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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[DISTRIBUCIÓN SOCIAL DEL CAPITAL ESCOLAR EN COLOMBIA]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[SOCIAL DISTRIBUTION OF THE SCHOOL BUDGET IN COLOMBIA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Colombia, addressed by the school massification, undertook a process of educative and social transformation in the second half of the 20th century which intensified at the end of the 70s. Ever since, in accordance to the interpretation given to the process, new policies, actions, regulations, plans, and challenges have emerged and proliferate, in order to reach economic and social development. To ensure that all social sectors had access to education as a whole, it was stated as a long term goal. Over the years, in general, universalization has been achieved in elementary and high school stages but it's still far from Media and superior education. The problem gets worse when it's evident that the distribution of the school budget hasn't significantly varied and therefore the benefits out of it.]]></p></abstract>
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<kwd lng="en"><![CDATA[socioeconomic massification and stratification]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="verdana">      <p align="center"><font size="4"><b>DISTRIBUCI&Oacute;N SOCIAL DEL CAPITAL ESCOLAR EN COLOMBIA</b></font><Sup>1</Sup></p>      <p align="center"><font size="3"><b>SOCIAL DISTRIBUTION OF THE SCHOOL BUDGET IN COLOMBIA</b></font></p>      <p align="center">Faustino Pe&ntilde;a Rodr&iacute;guez<Sup>2</sup></p>      <p><sup>1</sup> Art&iacute;culo resultado de la investigaci&oacute;n &quot;Distribuci&oacute;n social del capital escolar en Colombia&quot; Doctorado Interinstitucional en Educaci&oacute;n, Universidad Pedag&oacute;gica Nacional, Bogot&aacute;, 2012.</p>      <p><sup>2</sup> Doctor en Educaci&oacute;n; Magister en Sociolog&iacute;a de la Educaci&oacute;n; Licenciado en Psicolog&iacute;a y Pedagog&iacute;a. Docente de planta Universidad Pedag&oacute;gica Nacional. Integrante del grupo de investigaci&oacute;n: Sujeto y nuevas narrativas. <a href="mailto:fprodriguez@pedagogica.edu.co">fprodriguez@pedagogica.edu.co</a>. Universidad Pedag&oacute;gica Nacional Calle 72 No.11-86 Of. C-224 Bogot&aacute;, Cundinamarca (Colombia).</p>      <p>C&oacute;mo citar este art&iacute;culo: Pe&ntilde;a R. Faustino. (2013). Distribuci&oacute;n social del capital escolar en Colombia. <i>Sophia</i>, Vol. (9), 26-42.</p>      <p>Recepci&oacute;n: Febrero 13 de 2013. Aceptaci&oacute;n: Mayo 23 de 2013</p>  <hr>      <p><b>Resumen</b></p>      <p>Colombia emprendi&oacute; en la segunda mitad del siglo XX un proceso de transformaci&oacute;n educativa y social direccionado por la masificaci&oacute;n escolar, el cual se afianz&oacute; a finales de la d&eacute;cada de los setenta. Desde entonces, han proliferado las pol&iacute;ticas, acciones, normatividades, planes, misiones, retos y desaf&iacute;os tendientes a alcanzar desarrollo y progreso econ&oacute;mico y social, de acuerdo con la interpretaci&oacute;n dada a este proceso. Lograr que todos los sectores sociales tuvieran acceso a la educaci&oacute;n en su conjunto se plante&oacute; como un prop&oacute;sito de largo alcance. Con el paso de los a&ntilde;os, en general, se ha logrado universalizaci&oacute;n en los niveles de b&aacute;sica primaria y secundaria y se est&aacute; lejos de alcanzar promedios aceptables en los niveles de media y superior. El problema se agrava cuando se verifica que la distribuci&oacute;n del capital escolar no ha variado radicalmente y por ende los beneficios que este produce.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Palabras clave:</b> Capital cultural, capital escolar, educaci&oacute;n, estratificaci&oacute;n, masificaci&oacute;n socioecon&oacute;mica.</p>  <hr>      <p><b>Abstract</b></p>      <p>Colombia, addressed by the school massification, undertook a process of educative and social transformation in the second half of the 20<Sup>th</sup> century which intensified at the end of the 70s. Ever since, in accordance to the interpretation given to the process, new policies, actions, regulations, plans, and challenges have emerged and proliferate, in order to reach economic and social development. To ensure that all social sectors had access to education as a whole, it was stated as a long term goal. Over the years, in general, universalization has been achieved in elementary and high school stages but it's still far from Media and superior education. The problem gets worse when it's evident that the distribution of the school budget hasn't significantly varied and therefore the benefits out of it.</p>      <p><b>Key words:</b> Cultural capital, school budget, education, socioeconomic massification and stratification.</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>      <p>El capital escolar toma su valor en las credenciales -t&iacute;tulos- que expide y certifica la instituci&oacute;n escolar a nombre del Estado (Nobleza de Estado). En la medida que ha aumentado el n&uacute;mero de los que acceden al t&iacute;tulo profesional, los beneficios simb&oacute;licos de este han variado y, por lo tanto, las luchas a trav&eacute;s de las cuales se obtiene. En el pasado, en la medida que eran pocos los graduados en los diferentes niveles educativos, la garant&iacute;a jur&iacute;dica era respaldada por el Estado en forma mec&aacute;nica, para todos aquellos que la adquir&iacute;an. En la actualidad, si bien sigue existiendo la garant&iacute;a jur&iacute;dica, los titulados se ven en la necesidad de entrar a competir en los mercados, competencia en la que el valor del t&iacute;tulo est&aacute; ligado a factores sociales.</p>      <p>Como todo capital, el escolar se estudia en su acumulaci&oacute;n y en el trabajo que se dedica para producirlo. En este sentido, es necesario analizarlo desde los primeros niveles en cuanto las condiciones sociales y culturales iniciales desempe&ntilde;an un papel fundamental en su posterior conformaci&oacute;n. No obstante, al mismo tiempo es importante fijar un nivel escolar alto -el superior- en cuanto los sectores sociales, en la medida que se escolarizan se van diferenciando y por ese camino producen selecciones, exclusiones, rezagos y deserciones variando la distribuci&oacute;n de este capital.</p>      <p>El an&aacute;lisis social de la educaci&oacute;n en Colombia permite ver cambios que hacen referencia a aperturas sociales y culturales, as&iacute; como aspectos que se mantienen o se han acrecentado. Dentro de los primeros se destacan los siguientes: la poblaci&oacute;n que asiste a la escuela ha aumentado considerablemente; todos los sectores sociales pueden acceder a la escolarizaci&oacute;n; las mujeres tienen acceso a los t&iacute;tulos de mayor jerarqu&iacute;a y, por ende, al mundo profesional; la oferta educativa es amplia y variada; finalmente, poblaciones marginadas durante d&eacute;cadas hoy tienen acceso a la educaci&oacute;n. En relaci&oacute;n con los aspectos que se han mantenido se pueden mencionar los siguientes: las oportunidades var&iacute;an por sector social, los t&iacute;tulos escolares se cotizan de acuerdo con la instituci&oacute;n que los expide y el capital social pesa al momento de proveer puestos de trabajo. El primer aspecto ubica en el plano de la movilidad social que la educaci&oacute;n puede proveer y el segundo en el plano de la reproducci&oacute;n de los privilegios culturales, los cuales sit&uacute;an las luchas que entre sectores sociales y culturales se est&aacute;n librando, las interacciones de titulados de diferente origen e instituciones en el espacio social y la complejizaci&oacute;n del campo profesional, permitiendo visualizar la redefinici&oacute;n de los poderes en la  cual lo simb&oacute;lico posibilita nuevos m&aacute;rgenes de maniobra a los agentes.</p>      <p><font size="3"><b>Materiales y m&eacute;todos</b></font></p>      <p><b>Una lectura relacional de la distribuci&oacute;n del capital escolar en Colombia</b>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&quot;Las cosas del mismo valor pose&iacute;das por diferentes due&ntilde;os se aprecian seg&uacute;n sus poseedores&quot; Shakespeare.</p>      <p>Para Bourdieu, el espacio social escolar premia el origen social imponiendo el de la clase dominante; consagra as&iacute; una diferencia social preexistente que ocasiona que las posibilidades de acceso, permanencia y &eacute;xito en la escuela crezcan seg&uacute;n la posici&oacute;n de clase que se ocupa (Garc&iacute;a, 1990), as&iacute; como el capital cultural heredado con el que las familias han provisto a sus hijos. Dirigir la mirada anal&iacute;tica hacia el espacio social escolar posibilita que florezcan las visiones y divisiones de los que lo constituyen y construyen para ser estudiado con rigor.