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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[PERCEPCIÓN ACERCA DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA EN ESTUDIANTES Y DOCENTES DE LA UNIVERSIDAD DE CALDAS]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[PERCEPTION ABOUT SCIENCE AND TECHNOLOGY IN STUDENTS AND PROFESSORS FROM UNIVERSIDAD DE CALDAS]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The perception about science and technology refers to the image they are associated with and to the notions and expectations containing some evaluative load in each one of these entities. The present article deals with the following aspects: the idea students and professors from Universidad de Caldas have about those concepts; the assessment related to some specific application fields; the global balance made of them; the idea of those fields in which the techno-scientific development is believed to focus primarily; the beliefs about science management in the world; the point of view about the accessibility of science and technology to the public; and the image of the researcher profession locally. The answers of professors and students from Universidad de Caldas about these aspects are related to other variables, such as the educational level, the origin, the political and religious self-positioning, the genre, age and field of knowledge. By the same token, a comparison with the results of the most recent Latin American surveys on social perception about science and technology in which comparable information can be found is made.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <center><font face="verdana" size="3"><b>PERCEPCI&Oacute;N ACERCA DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOG&Iacute;A EN ESTUDIANTES Y DOCENTES DE LA UNIVERSIDAD DE CALDAS    <br>    <br> PERCEPTION ABOUT SCIENCE AND TECHNOLOGY IN STUDENTS AND PROFESSORS FROM UNIVERSIDAD DE CALDAS</b></font></center> <font face="verdana" size="2">     <p>     <center>LORENA GARTNER ISAZA<a href="#n1"><sup>1</sup></a></center> </p>     <p> <a name="n1"><sup>1</sup></a> Docente Titular Universidad de Caldas. Trabajadora Social, Mag&iacute;ster en Desarrollo Educativo y Social, Especialista en Estudios Sociales de la Ciencia y la Innovaci&oacute;n Tecnol&oacute;gica. </p>     <p> Manizales, 2010-03-01 (Rev. 2010-05-20). </p> <b>RESUMEN</b>     <p> La percepci&oacute;n sobre ciencia y tecnolog&iacute;a hace referencia a la imagen con la que se les asocia y a aquellas nociones y expectativas que contienen alguna carga valorativa de cada una de estas dos entidades. En el presente art&iacute;culo se abordan los siguientes aspectos: la idea que docentes y estudiantes de la Universidad de Caldas tienen acerca de ellas; la valoraci&oacute;n con respecto a algunos &aacute;mbitos de aplicaci&oacute;n espec&iacute;ficos; el balance global que de ellas se hace; la idea acerca de los campos en los cuales se cree que se enfoca prioritariamente el desarrollo tecnocient&iacute;fico; las creencias sobre el manejo de la ciencia en el mundo; el punto de vista acerca de la accesibilidad de la ciencia y la tecnolog&iacute;a al p&uacute;blico; y la imagen de la profesi&oacute;n de investigador en el &aacute;mbito local. </p>     <p> Las respuestas de los docentes y los estudiantes de la Universidad de Caldas sobre estos aspectos se relacionan con otras variables, tales como: el nivel educativo, la procedencia, el autoposicionamiento pol&iacute;tico y religioso, el nivel socioecon&oacute;mico, el g&eacute;nero, la edad y el campo del conocimiento. As&iacute; mismo, se efect&uacute;a una comparaci&oacute;n con los resultados de las m&aacute;s recientes encuestas iberoamericanas de percepci&oacute;n social acerca de la ciencia y la tecnolog&iacute;a en las que se encuentra informaci&oacute;n cotejable. </p> <b>PALABRAS CLAVE:</b>     <p> Ciencia, tecnolog&iacute;a, tecnociencias, percepci&oacute;n social. </p> <b>ABSTRACT</b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> The perception about science and technology refers to the image they are associated with and to the notions and expectations containing some evaluative load in each one of these entities. The present article deals with the following aspects: the idea students and professors from Universidad de Caldas have about those concepts; the assessment related to some specific application fields; the global balance made of them; the idea of those fields in which the techno-scientific