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<journal-title><![CDATA[Memorias: Revista Digital de Historia y Arqueología desde el Caribe]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Liberalismo versus conservadurismo en América Latina y el Caribe del siglo XIX: Reflexión desde una perspectiva crítica]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM),  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p><b>DOI: </b><a href="http://dx.doi.org/10.14482/memor.27.8009" target="_blank">http://dx.doi.org/10.14482/memor.27.8009</a></p>      <p align="center"><font size="4"><b>Liberalismo versus conservadurismo en Am&eacute;rica Latina y el Caribe del siglo XIX:    <br> Reflexi&oacute;n desde una perspectiva cr&iacute;tica</b></font></p>      <p align="right">* Conferencia dictada el 13 de agosto 2015 en el    <br> marco de la C&aacute;tedra Magistral Dr. M&aacute;ximo Coiscou    <br> Henriquez, Centro de Altos Estudios Human&iacute;sticos y    <br> del Idioma Espa&ntilde;ol y la Universidad Nacional Pedro    <br>  Henr&iacute;quez Ure&ntilde;a.</p>       <p><i><b>Mu-Kien Adriana Sang Ben</b></i></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ensayista e historiadora. Naci&oacute; en Santiago de los Caballeros, Rep&uacute;blica Dominicana, en 1958. En la Pontificia Universidad Cat&oacute;lica Madre y Maestra (PUCMM), Santiago De Los Caballeros (Rep&uacute;blica Dominicana) obtuvo el t&iacute;tulo de Licenciada en Educaci&oacute;n en 1978. En el mismo a&ntilde;o, hizo un curso de postgrado en el CREFAL, M&eacute;xico, sobre Educaci&oacute;n de Adultos y en 1985 obtuvo el t&iacute;tulo de Doctora en Historia en la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales de Par&iacute;s, Francia.    <br> Por varios a&ntilde;os ha estado dedicada a la docencia y a labores administrativas: en el Instituto Tecnol&oacute;gico de Santo Domingo (INTEC); ha sido directora ejecutiva de la Oficina de Desarrollo y Oficial de Comunicaci&oacute;n e Informaci&oacute;n del Programa de las Naciones Unidas en Rep&uacute;blica Dominicana; y en la PUCMM, Recinto de Santo Domingo, ha sido directora ejecutiva del Proyecto para el Apoyo a Iniciativas Democr&aacute;ticas auspiciado por la Agencia Internacional de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Directora del Departamento de Educaci&oacute;n, coordinadora del &Aacute;rea de Historia y profesora de esa asignatura en la PUCMM. Directora del Centro de Estudios Caribe&ntilde;os de la PUCMM. Miembro de n&uacute;mero de la Academia Dominicana de la Historia, de la cual fue tesorera de la Junta Directiva 2004-2007.<bt> Durante quince a&ntilde;os ha escrito para la revista <i>Areito </i>del peri&oacute;dico <i>Hoy </i>y peri&oacute;dico <i>El Caribe. </i>Adem&aacute;s tiene su blog personal <i>El Blog de Mu-Kien. Alma y raz&oacute;n </i>en <a href="http://mu-kien.blogspot.com.co" target="_blank">http://mu-kien.blogspot.com.co</a>. Mail: <a href="mailto:sangbenmukien@gmail.com"><b>sangbenmukien@gmail.com</b></a></p>  <hr>       <p><b>Introducci&oacute;n</b></p>      <p>Durante casi 20 a&ntilde;os escrib&iacute; tres obras: Ulises Heureaux. Biograf&iacute;a de un dictador; Buenaventura B&aacute;ez. El Caudillo del Sur; y, una Utop&iacute;a inconclusa. Espaillat y el liberalismo dominicano del siglo XIX.</p>      <p>Para escribir estos libros, pas&eacute; a&ntilde;os leyendo sobre el conservadurismo, el liberalismo y el positivismo. Me introduje por mares tempestuosos del conocimiento. Comenc&eacute; a leer sobre el pensamiento pol&iacute;tico en el siglo XIX. Le&iacute; a los positivista argentinos, especialmente a Sarmientos. De hecho, constat&eacute; que Espaillat se hab&iacute;a inspirado en &eacute;l para desarrollar muchas ideas, y por eso, utilic&eacute; la denominaci&oacute;n de Demorizi, que lo llamaba como "el Sarmiento dominicano".</p>      <p>Constat&eacute; que el proyecto liberal del siglo XIX hab&iacute;a fracasado (&iquest;y sigue fracasando hoy tambi&eacute;n?). Comprob&eacute; que tanto los l&iacute;deres liberales como los conservadores dominicanos se sometieron a la l&oacute;gica del caudillismo. Conclu&iacute; que el liberalismo dominicano, al igual que los liberalismos latinoamericanos, fueron productos de un momento especial de expansi&oacute;n del capitalismo en Europa central, que lleg&oacute; a Am&eacute;rica sin transici&oacute;n y sin base social. Liberales y conservadores consideraban a Europa y Estados Unidos como los modelos a imitar. Para los primeros como modelos paradigm&aacute;ticos, para los segundos mediante la anexi&oacute;n o el protectorado. A pesar de que el libro sobre la vida de Ulises Francisco Espaillat tuvo buena acogida, segu&iacute; con mis dudas. Coloqu&eacute; el tema del conservadurismo y el liberalismo en mi largu&iacute;sima lista de pendientes, tan larga es, que creo no me alcanzar&aacute; la vida para completarla.</p>      <p><b>Las bases del conservadurismo</b></p>      <p>Inici&eacute; esta nueva traves&iacute;a intelectual, intentando llegar a la fuente misma del pensamiento conservador. Volv&iacute; a preguntarme &iquest;Exist&iacute;a un verdadero pensamiento liberal en el siglo XIX en Am&eacute;rica Latina, y por supuesto, en Rep&uacute;blica Dominicana? &iquest;Exist&iacute;a tambi&eacute;n un pensamiento conservador en Europa? &iquest;Cu&aacute;les eran las bases de este pensamiento? Las preguntas me las hice porque, como dije, estamos acostumbrados a clasificar y definir cartesianamente a los pol&iacute;ticos en <i>liberales </i>y <i>conservadores, </i>pero pienso que esta clasificaci&oacute;n se hace de manera mec&aacute;nica, sin hurgar realmente en la gran telara&ntilde;a que es el pensamiento pol&iacute;tico, como producto de realidades sociales y econ&oacute;micas.</p>      <p>Creo que hoy la gran pregunta que se impone es la siguiente: &iquest;Existen dogmas conservadores? &iquest;Son los conservadores reaccionarios? &iquest;Sus principios son tan diferentes a los del liberalismo? &iquest;Es el conservadurismo latinoamericano similar al europeo? &iquest;En qu&eacute; se diferencian? Decid&iacute; hurgar, buscar, husmear por todas partes.</p>      <p>Todos los autores coinciden que el ingl&eacute;s Edmond Burke es el padre del conservadurismo europeo. Este gran intelectual fue testigo de las grandes transformaciones sociales y pol&iacute;ticas de la Europa central de finales del siglo XVIII. Argumentaba que el ser humano completaba su condici&oacute;n cuando alcanzaba la plena civilizaci&oacute;n, ya que le permit&iacute;a desarrollar su naturaleza y nutrirse de su propia cultura. Como podr&aacute; verse, Burke estaba en contra de todos aquellos pensadores, como Rousseau, que defend&iacute;an el derecho natural y la bondad humana por naturaleza. Es m&aacute;s, aseguraba que esos intelectuales que lo defend&iacute;an abogaban por la anarqu&iacute;a del esp&iacute;ritu, pues para poder vivir en sociedad, era necesario una adecuada autoridad. Cre&iacute;a en la confesionalidad del Estado, pues a diferencia de los liberales, que abogaban por la libertad de cultos y el laicismo estatal, Burke defend&iacute;a que el amor a Dios era la &uacute;nica forma de vivir bajo la rectitud y el respeto requeridos para la convivencia con los otros.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para Burke, el mundo era una especie de paradoja un absurdo envuelto de dos contrastes en el que interven&iacute;an lo maravilloso y lo oscuro, y no una construcci&oacute;n racional. Era un creyente fiel de la historia, pues estaba convencido que s&oacute;lo a trav&eacute;s del conocimiento del pasado podr&iacute;amos conjeturar sobre el futuro.</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/memor/n27/n27a02f1.jpg">    <br> <a href="http://www.revolucionneogranadina.com/" target="_blank">http://www.revolucionneogranadina.com/revolucion-neogranadina/articulorevolucion-francesa-edmund-burke.htm</a>.</p>      <p>Pero su obra m&aacute;s popular, brillante y pol&eacute;mica fue publicada en 1790 bajo el t&iacute;tulo: <i>Reflexiones sobre la Revoluci&oacute;n Francesa. </i>En este libro critica duramente a los enciclopedistas y a los l&iacute;deres revolucionarios. Se declara un hombre que respeta el pasado y la sabidur&iacute;a que contiene, pero sobre todo, un defensor de la monarqu&iacute;a. No estaba en contra de la libertad, pero siempre y cuando estuviese sometida al orden.</p>      <p>Lo cierto es, despu&eacute;s de hacer un r&aacute;pido balance sobre Edmund Burke, su vida y su obra, podemos asegurar que su pensamiento no buscaba el enfrentamiento con el poder pol&iacute;tico y econ&oacute;mico.</p>      <p>Tampoco se caracteriz&oacute; por defender a los m&aacute;s d&eacute;biles; y mucho menos, pensaba, ni por accidente, en otorgar poder a los m&aacute;s pobres; a pesar de que defendi&oacute; con fuerzas a los oprimidos cat&oacute;licos. Contradictorio y libre pensador como era, tambi&eacute;n se opuso a las corrientes que pretend&iacute;an reducir las libertades que ten&iacute;a el pueblo llano o centralizar toda la autoridad en la Corona o reducir las prerrogativas del Parlamento. Por lo tanto, no estaba de acuerdo con el absolutismo de Hobbes.