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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Derecho y razón práctica Robert Alexy México: Fontamara, 2010]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="verdana">      <p align="center"><font size="4"><b>Derecho y raz&oacute;n pr&aacute;ctica </b></font></p>      <p align="center">Robert Alexy     <br>  M&eacute;xico: Fontamara, 2010 </p>      <p>Rese&ntilde;a escrita por Linda Mart&iacute;nez * </p>     <p>* Mag&iacute;ster en Derecho, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM) </p>  <hr>      <p align="center"><a name="img1"></a><img src="img/revistas/recig/v12n14/v12n14a15i1.jpg"></p>      <p><B>Rese&ntilde;a. </B>En este texto, Alexy presenta una serie de ensayos en los que resume pero a su vez esclarece algunos de los postulados m&aacute;s importantes de su teor&iacute;a de la argumentaci&oacute;n jur&iacute;dica, as&iacute; como tambi&eacute;n de su teor&iacute;a de los derechos fundamentales. De este modo, plantea su postura frente a la relaci&oacute;n necesaria entre el Derecho y la moral, con lo cual destaca la importancia de los principios jur&iacute;dicos en su concepci&oacute;n acerca del Derecho. En este an&aacute;lisis sobresalen algunos elementos conceptuales de su teor&iacute;a del discurso pr&aacute;ctico racional, que definen su propuesta de la argumentaci&oacute;n jur&iacute;dica como teor&iacute;a procedimental, marcando claras diferencias con otras concepciones del pensamiento jur&iacute;dico contempor&aacute;neo como el positivismo jur&iacute;dico y el interpretativismo de Ronald Dworkin.</p>      <p>En la perspectiva de Robert Alexy, la argumentaci&oacute;n jur&iacute;dica tiene por objeto establecer c&oacute;mo, sobre la base de los niveles de reglas y principios, es posible una decisi&oacute;n racionalmente fundamentada. Aqu&iacute; &eacute;l retoma y a la vez complementa la distinci&oacute;n de Dworkin entre reglas y principios. Para Alexy, el punto decisivo en la distinci&oacute;n entre reglas y principios es que estos &uacute;ltimos pueden ser cumplidos en diferentes grados conforme a las posibilidades f&aacute;cticas y jur&iacute;dicas que rodeen el caso, por lo cual han de ser entendidos como <I>mandatos de optimizaci&oacute;n</I>; en tanto, las reglas son normas que exigen un cumplimiento pleno, y, en este sentido, pueden ser solo cumplidas o incumplidas.</p>      <p>A partir del argumento de los principios, Alexy se separa de concepciones positivistas del Derecho, pues para &eacute;l este permite verificar que existe una conexi&oacute;n conceptual necesaria entre el Derecho y la moral. Ahora bien, aunque en este aspecto siga a Dworkin, considera que no es posible, ni f&aacute;ctica ni jur&iacute;dicamente, su tesis de la &uacute;nica respuesta correcta, ya que debido a la posibilidad de nuevos casos con nuevas combinaciones de caracter&iacute;sticas, no se puede establecer un orden que determine anticipadamente una respuesta correcta para cada problema jur&iacute;dico en particular. En este sentido, Alexy plantea la imposibilidad de teor&iacute;as morales materiales que para cada cuesti&oacute;n pr&aacute;ctica permitan extraer con seguridad intersubjetivamente concluyente una respuesta precisa, pero admite la posibilidad de teor&iacute;as morales procedimentales que formulen reglas o condiciones de la argumentaci&oacute;n o decisi&oacute;n pr&aacute;ctica racional, y en las que sit&uacute;a a su teor&iacute;a del discurso pr&aacute;ctico como <I>una versi&oacute;n especialmente prometedora. </I></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una de las tesis principales de la teor&iacute;a de la argumentaci&oacute;n de Robert Alexy es la de postular al discurso jur&iacute;dico como un caso especial del discurso pr&aacute;ctico general. Dicha formulaci&oacute;n se sustenta, en primer lugar, en que las discusiones jur&iacute;dicas se refieren a cuestiones pr&aacute;cticas, es decir, a cuestiones sobre lo que hay que hacer u omitir, o sobre lo que puede ser hecho u omitido. Dichas cuestiones son discutidas desde el punto de vista de la pretensi&oacute;n de correcci&oacute;n, lo cual significa que todo aquello que se afirma en el contexto de un ordenamiento jur&iacute;dico vigente debe ser racionalmente fundamentado y bajo ciertas condiciones de limitaci&oacute;n. En este sentido, los criterios de racionalidad constituyen el c&oacute;digo de la raz&oacute;n pr&aacute;ctica del discurso jur&iacute;dico, que establece ciertas reglas espec&iacute;ficas, de cuya observancia depende la justificaci&oacute;n adecuada del discurso jur&iacute;dico.