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<journal-title><![CDATA[Antipoda. Revista de Antropología y Arqueología]]></journal-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In this paper David Harvey explores the existing relation between the problem of surplus capital allocation and the increasing transformations of urban space. The paper, written before the world economic crisis was declared, offers a spatial analysis which anticipates the crisis and examines the consequences that the current economic model will have for future urban life.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">      <p align="center" ><font face="verdana" size="4"><b>LA LIBERTAD DE LA CIUDAD</b></font></p>      <p><b>David Harvey</b><sup> </sup> / <b>Traducci&oacute;n Constanza Castro</b></p>       <p>Es uno de los m&aacute;s influyentes te&oacute;ricos marxistas contempor&aacute;neos.  Actualmente se desempe&ntilde;a como profesor de antropolog&iacute;a del City University of  New York &#40;Cuny&#41;.  Ha sido profesor de geograf&iacute;a en la universidad Johns Hopkins y titular de la  c&aacute;tedra Halford Mackinder de geograf&iacute;a en la Universidad de Oxford. Dentro de  sus obras traducidas al espa&ntilde;ol se destacan: <i>Urbanismo y desigualdad social </i>&#40;1985&#41;, <i>Los l&iacute;mites del  capitalismo y la teor&iacute;a marxista </i>&#40;1990&#41;, <i>Espacios de esperanza </i>&#40;2003&#41;, <i>La condici&oacute;n de la postmodernidad </i>&#40;1990&#41;, <i>Par&iacute;s capital de la modernidad </i>&#40;2008&#41;  y <i>Breve historia del neoliberalismo </i>&#40;2007&#41;. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:david.harvey@ncl.ac.uk"> david.harvey@ncl.ac.uk</a></p>      <p>Estudiante de doctorado en el Departamento de Historia de    la Universidad de Columbia en Nueva York.</p>  <hr size="1">       <p> <b>RESUMEN</b></p>     <p>David Harvey explora aqu&iacute; la relaci&oacute;n existente entre el problema de la  reubicaci&oacute;n del excedente de capital y las transformaciones del espacio urbano a  una escala cada vez mayor. En este art&iacute;culo, escrito antes de que fuera  declarada la crisis econ&oacute;mica mundial, Harvey ofrece un an&aacute;lisis espacial que  anticipa dicha crisis y analiza las consecuencias que la continuidad del modelo  econ&oacute;mico vigente tendr&aacute; para el futuro de la vida urbana.</p>      <p><b>PALABRAS CLAVE</b>    <br> Urbanizaci&oacute;n, excedentes de capital, mercado inmobiliario, crisis financiera.</p>  <hr size="1">      <p><b> ABSTRACT</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>In this paper David Harvey explores the existing relation between the problem of    surplus capital allocation and the increasing transformations of urban space.    The paper, written before the world economic crisis was declared, offers a    spatial analysis which anticipates the crisis and examines the consequences that    the current economic model will have for future urban life.</p>      <p>  <b>KEY WORDS    <br>   </b>Urbanization, surplus capital, real estate markets, financial crisis.</p>      <p>FECHA DE RECEPCI&Oacute;N: OCTUBRE DE 2008 / FECHA DE ACEPTACI&Oacute;N: DICIEMBRE DE 2008</p>    <hr size="1">      <p>El eminente soci&oacute;logo urbano Robert Park escribi&oacute; alguna vez que la ciudad:</p>  <ul>    <p> &#40;...&#41;representa para el hombre la tentativa m&aacute;s coherente y, en general, la m&aacute;s    satisfactoria de recrear el mundo en que vive de acuerdo a su propio deseo. Pero    si la ciudad es el mundo que el hombre ha creado, tambi&eacute;n constituye el mundo    donde est&aacute; condenado a vivir en lo sucesivo. As&iacute; pues, indirectamente y sin    tener plena conciencia de la naturaleza de su obra, al crear la ciudad, el    hombre se recrea a s&iacute; mismo &#40;Park, 1999: 115&#41;<sup><a name="s3" href="#3">3</a></sup>.</p>    </ul>     <p >      Si Park est&aacute; en lo correcto, entonces la pregunta sobre qu&eacute; tipo de ciudad    queremos no puede estar desligada de la pregunta sobre qu&eacute; tipo de personas    queremos ser, qu&eacute; tipo de relaciones sociales buscamos, qu&eacute; relaciones con la    naturaleza valoramos, o cu&aacute;l es el estilo de vida que deseamos. Esta idea es    comparable con la concepci&oacute;n del derecho a la ciudad de Lefebvre, no concebido    &quot;como un simple derecho de visita o retorno hacia las ciudades tradicionales&quot;,    sino como &quot;<i>derecho a la vida urbana, </i>transformada, renovada&quot; &#40;Lefebvre,    1969:138&#41;. El derecho a la ciudad es, por lo tanto, mucho m&aacute;s que el derecho a    tener acceso a aquello que ya existe: es el derecho a cambiar la ciudad    siguiendo nuestros m&aacute;s profundos deseos. La libertad de hacernos y rehacernos a    nosotros mismos y a nuestras ciudades es uno de nuestros m&aacute;s valiosos derechos,    sin embargo, es tambi&eacute;n uno de los m&aacute;s ignorados. Teniendo en cuenta, como    afirm&oacute; Park, que hasta ahora no hemos entendido claramente la naturaleza de    nuestra misi&oacute;n, debemos primero reflexionar acerca de la manera en que hemos    sido hechos y rehechos a lo largo de la historia por un proceso urbano provocado    por poderosas fuerzas sociales. El sorprendente ritmo y tambi&eacute;n la escala de la    urbanizaci&oacute;n en el &uacute;ltimo siglo ha significado, entre otras cosas, que hemos    sido rehechos varias veces sin saber por qu&eacute;, c&oacute;mo o con qu&eacute; prop&oacute;sito. &iquest;Ha    contribuido esto al bienestar humano? &iquest;Nos ha hecho mejores personas o nos ha    dejado, por el contrario, suspendidos en un mundo de anomia y alienaci&oacute;n,    resentimiento y frustraci&oacute;n? &iquest;Nos hemos convertido en simples m&oacute;nadas    naufragando abandonadas en un mar urbano? &iquest;Y qu&eacute; vamos a hacer ahora con la    inmensa concentraci&oacute;n de riqueza y privilegio en nuestras ciudades, en medio de    lo que incluso las Naciones Unidas describe como un explosivo &quot;planeta de    tugurios&quot;? &#40;Davis, 2006&#41;.