</p>      <p>Sigui&oacute; mi inconformidad. Quise seguir buscando. Husme&eacute; por donde pude y localic&eacute; uno de los trabajos m&aacute;s interesantes, bien escrito y provocativo sobre el conservadurismo. La erudici&oacute;n de este gran pensador me abri&oacute; nuevos horizontes. Me refiero al intelectual espa&ntilde;ol, miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Pol&iacute;ticas de Espa&ntilde;a, Miguel Herrero y Rodriguez de Mi&ntilde;&oacute;n, quien present&oacute; un discurso titulado <i>Tipolog&iacute;a del pensamiento conservador </i>en esa honorable Academia en enero de 2008, en el cual hace un an&aacute;lisis novedoso, profundo y memorable sobre el pensamiento conservador. Su ensayo, vasto y erudito, es el producto de su larga experiencia como jurista. Fue, no lo sab&iacute;a uno de los siete padres de la actual Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola. Comienza su discurso con una cita sugerente e interesante:</p>      <blockquote> <i>Siempre ha habido conservadores. Cicer&oacute;n lo era ante C&eacute;sar y los mantenedores del r&iacute;o moz&aacute;rabe frente a las innovaciones del Alfonso VI...Pero, a partir de la Revoluci&oacute;n Francesa, "el mayor trastorno que han visto los siglos", al decir de Maitland, y la consiguiente revoluci&oacute;n liberal e industrial, el conservadurismo pol&iacute;tico adquiere caracteres m&aacute;s definidos y precisos. El cambio de paradigma &eacute;tico-social que la Revoluci&oacute;n Francesa supuso, -de lo jer&aacute;rquico a lo igualitario, de lo heroico a lo utilitario, del apego afectivo hacia el pasado al entusiasmo por la construcci&oacute;n de un futuro racional-,es lo que produce y acota la respuesta conservadora. El conservadurismo, por lo tanto es, desde sus or&iacute;genes, "reactivo", genera "contra-conceptos" y subrayarlo es, probablemente el principal acierto de Mannheim al analizar la "mentalidad conservadora". <sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup></i>  </blockquote>       <p>Afirma nuestro pensador contempor&aacute;neo que el calificativo conservador comenz&oacute; a utilizarse en la Revoluci&oacute;n Francesa y pocos a&ntilde;os despu&eacute;s, fue asumido por los pensadores anglosajones. Herrero y Rodr&iacute;guez de Mi&ntilde;&oacute;n establece que no hab&iacute;a un &uacute;nico pensamiento conservador, pues exist&iacute;an variantes, como veremos m&aacute;s adelante. Pero, afirmaba con mucha seguridad, que el conservadurismo pol&iacute;tico ha sido la corriente menos conocida y m&aacute;s desprestigiada, y sobre todo por ignorancia y por prejuicio. Esta confusi&oacute;n, afirma, provoc&oacute; que el concepto conservador tuviese una acepci&oacute;n negativa, y que calificar a alguien de esta manera, era y es todav&iacute;a, un verdadero improperio.</p>      <blockquote> <i>Esto es un ep&iacute;teto cargado de pasi&oacute;n sin otro sentido que la descalificaci&oacute;n de aquel a quien se aplica. Merced al auge del pensamiento progresista..los conservadores se identifican con los "conservaduros",... con "elpartido de los est&uacute;pidos"... o con el "partido enemigo del cambio"...<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup></i> </blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Uno de los grandes aportes de este reconocido y jurista y acad&eacute;mico es su profunda reflexi&oacute;n sobre el pensamiento conservador, tan difundido, tan vilipendiado y tan desconocido. Yo misma me reconozco una persona que todav&iacute;a no lo ha estudiado con profundidad, quiz&aacute;s porque estaba, o lo estoy, todav&iacute;a presa del cartesianismo dominante, o porque dediqu&eacute; mucho tiempo al estudio del liberalismo y el positivismo. Por esa raz&oacute;n, este trayecto interminable de estudiar el pensamiento conservador me entusiasma y apasiona. Establece Herrero y Rodr&iacute;guez y de Mi&ntilde;&oacute;n, los siguientes tipos de pensamiento conservador: el Conservadurismo Cl&aacute;sico, Neoconservadurismo y el Transconservadurismo. En esta oportunidad s&oacute;lo trabajaremos con la primera tipolog&iacute;a, porque constituye la base de sustentaci&oacute;n de esta corriente.</p>      <p>Seg&uacute;n el autor de este enjundioso ensayo, el conservadurismo cl&aacute;sico, que tambi&eacute;n denomina paleo conservadurismo, naci&oacute; como reacci&oacute;n a la Revoluci&oacute;n Francesa y afirma sin titubeos que el texto fundamental es sin lugar a dudas, la obra del Burke, "Reflexiones sobre la revoluci&oacute;n francesa", tal y como se&ntilde;alamos. Afirma sin embargo, que existieron precursores de este pensamiento, entre los que se puede citar a Saint Simon y Fenerlon; pensadores que aseguraban que el derecho hist&oacute;rico era la alternativa m&aacute;s clara y evidente del derecho natural. Me sorprendi&oacute; del acad&eacute;mico espa&ntilde;ol cuando afirma que <i>son Montesquieu en Francia y Herder en Alemania quienes mejor representan el historicismo pol&iacute;tico del que ha de surgir el paleoconservadurismo. De Montesquieu, sigue diciendo, pende Cazales, jefe de los mon&aacute;rquicos moderados...e influye decisivamente en E. Burke y despu&eacute;s Tocqueville.... </i><sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup> La sorpresa La sorpresa es mayor porque desde siempre hemos aprendido que Montesquieu, junto a Rosseau y Voltaire, constituyeron la principal trilog&iacute;a de pensadores enciclopedistas que crearon las bases del pensamiento liberal. Verlo ubicado en este grupo movi&oacute; las fibras profundas de mi cerebro.</p>      <p>En este ensayo, el jurista espa&ntilde;ol afirma que Edmond BurKe influenci&oacute; notablemente a otros intelectuales de la Europa de su &eacute;poca. Asegura que ese anglo irland&eacute;s llamado el padre del conservadurismo, es el creador de sus bases fundamentales y fueron tan profundos sus planteamientos que sus opositores tuvieron que emplearse a fondo para rebatirlo, pero no pudieron, pues m&aacute;s que propositivos lo que hicieron fue reaccionar para responder:</p>      <blockquote> <i>De ah&iacute; el car&aacute;cter reactivo a tres escuelas radicales diferentes: el racionalismo de los ilustrados, el igualitarismo de Rousseau y el utilitarismo de Bentham...que hab&iacute;an de confluir en lo que, durante la primera mitad del siglo XIX, fue el pensamiento liberal y a&uacute;n en la base de lo que los anglosajones y, especialmente, los norteamericanos entienden por liberalismo. </i><sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup> </blockquote>      <p>El profesor y jurista, asegura que las bases de cualquier pensamiento es esencialmente teol&oacute;gica, y mucho m&aacute;s en el caso que nos ocupa, el conservadurismo cl&aacute;sico. Dec&iacute;a que los fundamentos que inspiraron a Burke fueron los siguientes: la filosof&iacute;a ilustrada <i>en trance de historificaci&oacute;n en Montesquieu; la propia tradici&oacute;n empir&iacute;stica brit&aacute;nica, especialmente la tesis de Hume sobre las convenciones; y, sobre todo, el legado teol&oacute;gico anglicano, escol&aacute;stico y a&uacute;n agustiniano que considera al orden pol&iacute;tico-social como creado y regulado por la voluntad divina. </i><sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup></p>      <p>Con el tiempo, dice el autor, las generaciones siguientes aligeraron las bases filos&oacute;ficas de este pensamiento nacido en contra del enciclopedismo y la Revoluci&oacute;n Francesa. Estos doctrinarios pasaron de tener una filiaci&oacute;n idealista a una posici&oacute;n m&aacute;s racional y concentrada en el pensamiento pol&iacute;tico-social.</p>      <p>A partir de esta especie de aterrizaje, los pensadores conservadores cl&aacute;sicos, tanto en su rama anglosajona, como del resto de Europa, se asumieron como <i>realistas, </i>pero ojo, la realidad era vista como algo determinado, como estructura independiente a las personas, incluso de su voluntad y de sus deseos; una estructura que no necesariamente era hostil ni inalcanzable, pues hasta pod&iacute;a ser modificada, pero nunca transformada de forma radical. Un elemento interesante que destaca este autor es que la mayor&iacute;a de las personas asumen que el conservadurismo es equivalente a quietismo. Todo lo contrario, dec&iacute;a, pues desde Edmond Burke a Richard Weaver, incluyendo a Benjamin Disraeli, ninguno de ellos neg&oacute; la necesidad de cambio, pero ojo, evolutivo, no dr&aacute;stico, ni revolucionario. Para los pensadores conservadores cl&aacute;sicos, el realismo significaba el reconocimiento de las leyes permanentes de las estructuras sociales existentes. Por lo tanto todas las personas que integraban esas sociedades deb&iacute;an mantener observancia y respeto a las leyes.</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/memor/n27/n27a02f2.jpg">    <br> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Vindicaci&oacute;n_de_los_derechos_del_hombre" target="_blank">https://es.wikipedia.org/wiki/Vindicaci&oacute;n_de_los_derechos_del_hombre</a></p>      <p>Sostiene que el conservadurismo cl&aacute;sico se basa en los siguientes principios:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>1.&nbsp;Experiencia versus teor&iacute;a. Afirman que es m&aacute;s importante el valor de la experiencia que la construcci&oacute;n te&oacute;rica basada en la imaginaci&oacute;n; pues consideran que el capital hist&oacute;ricamente acumulado es esencial para la humanidad; un capital que se necesita atesorar y preservar.</p>      <p>2.&nbsp;La defensa del orden concreto, del pueblo y la conciencia nacional. A juicio de estos pensadores, el "yo" es una abstracci&oacute;n que niega la colectividad, pues el ser humano nace y se desarrolla en un grupo social del que recibe su identidad y desarrolla sus capacidades.</p>      <p>3.&nbsp;Libertad versus igualdad: El conservadurismo cl&aacute;sico estaba opuesto, como era l&oacute;gico, al principio de la igualdad; pues la desigualdad se daba incluso en la propia naturaleza, y, afirmaban, la organizaci&oacute;n de la sociedad implicaba jerarqu&iacute;a.