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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los derechos humanos, una responsabilidad de la Psicología Jurídica]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article aims to draw the attention of legal psychologists about what is known as human rights, fundamental pillar of social life. This is a description of what constitutes human rights and legal support as distinct from fundamental rights. On the other hand, notes the importance of explicit knowledge of human rights by legal psychologist and how you must articulate their work. Therefore, this work is sui generis, as lawyers say, while not the result of theoretical research on the human rights issue, nor is part of an empirical study. The basic claim is that legal psychologists familiar with the concept of human rights as established by international standard and its difference with fundamental rights.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Psicología Jurídica]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">  <font size="4">     <br>    <p align="center"><b>Los derechos humanos, una responsabilidad    <br> de la Psicolog&iacute;a Jur&iacute;dica<a name="nota1"></a><a href="#nota_1"><sup>*</sup></a></b></p></font>      <p><b>Gerardo A. Hern&aacute;ndez M.<a name="nota2"></a><a href="#nota_2"><sup>**</sup></a></b>      <p>Universidad Santo Tom&aacute;s, Colombia</p>      <p><a name="nota_1"></a><a href="#nota1"><sup>*</sup></a> Art&iacute;culo de reflexi&oacute;n.</p>      <p><b>Recibido:</b> 10 de febrero de 2010 <b>Revisado:</b> 18 de marzo de 2010 <b>Aceptado:</b> 22 de mayo de 2010</p>  <hr>  <font size="3">     <br>    <p><b>Resumen</b></p></font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El presente art&iacute;culo tiene el prop&oacute;sito de llamar la atenci&oacute;n de los psic&oacute;logos jur&iacute;dicos en torno a lo que se conoce como los derechos humanos, pilar fundamental de la vida en sociedad. Para ello se hace una descripci&oacute;n de lo que son los derechos humanos y su respaldo legal, diferenci&aacute;ndolos de los derechos fundamentales. Por otro lado, se se&ntilde;ala la importancia del conocimiento expl&iacute;cito de los derechos humanos por parte del psic&oacute;logo jur&iacute;dico y la forma como los debe articular a su actividad profesional. Por lo anterior, este es un trabajo <i>sui generis, </i>al decir de los abogados, en tanto que no es el resultado de una investigaci&oacute;n te&oacute;rica sobre el tema de los derechos humanos, como tampoco hace parte de un trabajo emp&iacute;rico. La pretensi&oacute;n b&aacute;sica es que los psic&oacute;logos jur&iacute;dicos conozcan el concepto de derechos humanos tal como est&aacute; establecido en la norma internacional y su diferencia con los derechos fundamentales.</p>      <p><b>Palabras clave: </b>Psicolog&iacute;a Jur&iacute;dica, derechos humanos, derechos fundamentales.</p>  <hr>  <font size="3">     <br>    <p><b>Abstract</b></p></font>      <p>This article aims to draw the attention of legal psychologists about what is known as human rights, fundamental pillar of social life. This is a description of what constitutes human rights and legal support as distinct from fundamental rights. On the other hand, notes the importance of explicit knowledge of human rights by legal psychologist and how you must articulate their work. Therefore, this work is <i>sui generis, </i>as lawyers say, while not the result of theoretical research on the human rights issue, nor is part of an empirical study. The basic claim is that legal psychologists familiar with the concept of human rights as established by international standard and its difference with fundamental rights.</p>      <p><b>Key words: </b>Juridical psychology, Human rights, fundamental rights.</p>  <hr>  <font size="3">     <br>    <p><b>Introducci&oacute;n</b></p></font>      <p>Los psic&oacute;logos, entendida la psicolog&iacute;a como la ciencia que estudia el comportamiento humano (Ardila, 1993, Hern&aacute;ndez, 2009a), han desarrollado distintas estrategias te&oacute;ricas, conceptuales y metodol&oacute;gicas para aproximarse a su objeto de estudio. Desde sus mismos or&iacute;genes, y en especial, desde la misma concepci&oacute;n de la psicolog&iacute;a como ciencia experimental, (Ardila, 1979; Boring, 1978, Millenson, 1979), sus cient&iacute;ficos han intentado describir, explicar, predecir y controlar el comportamiento humano (Zinser, 1987), independientemente de donde &eacute;ste se desarrolle. El comportamiento en ambientes jur&iacute;dicos no ha sido la excepci&oacute;n.</p>      <p>En este sentido, el &aacute;rea de la psicolog&iacute;a que estudia el comportamiento humano en ambientes jur&iacute;dicos y con consecuencias en este mismo &aacute;mbito es lo que hoy se llama psicolog&iacute;a jur&iacute;dica (Hern&aacute;ndez, 2009b). El estudio del comportamiento humano en ambientes jur&iacute;dicos no es un tema nuevo en las discusiones acad&eacute;micas ni en los pasillos forenses, sin embargo, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, debido a los problemas comportamentales que se plantean desde el derecho, y en especial, a los cambios que se han dado en los &uacute;ltimos tiempos en los procedimientos para la investigaci&oacute;n y juzgamiento de la criminalidad en Am&eacute;rica Latina, la psicolog&iacute;a jur&iacute;dica ha cobrado gran importancia en estos contextos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sin embargo, la psicolog&iacute;a jur&iacute;dica no es s&oacute;lo la aplicaci&oacute;n e interpretaci&oacute;n de pruebas y otras estrategias psicol&oacute;gicas en ambientes judiciales, tal como se plantea en Mira &amp; L&oacute;pez (1980), a lo que se podr&iacute;a denominar psicolog&iacute;a forense. La psicolog&iacute;a jur&iacute;dica va m&aacute;s all&aacute; y abarca otros campos relacionados con el acontecer jur&iacute;dico<a name="1"></a><a href="#1a"><sup>1</sup></a>.</p>      <p>Independientemente de las distintas aproximaciones epistemol&oacute;gicas, te&oacute;ricas y metodol&oacute;gicas de la psicolog&iacute;a jur&iacute;dica, que son o deber&iacute;an ser, se concluye que el psic&oacute;logo jur&iacute;dico debe tener un s&oacute;lido conocimiento de las estructuras jur&iacute;dicas, en cuya base encontramos los derechos humanos. Esto obliga a su pleno conocimiento, defensa y respeto, como una raz&oacute;n de ser de este profesional de la psicolog&iacute;a.</p>  <font size="3">     <br>    <p><b>Los derechos humanos</b></p></font>      <p>Se deben entender de manera distinta los conceptos de derechos humanos y derecho. Por derecho, en su acepci&oacute;n m&aacute;s sencilla, se entiende como el conjunto de normas que regulan el comportamiento humano (Atienza, 2006; Carnelutti, 1998, Hern&aacute;ndez, 2009a), al ser el derecho la &uacute;nica posibilidad de una vida civilizada y en sociedad. En ese sentido, la Corte Constitucional colombiana, en sentencia C-802 de 2002, se&ntilde;ala:</p>      <blockquote>     <p>El derecho es la &uacute;nica alternativa de vida civilizada. Es el instrumento normativo con que cuenta el Estado para promover la integraci&oacute;n social, satisfacer las necesidades colectivas, establecer pautas de comportamiento y decidir los conflictos suscitados; todo ello con miras a realizar los fines que le incumben como organizaci&oacute;n pol&iacute;tica y, por esa v&iacute;a, hacer efectivos los principios constitucionales y los derechos fundamentales. De all&iacute; la interferencia que el derecho ejerce sobre el comportamiento humano y las relaciones sociales pues, sin desconocer la intangibilidad de aquellos espacios que s&oacute;lo a la interioridad de cada quien incumben, se trata de orientar la institucionalidad y el entramado social precisamente a la realizaci&oacute;n de esos valores, principios y derechos. Desde luego, es una interferencia que est&aacute; mediada por las profundas convicciones filos&oacute;ficas, pol&iacute;ticas y sociales imperantes en cada &eacute;poca y que hacen que el Estado asuma, en cada caso, una u otra estructura axiol&oacute;gica y tome un lugar en ese amplio espectro que conduce desde el autoritarismo hasta el liberalismo (p. 63).</p> </blockquote>      <p>Desde esta perspectiva, y en relaci&oacute;n con los derechos humanos (DDHH), se entienden como el conjunto de valores intr&iacute;nsecos a la persona humana, que le son inherentes, que lo hacen digno, incluso desde antes de su nacimiento y que le tendr&aacute;n que ser respetados sin distingo de su condici&oacute;n de g&eacute;nero, raza, credo religioso o pol&iacute;tico, condici&oacute;n social, pensamiento, etnia, cultura o cualquier otra condici&oacute;n. En efecto, la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos considera en su pre&aacute;mbulo que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intr&iacute;nseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana. Condici&oacute;n que es ratificada en el art&iacute;culo de la misma norma que prescribe que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como est&aacute;n de raz&oacute;n y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros (ONU, 2009).