</p>      <p>La gran pregunta es, por supuesto, &iquest;hacia d&oacute;nde ir? &iquest;Existe alguna manera de  ejercer el preciado derecho a la ciudad al que alude Park y que Lefebvre  promueve? Ocuparse con los resultados no vale la pena. Eso ser&iacute;a, como se&ntilde;al&oacute;  Engels, trasladar el problema de un lugar a otro: un tugurio es destruido en un  lugar para aparecer en otro. Si no estamos de acuerdo con nuestra situaci&oacute;n  actual, entonces la &uacute;nica manera de cambiarla de forma radical, es confrontando  el proceso que la origin&oacute; &#40;Engels, 1999&#41;. Esto requiere de un profundo an&aacute;lisis.</p>      <p>Quisiera aqu&iacute; concentrarme en un macro-proceso espec&iacute;fico, generalmente ignorado  precisamente por su car&aacute;cter macro. Yo lo llamo &quot;El problema de la reubicaci&oacute;n  de los excedentes de capital&quot;. Este proceso funciona de la siguiente manera. Los  capitalistas inician el d&iacute;a con cierta cantidad de dinero y lo terminan con m&aacute;s.  Al d&iacute;a siguiente, se levantan y deben decidir qu&eacute; hacer con el dinero adicional  que ganaron el d&iacute;a anterior. Se enfrentan entonces a un dilema f&aacute;ustico:  reinvierten para ganar aun m&aacute;s dinero o consumen su plusval&iacute;a. Las leyes  coercitivas de la competencia los obligan a reinvertir, pues si no lo hacen  otros seguramente lo har&aacute;n. Para continuar siendo capitalistas, deben reinvertir  parte del excedente para producir m&aacute;s. El capitalismo est&aacute; motivado por la  necesidad de encontrar espacios lucrativos para la absorci&oacute;n de excedentes de  capital. Por lo tanto, si hay escasez de trabajo y si los salarios son elevados,  el trabajo existente debe disciplinarse &#40;con desempleo inducido tecnol&oacute;gicamente  o minando el poder de la clase trabajadora&#41;, o se debe encontrar nuevas fuentes  de trabajo &#40;a trav&eacute;s de la inmigraci&oacute;n, la exportaci&oacute;n de capital o la  proletarizaci&oacute;n&#41;. Si no hay suficiente capacidad adquisitiva en el mercado, se  debe entonces encontrar nuevos mercados expandiendo el comercio internacional,  promoviendo nuevos productos y estilos de vida, y creando nuevos instrumentos de  cr&eacute;dito y gastos estatales financiados con endeudamiento. Si la tasa de ganancia  es muy baja pueden encontrarse alternativas en la regulaci&oacute;n estatal de la  competencia, en la monopolizaci&oacute;n &#40;fusiones y adquisiciones&#41;, y en las  exportaciones de capital. Si ninguna de las opciones anteriores es posible, los  capitalistas se ver&aacute;n enfrentados a una crisis en la cual su capital  inevitablemente se devaluar&aacute;. El excedente de capital que no puede ser ubicado  da forma a la crisis, y cuando el capital permanece inactivo el trabajo tambi&eacute;n  se reduce &#40;Harvey, 2006&#41;. La urbanizaci&oacute;n se constituye en una alternativa para  resolver el problema del excedente de capital. El caso de Par&iacute;s durante el  Segundo Imperio es un ejemplo de esto. La crisis de 1848 fue una de las primeras  crisis de excedente de capital que impact&oacute; a Europa en general. Par&iacute;s fue, sin  embargo, particularmente golpeada. La consecuencia: una revoluci&oacute;n fracasada  conformada por trabajadores desempleados y liderada por utopistas que vieron en  una rep&uacute;blica social el ant&iacute;doto contra la voracidad y la inequidad capitalista.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pero la burgues&iacute;a que venci&oacute; de manera violenta a los revolucionarios no pudo  resolver la crisis y el resultado fue el ascenso al poder de Napole&oacute;n Bonaparte,  autoproclamado emperador en 1852. Para sobrevivir pol&iacute;ticamente, el emperador  sab&iacute;a que deb&iacute;a resolver el problema del excedente de capital y lo hizo  anunciando un vasto programa de inversi&oacute;n en infraestructura y obras p&uacute;blicas  tanto en territorio galo como en el extranjero. Fuera del pa&iacute;s, esto significaba  la construcci&oacute;n de v&iacute;as f&eacute;rreas a trav&eacute;s de Europa y en el oriente, al igual que  el apoyo a grandes obras como el canal del Suez. Localmente significaba la  consolidaci&oacute;n de redes ferroviarias y la construcci&oacute;n de puertos. Pero implicaba  sobre todo la reconfiguraci&oacute;n de la infraestructura urbana de Par&iacute;s; para  hacerse cargo de las obras p&uacute;blicas, Napole&oacute;n llev&oacute; a Haussmann a Par&iacute;s en 1853.</p>      <p>Haussmann entendi&oacute; claramente que su misi&oacute;n era contribuir a la resoluci&oacute;n de  los problemas de excedente de capital y desempleo a trav&eacute;s de la urbanizaci&oacute;n.  La reconstrucci&oacute;n de Par&iacute;s permiti&oacute; canalizar enormes cantidades de fuerza de  trabajo y capital con respecto a los est&aacute;ndares de la &eacute;poca y esto, junto con la  supresi&oacute;n autoritaria de las aspiraciones de los trabajadores de Par&iacute;s, se  constituy&oacute; en el principal veh&iacute;culo de estabilizaci&oacute;n social. Haussmann tuvo  como punto de partida los planes ut&oacute;picos de Fourier y Saint-Simon para la  reforma de Par&iacute;s, que hab&iacute;an sido debatidos durante la d&eacute;cada de los cuarenta.  Sin embargo, su plan ten&iacute;a una gran diferencia. Haussmann transform&oacute; la escala  en la cual este proceso urbano hab&iacute;a sido imaginado. Cuando el arquitecto  Hittorf le present&oacute; sus planos para el nuevo boulevard, Haussmann se los  devolvi&oacute; diciendo: &quot;No es suficientemente ancho... el que usted propone tiene 40  metros de ancho y yo lo quiero de 120&quot;. Haussmann imaginaba la ciudad a una  escala mayor, anexando los suburbios y redise&ntilde;ando vecindarios por completo,  como <i>Les Halles</i>, y no s&oacute;lo peque&ntilde;as porciones del tejido urbano. Para  lograr una transformaci&oacute;n urbana total necesitaba de nuevas instituciones  financieras y de instrumentos de endeudamiento. De hecho, Haussmann contribuy&oacute;  con la resoluci&oacute;n del problema del excedente de capital, desarrollando un  sistema keynesiano de mejoras en la infraestructura urbana financiado con  endeudamiento. El sistema funcion&oacute; muy bien por cerca de quince a&ntilde;os, pero entr&oacute;  en crisis en 1868 y Haussmann fue obligado a renunciar. Desesperado, Napole&oacute;n  III entr&oacute; en una guerra que perdi&oacute; contra la Alemania de Bismarck; en el vac&iacute;o  que sigui&oacute; tuvo origen la Comuna de Par&iacute;s, uno de los episodios revolucionarios  m&aacute;s importantes de la historia urbana capitalista. Bajo el capitalismo, el  problema del excedente de capital no tiene soluci&oacute;n. Existen solamente  soluciones temporales que tienen enormes e irreversibles consecuencias para la  vida urbana &#40;los bulevares de Haussmann dominan todav&iacute;a Par&iacute;s&#41; &#40;Harvey, 2003&#41;.