucesos espec&iacute;ficos en el ALP (en este caso la huida al Dari&eacute;n y organizaci&oacute;n de Felipillo, esclavo de la pesquer&iacute;a de perlas). La tesis de Gladys Casimir de Morales (2000) pone especial &eacute;nfasis en la vinculaci&oacute;n de estos grupos humanos del ALP con la cultura Cueva. Y para concluir, es fundamental mencionar tambi&eacute;n autores de otros libros de historia e historiograf&iacute;a paname&ntilde;a en general, que hay ayudado a delimitar cuestiones m&aacute;s de tipo hist&oacute;ricas a mayor escala (nacional e internacional) que tienen vinculaci&oacute;n directa con hechos ocurridos en el ALP. Tales obras son: <i>La Historia de Panam&aacute; en sus textos </i>de Carlos Gasteazoro, Celestino Ara&uacute;z y Armando Mu&ntilde;oz Pinz&oacute;n (1980), <i>Introducci&oacute;n al estudio de la Historia de Panam&aacute;, </i>de Carlos Gasteazoro (1990), <i>El Panam&aacute; hispano (1501-1820) </i>de Celestino Arauz y Patricia Pizzurno (1997), <i>Compendio de historia de Panam&aacute; </i>de Juan Sosa y Enrique Arce (1999 &#91;1911&#93;).</p>     <p><b>Devenir hist&oacute;rico y propuesta de periodificaci&oacute;n</b></p>     <p>Este segundo eje se explayar&aacute; sobre los procesos hist&oacute;ricos ocurridos en los siglos siguientes al descubrimiento y primeros contactos de los espa&ntilde;oles con los ind&iacute;genas del ALP. En esta parte, la informaci&oacute;n proviene en su mayor&iacute;a de los documentos hallados en el AGI los cuales ser&aacute;n entrecruzados con antecedentes de historia modernos mencionados en el apartado anterior. El espacio temporal a tratar resulta demasiado amplio, por lo cual se har&aacute; una s&iacute;ntesis y organizaci&oacute;n de los hechos aqu&iacute; mencionados por etapas delimitadas de acuerdo a hechos considerados relevantes en la historia del archipi&eacute;lago. El l&iacute;mite de alcance de los documentos est&aacute; dado por el contexto independentista americano en general, surgido hacia fines del siglo XVIII y consumado a principios del siglo XIX, pese a que el istmo se considere como una excepci&oacute;n en cuanto a la indiferencia mostrada por esta regi&oacute;n hacia los constantes est&iacute;mulos separatistas del resto del Continente.<a name="n20"></a><a href="#n_20"><sup>20</sup></a></p>     <p>Los archivos seleccionados y analizados se refieren m&aacute;s que nada a posesiones (y otros t&iacute;tulos de tierras) otorgados en el ALP, su rol en la econom&iacute;a espa&ntilde;ola como proveedor de perlas (piedras preciosas), la presencia de esclavos (negros e ind&iacute;genas), la instalaci&oacute;n de la iglesia en la isla de Saboga, la amenaza continua y el ataque de piratas (hacia fines del siglo XVI y fines del siglo XVII) dada su posici&oacute;n estrat&eacute;gica tanto en el comercio con el Per&uacute; en un primer momento como en la cercan&iacute;a a la ciudad de Panam&aacute; por un lado (centro acumulador de riquezas) y al Dari&eacute;n por el otro (foco de resistencia de negros e ind&iacute;genas, quienes se ofrec&iacute;an como colaboradores en sus empresas). De acuerdo a estos &iacute;tems, se plantea el siguiente esquema:</p>     <p><a href="img/revistas/memor/n19/n19a07f4.jpg" target="_blank">Figura 4</a></p>     <p>Se presenta a continuaci&oacute;n una tabla y un gr&aacute;fico con la distribuci&oacute;n de los documentos seleccionados y mencionados que pasar&aacute;n a sustentar la cronolog&iacute;a propuesta:</p>     <p>Seguido entonces describir&eacute; mi propuesta de periodificaci&oacute;n: </p>     <p><a href="img/revistas/memor/n19/n19a07f5.jpg" target="_blank">Figura 5</a></p>     <p><b>Periodo I (1503-1528)</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como ya se anticip&oacute; previamente, podr&iacute;a decirse que el per&iacute;odo documental escrito para el ALP<a name="n21"></a><a href="#n_21"><sup>21</sup></a> comienza a partir de que los espa&ntilde;oles toman conocimiento del mismo y eso se evidencia con las primeras noticias que llegan a o&iacute;dos de Vasco N&uacute;&ntilde;ez por parte de otros caciques de Tierra Firme aproximadamente para el a&ntilde;o 1513. En el libro <i>La Historia de Panam&aacute; en sus textos<a name="n22"></a><a href="#n_22"><sup>22</sup></a>, </i>a su vez basado en el libro de Carl Arwin Sauer, se ilustran los cacicazgos conocidos en el istmo para este momento y se incluye el de <i>Terarequ&iacute; </i>en las islas de Las Perlas.</p>     <p>El a&ntilde;o 1503 resulta la fecha del primer documento que, aunque no hace alusi&oacute;n al ALP, sino a las islas de Cubagua por el lado del Caribe (donde ya se hab&iacute;a iniciado el saqueo de perlas), representa un antecedente en el control del mercado de las perlas por parte de los espa&ntilde;oles que autom&aacute;ticamente pasa a regir en el archipi&eacute;lago en cuesti&oacute;n una vez que se descubren sus riquezas perl&iacute;feras<a name="n23"></a><a href="#n_23"><sup>23</sup></a>. Este momento se caracteriza por presentar documentos vinculados a los nuevos descubrimientos: en primer lugar de la mar del Sur<a name="n24"></a><a href="#n_24"><sup>24</sup></a> y despu&eacute;s, de la llamada Isla de Flores (denominada as&iacute; por Gaspar de Morales, que actualmente se conoce que hace referencia a la Isla del Rey pese a su hom&oacute;nima Isla de Flores o Taboga actual<a name="n25"></a><a href="#n_25"><sup>25</sup></a>) y del conjunto de islas en general sin destacar ninguna otra m&aacute;s que la mayor<a name="n26"></a><a href="#n_26"><sup>26</sup></a>. Los actores de mayor renombre dado su protagonismo en los ya mencionados hallazgos son el adelantado Vasco N&uacute;&ntilde;ez de Balboa, los capitanes Gaspar de Morales y Francisco Pizarro (primeros en tomar contacto con las poblaciones ind&iacute;genas del &aacute;rea), y sin lugar a duda, el en aquel entonces gobernador y ejecutor de &oacute;rdenes, Pedrarias D&aacute;vila.</p>     <p>El primer momento de contacto es descrito con bastante detalle, aunque la informaci&oacute;n se presenta de manera repetitiva a lo largo de las distintas cr&oacute;nicas, y hace especial menci&oacute;n a los m&eacute;todos coercitivos de los espa&ntilde;oles. Se deja en evidencia el conflicto pol&iacute;tico presente entre Vasco N&uacute;&ntilde;ez y Pedrarias por un lado y m&aacute;s tarde, ser&aacute; Pedrarias y su sucesor, Pedro de los R&iacute;os.</p>     <p>Para aquel entonces el tema de las tierras estaba estrechamente vinculado al tema de qui&eacute;n las descubr&iacute;a y la voluntad de los gobiernos a quien otorgarlas (concederlas). Por esa misma raz&oacute;n se halla a lo largo de los documentos que en un primer momento, las islas del ALP eran consideradas &quot;propiedad&quot; de Pedrarias (en calidad de m&aacute;ximo funcionario de la Corona en el &aacute;rea), luego de su ya nombrado sucesor: Pedro de los R&iacute;os, y finalmente por diversas irregularidades en su tratamiento y cargos judiciales terminan en mano del mismo fisco, y su representante legal, el Lic. Ceynos.</p>     <p>Respecto a los ind&iacute;genas que all&iacute; habitaban se conoce del tributo que les hab&iacute;a sido adjudicado (el cual queda pactado desde la primera visita) y se da a entender en varias ocasiones el haber sido v&iacute;ctimas de trabajo esclavo en el tema no s&oacute;lo de la bucer&iacute;a de perlas sino de otras actividades econ&oacute;micas (agricultura, pesca). Tal es as&iacute; que el final de este primer per&iacute;odo se encuentra delimitado con la propuesta de introducci&oacute;n de negros (como sirvientes y/o como esclavos) para 1529<a name="n27"></a><a href="#n_27"><sup>27</sup></a> lo cual podr&iacute;a estar haciendo alusi&oacute;n a dos cosas: por un lado la ambici&oacute;n de generar m&aacute;s riqueza a partir de la explotaci&oacute;n intensiva (para la cual se requer&iacute;a de m&aacute;s mano de obra) de los recursos del ALP, y por el otro, tambi&eacute;n podr&iacute;a tomarse como un posible primer s&iacute;ntoma de reducci&oacute;n de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena, lo cual no extra&ntilde;ar&iacute;a si se piensa en la numerosa matanza que se acusa a Morales de realizar desde el inicio. De hecho frente a esta &uacute;ltima idea, Castillero Calvo<a name="n28"></a><a href="#n_28"><sup>28</sup></a> comenta ya que para esta &eacute;poca, quedaban pocos indios en la zona por lo cual no s&oacute;lo se comenzaba con la importaci&oacute;n de negros sino tambi&eacute;n de &quot;indios buzos&quot; de otras regiones de explotaci&oacute;n perl&iacute;fera.</p>     <p><b>Periodo II (1529-1539)</b></p>     <p>Marcado por la introducci&oacute;n de las poblaciones negras en el ALP. Se deja entrever las relaciones de &eacute;stos con las poblaciones ind&iacute;genas, por ejemplo a partir del aprendizaje e intercambio de saberes de la vida cotidiana<a name="n29"></a><a href="#n_29"><sup>29</sup></a>. Por otro lado, comienzan a aparecer otros documentos vinculados a los abusos, maltratos y tr&aacute;fico por parte de los espa&ntilde;oles para con ellos. La contraparte de esta situaci&oacute;n se encuentra representada por la aparici&oacute;n de varias figuras (vecinos de la ciudad de Panam&aacute; por lo general) consideradas como &quot;defensores&quot; de los indios y esclavos (por ejemplo, Alvaro del Guijo, Andrea de la Roca, Toribio Monta&ntilde;&eacute;s) que bogan por la <b>protecci&oacute;n </b>de los mismos<a name="n30"></a><a href="#n_30"><sup>30</sup></a>. Se percibe un malestar general de la mano de obra (sean <b>ind&iacute;genas</b>-con la implementaci&oacute;n de las encomiendas- o negros), lo cual tendr&aacute; sus consecuencias para el pr&oacute;ximo per&iacute;odo.