</p>      <p>La lectura relacional, aunque tiene su sustrato b&aacute;sico en las estructuras, no se reduce a un an&aacute;lisis estructural. La estructura es una conexi&oacute;n y relaci&oacute;n rec&iacute;proca entre las partes y elementos de un todo, de un sistema (Rosental y Ludin, 2004); el concepto de estructura est&aacute; asociado a su car&aacute;cter invariable aunque cambie alguna de sus partes. En lo relacional, la implicaci&oacute;n entre las partes no es rec&iacute;proca, hay elementos que pesan m&aacute;s que otros, lo cual, en lugar de quitarle fuerza, lo complejiza y obliga a afinar los modelos de an&aacute;lisis. Hay detr&aacute;s del estudio de las estructuras y de quienes se dicen o son llamados estructuralistas una tendencia a la totalidad, de la cual est&aacute; distante Bourdieu (1990). Mientras la perspectiva estructural realiza los an&aacute;lisis partiendo de lo invariable, la perspectiva relacional encuentra lo invariante en la estructura &quot;&#91;&hellip;&#93; descubrir sus entresijos y claves internas&quot; (Marqu&eacute;s, 2008:46).</p>      <p>Mediante la perspectiva relacional, lo que metodol&oacute;gicamente se analiza es la relaci&oacute;n de las estructuras objetivas y las subjetivas: las posiciones sociales, los <i>habitus</i> - disposiciones - y las elecciones. De esta manera se puede ver, por ejemplo, a qu&eacute; tipo de educaci&oacute;n acceden los individuos y grupos sociales seg&uacute;n la posici&oacute;n social, las retribuciones y el capital escolar que obtienen por ello, as&iacute;  como, los <i>habitus</i> que hacen posible las elecciones particulares.</p>      <p>Lo relacional es objetivo en la forma contempor&aacute;nea de objetividad. Se trata de relaciones que no se realizan desde las rutinas, lo visible, el pensamiento com&uacute;n o semicient&iacute;fico; lo relacional es conquistado, elaborado y validado a trav&eacute;s de la labor cient&iacute;fica (Bourdieu, 2007). Los individuos y los grupos permanecen inmersos en relaciones de doble sentido compuestas por las estructuras objetivas (las de los campos sociales) y las estructuras incorporadas (las de los <i>habitus</i>).</p>      <p>Esta mirada evidencia que en la estructura de las diferencias objetivas se ve la estructura de la distribuci&oacute;n<Sup><a href="#num3" name="nu4">3</a></sup>. La educaci&oacute;n en Colombia est&aacute; ligada estructuralmente, al estrato socioecon&oacute;mico de los individuos y los grupos sociales. Cuando de estratificaci&oacute;n socioecon&oacute;mica se habla, esta toma la forma de una botella en donde en la parte angosta se ubican los estratos m&aacute;s altos y en la m&aacute;s ancha, los estratos medios y bajos. En el sistema educativo, los sectores m&aacute;s educados son igualmente los de la parte angosta y los menos educados, los de la parte ancha. As&iacute;, los sectores sociales altos tienen mayor econom&iacute;a y educaci&oacute;n, y los bajos, menores ingresos y educaci&oacute;n.</p>      <p>La lectura relacional posibilita ahondar aspectos como:</p>  <ul>     <li>La rutina de la educaci&oacute;n en general compendia y presenta datos de matr&iacute;cula, graduaci&oacute;n, deserci&oacute;n de estudiantes, se&ntilde;ala caracter&iacute;sticas de edad, sexo y variables socioecon&oacute;micas; sin embargo, estos datos no se&ntilde;alan la poblaci&oacute;n espec&iacute;fica que no se matricula, grad&uacute;a, deserta, ni la forma c&oacute;mo las inequidades y desigualdades son producto de esfuerzos que desde decisiones institucionales favorecen o perjudican a determinados sectores sociales.</li>      <li>Las redes de relaciones le posibilitan a unos sectores continuar posicionamientos sociales hist&oacute;ricos mientras que otros sectores, al tiempo que adquieren capital escolar, inician los posicionamientos sociales.</li>     </ul>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El objeto de estudio abordado utiliz&oacute; la estad&iacute;stica en cuanto era necesario trabajar per&iacute;odos espec&iacute;ficos y realizar los an&aacute;lisis a partir de los respectivos promedios. Con este prop&oacute;sito se tom&oacute; como referencia las bases de datos del Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional, SPADIES -Sistema para la Prevenci&oacute;n de la Deserci&oacute;n de la Educaci&oacute;n Superior<Sup><a href="#num4" name="nu4">4</a></sup> - y SNIES - Sistema de Informaci&oacute;n de Instituciones de Educaci&oacute;n Superior-; los datos fueron organizados, promediados, cruzados y/o ampliados seg&uacute;n los prop&oacute;sitos de la investigaci&oacute;n.</p>      <p>La estad&iacute;stica posibilit&oacute; seguir la pista sobre la forma en que est&aacute; estructurada la educaci&oacute;n, y en especial la superior, seg&uacute;n variables nodales como la matr&iacute;cula, graduaci&oacute;n, deserci&oacute;n, ingreso econ&oacute;mico de la familia del estudiante, modalidades, sexo, nivel educativo de la madre, sector y puntaje en el examen de estado por regiones, departamentos, &aacute;reas -urbanas y rurales-, municipios e instituciones.</p>      <p>Asimismo,  se utiliz&oacute; la estad&iacute;stica para analizar qu&eacute; probabilidades tiene la gente de alcanzar la educaci&oacute;n universitaria en Colombia - modalidad de educaci&oacute;n superior a la que m&aacute;s le apuntan los diferentes sectores sociales- a partir de variables espec&iacute;ficas (nivel educativo del padre, nivel econ&oacute;mico subjetivo -percepci&oacute;n de riqueza-pobreza-, movilidad social subjetiva, edad y sexo) que se dirigen a evidenciar las potencialidades, contradicciones y tendencias que el mundo social brinda.</p>      <p>Las estad&iacute;sticas se relacionaron con una encuesta dirigida a estudiantes de educaci&oacute;n superior y otra a profesionales titulados; as&iacute;, se confrontaron las teor&iacute;as y pr&aacute;cticas que sobre la distribuci&oacute;n del capital escolar existen y se construyeron an&aacute;lisis acordes con  las realidades sociales presentadas en los &uacute;ltimos tiempos.</p>      <p><font size="3"><b>Resultados</b></font></p>      <p><b>La l&oacute;gica de la distribuci&oacute;n del capital escolar</b></p>      <p>En Colombia, el capital escolar estuvo ligado hasta hace pocas d&eacute;cadas a unos pocos grupos sociales incluso en sus niveles m&aacute;s bajos (educaci&oacute;n b&aacute;sica primaria, secundaria y media). Con la implementaci&oacute;n de la masificaci&oacute;n escolar, gran parte de la poblaci&oacute;n tuvo la posibilidad de acceso a la educaci&oacute;n y con ello a las credenciales y beneficios que el proceso deriva. Empez&oacute; a producirse tradici&oacute;n de capital escolar ligada al conjunto de los sectores sociales y por ello aument&oacute; el n&uacute;mero de individuos diferenciados y diferenciadores, en tanto son los individuos y grupos sociales <i>diferenciados</i> -objetivamente- los que producen <i>diferenciaciones -</i>subjetivamente-, evidenciadas en lo que los diferentes sectores sociales esperan de la educaci&oacute;n: los sectores populares esperan que el t&iacute;tulo escolar provea mejores condiciones econ&oacute;micas, sociales y culturales que retribuyan el esfuerzo realizado; los sectores altos esperan continuar el camino y las trayectorias iniciadas por sus familiares y asirse a las mejores posiciones sociales y culturales. Sin embargo, la entrada de nuevos sectores no ha logrado armonizar el mercado imposibilitando la movilidad social por cuenta de los m&eacute;ritos y con ello la igualdad, equidad y justicia sociales. Estos sectores se han aferrado al <i>sentido pr&aacute;ctico</i> buscando alternativas que les permitan competir con altas probabilidades de &eacute;xito.</p>      <p>La l&oacute;gica de la distribuci&oacute;n del capital escolar est&aacute; ligada a relaciones que resultan de dif&iacute;cil comprensi&oacute;n desde la cotidianidad, por ello se hace indispensable ahondar los an&aacute;lisis desde la articulaci&oacute;n de lo objetivo-subjetivo, lo macromicro y las estructuras-pr&aacute;cticas y producir desde estas las comprensiones respectivas.</p>      <p><b>Concentraci&oacute;n educativa y concentraci&oacute;n de mejores condiciones sociales</b></p>      <p><b>Concentraci&oacute;n educativa</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Un primer aspecto de esta l&oacute;gica tiene que ver con la concentraci&oacute;n de la matr&iacute;cula y la graduaci&oacute;n en educaci&oacute;n superior<Sup><a href="#num5" name="nu5">5</a></sup> en unos pocos departamentos, y la mejor&iacute;a de sus condiciones sociales.