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<journal-title><![CDATA[Antipoda. Revista de Antropología y Arqueología]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Departamento de Antropología, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[COLONIZACIÓN Y VIH/SIDA: UNA NARRATIVA DE MALESTAR DE LA AMAZONIA COLOMBIANA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This text illustrates the difference between medical anthropology and a medical-anthropological practice by analysing a group of narratives collected during fieldwork among hiv/aids patients in the northeast region of the Amazon. These narratives are read having as background the historical, social and economic local processes.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Antropología médica]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[    <font face="verdana" size="2">      <p align=center><font size="4"><b>COLONIZACI&Oacute;N Y VIH/SIDA: </b></font><font size="4">UNA NARRATIVA DE MALESTAR DE LA AMAZONIA COLOMBIANA</font><sup><a    name="s1" href="#1">1</a></sup></p>     <p><b>Pablo Andr&eacute;s Mart&iacute;nez Silva</b><sup><a    name="s2" href="#2">2</a></sup></p>     <p><sup><a href="#s2" name="2">2</a></sup> Magister en Antropolog&iacute;a Social de la Universidad de los Andes. M&eacute;dico cirujano de la universidad Nacional de Colombia. Empresa Social del Estado, ESE, Hospital Pablo VI de Bosa, Bogot&aacute;.  <a href="mailto:pmartinezsilva@gmail.com">pmartinezsilva@gmail.com</a>.</p>  <hr size="1">      <p><b>RESUMEN: </b></p>     <p>El presente art&iacute;culo plantea la pertinencia de darle a la antropolog&iacute;a m&eacute;dica, al igual que a la pr&aacute;ctica m&eacute;dica en s&iacute;, un nuevo marco de acci&oacute;n a partir de la subjetivaci&oacute;n de las categor&iacute;as te&oacute;ricas utilizadas por ambas. Para ilustrarlo, el autor presenta un ejercicio de an&aacute;lisis utilizando las narrativas que resultan del trabajo de campo sobre el  VIH/SIDA en una frontera de colonizaci&oacute;n del noroeste amaz&oacute;nico. De &eacute;stas parte una interpretaci&oacute;n que utiliza como tel&oacute;n de fondo los procesos hist&oacute;ricos, sociales y econ&oacute;micos que se presentan en lo local, buscando nuevos argumentos para las disputas de los temas de salud-enfermedad en espacios pol&iacute;ticos.</p>     <p><b>PALABRAS CLAVE:</b></p>     <p>Antropolog&iacute;a m&eacute;dica, medicina social, colonizaci&oacute;n, VIH/SIDA.</p>  <hr size="1">       <p><b>ABSTRACT: </b></p>     <p>This text illustrates the difference between medical anthropology and a medical-anthropological practice by analysing a group of narratives collected during fieldwork among hiv/aids patients in the northeast region of the Amazon. These narratives are read having as background the historical, social and economic local processes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>KEY WORDS:</b></p>     <p>Medical Anthropology, Social Medicine, colonization, HIV/AIDS.</p>  <hr size="1">      <p><b>Uno</b></p>      <p>Qu&eacute; hace un m&eacute;dico estudiando antropolog&iacute;a? Tal parece ser la pregunta m&aacute;s frecuente en los c&iacute;rculos familiares y sociales que me rodean. Dicha cuesti&oacute;n se acompa&ntilde;a de otras derivadas, tales como: &iquest;en qu&eacute; trabaja un m&eacute;dico-antrop&oacute;logo?, &iquest;qui&eacute;n lo emplea?, y &iquest;s&iacute; hay futuro para dicho trabajo? No pretendo resolver estas preguntas en el texto, eso lo dejo para conversaciones en dichos espacios. De igual manera no quiero comenzar con una apolog&iacute;a de autores como Arthur Kleinman, Michael Taussig o Paul Farmer -algunos de ellos aparecer&aacute;n m&aacute;s adelante-, los tres m&eacute;dicos y antrop&oacute;logos por caminos diferentes, ya que muchas se han hecho. Sin embargo, me parece necesario, desde la experiencia personal, se&ntilde;alar cu&aacute;l ser&iacute;a uno de los caminos para el trabajo de una pr&aacute;ctica m&eacute;dica-antropol&oacute;gica. Este lo constituye el estudio de la construcci&oacute;n y reconstrucci&oacute;n cl&iacute;nica de la realidad: la salud y la enfermedad como herramientas de an&aacute;lisis de lo cotidiano.</p>     <p>Para ello, me remito a mi propio trayecto de vida. Graduado como m&eacute;dico cirujano en el a&ntilde;o 2002, con unos pocos conocimientos en disciplinas sociales, me encontr&eacute; ante la necesidad/obligatoriedad de refrendar mi t&iacute;tulo con el denominado Servicio Social Obligatorio<sup><a    name="s3" href="#3">3</a></sup>. Opt&eacute; por radicarme en un departamento de la Amazonia colombiana, donde tuve la oportunidad de encontrarme con el sue&ntilde;o del antrop&oacute;logo, el imaginario del &quot;otro&quot; representado en las monograf&iacute;as cl&aacute;sicas: el ind&iacute;gena.</p> <ul>Su color es caf&eacute; olivo, que corresponde al n&uacute;mero 4 de la escala de Broca y parece invariable; esta conclusi&oacute;n se basa en la comparaci&oacute;n de la escala en muchos cientos de individuos examinados en las partes de piel menos expuestas al sol y a la decoraci&oacute;n pigmentada. Los ojos son obscuros, la fisura palpebral angosta, no oblicua, termina en punta en su &aacute;ngulo externo, con el p&aacute;rpado superior tan grueso que en ocasiones sugiere la inflamaci&oacute;n del edema; pero los ojos por ning&uacute;n motivo, se conforman invariablemente con el tipo mong&oacute;lico; de cerca se asemejan a los ojos europeos en muchos aspectos. El pelo es negro, lacio, grueso en el hombre, fino y lustroso en la mujer. Las caras son en forma de escudo de armas y lampi&ntilde;as; los mentones redondeados, recidentes, las narices desde los tipos recto y arqueado hasta los tipos aguile&ntilde;o y chato chino, la regi&oacute;n de los p&oacute;mulos plana, los labios inferiores grandes y propensos a inclinarse ligeramente hacia abajo. Las orejas no son grandes, l&oacute;bulos ausentes o ligeramente desarrollados; cabezas de tipo braquiocef&aacute;lico, aunque he observado casos de variaciones extremas dolicocef&aacute;licas. Los dientes, por lo general, son deficientes &#40;Rice, citado en Goldman, 1969: 15&#41;.    </ul>     <p>Indudablemente, encontr&eacute; parte de esta descripci&oacute;n. Pero tambi&eacute;n encontr&eacute; que estos &quot;nativos&quot; no se encontraban aislados, sino que se incorporaban de formas m&uacute;ltiples a las din&aacute;micas de la regi&oacute;n. Ind&iacute;genas y colonos, &quot;blancos&quot; y &quot;negros&quot;, resultaban constituir poblaciones que ante los fen&oacute;menos de salud-enfermedad presentaban, igualmente, expectativas y necesidades individuales y colectivas para la resoluci&oacute;n de su malestar o la conservaci&oacute;n de su salud, las cuales se circunscrib&iacute;an en un contexto pol&iacute;tico, econ&oacute;mico e hist&oacute;rico, lo que generaba una continuidad entre lo local, lo regional, lo nacional y lo transnacional.</p>     <p>En el caso del Vaup&eacute;s, departamento en el cual me radiqu&eacute; y al que expreso mi gratitud por acogerme, el sector salud ha tomado como referente los grupos ind&iacute;genas, poblaci&oacute;n mayoritaria, olvidando en ocasiones a los otros habitantes. De esta manera surg&iacute;a un enfrentamiento conceptual que part&iacute;a de interpretaciones de t&eacute;rminos como &quot;etnodesarrollo&quot;, &quot;interculturalidad&quot;, &quot;multiculturalidad&quot; y &quot;medicina tradicional&quot; -los cuales se incorporaban al discurso pol&iacute;tico-burocr&aacute;tico-, con las categor&iacute;as propias del Sistema General de Seguridad Social en Salud, SGSSS, donde expresiones como &quot;subsidiado&quot;, &quot;vinculado&quot;, &quot;Plan de Atenci&oacute;n B&aacute;sica&quot; y &quot;Plan Obligatorio de Salud&quot;, constituyen preocupaciones centrales.