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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Estudiar en mayúsculas: La educación formal en instituciones penitenciarias venezolanas]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This research aims to reveal the intentions and meanings of the given formal study of those deprived from freedom, held imprisoned in Venezuelan correctional Institutions. The lack of theoretical works and backgrounds to approach the problematic of people studying while being held, evidences the lack of records of the notions produced in these secluded classrooms. The approach to one of the less published events of prison activity goes to study the complexity of humanizing processes, formation and re-education of inmates inside the prison walls. Departing from a qualitative approximation, the essence and significance of the phenomena are presented in the words of the protagonists. The access to the experiences, was made through the privileged information recollection technique: The participant observation and in depth interview. The following Correctional Centres were selected for the research: Instituto Nacional de Orientacion Femenina, and Internado Judicial Los Teques where educative activities were developed. The research counted with the participation of 25 people: 15 women and 10 men. The interpretation and content analysis, in a progressive reduction of data, was categorized and included in the consequent dimensions and categories. Three important elements were evidenced in the process of becoming free again: (internal, external and a combination of both); to begin with the factors due to an imprisoned person, the ways they internalize and assume the moment they´re going through, their emotions, motivation, having family support or not having it-sentiments of hope and guilt, shape and give meaning to the fact of studying and train in prison. These study from the protagonists words reveal that classrooms in a prison, give real meaning to what prisons should be made for; prisons can become what they ought to be: reinsertion spaces.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p>Art&iacute;culo de Investigaci&oacute;n</p>     <p align="center"><font size="4"><b>Estudiar en may&uacute;sculas:    <br> La educaci&oacute;n formal en instituciones penitenciarias venezolanas</b></font><sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup></p>     <p align="center"><font size="3"><b><I>Study in Capital Letters: Formal education in Venezuelan Penitentiary Institutions</I></b></font></p>     <p align="center">Mar&iacute;a Antonieta Elvira-Vald&eacute;s<Sup>*</Sup>    <br> Emilse Dur&aacute;n-Aponte<Sup>*</Sup></p>     <p><Sup>1</Sup>(E) PHD. Ciencias Sociales y Humanidades Universidad Sim&oacute;n Bolivar-Colombia    <br> Correspondencia: <a href="mailto:emilseaponte@usb.ve">emilseaponte@usb.ve</a></p>     <p>Elvira-Vald&eacute;z, M. Dur&aacute;n-Aponte, E.(2014) Estudiar en may&uacute;sculas: La educaci&oacute;n formal en instituciones penitenciarias venezolanas. <I>Sophia vol 10</I> (1);64-73</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Informaci&oacute;n del art&iacute;culo    <br> Fecha de recibido: Noviembre 17 2013-Fecha de aceptaci&oacute;n: Abril 13 2014</p> <hr>     <p><font size="3"><b>Resumen</b></font></p>     <p>Este art&iacute;culo se propone develar intencionalidades y sentidos frente al  estudio formal por parte de las personas privadas de la libertad, recluidas en centros penitenciarios venezolanos. La escasez de trabajos te&oacute;ricos y antecedentes que aborden la problem&aacute;tica de quienes estudian en prisi&oacute;n, evidencia una falta de registros de las nociones que se producen en esas aulas de clase en contextos de encierro. Este acercamiento a uno de los aconteceres menos publicitados de la actividad carcelaria, pasa por pensar la complejidad del proceso de humanizaci&oacute;n, formaci&oacute;n y re-educaci&oacute;n del recluso en espacios de privaci&oacute;n de libertad. A partir de una aproximaci&oacute;n cualitativa, se presentan las esencias y significados del fen&oacute;meno en voces de sus protagonistas. El acceso a las experiencias se hizo mediante la t&eacute;cnica de recolecci&oacute;n de informaci&oacute;n privilegiada: la observaci&oacute;n participante y la entrevista en profundidad. Se seleccionaron como centros penitenciarios el Instituto Nacional de Orientaci&oacute;n Femenina y el Internado Judicial de Los Teques, en los que se desarrollan actividades educativas. La investigaci&oacute;n cont&oacute; con 25 participantes, 15 mujeres y 10 hombres. El an&aacute;lisis de contenido realizado a trav&eacute;s de una reducci&oacute;n progresiva de los datos, es categorizado e incluido en las dimensiones y categor&iacute;as consecuentes. Se evidencian tres elementos importantes durante el cumplimiento de la condena (internos, externos, combinaci&oacute;n de ambos); en principio, los factores propios del sujeto privado de libertad, la forma en la que asume e internaliza el momento que vive, sus emociones, la motivaci&oacute;n, tener el apoyo familiar - o no tenerlo -, los sentimientos de esperanza y culpa, dan forma y le dan un sentido al hecho de estudiar y formarse en la c&aacute;rcel. Este estudio, revela que en las aulas de los penales, las prisiones pueden llegar a ser lo que tienen que ser: espacios de reinserci&oacute;n.</p>     <p><b>Palabras clave: </b>Centros penitenciarios, educaci&oacute;n de los presos, necesidades educativas, superaci&oacute;n educativa.