</p>      <p>En la d&eacute;cada de los ochenta del Siglo XX, la educaci&oacute;n superior se concentraba en los departamentos m&aacute;s ricos (OEI, 1996). Cerca del 60% de los beneficiarios del ICETEX en el per&iacute;odo 1983-1985 nacieron en Bogot&aacute;, Antioquia, Valle del Cauca, Santander y Atl&aacute;ntico y el 75% de los alumnos o aspirantes realizan sus estudios en estos departamentos a excepci&oacute;n de Santander (Ocampo, 1989). En este per&iacute;odo, m&aacute;s del 75% de los cr&eacute;ditos ICETEX fueron para estudiantes que escogieron el sector privado. Se presenta as&iacute; una diferencia en tanto se instituyen ventajas ligadas al origen social y a la ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica que conlleva que el acceso a la educaci&oacute;n se produzca diferencialmente.</p>      <p>En el per&iacute;odo 1998-2010, tres cuartas partes del promedio de matr&iacute;cula en educaci&oacute;n superior lo tienen cinco departamentos; a saber, Bogot&aacute;<Sup><a href="#num6" name="nu6">6</a></sup>, Antioquia, Valle del Cauca, Santander y Atl&aacute;ntico (Cuadro 02, columna 4). Estos departamentos tienen los mayores promedios de matr&iacute;cula por sector (62.5% oficial y 85.6% no oficial)<Sup><a href="#num7" name="nu7">7</a></sup>, por sexo (74.4% femenina y 74.0% masculina)<Sup><a href="#num8" name="nu8">8</a></sup>, de all&iacute; son los estudiantes de educaci&oacute;n superior que tienen madres con mayor nivel educativo<Sup><a href="#num9" name="nu9">9</a></sup>(12.1% universitario) y en los dem&aacute;s niveles (10.8% media; 16.4% secundaria; 18.6% primaria o menos)<Sup><a href="#num10" name="nu10">10</a></sup>, la mayor graduaci&oacute;n (en el per&iacute;odo 2001-2008 el promedio fue de 75.8%) y son los departamentos que m&aacute;s se beneficiaron de los cr&eacute;ditos ICETEX (58.3% en el a&ntilde;o 2007).</p>      <p>Seg&uacute;n ingresos familiares, Bogot&aacute; presenta mayor matr&iacute;cula que los dem&aacute;s departamentos en todos los rangos establecidos (0,1 salarios m&iacute;nimos hasta 15 salarios m&iacute;nimos). Con algunas variaciones por rangos le siguen Antioquia, Norte de Santander, Atl&aacute;ntico y Santander, &uacute;nicos departamentos que presentan alguna cercan&iacute;a en las estad&iacute;sticas con Bogot&aacute;. La caracter&iacute;stica del ingreso es que van disminuyendo los porcentajes de matr&iacute;cula en la medida en que el ingreso sube -salvo en el primero y &uacute;ltimo rango- (MEN-SPADIES). Estos cinco departamentos suman el 49.85% de la poblaci&oacute;n colombiana (DANE, 2005).</p>      <p>En el per&iacute;odo 1998-2010, once departamentos (Huila, Magdalena, Meta, La Guajira, Sucre, Caquet&aacute;, Choc&oacute;, Arauca, Putumayo, San Andr&eacute;s y Providencia y Amazonas) tienen el 4% del promedio de matr&iacute;cula en educaci&oacute;n superior (cuadro 2, columna 4). Por su parte, Choc&oacute;, Arauca, San Andr&eacute;s y Providencia, Amazonas y Putumayo suman el 1% del promedio de la matr&iacute;cula oficial mientras que Norte de Santander, Cauca, Meta, Quind&iacute;o y Magdalena suman el 0.48% del promedio de matr&iacute;cula no oficial. Los departamentos con menor educaci&oacute;n de las madres en el nivel universitario son Caquet&aacute;, Sucre, La Guajira y Choc&oacute;; en media vocacional: Quind&iacute;o, Huila, Sucre, Meta, Caquet&aacute;, La Guajira; en secundaria: Meta, Sucre, La Guajira, Caquet&aacute; y Choc&oacute; y en primaria o menos: Caquet&aacute;, Magdalena, Choc&oacute;, Arauca y Putumayo. Los departamentos que presentan menor promedio de graduaci&oacute;n en el per&iacute;odo 2001-2008 son: Putumayo, Casanare, Arauca, San Andr&eacute;s y Providencia, Amazonas y Guaviare los cuales suman 1.4% del promedio de la graduaci&oacute;n del pa&iacute;s (cuadro 2, columna 5). Los menores porcentajes de cr&eacute;ditos ICETEX en el a&ntilde;o 2007, correspondieron a los departamentos de Caquet&aacute;, Guajira, Choc&oacute;, Arauca, Amazonas, San Andr&eacute;s y Providencia, Guaviare, Vichada, Vaup&eacute;s y Guain&iacute;a los cuales sumaron el 3.45% del total nacional (ICETEX, 2008), estos departamentos suman el 4.80% de la poblaci&oacute;n colombiana (DANE, 2005).</p>      <p>En el per&iacute;odo 1998-2010 en la modalidad t&eacute;cnica profesional, el mayor promedio de matr&iacute;cula general lo tienen los departamentos de Bogot&aacute;, Valle del Cauca, Atl&aacute;ntico, Antioquia, Quind&iacute;o, Guajira, Magdalena, Caldas y Bol&iacute;var; en el total nacional, registra un promedio de matr&iacute;cula de 3.01% -87.4% no oficial y 12.6% oficial-; las diferencias por sexo son exiguas: 51% femenina, 49% masculina; el mayor porcentaje de resultados en la prueba de estado fue bajo (39.2%), seguido de medio (31.2%) y de alto (5.6%) -<a href="#cua1">cuadro 1</a>- (MEN-SPADIES).</p>      <p align="center"><a name="cua1"></a><img src="img/revistas/sph/n9/n9a03c1.jpg"></p>      <p>En la modalidad tecnol&oacute;gica, el mayor promedio de matr&iacute;cula general no es liderado por Bogot&aacute;, esta modalidad se afirma en Antioquia, Santander, Valle del Cauca, Atl&aacute;ntico y en departamentos de baja matr&iacute;cula en las otras modalidades -Bol&iacute;var, Cauca, Nari&ntilde;o, Putumayo-; en el total nacional registra un promedio de matr&iacute;cula de 5.1% -63.6% oficial y 36.4% no oficial-; tiene un promedio de 47.2% de matr&iacute;cula femenina y 52.7% de masculina; el mayor porcentaje de resultados en la prueba de estado es bajo (39.6%), seguido de medio (31.8%) y de alto (6.8%) -<a href="#cua1">cuadro 1</a>- (MEN SPADIES).En la modalidad universitaria, el mayor promedio de matr&iacute;cula se registra en Bogot&aacute;, Antioquia, Valle del Cauca, Atl&aacute;ntico y Santander; en el total nacional registra un promedio de matr&iacute;cula de 91.9% -46.7% oficial y 53.3% no oficial-; tiene un promedio de 42.1% de matr&iacute;cula femenina y 38.2% de masculina<Sup><a href="#num11" name="nu11">11</a></sup>; el mayor porcentaje de resultados en la prueba de estado es medio (33.7%) seguido de alto (25.1%) y de bajo (21.5%)-<a href="#cua1">cuadro 1</a>- (MEN SPADIES).</p>      <p><b>Concentraci&oacute;n de mejores condiciones sociales</b></p>      <p>Las mejores condiciones sociales (menor porcentaje de necesidades b&aacute;sicas insatisfechas, menor pobreza, mayor &iacute;ndice de desarrollo humano) las tienen los departamentos que tienen las mejores estad&iacute;sticas educativas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el caso de las necesidades b&aacute;sicas los menores porcentajes de NBI fueron Bogot&aacute;, insatisfechas -NBI-las estad&iacute;sticas de los Quind&iacute;o, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas, a&ntilde;os 1985 y 2005 evidencian la forma en que Antioquia -la mayor&iacute;a de la regi&oacute;n central- unos departamentos mejoran las condiciones mientras que los que tuvieron mayor porcentaje sociales al un&iacute;sono con las educativas y otros de NBI fueron Vaup&eacute;s, Guain&iacute;a, Choc&oacute;, C&oacute;rdoba, no: los departamentos que en 1985 tuvieron Sucre, Guaviare y Casanare (Ministerio de Agricultura y otros, SF). En el a&ntilde;o 2005, los de menor NBI fueron Bogot&aacute;, Valle del Cauca, Quind&iacute;o, Risaralda, Caldas, Cundinamarca, Santander, Antioquia y los de mayor NBI: Choc&oacute;, Vichada, La Guajira, Guain&iacute;a, C&oacute;rdoba, Sucre y Vaup&eacute;s; el promedio nacional fue de 27.4% -cabeceras 19.6%, resto 53.4%- (DANE, 2005). En el caso de las NBI, Bogot&aacute; disminuy&oacute; de 23.5% en 1985 a 9.2% en 2005 mientras que Choc&oacute; de 82.4% a 79.2%.</p>      <p>En el a&ntilde;o 2009, se present&oacute; m&aacute;s baja pobreza en Bogot&aacute;, Santander, Cundinamarca, Valle del Cauca, Meta, Risaralda, Norte de Santander, Antioquia, Atl&aacute;ntico y mayor pobreza en Choc&oacute;, Cauca, Sucre, C&oacute;rdoba y La Guajira  (DANE, 2011). As&iacute;, a mayores indicadores educativos mejores indicadores sociales.</p>      <p>Los departamentos que presentaron mayores &iacute;ndices de desarrollo humano -IDH- (alfabetismo, servicio de salud, nutrici&oacute;n, baja pobreza) en 1990 fueron Bogot&aacute;, Atl&aacute;ntico, Guajira, Santander y Cundinamarca y los m&aacute;s bajos IDH fueron en Choc&oacute;, Cauca, Nari&ntilde;o, Caquet&aacute; y Sucre (PNUD, 2003). En el a&ntilde;o 2010, el IDH fue mayor en Bogot&aacute;, Santander, Casanare, Valle del Cauca, Antioquia y Boyac&aacute; y menor en Guajira, Choc&oacute;, Putumayo y Caquet&aacute; (PNUD, 2011) alejados los primeros de los segundos (<a href="#cua2">Cuadro 2</a>, columna 3).