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<journal-title><![CDATA[Antipoda. Revista de Antropología y Arqueología]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[TECNOLOGÍAS TERAPÉUTICAS: SISTEMAS DE INTERPRETACIÓN EN LA REGLA DE OCHA Y EL ESPIRITISMO BOGOTANO]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The conception of health and illness in Cuban Santeria goes much further than traditional western ideas about them. The etiology of illness finds her cause in aspects that are much more profound, transcending the physical sphere, the visible world of the subject. Being or feeling ill is a product of a variety of situations which may confuence and are beyond organically explications. For the determination of illness the divinatory systems appear as therapeutic technologies which discern the different possible causes of the suffering tormenting the subject.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center" ><font face="verdana" size="4"><b>TECNOLOG&Iacute;AS TERAP&Eacute;UTICAS:     <br>   SISTEMAS DE INTERPRETACI&Oacute;N  EN LA REGLA DE OCHA Y EL ESPIRITISMO BOGOTANO</b><sup><a name= "s1" href="#1">1</a></sup></font></p>     <br> <b>Luis Carlos Ram&iacute;rez<sup><a name= "s2" href="#2">2</a></sup></b></b></p>        <p><sup><a name="2" href="#s2" >2</a></sup> El autor es soci&oacute;logo de la Universidad nacional  de Colombia, sede Bogot&aacute;, y mag&iacute;ster en Antropolog&iacute;a social de la Universidad de  los Andes en Bogot&aacute;. Actualmente es miembro del Grupo de Estudios Sociales de la  Religi&oacute;n de la Universidad nacional, e investigador de la Red de Estudios en Etnopsiquiatr&iacute;a e Historia Social de la Locura Grupo de Antropolog&iacute;a M&eacute;dica de  la Universidad de los Andes. <a href="mailto:lc.castro84@uniandes.edu.co">Lc.castro84@uniandes.edu.co</a>; <a href="mailto:olafdf@yahoo.es"> olafdf@yahoo.es</a>.     <br> Agradezco inmensamente las ense&ntilde;anzas de los santeros y  espiritistas, tanto de aquellos que lo son, como de quienes han iniciado su  trayectoria dentro de la santer&iacute;a; fundamentalmente doy gracias a Luis Carlos,  juan y Gloria, quienes han querido compartir conmigo su saber en distintos  espacios. Igualmente, me encuentro en deuda por los comentarios recibidos en  diferentes momentos, por parte de la Red de Estudios en Etnopsiquiatr&iacute;a e  Historia Social de la Locura Grupo de Antropolog&iacute;a M&eacute;dica Universidad de los  Andes, que primordialmente en lo que respecta a la cuesti&oacute;n m&eacute;dica han sido muy  importantes sus acotaciones. De manera especial tambi&eacute;n agradezco al doctor  Carlos Alberto Uribe Tob&oacute;n, director de mi monograf&iacute;a; al doctor Santiago  Mart&iacute;nez y al doctor Alejandro Castillejo Cu&eacute;llar, profesor del Departamento de  Antropolog&iacute;a de la Universidad de los Andes, por sus comentarios y sugerencias  desarrolladas en el Seminario Tecnolog&iacute;a, Medicina y Cultura. Y finalmente  agradezco a mi amiga y colega Diana Giselle Osorio, por sus constantes  observaciones y sugerencias sobre esta investigaci&oacute;n. Por supuesto, eximo de  cualquier responsabilidad en caso de imprecisiones o afirmaciones en el contenido  del proyecto a los santeros y practicantes de santer&iacute;a en Bogot&aacute;, as&iacute; como a las  personas anteriormente nombradas.</p>    <hr size="1">      <p><b>RESUMEN    <br> </b>    <br> La concepci&oacute;n de salud y enfermedad en la santer&iacute;a cubana desborda la idea que  sobre ella tiene la medicina tradicional occidental. La etiolog&iacute;a de las  enfermedades encuentra sus causas en aspectos tanto m&aacute;s profundos que  trascienden la esfera f&iacute;sica; es decir, el mundo visible del sujeto. El estar o  sentirse enfermo es producto de variadas situaciones que pueden confuir, y que  van m&aacute;s all&aacute; de explicaciones org&aacute;nicas. En la determinaci&oacute;n de la enfermedad  emergen los sistemas adivinatorios como tecnolog&iacute;as terap&eacute;uticas, que se  encargan en principio, de discernir entre las varias posibles causas del  malestar que aqueja al sujeto.    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <b>PALABRAS CLAVE</b>    <br> Sistemas adivinatorios, tecnolog&iacute;a terap&eacute;utica, Regla de Ocha, espiritismo,  malestar curaci&oacute;n.</p>    <hr size="1">      <p align="center" ><font face="verdana" size="3"><b>THERAPEUTIC TECHNOLOGIES: INTERPRETATION SYSTEMS IN THE REGLA DE OCHA AND    SPIRITISM IN BOGOT&Aacute;</b>.</font></p>      <p><b>ABSTRACT</b></p>      <p>The conception of health and illness in Cuban Santeria goes much further than  traditional western ideas about them. The etiology of illness finds her cause in  aspects that are much more profound, transcending the physical sphere, the  visible world of the subject. Being or feeling ill is a product of a variety of  situations which may confuence and are beyond organically explications. For the  determination of illness the divinatory systems appear as therapeutic  technologies which discern the different possible causes of the suffering  tormenting the subject.</p>      <p><b>KEY WORDS</b>    <br> Divination Systems, therapeutic technology, Regla de Ocha, Spiritism, Illnessm  Curing.</p>       <p>FECHA DE RECEPCI&Oacute;N: ENERO DE 2008 / FECHA DE ACEPTACI&Oacute;N: ABRIL DE 2008</p>    <hr size="1">      <p>La enfermedad oig&uacute;, aro; yariyari, fw&aacute; la enemiga m&aacute;s temible de la felicidad  del hombre, y sobre todo del pobre, es por lo regular, como confirma  invariablemente la experiencia, obra de alg&uacute;n &#39;bilongo&#39;, de una &#39;uemba&#39;, o  &#39;moruba&#39;, &#39;Wanga&#39; o &#39;nd&iacute;ambo&#39;; de un &#39;da&ntilde;&oacute;&#39;, &#39;ik&aacute;&#39; o &#39;mady&aacute;fara&#39;, que se  introduce en el cuerpo: y hay que rendirse a la evidencia de que es el resultado  de los manejos de un enemigo solapado que se ha valido, para alcanzarle, de una  energ&iacute;a mal&eacute;vola e impalpable. De un alma. Lydia Cabrera</p>        <p>El sufrimiento y el dolor que logran desestabilizar al sujeto y que lo  ponen en una situaci&oacute;n limen, en la cual los &oacute;rdenes clasificatorios del mundo  pierden sentido y se derrumban ante &eacute;l, lo hacen consciente de s&iacute;. Su cuerpo  deja de ser t&aacute;cito, mera ficci&oacute;n, para volverse perversamente real. En general,  los sujetos inmersos en los distintos sistemas culturales elaboran estrategias  para afrontar y/o rehuir amenazas producto de experiencias que puedan sobrepasar  los umbrales que cada cual pueda tolerar en el nivel social, cultural, f&iacute;sico,  espiritual y mental. De este modo, los sujetos despliegan un sinf&iacute;n de  artilugios simb&oacute;licos para manejar &quot;... El desconcierto ante lo ininteligible, el  sufrimiento intenso y la sinraz&oacute;n moral&quot; &#40;Oca&ntilde;a, 1997: 27&#41;.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Cuando el padecimiento se origina en algo ininteligible para el sufriente, &eacute;ste    trata, no obstante, de confrontarlo a trav&eacute;s del ejercicio de nombrar, de    localizar, de darle una temporalidad, que conjuguen, si bien no el sufrimiento,    por lo menos s&iacute; la incertidumbre. La enfermedad, en tanto causante de pathos, ha    hecho volver la mirada a diferentes saberes que tratan de evitar la    multiplicidad de formas en las que este dolor se puede presentar. Conocimientos    dis&iacute;miles en su modo de entender, de acercase, de preguntar, de tratar la    enfermedad, t&eacute;cnicas y tecnolog&iacute;as que superan la imaginaci&oacute;n de las personas    son activadas, para intentar desplegar dispositivos capaces de eliminar, o por    lo menos inhibir, los posibles males que aquejen a tal o cual sujeto.</p>       <p>El saber m&eacute;dico que emerge en Europa durante el siglo xv tiene como principal    preocupaci&oacute;n, entre otras, hacer de la enfermedad algo objetivable, y para ello    nombrar localizar y temporalizarla son caracter&iacute;sticas, que van a adquirir gran    peso en el correr de los siglos subsiguientes. La medicina como un espacio de    producci&oacute;n de conocimiento masculino implic&oacute; todo un cambio en la mirada sobre    la vida, el sujeto y sus relaciones pol&iacute;ticas, sociales, econ&oacute;micas, y    culturales. Una transformaci&oacute;n significativa, en un momento de creciente    racionalidad, que puso al hombre en el centro del mundo y que hizo de su saber    un fin para alcanzar el control del mundo natural. La medicina tratar&aacute; de    abandonar el lugar de lo m&aacute;gico, de lo irracional, para instalarse en la esfera    de la producci&oacute;n cient&iacute;fica racional. Ello va a suponer un cambio en las    concepciones de enfermedad, salud, tratamiento, m&eacute;dico y, por supuesto, del    paciente. Un paciente que para ser curado debe necesariamente ser vuelto objeto,    cosificado, en tanto el m&eacute;dico intenta separarse de su subjetividad para lograr    un m&aacute;ximo de eficiencia, un indiscutible y buscado &quot;distanciamiento cl&iacute;nico&quot;    &#40;Richardson, 2000&#41;.