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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Divorcio destructivo: cuando uno de los padres aleja activamente al otro de la vida de sus hijos]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The different considerations contained in this paper are derived from the job as a mediator in family conflicts in judicial contexts, from the clinical practice with families, parenting and marriage problems, and from a qualitative research made in the Psychology program, in which 12 "moved-away parents" were asked about the consequences produced in theirs-self being moved-away from their sons, and 8 experts (advisers of family, lawyers and psychologists of the courts of family). It was found that to be involve in this situations incite in the parents different degrees of physics, physiological and social consequences. In the same way, it was established that actions exerted from justice are ineffective to help to disarticulate the conducts of obstruction for the entailment of the disturber parent. Except in slight cases where the indications and the laws end up being respected, although of irregular way.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">  <font size="3">     <p align="center"><b>Divorcio destructivo: cuando uno de los padres aleja    <br> activamente al otro de la vida de sus hijos</b></p></font>  <font size="3">     <p align="center"><b>Destructive divorce: When one of the parents    <br> moves away the other from their children's life</b></p></font>       <p><b>Ana Cristina de la Cruz<a name="nota1"></a><a href="#nota_1"><sup>*</sup></a></b></p>      <p>Universidad Nacional de C&oacute;rdoba Argentina</p>      <p><b>Recibido: </b>29 de julio de 2007 <b>Revisado: </b>24 de agosto de 2007 <b>Aceptado: </b>25 de noviembre de 2007</p>  <hr> <font size="3">     <br>    <p><b>Resumen</b></p></font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las consideraciones contenidas en este art&iacute;culo derivan del trabajo como mediadora en causas familiares en contextos judiciales, de la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica como terapeuta familiar y de pareja, y de una investigaci&oacute;n cualitativa realizada en la Facultad de Psicolog&iacute;a, en la que se entrevist&oacute; a 12 &quot;padres alejados&quot;, indagando acerca de las consecuencias que produjo en ellos el ser apartados de sus hijos, y a 8 expertos (asesores de familia, abogados y psic&oacute;logos de los tribunales de familia). Se encontr&oacute; que estar involucrados en este proceso provoca en los padres consecuencias f&iacute;sicas, psicol&oacute;gicas y sociales en diferentes grados. As&iacute; mismo, se estableci&oacute; que las acciones ejercidas desde la justicia son poco eficaces para ayudar a desarticular las conductas de entorpecimiento de la vinculaci&oacute;n del progenitor alienador, salvo en los casos leves, donde las indicaciones y el peso de la ley terminan respet&aacute;ndose, aunque de manera irregular.</p>      <p><b>Palabras clave: </b>divorcio, separaci&oacute;n, mediaci&oacute;n, familia.</p>  <hr> <font size="3">     <br>    <p><b>Abstract</b></p></font>      <p>The different considerations contained in this paper are derived from the job as a mediator in family conflicts in judicial contexts, from the clinical practice with families, parenting and marriage problems, and from a qualitative research made in the Psychology program, in which 12 &quot;moved-away parents&quot; were asked about the consequences produced in theirs-self being moved-away from their sons, and 8 experts (advisers of family, lawyers and psychologists of the courts of family). It was found that to be involve in this situations incite in the parents different degrees of physics, physiological and social consequences. In the same way, it was established that actions exerted from justice are ineffective to help to disarticulate the conducts of obstruction for the entailment of the disturber parent. Except in slight cases where the indications and the laws end up being respected, although of irregular way.</p>      <p><b>Key words: </b>divorce, separation, mediation, family.