</p>      <p>La misma Declaraci&oacute;n, afirma que es un derecho de toda persona la libertad de pensamiento, de conciencia y de religi&oacute;n. Este derecho incluye la posibilidad de cambiar de religi&oacute;n, as&iacute; como la libertad de manifestarla tanto en p&uacute;blico como en privado, por la ense&ntilde;anza, la pr&aacute;ctica, el culto y la observancia. Lo mismo es predicable del derecho de opini&oacute;n y de expresi&oacute;n, al tenor de los art&iacute;culos 18 y 19 de la norma citada. Estos derechos incluyen que las personas no podr&aacute;n ser molestadas a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitaci&oacute;n de fronteras, por cualquier medio de expresi&oacute;n (ONU, 2009).</p>      <p>La pl&eacute;yade normativa de lo que se conoce como DDHH, est&aacute; consagrada en la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos (ONU, 2009), y se puede sintetizar aludiendo que son derechos de todos los seres humanos, el derecho a la vida, como factor inalienable y fundamental de la existencia humana, tal como lo consagra el art&iacute;culo 3 de la norma referida. Adicionalmente, el mismo art&iacute;culo se&ntilde;ala que son derechos de las personas la libertad y la seguridad. Por otro lado, la norma comentada tambi&eacute;n se&ntilde;ala que nadie podr&aacute; ser sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos est&aacute;n prohibidas en todas sus formas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De igual manera, la declaraci&oacute;n Universal de los DDHH se&ntilde;ala que nadie ser&aacute; sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Asimismo, continua prescribiendo la norma referida, que todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jur&iacute;dica.</p>      <p>En cuanto al derecho que tienen las personas a ser tratadas iguales, el art&iacute;culo 7 se&ntilde;ala que todos los seres humanos son iguales ante la ley y tienen, sin distinci&oacute;n, derecho a igual protecci&oacute;n de ella. Todos tienen derecho a igual protecci&oacute;n contra toda discriminaci&oacute;n que infrinja la Declaraci&oacute;n Universal de los DDHH y contra toda provocaci&oacute;n a tal discriminaci&oacute;n.</p>      <p>Por su parte, y en cuanto al debido proceso, se&ntilde;ala la norma Universal, que toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la Constituci&oacute;n o por la ley. Con el mismo prop&oacute;sito, los DDHH se&ntilde;alan que nadie podr&aacute; ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado. Y m&aacute;s adelante prescribe la norma en an&aacute;lisis, que toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser o&iacute;da p&uacute;blicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinaci&oacute;n de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusaci&oacute;n contra ella en materia penal.</p>      <p>Estas garant&iacute;as al debido proceso, consagradas como DDHH, son reafirmadas al tenor de su art&iacute;culo 11 al prescribir que toda persona acusada de alg&uacute;n delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio p&uacute;blico en el que se le hayan asegurado todas las garant&iacute;as necesarias para su defensa. Se subraya posteriormente, que nadie ser&aacute; condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos seg&uacute;n el derecho nacional o internacional. Tampoco se impondr&aacute; pena m&aacute;s grave que la aplicable en el momento de la comisi&oacute;n del delito.</p>      <p>Estos dos preceptos forman un c&uacute;mulo normativo que es recogido desde la fuente universal del principio de legalidad, seg&uacute;n el cual nadie podr&aacute; ser juzgado sino por los delitos y mediante el procedimiento previamente establecido en la ley, que se desprende, conceptualmente hablando, de la sentencia latina <i>nullum crimen sine lege: </i>nula ser&aacute; toda pena sin ley previa que as&iacute; lo se&ntilde;ale (Garrido, 1998, G&oacute;mez, 2003 y 2004).</p>      <p>Por otro lado, la protecci&oacute;n de la intimidad, del buen nombre y la honra de todo ser humano tambi&eacute;n son objeto de protecci&oacute;n de la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos. El art&iacute;culo 12 de esta Declaraci&oacute;n se&ntilde;ala que nadie ser&aacute; objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputaci&oacute;n. Toda persona tiene derecho a la protecci&oacute;n de la ley contra tales injerencias o ataques. Asimismo, la libertad que tiene todo ser humano para desplazarse y a fijar su residencia libremente, as&iacute; como el derecho que le asiste a salir de su pa&iacute;s de origen y regresar a &eacute;l, son objeto de tutela seg&uacute;n lo establecido en el mismo art&iacute;culo 12 de la Declaraci&oacute;n.</p>      <p>Otro derecho consagrado en la norma universal en an&aacute;lisis tiene que ver con la rebeli&oacute;n. Este es un derecho de toda persona humana al tenor del inciso 3&deg; del pre&aacute;mbulo de la Declaraci&oacute;n, y podr&iacute;a ejercerse cuando los pa&iacute;ses est&aacute;n gobernados por reg&iacute;menes d&eacute;spotas que desconocen los derechos humanos. En situaciones como estas, a los ciudadanos les nace el derecho a la rebeli&oacute;n, como valor supremo. En efecto, la norma en cita se&ntilde;ala: &quot;Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un r&eacute;gimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebeli&oacute;n contra la tiran&iacute;a y la opresi&oacute;n&quot; (ONU, 2009, &sect;3). Esta disposici&oacute;n respalda al delito pol&iacute;tico y dispone, asimismo, la protecci&oacute;n de aquellas personas que siendo perseguidas pol&iacute;ticamente, deben gozar de especial atenci&oacute;n y protecci&oacute;n de los pa&iacute;ses firmantes al tenor del art&iacute;culo 13 de la norma citada, cuando se&ntilde;ala que en caso de persecuci&oacute;n toda persona tiene derecho a buscar asilo y a disfrutar de &eacute;l, en cualquier pa&iacute;s. Sin embargo, la misma prescripci&oacute;n hace la salvedad de que esta protecci&oacute;n no podr&aacute; ser invocada contra una acci&oacute;n judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los prop&oacute;sitos y principios de las Naciones Unidas.</p>      <p>Igualmente, la nacionalidad, la familia, el matrimonio y las libertades inherentes a estas instituciones jur&iacute;dicas tambi&eacute;n son objeto de especial tutela por parte de la Declaraci&oacute;n rese&ntilde;ada: esta norma suprema prescribe que toda persona tiene derecho a una nacionalidad, que nadie podr&aacute; ser privado arbitrariamente de dicha nacionalidad y que en el caso de que la persona quiera cambiar su nacionalidad, no se le podr&aacute; impedir.</p>      <p>En cuanto al matrimonio y la intenci&oacute;n de los hombres de fundar una familia, es derecho de las personas a casarse sin ninguna restricci&oacute;n que su propia voluntad, salvo las condiciones legales de la edad n&uacute;bil. Asimismo, y en tanto que el matrimonio es una instituci&oacute;n que nace de la voluntad de las personas, su disoluci&oacute;n tambi&eacute;n lo es. En ese sentido, y al tenor del art&iacute;culo 16 de la Declaraci&oacute;n, los derechos de las personas no se pierden en caso de divorcio. Recuerda la declaraci&oacute;n que es la familia el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protecci&oacute;n de la sociedad y del Estado.</p>      <p>En las sociedades democr&aacute;ticas y liberales, la propiedad privada es un elemento de especial protecci&oacute;n y as&iacute; lo entiende la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos al declarar que toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente, y que nadie ser&aacute; privado arbitrariamente de ella, todo al tenor de su art&iacute;culo 17.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El derecho que le asiste a todas las personas a la participaci&oacute;n en pol&iacute;tica, tambi&eacute;n hacen parte de los DDHH. La norma se&ntilde;ala que es un derecho de las personas la libertad de reuni&oacute;n y de asociaci&oacute;n pac&iacute;ficas y que nadie podr&aacute; ser obligado a pertenecer a ninguna asociaci&oacute;n. Y al tenor del art&iacute;culo 21, todas las persona tienen derecho a participar en el gobierno de su pa&iacute;s, directamente o por medio de representantes libremente escogidos. De igual manera, todas las personas tienen derecho a acceder, en condiciones de igualdad, a las funciones p&uacute;blicas de su pa&iacute;s. Y en ese mismo sentido, de los derechos pol&iacute;ticos, la norma prescribe que la voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder p&uacute;blico; esta voluntad se expresar&aacute; mediante elecciones aut&eacute;nticas que habr&aacute;n de celebrarse peri&oacute;dicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.