</p>      <p>Ahora vayamos a los Estados Unidos en 19 42. El problema de la reubicaci&oacute;n del  excedente de capital, que parec&iacute;a imposible de resolver en la d&eacute;cada de los  treinta &#40;junto con el consecuente problema de desempleo&#41;, fue temporalmente  resuelto gracias a la gran movilizaci&oacute;n de recursos para la guerra. Exist&iacute;a, sin  embargo, un temor generalizado con respecto a lo que pod&iacute;a suceder despu&eacute;s de  que la guerra terminara. Pol&iacute;ticamente, la situaci&oacute;n era peligrosa. El gobierno  federal estaba, de hecho, administrando una econom&iacute;a nacionalizada y estaba  adem&aacute;s aliado con el r&eacute;gimen comunista de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. Ya todos conocemos  la subsecuente historia de las pol&iacute;ticas del Macartismo &#40;cuyos abundantes signos  eran ya visibles desde 1942&#41;. Pero &iquest;qu&eacute; sucedi&oacute; con el problema del excedente de  capital? Ese a&ntilde;o, en una revista de arquitectura, se hizo una extensa evaluaci&oacute;n  del proyecto de Haussmann en Par&iacute;s. All&iacute; se examinaba de manera detallada y  rigurosa la importancia de su trabajo y se analizaban tambi&eacute;n sus errores. El  art&iacute;culo fue escrito nada menos que por Robert Moses, quien despu&eacute;s de la  Segunda Guerra Mundial desarrollar&iacute;a en el &aacute;rea metropolitana de Nueva York lo  que Haussmann hab&iacute;a hecho en Par&iacute;s d&eacute;cadas atr&aacute;s. Es decir, Moses, al igual que  Haussmann, modific&oacute; la escala en la que se pensaba la organizaci&oacute;n urbana. A  trav&eacute;s de la construcci&oacute;n de autopistas y obras de infraestructura financiadas  con endeudamiento, de la suburbanizaci&oacute;n y de una total reingenier&iacute;a de la  regi&oacute;n metropolitana, Moses utiliz&oacute; el proceso urbano como alternativa para  resolver el problema de absorci&oacute;n de excedentes de capital.</p>      <p>Al ser llevado al nivel nacional, tal y como ocurri&oacute; en los grandes centros  metropolitanos de los Estados Unidos &#40;una nueva transformaci&oacute;n en la escala&#41;, el  proceso urbano tuvo un rol crucial en la estabilizaci&oacute;n del capitalismo global  despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial. Esta alternativa fue exitosa hasta finales  de los a&ntilde;os sesenta, cuando, de la misma manera que sucedi&oacute; con Haussmann, un  tipo diferente de crisis empez&oacute; a tomar forma. Moses cay&oacute; en desgracia y sus  soluciones empezaron a ser vistas como inapropiadas e inaceptables. Pero los  suburbios hab&iacute;an sido construidos y con ellos surgieron transformaciones  radicales para el estilo de vida hasta entonces conocido. La primera ola de  feministas, por ejemplo, proclam&oacute; el suburbio y el estilo de vida que de &eacute;l se  derivaba como la fuente de sus m&aacute;s fundamentales insatisfacciones &#40;Moses, 1942 ;  Caro, 1975&#41;.</p>      <p>Mov&aacute;monos ahora a la coyuntura actual. El capitalismo internacional ha estado en  una monta&ntilde;a rusa de crisis y quiebras regionales &#40;este y sudeste asi&aacute;ticos en 1997-98, Rusia en 1998, Argentina en 2001, etc.&#41;, pero ha evitado hasta ahora una  crisis global, enfrentando incluso el problema cr&oacute;nico de la reubicaci&oacute;n de  excedentes de capital &#40;Brenner, 2003&#41;. &iquest;Cu&aacute;l ha sido el rol de la urbanizaci&oacute;n  en la estabilizaci&oacute;n de esta situaci&oacute;n? Es de conocimiento general en los  Estados Unidos que el mercado inmobiliario ha sido un importante estabilizador  de la econom&iacute;a desde el a&ntilde;o 2000 &#40;despu&eacute;s del desplome burs&aacute;til —especialmente  en los valores de las acciones tecnol&oacute;gicas a finales de los a&ntilde;os noventa&#41;. Este  mercado ha absorbido de forma directa grandes excedentes de capital, mientras la  r&aacute;pida alza de los precios de los activos inmobiliarios, respaldada por una ola  desenfrenada de refinanciaci&oacute;n hipotecaria de bajo inter&eacute;s, ha fomentado el  mercado interno de servicios y bienes de consumo. La urbanizaci&oacute;n de China en  los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os ha sido aun m&aacute;s importante. Su ritmo se increment&oacute;  considerablemente despu&eacute;s de una breve recesi&oacute;n en 1997, haciendo que China  absorbiera desde el a&ntilde;o 2000 cerca de la mitad de la oferta de cemento mundial.  Las consecuencias para la econom&iacute;a global han sido significativas: Chile  floreci&oacute; debido a la demanda china de cobre, Australia prospera gracias a la  demanda de carb&oacute;n, de mineral de hierro y de algod&oacute;n, e incluso Brasil y  Argentina se recuperaron, en parte, gracias al crecimiento de la demanda china  de materias primas. En China, m&aacute;s de cien ciudades han crecido vertiginosamente,  superando el mill&oacute;n de habitantes, y otras tantas han llegando a los diez  millones, al mismo tiempo que vastos proyectos de infraestructura —de nuevo,  todos financiados con endeudamiento— est&aacute;n transformando definitivamente el  paisaje urbano &#40;Harvey, 2005, cap. 5&#41;. &iquest;Es entonces la urbanizaci&oacute;n de China el  principal estabilizador del capitalismo global? La respuesta es un s&iacute; parcial.  