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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA CARTOGRAFÍA ARTÍSTICA DE LA SENSACIÓN: TRES OBRAS RECIENTES DE ROSARIO LÓPEZ]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">      <p align="center" ><font face="verdana" size="4"><b>LA CARTOGRAF&Iacute;A ART&Iacute;STICA DE LA SENSACI&Oacute;N: TRES OBRAS RECIENTES DE ROSARIO L&Oacute;PEZ</b></font></p>      <p><b>Stephen Zepke /</b> Traducci&oacute;n de Juan Fernando Mej&iacute;a Mosquera</p>  <hr size="1">      <p>Cuando hablamos de la    cartograf&iacute;a del arte o de una cartograf&iacute;a art&iacute;stica no nos referimos a la    representaci&oacute;n de un paisaje que se toma como dado. Una cartograf&iacute;a art&iacute;stica,    como nos lo dicen los fil&oacute;sofos franceses Gilles Deleuze y Felix Guattari no es   <i>solamente un mapa de geograf&iacute;a</i><sup><a name="s1" href="#1">1</a></sup>. Por el contrario, una    cartograf&iacute;a art&iacute;stica es un mapa de relaciones, relaciones que constituyen una    topograf&iacute;a de las fuerzas invisibles que lo animan y que el arte expresa en una    sensaci&oacute;n. La cartograf&iacute;a art&iacute;stica, por lo tanto, es activa en cuanto va    abriendo y cerrando relaciones en la medida en que va conteniendo y liberando    las fuerzas y sus sensaciones. De esta manera una cartograf&iacute;a art&iacute;stica crea un    cuerpo de sensaci&oacute;n, un cuerpo que, hablando estrictamente, no es ni un objeto    &#40;obra de arte&#41; ni un sujeto &#40;su experiencia&#41;, sino una actualizaci&oacute;n de fuerza    que acompasa obra y espectador, emergiendo de acuerdo con sus condiciones    locales. Explorar este cuerpo de sensaci&oacute;n es nuestra tarea contempor&aacute;nea. Una    tarea que es a la vez pol&iacute;tica, filos&oacute;fca y est&eacute;tica, pues exige que el    pensamiento y el arte aporten algo nuevo al mundo y transformen nuestro ser y    nuestro devenir. Una cartograf&iacute;a art&iacute;stica, por lo tanto, es una topograf&iacute;a del    futuro, un diagrama para la producci&oacute;n de lo nuevo, una que podamos seguir, cada    cual a su manera. Evidentemente, la pregunta es &iquest;c&oacute;mo? Para responder a esta    pregunta me gustar&iacute;a examinar tres exposiciones recientes de la artista    colombiana Rosario L&oacute;pez, cuya cartograf&iacute;a art&iacute;stica se trenza con &#40;engages&#41;    fuerzas halladas en la naturaleza que usa para producir un nuevo cuerpo    asombroso a trav&eacute;s de la producci&oacute;n de sensaciones inhumanas.</p>      <p>La obra reciente de Rosario L&oacute;pez contiene dos elementos consistentes, grandes    fotograf&iacute;as del paisaje que se combinan con objetos dentro de una instalaci&oacute;n en    la galer&iacute;a. Todas las fotograf&iacute;as son bastante abstractas, revelan paisajes que    son dram&aacute;ticamente planos y cuyos horizontes bisecan limpiamente la imagen.    Estas fotos nos muestran la playa Trebol en Per&uacute;, semejante a un desierto &#40;parte    de <i>Abismo</i>, instalaci&oacute;n expuesta en la Bienal de Venecia en 2007 pero    hecha y exhibida originalmente en 2005&#41;, la plana campi&ntilde;a francesa de Marnay,    cerca de Par&iacute;s &#40;en <i>Insufare</i>, proyecto de 2007&#41; y la g&eacute;lida soledad del    glaciar Perito Moreno en Argentina &#40;de <i>White fence </i>exposici&oacute;n de 2008&#41;.    Pero la contundente abstracci&oacute;n de estas fotograf&iacute;as es solamente un marco a    trav&eacute;s del cual emerge algo, pues punzar &#40;puncture&#41; cada l&iacute;nea horizontal es una    fuerza. En <i>Abismo</i>, peque&ntilde;as chozas construidas por la gente local se    reparten por la playa, una invasi&oacute;n de pobres orientada a obtener empleo de una    compa&ntilde;&iacute;a multinacional que seg&uacute;n rumores habr&iacute;a de adquirir el terreno. Al notar    que el &aacute;rea hab&iacute;a sido ocupada y deseando evadir complicaciones legales, la    compa&ntilde;&iacute;a se llev&oacute; su dinero a otra parte. El horizonte de l&iacute;neas planas parece    succionado hacia el vac&iacute;o creado por el capitalismo contempor&aacute;neo, como si una    enorme &#39;liquidez&#39; de capitalismo corporativo hubiese exprimido toda vida del    paisaje dejando solamente fr&aacute;giles monumentos de su vac&iacute;a crueldad. La campi&ntilde;a    francesa de <i>Insufare</i>, aunque no menos horizontal es la imagen de la    plenitud, se colorea con la abundancia de la agricultura. Aqu&iacute; la naturaleza    est&aacute; bien ordenada y es econ&oacute;micamente productiva. Pero en medio hace erupci&oacute;n    una ca&oacute;tica r&aacute;faga de tejido, un p&aacute;jaro plateado cuyo vuelo expresa la fuerza    invisible del viento y cuando se le fotograf&iacute;a produce un momento de su    movimiento como escultura. Finalmente, el glaciar argentino en <i>White fence   </i>al principio parece impenetrable, como si la l&iacute;nea del horizonte se hubiese    expandido de repente hasta una gran altura, cuya inexorable y asombrosa solidez    se cerniese sobre nosotros, un congelamiento monumental. Todo aqu&iacute; parece estar    bajo presi&oacute;n y a punto de romperse, nos enfrenta con una grieta catacl&iacute;smica, un    horror de desintegraci&oacute;n, pero tambi&eacute;n una liberaci&oacute;n, un alivio, un camino    hacia adelante.