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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Walden dos: crítica al paradigma económico moderno]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[After being published Walden Two was rejected due to false conceptions that suggested that the novel was the defense and representation of the economic and social values of capitalism. However a more detailed analysis shows how the construction of the society proposed by Skinner critiques the fundamental pillars of the current economic and social paradigms such as egotism as the base for social welfare, the growing acquisition of material goods as the motor of the economy and "freedom" according to the capitalistic dogmas. Although Walden Two is a utopia, it reveals how is necessary to introduce the principles of the behavior engineering, aspect that has not been widely considered by fields like Economics and Politics, if we want to solve the problems that the current social structure suffers.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">      <br>    <p align="center"><font size="4"><b>Walden dos:    <br> cr&iacute;tica al paradigma econ&oacute;mico moderno</b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b>Walden two:    <br> a critic of modern economic paradigm</b></font></p>      <p><b>Liliana Olarte Rodr&iacute;guez</b><a name="nota1"></a><a href="#nota_1"><sup>*</sup></a></p>      <p>Universidad de Los Andes</p>      <p><b>Recibido:</b> Mayo 25 de 2005 <b>Revisado:</b> Mayo 31 de 2005 Aceptado: Junio 8 de 2005</p>  <hr> <font size="3">     <br>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Resumen</b></p></font>      <p>Luego de publicarse, <i>Walden Dos </i>ser&iacute;a rechazado a causa de falsas concepciones que suger&iacute;an que la obra era la defensa y representaci&oacute;n de los valores sociales y econ&oacute;micos capitalistas. Sin embargo, un an&aacute;lisis detallado muestra c&oacute;mo la edificaci&oacute;n de la sociedad propuesta por Skinner critica los pilares fundamentales del paradigma econ&oacute;mico y social actual, como lo son el ego&iacute;smo como base para el bienestar social, el consumismo como motor econ&oacute;mico y la &quot;libertad&quot; seg&uacute;n el capitalismo. Si bien Walden Dos no deja de ser una utop&iacute;a, deja entrever que es necesario implementar los principios de la ingenier&iacute;a de conducta, aspecto poco considerado por disciplinas como la econom&iacute;a, la ciencia pol&iacute;tica, entre otras, si se quieren resolver las falencias del sistema actual.</p>      <p><b>Palabras clave: </b>an&aacute;lisis del comportamiento, psicolog&iacute;a cultural, econom&iacute;a, <i>Walden Dos, </i>ingenier&iacute;a de la conducta.</p>  <hr> <font size="3">     <br>    <p><b>Abstract</b></p></font>      <p>After being published <i>Walden Two </i>was rejected due to false conceptions that suggested that the novel was the defense and representation of the economic and social values of capitalism. However a more detailed analysis shows how the construction of the society proposed by Skinner critiques the fundamental pillars of the current economic and social paradigms such as egotism as the base for social welfare, the growing acquisition of material goods as the motor of the economy and &quot;freedom&quot; according to the capitalistic dogmas. Although Walden Two is a utopia, it reveals how is necessary to introduce the principles of the behavior engineering, aspect that has not been widely considered by fields like Economics and Politics, if we want to solve the problems that the current social structure suffers.</p>      <p><b>Key words: </b>behavior analysis, cultural psychology, economic, <i>Walden Two, </i>behavior engineering.</p>  <hr>     <br>      <p>Durante los &uacute;ltimos tres siglos, el paradigma reinante en econom&iacute;a ha sido abordado bajo las hip&oacute;tesis del ego&iacute;smo y el enriquecimiento desmedido, y ha tenido como sustento organizador de cualquier grupo social o pol&iacute;tico la tan alabada doctrina del <i>laissez-faire. </i>Con base en estos principios, se ha convencido no s&oacute;lo a los estudiosos del tema, sino a la sociedad en general de que &eacute;ste es el abordaje correcto por diversas razones que lo justifican: la alta complejidad de los modelos que explican y sostienen dicho paradigma, y las supuestas cientificidad y experimentabilidad de sus preceptos.</p>      <p>Sin embargo, en a&ntilde;os recientes hemos sido testigos de c&oacute;mo esta visi&oacute;n dista cada d&iacute;a m&aacute;s de satisfacer no s&oacute;lo una necesidad explicativa que proporcione coherencia interna al estudio de la econom&iacute;a, sino que adem&aacute;s no ha sido efectiva al momento de arrojar luz sobre los problemas m&aacute;s apremiantes que atacan a los individuos y a las comunidades econ&oacute;micas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Contrario a lo que se pensar&iacute;a, se ha cre&iacute;do que el error del sistema ha radicado precisamente en la utilizaci&oacute;n incorrecta de sus principios y en una imposibilidad de su aplicaci&oacute;n efectiva, con lo cual se ha llegado a concluir que s&oacute;lo un rigor extremo en dicha aplicaci&oacute;n sumado a una fe ac&eacute;rrima en sus dogmas podr&aacute; lograr resolver los problemas m&aacute;s apremiantes. Pero parad&oacute;jicamente los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres, que son por lo general los m&aacute;s frecuentemente instados a seguir dichas normas, se desviven entre la pobreza, la miseria y el sometimiento, mientras que otras naciones del mundo experimentan un enriquecimiento continuo y creciente.