</p>      <p>Finalmente, asumiendo las ideas de Sandel, uno de los grandes estudiosos del conservadurismo norteamericano, Herrero Rodr&iacute;guez de Mi&ntilde;&oacute;n afirma que la principal diferencia entre liberales y conservadores, est&aacute; en que los primeros defienden la democracia procedimental basada en individuos aut&oacute;nomos con categor&iacute;as de ciudadanos; los segundos enarbolan la tradici&oacute;n aristot&eacute;lica de la democracia republicana, que se sustentaba en la concepci&oacute;n de ciudadanos virtuosos. Una, el liberalismo, defiende la libertad y la libre opci&oacute;n; y la otra, el conservadurismo, acent&uacute;a lo que ellos llaman el bien com&uacute;n y al ejercicio de los derechos. Pero, sigue diciendo el autor, la principal diferencia es que mientras los liberales defend&iacute;an el individualismo, los conservadores, abogaban por el institucionalismo y el respeto a lo establecido. &iquest;Interesante verdad?</p>      <p>Despu&eacute;s de leer el ensayo tan enjundioso e interesante de este gran intelectual me puse a buscar sobre algunos pensadores conservadores en Am&eacute;rica Latina. Despu&eacute;s de buscar y hurgar, encontr&eacute; que el colombiano Miguel Antonio Caro, era el m&aacute;s interesante. Sus posiciones tan firmes y agresivas le hicieron merecedor de fuertes ataques:</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/memor/n27/n27a02f3.jpg">    <br> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Partido_Nacional_(Colombia)" target="_blank">https://es.wikipedia.org/wiki/Partido_Nacional_(Colombia)</a></p>      <blockquote> <i>El se&ntilde;or Caro es en pol&iacute;tica, en religi&oacute;n y en literatura el tipo m&aacute;s acabado del conservador, dando a esta palabra toda la extensi&oacute;n de que es susceptible. Nada tengo que ver con sus ideas sobre la marcha de Colombia, ni con las respetabil&iacute;simas inspiraciones de su conciencia; pero cae bajo el dominio de la cr&iacute;tica su apasionamiento limitado por las cosas que fueron la glorificaci&oacute;n constante del pasado, del pasado espa&ntilde;ol, contra todas las aspiraciones del presente, a&uacute;n del presente espa&ntilde;ol. Si la casualidad ha hecho que el cuerpo del Se&ntilde;or Caro haya venido a aumentar la falange humana en suelo colombiano, su esp&iacute;ritu ha nacido, se ha formado y vive en pleno Madrid del siglo XVI." </i><sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup> </blockquote>      <p>&iquest;Qui&eacute;n era este hombre llamado Miguel Antonio Caro? &iquest;Pero qui&eacute;n era este colombiano que se alist&oacute; al pensamiento conservador y se convirti&oacute; en el abanderado m&aacute;s importante del hispanismo en la Am&eacute;rica Latina del siglo XIX? Nacido en Bogot&aacute; en 1843, fue uno de los intelectuales y pol&iacute;ticos que con mayor pasi&oacute;n enfrent&oacute; a los llamados liberales y el proyecto de enfrentamiento contra la Metr&oacute;poli espa&ntilde;ola. Sus ideas, por lo bien planteadas y fundamentadas, constituyeron, sin lugar a dudas, el muro referencial de las ideas conservadoras que le hicieron frente a las corrientes liberales que auspiciaban la construcci&oacute;n de nuevas naciones.</p>      <p>El 1871 fue esencial en su vida. Ese a&ntilde;o se inici&oacute; en el periodismo en el peri&oacute;dico de su propiedad llamado <i>El Tradicionista. </i>Este medio le sirvi&oacute; de plataforma para exponer sus ideas pol&iacute;ticas, y utiliz&oacute; todas las fuerzas de su pasi&oacute;n intelectual para atacar duramente a los que &eacute;l llamaba radicales. Desde su posici&oacute;n conservadora, fue un gran aliado de la jerarqu&iacute;a de la Iglesia cat&oacute;lica. Fue adem&aacute;s el Ide&oacute;logo y gestor de la Regeneraci&oacute;n. Su activismo pol&iacute;tico fue tan grande que lleg&oacute; a participar en la redacci&oacute;n de la Constituci&oacute;n de 1886, fue electo como diputado, y en 1892 logr&oacute; alcanzar la presidencia de la Rep&uacute;blica, permaneciendo hasta 1898.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hispanista por convicci&oacute;n, y quiz&aacute;s tambi&eacute;n por conveniencia, Caro defendi&oacute; el modelo de la Madre Patria, contrario a su padre Jos&eacute; Eusebio, que planteaba una s&iacute;ntesis entre catolicismo y liberalismo. Caro se opon&iacute;a a este planteamiento, pues consideraba que plantear una s&iacute;ntesis de lo mejor del catolicismo y del liberalismo era un absurdo y una p&eacute;rdida de tiempo.</p>      <p>El profesor Rafael Alfonso Rubiano Mu&ntilde;oz escribi&oacute; un interesante ensayo titulado "Miguel Antonio Caro y el pensamiento conservador ante las independencias hispanoamericanas", publicado por la Revista Opini&oacute;n Jur&iacute;dica de la Universidad de Medell&iacute;n en el 2010. Plantea el autor que durante el siglo XIX se produjeron ardientes debates entre las &eacute;lites intelectuales. Afirma que una de las voces m&aacute;s pol&eacute;micas y escuchadas fue sin duda la de Caro, militante activo del Partido Nacionalista de la Regeneraci&oacute;n.</p>      <blockquote> <i>Su proyecto pol&iacute;tico concebido como misional y patri&oacute;tico fue enfurecido en la disutop&iacute;a que plante&oacute;, la de salvaguardar la herencia espa&ntilde;ola y desestimar la ruptura peninsular, que tantos liberales radicales del continente exigieron como presupuesto de desarrollo y civilizaci&oacute;n de nuestros pueblos...</i><sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup> </blockquote>      <p>Miguel Antonio Caro fue un conservador convencido, por esta raz&oacute;n en su trayectoria intelectual no s&oacute;lo atac&oacute; las ideas liberales, sino que cuando el positivismo se hizo presente en Am&eacute;rica Latina en el &uacute;ltimo cuarto del siglo XIX, lo enfrent&oacute; con toda la pasi&oacute;n que lo caracterizaba.</p>      <p>Quiz&aacute;s uno de los m&aacute;s interesantes que localizamos fue el escrito por Diego Juli&aacute;n Cediel Noval titulado <i>El concepto pol&iacute;tico de hispanidad de Miguel Antonio Caro en su debate con los liberales utilitaristas de finales del siglo XIX en Colombia, </i>una monograf&iacute;a presentada en la Universidad Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario de Bogot&aacute;, Colombia en el a&ntilde;o 2009. El punto central de esta investigaci&oacute;n es que los conservadores liderados por Caro defend&iacute;an el hispanismo no como la expresi&oacute;n de la dependencia colonial, sino porque Espa&ntilde;a y su cultura hab&iacute;a marcado de manera profunda la forma de ser de los colombianos. <i>As&iacute;, afirma el autor, la defensa y la apolog&iacute;a a los valores, las instituciones, las costumbres, la lengua y la religi&oacute;n hisp&aacute;nicas se fueron transformando en un conjunto coherente, particular y propio de principios pol&iacute;ticos, que m&aacute;s tarde se le conocer&iacute;a como conservatismo colombiano, marcado fuertemente por su disonancia con las propuestas de los defensores del liberalismo utilitarista.</i></p>      <p>El autor afirma que el concepto de hispanidad en Caro, adem&aacute;s de defender los elementos culturales de Espa&ntilde;a, la Madre Patria, ten&iacute;a un fuerte componente religioso; por lo tanto, afirmaba, el concepto de hispanidad de este singular pensador y pol&iacute;tico colombiano, ten&iacute;a un gran componente moral, de censura; pues &eacute;l se defin&iacute;a como el poseedor de la verdad. Con esta creencia atac&oacute; duramente a los radicales liberales que abogaban por el secularismo, la ruptura con Espa&ntilde;a y la creaci&oacute;n de un gobierno nacional.</p>      <p>Podr&iacute;amos seguir abundando sobre el pensamiento de este autodidacta, periodista, escritor, fil&oacute;logo y pol&iacute;tico instigador de masas. Su incidencia fue tan grande en la Colombia del siglo XIX que todav&iacute;a, m&aacute;s de un siglo despu&eacute;s de su muerte, sigue siendo objeto de estudio y debate acad&eacute;mico. Pero corremos el riesgo de agotarlos.</p>      <p><b>&iquest;Liberales versus conservadores? &iquest;Un falso dilema?</b></p>      <p>Envueltos quiz&aacute;s en la l&oacute;gica cartesiana, los historiadores nos hemos conformado con la definici&oacute;n, supuestamente antag&oacute;nica, de que exist&iacute;an dos fuerzas pol&iacute;ticas: los liberales y los conservadores Los primeros eran los <i>buenos, </i>y los segundos, porque defend&iacute;an el status quo y el hispanismo, eran los <i>malos. </i>Nos conformamos con la categorizar y clasificar. Es tiempo ya de pensar en nuevos paradigmas, en nuevas explicaciones. Decid&iacute; buscar nuevos planteamientos. Hurgu&eacute; por donde pude. Le&iacute; cuanto pude. Y en mi b&uacute;squeda encontr&eacute; varios trabajos.</p>      <p>El intelectual Luis Barr&oacute;n, en un interesante ensayo titulado <i>Liberal conservador: Republicanismo e ideas republicanas en el siglo XIX en Am&eacute;rica Latina<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup>, </i>se pregunta c&oacute;mo clasificar a los l&iacute;deres del siglo XIX en Am&eacute;rica Latina. Por ejemplo, dice, a Jos&eacute; Mar&iacute;a Luis Mora, en M&eacute;xico, se le clasifica como liberal; sin embargo, se pregunta <i>&iquest;qu&eacute; hacer cuando uno se encuentra con pasajes en los que Mora no reniega de las instituciones mon&aacute;rquicas? Y qu&eacute; decir cuando resulta claro que Mora apoyaba los fueros en la Constituci&oacute;n Federal de 1824?...Lo mismo pasa en el caso de Bol&iacute;var. &iquest;Fue liberal o conservador? &iquest;O m&aacute;s bien tuvo una etapa liberal y una conservadora?</i><sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup>Se responde afirmando con cierta amargura que es dif&iacute;cil responder a estas preguntas sin una definici&oacute;n clara de lo que es liberalismo y conservadurismo.