development is believed to focus primarily; the beliefs about science management in the world; the point of view about the accessibility of science and technology to the public; and the image of the researcher profession locally. </p>     <p> The answers of professors and students from Universidad de Caldas about these aspects are related to other variables, such as the educational level, the origin, the political and religious self-positioning, the genre, age and field of knowledge. By the same token, a comparison with the results of the most recent Latin American surveys on social perception about science and technology in which comparable information can be found is made. </p> <b>KEY WORDS:</b>     <p> Science, technology, techno-sciences, social perception. </p> </font> <hr>    <br> <font face="verdana" size="3"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font> <font face="verdana" size="2">     <p> La ciencia y sus aplicaciones tecnol&oacute;gicas constituyen variables de enorme relevancia para la comprensi&oacute;n de las din&aacute;micas sociales, econ&oacute;micas y culturales contempor&aacute;neas, por consiguiente, las investigaciones sociales acerca de la ciencia y la tecnolog&iacute;a constituyen un campo de trabajo en Humanidades y en Ciencias Sociales con un creciente desarrollo a nivel internacional. En el marco de los estudios sociales de la ciencia y la tecnolog&iacute;a han emergido varias l&iacute;neas de trabajo, entre las que se encuentra la relacionada con la percepci&oacute;n p&uacute;blica acerca de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, que se refiere a la imagen con ellas asociada y a las nociones y expectativas que contienen alguna carga valorativa de cada una de estas dos entidades. De los resultados de tales indagaciones se han ido aportando criterios para la definici&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y herramientas de gesti&oacute;n al respecto; constituyen, por tanto, insumos de particular utilidad para el fomento de la cultura cient&iacute;fica y de la implicaci&oacute;n social. En consecuencia, no s&oacute;lo es importante conocer la percepci&oacute;n social que se tiene sobre la ciencia y la tecnolog&iacute;a en los contextos nacionales, como de suyo se ha hecho en muchos pa&iacute;ses, sino tambi&eacute;n saber qu&eacute; imagen se tiene de ellas en los contextos locales. En este sentido, el presente art&iacute;culo hace referencia a algunos de los resultados arrojados por el estudio sobre la percepci&oacute;n social que sobre ciencia y tecnolog&iacute;a se posee en un &aacute;mbito acad&eacute;mico local, la Universidad de Caldas, el cual exhibe sinton&iacute;a con una necesidad reconocida a nivel internacional y nacional, y posee un car&aacute;cter novedoso, ya que precisa un tema muy poco estudiado en &aacute;mbitos institucionales educativos que por su naturaleza est&aacute;n relacionados con la actividad cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica, tal es el caso de las instituciones de Educaci&oacute;n Superior, para las cuales puede constituirse en un referente para el desarrollo de sus pol&iacute;ticas investigativas y para sus estrategias de formaci&oacute;n de investigadores. En este contexto, podr&iacute;a decirse que la comunidad acad&eacute;mica universitaria (docentes y estudiantes) constituye un grupo social que, de modo privilegiado, se encuentra m&aacute;s cercano a las actividades de producci&oacute;n y de difusi&oacute;n de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, lo que la convierte en una poblaci&oacute;n con mayor cualificaci&oacute;n en el conjunto de la sociedad para sus apreciaciones al respecto.  </p>     <p> Este estudio fue desarrollado por el equipo de trabajo del Semillero de Investigaci&oacute;n sobre <i>Estudios Sociales de la Ciencia y la Innovaci&oacute;n Tecnol&oacute;gica</i> en el que participaron las estudiantes: Adriana Isabel Muelas, Diana Carolina Londo&ntilde;o, Yuliana Guti&eacute;rrez y Valentina Vel&aacute;squez. Con miras a obtener una mayor comprensi&oacute;n de las variables estudiadas concernientes con la percepci&oacute;n acerca de la ciencia y la tecnolog&iacute;a en docentes y estudiantes de la Universidad de Caldas, &eacute;stas se relacionaron con otras referidas a algunas caracter&iacute;sticas socio-demogr&aacute;ficas de esta poblaci&oacute;n, tales como edad, g&eacute;nero, &aacute;rea de formaci&oacute;n, estrato socio-econ&oacute;mico, procedencia, autoposicionamiento