</p>  <hr> <font size="3">     <br>    <p><b>Introducci&oacute;n</b></p></font>      <p>La decisi&oacute;n de separarse y llevarlo a cabo provoca un profundo impacto en la familia y en cada uno de sus miembros. El fin de la vida matrimonial causa angustia por la p&eacute;rdida de seguridad que significa y por la vulnerabilidad que desencadena. Un divorcio separa a los adultos y modifica la estructura familiar. Se pierde inicialmente la sensaci&oacute;n de refugio y contenci&oacute;n, ya que lo que sucede en su interior provoca confusi&oacute;n, angustia, inseguridad y desprotecci&oacute;n (De la Cruz y Gonz&aacute;les, 2001). Algunas personas como consecuencia del divorcio, se enfrentan con sentimientos devastadores que pueden dar lugar al enojo descontrolado, el cual consume la mayor parte de su energ&iacute;a y desencadena comportamientos peligrosos.</p>      <p>Cuando una pareja se separa, puede hacerlo de muchas maneras; algunas de ellas preservan a los hijos de los conflictos conyugales y otros los involucran coloc&aacute;ndolos en el centro de la batalla, desconociendo sus necesidades, desprotegi&eacute;ndolos y gener&aacute;ndoles serios trastornos emocionales.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este trabajo me remitir&eacute; exclusivamente a una modalidad de resolver el divorcio y los acuerdos derivados de &eacute;ste de manera destructiva, y de algunas de sus consecuencias. Espec&iacute;ficamente, me refiero al intento que realiza uno de los padres por impedir el acceso de los hijos al otro progenitor, poniendo obst&aacute;culos a su encuentro. Esta situaci&oacute;n constituye un cuadro muy frecuente en aquellos casos que mantienen incidentes judiciales, sobre todo relacionados con la tenencia y en especial con el r&eacute;gimen de visitas.</p>       <p>Richard Gardner, un psiquiatra infantil y forense de la ciudad de Nueva York, llam&oacute; a este fen&oacute;meno en 1985 S&iacute;ndrome de Alienaci&oacute;n Parental. (SAP). Este art&iacute;culo es parte de una serie de acciones que un grupo de profesionales, preocupados por este fen&oacute;meno, intentamos realizar con el fin de dar a conocer el SAP y sus consecuencias para que desde cualquier &aacute;mbito desde donde nos toque intervenir, podamos hacerlo con informaci&oacute;n adecuada y con pr&aacute;cticas efectivas.</p>      <p>Dentro de la bibliograf&iacute;a existente se hace referencia a los efectos que estas acciones provocan en los hijos, describiendo adem&aacute;s la conducta caracter&iacute;stica del padre &quot;alienador&quot; para de identificarla, pero no se encontr&oacute; investigaci&oacute;n alguna acerca de los efectos que este proceso tiene para el progenitor que es activamente alejado de la vida de sus hijos. Este es el objeto del estudio que se llev&oacute; a cabo, ya que es el aspecto menos conocido; incluso los protagonistas del proceso no asocian con el mismo las m&uacute;ltiples consecuencias que padecen.</p>  <font size="3">     <br>    <p><b>Caracter&iacute;sticas del SAP</b></p></font>      <p>Gardner (1987) define el SAP de la siguiente manera:</p>     <blockquote>     <p>Es un trastorno que surge principalmente en el contexto de las disputas por la guarda y custodia de los ni&ntilde;os. Su primera manifestaci&oacute;n es una campa&ntilde;a de difamaci&oacute;n contra uno de los padres por parte del hijo, que no tiene justificaci&oacute;n. El fen&oacute;meno resulta de la combinaci&oacute;n del sistem&aacute;tico adoctrinamiento (lavado de cerebro) de uno de los padres y de las propias contribuciones del ni&ntilde;o dirigidas a la denigraci&oacute;n del progenitor objeto de esta campa&ntilde;a (Gardner, 1987, P-12).</p> </blockquote>      <p>Seg&uacute;n este concepto, es un proceso por el cual un progenitor transforma la conciencia de sus hijos mediante diferentes estrategias, con el objeto de impedir, obstaculizar o destruir el v&iacute;nculo con el otro progenitor. Se lleva al hijo a odiar y rechazar a un padre que lo quiere y al cual necesita. Se establecen un pacto de lealtad y un v&iacute;nculo afectivo con el alienador, que lo vuelve dependiente de sus pensamientos y razones. El t&eacute;rmino s&oacute;lo es aplicable cuando el progenitor objeto de la hostilidad no ha mostrado ning&uacute;n comportamiento que pudiera justificar la campa&ntilde;a de difamaci&oacute;n que lo victimiza. Podr&iacute;amos decir que el padre victimizado ser&iacute;a considerado por la mayor&iacute;a de los investigadores como un padre normal, cari&ntilde;oso, con m&iacute;nimas digresiones de la capacidad parental.