</p>        <p>Este es, pues, el mapa de las fotograf&iacute;as de Rosario L&oacute;pez, la reducci&oacute;n del    paisaje a una horizontal y la erupci&oacute;n de una fuerza dentro de &eacute;l.</p>        <p>Pero esta cartograf&iacute;a de fuerzas tambi&eacute;n organiza, adem&aacute;s del que aparece en las    fotograf&iacute;as, el otro elemento de la obra de L&oacute;pez, su instalaci&oacute;n. All&iacute;, en    medio del espacio de la galer&iacute;a, las fuerzas que perturban la estabilidad    horizontal de la fotograf&iacute;a hacen erupci&oacute;n en toda su <i>realidad</i>. En <i>   Abismo</i>, una choza de las que nos muestran las fotograf&iacute;as se instala en la    galer&iacute;a, al asomarnos dentro de ella miramos hacia el vac&iacute;o. En <i>Insufare </i>   una arrugada tela plateada suspendida del techo crepita y se mueve en el aire    tibio que emana de los calentadores que han sido dispuestos debajo, seg&uacute;n circulamos en la galer&iacute;a sentimos y    escuchamos este viento. En <i>White fence </i>somos confrontados por peque&ntilde;as    bolsas llenas de polvo blanco colocadas en flas a todo lo largo de un muro que    sugieren una blanca pared de hielo descendiendo sobre nosotros. Esta pared    revela tanto la asombrosa fuerza del hielo como su fragilidad, su avance    insistente y su resquebrajamiento infinito. La cartograf&iacute;a art&iacute;stica de L&oacute;pez se    completa, por lo tanto, gracias a este elemento de instalaci&oacute;n, un elemento que    actualiza la fuerza que aparece en una sensaci&oacute;n en las fotograf&iacute;as. Al juntarse    —o mejor, entre— las fotograf&iacute;as y la instalaci&oacute;n se produce un movimiento    r&iacute;tmico. La obra de L&oacute;pez es un mapeo de estos movimientos sist&oacute;licos y    diast&oacute;licos, un &uacute;nico ritmo que llega a componer en un &uacute;nico paisaje art&iacute;stico    sus viajes, largos vuelos en pos de la naturaleza, y su regreso a la galer&iacute;a.    Este es un paisaje de fuerzas alotr&oacute;picas, cuyas manifestaciones r&iacute;tmicas tanto    en su forma distendida &#40;el paisaje&#41; como en su forma contra&iacute;da &#40;la galer&iacute;a&#41;    construyen un cuerpo disperso de sensaci&oacute;n. La obra de L&oacute;pez expresa y esta    construida por esta cartograf&iacute;a art&iacute;stica, por el conjunto de relaciones que    transforman fuerzas invisibles en su expresi&oacute;n material, en sensaciones u <i>   obras de arte. </i>En la obra de L&oacute;pez la naturaleza se halla instalada, sus    fuerzas ya no est&aacute;n m&aacute;s ausentes en y como su representaci&oacute;n, sino que se las    experimenta como reales. Este es un nuevo horizonte para el arte, en el que    fuerzas invisibles pero reales construyen sensaciones que, como veremos, van m&aacute;s    all&aacute; de lo humano, demasiado humano<sup><a name="s2" href="#2">2</a></sup>. En este sentido la obra de    L&oacute;pez ofrece una cartograf&iacute;a de fuerzas, un mapa que no describe quienes somos o    d&oacute;nde estamos sino que nos proyecta en una l&iacute;nea de devenir.</p>        <p>Pero para entender la cartograf&iacute;a art&iacute;stica de L&oacute;pez debemos tambi&eacute;n saber un poco de d&oacute;nde viene,    qu&eacute; herramientas utiliza y c&oacute;mo transforma estas herramientas antes de,    finalmente, trascenderlas. Dos de los m&aacute;s importantes antecedentes de la obra de    L&oacute;pez son el privilegio de la experiencia fenomenol&oacute;gica de la instalaci&oacute;n sobre    sus objetos en el Minimalismo y el <i>Land art </i>de Robert Smithson. En    efecto, a primera vista los elementos de instalaci&oacute;n de la obra de L&oacute;pez —la    choza, los calentadores y la tela, la pared de hielo— parecen producir lo que la    fenomenolog&iacute;a llam&oacute; &#39;experiencia vivida&#39;. Tanto la fenomenolog&iacute;a como el    minimalismo trataron de revelar esta experiencia como el &#39;entrelazamiento&#39;, como    lo llama Merleau-Ponty, de sujeto y objeto, como su inmanencia necesaria. Pero    la fenomenolog&iacute;a s&oacute;lo lo consigui&oacute; apelando a garantes trascendentales de tal    experiencia llamados <i>Gestalten</i>, los cuales brindaban a la experiencia    vivida lo que Merleau-Ponty llamaba su &#39;diagrama&#39;, un diagrama que actuaba como    &#39;la estructura metaf&iacute;sica de nuestra carne&#39;<sup><a name="s3" href="#3">3</a></sup>. Los <i>gestalten </i>   que interesaron a los minimalistas fueron la relaci&oacute;n forma/fundamento y figuras    abstractas del cuadrado, el