</p>      <p align="center"><a name="cua2"></a><img src="img/revistas/sph/n9/n9a03c2.jpg"></p>      <p>Las regiones que han mejorado su educaci&oacute;n y condiciones sociales no est&aacute;n exentas de presentar altas cifras de pobreza, marginalidad, miseria y desigualdades sociales, lo cual evidencia problemas estructurales y del modelo de desarrollo, de all&iacute; que:</p>      <blockquote>     <p>Los discursos y pr&aacute;cticas en torno al desarrollo y sus bondades, sus relaciones con crecimiento econ&oacute;mico y al papel que desempe&ntilde;a la educaci&oacute;n para que ello sea posible, se han vuelto una constante en la pol&iacute;tica colombiana -al igual que en la latinoamericana- desde la segunda mitad del siglo XX. Esto conduce a la pregunta sobre la forma en que la tr&iacute;ada desarrollo, crecimiento econ&oacute;mico y educaci&oacute;n ha coadyuvado a la disminuci&oacute;n de las desigualdades sociales, pues est&aacute; basada en un discurso que no logra ubicar concretamente al individuo, sujeto o estrato social espec&iacute;fico a la que va dirigida (Pe&ntilde;a, 2012:192).</p> </blockquote>      <p>El seguimiento a las estad&iacute;sticas muestra que la disminuci&oacute;n de las desigualdades sociales no es una constante en nuestro pa&iacute;s, derribando los discursos consignados en leyes y planes de desarrollo (Pe&ntilde;a, 2012). En el per&iacute;odo 1991-1995 el ingreso del 20% m&aacute;s pobre de la poblaci&oacute;n correspondi&oacute; en promedio al 3.0% de los ingresos totales mientras que al 20% m&aacute;s rico le correspondi&oacute; el 62.0%, entre 1996-2000 la relaci&oacute;n fue 2.2%-63.6% y en el per&iacute;odo 2001-2005, 2.8%-62.0% (DNP-MERPD, 2000; Encuesta continua de hogares, 2005) as&iacute;, el 20% m&aacute;s rico de la poblaci&oacute;n tuvo 21 veces m&aacute;s ingresos que el 20% m&aacute;s pobre, el cual se increment&oacute; a 29 veces en el per&iacute;odo 1996-2000 y a 22 en 2001-2005, as&iacute;, los ingresos del 20% m&aacute;s pobre han disminuido y los del 20% m&aacute;s rico aumentaron. En el a&ntilde;o 2005, dos de cada 100 j&oacute;venes del 10% m&aacute;s pobre de la poblaci&oacute;n ingres&oacute; a la educaci&oacute;n superior y 91 del 10% m&aacute;s rico -<a href="#gra1">gr&aacute;fico 1</a>- (L&oacute;pez y N&uacute;&ntilde;ez, 2007).</p>      <p align="center"><a name="gra1"></a><img src="img/revistas/sph/n9/n9a03g1.jpg"></p>      <p>A medida que sube el decil, el n&uacute;mero de estudiantes que ingresan a la educaci&oacute;n superior aumenta. En la educaci&oacute;n general sucede lo mismo, entre 1985-1997, los dos extremos de la escala social aumentan sus promedios de escolaridad, dos a&ntilde;os el extremo 10% m&aacute;s rico, un a&ntilde;o el extremo 10% m&aacute;s pobre. La diferencia entre uno y otro es de siete a&ntilde;os (Sarmiento, Tovar y Alam, 2001); en  el a&ntilde;o 2003, el aumento de la cobertura bruta para el quintil m&aacute;s rico de la poblaci&oacute;n lleg&oacute; al 73% mientras que para el m&aacute;s pobre fue del 7% (Universidad Nacional, 2007).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El Estado ha brindado m&aacute;s apoyo a la modalidad de educaci&oacute;n superior universitaria, cobertura que comparte con el sector privado. La relaci&oacute;n de instituciones por modalidad en el a&ntilde;o 2010 era 41 de la modalidad t&eacute;cnica profesional, 51 de la tecnol&oacute;gica y 191 de la universitaria (MEN SNIES, 2011).</p>      <p>Como se aprecia en el <a href="#cua3">cuadro 3</a> es ostensiblemente mayor el porcentaje de instituciones no oficiales en cada una de las modalidades de educaci&oacute;n superior, estableci&eacute;ndose otra forma de concentraci&oacute;n esta vez, a partir del sector en el cual menos de una tercera parte de las instituciones son del sector oficial.</p>      <p align="center"><a name="cua3"></a><img src="img/revistas/sph/n9/n9a03c3.jpg"></p>      <p>La concentraci&oacute;n de la matr&iacute;cula en educaci&oacute;n superior en unas pocas regiones produce igualmente que aquellas con m&aacute;s bajas cifras educativas y sociales se vean afectadas adem&aacute;s por el &eacute;xodo de sus posibles talentos, los cuales se profesionalizan en las grandes ciudades cancelando con ello la posibilidad que var&iacute;en las condiciones econ&oacute;micas, sociales y culturales de sus pueblos.</p>      <p><b>Los niveles educativos son mejorados intergeneracionalmente</b></p>      <p>Los estudiantes y profesionales que alcanzan niveles educativos altos tienen en gran proporci&oacute;n padres con alta escolaridad; asimismo, superan porcentualmente la escolaridad de sus padres<Sup><a href="#num12" name="nu12">12</a></sup>. El promedio de escolaridad de los estudiantes de educaci&oacute;n superior es de 13.97 a&ntilde;os; por modalidad: 13.6 los de t&eacute;cnica profesional, 13.5 los de la tecnol&oacute;gica y 14.1a&ntilde;os los de la universitaria. Los estudiantes universitarios del sector p&uacute;blico tienen en promedio mayor escolaridad (14.4 a&ntilde;os) que los del sector privado -13.4 a&ntilde;os-. Un estudiante de educaci&oacute;n superior tiene 1.5 veces m&aacute;s escolaridad que el promedio de los colombianos (Encuesta a estudiantes de educaci&oacute;n superior - en adelante, Ee, 2010-). Casi la mitad de los graduados tiene t&iacute;tulos de postgrado (58.5% especialistas, 34.2% magister, 4.5% doctorado y 0.9% postdoctorado), un poco m&aacute;s hombres que mujeres. Un 13.8% tiene un segundo t&iacute;tulo de postgrado (50% especializaci&oacute;n, 29.4% maestr&iacute;a, 14.7% doctorado y 2.9% postdoctorado) realizados en el sector p&uacute;blico a excepci&oacute;n de las especializaciones (Encuesta a profesionales - en adelante, Ep, 2010).</p>      <p>Los graduados y estudiantes del sector p&uacute;blico obtienen m&aacute;s t&iacute;tulos que los del sector privado; los profesionales realizan m&aacute;s postgrados y los estudiantes m&aacute;s pregrados. Las familias en las cuales los dos padres son profesionales impulsan en mayor porcentaje que sus hijos estudien en el sector privado. El sector p&uacute;blico resulta as&iacute; infravalorado, producto no solo de los dispositivos impulsados por el Estado sino tambi&eacute;n por la imagen que le crean los propios grupos sociales e individuos.</p>      <p>Los padres de los estudiantes tienen nivel educativo superior en un 44.08%<Sup><a href="#num13" name="nu13">13</a></sup> seguido de bachillerato (27.35%) y primaria (25.31%). Las madres por su parte, tienen nivel educativo superior en un (43.27%) bachillerato (36.33%) y primaria (17.14%). Los padres tienen un leve mayor porcentaje de nivel educativo superior, menor de bachillerato y mayor de primaria frente a las madres. Los estudiantes de la modalidad universitaria tienen padres y madres con mayor porcentaje de educaci&oacute;n en todos los niveles en relaci&oacute;n con los t&eacute;cnicos profesionales y tecn&oacute;logos. Las diferencias educativas entre padres y madres en el nivel de educaci&oacute;n superior son m&iacute;nimas, as&iacute; como en el nivel de postgrado 15.92% y 13.88% respectivamente (Ee, 2010).</p>      <p>Un 35.5% de los padres de los profesionales tiene estudios de educaci&oacute;n superior, 30.6% primaria, 29.8% bachillerato frente a un 24.1% de las madres que tienen estudios de educaci&oacute;n superior, 33,8% primaria y 38.4% bachillerato. Hay m&aacute;s madres con primaria, bachillerato, normalistas y tecn&oacute;logas y m&aacute;s padres universitarios, especialistas, t&eacute;cnicos y doctores.</p>      <p>De maestr&iacute;a tienen el mismo porcentaje (Ep, 2010). Los profesionales universitarios tienen padres de todos los niveles educativos, mientras que los tecn&oacute;logos y t&eacute;cnicos no tienen padres con maestr&iacute;a ni doctorado. Los t&eacute;cnicos no tienen madres con especializaci&oacute;n, ni maestr&iacute;a mientras que los tecn&oacute;logos no tienen madres con maestr&iacute;a (Ep, 2010).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estas cifras evidencian que los niveles educativos son mejorados entre generaciones. Al alcanzar una generaci&oacute;n determinado nivel educativo la siguiente tiende a mantenerlo y mejorarlo. Las madres de estudiantes y profesionales han aumentado sus promedios de escolaridad, las mujeres que entraron hace pocas d&eacute;cadas en el campo de la profesionalizaci&oacute;n registran actualmente cifras superiores a las de los hombres en la mayor&iacute;a de variables analizadas. Igualmente, la tendencia a que la mejora se d&eacute; de acuerdo con la modalidad alcanzada por los padres en la cual los hijos de universitarios la logran as&iacute; como los postgrados, pero no as&iacute; los de las otras modalidades. Se resalta tambi&eacute;n que los graduados y estudiantes del sector p&uacute;blico compensan su falta de capital cultural titul&aacute;ndose m&aacute;s que los del sector privado y en general realizando m&aacute;s a&ntilde;os de escolaridad.</p>      <p><b>Percepci&oacute;n de estrato socioecon&oacute;mico de estudiantes y graduados de educaci&oacute;n superior</b></p>      <p>La percepci&oacute;n de estudiantes de educaci&oacute;n superior sobre su estratificaci&oacute;n social en general mantiene unos altos porcentajes que se ubican en los lugares bajos y medios de esta mientras que los graduados tienden a tener mejor percepci&oacute;n de su condici&oacute;n econ&oacute;mica.