</p>      <p>Lo m&aacute;s caracter&iacute;stico del SAP es la exageraci&oacute;n de las m&iacute;nimas deficiencias y debilidades. El progenitor que est&aacute; &quot;programando&quot; al ni&ntilde;o provoca la destrucci&oacute;n del v&iacute;nculo entre ambos, destrucci&oacute;n que, por desgracia, durar&aacute; probablemente de por vida, ya que se puede producir un alejamiento durante a&ntilde;os.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El progenitor alienador suele ser en general la madre de los ni&ntilde;os. Es habitual que luego de la separaci&oacute;n convivan con ella, lo que facilita su desarrollo, debido a la influencia cotidiana y sostenida que puede ejercer sobre los hijos. Sin embargo, se presentan casos de padres no convivientes con contactos frecuentes, que inducen el hostigamiento permanente, con la consiguiente p&eacute;rdida de la autoridad del progenitor con el que conviven. En algunos casos las abuelas desempe&ntilde;an tambi&eacute;n un papel central.</p>      <p>Algunas conductas caracter&iacute;sticas para identificar el SAP en los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as son las siguientes: se instala una campa&ntilde;a de injurias y desaprobaci&oacute;n del otro padre, con pretextos triviales, poco cre&iacute;bles, incluso afirmando no haber sido influenciado por nadie. Asumen la defensa del alienador, no manifiestan culpa por las injurias hacia el progenitor, generalizan el odio a la familia extendida del mismo (abuelos, t&iacute;os, primos), y suelen contar hechos que es evidente que no han vivido, la mayor&iacute;a de las veces por la edad que ten&iacute;an en las situaciones que refieren, por ejemplo, cuando afirman &quot;ya de beb&eacute; me maltrataba&quot;. En la <a href="#t_01">Tabla 1</a> se sintetizan los criterios de identificaci&oacute;n del s&iacute;ndrome.</p>      <p>    <center><a name="t_01"></a><img src="img/revistas/dpp/v4n1/v4n1a13t01.jpg"></center></p>       <p>Hay tambi&eacute;n comportamientos cl&aacute;sicos de un padre alienador. S&oacute;lo a modo de ejemplo, mencionar&eacute; algunos: Rehusar pasar llamadas telef&oacute;nicas a los hijos, no entregarles regalos, mensajes, etc. Impedir ejercer el derecho de visita, no informar sobre actividades en las que est&aacute;n incluidos los hijos, actos escolares, partidos deportivos, etc. Amenazar con castigar a los hijos si se atreven a llamarlo a escribirle al otro progenitor o a encontrarlo de la manera que sea. Reprochar al otro progenitor el mal comportamiento de los hijos. Tomar decisiones importantes acerca de ellos sin consultar al otro progenitor (elecci&oacute;n de la religi&oacute;n, elecci&oacute;n de la escuela). Cambiar (o intentar cambiar) sus apellidos o sus nombres. Desvalorizar e insultar al otro progenitor delante de los hijos, o a su nuevo c&oacute;nyuge. En algunos casos suelen contribuir en esta campa&ntilde;a algunos miembros de la familia del alienador.</p>      <p>En la <a href="#t_02">Tabla 2</a> se reproducen porcentualmente las conductas habituales reconocidas en el progenitor alienador, relatadas por los sujetos de nuestra muestra.</p>      <p>    <center><a name="t_02"></a><img src="img/revistas/dpp/v4n1/v4n1a13t02.jpg"></center></p>   <font size="3">     <br>    <p><b>Tipos de SAP</b></p></font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En esta descripci&oacute;n podemos incluir diferentes tipos de SAP. Desde el <i>tipo leve</i>, con un poco de dificultades en el momento del cambio de progenitor, que desaparecen cuando el hijo est&aacute; solo con el progenitor alienado. El <i>tipo moderado</i>, en el cual se incrementan las dificultades en el momento de la visita, y los hijos o hijas contribuyen en la campa&ntilde;a de denigraci&oacute;n. A pesar de eso, aceptan irse con el progenitor alienado y, una vez separados del otro progenitor, se ponen m&aacute;s cooperativos. Y el <i>tipo severo</i>, en el que la campa&ntilde;a de denigraci&oacute;n es extrema y contin&uacute;a en el tiempo y en el espacio. Los hijos est&aacute;n en general perturbados y a menudo fanatizados. Pueden entrar en p&aacute;nico con la sola idea de tener que ir de visita con el otro progenitor. La visita llega a ser imposible. Si a pesar de eso se van con el progenitor alienado pueden huir, paralizarse, o ponerse tan provocadores y destructores que se requiere que vuelvan con el otro progenitor.