rect&aacute;ngulo y el circulo. Estos <i>gestalten </i>se    revelaron en la experiencia de la instalaci&oacute;n, una experiencia que produjo un    &#39;objeto expandido&#39; acompasando el sujeto y el objeto en relaciones    espacio-temporales que inclu&iacute;an la obra de arte, el espectador, el espacio de la    galer&iacute;a, la luz, la fuerza, etc; tal como se desplegaban en tiempo real para    componer un cuerpo nuevo. Esta experiencia vivida, como sosten&iacute;a Robert Morris    trabajaba para &#39;eliminar al espectador hasta el grado en que esos detalles lo    halar&aacute;n hacia una relaci&oacute;n &iacute;ntima con la obra&#39;<sup><a name="s4" href="#4">4</a></sup>. Recurriendo a    Merleau-Ponty Morris sosten&iacute;a que esta intimidad revelaba la presencia de <i>   gestalten </i>como &#39;aquellos aspectos de la aprehensi&oacute;n que no son coexistentes  con el campo visual sino con el resultado de la experiencia del campo visual&#39;<sup><a name="s5" href="#5">5</a></sup>.</p>      <p>Tanto la fenomenolog&iacute;a como el minimalismo exploraron la experiencia como la    encarnaci&oacute;n de un diagrama abstracto &#40;<i>gestalten</i>&#41; que lo trascend&iacute;a, pero    en la medida en que esto era &#39;el resultado de&#39; la experiencia dicho diagrama se    manten&iacute;a inmanente a la subjetividad humana. Las instalaciones de L&oacute;pez siguen    claramente la introducci&oacute;n minimalista de una &#39;pr&aacute;ctica expandida&#39; pero su    diagrama no traza una subjetividad trascendental &#40;humana&#41; como condici&oacute;n de la    experiencia, por el contrario, construye sensaciones expandidas de fuerzas que    atraviesan tanto la naturaleza como la galer&iacute;a en una cartograf&iacute;a a-subjetiva de    devenir.</p>        <p>En esto la obra de L&oacute;pez hace algo que el Minimalismo no pudo hacer, y esto es    transformar el espacio de la galer&iacute;a y el arte dentro de &eacute;l en una expresi&oacute;n <i>   y construcci&oacute;n </i>de naturaleza. Crear una expresi&oacute;n est&eacute;tica de fuerzas de la    naturaleza es, por supuesto, precisamente lo que Robert Smithson hizo, cuando    abandon&oacute; la galer&iacute;a para hacer arte en el desierto. L&oacute;pez intenta, sin embargo,    el viaje de regreso usando las fuerzas de la naturaleza —como Smithson lo hizo    efcazmente en <i>Sipiral Jetty</i>— dentro del espacio de la galer&iacute;a. De esta    forma L&oacute;pez es capaz de moverse m&aacute;s all&aacute; de la apor&iacute;a estructural entre la naturaleza &#40;sitio, <i>site</i>&#41;    y su representaci&oacute;n &#40;no-sitio, <i>non-site</i>&#41;, de la misma manera en que mueve    la est&eacute;tica de la cartograf&iacute;a art&iacute;stica m&aacute;s all&aacute; de la dependencia de Smithson    en la iconograf&iacute;a de los mapas y su forma quasimuseol&oacute;gica de exhibici&oacute;n. Las    fuerzas reales de la naturaleza ya no est&aacute;n m&aacute;s fuera del aislado cubo blanco    sino que entran en la galer&iacute;a y la abren convirti&eacute;ndola en un polo de una    sensaci&oacute;n de cuerpo expandido. Este cuerpo no es el objeto de una experiencia ni    encarna los <i>gestalten </i>trascendentales que fundamentan la experiencia    subjetiva. En lugar de ello, el cuerpo emerge &#40;y no deja de emerger&#41; a lo largo    de los vectores autopoi&eacute;ticos de sensaci&oacute;n, sensaciones que expresan lo    movimientos aut&oacute;nomos y r&iacute;tmicos de la fuerza seg&uacute;n se compacten y ganen    consistencia. El cuerpo ha devenido el paisaje mapeado por una cartograf&iacute;a    art&iacute;stica.</p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como lo sugieren las referencias al Minimalismo y a la obra de Robert Smithson,    la cartograf&iacute;a de la fuerza que encontramos en la obra de L&oacute;pez ofrece una    direcci&oacute;n clara para las pr&aacute;cticas de instalaci&oacute;n hoy, una direcci&oacute;n que va m&aacute;s    all&aacute; tanto del inter&eacute;s fenomenol&oacute;gico en la subjetividad trascendental como de    la insistencia del estructuralismo &#40;que asech&oacute; continuamente la obra de    Smithson&#41; en la distinci&oacute;n fundamental entre la naturaleza y sus    representaciones discursivas<sup><a name="s6" href="#6">6</a></sup>.