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<journal-title><![CDATA[Antipoda. Revista de Antropología y Arqueología]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Departamento de Antropología, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[HOGAR EN TRANSITO: APROPIACIONES DOMÉSTICAS DE LA VIVIENDA DE INTERÉS SOCIAL &#40;VIS&#41; Y RECONFIGURACIONES DEL SENTIDO DE HOGAR]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper presents the results of a study about a resettlement process from the area of El Morro in the neighborhood of Moravia in Medellin &#40;Colombia&#41;, to state-built houses. It describes the different ways in which the residents occupied the architectural spaces of the new houses. The intention is to show the tensions that emerge when the new inhabitants try to reconstruct, in a different environment, their traditional way of life and sense of home, characteristic of popular culture.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">      <p align="center" ><font face="verdana" size="4"><b>HOGAR EN TRANSITO:</b>    <br> APROPIACIONES DOM&Eacute;STICAS DE LA VIVIENDA DE INTER&Eacute;S SOCIAL &#40;VIS&#41; Y RECONFIGURACIONES DEL SENTIDO DE HOGAR<sup><a name="s1" href="#1">1</a></sup></font></p>      <p><b>Juan Diego San&iacute;n Santamar&iacute;a</b></p>      <p><i>Magister en Est&eacute;tica. Profesor Asociado Escuela de Arquitectura y Dise&ntilde;o  Universidad Pontificia Bolivariana. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:juan.sanin@upb.edu.co">juan.sanin@upb.edu.co</a></i>    <br></p>   <hr size="1">       <p><b>RESUMEN</b>      <p>Este art&iacute;culo presenta los resultados del estudio realizado al proceso de  reasentamiento de los habitantes del sector El Morro del Barrio Moravia  &#40;Medell&iacute;n-Colombia&#41; a viviendas construidas por el Estado. Expone las formas de  apropiaci&oacute;n del espacio arquitect&oacute;nico de estas viviendas por parte de sus  habitantes, con el fin de caracterizar las tensiones que emergen cuando tratan  de reconfigurar en estos nuevos entornos sus tradicionales formas de vida y el  sentido de hogar de la cultura popular.</p>       <p><b>PALABRAS CLAVE</b>    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Entorno dom&eacute;stico, cultura material, vivienda informal, vivienda de inter&eacute;s social, estudios culturales.</p>  <hr size="1">      <p><b>ABSTRACT</b></p>      <p>This paper presents the results of a study about a resettlement process from the  area of El Morro in the neighborhood of Moravia in Medellin &#40;Colombia&#41;, to  state-built houses. It describes the different ways in which the residents  occupied the architectural spaces of the new houses. The intention is to show  the tensions that emerge when the new inhabitants try to reconstruct, in a  different environment, their traditional way of life and sense of home,  characteristic of popular culture.</p>       <p><b>KEY WORDS</b>    <br> Domestic space, material culture, informal housing, social housing, cultural  studies.</p>     <p>FECHA DE RECEPCI&Oacute;N: SEPTIEMBRE DE 2008 / FECHA DE ACEPTACI&Oacute;N: NOVIEMBRE DE  2008</p>    <hr size="1">      <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>          <p>En 1977 como soluci&oacute;n temporal al problema de eliminaci&oacute;n de basuras en la ciudad de Medell&iacute;n, y como parte de un proyecto expansivo del Parque Norte, fue instalado un basurero en Moravia,    una zona en la que a trav&eacute;s de un paulatino proceso de invasi&oacute;n ilegal y de    venta pirata de lotes, se hab&iacute;a conformado hac&iacute;a veinte a&ntilde;os un asentamiento de    cuatrocientas cincuenta familias. Con el tiempo, la basura comenz&oacute; a convertirse    en la fuente de subsistencia de muchos residentes, lo que atrajo m&aacute;s personas e    incentiv&oacute; la construcci&oacute;n, desde 1978, de viviendas improvisadas. Para 19 83 la    monta&ntilde;a se hab&iacute;a convertido en otro sector m&aacute;s de Moravia llamado El Morro: una    monta&ntilde;a de basura de treinta metros de alto en cuyas laderas habitaban    setecientas familias. En 1984 el basurero fue clausurado ante el fracaso del    proyecto. El Morro sigui&oacute; pobl&aacute;ndose, y para 2005 las personas que habitaban el    cerro de basuras ascend&iacute;an a 4000 &#40;G&oacute;mez y otros, 2005&#41;.</p>        <p>En respuesta a este inusitado fen&oacute;meno, y con el objetivo de pagar parte de la  inmensa deuda social que acumula la Administraci&oacute;n Municipal con la comunidad,  en 2005 se concret&oacute; el Macroproyecto de Intervenci&oacute;n Integral en Moravia y su &Aacute;rea de Influencia, el cual apunta al mejoramiento integral de la  calidad de vida de la poblaci&oacute;n a trav&eacute;s de siete programas, entre los que se  encuentra la adquisici&oacute;n de vivienda nueva para el reasentamiento de las  familias localizadas en El Morro y en El Oasis, por ser zonas de riesgo f&iacute;sico y  biol&oacute;gico. Para tal fin, la Administraci&oacute;n Municipal, con la empresa de Vivienda  de Antioquia y la Naci&oacute;n, viene construyendo complejos habitacionales de  Viviendas de Inter&eacute;s Social tipo 1<sup><a name="s3" href="#3">3</a></sup>, donde son  reasentadas desde finales de 2006 las familias de El Morro y El Oasis &#40;Alcald&iacute;a  de Medell&iacute;n, 2006a&#41;</p>       <p>A partir del an&aacute;lisis de una parte de los resultados del Proyecto &quot;H&aacute;bitos  dom&eacute;sticos en la vivienda de inter&eacute;s social&quot;<sup><a name="s4" href="#4">4</a></sup>, a trav&eacute;s del cual se  realiz&oacute; un estudio a este proceso de reasentamiento, este art&iacute;culo apunta a  comprender de las formas de apropiaci&oacute;n del entorno dom&eacute;stico y los procesos de  configuraci&oacute;n del hogar desde la perspectiva de los estudios de la cultura  material, los cuales est&aacute;n enfocados a develar patrones culturales desde la  perspectiva del uso y la significaci&oacute;n de los objetos. M&aacute;s all&aacute; de caer en una  cr&iacute;tica al papel del municipio, a la validez del dise&ntilde;o arquitect&oacute;nico de las  viviendas o a las formas de vida de la comunidad, &#40;lo cual no tendr&iacute;a sentido  teniendo en cuenta el impacto positivo del proyecto&#41;; lo que se pretende es  evidenciar las tensiones que emergen cuando los ex-moravitas tratan de recrear  en estos nuevos entornos sus tradicionales formas de vida, apropi&aacute;ndose del  espacio arquitect&oacute;nico y reconfigurando su propio sentido de hogar a trav&eacute;s de  su cultura material dom&eacute;stica.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El material presentado fue obtenido a trav&eacute;s de visitas domiciliarias realizadas  en viviendas del barrio Moravia y de las urbanizaciones La Huerta y La Aurora,  en las que se hicieron entrevistas semiestructuradas a sus habitantes. En ellas  se indag&oacute; por las formas de habitar el entorno dom&eacute;stico y se hizo un registro  fotogr&aacute;fico de cada uno de los espacios.</p>      <p>La primera parte aborda los conceptos de entorno dom&eacute;stico y de hogar. La  segunda expone los patrones culturales que caracterizan el entorno dom&eacute;stico en  el h&aacute;bitat informal. Luego se expone brevemente el proceso de traslado de los  habitantes de El Morro a las nuevas urbanizaciones. La cuarta parte expone la  manera en que las residencias asignadas encarnan los ideales de la vivienda  moderna. Finalmente, se exponen las formas de apropiaci&oacute;n que implementaron sus  habitantes sobre el entorno arquitect&oacute;nico de las viviendas para reconfigura su  sentido tradicional de hogar.</p></p>      <p align=center><a name=f1><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f1.jpg"></a></p>      <p>Los datos son ilustrados con fotograf&iacute;as de lo que se denomin&oacute; &quot;paisajes  dom&eacute;sticos&quot;, definidos como el resultado en el espacio en el que se registra la  interacci&oacute;n entre la vida cotidiana de los habitantes y su entorno dom&eacute;stico.  Estos dos paisajes reflejan, en &uacute;ltimas, los procesos de construcci&oacute;n de hogar.