</p> <hr>     <p><b><font size="3">Abstract</font></b></p>     <p>This research aims to reveal the intentions and meanings of the given formal study of those deprived from freedom, held imprisoned in Venezuelan correctional Institutions. The lack of theoretical works and backgrounds to approach the problematic of people studying while being held, evidences the lack of records of the notions produced in these secluded classrooms. The approach to one of the less published events of prison activity goes to study the complexity of humanizing processes, formation and re-education of inmates inside the prison walls. Departing from a qualitative approximation, the essence and significance of the phenomena are presented in the words of the protagonists. The access to the experiences, was made through the privileged information recollection technique: The participant observation and in depth interview.  The following Correctional Centres were selected for the research: Instituto Nacional de Orientacion Femenina, and Internado Judicial Los Teques where educative activities were developed. The research counted with the participation of 25 people: 15 women and 10 men. The interpretation and content analysis, in a progressive reduction of data, was categorized and included in the consequent dimensions and categories. Three important elements were evidenced in the process of becoming free again: (internal, external and a combination of both); to begin with the factors due to an imprisoned person, the ways they internalize and assume the moment they&acute;re going through, their emotions, motivation, having family support or not having it-sentiments of hope and guilt, shape and give meaning to the fact of studying and train in prison.  These study from the protagonists words reveal that classrooms in a prison, give real meaning to what prisons should be made for; prisons can become what they ought to be: reinsertion spaces.</p>     <p><b>Key words:</b> Correctional education, educational needs, educational improvement, qualitative research.</p> <hr>     <p align="right"><I>"La falta de entusiasmo destruye toda posibilidad de superaci&oacute;n personal"</I>    <br> <I>(Sai, 22 a&ntilde;os de edad, presa)</I></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><font size="3">Introducci&oacute;n</font></b></p>      <p>La libertad, para el hombre, es considerada a la vez como un derecho y un bien; perderla, ingresando en prisi&oacute;n, puede suponer la p&eacute;rdida de mucho m&aacute;s que <I>libertad</I>. Imponer castigos a los individuos cuando cometen delitos, ha cambiado del arte de la tortura f&iacute;sica hacia una econom&iacute;a de derechos suspendidos (Foucault, 2002). Entrar en prisi&oacute;n es quedar encadenado a un sistema de privaciones, obligaciones y prohibiciones; se sanciona con la privaci&oacute;n de libertad, pensada como castigo en s&iacute; misma. En teor&iacute;a, la c&aacute;rcel ha pasado a tener una misi&oacute;n re-socializadora del interno, consider&aacute;ndolo como un ser hist&oacute;ricamente ex-cluido para as&iacute; incluirlo en los sectores favorecidos de la sociedad (Padr&oacute;n, 2008); sin embargo, la experiencia que se vive en los penales, ni es ni ha sido tan amable con el recluso.</p>      <p>Nociones como prisionizaci&oacute;n, control social y relaciones de poder en torno al encierro, no son ajenas a las prisiones en cualquier parte del mundo. En Am&eacute;rica Latina, la rehabilitaci&oacute;n del recluso es, por decir lo menos, <I>letra muerta</I> (Cisneros y Anguiano, 2007); hoy por hoy se constituyen en verdaderos centros de criminalidad y miseria (Posada y D&iacute;az-Tremarias, 2008). En latitudes m&aacute;s lejanas, como Europa o los Emiratos &Aacute;rabes Unidos, en la rehabilitaci&oacute;n de los reclusos se mantiene el cumplimiento de los est&aacute;ndares se&ntilde;alados por las Naciones Unidas en el tratamiento y rehabilitaci&oacute;n de los presos (Gharaibeh, 2012); en Espa&ntilde;a, por ejemplo, el dise&ntilde;o de las prisiones tipo introduce mejoras sustanciales para los condenados, implementando novedades en servicios y equipamientos sociolaborales, con estructuras modernas y oportunidades formativas, laborales y de ocio (Yag&uuml;e, 2007).</p>     <p>La legislaci&oacute;n venezolana, en consonancia con la funci&oacute;n humanizadora de los centros penitenciarios, desde el a&ntilde;o 1999 ha emprendido cambios y transformaciones para desestigmatizarlos de ser instrumentos de tortura y represi&oacute;n, y pasar a ser verdaderos centros de re-educaci&oacute;n del interno (Mill&aacute;n, 2005). En ese sentido, el entorno legal que apoya este nuevo plan humanizador adoptado se&ntilde;ala en el art&iacute;culo 2 de la Ley de R&eacute;gimen Penitenciario que "la reinserci&oacute;n social del penado constituye el objetivo fundamental del per&iacute;odo de cumplimiento de la pena" (Asamblea Nacional, 2000). Apoy&aacute;ndose en el principio de no discriminaci&oacute;n, todo un cuerpo de leyes fija un tratamiento acorde con los derechos internacionales de las personas y all&iacute; est&aacute;n contempladas condiciones que resguardan sus leg&iacute;timos privilegios fundamentales aun estando privadas de libertad (integridad personal, alimentaci&oacute;n, salud, educaci&oacute;n, entre otros).</p>     <p>M&aacute;s all&aacute; del aspecto legal, un acercamiento al sistema penitenciario venezolano muestra innumerables problemas, entre ellos: precario estado de los penales, retardo procesal, hacinamiento, ausencia de clasificaci&oacute;n de los presos, serias carencias de los servicios b&aacute;sicos (alimento, salud, luz, agua), adem&aacute;s de la excesiva violencia exacerbada por la presencia de drogas y armas de fuego (Posada y D&iacute;az-Tremarias, 2008). Lo que Gonz&aacute;lez (2001) denomina verdaderas escuelas de criminalidad, en la vivencia del interno que ha cometido un error o que se encuentra all&iacute; confinado por error, son descritas como el caos, el desorden y lo m&aacute;s alarmante: el infierno (Clarembaux, 2009). En estos recintos, mundos o submundos que parecieran irreales, la p&eacute;rdida de libertad trae consigo la p&eacute;rdida de dignidad (Padr&oacute;n, 2008).