</p>        <p>La obra de L&oacute;pez no es cartogr&aacute;fica en un sentido discursivo en la medida en que    el mapeo que su trabajo emprende no es un proceso objetivo de documentaci&oacute;n. Por    el contrario, L&oacute;pez se concentra en la relaci&oacute;n entre la fuerza, el paisaje que    &eacute;sta habita y la sensaci&oacute;n que actualiza tanto la fuerza como el paisaje dentro    &#40;un dentro que es tambi&eacute;n un afuera&#41; de la galer&iacute;a. Cada elemento es inseparable    de los otros y constituye un paisaje est&eacute;tico que contiene, transforma y,    finalmente desencadena la fuerza que es su impuso gen&eacute;tico. Observemos insuflare    para ver c&oacute;mo funciona esto. Aqu&iacute; la fuerza que la obra captura es evidente: el    viento. Las fotos muestran un cuadrado de tela reflectiva que emprende vuelo,    girando y contorsion&aacute;ndose se propulsa al movimiento antes de quedar una vez m&aacute;s    en reposo como una masa yacente, como si estuviese exhausta. Este tejido no    representa nada, no es un significante, antes bien, sus muy convulsionadas f-guras   <i>expresan </i>el viento en un &iacute;ndice material que vuelve visible esta fuerza    invisible. Es la fotograf&iacute;a la que permite esta expresi&oacute;n, congelando el    movimiento de la tela dentro de su marco, solidific&aacute;ndola de modo que la imagen    pueda asumir una forma escult&oacute;rica y el viento pueda alcanzar peso y substancia.    La insistencia de L&oacute;pez en que la fotograf&iacute;a desempe&ntilde;a un papel escult&oacute;rico en su trabajo es importante porque    define una ruptura con la funci&oacute;n documental que ten&iacute;a la fotograf&iacute;a dentro de    las pr&aacute;cticas conceptuales y del performance<sup><a name="s7" href="#7">7</a></sup>. Las fotograf&iacute;as de    L&oacute;pez no documentan un evento, tampoco proveen una semejanza &#40;ni como s&iacute;mbolo ni    como representaci&oacute;n&#41; de las fuerzas que capturan. En lugar de esto son    manifestaciones de una fuerza que utiliza la tecnolog&iacute;a de la fotograf&iacute;a para    producir una sensaci&oacute;n. Esta sensaci&oacute;n es la materializaci&oacute;n de la fuerza y en    este sentido tiene m&aacute;s un valor escult&oacute;rico que fotogr&aacute;fico. Es precisamente el    que se&ntilde;ala lo que L&oacute;pez hereda de Smithson &#40;la foto nos muestra una obra de arte    formada en y por la naturaleza&#41; y en lo que se aparta de &eacute;l &#40;la foto misma, en    cuanto escultura, la actualizaci&oacute;n de una fuerza natural en la galer&iacute;a&#41;. Por lo    tanto, como esculturas, las fotos de L&oacute;pez consiguen a trav&eacute;s de la sensaci&oacute;n lo    que Deleuze llama &#39;analog&iacute;a est&eacute;tica&#39;. Aqu&iacute; la expresi&oacute;n del viento en las    &#39;esculturas&#39; no est&aacute; condicionada por un c&oacute;digo pre-existente como semejanza en    la medida en que entre el la s la semeja n z a se consigue por contacto directo.    A s&iacute;, la sensaci&oacute;n que se produce es una expresi&oacute;n an&aacute;loga a la fuerza que la    cre&oacute; y constituye el mapa de un <i>cuerpo </i>expandido y abstracto que acompasa    la campi&ntilde;a francesa con la galer&iacute;a en Bogot&aacute;. Esta es la cartograf&iacute;a art&iacute;stica    de la obra. Esta descripci&oacute;n de Deleuze pudo haber sido escrita para las    esculturas-fotograf&iacute;as de L&oacute;pez: &#39;establecen una conexi&oacute;n inmediata entre    elementos heterog&eacute;neos, introducen una posibilidad ilimitada de conexi&oacute;n entre    esos elementos, sobre un plano de presencia o plano finito    &#40;esto es, el espacio de la galer&iacute;a&#41; cuyos momentos son todos actuales y    sensibles&#39;<sup><a name="s8" href="#8">8</a></sup>.</p>      <p>En el espacio de la galer&iacute;a encontramos un trozo m&aacute;s de tela met&aacute;lica, esta vez    suspendido entre el suelo y el techo, entre tanto, los calentadores dispuestos    bajo ella env&iacute;an suaves y tibias bocanadas de aire para encontrarse con ella. En    las fotos-esculturas los objetos parec&iacute;an incre&iacute;blemente din&aacute;micos, una piel    saltando fuera de s&iacute; misma, el efecto de la tela instalada es casi el opuesto.    Parece que est&aacute; a punto de caer, de desle&iacute;rse, de colapsar, su material est&aacute;    expresando la fuerza del viento en su variante m&aacute;s reducida y domesticada: aire    caliente propulsado por calentadores dom&eacute;sticos. Hemos llegado de la l&iacute;nea    interminable del horizonte de la campi&ntilde;a, desde el conf&iacute;n del mundo, de vuelta a    este peque&ntilde;o espacio, a este peque&ntilde;o soplo de a&iacute;re, a este suave calor. Pero    esto no deber&iacute;a comprenderse como un desplazamiento de lo sublime a lo rid&iacute;culo.    Por el contrario, debemos pensar en los dos espacios como instancias moduladas    del otro, como dos extremos de un continuo de aire, un viento y un aliento.    &iquest;D&oacute;nde hemos de hallarnos a nosotros mismos en todo esto? Asombrados/    arrastrados por el viento. &#40;es imposible traducir la conjunci&oacute;n de sentidos de    la expresi&oacute;n <i>blown away</i>, que concuerda con el sentido de todo lo dicho    sobre la fuerza del viento. Literalmente: soplados o arrastrados por el viento,    que significa adem&aacute;s conmovidos y asombrados&#41;. La dilataci&oacute;n r&iacute;tmica y la    contracci&oacute;n de nuestra sensaci&oacute;n-viento anima un cuerpo que ya no es nuestro, un    cuerpo llevado por el viento, actualizando un paisaje de relaciones    simult&aacute;neamente globales e &iacute;ntimas.