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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">      <p align="center" ><font face="verdana" size="4"><b>VARIATIONS IN THE EXPRESSION OF INKA POWER: A SYMPOSIUM HELD AT DUMBARTON OAKS. RICHARD L. BURGER, CRAIGMORRIS Y RAMIRO MATOS MENDIETA &#40;2007&#41;</b></font></p>        <p><b>Alexander Herrera</b></p>  <hr size="1">      <p> La adveridad de formas   en las que se manifiesta el poder pol&iacute;tico, militar y religioso a lo largo y    ancho del Tawantinsuyu —una de las m&aacute;s sofisticadas y complejas formaciones    socio-pol&iacute;ticas ind&iacute;genas del continente americano— es una de las    caracter&iacute;sticas que m&aacute;s inquietudes investigativas ha despertado en las &uacute;ltimas    d&eacute;cadas. Otrora considerado como un imperio desp&oacute;tico y monol&iacute;tico, las    investigaciones de los historiadores John Howland Rowe y Mar&iacute;a Rostworowski    Tovar de Diez Canseco, y los antrop&oacute;logos John Victor Murra y Reiner Tom Zuidema    —homenajeados con la dedicatoria del evento y del volumen— no solo han permitido    revaluar el imperialismo inca, sino que han abierto las puertas a m&uacute;ltiples    acercamientos te&oacute;ricos y metodol&oacute;gicos.</p>      <p>El impecable volumen editado por Burger, Morris y Matos, ofrece una visi&oacute;n  panor&aacute;mica de las investigaciones arqueol&oacute;gicas de fines del siglo XX que  permite evaluar la influencia de los cuatro pensadores mencionados, a la vez que  demuestra el creciente dinamismo de los estudios inca. Su publicaci&oacute;n diez a&ntilde;os  despu&eacute;s del evento se debe, en parte, a una serie de sensibles fallecimientos  que anuncian el fin de una era —John Rowe en Mayo de 2004, Craig Morris en Junio  y John Murra en Octubre de 2006. La presencia de notables trabajos de s&iacute;ntesis  regionales para la sierra y costa central de Per&uacute;, el oriente boliviano y el  noroeste argentino, as&iacute; como sobre la producci&oacute;n social y simbolismo de objetos  y artefactos textiles, met&aacute;licos y de piedra hace que este volumen mantenga una  vigencia que probablemente perdurar&aacute; por d&eacute;cadas, tal y como ha sucedido con  otros vol&uacute;menes andinos editados por la Universidad de Harvard y Dumbarton Oaks.</p>      <p>A modo de introducci&oacute;n, Craig Morris presenta un sucinto ensayo bibliogr&aacute;fico  que resume los aportes centrales de Murra, Rostworowski, Rowe y Zuidema en el  contexto de la interfase entre arqueolog&iacute;a e historia. Propone una agenda para  la arqueolog&iacute;a andina que articule la independencia de los testimonios  materiales con el an&aacute;lisis cr&iacute;tico de las fuentes hist&oacute;ricas, integrando as&iacute; el  estudio etnogr&aacute;fico. Aunque esto es lo que la mayor&iacute;a de investigadores del  fen&oacute;meno inca buscan hacer, cabe resaltar la falta de consenso en torno a c&oacute;mo  integrar la investigaci&oacute;n arqueol&oacute;gica, etnogr&aacute;fica, ling&uuml;&iacute;stica e hist&oacute;rica.</p>      <p>Arellano y Matos, por ejemplo, reconstruyen la historia cultural de una  provincia inca en la sierra central del Per&uacute; combinando el estudio pormenorizado  de fuentes etnohist&oacute;ricas con d&eacute;cadas de estudio arqueol&oacute;gico en los alrededores  del centro administrativo inca de Pumpu &#40;Brown 1992, Matos 1994&#41;. Al igual que  en otras partes del Tawantinsuyu el patr&oacute;n de asentamiento inca se distingue con  facilidad del patr&oacute;n local. Destaca la diversidad de estrategias para la  fundaci&oacute;n de asentamientos sobre pueblos o santuarios locales &#40;acaso destruidos  intencionalmente&#41; cercanos a ellos &#40;acaso respetando su importancia simb&oacute;lica&#41; o  en lugares previamente deshabitados. El encuadre de la distribuci&oacute;n de sitios  inca, de los sitios locales, de los diversos estilos de cer&aacute;mica tard&iacute;os  existentes en la regi&oacute;n y de la informaci&oacute;n etnohist&oacute;rica es una tarea que no  solo requiere trabajo de campo y archivo, sino tambi&eacute;n una reflexi&oacute;n te&oacute;rica  sustentada en torno a la relaci&oacute;n entre la cultura material y las identidades  del momento.