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Parte su reflexi&oacute;n haciendo una amplia referencia sobre el pensamiento de Charles Hale, uno de los precursores del estudio del pensamiento en M&eacute;xico a mediados del siglo XX, cuyo libro <i>El liberalismo mexicano en la &eacute;poca de Mora, 1821-1853</i><sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup>constituy&oacute; un verdadero hito en la historia intelectual mexicana, al plantear que la distancia entre liberales y conservadores era mucho menor de lo que se pensaba, acu&ntilde;ando incluso el t&eacute;rmino de <i>liberales-conservadores, </i>pero, dice Barr&oacute;n, Hale reforz&oacute; el mito de que el proceso independentista en la Am&eacute;rica, incluyendo a Brasil y a Hait&iacute;, fue producto de las reformas liberales que hab&iacute;an impuesto los Borbones. y que una vez triunfantes las revoluciones republicanas, el liberalismo se hab&iacute;a hecho dominante y se hab&iacute;a convertido en la ideolog&iacute;a hegem&oacute;nica en Am&eacute;rica Latina. Se pregunta Barr&oacute;n &iquest;estaba Hale en lo cierto? El piensa que no, yo me sumo a esa posici&oacute;n tambi&eacute;n.</p>      <p>Barr&oacute;n plantea tambi&eacute;n que uno de los grandes problemas que ha tenido la historiograf&iacute;a latinoamericana es la carencia de definiciones claras y precisas que expliquen, para la primera mitad del siglo XIX, qu&eacute; significaba un liberal, un centralista, un federalista, un monarquista y un republicano.</p>      <p>Y va m&aacute;s lejos el investigador cuando constata la gran paradoja de nuestra herencia liberal, h>eredada de los movimientos independentistas, lo que algunos llaman como <i>nuestro indiscutible abolengo liberal</i><sup><a name="nu11"></a><a href="#num11">11</a></sup>, con los m&uacute;ltiples gobiernos conservadores, m&aacute;s a&uacute;n dictatoriales y aberrantes, como fue Porfirio D&iacute;az en M&eacute;xico.</p>      <p>&iquest;Se necesitan cambiar los paradigmas? Tal vez s&iacute;. &iquest;Se necesitan nuevos mitos? la respuesta es no, pues la idea no es cambiar un mito por otro, sino adentrarnos, profundizar en c&oacute;mo esos pensamientos, esas ideas llegaron a Am&eacute;rica.</p>      <p>Uno de los elementos m&aacute;s interesantes del ensayo de Barr&oacute;n, es sin duda, su b&uacute;squeda sobre el origen de estas ideolog&iacute;as y estos pensamientos. Afirma que el liberalismo el republicanismo llegaron a Am&eacute;rica desde Europa. Se hace una pregunta fundamental <i>&iquest;Qu&eacute; fue exactamente el republicanismo como tradici&oacute;n pol&iacute;tica y c&oacute;mo diferenciarlo del liberalismo. </i>Sigue pregunt&aacute;ndose, muy acertadamente <i>&iquest;no ser&iacute;a el republicanismo solo una etiqueta historiogr&aacute;fica y no una verdadera corriente hist&oacute;rica?.</i><sup><a name="nu12"></a><a href="#num12">12</a></sup></p>      <p>El investigador del Centro de Investigaci&oacute;n y Docencia Econ&oacute;mica, CIDE, busca respuestas a sus preguntas. Plantea que es simplismo absoluto el definir al republicanismo como forma de gobierno opuesta a la monarqu&iacute;a. Se&ntilde;ala que algunos autores, como Philip Petit, enfatizan que la diferencia entre liberalismo y republicanismo es la libertad. Para un republicano, afirma Petit, la libertad es sencillamente la <i>no denominaci&oacute;n. </i>Es decir, los derechos individuales est&aacute;n sometidos y sujetos a los derechos sociales. Mientras que los liberales, en cambio, la libertad consiste en la no interferencia, pues los derechos individuales no pueden estar subordinados a ning&uacute;n otro tipo de derecho. As&iacute; pues dice:</p>      <blockquote> <i>Para un republicano es suficiente que la interferencia no sea arbitraria, para un liberal es necesario que no hay interferencia...elgobierno es el encargado de asegurar que no existan relaciones de dominaci&oacute;n entre los miembros de la sociedad, y la ley es el &uacute;nico medio para que el gobierno pueda interferir en la vida y los asuntos privados de los ciudadanos y asegurar que no haya relaciones de dominaci&oacute;n. Pero el bien com&uacute;n... es m&aacute;s importante que el individual... Para un liberal en cambio, el fin del gobierno es asegurar la libertad individual y la ley. debe intervenir lo menos posible en la vida y los asuntos privados de los ciudadanos...</i><sup><a name="nu13"></a><a href="#num13">13</a></sup> </blockquote>      <p>Una diferenciaci&oacute;n interesante y novedosa. &iquest;No creen? De la lectura de este ensayo podemos concluir que el abordaje del tema sobre el conservadurismo como teor&iacute;a y corriente pol&iacute;tica desborda la clasificaci&oacute;n simplista a la que estamos acostumbrados.</p>      <p>Barr&oacute;n afirma, como lo han hecho otros, que la tradici&oacute;n republicana hab&iacute;a llegado a Am&eacute;rica, lo mismo que la ideolog&iacute;a liberal, de Europa. Considera que el liberalismo latinoamericano, al igual que el que de Am&eacute;rica del Norte, hab&iacute;a tomado muchas ideas del republicanismo. Se pregunt&oacute; <i>&iquest;qu&eacute; fue exactamente el republicanismo como tradici&oacute;n pol&iacute;tica y c&oacute;mo diferenciarlo del liberalismo? &iquest;No ser&iacute;a el republicanismo una corriente s&oacute;lo una etiqueta historiogr&aacute;fica y no una verdadera corriente hist&oacute;rica?</i><sup><a name="nu14"></a><a href="#num14">14</a></sup></p>      <p>Para responderse a estas preguntas que se hac&iacute;a asumi&oacute; las posiciones de Steve Pincus quien planteaba que el republicanismo hab&iacute;a dejado de ser un concepto flotante de los acad&eacute;micos que utilizaban con una gran carga ideol&oacute;gica. Al leer esta conclusi&oacute;n de Barr&oacute;n me pregunto, entonces &iquest;es conservador el republicanismo?</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Barr&oacute;n nos ofrece su interpretaci&oacute;n. En su ensayo se deja entrever que para el autor el liberalismo es completamente diferente al republicanismo. M&aacute;s a&uacute;n, afirma que la mayor&iacute;a de los grandes l&iacute;deres libertarios del siglo XIX fueron republicanos, no liberales. En sus palabras:</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/memor/n27/n27a02f4.jpg">    <br> <a href="http://www.mexicodesconocido.com.mx/jose-maria-luis-mora.html"target="_blank">http://www.mexicodesconocido.com.mx/jose-maria-luis-mora.html</a></p>      <blockquote> <i>Acaso, definidos as&iacute; liberalismo y republicanismo, ser&iacute;a mucho m&aacute;s f&aacute;cil entender toda la complejidad de las corrientes ideol&oacute;gicas y de pensamiento en la primer la mitad del siglo XIX en Am&eacute;rica Latina. Hace mucho m&aacute;s sentido, por ejemplo, tratar de entender el pensamiento de Bol&iacute;var en el marco de esta tradici&oacute;n republicana europea que dentro de la dicotom&iacute;a liberal-conservador: Lucas Alem&aacute;n y Jos&eacute; Mar&iacute;a Luis Mora, en M&eacute;xico, dejan de ser opuestos irreconciliables y su pensamiento, que en ambos casos refleja una influencia de la tradici&oacute;n republicana, se hace m&aacute;s coherente para un lector actual. Mora, por ejemplo, dec&iacute;a de la libertad en 1827: ... No hay dudas, los pueblos ser&aacute;n libres bajo cualquier forma de gobierno, si los que los mandan, aunque se llamen reyes y sean perpetuos, se hallan en verdadera impotencia de disponer a su antojo y sin sujeci&oacute;n a regla alguna de la persona del ciudadano; y nada servir&aacute;n las formas republicanas, que el jefe de la naci&oacute;n se llame presidente o dure poco tiempo, si la suerte del ciudadano pene de su voluntad omnipotente.</i><sup><a name="nu15"></a><a href="#num15">15</a></sup> </blockquote>      <p>Al finalizar la cita, el autor, partiendo de las ideas de Mora, plantea que la <i>rep&uacute;blica </i>iba m&aacute;s all&aacute; de la adopci&oacute;n o no de las formas republicanas, pues sin virtud y sin ciudadanos virtuosos, pues <i>la rep&uacute;blica no tiene &aacute;nimo, no tiene ning&uacute;n principio que conserve su existencia y declina f&aacute;cilmente en la anarqu&iacute;a.</i><sup><a name="nu16"></a><a href="#num16">16</a></sup>En otras palabras, el problema para Mora, y Barr&oacute;n lo asume como suyo, no era la oposici&oacute;n del republicanismo con el de monarqu&iacute;a. Por dem&aacute;s, el autor del ensayo afirma que el pol&iacute;tico mexicano era un admirador profundo de la monarqu&iacute;a inglesa, pero, ojo, la distingu&iacute;a de la monarqu&iacute;a absolutista espa&ntilde;ola. As&iacute; pues, para Mora el problema no era la <i>monarqu&iacute;a per s&eacute; </i>sino el tema de la libertad, es m&aacute;s, afirma Barr&oacute;n, el pol&iacute;tico mexicano propon&iacute;a y abogaba por la rep&uacute;blica porque no exist&iacute;an condiciones para establecer una monarqu&iacute;a constitucional en Am&eacute;rica.</p>      <p>El autor vuelve a aclarar, que de nada servir&iacute;a cambiar un mito por el otro. El punto clave de su planteamiento es que no se puede, como se ha asumido tradicionalmente, establecer una dicotom&iacute;a. Recalca que ni el liberalismo, ni el republicanismo ni el conservadurismo lo abarcaban todo.