</p>        <p><i>Abismo</i> procede de una manera muy similar. La galer&iacute;a contiene una peque&ntilde;a choza como las que se    muestran en las fotograf&iacute;as y adem&aacute;s peque&ntilde;as esculturas de arcilla que se    formaron presion&aacute;ndo en las grietas de las rocas que polusionan el paisaje. La    galer&iacute;a es un contenedor de contenedores dentro del cual un vac&iacute;o se expande y    se contrae en un microcosmos de piedras y el macrocosmos del tejido urbano    construyendo una sensaci&oacute;n en la cual la obra de arte est&aacute; al mismo tiempo m&aacute;s    all&aacute; y bajo los l&iacute;mites de nuestra experiencia. Pero &iquest;qu&eacute; es nuestro aqu&iacute;? pues    la sensaci&oacute;n del vac&iacute;o incluye, por necesidad, nuestra ausencia. Lo que queda ya    no es experiencia &#39;vivida&#39;, toda vez que este vac&iacute;o repele toda vida org&aacute;nica,    mientras sujeto y objeto colapsan en su presencia-ausencia. Miramos furtivamente    el interior de la choza y mientras lo hacemos, nuestra mirada y la choza misma    devienen de nada, la expresi&oacute;n de &#40;pero vemos, tambi&eacute;n ha sido construido por&#41;    una fuerza evade/vac&iacute;a &#40;<i>a-voids</i>&#41; la existencia subjetiva y objetiva. En    este sentido, <i>Abismo </i>ofrece una meditaci&oacute;n sobre la muerte. Su paisaje    muerto, su choza vac&iacute;a, sus impresiones escult&oacute;ricas del vac&iacute;o dan, testimonio    de una ausencia de vida. Con enorme similitud con la preocupaci&oacute;n de Smithson a    lo largo de toda su vida con la entrop&iacute;a, <i>Abismo </i>parece expresar el    avance inexorable del vac&iacute;o des-diferenciado. Pero aqu&iacute; debemos ser cuidadosos    en rechazar una lectura demasiado metaf&oacute;rica &#40;y por ende demasiado f&aacute;cil    tambi&eacute;n&#41; que sentimentalize la obra y la reduzca a un clich&eacute;. La sensaci&oacute;n del    vac&iacute;o que la obra produce no es un callej&oacute;n sin salida &#40;dead-end&#41;, pues al    encarnar esta fuerza invisible la hace visible permiti&eacute;ndole emerger del horror    subjetivo de una negaci&oacute;n nihilista para asumir, como lo expresa Deleuze, &#39;las    potencias del futuro&#39;<sup><a name="s9" href="#9">9</a></sup>. La obra de L&oacute;pez est&aacute; cerca de la Francis    Bacon aqu&iacute;, cerca a su comentario —un comentario que a Deleuze le encantaba    repetir— que su obra era cerebralmente pesimista pero nerviosamente optimista    pues incluso ante la muerte y, tal vez, incluso especialmente ante la muerte, el    arte invocaba una vida —un cuerpo viviente de sensaci&oacute;n—capaz de confrontar e    incluso de combatir la muerte. Vale la pena citar a Deleuze en extenso en este    punto:</p>    <ul>    <p>Cuando el cuerpo visible se enfrenta cual luchador a las potencias de lo invisible, no les      da otra visibilidad que la suya. En aquella visibilidad es donde el cuerpo lucha      activamente, afirma una posibilidad de triunfar, que no ten&iacute;a en cuanto que      ellas permanec&iacute;an invisibles en el seno de un espect&aacute;culo que nos quitaba      nuestras fuerzas y nos desviaba. Es como si ahora llegara a ser posible un      combate. La lucha con la sombra es la &uacute;nica lucha real. Cuando la sensaci&oacute;n      visual se enfrenta a la fuerza invisible que la condiciona, despeja entonces una      fuerza que puede vencer a esta, o bien hacerse su amiga. La vida grita contra la      muerte pero la muerte ya no es precisamente eso demasiado-visible que nos hace      desfallecer, esa fuerza invisible que la vida detecta, desaloja y muestra      gritando. La muerte se juzga desde el punto de vista de la vida y no al rev&eacute;s en      donde nos complac&iacute;amos.<sup><a name="s10" href="#10">10</a></sup></p>    </ul>          <p>Lo que Deleuze est&aacute; describiendo es nada menos que &#39;arte pol&iacute;tico&#39;, pero se trata    de una pol&iacute;tica que no sirve a otra potencia que a la del futuro, la potencia    que combate la fuerza del vac&iacute;o asumi&eacute;ndolo, d&aacute;ndole una nueva vida a trav&eacute;s del    arte. En <i>Abismo </i>esta reanimaci&oacute;n del vac&iacute;o logra un efecto expl&iacute;citamente    pol&iacute;tico. La sustancia misma de la obra da un cuerpo y una sensaci&oacute;n al    vac&iacute;o-en-el-desierto, un vac&iacute;o inscrito por los arcos globales del capital su    explotaci&oacute;n caprichosa del mundo en desarrollo. Pero esta no es, como resulta    obvio a partir de la obra, una forma did&aacute;ctica o program&aacute;tica de arte pol&iacute;tico.    