</p>     <p>Este plano de conflicto, que ocupa los debates posteriores a la Ley 100 de 1993 en el campo de la salud p&uacute;blica, ha llevado a pormenorizar otro tipo de condiciones que afectan la recuperaci&oacute;n o el mantenimiento de la salud, tenga ella el significado que tenga. Esas condiciones o determinantes constituyen realidades de salud-enfermedad en la poblaci&oacute;n, y deben ocupar las agendas de investigaci&oacute;n. En este punto, donde la realidad se intersecta con la cl&iacute;nica -no la instituci&oacute;n sino el modelo de pensamiento-, la uni&oacute;n de modelos de salud-enfermedad con procesos hist&oacute;ricos, econ&oacute;micos, sociales y pol&iacute;ticos desarrollados en lo local, lo regional, lo nacional y lo transnacional, constituye un espacio para la pr&aacute;ctica de una medicina antropol&oacute;gica.</p>     <p>&iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a el objetivo de este tipo de pr&aacute;ctica? Indudablemente, permitir la reconstrucci&oacute;n no s&oacute;lo de la atenci&oacute;n, la recuperaci&oacute;n y rehabilitaci&oacute;n, sino de la realidad en s&iacute; misma. Es decir, darle a la realidad cl&iacute;nica una mirada abarcante en la cual se planteen alternativas para lo social y lo colectivo, una praxis transformadora. M&aacute;s que conclusiones y conceptos, se espera de esta pr&aacute;ctica un proyecto pol&iacute;tico del cual broten otras categor&iacute;as, planteando nuevos campos de acci&oacute;n, mundos de otro modo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Obviamente esta propuesta se decruza con corrientes de pensamiento tanto de la medicina, como es el caso de la medicina social, al igual que antropol&oacute;gica, y la denominada antropolog&iacute;a m&eacute;dica cr&iacute;tica. De la primera se retoman ciertas categor&iacute;as, basadas en su orientaci&oacute;n sociol&oacute;gica y marxista, como son producci&oacute;n, reproducci&oacute;n social, poder y determinantes &#40;Waitzkin, <i>et &aacute;l., </i> 2001&#41;; pero debemos dinamizar dichas categor&iacute;as a trav&eacute;s de las narrativas,  respuesta de la segunda, que deben acompa&ntilde;arse de la transformaci&oacute;n. De alguna  manera, la praxis referida toma la narrativa como instrumento de subjetivaci&oacute;n de las categor&iacute;as para plantear nuevas alternativas, no de an&aacute;lisis sino de acci&oacute;n, que superen las ya desgastadas.</p>     <p>Partiendo de dicho proyecto, presento este texto donde precisamente se busca esa mirada de la construcci&oacute;n cl&iacute;nica de la realidad. Para ello utilizar&eacute; la narrativa de un malestar muy estudiado, el  VIH/SIDA en la Amazonia colombiana, como eje de an&aacute;lisis. Pero antes de abordar esta narrativa, con miras a clarificar algunos &iacute;tems que posteriormente surgir&aacute;n, debo enfrentar a los lectores con algunas construcciones cl&iacute;nicas de la realidad como son los modos de organizaci&oacute;n de los servicios de salud en Colombia.</p>     <p><b>Dos</b></p>     <p>El Sistema General de Seguridad Social en Salud, SGSSS, aquel que se impuso a  partir de la implementaci&oacute;n de la Ley 100 de 1993, es el resultado, m&aacute;s que de  un ejercicio tecnocr&aacute;tico, de un proceso sociopol&iacute;tico nacional que refleja el  contexto internacional, enmarcado en el desarrollo de un modelo cepalino para la  planificaci&oacute;n de las econom&iacute;as amparadas en el triunfo de las teor&iacute;as  neocl&aacute;sicas de los bienes en instancias como el Banco Mundial (Hern&aacute;ndez, 2000&#41;<sup><a    name="s4" href="#4">4</a></sup>. De aqu&iacute; que el SGSSS parta de una separaci&oacute;n de lo individual y lo colectivo -lo privado y lo p&uacute;blico- en los planes de beneficio a los cuales tienen derecho los ciudadanos.</p>     <p>El SGSSS est&aacute; estructurado sobre el aseguramiento, v&iacute;nculo entre una Entidad Administradora de Planes de Beneficio, EAPB, y un &quot;usuario&quot;, objeto del servicio p&uacute;blico esencial de salud. Este v&iacute;nculo puede establecerse de tres formas, que constituyen los respectivos reg&iacute;menes: 1. <i>Contributivo, </i>constituido por la fuerza laboral, sea esta privada, p&uacute;blica o independiente, que aporta porcentajes acordes con el monto salarial apuntando a ser objeto contractual y asegurar los servicios. 2. <i>Subsidiado, </i>constituido por las poblaciones beneficiarias focalizadas por el sisben<sup><a    name="s5" href="#5">5</a></sup>, que son aseguradas con aportes provenientes de los aportes de solidaridad, algunas rentas cedidas y recursos del Sistema General de Participaciones, entre otros; y lo constituye poblaci&oacute;n sin capacidad de pago. 3. No asegurados, conocidos como <i>vinculados, </i>quienes se encuentran fuera de los reg&iacute;menes anteriores, por lo cual su provisi&oacute;n de servicios no se encuentra normatizada.</p>     <p>Los recursos financieros de estos reg&iacute;menes son administrados por Entidades Promotoras de Salud, EPS, en el caso del contributivo; Administradoras del R&eacute;gimen Subsidiado, ARS, para el caso de los segundos; y Entidades Territoriales Descentralizadas para el caso de los terceros. Estas realizan la contrataci&oacute;n, amparada bajo el modelo de flexibilizaci&oacute;n laboral, seg&uacute;n las condiciones presentes en el territorio, siguiendo la legislaci&oacute;n vigente con la red p&uacute;blica o privada de Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud, IPS, entidades encargadas de ejecutar los Planes de Beneficio.</p>     <p>Los Planes de Beneficio constituyen los paquetes a los que se tiene derecho por ser asegurado. Estos est&aacute;n constituidos por uno de car&aacute;cter colectivo, el Plan de Atenci&oacute;n B&aacute;sica,  PAB, heredero de la antigua salud p&uacute;blica, a cargo de las entidades territoriales; y cuatro de car&aacute;cter individual: el Plan Obligatorio de Salud Contributivo, el Plan Obligatorio de Salud Subsidiado -que obedece aproximadamente al 60-70 por ciento de beneficios del contributivo-, la Atenci&oacute;n Inicial de Urgencias, y la Atenci&oacute;n en Riesgos Catastr&oacute;ficos y Accidentes de Tr&aacute;nsito. La poblaci&oacute;n no asegurada est&aacute; excluida del Plan Obligatorio de Salud; de esta forma, su atenci&oacute;n se circunscribe al uso racional de los recursos por parte de las entidades territoriales descentralizadas.</p>     <p>Este modelo de organizaci&oacute;n de servicios, denominado &quot;pluralismo estructurado&quot; &#40;Frenk y Londo&ntilde;o, 1997&#41;, separa los componentes de financiamiento -el recurso para garantizar el aseguramiento- y la prestaci&oacute;n -la ejecuci&oacute;n de las acciones en el &aacute;mbito individual-, que son articulados por la Entidad Administradora de Planes de Beneficio, EAPB, que parte del principio de eficiencia<sup><a    name="s6" href="#6">6</a></sup>. Al Estado corresponde la funci&oacute;n de modular estos elementos, y en ese sentido desarrolla instituciones -Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud, Superintendencia Nacional de Salud, Viceministerio T&eacute;cnico de Protecci&oacute;n Social- y normativas -Sistema Obligatorio de Garant&iacute;a de la Calidad de la Atenci&oacute;n en Salud-; con unas y otras se propone regular el &quot;objeto de consumo&quot; al que tienen derecho sus &quot;consumidores&quot;, &quot;usuarios&quot;, &quot;ciudadanos&quot;.