</p>       <p>La pr&aacute;ctica m&eacute;dica a partir del siglo xv implica un cambio en la concepci&oacute;n del    sujeto, pero, de modo fundamental, una transformaci&oacute;n de la mirada sobre el    cuerpo. La constituci&oacute;n del saber anat&oacute;mico se hace imprescindible en esta    carrera de inscripci&oacute;n de la medicina en el campo cient&iacute;fico. Y para el    conocimiento de la anatom&iacute;a del hombre era necesario que se considerara la    intervenci&oacute;n directa sobre el cuerpo humano, del cuerpo humano sin vida; la    disecci&oacute;n como m&eacute;todo tendr&iacute;a que abrirse paso en contra de las restricciones de    orden moral que exist&iacute;an en la &eacute;poca. El cuerpo, considerado espacio de lo    divino durante la Edad Media, no pod&iacute;a ni deb&iacute;a ser objeto de disecci&oacute;n. &Eacute;ste    era un cuerpo que a&uacute;n no hab&iacute;a sido separado del sujeto, ni de la comunidad, y    mucho menos del cosmos, pero pronto iba a serlo. En este sentido, Vesalio y su    de corporis humani fabrica, 1543, van a marcar, por lo menos en el aspecto    simb&oacute;lico, ese cambio radical de la mirada sobre el cuerpo y el sujeto &#40;Le    Breton, 2002; Richardson, 2000; Sawday, 1995&#41;. Porque, a partir de aqu&iacute;, el    cuerpo ser&aacute; cartografiado una y otra vez, para lograr un conocimiento que sea    capaz de localizar sobre &eacute;ste la enfermedad.</p>       <p>Unas nuevas pol&iacute;ticas alrededor del cuerpo y de la ense&ntilde;anza m&eacute;dica aparecen, y    a ellas corresponden, a su vez, nuevas tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas que se pondr&iacute;an en    pr&aacute;ctica a la hora de determinar la causa del padecimiento del individuo. La    observaci&oacute;n y la experimentaci&oacute;n ayudaban a que los iniciados en este &quot;arte&quot;    lograran desarrollar habilidades en el uso de instrumentos para la intervenci&oacute;n    de los pacientes. Pero, paralelas a estas formas de concebir la medicina y, en    &uacute;ltimas, al sujeto en Occidente, &quot;otros&quot; modos de pensar este mismo problema se    deslizaban silenciosamente en la modernidad europea, la cual trataba de acallar    aquellas voces que no pregonaran el ideal de la racionalidad. Junto a la    soberbia de la medicina occidental<sup><a name= "s3" href="#3">3</a></sup> y de sus &quot;met&aacute;foras triunfalistas&quot;, que, a    pesar de sus grandes debilidades y su incapacidad de resolver la presencia    latente del dolor, as&iacute; como de dar cuenta de las angustias del ser y estar de    los sujetos en el mundo, &quot;otros&quot; saberes siguieron recorriendo el globo, y, por    supuesto, las ciudades europeas, que en cinco siglos no pudieron ahuyentar los    fantasmas de la &quot;irracionalidad&quot; y de la &quot;creencia&quot;. &Eacute;stos se desplazaron a    otros espacios, pero nunca se marcharon; el &quot;desencantamiento del mundo&quot; no se    hab&iacute;a cumplido.</p>       <p>El Descubrimiento de Am&eacute;rica puso de frente al mundo europeo, nuevamente, con    todos sus temores. Las pr&aacute;cticas religiosas y m&eacute;dicas ind&iacute;genas y las que se    derivaron del ingreso de los africanos en el Nuevo Mundo fueron causantes de    profundos malestares. Cada uno de estos sistemas terap&eacute;utico religiosos, de    enorme complejidad, se transformaron en las nuevas tierras, se aportaron uno a    otro y reconfiguraron redes de sentido. De estas tensiones van a surgir sistemas    religiosos tan importantes como la santer&iacute;a, el vud&uacute; haitiano en sus dos    variantes principales, la del culto Rada y el culto Petro, la Umbanda brasilera,    el culto de Mar&iacute;a Lionza venezolano y muchos otros. Modos de creer, de afrontar    las recientes condiciones en tierras lejanas, un intento por restablecer el    significado, que emergen en un espacio que se muestra extra&ntilde;o y decididamente  hostil.</p>       <p><b>LOS SANTOS Y EGGUN EN LA CONCEPCI&Oacute;N DE ENFERMEDAD</b></p>       <p>En el caso de la santer&iacute;a cubana o Regla de Ocha, sistema de creencias y    rituales que reposa sobre la adoraci&oacute;n a los orichas, deidades de origen yoruba    que se convierten en intermediarias entre el hombre y el dios supremo, conocido    como &quot;Olof&quot;, &quot;Olodumare&quot; u &quot;Olor&uacute;n&quot; &#40;Arg&uuml;elles Mederos, 2005; Fern&aacute;ndez Mart&iacute;nez    y Porras Potts, 2005; Atwood, 2002; Barnet, 2000&#41;, la concepci&oacute;n de salud y    enfermedad en la santer&iacute;a desborda la idea que sobre ella tiene la medicina    tradicional en Occidente. La etiolog&iacute;a de las enfermedades encuentra sus causas    en aspectos tanto m&aacute;s profundos que trascienden la esfera f&iacute;sica, el mundo    visible del sujeto. El estar o sentirse enfermo es producto de variadas    situaciones que pueden confuir, y que van m&aacute;s all&aacute; de explicaciones org&aacute;nicas.    As&iacute;, el diagn&oacute;stico de una persona que ha enfermado se piensa en t&eacute;rminos de la    p&eacute;rdida o debilitamiento del <i>ach&eacute;</i>, que es la fuerza divina creadora del    universo, de la vida, y que se encuentra en todas las cosas existentes.</p>       <p>En las enfermedades, las respuestas no se reducen a una condici&oacute;n particular del    sujeto, sino que en ellas intervienen aspectos relacionados con lo sagrado, es    decir, que tanto la enfermedad como la cura se instalan en un espacio, que    aunque forma parte de la cotidianidad del sujeto, escapa a su dominio, y lo hace    presa de un &quot;poder soberano&quot;. En este sentido, la causa de la enfermedad puede    ser producto de un santo que est&aacute; haciendo un llamado a la persona o est&aacute;    castigando a su <i>omo</i> hijo, porque &eacute;ste no cumple. No obstante, la idea del santo    que castiga resulta para algunos santeros imprecisa o err&oacute;nea, como me se&ntilde;al&oacute; en    alguna ocasi&oacute;n Luis Carlos, un espiritista bogotano iniciado en la santer&iacute;a, que    est&aacute; pr&oacute;ximo a hacerse el santo en Cuba. Este <i>omo</i> Chang&oacute; piensa que el castigo    divino sucede de modo excepcional, y que ideas como &eacute;sta contribuyen a    percepciones erradas sobre la religi&oacute;n.</p>       <p>Junto a la santer&iacute;a y a las religiones de origen afro aparece unido otro    importante sistema de creencias, me refiero al espiritismo. A mediados del siglo    XIX Norteam&eacute;rica y Europa vieron el surgimiento y r&aacute;pida expansi&oacute;n de la    creencia en la posible comunicaci&oacute;n con los esp&iacute;ritus. En New York, las hermanas    Fox ser&iacute;an las encargadas de consolidar un movimiento llamado &quot;espiritualismo&quot;    Spiritualism. Casi al mismo tiempo en Europa, el franc&eacute;s Le&oacute;n Denizard Rivail,    quien se hizo conocer como Allan Kardec desarrollaba una aproximaci&oacute;n    &quot;cient&iacute;fica&quot;, antes que religiosa, que seg&uacute;n &eacute;l permit&iacute;a tender un puente entre    el mundo material y los diferentes mundos espirituales, esta aproximaci&oacute;n ser&iacute;a    conocida como &quot;espiritismo&quot; Spiritism &#40;De la Torre, 2004; Fern&aacute;ndez Olmos &amp;    ParavisiniGebert, 2003; Canizares, 2002&#41;</p>       <p>Uno de los libros m&aacute;s importantes que dan cuenta de la doctrina espirita, es el    publicado por Kardec en 1857 con el nombre de le livre des &eacute;sprits el libro de    los esp&iacute;ritus. En estos escritos se refleja una concepci&oacute;n particular del mundo,    de la cual nosotros como seres humanos participamos de modo parcial, debido a    nuestras cualidades con las cuales nos dot&oacute; Dios, y en la que el hombre se ve    compuesto de tres elementos fundamentales:</p>   <ul>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Primera, el cuerpo o ser material an&aacute;logo al de los animales y animado por el    mismo principio vital; segunda, el alma o ser inmaterial, esp&iacute;ritu encarnado en    el cuerpo; tercera, el lazo que une el alma al cuerpo, principio intermedio    entre la materia y el esp&iacute;ritu. As&iacute;, pues, el hombre tiene dos naturalezas: por    el cuerpo, participa de la naturaleza de los animales, de los cuales tiene el    instinto; y por el alma, participa de la naturaleza de los esp&iacute;ritus. El lazo o    <i>periesp&iacute;ritu</i> que une el cuerpo y el esp&iacute;ritu es una especie de envoltura    semimaterial. La muerte es la destrucci&oacute;n de la envoltura m&aacute;s grosera, el    esp&iacute;ritu conserva la segunda, que constituye para &eacute;l un cuerpo et&eacute;reo, invisible    para nosotros en estado normal, pero que puede, accidentalmente, hacerse visible    y hasta tangible, como ocurre en el fen&oacute;meno de las apariciones &#40;Kardec, 2003:    21&#41;.