Por el contrario, la obra ofrece una resistencia aut&oacute;noma y est&eacute;tica a trav&eacute;s de    su producci&oacute;n indeterminada y auto-poi&eacute;tica de sensaciones. Su proliferaci&oacute;n    incuantificable es la &uacute;nica posible respuesta local al c&aacute;lculo de ganancias del capitalismo    global. Esto es precisamente lo que para Deleuze y Guattari significa una    pol&iacute;tica &#39;menor&#39;. No se trata solamente de la pol&iacute;tica de una minor&iacute;a local y    tal vez min&uacute;scula, sus ambiciones y efectos son tambi&eacute;n menores, simplemente una    obra de arte, una instalaci&oacute;n, empero, una producci&oacute;n capaz de romper con el    clich&eacute; &#40;y &iquest;qu&eacute; otro clich&eacute; puede haber m&aacute;s grande que la muerte?&#41; para producir    algo nuevo, un tipo de exceso de valor cualitativo y est&eacute;tico. Esta es la    urgencia del llamado de Deleuze a una nueva &#39;fe&#39; en la vida, se trata de una    creencia en el poder de la creaci&oacute;n est&eacute;tica como expresi&oacute;n —una expresi&oacute;n que    es tambi&eacute;n una nueva construcci&oacute;n— de las fuerzas de la vida hasta e incluso las    de la muerte<sup><a name="s11" href="#11">11</a></sup>. Aqu&iacute;, L&oacute;pez est&aacute; implicada en lo que Deleuze llam&oacute;    &#39;inventar nuevas posibilidades de vida que cuenten con la muerte, en   nuestra relaci&oacute;n con la muerte: existir no como un sujeto sino como una obra   de arte&#39;.<sup><a name="s12" href="#12">12</a></sup></p>        <p>Esta potencia vital est&eacute;tica, en el esp&iacute;ritu de Nietzsche, va m&aacute;s all&aacute; de    nuestra humanidad ofreciendo una pol&iacute;tica del futuro, una pol&iacute;tica tal que el    capital y su sociedad del espect&aacute;culo hacen todo lo posible por evitar<sup><a name="s13" href="#13">13</a></sup>.    Como resultado, la pol&iacute;tica &#39;menor&#39; no es en modo alguno triunfalista y, como    advierten Deleuze y Guattari en su libro final: &#39;puede ser que creer en este    mundo, en esta vida, llegue a ser nuestra m&aacute;s dif&iacute;cil tarea, o la tarea de un    modo de existencia a&uacute;n por descubrir en nuestro plano de existencia hoy&#39;<sup><a name="s14" href="#14">14</a></sup>.</p>        <p><i>White Fence</i> se&ntilde;ala un desarrollo en el diagrama de L&oacute;pez en la medida en que trabaja con una    fuerza ambigua que tiene dos aspectos distintos. Esto puede verse en las    fotograf&iacute;as del glaciar Perito Moreno, que avanza sobre un lago para formar una    represa natural cuando alcanza la orilla opuesta. Como resultado el agua en un    lado del glaciar puede elevarse hasta los 30 metros sobre el nivel del lago    principal. La enorme presi&oacute;n producida por esta masa de agua finalmente se abre    paso a trav&eacute;s de la barrera que la contiene en un espectacular &#39;acontecimiento    de ruptura&#39;<sup><a name="s15" href="#15">15</a></sup>. Esta fuerza de la represa/ruptura es expresada por    L&oacute;pez con toda precisi&oacute;n, primero que todo en las fotos, tres de las cuales    muestran el glaciar seg&uacute;n se extiende hacia el lago, la &uacute;ltima imagen muestra su    desintegraci&oacute;n, pero tambi&eacute;n en el elemento de instalaci&oacute;n de la exposici&oacute;n cuya    larga pared de fragmentos semejantes al hielo ponen en primer plano la    estructura de grietas del glaciar. La grieta &#40;represa/ruptura&#41; es tanto lo que    conforma el glaciar en su proceso maleable de constituci&oacute;n, una serie de    microfisuras que permiten su avance hacia el lago, y lo que da lugar a su    sublime explosi&oacute;n cuando su pared se rompe y colapsa. La grieta expresa, por lo    tanto, la doble fuerza de la cohesi&oacute;n y el caos, y en este sentido resulta    tentador encontrar en la instalaci&oacute;n de bolsas llenas de polvo blanco una    meditaci&oacute;n sobre la continua experiencia de Colombia con la narco-pol&iacute;tica. Para    nosotros es m&aacute;s significativo sin embargo el empleo de una sensaci&oacute;n sublime que    hace la obra —expresar el acontecimiento-ruptura del glaciar— cuya fuerza    inhumana parece sobrecoger nuestra capacidad para experimentarla. La lectura que    hace Kant de Deleuze nos resulta &uacute;til en este punto. Deleuze sostiene que Kant explica la &#39;comprensi&oacute;n    est&eacute;tica&#39; como mecanismo de medida que emerge a trav&eacute;s de una comparaci&oacute;n    r&iacute;tmica de lo grande y lo peque&ntilde;o. Pero resulta que nunca podemos conmensurar    esta medida &#40;pues es totalmente relativa&#41;, un hecho que la percepci&oacute;n est&eacute;tica    de lo sublime demuestra forzosamente &#40;como percepci&oacute;n de la infinidad ca&oacute;tica de    la naturaleza&#41;. Emergiendo del caos, la comprensi&oacute;n est&eacute;tica no est&aacute; determinada    por la s&iacute;ntesis de la imaginaci&oacute;n y las categor&iacute;as a priori del entendimiento,    pero, parad&oacute;jicamente, fundamenta la percepci&oacute;n en su propio abismo. Como    escribe Deleuze,</p>    <ul>    <p>Toda mi estructura de percepci&oacute;n est&aacute; en trance de explotar porque hemos visto que toda      esta s&iacute;ntesis perceptiva encuentra su fundaci&oacute;n en la comprensi&oacute;n est&eacute;tica, lo      cual equivale a decir la evaluaci&oacute;n del ritmo. Aqu&iacute; es como si esta comprensi&oacute;n      est&eacute;tica, como evaluaci&oacute;n de un ritmo que podr&iacute;a servir como fundaci&oacute;n de      medida, por lo tanto, la s&iacute;ntesis de la percepci&oacute;n se halla comprometida,      ahogada en un caos. Lo sublime.