</p>     <p>En cuanto al tema de tierras, adem&aacute;s de las concesiones, comienzan a ser renombradas las llamadas licencias a particulares para el uso de las tierras. No son especificadas las islas, solo se refieren a ellas como simples islas o isletas del ALP. Se encuentran peticiones de vecinos de Panam&aacute; o Espa&ntilde;a misma para afincarse en el archipi&eacute;lago. Esto obviamente ocasiona ciertos conflictos entre los pobladores ind&iacute;genas de la zona y los reci&eacute;n llegados; por ejemplo se registran casos de hurtos de parte de los primeros hacia los segundos.</p>     <p><b>Periodo III (1540-1575)</b></p>     <p>El inicio de este tercer momento est&aacute; vinculado exclusivamente a la instalaci&oacute;n oficial y definitiva de la primer Iglesia del ALP<a name="n31"></a><a href="#n_31"><sup>31</sup></a> y el desarrollo de su prosperidad econ&oacute;mica en cuanto a &iacute;cono en la pesquer&iacute;a de perlas. Hoy en d&iacute;a se sabe que la iglesia se localiz&oacute; en la isla de Saboga, pero para aquel entonces no se hace menci&oacute;n a la isla donde es construida. S&oacute;lo en un documento aparece bajo el nombre de &quot;Iglesia de Las Perlas&quot; y en otro como menciona la necesidad de un &quot;cl&eacute;rigo para la Isla de Flores&quot;, pero en verdad tampoco se est&aacute; seguro si est&aacute; haciendo alusi&oacute;n al ALP o hace alusi&oacute;n a la famosa isla de Taboga, donde tambi&eacute;n se conoce que se construy&oacute; una Iglesia para el mismo tiempo. Es que en verdad estas islas si bien hoy en d&iacute;a se encuentran bien delimitadas y en distintos circuitos administrativos, para ese momento se evidencia una referencia constante tanto al ALP como a Taboga e islas aleda&ntilde;as como parte de un mismo conjunto. Son contadas las ocasiones que se hallan marcadamente diferenciadas, excepto para fines del &uacute;ltimo per&iacute;odo. Lo que s&iacute; se sabe es que tanto en Las Perlas como en Taboga, la primera orden de religiosos en establecerse fue la de los Dominicos. Este per&iacute;odo puede vincularse a lo que Sosa y Arce<a name="n32"></a><a href="#n_32"><sup>32</sup></a> denominan, desde la perspectiva europea, como el fin del &quot;salvajismo&quot; y la llegada definitiva de la &quot;civilizaci&oacute;n&quot; al ALP con sus implicancias morales y religiosas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estos sucesos se hallan acompa&ntilde;ados a su vez de la eliminaci&oacute;n del sistema de encomiendas y por ende, la libertad de los indios de la zona (para 1549) y su autodeterminaci&oacute;n tanto en tierras como en su gesti&oacute;n. Si bien los indios ya eran considerados libres, el panorama para lo negros se dibujaba de otra manera. Estos no alcanzan su liberaci&oacute;n hasta entrado el siglo XIX<a name="n33"></a><a href="#n_33"><sup>33</sup></a>, por lo cual a partir de este per&iacute;odo, y m&aacute;s precisamente en el ALP para el a&ntilde;o 1545, se toma como un antecedente hist&oacute;rico un hecho como parte del reclamo de emancipaci&oacute;n de estos grupos. Se habla de un esclavo negro, Felipillo, quien trabajaba en la pesquer&iacute;a de perlas, que huy&oacute; del archipi&eacute;lago, perseguido por el capit&aacute;n y comerciante de perlas Francisco Carre&ntilde;o, hacia el golfo de San Miguel donde constituy&oacute; su palenque de resistencia, uno de los primeros en Tierra Firme. Los documentos recabados en ning&uacute;n momento hacen alusi&oacute;n expl&iacute;cita a este suceso, pero en algunos otros de ellos se deja entrever el inicio de la rebeli&oacute;n de los esclavos. Los antecedentes hist&oacute;ricos reivindican el accionar del esclavo Felipillo como un hecho que sienta precedentes para lo que luego ser&aacute;n las luchas organizadas en los palenques de Tierra Firme.<a name="n34"></a><a href="#n_34"><sup>34</sup></a> Tardieu<a name="n35"></a><a href="#n_35"><sup>35</sup></a> transcribe la situaci&oacute;n de opresi&oacute;n del colectivo negro de este momento en las islas de acuerdo a la descripci&oacute;n del presb&iacute;tero Juan Franco. Sumado al peligro de la actividad de buceo en s&iacute;, la imposici&oacute;n de &quot;perpetua abstinencia&quot; explicar&iacute;a la rebeli&oacute;n de Felipillo, esclavo perteneciente seg&uacute;n Tardieu a la Hacienda de Hernando Carmona.</p>     <p>Otro punto para este per&iacute;odo resulta tambi&eacute;n la aparici&oacute;n de ciertas regulaciones en el tema de la pesca en general (procedimiento y tributo) y se evidencia alg&uacute;n tipo de organizaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n en cuanto al asunto.</p>     <p>Como parte entonces de los personajes m&aacute;s representativos de este per&iacute;odo, se puede encontrar por un lado al Fray Tom&aacute;s de Berlaga, exponente de la iglesia en el ALP, por el otro al esclavo Felipillo, y finalmente a las distintas personas que siguen llegando para afincarse en las islas con fines m&aacute;s que nada asociados a la pesca como se aludi&oacute; ya en el per&iacute;odo previo.</p>     <p><b>Periodo IV (1576-1600)</b></p>     <p>La prosperidad y relativa calma vivida en los per&iacute;odos anteriores se encuentran en este momento interrumpida por los inicios de amenazas del ataque de corsarios ingleses. De hecho, se toma el a&ntilde;o 1576 como el primer aviso de que un corsario ingl&eacute;s toma una carabela de mercanc&iacute;a (en este caso, pasteles, elemento muy venerado por los europeos en esa &eacute;poca) que se dirig&iacute;a a la Isla de las Flores.<a name="n36"></a><a href="#n_36"><sup>36</sup></a> Los documentos de esta &eacute;poca ilustran el conocimiento que se ten&iacute;a ya por parte de Espa&ntilde;a del oficio de la pirater&iacute;a. De hecho los mismos espa&ntilde;oles ya conoc&iacute;an a sus adversarios por nombres y hasta los hab&iacute;an castellanizado. Por ejemplo, un pirata muy famoso para este momento que estuvo por Las Perlas fue Chalona o Juan (John) Butler: un irland&eacute;s que hab&iacute;a aprendido el oficio bajo las &oacute;rdenes de John Oxenham y &eacute;ste a su vez del maestro Francis Drake. Chalona, junto a otros compa&ntilde;eros fueron apresados en el ALP hacia 1577 y luego enviados a Lima donde los ejecutaron a todos juntos en 1579.<a name="n37"></a><a href="#n_37"><sup>37</sup></a></p>     <p>Otro pirata renombrado por la zona ha sido John Ax (sic) que dada la castellanizaci&oacute;n del nombre no se sabe si se hace referencia al ya mencionado John Oxenham (&quot;Juan Ojenkan&quot;) o al famoso corsario John Hawkins (&quot;Juan Aquines&quot;). De todas formas en otro escrito de 1588 aparecen nuevos incidentes bajo el nombre de Juan Aques, por lo cual podr&iacute;a pensarse que se tratar&iacute;a del segundo. No se est&aacute; seguro al respecto, ya que podr&iacute;a ser una simple equivocaci&oacute;n o simplemente que ambos hayan estado por el &aacute;rea. Los libros de historia modernos, comentan: <i>&quot;(...) la amenaza pir&aacute;tica que se sinti&oacute; tenuemente a comienzos del XVI, al doblar la centuria se hizo patente con los primeros viajes de Hawkins y se palparon con toda su fuerza durante las correr&iacute;as del corsario Francis Drake en la costa Atl&aacute;ntica y John Oxeham en el Pac&iacute;fico&quot;<a name="n38"></a><a href="#n_38"><sup>38</sup></a></i> sin dejar en claro tampoco de qu&eacute; margen hab&iacute;a estado el mencionado Hawkins para aclarar la confusi&oacute;n.</p>     <p>Ara&uacute;z et al. escriben:</p>     <p><i>    <blockquote>&quot;Especial menci&oacute;n merecen las depredaciones que en las costas del Pac&iacute;fico de Panam&aacute; llev&oacute; a cabo John Oxenham entre 1576 a 1578, aunque en calidad de lugarteniente ya hab&iacute;a acompa&ntilde;ado a Drake a&ntilde;os atr&aacute;s en el asalto a Nombre de Dios y en las correr&iacute;as por el Chagres y el Camino de Cruces. Establecido en el Dari&eacute;n no solo asol&oacute; por el litoral atl&aacute;ntico, si no que, a principios de 1577, con la colaboraci&oacute;n de los cimarrones de Luis de Mozambique, cruz&oacute; hacia el Mar del Sur en una ruta que recuerda la utilizada por Balboa hac&iacute;a m&aacute;s de sesenta a&ntilde;os, es decir: parti&oacute; de Acla aprovech&oacute; el curso del r&iacute;o Balsas y otros brazos de agua hasta que alcanz&oacute; el Golfo de San Miguel. All&iacute; construy&oacute; pinazas con las que incursion&oacute; por las Islas de las Perlas donde profan&oacute; la iglesia, saque&oacute; las pesquer&iacute;as, rob&oacute; esclavos negros y apres&oacute; numerosas embarcaciones, entre otras un nav&iacute;o de Quito con m&aacute;s de 4.000 pesos del Rey y otros 50.000 pertenecientes a mercaderes particulares Desisti&oacute; de atacar a la ciudad de Panam&aacute; porque encontr&oacute; que la guarnici&oacute;n espa&ntilde;ola lo estaba esperando&quot;. <a name="n39"></a><a href="#n_39"><sup>39</sup></a></blockquote></i></p>     <p>De esta p&eacute;rdida poco se habla en los documentos reunidos. En el caso de la Audiencia de Panam&aacute;, de hecho s&oacute;lo se refuerzan los m&eacute;ritos para aquellas personas que &quot;lucharon&quot; contra los corsarios m&aacute;s que nada en el primer ataque de Chalona (1577), el cual como ya se dijo, tuvo resultados favorables a la Corona. S&oacute;lo se hace menci&oacute;n a los da&ntilde;os y gastos ocurridos del segundo ataque (1586) en un escrito de la comisi&oacute;n de Puerto Rico, donde los piratas tambi&eacute;n hab&iacute;an saqueado y destruido para la misma &eacute;poca.