China es solamente el epicentro de un proceso de urbanizaci&oacute;n que tiene, hoy en  d&iacute;a, un car&aacute;cter global propiciado, en parte, por la asombrosa integraci&oacute;n de  los mercados financieros. &Eacute;stos han usado su flexibilidad para financiar con  endeudamiento proyectos urbanos desde Dub&aacute;i hasta Sao Paulo y desde Mumbai hasta Hong Kong y Londres. El Banco Central  Chino, por ejemplo, est&aacute; involucrado activamente en el mercado hipotecario  secundario que surgi&oacute; con el auge de la refinanciaci&oacute;n en los Estados Unidos;  Goldman Sachs participa del afluente mercado inmobiliario de Mumbai y el capital  de Hong Kong ha sido invertido en Baltimore. De nuevo, estamos analizando aqu&iacute;  otra transformaci&oacute;n en escala, que hace dif&iacute;cil entender que lo que puede estar  pasando globalmente es, en principio, similar al proceso que Haussmann lider&oacute;  tan eficientemente en Par&iacute;s durante el Segundo Imperio. La urbanizaci&oacute;n —es mi  conclusi&oacute;n— es el principal veh&iacute;culo para la absorci&oacute;n de excedentes de capital  a escalas geogr&aacute;ficas cada vez mayores.</p>      <p>&iquest;Pero, qu&eacute; tipo de urbanizaci&oacute;n es &eacute;sta, y qu&eacute; consecuencias tiene para la  condici&oacute;n humana? &iquest;A trav&eacute;s de qu&eacute; medios se ha logrado esta transformaci&oacute;n en  escala y qui&eacute;n la ha liderado? En el caso de Par&iacute;s podemos ver claramente a  Napole&oacute;n III y sus muchos asesores a la vanguardia de este proceso, al igual que  a Haussmann y a los nuevos genios del cr&eacute;dito &#40;los hermanos Pereire&#41;. &iquest;Pero,  hacia d&oacute;nde debemos ver hoy en d&iacute;a?</p>      <p>Perm&iacute;tanme volver por un momento a la revoluci&oacute;n urbana de Moses en Estados  Unidos. Esta revoluci&oacute;n contribuy&oacute; de manera exitosa a estabilizar el  capitalismo global por dos d&eacute;cadas, pero pagando un alt&iacute;simo costo. El flujo de  inversiones en los suburbios y la integraci&oacute;n de la econom&iacute;a nacional gracias al  sistema de autopistas interestatales transformaron radicalmente la geograf&iacute;a del  sistema urbano norteamericano. Las &aacute;reas centrales de las ciudades, consideradas  n&uacute;cleos tradicionales de las actividades productivas, fueron abandonadas. Los  suburbios absorbieron buena parte de la fuerza de trabajo de Nueva York, al  igual que lo hicieron el sur y el este de la naci&oacute;n &#40;la industria de la  confecci&oacute;n se traslad&oacute; a Carolina del Norte y del Sur, antes de terminar en  M&eacute;xico y luego en China&#41;. Los centros urbanos se convirtieron en terrenos  bald&iacute;os, en n&uacute;cleos de pobreza, de desempleo y de grupos poblacionales  minoritarios segregados racialmente. La econom&iacute;a se desenvolv&iacute;a exitosamente,  pero los centros urbanos no. El resultado fue el estallido de la que se  conocer&iacute;a como la Crisis Urbana de los a&ntilde;os sesenta, ocurrida en medio del boom  econ&oacute;mico de la llamada &quot;era dorada&quot; de la postguerra. Conflictos sociales,  estallidos de violencia y movimientos urbanos revolucionarios, que terminaron en  levantamientos urbanos a nivel nacional tras el asesinato de Martin Luther King  en 19 6 8, fueron signos inequ&iacute;vocos de esta crisis<sup><a name="s4" href="#4">4</a></sup>.</p>      <p>Para resolverla, el gobierno federal inici&oacute; un programa de recuperaci&oacute;n que  intentaba devolver la vitalidad a los centros urbanos y aliviar adem&aacute;s la  pobreza y la injusticia racial. Este programa se sostuvo fundamentalmente en la  expansi&oacute;n del sector p&uacute;blico. Recursos federales fueron invertidos masivamente  en las ciudades, permitiendo as&iacute; a los gobiernos municipales ampliar la oferta  laboral y de servicios; se increment&oacute; el gasto p&uacute;blico en educaci&oacute;n y salud, se  invirti&oacute; en transporte p&uacute;blico y los sindicatos municipales se fortalecieron. La  administraci&oacute;n de la ciudad se sum&oacute; tambi&eacute;n a este programa despu&eacute;s de  descubrir, con la ayuda de banqueros de inversi&oacute;n, diversas estrategias para  incrementar su endeudamiento. Los banqueros hicieron esto gustosamente, pues el  gran presupuesto de Nueva York —uno de los presupuestos p&uacute;blicos m&aacute;s grandes del  mundo— hac&iacute;a de estos pr&eacute;stamos una inversi&oacute;n segura. En efecto, la  administraci&oacute;n de la ciudad de Nueva York hizo lo que Haussmann hab&iacute;a hecho  antes: usar pr&eacute;stamos contra r&eacute;ditos estimados a futuro para financiar su  presupuesto. La ciudad ten&iacute;a, sin embargo, una relaci&oacute;n complicada con los  constructores, los grandes inversionistas y los especuladores inmobiliarios: los  apoyaba con todo tipo de subsidios &#40;casi con certeza lubricados con sobornos a  pol&iacute;ticos y sindicatos de la construcci&oacute;n&#41;, pero ten&iacute;a que responder tambi&eacute;n a  las organizaciones de vecinos y a los poderosos sindicatos municipales que se  encargaban de poner barreras a los dise&ntilde;os de la industria de la construcci&oacute;n. A  finales de los a&ntilde;os sesenta el excedente de capital se hab&iacute;a canalizado hacia  proyectos urbanos en varias ciudades norteamericanas, especialmente en Nueva  York. El auge de la especulaci&oacute;n inmobiliaria &#40;que incluy&oacute; el desastre  financiero conocido como el <i>World Trade Center </i>y una sobre oferta de  oficinas&#41; hizo aun m&aacute;s precario el mercado inmobiliario de la ciudad. El  mercado inmobiliario colaps&oacute; y esto afect&oacute; las finanzas del Estado, que vio  disminuida la recaudaci&oacute;n.