<sup><a name="s16" href="#16">16</a></sup></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>          <p>Este punto fascina a Deleuze y conforma un elemento crucial en su est&eacute;tica    porque implica que la percepci&oacute;n humana est&aacute; fundada en un caos inhumano y    sublime. En la sensaci&oacute;n sublime el caos de la naturaleza se revela, una    naturaleza que ya no obedece las mismas reglas que la percepci&oacute;n, como ocurre en    la experiencia de lo bello, sino que desfonda las facultades que determinan    nuestra humanidad. En lo sublime, sostiene Deleuze, una sensaci&oacute;n inhumana &#40;o    mejor, una fuerza sobrecogedora y como tal <i>anti-humana</i>&#41; emerge como    fundamento de nuestra percepci&oacute;n, una ambig&uuml;edad digna de la grieta de <i>White      Fence</i>. En efecto tanto del sublime de Deleuze como las grietas que    constituyen <i>White Fence </i>no oponen coherencia o percepci&oacute;n a caos, en    lugar de eso asumen las fuerzas del caos y de la contingencia como    ontol&oacute;gicamente inseparables dentro de la sensaci&oacute;n y sugieren que solamente    yendo m&aacute;s all&aacute; de la percepci&oacute;n humana que podemos ser capaces de habitar esta    grieta <i>como una obra de arte</i>. Como lo sugiere Deleuze: &#39;Cualquier obra de    arte se&ntilde;ala un camino a trav&eacute;s de la vida, encuentra un camino entre las    grietas&#39;<sup><a name="s17" href="#17">17</a></sup>.</p>        <p>La grieta actualizada en <i>White Fence </i>entre fotos de un lado y la    instalaci&oacute;n del otro plantea de la manera m&aacute;s dram&aacute;tica e inmediata el problema    que la obra de L&oacute;pez ha enfrentado consistentemente &iquest;C&oacute;mo es posible expresar    las fuerzas de la naturaleza dentro del espacio de la galer&iacute;a y como una obra de    arte? Pero <i>White Fence </i>empuja la respuesta a esta pregunta hasta su    l&iacute;mite, producir una sensaci&oacute;n de represa/ruptura que encuentra su &uacute;nica    coherencia posible en una grieta sublime que corre a trav&eacute;s del coraz&oacute;n mismo de    la percepci&oacute;n humana. Frente a la fuerza infinita de la naturaleza, una fuerza    que al mimo tiempo coherencia y caotiza un sensaci&oacute;n absolutamente inhumana es    lo &uacute;nico que basta, una sensaci&oacute;n que expresa mi agrietamiento &#40;<i>crack-up</i>&#41;.    Como si abrazara este instante, uno que viene en igual medida del romanticismo y    de F. Scott Fitzgerald, L&oacute;pez logra lanzar su cartograf&iacute;a art&iacute;stica mas all&aacute; del    l&iacute;mite. Ha logrado actualizar la tensi&oacute;n gen&eacute;tica o diferencia entre    consistencia y caos y de este modo nos ha proyectado a un mundo inhumano de    sensaci&oacute;n y esquizofrenia, hacia el mundo vital de la fuerza est&eacute;tica. A trav&eacute;s    de la grieta, como lo dicen Deleuze y Guattari, &#39;uno ha pintado el mundo sobre    s&iacute; mismo, no a s&iacute; mismo sobre el mundo&#39;<sup><a name="s18" href="#18">18</a></sup>.</p>    <hr size="1">    <p><b>Comentarios</b></p>        <p><sup><a name="1" href="#s1">1</a></sup>.  Gilles Deleuze – Felix Guattari, <i>A Thousa nd Plateaus</i>. p.   163. Translated by B. Massumi. &#40;London: Athlone Press, 1987&#41;, la versi&oacute;n    castellana se encuentra: <i>Mil Mesetas</i>, traducci&oacute;n de Jos&eacute; Vazquez P&eacute;rez,    Pre-Textos, Valencia 1988. En caso de que este uso de Deleuze y Guattari para aproximarnos a la obra de L&oacute;pez sea    interpretado como un imposici&oacute;n sin fundamento, debo se&ntilde;alar que es un punto de    vista que la propia L&oacute;pez sugiere en su ensayo &quot;Insuffare, la escultura como un    espacio de movimiento&quot; publicado en el cat&aacute;logo <i>Insuffare, La escultura como      un espacio de movimiento</i>. &#40;Bogot&aacute;: Universidad Nacional de Colombia, 2007&#41;</p>      <p><sup><a name="2" href="#s2">2</a></sup> En este  sentido el trabajo de L&oacute;pez sigue claramente lo que Deleuze llama el &#39;problema  com&uacute;n&#39; de las artes: &quot;En arte, en pintura como en m&uacute;sica, no se trata de  reproducir o de inventar formas sino de capturar fuerzas&quot;. Su cartograf&iacute;a  art&iacute;stica apunta a lo que dice Deleuze: &quot;volver visibles fuerzas que en s&iacute;  mismas no son visibles&quot; en Gilles Deleuze <i>Francis Bacon, The Logic of  Sensation</i>. p. 56. Translated by D. W. Smith. &#40;London: Continuum, 2003&#41;.  