</p>      <blockquote> <i>Replantear as&iacute; la historia de la primera parte del siglo XIX en Latinoam&eacute;rica nos permitir&iacute;a analizar, por ejemplo, c&oacute;mo y cuando se manifestaron corrientes de pensamiento democr&aacute;ticas m&aacute;s radicales que tambi&eacute;n surgieron del republicanismo, y que igualmente hicieron cr&iacute;ticas severas al liberalismo insipiente. O cuando y por qu&eacute; dej&oacute; de tener importancia el republicanismo. Podr&iacute;amos tambi&eacute;n reevaluar el anticlericalismo de los liberales del XIX a partir de la relaci&oacute;n entre el republicanismo como filosof&iacute;a secular y el catolicismo. Si el republicanismo ense&ntilde;aba que el hombre s&oacute;lo puede alcanzar o perseguir la virtud como ciudadano de una rep&uacute;blica, como dice Brading, &iquest;qu&eacute; implicaba eso para la religi&oacute;n cat&oacute;lica? &iquest;Y c&oacute;mo hacer de los indios ciudadanos virtuosos sin la ayuda de la Iglesia? En fin, el estudio del republicanismo como corriente de pensamiento no s&oacute;lo nos permitir&iacute;a trascender la dicotom&iacute;a liberales-conservadores que tanto ha estigmatizado la historia del siglo XIX, sino que tambi&eacute;n insertar&iacute;a a la historia intelectual y pol&iacute;tica de Am&eacute;rica Latina dentro de un contexto mayor: la historia de occidente.</i><sup><a name="nu17"></a><a href="#num17">17</a></sup> </blockquote>      <p>Partiendo de estas reflexiones, presentadas de forma muy apretadas, nos encontramos con la inquietud siguiente: &iquest;entonces el republicanismo en Am&eacute;rica Latina pod&iacute;a ser liberal o conservador? Barr&oacute;n plantea que muchos republicanos en el continente no evolucionaron al liberalismo, como fue el caso de Lucas Alem&aacute;n, considerado uno de los principales pol&iacute;ticos conservadores. Normalmente se contraponen las figuras de Mora y Alem&aacute;n, el primero como liberal, y el segundo como conservador. Sin embargo, dice Barr&oacute;n, ambos partieron de la misma premisa, el republicanismo. Uno, Mora, evolucion&oacute; hacia la doctrina liberal, y el otro no.</p>      <p>As&iacute; pues, concluye Barr&oacute;n, la intelectualidad y los pol&iacute;ticos latinoamericanos del siglo XIX nutrieron de las ideas republicanas, y luego tomaron caminos diferentes hacia el liberalismo unos y hacia el conservadurismo otros. Lo fundamental, plantea el autor, es que s&oacute;lo pregunt&aacute;ndonos cu&aacute;l fue la influencia que tuvo la tradici&oacute;n republicana en la formaci&oacute;n de las instituciones pol&iacute;ticas, podr&iacute;amos entender el proyecto liberal. &iquest;Qu&eacute; piensan ustedes? &iquest;Interesante? Al leer este texto y otros que vamos a presentar, concluyo: &iexcl;Qu&eacute; complejo es el pensamiento! &iexcl;Qu&eacute; dif&iacute;cil es clasificar y reclasificar las ideas creadas al calor de la vida y la historia!</p>      <p>En mi b&uacute;squeda curiosa e incesante, localic&eacute; un interesante trabajo de la historiadora Mirian Galante, del Grupo de Estudios americanos (GEA.CSIC)<sup><a name="nu18"></a><a href="#num18">18</a></sup>. El brillante trabajo de esta investigadora aborda la misma perspectiva que el de Luis Barr&oacute;n, investigador a quien le dedicamos los dos art&iacute;culos anteriores. La profesora e investigadora plantea que en M&eacute;xico, durante varias d&eacute;cadas, la historiograf&iacute;a que se hab&iacute;a dedicado a estudiar la construcci&oacute;n del Estado liberal mexicano, parti&oacute; de la dicotom&iacute;a dial&eacute;ctica del llamado <i>&eacute;xito </i>y <i>fracaso. </i>Como expresa la propia investigadora:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> <i>Por un lado, una serie de estudio reconstru&iacute;an el mundo econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y social mexicano desde la asunci&oacute;n del &eacute;xito en la implantaci&oacute;n de los principios liberales de esta geograf&iacute;a. Por otro lado, y frente a la corriente anterior, se encontraban los que defend&iacute;an la idea del fracaso sistem&aacute;tico en los intentos de conformaci&oacute;n de un mundo liberal en el pa&iacute;s... En este panorama binario y excluyente quedaban sin explorar amplios espacios, m&aacute;s ambiguos quiz&aacute;s, entre los que podr&iacute;a destacarse el referido a los conservadores y sus propuestas.</i><sup><a name="nu19"></a><a href="#num19">19</a></sup> </blockquote>      <p>Uno de los grandes problemas, se&ntilde;ala la autora, se produjo con la conformaci&oacute;n y organizaci&oacute;n del Estado, una vez "triunf&oacute;" la revoluci&oacute;n liberal. Asegura que a pesar del intento por institucionalizar el nuevo ensayo pol&iacute;tico, hab&iacute;a, en todos los pol&iacute;ticos, liberales y conservadores, la defensa de la preeminencia del Ejecutivo. Sustentaban su posici&oacute;n en la literalidad de la Constituci&oacute;n de C&aacute;diz, su <i>texto legitimador del nuevo orden.</i></p>      <p>Argumenta la investigadora, que si profundizamos y buscamos el punto esencial de diferencia entre las dos corrientes pol&iacute;ticas planteadas como antag&oacute;nicas, lo encontraremos en el tema de la soberan&iacute;a. Este concepto, afirma, deb&iacute;a confrontarse con los <i>compromisos y simbolog&iacute;a hist&oacute;ricos de la naci&oacute;n que otra fundada en la capacidad generadora de la voluntad general. </i>Sostiene que los llamados conservadores o reaccionarios, buscaron todos los argumentos posibles para deslindar el significado del principio de soberan&iacute;a popular de la propuesta de Rousseau, para lo cual vinculaban el concepto con la tradici&oacute;n escol&aacute;stica, <i>lo que permit&iacute;a controlar su potencial subversivo y coartar su capacidad para justificar la invenci&oacute;n de un orden absolutamente nuevo que obviara la tradici&oacute;n pol&iacute;tica que se identificaba como nacional.</i><sup><a name="nu20"></a><a href="#num20">20</a></sup> Dice la investigadora que incluso algunos diputados de la &eacute;poca, alrededor de 1820, sosten&iacute;an <i>que la Asamblea Constituyente deb&iacute;a quedar restringida en orden preexistente. y que por ello no pod&iacute;a discutirse el sistema de gobierno. </i><sup><a name="nu21"></a><a href="#num21">21</a></sup>. Los liberales, dice la investigadora, por el contrario asum&iacute;an como suyos los postulados de la propuesta roussoniana en relaci&oacute;n al concepto de soberan&iacute;a y voluntad popular.</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/memor/n27/n27a02f5.jpg">    <br> <a href="http://www.temporamagazine.com/el-2-de-mayo-origen-de-la-nacion/" target="_blank">http://www.temporamagazine.com/el-2-de-mayo-origen-de-la-nacion/</a></p>      <p>Pero esas discusiones te&oacute;ricas sobre el modelo ideal de Estado que quer&iacute;an construir, se ve&iacute;a obstaculizada con las luchas internas entre los grupos pol&iacute;ticos, acrecent&oacute; la idea en los l&iacute;deres pol&iacute;ticos y en los constituyentes, de otorgar poderes extraordinarios al ejecutivo. Esta posici&oacute;n, sigue diciendo la investigadora, motiv&oacute;, sin duda alguna al <i>Emperador Iturbide </i>a destituir el Congreso, argumentando que tomaba esta acci&oacute;n por la <i>salud de la patria requer&iacute;a algunos sacrificios, como confiar el poder en un ejecutivo fuerte y suspender transitoriamente las reuniones del Congreso.</i></p>      <p>Por suerte para los republicanos mexicanos, la derrota de Iturbide fortaleci&oacute; la posici&oacute;n de que el despotismo, vinculado inexorablemente a la monarqu&iacute;a y al conservadurismo, era un peligro para el futuro de M&eacute;xico. El caos rein&oacute; en ese inmenso pa&iacute;s, tanto, que algunas provincias se declararon <i>independientes </i>y a constituir sus milicias defensivas.</p>      <p>Pero el problema en las tres primeras d&eacute;cadas del siglo XIX, m&aacute;s que te&oacute;rico, era de &iacute;ndole pr&aacute;ctico. La construcci&oacute;n de un Estado Republicano si bien ameritaba de un marco legal, era m&aacute;s importante la unidad de la naci&oacute;n. La comunidad pol&iacute;tica, ante la situaci&oacute;n tuvo que deponer muchos de sus principios pol&iacute;ticos. La situaci&oacute;n se hizo m&aacute;s dif&iacute;cil con la proclamaci&oacute;n de Jalisco como Estado Libre y Soberano de Jalisco en junio de 1823. Este hecho alarm&oacute; grandemente a los conservadores. La bandera de la unidad era pues la &uacute;nica salvaci&oacute;n. Defend&iacute;an el imaginario colectivo existente de unidad, de naci&oacute;n, como un todo, <i>como una entidad abstracta e indivisible en gran medida sublimada y en la que los intereses o adscripciones particulares deb&iacute;an disolverse...</i><sup><a name="nu22"></a><a href="#num22">22</a></sup></p>                                                          <p>La autora, la Dra. Galante, afirma en este interesant&iacute;simo ensayo, que estos episodios de fraccionamiento de la naci&oacute;n mexicana, provocaron que la mayor&iacute;a abrazara las ideas conservadoras. Para principios de 1830, los liberales comenzaron a fortalecerse y a ganar espacios pol&iacute;tico, sin embargo, subyac&iacute;a en cada uno de los habitantes y de los l&iacute;deres el temor al desorden y a la divisi&oacute;n. Se abogaba por el orden. Mora, por ejemplo, argumentaba la unidad como un ideal c&oacute;smico en el que prevalec&iacute;a siempre el bien. La realidad los llev&oacute; quiz&aacute;s a sobreponer principios morales, ante que ideas pol&iacute;ticas. Quiz&aacute;s porque el pueblo llano no entend&iacute;a, ni le interesaba el discurso del Estado. Sus problemas se resum&iacute;an en el aqu&iacute; y en el ahora.