</p>     <p>Ante esta estructura del sistema, que obedece funcionalmente a la denominada &quot;atenci&oacute;n gestionada&quot;<sup><a    name="s7" href="#7">7</a></sup>, la salud adquiere la propiedad de ser un objeto de consumo, concepto que ha venido incorpor&aacute;ndose al modelo cl&iacute;nico de pensamiento, llevando a la <i>objetivaci&oacute;n </i>de la relaci&oacute;n contractual m&eacute;dico-paciente, y dejando fuera el &quot;algo m&aacute;s&quot; que constituye la experiencia cotidiana de la salud y la enfermedad. Encontramos por esta v&iacute;a una separaci&oacute;n en la supuesta <i>producci&oacute;n de la salud, </i>al igual que del <i>mercado de consumo </i>en lo individual y colectivo -pab/pos-, en el aseguramiento y los derechos adquiridos -pos/pos subsidiado/vinculados-, en un marco economicista que construye una nueva gnoseolog&iacute;a m&eacute;dica: el alto y el bajo costo<sup><a    name="s8" href="#8">8</a></sup> -la determinaci&oacute;n de costos de atenci&oacute;n de ciertas enfermedades-<sup><a    name="s9" href="#9">9</a></sup>, para mantener el equilibrio del mercado.</p>     <p>Una de estas enfermedades que constituye un reto para estos modelos conceptuales lo constituye el  VIH/SIDA.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Tres</b></p>     <p>Fue en Mit&uacute;, por intermedio de un m&eacute;dico, donde supe por primera vez del &quot;caso&quot;<sup><a    name="s10" href="#10">10</a></sup>. Me encontraba finalizando la segunda temporada de trabajo de campo con miras a completar la informaci&oacute;n del trabajo de grado de la maestr&iacute;a en antropolog&iacute;a social por una parte; pero por otra, me desempe&ntilde;aba en la Secretar&iacute;a de Salud. Este trabajo, centrado en la modulaci&oacute;n, inspecci&oacute;n, vigilancia y control de los servicios de salud, constituy&oacute; el espacio en que tuve el conocimiento del &quot;caso&quot;: por una parte, desde lo m&eacute;dico, y por otra, desde lo administrativo, ya que era un &quot;asunto directamente relacionado&quot; con el &aacute;rea.</p>     <p>Mit&uacute;, la capital del departamento de Vaup&eacute;s, se observa desde el aire como un claro en medio de la espesa vegetaci&oacute;n de la selva, dividida por una pista de aterrizaje. Alrededor de ella, y cruzada por calles en su mayor&iacute;a sin pavimentar, se encuentran dispersas las casas de los barrios donde habitan en su mayor&iacute;a ind&iacute;genas, con una minor&iacute;a de &quot;blancos&quot; llegados all&iacute; como resultado de los procesos de colonizaci&oacute;n en la Amazonia. Su origen data de los albores del siglo  XX, cuando en este claro exist&iacute;a un peque&ntilde;o caser&iacute;o ind&iacute;gena al que arribaron misioneros y colonos atra&iacute;dos por la bonanza cauchera. Con la preocupaci&oacute;n por hacer presencia estatal en territorio fronterizo, en 1936 este poblado fue elevado a la categor&iacute;a de capital de la comisar&iacute;a de Vaup&eacute;s, reemplazando a Calamar y Miraflores que ya hab&iacute;an vivido un primer auge. Tres a&ntilde;os despu&eacute;s arrib&oacute; a Mit&uacute; la primera comisi&oacute;n sanitaria que construir&iacute;a el hospital -reafirmando la incorporaci&oacute;n del poblado a la naci&oacute;n-, funci&oacute;n que ven&iacute;an ejecutando las misiones religiosas instaladas desde finales del siglo  XIX en la regi&oacute;n<sup><a    name="s11" href="#11">11</a></sup>.</p>     <p>Parte de las viviendas fiscales en las que habitaban los profesionales que laboraban en el departamento, incluye una edificaci&oacute;n en madera conocida como &quot;El establo&quot;, que funcion&oacute; en ese per&iacute;odo como &aacute;rea de hospitalizaci&oacute;n. Posteriormente, fue trasladada a las actuales instalaciones, que se encuentran en remodelaci&oacute;n y modernizaci&oacute;n como parte de un programa adelantado por el Ministerio de Protecci&oacute;n Social.</p>     <p>El hospital es una construcci&oacute;n de un piso, separado en tres bloques: urgencias, hospitalizaci&oacute;n, consulta externa y secci&oacute;n administrativa. Estos bloques presentan patrones arquitect&oacute;nicos que obedecen a diferentes momentos hist&oacute;ricos, una construcci&oacute;n sincr&eacute;tica, hecho que impide verlo como una unidad. Sin embargo, suple buena parte de las necesidades del territorio.</p>     <p>En el bloque de hospitalizaci&oacute;n tuve el contacto con John<sup><a    name="s12" href="#12">12</a></sup>. Varias cosas llamaron mi atenci&oacute;n al hablar con &eacute;l. La primera, un letrero al costado izquierdo de la puerta en letras rojas que dec&iacute;a &quot;Aislamiento&quot;. A un lado se observaba el soporte donde colgaban batas, tapabocas, gorros y polainas, que -seg&uacute;n advert&iacute;a un auxiliar de enfermer&iacute;a- eran para la persona que entrara a dicha habitaci&oacute;n. Por &uacute;ltimo, unas canecas para basura, muy cerca de la puerta, diferenciadas por los colores de las bolsas pl&aacute;sticas que las recubr&iacute;an, una roja y otra verde, daban la bienvenida al cuarto.</p>     <p>Decid&iacute; pasar sin ninguna de las vestimentas. Al entrar no se observaba nada extra&ntilde;o. El ambiente era pesado como en cualquier instituci&oacute;n hospitalaria. Sobre la cama, un poco inclinado y envuelto en una cobija tiritando de fr&iacute;o, pude observar c&oacute;mo resaltaban los dientes blanquecinos sobre la tez oscura del rostro de John. &Eacute;l era el &quot;caso&quot;.</p>     <p><b>Cuatro</b></p>     <p>Previamente hab&iacute;a recibido la informaci&oacute;n del m&eacute;dico rural encargado del caso, quien lo describi&oacute; de la siguiente manera:</p> <ul>Joven afrodescendiente de &#40;...&#41; a&ntilde;os de edad, consulta al Centro de Salud de Carur&uacute;, por presentar un cuadro cl&iacute;nico que inicia con malestar general, astenia, adinamia, fiebre no cuantificada, p&eacute;rdida progresiva de peso, aumento de deposiciones intestinales, de varios meses de evoluci&oacute;n. Hab&iacute;a consultado previamente por un dolor abdominal que se hab&iacute;a diagnosticado como hernia umbilical, la cual fue intervenida quir&uacute;rgicamente, y durante este cuadro se le hab&iacute;a practicado una serie de ex&aacute;menes de laboratorio, uno de ellos una prueba de detecci&oacute;n r&aacute;pida para el Virus de Inmunodeficiencia Humana, VIH, con resultado positivo. Posterior a dicha intervenci&oacute;n, la cual se realiz&oacute; en el municipio de Mit&uacute;, fue devuelto al lugar de origen, donde no fue posible iniciar la terapia antiretroviral, debido a inconvenientes administrativos. Al momento en franco deterioro, taquic&aacute;rdico, taquipneico, febril, en franco cuadro de s&iacute;ndrome inflamatorio de respuesta sist&eacute;mica, s&eacute;ptico, sin foco infeccioso definido.    </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>-&iquest;Qu&eacute; son inconvenientes administrativos? -Pregunto al m&eacute;dico. -Es un paciente <i>vinculado, </i>no tiene ning&uacute;n carn&eacute; de afiliaci&oacute;n, y s&oacute;lo recientemente se <i>sisbeniz&oacute;. </i>-Responde el profesional. -&iquest;Sabemos por qu&eacute; no estaba <i>asegurado?</i></p>     <p>-No viv&iacute;a en Carur&uacute;, sino m&aacute;s arriba, por un ca&ntilde;o, en la frontera con el Guaviare.</p>     <p>-&iquest;Por qu&eacute; no iniciaron la terapia antiretroviral?</p>     <p>-Por eso. Se fue. No quiso. -Dice el m&eacute;dico.</p>     <p>A esta &uacute;ltima respuesta, a su car&aacute;cter ambiguo, es que debo el recuerdo de alguna de las lecturas cr&iacute;ticas que sobre el  VIH/SIDA se realizan en la actualidad:</p> <ul>La distribuci&oacute;n del VIH/SIDA en el mundo no corresponde al azar sino que destaca los grupos de poblaci&oacute;n m&aacute;s afectados por las estructuras sociales de desigualdad. Por eso no es sorprendente ni circunstancial que Hait&iacute;, el pa&iacute;s m&aacute;s pobre de Am&eacute;rica, y uno de los m&aacute;s pobres del mundo, sea el pa&iacute;s americano m&aacute;s afectado por la pandemia. Pero las corrientes del pensamiento establecido, que suelen estar implicadas en la reproducci&oacute;n de los sistemas de clase, raza y opresi&oacute;n de g&eacute;nero, insisten sobre la idea de que las personas afectadas pueden decidir sobre su destino a pesar de tener recursos limitados. Sin embargo, sabemos que el margen de maniobra individual para desarrollar estrategias es estrecho para las personas que sufren distintas formas de violencia estructural. Tratar de aumentar la autonom&iacute;a individual s&oacute;lo puede contribuir al cambio social, si reconocemos que los recursos est&aacute;n constre&ntilde;idos por el peso pesado de la historia y de la injusticia social &#40;Castro y Farmer, 2003: 43&#41;.    </ul>     <p>A este p&aacute;rrafo debo el &quot;estar ah&iacute;&quot;, frente a John, observ&aacute;ndolo envuelto en su cobija, mostrando su dentadura perfecta, que resaltaba sobre su piel oscura.</p>     <p><b>Cinco</b></p>     <p align="right"><i>John had AIDS. First, he began talking to himself. The psychiatrist said: If you&#39;re going to talk to yourself Do it in the form of poetry. </i>Allen Ginsberg,<i>John.</i></p>     <p>Al darnos el saludo, un &quot;buenos d&iacute;as&quot; acompa&ntilde;ado de un apret&oacute;n de mano que sali&oacute; de manera c&oacute;mica del envoltorio de cobijas, pude sentir su palma &aacute;spera, evidencia de trabajo en el monte, tal vez desyerbando, lo cual por su procedencia hac&iacute;a pensar en el trabajo como raspach&iacute;n. Junto a la aspereza, sent&iacute; su temperatura elevada, m&aacute;s de lo esperado para la selva h&uacute;meda ecuatorial. Tom&eacute; asiento muy cerca de la cabecera de la cama y dialogamos sobre su vida.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los primeros a&ntilde;os</p>     <p>John hab&iacute;a nacido en Istmina, Choc&oacute;, el departamento m&aacute;s pobre del pa&iacute;s. De una familia numerosa, result&oacute; una infancia con enormes necesidades, por lo cual se incorpor&oacute; al sector productivo informal desde temprano. Istmina, una poblaci&oacute;n en la regi&oacute;n selv&aacute;tica del Pac&iacute;fico, cuya principal v&iacute;a de comunicaci&oacute;n es fluvial, ha sido escenario en la &uacute;ltima d&eacute;cada de enfrentamientos entre grupos armados que disputan territorio relacionado con los cultivos il&iacute;citos.</p>        <p align=center><a name=t1><img src="img/revistas/antpo/n3/n3a09t1.jpg"></a></p>        <p>Tras El Dorado</p> <ul>En la Amazonia, la conquista de El Dorado, la extracci&oacute;n de especies nativas, plumas, resinas, drogas de sertao, maderas, la quina, gomas como el pendare, el chicle, balata, caucho, fibras como el chiqui-chiqui, petr&oacute;leo, pieles de animales, pesca, coca, y nuevamente el oro, ha sido producto de bonanzas c&iacute;clicas que, como puntas de lanza, vinculan la historia de la Amazonia al pa&iacute;s &#40;Correa, 2000: 13&#41;.    </ul>     <p>Incorpor&aacute;ndose a estas bonanzas c&iacute;clicas, John y sus hermanos llegaron a Miraflores, famosa frontera de la colonizaci&oacute;n y resultado de la &quot;colonizaci&oacute;n armada&quot; &#40;Molano, 1987&#41;, que se hab&iacute;a convertido en una inmensa urbe comercial a orillas del r&iacute;o Vaup&eacute;s. All&iacute;, como ya conoc&iacute;an el funcionamiento del &quot;negocio&quot;, se incorporaron a trabajar en algunos rastrojos vecinos, recogiendo hojas de coca que se convert&iacute;an por la &quot;magia de los qu&iacute;micos&quot; en ese polvo blanquecino que metaforiza a Colombia: la coca&iacute;na<sup><a    name="s14" href="#14">14</a></sup>.</p>     <p>El sistema de trabajo, semejante al &quot;endeude&quot; y el &quot;enganche&quot; de las bonanzas caucheras -un mercado econ&oacute;mico ficticio montado en el terror-, reconoc&iacute;a el trabajo de recolecci&oacute;n de las hojas de coca, pero el pago se encontraba comprometido antes de llegar a las manos del trabajador. El equilibrio de este mercado estaba determinado por las farc, que vigilaban la producci&oacute;n y el comercio. Lo poco que llegaba a manos del trabajador, resultar&iacute;a en los bares y prost&iacute;bulos, generalmente de los mismos due&ntilde;os de los &quot;rastrojos&quot;, conformando as&iacute; un mercado cerrado donde pocos eran los beneficiados. Cada vez que hab&iacute;a dinero John recorr&iacute;a las orillas del r&iacute;o despilfarrando en alcohol y mujeres, donde abundaban tabernas, <i>grilles </i>y prost&iacute;bulos, pues realmente &quot;no hab&iacute;a m&aacute;s que hacer&quot;, como reconoc&iacute;a.</p>     <p>Vuelve el orden, &iquest;o el desorden?</p>     <p>Con la llegada de &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez a la Presidencia se produce una remilitarizaci&oacute;n del Estado denominada Seguridad Democr&aacute;tica. Esta toma como objetivo recuperar los puntos importantes de la geograf&iacute;a coquera que se encuentran en poder de las farc. Miraflores en el Guaviare y Carur&uacute; en el Vaup&eacute;s se encuentran en la mira. En el a&ntilde;o 2004 se produce la toma al primero. Pocos meses despu&eacute;s cae el segundo.</p>      <p align=center><a name=t2><img src="img/revistas/antpo/n3/n3a09t2.jpg"></a></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una vez el Ej&eacute;rcito entra a Miraflores, se produce el desplazamiento masivo de aventureros, drogadictos, prostitutas y comerciantes. Esta llegada del orden fue causa de la separaci&oacute;n de John y sus hermanos; es decir, su desorden, pues cada uno tom&oacute; sus pocas pertenencias y continu&oacute; su camino hacia El Dorado. &Eacute;l inici&oacute; su descenso como Arturo Cova, el personaje de <i>La vor&aacute;gine, </i>donde &quot;gan&oacute; la Violencia&quot; de la mano de la Seguridad Democr&aacute;tica: una amenaza a sus sue&ntilde;os de &quot;vivir bien&quot;, de tener calidad de vida.</p>     <p>Esta itinerancia lo llev&oacute; a Lagos, El Dorado, Puerto Nuevo, Arara, y finalmente, al Ca&ntilde;o..., lugar en el que durante los &uacute;ltimos meses se desempe&ntilde;&oacute; como administrador de una taberna-billar levantada entre los rastrojos, en la mitad de la nada, y en donde el sonido de las plantas el&eacute;ctricas se confund&iacute;a con los chillidos de la m&uacute;sica norte&ntilde;a. All&iacute;, los raspachines gastaban cantidades estramb&oacute;ticas de dinero adquiriendo botellas de aguardiente o whisky, o para estar con las mujeres, algunas ind&iacute;genas, en las habitaciones quejumbrosas de madera, techos de zinc y peque&ntilde;as ventanas acomodadas para estos fines.</p>     <p>Su trabajo consist&iacute;a en velar por el cumplimiento de un m&iacute;nimo orden en esas instalaciones, evitando los muertos y pasando los dineros necesarios a los actores armados de la zona, las denominadas &quot;vacunas&quot;. Fue en este puesto donde comenz&oacute; ese &quot;bochorno&quot; que no lo dejaba trabajar. Observ&oacute; c&oacute;mo su cuerpo se &quot;consum&iacute;a&quot;, por lo cual su preocupaci&oacute;n aument&oacute;; ya era &quot;la mitad de lo que era&quot;.</p>     <p>Itinerarios terap&eacute;uticos, b&uacute;squeda de ayuda y Seguridad Democr&aacute;tica</p>     <p>Al sentirse mal lo primero que hizo fue automedicarse. Comenz&oacute; con acetaminof&eacute;n para la fiebre, seguido de un tratamiento para malaria; luego se practic&oacute; una &quot;purga&quot; para botar las lombrices &quot;que tanto le dol&iacute;an en la barriga&quot;. Al no sentir mejor&iacute;a, algunos conocidos le recomendaron m&uacute;ltiples recetas caseras basadas en &quot;aguas medicinales&quot; con hojas de la selva. Otros le recomendaron ir a donde un curandero cercano, alguien que hab&iacute;a aprendido de los ind&iacute;genas &quot;recetas para curar&quot;, pero nunca lo encontr&oacute; en el sitio que le hab&iacute;an indicado.