La traducci&oacute;n castellana se encuentra <i>Francis Bacon, L&oacute;gica de la sensaci&oacute;n, </i>Traducci&oacute;n de Isidro Herrera, Arena Libros, Madrid, 2002. Al pensar sobre las relaciones entre la obra de L&oacute;pez y  la filosof&iacute;a de Deleuze tambi&eacute;n he sido influenciado por el bello texto de Juan  Fernando Mejia Mosquera &quot;Estructuras Blandas &iquest;En qu&eacute; pensamos cuando hablamos de  estructuras? en <i>Insuffare, La escultura como un espacio de movimiento.</i></p>      <p><sup><a name="3" href="#s3">3</a></sup> Maurice Merleau-Ponty, &#39;Eye and Mind&#39;, <i>The Merleau-Ponty Aesthetics Reader:  Philosophy and Painting</i>. p. 128 and 129.  Edited by G. A. Johnson. &#40;Evanston: Northwestern University Press, 1993&#41; una de las versiones castellanas: &quot;El ojo y el esp&iacute;ritu&quot;en <i>Eco</i>, No. 56, Tomo IX, Agosto-septiembre-octubre de 1964</p>      <p><sup><a name="4" href="#s4">4</a></sup> Robert  Morris, &#39;Notes on Sculpture, Parts 1-3&#39; &#40;1966-7&#41;, <i>Continuous Project Altered Daily: The Writings of Robert Morris</i>. p.19.  &#40;Cambridge &#40;Mass.&#41;: mit Press, 1994&#41;</p>      <p><sup><a name="5" href="#s5">5</a></sup> Robert  Morris, <i>Continuous Project Altered Daily</i>, p. 6.</p>      <p><sup><a name="6" href="#s6">6</a></sup> Para una  explicaci&oacute;n m&aacute;s detallada de la necesidad de ir m&aacute;s all&aacute; del marco  fenomenol&oacute;gico del Minimalismo ver mi &#39;Deleuze, Guattari and Contemporary Art&#39;,  in <i>Gilles Deleuze: Image and Text.</i> Edited by E. W.  Holland, D. W. Smith and C. J. Stivale. &#40;London: Continuum, forthcoming 2009&#41;. Para m&aacute;s sobre el post-estructuralismo  de Smithson ver mi &#39;Eco-Aesthetics: Beyond Structure in the work of Robert  Smithson, Gilles Deleuze and F&eacute;lix Guattari&#39;, in <i>Deleuze/Guattari and Ecology</i>. Edited by B. Herzogenrath. &#40;London: Palgrave Macmillan, 2008&#41;</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a name="7" href="#s7">7</a></sup> Ver  &quot;Insuffare, la escultura como espacio de movimiento&quot;en: <i>Insuffare, La  escultura como un espacio de movimiento</i>.</p>      <p><sup><a name="8" href="#s8">8</a></sup> Gilles  Deleuze, <i>Francis Bacon, Logic of Sensation</i>, p. 116. Tal vez L&oacute;pez  muestra aqu&iacute; c&oacute;mo el arte contempor&aacute;neo puede ir m&aacute;s all&aacute; del Bergsonismo  estricto del frecuentemente citado rechazo de Deleuze a la fotograf&iacute;a. Ver por  ejemplo <i>Francis Bacon, Logic of Sensation</i>, p. 115.</p>      <p><sup><a name="9" href="#s9">9</a></sup> Gil&iacute;es  Deleuze, <i>Francis Bacon, Logic of Sensation,</i> p. 61-2.</p>      <p><sup><a name="10" href="#s10">10</a></sup> Gilles    Deleuze, <i>Francis Bacon, Logic of Sensation</i>, p. 62.    &#40;<i>Francis Bacon, L&oacute;gica de la sensaci&oacute;n, </i>Traducci&oacute;n de    Isidro Herrera, Arena Libros, Madrid, 2002, p. 68&#41;</p>        <p><sup><a name="11" href="#s11">11</a></sup> Gilles  Deleuze, <i>Cinema </i>2<i>, The Time-Image</i>, p. 170-72.  Translated by H. Tomlinson and R. Galeta.  &#40;Minneapolis: University of Minnesota Press, 1989&#41;.  Versi&oacute;n castellana <i>La imagen-tiempo, estudios sobre cine </i> 2, Traducci&oacute;n de Irene Agoff, Paidos, Barcelona, 1986</p>      <p><sup><a name="12" href="#s12">12</a></sup> Gilles  Deleuze, <i>Negotiations,</i>1972 <i>–</i> 1990. p. 92. Translated by M. Joughin. &#40;New York: Columbia University press, 1995&#41; versi&oacute;n castellana <i>Conversaciones</i>, Pretextos, Valencia, 1995,traducci&oacute;n de: Jos&eacute; Luis Pardo</p>      <p><sup><a name="13" href="#s13">13</a></sup> Evidentemente Deleuze se separa de Debord en este punto, opone arte a la  sociedad del espect&aacute;culo en lugar de afirmar su complicidad con ella.</p>      <p><sup><a name="14" href="#s14">14</a></sup> Gilles  Deleuze and F&eacute;lix Guattari, <i>What Is Philosophy?</i>, p. 75. Translated by H. Tomlinson and  G. Burchell. &#40;New York: Columbia University Press, 1994&#41;. Versi&oacute;n castellana <i>Qu&eacute; es filosof&iacute;a?</i>, Anagrama, Barcelona, 1993, traducci&oacute;n de Thomas Kauf</p>      <p><sup><a name="15" href="#s15">15</a></sup> Este  t&eacute;rmino y la informaci&oacute;n sobre el glaciar Perito Moreno proviene de Wikipedia: <a target=_blank href="http://en.wikipedia.org/wiki/Perito_Moreno_Glacier"> http://en.wikipedia.org/wiki/PeritoMorenoGlacier</a></p>      <p><sup><a name="16" href="#s16">16</a></sup> Gil&iacute;es  Deleuze, <i>Third Lesson on Kant, </i>28 March 1978.<a target=_blank href="http://www.webdeleuze.com/php/sommaire.html">http://www.webdeleuze.com/php/sommaire.html</a></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a name="17" href="#s17">17</a></sup> Gil&iacute;es  Deleuze, <i>Negotiations,</i>1972 <i>- </i>1990. p143.</p>      <p><sup><a name="18" href="#s18">18</a></sup> De la discussion sobre la novella corta de F. Scott Fitzgerald &#39;The  Crack-Up&#39; in <i>A Thousand Plateaus</i>. p.200.</p> </font>       ]]></body>
</article>