</p>      <p>Charles Stanish y Brian Bauer, en cambio, ponen en relieve los centros de  peregrinaje inca, espec&iacute;ficamente el camino desde la Pen&iacute;nsula de Yunguyu hasta  la Isla del Sol, en el lago Titicaca. Seg&uacute;n los autores, el imperio &quot;alter&oacute; el  paisaje en la regi&oacute;n sur del Titicaca para crear un amplio centro de peregrinaje  en el cual conceptos ideol&oacute;gicamente &uacute;tiles eran reforzados mediante la  participaci&oacute;n de la &eacute;lite y la gente del com&uacute;n&quot;. Esta propuesta se inclina a  favor de una interpretaci&oacute;n de la ideolog&iacute;a materializada en la Isla del Sol  —registrada durante la prospecci&oacute;n arqueol&oacute;gica de la isla— como herramienta de  las &eacute;lites, haciendo paralelos con imperios de la tradici&oacute;n eur&aacute;sica. La  separaci&oacute;n anal&iacute;tica de sentimientos religiosos y materialidad, sin embargo,  sugiere un modelo en el cual los peregrinos habr&iacute;an sido cooptados por la  monumentalidad de los templos inca de manera autom&aacute;tica.</p>      <p>&quot;Los incas en el sur&quot; es el t&iacute;tulo del sint&eacute;tico aporte de Terence D&#39;Altroy,  Ver&oacute;nica Williams y Ana Mar&iacute;a Lorandi, un trabajo que resume a&ntilde;os de  investigaciones en el noroeste argentino. Acompa&ntilde;ado de mapas originales  regionales y de sitios, los autores dan cuenta de los significativos avances, a  la vez que proponen una reinterpretaci&oacute;n de la historia inca a partir de los  resultados de las investigaciones en el valle norte de Calchaqu&iacute;, en el Bols&oacute;n  de Andagal&aacute; y en las docenas de santuarios de gran altura. La intensidad de las  transformaciones para intensificar la producci&oacute;n agr&iacute;cola y el hecho de que los  fechados por radiocarbono indiquen la presencia inca antes de lo se&ntilde;alado por  las fuentes hist&oacute;ricas, les induce a replantear la profundidad estructural del  impacto inca sobre las sociedades locales, abriendo las puertas para repensar su  interrelaci&oacute;n desde la arqueolog&iacute;a.</p>      <p>Chincha fue un se&ntilde;or&iacute;o de orientaci&oacute;n mar&iacute;tima que, seg&uacute;n las fuentes  hist&oacute;ricas, se benefici&oacute; con la expansi&oacute;n del Tawantinsuyu. Las investigaciones  realizadas desde la d&eacute;cada de 198 0 en Huaca La Centinela, revisten considerable  inter&eacute;s pues si bien confirman la alianza entre ambas formaciones, los  resultados no sustentan los modelos de dominaci&oacute;n tradicionales, centrados en el  control del tr&aacute;fico de conchas marinas y otras mercanc&iacute;as. Craig Morris e Idilio  Santillana analizaron la arquitectura p&uacute;blica y de &eacute;lite para determinar el  impacto de las remodelaciones asociadas a la construcci&oacute;n de templos y palacios  inca sobre los espacios p&uacute;blicos Chincha, incluyendo el or&aacute;culo de Chinchaycamac.  La imposici&oacute;n de principios de organizaci&oacute;n duales materializa jerarqu&iacute;as en la  arquitectura p&uacute;blica que van de la mano con un mayor &eacute;nfasis en los espacios  p&uacute;blicos abiertos. Las estrategias de integraci&oacute;n, vistas desde la arquitectura,  constituyen as&iacute; un veh&iacute;culo para acercarse a la complejidad de las negociaciones  pol&iacute;ticas, articuladas en el plano religioso, y les sugieren a los autores una  configuraci&oacute;n de poder compartido.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El trabajo de Lucy Salazar corta de ra&iacute;z con uno de los mitos m&aacute;s difundidos en  torno a la poblaci&oacute;n de Machu Picchu. Los restos mortuorios recuperados por la  Expedici&oacute;n Yale de 1912 constan de 174 individuos hallados en 104 abrigos  rocosos; hombres, mujeres, ni&ntilde;os y fetos. Muchos de ellos murieron viejos y  enfermos, aunque sus momias se hallaban acompa&ntilde;adas de objetos suntuarios de  cer&aacute;mica y metal. La interpretaci&oacute;n de estos hallazgos —publicados en un  detallado cat&aacute;logo &#40;Burger y Salazar 2004&#41;— a la luz de una visi&oacute;n de Machu  Picchu como la hacienda real &#40;<i>royal estate</i>&#41; dedicada al culto de la momia  del inca Pachacuti Yupanqui, le sugiere a Salazar un complejo mapa de la  composici&oacute;n &eacute;tnica, entre los que destaca la presencia de metalurgos y orfebres  chim&uacute;. As&iacute;, una parte importante de los habitantes de Machu Picchu ser&iacute;an  especialistas <i>camayoq</i>, sirvientes <i>yana </i>del culto al inca difunto,  es decir, de I&ntilde;aca Panaca Ayllo. Las implicancias para entender las estrategias  de poder de los grupos de descendencia reales son sugerentes y remiten al  estudio comparativo de la arquitectura palaciega.