</p>   <font size="3">     <p><b>Motivos invocados por el progenitor alienador</b></p></font>      <p>¿Cu&aacute;les son los motivos por los cuales se desencadenan este tipo de conductas?</p>      <p>&Eacute;stos son variados y pueden aparecer desde el comienzo o en etapas m&aacute;s tard&iacute;as del divorcio. Encontramos padres cegados por la rabia, porque no toleran la decisi&oacute;n de separarse que ha tomado el <i>c&oacute;nyuge</i>, aunque las dificultades de la pareja sean manifiestas. La rabia tambi&eacute;n puede surgir por factores econ&oacute;micos, no aceptaci&oacute;n del descenso de la calidad de vida, o el incumplimiento del pago de la cuota alimentar&iacute;a. Ciertos progenitores alienadores est&aacute;n celosos por una nueva relaci&oacute;n de su ex, temen ser sustituidos como padre o como madre. Tambi&eacute;n el nacimiento de un nuevo hijo les hace temer que los propios resulten desplazados.</p>      <p>El progenitor alienador tiende a sobreproteger a sus hijos. Ve el mundo como peligroso y el otro progenitor representa una posible fuente de peligro, ya que no puede controlarlo en las visitas. La raz&oacute;n m&aacute;s invocada es el hecho de que el otro progenitor no sea capaz de ocuparse de los hijos y que &eacute;stos no se sienten bien cuando vuelven de la visita. El mensaje dirigido a los hijos es que el otro padre ya no es un miembro de la familia y que es una complicaci&oacute;n ir a verlo. En este contexto, el menor cambio de planes de las visitas es un pretexto para anularlas.</p>       <p>Cuando este tipo de conducta lo lleva a cabo la mujer, habitualmente alega alcoholismo, consumo de drogas y malas compa&ntilde;&iacute;as del padre. Otro argumento utilizado es la edad de los hijos, que durante las visitas son dejados con terceros, el incumplimiento de la cuota o el monto reducido de &eacute;sta. A veces podemos encontrarnos con una mujer resentida, deseosa de venganza frente a la traici&oacute;n y desprecio del marido, que no duda en sacrificar a sus hijos para da&ntilde;ar al otro. Wallerstein (1989) denomin&oacute; esta conducta &quot;S&iacute;ndrome de Medea&quot;.</p>      <p>Cuando la obstrucci&oacute;n la realiza el hombre, en general alega supuesta perturbaci&oacute;n mental de la mujer, lo que pone en riesgo a sus hijos, argumentando tratamientos que ella hubiera tenido, ya sea psicol&oacute;gicos o farmacol&oacute;gicos. Tambi&eacute;n alega una pretendida conducta sexual impropia de la mujer, que suele confirmar con una nueva relaci&oacute;n de pareja. La presencia de ese hombre en el hogar aumenta el hostigamiento, ya que la ve como nociva para los hijos o hijas. Igualmente puede alegar supuesta negligencia en el cuidado de &eacute;stos, maltrato f&iacute;sico o psicol&oacute;gico. Muchas veces estamos en presencia de un hombre herido en su machismo, autoritario y violento, que no ha podido retener a la mujer a su lado (C&aacute;rdenas y Albarrac&iacute;n, al 2001).</p>      <p>Estas mujeres, en muchas ocasiones, han escapado de una violencia prolongada, y son acusadas de abandonar a sus hijos, quienes se quedan con el padre y se niegan a verla si no vuelve al hogar, lo que significa un riesgo a su integridad. Cuando los ni&ntilde;os quedan con la madre, en casos graves, su misi&oacute;n es controlarla y observarla, descalific&aacute;ndola. No la respetan ni le obedecen, alentados por el padre.</p>      <p>El objetivo de estas conductas es excluir al otro progenitor de la vida de los hijos. El progenitor alienador se pone err&oacute;neamente en el papel de protector, provocando a menudo da&ntilde;os irreparables en el v&iacute;nculo padre/madre-hijo.</p>      <p>El abuso invocado m&aacute;s a menudo es el emocional. Un progenitor acusa al otro, por ejemplo, de mandar los hijos a dormir demasiado tarde. En realidad, las diferencias de juicio moral o de opini&oacute;n entre los padres son calificadas por el uno como conductas abusivas del otro.