</p>      <p>Otro de los aspectos protegidos por la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos es lo relacionado con los derechos llamados sociales y econ&oacute;micos. En efecto, toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperaci&oacute;n internacional, habida cuenta de la organizaci&oacute;n y los recursos de cada Estado, la satisfacci&oacute;n de los derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad, todo ello en concordancia con el art&iacute;culo 22 de la Declaraci&oacute;n.</p>      <p>De la misma forma, el art&iacute;culo 23 prescribe que toda persona humana tiene derecho al trabajo de su libre elecci&oacute;n, a condiciones equitativas y satisfactorias y a la protecci&oacute;n contra el desempleo. En igual sentido, se&ntilde;ala el mismo art&iacute;culo, toda persona tiene derecho, sin discriminaci&oacute;n alguna, a igual salario por trabajo igual, con una remuneraci&oacute;n equitativa y satisfactoria, que le asegure tanto al trabajador como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que ser&aacute; completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protecci&oacute;n social. Concluye este art&iacute;culo se&ntilde;alando como uno de los derechos humanos la posibilidad que tiene toda persona de fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.</p>      <p>Con igual prop&oacute;sito, sentencia el art&iacute;culo 24 de la Norma Universal, que toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitaci&oacute;n razonable de la duraci&oacute;n del trabajo y a vacaciones peri&oacute;dicas pagadas. Lo anterior en concordancia con el art&iacute;culo 25 que se&ntilde;ala que es un derecho de todas las persona, tener un nivel de vida adecuado que le asegure, as&iacute; como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentaci&oacute;n, el vestido, la vivienda, la asistencia m&eacute;dica y los servicios sociales necesarios; tiene, asimismo, derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de p&eacute;rdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.</p>      <p>Por otra parte, prescribe la norma &iacute;dem, la maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los ni&ntilde;os, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protecci&oacute;n social.</p>      <p>En cuanto a la educaci&oacute;n, como uno de los derechos humanos, el art&iacute;culo 26 indica que toda persona tiene derecho a la educaci&oacute;n, y que &eacute;sta debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucci&oacute;n elemental y fundamental. La instrucci&oacute;n elemental ser&aacute; obligatoria. La instrucci&oacute;n t&eacute;cnica y profesional habr&aacute; de ser generalizada y el acceso a los estudios superiores ser&aacute; igual para todos, en funci&oacute;n de los m&eacute;ritos respectivos. Por otro lado, se&ntilde;ala que la educaci&oacute;n tendr&aacute; por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecer&aacute; la comprensi&oacute;n, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos &eacute;tnicos o religiosos, y promover&aacute; el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz. Igualmente, contin&uacute;a el mismo art&iacute;culo, los padres tendr&aacute;n derecho preferente a escoger el tipo de educaci&oacute;n que habr&aacute; de darse a sus hijos.</p>      <p>En cuanto a los derechos culturales y patrimoniales derivados del trabajo intelectual, el art&iacute;culo 27 indica que es un derecho de toda persona tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso cient&iacute;fico y en los beneficios que de &eacute;l resulten. Asimismo, se&ntilde;ala el mismo art&iacute;culo, toda persona tiene derecho a la protecci&oacute;n de los intereses morales y materiales que le correspondan por raz&oacute;n de las producciones cient&iacute;ficas, literarias o art&iacute;sticas de que sea autora.</p>      <p>Por otro lado, el art&iacute;culo 28 prescribe que toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en la Declaraci&oacute;n se hagan plenamente efectivos.</p>      <p>El conjunto de art&iacute;culos que conforman la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos, no descuida la necesidad que tiene toda persona de los deberes y obligaciones respecto a la comunidad: toda persona estar&aacute; solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el &uacute;nico fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los dem&aacute;s, teniendo en cuenta las justas exigencias de la moral, del orden p&uacute;blico y del bienestar general en una sociedad democr&aacute;tica, recordando la norma que ning&uacute;n derecho humano es absoluto, sino que est&aacute; sujeto a las garant&iacute;as y respeto del derecho de los dem&aacute;s. Y termina se&ntilde;alando que los derechos y libertades no podr&aacute;n, en ning&uacute;n caso, ser ejercidos en oposici&oacute;n a los prop&oacute;sitos y principios de las Naciones Unidas y que ning&uacute;n Estado, grupo o persona podr&aacute; realizar actos tendientes a la supresi&oacute;n de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en la Declaraci&oacute;n.</p>      <p>Los derechos humanos y su definici&oacute;n han sido tema recurrente en el discurrir del pensamiento jur&iacute;dico. Sin embargo, para la humanidad fue m&aacute;s sencillo proclamar los deberes de los humanos antes que sus derechos. Los c&oacute;digos m&aacute;s antiguos, desde el c&oacute;digo de Man&uacute;, el de Hammurabi, (G&oacute;mez, 2003), los diez mandamientos -en la ley jud&iacute;a-, se centraron en los deberes de las personas antes que en sus derechos. Los derechos de las personas empiezan a ser reconocidos en el derecho grecorromano, sobre todo en lo relacionado con la participaci&oacute;n en pol&iacute;tica (Petit, 2002), recordando que en este mismo derecho, se reconoc&iacute;an instituciones como la esclavitud y la prisi&oacute;n por deudas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los derechos humanos cobran fuerza a partir de la creaci&oacute;n de las rep&uacute;blicas liberales y democr&aacute;ticas, en las que, por la misma estructura de Estado, es posible el reconocimiento y defensa de los derechos del hombre (Bobbio, 1993). Los Estados democr&aacute;ticos nacen como consecuencia del pensamiento que se desarrolla en la llamada &eacute;poca del iluminismo o siglo de las luces, que pone fin de manera definitiva a lo que se conoci&oacute; como el oscurantismo o edad media. Fue con la Revoluci&oacute;n Francesa que se cristaliz&oacute; la idea de defensa de los derechos del hombre; sin embargo, antes de dicha revoluci&oacute;n, la Carta de Constituci&oacute;n de Filadelfia (EE.UU) ya sentaba las bases de lo que ser&iacute;a una Declaraci&oacute;n posterior de los Derechos Humanos (Palancar, 1944).</p>      <p>En la Europa del siglo de las luces, entre los a&ntilde;os 1715 a 1789, se hicieron populares las ideas pol&iacute;ticas y de renovaci&oacute;n de los derechos de la ciudadan&iacute;a a partir de una nueva concepci&oacute;n del Estado, basado en la triple divisi&oacute;n del poder, propuesta por Montesquieu (1984) y el contrato social propuesta por Rousseau (1970), que da origen a nuevas formas de concebir el poder y el Estado, y por lo tanto, a sus dirigentes.</p>      <p>Los Estados liberales y democr&aacute;ticos surgidos de estas corrientes de pensamiento posibilitaron una mirada distinta del monarca. Ya no era el pr&iacute;ncipe propuesto por Maquiavelo (1978); era una persona normal, surgida del mismo pueblo y a quien se le encomendaba el manejo del Estado, acompa&ntilde;ado de otras dos ramas del poder: el legislativo y el judicial.</p>      <p>Esta forma de Estado y de su gobierno, tambi&eacute;n permiti&oacute; una manera distinta de ver y sentir los derechos de los ciudadanos. Bobbio (1993) lo resume as&iacute;:</p>      <blockquote>     <p>El presupuesto filos&oacute;fico del Estado liberal, entendido como Estado limitado en contraposici&oacute;n al Estado absoluto, es la doctrina de los derechos del hombre elaborada por la escuela del derecho natural (o iusnaturalismo): la doctrina, de acuerdo con la cual el hombre, todos los hombres indistintamente, tienen por naturaleza, y por tanto, sin importar su voluntad, mucho menos la voluntad de unos cuantos o de uno solo, algunos derechos fundamentales, como el derecho a la vida, a la libertad, a la seguridad, a la felicidad, que el Estado o m&aacute;s concretamente aquellos que en un momento determinado hist&oacute;rico detentan el poder leg&iacute;timo de ejercer la fuerza para obtener la obediencia a sus mandatos, deben respetar no invadi&eacute;ndolos y garantizarlos frente a cualquier intervenci&oacute;n posible por parte de los dem&aacute;s (p.11).