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dentro de las personas a las que se les atribuyen honores por la pelea contra el enemigo se menciona a Pedro Gonz&aacute;lez de Meceta (a&ntilde;o 1578<a name="n40"></a><a href="#n_40"><sup>40</sup></a>). Se escribe que, gracias a las declaraciones que un negro cimarr&oacute;n hizo al maestre de campo P. Gonz&aacute;lez de Meceta acerca de las intenciones de los ingleses que se escaparon con la ayuda de Ant&oacute;n Mandinga para marchar con el capit&aacute;n Chalona, se logr&oacute; evitar lo que hubiera sido una tragedia. Estos buscaban establecerse en Acla para hacer lanchas y luego marchar con ellas a la isla de Las Perlas para finalmente tomar Panam&aacute;.</p>     <p>En lo que respecta a la pesca de perlas, para este per&iacute;odo se evidencia el incremento en la introducci&oacute;n de ind&iacute;genas procedentes de otras regiones (Venezuela, Nicaragua, Tierra Firme).</p>     <p><b>Periodo V (1601-1650)</b></p>     <p>Durante este per&iacute;odo se retoma la calma para el istmo en general. Se da cuenta de la industria creciente en la pesquer&iacute;a de perlas, aunque tambi&eacute;n de sus riesgos en la explotaci&oacute;n intensiva del recurso. Se hallan nuevos lugares de posible extracci&oacute;n para el lado de M&eacute;xico y California hacia el Norte y se busca la expansi&oacute;n hacia el sur, para Lima, Per&uacute; y Nueva Espa&ntilde;a. En el ALP ya hay una notable presencia y organizaci&oacute;n de particulares y extranjeros (como pueden ser venecianos y genoveses entre otros) en el negocio (ver Camargo 1983; Castillero Calvo 2004). Casi ni se describe a los ind&iacute;genas, lo cual quiz&aacute;s estar&iacute;a significando su poca representatividad num&eacute;rica en la regi&oacute;n. Se comienza a hacer moneda corriente el hablar del &quot;Quinto&quot; el cual era un impuesto que exist&iacute;a ya desde el siglo pasado y se aplicaba a la extracci&oacute;n de metales preciosos, principalmente oro y plata, dentro de los territorios de las colonias espa&ntilde;olas de Am&eacute;rica<a name="n41"></a><a href="#n_41"><sup>41</sup></a>. En lo que respecta al comercio es para esta &eacute;poca que Sosa y Arce<a name="n42"></a><a href="#n_42"><sup>42</sup></a> se&ntilde;alan los primeros intentos de una comunicaci&oacute;n interoce&aacute;nica mediante un canal. Si bien se hacen algunas exploraciones por el lado del golfo de San Miguel (muy cercano al ALP), esta idea no cobra la fuerza necesaria y cae en abandono prontamente.</p>     <p><b>Periodo VI (1651-1705)</b></p>     <p>En este momento se vuelve a vivir un estado de alerta por la amenaza constante de piratas (filibusteros), esta vez ingleses y franceses a lo largo de la costa de todo el Pac&iacute;fico. La antigua ciudad de Panam&aacute;, de hecho, es saqueada e incendiada por el pirata Morgan para esta &eacute;poca (1671). El ALP no resulta ajeno por dos motivos: uno por su posici&oacute;n geogr&aacute;fica ya que est&aacute; frente al Golfo de San Miguel y cerca del Dari&eacute;n, zonas vulnerables a la presencia de piratas como lo hab&iacute;a demostrado Oxenham a&ntilde;os antes, por la ausencia de tropas espa&ntilde;olas y la presencia de focos de resistencia a las mismas, representadas por indios y negros cimarrones (si bien se hicieron algunos intentos de colonizaci&oacute;n, ninguna de las diversas expediciones pudo obtener los resultados esperados); el otro motivo se debe a su condici&oacute;n geogr&aacute;fica en calidad de islas y proveedoras de las materias primas para la supervivencia (desde la madera para las embarcaciones hasta el sustento diario en alimentaci&oacute;n y agua). Al respecto, Ara&uacute;z y Pizzurno acu&ntilde;an un t&eacute;rmino interesante para las islas peque&ntilde;as del Caribe: las llamadas &quot;islas in&uacute;tiles&quot; para los espa&ntilde;oles por no tener mayores perspectivas econ&oacute;micas. Si bien no es el caso exacto del ALP, ya que s&iacute; ten&iacute;an recursos que resguardar, pero al estar del lado pac&iacute;fico en pleno &quot;control espa&ntilde;ol&quot;, se descuid&oacute; mucho su protecci&oacute;n, por lo cual una vez que los piratas alcanzaron esta otra Mar, terminaron resultando &quot;f&aacute;cil presa de las ambiciones extranjeras y pasaron a ser las bases para la pirater&iacute;a y el comercio il&iacute;cito<a name="n43"></a><a href="#n_43"><sup>43</sup></a>&quot;.</p>     <p>De esta nueva amenaza, los documentos se explayan un poco m&aacute;s dado el final que tuvieron, donde el resultado se torn&oacute; favorecedor para los espa&ntilde;oles, m&aacute;s espec&iacute;ficamente para la llamada Armada del Sur, la cual logr&oacute; combatir y echar a los piratas ingleses del ALP. Siguiendo con Ara&uacute;z y Pizzurno, se comenta que: </p>     <p><i>    <blockquote>&quot;Nuevamente, en 1685, Chepo sufri&oacute; la invasi&oacute;n de filibusteros franceses e ingleses. Esta vez los intrusos eran alrededor de 2.000 y entre sus capitanes figuraban Davis, Swann, Townley, Grouniet y L Escruyer. M&aacute;s pronto surgieron las acostumbradas disputas y el rompimiento de las alianzas, sobre todo cuando fracasaron en su intento de apoderarse de la Armada del Mar del Sur. Ello no impidi&oacute; que continuaran sus pillajes en Nat&aacute;, la Villa de los Santos, Santiago de Veragua, Remedios, Alanje y David. Inclusive llegaron hasta Nicaragua donde incendiaron Le&oacute;n y Granada<a name="n44"></a><a href="#n_44"><sup>44</sup></a>&quot;.</blockquote></i></p>     <p>Los documentos narran algunos detalles de la supuesta batalla ganada, y lo m&aacute;s interesante resulta la contraposici&oacute;n de los testimonios de los soldados de la Armada del Sur con los de los prisioneros de los piratas<a name="n45"></a><a href="#n_45"><sup>45</sup></a>. La visi&oacute;n de los funcionarios coloniales se ve reflejada en una carta A S.M. del capit&aacute;n de la Armada del Sur, Antonio de Vea del 11 de marzo de 1686 (aunque aparece debajo tambi&eacute;n otra fecha de 16 de octubre de 1686).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>    <blockquote>&quot;En la isla Pacheca se descubri&oacute; un navio que al instante se puso en fuga, la vuelta de la isla que llaman la Contadora, (...) luego que me a tiro de ca&ntilde;&oacute;n, les dispare una pieza de balas, pidiendo bandera, ellos izaron de la misma galanteria y yo por provocarlos al combate con las mismas (...) y (...) del castillo les fui disparando cayendo sobre mi sus navios, entonces quiz&aacute;s reconociendo la fuerza (...) desenga&ntilde;ados de aquellas sonadas (...) de sus delirios intentaron huir (...) apuntando sus valinas (...). Los teniamos entre la Contadora y otra isla llamada Saboga, confundidos del riesgo procuraron con misma diligencia escusar el peligro y avance. (...) No lo consiguieron con que al dia siguiente amanecimos a la vista teniendo al enemigo nom&aacute;s de seis embarcaciones (...) luego que los asustamos. Huyo para el Dari&eacute;n y las otras escaparon por entre las dos islas (...). Aclarando el dia, vi uno de los navios, de mi armada, empe&ntilde;ado con ellos. Fui (...) a socorrerlos (...). Con el y como a las once del dia quedando mi armada por mi popa y a mi sotavento les di alcance (...). Fueron arrivando d&aacute;ndome la popa y disparando (...) A nuestra manera les fui obligando a caer sobre mi armada y tuvieron lugar los demas. (...) Dandose por perdidos armaron sus estandartes y las banderas en se&ntilde;al de vencidos y se echaron (...) a remo y vela&quot;<a name="n46"></a><a href="#n_46"><sup>46</sup></a>.