religioso y pol&iacute;tico. As&iacute; mismo, en la medida de la disponibilidad de datos cotejables de las m&aacute;s recientes encuestas iberoamericanas sobre la percepci&oacute;n social acerca de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, se avanza en la comparaci&oacute;n con los resultados locales de la poblaci&oacute;n estudiada. </p> </font> <font face="verdana" size="3"><b>METODOLOG&Iacute;A</b></font> <font face="verdana" size="2">     <p> Con miras a garantizar la comparabilidad, este estudio se dise&ntilde;&oacute; de manera tal que guardara correspondencia tem&aacute;tica y metodol&oacute;gica con las diferentes encuestas nacionales realizadas sobre percepci&oacute;n de la ciencia y la tecnolog&iacute;a en pa&iacute;ses iberoamericanos como Espa&ntilde;a, Argentina, Uruguay, Brasil, Portugal, M&eacute;xico, Panam&aacute;, Venezuela, Colombia, Ecuador y Trinidad y Tobago. Tomando este referente se efect&uacute;o una selecci&oacute;n y adaptaci&oacute;n de indicadores. Cabe se&ntilde;alar que desde el a&ntilde;o 2001 la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnolog&iacute;a (RICYT), la Organizaci&oacute;n de Estados Iberoamericanos (OEI) y la Fundaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Ciencia y Tecnolog&iacute;a (FECYT) han venido trabajando en el Proyecto Iberoamericano de Indicadores de Percepci&oacute;n P&uacute;blica, Cultura Cient&iacute;fica y Participaci&oacute;n Ciudadana, con el prop&oacute;sito de avanzar en la construcci&oacute;n de metodolog&iacute;as e indicadores que, a partir de la tradici&oacute;n internacional, fuesen pertinentes para el contexto de la ciencia, la tecnolog&iacute;a y la cultura iberoamericanas. </p>     <p> <b>&Aacute;mbito</b>: Universidad de Caldas, instituci&oacute;n p&uacute;blica de Educaci&oacute;n Superior localizada en el municipio de Manizales, departamento de Caldas, Colombia. </p>     <p> <b>Universo</b>: total de estudiantes matriculados en los programas de pregrado en la Universidad de Caldas en 2008 (9126 en total), y total de docentes en este per&iacute;odo mediante cualquier tipo de contrataci&oacute;n (planta, ocasional, c&aacute;tedra) (834 en total). </p>     <p> <b>Muestra</b>: aleatoria y estratificada por facultades: Ciencias Agropecuarias, Ciencias Jur&iacute;dicas y Sociales, Artes y Humanidades, Ciencias para la Salud e Ingenier&iacute;as. Para estudiantes un margen de error del 5% y un nivel confianza del 95% (381 en total), y para los docentes un margen de error del 7% y un nivel confianza del 95% (97 en total). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Siguiendo la tradici&oacute;n de las encuestas de percepci&oacute;n sobre ciencia y tecnolog&iacute;a, este estudio adquiere un car&aacute;cter demosc&oacute;pico (sondeo y medici&oacute;n estad&iacute;stica tomada a partir de encuestas destinadas a conocer la opini&oacute;n p&uacute;blica). El proceso emp&iacute;rico o acercamiento al objeto de conocimiento se efectu&oacute; mediante entrevista estructurada (encuesta) con preguntas cerradas dicot&oacute;micas, de opci&oacute;n m&uacute;ltiple y escalas de intensidad. Esta encuesta fue validada a trav&eacute;s de prueba piloto y diligenciada en forma personal, en el segundo per&iacute;odo acad&eacute;mico de 2009. </p> </font> <font face="verdana" size="3"><b>DISCUSI&Oacute;N Y RESULTADOS</b></font> <font face="verdana" size="2">     <p> <b>1. Algunos referentes</b>    <br>    <br> A lo largo del siglo XX, especialmente en su segunda mitad, se produjo una revoluci&oacute;n cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica que ha conducido a un profundo cambio social y econ&oacute;mico. Tal revoluci&oacute;n tambi&eacute;n expresada en la contracci&oacute;n <i>tecnociencia</i> hace referencia a la creciente interdependencia entre las actividades cient&iacute;ficas y tecnol&oacute;gicas, sin que con ello se quiera significar la desaparici&oacute;n de las especificidades de estas dos actividades. Desde el punto de vista axiol&oacute;gico, en esta hibridaci&oacute;n ambas mantienen sus respectivas orientaciones valorativas, tanto cient&iacute;ficas (epist&eacute;micas) como t&eacute;cnicas. Javier Echeverr&iacute;a (2003) se refiere a sus rasgos distintivos de la siguiente manera: </p> Por ser tecnolog&iacute;a, la tecnociencia no s&oacute;lo busca conocimiento verdadero (o veros&iacute;mil, o contrastable, o falsable), sino tambi&eacute;n conocimiento &uacute;til. Pero por ser ciencia, tampoco basta con que las acciones tecnocient&iacute;ficas sean &uacute;tiles o eficaces, sino que adem&aacute;s se requiere que est&eacute;n cient&iacute;ficamente justificadas &#91;...