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La m&aacute;s grave forma de abuso que se invoca es el maltrato f&iacute;sico o el abuso sexual, generalmente invocado por la madre. Este es un tema delicado, ya que ha costado mucho obtener un espacio de consideraci&oacute;n y de protecci&oacute;n de las v&iacute;ctimas de tales delitos, pero me estoy refiriendo a otra circunstancia, cuando es una falsa denuncia, con el prop&oacute;sito de alejar definitivamente al padre de la vida de sus hijos, o a miembros de su entorno, por ejemplo abuelos, nuevo c&oacute;nyuge, etc. Esto ocurre en contextos de divorcios destructivos, especialmente si los hijos son chicos y m&aacute;s manejables. Muchas veces las dudas de la madre son transformadas en certezas por profesionales del derecho o de la salud mental.</p>  <font size="3">     <br>    <p><b>Consecuencias del alejamiento de sus hijos o hijas en el progenitor alejado</b></p></font>      <p>Las consecuencias que padecen los padres alejados de las vidas de sus hijos son m&uacute;ltiples y dependen del tipo de SAP. En los sujetos de la muestra de la investigaci&oacute;n que transitaron el <i>tipo leve</i> aparecieron sentimientos de angustia, de desarraigo, de soledad, de frustraci&oacute;n por no tener una familia, con algunas consecuencias f&iacute;sicas, como p&eacute;rdida de peso e irritabilidad.</p>      <p>En el <i>tipo moderado</i> sent&iacute;an rabia e impotencia, estaban obsesionados con el tema, con frecuentes sentimientos de angustia, de injusticia y soledad que los hac&iacute;a caer en estados depresivos. Bajaron el rendimiento laboral o acad&eacute;mico. Encontramos, entonces, que el estr&eacute;s los impactaba f&iacute;sicamente, con alteraciones variadas.</p>      <p>En el <i>tipo grave</i> era caracter&iacute;stico que experimentaran depresi&oacute;n, una marcada angustia, crisis de llanto e ideas suicidas. Estaban obsesionados con la situaci&oacute;n, con sentimientos de enojo e impotencia casi permanentes. Presentaban una marcada inseguridad, desorientaci&oacute;n, insomnio, trastornos f&iacute;sicos cr&oacute;nicos, tanto gastrointestinales como card&iacute;acos. Ten&iacute;an bajo rendimiento laboral e intelectual y sufr&iacute;an pesadillas. En general, se encontraban bajo atenci&oacute;n m&eacute;dica y psicol&oacute;gica, ya que todo en sus vidas se hab&iacute;a descontrolado.</p>       <p>Para un padre, descubrir que un hijo sea el origen de los ataques, injurias y denigraciones hacia &eacute;l genera inicialmente una reacci&oacute;n de estupor. Luego de esto se presenta la rabia por enfrentarse al objetivo tan buscado por su antigua pareja, pasando finalmente a sentir la frustraci&oacute;n cuando se asume que la lucha se ha perdido (Aguilar, 2004).</p>      <p>Muchos de los padres que se ven sujetos al da&ntilde;o moral, ps&iacute;quico, econ&oacute;mico y afectivo al ser privados de sus hijos, se enferman, pierden su trabajo, su equilibrio ps&iacute;quico, y algunos, en su desesperaci&oacute;n e impotencia, llegan a cometer inadmisibles actos de violencia. (Mazzaglia y Cuenca, 2006)</p>  <font size="3">     <br>    <p><b>Acciones que ayudan al progenitor alejado</b></p></font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Otros de los aspectos investigados fueron las respuestas que le brind&oacute; la justicia a esta problem&aacute;tica, tanto las que resultaron positivas como las que no ayudaron.</p>      <p>En general, como acci&oacute;n efectiva que ayuda al padre alejado a mitigar las consecuencias del SAP, se destaca la contenci&oacute;n familiar que han recibido, ya sea de su familia de origen, como de la nueva pareja; tambi&eacute;n se suma al alivio el nacimiento de un nuevo hijo. Estas relaciones son claves para bajar la intensidad del colapso afectivo en el que por momentos caen, ante la impotencia que sienten para modificar el alejamiento de sus hijos, a los que creen perdidos a veces para siempre, sumi&eacute;ndolos en una p&eacute;rdida ambigua (ausencia f&iacute;sica, presencia psicol&oacute;gica) que hace la elaboraci&oacute;n del duelo casi imposible (Boss, 2001).