</p>      <p>Pareciera, pues, que el panorama econ&oacute;mico no pudiera escapar del c&iacute;rculo vicioso evidente en todo el sistema, esto es, parara poder mejorar en t&eacute;rminos de bienestar es necesario reducir las posibilidades del otro. Este principio fundamentalista parece en apariencia ir en contra del sistema neocl&aacute;sico reinante, seg&uacute;n el cual un entendimiento &oacute;ptimo de los recursos que se poseen, as&iacute; como una adecuada implantaci&oacute;n de pol&iacute;ticas, tales como la divisi&oacute;n del trabajo y el libre comercio, entre otras, lograr&aacute;n un &oacute;ptimo social en el cual todos salgan beneficiados. Sin embargo, el testimonio vivo parece ir en contra de la teor&iacute;a y, aun peor, tal parece que el n&uacute;mero de beneficiados es cada vez menor, pero cada vez m&aacute;s poderoso, mientras que la porci&oacute;n restante que posibilita y sustenta el enriquecimiento de dichos favorecidos es cada vez mayor.</p>      <p>A causa de lo anterior, si bien los intentos por explicar el problema, as&iacute; como sus posibles soluciones, han logrado hallar de cierta manera el epicentro del mismo, han distado de arrojar luz sobre la soluci&oacute;n y s&iacute;, en cambio, se han prestado para tergiversaciones y confusiones sobre la verdadera estructura de &eacute;ste. Milton Friedman (1966), uno de los economistas neocl&aacute;sicos m&aacute;s importantes, por ejemplo, ha visto c&oacute;mo todo problema econ&oacute;mico no es un fen&oacute;meno aislado, sino una estructura sostenida por un marco social intr&iacute;nsicamente ligado con los individuos.</p>      <p>De forma similar a la posici&oacute;n de B.F Skinner (1976) en <i>Walden Dos, </i>Friedman considera al gobierno central como una amenaza a la libertad, pues ve la posible concentraci&oacute;n de poder en sus manos como un peligro inminente. Sin embargo, y parad&oacute;jicamente, considera al gobierno como &uacute;nico garante de la conservaci&oacute;n de dicha libertad, con lo cual no logra establecer una clara l&iacute;nea divisoria entre el papel del Estado y el mercado. Por esta raz&oacute;n, la defensa de los neocl&aacute;sicos de un mercado autorregulado, que es autosuficiente, es inestable, pues como se puede vislumbrar en su argumento, le resulta imposible a este autor, como a muchos otros neocl&aacute;sicos, separar la esfera econ&oacute;mica de la acci&oacute;n pol&iacute;tica y &eacute;sta, a su vez, de la esfera social.</p>      <p>B.F Skinner (1948), por el contrario, defendi&oacute; esta visi&oacute;n anti-concentraci&oacute;n del poder en el gobierno, pero fue coherente con el desarrollo de las razones en defensa de dicha posici&oacute;n. As&iacute; pues, si bien defiende que la pol&iacute;tica y la concentraci&oacute;n del poder, en unas falsas ilusiones democr&aacute;ticas no dejan de ser algo il&oacute;gico, no considera que deba existir un estamento pol&iacute;tico superior a todo, que pueda efectivamente, bajo diferentes m&eacute;todos (persuasivos, legislativos o violentos), garantizar tales derechos de libertad. Por el contrario, considera que todo sistema econ&oacute;mico debe estar sostenido por unas bases sociales y unos principios individuales dados, raz&oacute;n por la cual para lograr una coherencia entre los fines econ&oacute;micos perseguidos y el beneficio multitudinario deben renovarse los principios estructurales de dicha sociedad y debe hacerse una revisi&oacute;n completa de los principios y los m&oacute;viles que dirigen dicho grupo humano.</p>      <p>En <i>Walden Dos, </i>Skinner (1948) desvirt&uacute;a muchos de estos principios estructurales de una sociedad que, seg&uacute;n los neocl&aacute;sicos, no s&oacute;lo son principios b&aacute;sicos y necesarios para el funcionamiento del sistema, sino principios inherentes a los miembros del mismo. Entre estos pilares del sistema librecambista se encuentra uno que aboga por un principio de no-saciedad (ver <a href="#fig01">figura.1</a>), principio seg&uacute;n el cual todo individuo guiado por m&oacute;viles ego&iacute;stas desea el consumo desmedido como &uacute;nica medida efectiva de satisfacer sus necesidades y sus deseos m&aacute;s b&aacute;sicos.</p>      <p align="center"><a name="fig01"></a><img src="img/revistas/dpp/v1n2/v1n2a10f01.jpg"></center></p>      <p>Sin embargo, y como lo ha puesto de relieve Skinner (1948) en el desarrollo de la utop&iacute;a de la comunidad Walden, estos sustentos, lejos de ser una realidad factible, son conductas individuales que han sido condicionadas, aprendidas y constantemente reforzadas, lo que en cualquier caso desvirt&uacute;a el fundamento que defiende su innaticidad respecto a la naturaleza individual.