</p>      <p>Sostiene Galante que despu&eacute;s de estas experiencias desgarradoras, el debate en M&eacute;xico, a partir de 1833 no eran tanto si deb&iacute;an ser liberales o conservadores, sino y sobre todo, si defend&iacute;an el centralismo o el federalismo. En ese mismo orden, est&aacute; el interesant&iacute;simo ensayo de Mario Pozas<sup><a name="nu23"></a><a href="#num23">23</a></sup>:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> <i>El pensamiento conservador fue la expresi&oacute;n social dominante durante la larga historia colonial. El conservadurismo busc&oacute; y encontr&oacute; en la independencia la ocasi&oacute;n propicia para optimizar sus privilegios y asegurarlos. Por su parte, el liberalismo critic&oacute; de los conservadores su corporativismo tanto militar como eclesi&aacute;stico, los privilegios de una sociedad fuertemente jerarquizada y el paternalismo en la conducci&oacute;n pol&iacute;tica. Al triunfar el movimiento independentista, encabezado por los liberales, la reacci&oacute;n del conservadurismo no se hizo esperar, a fin de mantener o restaurar los elementos centrales del antiguo r&eacute;gimen. Como resultado de estos conflictos, aparecen nuevas expresiones pol&iacute;ticas, tales como el liberalismo conservador y el conservadurismo liberal. En consecuencia, el criterio diferenciador entre unos y otros, se encuentra m&aacute;s bien en sus actitudes pr&aacute;cticas, ya sea en su apertura hacia la modernidad y el progreso, por un lado, o en la conservaci&oacute;n de tradiciones y situaciones procedentes del mundo colonial, por el otro. De igual forma, con la Independencia surge una nueva clase dominante, integrada por liberales y conservadores, quienes compart&iacute;an y alternaban en el poder, como resultados </i><sup><a name="nu24"></a><a href="#num24">24</a></sup> </blockquote>      <p>Este autor en el ensayo hace un an&aacute;lisis comparativo de c&oacute;mo <i>convivieron, </i>para decirlo de alguna manera, las teor&iacute;as pol&iacute;ticas del liberalismo y conservadurismo. Siguiendo la misma t&oacute;nica del pensamiento, uno de los que m&aacute;s ha trabajado el tema ha sido el historiador venezolano El&iacute;as Pino Iturrieta. Plantea que a nivel pol&iacute;tico la f&oacute;rmula de los conservadores era simple. Respeto al estado, propon&iacute;a un gobierno fuerte, pero que negara el centralismo impuesto por Espa&ntilde;a, como &eacute;l autor mismo lo explica:</p>      <blockquote> <i>Jam&aacute;s discuten los contenidos de una Carta que pretende formar instituciones nuevas en un pa&iacute;s dividido entre hombres libres y esclavos, en el cual los derechos ciudadanos son monopolios de los individuos alfabetas due&ntilde;os de bienes ra&iacute;ces o de negocios remuneradores, detentadores de diploma universitario o con sueldos de elevada cuant&iacute;a. En funci&oacute;n de la cantidad de ingresos establece la constituci&oacute;n de sistema de sufragio censitario de dos grados con r&eacute;gimen calificado que legitima y restringe la autor&iacute;a del nuevo ensayo de rep&uacute;blica. En ning&uacute;n momento los notables se plantean la mudanza de tales postulados, pues son el eje de una trama de estirpe liberal en que apuntalan su calidad de propietarios.</i><sup><a name="nu25"></a><a href="#num25">25</a></sup> </blockquote>      <p>Por considerar que las posiciones de El&iacute;as Pino Iturrieta son vitales para entender un poco mejor el entramado, sigo con el interesante trabajo del colega venezolano. Plantea que los conservadores, en el caso de Venezuela, y que quiz&aacute;s podr&iacute;a aplicarse a la regi&oacute;n, fueron individuos que accedieron al gobierno a partir de 1830 y permanecieron en &eacute;l debido a su invariable fidelidad hacia un hombre y un proyecto de modernizaci&oacute;n.</p>      <blockquote> <i>Descendientes unos pocos de la aristocracia colonial, figuras crecidas en la guerra de independencia o en un pacifico exilio, son letrados, bur&oacute;cratas, propietarios grandes y medianos, mercaderes y due&ntilde;os de esclavitudes que ven en P&aacute;ez la garant&iacute;a de una paz estable a trav&eacute;s de la cual se puede construir una naci&oacute;n pujante. Est&aacute;n seguros de armonizar sus intereses con cualquier apetito autoritario (...); y su fe en un v&iacute;nculo de propiedad-progreso-autoridad no lo hace vacilar en su asociaci&oacute;n con el controlador de las milicias.</i><sup><a name="nu26"></a><a href="#num26">26</a></sup> </blockquote>      <p>La afirmaci&oacute;n de Pino Iturrieta nos parece muy representativa de lo que sucedi&oacute; en la realidad latinoamericana. En un primer momento, como he estado se&ntilde;alando a lo largo de este trabajo, todos los sectores de la sociedad (los due&ntilde;os de la tierra, los comerciantes, los letrados e intelectuales), acogieron al llamado de quienes tuvieron la valent&iacute;a de enfrentarse a la dominaci&oacute;n colonial, aceptando, sin entender en toda su dimensi&oacute;n los mandamientos del evangelio liberal. Cada grupo social busc&oacute; la instauraci&oacute;n de un estado respetuoso de los derechos individuales y de la propiedad privada pero sobre todo intent&oacute; adecuarse, seg&uacute;n intereses, al impulso y a las exigencias del capitalismo moderno.</p>      <p>Como sus adversarios, los llamados liberales, los conservadores propusieron un modelo alternativo de pa&iacute;s y tambi&eacute;n como ellos, miraron hacia afuera. Las sociedades que han alcanzado metas evidentes de progreso y civilizaci&oacute;n, constitu&iacute;an el espejo, espejismo tal vez, de su norte, de sus objetivos.</p>      <p>Los conservadores consideraban que la realidad era producto del pasado remoto que los latinoamericanos hab&iacute;amos heredado. Y para enfrentar la negatividades de la herencia, o dar al traste con esas cadenas, propon&iacute;an una sociedad dirigida por las &eacute;lites predestinadas, las &uacute;nicas que pod&iacute;an gozar de los derechos sociales y ciudadanos. Esta posici&oacute;n es la que explica su rechazo persistente a ampliar el marco de los derechos de los grupos menos favorecidos.</p>      <p>Ahora bien, &iquest;qu&eacute; pas&oacute; con los caudillos? &iquest;Eran conservadores? &iquest;Eran liberales? Los caudillos regionales desarrollaron siempre la pol&iacute;tica sustentada en el elitismo y el privilegio de los dirigentes en la dependencia y burda utilizaci&oacute;n de sus seguidores. Sin embargo, me parece demasiado categ&oacute;rica la afirmaci&oacute;n de Beatriz Gonz&aacute;lez de que el pensamiento conservador era la <i>transposici&oacute;n y expresi&oacute;n ideol&oacute;gica de los intereses de la aristocracia feudal-esclavista y del clero. Y en este sentido, los que mantuvieron una serie de mecanismos (el cobro de diezmos, los mayorazgos, las alcabalas regionales), constituyeron las principales fuerzas que obstaculizaron la cohesi&oacute;n y por ende, la formaci&oacute;n del Estado Nacional. El poder conservador-independientemente de la variables-fue antinacional pues retardo el surgimiento de una burgues&iacute;a nacional y luego ali&oacute; al capital extranjero ''.</i><sup><a name="nu27"></a><a href="#num27">27</a></sup></p>      <p>Lo m&aacute;s interesante de todo es que la misma autora, en p&aacute;ginas posteriores a esta afirmaci&oacute;n, se&ntilde;ala la superposici&oacute;n ideol&oacute;gica y pol&iacute;tica de los liberales y los conservadores, llegando incluso a redefinir que en el proceso se situaron en posiciones similares, denominando en algunos momentos grupos pol&iacute;ticos h&iacute;bridos, como el liberalismo conservador, o el conservadurismo liberal.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El trabajo de Enrique Brahm Garc&iacute;a es muy novedoso.<sup><a name="nu28"></a><a href="#num28">28</a></sup> Refiri&eacute;ndose a la realidad chilena, el historiador afirma que es necesario un reencuentro entre la realidad historia y la fuente, pero antes reivindica la necesidad de ser cr&iacute;ticos con la herencia intelectual recibida. Afirma que en Chile y en la gran mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina existi&oacute; un conservadurismo liberal y con un conservadurismo positivista, afirmando que Antonio Garcia Reyes (1817-1903) fue el principal representante de la primera corriente y Ram&oacute;n Soto Mayor (1830-1903) el de la segunda.</p>      <p>Cuestiona Brahm Garc&iacute;a <sup><a name="nu29"></a><a href="#num29">29</a></sup>el concepto mismo del conservadurismo. Afirma que aun cuando en Europa esta corriente de pensamiento pol&iacute;tico ten&iacute;a ra&iacute;ces mon&aacute;rquicas y feudales, en Am&eacute;rica Latina, y defiende para eso el caso especial de Chile, las bases son republicanas. Esto explica, seg&uacute;n &eacute;l, porqu&eacute; las bases del conservadurismo fueron fr&aacute;giles y cambiantes de acuerdo a la necesidad de la realidad misma y por qu&eacute; conservadurismo, positivismo y liberalismo no fueron m&aacute;s que caras de una misma moneda y fuente y fuentes de nuevos caos.</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/memor/n27/n27a02f6.jpg">    <br> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Garc%C3%ADa_Reyes" target="_blank">https://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Garc%C3%ADa_Reyes</a></p>      <p>Este escenario tan lleno de limitaciones no pod&iacute;a provocar, en tan poco tiempo, el nacionalismo de dos sectores tan antag&oacute;nicos como afirman algunos estudiosos de la historia. Es cierto que en t&eacute;rminos econ&oacute;micos exist&iacute;an posiciones distintas, la de los propietarios y la de los comerciantes, que defend&iacute;an sus intereses. Pero coincido con los autores que afirma que no parece tan probable que una realidad tan precaria pudieses originar de forma intempestiva la formaci&oacute;n de dos grupos diferenciados, cuyos objetivos fueran crear y distribu&iacute;s riqueza, respondiendo solo a intereses espec&iacute;ficos. Como dice Pino Iturrieta <i>es m&aacute;s razonable pensar en un esfuerzo com&uacute;n de los propietarios, quienes incursionaban en los dos ramos con el objeto de prosperar sin ocuparse de manera excluyente de una actividad.