</p>     <p>En estos ambientes tan especiales, en que los objetivos de rehabilitaci&oacute;n parecieran minimizados y poco claros, se erigen las unidades educativas penitenciarias, donde el estudio as&iacute; como el trabajo, se considera un mecanismo de redenci&oacute;n de la pena contemplado en la ley. Siendo as&iacute;, la educaci&oacute;n en los espacios de la prisi&oacute;n, tendr&iacute;a que constituirse en el arte de crear espacios de libertad en los que redundaran tendencias como yo puedo, yo aprendo, yo s&eacute;. Pero, &iquest;es posible crear, transformar y promover nuevas realidades en estos contextos? A&uacute;n es extensa la brecha entre la legislaci&oacute;n y la pr&aacute;ctica; las acciones emprendidas no siempre van en consonancia con los deseos expresados en la ley. La educaci&oacute;n en los centros penitenciarios arrastra el estigma de ser tomado en cuenta m&aacute;s como un beneficio para reducir la pena impuesta, que como un derecho humano capaz de re<I>-</I>educar y re-insertar al condenado (Manchado, 2012). En palabras de Rangel (2013), se trata de educar contra la corriente.</p>      <p>Las c&aacute;rceles presentan una propuesta formativa tanto en educaci&oacute;n formal como no formal. La primera, corresponde a aquellos planes de formaci&oacute;n en los niveles educativos para la poblaci&oacute;n reclusa (primaria, secundaria, universitaria), y la segunda, se compone mayoritariamente de actividades con orientaci&oacute;n ocupacional (cursos, talleres, entre otros), espec&iacute;fica de algunas &aacute;reas laborales o a trav&eacute;s de organizaciones o grupos no gubernamentales, generalmente religiosos. Es importante se&ntilde;alar que la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n penitenciaria suele tener escasos niveles de educaci&oacute;n, con pobre cualificaci&oacute;n profesional y experiencia laboral centrada en deficientes condiciones de empleo (Matthews, 2011). </p>     <p>En Espa&ntilde;a, seg&uacute;n Castillo y Ruiz (2007), las mujeres participan en ambos tipos de formaci&oacute;n aunque mayoritariamente en la educaci&oacute;n no formal, generando marcadas diferencias con respecto a los varones. Esto se debe principalmente a la baja formaci&oacute;n de las mujeres que componen los institutos de reclusi&oacute;n. Por otro lado, Rangel (2009) se refiere al caso de Latinoam&eacute;rica indicando que el porcentaje de mujeres extranjeras, provenientes de pa&iacute;ses industrializados mayoritariamente, hacen que el nivel de formaci&oacute;n en cuanto a educaci&oacute;n formal sea mayor. Sin embargo, en muchos centros penitenciarios se contin&uacute;a impartiendo cursos tradicionales de educaci&oacute;n no formal ligados a la condici&oacute;n tradicional con la que ha sido vista la  mujer, como el tejido o la cocina. </p>     <p>En este acercamiento al accionar en los espacios educativos de la prisi&oacute;n, resulta interesante y necesaria la interpretaci&oacute;n del discurso de quien vive, de forma cotidiana, la experiencia de estudiar y formarse. De esta manera, a partir de una aproximaci&oacute;n interpretativa, se plantea el an&aacute;lisis de las vivencias de la educaci&oacute;n formal en prisi&oacute;n, prestando especial atenci&oacute;n a los prop&oacute;sitos inmediatos y mediatos, y al impacto de incorporarse al estudio, en la mirada de los privados de libertad. En este sentido, surgen nociones relevantes como el para-qu&eacute; y el despu&eacute;s qu&eacute;, para dar cuenta del estudio que se proyecta en las c&aacute;rceles venezolanas. Tomando en cuenta lo dicho, se proponen como interrogantes iniciales de esta investigaci&oacute;n: &iquest;Si estoy en la c&aacute;rcel, estudiar para qu&eacute;? &iquest;Y despu&eacute;s, cuando est&eacute; en libertad, qu&eacute;?</p>     <p><b>Demarcando nociones y sentidos</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La problem&aacute;tica de las c&aacute;rceles venezolanas las convierte en ambientes injustos, crueles e inhumanos. Su&aacute;rez (2005) precisa esas condiciones irregulares como: hacinamiento, infraestructura inadecuada, ausencia de clasificaci&oacute;n y agrupaci&oacute;n, retardo procesal, violencia, deficiente asistencia legal y m&eacute;dica. Todo ello sin contar que los n&uacute;meros muestran a Venezuela como el pa&iacute;s con mayor &iacute;ndice de mortalidad intramuros (Padr&oacute;n, 2008; Clarembaux, 2009). Puede decirse que la re-generaci&oacute;n necesaria ha de comenzar por las instituciones carcelarias y no por el interno mismo.</p>      <p>Resulta dif&iacute;cil concebir el marco expuesto en el p&aacute;rrafo anterior como el m&aacute;s id&oacute;neo para atender a los privados de libertad en sus demandas de servicios educativos. No obstante, en los centros penitenciarios se aplican las estrategias ideadas por el Estado venezolano en materia de educaci&oacute;n tanto extramuros como intramuros conocidas como misiones. Como proyectos sociales, implementados desde el a&ntilde;o 2003 bajo la nominaci&oacute;n de misiones educativas, comienza una suerte de ejecuci&oacute;n gubernamental orientada de forma primordial hacia los excluidos (Navarro, 2003). Estas acciones se enfocaron principalmente en la educaci&oacute;n formal, con dise&ntilde;os curriculares estructurados en niveles prelativos, para atender ciudadanos desde la formaci&oacute;n inicial hasta la superior. Estos programas formativos, en su proceso de transformaci&oacute;n y redise&ntilde;o, han pasado de ser un mecanismo educativo para la inserci&oacute;n y la equidad, a un instrumento de clientelismo pol&iacute;tico, a trav&eacute;s de la