</blockquote></i></p>     <p>En contraposici&oacute;n a esta gesta heroica, en un documento del 13 de febrero de 1685, titulado: &quot;Copia de la declaraci&oacute;n que tom&oacute; el Presidente de Panam&aacute; (Don Pedro de Ponte) a un pirata franc&eacute;s que apres&oacute; la canoa que despach&oacute; a las islas del Rey&quot; se narra la versi&oacute;n de un pirata franc&eacute;s apresado en las islas<a name="n47"></a><a href="#n_47"><sup>47</sup></a>. Dicho prisionero reconoce que el responsable las embarcaciones inglesas era el Capit&aacute;n y pirata Davis<a name="n48"></a><a href="#n_48"><sup>48</sup></a>. Davis y su tripulaci&oacute;n hab&iacute;an venido subiendo desde el estrecho de Magallanes, pasando por el Archipi&eacute;lago Juan Fern&aacute;ndez en Chile (punto estrat&eacute;gico en el Pac&iacute;fico y base hist&oacute;rica de operaciones de los piratas ingleses) hasta llegar a Las Perlas<a name="n49"></a><a href="#n_49"><sup>49</sup></a>. En otra declaraci&oacute;n hallada, a otro prisionero, efectuada al a&ntilde;o siguiente, se especifica:</p>     <p><i>    <blockquote>&quot; (...) dijo este declarante a seis meses que fue aprisionado sobre pueblo nuevo en un barco pirata que venia de la villa de los Santos Due&ntilde;o Bentura, con otros dos de sus compa&ntilde;eros nombrados Juan Francisco y Luis Francisco (...) que venian a cargar al puerto (...). Y que habiendolos aprisionado los llevaron a las Islas del Rey estuvieron alg&uacute;n tiempo y de alli fueron los piratas con sus nueve embarcaciones sobre Panam&aacute; a aguardar la armada del Per&uacute; y porque les dieren un prisionero que tenian en la ciudad que lo habian cogido (...). Habiendo conseguido que les dieren el prisionero por treinta de las canoas (...) habiendo estado como un mes en la isla de Perico viendo que no venia la armada del sur de Per&uacute;, se retiraron a las islas del Rey y que de alli fueron en canoas a Chepo y lo quemaron y saquearon y que habiendo vuelto a otras islas (...) los piratas en ella dieron visita a las 4 de la tarde a la armada del Per&uacute; que venia sobre ellos y habi&eacute;ndolos reconocido (...) trataron de salir huyendo y les sigui&oacute; y la Almiranta por ser navio velero se llego y se meti&oacute; entre las dos (...) y las comenz&oacute; a ca&ntilde;onear y entre los valazos que tiro la Almiranta (...) le mato al contramaestre (...). Entro luego la noche con que ceso la pelea y dio fondo seg&uacute;n reconoci&oacute; este declarante una armada y otra y habiendo amanecido la armada del Per&uacute; se levo y fue sobre los piratas que tambi&eacute;n se levaron y salieron huyendo por haber descubrido aquella noche que la armada no traia plata y que solo venian a pelear y habiendo reconocido la mucha fuerza que traian trataron de huir solamente y nuestra armada sobre ellos sin poderles dar alcance hasta que cerro la noche que habiendo entrado determinaron de coger otro rumbo y derrota y vinieron sobre las islas de Coyba y asomo dia que amaneci&oacute; nunca mas vieron la armada<a name="n50"></a><a href="#n_50"><sup>50</sup></a> &quot;.</blockquote></i></p>     <p>De esta manera, quedar&iacute;a puesta en tela de juicio la magnitud de la supuesta batalla librada por la Armada del Mar del Sur en las islas. Lo que si queda claro es el encuentro que se produjo entre ambos bandos en el conjunto de islas m&aacute;s al norte del Archipi&eacute;lago. Este hecho resulta relevante ya que hasta el momento no se ten&iacute;a noticia al respecto.</p>     <p><b>Periodo VII (1706-1820)</b></p>     <p>Este es el &uacute;ltimo momento propuesto para esta periodificaci&oacute;n. Se podr&iacute;a caracterizar como un momento de gradual y progresiva p&eacute;rdida de control del imperio Espa&ntilde;ol en Am&eacute;rica en general. El istmo resulta afectado debido a varios motivos. El m&aacute;s importante se vincula con el comercial y econ&oacute;mico, el cual repercuti&oacute; en su desenvolvimiento como lugar hist&oacute;rico de paso y comunicaci&oacute;n entre ambos oc&eacute;anos<a name="n51"></a><a href="#n_51"><sup>51</sup></a>. Con el descubrimiento de la nueva ruta comercial v&iacute;a Cabo de Hornos (por el extremo sur del continente) la cual resultaba &quot;m&aacute;s f&aacute;cil y menos costosa&quot;, Ara&uacute;z y Pizzurno<a name="n52"></a><a href="#n_52"><sup>52</sup></a> mencionan para el a&ntilde;o 1739 la &uacute;ltima flota que utiliza la ruta de Panam&aacute;. Esto obviamente no deja de afectar al ALP, ubicado tambi&eacute;n en lo que en alg&uacute;n momento hab&iacute;a sido un punto central de paso. Consecuencias aparejadas resultan las sucesivas extinciones y restablecimientos de la Audiencia de Panam&aacute; y sus competencias. Panam&aacute; no s&oacute;lo pierde su protagonismo comercial y econ&oacute;mico sino tambi&eacute;n administrativo, en un primer momento quedando bajo la dependencia de la Audiencia de Santa F&eacute; y m&aacute;s tarde, al ser anexada al Virreinato de Nueva Granada (1812). Se convierte en un ap&eacute;ndice m&aacute;s de lo que fueron las distintas denominaciones y administraciones de la actual Rep&uacute;blica de Colombia<a name="n53"></a><a href="#n_53"><sup>53</sup></a>, hasta su independencia y constituci&oacute;n como Rep&uacute;blica de Panam&aacute; en 1903.</p>     <p>Gasteazoro tambi&eacute;n concuerda en proponer al a&ntilde;o 1739 como el inicio de la ca&iacute;da. Hacen &eacute;nfasis no s&oacute;lo al fin de la ruta comercial sino al impacto de ello en la sociedad paname&ntilde;a: </p>     <p><i>    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>&quot;El movimiento de los puertos se debilit&oacute; al m&aacute;ximo, por lo tanto, no lleg&oacute; hasta nosotros la literatura &quot;prohibida&quot; que permiti&oacute; a otros focos insurgentes ponerse en contacto con lo que ocurr&iacute;a en los Estados Unidos y Francia; la imprenta se estableci&oacute; el mismo a&ntilde;o que nos declaramos independientes y, a todo ello, cabe agregar que los movimientos levantiscos tuvieron como escenario a la ciudad y como actores a los criollos enriquecidos, precisamente cuando aqu&iacute; el campo adquiri&oacute; cierta importancia, se debilit&oacute; la vida urbana y los pocos comerciantes que hab&iacute;a aprovecharon la oportunidad para prosperidad fugaz. El papel que le tocar&aacute; jugar al Istmo ser&aacute; el de exportador de ej&eacute;rcitos realistas, pues ya para ese tiempo, la situaci&oacute;n entre Espa&ntilde;a y sus posesiones se hab&iacute;a agravado, profundiz&aacute;ndose la grieta que conducir&iacute;a a las guerras independentistas<a name="n54"></a><a href="#n_54"><sup>54</sup></a> &quot;.</blockquote></i></p>     <p>Revisando el contexto internacional, debido al descuido de la administraci&oacute;n de sus colonias por parte de Espa&ntilde;a (y a las amenazas de invasi&oacute;n en Europa por fuerzas Napol&eacute;onicas), y por contraparte, el avance del comercio -il&iacute;cito- de las primeras con Inglaterra y Holanda (nuevas potencias mundiales) sumado al esp&iacute;ritu de rebeld&iacute;a para con la &quot;Madre Patria&quot;, se encuentra que el tema de la econom&iacute;a de las perlas empieza a ver su fin. Hay otro tipo de necesidades que urgen atender. Igualmente, el que ya no se halle en boga dicho tema y sea segregado a la secci&oacute;n de cuentas de hacienda, podr&iacute;a estar teniendo que ver no s&oacute;lo con el contexto que se estaba produciendo sino tambi&eacute;n con un estado cr&iacute;tico en la escasez del recurso.<a name="n55"></a><a href="#n_55"><sup>55</sup></a></p>     <p>Una cuesti&oacute;n importante que emerge para este per&iacute;odo y que se se&ntilde;ala en los registros de cuentas mencionados, es la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica-administrativa del archipi&eacute;lago (Islas del Rey): se describe primero sobre el surgimiento de la figura de comisionado; que la ocupa Sebasti&aacute;n del R&iacute;o para 1783; y m&aacute;s tarde de alcalde. El primero de &eacute;stos, se encontraba representado por Pedro Falconete para 1789, seguido por Juan Agust&iacute;n Fello para 1794, sucedido a su vez por el Capit&aacute;n de milicias Pedro Calvo en 1796, y finalmente, Don Jos&eacute; Mar&iacute;a L&oacute;pez para 1798. Todos estos personajes, vinculados aparentemente a la pesquer&iacute;a de perlas cuya funci&oacute;n era la de regular y controlar el tema de tierras, esclavos y extracci&oacute;n de perlas, responsabiliz&aacute;ndose as&iacute; de la actividad en general, en pos del cumplimiento del quinto de perlas, impuesto anual. De todas maneras, lo que se conoc&iacute;a como la famosa industria de perlas durante los per&iacute;odos previos, hab&iacute;a llegado a su fin, dando paso a un negocio de peque&ntilde;a a mediana escala a cargo de los mismos vecinos de Panam&aacute; y sus alrededores<a name="n56"></a><a href="#n_56"><sup>56</sup></a>, inclusive los mismos esclavos.<a name="n57"></a><a href="#n_57"><sup>57</sup></a></p>     <p><b>Conclusiones</b></p>     <p>Los resultados de esta investigaci&oacute;n exploratoria se consideran satisfactorios en cuanto a los objetivos propuestos. Se logr&oacute; identificar, recabar, sistematizar y realizar un an&aacute;lisis preliminar de los documentos hallados en el AGI de Sevilla para la &eacute;poca colonial del ALP. Si bien, es cierto, se trata de un trabajo m&aacute;s bien descriptivo, no por ello debe subestimarse su valor  como  antecedente  en el  tema,  como base metodol&oacute;gica para futuras investigaciones de corte m&aacute;s anal&iacute;tico<a name="n58"></a><a href="#n_58"><sup>58</sup></a>.</p>     <p>Es necesario aclarar que para este trabajo fue fundamental tomar en cuenta al archipi&eacute;lago como un verdadero conjunto, desde un enfoque regional para comprender la historia de las islas no como hechos aislados sino desde una visi&oacute;n de procesos hist&oacute;ricos que se entrelazaban a nivel regional, nacional e internacional.</p>     <p>El trabajo de archivo result&oacute; fruct&iacute;fero en todos sus modos de b&uacute;squeda, tanto inform&aacute;tica como personalizada. Esto se refleja en la construcci&oacute;n de un corpus que supera ampliamente los 300 documentos. Sin embargo, se plantea esta instancia de manera provisoria ya que el n&uacute;mero total puede continuar en aumento con las futuras investigaciones que se lleven a cabo, aumentando incluso sus perspectivas temporales, abarcando otros per&iacute;odos dentro de la historiograf&iacute;a paname&ntilde;a.