</i><sup><a name="nu30"></a><a href="#num30">30</a></sup></p>      <p>Asumo como una v&iacute;a que podr&iacute;a arrojar nuevas luces, que el deslinde entre conservadores y liberales, m&aacute;s que de intereses de clases, tiene que ubicarse en el plano de los intereses pol&iacute;ticos. Queri&eacute;ndose presentar como figuras de mundos antag&oacute;nicos, los fundadores del estado Nacional, denominados liberales y conservadores, definen y construyen sus propias rutas para alcanzar el poder. Momentos, horarios e itinerarios distintos y peculiares, m&aacute;s no un abismo irreconciliable, fue la manera diferenciada de esos dos grupos que decidieron emprender el largo viaje al poder, como bien afirmaba El&iacute;as Pino Iturrieta:</p>      <blockquote> <i>&iquest;... debe tomarse al pie de la letra la calificaci&oacute;n y la clasificaci&oacute;n realizadas por los opositores entonces? Hacerlo significar&iacute;a admitir la existencia de variantes doctrinas capaces de promover la fundaci&oacute;n de partidos cabalmente diferenciados y conocer la presencia de dos sectores econ&oacute;micos diversos y opuestos por su ubicaci&oacute;n en el proceso de creaci&oacute;n y reparto de la riqueza. Una revista somera de la ubicaci&oacute;n social de los personajes que dirigen los partidos (...) no permite una divisi&oacute;n tan tajante...El&iacute;a Pino Iturrieta</i><sup><a name="nu31"></a><a href="#num31">31</a></sup> </blockquote>      <p><b>Reflexiones finales</b></p>      <p>Desde hace d&eacute;cadas, cuando me iniciaba en el mundo de la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica, comenc&eacute; a cuestionarme sobre los fundamentos de los denominados liberales y conservadores, pero sobre todo a buscar respuesta de c&oacute;mo el fen&oacute;meno del caudillismo hab&iacute;a permeado a los pol&iacute;ticos de ambas corrientes. En mi libro <i>Buenaventura B&aacute;ez. El caudillo del sur</i><sup><a name="nu32"></a><a href="#num32">32</a></sup>, hice un primer y t&iacute;mido esbozo sobre el tema.</p>      <p>En mi libro sobre Ulises Francisco Espaillat titulado <i>Una Utop&iacute;a Inconclusa</i><sup><a name="nu33"></a><a href="#num33">33</a></sup>llegu&eacute; un poco m&aacute;s lejos. Quer&iacute;a adentrarme en el pensamiento liberal y positivista y para hacerlo, deb&iacute;a estudiar su oponente, el movimiento conservador. El Cap&iacute;tulo III de esta obra que se titulaba <i>Am&eacute;rica Latina: los ejes discordantes de una realidad ca&oacute;tica, </i>ten&iacute;a tres ac&aacute;pites. El primero se titulaba <i>Encrucijadas y conflictos en la formaci&oacute;n nacional. </i>El segundo abordaba la dualidad entre el positivismo y el liberalismo. Y el tercero, ten&iacute;a un t&iacute;tulo muy rimbombante, que hoy me pregunto qu&eacute; quer&iacute;a decir: <i>CONSERVADORES Y LIBERALES: Grupos ANTAG&Oacute;NICOS Y SIMILARES DE NUEVO CU&Ntilde;O.</i></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A pesar de que estas reflexiones las escrib&iacute; hace casi 20 a&ntilde;os, y despu&eacute;s de haber husmeado leyendo muchas reflexiones e investigaciones, despu&eacute;s de haber madurado en muchas ideas, me sorprendo con el hecho de que todav&iacute;a comparto mis conclusiones. Tal vez no he madurado tanto como pens&eacute; y a&uacute;n sigo defendiendo los mismos planteamientos. &iexcl;Qui&eacute;n sabe!</p>      <p>Dec&iacute;a en la obra dedicada al pensamiento y la vida pol&iacute;tica de Espaillat, que sin negar la presencia y existencia del conservadurismo pol&iacute;tico en Am&eacute;rica Latina, cuya vocaci&oacute;n era oponerse a cualquier cambio en el panorama de sus naciones, tanto en el plano pol&iacute;tico, como en el social y econ&oacute;mico, entend&iacute;a que era una ficci&oacute;n presentarlos como antag&oacute;nicos tanto el pensamiento como la acci&oacute;n entre los grupos pol&iacute;ticos denominados liberales-positivistas, y conservadores.</p>      <p>Planteaba, luego de una b&uacute;squeda incesante e inconclusa, que la historiogr&aacute;fica latinoamericana quer&iacute;a inducirnos y casi obligarnos a tomar partido. En mis palabras de entonces:</p>      <blockquote> <i>Los conservadores fueron definidos como los representantes de una oligarqu&iacute;a recalcitrante; mientras los liberales, fueron caracterizados como los defensores del estado del derecho. La realidad, sin embargo, cuestiona ese paradigma explicativo. No negamos que durante el siglo XIX en las antiguas colonias espa&ntilde;olas, dos grupos se perfilaron y se enfrentaron duramente. Uno propugnaba por el establecimiento de instituciones liberales y democr&aacute;ticas, el otro buscaba extender el proceso de dominaci&oacute;n impuesto durante la colonia, pero con nuevos actores sociales y con nuevas alianzas imperiales.</i><sup><a name="nu34"></a><a href="#num34">34</a></sup> </blockquote>      <p>Entonces pensaba, y ahora casi dos d&eacute;cadas despu&eacute;s lo ratifico, c&oacute;mo en el siglo XX y hoy en el siglo XXI, los antagonismos, la visi&oacute;n cartesiana de la realidad nos ha limitado la comprensi&oacute;n, m&aacute;s a&uacute;n, nos ha impedido analizar la realidad en toda su complejidad y m&uacute;ltiples conexiones y variantes. Pienso que todav&iacute;a las etiquetas ideol&oacute;gicas han primado. Estoy convencida que a trav&eacute;s de la historia hemos tenido enfrentamientos entre grupos, que eran, y son todav&iacute;a, en la gran mayor&iacute;a de los casos, posiciones circunstanciales, m&aacute;s que de ideas.</p>      <p>No dudo que en Am&eacute;rica Latina existieran los liberales y los conservadores constituyeron como grupos pol&iacute;ticos, que hicieron vida en todos los pa&iacute;ses, pero cada grupo no ten&iacute;a comunidad de ideas ni similitudes en todos los pa&iacute;ses, como podr&iacute;amos pensar. Sus posiciones pol&iacute;ticas difer&iacute;an de pa&iacute;s a pa&iacute;s. Los grandes debates que se desarrollaron iban desde los profederales a los antifederales y centralistas o semi centralistas, como ocurri&oacute; en M&eacute;xico. En muchos pa&iacute;ses indistintamente liberales o conservadores defend&iacute;an el proteccionismo; o por el contrario eran libre cambistas. El modelo imperial era un referente para unos y otros. Existieron, como en nuestro pa&iacute;s, entre los liberales y los conservadores, los pro norteamericanos, pro franceses, pro ingleses, pro alemanes y los pro-espa&ntilde;oles. Todas estas corrientes evidencian un amplio muestrario que no hace m&aacute;s que enrostrar los m&uacute;ltiples matices de las posiciones pol&iacute;ticas que se entretejieron en ese mar de pa&iacute;ses peque&ntilde;os y los grandes, los isle&ntilde;os o continentales; en fin entre los liberales, positivistas o conservadores.</p>      <p>En el libro hac&iacute;a referencia al notable historiador argentino, Jos&eacute; Luis Romero<sup><a name="nu35"></a><a href="#num35">35</a></sup>, quien en la d&eacute;cada del cuarenta del siglo XX, afirmaba con propiedad que una de las tareas m&aacute;s <i>dif&iacute;ciles para &eacute;l, cuando analizaba el pensamiento pol&iacute;tico latino americano del siglo XIX, era tratar de distinguir a un conservador de un liberal. La dificultad se acrecienta cuando se intenta determinar el contenido del pensamiento conservador, por cuanto esta corriente no cont&oacute; con intelectuales capaces de recoger con suficiente especificidad sus planteamientos.</i><sup><a name="nu36"></a><a href="#num36">36</a></sup></p>      <p>Intent&eacute; elaborar una definici&oacute;n sobre el conservadurismo. Podemos afirmar que los defensores del conservadurismo se presentaran como los guardianes de la tradici&oacute;n hisp&aacute;nica, amantes del orden establecido y ac&eacute;rrimos enemigos de todo aquello que significara cambio social. Pero aislada de su contexto esta definici&oacute;n podr&iacute;a distorsionar y simplificar la complej&iacute;sima realidad que pretende reflejar.</p>      <p>Coincido con Beatriz Gonz&aacute;lez quien en su libro <i>La historiograf&iacute;a literaria del liberalismo hispanoamericano del siglo XIX, </i>afirma que la doctrina conservadora no tiene un discurso coherente, pues son pocos los l&iacute;deres que se declaraban abiertamente conservadores. Estima la intelectual cubana que el conservadurismo era un pensamiento impreciso, plagado de fisuras, que aparece oculto, detr&aacute;s de las circunstancias para poder mantener o defender en cada caso lo que le convenga. El conservadurismo se preserv&oacute; y se ha presentado como la negaci&oacute;n del pensamiento, pues aparece siempre en forma solapada, incluso en contextos que parecen liberales. Concluye Gonz&aacute;lez que por eso debemos afirmar que el pensamiento conservador se caracterizaba m&aacute;s por su vocaci&oacute;n pragm&aacute;tica de adecuarse a las coyunturas, que por su af&aacute;n teor&eacute;tico.</p>      <p>As&iacute; pues, el bloque conservador no fue el resultado de un plan previamente concebido. Surgi&oacute; de un proceso de acomodaci&oacute;n entre los grupos y las piezas que formaban parte del juego pol&iacute;tico y econ&oacute;mico. El programa enarbolado por los grupos conservadores era sencillo: consideraban que era necesario superar la sociedad tradicional, a trav&eacute;s de una redefinici&oacute;n del papel del estado. Entend&iacute;an que ante la exigencia de los nuevos tiempos el estado deb&iacute;a asumir el rol de la libre competencia entre los propietarios.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El pensamiento conservador (de nuevo expreso mi reserva, pues no creo que ese conjunto de ideas sueltas se les pueda llamar as&iacute;) se sustentaba en la defensa del viejo sistema de valores dominantes, que se consideraba como el m&aacute;s genuino, por la legitimidad, que seg&uacute;n ellos le otorgaba el peso de la tradici&oacute;n. A juicio de algunos historiadores, el hecho de que este pensamiento se basara en la defensa de lo existente, es lo que lo justifica, haciendo entonces innecesario organizar sus posiciones en una doctrina coherente. S&oacute;lo cuando constata la fuerza de las acciones del liberalismo, el conservadurismo comenz&oacute; a sumarse al proceso, enarbolando posiciones que le acentuaban a&uacute;n m&aacute;s su car&aacute;cter impreciso y contradictorio.