</p>    </ul>       <p>En la ense&ntilde;anza kardeciana se cree en la existencia de esp&iacute;ritus m&aacute;s o menos    evolucionados. La evoluci&oacute;n en parte va a tener lugar a partir de m&uacute;ltiples    encarnaciones del esp&iacute;ritu, encarnaci&oacute;n que va a funcionar como &quot;expiaci&oacute;n&quot; o    como &quot;misi&oacute;n&quot; en el mundo material, y de manera inevitable estas encarnaciones    van a tender a la evoluci&oacute;n, el esp&iacute;ritu encarnado, es decir el alma, no va a    sufrir una involuci&oacute;n.</p>       <p>El espiritismo en Cuba y el resto de islas del Caribe se transform&oacute; y enriqueci&oacute;    en su contacto con las religiones afroamericanas. En Cuba tres variantes    principales emergieron: la primera es el &quot;Espiritismo cient&iacute;fico&quot; o &quot;Espiritismo    de tabla&quot; que b&aacute;sicamente sigue las ense&ntilde;anzas kardecianas, ellos presentan su    acercamiento al mundo espiritual como un asunto filos&oacute;fico antes que religioso,    las sesiones son guiadas por m&eacute;diums expertos que han desarrollado el don de    comunicarse con los esp&iacute;ritus. Otra de las variedades es el &quot;Espiritismo de    cord&oacute;n&quot; que recibe su nombre porque quienes participan de estos rituales se    toman de las manos, mientras cantan, hacen oraciones y otra series de acciones    que los llevan a caer en trance. En el espiritismo de Cord&oacute;n confluyen elementos    de las ense&ntilde;anzas de Kardec, del catolicismo popular y de las creencias    africanas, en estas pr&aacute;cticas el centro son los procesos de sanaci&oacute;n que tienen    lugar all&iacute;. Un tercer g&eacute;nero es el &quot;espiritismo cruzao&quot;, que da cuenta    indiscutible de la plasticidad de los sistemas religiosos afroamericanos. Este    tipo de espiritismo funde y recompone en sus conocimientos, elementos de las    diferentes clases de espiritismo que hay en Cuba, de la religi&oacute;n popular    cat&oacute;lica y de varias de las religiones afrocubanas, principalmente del Palo de    Monte que surge en Cuba a partir de las creencias de los congos, pueblos    africanos de habla bant&uacute;, que centran su adoraci&oacute;n en los eggun esp&iacute;ritu de un    muerto, ancestro. Al igual que en el espiritismo de Cord&oacute;n, la sanaci&oacute;n y la    posesi&oacute;n son caracter&iacute;sticas inherentes en las sesiones de los espiritistas    &quot;cruzaos&quot;, la ceremonia m&aacute;s importante son las llamadas misas espirituales,    ellas establecen de modo claro un v&iacute;nculo entre la santer&iacute;a y el espiritismo,    &eacute;sta antecede al asiento<sup><a name= "s4" href="#4">4</a></sup> y pretende establecer un contacto con las fuerzas    espirituales que posean un car&aacute;cter ben&eacute;fico para quien va ser iniciado, al    tiempo que expulsa aquellas que no lo son &#40;Aparicio, 2005; Wedel, 2004;    Fern&aacute;ndez Olmos &amp; ParavisiniGebert, 2003&#41;.</p>       <p>Al igual que en la santer&iacute;a, en el espiritismo la enfermedad es producida en una    externalidad, un mal que se agazapa en un mundo invisible, paralelo al espacio    material que se habita. En tal caso, es posible que un eggun, desee que la    persona afectada lo &quot;desarrolle&quot; a trav&eacute;s de misas espirituales, y esto se    convertir&iacute;a en un aviso para que el sujeto siga la v&iacute;a del espiritismo, o    igualmente resulta probable que a la persona le haya sido enviado un esp&iacute;ritu    oscuro, por medio de la brujer&iacute;a o haya recogido un esp&iacute;ritu &quot;obsesado&quot;. En    otras ocasiones, alguien es v&iacute;ctima de brujer&iacute;a, como resultado del ataque a    alguna persona muy cercana a &eacute;l o ella que se encuentra muy bien protegida y, de    esta manera, el mal recae en quien est&eacute; menos protegido.</p>       <p>Entonces, lo anterior contrasta con las formas de la medicina occidental de    entender al sujeto y su padecimiento. Aqu&iacute; en la santer&iacute;a y el espiritismo, si    nos atenemos a lo antes expuesto, nos encontrar&iacute;amos con un sistema terap&eacute;utico,    que a diferencia del modelo biom&eacute;dico actual, no separa al sujeto de su cuerpo,    ni lo escinde de la comunidad, ni lo aparta del cosmos. El gran &quot;logro&quot; de la    medicina, &quot;el distanciamiento cl&iacute;nico&quot;, para obtener la pretendida objetividad,    redujo al sujeto al soma, lo hizo pura biolog&iacute;a, puesto que de ello depend&iacute;a en    buena medida el &eacute;xito de su intervenci&oacute;n para curar la enfermedad. La    localizaci&oacute;n del dolor en el cuerpo era el signo que deb&iacute;a ser atacado, la causa    de su padecimiento nunca estar&iacute;a m&aacute;s all&aacute; de la frontera f&iacute;sica.</p>          <p>Sin embargo, la santer&iacute;a y el espiritismo as&iacute; como otros sistemas terap&eacute;uticos a    pesar de trabajar sobre el cuerpo, van m&aacute;s all&aacute;, pues la enfermedad no    necesariamente reside en la materialidad del sujeto. Cuando se considera que el    padecimiento es ocasionado por agentes externos, como la intervenci&oacute;n de las    divinidades o de sus ancestros, o que es causada por brujer&iacute;a directa o    indirecta, todo esto nos habla de un sujeto que est&aacute; vinculado inexorablemente    al cosmos y a la comunidad. Empero, esto no termina aqu&iacute;; si el malestar es    explicado de este modo, ello supone que la curaci&oacute;n sea igualmente heterodoxa.</p>          <p>La medicina occidental, en su racionalizaci&oacute;n de la enfermedad, la volvi&oacute; casi    de modo exclusivo soma, y con esto expuls&oacute; al sujeto de alg&uacute;n modo. As&iacute;, el    encuentro m&eacute;dicopaciente se convirti&oacute; en un encuentro autista, en el cual la voz    del paciente se torn&oacute; &quot;ruido&quot; que deb&iacute;a eliminarse. En este sentido, curar vino    a significar simplemente erradicar del cuerpo la marca visible de tal o cual    enfermedad mediante un &quot;acto demi&uacute;rgico&quot;. El m&eacute;dico formado dentro de esta    tradici&oacute;n est&aacute; capacitado en el mejor de los casos, como se&ntilde;ala Tob&iacute;e Nathan    &#40;1999&#41;, para dar cuenta al sufriente de los porqu&eacute;s causales de la enfermedad;    as&iacute;, el m&eacute;dico que es interpelado con un &quot;&iquest;por qu&eacute; me duele?&quot;, responder&aacute;    &quot;porque tiene una fractura en la pierna&quot;. Pero, en cuanto el mismo paciente le    haga una pregunta absolutamente elemental en su formulaci&oacute;n, m&aacute;s no en su    respuesta, del tipo &quot;&iquest;por qu&eacute; a m&iacute;?&quot;, &quot;&iquest;por qu&eacute; fui yo el que se cay&oacute; del &aacute;rbol    y no mi hermano o mi primo?&quot;, el m&eacute;dico vacilar&aacute; o callar&aacute;. Por cuanto lo que    est&aacute; demandando la persona es un otorgamiento de sentido a lo sucedido, y esto    no forma parte de la experiencia de un n&uacute;mero significativo de terapeutas.