</p>      <p>La primera situaci&oacute;n connota las dificultades que tiene la educaci&oacute;n para generar movilidad social y que la lograda por los individuos se produce como <i>una suerte de azar</i> al no estar garantizada para todos los sectores sociales; esto es, producida, selectivamente. La segunda, que a medida que avanza la masificaci&oacute;n educativa las posibilidades de bienestar han ido reduci&eacute;ndose. Situaci&oacute;n no acorde con las promesas de la educaci&oacute;n y de la movilidad social.</p>      <p>Un 71.32% de los estudiantes encuestados se ubican en los tres primeros estratos y 23.67% en los tres &uacute;ltimos (<a href="#cua4">cuadro 4</a>); 75.41% de las mujeres y 67.48% de los hombres se perciben en los estratos 1 al 3, as&iacute;, menos mujeres se ubican en los estratos 4 al 6 y menos hombres en los estratos 1 al 3 (Ee, 2010). Un mayor porcentaje de estudiantes de la modalidad t&eacute;cnica profesional (MTP) y de la modalidad tecnol&oacute;gica (MT) se ubican en el estrato dos y de la modalidad universitaria (MU) en el tres. Un 91.43% de los estudiantes de la MTP se&ntilde;alan pertenecer a los estratos uno al tres -no se&ntilde;alan pertenecer a los estratos cinco y seis-; y un 94.44 de la MT -no se&ntilde;alan pertenecer a los estratos cuatro al seis; un 84.62% de los de la MU se&ntilde;alan pertenecer a los estratos dos, tres y cuatro. Solo la modalidad universitaria tiene estudiantes que se ubican en todos los estratos socioecon&oacute;micos (Ee, 2010).</p>      <p align="center"><a name="cua4"></a><img src="img/revistas/sph/n9/n9a03c4.jpg"></p>      <p align="center"><a name="gra2"></a><img src="img/revistas/sph/n9/n9a03g2.jpg"></p>      <p>Un 54.69% de los graduados se ubica en los primeros tres estratos y 40.82% en los estratos cuatro-cinco. M&aacute;s mujeres se perciben en los tres primeros estratos (Ep, 2010). Los graduados del sector p&uacute;blico, de las modalidades t&eacute;cnica y tecnol&oacute;gica y las mujeres se perciben en estratos socioecon&oacute;micos m&aacute;s bajos que los del sector privado, la modalidad universitaria y los hombres. La mayor&iacute;a de los t&eacute;cnicos y tecn&oacute;logos se perciben en los tres primeros estratos. La mayor&iacute;a de los graduados universitarios se perciben en los estratos tres y cuatro; muy pocos se ubican en el estrato uno.</p>      <p>Un 41.2% de los estudiantes considera que su situaci&oacute;n econ&oacute;mica ha mejorado un poco como producto de su mayor nivel educativo (m&aacute;s del estrato tres y menos del uno); un 30.2% que sigue igual (m&aacute;s del estrato tres y menos del uno y cinco); un 18.8% que ha mejorado notablemente (m&aacute;s del estrato dos y menos del uno); un 5.31% que ha desmejorado (m&aacute;s del estrato dos y menos del cuatro). Quienes consideran que ha mejorado un poco son en su mayor&iacute;a de los estratos tres al cinco mientras que un bajo porcentaje es del estrato uno - cuadro 5- (Ee, 2010). Un mayor porcentaje de estudiantes del sector privado consideran que su situaci&oacute;n econ&oacute;mica ha mejorado notablemente (22.84%) y mejorado un poco (42.13%); mientras que un mayor porcentaje de estudiantes del sector p&uacute;blico consideran que sigue estando igual (46.15%) y desmejorado (12.82%). M&aacute;s estudiantes de la MTP consideran que ha mejorado notablemente (22.86%) y sigue estando igual (31.43%); m&aacute;s de la MT que ha mejorado un poco (47.22%); y m&aacute;s estudiantes de la MU consideran que ha desmejorado (6.51%). En general, un mayor porcentaje de estudiantes considera que ha mejorado un poco, seguido de la percepci&oacute;n, sigue estando igual.</p>      <p>Un 75.5% de los graduados considera que su situaci&oacute;n econ&oacute;mica ha mejorado un poco y considerablemente como producto de su mayor nivel educativo (casi igual hombres que mujeres; 62.8% de la MTP, 62.8% de la MT, 83.4% de la MU) y un 12.6% que ha desmejorado o sigue igual (m&aacute;s mujeres que hombres; 22.2% de la MTP, 16.2% de la MT, 10.0% de la MU) - (Ep, 2010-).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La mayor&iacute;a de estudiantes consideran que la competencia profesional en Colombia es desigual (47.76%) seguido de injusta (32.65%), equitativa (9.39%), justa (4.49%); m&aacute;s mujeres la consideran desigual. El car&aacute;cter desigual e injusto de la competencia profesional es percibido por m&aacute;s estudiantes del sector p&uacute;blico y mujeres, los del sector privado la consideran en mayor proporci&oacute;n equitativa y justa. Los estudiantes de la MU la consideran en mayor proporci&oacute;n desigual, los de la MTP equitativa y justa y los de la MT injusta (Ee, 2010).</p>      <p>El 42.8% de los profesionales siente o ha sentido desesperanza frente a su futuro profesional; m&aacute;s mujeres que hombres. Las razones que expresan son los bajos salarios, poca oferta y mucha demanda de su carrera profesional y su edad avanzada influyen negativamente (Ep, 2010).</p>      <p>En el caso de los estudiantes, las cifras evidencian que tener percepciones sobre mejorar las condiciones econ&oacute;micas est&aacute; ligado al sector y a la modalidad. En este contexto, los del sector privado y la modalidad t&eacute;cnica profesional tienen mayor percepci&oacute;n de  mejor&iacute;a.</p>      <p>En tanto las familias que inscriben sus hijos en instituciones privadas hacen mayor inversi&oacute;n, estos tienden a considerarse de mayores recursos, los de la MTP al partir de m&aacute;s abajo en la escala socioecon&oacute;mica perciben mejor&iacute;a con mayor facilidad, construyendo <i>habitus</i> en uno y otro sentido. En el caso de los graduados, son los de la modalidad universitaria los que en mayor porcentaje tienden a considerar que su situaci&oacute;n econ&oacute;mica ha mejorado, casi igual hombres que mujeres, lo cual se explica en el hecho de que las oportunidades de movilidad social estuvieron ligadas a la baja y media escolarizaci&oacute;n, y que el aumento de la demanda no ha estado acompa&ntilde;ada de oportunidades estructurales.</p>      <p>Se presenta as&iacute; una variaci&oacute;n en la estructura en tanto esta ha incorporado beneficiarios de los diferentes sectores sociales y una invariante. Son los graduados de las modalidades t&eacute;cnica y tecnol&oacute;gica, las mujeres y los del sector p&uacute;blico los que m&aacute;s perciben no haber mejorado las condiciones sociales anheladas.</p>      <p><b>Lucha por el capital escolar</b></p>      <p>La din&aacute;mica social y cultural se ha orientado hacia la endogenizaci&oacute;n de las luchas por el capital escolar; a trav&eacute;s del <i>sentido pr&aacute;ctico</i>  (ver nota de pie de <a href="#num5">p&aacute;gina No.5</a>) los sectores sociales bajos y medios se orientan hacia aquellas instituciones, carreras y modalidades en las cuales efectivamente se pueden titular, posicionar y construir una trayectoria; elecciones producto de <i>habitus</i> que explican por un lado, que las estrategias no son solo de los que detentan el poder, y por el otro, el posicionamiento de un mercado educativo con aperturas diferenciadas seg&uacute;n sectores sociales.</p>      <p>Las posiciones sociales, <i>habitus</i> y elecciones determinan en gran parte los metalenguajes que posibilitan a los individuos escoger carreras profesionales de control e innovaci&oacute;n, o las operativas. Cuando la escuela hace referencia a formar metalenguajes puede caer en un sinsentido en cuanto los aspectos relacionales (posiciones sociales, <i>habitus</i> y elecciones) condicionan y posibilitan la cultura individual y social.</p>      <p>La mayor&iacute;a de estudiantes expresan estudiar la modalidad educativa y la carrera que anhelaron, sin mayores diferencias por sexo, sector y modalidad. Un 79.59% de los profesionales considera que la modalidad educativa en la que se graduaron era la anhelada; m&aacute;s mujeres que hombres. Respecto a la carrera profesional el porcentaje baja a 64.9%, m&aacute;s hombres que mujeres (Ep, 2010). Es bajo el porcentaje de los que eligieron la carrera profesional por razones econ&oacute;micas, relaci&oacute;n con amigos o tradici&oacute;n familiar, present&aacute;ndose un cambio sustancial en la forma en que se realiza esta elecci&oacute;n.</p>      <p>La otrora tradici&oacute;n familiar ha sido relegada dando lugar a las decisiones personales y la orientaci&oacute;n profesional, con lo cual se explica por qu&eacute; los reci&eacute;n llegados -la mayor&iacute;a- no contaban con tradiciones (ni familia, ni amigos) que les se&ntilde;alara el camino al respecto. Contrario al hecho verificado en esta investigaci&oacute;n que los estudiantes que tienen padres universitarios tienden a elegir carreras de la modalidad universitaria (Ee, 2010).