formaci&oacute;n, organizaci&oacute;n y el adoctrinamiento ideol&oacute;gico (Mund&oacute;, 2009). En ese sentido, las misiones educativas representadas en la misi&oacute;n Robinson (alfabetizaci&oacute;n y nivel primaria), Ribas (nivel bachillerato o secundaria) y Sucre (nivel universitario), forman parte de la estructura que en las prisiones se conoce como educaci&oacute;n formal, que no son otra cosa que los planes educativos regulares, pero con un sentido ideol&oacute;gico-pol&iacute;tico. </p>     <p>El aula de clases, en las instituciones penitenciarias, se comprende como un lugar abierto (en el aspecto simb&oacute;lico) dentro de un lugar cerrado (aspecto f&iacute;sico). En ellas, como espacios de vida que se distancian y diferencian de la acci&oacute;n cotidiana de la prisi&oacute;n, se desenvuelve la interacci&oacute;n con el otro; tanto el compa&ntilde;ero que tambi&eacute;n est&aacute; privado de libertad como el docente, quien mucho m&aacute;s que en cualquier otro espacio educativo surge como una figura investida de autoridad, con la funci&oacute;n de educar y re-educar. Seg&uacute;n Padr&oacute;n (2008), los funcionarios penitenciarios y profesores de las misiones que cumplen funciones en la prisi&oacute;n, hacen cada uno su esfuerzo aislado que, por lo general, se diluye entre la ineficacia y la inexistencia de un plan gerencial unificador; el docente penitenciario se entiende en t&eacute;rminos de solidaridad e identificaci&oacute;n con la situaci&oacute;n de precariedad y maltrato que viven los internos. Estas aulas funcionan los d&iacute;as de semana excepto los mi&eacute;rcoles, cuando los reclusos reciben la visita de sus familiares, amigos y conocidos. Los horarios incluyen ma&ntilde;ana y tarde, aunque las actividades correspondientes a los niveles bachillerato (misi&oacute;n Ribas) y universitario (misi&oacute;n Sucre), suelen realizarse solo en la tarde, hasta la hora del cierre de la poblaci&oacute;n en sus respectivos pabellones (poco antes de las 6 pm). Por otra parte, resulta desafortunado que, para numerosas autoridades gubernamentales, la educaci&oacute;n no representa una opci&oacute;n; esta disposici&oacute;n reduce significativamente las posibilidades de ofrecer programas educativos a los privados de libertad (Rangel, 2013).</p>      <p>Para Gil (2010), los centros educativos son espacios en los que se inculcan valores: competitividad, disposici&oacute;n al logro, postergaci&oacute;n de la gratificaci&oacute;n, entre otros. Hoy por hoy, se asume el reto de ense&ntilde;ar teniendo que enfrentar la resistencia de los estudiantes, las faltas a las normas y actitudes indisciplinadas. Sin embargo, en el contexto particular del aula de clase dentro de un penal, el aumento de la violencia y las tensiones de la relaci&oacute;n pedag&oacute;gica permanecen casi ausentes. El espacio educativo se convierte en un <I>oasis</I> en medio del desconcierto, rabia y miedo que produce el ambiente carcelario.</p>     <p>La paradoja que representa la ley cuando se&ntilde;ala que la re-inserci&oacute;n del penado es el objetivo fundamental de la pena (Asamblea Nacional, 2000) deriva en el recluso mismo, quien dif&iacute;cilmente conf&iacute;a en la finalidad re-socializadora de la prisi&oacute;n (Clarembaux, 2009). En una proporci&oacute;n de 8, por cada 10 presos, permanecen indiferentes ante la convocatoria a las actividades educativas (Padr&oacute;n, 2008). M&aacute;s que los logros educativos propiamente dichos, las investigaciones previas se&ntilde;alan que las razones predominantes que los entusiasman por el estudio consisten en la posibilidad de reducir los d&iacute;as de encierro, liberarse de ocio y la degeneraci&oacute;n imperante en todos los dem&aacute;s espacios de la prisi&oacute;n (Mill&aacute;n, 2005; Padr&oacute;n, 2008; Manchado, 2011). Estas, y muchas otras razones entre las mencionadas, hacen pensar que los fines y objetivos de los centros penitenciarios distan mucho de tener logros reales y efectivos.</p>     <p><b><font size="3">Materiales y m&eacute;todos</font></b></p>      <p>Las interrogantes &iquest;estudiar en la c&aacute;rcel para qu&eacute;? &iquest;y despu&eacute;s, cuando est&eacute; en libertad, qu&eacute;?, en y desde la vivencia y la mirada del recluso, permiten transitar caminos de descripciones pormenorizadas de lo esencial, partiendo de lo inmediato (aqu&iacute; y ahora) y de lo mediato (imagen, significado). La reducci&oacute;n y la b&uacute;squeda de las esencias de estudiar en prisi&oacute;n, forman parte de este recorrido posible. No hay hip&oacute;tesis, no hay presunciones; solo hay aquello que no se sabe. Las m&uacute;ltiples opciones que se desprenden del individuo mismo, van dejando huellas que marcan lo que Ricoeur (2000) llama el "curso de los acontecimientos".</p>      <p>Partiendo de un paradigma cualitativo, con una orientaci&oacute;n fenomenol&oacute;gica, este art&iacute;culo explora las vivencias desde el fen&oacute;meno mismo y la mirada de sus principales actores. Este m&eacute;todo o tradici&oacute;n, como maneras de hacer, se fundamenta en la descripci&oacute;n de las apariencias de las cosas, como camino para la captaci&oacute;n de las esencias (Hern&aacute;ndez, 2001). El inter&eacute;s se ubica en la comprensi&oacute;n del hecho en s&iacute; mismo, explorado en la vivencia relatada por el sujeto como protagonista, enfatizando los aspectos subjetivos e individuales de sus acciones y sentimientos.