</p>      <p><b>APROPIACI&Oacute;N DEL ENTORNO DOM&Eacute;STICO Y CONFIGURACI&Oacute;N DEL HOGAR</b>      <p>El t&eacute;rmino <i>Umwelt, </i>seg&uacute;n la ecolog&iacute;a, permite pensar en el entorno como  una textura doble que surge de la conjunci&oacute;n de un biotopo, un medio geof&iacute;sico,  y de una biocenosis, el conjunto de interacciones de los seres vivos que pueblan  ese biotopo. Es precisamente la simbiosis que existe entre ambos la que permite  hablar de un nicho ecol&oacute;gico &#40;Morin, 1998:33&#41;. El entorno dom&eacute;stico puede  considerarse tambi&eacute;n como una entidad doble en la que se conjugan un medio  f&iacute;sico y un conjunto de interacciones. Por un lado se refiere al espacio y al  tiempo dom&eacute;stico, no solo a la casa, sino tambi&eacute;n a la fachada, su periferia y  al barrio, espacios de gran importancia para la vida dom&eacute;stica. Por otro a las  relaciones que tienen los individuos que lo habitan las cuales pueden ser  familiares, vecinales o barriales. Lo dom&eacute;stico, de manera resumida, se  constituye a partir del v&iacute;nculo que generan las relaciones que existen entre el  espacio/tiempo y los individuos que lo habitan. Dicha vinculaci&oacute;n es la que  genera el sentido de hogar, el cual es una construcci&oacute;n a la vez f&iacute;sica y simb&oacute;lica. F&iacute;sica porque a trav&eacute;s del  uso del espacio/tiempo se ordena un entorno y se hace habitable; simb&oacute;lica  porque a trav&eacute;s de la significaci&oacute;n del entorno &eacute;ste se hace comprensible.</p>      <p>El proceso de uso y significaci&oacute;n del entorno dom&eacute;stico no se limita a la  apropiaci&oacute;n del espacio arquitect&oacute;nico y sus estructuras envolventes, sino que  en &eacute;ste los objetos se convierten en los medios que permiten configurar,  funcional y est&eacute;ticamente, los escenarios de la vida dom&eacute;stica y poner en escena  las rutinas y rituales que la constituyen. El hogar se refleja en la cultura  material dom&eacute;stica y se materializa en el uso y la significaci&oacute;n del conjunto de  objetos que componen el entorno y que reflejan los modos en que es habitado.</p>      <p>Seg&uacute;n puede plantearse, seg&uacute;n esto, que el sentido de hogar no se encuentra en  el espacio arquitect&oacute;nico de una residencia, sino en los modos en que este  espacio es apropiado. En este sentido, el car&aacute;cter m&oacute;vil de los objetos y de las  rutinas y rituales que corresponden a cada uno, permite que el hogar tanto  f&iacute;sica como simb&oacute;licamente pueda ser trasladado de un lugar a otro, recreando en  diferentes residencias los mismos modos de usar y dar significado al entorno  para hacerlo habitable y comprensible. Esto ser&aacute; argumentado desde la siguiente discusi&oacute;n en la que se expondr&aacute;n, desde  la perspectiva de la cultura material, los rasgos del hogar en la vivienda  informal, su proceso de desconfiguraci&oacute;n a trav&eacute;s de su reubicaci&oacute;n y los  procesos de reconfiguraci&oacute;n del hogar en viviendas de inter&eacute;s social. Esto, con  el fin de comprender dos asuntos: primero que la dimensi&oacute;n f&iacute;sica del hogar no  est&aacute; en la casa, sino ante todo en los objetos dom&eacute;sticos y segundo, que cuando  son puestos en pr&aacute;ctica, los ideales que el espacio arquitect&oacute;nico de la  vivienda moderna pretende imprimir sobre la vida dom&eacute;stica se diluyen y dan  lugar a las diferentes facetas de la modernidad.</p>      <p><b>LAS T&Aacute;CTICAS DE LA MILICIA IND&Iacute;GENA</b>    <p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A causa del desplazamiento forzado, las formas de habitar propias de entornos  rurales han llegado a las zonas marginales de centros urbanos, configurando  trozos de ciudad en los que lo rural y lo citadino se confunden. Esto ha  generado manifestaciones culturales que evidencian la permanencia de elementos  pre-modernos dentro de las estructuras sociales y urbanas de la modernidad. En  El Morro este hecho se expresa en un h&aacute;bitat dom&eacute;stico auto-construido y  auto-gestionado por sus residentes, que han implementado un sentido com&uacute;n, que  roza con &quot;la malicia ind&iacute;gena&quot;<sup><a name="s5" href="#5">5</a></sup> entendida como el conjunto de  pr&aacute;cticas &eacute;cnicas y conceptuales que aplican las familias de menos recursos en la &#40;auto&#41;  construcci&oacute;n f&iacute;sica y simb&oacute;lica de su hogar. Pr&aacute;cticas que pueden ser comparadas  con el concepto de t&aacute;ctica empleado por De Certeau &#40;1996&#41; para referirse a las  formas de producci&oacute;n cultural que se esconden en las maneras en que los  consumidores usan los productos impuestos por el orden dominante. En el Morro  estas t&aacute;cticas se valen de los residuos f&iacute;sicos y conceptuales que todas las  clases sociales generan &#40;Echeverri, 2007&#41; para construir entornos dom&eacute;sticos, en  los cuales los ideales de la vivienda moderna y del hogar contempor&aacute;neo se  disuelven.</p>      <p>Delgado &#40;2002:93&#41; hace alusi&oacute;n a la ciudad oficial como aquella concebida por  arquitectos y dise&ntilde;adores urbanos que se piensan a s&iacute; mismos como ejecutores de  una misi&oacute;n semidivina: imponer &oacute;rdenes preestablecidos a la naturaleza en  funci&oacute;n de una idea de progreso que considera el crecimiento como ilimitado y el  usufructo del espacio como inagotable &#40;y en el que la vivienda es entendida como  una mercanc&iacute;a homog&eacute;nea y masiva&#41;. M&aacute;s all&aacute; de los alcances de esa misi&oacute;n, en  los espacios c&eacute;ntricos y perif&eacute;ricos que no son contemplados por estas  estrategias urban&iacute;sticas se teje la ciudad informal, aquella producida por el  ciudadano com&uacute;n de manera ilegal, clandestina y marginal, en el que la vivienda  se caracteriza por ser autogestionada y autoconstruida &#40;Nieves, 2006:32&#41; y por  esto mismo heterog&eacute;nea, anormal e imp&uacute;dica.</p>      <p>El an&aacute;lisis del entorno dom&eacute;stico en el que se inscribe la vivienda informal,  comienza por el barrio, paisaje compuesto por viviendas arquitect&oacute;nicamente  vern&aacute;culas, alejadas de los patrones constructivos y est&eacute;ticos idealizados por  la arquitectura occidental &#40;Preston, 2006:230&#41;. Sin importar su precariedad  arquitect&oacute;nica, cada una encierra un valor cultural importante al reflejar las  formas de vida de la cultura popular y de las diferentes t&aacute;cticas de resistencia  social de las comunidades de bajos recursos. La mayor&iacute;a han sido autoconstruidas<sup><a name="s6" href="#6">6</a></sup> utilizando, como es t&iacute;pico, materiales de desecho lo cual las convierte, junto a  las dem&aacute;s de tipolog&iacute;a popular, en un proyecto inacabado &#40;Carvajalino, 2004;  Kellet y Moore, 2003:136&#41;, no porque est&eacute; incompleto, sino porque siempre est&aacute;  en proceso de reparaci&oacute;n, mejoramiento o expansi&oacute;n.</p>      <p>La <a href="#f2"> figura 2</a>, ejemplifica ese car&aacute;cter din&aacute;mico. En esta vivienda la construcci&oacute;n  del primer piso demuestra cierto progreso en la fachada, la puerta y la ventana,  construidas en material convencional, y en la instalaci&oacute;n de un contador de  energ&iacute;a, lo que indica que la vivienda cuenta con este servicio; el segundo  piso, en cambio, parece apenas en proceso, est&aacute; construido en su totalidad con  madera y la irregularidad de su estructura y su funci&oacute;n se manifiestan en la  est&eacute;tica de los elementos que componen la fachada, en la escalera que sirve de  acceso y en el techo.</p>      <p align=center><a name=f2><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f2.jpg"></a></p>     <p align=center><a name=f3><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f3.jpg"></a></p>       <p>Muchos habitantes del sector han llegado a la ciudad del campo a causa del  desplazamiento forzado. Como lo anot&oacute; Carlos G&oacute;mez &#40;2005&#41;, El Morro se asemeja a  un puerto. Aquellos que llegan desplazados desde los pueblos a la Terminal de  Transporte pasan al Morro a buscar refugio. Cuando el origen &eacute;tnico de estas  personas y las condiciones semiurbanas del barrio se articulan, emergen formas  de habitar que recrean en el barrio la vida rural, imprimi&eacute;ndole un car&aacute;cter  comunal que se opone al anonimato de la vida urbana &#40;Delgado, 1999&#41;. Estas  tensiones se expresan en h&aacute;bitos como el cultivo de plantas y la tenencia de  animales, para el consumo humano y como mascotas, afuera de la residencia  &#40;<a href="#f3"> Figuras 3-5 </a>&#41;, as&iacute; como en la exteriorizaci&oacute;n de rutinas dom&eacute;sticas como la  preparaci&oacute;n de alimentos, la lavander&iacute;a o la socializaci&oacute;n &#40;<a href="#f6"> figuras 6-8</a>&#41;.