</p>     <p>Sinti&eacute;ndose inc&oacute;modo, descendi&oacute; por el ca&ntilde;o hasta encontrar la Unidad B&aacute;sica de Promoci&oacute;n, una peque&ntilde;a construcci&oacute;n donde personal param&eacute;dico ejerce algunas de las funciones de Atenci&oacute;n Primaria en Salud, entre ellas, dar medicamentos. All&iacute;, una auxiliar de enfermer&iacute;a lo examin&oacute;, y ante la imposibilidad de poder ofrecerle una atenci&oacute;n adecuada, ya que &quot;ella no ten&iacute;a nada de droga&quot;, le dijo que lo mejor era &quot;hacerse ver por el m&eacute;dico&quot; que se pod&iacute;a encontrar en el poblado de Carur&uacute;, a unas horas por el r&iacute;o Vaup&eacute;s abajo.</p>     <p>Con la intenci&oacute;n de evitar problemas con las autoridades, debido a su procedencia y trabajo, decidi&oacute; no bajar por el momento, no quer&iacute;a que lo retuvieran o le &quot;preguntaran cosas&quot; que le causaran conflictos al volver a su lugar de trabajo. Sin embargo, el malestar progres&oacute; hasta que se hizo imposible esa sensaci&oacute;n sin causa clara, y &quot;ya no aguant&eacute; m&aacute;s&quot;. Previendo los problemas que se presentar&iacute;an, tom&oacute; la decisi&oacute;n de ir hasta Carur&uacute;.</p>     <p>La Seguridad Democr&aacute;tica se basa en un &quot;ritual de sospecha&quot; que establece una dualidad en la poblaci&oacute;n: o se es informante o se es el denunciado. En el Vaup&eacute;s esta sospecha se potencia como resultado de su historia -cifrada por los ciclos extractivos-, de tal manera que los &quot;rituales&quot; sobre la poblaci&oacute;n significan jornadas para exigir identificaci&oacute;n de manera permanente en puertos, aeropuertos, bares y discotecas de los n&uacute;cleos urbanos donde se concentra la autoridad del Estado. Al llegar a Carur&uacute; lo retuvo la Polic&iacute;a Nacional un par de horas para indagar sobre su procedencia, y posteriormente fue interrogado sobre la &quot;gente&quot;, es decir, los grupos armados ilegales. S&oacute;lo despu&eacute;s de responder a la Polic&iacute;a pudo ir a su consulta en el Centro de Salud, acompa&ntilde;ado por dos agentes. Una vez John logra hacerse examinar del m&eacute;dico, pasa a convertirse en el &quot;caso&quot; al que anteriormente se refer&iacute;a el m&eacute;dico.</p>     <p><b>Seis</b></p>     <p>&iquest;Cu&aacute;les son aquellas caracter&iacute;sticas del entorno que hacen susceptible a John de enfermar? El concepto de &quot;violencia estructural&quot;, anteriormente citado, nos permite comprender mejor dichos &quot;factores de riesgo&quot;.</p> <ul>Se denominan factores de riesgo para la enfermedad por el VIH/SIDA a aquellas caracter&iacute;sticas del individuo o su entorno que hacen que este sea m&aacute;s susceptible a la enfermedad. Los principales factores de riesgo son los asociados con el comportamiento, los perinatales y los biol&oacute;gicos &#40;Ministerio de Salud, 2000&#41;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Violencia estructural hace referencia a la violencia ejercida sistem&aacute;ticamente -es decir, indirectamente- por cada uno de los que pertenecemos a cierto orden social: de aqu&iacute;, el malestar que dichas ideas provocan en la moral econ&oacute;mica, la cual se adula permanentemente, o culpa a ciertos actores individuales. En resumen, el t&eacute;rmino &#39;violencia estructural&#39; tiene la intenci&oacute;n de informar el estudio de la maquinaria social de opresi&oacute;n. Opresi&oacute;n es el resultado de muchas condiciones, muchas de las cuales son concientes<sup><a    name="s15" href="#15">15</a></sup>.    </ul>     <p>La historia de vida de John es el recorrido que resulta de una cotidianidad sistem&aacute;tica de la mencionada violencia estructural, que adquiere diversos nombres seg&uacute;n el momento. Choc&oacute;, un departamento de inmensos recursos naturales, habitado por poblaci&oacute;n de origen afro, ha sido condenado al olvido durante buena parte de la historia nacional -que se preocup&oacute; m&aacute;s de los Andes-, llev&aacute;ndolo a un sostenido detrimento que s&oacute;lo recientemente, y gracias a la geopol&iacute;tica del narcotr&aacute;fico y el inter&eacute;s creciente por los recursos naturales de discursos como el &quot;desarrollo sostenible&quot;, ha comenzado a ocupar lugar en los marcos de la pol&iacute;tica nacional.</p>     <p>Pero no es s&oacute;lo ese olvido, ese &quot;borrar hist&oacute;ricamente&quot; a la regi&oacute;n, el &uacute;nico ejercicio de dicha violencia estructural. El mismo mercado del narcotr&aacute;fico constituye otra expresi&oacute;n de la misma. John se encuentra limitado por un ejercicio transnacional que se expresa en lo local con m&uacute;ltiples caras: los patronazgos que produce la droga, la respuesta de un Estado que impone un orden basado en un ejercicio coercitivo que constri&ntilde;e a la poblaci&oacute;n, y que conduce a dudar cuando se trata de recurrir o no al servicio de atenci&oacute;n en salud, siendo este &uacute;ltimo, por &quot;inconvenientes administrativos&quot;, la &uacute;ltima expresi&oacute;n de dicho ejercicio sistem&aacute;tico del poder.</p>     <p>Su historia recuerda la frase de Walter Benjamin que Taussig &#40;1995&#41; toma como centro de su obra: &quot;La tradici&oacute;n de los oprimidos nos ense&ntilde;a que el Estado de emergencia en el que vivimos no es la excepci&oacute;n sino la regla&quot;; porque la vida de John no es sino otra narraci&oacute;n determinada por una violencia estructural que resulta en la existencia de un Estado de emergencia, donde itinerarios y desplazamientos se realizan tras la b&uacute;squeda de un Estado diferente, en busca de un orden propio que nunca se encuentra.</p>     <p>La salida de Istmina, el comienzo de la peregrinaci&oacute;n de John, es causada por un desorden p&uacute;blico y socioecon&oacute;mico donde la pobreza y marginalizaci&oacute;n limitan su agencia desde ni&ntilde;o. No es una decisi&oacute;n personal la que lo lleva a tomar decisiones; es el contexto, los determinantes sociales, los que lo conducen a la informalidad, coloc&aacute;ndolo ante el oro blanco y su mercado, garantiz&aacute;ndose su incorporaci&oacute;n a ese otro desorden, el orden armado, el orden del terror. Es este &uacute;ltimo escenario, el de sus comportamientos, al cual se ha de sumar el retorno a un supuesto estado de orden, basado en la sospecha, como producto de la intervenci&oacute;n del Estado en este territorio, el que desencadena su descenso.</p>     <p>Para John, la sospecha constituye la causa principal para demorarse en tomar la decisi&oacute;n de buscar ayuda. Es &eacute;sta a la que &eacute;l teme cuando indaga sobre su salud en el poblado de Carur&uacute;. Pero luego se produce su transformaci&oacute;n en el &quot;caso&quot; del m&eacute;dico, donde es sometido a un ejercicio de violencia estructural mucho m&aacute;s elaborado, el mercado de la salud en condiciones desfavorables, donde surgen nuevos estados de emergencia que pretenden hablar de su malestar, como &quot;inconvenientes administrativos&quot;, &quot;vinculado&quot; o se &quot;sisbeniz&oacute;&quot;. Esta ruta finaliza con su individualizaci&oacute;n, su resecci&oacute;n de estos estados de emergencia para culpabilizarlo por el no consumo de antiretrovirales mediante la disculpa: &quot;se fue, no quiso&quot;.</p>     <p>Lo anterior reafirma los conceptos sobre el VIH/SIDA existentes en la normatividad vigente, donde los factores de riesgo<sup><a    name="s16" href="#16">16</a></sup> preponderantes son los de &quot;comportamiento, perinatales y biol&oacute;gicos&quot;, todos individualizados, volviendo la culpa del malestar/enfermedad al sujeto, en este caso a John. Y esta individualizaci&oacute;n-culpabilizaci&oacute;n, esa agencia que se encuentra constre&ntilde;ida por la violencia estructural, desaparece en el modelo cl&iacute;nico de pensamiento. &Eacute;sta da paso al discurso administrativo para argumentar la preponderancia de los factores de riesgo y no la p&eacute;rdida de agencia. Estamos ante una construcci&oacute;n cl&iacute;nica de la realidad convertida en mercanc&iacute;a &#40;Taussig, 1995: 143&#41;, que nos coloca en el mercado del Sistema General de Seguridad Social en Salud.