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hombres y mujeres realizan por medio de la educaci&oacute;n la apuesta por un futuro, el cual incluye la equidad, justicia e igualdad sociales -por ello, las mujeres, los del sector p&uacute;blico y en general los que han apostado m&aacute;s alto son m&aacute;s pesimistas- que en gran parte no se cumple como est&aacute; so&ntilde;ado dando cuenta de ello las percepciones que se tienen sobre el particular.</p>      <p><font size="3"><b>Discusi&oacute;n de resultados</b></font></p>      <p>La econom&iacute;a impregn&oacute; los discursos y las pr&aacute;cticas de los campos sociales y culturales; conceptos como capital, transacci&oacute;n, negociaci&oacute;n, medici&oacute;n, valor, propiedad, bien, haber y tasa de cambio, entre otros, circulan en estos campos no siempre con los mismos significados. Con el auge de teor&iacute;as y pr&aacute;cticas en torno al progreso y el desarrollo implementadas por organismos nacionales, internacionales y multilaterales, la educaci&oacute;n tom&oacute; un nuevo aire y su continuidad -desde la cuna hasta la tumba- encontr&oacute; el terreno abonado en los discursos que hablaban de sus bondades: nueva era, nuevo mundo, nuevo orden mundial, lo que dar&iacute;a lugar a la desaparici&oacute;n de las diferencias y las inequidades sociales.</p>      <p>Para contrarrestar este auge se hizo necesaria la repotenciaci&oacute;n del an&aacute;lisis simb&oacute;lico de la sociedad. Ya no solo se trata del capital econ&oacute;mico y, por lo tanto, se otorga dinamismo al nuevo &quot;capital&quot; en tanto no se trata de alcanzar bienes materiales, tambi&eacute;n bienes en orden a los sistemas y c&oacute;digos simb&oacute;licos -lo cultural, lo est&eacute;tico, el consumo, lo social-. En este contexto, los c&oacute;digos -o formas de habla-simbolizan la forma que toman las relaciones sociales, regulan la naturaleza de las interacciones y crean &oacute;rdenes de pertinencia y de relaci&oacute;n diferentes (Bernstein, 1985a). El conocimiento que la educaci&oacute;n provee es uno de los mayores reguladores de la estructura de la experiencia (Bernstein, 1985b).</p>      <p>Analizar c&oacute;mo est&aacute; distribuido socialmente el capital escolar significa ahondar en el espacio social escolar como espacio simb&oacute;lico; esto es, su composici&oacute;n por regiones, departamentos, &aacute;reas urbanas y rurales, modalidades, instituciones y posiciones sociales, as&iacute; como los <i>habitus</i> que llevan a los individuos y grupos a elegir modalidades e instituciones espec&iacute;ficas -lectura relacional-. En la perspectiva estatal, la distribuci&oacute;n del capital escolar es mostrada con discursos o con estad&iacute;sticas generales mediante las cuales se cuantifican variables como matr&iacute;cula, graduaci&oacute;n y deserci&oacute;n de forma general, sin ahondar en su complejidad, lo que ocasiona exclusiones y desigualdades.</p>      <p>Pierre Bourdieu construy&oacute; la categor&iacute;a de capital cultural para referirse a aquellas propiedades que se adquieren como producto de la relaci&oacute;n con lo simb&oacute;lico. Este capital no hab&iacute;a sido visibilizado por los estudiosos del campo de las ciencias sociales, pero tiene sus bases en los planteamientos de Karl Marx y Max Weber. Seg&uacute;n Bourdieu, los capitales cultural y econ&oacute;mico son los dos grandes principios mediante los cuales est&aacute; organizado el espacio social, espacio de diferenciaci&oacute;n(es) que tiene como principal referente las diferencias y las distancias econ&oacute;micas y culturales (Bourdieu, 1997).</p>      <p>El capital cultural est&aacute; compuesto por la posesi&oacute;n de conocimientos, saberes, habilidades y creencias, los cuales se convierten en recursos simb&oacute;licos que se mercadean en campos de producci&oacute;n cultural espec&iacute;ficos. Por lo tanto, es objeto de luchas o consensos y se establecen a partir de &eacute;l signos distintivos ligados a lo econ&oacute;mico, cultural y social. Su acumulaci&oacute;n implica una interiorizaci&oacute;n realizada por medio del trabajo pedag&oacute;gico de inculcaci&oacute;n y asimilaci&oacute;n (Bourdieu, 1988); interiorizaci&oacute;n que es convertida por los individuos y grupos sociales en propiedades (o haberes). El capital cultural puede existir bajo tres formas: en estado incorporado (interiorizado); en estado objetivado (bajo la forma de bienes culturales -pinturas, libros-) y, en estado institucionalizado (bajo la forma de t&iacute;tulos escolares) tambi&eacute;n denominado capital escolar.</p>      <p>En la teor&iacute;a bourdiana este capital est&aacute; ligado a la tradici&oacute;n cultural de padres y abuelos en forma heredada, lo que posibilita que contribuya a reproducir la distribuci&oacute;n del capital cultural y a la reproducci&oacute;n de la estructura del espacio social y de los privilegios sociales (Bourdieu, 1997).</p>      <p>La instituci&oacute;n escolar tiende a instituir fronteras sociales (Bourdieu, 1997) producto de violencias simb&oacute;licas y arbitrariedades culturales, mediante las cuales establece normas y procedimientos e instaura procesos de evaluaci&oacute;n, con la finalidad de realizar un minucioso proceso de selecci&oacute;n y admisi&oacute;n y que los individuos de las posiciones sociales m&aacute;s altas queden ubicados en instituciones, carreras y grupos espec&iacute;ficos donde los m&aacute;s ricos en capital cultural tienden a buscarse y a ubicarse, proceso orientado por una fuerte clasificaci&oacute;n desde el inicio de la escolaridad.</p>      <p>El t&iacute;tulo profesional es una especie de regla jur&iacute;dica asociada a una percepci&oacute;n social que lleva al t&iacute;tulo  a convertirse en un ser percibido, a ser garantizado como un derecho, ligado al capital social institucionalizado; ubicado en el plano legal -garantizado por lo institucional- y de lo leg&iacute;timo -garantizado por lo simb&oacute;lico- (Bourdieu, 1990), convertido as&iacute; en un capital de toma y dame que conlleva al posicionamiento y a ser posicionado (Jim&eacute;nez, 1997) el t&iacute;tulo entra &quot;&hellip;a garantizar el capital cultural de forma m&aacute;s o menos completa&hellip;&quot; (Bourdieu, 1988:11).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la credencial se encuentra condensada la historia social, cultural, escolar, los <i>habitus</i> del individuo y su garant&iacute;a jur&iacute;dica, articul&aacute;ndose estos elementos desde lo institucional, &quot;es el valor institucionalizado del t&iacute;tulo lo que sirve de instrumento capaz de defender y mantener el valor del trabajo&quot; (Bourdieu, 1990:297).</p>      <p>Los diferentes capitales mantienen entre s&iacute; relaciones estructurales ya que se enriquecen y necesitan mutuamente. El capital social - capital por relaciones sociales- le posibilita al cultural circular, hacerse visible en los diferentes mercados. Sin capital social el individuo y los sectores sociales con capital cultural tienen las propiedades para ofrecer en el mercado, pero no los canales que posibiliten su venta. Este faltante hace que las aspiraciones bajen y se produzca un efecto de trayectoria  interrumpida que consiste en no mantener entre generaciones la trayectoria  del padre o del abuelo, siendo compensada con t&iacute;tulos de menor valor (Bourdieu, 1988), producto de disposiciones (<i>habitus</i>) mediante las cuales se interiorizan y se reubican los individuos y los grupos sociales frente a los cambios sociales, econ&oacute;micos y culturales; esto es, nuevas posiciones dan lugar a nuevas profesiones.</p>      <p>Las nuevas posiciones son el producto de luchas que se dan en los campos profesionales donde unos grupos sociales ganan, mantienen o pierden hegemon&iacute;a; aspecto en el que el capital cultural desempe&ntilde;a un papel fundamental al proveer y legitimar de capital a sectores tradicionales, a aquellos que no ten&iacute;an capital cultural heredado, capital econ&oacute;mico ni social, y a sectores que solo ten&iacute;an el econ&oacute;mico. La decisi&oacute;n de asirse a capital cultural en un cierto nivel profesional, no solo tiene que ver con la herencia profesional como es el caso de los sectores sociales dominantes sino con el sentido pr&aacute;ctico  de los sectores populares ligado a la posibilidad que da la educaci&oacute;n de acceder y mantenerse en puestos profesionales espec&iacute;ficos.</p>      <p>En este escenario, Colombia tiene una escuela que presiona cambios, que es presionada para que los produzca, que educa masiva y diferencialmente a los diversos sectores sociales, que ha recompuesto su liderazgo como instancia socializadora. Una escuela que tiene l&iacute;mites y que los coloca - por lo que no es la escuela del pasado- y sociedades e individuos que luchan por sus derechos, la diversidad y la multiculturalidad. Las crisis institucionales son el producto de estas contiendas en las cuales los sectores dominantes no quieren perder hegemon&iacute;a y los reci&eacute;n llegados luchan por alcanzar legitimidad y reconocimiento.