</p>      <p align=center><a name=f6><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f6.jpg"></a></p>      <p>La fachada, adem&aacute;s de determinar el l&iacute;mite entre lo p&uacute;blico y lo privado, es la  imagen de la casa hacia el mundo exterior &#40;Fonseca, 2004:96&#41;, reflejo de su  progresiva construcci&oacute;n y del trabajo colectivo que envuelve. Algunas fachadas,  como la de la <a href="#f9"> figura 9</a>, fueron pintadas de colores en 2006 por l&iacute;deres  comunitarios de la Alcald&iacute;a &#40;Alcald&iacute;a de Medell&iacute;n, 2006b&#41; y luego convertidas en  &iacute;conos del barrio y del proyecto de reasentamiento. Sin embargo, este aspecto  colorido esconde los verdaderos rasgos de la fachada de la vivienda informal,  que aparecen mejor representados en la <a href="#f9"> figura 10</a>, que muestra las est&eacute;ticas  resultantes de la combinaci&oacute;n de material promocional desechado con t&eacute;cnicas  primarias, de la exteriorizaci&oacute;n de funciones dom&eacute;sticas y de los rasgos de la  decoraci&oacute;n prosaica. En la vivienda informal la fachada deja de ser una  superficie bidimensional y se convierte en escenario de la vida dom&eacute;stica, en  extensi&oacute;n de la residencia, convirti&eacute;ndose, como en la <a href="#f9"> figura 11</a>, en una  habitaci&oacute;n m&aacute;s en la que se exteriorizan algunas funciones del espacio interior.</p>      <p>Como un vestigio del mercado y la cantina de pueblo &#40;Reyes, 1996&#41;, existen en El  Morro varias viviendas con actividad comercial que evidencian rasgos de la  &quot;tienda de barrio&quot;. Al igual que en las tiendas tradicionales, la fachada se  transforma funcionalmente para acoplar a su estructura elementos que sirven de  exhibidores, im&aacute;genes comerciales que promocionan productos y objetos que sirven  de mobiliario para los visitantes. La <a href="#f12"> figura 12</a> muestra la fusi&oacute;n est&eacute;tica de  funciones dom&eacute;sticas y comerciales en una misma residencia, en la que la ventana  del primer piso funciona como mostrador y la fachada como superficie  promocional, mientras que en el segundo piso se extiende a secar la ropa.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align=center><a name=f9><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f9.jpg"></a></p>     <p align=center><a name=f12><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f12.jpg"></a></p>       <p>Dentro de las actividades comerciales se incluye la prestaci&oacute;n de servicios:  reparaci&oacute;n de electrodom&eacute;sticos, telefon&iacute;a p&uacute;blica o alquiler de lavadoras. Para  su difusi&oacute;n los habitantes desarrollan estrategias comerciales emp&iacute;ricas, que se  manifiestan generalmente en anuncios elaborados por ellos mismos usando t&eacute;cnicas  como la pintura manual o el fotocopiado &#40;<a href="#f13">figuras 13-15</a>&#41;.</p>      <p>La casa, y su interior, podr&iacute;a definirse como mono-espacial no en el sentido    est&eacute;tico que la arquitectura contempor&aacute;nea lo podr&iacute;a entender ya que se asemeja    m&aacute;s a aquella vivienda medieval descrita por varios autores en la que toda la    vida dom&eacute;stica y todas las rutinas y rituales que la constituyen se realizaban    en un mismo espacio, en el que las funciones y los usos se confund&iacute;an, y donde    la intimidad no exist&iacute;a &#40;Pounds, 1989; Rybczynski, 1986&#41;. En ocasiones se    generan divisiones con pl&aacute;sticos, maderas o elementos textiles como cortinas y    cobijas, pero la precariedad de las t&eacute;cnicas que les dan forma no garantiza la    seguridad o la privacidad que promete el interior dom&eacute;stico.</p>      <p align=center><a name=f13><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f13.jpg"></a></p>     <p align=center><a name=f16><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f16.jpg"></a></p>        <p>La vocaci&oacute;n funcional del entorno puede definirse como heterog&eacute;nea y de  equipamiento m&uacute;ltiple, por lo que las divisiones, la mayor&iacute;a de las veces, no  logran imponer sobre las formas de vida las restricciones geom&eacute;tricas de un  espacio arquitect&oacute;nico convencional, lo que genera paisajes dom&eacute;sticos de  continuidad entre las habitaciones y la cocina, o en donde se confunden las  funciones del lavadero con el lavaplatos &#40;<a href="#f16">figuras 16 y 17</a>&#41;. En vista de la  precariedad en el suministro de agua, los espacios de la higiene personal  tambi&eacute;n se fusionan en uno solo. La <a href="#f16"> figura 18</a> muestra un ba&ntilde;o representativo de  la vivienda informal en el que en torno a un inodoro, conectado a un improvisado  sistema de desag&uuml;e y diferentes contenedores de agua, se concentran todas las  labores de la higiene.</p>      <p>Las caracter&iacute;sticas morfol&oacute;gicas del equipamiento dom&eacute;stico son similares a las  de la vivienda en cuanto a la autoconstrucci&oacute;n y la reutilizaci&oacute;n de objetos  terminales. Estas formas de revalorizaci&oacute;n de lo que podr&iacute;a ser basura se  expresan en una relaci&oacute;n utilitaria con los objetos, que hace que la vida de las  cosas &#40;Koppitof, 1991&#41; se extienda m&aacute;s all&aacute; de su fase terminal, o del ciclo  oficial que tienen las mercanc&iacute;as en la sociedad de consumo. En la <a href="#f19"> figura 19</a> se  observa la utilizaci&oacute;n de un exhibidor comercial como mobiliario de cocina. Las  <a href="#f19"> figuras 20 y 21</a> muestran piezas de mobiliario reutilizado y autoconstruido,  combinando piezas de muebles viejos con otros materiales.</p>      <p align=center><a name=f19><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f19.jpg"></a></p>     <p align=center><a name=f22><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f22.jpg"></a></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En respuesta a la pregunta sobre sus pertenencias preferidas, los entrevistados  eligieron siempre los televisores y equipos de sonido, por ser estos objetos  asociados al descanso, el entretenimiento, la reuni&oacute;n familiar y el capital  econ&oacute;mico. Esta suerte de encantamiento se evidencia en la novedad de algunos de  estos dispositivos &#40;<a href="#f22"> figura 22</a>&#41; y en las estructuras de colocaci&oacute;n y  ornamentaci&oacute;n que los acompa&ntilde;an &#40;<a href="#f22"> figura 23</a>&#41;. Convenciones que convierten el  puesto del televisor en una especie de espacio social &#40;McCarthy 2000:312&#41; en  tanto que en &eacute;l se reflejan y toman forma diferentes percepciones y relaciones  sociales.</p>      <p>A pesar de la precariedad de la cultura material de estos entornos, no hay  motivo para pensar que el gusto de las personas de bajos recursos est&aacute; limitado  a la necesidad funcional &#40;Holston, 1991 citado por Ureta, 2006:326&#41;. Este  argumento se evidencia desde un punto de vista est&eacute;tico, ya que hay en la  vivienda informal un gran inter&eacute;s por la ornamentaci&oacute;n. Pero esta vocaci&oacute;n  decorativa no refleja los patrones de gusto de la cultura oficial, m&aacute;s bien  proyecta los rasgos est&eacute;ticos de la cultura popular a trav&eacute;s de adornos cuya  naturaleza se aleja de las pretensiones art&iacute;sticas y vanguardistas de la  tradicional decoraci&oacute;n de interiores, para dar paso a escenas que conjugan la  sacralidad de las im&aacute;genes religiosas con gr&aacute;ficas publicitarias de cerveza  &#40;<a href="#f24"> figura 24</a>&#41;, ornamentos elaborados por los ni&ntilde;os &#40;<a href="#f24"> figura 25</a>&#41; y objetos  familiares &#40;<a href="#f24"> figura 26</a>&#41;.</p>      <p align=center><a name=f24><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f24.jpg"></a></p>      <p><b>LAS ESTRATEG&Iacute;AS DE LA INCLUSI&Oacute;N SOCIAL</b></p>      <p>UN HOGAR PUESTO EN TR&Aacute;NSITO</p>      <p>La reubicaci&oacute;n de las familias de El Morro a viviendas nuevas en el sector de    Nuevo Occidente se inici&oacute; en diciembre de 2006, se extendi&oacute; durante 2007 y    sigui&oacute; realiz&aacute;ndose durante los primeros meses de 2008. El trasteo de las    familias se llev&oacute; a cabo de forma masiva y se inici&oacute; en El Morro en horas de la    ma&ntilde;ana cuando salen las familias del barrio. A continuaci&oacute;n se demolieron las    viviendas de las personas reasentadas y, por &uacute;ltimo se entregaron las    residencias asignadas una vez llegaron a los nuevos complejos habitacionales.</p>        <p>En los estudios de la cultura material el tema del trasteo es de gran inter&eacute;s    puesto que permite comprender c&oacute;mo el car&aacute;cter m&oacute;vil de algunas posesiones    dom&eacute;sticas posibilita que el hogar, entendido como construcci&oacute;n f&iacute;sica y    simb&oacute;lica, pueda ser trasladado de una vivienda a otra. Esto implica que del    mismo modo que se distribuyen, se usan y se da significado a los objetos    dom&eacute;sticos, con el fin de construir un hogar, el hecho de recogerlos, empacarlos    y vaciar la casa plantea de alg&uacute;n modo su desinstalaci&oacute;n. A este proceso lo    acompa&ntilde;a simult&aacute;neamente otro de selecci&oacute;n y descarte, en el que se decide qu&eacute;  se va y qu&eacute; se queda, eligiendo o desechando a la vez recuerdos, h&aacute;bitos y    formas de relacionarse con las personas, el tiempo y el espacio &#40;Marcoux,    2001a&#41;.