</p>     <p>El acceso a las experiencias se hizo mediante la t&eacute;cnica de recolecci&oacute;n de informaci&oacute;n privilegiada: la observaci&oacute;n participante y la entrevista en profundidad, carente de estructura y guiada por el acento en identificar las esencias presentes en esos mundos-de-vida (Moreno, 2003). Se seleccionaron como centros penitenciarios el Instituto Nacional de Orientaci&oacute;n Femenina (mejor conocido como INOF o c&aacute;rcel de mujeres) y el Internado Judicial de Los Teques (ret&eacute;n para internos masculinos), en los que se desarrollan actividades educativas. La investigaci&oacute;n cont&oacute; con 25 participantes, 15 mujeres y 10 hombres, quienes aceptaron colaborar de forma voluntaria y cuyos nombres no son revelados. Las entrevistas se realizaron en los ambientes educativos de cada centro penitenciario, teniendo presentes la b&uacute;squeda de todos los significados posibles e intentando describir lo esencial.</p>      <p>De las 15 mujeres participantes, 3 de ellas pose&iacute;an estudios de t&eacute;cnico superior universitario, 9 hab&iacute;an culminado la secundaria y tres 3 solo hab&iacute;an culminado los estudios de primaria. En el caso de los hombres, 2 de ellos pose&iacute;an estudios a nivel universitario, 6 hab&iacute;an culminado la secundaria y 2 no la hab&iacute;an culminado. En general, los delitos por los cuales estas personas se encuentran privadas de libertad son: extorsi&oacute;n, robo, homicidio y drogas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Todas las entrevistas fueron grabadas; posteriormente fueron trascritas, para la interpretaci&oacute;n de los datos siguiendo las recomendaciones de Taylor y Bogd&aacute;n (1992) en el an&aacute;lisis de contenido. La interpretaci&oacute;n de las esencias identificadas en los relatos de los protagonistas, incluye la identificaci&oacute;n de las dimensiones o conjuntos de significados (temas y patrones caracter&iacute;sticos). Estas dimensiones o n&uacute;cleos de sentido fueron condensados as&iacute;:</p> <ul>    <li>Superarme: es una ganancia</li>     <li>Aprovechar el tiempo: tengo que hacer algo</li>     <li>Sentirme mejor: no estoy en la c&aacute;rcel</li>     <li>Mi futuro: trabajar cuando salga</li>    </ul>     <p><b><font size="3">Discusi&oacute;n de resultados</font></b></p>      <p>A continuaci&oacute;n, se intentar&aacute; dar cuenta de dos nociones relevantes en el contexto de la educaci&oacute;n carcelaria: el para-qu&eacute; y despu&eacute;s-qu&eacute;, en la palabra de los propios estudiantes en contextos de encierro. Con esto no se pretende im-poner clasificaciones que se conviertan en camisas de fuerza para futuras interpretaciones, pero s&iacute; se trata de poner-en-relieve aquellos elementos que se mostraron significativos en los relatos de los protagonistas.</p>      <p><U><b>Superarme</b></U></p>     <p>De forma casi absoluta se encuentra en todos los relatos la idea de que estudiar en la c&aacute;rcel posibilita la superaci&oacute;n personal. Estar estudiando se muestra para el privado de libertad como una posibilidad para aprender cosas nuevas, que de estar en libertad no aprender&iacute;a; a su vez, alejarse de la tentaci&oacute;n de formar parte de la escuela de delincuentes que funciona en toda prisi&oacute;n venezolana. Esto no necesariamente tiene que ver con la competencia profesional de la carrera que cursa, ya que en muchos de los casos, de poder estudiar otra carrera cursar&iacute;an estudios relacionados con otras &aacute;reas del saber; generalmente Derecho, Psicolog&iacute;a, Educaci&oacute;n y Medicina (en el caso de las mujeres), y Derecho e Ingenier&iacute;a (en el caso de los hombres). Aqu&iacute; la superaci&oacute;n es sentida como la oportunidad de aprender algo &uacute;til para s&iacute; mismo.  En los testimonios se muestra el prop&oacute;sito de estudiar dentro de un penado:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>     <p><I>"S&iacute;, definitivamente voy a seguir estudiando, porque ahora entiendo que uno as&iacute; se supera y	evita muchos problemas" (mujer, 40 a&ntilde;os, primaria completa, penada a 4 a&ntilde;os por droga)</I></p>     <p> <I>"Me he dado cuenta que con los estudios es que te puedes superar" (hombre, 27 a&ntilde;os, estudiante de la misi&oacute;n Ribas, penado a 8 a&ntilde;os por robo)</I></p></blockquote>     <p>Adicionalmente, esta noci&oacute;n de superaci&oacute;n se muestra tambi&eacute;n como una oportunidad para la reducci&oacute;n de la pena, lo que significar&iacute;a estar m&aacute;s pronto en libertad y m&aacute;s alejado de la miseria que acompa&ntilde;a al sistema carcelario; as&iacute;, estudiar representa una suerte de pase de cortes&iacute;a para engrosar la lista de los que logran el beneficio de reducci&oacute;n de la pena. En su relato algunos indicaban:</p>     <blockquote>     <p><I>"Estudio para superarme y sobre todo por el beneficio de mi redenci&oacute;n" (mujer, 40 a&ntilde;os, 	penada a 20 a&ntilde;os por homicidio, TSU en Mec&aacute;nica,  estudiante de la misi&oacute;n Sucre)</I></p>     <p><I>"... por mi crecimiento personal y para optar a alg&uacute;n beneficio de redenci&oacute;n de la pena" (hombre, 33 a&ntilde;os, licenciado, estudiante de misi&oacute;n Sucre, penado a 15 a&ntilde;os por droga)</I></p></blockquote>     <p><U><b>Aprovechar el tiempo</b></U></p>     <p>Asistir a clases parece representar para el privado de libertad dos situaciones importantes: hacer algo &uacute;til y salir del aburrimiento. En cuanto a lo primero, la posibilidad de ocuparse y aprovechar el tiempo durante los d&iacute;as que dura la condena, pareciera otorgarles una sensaci&oacute;n de que tienen el control, si bien no de todo lo que acontece y viven cotidianamente, al menos cierto dominio de lo que vivir&aacute;n al salir del encierro, lo cual valoran positivamente pensando en su futuro y en mejores oportunidades despu&eacute;s. A esto se suma la noci&oacute;n de que gran parte de lo vivido antes de estar-en-prisi&oacute;n es tiempo perdido, por lo que este nuevo tiempo intentan aprovecharlo mejor. Por ejemplo, este testimonio expresa:</p>     <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><I>"Yo estudio por aprovechar el tiempo y superarme m&aacute;s todo el tiempo que pueda" (hombre, 22 a&ntilde;os, penado a 5 a&ntilde;os por robo)</I></p></blockquote>     <p>Probablemente el tiempo va de prisa o va despacio dependiendo de c&oacute;mo nos sentimos (Elvira-Vald&eacute;s, 2012). Esta expresi&oacute;n recoge, como una impresi&oacute;n exacta, el segundo complemento de los significados relacionado con el tiempo, pues se constituye en un escape a la rutina, al encierro <I>entre cuatro paredes</I>, al ocio y la lentitud con la que perciben el paso del tiempo. Esto es posible de entender en palabras de Valverde (2009), pues dicen que en la c&aacute;rcel no se viven 365 d&iacute;as al a&ntilde;o sino un d&iacute;a 365 veces. La prisi&oacute;n es su h&aacute;bitat, y no puede escapar ni siquiera estudiando, pero le permite aprovechar el tiempo perdido. De este modo, en la b&uacute;squeda por escapar a la rutina, a lo que agota y posiblemente al aburrimiento, el privado de libertad encuentra en el <I>estar-estudiando</I> una salida que resulta adem&aacute;s beneficiosa para el tiempo que le resta por vivir tras las rejas. Por lo tanto, expresan:</p>     <blockquote>     <p><I>"Estudio por pasar el tiempo, aqu&iacute; los d&iacute;as son eternos..." (mujer, 32 a&ntilde;os, en juicio por droga, bachiller estudiante de la misi&oacute;n Sucre).</I></p>     <p><I>"...mejor estar haciendo esto porque si me quedo en mi cuarto me vuelvo loca" (mujer, 29 a&ntilde;os, graduada como TSU, procesada por extorsi&oacute;n, estudiante de la misi&oacute;n Sucre).</I></p></blockquote>     <p><U><b>Sentirse mejor</b></U></p>     <p>Ya lo dice Manchado (2012), al afirmar que estas aulas no son solo consideradas como escuela, sino como un espacio de encuentro; un lugar donde se puede contribuir a la formaci&oacute;n y al cambio. Son tambi&eacute;n la posibilidad para repensar los v&iacute;nculos y no para desecharlos; para acompa&ntilde;ar y no para guiar; para sostener la voz y no para representarla. Se convierten as&iacute; en espacios de oportunidades para encontrar, si bien no un amigo, alguien que lo aleje de la miseria, que le muestre la cara de la vida que anhel&oacute; tener, que entre y salga, que se-conecte y le- conecte con la vida que se vive afuera: la calle. Durante el tiempo de clase, es posible comunicarse con los otros, aquellos que no est&aacute;n en situaci&oacute;n de c&aacute;rcel y que muchas veces ambientan las aulas de modo que puedan ofrecer un escenario que dignifique la condici&oacute;n de lo que all&iacute; se hace: ense&ntilde;ar-aprender. De all&iacute; que afirmen lo siguiente:</p>     <blockquote>     <p><I>"...cuando estoy aqu&iacute; en la unidad educativa no me siento presa" (mujer, 32 a&ntilde;os, en juicio por droga, bachiller estudiante de la misi&oacute;n Sucre)</I></p>     <p><I>"Estos estudios me parecen muy &uacute;tiles, lo &uacute;nico que me parece corto es el tiempo de las clases" (mujer, 57 a&ntilde;os, TSU en Enfermer&iacute;a, en juicio por homicidio)</I></p></blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ese tiempo en las aulas no es suficiente para borrar de forma m&aacute;gica las frustraciones, insuficiencias, carencias y sue&ntilde;os frustrados que viven los privados de libertad, pero s&iacute; puede de cierto modo significar un escape a los problemas propios del encierro y las condiciones precarias, antes descritas, en las que se encuentran estos lugares de reclusi&oacute;n. Ocupar ese tiempo reduce las posibilidades de causar molestias o recibirlas de otros privados de libertad, a la vez que permite relacionarse con otros que tambi&eacute;n intentan alejarse de problemas. Todo esto, a pesar de la carencia de seguridad y de recursos, que las instituciones no garantizan, pero que deber&iacute;an estar presentes para el acceso a la funci&oacute;n re-educadora de la prisi&oacute;n. Dos de ellos declaran:</p>     <blockquote>     <p><I>"Aqu&iacute; estoy ocupada y evito problemas" (mujer, 23 a&ntilde;os, procesada por drogas, bachillerato sin culminar, estudiante de la misi&oacute;n Ribas)</I></p>     <p><I>"... adem&aacute;s aqu&iacute; me entretengo y distraigo la mente, que aqu&iacute; eso es bien dif&iacute;cil..." (mujer, 20 a&ntilde;os, bachiller, penada a 5 a&ntilde;os por asalto)</I></p></blockquote>     <p><U><b>Mi futuro</b></U></p>      <p>En esta dimensi&oacute;n est&aacute; latente la posibilidad de <I>re-significar</I> el futuro, darle un nuevo rumbo a aquello que por ahora se ha mostrado incierto y desprovisto de posibilidades de mejoras. Estudiar en la c&aacute;rcel pasa por ser una suerte de licencia que capacita y garantiza una opci&oacute;n distinta al &aacute;mbito delictivo una vez que se sale de la c&aacute;rcel, o al menos esconde esa intenci&oacute;n, en algunos casos expresando lo siguiente: </p>     <blockquote>     <p>"Estudio porque busco una herramienta de trabajo para salir a la calle" (hombre, 29 a&ntilde;os, procesado por drogas, bachiller, estudiante de la misi&oacute;n Sucre)</p></blockquote>     <p>Esta esperanza, por dar un nombre a este pensamiento ingenuo quiz&aacute;s, descontextualizado de la realidad econ&oacute;mica y social venezolana y con alta  expectativa, es a&uacute;n m&aacute;s intensa en aquellos que son analfabetas o con bajos niveles de educaci&oacute;n formal. El reto es superar la condici&oacute;n de escasa cultura, afrontar la estancia en prisi&oacute;n y alg&uacute;n d&iacute;a llegar a cubrir sus necesidades personales y laborales. El estudio se muestra como la conexi&oacute;n que har&aacute; posible un mejor ma&ntilde;ana, un cambio de condici&oacute;n que, aunado a los deseos de cambiar de vida, al apoyo familiar y a los deseos de mejorar la