</p>     <p><b>Siete</b></p>     <p>Cada pa&iacute;s ha desarrollado una manera diferente de afrontar el problema del  VIH/SIDA, acorde con los procesos sociopol&iacute;ticos que llevaron a transformar sus servicios de salud &#40;Abad&iacute;a-Barrero, 2005&#41;. En el caso colombiano, este se ha afrontado con las desarticulaciones propias del SGSSS, de manera parcial, desde los Planes de Beneficio.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Desde el PAB, es decir desde el Estado descentralizado en entidades territoriales, se tiene la meta de &quot;. mantener la tasa de prevalencia general de la infecci&oacute;n por  VIH por debajo del 0.5 por ciento, y reducir en un 20 por ciento la infecci&oacute;n perinatal&quot;, mediante la ejecuci&oacute;n de actividades en las que mediante la informaci&oacute;n, educaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n orientadas a la identificaci&oacute;n de factores de riesgo y factores protectores ocupen el eje central &#40;Ministerio de la Protecci&oacute;n Social, 2004&#41;. Una serie de acciones educativas de bajo costo se creen capaces de generar el impacto deseado, desconociendo los fen&oacute;menos sociales -como es el caso de John- que rodean al  VIH/SIDA. Es la idea de un comportamiento individual abstracto, el eje de la intervenci&oacute;n, el mensaje recibido a trav&eacute;s de medios de comunicaci&oacute;n, que plantean subsanar el problema de la enfermedad.</p>     <p>Por su parte el pos, tanto contributivo como subsidiado, ha integrado una serie de conductas administrativas para garantizar la atenci&oacute;n de los pacientes con  VIH/SIDA, patolog&iacute;a considerada de alto costo &#40;Ministerio de Salud, 2000&#41;. Esas acciones integrales, garantizadas recientemente en la poblaci&oacute;n subsidiada, como parte del mercado de consumo individual, tienen en cuenta aquello que represente costo en el mercado: insumos, paracl&iacute;nicos, medicamentos seg&uacute;n manual tarifario y hospitalizaciones. Aqu&iacute; la l&oacute;gica administrativa se junta con la cl&iacute;nica, para se&ntilde;alar aquellas cosas que deben hacerse -el principio de la eficiencia-, preparando Gu&iacute;as de Atenci&oacute;n donde no quedan posibilidades abiertas para la elecci&oacute;n. La agencia tantas veces limitada.</p>     <p>La situaci&oacute;n de John es a&uacute;n m&aacute;s complicada. &Eacute;l, al ser &quot;vinculado&quot;, no existe para el sistema, y depende de la focalizaci&oacute;n de los recursos manejados por las entidades territoriales. Cuando el m&eacute;dico comenta el &quot;caso&quot;, haciendo referencia a &quot;inconvenientes administrativos&quot; y &quot;se sisbeniz&oacute;&quot;, nos encontramos con un Estado descentralizado, v&iacute;a servicios de salud. El sisben tiene un car&aacute;cter territorial, es decir, cuando John se desplaza a Miraflores, deja de estar en el sisben de Istmina, por lo cual queda fuera del sistema: no existe, a pesar de que su realidad s&iacute; es clara: en Miraflores, donde no hac&iacute;a presencia el Estado, no exist&iacute;a sisben, y eran sus recursos los que garantizaban la atenci&oacute;n en salud. S&oacute;lo cuando va a Carur&uacute;, John se incorpora, esperando ser beneficiario del subsidio en el marco del aseguramiento.</p>     <p>As&iacute;, la narrativa m&eacute;dica nos objetiva una relaci&oacute;n contractual, donde los factores de riesgo, el &quot;comportamiento&quot; de John frente a esta relaci&oacute;n, son los culpables de que no obtenga los beneficios adecuados. De alguna manera, la construcci&oacute;n cl&iacute;nica nos ayuda a ocultar la realidad, en este caso el SGSSS, su ejercicio excluyente y su organizaci&oacute;n desarticulada, los que dejan en manos del paciente la culpa de la enfermedad.</p>     <p><b>Ocho</b></p>     <p>Las secciones anteriores se&ntilde;alan dos rutas de an&aacute;lisis de la narrativa. Por un lado, la historia de John nos habla de la realidad que llega a la cl&iacute;nica, una realidad dada por la violencia estructural, y su resultado narrativo, los estados de emergencia, donde la agencia, los comportamientos, se encuentran limitados por el peso de la trama: la marginalizaci&oacute;n, las condiciones de pobreza, los procesos de colonizaci&oacute;n, la lucha armada, la b&uacute;squeda del orden. Por otro, esta narrativa desaparece mediante la transformaci&oacute;n en &quot;caso&quot;, donde los signos y s&iacute;ntomas cl&iacute;nicos no son otra cosa que el resultado de su propio devenir err&aacute;tico, dado que no establece adecuadamente su relaci&oacute;n contractual. De haber sido un buen agente del mercado del consumo de la salud, de alguna manera hubiese sido beneficiario de la atenci&oacute;n integral normatizada. El &quot;comportamiento&quot; aqu&iacute; es el culpable del cuadro cl&iacute;nico.</p>     <p>Es esta &quot;colonizaci&oacute;n&quot; de la narrativa mediante estrategias discursivas, la que ha permitido culpabilizarlo. Gracias a ella se esconden los elementos antes mencionados, al igual que las condiciones transnacionales, donde las geopol&iacute;ticas del poder, en este caso, la geopol&iacute;tica del narcotr&aacute;fico, han constre&ntilde;ido la decisi&oacute;n de John, y de esta manera, limitan sus mal llamados &quot;comportamientos&quot;. Esta &quot;narrativa colonizada&quot; es la intersecci&oacute;n a la cual me refer&iacute;a al inicio del texto: &quot;factores de riesgo&quot;, &quot;violencia estructural&quot;, &quot;estados de emergencia&quot;, &quot;comportamientos&quot;, &quot;inconvenientes administrativos&quot;, que constituyen la realidad de la salud-enfermedad en la actualidad, y es esta intersecci&oacute;n el tel&oacute;n de fondo de un nuevo tipo de pr&aacute;ctica m&eacute;dica y antropol&oacute;gica.</p>     <p>La praxis transformadora de esta disciplina est&aacute; en primera fila para aportar un nuevo aire a las disputas sobre el tema de la salud en lo pol&iacute;tico. Estas luchas se han convertido en debates sobre las categor&iacute;as existentes -tales como equidad, eficiencia, calidad-, que adquieren infinitos significados, tanto as&iacute; que no existe actualmente un consenso general m&aacute;s all&aacute; del normatizado. Al enfocarnos hacia la construcci&oacute;n cl&iacute;nica de la realidad, resultado inherente del acto m&eacute;dico, estamos identificando elementos para comprender la salud-enfermedad como un hecho social total &#40;Mauss, 1976&#41; que adquiere profundidad en un espacio, en una realidad cartogr&aacute;fica. Las disputas sobre la salud dejan de ser disputas categ&oacute;ricas, convirti&eacute;ndose en disputas sociales, verdaderas disputas pol&iacute;ticas, donde los sujetos recuperan la voz.</p>     <p>Estas disputas sociales, en segundo lugar, deben resultar en un cambio de lenguaje en la construcci&oacute;n cl&iacute;nica. La enfermedad como hecho social total nos habla de una realidad conformada igualmente por los signos y s&iacute;ntomas sociales. La narrativa de malestar de John, no es &uacute;nicamente personal. La historia de John, es como el t&iacute;tulo de este art&iacute;culo, una narrativa de malestar de la Amazonia colombiana, de todo el territorio y sus pobladores. Ella nos habla de la configuraci&oacute;n hist&oacute;rica y social de lo local, como resultado de lo nacional, en donde aquello sirve de fondo para la salud-enfermedad, no s&oacute;lo de nuevos significados, sino de nuevos itinerarios acordes a las expectativas, nuevas rutas terap&eacute;uticas individuales y colectivas.