</p>      <p>Al ser indagados por aquello que hab&iacute;an decidido llevar o dejar, los habitantes    de El Morro manifestaban intenciones de prescindir de algunas piezas de    mobiliario con la intenci&oacute;n de renovarlos en sus nuevas viviendas, lo cual    explica la cantidad de muebles y otros enseres dejados en las residencias. Una    vez el equipaje seleccionado &#40;<a href="#f27">figura 27</a>&#41; era ingresado a las volquetas    encargadas de hacer la mudanza, las familias sal&iacute;an de sus residencias &#40;<a href="#f27">figura 28</a>&#41; y las casas quedaban dispuestas para que se cumpliera la orden de demolici&oacute;n    sentenciada el d&iacute;a anterior por un signo escrito con aerosol sobre la fachada.    La demolici&oacute;n de las viviendas y el abandono de algunos enseres &#40;<a href="#f29">figuras 29 y    30</a>&#41; sugieren que, en este caso particular, este ritual implica la destrucci&oacute;n de    la dimensi&oacute;n f&iacute;sica del hogar y supone la disposici&oacute;n de comenzar otro nuevo.    Esta actitud escenifica un ritual en el que se deja atr&aacute;s parte de la historia    &#40;Ureta, 2006:323&#41; se renueva la memoria &#40;Marcoux, 2001a&#41; y la identidad personal    &#40;Marcoux, 2001b&#41; para comenzar una nueva vida en otro espacio, llevando    estrictamente lo necesario para tal fin.</p>      <p align=center><a name=f27><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f27.jpg"></a></p>     <p align=center><a name=f29><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f29.jpg"></a></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Al final, sobre las ruinas de cada una de las viviendas, como si se tratar&aacute; de  la reconquista de un territorio perdido, se izaron veletas de varios metros de  alto &#40;<a href="#f31">figura 31</a>&#41;. Estos s&iacute;mbolos no representaban la memoria del pasado ni  tampoco los conflictos que forjaron durante a&ntilde;os una parte de la historia de  Medell&iacute;n. Eran, m&aacute;s bien, una estrategia est&eacute;tico-pol&iacute;tica que advert&iacute;a la  legalizaci&oacute;n de unos predios que estaban perdidos y que volv&iacute;an a ser del  Estado.</p>      <p align=center><a name=f31><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f31.jpg"></a></p>     <p align=center><a name=f32><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f32.jpg"></a></p>      <p>En un ambiente de institucionalidad oficial, generado por diferentes im&aacute;genes,  la entrega de las llaves oficializaba la adjudicaci&oacute;n de las viviendas a las  familias reci&eacute;n llegadas. Una vez completado el procedimiento &eacute;stas proced&iacute;an a  ingresar sus pertenencias y a instalar, en una nueva casa, su hogar &#40;<a href="#f32">figuras  32-34</a>&#41;.</p>      <p>EL DISCURSO DE LA VIVIENDA DE INTER&Eacute;S SOCIAL</p>      <p>Adem&aacute;s de ser un medio para solucionar el problema de vivienda de las poblaciones con menos ingresos, desde sus  or&iacute;genes, la financiaci&oacute;n de vivienda p&uacute;blica fue un instrumento privado y  estatal para comprometer, a trav&eacute;s del cr&eacute;dito, a la naciente clase obrera  &#40;Saldarriaga y Carrascal, 2006&#41;. En &uacute;ltimas, el objetivo era amoldar el car&aacute;cter  social y cultural de sus residentes, as&iacute; como ejercer control sobre el territorio al otorgar viviendas p&uacute;blicas en diferentes lugares &#40;Kalluz y Law  Yone, 2002&#41;.</p>      <p>En este sentido, se puede evidenciar que el discurso de inclusi&oacute;n social que  estructur&oacute; el proceso de reasentamiento estuvo acompa&ntilde;ado de una serie de  estrategias de normalizaci&oacute;n, higienizaci&oacute;n, legitimaci&oacute;n e inserci&oacute;n a la  legalidad de esta comunidad, expresadas en el intercambio de una vivienda  informal &#40;en una zona c&eacute;ntrica&#41;, por una oficial nueva &#40;en una zona perif&eacute;rica  despoblada&#41;. Igualmente, en el compromiso de mantener limpias las zonas p&uacute;blicas  de las urbanizaciones y en la obligaci&oacute;n de cancelar oportunamente los servicios  p&uacute;blicos. En resumen, el proceso estableci&oacute; el compromiso de iniciar una vida  nueva y configurar un nuevo hogar acorde a la vivienda que comenzar&iacute;an a ocupar.</p>      <p>Las viviendas entregadas est&aacute;n compuestas por edificios de apartamentos que en  su exterior e interior retoman estrategias constructivas propias de la  arquitectura moderna de la primera mitad del siglo XX &#40;<a href="#f35">figuras 35 y 36</a>&#41;, en  especial en lo referente a la vivienda m&iacute;nima, entendida como un modo de vivir y  una forma de hacer ciudad propias, y en cierta forma exclusivas, a los sectores  sociales de m&aacute;s bajos recursos &#40;Saldarriaga y Carrascal, 2006&#41;.</p>      <p align=center><a name=f35><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f35.jpg"></a></p>      <p>Las viviendas encarnan muchos de los ideales de la arquitectura y la vivienda  p&uacute;blica moderna, tanto en un sentido estructural, como en lo referente a las  formas de habitar que propone. Sin embargo, como ya era sabido desde hace  tiempo, estos paradigmas no se ajustan a las determinantes culturales de las  comunidades pobres, especialmente a las del denominado Tercer Mundo, que han  demostrado resistirse al anonimato, la uniformidad y la concepci&oacute;n r&iacute;gida de la  vida moderna que el paradigma propone &#40;Saldarriaga y Carrascal, 2006&#41;. La Aurora  y La Huerta no son la excepci&oacute;n y al incorporar las formas de habitar de la  cultura popular en los entornos dom&eacute;sticos de la arquitectura social, las  t&aacute;cticas de la &quot;malicia ind&iacute;gena,&quot; con las que usualmente estas comunidades  configuraban su habitar, no demoraron en manifestarse.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>CASA NUEVA, VIDA NUEVA</p>      <p>Durante el proceso de construcci&oacute;n del proyecto se realizaron simulaciones  gr&aacute;ficas de las viviendas en las que se propon&iacute;an dos formas diferentes para la  divisi&oacute;n de los espacios y el amoblamiento &#40;<a href="#f37">figura 37</a>&#41;. En ellas se recreaban  gr&aacute;ficamente los componentes de una vivienda convencional. La primera con tres  habitaciones, ideal para una familia nuclear de cuatro personas. La segunda, con  dos habitaciones, se concibi&oacute; para una familia de tres miembros, con  habitaciones ampliamente equipadas respecto al mobiliario, y todas con  televisor. En las zonas sociales se ubicaron sala, comedor y estudio en la  primera, mientras en la segunda se propuso una sala y barra americana. Para la  cocina se propuso estufa, nevera y lavadora con el espacio dividido por puertas  y paredes. Con esta simulaci&oacute;n se reafirma el compromiso y se motiva a los  habitantes a iniciar una vida nueva acorde a su nueva condici&oacute;n social:  propietarios de una vivienda oficial.</p>      <p align=center><a name=f37><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f37.jpg"></a></p>      <p>A pesar de que estas sugerencias se entienden como mejoras a largo plazo, las  caracter&iacute;sticas socio-demogr&aacute;ficas de los hogares reubicados plantean  inquietudes respecto al logro de estos ideales propuestos. Las formas de  apropiaci&oacute;n inicial del entorno dom&eacute;stico se desv&iacute;an ampliamente de lo que se  esperaba fuera el comienzo de una vivienda con esas caracter&iacute;sticas. Esto se  evidencia en la reconfiguraci&oacute;n del sentido de hogar por medio de formas de  habitar que entremezclan: a&#41; los vestigios de sus formas de vida campesinas,  expresadas en relaciones sociales comunales y manifestaciones culturales propias  de lo rural; b&#41; las formas de habitar de la vivienda informal, caracterizadas  por la auto-construcci&oacute;n, la reutilizaci&oacute;n de objetos y la decoraci&oacute;n ecl&eacute;ctica;  y 3&#41; las formas de habitar propuestas por la arquitectura moderna, que conciben  la vivienda como un espacio racional, distribuido seg&uacute;n funciones y ocasiones  concretas; higi&eacute;nico, austero, esquem&aacute;tico, eficiente y funcional &#40;Saldarriaga y  Carrascal, 2006&#41;. Es a partir de la interrelaci&oacute;n de esos tres elementos que se  pueden describir los patrones socioculturales que explican el proceso de  apropiaci&oacute;n de estas viviendas y de la cultura material de los hogares que las  habitan.