</p>     <p>Desde el an&aacute;lisis (esbozo) preliminar de los documentos se pudieron discernir algunas cuestiones b&aacute;sicas, agrupadas bajo dos categor&iacute;as anal&iacute;ticas, o contextos de referencia, por un lado el momento del descubrimiento y llegada al ALP de los espa&ntilde;oles (el cual abarca desde las primeras noticias que se tienen del ALP hasta el contacto entre los grupos ind&iacute;genas de la zona con los primeros espa&ntilde;oles, desde la perspectiva de los mismos cronistas) y por el otro, el devenir hist&oacute;rico de las islas. Este &uacute;ltimo momento resulta de car&aacute;cter muy amplio por lo cual en diferentes apartados se trata de hacer una s&iacute;ntesis del mismo y una posible periodificaci&oacute;n tomando como puntos de corte hechos significativos para la historia de las poblaciones del ALP. De esta manera, se construyeron los siete per&iacute;odos ya descritos a lo largo del trabajo.</p>     <p>Para ir concluyendo, se podr&iacute;a decir que ha quedado demostrada la importancia del trabajo de archivo en estos temas a partir de la cantidad y calidad de la informaci&oacute;n recabada, la cual ha permitido el conocimiento acerca de hechos que no se ten&iacute;an noticias hasta el momento. De todas formas, se vuelve fundamental un an&aacute;lisis m&aacute;s de contenido de estos documentos, basado en el estudio paleogr&aacute;fico de cada uno de ellos, haciendo especial atenci&oacute;n a los m&eacute;todos de construcci&oacute;n discursiva de esa &eacute;poca con lo que este enfoque implica (ampliando la metodolog&iacute;a de an&aacute;lisis discursiva presentada).</p>     <p>Este es un primer paso en una larga investigaci&oacute;n sobre el patrimonio documental de la regi&oacute;n que queda ahora por delante.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Agradecimientos</b></p>     <p>Este trabajo no hubiera sido posible sin el apoyo del grupo Eleta, en especial del Ing. Juan Jos&eacute; Amado, a los trabajadores del AGI quienes muy amablemente me ayudaron en todo momento, al Dr. Richard Cooke, al Dr. Tom&aacute;s Mendiz&aacute;bal, Dr. Juan Guillermo Martin, Dra. M&oacute;nica Mart&iacute;nez Mauri, Guillermina Itzel de Gracia y Gemma Carnis&eacute; por sus lecturas, comentarios, materiales y opiniones. A Xavier Morros por su ayuda con las im&aacute;genes. A Greta Hammond por las ilustraciones.</p> <hr>        <p><a name="n_1"></a><a href="#n1"><sup>1</sup></a> Informe de investigaci&oacute;n.</p>       <p><a name="n_2"></a><a href="#n2"><sup>2</sup></a> Doctoranda en Territorio, Patrimonio y Cultura, Universitat de Lleida, Espa&ntilde;a. Mag&iacute;ster en Desarrollo y Cooperaci&oacute;n Internacional (Universitat de Lleida- Espa&ntilde;a). Licenciada en Antropolog&iacute;a (Universidad Nacional de La Plata- Argentina). Ex becaria del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), Panam&aacute;. E-mail: <A href="mailto:eugebeatles@yahoo.es"><I>eugebeatles@yahoo.es</I></A></p>       <p><a name="n_3"></a><a href="#n3"><sup>3</sup></a> Mar&iacute;a Eugenia Mellado. Buscando Las Perlas. Aproximaci&oacute;n al fen&oacute;meno del turismo como proceso social y cultural en el archipi&eacute;lago de Las Perlas, Panam&aacute;. Canto Rodado. Revista especializada en temas de patrimonio, 5:145-183. Panam&aacute;, 2010. No se entrar&aacute; en debate sobre la congruencia o no de este discurso y las pr&aacute;cticas que conlleva. Para m&aacute;s informaci&oacute;n al respecto, ver Mar&iacute;a Eugenia Mellado. (Im)plantar turismo: &iquest;sembrar desarrollo? El caso del Archipi&eacute;lago de Las Perlas, Panam&aacute;. Tesis de maestr&iacute;a in&eacute;dita, Universitat de Lleida, Espa&ntilde;a. 2011.</p>       <p><a name="n_4"></a><a href="#n4"><sup>4</sup></a> Nuevamente hago hincapi&eacute; en el car&aacute;cter preliminar y exploratorio de esta investigaci&oacute;n, la cual espero 5poder profundizar de cara a la realizaci&oacute;n de mi tesis doctoral.</p>       <p><a name="n_5"></a><a href="#n5"><sup>5</sup></a> Eliseo Ver&oacute;n. La semiosis social. Gedisa. Barcelona, 1993. Dentro de la teor&iacute;a de producci&oacute;n de discursos de Ver&oacute;n, las condiciones productivas de los discursos sociales tienen que ver &quot;con las determinaciones que dan cuenta de las restricciones de generaci&oacute;n de un discurso o un tipo de discurso (...) generados bajo condiciones determinadas, que producen sus efectos bajo condiciones tambi&eacute;n determinadas (Ver&oacute;n 1993:127)&quot;.</p>       <p><a name="n_6"></a><a href="#n6"><sup>6</sup></a> Es necesario tener en cuenta que para el a&ntilde;o 1751 la Audiencia de Panam&aacute; es suprimida, pasando a conformarse en una Provincia Mayor del Virreinato de Nueva Granada. Si bien en un principio, las apelaciones de los territorios de ella incluidos van a Lima, en 1752 se cambia de criterio y se ordena sustanciarlas en Santa Fe, aunque luego se ordena que los pleitos civiles sean tratados en Panam&aacute;, dejando los de mayor cuant&iacute;a a Santa Fe (Fernando Muro Romero. La configuraci&oacute;n de provincias mayores en Indias como distritos administrativos puros. La comandancia general de Panam&aacute; a fines del siglo XVIII. Sobretiro de Anuario Jur&iacute;dico III-IV/1976-1977. 1977). Sosa y Arce incluso sientan los antecedentes de este hecho m&aacute;s atr&aacute;s en el tiempo y mencionan sobre el tema: &quot;El 20 de Agosto de 1739 se expidi&oacute; la Real C&eacute;dula por la cual se restableci&oacute; el Virreinato de Santaf&eacute;, incluyendo en &eacute;l, con los territorios de Nueva Granada, Venezuela y Quito, el de las provincias de Panam&aacute; y Veraguas, &quot;con todas las ciudades, villas y lugares; y los puertos, bah&iacute;as, surgideros, caletas y dem&aacute;s pertenecientes en uno y otro mar &aacute; Tierra Firme &quot;. La jurisdicci&oacute;n correspondiente &aacute; los magistrados seccionales qued&oacute; en el mismo pi&eacute;, conservando el Gobernador de Panam&aacute; la supremac&iacute;a sobre los de Portobelo, Veraguas y Dari&eacute;n. La Audiencia, subordinada al Virreinato, mantuvo sus privilegios en lo local y la misma configuraci&oacute;n en el personal, siendo su Presidente el Gobernador y Capit&aacute;n General de todo el territorio (Juan B. Sosa y Enrique Arce. Compendio de historia de Panam&aacute;. Autoridad del Canal de Panam&aacute;. Panam&aacute;, 1 999. P. 248s.)&quot;.</p>       <p><a name="n_7"></a><a href="#n7"><sup>7</sup></a> Este hecho no significa que la actividad de extracci&oacute;n perl&iacute;fera haya cesado durante los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Por el contrario, se continu&oacute; realizando con fines comerciales, hasta mediados del siglo pasado. Hoy en d&iacute;a si bien se siguen encontrando algunas perlas, la actividad ya no es sistem&aacute;tica. Se conoce que, por parte de las empresas tur&iacute;sticas-residenciales, existen intentos de reflotar la actividad mediante la implementaci&oacute;n del cultivo de perlas cultivadas.</p>       <p><a name="n_8"></a><a href="#n8"><sup>8</sup></a> Existen diversas formas de aproximarse a lo que se denomina &quot;esp&iacute;ritu de la &eacute;poca&quot; para el tiempo de la Colonia. Considero este es un debate un punto aparte por lo cual me restringir&eacute; a &eacute;l en palabras de Guerrero como: &quot;predominantemente religioso y caracterizado por una f&eacute;rrea mentalidad impositiva, estrecha e inquisitorial (Jorge Guerrero. El arte ecuatoriano de la colonia (1600-1800). Revista de Am&eacute;rica X (28), 331 -344. 1947. P.338)&quot;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="n_9"></a><a href="#n9"><sup>9</sup></a> Pedro Cieza de Le&oacute;n. Cr&oacute;nica del Per&uacute;. El se&ntilde;or&iacute;o de los Incas. Biblioteca Ayacucho. Caracas, 1984 &#91;1553&#93;. P.76 s.</p>       <!-- ref --><p><a name="n_10"></a><a href="#n10"><sup>10</sup></a> En cuanto al origen de esta significativa disminuci&oacute;n parece m&aacute;s bien tratarse de una serie de confluencias causantes vinculadas por un lado a la violencia y hostilidad de los primeros contactos, por el otro al abuso del trabajo esclavo de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena (en la extracci&oacute;n perl&iacute;fera y actividades de este tipo sea en el archipi&eacute;lago como en Tierra Firme) y, finalmente, una tercera hip&oacute;tesis, aunque para esta regi&oacute;n no se tienen datos al respecto, de car&aacute;cter m&aacute;s bien ecol&oacute;gica vinculada a las nuevas enfermedades tra&iacute;das desde el Viejo Mundo (Alfred Crosby. The ColumbianExchange. Biological and cultural consequences of1942. Praeger. Londres, 2003)   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S1794-8886201300010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><a name="n_11"></a><a href="#n11"><sup>11</sup></a> R&oacute;mulo Carbia. Historia de la Leyenda Negra Hispano-Americana. Marcial Pons. Madrid, 2004.