</p>     <p>El malestar en la cultura no es s&oacute;lo eso; es un malestar de lo social, lo econ&oacute;mico, lo hist&oacute;rico. Un &uacute;ltimo lugar de esta medicina antropol&oacute;gica es la g&eacute;nesis de capacidad reflexiva en las ciencias de la salud para identificar su malestar. Ese lenguaje administrativo que domina la construcci&oacute;n cl&iacute;nica, esa serie de normas por cumplir, esa cantidad de papeles y requisitos para obtener derecho a una consulta, disfrazan las relaciones sociales que deben estar en capacidad de reconocerse. S&oacute;lo esa reflexividad permitir&aacute; crear un nuevo vocabulario para la salud-enfermedad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>A </b><b>manera de ep&iacute;logo</b></p>     <p>Es el mismo cuarto, en el mismo bloque; al lado de la puerta sigue colgando el letrero: &quot;Aislamiento&quot;. Un auxiliar de enfermer&iacute;a entra a revisar que los l&iacute;quidos de hidrataci&oacute;n sigan goteando en las cantidades suficientes y recomendadas por el m&eacute;dico.</p>     <p>-&iquest;C&oacute;mo durmi&oacute;?, -es mi primera pregunta.</p>     <p>-Muy mal. La verdad tengo mucho fr&iacute;o. -Responde John.</p>     <p>-&iquest;Ya le comentaron que lo vamos a remitir? -S&iacute;, me dicen que voy para.  Pero no s&eacute; por qu&eacute;. -&iquest;C&oacute;mo as&iacute;? &iquest;No le han dicho cu&aacute;l es la raz&oacute;n de la remisi&oacute;n? -La verdad Pablo, nadie me ha dicho nada. Nadie me ha contestado las preguntas. S&oacute;lo dicen que me tengo que ir. -&iquest;Usted sabe lo que tiene?</p>     <p>-Pues tengo ideas... S&eacute; que me estoy consumiendo por dentro. Por la fiebre pienso que podr&iacute;a ser un paludismo bravo. Por otro lado, por lo flaco y por todo lo que me toca ir al ba&ntilde;o, pienso que es algo de las tripas.</p>     <p>-&iquest;Nadie le ha explicado cu&aacute;l es su enfermedad?</p>     <p>-Me dijeron que un bicho hab&iacute;a entrado a mi cuerpo. Me preguntaron si hab&iacute;a tenido contacto con mujeres y hombres, y yo contest&eacute; que claro. Me dijeron que por ah&iacute; me hab&iacute;a entrado el bicho.</p>     <p>-&iquest;Pero no le dijeron qu&eacute; enfermedad era?</p>     <p>-No.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Me quedo pensando. Lleva este tiempo aqu&iacute; y nadie le ha explicado lo que lo aqueja. Su malestar ni siquiera es propio. Ya su malestar ha quedado en manos de otro &quot;conocimiento experto&quot;. El mercado. El consumo. El malestar se ha transformado en algo enteramente negociable.</p>     <p>&iquest;Qui&eacute;n habr&aacute; colonizado la palabra de John?</p>  <hr size="1">      <p><b>Comentarios</b></p>      <p><sup><a href="#s1" name="1">1</a></sup> Agradezco a la Secretar&iacute;a de Salud Departamental de la Gobernaci&oacute;n del Vaup&eacute;s y al personal asistencial de la ese, Hospital San Antonio, en cuyos espacios fue posible recoger muchas de las observaciones contenidas en el presente art&iacute;culo. Es necesario indicar que todos los conceptos en este texto son responsabilidad &uacute;nica y exclusiva del autor.</p>     <p><sup><a href="#s3" name="3">3</a></sup> El Servicio Social Obligatorio, anteriormente llamado a&ntilde;o rural, constituye la pr&aacute;ctica posterior a la graduaci&oacute;n del programa acad&eacute;mico de diferentes profesiones de ciencias de la salud. Gon &eacute;l se busca que dichos profesionales ejerzan de manera &quot;conciente&quot; un servicio a la poblaci&oacute;n vulnerable en diferentes regiones del pa&iacute;s. S&oacute;lo con posterioridad a dicha pr&aacute;ctica, de corte altruista pero remunerada, el Estado colombiano autoriza el ejercicio de dichos profesionales mediante la expedici&oacute;n de la tarjeta profesional.</p>     <p><sup><a href="#s4" name="4">4</a></sup> Este autor ha venido realizando un interesante aporte al estudio hist&oacute;rico de las pol&iacute;ticas de salud durante el siglo  XX en Colombia, superando los enfoques cl&aacute;sicos del tema y avanzando hacia el estudio comparativo. Esta perspectiva &quot;hist&oacute;rica&quot; presenta puntos de encuentro y complementariedad con algunos de los trabajos de la antropolog&iacute;a del desarrollo, como en el caso del trabajo de Arturo Escobar &#40;1998&#41;.</p>     <p><sup><a href="#s5" name="5">5</a></sup> El sisben es un conjunto de normas, instrumentos y herramientas orientadas a identificar la poblaci&oacute;n de bajos recursos que ser&aacute;n objeto de los beneficios de la focalizaci&oacute;n del gasto social. Este sistema utiliza una serie de indicadores de pobreza, como necesidades b&aacute;sicas insatisfechas, &iacute;ndices de desarrollo humano y l&iacute;neas de pobreza, para identificar la poblaci&oacute;n. De alguna manera, el sisben es un &quot;diploma de pobreza&quot;</p>     <p><sup><a href="#s6" name="6">6</a></sup> Enti&eacute;ndase por eficiencia &quot;... la mejor utilizaci&oacute;n social y econ&oacute;mica de los recursos administrativos, t&eacute;cnicos y financieros disponibles para que los beneficios a que da derecho la seguridad social sean prestados en forma adecuada, oportuna y suficiente&quot; &#40;Ministerio de Salud, 1993&#41;.</p>     <p><sup><a href="#s7" name="7">7</a></sup> Por &quot;atenci&oacute;n gestionada&quot; l&eacute;ase &quot;... los diversos intentos de modificar o restringir las conductas terap&eacute;uticas de los profesionales de la atenci&oacute;n sanitaria, con objeto de obtener un resultado que sea a la vez cl&iacute;nicamente eficaz y relativamente poco costoso&quot; &#40;Pilnick, Dingwall y Starkey, 2002&#41;.</p>     <p><sup><a href="#s8" name="8">8</a></sup> Compr&eacute;ndase por gnoseolog&iacute;a m&eacute;dica el ejercicio clasificatorio de las patolog&iacute;as o enfermedades presentes en la poblaci&oacute;n humana. Este ejercicio <i>taxon&oacute;mico </i>de la medicina moderna inicia con los trabajos clasificatorios-patogr&aacute;ficos de Thomas Sydenham a mitad del siglo  XVII. V&eacute;ase: La&iacute;n-Entralgo &#40;1982&#41;; Quevedo V&eacute;lez &#40;1992&#41;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s9" name="9">9</a></sup> Si partimos de la creencia en un &quot;mercado racional en salud&quot;, podr&iacute;amos esperar que las  EAPB disminuyan sus gastos por la v&iacute;a de evitar las atenciones de alto costo, ya que ser&iacute;an p&eacute;rdidas tangibles del recurso.</p>     <p><sup><a href="#s10" name="10">10</a></sup> En la literatura nacional dedicada a la antropolog&iacute;a de la salud / antropolog&iacute;a m&eacute;dica, se nota la ausencia de un an&aacute;lisis cr&iacute;tico de la transici&oacute;n de conceptos como &quot;paciente&quot;, &quot;caso&quot;, &quot;usuario&quot; y &quot;sujeto&quot;, por parte de profesionales, instituciones, acad&eacute;micos y del Estado.</p>     <p><sup><a href="#s11" name="11">11</a></sup> Una excelente referencia hist&oacute;rica al papel de las misiones cat&oacute;licas entre Anales del siglo  XIX y la primera mitad del siglo XX se encuentra en el trabajo de Gabriel Cabrera Becerra &#40;2002&#41;.</p>     <p><sup><a href="#s12" name="12">12</a></sup>  El nombre ha sido cambiado.</p>     <p><sup><a href="#s13" name="13">13</a></sup> <a href="http://www.presidencia.gov.co/sne/2004/agosto/30/07302004.htm" target=_blank>http://www.presidencia.gov.co/sne/2004/agosto/30/07302004.htm</a></p>     <p><sup><a href="#s14" name="14">14</a></sup> Esta met&aacute;fora ha sido recientemente explorada por Michael Taussig &#40;2004&#41;.</p>     <p><sup><a href="#s15" name="15">15</a></sup> &quot;Structural violence is violence exerted systematically -that is, indirectly- by everyone who belongs to a certain social order: hence the discomfort these ideas provoke in a moral economy still geared to pinning praise or blame on individual actors. In short, the concept of structural violence is intended to inform the study of the social machinery of oppression. Oppression is a result of many conditions, not the least of which resides consciousness&quot; &#40;Farmer, 2004: 307, traducci&oacute;n libre&#41;.