</p> </blockquote>      <p>Y es precisamente en el marco de la Revoluci&oacute;n Francesa donde la concepci&oacute;n iusnaturalista de los derechos del hombre cobra vida positiva con la primera Declaraci&oacute;n de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Esta primera Declaraci&oacute;n fue aprobada en el mes de agosto de 1789, por la Asamblea Constituyente de la naciente rep&uacute;blica y fue eminentemente civil. Cabe recordar que trat&aacute;ndose de los delitos y del tratamiento a los delincuentes, por la misma &eacute;poca, Beccaria (1995) hab&iacute;a postulado una forma de ver al delincuente y su castigo, dise&ntilde;ando un sistema proporcional al delito y se&ntilde;alando los derroteros para lo que se ha dado en llamar el principio de legalidad en materia judicial, y del debido proceso, baluartes fundamentales de los derechos humanos, y del derecho en general contempor&aacute;neos.</p>      <p>La Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos, tal como se conocen en la actualidad, nacen como resultado del proyecto de Declaraci&oacute;n votado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre 10 de 1948, al ver las consecuencias nefastas de las atrocidades vividas por millones de personas sacrificadas en el marco de la Segunda Guerra Mundial.</p>      <p>No todas las escuelas jur&iacute;dicas se aproximan epistemol&oacute;gicamente a la concepci&oacute;n de DD.HH. Sin embargo, desde el positivismo de Kelsen (Sep&uacute;lveda, 1989, Walter, 1999), hasta las posiciones de Alexy (2004) y Habermas y Luhmann (Garc&iacute;a, 1999) los derechos humanos son el pilar del derecho: el derecho es por y para los humanos. Es la &uacute;nica alternativa de vida civilizada (Corte Constitucional colombiana, 2002). Es as&iacute; como no tiene sentido hablar de derecho apartado de la concepci&oacute;n de derechos humanos. Y en ese orden de ideas, le corresponde al psic&oacute;logo jur&iacute;dico, como ya se plante&oacute; en l&iacute;neas anteriores, su conocimiento y defensa, como una de sus responsabilidades sociales, teniendo clara la distinci&oacute;n entre lo que es el derecho y lo que son los derechos humanos. Siendo el derecho el conjunto de normas que regulan el comportamiento humano, y los derechos humanos como la pl&eacute;yade normativa que protegen a las personas y las dignifican.</p>  <font size="3">     <br>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Derechos humanos y derechos fundamentales</b></p></font>      <p>Por derechos fundamentales se entiende todos aquellos derechos que le son inherentes a la persona humana (Mendoza, 1996; G&oacute;mez, 2006), son el conjunto normativo sin los cuales el ser humano pierde su esencia. Pero tambi&eacute;n son los derechos que el constituyente primario, habiendo delegado a la Asamblea Nacional Constituyente, determin&oacute; que as&iacute; lo fueran. En otras palabras, son los derechos que en una sociedad establecida y en un tiempo determinado, decidi&oacute; que as&iacute; lo fueran. As&iacute;, los derechos fundamentales son los que a juicio del constituyente fueron plasmados en la constituci&oacute;n. Sin embargo, hay unos derechos que, independientemente de la dogm&aacute;tica jur&iacute;dica, son considerados como fundamentales, m&aacute;s all&aacute; del Estado que as&iacute; lo postule. Un ejemplo de ello es la vida, la libertad de las personas, el debido proceso, entre otros. De acuerdo con esto, en sentencia de constitucionalidad n&uacute;mero 993 de 2004, la Corte Constitucional Colombiana se&ntilde;ala que:</p>      <blockquote>     <p>Debe entenderse el n&uacute;cleo esencial de un derecho fundamental como aquel sin el cual un derecho deja de ser lo que es o lo convierte en otro derecho diferente o lo que caracteriza o tipifica al derecho fundamental y sin lo cual se le quita su esencia fundamental (p. 35).</p> </blockquote>      <p>En un Estado de Derecho, los derechos fundamentales son aquellos sin los cuales el ser humano pierde su condici&oacute;n de dignidad. De nada sirve la vida sin derechos o sometida a la tiran&iacute;a de dictadores pol&iacute;ticos o a la esclavitud (Hern&aacute;ndez, 2009d).</p>      <p>En el caso colombiano, la misma Constituci&oacute;n ha determinado cu&aacute;les son los derechos fundamentales (Mendoza, 1996; G&oacute;mez, 2008) al se&ntilde;alar, en su t&iacute;tulo segundo, denominado de los derechos, las garant&iacute;as y los deberes, que son derechos fundamentales y que aparecen en el cap&iacute;tulo primero de dicho t&iacute;tulo (Sep&uacute;lveda, 2004).</p>      <p>Sin embargo, la misma constituci&oacute;n distingue en los anteriores derechos los que son de aplicaci&oacute;n inmediata y los que no lo son; as&iacute; al tenor del art&iacute;culo 85 de la norma superior, son de aplicaci&oacute;n inmediata:</p>  <ul>     <li>    <p> El derecho a la vida (art&iacute;culo 11).</p></li>      <li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La no desaparici&oacute;n forzada, ni torturas, malos tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes (art&iacute;culo 12).</p></li>      <li>    <p> La libertad e igualdad ante la ley y a la no discriminaci&oacute;n (art&iacute;culo 13).</p></li>      <li>    <p> El reconocimiento a la personalidad jur&iacute;dica (art&iacute;culo 14).</p></li>      <li>    <p> La intimidad personal y familiar y al buen nombre (art&iacute;culo 15).</p></li>      <li>    <p> El libre desarrollo de la personalidad (art&iacute;culo 16).</p></li>      <li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La no esclavitud, servidumbre ni a la trata de seres humanos en todas sus formas (art&iacute;culo 17).</p></li>      <li>    <p> La libertad de conciencia (art&iacute;culo 18).</p></li>      <li>    <p> La libertad de cultos (art&iacute;culo 19).</p></li>      <li>    <p> La libertad de expresi&oacute;n (art&iacute;culo 20).</p></li>      <li>    <p> La honra (art&iacute;culo 21).</p></li>      <li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La paz, que tambi&eacute;n es reconocido como un deber (art&iacute;culo 22).</p></li>      <li>    <p> El derecho de petici&oacute;n (art&iacute;culo 23).</p></li>      <li>    <p> La libre circulaci&oacute;n (art&iacute;culo 24).</p></li>      <li>    <p> Al trabajo (art&iacute;culo 25).</p></li>      <li>    <p> La libertad de profesi&oacute;n u oficio (art&iacute;culo 26).</p></li>      <li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La libertad de ense&ntilde;anza, aprendizaje, investigaci&oacute;n y c&aacute;tedra (art&iacute;culo 27).</p></li>      <li>    <p> La libertad (art&iacute;culo 28).</p></li>      <li>    <p> El debido proceso (art&iacute;culo 29).</p></li>      <li>    <p> El Habeas Corpus (art&iacute;culo 30).</p></li>      <li>    <p> La apelaci&oacute;n a sentencias judicial y la <i>no reformatio in pejus </i>(art&iacute;culo 31).</p></li>      <li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La inviolabilidad del domicilio (art&iacute;culo 32).</p></li>      <li>    <p> A la no autoincriminaci&oacute;n de s&iacute; ni de su familia (art&iacute;culo 33).</p></li>      <li>    <p> El no destierro ni a la prisi&oacute;n perpetua (art&iacute;culo 34).</p></li>      <li>    <p> La no extradici&oacute;n por delitos pol&iacute;ticos ni de opini&oacute;n (art&iacute;culo 35).</p></li>      <li>    <p> El asilo (art&iacute;culo 36).</p></li>      <li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El derecho de reuni&oacute;n y de manifestaci&oacute;n (art&iacute;culo 37).</p></li>      <li>    <p> La libre asociaci&oacute;n (art&iacute;culo 38).</p></li>      <li>    <p> La sindicalizaci&oacute;n (art&iacute;culo 39).</p></li>      <li>    <p> La participaci&oacute;n ciudadana en pol&iacute;tica, a elegir y ser elegido (art&iacute;culo 40) (Sep&uacute;lveda, 2004, p. 61).</p></li>     </ul>      <p>Por otro lado, tambi&eacute;n son fundamentales los derechos que sin que aparezcan en el t&iacute;tulo segundo, cap&iacute;tulo primero, son se&ntilde;alados por la misma Constituci&oacute;n como fundamentales, por ejemplo, el art&iacute;culo 44, de los derechos de los ni&ntilde;os, el cual se&ntilde;ala en su primer inciso:</p>      <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Son derechos fundamentales de los ni&ntilde;os: la vida, la integridad f&iacute;sica, la salud y la seguridad social, la alimentaci&oacute;n equilibrada, su nombre y nacionalidad, tener una familia y no ser separados de ella, el cuidado y amor, la educaci&oacute;n y la cultura, la recreaci&oacute;n y la libre expresi&oacute;n de su opini&oacute;n. Ser&aacute;n protegidos contra toda forma de abandono, violencia f&iacute;sica o moral, secuestro, venta, abuso sexual, explotaci&oacute;n laboral o econ&oacute;mica y trabajos riesgosos. Gozar&aacute;n tambi&eacute;n de los dem&aacute;s derechos consagrados en la Constituci&oacute;n, en las leyes y en los tratados internacionales ratificados por Colombia (Sep&uacute;lveda, 2004, p. 38).