</p>  <font size="3">     <br>    <p><b>Acciones que no ayudan al progenitor alejado</b></p></font>      <p>En general, las acciones ejercidas desde la justicia son poco eficaces para ayudar a desarticular las conductas de entorpecimiento de la vinculaci&oacute;n del progenitor alienador, salvo en los casos leves, donde las indicaciones y el peso de la ley terminan respet&aacute;ndose, aunque de manera irregular. En los casos graves, no hay en Argentina una modalidad en&eacute;rgica y efectiva para proteger los derechos del progenitor alienado. Habitualmente, el alienador no respeta ni cumple las sentencias de los jueces y las acciones para revertirlas son lentas. Una denuncia falsa de abuso, con encarcelamiento incluido, sufrida por uno de estos padres, demor&oacute; cinco a&ntilde;os en resolverse. Cuando los ni&ntilde;os se niegan a visitar al progenitor no conviviente, sus deseos en general son respetados por los profesionales que intervienen en la causa. Las indagaciones y las indicaciones, por ejemplo terap&eacute;uticas, habitualmente se realizan a los ni&ntilde;os, o a alguno de los padres, o sea, a nivel individual y no integran a la totalidad del grupo familiar, o por d&iacute;adas, con lo cual las interacciones y retroalimentaciones de tales conductas no se advierten, y el fen&oacute;meno de la &quot;alienaci&oacute;n&quot; dif&iacute;cilmente se detecta.</p>      <p>En todos los casos hay mantenimiento de la custodia al progenitor alienador. Los entrevistados tienen la percepci&oacute;n de la falta de capacitaci&oacute;n y desconocimiento de los profesionales involucrados en la problem&aacute;tica, desde los abogados, peritos, asesores y jueces, hasta los psic&oacute;logos, lo que complica notablemente las consecuencias del alejamiento, ya que ante cualquier duda o denuncia lo primero que se impide es el contacto, en lugar de llevar a cabo dicho alejamiento de una manera controlada, hasta verificar las acciones denunciadas.</p>  <font size="3">     <br>    <p><b>¿Qu&eacute; hacer?</b></p></font>      <p>En funci&oacute;n de nuestra experiencia y la de los sujetos que intervinieron en nuestro estudio, vamos a hacer una serie de sugerencias a los padres involucrados en un divorcio altamente conflictivo:</p>  <ul>     <li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Mantener siempre el contacto con los hijos o hijas, por breve o poco frecuente que sea el mismo.</p></li>      <li>    <p>Ante los ataques de los hijos o hijas, intentar rememorar la relaci&oacute;n establecida antes de la separaci&oacute;n y no entrar en r&eacute;plica.</p></li>      <li>    <p>Evitar profec&iacute;as autocumplidoras, dando argumentos que favorezcan las cr&iacute;ticas.</p></li>      <li>    <p>Ante los ataques del alienador, transformarse en un junco que se dobla por el viento y permanece recto cuando deja de soplar.</p></li>      <li>    <p>Recordar siempre que los hijos son sensibles al lenguaje oral y no verbal.</p></li>      <li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cuidar los momentos de encuentros, compartir novedades, establecer compromisos, revestirse de credibilidad.</p></li>      <li>    <p>Intentar conocer los gustos, creencias y sentimientos de los hijos.</p></li>      <li>    <p>Tener paciencia y persistir en las acciones de contacto, afront&aacute;ndolas serenamente. No forzar ninguna situaci&oacute;n.</p></li>      <li>    <p>Manejar los problemas de adultos entre adultos y no trasladarlos a los hijos.</p></li>     </ul>  <font size="3">     <br>    <p><b>Orientaci&oacute;n para profesionales</b></p></font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Con respecto a los profesionales que intervienen en alguna etapa del proceso del divorcio, custodia, tenencia, etc., podr&iacute;amos concluir:</p>      <p>Como existe un profundo desconocimiento sobre la naturaleza del SAP, lo que genera errores diagn&oacute;sticos y de indicaciones posteriores al mismo, es aconsejable que todos los profesionales involucrados en estos casos se informen adecuadamente y tengan presentes las consecuencias de las recomendaciones que realizan, sobre todo tomando en cuenta el contexto donde se desarrollan y a todos los involucrados.</p>      <p>Tambi&eacute;n podr&iacute;amos decir que:</p>  <ul>     <li>    <p>La recomendaci&oacute;n de terapia familiar o mediaci&oacute;n s&oacute;lo es posible en los casos leves de SAP; en los otros tipos es viable &uacute;nicamente la intervenci&oacute;n judicial y policial.