</p>          <p>Ofertas religiosas y terap&eacute;uticas como la santer&iacute;a o el espiritismo, si bien no devuelven la voz al paciente, ya que cuando se participa    de un sistema de esta clase el sujeto que asiste deposita en manos del santero,    del babalawo<sup><a name= "s5" href="#5">5</a></sup> padre de los secretos, o del espiritista el diagn&oacute;stico de su    malestar, por lo menos le entregan al sujeto una seguridad parcial en cuanto a    los porqu&eacute;s que reclaman sentido. El especialista, por medio de una serie de    tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas, a las cuales me referir&eacute; en un momento, es capaz de    recomponer el universo simb&oacute;lico de sus &quot;pacienticos&quot;, como algunos santeros y    espiritistas denominan a quienes buscan ayuda. Entonces, la resignificaci&oacute;n del    malestar, de las relaciones sociales del sujeto, de los temores, del porvenir,    se convierte en pilar para la curaci&oacute;n de la persona.</p>       <p>La reflexi&oacute;n sobre el dolor y la enfermedad requiere no siempre de una cura    inmediata, desde la &oacute;ptica de quien padece o, mejor, no se reduce simplemente a    eso. Y ello es algo que la mayor&iacute;a de terap&eacute;uticas y terapeutas occidentales    parecen olvidar; cuando se piensa el dolor, &eacute;ste es reducido a una reacci&oacute;n del    sistema nervioso, a una serie de impulsos bioqu&iacute;micos que viajan hasta el    cerebro y que se localizan en un lugar espec&iacute;fico del cuerpo, porque, sin lugar a    dudas, el dolor no puede hallarse agenciado en la totalidad del cuerpo. De ser    as&iacute;, el m&eacute;dico pensar&iacute;a que la narrativa de su paciente es poco acertada,    indefinida, o simplemente que &eacute;l o ella est&aacute;n mintiendo.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A este respecto Fanon &#40;1975&#41; refiere a principios de 1952, durante su estancia en    Argelia, algunos casos de pacientes emigrantes norafricanos los cuales    participan del sistema m&eacute;dico occidental en este pa&iacute;s, que por aquel entonces es    a&uacute;n colonia francesa. La situaci&oacute;n, dice Fanon, es que los norafricanos    regresaban una y otra vez acusando aquel dolor incierto e &quot;irreal&quot; para los    m&eacute;dicos del servicio hospitalario. Por cuanto en la tradici&oacute;n biom&eacute;dica se va    del s&iacute;ntoma a la lesi&oacute;n, la consecuencia &uacute;ltima de acusar un s&iacute;ntoma es que debe    existir para ello una lesi&oacute;n, cuando &eacute;sta no se encuentra, se ingresa en un    espacio de incertidumbre que es resuelto r&aacute;pidamente por el especialista a favor    de &eacute;l mismo y en detrimento de quien asiste a la consulta. De este modo, result&oacute;    que los norafricanos eran atendidos de manera a priori; el diagn&oacute;stico del    m&eacute;dico desde el comienzo de la consulta estaba cifrado bajo el supuesto de que    aquellos pacientes ment&iacute;an con relaci&oacute;n a su enfermedad, ya que la lesi&oacute;n no era    verificable y, por lo tanto, no pod&iacute;a haber padecimiento alguno. Entonces, la    medicina occidental, que se apoya en la creaci&oacute;n de taxonom&iacute;as que le permiten    clasifcar todo aquello que previamente ha sido nombrado, denomin&oacute; el pathos de    estos pacientes como &quot;s&iacute;ndrome norafricano&quot;, que equival&iacute;a a decir que eran    &quot;enfermos imaginarios. As&iacute;, el dolor va m&aacute;s all&aacute; de la lesi&oacute;n; pensarlo,    tratarlo, prestar atenci&oacute;n a una serie de elementos tales como el contexto    sociocultural, sociohist&oacute;rico en que se inscriben tales o cuales relaciones    sociales y sus padecimientos, implica considerar las tecnolog&iacute;as con las que se    afronta dicho dolor, por parte del m&eacute;dico, pero tambi&eacute;n por parte del paciente    &#40;Oca&ntilde;a, 1997&#41;.</p>          <p><b>EL REGISTRO: LOS MUERTOS Y LOS SANTOS HABLAN</b></p>        <p>El dolor supone unas tecnolog&iacute;as para revelarlo, y en ello tanto la santer&iacute;a    como el espiritismo cuentan con unos procedimientos para establecer la causa del    mal. Este procedimiento recibe el nombre de registro o consulta, y dependiendo    de quien realice el registro, es decir si lo hace un espiritista, un santero,    oriat&eacute; o un babalawo, ello va a implicar el uso de unas tecnolog&iacute;as que a uno u    otro especialista les son permitidas utilizar. En el caso del espiritismo es    frecuente la utilizaci&oacute;n de cartas, ya sean &eacute;stas la simple baraja espa&ntilde;ola, o    el Tarot, y si se es santero y espiritista, se preferir&aacute; un Tarot como el de los    orichas; igualmente, suele utilizarse la lectura de tabaco o del caf&eacute;. Pero, si    se es santero se har&aacute; acopio de tecnolog&iacute;as como el <i>obi</i>, el <i>dilogg&uacute;n</i> o el    <i>If&aacute;</i>.    Estos &uacute;ltimos, en especial el If&aacute;, poseen una complejidad enorme, de modo que    solamente el <i>babalawo</i> est&aacute; capacitado para utilizarlo, lo cual no hace menos    simple los que se mencionaron antes.</p>          <p>El ob&iacute; es un sistema de interpretaci&oacute;n en el que se utilizan cuatro pedazos de    coco que son arrojados sobre el piso por el santero, a trav&eacute;s de ellos hablan    los orichas y los eggun esp&iacute;ritus, las preguntas que se les hacen son    respondidas por afirmaciones o negaciones expresadas en los pedazos de coco. El    dilogg&uacute;n est&aacute; compuesto por diecis&eacute;is conchas de caracoles, ellas se convierten    en las &quot;bocas de los orichas&quot;, a cada divinidad le corresponde un caracol. La    lectura del dilogg&uacute;n implica que el santero se encuentre en un nivel de    &quot;profesionalizaci&oacute;n&quot;, dentro de la santer&iacute;a, mucho mayor que el que se necesita    para hacer la interpretaci&oacute;n del ob&iacute;. Para leer el dilogg&uacute;n se requiere que la    persona sea un oriat&eacute; &quot;sacerdote&quot; o una santera mayor con el m&aacute;ximo nivel de    especializaci&oacute;n en la santer&iacute;a que existe para la mujer.</p>          <p>El lanzamiento de los caracoles y el modo como caigan van a determinar diecis&eacute;is    odu o letras, las cuales est&aacute;n acompa&ntilde;adas siempre por patak&iacute;s o narrativa s    que contienen un car&aacute;cter m&iacute;tico, que deben ser interpretados por el santero o    santera. Sin embargo, es importante se&ntilde;ala r que si bien se trabaja con d    iecis&eacute;is caracoles, un oriat&eacute; s&oacute;lo est&aacute; en capacidad de interpretar doce de los    diecis&eacute;is signos posibles; y en caso de que los caracoles al ser arrojados    sobrepasen el odu letra, signo doce, se hace necesaria la presencia de un    babalawo, para la correspondiente lectura. Finalmente, encontramos el If&aacute; que es    manejado exclusivamente por el babalawo. Aunque el <i>dilogg&uacute;n</i> puede llegar a ser    el medio de interpretaci&oacute;n m&aacute;s frecuentado, es el If&aacute;, el que tiene un grado m&aacute;s    alto de dificultad y, el que posee una mayor reputaci&oacute;n. Aqu&iacute;, la complejidad de    este sistema es creciente con relaci&oacute;n a los anteriores, las herramientas    utilizadas por el<i> babalawo</i> son el <i>ekuel&eacute;</i> y el ikin nut; dos columnas, cada una    con diecis&eacute;is signos, configuran doscientas cincuenta y seis combinaciones    posibles, que s&oacute;lo estos &quot;padres de los misterios&quot; son capaces de interpretar y,    que nuevamente son acompa&ntilde;ados por proverbios y versos sagrados &#40;De la Torre,    2004; Lele, 2003; Matibag, 2000; 1996&#41;.</p>          <p>Y aunque &eacute;stas son formas comunes de interpretar la enfermedad, que no de    adivinarla, de localizarla, de saber lo que la est&aacute; produciendo, existen de    acuerdo con situaciones rituales espec&iacute;ficas otras posibilidades terap&eacute;uticas de    determinar las enfermedades y de tratarlas. Las misas espirituales utilizadas en    una de las varias formas de espiritismo y las &quot;bajadas&quot; de los santos durante    los toques de tambor en la santer&iacute;a son algunas de ellas. Tanto en la consulta    que se realiza desde la santer&iacute;a como en el espiritismo, los santos y los eggun    son quienes hablan y se manifiestan a trav&eacute;s de los odu o signos, los cuales    deben ser interpretados por estos especialistas. En el caso de los espiritistas    puede suceder que alg&uacute;n esp&iacute;ritu o sus gu&iacute;as espirituales, que lo acompa&ntilde;an y    componen lo que ellos llaman el cuadro espiritual les hablen directamente.