</p>      <p><font size="3"><b>Conclusiones</b></font></p>      <p>Colombia ha implementado una educaci&oacute;n diferenciada y diferenciadora -versi&oacute;n real que est&aacute; lejos de la oficial-. A lo largo de las &uacute;ltimas cuatro d&eacute;cadas hubo incremento en la poblaci&oacute;n escolar, pero las desigualdades no cedieron present&aacute;ndose diferencias territoriales -departamental, urbana, rural-, sectoriales -oficial-privada-, por niveles - primaria, secundaria, media, superior-, por sexo -masculino, femenino-, por ingreso econ&oacute;mico de las familias, modalidades y carrera de educaci&oacute;n superior; aspectos nodales del complejo problema de la distribuci&oacute;n social del capital escolar en Colombia dejando a un lado las expectativas de promoci&oacute;n social de las clases trabajadoras (UN-ICFES, 2002).</p>      <p>La meritocracia a&uacute;n no hace parte de nuestras pr&aacute;cticas socioculturales; el premio al origen social y al capital cultural heredado sigue siendo un factor fundamental de movilidad social. Nuevos actores y grupos tienen acceso a la educaci&oacute;n en todos sus niveles, pero los puestos de trabajo de prestigio son para las clases con capital econ&oacute;mico y social, las cuales son provistas en las instituciones educativas y familiares de los metalenguajes espec&iacute;ficos. Los altos cargos del Estado y las empresas privadas que dominan la econom&iacute;a est&aacute;n en manos de profesionales graduados en unas pocas instituciones de educaci&oacute;n superior, &aacute;reas geogr&aacute;ficas, de la modalidad universitaria y del sector privado.</p>      <p>Esta situaci&oacute;n diverge de los estudios sobre movilidad social que expresan que la premiaci&oacute;n del esfuerzo individual se convierte en el mejor ant&iacute;doto contra las desigualdades socioculturales: al mismo tiempo que individualiza el &eacute;xito, el fracaso escolar y laboral, legitima la desigualdad, pues esta se convierte en el resultado de diferencias en m&eacute;rito y en logros educativos (G&oacute;mez y otros, 2006), bajo la perspectiva de que la igualdad conduce a la diferencia. En este sentido, existen diferencias socioculturales porque hay personas que se esfuerzan y estudian m&aacute;s, con los logros que ello supone. Esta situaci&oacute;n no se da en Colombia porque se privilegian sectores, la institucionalizaci&oacute;n de los t&iacute;tulos escolares produce t&iacute;tulos de mayor y menor valor, sin lograr que juegue a favor del conjunto de sectores sociales.</p>      <p>A finales de la d&eacute;cada de 1990 se produjo un cambio en la pol&iacute;tica de pr&eacute;stamos implementada por el ICETEX, la cual hist&oacute;ricamente se dirigi&oacute; a los sectores m&aacute;s favorecidos. Desde entonces, el Estado realiza pr&eacute;stamos a los estratos sociales bajos y medios para estudios de educaci&oacute;n superior: en el per&iacute;odo 2003-2010, el promedio de los cr&eacute;ditos ICETEX otorgados a los estratos uno, dos y tres fue del 92.5% y para los estratos cuatro, cinco y seis el 7.44% (la cuant&iacute;a de los promedios de pr&eacute;stamos que realiza el ICETEX est&aacute; en directa relaci&oacute;n con el estrato de las personas que los solicitan siendo m&aacute;s baja para los estratos m&aacute;s bajos). El viraje evidenci&oacute; que en una &eacute;poca, al Estado no le interesaba la educaci&oacute;n superior de los estratos sociales bajos y en otra, le presta lo que est&aacute; obligado a financiar.</p>      <p>Los reci&eacute;n graduados de educaci&oacute;n superior o los que est&aacute;n en camino de hacerlo perciben un panorama socioecon&oacute;mico m&aacute;s gris que los que llevan varios a&ntilde;os de haberse profesionalizado, lo cual se explica porque la promesa de movilidad es tan ambigua como la probabilidad que tienen los sectores menos favorecidos de ingresar a este nivel, esto es, baja.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El sentido pr&aacute;ctico desarrollado por los sectores sociales excluidos de la educaci&oacute;n para hacer frente a las tradiciones familiares de alto linaje, las clases dominantes y al capital cultural heredado posibilitaron nuevos lenguajes y pr&aacute;cticas, as&iacute; como posicionamientos socioecon&oacute;micos que por los viejos caminos no se hubieran producido. Sin embargo, tambi&eacute;n produjo mayores distancias sociales en tanto el encuentro en las din&aacute;micas socioecon&oacute;micas de los diferentes sectores se hace m&aacute;s improbable.</p>      <p>La investigaci&oacute;n Distribuci&oacute;n social del capital escolar en Colombia comprob&oacute; que a mejores condiciones educativas mejores condiciones sociales. Si en Colombia, el proyecto social de la masificaci&oacute;n escolar y educativa se hubiera realizado con igualdad y justicia en la actualidad tendr&iacute;amos un mejoramiento social acorde con el educativo y se podr&iacute;a hablar de cambio estructural. Si bien, en Colombia ha mejorado el acceso a la educaci&oacute;n no ha pasado lo mismo con las oportunidades socioecon&oacute;micas que esta debe conllevar.</p>  <hr>      <p><b>Pie de p&aacute;gina</b>    <br>  <sup><a href="#nu3" name="num3">3</a></sup> Premisa de Bourdieu (1997).    <br>  <sup><a href="#nu4" name="num4">4</a></sup> El MEN a trav&eacute;s del -SPADIES- ha llevado desde 1998 las estad&iacute;sticas de la educaci&oacute;n superior de forma m&aacute;s o menos sistem&aacute;tica de tal forma que sus variables en conjunto tienen directa relaci&oacute;n con el capital cultural de los colombianos.    <br>  <sup><a href="#nu5" name="num5">5</a></sup> Se toma la educaci&oacute;n superior como nivel de an&aacute;lisis por cuanto al alcanzarla los individuos han logrado un acumulado  de escolaridad que les posibilita ciertos grados de negociaci&oacute;n en el mercado de los capitales simb&oacute;licos. As&iacute; mismo, porque en la medida que van atravesando el camino escolar se materializan las inclusiones, exclusiones y las din&aacute;micas socioculturales que la educaci&oacute;n posibilita sin dejar de lado sus relaciones con los otros niveles. En plena segunda d&eacute;cada del siglo XXI, la cobertura de la educaci&oacute;n superior en Colombia es del 34.5% (MEN-SNIES), se grad&uacute;a un poco m&aacute;s de la mitad de los que ingresan (Pe&ntilde;a, 2012a) y deserta casi la mitad (Universidad de los Andes-MEN, 2008).    <br>  <sup><a href="#nu6" name="num6">6</a></sup> En las estad&iacute;sticas, Bogot&aacute; es tomada como departamento.    <br>  <sup><a href="#nu7" name="num7">7</a></sup> Solo entrado el siglo XXI, la matr&iacute;cula oficial de educaci&oacute;n superior supera a la no oficial (en el a&ntilde;o 2008 fue 50.35% oficial y 49.66% no oficial).    <br>  <sup><a href="#nu8" name="num8">8</a></sup> En el total nacional, la matr&iacute;cula femenina de los cinco departamentos representa el 38.10% y la masculina 35.79%.    <br>  <sup><a href="#nu9" name="num9">9</a></sup> En el sector oficial, a mayor nivel educativo de la madre menor porcentaje frente a los otros niveles, situaci&oacute;n que no ocurre en el sector no oficial en el cual los porcentajes tienden al equilibrio.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a href="#nu10" name="num10">10</a></sup> Las madres de los estudiantes del sector oficial tienen promedios m&aacute;s altos de educaci&oacute;n solo en el nivel de primaria.    <br>  <sup><a href="#nu11" name="num11">11</a></sup> Este &iacute;tem muestra inconsistencias en las cifras del SPADIES, pero no por ello se pierde la tendencia.    <br>  <sup><a href="#nu12" name="num12">12</a></sup> Este aspecto se argumenta con base en dos encuestas: la realizada a estudiantes de educaci&oacute;n superior y la realizada a profesionales producidas para la investigaci&oacute;n doctoral base del presente art&iacute;culo.    <br>  <sup><a href="#nu13" name="num13">13</a></sup> En sus diferentes niveles y modalidades: t&eacute;cnico profesional, tecn&oacute;logo, universitario, especializaci&oacute;n, maestr&iacute;a, doctorado, postdoctorado.</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas</b></font></p>      <!-- ref --><p>Bernstein, B. (1985a). Clases sociales, lenguaje y socializaci&oacute;n. En: <i>Revista Colombiana de Educaci&oacute;n</i> No.15. Bogot&aacute;, Universidad Pedag&oacute;gica Nacional.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S1794-8932201300010000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>__________ (1985b). <i>Clasificaci&oacute;n y enmarcaci&oacute;n del conocimiento educativo</i>. En: <i>Revista Colombiana de Educaci&oacute;n</i> No.15. Bogot&aacute; Universidad Pedag&oacute;gica Nacional.