</p></li>      <li>    <p>No se debe privar al progenitor del contacto con sus hijos; si es necesario, se puede realizar el encuentro en condiciones controladas (equipo t&eacute;cnico, visitas supervisadas con acompa&ntilde;ante terap&eacute;utico).</p></li>      <li>    <p>En caso de SAP severo, se deber&iacute;a considerar el cambio de custodia de los ni&ntilde;os, ya que inducir un s&iacute;ndrome de alienaci&oacute;n parental a un hijo es una forma de maltrato, y como tal hay que proceder.</p></li>     </ul>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La usurpaci&oacute;n del tiempo del progenitor alejado permite la instalaci&oacute;n de la campa&ntilde;a de denigraci&oacute;n, pues al impedir el contacto se imposibilita el contraste con el v&iacute;nculo real con el otro progenitor y se debilita la relaci&oacute;n afectiva. El tiempo es un arma en manos del alienador, pues permite que el hijo se transforme en miembro activo de esta campa&ntilde;a. El entorpecimiento en el normal transcurrir de las visitas y las diferentes interferencias a trav&eacute;s de recursos legales son un rasgo caracter&iacute;stico del SAP. Cuanto mayor es el tiempo del alejamiento, mayor es la influencia sobre los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, raz&oacute;n por la cual es vital no cortar ni distanciar esta relaci&oacute;n.</p>  <font size="3">     <br>    <p><b>Estilos de parejas y divorcios conflictivos</b></p></font>      <p>A modo de conclusi&oacute;n, podr&iacute;amos referir algunas de las caracter&iacute;sticas de estas parejas que las hacen m&aacute;s propensas a transitar divorcios altamente conflictivos.</p>      <p>Si tenemos en cuenta el tipo de relaci&oacute;n establecida por estos c&oacute;nyuges durante la convivencia, encontramos relaciones de interacci&oacute;n complementaria, del tipo dominaci&oacute;n, sumisi&oacute;n, ejerciendo el alienador el rol controlador. En la mayor&iacute;a de los casos hab&iacute;a ausencia de comunicaci&oacute;n entre la pareja, lo que derivaba en una ineficiente modalidad de resoluci&oacute;n de conflictos o de negociaci&oacute;n de los desacuerdos. En general, es poco el reconocimiento de ambos de la responsabilidad propia en los desacuerdos maritales, se acusan mutuamente (De la Cruz &amp; Gonz&aacute;les, 2001).</p>      <p>Muchos de estos progenitores se manejan con sus hijos como si fueran extensi&oacute;n de su yo, no los perciben como sujetos diferentes de ellos mismos. A pesar de que se ha hecho referencia a diferentes patolog&iacute;as que podr&iacute;an dar lugar a este tipo de conductas, en general no encajan en ninguna de ellas, sino que se trata de actos intencionales, sostenidos por un sistema de creencias sociales y rasgos de personalidad patol&oacute;gica.</p>      <p>Varias veces encontramos en el centro de la escena los deseos de poder, dominio y control, as&iacute; como sentimientos de venganza. Se ven a s&iacute; mismos como impecables, v&iacute;ctimas de su antigua pareja, desmintiendo cualquier responsabilidad en los problemas familiares. Sobre la base de una herida narcisista que no pueden superar, mantienen la relaci&oacute;n a trav&eacute;s del conflicto y se instala el miedo a perder el papel de cuidador principal. Ponen a sus hijos o hijas como eje central de su existir y les dedican todo su tiempo.</p>      <p>Adem&aacute;s, es habitual que los progenitores alienadores aprovechen la sensibilidad social sobre ciertos temas (abusos sexuales a menores, negligencia, violencia dom&eacute;stica) para lograr sus objetivos. Las mujeres se basan en la creencia de la menor capacidad del var&oacute;n para la crianza de los hijos, aparte de la presi&oacute;n social del rol de madre.</p>      <p>Podr&iacute;amos decir que, en general, en casos severos de SAP aparecen en un alto porcentaje en los padres alienadores sentimientos intensos por el exc&oacute;nyuge, o sea, no han podido dar por terminado el v&iacute;nculo marital. En los mismos casos, la mayor&iacute;a de los padres alienados tomaron la decisi&oacute;n de separarse, lo que desata la furia y el deseo de venganza del que se siente abandonado.