</p>          <p>El gu&iacute;a espiritual es el m&aacute;s fuerte de los esp&iacute;ritus dentro del cuadro    espiritual del espiritista. Frecuentemente, estos gu&iacute;as son esp&iacute;ritus de    personas muertas que pueden conformar un linaje hist&oacute;rico que el sujeto ha    heredado, que son parte de una &quot;familia biol&oacute;gica&quot;, a otros que son &quot;recogidos&quot;,    y que por lo general, son ind&iacute;genas, esp&iacute;ritus de ancianos esclavos provenientes    del Congo o gitanos. Ellos trabajan al lado del m&eacute;dium y durante algunas    ceremonias especiales como las misas espirituales, pueden llegar a tomar    posesi&oacute;n de los sujetos que all&iacute; participan. Es importante se&ntilde;alar que esto nos    estar&iacute;a hablando de la influencia de esa triple herencia la ind&iacute;gena, la espa&ntilde;ola    y la africana dentro de la cual se conforma la santer&iacute;a. Las figuras a las cuales    aluden los gu&iacute;as espirituales, no son azarosas, son representaciones de poder,    muchos de ellos seres que carecen de una biograf&iacute;a espec&iacute;fica, liminalidad    absoluta que no hace otra cosa que acrecentar las facultades de las personas    escogidas para mediar entre este mundo material y el inmaterial.</p>          <p>Dado el actual estado de la investigaci&oacute;n que aqu&iacute; presento, me referir&eacute; a    continuaci&oacute;n de modo m&aacute;s amplio tan s&oacute;lo a aquellas tecnolog&iacute;as que son    utilizadas desde el espiritismo en la ciudad. Es importante recalcar que tanto    el culto a los eggun como a los orichas en Bogot&aacute; tiene unas peculiaridades,    producto de adaptaciones socioculturales y sociohist&oacute;ricas. As&iacute;, aunque existen    coincidencias con las pr&aacute;cticas cubanas, tambi&eacute;n se dan diferencias que nos    sit&uacute;an en un espacio de recomposiciones de los modos de creer de los sujetos    practicantes. Entonces, comenzar&eacute; por referirme a un registro realizado por un    espiritista e iniciado en la santer&iacute;a que reside en la ciudad de Bogot&aacute;.</p>          <p>Hace una semana presenci&eacute; por primera vez un registro que Lu&iacute;s Carlos LC le    realiz&oacute; a un estudiante universitario de la capital, que asisti&oacute; a buscar    orientaci&oacute;n para su vida cotidiana. La consulta fue a eso de las 8:20 p.m. En la    casa de LC, en el <i>igbod&uacute;</i> cuarto de altares, los dos se sentaron frente a frente    y &eacute;l empez&oacute; a barajar las cartas con gran habilidad, primero una baraja espa&ntilde;ola    y luego un mazo de cartas m&aacute;s grande en su tama&ntilde;o f&iacute;sico, el cual no sab&iacute;a a&uacute;n    de qu&eacute; se trataba, aunque intu&iacute;a que era un Tarot. Al momento confirm&eacute; mis    sospechas, pero era un Tarot de los orichas.</p>          <p>Seguido de aquella minuciosa barajada de la suerte y destino que a continuaci&oacute;n    le ser&iacute;a interpretado a Germ&aacute;n Andr&eacute;s, LC, le pregunt&oacute; por cu&aacute;l era el d&iacute;a, mes    y a&ntilde;o de nacimiento. Los n&uacute;meros de aquellas fechas fueron sumados y dieron como    resultado 84. En el primer n&uacute;mero hablaban los santos: Obatal&aacute;, Olok&uacute;n y Orula,    y en el segundo: Ibeyi, tambi&eacute;n conocido como los jimaguas gemelos. De la    interpretaci&oacute;n del 84 se desprendieron una serie de caracter&iacute;sticas sobre la    personalidad del consultante, entre las cuales resalt&oacute; la de ser testarudo;    tambi&eacute;n se le aconsejaba no contar secretos personales y se le dijo, adem&aacute;s, que    en caso de que el n&uacute;mero en alguna consulta saliese invertido, es decir, que    apareciera el 48, eso significaba que se le deb&iacute;a hacer el santo gratis. Adem&aacute;s    de la fecha de nacimiento, se le conmin&oacute; a que le diese los apellidos que este    el omo chang&oacute; no conoc&iacute;a; tras dec&iacute;rselos, comenz&oacute; a hacer una rogativa dirigida    a sus eggun, para que le ayudasen en la interpretaci&oacute;n del hado de Germ&aacute;n    Andr&eacute;s, mientras que introduc&iacute;a sus manos en un vaso con agua que se encontraba    a su derecha; seg&uacute;n &eacute;l, la fuerza que all&iacute; resid&iacute;a le ayudar&iacute;a en dicho    prop&oacute;sito.</p>          ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Despu&eacute;s de esto, vino la lectura de la baraja espa&ntilde;ola. LC le pidi&oacute; que pusiera    la mano derecha sobre la baraja, y &eacute;l puso su mano sobre la del consultante, la    cual, al parecer, se encontraba helada, y le dijo: &quot;&iquest;si sientes el fr&iacute;o?, es    porque los muertos trabajan a trav&eacute;s m&iacute;o&quot;. Luego le solicit&oacute; que con la mano    izquierda partiese la baraja en tres y que escogiera uno de los montones. Germ&aacute;n    Andr&eacute;s seleccion&oacute; la pila de la izquierda, la cual tom&oacute; LC en sus manos y dio    comienzo, ahora s&iacute;, a esparcir el destino sobre la peque&ntilde;a mesa de madera. Con    ansiedad Germ&aacute;n, y por supuesto yo, esper&aacute;bamos el significado que pod&iacute;a entra&ntilde;ar    el azaroso orden de las cartas, que llegaron a conformar siete filas, a trav&eacute;s de    las cuales los esp&iacute;ritus hablaban sobre asuntos que, desde &eacute;pocas remotas, han    preocupado profundamente a los seres humanos: la vida, la muerte, la salud, la    enfermedad, el amor, el destino incierto que nos aguarda, temas familiares que    producen tranquilidad o angustia ontol&oacute;gica.</p>          <p>El registro comenz&oacute; a moverse entre pasados, presentes y futuros posibles, al    mismo tiempo que se deslizaba hacia los rasgos &iacute;ntimos de la subjetividad del    joven universitario. LC escuchaba lo que sus esp&iacute;ritus le susurraban en    misterioso y silencioso secreto, lenguaje inaudible para aquellos que no poseen    el don especial de comunicarse con esos &quot;otros&quot; que habitan en el inframundo, o    que no lo han desarrollado por medio de la ense&ntilde;anza que ha residido en sus    predecesores, con quienes establecen un v&iacute;nculo filial, no por v&iacute;a de la sangre,    sino a trav&eacute;s de lo espiritual y del manejo de esos mundos que son sagrados y    profanos simult&aacute;neamente, que se encuentran y funden en la cotidianidad de la    existencia.</p>          <p>Tras la lectura de la baraja espa&ntilde;ola sigui&oacute; la del Tarot de los orichas.    Similar procedimiento acompa&ntilde;&oacute; la lectura de estas cartas. Germ&aacute;n Andr&eacute;s parti&oacute;    la baraja con la mano izquierda en tres partes, pero esta vez tom&oacute; seis cartas    de la pila central. Algunas de ellas fueron &quot;vii de Fuego&quot;, &quot;El hombre&quot;,    &quot;Eleggu&aacute;, &quot;x de Aire&quot; y &quot;Ogg&uacute;n&quot;, luego, en dos ocasiones, tomar&iacute;a seis y seis    cartas, que pasaron a ser colocadas sobre las primeras, y una vez m&aacute;s &eacute;stas    sobre las anteriores. Por medio del Tarot el oricha que baj&oacute; a hablar fue    eleggu&aacute;, uno de los orichas mayores, quien posee &quot;... Las llaves del destino, abre    y cierra la puerta a la desgracia o a la felicidad&quot; &#40;Bol&iacute;var 1990: 35&#41;. &Eacute;l es    uno de los cuatro guerreros junto con Ogg&uacute;n, Ochosi y Osun, y, por mandato del    dios supremo Olof, ning&uacute;n oricha puede antecederle.</p>      <ul>    <p>Eleggu&aacute; es quien te habla, en este momento te encuentras con grandes deudas y    preocupaciones, pero te aguarda una suerte muy grande, que alcanzar&aacute;s cuando    cruces el mar. Aunque no eres iniciado, los santos te cuidan y sienten un    especial afecto por ti, al igual que varios esp&iacute;ritus alrededor tuyo que est&aacute;n    guard&aacute;ndote. No obstante, debes tener paciencia y dejar de ser testarudo,    cualquier cosa mala que te pase en la vida no va a ser causada por brujer&iacute;a    alguna, sino por terquedad tuya. Eleggu&aacute; te recomienda recibir guerreros y    solicita ser atendido con un pescado asado y siete rodajas de tomate<sup><a name= "s6" href="#6">6</a></sup>.</p>    </ul>          <p> &Eacute;stos y otros elementos de la vida fueron anunciados por eleggu&aacute;, un futuro    halagador se le presentaba al estudiante en aquel primer registro. La    interpretaci&oacute;n que Luis Carlos le hizo del Tarot de los orichas fue apoyada por    la lectura de un libro titulado Te Tarot of the Orishas, que conten&iacute;a un    sinn&uacute;mero de patak&iacute;s en los que anidaban significados m&uacute;ltiples alrededor de cada    carta.