</p>      <p>As&iacute; pues, en esta comunidad <i>Walden </i>no est&aacute;n a merced de modistos comerciales, pues al contrario de nuestra sociedad actual fueron capaces de entender la realidad de los principios comerciales: entendieron que pasar de moda no era un proceso natural, sino un cambio premeditado que destruye la belleza del vestido del a&ntilde;o anterior y lo deja sin valor, contrario a la propuesta de la sociedad de consumo en la que vivimos y en la cual esta ansia infinita de adquisiciones es patrocinada por el entendimiento del consumo como el verdadero motor de la econom&iacute;a y generador de riqueza, lo cual crea as&iacute; un c&iacute;rculo vicioso.</p>      <p>Para lograr el acometido anterior, los habitantes de la comunidad <i>Walden Dos </i>debieron modificar sus alicientes cambiando sus gustos; al fomentar la variedad lograron efectivamente evitar el gasto superfluo que supone andar cambiando de estilos frecuentemente, pues ese cambio casi diario de etiquetas en el mundo actual provoca una demandada desmedida no s&oacute;lo de ropa, sino de objetos varios que a&uacute;n tienen una vida &uacute;til explotable (Skinner, 1948).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En esta lucha contra los c&aacute;nones comerciales, la comunidad <i>Walden </i>llev&oacute; a cabo pruebas experimentales que demostraron el papel central de la publicidad en la creaci&oacute;n de estas falsas ilusiones de vida. Los titulares llamativos, las luces deslumbrantes y dem&aacute;s lo &uacute;nico que buscan es envenenar el p&uacute;blico inerte; por el contrario, en esta comunidad se busca despertar el inter&eacute;s y el entusiasmo en un tema dado a causa de los efectos o consecuencias que &eacute;ste le haya permitido vivir al individuo, entendiendo que la emoci&oacute;n no es m&aacute;s que un reflejo sujeto de ser condicionado (Skinner, 1948).</p>      <p>Esta situaci&oacute;n ha dejado entrever c&oacute;mo lejos de ser estos principios estructurales referentes innatos del sistema individual, constituyen dogmas que han sido creados para que coincidan con los &aacute;nimos capitalistas de acumulaci&oacute;n estrepitosa de capital, de tal manera que las modas son una invenci&oacute;n, una creaci&oacute;n que ha logrado eficazmente modificar la conducta humana en pro del enriquecimiento de unos pocos productores, cambiando las consecuencias normales que tra&iacute;a la entrada en desuso de ciertos bienes por el placer de encajar dentro de cierto estatus social o de ser capaces de identificarse con cierto estereotipo dominante.</p>      <p>Para lograr una lucha efectiva en contra del consumismo desmedido, en la comunidad <i>Walden </i>no se permiten los extremos en ninguna de las dos direcciones: ni el traje de gala ni las vestimentas ra&iacute;das son vistas como normales en una sociedad que pretende mostrar ver&iacute;dicamente c&oacute;mo es el proceso de utilizaci&oacute;n y desuso de los bienes materiales. De esta manera, el traje de gala constituye una forma de ostentoso consumo que causa una percepci&oacute;n de los dem&aacute;s como seres distantes y diferentes del resto; por su parte, los trajes ra&iacute;dos constituyen un indicio de pobreza, una protesta contra todo un sistema de vida. Se constituyen as&iacute; los trajes elegantes en se&ntilde;ales de riqueza para conseguir riqueza y los trajes ra&iacute;dos como instrumentos de pobreza para conseguir pobreza (Skinner, 1948).</p>      <p>De igual forma, en la comunidad <i>Walden </i>se encontr&oacute; que otro de los principios que rige el consumo desmedido es la integraci&oacute;n de falsos principios a las caracter&iacute;sticas de las posesiones. As&iacute; pues, la utilizaci&oacute;n pr&aacute;ctica debe primar sobre el inter&eacute;s superfluo, o de lo contrario se caer&aacute; en la trampa de la sociedad actual. En la utilizaci&oacute;n de las bandejas comestibles, por ejemplo, lejos de considerar su utilizaci&oacute;n como centrada en objetivos decorativos o est&eacute;ticos se ve su utilidad funcional, raz&oacute;n por la cual no tienen un motivo decorativo espec&iacute;fico o un color dado; son transparentes para facilitar su lavado y uso, pues entienden que el aseo es una actividad concerniente a toda la sociedad y no a una porci&oacute;n marginada de la misma contratada con salarios miserables como sucede en nuestra sociedad actual por efecto de la aplicaci&oacute;n de creencias centradas en objetivos seg&uacute;n los cuales los fines est&eacute;ticos priman sobre los fines pr&aacute;cticos.</p>      <p>Los argumentos anteriores muestran que este principio de la innaticidad de satisfacci&oacute;n de m&oacute;viles consumistas puede ser desvirtuado. Adem&aacute;s, Skinnner en su an&aacute;lisis de las sociedades modernas prueba c&oacute;mo la propensi&oacute;n natural al intercambio, otro de los principios neocl&aacute;sicos m&aacute;s fuertes, es tambi&eacute;n una falacia, un invento capitalista que ha sido incapaz de ver dentro de las estructuras sociales para descifrar lo que es verdaderamente conveniente para las mismas.