</p> </blockquote>      <p>El citado art&iacute;culo prescribe: &quot;Son <i>derechos fundamentales de los ni&ntilde;os...&quot;. </i>Por tanto, sin que los derechos de los ni&ntilde;os aparezcan taxativamente se&ntilde;alados en el cap&iacute;tulo primero del t&iacute;tulo segundo de la Constituci&oacute;n, son fundamentales porque la misma Constituci&oacute;n as&iacute; lo se&ntilde;ala.</p>      <p>Otro criterio se&ntilde;alado por la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica que permite dilucidar cu&aacute;les derechos son fundamentales, hace relaci&oacute;n al concepto de tutela. Los derechos que son protegidos por v&iacute;a de tutela son los derechos fundamentales. Se&ntilde;ala el art&iacute;culo 86 de la norma superior, en su primer inciso que:</p>      <blockquote>     <p>Toda persona tendr&aacute; acci&oacute;n de tutela para reclamar ante los jueces, en todo momento y lugar, mediante un procedimiento preferente y sumario, por s&iacute; misma o por quien act&uacute;e a su nombre, la protecci&oacute;n inmediata de sus derechos constitucionales fundamentales, cuando quiera que &eacute;stos resulten vulnerados o amenazados por la acci&oacute;n o la omisi&oacute;n de cualquier autoridad p&uacute;blica (Sep&uacute;lveda, 2004. p. 62).</p> </blockquote>      <p>El constituyente fue enf&aacute;tico al prescribir que la protecci&oacute;n inmediata de sus derechos constitucionales fundamentales, siendo esos derechos los que menciona el art&iacute;culo 85 ya rese&ntilde;ado, los de aplicaci&oacute;n inmediata.</p>      <p>Otro criterio que ha utilizado la jurisprudencia para determinar cu&aacute;les son los derechos fundamentales es el principio conocido como de conexidad, el cual consiste en que si un derecho que no est&aacute; se&ntilde;alado como fundamental tiene una relaci&oacute;n de conexidad con uno que s&iacute; lo tiene, el primero adquiera la calidad del segundo (Sentencia T-927 de 1999). La situaci&oacute;n se presenta cuando una persona solicita al juez constitucional que le ampare, v&iacute;a tutela, su derecho a que le sea proporcionado un tratamiento o un medicamento no contenido en el Plan Obligatorio de Salud (POS). Al considerarse la salud, vista en t&eacute;rminos generales, como derecho no fundamental, adquiere esta calidad si un mal estado de salud pone en peligro el derecho fundamental a la vida.</p>      <p>Igualmente, otra estrategia tenida en cuenta para determinar si un derecho es fundamental es el relacionado con el car&aacute;cter inherente a la dignidad de la persona humana, al ser la dignidad un pilar fundamental en el Estado Social de Derecho.</p>      <p>La calidad de fundamental de algunos derechos, obliga al Estado a su tutela de manera r&aacute;pida y expedita, esto de acuerdo con el inciso 4&deg; del art&iacute;culo 86 de la suprema norma, ya citado, el cual se&ntilde;ala: &quot;En ning&uacute;n caso podr&aacute;n transcurrir m&aacute;s de diez d&iacute;as entre la solicitud de tutela y su resoluci&oacute;n&quot; (Sep&uacute;lveda, 2004, p. 62).</p>      <p>Algunos autores (Aguilar, 2009; Cardona, 2007; N&uacute;&ntilde;ez, 2009; T&eacute;llez, 2009) se&ntilde;alan que los derechos fundamentales son aquellos conocidos como de primera generaci&oacute;n, al distinguirlos de los de segunda y tercera generaci&oacute;n. Los primeros hacen relaci&oacute;n a la dignidad de las personas, es decir, aquellos derechos sin los cuales el ser humano pierde su esencia digna. Los segundos hacen referencia a los derechos sociales, econ&oacute;micos y culturales, en tanto que los terceros se refieren a los derechos colectivos y del medio ambiente (T&eacute;llez, 2009), que corresponden a los prescritos en los cap&iacute;tulos primero, segundo y tercero respectivamente, del t&iacute;tulo primero de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia.</p>  <font size="3">     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>    <p><b>Colombia y los derechos humanos</b></p></font>      <p>Colombia, a partir del a&ntilde;o 1991 pas&oacute; de ser un Estado de Derecho a un Estado Social de Derecho. Ello implic&oacute; no s&oacute;lo un cambio en la denominaci&oacute;n del sistema constitucional aplicable en Colombia, sino que presupuso un cambio en la mentalidad de los colombianos, y en particular de sus jurisconsultos (Hern&aacute;ndez, 2008).</p>      <p>El Estado Social de Derecho supone tres elementos esenciales: a) el Estado, b) el Derecho y c) la Sociedad (Valdez, 2009). Por Estado se entiende la conjunci&oacute;n, a su vez, de tres elementos: a) un grupo de personas, el pueblo o naci&oacute;n, con ideas, tradiciones, cultura, planes, intereses y expectativas en com&uacute;n; b) un territorio delimitado geogr&aacute;ficamente, y c) un sistema jur&iacute;dico que regula las relaciones sociales que se dan en dicho pueblo y en su territorio. Por su parte, derecho es el conjunto de normas que regulan las relaciones sociales dentro de un territorio determinado (Carnelutti, 1998). Y por social se entiende el grupo de personas organizadas bajo una serie de estructuras de relaci&oacute;n en las que se conjugan las relaciones de producci&oacute;n, relaciones de poder y relaciones afectivas.</p>      <p>Antes de la Constituci&oacute;n de 1991, Colombia se circunscrib&iacute;a a lo que se conoce como Estado de Derecho (G&oacute;mez, 2008), con un orden constitucional democr&aacute;tico y centralizado, donde las consideraciones legales pod&iacute;an prevalecer sobre las sociales. Con la promulgaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n de 1991, esa consideraci&oacute;n cambi&oacute; y las condiciones sociales, sobre todo las relacionadas con el respeto a los derechos humanos, son las que empiezan a prevalecer, incluso por encima del mismo derecho.</p>      <p>En ese sentido, el art&iacute;culo 1&deg; de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia es claro al se&ntilde;alar que:</p>      <blockquote>     <p>Colombia es un Estado Social de Derecho, organizado en forma de Rep&uacute;blica unitaria, descentralizada, con autonom&iacute;a de sus entidades territoriales, democr&aacute;tica, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del inter&eacute;s general (Sep&uacute;lveda, 2006, p. 15).</p> </blockquote>      <p>En este sentido, la Constituci&oacute;n misma se&ntilde;ala que Colombia, al ser un Estado Social de Derecho, se funda en el respeto de la dignidad humana. Eso es uno de los fundamentos del Estado Social de Derecho, el respeto por la dignidad de las personas, lo que supone a su vez, una identificaci&oacute;n con el respeto de los derechos que le son inherentes. As&iacute; lo ratifica la Corte Constitucional, en sentencia C- 449 de 1992:</p>      <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La concepci&oacute;n cl&aacute;sica del Estado de derecho no desaparece sino que viene a armonizarse con la condici&oacute;n social del mismo, al encontrar en la dignidad de la persona el punto de fusi&oacute;n. As&iacute;, a la seguridad jur&iacute;dica que proporciona la legalidad se le a&uacute;na la efectividad de los derechos humanos que se desprende del concepto de lo social. El respeto por los derechos humanos, de un lado, y el acatamiento de unos principios rectores de la actuaci&oacute;n estatal, por otro lado, constituyen las consecuencias pr&aacute;cticas de la filosof&iacute;a del Estado Social de Derecho (pp. 5-6).</p> </blockquote>      <p>Sin embargo, y a pesar de que la Constituci&oacute;n de 1991 fue fruto del consenso y del trabajo mancomunado de distintas fuerzas pol&iacute;ticas y sociales y habiendo adoptado el modelo de Estado Social de Derecho, la Constituci&oacute;n se ha venido reformando de manera inusitada. Hern&aacute;ndez (2008) se&ntilde;ala que &quot;La Constituci&oacute;n de 1991 se ha venido desmontando a una tasa aproximada de 1.3 reformas por a&ntilde;o&quot; (p, 4), y los problemas que se supone se ir&iacute;an solucionando por la v&iacute;a de la Constituci&oacute;n y la ley se han venido agravando. El poco o nulo respeto a los derechos humanos, la radicaci&oacute;n de la guerra interna que ha generado uno de los dramas humanos m&aacute;s profundos en t&eacute;rminos de desplazamiento interno, la brecha entre ricos y pobres que es cada vez m&aacute;s pronunciada, el desmonte de los sistemas de salud, el desempleo, etc., son apenas s&iacute;ntomas de lo que est&aacute; sucediendo en Colombia a pesar de la Constituci&oacute;n de 1991.