</p>          <p>El secreto que baja a revelar el muerto o el oricha es claro en ocasiones; sin    embargo, en otros momentos puede manifiestarse de forma ambigua y hacerse    ininteligible, y la precisi&oacute;n en la interpretaci&oacute;n resulta determinante tanto    para quien se hace la consulta, como para quien la efect&uacute;a. No obstante, lo    referido a prop&oacute;sito de la consulta anterior, las personas que hacen uso de    estos otros sistemas terap&eacute;uticos y religiosos suelen asistir para resolver    problemas del aqu&iacute; y del ahora, principalmente de salud, o para entender por qu&eacute;    est&aacute;n padeciendo situaciones que son &quot;inexplicables&quot; e irresolubles por medio de    los sistemas terap&eacute;uticos y religiosos occidentales. As&iacute;, en estos sistemas    terap&eacute;uticos se apunta a una consideraci&oacute;n de un sujeto que, aunque sufriente,    no es, ni puede ser reducido a su individualidad psicol&oacute;gica o biol&oacute;gica. La    enfermedad, el tratamiento, la cura en estas &quot;otras concepciones&quot; entrar&iacute;an a    considerar la descendencia, los ancestros y la comunidad como aspectos    responsables o incidentes en los estados de malestar-curaci&oacute;n del sujeto.</p>          <p>Pero, como se dijo antes, no s&oacute;lo los registros funcionan como posibilidades    terap&eacute;uticas. Dentro del espiritismo, las misas espirituales se convierten    tambi&eacute;n en espacios terap&eacute;uticos en los cuales el lenguaje, el espacio ritual y    el cuerpo, atravesado por la agencia de los esp&iacute;ritus que se manifiestan en los    fen&oacute;menos de trance y la posesi&oacute;n, hacen del sujeto mismo una tecnolog&iacute;a m&eacute;dica  para afrontar el malestar y ofrecer una cura.</p>        <p><b>MISAS ESPIRITUALES: CUANDO EL MUERTO BAJA</b></p>        <p>Lo religioso y lo terap&eacute;utico en estos sistemas no son dos aspectos de la vida    del sujeto que se puedan separar; la salud del alma y del cuerpo se trenzan en    complejas relaciones que, a su vez, vinculan al sujeto con su comunidad y con el    cosmos. Tanto en la santer&iacute;a como en el espiritismo practicado en Bogot&aacute; es    relevante se&ntilde;alar la enorme variabilidad en sus pr&aacute;cticas rituales y las    readaptaciones que han tenido lugar. Una inevitable transformaci&oacute;n en los modos    de creer, de decir hacer, de representar, implica cambios en las concepciones de    salud enfermedad, y en este sentido supone modos particulares de afrontamiento    del sufrimiento.</p>          ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las misas espirituales son un ejemplo del dinamismo y la plasticidad de los    rituales espiritas. Anteriormente hab&iacute;a se&ntilde;alado que, para el caso cubano, este    tipo de ceremonias eran propias del &quot;espiritismo cruzao&quot;, sin embargo, en Bogot&aacute;    las misas espirituales forman sencillamente parte del espiritismo. Aunque los    santeros y espiritistas hablan de variantes como el de mesa y el de cord&oacute;n,    pareciera que dichas distinciones no fuesen tan claramente establecidas en la    pr&aacute;ctica, lo cual no resulta relevante en t&eacute;rminos de legitimidad, como algunos    puristas podr&iacute;an pensar. Lo significativo para efectos del trabajo que aqu&iacute; se    adelanta es que, tanto el espiritismo como la santer&iacute;a, tienen en s&iacute; una    preocupaci&oacute;n por el problema de la salud. En este sentido, las misas    espirituales, que buscan el desarrollo de los esp&iacute;ritus y los espiritistas, se    convierten en un intento por lograr restablecer precisamente los &oacute;rdenes    clasificatorios y reintroducir un equilibrio de las relaciones del sujeto con lo    &quot;otro&quot; y los &quot;otros&quot;, lo cual no reside definitivamente en la pura materialidad,    ni en el mundo fenom&eacute;nico que habitamos, y en el cual nos movemos nosotros y los    &quot;otros&quot;. A continuaci&oacute;n referir&eacute; la puesta en escena de una misa espiritual en    la cual particip&eacute; durante las primeras semanas de octubre de 2007.</p>          <p>Las plantas sagradas se limpiaron, distribuyeron y organizaron sobre una gran    estera. Posteriormente fueron consagradas a los esp&iacute;ritus y a los orichas, por    medio de oraciones y cantos. Con gran solemnidad y ayudada por Juanito, Gloria    pronunciaba en voz baja algunas oraciones, les expeli&oacute; cachaza<sup><a name= "s7" href="#7">7</a></sup> a las hierbas    con su boca y les agreg&oacute; humo de tabaco. Toda esta preparaci&oacute;n ritual tom&oacute;    alrededor de unos quince minutos. Luego se seleccionaron algunas hojas de las    plantas que yac&iacute;an sobre la estera, se maceraron con las manos y se depositaron    dentro de un recipiente con agua, alrededor del cual se hallaban sentados    Juanito, un cubano iniciado en la santer&iacute;a, hijo de aggay&uacute; y Gloria una santera    manizale&ntilde;a, hija de Obatal&aacute;. Toda la escena se desarrollaba ante la mirada    tranquila y sonriente de Betty, quien es esposa del omo aggay&uacute;, ella tambi&eacute;n ha    sido iniciada en la Regla de Ocha y su oricha tutelar es Och&uacute;n.</p>       <p>El ba&ntilde;o espiritual que preparaban recibi&oacute; varios cantos y oraciones, para    activar las propiedades de las plantas, a las cuales les fueron agregadas    adem&aacute;s, fores, cachaza, agua bendita y cascarilla de santo. Mientras hac&iacute;an    esto, Juanito me explicaba, &quot;... Estas yerbas que est&aacute;n en la estera se ponen por    si las moscas, aqu&iacute; hay &quot;espanta muertos&quot;, en caso de que haya un muerto duro    que entre, toca sacudir a la gente con eso&quot;<sup><a name= "s8" href="#8">8</a></sup>.</p>          <p>En cuanto fue terminada la disposici&oacute;n del agua y las hierbas que habr&iacute;an de ser    utilizadas en la misa espiritual, se llevaron al cuarto de los eggun, que en    esos momentos se encontraba en perfecto orden y ten&iacute;a mucho m&aacute;s espacio, ya que    hab&iacute;a sido sacada la mesa de las consultas, para ofrecer una justa y c&oacute;moda    distribuci&oacute;n de las sillas que iban a ocupar los participantes de esta    ceremonia. La b&oacute;veda espiritual estaba bellamente acomodada, compuesta por ocho    vasos y una copa redonda en el centro; es all&iacute; donde se le hace atenci&oacute;n a los    muertos y a los esp&iacute;ritus protectores de las personas. Alrededor de los vasos    hab&iacute;a arreglos de fores y dos tarots; en cada esquina a los pies de la mesa se    encontraban foreros que conten&iacute;an los nardos, los girasoles que hab&iacute;amos    llevado, como parte de nuestra colaboraci&oacute;n en el ritual. En frente de la mesa    se ubic&oacute; el recipiente que conten&iacute;a el agua preparada con las fores, las hierbas    y dem&aacute;s ingredientes; delante de esto se encontraba la estera con el restante de    las plantas que no hab&iacute;an sido utilizadas.</p>       <p> Este altar se encuentra localizado a mano derecha cuando se ingresa en el    cuarto, y a su izquierda est&aacute;n los gu&iacute;as espirituales de Gloria, que en esta    ocasi&oacute;n contaban con una ofrenda de tabaco, flores y cachaza. En la pared que    aparece al frente de la entrada, un eggun de la santera recib&iacute;a atenciones para    su &quot;desarrollo&quot; e &quot;iluminaci&oacute;n&quot;; &eacute;l ten&iacute;a flores, agua y dos velas encendidas.</p>       <p>Eran tal vez las nueve de la ma&ntilde;ana cuando llegaron dos de las tres personas que    faltaban para comenzar la misa espiritual, entonces, uno a uno empezamos a    desfilar hacia el interior del cuarto de muertos. Gloria se ubic&oacute; de manera que    preced&iacute;a la reuni&oacute;n, junto a la b&oacute;veda espiritual, en una silla que semejaba un    trono. A su diestra estaban Juanito y Betty, y a su izquierda Agustina y    Esteban<sup><a name= "s9" href="#9">9</a></sup>; en medio de ellos me encontraba yo. Despu&eacute;s de haber hablado de una    gran variedad de cosas de toda clase, la omo Obatal&aacute; se puso de pie en frente    del altar a los muertos y se inclin&oacute; para introducir las manos dentro del    recipiente con agua. Moj&oacute; ambas manos, y las pas&oacute; en forma circular de derecha a    izquierda sobre su cabeza; luego hizo el mismo gesto alrededor de su cuerpo, se    levant&oacute; y nos pidi&oacute; que cada uno hiciera lo mismo. Nuevamente se sent&oacute; y dijo:    &quot;En el nombre del Padre, del Hijo, y del Esp&iacute;ritu Santo, Am&eacute;n&quot;, y en tanto que    cada uno de nosotros iba pasando al frente, emulando lo que esta santera y    espiritista cubana hab&iacute;a hecho, ella le pidi&oacute; a Juan que nos echara aguardiente    en la espalda, y comenz&oacute; a recitar algunas oraciones del libro de Allan Kardec,    colecci&oacute;n de oraciones espiritas.