</p>      <p>Seg&uacute;n este principio neocl&aacute;sico, el intercambio es un proceso &quot;natural&quot; al hombre en tanto poseedor de propensiones innatas a la satisfacci&oacute;n de sus necesidades y deseos, y esa naturaleza en pro del enriquecimiento encuentra en el intercambio el &uacute;nico medio efectivo para conseguir los fines buscados.</p>      <p>Seg&uacute;n Smith (1776), considerado el fundador de la disciplina neocl&aacute;sica, la divisi&oacute;n del trabajo, que supuestamente tantas ventajas reporta, no tiene su origen en la sabidur&iacute;a humana, sino es la consecuencia gradual y necesaria de una cierta propensi&oacute;n de la naturaleza humana que aspira a una cierta utilidad: la propensi&oacute;n a permutar, cambiar y negociar una cosa por otra. En ese sentido, en una sociedad civilizada, seg&uacute;n lo explica Smith, el hombre necesita a cada instante la cooperaci&oacute;n y asistencia de la multitud, en tanto que su vida entera apenas le basta para conquistar la amistad de contadas personas. Sin embargo, el hombre reclama en la mayor parte de las circunstancias la ayuda de sus semejantes y en vano puede esperarla s&oacute;lo por benevolencia, as&iacute; pues la conseguir&aacute; con mayor seguridad interesando en su favor el ego&iacute;smo de los otros, haci&eacute;ndoles ver que es ventajoso para ellos hacer lo que les pide; de esta manera no invoca sus sentimientos humanitarios, sino su ego&iacute;smo.</p>      <p>Es posible concluir, entonces, que para los neocl&aacute;sicos es la suma del ego&iacute;smo individual o, en t&eacute;rminos de la microeconom&iacute;a moderna, la maximizaci&oacute;n del beneficio individual, el que conducir&iacute;a por una v&iacute;a un poco il&oacute;gica e incoherente al bienestar general. Skinner, en su exposici&oacute;n de la comunidad <i>Walden, </i>desmiente que sea el ego&iacute;smo el que verdaderamente conduzca al bienestar general de la sociedad, as&iacute; como tambi&eacute;n que los or&iacute;genes del intercambio, guiados por este ego&iacute;smo, sean verdaderamente naturales al individuo y s&iacute;, por el contrario, otra de las invenciones de la sociedad capitalista.</p>      <p>La comunidad <i>Walden </i>es el testimonio de una de las verdades que han tratado de ser ocultadas tras los infundados principios capitalistas: la suma de todos los ego&iacute;smos individuales o la maximizaci&oacute;n del beneficio individual dif&iacute;cilmente nos llevar&aacute; al bienestar social en el cual todos tendremos un nivel de beneficio similar. Por supuesto, Skinner no ha sido el &uacute;nico en ver esta realidad muchas veces ignorada por los economistas y diversos analistas. John Nash, ganador del premio Nobel de Econom&iacute;a, propuso una teor&iacute;a un poco nefasta sobre el resultado de las relaciones ego&iacute;stas en comunidad.</p>      <p>Seg&uacute;n Nicholson (2002), en su explicaci&oacute;n del modelo de Nash, todas las relaciones individuales pueden definirse como juegos. Cada interacci&oacute;n, cada problema a abordar es un juego en el cual existen diversos jugadores con diferentes estrategias. De acuerdo con esta teor&iacute;a, al existir un n&uacute;mero elevado de individuos en una sociedad es dif&iacute;cil que los jugadores conozcan de antemano la estrategia que el otro jugador emplear&aacute;, y m&aacute;s dif&iacute;cil a&uacute;n es que los jugadores se conozcan entre s&iacute;, con lo cual cualquier estrategia subjetiva o condescendiente queda inicialmente descartada.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Al resultado del juego se llega porque cada individuo piensa primero en s&iacute; mismo que en el beneficio com&uacute;n; simult&aacute;neamente, el resto de jugadores piensa de la misma manera. A causa de lo anterior el juego tiene un resultado no cooperativo en el cual todos obtienen una ganancia o un beneficio inferior al que podr&iacute;an obtener si tuvieran una estrategia m&aacute;s condescendiente, es decir, una estrategia de tipo cooperativo (ver <a href="#t_01">tabla 1</a> y <a href="#t_02">tabla 2</a>). Sin embargo, es un hecho que tales valores cooperativos son dif&iacute;ciles de hallar en una sociedad como la actual; por lo cual es dif&iacute;cil que el resultado del juego sea diferente, y s&oacute;lo una modificaci&oacute;n conductual dentro de las micro y macro estructuras sociales ser&iacute;a capaz de hacer que los individuos prefirieran la estrategia de cooperaci&oacute;n sobre la no cooperativa.</p>      <p align="center"><a name="t_01"></a><img src="img/revistas/dpp/v1n2/v1n2a10t01.jpg"></center></p>     <p align="center"><a name="t_02"></a><img src="img/revistas/dpp/v1n2/v1n2a10t02.jpg"></center></p>      <p>Otro an&aacute;lisis en este mismo sentido es el de Matt Ridley en su libro <i>Los or&iacute;genes de la virtud. </i>En &eacute;l, hace un estudio de las estrategias utilizadas en un sinn&uacute;mero de juegos; las conclusiones de dicho estudio muestran una alta aplicabilidad en las sociedades. En su an&aacute;lisis, Ridley opera con juegos que se llevan a cabo no a nivel real, sino a nivel electr&oacute;nico, es decir, hace uso de computadoras y otros elementos tecnol&oacute;gicos que compiten entre s&iacute; en un juego repetido que implica el uso de diversas estrategias. Algunos individuos virtuales tienen estrategias ben&eacute;volas y otros retaliadoras.