</p>     <p><sup><a href="#s16" name="16">16</a></sup> Una perspectiva antropol&oacute;gica del riesgo en salud se encuentra en el trabajo de Mar&iacute;a del Pilar D&iacute;az &#40;2002&#41;.</p>    <hr size="1">      <p><b>Referencias</b></p>     <!-- ref --><p><b>Abad&iacute;a-Barrero, C&eacute;sar Ernesto </b>2005 &quot;Pol&iacute;ticas y sujetos del sida en Brasil y Colombia&quot;, en <i>Revista Colombiana de Antropolog&iacute;a, </i>Vol. 40, pp. 123-154.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S1900-5407200600020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p><b>Castro, Arachu y Paul Farmer </b>2003&nbsp;&quot;El sida y la violencia estructural: la culpabilizaci&oacute;n de la v&iacute;ctima&quot;, en <i>Cuadernos de Antropolog&iacute;a Social, </i>No. 17, pp. 31-49.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S1900-5407200600020000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>Cabrera Becerra, Gabriel </b>2002 <i>La Iglesia en la frontera: misiones cat&oacute;licas en el Vaup&eacute;s 1850-1950, </i>Bogot&aacute;, Universidad Nacional de Colombia, Instituto Amaz&oacute;nico de Investigaciones,  IMANI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S1900-5407200600020000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p><b>Colombia, Ministerio de Salud </b>1993&nbsp;<i>Ley 100 de 1993. Por la cual se crea el Sistema de Seguridad Social Integral y se dictan otras disposiciones, </i>Bogot&aacute;, El Ministerio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S1900-5407200600020000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>Colombia, Ministerio de Salud </b>2000 <i>Gu&iacute;a de atenci&oacute;n del VIH/SIDA, </i>Serie Documentos T&eacute;cnicos No. 18, Bogot&aacute;, El Ministerio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S1900-5407200600020000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p><b>Colombia, Ministerio de Protecci&oacute;n Social </b>2004&nbsp;<i>Circular Externa 018 de 2004. Anexo T&eacute;cnico, </i>Bogot&aacute;, El Ministerio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S1900-5407200600020000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p><b>Correa, Fran&ccedil;ois </b>2000 <i>Geograf&iacute;a humana de Colombia. Amazonia amerindia. Territorio de diversidad cultural, </i>Bogot&aacute;, Instituto Colombiano de Antropolog&iacute;a e Historia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S1900-5407200600020000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p><b>D&iacute;az, Mar&iacute;a del Pilar </b>2002 <i>El riesgo en salud: entre la visi&oacute;n del lego y el experto, </i>Bogot&aacute;, Instituto de Salud P&uacute;blica, Departamento de Salud P&uacute;blica y Tropical, Facultad de Medicina, Universidad Nacional de Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S1900-5407200600020000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p><b>Escobar, Arturo </b>1998 <i>La invenci&oacute;n del Tercer Mundo. Construcci&oacute;n y deconstrucci&oacute;n del desarrollo, </i>Bogot&aacute;, Editorial Norma.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S1900-5407200600020000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p><b>Farmer, Paul </b>2004 &quot;An Anthropology of Structural Violence&quot;, en <i>Current Anthropology, </i>Vol. 45, No. 3, pp. 305-325.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S1900-5407200600020000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p><b>Frenk, Julio y Juan Luis Londo&ntilde;o </b>1997 <i>Pluralismo estructurado: hacia un modelo innovador para la reforma de los Sistemas de Salud en Am&eacute;rica Latina, </i>Banco Interamericano de Desarrollo, Oficina del Economista Jefe, Documento de Trabajo No. 353.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S1900-5407200600020000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>Ginsberg, Allen </b>1994&nbsp;<i>Cosmopolitan Greetings. Poems 1986-1992, </i>New York, Harper Perennial.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S1900-5407200600020000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p><b>Goldman, Irving </b>1969 <i>Los cubeo. Una tribu ind&iacute;gena del noroeste del Amazonas, </i>M&eacute;xico D.F., Instituto Indigenista Interamericano.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S1900-5407200600020000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p><b>Hern&aacute;ndez &Aacute;lvarez, Mario </b>2000 &quot;El derecho a la salud: obst&aacute;culos estructurales para su realizaci&oacute;n&quot;, en <i>Revista de Salud P&uacute;blica, </i>Vol. 2, No. 2, pp. 121-144.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S1900-5407200600020000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p><b>La&iacute;n Entralgo, Pedro </b>1982 <i>El diagn&oacute;stico m&eacute;dico. Historia y teor&iacute;a, </i>Madrid, Salvat Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S1900-5407200600020000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p><b>Mauss, Marcel </b>1976 &quot;Sobre los dones&quot;, <i>Sociolog&iacute;a y antropolog&iacute;a, </i>Madrid, Tecnos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S1900-5407200600020000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p><b>Molano, Alfredo </b>1987 <i>Selva adentro. Una historia oral de la colonizaci&oacute;n del Guaviare, </i>Bogot&aacute;, El &Aacute;ncora Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S1900-5407200600020000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p><b>Pilnick, Alison, Robert Dingwall y Ken Starkey </b>2002 &quot;Gesti&oacute;n de las enfermedades: definiciones, dificultades y orientaciones futuras&quot;, en <i>Bolet&iacute;n de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, </i>Recopilaci&oacute;n de art&iacute;culos No. 6, pp. 125-134.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S1900-5407200600020000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>Quevedo V&eacute;lez, Emilio </b>1992 &quot;El proceso salud-enfermedad: hac&iacute;a una cl&iacute;nica y una epidemiolog&iacute;a no positivista&quot;, en &Aacute;lvaro Cardona &#40;ed.&#41;, <i>Sociedad y salud, </i>Bogot&aacute;, Zeus Editores, pp. 7-85.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S1900-5407200600020000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p><b>Taussig, Michael </b>1995 <i>Un gigante en convulsiones. El mundo como sistema nervioso en emergencia permanente, </i>Barcelona, Gedisa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S1900-5407200600020000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p><b>Waitzkin, Howard, Celia Iriart, Alfredo Estrada y Silvia Lamadrid </b>2001 &quot;Social Medicine Then and Now: Lessons from Latin America&quot;, en <i>American Journal of Public Health, </i>Vol. 21, No. 10, pp. 1592-1601.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S1900-5407200600020000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <p><b>Sitios de internet</b></p>     <!-- ref --><p><a href="http://www.mindefensa.gov.co/index.php?page=181&id=348&PHPSESSID=c5235f8bf2b8c16bedb23e55f7b99a3f" target=_blank>http://www.mindefensa.gov.co/index.php?page=181id=348PHPSESSID=c5235f8bf2b8c16bedb23e55f7b99a3f</a>, recuperado el 18 de junio de 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S1900-5407200600020000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a href="http://www.presidencia.gov.co/sne/2004/agosto/30/07302004.htm" target=_blank>http://www.presidencia.gov.co/sne/2004/agosto/30/07302004.htm</a>, recuperado el 23 de junio de 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S1900-5407200600020000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>    </font>      ]]></body><back>
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<source><![CDATA[Cuadernos de Antropología Social]]></source>
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