</p>          <p> A partir de este momento se dar&iacute;a inicio a todo el proceso de &quot;canaleo&quot;, y    Gloria se convertir&iacute;a en un puente entre el mundo visible e invisible. A trav&eacute;s    de ella, los eggun nos comunicar&iacute;an, advertir&iacute;an, solicitar&iacute;an y revelar&iacute;an todo    lo que ellos vieran y creyeran que era importante para nuestras vidas. As&iacute;, y    por medio de las precauciones de la santera, de sus invocaciones, se esperaba    que bajaran a la Tierra s&oacute;lo aquellos esp&iacute;ritus buenos, tratando de cerrarle el    paso a los esp&iacute;ritus &quot;obsesados&quot; u obscuros. Como ella nos hab&iacute;a explicado, a lo    largo de la misa se tratar&iacute;a de ir revelando tambi&eacute;n parte de nuestro cuadro    espiritual, es decir, el conjunto de esp&iacute;ritus que nos acompa&ntilde;an a todos, al    igual que a Gloria. Este cuadro espiritual est&aacute; conformado por esp&iacute;ritus que nos    son dados desde el momento de nuestro nacimiento, &quot;que nos reciben al momento de    nacer&quot;, como dir&iacute;a Juanito, y otros m&aacute;s que se van sumando a lo largo de    nuestras vidas.</p>          <p>Otra vez la hija de Obatal&aacute; sumergi&oacute; las manos en el agua, despu&eacute;s de haber    cantado &quot;... Sea el Sant&iacute;simo, sea el Sant&iacute;simo, madre m&iacute;a de la caridad    amp&aacute;ranos, prot&eacute;genos, en el nombre de Dios, ¡ay Dios!, ¡ay Dios!&quot; y de haber    hecho las tres oraciones cat&oacute;licas antes mencionadas. Una nueva canci&oacute;n se    entonar&iacute;a: &quot;¡Oh! Congo, conguito de verdad, yo bajo a la Tierra a hacer caridad,    oh! Congo, conguito de verdad, yo bajo a la Tierra a hacer caridad &#40;...&#41;&quot;<sup><a name= "s10" href="#10">10</a></sup>.</p>          <p>Despu&eacute;s de despojarnos de las malas energ&iacute;as, volvimos a nuestros asientos, y en    ese momento, por orden de Gloria, Juanito nos alcanz&oacute; a cada uno de los    presentes un tabaco que deber&iacute;amos fumar y mantener encendido durante el    transcurso de la misa. De esta forma, y en medio de las tensiones y expectativas    de los que est&aacute;bamos all&iacute;, la misa hab&iacute;a dado comienzo. Gloria sentada, con    mirada distante y su atenci&oacute;n puesta en algo m&aacute;s que nosotros no pod&iacute;amos    percibir, hizo un instante de silencio. Ella estaba tratando de o&iacute;r a sus    muertos, para saber qu&eacute; era lo que ellos ten&iacute;an para comunicarnos ese d&iacute;a. Uno a    uno fuimos recibiendo un &quot;diagn&oacute;stico&quot; referido a nuestras vidas, en el que nos    se&ntilde;alaban aspectos pasados, presentes y futuros, avisos que ten&iacute;an que ver con    nuestra salud f&iacute;sica, la cual necesariamente pasaba por un desbalance    espiritual. As&iacute;, los eggun advirtieron sobre enfermedades y padecimientos    producto en algunos casos por brujer&iacute;a, en otros se deb&iacute;a a restricciones que    los all&iacute; presentes hab&iacute;an pasado por alto, o al olvido en ciertas promesas que    se hab&iacute;an hecho a seres que habitan el plano inmaterial y que estaban llamando    la atenci&oacute;n sobre dichas promesas, o sencillamente el pathos se derivaba de    comportamientos cotidianos que resultaban nocivos para la salud.</p>          <p>Durante el transcurso de las m&aacute;s de tres horas que dur&oacute; la misa espiritual, se    a&ntilde;adieron adem&aacute;s, escenarios que ten&iacute;an que ver con nuestra condici&oacute;n humana, es    decir, aparecieron al igual que hab&iacute;an aparecido en el registro del que hablamos    anteriormente, cuestiones relacionadas con el amor y la sexualidad; el dinero,    el trabajo, enemigos ocultos y muchos otros asuntos que tocaron las fibras m&aacute;s    sensibles de quienes particip&aacute;bamos de esta singular ceremonia, en la que se    articulan de modo visible creencias afro, ind&iacute;genas y espa&ntilde;olas, que no residen    o se encuentran ancladas a un territorio particular o a una cultura espec&iacute;fica,    sino que por el contrario son mixturas totalmente din&aacute;micas, en las que se    reactualizan tradiciones en funci&oacute;n del presente.</p>          ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A lo largo de este espacio, los avisos vinieron acompa&ntilde;ados por limpias    espirituales que hicieron tanto Gloria, como Luis Carlos el espiritista hijo de    Chang&oacute;, quien llegar&iacute;a posteriormente a contribuir con ayuda de sus muertos al    desarrollo de la misa. En los despojos de las malas energ&iacute;as o de alg&uacute;n eggun 14    9 que pudiera haberse adherido a la persona y estarle causando malestar, se    usaron las plantas que se hab&iacute;an dejado sobre la estera, con las cuales se les    hac&iacute;an pases sobre el cuerpo a las personas, mientras ellos, los especialistas,    recitaban algunas oraciones de protecci&oacute;n para cada uno de nosotros. Igualmente,    recibimos instrucciones sobre qu&eacute; deb&iacute;amos hacer una vez hubi&eacute;semos salido de    all&iacute;, precisamente algunos deb&iacute;amos hacernos una rogaci&oacute;n de cabeza, rito por    medio del cual se pretende refrescar la cabeza de la persona, para que pueda    aclarar sus ideas y eliminar perturbaciones de alguna &iacute;ndole, que puedan    impedirle al sujeto resolver dificultades presentes.</p>          <p>Finalmente, para cerrar las ideas aqu&iacute; dichas, antes que para concluir o    aventurar alguna generalizaci&oacute;n, habr&iacute;a que se&ntilde;alar la importancia de investigar    de modo amplio y m&aacute;s all&aacute; de las fronteras disciplinares estas &quot;otras&quot;    terap&eacute;uticas que surgen y funcionan de modo paralelo, junto a la instituci&oacute;n    m&eacute;dica legitimada por el Estado. En especial, estoy pensando en las que tienen    que ver con aquellos sistemas terap&eacute;uticos y religiosos que poseen influencia    afro, los cuales cada vez m&aacute;s son visitados de forma masiva por sujetos    pertenecientes a diferentes condiciones socioecon&oacute;micas y socioculturales. Los    itinerarios de los sujetos para restablecer su salud f&iacute;sica y espiritual, los    lleva a buscar en &quot;otros&quot; saberes, que se pueden alejar radicalmente de los    modos de pensar y creer considerados tradicionales, enfrent&aacute;ndolos con otras    tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas, que pueden resultar en algunos casos violentas, en la    medida en que los hace internarse en otras l&oacute;gicas de pensamiento. Estas    b&uacute;squedas responden por un lado a la multiplicidad de ofertas que se le abren al    sujeto, pero adem&aacute;s son la resultante de un sistema m&eacute;dico de corte occidental    que de alg&uacute;n modo ha contribuido a la expulsi&oacute;n del sujeto, el cual vuelto un    n&uacute;mero y perdida su condici&oacute;n humana, se ve compelido a buscar otras    alternativas para intentar restituir su lugar de sujeto, aunque esto tenga lugar    de modo parcial. </p>      <hr size="1">    <p><b>Comentarios</b></p>    <sup><a name="1" href="#s1" >1</a></sup> El presente escrito fue presentado para el XII Congreso de  Antropolog&iacute;a en Colombia, Simposio Creencia y Verdad en los Sistemas  Terap&eacute;uticos Contempor&aacute;neos, realizado en la Universidad nacional de Colombia,  sede Bogot&aacute;, durante el mes de octubre de 2007. Se deriva de la investigaci&oacute;n  que el autor adelanta como trabajo de grado para la Maestr&iacute;a en Antropolog&iacute;a  social de la Universidad de los Andes titulada &quot;narrativas sobre el cuerpo en el  trance y la posesi&oacute;n: una mirada desde la santer&iacute;a cubana y el espiritismo en  Bogot&aacute;&quot;.</p>        <p><sup><a name="3" href="#s3" >3</a></sup> Cuando me refiero a Occidente o lo occidental, no lo  hago en sentido estricto, es decir, que no s&oacute;lo aludo a un lugar geogr&aacute;fico, ni a  un conjunto de sociedades espec&iacute;ficas, sino mejor a un modo de ser y estar en el  mundo que se caracteriza por aquel ideal de la modernidad, en el que la  racionalidad cient&iacute;fica se posiciona como la &uacute;nica forma v&aacute;lida de conocer el  mundo, lo cual implica la descalificaci&oacute;n de lo &quot;otro&quot;, de aquellas formas  distintas de aproximarse y explicar el universo que no sean las establecidas  dentro de su marco.