</p>      <p>La crisis estall&oacute; en 1973. La recesi&oacute;n global empez&oacute; en el sector inmobiliario  produciendo serias dificultades a las instituciones financieras que ten&iacute;an  intereses en losREITS&#40;sociedades de inversi&oacute;n inmobiliaria&#41;. Varias de estas instituciones  colapsaron. El mercado inmobiliario no pudo, finalmente, continuar absorbiendo  el excedente de capital. El gobierno federal, con dificultades financieras,  debido a una d&eacute;cada de <i>&quot;</i>guns and butter<i>&quot;</i>, y sosteniendo una guerra  contra la pobreza en casa y una militar en Vietnam, perdi&oacute; el control de sus  finanzas tanto a nivel dom&eacute;stico como a nivel internacional. Colaps&oacute; el sistema <i>Bretton Woods </i>que hab&iacute;a sostenido el orden financiero internacional y una  crisis fiscal sobrevino en el pa&iacute;s mientras aumentaban la inflaci&oacute;n y el  desempleo. La respuesta de Washington fue inmediata. En su discurso del estado  de la Uni&oacute;n en 1973, el presidente Nixon asegur&oacute; al pa&iacute;s que la crisis urbana  hab&iacute;a sido superada, lo que significaba b&aacute;sicamente que la ayuda otorgada a las  ciudades ser&iacute;a retirada. En Nueva York, la recesi&oacute;n y la crisis del mercado  inmobiliario redujeron los ingresos por impuestos. La administraci&oacute;n de la  ciudad, ya para entonces seriamente endeudada, ten&iacute;a que recurrir de nuevo a los  pr&eacute;stamos para cubrir sus deudas. Sin embargo, en marzo de 1975 los banqueros de  inversi&oacute;n se negaron a refinanciar la deuda de Nueva York, llevando a la ciudad  al borde de la bancarrota &#40;Ferretti, 1976; Tabb, 1982&#41;.</p>     <p >  La prensa capitalista responsabiliz&oacute; de la crisis a la precaria gesti&oacute;n  financiera y a la voracidad de los sindicatos municipales. Aunque hab&iacute;a algo de  cierto en estas afirmaciones, los banqueros de inversi&oacute;n hab&iacute;an logrado que la  administraci&oacute;n de la ciudad funcionara a trav&eacute;s de pr&eacute;stamos que eran un  excelente negocio para ellos. Adem&aacute;s, las dificultades en el sector inmobiliario  y la escasez de una oferta laboral decente en el sector privado no hab&iacute;an sido  responsabilidad de la administraci&oacute;n de la ciudad. La gran pregunta es, &iquest;por qu&eacute;  los banqueros de inversi&oacute;n se negaron a prestar y por lo tanto asumieron el  riesgo de dejar en bancarrota al que era entonces uno de los mayores  presupuestos del sector p&uacute;blico en el mundo, asumiendo adem&aacute;s las posibles y  catastr&oacute;ficas consecuencias para el sistema financiero global? &#40;El canciller  alem&aacute;n hizo un llamado a Washington para que evitara la bancarrota de la ciudad  por temor a un colapso total de las finanzas globales&#41;.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La respuesta a esta pregunta es complicada. Para empezar, hab&iacute;a m&aacute;s que un tinte  de racismo en esta decisi&oacute;n teniendo en cuenta que el establecimiento  financiero, conformado por hombres blancos &#40;a diferencia de Leonard Bernstein,  que fue el anfitri&oacute;n de una elegante recepci&oacute;n para las Panteras Negras&#41;  claramente tem&iacute;a el surgimiento del &quot;poder negro&quot; en la ciudad. La recesi&oacute;n y la  crisis fiscal ofrecieron la oportunidad para contrarrestar esta situaci&oacute;n,  demostrando qui&eacute;n ten&iacute;a el poder. Segundo, los inversionistas tem&iacute;an la  influencia de los sindicatos municipales y su habilidad para forzar pagos  favorables y beneficios para sus miembros. Tercero, estos mismos inversionistas  objetaban el gasto municipal en servicios como la educaci&oacute;n gratuita &#40;incluyendo  aqu&iacute; a la Universidad de Nueva York que ten&iacute;a entonces unos 330.000 estudiantes&#41;  y la ampliaci&oacute;n en la oferta de empleo en la atenci&oacute;n en salud, transporte y  saneamiento. Cuarto, el poder de las organizaciones comunitarias para impedir  proyectos de desarrollo a gran escala &#40;el lugar en el que m&aacute;s tarde se  localizar&iacute;a <i>Battery Park City </i>hab&iacute;a sido objeto de conflicto desde  mediados de los a&ntilde;os sesenta&#41; era considerado una seria barrera para sus  ambiciones. Finalmente, el mismo sector financiero estaba tambi&eacute;n en  dificultades con el colapso del mercado inmobiliario y de las REITS. El poder de  clase de las &eacute;lites financieras estaba amenazado y &eacute;stas deb&iacute;an encontrar una  manera de restablecer su posici&oacute;n. Los grandes inversionistas y pol&iacute;ticos, como  los hermanos Rockefeller, sin duda amaban su ciudad. Simplemente quer&iacute;an  rehacerla siguiendo sus propios deseos, asegurando su riqueza y poder en el  proceso. La crisis fiscal de 1975 fue vista y manejada por ellos como la gran  oportunidad para hacer exactamente eso. Estos factores convirtieron a Nueva York  en el lugar ideal para poner a prueba la reconstrucci&oacute;n del entorno urbano, a  una mayor escala y a imagen de la cultura empresarial. Todo esto significaba generar un &quot;clima de buenos  negocios&quot; que desviar&iacute;a fondos p&uacute;blicos para apoyar el sector privado.</p>      <p>Lo que se puso en marcha en 1975 fue un proceso de reconstrucci&oacute;n de Nueva York,  que alcanz&oacute; su punto m&aacute;s &aacute;lgido despu&eacute;s del 2001, durante la administraci&oacute;n de  Bloomberg. Desde entonces, la isla de Manhattan se ha convertido en una  comunidad virtualmente cercada para proteger a los ultra-ricos, a los l&iacute;deres de  los servicios financieros &#40;como el presidente de Goldman Sachs, que ese a&ntilde;o  recibi&oacute; un bono por $52 millones de d&oacute;lares&#41;, a los administradores de <i>hedge  funds </i>o fondos de cobertura &#40;cuyos m&aacute;s importantes representantes recibieron  compensaciones personales superiores a los $250 millones de d&oacute;lares en el 2005&#41;,  a los capitalistas transnacionales, los magnates de los medios y los deportes,  las estrellas de cine, y las instituciones culturales &#40;como el moma, apoyado  reiteradamente por Nelson Rockefeller durante los a&ntilde;os setenta, como parte de su  cruzada personal para civilizar la ciudad a trav&eacute;s de la cultura&#41;. La ciudad de  Nueva York se convirti&oacute; en un destino tur&iacute;stico, vendido sistem&aacute;ticamente al  resto del mundo como un lugar de obligada visita &#40;lo que incluye actualmente  escenarios como aquel donde alguna vez se irguieron las Torres Gemelas: el  fracaso financiero de David Rockefeller&#41;. Los distritos de Nueva York, una vez  tristes y pobres ap&eacute;ndices de Manhattan, tambi&eacute;n est&aacute;n sintiendo actualmente la  fuerza del desarrollo con los proyectos que se adelantan en Brooklyn, Queens e  incluso en el Bronx.