</p>     <p><a name="n_12"></a><a href="#n12"><sup>12</sup></a> Bartolom&eacute; De Las Casas. Brev&iacute;sima relaci&oacute;n de la destrucci&oacute;n de las Indias. Introducci&oacute;n de Miguel Le&oacute;n-Portilla. Edaf. Madrid, 2004. </p>      <p><a name="n_13"></a><a href="#n13"><sup>13</sup></a> Carta por Vasco Nu&ntilde;ez de Balboa desde Santa Mar&iacute;a del Dari&eacute;n pidiendo los auxilios necesarios para asegurar la poblaci&oacute;n y adelantar los descubrimientos en aquellas tierras. En: Carol F. Jopling (comp.). Indios y negros en Panam&aacute; en los Siglos XVI y XVII. Selecciones de los documentos del Archivo General de Indias. CIRMA-PMS. 1994. P.24 s.</p>     <p><a name="n_14"></a><a href="#n14"><sup>14</sup></a> Pedro M&aacute;rtir De Angler&iacute;a. D&eacute;cadas del Nuevo Mundo. Polifemo. Madrid, 1989 &#91;1530&#93;.P.170.</p>      <p><a name="n_15"></a><a href="#n15"><sup>15</sup></a> Pedro M&aacute;rtir De Angler&iacute;a. D&eacute;cadas del... op. Cit. P. 237ss.</p>     <p><a name="n_16"></a><a href="#n16"><sup>16</sup></a> Gonzalo Fern&aacute;ndez de Oviedo y Vald&eacute;s. Historia general y natural de las Indias, islas y tierra firme mar oc&eacute;ano. Tomo III. Imprenta de la real Academia de la Historia. Madrid, 1851 &#91;1535&#93;.P.49.</p>       <p><a name="n_17"></a><a href="#n17"><sup>17</sup></a> Pascual De Andagoya. Relaci&oacute;n y Documentos. En Fern&aacute;ndez De Navarrete, Mart&iacute;n (comp.), Colecci&oacute;n de los viages (sic) y descubrimientos que hicieron por mar los espa&ntilde;oles desde fines del siglo XV. Tomo III. Imprenta Real. Madrid, 1829. P. 398.</p>       <p><a name="n_18"></a><a href="#n18"><sup>18</sup></a> El autor a lo largo de los tomos de su obra hace un recorrido en la historia del territorio paname&ntilde;o, haciendo especial alusi&oacute;n al tema de las perlas en la econom&iacute;a colonial (Cap&iacute;tulo XXXIII del tomo II del volumen I) y luego tocando varios otros temas que ata&ntilde;en a lo que aqu&iacute; interesa, el ALP (por ejemplo el tema de su descubrimiento, en el cap&iacute;tulo I del tomo I del volumen I, el asunto de la esclavitud, en el cap&iacute;tulo XV del tomo I del volumen I, las defensas en tierra firme e islas ante los ataques de piratas, entre varios otros).</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="n_19"></a><a href="#n19"><sup>19</sup></a> Adem&aacute;s de su labor documental en el Archivo de Panam&aacute;, la autora entrecruza datos de entrevistas a protagonistas en la materia, que hacen referencia al proceso de la pesca en el siglo pasado.</p>       <p><a name="n_20"></a><a href="#n20"><sup>20</sup></a> Alfredo Castillero Calvo. La independencia de Panam&aacute; de Espa&ntilde;a. IPAT. Panam&aacute;, 1971.</p>       <p><a name="n_21"></a><a href="#n21"><sup>21</sup></a> Se hace hincapi&eacute; en el hecho de que este trabajo se focaliz&oacute; en los documentos escritos hallados para el ALP y l&oacute;gicamente corresponden a las visiones de los espa&ntilde;oles que por all&iacute; estuvieron. Con esto no se quiere decir que la historia comience pues en este momento, sino que siempre es necesario mencionar que para el momento que Espa&ntilde;a &quot;descubri&oacute;&quot; Am&eacute;rica, &eacute;sta no se encontraba vac&iacute;a sino por el contrario, con un gran n&uacute;mero de grupos humanos que all&iacute; habitaban, diversos entre s&iacute;. Entonces de este modo, el inicio de la historia de Am&eacute;rica, y en este caso, del istmo de Panam&aacute; necesita remontarse al momento de poblaci&oacute;n del &aacute;rea.</p>     <p><a name="n_22"></a><a href="#n22"><sup>22</sup></a> Carlos M. Gasteazoro, Celestino A Ara&uacute;z, Armando Mu&ntilde;oz Pinz&oacute;n. La Historia de Panam&aacute; en sus textos. Tomo I. Editorial Universitaria. Panam&aacute;, 1980. P.8.</p>       <p><a name="n_23"></a><a href="#n23"><sup>23</sup></a> Archivo General de Indias. INDIFERENTE, 418. &quot;Orden de entrega de metales a la Casa de la Contrataci&oacute;n&quot;. 1503.</p>       <p><a name="n_24"></a><a href="#n24"><sup>24</sup></a> AGI. PANAMA 233. &quot;Agradecimiento a Vasco N&uacute;&ntilde;ez de Balboa&quot;. &quot;Descubrimiento de la Mar del Sur&quot;. Agosto de 1514.</p>       <p><a name="n_25"></a><a href="#n25"><sup>25</sup></a> Al respecto, Lucena Salmoral comenta que: &quot;en la isla de Terareque, a la que bautizaron como isla de las Flores, obtuvieron noticias vagas de las riquezas del sur, pues, seg&uacute;n Las Casas, el cacique, desde una torre de madera, le se&ntilde;al&oacute; la direcci&oacute;n de otras islas o de una tierra que tiene abundancia de oro y perlas (Manuel Lucena Salmoral. El Descubrimiento y la fundaci&oacute;n de los reinos ultramarinos: hasta fines del siglo XVI. Rialp, Madrid, 1982. P. 268)&quot;.</p>     <p><a name="n_26"></a><a href="#n26"><sup>26</sup></a> AGI. PATRONATO, 18. &quot;Descubrimientos, descripciones, etc.: isla Espa&ntilde;ola y otra&quot;. &quot;Posesi&oacute;n por Pedrarias D&aacute;vila de la isla de Flores&quot;. 1 51 9.</p>   AGI. PANAMA, 233. &quot;Descubrimiento de la Mar del Sur&quot;. 1514.</p>   AGI. PANAMA, 234. &quot;Posesi&oacute;n de la isla de las Flores&quot;. 1527. &quot;Respuesta a Alonso de C&aacute;ceres&quot;. 1529. &quot;Licencia a Alonso de C&aacute;ceres par usar dos isletas&quot;. &quot;Respuesta al licenciado de la Gama&quot;. &quot;Respuesta al licenciado de la Gama&quot;. &quot;Perlas que sac&oacute; Hernando Pizarro de la isla de las Perlas&quot;. 1531. Estos tres &uacute;ltimos, si bien son del a&ntilde;o 1531, a&uacute;n no hacen ninguna alusi&oacute;n espec&iacute;fica a ninguna isla sino m&aacute;s bien que se refieren al conjunto.</p>       <p><a name="n_27"></a><a href="#n27"><sup>27</sup></a> AGI. PANAMA, 234. &quot;Respuesta a Alonso de C&aacute;ceres&quot;. Punto h) Posibilidad de enviar negros a la Isla de las Perlas; que se guarde cierto asiento que sobre ello se ha tomado con el capit&aacute;n Pizarro. 1529.</p>       <p><a name="n_28"></a><a href="#n28"><sup>28</sup></a> Alfredo Castillero Calvo. El Oro y las Perlas en la Econom&iacute;a Colonial. En: Historia General de Panam&aacute;. Volumen I, Tomo II. Comit&eacute; Nacional del Centenario de la Rep&uacute;blica. Panam&aacute;, 2004. Pp. 431-456.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="n_29"></a><a href="#n29"><sup>29</sup></a> AGI. PANAMA 234. &quot;Que Hernando Pizarro pueda sacar indias de la isla de Perlas&quot;. 1534. &quot;Respuesta a Francisco de Barrionuevo&quot;. 1535.</p>     <p><a name="n_30"></a><a href="#n30"><sup>30</sup></a> AGI. PANAMA, 234. &quot;Respuesta al licenciado de la Gama&quot;. 1531. 'Tratamiento de los indios de la isla de Flores&quot;. 1532. &quot;Respuesta al licenciado de la Gama&quot;. 1534.</p>   AGI. PANAMA 235. &quot;Sobre los indios de la isla de las Flores&quot;. 1536.</p>       <p><a name="n_31"></a><a href="#n31"><sup>31</sup></a> AGI. PANAMA, 235. &quot;Ornamentos e imagen para la iglesia de la isla de las Perlas&quot;. 1540.</p>     <p><a name="n_32"></a><a href="#n32"><sup>32</sup></a> Juan B. Sosa y Enrique Arce. Compendio de historia de Panam&aacute;. Autoridad del Canal de Panam&aacute;. Panam&aacute;, 1999 &#91;1911&#93;.</p>       <p><a name="n_33"></a><a href="#n33"><sup>33</sup></a> Alfredo Castillero Calvo. La esclavitud negra. En: Historia General de Panam&aacute;. Volumen I, Tomo I. Comit&eacute; Nacional del Centenario de la Rep&uacute;blica. Panam&aacute;, 2004. P. 428-453.</p>     <p><a name="n_34"></a><a href="#n34"><sup>34</sup></a> Ver Armando Fortune. Los negros cimarrones en Tierra Firme y su lucha por la libertad. Revista Loter&iacute;a 171, 17-43;173, 16-40;174, 46-65. Panam&aacute;, 1970.</p>   Ver Armando Fortune. El esclavo negro en el desenvolvimiento econ&oacute;mico del istmo de Panam&aacute; durante el descubrimiento y la conquista. Revista Loter&iacute;a 228, 1-16. Panam&aacute;, 1975.</p>   Ver Jean-Pierre Tardieu. Cimarrones de Panam&aacute;. La forja de una identidad afroamericana en el siglo XVI. Iberoamericana. Madrid, 2009.</p>   Ver Gladys Casimir Morales. El territorio Cuevay su trasformaci&oacute;n en el Siglo XVI. Tesis para optar al grado de Doctor en Antropolog&iacute;a, ENAH- SEP- CNCA, M&eacute;xico D. F, 2000.</p>       <p><a name="n_35"></a><a href="#n35"><sup>35</sup></a> Jean-Pierre Tardieu. Cimarrones de.. .Op cit.</p>       <p><a name="n_36"></a><a href="#n36"><sup>36</sup></a> AGI. PATRONATO, 265. &quot;Captura carabela de Juan Manuel Cordero:corsario ingl&eacute;s&quot;. 1576.</p>     <p><a name="n_37"></a><a href="#n37"><sup>37</sup></a> AGI. PANAMA, 13. &quot;Carta del fiscal Gonzalo N&uacute;&ntilde;ez de la Cerda&quot;. 1577. AGI. PANAM&Aacute;, 30. &quot;Cartas y expedientes de cabildos seculares: Panam&aacute;&quot;. 1577. AGI. PANAM&Aacute;, 41. &quot;Diego de Fr&iacute;as Trejo&quot;. &quot;La ciudad de Panam&aacute;&quot;. 1577. &quot;Diego de Fr&iacute;as Trejo&quot;. 1578. AGI. PATRONATO, 266. &quot;Inquisici&oacute;n de Lima: interpretaci&oacute;n de una carta de Drake&quot;. 1579.