</p>      <p>En un principio, los resultados del experimento arrojaron que las estrategias menos ben&eacute;volas eran las ganadoras, lo cual ratific&oacute; una vez m&aacute;s que el ego&iacute;smo y la falta de condescendencia en las sociedades no es algo premeditado, sino algo necesario para la supervivencia en sociedad. Sin embargo, despu&eacute;s de una aplicaci&oacute;n de juegos repetidos, se encontr&oacute; que los estrategas que perdonaban algunas retaliaciones resultaban ser los vencedores, mientras que los dem&aacute;s eran eliminados, con lo cual es posible concluir que las estrategias ego&iacute;stas si bien en un principio sirven como frente de defensa, a largo plazo no son un buen sustento del entramado social justo. Con lo anterior es posible vislumbrar c&oacute;mo para construir una sociedad m&aacute;s igualitaria y justa no es viable continuar con una visi&oacute;n darwiniana de las relaciones humanas en la cual por selecci&oacute;n natural deba primar el ego&iacute;smo y la falta de altruismo, pues esta l&iacute;nea de pensamiento conlleva un ciclo de destrucci&oacute;n social.</p>      <p>En contraposici&oacute;n a estas doctrinas ego&iacute;stas, la comunidad <i>Walden </i>se fundamenta en principios basados en experimentos conductuales, experimentos que mostraron que una sociedad ut&oacute;pica y perfecta no pod&iacute;a descansar bajo m&oacute;viles personalistas, pues &eacute;stos causaban el beneficio de unos por el detrimento de otros. Las consecuencias de conductas individualistas quedan develadas en <i>Walden Dos </i>cuando logra ver el motor que verdaderamente hace que en las sociedades se genere una propensi&oacute;n al intercambio: la competencia por la mayor acumulaci&oacute;n de bienes y capital, el enriquecimiento.</p>      <p>Por lo anterior, en la comunidad <i>Walden </i>no existe el dinero ni sustitutos cercanos del mismo; existe un l&iacute;mite de cuatro cr&eacute;ditos de trabajo que deben cumplirse diariamente y un acumulado anual m&iacute;nimo que debe cumplirse. Todos los productos y servicios son gratis, se pagan con los mil doscientos cr&eacute;ditos al a&ntilde;o que cada persona consigue fruto de su esfuerzo personal. Este an&aacute;lisis pone de relieve una vez m&aacute;s que es necesario romper con el ciclo darwiniano dentro de las macroestructuras sociales, o de lo contrario es imposible construir una sociedad en donde el bienestar est&eacute; distribuido entre sus miembros de manera equitativa.</p>      <p>Para evitar la elecci&oacute;n de unos trabajos sobre otros, lo cual favorece la acumulaci&oacute;n desmedida de riqueza, el valor de los cr&eacute;ditos se otorga de acuerdo con las necesidades de la comunidad, pues se constat&oacute; que un sistema basado en las ganancias es malo, incluso cuando el obrero consigue para s&iacute; los beneficios, porque el esfuerzo del trabajo suplementario no es posible de ser compensado con ning&uacute;n beneficio por grande que sea. De tal manera que se asignan diferentes cantidades de cr&eacute;ditos a las diversas clases de trabajo y se las ajusta de vez en cuando con la demanda, con lo cual los trabajos desagradables tienen m&aacute;s valor y, si alg&uacute;n tipo de trabajo parece que se rehuye sin causa, se fuerza una preferencia mediante su valor.</p>      <p>De igual manera, se estimula para que no existan m&oacute;viles que conduzcan a la sobrepoblaci&oacute;n en una de las muchas profesiones existentes, as&iacute; pues se educa a los j&oacute;venes para tengan unos gustos variados, para que sean conscientes de la utilidad de una profesi&oacute;n dada, para que no se opongan al sistema seg&uacute;n el cual hay un n&uacute;mero limitado de plazas para ejercer una profesi&oacute;n dada y evitar as&iacute; fines lucrativos que vayan en contra de los intereses comunes. Vale la pena anotar que tambi&eacute;n es imperante en la comunidad, para evitar la primac&iacute;a de estos m&oacute;viles econ&oacute;micos, que todos los individuos conozcan las diversas ocupaciones, ejecuten oficios varios. Como resultado de lo anterior, se logran no s&oacute;lo mejores trabajadores, sino mejores administradores que conocen y comprenden a fondo las necesidades del administrado.</p>      <p>Con un sistema como el implementado en la comunidad <i>Walden </i>no s&oacute;lo se logra la evitaci&oacute;n de la primac&iacute;a del ego&iacute;smo individual, sino una mayor productividad. As&iacute; pues, en <i>Walden Dos </i>no existe la clase ociosa ni los ancianos prematuros, imposibilitados, tampoco criminales ni enfermos. No existe el paro obrero debido a la mala planificaci&oacute;n y tampoco existe gente que acumule capital sin hacer trabajo. La raz&oacute;n para lo anterior es que al escoger una ocupaci&oacute;n dada, con un tiempo bastante reducido comparado con los est&aacute;ndares laborales actuales y, adem&aacute;s, sin un jefe o ente superior en el cual deba depositar todo su rendimiento laboral, es dif&iacute;cil que saquen el m&aacute;ximo partido a las m&aacute;quinas y a los m&eacute;todos automatizados utilizados.