situaci&oacute;n, conllevar&aacute; a la rehabilitaci&oacute;n del privado de libertad. Los siguientes testimonios son una muestra de ello:</p>     <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><I>"...estudio en la misi&oacute;n porque as&iacute; luego ellos te ayudan a conseguir un trabajo" (mujer, 20 a&ntilde;os, penada por robo, bachiller, estudiante de la misi&oacute;n Sucre)</I></p>     <p><I>"Yo estudio porque quiero tener una carrera cuando salga..." (mujer, 40 a&ntilde;os, primaria, estudiante de la misi&oacute;n Ribas, penada a 4 a&ntilde;os por droga)</I></p>     <p><I>"Quiero estar m&aacute;s capacitado para luego poder ir a la universidad cuando salga..." (hombre, 48 a&ntilde;os, bachiller, procesado por droga)</I></p></blockquote>     <p><b><font size="3">Conclusiones</font></b></p>     <p>Las dimensiones resultantes intentan dar respuesta a las preguntas, dejando al descubierto la complejidad del tema y la dificultad que se presenta en la promoci&oacute;n y el impulso de la educaci&oacute;n en las c&aacute;rceles venezolanas. T&iacute;midamente se muestran dos tendencias en los significados encontrados al para-qu&eacute; y despu&eacute;s-qu&eacute; de la vivencia de estudiar en prisi&oacute;n. Por un lado, la respuesta a situaciones del momento en el que la educaci&oacute;n sirve como paliativo al aburrimiento, al ocio, a la sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida de tiempo, una posibilidad de alejarse de los problemas, un espacio para sentirse libres, un momento diferente para poder olvidar; de alguna forma, el aula de clases dentro de los espacios de la c&aacute;rcel, viene a representar una soluci&oacute;n moment&aacute;nea a problemas de convivencia y espacio. Por otro lado, estudiar en prisi&oacute;n parece significar un medio para alcanzar mejores posibilidades a futuro, toda vez que lleguen a estar en libertad; es all&iacute; cuando deja de ser una soluci&oacute;n moment&aacute;nea y pasa a ocupar un sentido importante en el proyecto de vida de aquel que est&aacute; en situaci&oacute;n de c&aacute;rcel, para articularse como una alternativa de rehabilitaci&oacute;n.</p>      <p>El esquema (ver <a href="#t1">tabla 1</a>) muestra la articulaci&oacute;n de tres elementos importantes e interesantes en el proceso de llegar a ser libre (internos, externos, combinaci&oacute;n de ambos): en principio, los factores propios del sujeto privado de libertad, la forma en la que asume e internaliza el momento que vive, sus emociones, la motivaci&oacute;n, tener el apoyo familiar - o no tenerlo -, los sentimientos de esperanza y culpa, dan forma y le dan un sentido al hecho de estudiar y formarse en la c&aacute;rcel. La verdadera humanizaci&oacute;n comienza en el interior del recluso mismo.</p>     <p align="center"><a name="t1"></a><img src="img/revistas/sph/v10n1/v10n1a06t1.jpg"></p>     <p>Por otro lado, los factores externos al sujeto y que invariablemente ejercen influencia sobre &eacute;l: la precaria situaci&oacute;n carcelaria, el desempleo, las condiciones econ&oacute;micas del pa&iacute;s, las leyes venezolanas; en su conjunto, se convierten en detonantes de situaciones extremas y en muchos casos agudizan el complejo proceso de rehabilitarse. El tercer factor surge de la combinaci&oacute;n de estos: el tiempo que dure la condena, las condiciones en las que se da el proceso, el delito por el cual est&aacute; privado de libertad, hacen que el estudio ocupe un papel clave en la rehabilitaci&oacute;n y en su posterior y anhelada libertad.</p>     <p>Las pol&iacute;ticas del Estado en asuntos de educaci&oacute;n formal carcelaria, deber&aacute;n considerar el papel de esta &uacute;ltima en el proceso de rehabilitaci&oacute;n del recluso y abordar como norte, dentro de sus metas y planes de acci&oacute;n, la consolidaci&oacute;n de un sistema carcelario que garantice la verdadera orientaci&oacute;n humanitaria tan necesaria y tan lejana, pero que algunos presos saben hacer suyas. En este punto, se vislumbran importantes desaf&iacute;os a enfrentar por las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en materia educativa, pues se trata de contextos de desigualdad y de encierro, donde urge garantizar una educaci&oacute;n igualitaria con calidad; es decir, conciliar adecuadamente las aspiraciones de la poblaci&oacute;n reclusa de alcanzar conocimientos y cultura, con condiciones que les demuestren un desarrollo pleno de sus posibilidades.</p>     <p>Las propuestas educativas penitenciarias deber&aacute;n ser concebidas como estrategias para alcanzar la paz dentro de los recintos carcelarios. Debido a las pocas oportunidades de estudio, por diferentes razones y/o condiciones de marginalidad, la mayor&iacute;a de los presos venezolanos carecen de niveles adecuados de escolaridad. Adem&aacute;s de resultar insuficientes los programas ofertados, se evidencia poco inter&eacute;s por parte de los privados de libertad, a incorporarse en la educaci&oacute;n formal; hace falta una apropiada gesti&oacute;n, por parte de las autoridades carcelarias, orientada a promover un mayor inter&eacute;s por aumentar el n&uacute;mero de internos que se involucren en los programas educativos integrales, formales y no formales, y que est&eacute;n dispuestos a reclamar sus derechos como seres humanos y a mejorar su propia formaci&oacute;n y expectativas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por &uacute;ltimo, es preciso que se evidencie el reconocimiento que merece la educaci&oacute;n en las c&aacute;rceles; no se trata &uacute;nicamente de que se ofrezcan programas educativos, sino que los mismos reciban la importancia que ameritan. El preso necesita <I>creer</I> que su capacitaci&oacute;n y profesionalidad, al seguir su plan de estudios, son posibles y alcanzables. En cuanto a la