</p>      <p></p><b>RECONFIGURACIONES DEL SENTIDO DE HOGAR</b></p>      <p>Varios estudios sobre la vida dom&eacute;stica en viviendas construidas por el Estado  como parte de sus pol&iacute;ticas han demostrado que, en la pr&aacute;ctica, los ideales  arquitect&oacute;nicos de los productores generalmente entran en conflicto con las  formas de habitar de los residentes. Esto lleva a que, en general, las  intenciones y las estrategias de modernizaci&oacute;n y normalizaci&oacute;n que estos  proyectos encarnan no se cumplan &#40;Attfeld, 1999; Kallus y Law Yone, 2002;  Miller, 1988; Ureta, 2006&#41;. Este reasentamiento no es la excepci&oacute;n ya que en las  formas de apropiaci&oacute;n del entorno dom&eacute;stico de las viviendas nuevas, aparecen  diferentes formas de interpretaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas del Estado y los discursos  de la vida moderna.</p>      <p>EL BARRIO: EL CAMPO INSERTADO</p>      <p>La mezcla de lo campesino, lo popular y lo moderno en la reconfiguraci&oacute;n del  hogar se hace evidente en los modos de habitar el exterior de la vivienda, y se  refleja en la configuraci&oacute;n del espacio barrial. Pocos d&iacute;as despu&eacute;s de ser  reubicados, como lo muestran las <a href="#f38">figuras 38-40</a>, los habitantes comenzaron a  utilizar las zonas verdes de las urbanizaciones para el cultivo de plantas,  tanto comestibles como ornamentales, y para mantener afuera animales dom&eacute;sticos  como perros y gallinas. Esto, sumado al entorno geogr&aacute;fico en el que se ubican,  imprime sobre las urbanizaciones est&eacute;ticas rurales que contradicen su vocaci&oacute;n  racional y urbana, trayendo a la memoria escenas de la vida dom&eacute;stica de la  vivienda informal.</p>      <p>&quot;HAG&Aacute;MONOS AQU&Iacute; AFUERITA&quot;</p>      <p>La altura de los edificios, la propiedad de espacio de tr&aacute;nsito de las &aacute;reas    peatonales y la falta de mobiliario en las zonas comunes restringen las    relaciones sociales entre vecinos al no propiciar un lugar para tal fin.    Sobreponi&eacute;ndose a estas caracter&iacute;sticas de la vis, y como lo ilustra la <a href="#f41"> figura 41</a>, las personas exteriorizan sus pr&aacute;cticas de socializaci&oacute;n propiciando nuevos    entornos y actividades de tipo comercial sobre el espacio p&uacute;blico, en las que    sobre la verticalidad de las urbanizaciones se impone la horizontalidad de las    relaciones sociales. A esto debe agregarse la apropiaci&oacute;n f&iacute;sica de algunos    lugares, utilizados como dep&oacute;sitos o parqueaderos &#40;<a href="#f41">figuras 42-43</a>&#41;, que emplazan    funciones de la casa fuera de la residencia, lo cual demuestra que parte de la    vida dom&eacute;stica de las personas y una parte importante de los procesos de    configuraci&oacute;n de su hogar tienen lugar fuera de la vivienda.</p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p align=center><a name=f38><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f38.jpg"></a></p>     <p align=center><a name=f41><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f41.jpg"></a></p>      <p>Las viviendas con actividad comercial que fueron reubicadas implementan  estrategias comerciales similares a las usadas en El Morro en las que el espacio  residencia es convertido en espacio comercial. Se da tambi&eacute;n una apropiaci&oacute;n de  espacios como las fachadas, los corredores y las zonas comunes al interior de  los bloques que son utilizados como canales para promocionar sus productos y  servicios a trav&eacute;s de estrategias comerciales emp&iacute;ricas que imprimen sobre el  barrio las est&eacute;ticas del comercio informal &#40;<a href="#f44">figuras 44-46</a>&#41;.</p>      <p>La <a href="#f47">figura 47</a> muestra una de las tiendas del barrio La Huerta donde los usos  dom&eacute;sticos, sociales y comerciales del espacio barrial se materializaron en un  conjunto de muebles auto construidos con madera los cuales configuran una zona  de encuentro y esparcimiento para que los compradores de paso se conviertan en  visitantes. Estas formas de apropiaci&oacute;n del espacio del barrio, permiten a la  tienda recuperar el car&aacute;cter social que la caracterizaba en la vivienda  informal.</p>      <p>Este conjunto de pr&aacute;cticas han transformando la vocaci&oacute;n an&oacute;nima y de no lugar  propia de los espacios p&uacute;blicos, para imprimir en ella un aire de comunalidad  que sobrepasa el distanciamiento vecinal que produjo la asignaci&oacute;n por sorteo de  las viviendas y que reconfigura unas relaciones barriales similares a las del  barrio de origen. El espacio p&uacute;blico de estas urbanizaciones, al ser apropiado  por los habitantes y adaptado a sus formas de vida, es convertido en una  extensi&oacute;n dom&eacute;stica que puede considerarse como un espacio m&aacute;s de cada  apartamento, que adquiere caracter&iacute;sticas heterog&eacute;neas seg&uacute;n las diferentes  formas de apropiaci&oacute;n. Es, a la vez, un lugar social en el que la comunidad  expresa formas de sociabilidad, que por sus particularidades no logran ajustarse  al espacio arquitect&oacute;nico, por lo que continuamente ir&aacute;n adapt&aacute;ndolo.</p>      <p align=center><a name=f44><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f44.jpg"></a></p>     <p align=center><a name=f47><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f47.jpg"></a></p>      <p>LA CASA DE FACHADA</p>      <p>La apropiaci&oacute;n est&eacute;tica de las fachadas no es exclusiva de la vivienda informal.    Como lo anota Fonseca, en la vis, la homogeneidad del resultado formal de los    planteamientos iniciales muy r&aacute;pidamente se transforma con la individualizaci&oacute;n    de cada una de las unidades ya ocupadas &#40;Fonseca 2004:95&#41;. En las urbanizaciones    estudiadas los residentes usan este elemento no solo como una superficie    bidimensional, sino como un lugar para proyectar al exterior su identidad.</p>      <p>En la decoraci&oacute;n de las zonas de acceso a los apartamentos los habitantes han  implementado t&aacute;cticas decorativas en las que se utilizan plantas para crear  umbrales que median entre el exterior y el interior dom&eacute;stico &#40;<a href="#f48">figuras 48 y 49</a>&#41;.  Los espacios de los balcones, las ventanas y las zonas comunes de los  apartamentos son utilizados recurrentemente para tender a secar la ropa, a tal  punto que se convierten en parte de la identidad del barrio &#40;<a href="#f48">figura 50</a>&#41;.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La concepci&oacute;n tridimensional de la fachada que se tiene en la vivienda informal  como un espacio &iacute;ntimamente ligado al interior de la residencia y casi privado  en un sentido territorial, se ve reconfigurado en La Aurora, a trav&eacute;s de la  privatizaci&oacute;n espont&aacute;nea de la zona verde aleda&ntilde;a a uno de los apartamentos en  la cual sus habitantes crearon un cerco para jard&iacute;n &#40;<a href="#f51">figura 51</a>&#41;.</p>      <p align=center><a name=f48><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f48.jpg"></a></p>      <p>LA CASA EN OBRA</p>      <p>El interior de las viviendas de ambas urbanizaciones se ha concebido    arquitect&oacute;nicamente como un espacio abierto, sin puertas ni divisiones, para que    las personas lo distribuyan seg&uacute;n sus expectativas o siguiendo las propuestas de    amoblamiento sugeridas. Estas posibilidades suponen en t&eacute;rminos sociales una    motivaci&oacute;n para que las familias realicen reformas que materialicen el progreso    que supone su nueva vida. Sin embargo, estas &quot;ventajas&quot; son interpretadas por    los habitantes de diversas formas, en general lejanas de las sugeridas, las    cuales incluyen reformas y remodelaciones a trav&eacute;s de la autogesti&oacute;n de procesos    arquitect&oacute;nicos y t&eacute;cnicas auto-constructivas similares a las que implementaban    en El Morro. La <a href="#f52">figura 52</a> evidencia esto al mostrar una de las viviendas de La Huerta en la  que una pared divisoria fue fabricada con madera, hecho que convierte las  expresiones de la arquitectura informal en algo representativo de la vivienda  p&uacute;blica &#40;Ureta, 2006:321&#41;, y convierte estos apartamentos en proyectos  inacabados y siempre en proceso.</p>      <p align=center><a name=f51><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f51.jpg"></a></p>     <p align=center><a name=f52><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f52.jpg"></a></p>       <p>ENTORNOS ENTREMEZCLADOS</p>      <p>En la distribuci&oacute;n del espacio arquitect&oacute;nico de los apartamentos se pueden  observar divisiones seg&uacute;n las funciones de la vivienda tradicional moderna, por  lo que generalmente tratan de separar las &aacute;reas sociales de las zonas privadas y  de las de servicios. En la separaci&oacute;n de los espacios utilizan textiles que son  instalados a manera de cortina entre los espacios que se quiere dividir y, en  otros casos, muebles entre un lugar y otro. Sin embargo, la precariedad de estas  t&aacute;cticas no logra una divisi&oacute;n real, ni del espacio f&iacute;sico ni de sus funciones.  