</p>      <p>El fundamento de lo que es un Estado Social de Derecho (OIT, 2008), se ha venido diluyendo en Colombia, y es una responsabilidad social del psic&oacute;logo jur&iacute;dico su rescate. No s&oacute;lo basta la denuncia y el debate acad&eacute;mico, hace falta un compromiso m&aacute;s cercano con la realidad nacional. Al psic&oacute;logo jur&iacute;dico no le pueden ser indiferentes las constantes violaciones a los derechos humanos en Colombia.</p>      <p>Los psic&oacute;logos jur&iacute;dicos no pueden ser indiferentes a las cifras publicadas por la Consejer&iacute;a para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES, 2008), seg&uacute;n las cuales, durante el primer semestre de 2008, 270.675 personas fueron desplazadas en Colombia como consecuencia del conflicto armado, un incremento del 41% con relaci&oacute;n al mismo periodo de 2007. Seg&uacute;n el mismo reportaje, desde el a&ntilde;o de 1985, no se hab&iacute;a reportado una cifra tan alta. Ello implica un recrudecimiento de las condiciones de violencia que vive el pa&iacute;s, acentuadas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os con la pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica del gobierno del presidente Uribe.</p>      <p>Asimismo, CODHES, citado por REDEPAZ, 2008 afirma que en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os el n&uacute;mero de desplazados en Colombia es superior a tres millones de personas.</p>      <p>El desplazamiento es uno de los indicadores m&aacute;s dram&aacute;ticos de la violaci&oacute;n de los Derechos Humanos en Colombia, ya que las personas son obligadas a dejar sus parcelas, sus bienes muebles e inmuebles que representan toda su historia econ&oacute;mica, perdiendo, adicionalmente los arraigos familiares, culturales y sociales. Lo pierden todo -hasta la dignidad-, ya que muchas de las personas en situaci&oacute;n de desplazamiento se ven abocadas a la mendicidad, y en muchos casos, a la prostituci&oacute;n y a la delincuencia, como es de p&uacute;blico conocimiento.</p>      <p>Esta situaci&oacute;n deja otra cifra dram&aacute;tica: m&aacute;s del 10% de los colombianos han sido golpeados en forma directa por las consecuencias del conflicto armado en Colombia (REDEPAZ, 2008).</p>      <p>Sumado a lo anterior, est&aacute;n las cifras espec&iacute;ficas sobre la violaci&oacute;n a los derechos humanos. S&oacute;lo en el a&ntilde;o 2006 se presentaron en el pa&iacute;s 1.725 violaciones: 501 amenazas, 100 desaparecidos, 491 detenciones arbitrarias, 279 ejecuciones extrajudiciales, 257 heridos y 107 casos de tortura (CINEP, citado por REDEPAZ, 2008).</p>      <p>Otro de los fen&oacute;menos que no puede ser ajeno a la psicolog&iacute;a jur&iacute;dica es el relacionado con los llamados &quot;falsos positivos&quot;, ejecuciones extrajudiciales llevados a cabo por agentes del Estado y que en palabras del Philip Alston, Relator Especial de las Naciones Unidas para las Ejecuciones Arbitrarias, &quot;La preocupaci&oacute;n m&aacute;s preponderante es la incidencia de los llamados &quot;falsos positivos&quot;, y los ejemplos que m&aacute;s publicidad han recibido, es decir, los homicidios de j&oacute;venes de Soacha en 2008&quot; (Alston, 2009, p. 8). Es una preocupaci&oacute;n para el relator de las Naciones Unidas, as&iacute; como debe ser para los psic&oacute;logos jur&iacute;dicos.</p>      <p>El concepto de <i>falso positivo </i>es de por s&iacute; grosero y atentatorio de los derechos humanos. El asesinato de personas no combatientes, en su gran mayor&iacute;a j&oacute;venes de muy escasos recursos econ&oacute;micos, culturales y sociales, no son ni falsos ni positivos, son sencilla y llanamente, asesinatos cometidos por agentes al servicios del Estado (o del gobierno). Sin embargo, el concepto ha hecho carrera, y as&iacute; lo define el Centro de Investigaci&oacute;n y Educaci&oacute;n Popular (CINEP, 2008):</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>     <p>Los 'falsos positivos', que son casos reportados por Unidades de la fuerza p&uacute;blica como resultados positivos en la acci&oacute;n contra grupos armados ilegales, y que son reportados en los informes oficiales como &quot;muertes en combate&quot; de actores insurgentes y otras acciones leg&iacute;timas de guerra seg&uacute;n el DIH, pero que posteriormente debido a las denuncias de organizaciones sociales y defensores de Derechos Humanos, de v&iacute;ctimas directas de los hechos, de familiares de las v&iacute;ctimas y de fuentes de prensa del &aacute;mbito regional y nacional, se han develado como acciones contra la poblaci&oacute;n civil no combatiente, lo cual significar&iacute;an violaciones contra los Derechos Humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario (p. 5)</p> </blockquote>      <p>Seg&uacute;n este mismo informe, en el a&ntilde;o 2008 se presentaron 95 muertes y 175 v&iacute;ctimas, lo que implic&oacute; un descenso en 149 casos con respecto a los que se presentaron en el a&ntilde;o 2007; sin embargo, hubo un incremento con respecto a los 68 casos registrados en el 2006 (CINEP, 2009).</p>      <p>El asesinato a mansalva, el desplazamiento forzado, las amenazas a defensores de los derechos humanos, y en general, las distintas violaciones a los derechos humanos, no tienen ning&uacute;n respeto por los derechos fundamentales. Es as&iacute; como otro eufemismo que maltrata al intelecto es lo que se ha dado con las &quot;chuzadas&quot; que no son otra cosa que la intensi&oacute;n deliberada de parte de algunos funcionarios al servicio del Estado, desde su servicio de seguridad, el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), de espiar la intimidad de las personas que no son adeptos al gobierno: desde personas del com&uacute;n, hasta magistrados de las altas cortes, pasando por periodistas, abogados, defensores de derechos humanos, pol&iacute;ticos de la oposici&oacute;n, ONG, incluyendo misiones diplom&aacute;ticas (Revista <i>Semana, </i>2007, 2008 y 2009).</p>      <p>Colombia, a pesar de ser un pa&iacute;s que se auto consagr&oacute; como un Estado Social de Derecho, es ahora un territorio en el que m&aacute;s se violan los derechos humanos, a tal punto que es el &uacute;nico pa&iacute;s de Latinoam&eacute;rica y uno de los pocos del mundo, al lado de Sud&aacute;n, el Congo y Uganda, en donde se registran las m&aacute;s grandes tragedias humanitarias de la historia reciente, de estar bajo la mirada de la Corte Penal Internacional (Eltiempo.com, 2009).</p>      <p>Bajo un panorama tan sombr&iacute;o en relaci&oacute;n con los derechos humanos en Colombia, la psicolog&iacute;a jur&iacute;dica es una de las &aacute;reas de la psicolog&iacute;a que est&aacute; llamada a dar respuestas, a brindar soluciones y a ser un basti&oacute;n, un faro que ilumine el camino de la paz y la reconciliaci&oacute;n en el pa&iacute;s.</p>      <p>El panorama de violaci&oacute;n a los derechos humanos no es s&oacute;lo de la Rep&uacute;blica de Colombia, tambi&eacute;n se presentan en otras latitudes latinoamericanas. Sin embargo, en tanto que el escritor de estas l&iacute;neas es colombiano, se ha centrado m&aacute;s en la problem&aacute;tica de este pa&iacute;s. Adicionalmente, porque de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, es Colombia uno de los que m&aacute;s reportes tiene de violaci&oacute;n a los derechos humanos. El drama del desplazamiento forzado, el asesinato de defensores de derechos humanos y el conflicto generalizado, son variables propias y &uacute;nicas de este pa&iacute;s suramericano.</p>      <p>El psic&oacute;logo jur&iacute;dico, capacitado como est&aacute;, en t&eacute;rminos del conflicto armado, entre otras &aacute;reas como derechos humanos y derecho internacional humanitario, as&iacute; como en la evaluaci&oacute;n del da&ntilde;o psicol&oacute;gico en v&iacute;ctimas, la atenci&oacute;n a v&iacute;ctimas del conflicto armado y el acompa&ntilde;amiento en procesos de justicia transicional y restaurativa, entre otras tareas, no puede ser un convidado de piedra en las actuales circunstancias; al contrario, est&aacute; llamado a ser un actor de primer orden en las estrategias con miras a la consecuci&oacute;n de la paz.</p>      <p>La paz, uno de los derechos fundamentales consagrados en la Constituci&oacute;n de 1991, no puede ser solo la responsabilidad de pol&iacute;ticos y militares: es una responsabilidad de todo, pero sobre todo, de aquellos privilegiados, que como los psic&oacute;logos jur&iacute;dicos, tienen la fortuna de conocer, no solo del comportamiento humano en s&iacute; mismo, sino del comportamiento humano en y con consecuencias jur&iacute;dicas.