funci&oacute;n rehabilitadora del privado de libertad, es importante superar el problema de la interacci&oacute;n personal-familiar-social, que en la actualidad dificulta la reinserci&oacute;n del individuo despu&eacute;s que sale de la prisi&oacute;n; las instituciones deber&iacute;an contemplar un conjunto de alternativas orientadas a integrar a los sujetos, en los contextos sociales y laborales, despu&eacute;s de la intervenci&oacute;n educativa en la c&aacute;rcel. </p>     <p>Ante este panorama, surgen m&aacute;s interrogantes que no son nuevos, pero que cobran nuevos significados: rehabilitarse a trav&eacute;s de los estudios en la c&aacute;rcel &iquest;Qu&eacute; significa? Asistir a clases es solo un sue&ntilde;o de pocas horas al d&iacute;a; lamentablemente, siempre encuentra el momento de despertar. Este estudio, desde las palabras de sus protagonistas, revela que en las aulas de los penales, las prisiones pueden llegar a ser lo que tienen que ser: espacios de reinserci&oacute;n.</p> <hr>     <p><b>Pie de p&aacute;gina</b></p>     <P><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup>Este art&iacute;culo es el resultado del proyecto denominado: Vida estudiantil en contextos de encarcelamiento, el cual se desarrolla bajo la l&iacute;nea de investigaci&oacute;n denominada: Vida estudiantil, adscrita al Decanto de Investigaci&oacute;n y Desarrollo de la Universidad Sim&oacute;n Bol&iacute;var-Venezuela.</P> <hr>     <p><b><font size="3">Referencias bibliogr&aacute;ficas</font></b></p>     <!-- ref --><p>Asamblea Nacional (2000). <I>Ley de R&eacute;gimen Penitenciario</I>. Caracas: Gaceta Oficial n&deg; 36.975.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S1794-8932201400010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Castillo, J. y Ruiz, M. (2007). Un reto educativo en el Siglo XXI: La educaci&oacute;n de delincuentes dentro del &aacute;mbito penitenciario. Una perspectiva de g&eacute;neros. <I>Revista de Educaci&oacute;n</I>, 9, 301-314.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S1794-8932201400010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Cisneros, J. y Anguiano, H. (2007). <I>Nuevas y viejas formas de la penalidad en Am&eacute;rica Latina</I>. Buenos Aires: El aleph.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S1794-8932201400010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Clarembaux, P. (2009). <I>A ese infierno no vuelvo: Un viaje a las entra&ntilde;as de las c&aacute;rceles venezolanas</I>. Caracas: Puntocero.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S1794-8932201400010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Elvira-Vald&eacute;s, M. (2012). Tic-Tac-Silencio: Una vivencia del tiempo. <I>Ensayo y Error</I>, 40.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S1794-8932201400010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Foucault, M. (2002). <I>Vigilar y castigar: Nacimiento de la prisi&oacute;n</I>. Buenos Aires: Siglo XXI Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S1794-8932201400010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Gharaibeh, F. (2012). Health, nutrition and cultural services for female inmates in UAE rehabilitation centres. <I>European Journal of Scientific Research</I>, 70 (3), 439-449.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S1794-8932201400010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Gil, F. (2010). Paradojas y violencia: Tensiones de la escuela posmoderna. <I>Revista de Educaci&oacute;n</I>, 351, 541-553.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S1794-8932201400010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Gonz&aacute;lez, A. (2001). Consecuencias de la prisionizaci&oacute;n. <I>Revista Cenipec</I>, 20, 9-22.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S1794-8932201400010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Hern&aacute;ndez, M. (2001). Tres aproximaciones a la investigaci&oacute;n cualitativa: Fenomenol&oacute;gica, hermen&eacute;utica y narrativa. <I>Avepso</I>, 24 (1), 9-61.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S1794-8932201400010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Manchado, M. (2012). Educaci&oacute;n en contextos de encierro: Problem&aacute;ticas, miradas e interrogantes en torno al sujeto de aprendizaje y el proceso educativo en las prisiones santafesinas. <I>Revista Latinoamericana de Educaci&oacute;n Inclusiva</I>, 6 (1), 125-142.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S1794-8932201400010000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Matthews, R. (2011). Una propuesta realista de reforma para las prisiones de Latinoam&eacute;rica. <I>Pol&iacute;tica Criminal</I>, 6 (12), 296-338.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S1794-8932201400010000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Mill&aacute;n, S. (2005). <I>El acceso a la educaci&oacute;n superior en las instituciones penitenciarias de Venezuela</I>. Informe elaborado para la IESALC-UNESCO.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S1794-8932201400010000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Moreno, A. (2003). 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(2005). <I>C&aacute;rceles sin fin</I>. M&eacute;rida, Venezuela: Consejo de Publicaciones de la Universidad de Los Andes.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S1794-8932201400010000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Taylor, S. y Bogd&aacute;n, R. (1992). <I>Introducci&oacute;n a los m&eacute;todos cualitativos de investigaci&oacute;n</I>. Espa&ntilde;a: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S1794-8932201400010000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Valverde, J. (2009). 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