</p>      <p>En un trabajo deliciosamente detallado, Susan Niles y Robert Bateson  reconstruyen el palacio de Quispiwanka, construido para el inca Huayna Capac en  su &quot;hacienda real&quot; de Yucay, en el valle del Urubamba. El minucioso registro y  an&aacute;lisis de los restos de una docena de estructuras visibles en superficie, no  solo les permite estudiar las particularidades de este palacio —los torreones y  el acceso, la plaza con roca <i>wanka </i>central, los canales y el lago  artificial, entre otras—, sino determinar las caracter&iacute;sticas de un estilo  arquitect&oacute;nico que, a la vez que se ajusta a los c&aacute;nones inca, buscaba un efecto  arquitect&oacute;nico distintivo. Seg&uacute;n los autores transmitir&iacute;a el sello personal del  inca Huayna Capac y de su arquitecto Sinchi Roca.</p>      <p>La propuesta de Albert Meyers de repensar la historia inca a partir de la  arqueolog&iacute;a, se basa en la comparaci&oacute;n de Cochasqu&iacute; y Samaipata, sitios inca  ubicados en los confines norte y suroriental del Tawantinsuyu, en la  interpretaci&oacute;n de la sucesi&oacute;n de estratos de remodelaci&oacute;n asociados a la  ocupaci&oacute;n inca y, en especial, en las evidencias de planes de construcci&oacute;n  &quot;malintencionados&quot;, pensados para alterar radicalmente espacios ceremoniales  anteriores. En l&iacute;nea con el trabajo de Meyers, Mar&iacute;a de los Angeles Mu&ntilde;oz  describe la <i>kallanka </i>de Samaipata y discute las implicancias de la  distribuci&oacute;n de los huecos de poste para reconstruir la forma del techo. A la  vez que hace uso de la analog&iacute;a etnogr&aacute;fica para sustentar una relaci&oacute;n con el  oriente a partir de este rasgo arquitect&oacute;nico, interpreta las diferentes fases  de ocupaci&oacute;n en t&eacute;rminos de las fuentes hist&oacute;ricas. Meyers, en cambio, deja de  lado de manera consistente las fuentes hist&oacute;ricas, los fechados directos y las  analog&iacute;as como parte de una estrategia metodol&oacute;gica que pone sobre el tapete los  or&iacute;genes de los estilos inca —en cer&aacute;mica, escultura y arquitectura.</p>      <p>Desde la historia del arte Tom Cummins se acerca a la manera en la cual los  vasos, tejidos y tumbas decorados con motivos inca expresan el poder, recordando  la trascendencia de los estudios iconogr&aacute;ficos para la arqueolog&iacute;a Moche y  Nazca, por ejemplo. Las im&aacute;genes y en especial los dibujos de Guaman Poma en un  manuscrito in&eacute;dito de la &quot;Historia del origen y genealog&iacute;a real de los reyes  incas del Per&uacute;&quot; de Fray Mart&iacute;n de Mur&uacute;a, ilustran un argumento claro: los  objetos y sus atributos solo se entienden en su relaci&oacute;n con otros objetos y con  cuerpos &#40;a lo cual agregar&iacute;a lugares y tiempos&#41;. El acercamiento relacional al  contenido simb&oacute;lico de los vasos <i>keru </i>y <i>akilla </i>y a los textiles <i> kum-pi </i>decorados, unido al estudio de fuentes in&eacute;ditas —incluyendo el  inventario de bienes de Felipe II— da lugar a una interpretaci&oacute;n —ricamente  comentada en extensas notas— de las t&uacute;nicas, objetos y estructuras con motivos <i>tokapu </i>como emblemas que, en un contexto ceremonial, constituyen el  poder&iacute;o inca a nivel simb&oacute;lico. El acercamiento de Cummins, resuena con el  trabajo de Rebecca Stone sobre una de las m&aacute;s complejas t&uacute;nicas inca en  existencia: el <i>unku </i>de la colecci&oacute;n de Dumbarton Oaks. Decorada con 312 <i>tokapu </i>que alternan 23 motivos b&aacute;sicos —y variantes— el desorden  resultante contrasta con la idea del inca como &quot;ordenador del mundo&quot;.  Distanci&aacute;ndose de las interpretaciones que proponen un sistema de escritura  basado en <i>tokapu</i>, Stone sugiere que la distribuci&oacute;n de dise&ntilde;os  &quot;equiparaba etnicidades visualmente &#91;y&#93; mitigaba la heterogeneidad, en un  mensaje aparentemente propagand&iacute;stico que buscaba persuadir a los sujetos en  potencia que podr&iacute;an caber dentro de los dict&aacute;menes inca&quot; &#40;p. 404&#41;. La  variabilidad en los coloridos motivos abstractos, evita elementos narrativos  para construir una jerarqu&iacute;a elaborada y a la vez flexible, ligada a proyectos a  futuro.