</p> </p>    <p><a name="n_38"></a><a href="#n38"><sup>38</sup></a> Carlos M.Gasteazoro. Introducci&oacute;n al estudio de la Historia de Panam&aacute;. Fuentes de la &eacute;poca hispana. Manfer. Panam&aacute;, 1990. P. 21   </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="n_39"></a><a href="#n39"><sup>39</sup></a> Celestino A. Arauz. y Patricia Pizzurno. El Panam&aacute; hispano (1501-1820). Tercera Edici&oacute;n. Diario La Prensa. Panam&aacute;, 1997. P. 190   </p>      <p><a name="n_40"></a><a href="#n40"><sup>40</sup></a> AGI. PANAMA, 13. &quot;Carta del oidor Alonso Criado de Castilla&quot;. 1578</p>       <p><a name="n_41"></a><a href="#n41"><sup>41</sup></a> Ver Alfredo Castillero Calvo. El Oro y las Perlas en la Econom&iacute;a Colonial. En: Historia General de Panam&aacute;. Volumen I, Tomo II. Comit&eacute; Nacional del Centenario de la Rep&uacute;blica. Panam&aacute;, 2004. P. 431-456.</p>       <p><a name="n_42"></a><a href="#n42"><sup>42</sup></a> Juan B. Sosa y Enrique Arce. Compendio de.. op. Cit.</p>       <p><a name="n_43"></a><a href="#n43"><sup>43</sup></a> Celestino A. Arauz y Patricia Pizzurno. El Panam&aacute;... op. Cit. P. 184.</p>      <p><a name="n_44"></a><a href="#n44"><sup>44</sup></a> Celestino A. Arauz y Patricia Pizzurno. El Panam&aacute;... op. Cit. P. 195.</p>       <p><a name="n_45"></a><a href="#n45"><sup>45</sup></a> AGI. PANAMA,95, PANAMA,96 y PANAMA,99</p>       <p><a name="n_46"></a><a href="#n46"><sup>46</sup></a> AGI. PANAM&Aacute;, 96. &quot;Carta A S.M. del capit&aacute;n de la Armada del Sur, Antonio de Vea del 11 de marzo de 1686&quot;.</p>       <p><a name="n_47"></a><a href="#n47"><sup>47</sup></a> Seg&uacute;n este documento, se conoce que dicho pirata se llamaba Pedro Bouden, natural de Burdeos (Francia) y que trabajaba en un nav&iacute;o del duque de Brandemburg&quot;.</p>       <p><a name="n_48"></a><a href="#n48"><sup>48</sup></a> Qui&eacute;n hab&iacute;a sido compa&ntilde;ero de William Dampier, ambos bajo las &oacute;rdenes del capit&aacute;n Cook. Tras la muerte de Cook, Davis queda a cargo de la comandancia y Dampier es transferido a otros nav&iacute;os, por lo cual no es mencionado en los documentos de esta &eacute;poca para el ALP. Sin embargo, otros autores no coinciden con esto. Gasteazoro (1990) menciona al capit&aacute;n Dampier en esta &aacute;rea para la fecha donde se conoce que era David quien estaba a cargo de esas embarcaciones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="n_49"></a><a href="#n49"><sup>49</sup></a> AGI. PANAM&Aacute;, 95. &quot;Copia de la declaraci&oacute;n que tom&oacute; el Presidente de Panam&aacute; (Don Pedro de Ponte) a un pirata franc&eacute;s que apres&oacute; la canoa que despach&oacute; a las islas del Rey&quot;. Febrero 1985.</p>     <p><a name="n_50"></a><a href="#n50"><sup>50</sup></a> AGI. PANAM&Aacute;, 99. &quot;El Virrey (...) da cuenta de haber llegado a aquella ciudad el aviso que se despacho de C&aacute;diz en 20 de septiembre del a&ntilde;o pasado de 685, y con esta ocasi&oacute;n representa lo que le ofrece sobre las noticias de piratas que hay en el mar del Sur y env&iacute;a sus declaraciones de prisioneros (...)&quot;. Lima. Febrero de 1686.   </p>      <p><a name="n_51"></a><a href="#n51"><sup>51</sup></a> Carlos M. Gasteazoro. Introducci&oacute;n al.. op cit.</p>       <p><a name="n_52"></a><a href="#n52"><sup>52</sup></a> Celestino A. Arauz y Patricia Pizzurno. El Panam&aacute;.. op. Cit.</p>       <p><a name="n_53"></a><a href="#n53"><sup>53</sup></a> Denominadas: Gran Colombia (hasta 1830), la Rep&uacute;blica de Nueva Granada (hasta 1858), Confederaci&oacute;n Granadina (hasta 1863), Estados Unidos de Colombia (hasta 1886) y finalmente, la actual Rep&uacute;blica de Colombia.</p>       <p><a name="n_54"></a><a href="#n54"><sup>54</sup></a> Carlos M. Gasteazoro. Introducci&oacute;n al.. op. Cit. P. 26.</p>     <p><a name="n_55"></a><a href="#n55"><sup>55</sup></a> Ver Marcela Camargo. La pesquer&iacute;a de perlas y conchas madreperla en Panam&aacute;. Revista Loter&iacute;a 326-327, 32-76. Panam&aacute;, 1983.</p>   Ver James Delgado. Archaeological Reconnaissance of the 1865 American-Built Sub Marine Explorer at Isla San Telmo, Archipielago de las Perlas, Panama. International Journal of Nautical Archaeology 35 (2), 230252. 2006.</p>       <p><a name="n_56"></a><a href="#n56"><sup>56</sup></a> Ver Marcela Camargo. La pesquer&iacute;a... Op. Cit.</p>       <p><a name="n_57"></a><a href="#n57"><sup>57</sup></a> De hecho muchos de ellos son mencionados junto a sus due&ntilde;os como representantes de las transacciones de compra-venta de perlas.</p>       <p><a name="n_58"></a><a href="#n58"><sup>58</sup></a> Neil Salkind. Exploring Research. 8th ed. Pearson Education, Inc. U.S.A, 2012.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="n_59"></a><a href="#n59"><sup>59</sup></a> La mayor parte de los documentos aparece con referencia exacta de localizaci&oacute;n, lo cual significa que se encuentran en versi&oacute;n on-line (escaneados) y pueden ser consultados desde el portal PARES. Aquellos que no aparezcan con su ubicaci&oacute;n completa, hacen referencia al legajo completo donde se hallan, al cual fueron encargadas sus copias f&iacute;sicas y enviadas a domicilio. De igual forma ocurre con los que se especifican fueron consultados en el soporte Microfilm.</p> <hr>     <p><b>Bibliograf&iacute;a</b></p>     <p>Alfred Crosby. <i>The Columbian Exchange. Biological and cultural consequences of 1942. </i>Praeger. Londres, 2003.</p>     <!-- ref --><p>Alfredo Castillero Calvo (Ed.).Historia <i>General de Panam&aacute;. </i>4 tomos. Comit&eacute; Nacional del Centenario de la Rep&uacute;blica. Panam&aacute;, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S1794-8886201300010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Alfredo Castillero Calvo. <i>La independencia de Panam&aacute; de Espa&ntilde;a. </i>IPAT. Panam&aacute;, 1971.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S1794-8886201300010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Armando Fortune. El esclavo negro en el desenvolvimiento econ&oacute;mico del istmo de Panam&aacute; durante el descubrimiento y la conquista. <i>Revista Loter&iacute;a </i>228, 1-16. Panam&aacute;, 1975.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S1794-8886201300010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Armando Fortune. Los negros cimarrones en Tierra Firme y su lucha por la libertad. <i>Revista Loter&iacute;a </i>171, 17-43;173, 16-40;174, 46-65. Panam&aacute;, 1970.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S1794-8886201300010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Bartolom&eacute; De Las Casas. <i>Brev&iacute;sima relaci&oacute;n de la destrucci&oacute;n de las Indias. </i>Introducci&oacute;n de Miguel Le&oacute;n-Portilla. Edaf. Madrid, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S1794-8886201300010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Bartolom&eacute; De Las Casas. <i>Historia de las Indias. </i>Tomo III. Biblioteca Ayacucho. Espa&ntilde;a, 1986.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S1794-8886201300010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Carlos M. Gasteazoro, Celestino A. Ara&uacute;z, Armando Mu&ntilde;oz Pinz&oacute;n. <i>La Historia de Panam&aacute; en sus textos. </i>Tomo I. Editorial Universitaria. Panam&aacute;, 1980.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S1794-8886201300010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Carlos M. Gasteazoro. <i>Introducci&oacute;n al estudio de la Historia de Panam&aacute;. Fuentes de la &eacute;poca hispana. </i>Manfer. Panam&aacute;, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S1794-8886201300010000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Carol F. Jopling (comp.). <i>Indios y negros en Panam&aacute; en los Siglos XVI y XVII. Selecciones de los documentos del Archivo General de Indias. </i>CIRMA-PMS. 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S1794-8886201300010000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Celestino A. Ara&uacute;z y Patricia Pizzurno. <i>El Panam&aacute; hispano (1501-1820). </i>Tercera Edici&oacute;n. Diario La Prensa. Panam&aacute;, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S1794-8886201300010000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Eliseo Ver&oacute;n. <i>La semiosis social. </i>Gedisa. Barcelona, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S1794-8886201300010000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Fernando Muro Romero. La configuraci&oacute;n de provincias mayores en Indias como distritos administrativos puros. La comandancia general de Panam&aacute; a fines del siglo XVIII. <i>Sobretiro de Anuario Jur&iacute;dico III-IV/1976-1977. </i>1977.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S1794-8886201300010000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Gladys Casimir Morales. El territorio Cueva y su trasformaci&oacute;n en el Siglo XVI. Tesis para optar al grado de Doctor en Antropolog&iacute;a, ENAH- SEP- CNCA, M&eacute;xico D. F, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S1794-8886201300010000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Gonz&aacute;lo Fern&aacute;ndez de Oviedo y Vald&eacute;s. <i>Historia general y natural de las Indias, islas y tierra firme del mar oc&eacute;ano. </i>Tomos I, II, III y IV. Imprenta de la real Academia de la Historia. Madrid, 1851.