</p>      <p>Sin embargo, todo esto debi&oacute; parecer un sue&ntilde;o en los oscuros d&iacute;as de 1975. La  ciudad, entonces en una situaci&oacute;n sin salida, apel&oacute; al gobierno federal para  encontrarse con la contundente negativa del presidente Gerald Ford. &Eacute;ste se neg&oacute;  entre otras razones porque intentaba reforzar sus credenciales conservadoras  frente a un movimiento que se iba consolidando y que pronto ser&iacute;a conocido como  el Reaganismo. Otra raz&oacute;n para su negativa fue la influencia de sus asesores  financieros &#40;entre ellos el ultraconservador William Simon, entonces Secretario  del Tesoro, que, como inversionista l&iacute;der en los a&ntilde;os sesenta, hab&iacute;a estimulado  el endeudamiento de la ciudad de Nueva York&#41; y de sus asesores pol&iacute;ticos &#40;como  el gran urbanista, y su entonces Jefe de Personal, Donald Rumsfeld&#41;. La ciudad  se enfrent&oacute; con la imposibilidad para pagar su fuerza de trabajo o su  mantenimiento. La soluci&oacute;n, a la que se lleg&oacute; despu&eacute;s de tensas negociaciones  entre los banqueros de inversi&oacute;n y el gobernador del estado de Nueva York &#40;con  el alcalde como un participante cada vez m&aacute;s nominal&#41;, fue establecer nuevas  instituciones como la Corporaci&oacute;n de Asistencia Municipal &#40;Big MAC&#41; —m&aacute;s tarde  convertida en la Junta de Control Financiero de Emergencia &#40;EFCB&#41;—,  hacia las cuales deb&iacute;an fluir de manera prioritaria los impuestos para pagar a  las instituciones financieras. Los recursos restantes ser&iacute;an entregados a la  ciudad para cubrir sus gastos.</p>      <p>El gobierno de la ciudad perdi&oacute; as&iacute; el control de su presupuesto. Las nuevas  instituciones usurparon el poder de los oficiales p&uacute;blicos y empezaron a  administrar Nueva York como una corporaci&oacute;n. Esto signific&oacute; frenar las  aspiraciones de los sindicatos municipales, despidos en el empleo p&uacute;blico,  congelaci&oacute;n de salarios y recortes en las provisiones sociales &#40;educaci&oacute;n, salud  p&uacute;blica y servicios de transporte&#41;. Los Rockefeller lograron tambi&eacute;n uno de sus  principales objetivos: imponer por primera vez el pago de matr&iacute;cula en el  sistema de la Universidad de la Ciudad de Nueva York &#40;CUNY&#41;. La democr&aacute;tica ciudad de Nueva York estaba siendo derrotada y el creciente  &quot;poder negro&quot; limitado por un golpe financiero tan efectivo en t&eacute;rminos  econ&oacute;micos como el golpe militar en Chile en 1973 &#40;Harvey, 2005, cap. 2&#41;.</p>      <p>Pero los banqueros de inversi&oacute;n necesitaban tambi&eacute;n rehacer la imagen de la  ciudad y la gran pregunta era &iquest;c&oacute;mo y con qu&eacute; recursos? Para esto contaban con  una ventaja externa definitiva. El incremento en los precios del petr&oacute;leo  despu&eacute;s de la guerra &aacute;rabe-israel&iacute; de 1973 hab&iacute;a puesto una gran cantidad de  petrod&oacute;lares a disposici&oacute;n de los estados del Golfo. Ese mismo a&ntilde;o, como sabemos  hoy en d&iacute;a, los Estados Unidos se preparaban para invadir Arabia Saudita con el  prop&oacute;sito de ocupar los campos petrol&iacute;feros y reducir los precios del petr&oacute;leo.  Aunque no tenemos certeza sobre la seriedad de estos planes, s&iacute; sabemos que el  embajador de Estados Unidos en Arabia Saudita negoci&oacute; un acuerdo para que los  petrod&oacute;lares fueran reciclados a trav&eacute;s de los bancos de inversi&oacute;n de Nueva  York: los sauditas invertir&iacute;an en los bancos de Nueva York el dinero que ganaran  con el alza de los precios del petr&oacute;leo, logrando que los Estados Unidos se  quedaran con todo el negocio del reciclaje de petrod&oacute;lares. Nueva York se  convirti&oacute; entonces en el centro financiero de &eacute;ste sistema flexible &#40;el  imperialismo financiero forma parte de la caracter&iacute;stica y creciente  flexibilidad del postfordismo&#41;, lo que llev&oacute; al resurgimiento de la econom&iacute;a  neoyorquina. Esta industria &#40;junto con los necesarios servicios de apoyo legal y  de informaci&oacute;n&#41; ha florecido desproporcionadamente desde entonces y ofrece una  s&oacute;lida base econ&oacute;mica para la ciudad, al igual que un medio para que la &eacute;lite  pol&iacute;tica y econ&oacute;mica restaure y confirme su poder de clase &#40;&Aacute;lvarez, 2004; Gowan,  1999&#41;.</p>      <p>Pero la &eacute;lite econ&oacute;mica y pol&iacute;tica necesitaba algo m&aacute;s. Reconociendo que la  industria manufacturera estaba en problemas, los miembros de dicha &eacute;lite se  propusieron reconstruir Nueva York como destino tur&iacute;stico &#40;&eacute;sta fue la famosa  &eacute;poca del logo &quot;I &#9829; NY&quot; y de intensas campa&ntilde;as de mercadeo&#41;, y con este objetivo cultivaron lo que  m&aacute;s tarde se conocer&iacute;a como las &quot;industrias culturales&quot; del teatro, los museos y  las artes gr&aacute;ficas. El prop&oacute;sito era impulsar el papel tradicional de Nueva York  como epicentro de la comunicaci&oacute;n y los medios. En este empe&ntilde;o, sin embargo, se  enfrentaban con algunas contradicciones. Los recortes en los servicios  municipales hicieron de Nueva York, en los a&ntilde;os setenta y ochenta, una ciudad  dif&iacute;cil y peligrosa. La ola de cr&iacute;menes y la epidemia de crack, surgidas como  reacci&oacute;n al ataque del que eran victimas las clases trabajadoras y a la  supresi&oacute;n del &quot;poder negro&quot;, pusieron en entredicho la posibilidad de lograr los  objetivos de las &eacute;lites financieras. Adem&aacute;s, la clase trabajadora de Nueva York  no sucumbi&oacute; sin luchar. Las protestas dejaban basura pudri&eacute;ndose en las