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S1794-8932201300010000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Bourdieu, P. (2007). <i>Razones pr&aacute;cticas. Sobre la teor&iacute;a de la acci&oacute;n.</i> Barcelona: Anagrama.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S1794-8932201300010000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>______________ (1997). <i>Capital cultural, escuela y espacio social.</i> Madrid: Siglo XXI Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S1794-8932201300010000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>______________ (1990). <i>Sociolog&iacute;a y Cultura.</i> M&eacute;xico, D.F: Grijalbo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S1794-8932201300010000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>______________ (1988). <i>La distinci&oacute;n. Criterios y bases sociales del gusto.</i> Madrid, Altea, Taurus, Alfaguara.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S1794-8932201300010000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Departamento Nacional de Estad&iacute;sticas, Censo Nacional de Poblaci&oacute;n 2005. Bogot&aacute;, DANE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S1794-8932201300010000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>______________ 50 a&ntilde;os de estad&iacute;sticas educativas, 2010. Bogot&aacute;, DANE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S1794-8932201300010000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>______________ Encuesta continua de hogares 2005. Bogot&aacute;, DANE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S1794-8932201300010000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Departamento de Planeaci&oacute;n Nacional; Misi&oacute;n para el dise&ntilde;o de una estrategia de reducci&oacute;n de la pobreza y la desigualdad (2000). Bogot&aacute;, DPN.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S1794-8932201300010000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Garc&iacute;a, N. (1990). <i>Introducci&oacute;n: la sociolog&iacute;a de la cultura de Pierre Bourdieu</i>. En: Bourdieu, Pierre. Sociolog&iacute;a y Cultura. M&eacute;xico, D.F: Editorial Grijalbo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S1794-8932201300010000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>G&oacute;mez, V.; Forero, R.; Gonz&aacute;lez, L. (2006). Criterios y pr&aacute;cticas de reclutamiento de egresados de universidades de elite en entidades p&uacute;blicas. Caso Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n. Bogot&aacute;, Universidad Nacional de Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S1794-8932201300010000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Instituto Colombiano de Cr&eacute;dito Educativo y Estudios T&eacute;cnicos en el Exterior (2008). <i>Informe de Gesti&oacute;n 2007</i>. Bogot&aacute;, Oficina de Planeaci&oacute;n y Comunicaciones.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S1794-8932201300010000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Jim&eacute;nez, I. (1997). <i>Presentaci&oacute;n del libro: Capital cultural, escuela y espacio social</i>. En: Bourdieu, P. Capital cultural, escuela y espacio social. Madrid: Siglo XXI Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S1794-8932201300010000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>L&oacute;pez, H.; N&uacute;&ntilde;ez, J. (2007). Pobreza y desigualdad en Colombia. Diagn&oacute;stico y estrategias. Bogot&aacute;, Departamento de Planeaci&oacute;n Nacional.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S1794-8932201300010000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Marqu&eacute;s, I. (2008). <i>G&eacute;nesis de la teor&iacute;a social de Pierre Bourdieu.</i> Madrid: Centro de investigaciones sociol&oacute;gicas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S1794-8932201300010000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Ministerio de Agricultura, Departamento de Planeaci&oacute;n Nacional, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Departamento Nacional de Estad&iacute;sticas (SF). La pobreza en Colombia Tomo I, Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S1794-8932201300010000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      <!-- ref --><p>Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional de Colombia-; Sistema de Informaci&oacute;n de Instituciones de Educaci&oacute;n Superior. Bogot&aacute;, MEN.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S1794-8932201300010000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>______________ Sistema para la Prevenci&oacute;n de la Deserci&oacute;n de la Educaci&oacute;n Superior, Bogot&aacute;, MEN.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S1794-8932201300010000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>______________ (2011). Estad&iacute;sticas de Educaci&oacute;n Superior. Subdirecci&oacute;n de desarrollo sectorial, Bogot&aacute;, MEN.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S1794-8932201300010000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Ocampo, A. (1989). <i>El cr&eacute;dito educativo como medio de canalizaci&oacute;n de fuentes adicionales de recursos hacia la educaci&oacute;n superior</i>. Ponencia presentada en: XI Congreso Panamericano de Cr&eacute;dito Educativo Bogot&aacute;-Colombia (1987). <i>Efectos</i> <i>Sociales y Econ&oacute;micos del Cr&eacute;dito</i> <i>Educativo.</i> Bogot&aacute;, Asociaci&oacute;n Panamericana de Instituciones de Cr&eacute;dito Educativo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S1794-8932201300010000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Organizaci&oacute;n de Estados Iberoamericanos (1996). Sistemas educativos nacionales (Colombia). Madrid, OEI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S1794-8932201300010000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Pe&ntilde;a, F. (2012). <i>La masificaci&oacute;n de la educaci&oacute;n y la b&uacute;squeda de igualdad, justicia y equidad sociales en Colombia</i>. <i>Revista Folios</i> No.36. Bogot&aacute;, Universidad Pedag&oacute;gica Nacional.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S1794-8932201300010000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>______________ (2012a). Distribuci&oacute;n social del capital escolar en Colombia (Tesis Doctoral). Universidad Pedag&oacute;gica Nacional, Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S1794-8932201300010000300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      <!-- ref --><p>Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (2003). El conflicto, callej&oacute;n con salida. Informe Nacional de Desarrollo Humano Colombia, PNUD Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S1794-8932201300010000300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>______________ (2011). Informe Nacional de Desarrollo Humano Colombia, PNUD Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S1794-8932201300010000300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Rosental, M. y Iudin, P. (2004). <i>Diccionario</i> <i>Filos&oacute;fico.</i> Bogot&aacute;: Ediciones Universales.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S1794-8932201300010000300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Sarmiento, A; Tovar, L. y Alam, C. (2001). Situaci&oacute;n de la educaci&oacute;n b&aacute;sica, media y superior en Colombia. Bogot&aacute;, Casa Editorial El Tiempo, Fundaci&oacute;n Corona y Fundaci&oacute;n Antonio Restrepo Barco.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S1794-8932201300010000300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Universidad Nacional de Colombia (2007). Cuesti&oacute;n de supervivencia. Graduaci&oacute;n, deserci&oacute;n y rezago en la Universidad Nacional de Colombia. Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S1794-8932201300010000300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      <!-- ref --><p>Universidad de los Andes; Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional (2008). Deserci&oacute;n en educaci&oacute;n superior. Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S1794-8932201300010000300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      <!-- ref --><p>Universidad Nacional de Colombia; Instituto Colombiano para el Fomento de la Educaci&oacute;n Superior (2002). Estudio de la deserci&oacute;n estudiantil en la educaci&oacute;n superior en Colombia. Documento sobre estado del arte. Bogot&aacute;, UN-ICFES.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S1794-8932201300010000300031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>      ]]></body><back>
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