</p>      <p>Ante la presencia de estos fen&oacute;menos tan complejos, los profesionales involucrados en algunas de estas situaciones conflictivas deber&iacute;amos partir del presupuesto de que el inter&eacute;s natural de los padres por el bienestar de su hijo o hija es cualitativamente diferente del inter&eacute;s perverso de los padres alienadores, ya que &eacute;stos utilizan la informaci&oacute;n y sus propios sentimientos para destruir el v&iacute;nculo con el otro y no para mejorar lo que pueda ser inadecuado.</p>  <hr>  <font size="3">     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>    <p><b>Referencias</b></p></font>      <!-- ref --><p>Aguilar, Jos&eacute; M. (2004). SAP. <i>S&iacute;ndrome de alienaci&oacute;n parental</i>. C&oacute;rdoba: Almuzara.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S1794-9998200800010001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>C&aacute;rdenas, E. &amp; Albarrac&iacute;n, M. (2001). Padres separados: cuando uno obstaculiza la relaci&oacute;n del otro con el hijo. <i>El Derecho,</i> 28 de marzo de 2001, pp., 1-4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S1794-9998200800010001300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>C&aacute;rdenas, E. &amp; Albarrac&iacute;n, M. (2000). <i>El abuso de la denuncia de abuso</i> . Buenos Aires: La Ley.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S1794-9998200800010001300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Boss, P. (2001). <i>La p&eacute;rdida ambigua</i>. Buenos Aires: Gedisa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S1794-9998200800010001300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>De la Cruz, A.C. y Gonz&aacute;les, M.C., (2001). <i>El proceso del divorcio. Una mirada sist&eacute;mica</i>. C&oacute;rdoba, Argentina: Brujas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S1794-9998200800010001300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Gardner, R. (1985). Recent trends in divorce and custody litigation. <i>Academy Forum</i> 29(2):3-7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S1794-9998200800010001300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Gardner, R. (1987). The parental alienation syndrome: <i>The differentiation between fabrication and genuine child sexual abuse</i>. Nueva Jersey, USA: Cresskill.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S1794-9998200800010001300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Gardner, R. (1992). <i>The parental alienation syndrome: A guide for mental health and legal professionals</i>. Nueva Jersey. USA: Cresskill. Creative Therapeutics.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S1794-9998200800010001300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Mazzaglia, L. &amp; Cuenca, E (2006). <i>S&iacute;ndrome de alienaci&oacute;n parental. Consecuencias en el progenitor alejado</i>. Trabajo final de Licenciatura en Psicolog&iacute;a. Universidad Nacional de C&oacute;rdoba, Argentina, Facultad de Psicolog&iacute;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S1794-9998200800010001300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Usandivaras, C. (2002). <i>El s&iacute;ndrome de alienaci&oacute;n parental: Una forma sutil de violencia despu&eacute;s de la separaci&oacute;n o el divorcio</i>. Art&iacute;culo in&eacute;dito. Buenos Aires, Argentina.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S1794-9998200800010001300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Wallerstein, J.S &amp; Blakeslee, S. (1989). <i>Padres e hijos despu&eacute;s del divorcio</i>. Buenos Aires: Vergara.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S1794-9998200800010001300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><sup><a name="nota_1"></a><a href="#nota1">*</a></sup> Correspondencia: Ana Cristina de la Cruz. Facultad de Psicolog&iacute;a. Universidad Nacional de C&oacute;rdoba. Argentina. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:institutodelafamUia@arnet.com.ar">institutodelafamUia@arnet.com.ar</a>. Direcci&oacute;n postal: Av. Patria No. 5 Bo General Paz. Cp. 5000. C&oacute;rdoba. Provincia de C&oacute;rdoba, Argentina.</p>  </font>      ]]></body><back>
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