</p>      <p>Las d&eacute;cadas de estudio que Heather Lechtman ha dedicado a la metalurgia andina  se hallan plasmadas en una impecable s&iacute;ntesis de la arqueometalurgia inca.  Prescindiendo largamente de las fuentes etnohist&oacute;ricas, sesgadas por las ansias  de hallar —y fundir— los objetos de oro y la plata, Lechtman se pregunta por el  uso que el Tawantinsuyu hace del sistema metal&uacute;rgico trimet&aacute;lico andino.  Destaca, por un lado, las incrustaciones de metales —de diferente color— y por  el otro la creaci&oacute;n del bronce esta&ntilde;&iacute;fero, acaso la aleaci&oacute;n imperial por  excelencia. Pese al volumen de producci&oacute;n, a lo amplio del &aacute;rea de distribuci&oacute;n  y a la presencia de dos tipos de cabezas de estandarte o insignias de esta  aleaci&oacute;n, similares a las hachas de guerra europeas, Lechtman sostiene que el  rol de los metales continu&oacute; siendo esencialmente el mismo. Su uso principal era  como arma pol&iacute;tica y diplom&aacute;tica, antes que militar.</p>      <p>Los <i>khipu </i>constituyen uno de los m&aacute;s antiguos y discutidos campos para el  estudio de la cultura material inca. Gary Urton y Carrie Brezine utilizan el  hallazgo arqueol&oacute;gico, en 1956 , de 21 <i>khipu </i>depositados en una vasija en  el sitio administrativo inca de Puruchuco, ubicado en los confnes orientales de  la ciudad de Lima, para demostrar un acercamiento basado en el paradigma que los <i>khipu </i>representan un archivo. Es decir, se tratar&iacute;a de un registro  &quot;censal&quot; de lugares y personas —en el sentido de la Historia general del Per&uacute; de  Mur&uacute;a— seg&uacute;n el paradigma dominante en este campo &#40;aunque v&eacute;ase: Salom&oacute;n 2006&#41;.  El detallado estudio de las correlaciones num&eacute;ricas, de color, torsi&oacute;n y  posici&oacute;n de los diferentes nudos, anclado a un s&oacute;lido an&aacute;lisis de las fuentes en  torno al sistema inca decimal de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica, a la vez bipartito y  jerarquizado, le sugieren a los autores la existencia de tres niveles  jer&aacute;rquicos de contabilidad. Aunque la significaci&oacute;n de objetos, lugares,  personas y animales en los nudos por parte de los <i>khipukamayuq </i>a&uacute;n no se  ha esclarecido, los avances en el entendimiento de su estructura son evidentes.</p>      <p>En resumen, el volumen pone en evidencia la magnitud y diversidad de los aportes  de la arqueolog&iacute;a para el estudio del Tawantinsuyu. Tal y como Burger se&ntilde;ala en  su reflexi&oacute;n final, este estudio de lo inca obliga a repensar la noci&oacute;n de  poder, o al menos a utilizarla con mayor discernimiento para empezar a entender  la gigantesca capacidad de congregaci&oacute;n coordinada que atestiguan los templos,  terrazas, caminos, canales y pueblos construidos en los albores de la conquista.</p>  <hr size="1">      <p><b>REFERENCIAS</b></p>      <!-- ref --><p><b>Brown, David</b> 1992 Administration and Planning in the Inka Empire: A Perspective from the  Provincial Capital of Pumpu,Central Peru. Ph.D. Department of Anthropology, University of Texas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000021&pid=S1900-5407200800020001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Burger, Richard y Lucy Salazar</b> 2004 Machu Picchu: Unveiling the mysteries of the Incas. Yale University Press, New  Haven y Londres.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000022&pid=S1900-5407200800020001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Matos, Ramiro</b> 1994 Pumpu: Centro administrativo Inka en la puna de Jun&iacute;n. Editorial Horizonte,  Lima.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000023&pid=S1900-5407200800020001400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Salom&oacute;n, Frank</b> 2006 Los quipocamayos: El antiguo  arte del <i>khipu</i>en una comunidad campesina moderna. IFEA/IEP, Lima.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000024&pid=S1900-5407200800020001400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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