</p>      <p>Entre las exigencias de la raz&oacute;n pr&aacute;ctica, sobresale la idea de que los participantes del discurso jur&iacute;dico deben elevar la pretensi&oacute;n de que su respuesta es la &uacute;nica respuesta correcta. Si bien, Alexy reconoce la imposibilidad f&aacute;ctica de la tesis de la &uacute;nica respuesta correcta, advierte que debe ser una pretensi&oacute;n del operador jur&iacute;dico ofrecer la respuesta m&aacute;s acertada para cada caso que le corresponda resolver, con lo cual la tesis de la &uacute;nica respuesta correcta se plantea como idea regulativa. En este sentido, para Alexy solo es posible un orden d&eacute;bil, es decir, uno que reconozca la imposibilidad f&aacute;ctica de la tesis de la &uacute;nica respuesta correcta, pero que la acepte como idea regulativa, en oposici&oacute;n a un orden estricto que admite la existencia de la &uacute;nica respuesta correcta. Este orden d&eacute;bil implica: 1) un sistema de condiciones de prioridad, 2) un sistema de estructuras de ponderaci&oacute;n y 3) un sistema de prioridades <I>prima facie</I>.</p>      <p>Las condiciones de prioridad proporcionan informaci&oacute;n sobre el peso relativo de los principios, a trav&eacute;s de la ley de la colisi&oacute;n, seg&uacute;n la cual &ldquo;las condiciones bajo las que un principio prevalece sobre otro forman el supuesto de una regla que determina las consecuencias jur&iacute;dicas del principio prevaleciente&rdquo;. Por su parte, el sistema de estructuras de ponderaci&oacute;n se sustenta en la aplicaci&oacute;n del principio de proporcionalidad, el cual implica tres principios parciales: 1) el principio de adecuaci&oacute;n, 2) el principio de necesidad, y 3) el principio de proporcionalidad propiamente dicho. Los dos primeros hacen referencia a las posibilidades f&aacute;cticas. El &uacute;ltimo hace referencia a la ley de ponderaci&oacute;n: &ldquo;cuanto m&aacute;s alto sea el grado de incumplimiento o de menoscabo de un principio, tanto mayor debe ser la importancia del cumplimiento del otro&rdquo;.</p>      <p>En el caso de la aplicaci&oacute;n y la justificaci&oacute;n de derechos, las condiciones de prioridad y las estructuras de ponderaci&oacute;n cobran una relevancia espec&iacute;fica, seg&uacute;n hayan sido otorgados por reglas o por principios. As&iacute;, existen algunos derechos constitucionales provenientes de reglas que contienen cl&aacute;usulas que autorizan al parlamento o a la administraci&oacute;n a imponer excepciones o limitaciones a su ejercicio. Pero tambi&eacute;n existen derechos fundamentales otorgados por principios que, en lugar de delimitarse, tender&iacute;an a optimizarse, dado que los principios son mandatos de optimizaci&oacute;n que deben realizarse en la mayor medida, atendiendo a las posibilidades f&aacute;cticas y jur&iacute;dicas. Para Alexy, los derechos constitucionales deben concebirse como derechos <I>prima facie, </I>es decir, como derechos basados en principios. Ello permite que la aplicaci&oacute;n de un derecho fundamental pase de ser una tarea de subsunci&oacute;n a un proceso de ponderaci&oacute;n. Con esto, Alexy sostiene que pese a que la teor&iacute;a del discurso no permite determinar de forma objetiva y definitiva el peso de cada derecho, es capaz de mostrar que son posibles los argumentos racionales acerca de los derechos, lo cual constituye una prueba suficiente de que la inclusi&oacute;n de derechos fundamentales en el sistema jur&iacute;dico conduce a una conexi&oacute;n conceptual necesaria entre el Derecho y la moral.</p>  </font>      ]]></body>
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