Como se expone en las <a href="#f53">figuras 53-54</a>, este hecho genera una serie de paredes  ilusorias que hacen de la privacidad y la intimidad elementos escasos. Parecer&iacute;a  que toda la vida dom&eacute;stica se realizara en un mono-espacio, como era costumbre  en la vivienda informal.</p>      <p align=center><a name=f53><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f53.jpg"></a></p>      <p>En otras viviendas no se ha realizado ning&uacute;n tipo de divisi&oacute;n, lo cual hace que  el car&aacute;cter racional, higi&eacute;nico y moderno del espacio arquitect&oacute;nico entre en  tensi&oacute;n con el car&aacute;cter auto-constructivo de los entornos y objetos dom&eacute;sticos,  as&iacute; como con las pr&aacute;cticas que les dan uso y sentido. Esto genera una disonancia  entre las funciones concebidas para cada lugar y las pr&aacute;cticas que lo habitan,  la cual se manifiesta en actividades dom&eacute;sticas que, al igual que en la vivienda  informal, trascienden los lugares a los que est&aacute;n confinados. El resultado es  una est&eacute;tica de casa abierta, en la que los limites que separan las funciones,  los usos y los significados se entremezclan en uno solo. Las <a href="#f55">figuras 55 y 56</a>  muestran apartamentos sin ninguna forma de divisi&oacute;n, por lo que en un mismo  espacio se da continuidad entre las zonas sociales y las habitaciones, lo que  genera entornos dom&eacute;sticos entremezclados. Estas condiciones generan formas de  apropiaci&oacute;n que reconfiguran el sentido de hogar propio del interior dom&eacute;stico  de la vivienda informal, en el cual todas las habitaciones y ocasiones confluyen  unas con otras en los mismos objetos, impregnando de multifuncionalidad el  h&aacute;bitat resultante.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las caracter&iacute;sticas espaciales de la vivienda obligan a eliminar muchos de  los usos pasivos que tienen las habitaciones en el contexto de la vivienda  moderna. &Eacute;stas y su equipamiento difieren ampliamente del propuesto y no se  limitan a usos nocturnos, sino que se ajustan a necesidades funcionales que  surgen durante el d&iacute;a, convirti&eacute;ndose en escenarios de ocio, socializaci&oacute;n y  entretenimiento. Como lo expone la <a href="#f57">figura 57</a>, la privacidad e intimidad que prometen estos  espacios se disuelve y, ante la falta de divisiones o la transparencia de las  existentes, la habitaci&oacute;n se convierte en un espacio social. Las caracter&iacute;sticas  socio-demogr&aacute;ficas de las familias y la austeridad de sus enseres, compuesto  b&aacute;sicamente por la cama, algunos muebles auxiliares y la decoraci&oacute;n, se  contradice con el lujo del amoblamiento propuesto por los ejecutores del  proyecto el cual incluye cama, televisor, nochero y computador.</p>      <p align=center><a name=f55><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f55.jpg"></a></p>     <p align=center><a name=f57><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f57.jpg"></a></p>      <p>La propuesta mobiliaria para las cocinas inclu&iacute;a nevera, fog&oacute;n y lavadora. El  mes&oacute;n y el lavadero estaban incorporados. Debido a las dimensiones del espacio y  de los objetos, los electrodom&eacute;sticos y las pr&aacute;cticas de cocina se apropian de  otros espacios y es com&uacute;n que, como se observa en la <a href="#f58">figura 58</a>, la nevera y  otros electrodom&eacute;sticos se ubiquen en las &aacute;reas sociales. Es igualmente com&uacute;n  que el consumo de alimentos se realice en la sala o en las habitaciones,  prescindiendo de mobiliario y de los rituales que la vida moderna ha  escenificado en el comedor &#40;Arango, 1997&#41;.</p>      <p>En el interior de la cocina las formas de ordenamiento espacial no son muy    distintas a las de la vivienda informal: se hace uso de las paredes para colgar    las ollas y dem&aacute;s utensilios. Los bajos del lavaplatos se cubren con cortinas y    se siguen usando t&aacute;cticas decorativas similares, como la de vestir algunos    electrodom&eacute;sticos &#40;<a href="#f59">figuras 59-61</a>&#41;.</p>        <p align=center><a name=f58><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f58.jpg"></a></p>        <p>Por no contar con servicios p&uacute;blicos adecuados en sus residencias de origen, la    higiene, el aseo y lavander&iacute;a en la vis son actividades que presentan tensiones    entre los lugares y las maneras en que se realizan. Ba&ntilde;arse en una ducha y usar    lavaplatos o lavadero, son actividades relativamente nuevas, por lo que su    pr&aacute;ctica se combina con las t&aacute;cticas de higiene y aseo de la vivienda informal.    Prevalece entonces, en el espacio de la ducha el <i>ba&ntilde;o con coca </i>&#40;<a href="#f62">figura 62</a>&#41; y el <i>poncherazo </i>en el lavaplatos y el lavadero, lo cual ri&ntilde;e con los    ideales de la higiene y la limpieza propuestos por la vivienda. Como lo muestra    la <a href="#f62">figura 63</a>, similar a los proyectos de vivienda p&uacute;blica de otros pa&iacute;ses, el    ba&ntilde;o se convierte en &aacute;rea de servicios mixtos donde se lava y se seca la ropa &#40;Drabkin-Darin,    1959 citado por Kallus, 2002:376&#41;.En muchas residencias hacen uso del servicio de alquiler de lavadora una vez a  la semana, y ese d&iacute;a, dadas las circunstancias de la zona de ropas, toda la casa  es convertida en tendedero &#40;<a href="#f62">figura 64</a>&#41;.</p>      <p align=center><a name=f59><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f59.jpg"></a></p>     <p align=center><a name=f62><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f62.jpg"></a></p>       <p>H&Aacute;GALO USTED MISMO</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El amoblamiento propuesto para estos espacios de las viviendas era austero,  compuesto por sets con caracter&iacute;sticas formales similares, dispuestos en un  orden geom&eacute;trico que hac&iacute;a referencia a las funciones tradicionales de cada uno.  En contrav&iacute;a a estas propuestas, el equipamiento de estos espacios presenta  propiedades estructurales heter&oacute;clitas, tanto en sus materiales como en las  t&eacute;cnicas que les dan forma, funciones m&uacute;ltiples y est&eacute;ticas propias de la  cultura material popular.</p>      <p align=center><a name=f65><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f65.jpg"></a></p>     <p align=center><a name=f66><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f66.jpg"></a></p>      <p>Las piezas de mobiliario son combinadas unas con otras sin importar su estilo o  su funci&oacute;n, por lo que los entornos y las ocasiones de uso que generan no logran  delimitarse completamente. Muchos de ellos, como los de la <a href="#f66">figura 66</a> son  muebles que han sido comprados, usados o recuperados de la basura, por lo que  evidencian desperfectos, reparaciones y mal estado.</p>      <p>En otros casos, como se expone en la <a href="#f66">figura 67</a>, el mes&oacute;n de la cocina es  complementado autoconstruyendo extensiones de madera sobre las que se coloca el  horno. Otra t&aacute;ctica de amoblamiento consiste en instalar sistemas de  almacenamiento reutilizados &#40;<a href="#f68">figura 68</a>&#41; o, en ocasiones, auto construidos, por  lo que puede decirse que un patr&oacute;n de la cultura material de la vis es que se da  continuidad a sus estructuras arquitect&oacute;nicas modernas por medio de objetos  vern&aacute;culos.</p>      <p><b>CASA BELLA</b></p>      <p>La decoraci&oacute;n dom&eacute;stica juega un papel muy importante en el proceso de    conversi&oacute;n de una casa en hogar ya que a trav&eacute;s de los objetos que la proyectan    se configura lo que Schmidt &#40;1974&#41; denomina el alma de la casa. Esta forma de    apropiaci&oacute;n del espacio es llevada a cabo generalmente haciendo uso de productos    de consumo masivo que son transformados en objetos inalienables &#40;Chevalier    2002:849&#41; a trav&eacute;s de sus formas de intercambio, uso y significaci&oacute;n, as&iacute; como,    tambi&eacute;n por medio de adornos autoconstruidos y de objetos familiares.</p>      <p>Dando continuidad a sus patrones de gusto, se observa un inter&eacute;s general por    disponer adornos en diferentes lugares aprovechando las estructuras de la    residencia. La decoraci&oacute;n pone en juego de nuevo lo sagrado con lo profano, como    se puede observar con las im&aacute;genes de Jesucristo y de Piol&iacute;n &#40;<a href="#f68">figura 69, </a><a href="#f70">70</a>&#41;.    