</p>      <p>&iquest;Contest&eacute; todas las preguntas? &iexcl;No! &iexcl;Claro que no! Tengo una nueva oportunidad de seguir indagando. Porque como dijo Broostin:</p>      <blockquote> <i>Atrapados entre dos eternidades -el pasado desvanecido y el futuro incierto-, jam&aacute;s dejamos de determinar nuestra posici&oacute;n y nuestro rumbo. Heredamos el legado de las ciencias y las artes -las haza&ntilde;as de los grandes descubridores y creadores...Todos somos buscadores. Todos queremos saber por qu&eacute;. El hombre es el animal que hace preguntas... Y aunque el descubrimiento, la creencia de haber dado con la respuesta, puede alienarnos y hacernos olvidar nuestra condici&oacute;n humana, es la b&uacute;squeda la que nos mantiene unidos, la que nos hace humanos y preserva nuestra humanidad...</i> </blockquote>      <p>As&iacute; pues es la inconformidad y la b&uacute;squeda lo que nos permite avanzar, continuar.... Es posible que en unos a&ntilde;os haya cambiado de nuevo la perspectiva. Esa debe ser la ambici&oacute;n del investigador: nunca saciar la sed de aprender nuevas cosas y sobre todo el inter&eacute;s de buscar nuevas propuestas a tem&aacute;ticas eternas.</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Notas</b></font></p>     <P><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup>&nbsp;Miguel Herrero y Rodr&iacute;guez de Mi&ntilde;&oacute;n, Tipolog&iacute;a del pensamiento conservador, presentado en la sesi&oacute;n del 15 de enero de 2008 en la Real Academia de Ciencias Morales y Pol&iacute;ticas de Espa&ntilde;a <a href="http://www.racmyp.es/" target="_blank">http://www.racmyp.es/docs/anales/A85/</a> A85-12.pdf.    <br> <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup>&nbsp;Ibidem.    <br> <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup>&nbsp;Ib&iacute;dem, p.272.    <br> <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup>&nbsp;Ib&iacute;dem, p 273.    <br> <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup>&nbsp;Ib&iacute;dem.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup>&nbsp;Miguel Can&eacute;, En viaje (1881-1882)Citado por Rafael Rubiano Mu&ntilde;oz en Las im&aacute;genes de Espa&ntilde;a y el Pensamiento Conservador de Miguel Antonio Caro en el siglo XIX, Revista Hispania Nova. Revista de Historia Contempor&aacute;nea No. 2, 2006. <a href="http://hispanianova.rediris.es/" target="_blank">http://hispanianova.rediris.es/6/art&iacute;culos/6a004.pdf</a>.    <br> <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup>&nbsp;Rafael Alfonso Rubiano Mu&ntilde;oz, <i>Miguel Antonio Caro y el pensamiento conservador ante las independencias hispanoamericanas, </i>Revista Opini&oacute;n Jur&iacute;dica, Vol. 9, No. 17, pp. 193-214 - ISSN 1692-2530 - Enero-Junio de 2010 / 222 p. Medell&iacute;n, Colombia, <a href="http://dialnet.unirioja.es/" target="_blank">http://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/3294190.pd</a>.    <br> <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup>&nbsp;Luis Barr&oacute;n, en un interesante ensayo titulado Liberales conservadores: Republicanismo e ideas republicanas en el siglo XIX en Am&eacute;rica Latina investigador del Centro de Investigaci&oacute;n y Docencia Econ&oacute;micas (CIDE) y presentado en Washington en el encuentro Anual de LASA (Latin American Studies Association) en septiembre de 2001. <a href="http://www.elcaribe.com.do/2014/01/24/pensamiento-conservador-latinoamericano-los-procesos-independentistas-america-latina-del-siglo-xix-3#sthash.ZR473oL5.dpuf" target="_blank">http://www.elcaribe.com.do/2014/01/24/pensamiento-conservador-latinoamericano-los-procesos-independentistas-america-latina-del-siglo-xix-3#sthash.ZR473oL5.dpuf</a>.    <br> <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup>&nbsp;&nbsp;Ib&iacute;dem.    <br> <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup>&nbsp;Charles Hale, El liberalismo mexicano en la &eacute;poca de Mora, 1821-1853, M&eacute;xico, DF, Editorial Siglo XXI, 1972.    <br> <sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup>&nbsp;Luis Barr&oacute;n, Op. Cit. P. 2.    <br> <sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup>&nbsp;Ib&iacute;dem.    <br> <sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup>&nbsp;Ib&iacute;dem. P. 9.    <br> <sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup>&nbsp;Ib&iacute;dem.    <br> <sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup>&nbsp;Ib&iacute;dem. P.12.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup>&nbsp;Ib&iacute;dem.    <br> <sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup>&nbsp;Ib&iacute;dem, p. 19.    <br> <sup><a name="num18"></a><a href="#nu18">18</a></sup>&nbsp;Mirian Galante, "El temor a las multitudes. La senda conservadora del liberalismo mexicano, 1821-1834", Grupo de Estudios Americanos (GEA-CSIC), <a href="http://www.raco.cat/index.php/Millars/article/viewFile/169238/221530" target="_blank">http://www.raco.cat/index.php/Millars/article/viewFile/169238/221530</a>.    <br> <sup><a name="num19"></a><a href="#nu19">19</a></sup>&nbsp;Ib&iacute;dem, p. 85.    <br> <sup><a name="num20"></a><a href="#nu20">20</a></sup>&nbsp;Ib&iacute;dem, p. 87.    <br> <sup><a name="num21"></a><a href="#nu21">21</a></sup>&nbsp;Ib&iacute;dem.    <br> <sup><a name="num22"></a><a href="#nu22">22</a></sup>&nbsp;Ib&iacute;dem, p. 92.    <br> <sup><a name="num23"></a><a href="#nu23">23</a></sup>&nbsp;Mario A. Pozas, El liberalismo hispanoamericano en el siglo XIX, <a href="http://www.uca.edu.sv/facultad/chn/c1170/El%20Liberalismo%20iberoamericano%20en%20el%20siglo%20XIX.pdf" target="_blank">http://www.uca.edu.sv/facultad/chn/c1170/El%20Liberalismo%20iberoamericano%20en%20el%20siglo%20XIX.pdf</a>.    <br> <sup><a name="num24"></a><a href="#nu24">24</a></sup>&nbsp;Ib&iacute;dem, p.9    <br>  <sup><a name="num25"></a><a href="#nu25">25</a></sup>&nbsp;Elias Pino Iturrieta, <i>Estudio Preliminar, </i>en pensamiento conservador del siglo XIX (antolog&iacute;a), Caracas, Monte &Aacute;vila Editores, Biblioteca del pensamiento Venezolano. Jos&eacute; Antonio P&aacute;ez, 1991.p.14. - See more at: <a href="http://www.elcaribe.com.do/2014/02/21/pensamiento-conservador-los-procesos-independentistas-del-siglo-xix-2#sthash.N2ZH2bMz.dpuf" target="_blank">http://www.elcaribe.com.do/2014/02/21/pensamiento-conservador-los-procesos-independentistas-del-siglo-xix-2#sthash.N2ZH2bMz.dpuf</a>.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num26"></a><a href="#nu26">26</a></sup>&nbsp;Ib&iacute;dem, p. 14    <br>  <sup><a name="num27"></a><a href="#nu27">27</a></sup>&nbsp;Beatriz Gonz&aacute;lez, La historiograf&iacute;a literaria del liberalismo hispanoamericano del siglo XIX, La Habana, Ediciones Casas de las Am&eacute;ricas, 1987.    <br> <sup><a name="num28"></a><a href="#nu28">28</a></sup>&nbsp;Enrique Brahm Garc&iacute;a, Tendencias cr&iacute;ticas en el conservadurismo despu&eacute;s de Portales, Santiago de Chile, Instituto de Estudios Generales, Editorial Universitaria, 1992.    <br> <sup><a name="num29"></a><a href="#nu29">29</a></sup>&nbsp;Las obras Enrique Brahm Garc&iacute;a, Tendencias Criticas del conservadurismo despu&eacute;s de portales, Santiago de Chile, Institutos de estudios Generales. Serie de estudios Hist&oacute;ricos, 1992; y la obra, ya citada Beatriz Gonz&aacute;lez Stephan, constituye sin lugar a dudas dos puntos important&iacute;simos de referencias para entender la complejidad del problema. Conservadurismo genera, liberalismo conservador, son dos simples nociones muy f&aacute;ciles de nombrar, que reflejan una realidad profundamente compleja donde esas categor&iacute;as antag&oacute;nicas no son realmente tales, sino que se entrecruzan formando un pensamiento h&iacute;brido, reflejo de una realidad a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil de caracterizar.    <br> <sup><a name="num30"></a><a href="#nu30">30</a></sup>&nbsp;Pino Iturrieta, Op. Cit., p. 11.    <br> <sup><a name="num31"></a><a href="#nu31">31</a></sup>&nbsp;El&iacute;as Pino Iturrieta, <i>Estudio Preliminar, </i>en pensamiento Conservador del siglo XIX. Antolog&iacute;a Caracas, Monte &Aacute;vila Editores, 1991, p.10.    <br> <sup><a name="num32"></a><a href="#nu32">32</a></sup>&nbsp;Mu-Kien Adriana Sang, Buenaventura B&aacute;ez. El Caudillo del sur, Santo Domingo, INTEC, 1992.    <br> <sup><a name="num33"></a><a href="#nu33">33</a></sup>&nbsp;Mu-Kien Adriana Sang, Una utop&iacute;a inconclusa. Espaillat y el liberalismo dominicano del siglo XIX, Santo Domingo, INTEC, 1997.    <br> <sup><a name="num34"></a><a href="#nu34">34</a></sup>&Ib&iacute;dem, p. 131.nbsp;    <br> <sup><a name="num35"></a><a href="#nu35">35</a></sup>&nbsp;os&eacute; Lu&iacute;s Romero, situaciones e ideolog&iacute;as en Latinoam&eacute;rica, M&eacute;xico, UNAM, 1987. En el libro de Natal) R. Botana, la libertad pol&iacute;tica y su historia, Buenos Aires, Editora Sudamericana, instituto Torcuato Di Tella, 1991, aparece un cap&iacute;tulo dedicado a la obra de Jos&eacute; Lu&iacute;s Romero. En este trabajo Botana hace una impresionante s&iacute;ntesis sobre el pensamiento del historiador Romero, haciendo &eacute;nfasis en sus posiciones en torno al pensamiento latinoamericano    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="num36"></a><a href="#nu36">36</a></sup>&nbsp;Ib&iacute;dem.    <br></P>  </font>      ]]></body>
</article>