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta elecci&oacute;n profesional, as&iacute; como un amplio rango de tiempo para el ocio, junto con la garant&iacute;a de la satisfacci&oacute;n de todas las necesidades b&aacute;sicas, hacen del habitante de <i>Walden Dos </i>un individuo que se aleja de los sometimientos que los trabajadores en el sistema capitalista deben enfrentar. En este punto, aquella noci&oacute;n de que la libertad es el primer paso para el libre desarrollo del individuo entra en tela de juicio, pues valdr&iacute;a la pena empezar a cuestionar la validez efectiva de aquella libertad por la que tanto abogan los neocl&aacute;sicos viendo que los individuos en dicho sistema est&aacute;n sometidos a la voluntad de poderosos capitalistas, y cuando no se encuentran en esta situaci&oacute;n se encuentran atrapados por encajar en el status consumista que van imponiendo los c&aacute;nones sociales.</p>      <p>Para Milton Friedman (1966), el capitalismo competitivo es el sistema de libertad econ&oacute;mica y condici&oacute;n necesaria para la libertad pol&iacute;tica, concluyendo as&iacute; que el libre albedr&iacute;o individual nos conducir&aacute; a una situaci&oacute;n en la que la elecci&oacute;n ser&aacute; la del ego&iacute;smo individual, ego&iacute;smo que, a su vez, nos conducir&aacute; al bienestar social. Este supuesto indica que cada uno debe preocuparse por acrecentar en gran medida su acervo posible de bienes, as&iacute; como adquirir el mayor n&uacute;mero del mismo para satisfacer sus necesidades. En contraposici&oacute;n con lo expuesto por Friedman (1966), Skinner concibe la libertad econ&oacute;mica como el fruto de la combinaci&oacute;n de un alt&iacute;simo nivel de vida con un consumo bajo de bienes.</p>      <p>Seg&uacute;n Skinner, se debe aplicar el principio de Thoreau de evitar la propiedad innecesaria, pues si se aboga por un elevado consumo de bienes se caer&aacute; en el c&iacute;rculo vicioso de la creaci&oacute;n de falsas necesidades, con lo cual jam&aacute;s se estar&aacute; satisfecho con la situaci&oacute;n presente. De igual forma, este principio garantizar&aacute; que no se fijen unos est&aacute;ndares de vida inalcanzables, como los que padece la sociedad actual en la cual al obrero promedio le lleva un n&uacute;mero casi infinito de a&ntilde;os conseguir un &quot;simple techo&quot;, pues no existe la presi&oacute;n artificial de incentivos emotivos que estimulan un consumo innecesario. As&iacute;, se logra que todo el dinero conseguido pertenezca a la comunidad, de tal manera que no existe una clase privilegiada ni una clase explotada.</p>      <p>Desde otra perspectiva, si se quiere parealela, es importante analizar en el marco del an&aacute;lisis del individuo como ente econ&oacute;mico, parte de una comunidad y trabajador, el rol de los sistemas productivos en la vida laboral. Para Skinner, en palabras de Frazier, y al igual que para los neocl&aacute;sicos, el &eacute;xito econ&oacute;mico estriba en la implantaci&oacute;n de la tecnolog&iacute;a en los procesos productivos. A pesar de que podr&iacute;a pensarse que, al ser la comunidad <i>Walden </i>una sociedad autosuficiente, ser&iacute;a entonces primitiva en sus formas productivas, la realidad es la contraria. Sin embargo, el enfoque dado a la tecnificaci&oacute;n del proceso productivo en la sociedad actual, en las &eacute;pocas de la revoluci&oacute;n industrial y en la comunidad Walden es significativamente divergente. El error de las sociedades capitalistas, en palabras de Skinner, ha sido pensar que como exist&iacute;a una abundante riqueza en mano de obra, superior a la materia prima y capital, lo mejor era llevar la utilidad de la mano de obra al m&aacute;ximo.</p>      <p>A partir del fen&oacute;meno anterior, empezar&iacute;a a gestarse uno de los fen&oacute;menos m&aacute;s nefastos en las comunidades productivas capitalistas del presente: la plusval&iacute;a. Este t&eacute;rmino, introducido por el economista Karl Marx (1982), fue el producto de observar que al masificar intensivamente la producci&oacute;n, fruto de la obtenci&oacute;n de unas ganancias exponencialmente crecientes, los beneficios terminaban en manos de los propietarios del capital y los medios de producci&oacute;n y no en el responsable del &eacute;xito de dicho proceso productivo: el trabajador. As&iacute; pues, empieza a gestarse una distancia abismal entre la retribuci&oacute;n al trabajo percibida por el trabajador asalariado y la recibida el capitalista. La riqueza empezar&iacute;a a concentrarse en unas pocas manos empezando a profundizar la brecha ya existente entre las diversas clases.</p>      <p>En la comunidad <i>Walden </i>nunca hay trabajo de sobra, pues &eacute;ste debe mantenerse en un nivel m&iacute;nimo por razones psicol&oacute;gicas; de hecho, una de las razones para la creaci&oacute;n de Walden fue el desprecio hacia la vida moderna. No hay incentivos para que exista una masiva producci&oacute;n, con consecuencias nefastas para el trabajador, que a su vez conducir&iacute;a al establecimiento del intercambio frecuente como uno de los pilares econ&oacute;micos de la sociedad. De igual forma, se educa a los ciudadanos desde una edad temprana para que no centren su atenci&oacute;n en una profesi&oacute;n dada guiados por m&oacute;viles de lucro, tampoco existen profesiones en un estatus mayor que otras, lo cual evita cualquier posible surgimiento de m&oacute;viles ego&iacute;stas.