</p>        <p><sup><a name="4" href="#s4" >4</a></sup> Tambi&eacute;n conocido como &quot;coronaci&oacute;n&quot;, &quot;hacer el santo&quot;,  se refiere a la ceremonia m&aacute;s importante de iniciaci&oacute;n dentro de la Regla de Ocha,  en la cual el oricha es bajado y &quot;puesto&quot; literalmente en la cabeza de su hijo.  A partir de este momento, la persona hace formalmente parte de la religi&oacute;n y,  puede llam&aacute;rsele &quot;santero&quot; o &quot;santera&quot;.</p>        <p><sup><a name="5" href="#s5" >5</a></sup> El babalawo es un gran sacerdote de la adivinaci&oacute;n en  la santer&iacute;a, quien tiene &quot;camino&quot; en el sistema de If&aacute;, que es el m&aacute;s  prestigioso de los sistemas de interpretaci&oacute;n adivinaci&oacute;n dentro de esta religi&oacute;n  afrocubana. La persona a la que le es determinada el sacerdocio de If&aacute;, debe  rendirle culto especial al oricha Orula tambi&eacute;n llamado como &quot;Or&uacute;nla&quot;,  &quot;Or&uacute;nmila&quot; o &quot;If&aacute;&quot;.</p>        <p><sup><a name="6" href="#s6" >6</a></sup> Diario de campo del autor.</p>        <p><sup><a name="7" href="#s7" >7</a></sup> Es una bebida del Brasil, similar al aguardiente, que seg&uacute;n Juanito les gusta a los eggun.</p>        <p><sup><a name="8" href="#s8" >8</a></sup> Conversaci&oacute;n con Juanito, octubre 5 de 2007. Barrio Boyac&aacute; Real, Bogot&aacute;.</p>        <p><sup><a name="9" href="#s9" >9</a></sup> Agustina y Esteban son seud&oacute;nimos.</p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a name="10" href="#s10" >10</a></sup> Diario de campo del autor.</p>    <hr size="1">      <p><b>REFERENCIAS    <br> </b>    <!-- ref --><br> <b>Arg&uuml;elles Mederos, An&iacute;bal</b> 2005 &quot;Unidad y diversidad en las religiones de origen africano en Cuba&quot;, en  Elizabeth D&iacute;az Brenis y Elio Masferrer Kan &#40;eds.&#41;, Memorias del IV Coloquio  Internacional de Religi&oacute;n y Sociedad: religiones afroamericanas y las  identidades en un mundo globalizado, La Habana. Cuba, julio 19 a 22, Versi&oacute;n  electr&oacute;nica en CD ROM.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S1900-5407200800010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Aparicio, Ana Rosa</b> 2005 &quot;El espiritismo en Cuba. Sus variantes&quot;, en Elizabeth D&iacute;az Brenis y Elio  Masferrer Kan &#40;eds.&#41;, Memorias del IV Coloquio Internacional de Religi&oacute;n y  Sociedad: religiones afroamericanas y las identidades en un mundo globalizado.  La Habana, Cuba, julio 19 a 22, Versi&oacute;n electr&oacute;nica en CD ROM.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S1900-5407200800010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Atwood Mason, Michael</b> 2002 Living Santer&iacute;a, Rituals and Experience in an Afro-Cuban Religi&oacute;n.  Washington, Smithsonian Books.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S1900-5407200800010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Barnet, Miguel</b> 2000 &quot;La Regla de Ocha: The Religous System of Santer&iacute;a&quot;, en Margarite Fern&aacute;ndez  Olmos y Lizabeth Paravisini-Gebert &#40;eds.&#41;, Sacred Possessions.  Vodou, Santer&iacute;a, Obeah, and the Caribbean. New Brunswick, Rutgers  University Press, pp. 79-100.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S1900-5407200800010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Bol&iacute;var Ar&oacute;stegui, Natalia</b> 1990 Los Orichas en Cuba. La Habana, Ediciones Uni&oacute;n, Uni&oacute;n de Escritores y  Artistas de Cuba.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S1900-5407200800010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Cabrera, Lydia</b> 2006 El monte. Miami, Florida, Ediciones Universal.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S1900-5407200800010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Canizares, Ra&uacute;l</b> 2002 Cuban Santeria, Walking with the Night. Rochester, Vermont, Destiny  Books.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S1900-5407200800010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>De la Torre, Miguel A.</b> 2004 Santer&iacute;a. The Beliefs and Rituals of a Growing Religion in America. Wm.  B., Eedmans Publishing Co.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S1900-5407200800010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Fanon, Frantz </b>1975 Por la revoluci&oacute;n africana:  escritos pol&iacute;ticos. M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S1900-5407200800010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Fern&aacute;ndez Mart&iacute;nez, Mirta y porra potts, Valentina</b> 2005 &quot;Entre nosotros los cubanos...&quot;, en Elizabeth D&iacute;az Brenis y Elio  Masferrer Kan &#40;eds.&#41;, Memorias del iv Coloquio Internacional de Religi&oacute;n y  Sociedad: religiones afroamericanas y las identidades en un mundo globalizado.  La Habana, Cuba, julio 19 a 22, Versi&oacute;n electr&oacute;nica en CD ROM.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S1900-5407200800010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Fern&aacute;ndez Olmos, Margarite y  Paravisinigebert, Lizabeth</b> 2003 Creole Religions of the Caribbean. An Introduction from Vodou and  Santer&iacute;a to Obeah and Espiritismo. New York, University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S1900-5407200800010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Kardek, Allan</b> 2003 El libro de los esp&iacute;ritus. Brasil, Versi&oacute;n electr&oacute;nica disponible en <a target=_blank href="http://www.espiritismo.cc/Descargas/libros/allankardec/Espiritus.pdf"> http://www.espiritismo.cc/Descargas/libros/allankardec/Espiritus.pdf</a>,  visitado el 25 de mayo de 2007&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S1900-5407200800010000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Le Breton, David</b> 2002 Antropolog&iacute;a del cuerpo y modernidad. Buenos Aires, nueva Visi&oacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S1900-5407200800010000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Matibag, Eugenio</b> 2000 &quot;If&aacute; and Interpretation: And Afro-Caribbean Literary Practice&quot;, en Margarite  Fern&aacute;ndez Olmos y Lizabeth Paravisini-Gebert &#40;eds.&#41;, Sacred Possessions. Vodou, Santer&iacute;a, Obeah, and the Caribbean. New Brunswick,  Rutgers University Press, pp. 151-170.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S1900-5407200800010000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Matibag, Eugenio</b> 1996 Afro-Cuban Religious Experience. Cultural Reflections  in Narrative. Gainesville, University Press of Florida.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S1900-5407200800010000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Nathan, Tob&iacute;e</b> 1999 La influencia que cura. Buenos Aires, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S1900-5407200800010000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Oca&ntilde;a, Enrique</b> 1997 Sobre el dolor. Valencia, Pretextos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S1900-5407200800010000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Richardson, Ruth</b> 2000 Death, Disecction and Destitude. Chicago, University of Chicago Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S1900-5407200800010000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Sawday, Jonathan</b> 1995 The Body Emblazoned: Dissection and the Human Body in the Renaissance  Culture. London, Routledge.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S1900-5407200800010000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Wedel, Johan</b> 2004 Santer&iacute;a healing. A Journey into the Afro-Cuban World of Divinities,  Spirits, and Sorcery. Gainesville, University Press of Florida.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S1900-5407200800010000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b>OTROS</b>       <!-- ref --><br> Diario de campo del autor realizado entre agosto de 2005 y febrero de 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S1900-5407200800010000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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