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S1794-8886201300010000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>James Delgado. Archaeological Reconnaissance of the 1865 American-Built Sub Marine Explorer at Isla San Telmo, Archipielago de las Perlas, Panama. <i>International Journal of Nautical Archaeology </i>35 (2), 230-252. 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S1794-8886201300010000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Jean-Pierre Tardieu. <i>Cimarrones de Panam&aacute;. La forja de una identidad afroamericana en el siglo XVI. </i>Iberoamericana. Madrid, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S1794-8886201300010000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Jorge Guerrero. El arte ecuatoriano de la colonia (1600-1800). <i>Revista de Am&eacute;rica </i>X (28), 331-344. 1947.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S1794-8886201300010000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Juan B. Sosa y Enrique Arce. <i>Compendio de historia de Panam&aacute;. </i>Autoridad del Canal de Panam&aacute;. Panam&aacute;, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S1794-8886201300010000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Manuel Lucena Salmoral. <i>El Descubrimiento y la fundaci&oacute;n de los reinos ultramarinos: hasta fines del siglo XVI. </i>Rialp. Madrid, 1982.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S1794-8886201300010000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Marcela Camargo. La pesquer&iacute;a de perlas y conchas madreperla en Panam&aacute;. <i>Revista Loter&iacute;a </i>326-327, 32-76. Panam&aacute;, 1983.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S1794-8886201300010000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Mar&iacute;a Eugenia Mellado. (Im)plantar turismo: &iquest;sembrar desarrollo? El caso del Archipi&eacute;lago de Las Perlas, Panam&aacute;. Tesis de maestr&iacute;a in&eacute;dita, Universitat de Lleida, Espa&ntilde;a. 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S1794-8886201300010000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Mar&iacute;a Eugenia Mellado. Buscando Las Perlas. Aproximaci&oacute;n al fen&oacute;meno del turismo como proceso social y cultural en el archipi&eacute;lago de Las Perlas, Panam&aacute;. <i>Canto Rodado. Revista especializada en temas de patrimonio, </i>5:145-183. Panam&aacute;, 2010.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S1794-8886201300010000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Neil Salkind. Exploring Research. 8th ed. Pearson Education, Inc. U.S.A, 2012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000220&pid=S1794-8886201300010000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Pascual De Andagoya. Relaci&oacute;n y Documentos. En Fern&aacute;ndez De Navarrete, Mart&iacute;n (comp.), <i>Colecci&oacute;n de los viages (sic) y descubrimientos que hicieron por mar los espa&ntilde;oles desde fines del siglo XV. Tomo III. </i>Imprenta Real. Madrid, 1829.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000222&pid=S1794-8886201300010000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Pedro Cieza de Le&oacute;n. <i>Cr&oacute;nica del Per&uacute;. El se&ntilde;or&iacute;o de los Incas. </i>Biblioteca Ayacucho. Caracas, 1984.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000224&pid=S1794-8886201300010000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Pedro M&aacute;rtir De Angler&iacute;a. <i>D&eacute;cadas del Nuevo Mundo. </i>Polifemo. Madrid, 1989.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000226&pid=S1794-8886201300010000700027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>R&oacute;mulo Carbia. <i>Historia de la Leyenda Negra Hispano-Americana. </i>Marcial Pons. Madrid, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000228&pid=S1794-8886201300010000700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <p><b>Listado de documentos significativos de referencia directa al ALP     <br> (ordenados por a&ntilde;o)<a name="n59"></a><a href="#n_59"><sup>59</sup></a></b></p>     <p>1514- Descubrimiento de la Mar del Sur</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>PANAMA,233,L.1,F.167V-167VBIS</p>     <p>1516- Relaci&oacute;n hecha por Gaspar de Espinosa, Alcalde Mayor de Castilla del Oro, dada a Pedrarias D&aacute;vila, lugar teniente general de aquellas provincias, de todo lo que sucedi&oacute; en la entrada que hizo en ellas, de orden de Pedrarias</p>     <p>PATRONATO,26,R.8</p>     <p>1519- Posesi&oacute;n por Pedrarias D&aacute;vila de la isla de Flores</p>     <p>PATRONATO,18,N.2,R.1</p>     <p>1527- Posesi&oacute;n de la isla de las Flores</p>     <p>PANAMA,234,L.3,F.28V-29V</p>     <p>1527- Restituci&oacute;n de la Isla de las Perlas y Flores</p>     <p>PANAMA,233,L.2,F.238R-238V</p>     <p>1527-&nbsp;Tierra dada por Pedrarias D&aacute;vila a Alvaro del Guijo</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>PANAMA,233,L.2,F.291R-292R</p>     <p>1528-&nbsp;Salario de Pedrarias como gobernador: isla de las Perlas</p>     <p>PATRONATO,193,R.14</p>     <p>1531- Licencia a Alonso de C&aacute;ceres par usar dos isletas </p>     <p>PANAMA,234,L.4,F.148R-149R</p>     <p>1531- Perlas que sac&oacute; Hernando Pizarro de la isla de las Perlas</p>     <p>PANAMA,234,L.5,F.8R</p>     <p>1531-&nbsp;Restituci&oacute;n de indios a Toribio de Monta&ntilde;&eacute;s</p>     <p>PANAMA,234,L.5,F.1R</p>     <p>1532-&nbsp;Tratamiento de los indios de la isla de Flores </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>PANAMA,234,L.5,F.78R-80V</p>     <p>1533-&nbsp;Justicia a Toribio Monta&ntilde;es</p>     <p>PANAMA,234,L.5,F.90R-90V</p>     <p>1534- Que Hernando Pizarro pueda sacar indias de la isla de Perlas</p>     <p>PANAMA,234,L.5,F.174V-175R</p>     <p>1536- Maiz de la isla de Flores para el hospital de Panam&aacute;</p>     <p>PANAMA,235,L.6,F.72R-72V</p>     <p>1536- Sobre los indios de la isla de las Flores</p>     <p>PANAMA,235,L.6,F.13V-17V</p>     <p>1539- Prohibici&oacute;n de pesca con chinchorro en la isla de las Perlas</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> PANAMA,235,L.7,F.74V-75R</p>     <p>1539-&nbsp;Tributos de los indios de la isla de las Flores </p>     <p>PANAMA,235,L.7,F.75V-76R</p>     <p>1540-&nbsp;Ornamentos e imagen para la iglesia de la isla de las Perlas</p>     <p> PANAMA,235,L.7,F.156R-156V</p>     <p>1540- Que Andrea de la Roca proteja a los indios de la isla de Flores</p>     <p>PANAMA,235,L.7,F.124V-125R</p>     <p>1543- Cl&eacute;rigo para la isla de Flores</p>     <p>PANAMA,235,L.8,F.53R</p>     <p>1549- Concesi&oacute;n de la isla de Chuche al capit&aacute;n Juan Bedrel/ Concesi&oacute;n de la isla de Flores a Juan Bedrel</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>PANAMA,235,L.8,F.247V / F.248R 1551- Tierras de la isla de las Flores </p>     <p>PANAMA,236,L.9,F.14V-15R</p>     <p>1576- Captura carabela de Juan Manuel Cordero: corsario ingl&eacute;s</p>     <p>PATRONATO,265,R.30</p>     <p>1580- Carta de Pedro Gonz&aacute;lez de Meceta</p>     <p> PANAMA,13,R.19,N.118 1611- Quinto de las perlas</p>     <p> PANAMA,1,N.260</p>     <p>1614- Petici&oacute;n de los due&ntilde;os de bergantines de la Isla del Rey</p>     <p>PANAMA,237,L.14,F.32V-34R</p>     <p>1619- Env&iacute;o del asiento sobre la pesquer&iacute;a de las perlas</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>PANAMA,229,L.2,F.113V-114R 1619- Quinto de las perlas </p>     <p>PANAMA,1,N.312 1622- Aviso de enemigos </p>     <p>PANAMA,230,L.5,F.339V-340V</p>     <p>1679- 1682- Entrada de piratas en Portobelo, Dari&eacute;n y Mar del Sur </p>     <p>PANAMA,95, PANAMA,96</p>     <p>1683- Resguardo del Dari&eacute;n y Tierra Firme contra la pirater&iacute;a </p>     <p>PANAMA,99</p>     <p>1685- El teniente general don Francisco de Castro da cuenta a V.M de hallarse dado fondo en el Puerto de Perico de Panam&aacute; sin bajeles de enemigos y remite testimonios de la declaraci&oacute;n de un franc&eacute;s prisionero por donde avisa sus designios y lo dem&aacute;s que se ofrece</p>     <p>PANAMA,29,R.22,N.79</p>     <p>1685- Desalojo de los piratas de cierta isleta</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>PANAMA,231,L.9,F.10V-11V/ F.14V-16V</p>     <p>1685-1686- 1688- 1692 Noticias sobre los piratas en la Mar del Sur </p>     <p>PANAMA,231,L.9,F.56V-57R/ F.85R-86R/ F.199V-201R/ F.279V-280V 1697- Respuesta al obispo de Panam&aacute; sobre piratas </p>     <p>PANAMA,231,L.9,F.386V-388R</p>     <p>1800- Expediente sobre una perla de cincuenta y seis quilates</p>     <p>ESTADO,51,N.13</p>     <p><b>Mapas</b></p>     <p>MP-PANAMA,23 1600 &#91;SUP&#93; Panam&aacute;, Portobelo, Darien. Mapa </p>     <p>MP-PANAMA,160 31-03-1761Panam&aacute;, Colombia costas Atl&aacute;ntica y Pac&iacute;fica </p>     <p>MP-PANAMA,192 18-05-1778 Dari&eacute;n. Provincia</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>MP-PANAMA,202 BIS 18-05-1784 Dari&eacute;n y Caledonia. Territorio establecimiento de poblaciones</p>     <p>MP-PANAMA,218 26-11-1788 Dari&eacute;n. Golfo e istmo camino de Carolina a Puerto Pr&iacute;ncipe</p>     <p>MP-PANAMA,270 1782 Panam&aacute;. Istmo. Dari&eacute;n. Golfo</p> </font>      ]]></body><back>
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