Como lo muestra la <a href="#f71">figura 71</a>, el televisor y sus estructuras de ubicaci&oacute;n    generan especies de altares dom&eacute;sticos en los que se rinde culto a los miembros    de la familia a trav&eacute;s de retratos, diplomas y fotograf&iacute;as. En las superficies    de las paredes la cultura material del amor toma forma por medio de regalos que    no han salido de su empaque, tarjetas, afiches y mensajes de cari&ntilde;o hechos a    mano &#40;<a href="#f71">figuras 72-73</a>&#41;.</p>      <p align=center><a name=f68><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f68.jpg"></a></p>      <p>Estas manifestaciones de la belleza prosaica permiten comprender toda una serie  de t&aacute;cticas decorativas que contradicen las normas de la cultura oficial, los  c&aacute;nones de la vida moderna, los dogmas de la sociedad de consumo y las  propuestas de amoblamiento que les fueron sugeridas. En este sentido, la  decoraci&oacute;n dom&eacute;stica de las viviendas no ha servido para constituir viviendas  racionales, higi&eacute;nicas o modernas, pero ha dado como resultado, seg&uacute;n las  propias palabras de sus habitantes, &quot;casas muy bonitas&quot;. Se entiende, en este  caso, lo &quot;bonito&quot; como una manera de resistencia a la homogenizaci&oacute;n, la  uniformidad y el anonimato de la vis, y como una forma de establecer un nexo con  sus tradicionales formas de habitar el entorno dom&eacute;stico.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align=center><a name=f70><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f70.jpg"></a></p>     <p align=center><a name=f71><img src="img/revistas/antpo/n7/n7a04f71.jpg"></a></p>      <p>En estos casos, como la han demostrado diferentes estudios sobre la fotograf&iacute;a  familiar &#40;Rose, 2003:12&#41;, la exhibici&oacute;n de regalos, &#40;Money, 2007:367&#41;, la  ornamentaci&oacute;n dom&eacute;stica en general &#40;Chevalier, 2002:851&#41; y la decoraci&oacute;n no son  &uacute;nicamente estrategias est&eacute;ticas sino, ante todo, t&aacute;cticas que permiten a los  miembros del hogar mantener v&iacute;nculos con otras personas, con otros lugares y con  tiempos pasados. Dichos v&iacute;nculos son mantenidos constantemente en la memoria  gracias a los objetos que funcionan como mementos que mantienen relaciones  interpersonales &#40;Parkin, 1999:317&#41; e incluso como sustitutos de personas muertas  &#40;Metha y Belk, 1991, citado por Marcoux, 2001a&#41;.</p>      <p><b>CONCLUSIONES</b></p>      <p>EL HOGAR M&Oacute;VIL</p>      <p>El hogar es el resultado de las formas de habitar el tiempo y el espacio  dom&eacute;stico. No es separable en algo f&iacute;sico o simb&oacute;lico, sino m&aacute;s bien es una  construcci&oacute;n que se nutre de ambos, y, en tanto que se nutre de las relaciones  que existen entre la casa y sus habitantes, es heterog&eacute;neo y cambiante en cada  residencia. En el caso que presentamos, las viviendas de las familias reubicadas  eran hechas de basura y fueron auto-construidas. A trav&eacute;s de un conjunto de  relaciones que, sumado al origen &eacute;tnico de sus habitantes y a las expectativas  que despert&oacute; en ellos la vida urbana, arroj&oacute; como resultado un hogar con  caracter&iacute;sticas particulares. Al ser trasladado, y a pesar de las notables  diferencias arquitect&oacute;nicas de las viviendas en que fue reubicado, el hogar  resultante no difiere mucho de las estructuras simb&oacute;licas del h&aacute;bitat informal.  Las formas de dar uso y significaci&oacute;n a las viviendas permanecieron ya que, a  pesar de ser apartamentos nuevos y modernos, las t&aacute;cticas que lo habitan son a&uacute;n  las de la cultura popular. En los procesos de reconfiguraci&oacute;n del hogar en las  viviendas de inter&eacute;s social los objetos juegan un papel importante, en la medida  que es a trav&eacute;s de ellos que se dibujan t&eacute;cnicas, funciones y estilos sobre la  estructura vac&iacute;a. De ah&iacute; que se pueda considerar la cultura material dom&eacute;stica, es decir,  el conjunto de objetos que reflejan los modos en que una casa es habitada, como  el soporte f&iacute;sico en el que, m&aacute;s all&aacute; de la casa, est&aacute; inscrito el sentido de  hogar. Es precisamente su car&aacute;cter m&oacute;vil el que permite que las interacciones  &#40;usos y significados que cada uno materializa&#41; que lo constituyen puedan ser  sacadas de casa, llevadas en una volqueta y reinstaladas en un nuevo entorno.  Esto demuestra que, por m&aacute;s que se trate de transformar, el hogar informal  sobrevive en los objetos, aunque la casa en la que se hab&iacute;a construido sea  demolida.</p>      <p>OTRAS CARAS DE LA MODERNIDAD</p>      <p>No cabe duda que las viviendas de inter&eacute;s social entregadas a los habitantes de  El Morro en el proceso de reubicaci&oacute;n representan una infinita mejora en su  calidad de vida. Tampoco se puede desconocer que a trav&eacute;s de &eacute;stas hay toda una  serie de estrategias de homogenizaci&oacute;n y de inclusi&oacute;n a la vida moderna en el  sentido que la plantea actualmente la sociedad de consumo. Las simulaciones  gr&aacute;ficas de las viviendas y las propuestas de amoblado ofrecidas para ellas  encarnan un ejemplo de vivienda, de familia y de hogar ideal en un sentido  estatal, social y cultural. Tal vez estos ideales no se reflejan en las casas  tal y como fueron entregadas, pero quedan planteados como un proyecto que sus  habitantes se comprometen t&aacute;citamente a ejecutar. Sin embargo, cuando las  familias ponen en marcha el amoblamiento de sus viviendas, el proyecto que  emprenden es muy distinto al propuesto. Las nociones de progreso y mejoramiento  que propone la arquitectura abierta de los apartamentos, al ser interpretadas  por sus habitantes, se materializan en espacios h&iacute;bridos, multifuncionales y  flexibles, que en su equipamiento, uso y significado no se diferencian mucho de los de la vivienda informal. De este modo la  racionalidad, higiene y modernidad del hogar propuesto por la vis, se desdibuja  ante las t&aacute;cticas de la &quot;malicia ind&iacute;gena&quot;, caracterizadas por la autogesti&oacute;n,  la autoconstrucci&oacute;n y la reutilizaci&oacute;n. Estas expresiones, lejos de ser  primitivas y salvajes, o de ir en contra de la transformaci&oacute;n de Medell&iacute;n, lo  que permiten entrever son las diferentes formas en que el proyecto puede ser  interpretado, permitiendo que la cultura resultante tenga variadas facetas,  entre ellas, las de este hogar en tr&aacute;nsito que entremezcla formas de habitar  rurales, informales y modernas.</p>      <p>A trav&eacute;s de este estudio se puede concluir que la cultura material popular es el  conjunto de objetos y entornos cuyos usos y significados reflejan los modos en  que las masas participan, a su manera, en las din&aacute;micas de la sociedad de  consumo. Para ello, se valen de la apropiaci&oacute;n f&iacute;sica y simb&oacute;lica de los  productos impuestos por el orden dominante.</p>  <hr size="1">      <p><b>Comentarios</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a name="1" href="#s1">1</a></sup>Quisiera agradecer a las personas que apoyaron el proceso    de recolecci&oacute;n de datos: Manuela Alarc&oacute;n, Ana Isabel Maya, Juliana Menjura, Juan Camilo V&aacute;squez, Diana Alejandra Urdinola,    Andr&eacute;s Valencia, Esteban Yepes, Luz Adriana G&oacute;mez, Estudiantes del M&oacute;dulo Producto y Comunidad    U.P.B.2007-10/2007-20. As&iacute; como a los informantes que nos recibieron en sus residencias y nos brindaron informaci&oacute;n.</p>        <p><sup><a name="3" href="#s3">3</a></sup> Entre ellas las urbanizaciones de la Ciudadela Nuevo occidente: las Flores, la      Aurora, la Huerta, la Monta&ntilde;a y la Cascada. Viviendas avaluadas en $20.400.0000     construidas en edificios de apartamentos.</p>          <p><sup><a name="4" href="#s4">4</a></sup> El proyecto es financiado por la universidad Pontificia Bolivariana a trav&eacute;s del CIDI,        y en &eacute;l han participado los docentes-investigadores de la Escuela de        Arquitectura y dise&ntilde;o de la universidad Pontificia Bolivariana, adscritos al        observatorio de Cultura Material.</p>            <p><sup><a name="5" href="#s5">5</a></sup> El t&eacute;rmino &quot;malicia ind&iacute;gena&quot; aparece asociado al proceso de urbanizaci&oacute;n ilegal          de Moravia en el documento &quot;Moravia: memorias de un puerto urbano&quot; &#40;G&oacute;mez y          otros, 2005:23&#41;          cuando se explican las formas de enfrentamiento y neutralizaci&oacute;n de la fuerza          p&uacute;blica en la invasi&oacute;n de Casco de Mula, las cuales consist&iacute;an en enfrentar &#40;con          palos o piedras&#41; y/o distraer &#40;con sexo, licor y charla&#41; a la autoridad en un          lugar del asentamiento, mientras que en otro se invad&iacute;a.