</p>      <p>En este punto, se hace necesario mencionar nuevamente la reiterada diferencia entre la libertad concebida por el sistema capitalista y la libertad concebida por Skinner en el desarrollo de su utop&iacute;a: Walden Dos. Para el sistema neocl&aacute;sico, la libertad estriba en ser capaces de crear un beneficio general, guiados por un ego&iacute;smo individual y maximizando los beneficios posibles entre todas las opciones existentes. Sin embargo, esta libertad, como se ha visto expuesto en el desarrollo del tema y como ha sido atestiguado por las civilizaciones modernas, tiene muchas consecuencias nocivas, como por ejemplo el sometimiento de los trabajadores asalariados -la mayor&iacute;a de la sociedad- a los propietarios del capital y los medios de producci&oacute;n, que constituyen una minor&iacute;a, o la concentraci&oacute;n del proyecto de vida en lograr un ideal consumista irrealizable dadas las crecientes brechas entre las diversas clases sociales.</p>      <p>Al otro lado del esquema, en oposici&oacute;n, se encuentra la visi&oacute;n de libertad propuesta por Skinner. Seg&uacute;n su propuesta, la libertad jam&aacute;s podr&aacute; ser alcanzada con el seguimiento del ego&iacute;smo individual, pues si se unen todas las fuerzas individuales en pro de este fin, se lograr&aacute; un resultado perjudicial para todos los miembros de la comunidad, como lo atestiguan Nash y Ridley. En ese orden de ideas, la verdadera libertad es aquella en la que prima el beneficio com&uacute;n al individual, pues es la &uacute;nica que efectivamente har&aacute; la vida del individuo en comunidad m&aacute;s beneficiosa y provechosa. De igual forma, no existe libertad si el individuo est&aacute; sometido a reg&iacute;menes laborales d&eacute;spotas donde todo su esfuerzo no es proporcionalmente recompensado por los resultados, y en el que su ideal de vida es alcanzar unos c&aacute;nones de consumo. Por el contrario, s&oacute;lo existe libertad si el individuo es realmente libre de disfrutar su vida laboral as&iacute; como su vida en comunidad, una vida en la cual le est&eacute;n garantizados sus derechos y necesidades b&aacute;sicas.</p>      <p>En ese sentido, se proponen con cautela las siguientes conclusiones, dadas las dimensiones ideol&oacute;gicas del tema en cuesti&oacute;n. En primera instancia, se puede apreciar que hay un hecho com&uacute;n a todos los argumentos dados: la divergencia entre los supuestos econ&oacute;micos que manejan las diversas escuelas de pensamiento como la neocl&aacute;sica, ampliamente expuesta aqu&iacute;, la neokeynesiana y la marxista, y la efectiva realidad que percibimos y atestiguamos verdaderamente. La raz&oacute;n para lo anterior quiz&aacute;s estribe en una de las crudas afirmaciones que Skinner hace a trav&eacute;s de Walden Dos: &quot;la econom&iacute;a es un juego de ni&ntilde;os&quot;. Esta afirmaci&oacute;n interpreta que la Econom&iacute;a y la ciencia pol&iacute;tica carecen de un sustento emp&iacute;rico verificable que permita una correlaci&oacute;n l&oacute;gica entre sus teor&iacute;as y sus aplicaciones reales. En ninguna de las dos existen experimentos concebidos, examinados, alterados, repetidos, etc.</p>      <p>Seg&uacute;n Cuevas (1986), uno de los economistas colombianos m&aacute;s reconocidos, las ciencias sociales en general, a diferencia de las naturales, no son experimentales. Es decir, no pueden crear artificialmente condiciones ideales y controlables por el investigador para el estudio de los fen&oacute;menos. Esto significa que la experimentaci&oacute;n, en el sentido que dan a este t&eacute;rmino las ciencias naturales, no es un m&eacute;todo de investigaci&oacute;n accesible a la ciencia econ&oacute;mica. No est&aacute; dentro de las posibilidades de un economista lograr que la sociedad deje de producir un a&ntilde;o para indagar sobre los efectos de tal fen&oacute;meno.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Desde esta l&iacute;nea de pensamiento, Cuevas (1986) argumenta que existen fuerzas sociales reales que impiden tal experimentaci&oacute;n; precisamente por esta raz&oacute;n la ciencia econ&oacute;mica ha desarrollado sus propios m&eacute;todos de investigaci&oacute;n (no experimentales en el sentido de las ciencias naturales) que no s&oacute;lo le han permitido ser consistente con tal circunstancia y con la explicaci&oacute;n objetiva que le corresponde del mundo real, sino que, quiz&aacute;s, hacen redundante la experimentaci&oacute;n misma para muchos de los problemas que explica o pretende explicar.</p>      <p>Es un hecho que el conocimiento factual es el que, en &uacute;ltima instancia, determina la validez o invalidez cient&iacute;fica de un modelo l&oacute;gica o internamente consistente. Sin embargo, para obtener esta informaci&oacute;n factual, en ausencia de condiciones experimentales, la ciencia econ&oacute;mica debe recurrir a la historia y a la estad&iacute;stica (sus &uacute;nicos instrumentos de observaci&oacute;n directa de la realidad primaria), debe acudir a registros de hechos reales b&aacute;sicos sobre los cuales se fundamenta todo m&eacute;todo cient&iacute;fico (Cuevas, 1986).