calles,  el mantenimiento del metro se deterior&oacute; y los sindicatos de la polic&iacute;a y de los  bomberos lanzaron la campa&ntilde;a &quot;NY, ciudad del miedo&quot;, que evidenciaba los  peligros que corr&iacute;an los turistas por falta de seguridad. La respuesta fue  reinventar la administraci&oacute;n urbana como &quot;governance&quot; —como una asociaci&oacute;n entre  empleados p&uacute;blicos y &quot;accionistas&quot; claves en el futuro de la ciudad como el <i> downtown business partnership</i>, la industria tur&iacute;stica, las compa&ntilde;&iacute;as  inmobiliarias &#40;cuando fuera apropiado&#41;, y organizaciones laborales,  especialmente los sindicatos de la construcci&oacute;n—. La estrategia era asegurar a  Manhattan a trav&eacute;s de la <i>gentrificaci&oacute;n</i>, la oferta de servicios de  calidad, la represi&oacute;n policial &#40;que alcanz&oacute; su m&aacute;s alto nivel con el revanchismo  de la administraci&oacute;n de Giuliani&#41; y proyectos de desarrollo exclusivos mientras,  por otro lado, se ignoraba el deterioro de los otros distritos de Nueva York &#40;se  permiti&oacute; incluso la desaparici&oacute;n de gran parte del Bronx en una ola de incendios  provocados por propietarios del &aacute;rea&#41; &#40;Smith, 1996&#41;.</p>      <p>Esta reformulaci&oacute;n del proceso urbano en Nueva York fue el inicio de lo que se  convertir&iacute;a en una estrategia global sostenida en dos principios b&aacute;sicos.  Primero, en caso de conflicto entre el bienestar de la poblaci&oacute;n y las tasas de  ganancia de la banca de inversi&oacute;n, esta &uacute;ltima ser&iacute;a privilegiada. Esto se  convirti&oacute; en el credo de los programas de ajuste estructural del Fondo Monetario  Internacional despu&eacute;s de 1982, cuando la administraci&oacute;n Reagan, interesada  inicial-mente en abolir el FMI  por considerarlo inconsistente con el principio neoliberal del libre mercado, lo  reinvent&oacute; para salvar a M&eacute;xico —entonces hundido en la crisis, y que hab&iacute;a sido  el receptor en los a&ntilde;os setenta de pr&eacute;stamos provenientes de los bancos de  inversi&oacute;n de Nueva York alimentados con petrod&oacute;lares—. La ventaja de hacer  pr&eacute;stamos a otros pa&iacute;ses —consideraba en ese momento el l&iacute;der bancario Walter  Wriston— era que los pa&iacute;ses no pod&iacute;an desaparecer. El FMI  se convirti&oacute; entonces en un instrumento fundamental para proteger a los bancos  de inversi&oacute;n de Nueva York de un posible incumplimiento mexicano. As&iacute; como los  ciudadanos de Nueva York estaban siendo presionados por el EFBC, la empobrecida poblaci&oacute;n mexicana fue obligada a pagar para salvar a los  banqueros neoyorkinos. El segundo principio es que los gobiernos &#40;de cualquier  tipo&#41; deben dedicarse al desarrollo de un buen clima de negocios. Para hacerlo  deben integrar los negocios privados y el gobierno en un nuevo sistema  administrativo; esta idea se ha convertido en un mantra tanto del FMI como del  Banco Mundial en sus negociaciones internacionales. Aqu&iacute; de nuevo se cumple la regla de oro:  en caso de conflicto entre el bienestar de la poblaci&oacute;n y el desarrollo de un  buen clima de negocios, lo segundo ser&aacute; privilegiado. La justificaci&oacute;n es que  &quot;una marea alta levanta todos los barcos&quot;, aunque esto dif&iacute;cilmente se cumpla.  De hecho, abrir las puertas para la liberaci&oacute;n de los flujos financieros puede  crear m&aacute;s f&aacute;cilmente un Tsunami especulativo que, al estrellarse contra el  paisaje econ&oacute;mico, destruya todos los barcos &#40;como en el este y el sudeste  asi&aacute;ticos en 19 9 7-98, o en Argentina en el 2001&#41;, y deje tras de s&iacute; un  escenario de total devastaci&oacute;n &#40;Wade y Veneroso, 1998; Petras, J. y Veltmeyer,  2003&#41;.</p>      <p>Pero recordemos que inicialmente esta restructuraci&oacute;n urbana se propon&iacute;a lograr  que la &eacute;lite pol&iacute;tico-econ&oacute;mica de Nueva York, representada principalmente por  los banqueros de inversi&oacute;n, restaurara y asegurara su poder en un momento en el  que el excedente de capital se ve&iacute;a amenazado por la devaluaci&oacute;n. Ya que la  llamada crisis fiscal de Nueva York fue el momento clave para el surgimiento del  neoliberalismo, su impacto ha sido global. La revoluci&oacute;n neoliberal,  caracterizada por la &quot;financiaci&oacute;n de todo&quot; y acompa&ntilde;ada por la apertura de  mercados globales, el desarrollo generalizado de un buen clima de negocios y  pol&iacute;ticas de ajuste estructural como la privatizaci&oacute;n, el disciplinamiento de la  fuerza de trabajo y la reducci&oacute;n del Estado con respecto a la provisi&oacute;n de  servicios sociales, ha arrasado con el mundo. El poder de clase ha sido  restaurado en todas partes o conferido a nuevas &eacute;lites, como sucede en Rusia y  China &#40;Harvey, 2005&#41;. Las ciudades est&aacute;n conformadas, cada vez m&aacute;s, por  &quot;fragmentos fortificados&quot;. La ciudad hoy en d&iacute;a est&aacute;:</p>  <ul>    <p>&#40;...&#41; dividida en diferentes partes que se constituyen, aparentemente, en  &#39;microestados&#39;. Los vecindarios ricos ofrecen todo tipo de servicios: escuelas  exclusivas, clases de golf, canchas de tenis y tambi&eacute;n vigilancia privada a  trav&eacute;s de polic&iacute;as que patrullan constantemente el &aacute;rea circundante. Estos  vecindarios se mezclan con asentamientos ilegales donde se dispone de agua  solamente en fuentes p&uacute;blicas, no existen sistemas sanitarios, solo unos pocos  privilegiados acceden de manera ilegal al servicio de electricidad, las v&iacute;as se  convierten en barrizales cada vez que llueve, y el hacinamiento es la norma.  Cada fragmento parece vivir y funcionar de manera aut&oacute;noma, aferr&aacute;ndose a lo que  ha podido en la lucha diaria por la supervivencia<sup><a name="s5" href="#5">5</a></sup>.