</p>              <p><sup><a name="6" href="#s6">6</a></sup> Es necesario distinguir los procesos de autogesti&oacute;n: proceso constructivo    coordinado por el propietario de la vivienda pero ejecutado por personas    contratadas; y autoconstrucci&oacute;n: proceso ejecutado por el propietario con la    ayuda de su familia u otras personas &#40;rueda y otros,   1979. Citado por Saldarriaga y    Carrascal, 2006:28&#41;.</p>    <hr size="1">      <p><b>REFERENCIAS</b></p>      <!-- ref --><p><b> Alcald&iacute;a de Medell&iacute;n</b>   2006 Proyecto de Intervenci&oacute;n Integral del barrio Moravia. Plan de desarrollo   2004–2007 N&deg;12. Medell&iacute;n: Alcald&iacute;a de Medell&iacute;n      &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S1900-5407200800020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b> Alcald&iacute;a de Medell&iacute;n</b>   2006b Moravia: Crecer para dejar huella. En: la buena gente de la Alcald&iacute;a. Mayo–junio  de 2006.Medell&iacute;n: Alcald&iacute;a de Medell&iacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S1900-5407200800020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Arango, Gilberto</b>   1997 La Po&eacute;tica: de la casa de patio a la casa moderna. Medell&iacute;n:  Universidad  Nacional de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S1900-5407200800020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b> Attfeld, Judy</b>   1999 Bringing modernity home: open plan in the British domestic interior. En At Home:    An anthropologyof domestic space. Cieraad, Irene &#40;Ed&#41; New York:  Syracuse university Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S1900-5407200800020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Carvajalino, Hernando</b>   2004 &quot;Est&eacute;tica de lo popular: los engalles de la casa&quot;. Serie Ciudad y Habitat N&deg;11.   Bogot&aacute;: Barrio Taller.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S1900-5407200800020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Chevalier, Sophie</b>   1998    From woollen carpet to grass carpet: bridging house and garden in an English    suburb. En: Material Cultures. Daniel Miller&#40;Ed.&#41; U.K: Chicago Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S1900-5407200800020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>De Certau, Michel</b>   1996 La invenci&oacute;n de lo cotidiano 1.    M&eacute;xico: Universidad Iberoamericana.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S1900-5407200800020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Delgado, Manuel</b>   1999 El animal p&uacute;blico. Barcelona: Anagrama&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S1900-5407200800020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Delgado, Manuel</b>   2002 Disoluciones urbanas. Procesos identitarios y espacio p&uacute;blico. Medell&iacute;n:  Universidad de Antioquia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S1900-5407200800020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Echeverry, Natalia</b>   2007 La piel del morro. Medell&iacute;n: Universidad Nacional de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S1900-5407200800020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>G&oacute;mez, Carlos</b>   2005 &quot;Moravia a la espera de su oportunidad&quot; El Colombiano. Octubre 16 de 2005&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S1900-5407200800020000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Gom&eacute;z, Eduardo; Sierra, Erika; Montoya, Herman</b>   2005 Moravia: memorias de un puerto urbano. Alcald&iacute;a de Medell&iacute;n. Secretar&iacute;a de  Cultura Ciudadana.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S1900-5407200800020000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Kallus, Rachel and Law Yone, Hubert</b>   2002 National Home/Personal Home: Public Housing and the Shaping of National Space in    Israel. European Planning Studies. Vol.10   N&deg;6 pp.765-779&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S1900-5407200800020000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Kellett, Peter; Moore, Jeanne</b> 2003 Routes to home: homelessness and home-making in contrasting societies.  Habitat International Vol.27 pp.123–141&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S1900-5407200800020000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Koppitof, Igor</b>   1991 La biograf&iacute;a cultural de las cosas: la mercantilizaci&oacute;n como proceso. En:  La    vida social de las cosas: perspectiva cultural de las mercanc&iacute;as. M&eacute;xico: Grijalbo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S1900-5407200800020000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Leroi-Gourhan, Andre</b> 1971 El gesto y la palabra. Caracas: Universidad Central de Venezuela.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S1900-5407200800020000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b> Marcoux, Jean-S&eacute;bastien</b>   2001a  The refurbishment of memory. En: Miller, Daniel &#40;Ed.&#41; Home possessions. Material    culture behindclosed doors. Oxford: Berg.     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S1900-5407200800020000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   2001b The <i> &#39;casser maison&#39; </i> ritual: Constructing the self by emptying the home. Journal of Material Culture.    Vol.6 N&deg;2 pp.213–235&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S1900-5407200800020000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>McCarthy, Anna</b>   2000 The misuse value of the TV set. Reading media objects in transnational urban    spaces. International Journal of cultural studies. Vol. 3 N&deg;3 pp307-330.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S1900-5407200800020000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Miller, Daniel</b> 1988 Appropriating the State on the Council Estate. Man &#40;NS&#41; Vol.23 pp.353-372&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S1900-5407200800020000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Money, Annemarie</b>   2007 Material Culture and the living room: The appropriation and use of goods in    everyday life. Journal of Consumer Culture Vol.7 N&deg;3 pp.355-377&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S1900-5407200800020000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Morin, Edgar</b>   1998 El m&eacute;todo II. La vida de la vida. Madrid: Catedra&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S1900-5407200800020000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Parkin, David</b>   1999 Mementoes as transitional objects in human displacement. Journal of Material    Culture Vol.4 N&deg;3 pp.303–320&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S1900-5407200800020000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Pounds, J.G.Norman</b>   1989 La vida cotidiana: Historia de la cultura material. Barcelona: Cr&iacute;tica&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S1900-5407200800020000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Preston, Suzanne</b>   2006 Vernacular Architecture. En: Handbook of material culture. Chris Tilley &#40;Ed.&#41; London: Sage&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S1900-5407200800020000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Reyes, Catalina</b>   1996 Aspectos de la vida social y cotidiana de Medell&iacute;n. Colombia: Colcultura&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S1900-5407200800020000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Rybczynski, Witold</b>   1986 La casa: Historia de una idea. Madrid: Nerea&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S1900-5407200800020000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Rose, Gillian</b>   2003 Family photographs and domestic spacings: a case study. Transactions of the    Institute of British Geographers Vol.28 N&deg;1 pp.5-18&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S1900-5407200800020000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Schmidt, Ekambi</b>   1974 La percepci&oacute;n del h&aacute;bitat. Barcelona: Gustavo Gili.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S1900-5407200800020000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Saldarriaga, Alberto. Carrascal, Rodrigo</b>   2006 Vivienda social en Colombia. Colombia: Premio Corona.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S1900-5407200800020000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Ureta, Sebastian</b>   2006 Domesticating homes: material transformation and decoration among  low income families in Santiago, Chile. Home Cultures Vol.4 N&deg;3 pp.311-336.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S1900-5407200800020000400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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