</p>      <p>En este punto cabe preguntarse si esta informaci&oacute;n &quot;factual&quot;, procedente de la estad&iacute;stica y la historia, realmente permite otorgarle el grado de validez cient&iacute;fica al modelo econ&oacute;mico. Barlow y Hersen (1984) han demostrado que la estad&iacute;stica es una herramienta que, a pesar de sus muchas veces altos niveles de complejizaci&oacute;n matem&aacute;tica, no logra ofrecer el resultado para el cual fue creada: una fiabilidad en los resultados. Cuando se trata con disciplinas que se basan de una u otra forma en la conducta de los individuos bajo distintas perspectivas, es dif&iacute;cil que se llegue a estudios ver&iacute;dicos sobre un tema espec&iacute;fico, como lo concluye tambi&eacute;n Catania (1974), puesto que los muestreos grupales aleatorios conllevan a una ambig&uuml;edad en los resultados.</p>      <p>La historia tampoco significa un pilar estable sobre el cual pueda efectivamente fundamentarse la validez de los modelos econ&oacute;micos. Como lo dice Skinner a trav&eacute;s de sus interlocutores imaginarios en Walden Dos: &quot;La historia no nos dice nada&quot; (Skinner, 1948, p. 298). Y es v&aacute;lido su argumento, pues los hechos hist&oacute;ricos no sucedieron en un ambiente controlado de donde se puedan extrapolar conclusiones ver&iacute;dicas sobre un caso determinado a estudiar, por lo cual hallar fundamentos en conclusiones que carecen de validez le resta credibilidad al trabajo deductivo procedente de dichos an&aacute;lisis.</p>      <p>En suma, es posible ver que mientras la econom&iacute;a olvide que el estudio de las relaciones sociales de producci&oacute;n se trastoca constantemente con la conducta de cada individuo como sujeto social en una determinada circunstancia, la relacionada con los fines de producci&oacute;n y utilizaci&oacute;n de recursos escasos dif&iacute;cilmente podr&aacute; llegar a unos cimientos s&oacute;lidos sobre los cuales pueda efectivamente sostenerse una teor&iacute;a dada. Mientras los economistas sigan teorizando sobre la idealizaci&oacute;n de la realidad, jam&aacute;s podr&aacute;n llegar a una conclusi&oacute;n v&aacute;lida, pues si bien es cierto que el alto nivel de matematizaci&oacute;n que tiene la disciplina crea un espejismo de dificultad que frecuentemente se asocia con credibilidad y validez, tambi&eacute;n es cierto que hipot&eacute;ticamente es posible la matematizaci&oacute;n de cualquier fen&oacute;meno sin que &eacute;ste efectivamente pueda catalogarse como cient&iacute;fico.</p>  <hr> <font size="3">     <br>    <p><b>Referencias</b></p></font>      <!-- ref --><p>Barlow D. &amp; Hersen M (1984). <i>Dise&ntilde;os experimentales de caso &uacute;nico. </i>Barcelona: Mart&iacute;nez Roca.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S1794-9998200500020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Catania, A.C (1974). <i>Investigaci&oacute;n contempor&aacute;nea en conducta operante. </i>M&eacute;xico: Editorial Trillas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S1794-9998200500020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cuevas, H. (1986). <i>Introducci&oacute;n a la econom&iacute;a. </i>Bogot&aacute;: Universidad Externado de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S1794-9998200500020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Friedman, M. (1966). <i>Capitalismo y libertad </i>(1962). Madrid: Ediciones Rialp.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S1794-9998200500020001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Marx, C. (1982). <i>El capital: cr&iacute;tica de la econom&iacute;a pol&iacute;tica. </i>M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. 3t.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S1794-9998200500020001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Nicholson W. (2002). <i>Microeconomic theory. </i>London: Thompson Learning.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S1794-9998200500020001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ridley, Matt (1998). <i>The origins of virtue: human instincts and the evolution of cooperation. </i>New York: Penguin.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S1794-9998200500020001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Skinner, B.F (1948). <i>Walden Dos. </i>Bogot&aacute;: Planeta.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S1794-9998200500020001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Smith, A. (1776) <i>Investigaci&oacute;n acerca de la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones.</i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S1794-9998200500020001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><sup><a name="nota_1"></a><a href="#nota1">*</a></sup> Correspondencia: Liliana Olarte, Carrera 26 No. 155-52, 12B, Bogot&aacute;, Colombia. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:ne-olart@uniandes.edu.co">ne-olart@uniandes.edu.co</a></p>   </font>      ]]></body><back>
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