</p>    </ul>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Incluso las llamadas ciudades &quot;globales&quot; del capitalismo avanzado est&aacute;n  divididas entre las &eacute;lites financieras y los mal remunerados trabajadores,  consumidos en la marginalizaci&oacute;n y el desempleo. Durante el boom de los a&ntilde;os  noventa, la media de los salarios de Manhattan ascendi&oacute; a una tasa de cerca del 12 por ciento, mientras la de los distritos cay&oacute; entre el 2 y el 4 por  ciento. Las ciudades han sido siempre lugares de desarrollos geogr&aacute;ficos  desiguales &#40;a veces de un tipo benevolente y estimulante&#41;, pero ahora las  diferencias proliferan y se intensifican en formas negativas e incluso  patol&oacute;gicas que siembran inevitablemente las semillas del descontento social. La  lucha contempor&aacute;nea por absorber el excedente de capital en una fase fren&eacute;tica  de la construcci&oacute;n de la ciudad &#40;observen nada m&aacute;s el crecimiento de los  rascacielos en Shangh&aacute;i, Mumbai, Sao Paulo, o ciudad de M&eacute;xico&#41; contrasta  dram&aacute;ticamente con un planeta cada vez m&aacute;s atestado de tugurios. &iquest;Son &eacute;stas las  ciudades que representan nuestros m&aacute;s profundos deseos? &iquest;Construyen ellas el  tipo de personas que queremos ser? &iquest;Son &eacute;stas las relaciones a las que aspiramos  con la naturaleza?</p>      <p>&Eacute;stas son las ciudades neoliberales que el capital ha construido, en su intento  desesperado por absorber los excedentes que &eacute;l mismo crea. En estas ciudades vemos c&oacute;mo: &quot;las clases acomodadas gozan de la libertad que  les proporciona el ocio seguro y, en consecuencia, se interesan l&oacute;gicamente  menos por extender la libertad en la sociedad que aquellas otras clases, que,  por carecer de medios, deben contentarse con un m&iacute;nimo de libertad&quot; &#40;Polanyi,  1997: 397&#41;.</p>      <p>La libertad de la ciudad ha sido usurpada por una &eacute;lite financiera en su propio  beneficio. A&uacute;n falta que los movimientos populares la recuperen. &iquest;Es demasiado  tarde para imaginar tal posibilidad? &iquest;Es posible el surgimiento de movimientos  sociales urbanos que sean un producto de la ciudad y no se pierdan dentro de sus  fragmentos? Si es as&iacute;, entonces una condici&oacute;n fundamental para el &eacute;xito de tales  movimientos es confrontar en su ra&iacute;z el problema de la reubicaci&oacute;n del excedente  de capital. Y esto significa, simplemente, que la acumulaci&oacute;n de capital no  puede continuar su actual trayectoria, determinando de manera abstracta nuestros  destinos y fortunas, dictando qui&eacute;nes y qu&eacute; somos y c&oacute;mo deben ser nuestras  ciudades. Vale la pena luchar por el derecho a la ciudad. Este derecho debe ser  considerado inalienable. La libertad de la ciudad est&aacute; a&uacute;n por lograrse.</p>  <hr size="1"> <b>Comentarios</b>    <p>        <p><sup><a name="3" href="#s3">3</a></sup>. Con excepci&oacute;n de los libros cuyos p&aacute;rrafos son citados en  el texto, las otras referencias se presentan en las notas de pie de p&aacute;gina en su  versi&oacute;n en ingl&eacute;s, tal y como aparecen en la versi&oacute;n original &#40;Nota de la  traductora&#41;.</p>      <p><sup><a name="4" href="#s4">4</a></sup>. Kerner commission, <i>Report of the National Advisory  Commission on Civil Disorders</i>, Washington, 1968.</p>      <p><sup><a name="5" href="#s5">5</a></sup>. Balbo, Marcello, citado en National Research Council, <i> Cities Transformed: Demographic Change and Its Implications in the Developing    World</i>, Washington, D. c., The National Academies Press, 2003, p.   379.</p>  <hr size="1">      <p><b>REFERENCIAS</b></p>      <!-- ref --><p><b>&Aacute;lvarez, Lizette</b> &quot;Britain Says US Planned to Seize Oil in &#39;73 crisis,&quot; New York Times, 4th Jan, A6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000051&pid=S1900-5407200800020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><b>Balbo, Marcello   </b>2003 citado en National research council, <i>Cities Transformed: Demographic Change      and Its Implicationsin the Developing World</i>,      Washington, D.C., The National Academies Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000053&pid=S1900-5407200800020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Brenner, Robert</b> 2003 <i>  The Boom and the Bubble: The US in the World Economy, </i> Londres, Verso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000054&pid=S1900-5407200800020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>      <!-- ref --><p><b>Caro, Robert A.</b> 1975 <i>The Power Broker: Robert Moses and the Fall of New York</i>, Nueva York, Vintage.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000056&pid=S1900-5407200800020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Comision Kerner</b> 1968 <i>Report of the National Advisory Commission on Civil Disorders</i>, Washington.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000057&pid=S1900-5407200800020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Davis, Mike</b>, 2006 <i> Planet of Slums</i>, Londres, Verso, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000058&pid=S1900-5407200800020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>        <!-- ref --><p><b>Engels, Federico</b> 1999 <i>The Condition of the Working Class in England</i>, Nueva York, Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000060&pid=S1900-5407200800020000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>      <!-- ref --><p><b>Ferretti, Fred</b> </b>1976 <i>The Year The Big Apple Went Bust</i>, Nueva York, Putnam.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000062&pid=S1900-5407200800020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Gowan, Peter</b> 1999 <i>The Global Gamble: Washington&#39;s Faustian Bid for World Dominance</i>, Londres, Verso.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000063&pid=S1900-5407200800020000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Harvey, David</b> 1973 <i>Social Justice and the City</i>, Londres, Edward Arnold.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: 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