</p>  <hr>  <font size="3">           <br>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Pie de P&aacute;gina</b></p></font>      <p><sup><a name="1a"></a><a href="#1">1</a></sup> Para una discusi&oacute;n relacionada con la definici&oacute;n, alcances y objeto de estudio de la psicolog&iacute;a jur&iacute;dica, consultar a Mu&ntilde;oz, (1980); Clemente, (1994); Carpintero, (2008); Garrido, Masip &amp; Herrero, (2008); Tapias, (2009); D&iacute;az, (2009), entre otros.</p>  <hr>  <font size="3">     <br>    <p><b>Referencias</b></p></font>      <!-- ref --><p>Aguilar, M. (2009). <i>Las tres generaciones de los derechos humanos. </i>Procuradur&iacute;a General de la Rep&uacute;blica. Extra&iacute;do el 10 de febrero de 2009 de <a href="http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/derhum/cont/30/pr/pr20.pdf" target="_blank">http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/derhum/cont/30/pr/pr20.pdf</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S1794-9998201000020001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Alexy, R. (2004). <i>Teor&iacute;a del discurso y derechos humanos. </i>Bogot&aacute;: Universidad Externado de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S1794-9998201000020001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Alston, P. (2009). Declaraci&oacute;n del Profesor Philip Alston, Relator Especial de las Naciones Unidas para las Ejecuciones Arbitrarias. <i>Misi&oacute;n a Colombia del 8 al 18 de junio de 2009. </i>Extra&iacute;do el 10 de enero de 2010 de <a href="http://www.nacionesunidas.org.co/index.shtml?apc=i1-----&amp;s=n&amp;x=58590" target="_blank">http://www.nacionesunidas.org.co/index.shtml?apc=i1-----&amp;s=n&amp;x=58590</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S1794-9998201000020001400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ardila, R. (1993). <i>S&iacute;ntesis experimental del comportamiento. </i>Bogot&aacute;: Planeta.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S1794-9998201000020001400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ardila, R. (1989). <i>Los pioneros de la psicolog&iacute;a. </i>Bogot&aacute;: ABC.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S1794-9998201000020001400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Atienza, M. (2006). <i>Derecho y argumentaci&oacute;n. </i>Bogot&aacute;: Universidad Externado de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S1794-9998201000020001400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Beccaria, C. (1995). <i>De los delitos y de las penas. </i>Bogot&aacute;: Universidad Externado de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S1794-9998201000020001400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bobbio, N. (1993). <i>Liberalismo y democracia. Colombia: </i>Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S1794-9998201000020001400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Boring, E. (1978). <i>Historia de la psicolog&iacute;a experimental. </i>M&eacute;xico: Trillas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S1794-9998201000020001400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cardona, J. (2006). Los derechos humanos: una reflexi&oacute;n desde la bio&eacute;tica. En <i>Revista latinoamericana de bio&eacute;tica. </i>Vol. 7, 12. Extra&iacute;do el 10 de marzo de 2009 de: <a href="http://www.umng.edu.co/docs/revbioetik/vol12/cardona.pdf" target="_blank">http://www.umng.edu.co/docs/revbioetik/vol12/cardona.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S1794-9998201000020001400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Carnelutti, F. (1998). <i>Como nace el derecho. </i>Bogot&aacute;: Temis.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S1794-9998201000020001400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Carpintero, H. (2008). Breve historia de la psicolog&iacute;a jur&iacute;dica. En Garrido, Masip y Herrero (comp). <i>Psicolog&iacute;a jur&iacute;dica. </i>Espa&ntilde;a: Pearson. Prentice Hall.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S1794-9998201000020001400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>CINEP. (2009). Falsos Positivos. Balance del segundo semestre de 2008. En <i>Informe especial. </i>Extra&iacute;do el 12 de diciembre de 2009 de: <a href="http://www.alboan.org/docs/articulos/canales/alboan/InformeFalsosPos.pdf" target="_blank">http://www.alboan.org/docs/articulos/canales/alboan/InformeFalsosPos.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S1794-9998201000020001400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Clemente, M. (1995). <i>Fundamentos de psicolog&iacute;a Jur&iacute;dica. </i>Madrid: Pir&aacute;mide.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S1794-9998201000020001400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>CODHES. (2008). Tapando el sol con las manos. En CODHES informa, <i>Bolet&iacute;n informativo para la consultor&iacute;a para los derechos humanos y el desplazamiento, 74. </i>Bogot&aacute;: Extra&iacute;do el 12 de diciembre de 2009 de: <a href="http://www.codhes.org" target="_blank">http://www.codhes.org</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S1794-9998201000020001400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Corte Constitucional. (2002). <i>Sentencia C-802. </i>Bogot&aacute;: Corte Constitucional.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S1794-9998201000020001400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Corte Constitucional. (2004). <i>Sentencia C-993. </i>Bogot&aacute;: Corte Constitucional.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S1794-9998201000020001400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Corte Constitucional. (1992). Sentencia C- 449. Bogot&aacute;: Corte Constitucional.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S1794-9998201000020001400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Corte Constitucional. (1999). Sentencia T-927. Bogot&aacute;: Corte Constitucional.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S1794-9998201000020001400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>D&iacute;az, F. (2009). <i>Psicolog&iacute;a y ley. </i>Bogot&aacute;: <a href="http://www.librosdepsicologia.com" target="_blank">http://www.librosdepsicologia.com</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S1794-9998201000020001400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Eltiempo.com (2009). Corte Penal Internacional ya indaga sobre 'falsos positivos', 'parapol&iacute;tica' y financiaci&oacute;n a Farc. En <a href="http://Eltiempo.com">http://Eltiempo.com</a>. Extra&iacute;do de <a href="http://www.eltiempo.com/colombia/justicia/ARTICULO-WEB-PLANTILLA_NOTA_INTERIOR-6325649.html" target="_blank">http://www.eltiempo.com/colombia/justicia/ARTICULO-WEB-PLANTILLA_NOTA_INTERIOR-6325649.html</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S1794-9998201000020001400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Garc&iacute;a, J. (1999). <i>La filosof&iacute;a del derecho de Habermas y Luhmann. </i>Bogot&aacute;: Universidad Externado de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S1794-9998201000020001400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Garrido, M. (1998). <i>Derecho penal. </i>Tomo II. Chile: Jur&iacute;dica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S1794-9998201000020001400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>G&oacute;mez, F. (2006). <i>Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia. </i>Bogot&aacute;: Leyer.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S1794-9998201000020001400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>G&oacute;mez, J. (2008). <i>Lineamientos constitucionales. Lo que todo colombiano debe saber. </i>Bucaramanga: Universidad Santo Tom&aacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S1794-9998201000020001400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>G&oacute;mez, J. (2004). <i>El delito emocional. </i>3<sup>a</sup> ed. Bogot&aacute;: Ediciones Doctrina y Ley.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S1794-9998201000020001400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>G&oacute;mez, J. (2003). <i>Teor&iacute;a del delito. </i>Bogot&aacute;: Ediciones Doctrina y Ley.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S1794-9998201000020001400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Hern&aacute;ndez, G. (2008). <i>De corte sana a cortesana. </i>Recuperado el 10 de febrero de 2009 de: <a href="http://gerardoahernandezm.blogspot.com" target="_blank">http://gerardoahernandezm.blogspot.com</a>/&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S1794-9998201000020001400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Hern&aacute;ndez, G. (2009a). Fundamentos de derecho para psic&oacute;logos. En Tapias, A. y Guti&eacute;rrez de Pi&ntilde;eres, C. (Comp). <i>Psicolog&iacute;a Jur&iacute;dica. Perspectiva latinoamericana. </i>Libro digital. Asociaci&oacute;n Latinoam&eacute;ricana de Psicolog&iacute;a. Jur&iacute;dica y Forense&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S1794-9998201000020001400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Hern&aacute;ndez, G. (2009b). La conducta criminal. En <i>Avances No. 22, </i>Bogot&aacute;: Universidad Santo Tom&aacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S1794-9998201000020001400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Hern&aacute;ndez, G. (2009c). <i>El perfil del psic&oacute;logo jur&iacute;dico. </i>Conferencia in&eacute;dita. Congreso Internacional de Psicolog&iacute;a. Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S1794-9998201000020001400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Hern&aacute;ndez, G. (2009d). Teor&iacute;a del Estado. Conferencia in&eacute;dita. Diplomado en Atenci&oacute;n a v&iacute;ctimas del conflicto armado en Colombia. Defensor&iacute;a del Pueblo. Universidad Santo Tom&aacute;s. Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S1794-9998201000020001400032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Maquiavelo, N. (1978). <i>El pr&iacute;ncipe. </i>Bogot&aacute;: Ed. Did&aacute;ctica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S1794-9998201000020001400033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Mendoza, P. (1996). <i>Teor&iacute;a y sinopsis de la Constituci&oacute;n de 1991. </i>Bogot&aacute;: Doctrina y Ley.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S1794-9998201000020001400034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Millenson, J. (1979). Principios de an&aacute;lisis conductual. 4<sup>a</sup> reimpresi&oacute;n. M&eacute;xico: Trillas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S1794-9998201000020001400035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Mira &amp; L&oacute;pez, E. (1980). <i>Manual de psicolog&iacute;a jur&iacute;dica. </i>Buenos Aires: Ateneo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S1794-9998201000020001400036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Montesquieu. (1984). <i>Del esp&iacute;ritu de las leyes. </i>Barcelona: Tecnos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S1794-9998201000020001400037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Mu&ntilde;oz, S. (1980). <i>Introducci&oacute;n a la psicolog&iacute;a jur&iacute;dica. </i>M&eacute;xico: Trillas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S1794-9998201000020001400038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>N&uacute;&ntilde;ez, S. (2009). Clasificaci&oacute;n de los derechos humanos. CODHEM. Recuperado el 10 de enero de 2010 de: <a href="http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/derhum/cont/30/pr/pr21.pdf" target="_blank">http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/derhum/cont/30/pr/pr21.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S1794-9998201000020001400039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>OIT. (2008). Conclusiones trabajo en grupos. San Jos&eacute; de Costa Rica, 22 de octubre. Extra&iacute;do el 10 de enero de 2010 de: <a href="http://white.oit.org.pe" target="_blank">http://white.oit.org.pe/.../costarica/tallernac_segsoc_conclusiones_tg2.doc</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S1794-9998201000020001400040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>ONU. (2009). Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos. Naciones Unidas. Extra&iacute;do el 15 de mayo de 2009 de: <a href="http://www.un.org/es/documents/udhr" target="_blank">http://www.un.org/es/documents/udhr</a>/&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S1794-9998201000020001400041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Palancar, M. (1944). La carta de Filadelfia y la teor&iacute;a de una constituci&oacute;n social. En <i>Revista de estudios pol&iacute;ticos. </i>Universidad de la Rioja. Extra&iacute;do el 10 de enero de 2010 de <a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2127266" target="_blank">http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2127266</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S1794-9998201000020001400042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Petit, E. (2002). <i>Tratado elemental de derecho romano. </i>Bogot&aacute;: Esquilo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S1794-9998201000020001400043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>REDEPAZ. (2008). <i>V&iacute;ctimas del conflicto armado en Colombia: Perfil, escenarios, autores y hechos. Sistematizaci&oacute;n y an&aacute;lisis de denuncias realizadas en Antioquia, Bol&iacute;var, C&oacute;rdoba, Magdalena y Valle del Cauca. </i>Extra&iacute;do el 10 de octubre de 2009 de: <a href="http://www.redepaz.org.co" target="_blank">http://www.redepaz.org.co</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000220&pid=S1794-9998201000020001400044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rousseau, J. (1970). <i>El contrato social. </i>Madrid: Aguilar.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000221&pid=S1794-9998201000020001400045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Semana. (2007). Chuzadas hist&oacute;ricas. En <i>Revista </i><a href="http://Semana.com"><i>http://Semana.com</i></a><i>. </i>Extra&iacute;do el 19 de mayo de 2007 de: <a href="http://www.semana.com" target="_blank">http://www.semana.com</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000222&pid=S1794-9998201000020001400046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Semana. (2008). Esc&aacute;ndalo por chuzada de conversaci&oacute;n entre el jefe del Estado y el presidente de la Corte Suprema de Justicia. En <i>Revista </i><a href="http://Semana.com" target="_blank"><i>http;//Semana.com</i></a><i>. </i>Extra&iacute;do el 18 de febrero de 2008 de: <a href="http://www.semana.com" target="_blank">http://www.semana.com</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000223&pid=S1794-9998201000020001400047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Semana. (2009). Pruebas reinas en chuzadas del DAS enciende debate. En <i>Revista Semana. </i>com. Extra&iacute;do el 13 de mayo de 2009 de: <a href="http://www.semana.com" target="_blank">http://www.semana.com</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000224&pid=S1794-9998201000020001400048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sep&uacute;lveda, H. (1989). <i>La teor&iacute;a marxista del derecho y la teor&iacute;a normativista de Hans Kelsen. </i>Bogot&aacute;: Ecoe.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S1794-9998201000020001400049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Tapias, A. (2009). Qu&eacute; es la psicolog&iacute;a jur&iacute;dica. En Tapias, A. &amp; Guti&eacute;rrez de Pi&ntilde;eres, C. (Comp). <i>Psicolog&iacute;a Jur&iacute;dica. Perspectiva latinoamericana. </i>Libro digital. Asociaci&oacute;n Latinoam&eacute;ricana de Psicolog&iacute;a Jur&iacute;dica y Forense.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000226&pid=S1794-9998201000020001400050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T&eacute;llez, Y. (2009). <i>Derechos humanos en las constituciones de Colombia. </i>Extra&iacute;do el 10 de diciembre de 2009 de: <a href="http://www.unilibrebaq.edu.co/pdhulbq/.../publiyaninatellez2c.doc" target="_blank">http://www.unilibrebaq.edu.co/pdhulbq/.../publiyaninatellez2c.doc</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000227&pid=S1794-9998201000020001400051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Valdez, D. (2009). <i>El estado social de derecho. </i>Bibliojur&iacute;dica. Extra&iacute;do el 10 de marzo de 2009 de: <a href="http://www.bibliojuridica.org/libros/2/994/7.pdf">www.bibliojuridica.org/libros/2/994/7.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000228&pid=S1794-9998201000020001400052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Walter, R. (1999). <i>La doctrina del derecho de Hans Kelsen. </i>Bogot&aacute;: Universidad Externado de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000229&pid=S1794-9998201000020001400053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Zinser, O. (1987). <i>Psicolog&iacute;a experimental. </i>McGraw-Hill: Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000230&pid=S1794-9998201000020001400054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><a name="nota_2"></a><a href="#nota2"><sup>**</sup></a> Correspondencia: Gerardo Hern&aacute;ndez, Facultad de Psicolog&iacute;a, Universidad Santo Tom&aacute;s. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:gerardohernandez@usantotomas.edu.co">gerardohernandez@usantotomas.edu.co</a>. Direcci&oacute;n postal: Cra. 9 No. 51 - 11, Bogot&aacute; Colombia.</p>  </font>      ]]></body><back>
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