&#93; La verdad, la verosimilitud, la generalidad, la adecuaci&oacute;n emp&iacute;rica, la precisi&oacute;n y la coherencia siguen siendo valores relevantes para la tecnociencia, pero los valores epist&eacute;micos no son los &uacute;nicos. La tecnociencia incorpora a su n&uacute;cleo axiol&oacute;gico buena parte de los valores t&eacute;cnicos (utilidad, eficiencia, eficacia, funcionalidad, aplicabilidad, etc.) y aunque sigue manteniendo los valores epist&eacute;micos, el segundo subsistema de valores tiene un peso tan considerable como el primero. (p. 67)     <p> Ahora bien, en las condiciones socio-econ&oacute;micas, culturales y pol&iacute;ticas contempor&aacute;neas, en todo el orbe, las tecnociencias ocupan un lugar estrat&eacute;gico como factor de desarrollo<a href="#p2" name="p2b"><sup>2</sup></a> entendido este &uacute;ltimo no s&oacute;lo como crecimiento econ&oacute;mico, sino tambi&eacute;n y, esencialmente, como mejoramiento de las condiciones de vida humana y preservaci&oacute;n de la diversidad bi&oacute;tica y cultural. Con esto no se quiere sugerir que las ciencias y las tecnolog&iacute;as constituyan los &uacute;nicos factores ligados con prop&oacute;sitos de bienestar social y de desarrollo humano, los cuales, de suyo, incorporan una gran variedad de componentes que les otorgan naturalezas bien complejas. Sin embargo, a pesar de la intrincada fisonom&iacute;a del desarrollo humano y social, sin duda, las ciencias y las tecnolog&iacute;as tienen enormes potencialidades para la soluci&oacute;n de problemas sociales, pol&iacute;ticos, culturales, econ&oacute;micos y ambientales; &eacute;stas son insoslayables para un desarrollo sustentable, dado que, en la actualidad, las ventajas competitivas de los pa&iacute;ses ya no se basan prioritariamente en su ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica y en la tenencia de recursos naturales, sino en la capacidad de aprovechamiento de estos recursos, mediante la incorporaci&oacute;n de valor agregado como consecuencia de la generaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n de conocimientos e informaci&oacute;n. De este modo, la construcci&oacute;n de futuro para la humanidad se cimienta, en buena medida, en el conocimiento, cuyo crecimiento es exponencial y cada d&iacute;a m&aacute;s especializado, interdependiente y globalizado. </p> Al reconocer el protagonismo de las tecnociencias como factor de desarrollo, no se est&aacute; soslayando la reflexi&oacute;n acerca de sus secuelas negativas, pues las nuevas fronteras conquistadas en el campo del conocimiento y sus aplicaciones permiten ver a las ciencias y a las tecnolog&iacute;as no s&oacute;lo como promesas de calidad de vida, sino tambi&eacute;n, como factores de incertidumbre y de riesgo, pues no son subestimables sus demostrados impactos negativos y su potencial letal en muchas de sus aplicaciones. Cabe decir que la enorme capacidad humana para crear, transformar y desentra&ntilde;ar los secretos de la naturaleza y de la sociedad coexiste con su tambi&eacute;n enorme capacidad destructiva. La ciencia y la tecnolog&iacute;a han sido puestas en uno y otro lado, sin embargo, hoy, &eacute;stas son inevitables y necesarias. En la actualidad, la masiva reorganizaci&oacute;n productiva y comercial con alcance global, en el marco de una feroz competencia econ&oacute;mica, escenifica crisis no menos que dram&aacute;ticas en los campos social y ambiental, lo que le genera una tesitura especialmente compleja y cr&iacute;tica a la relaci&oacute;n ciencia-tecnolog&iacute;a-sociedad. Las tecnociencias se hallan bajo el fuego cruzado de diversos actores estatales, privados y sociedad civil organizada que le exigen resultados de dis&iacute;mil naturaleza, en tanto se constituyen en bienes econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y militares. Como lo expresa Javier Echeverr&iacute;a (2003): &quot;el conocimiento tecnocient&iacute;fico ha dejado de ser un bien en s&iacute; para ser un bien desde unos puntos de vista y un mal desde otros&quot; (p. 106), &quot;los fines de la ciencia y la tecnolog&iacute;a dejan de ser valores &uacute;ltimos para convertirse en valores instrumentales&quot; (p. 37).     <p> En tanto, cada d&iacute;a con mayor intensidad, las ciencias han desbordado los &aacute;mbitos en los que se producen y sus aplicaciones hacen presencia en todos los espacios de la vida humana. Sin riesgo a equ&iacute;vocos, es posible afirmar que devienen en variable particularmente relevante para la explicaci&oacute;n de las grandes y vertiginosas transformaciones de la sociedad que nos es contempor&aacute;nea, en tanto &quot;impactan en las dimensiones sociales variadas: la econom&iacute;a; la pol&iacute;tica; la comunidad (en t&eacute;rminos de la sociedad civil); los dominios institucionales especializados (salud, educaci&oacute;n, ley, bienestar y seguridad social, etc.); la cultura y los valores &ndash;industria cultural, creencias, normas y comportamientos&ndash;&quot; (Albornoz, 2003, p. 4). Las tecnociencias no son asunto que interese s&oacute;lo a los cient&iacute;ficos y a los tecn&oacute;logos; ellas se han hecho ciudadanas, como lo afirman Lafuente y Saraiva (2002): &quot;se han mundanizado&quot;, pues est&aacute;n presentes en las decisiones del d&iacute;a a d&iacute;a de las personas en particular, de los gobernantes, de los empresarios y, por supuesto, de los cient&iacute;ficos; decisiones que van desde la adquisici&oacute;n de un producto en el mercado, la inversi&oacute;n o no en determinados campos del conocimiento, la modificaci&oacute;n gen&eacute;tica, la seguridad alimentaria, los medios de transporte, la conservaci&oacute;n del ambiente, etc., a manera de ejemplo. Por consiguiente, en la medida en que la ciencia compromete la vida de los ciudadanos, se hace urgente el di&aacute;logo entre &eacute;sta y la sociedad en todos sus niveles: administradores p&uacute;blicos, tecn&oacute;logos, empresarios, organizaciones sociales y ciudadanos, pues los sistemas tecnocient&iacute;ficos poseen una enorme complejidad en la que existe una tensa relaci&oacute;n entre sus diversos agentes<a href="#p3" name="p3b"><sup>3</sup></a>, quienes poseen una gran cantidad de intereses, por lo que su estructura es esencialmente conflictiva. </p> Aunque existe consenso en torno al papel del conocimiento en el desarrollo econ&oacute;mico y social, tambi&eacute;n es ampliamente reconocido que &eacute;ste en s&iacute; mismo no transforma a las sociedades. En tal sentido, el volumen de conocimientos generados por una sociedad no garantiza su incorporaci&oacute;n a procesos dirigidos al mejoramiento de las condiciones de vida humana y la calidad de su entorno, se requiere de su acertada aplicaci&oacute;n y su correcta administraci&oacute;n. La producci&oacute;n cient&iacute;fica no culmina necesariamente en decisiones, productos o procesos en el &aacute;mbito privado o en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, para tal efecto, se requieren reales voluntades que movilicen actores y recursos orientados al desarrollo cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico con miras al bienestar de las sociedades. Es as&iacute; como se han ido desarrollando y consolidando, a nivel planetario, sistemas nacionales de ciencia, tecnolog&iacute;a e innovaci&oacute;n que, separados del modelo lineal, tambi&eacute;n llamado de &oacute;smosis, que conceb&iacute;a el transito natural del &#39;laboratorio a la empresa&#39; (expresado en la ecuaci&oacute;n: + ciencia = + tecnolog&iacute;a = + desarrollo productivo = + competitividad econ&oacute;mica = + progreso social), intentan incentivar la pr&aacute;ctica de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica para la utilizaci&oacute;n del saber derivado de ella en la soluci&oacute;n de problemas sociales y ambientales y en los sectores de producci&oacute;n de bienes y servicios. En tal sentido, la din&aacute;mica de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica presenta un fortalecimiento del llamado &#39;Modo 2&#39; o &#39;modo de aplicaci&oacute;n&#39;, cuyo prop&oacute;sito es aportar a alg&uacute;n sector del gobierno, de la industria o de la sociedad civil<a href="#p4" name="p4b"><sup>4</sup></a>; este modo de producci&oacute;n de conocimiento obliga a la puesta en escena de actores de diverso tipo que hagan posible una verdadera din&aacute;mica interactiva como condici&oacute;n de posibilidad para el desarrollo de un sistema de conocimientos socialmente distribuido. Es as&iacute; como el tradicional &#39;Modo 1&#39; de producci&oacute;n de conocimiento o modalidad de ciencia acad&eacute;mica fuertemente disciplinaria, tiende a erosionarse y a perder protagonismo en la agenda de las pol&iacute;ticas de ciencia y tecnolog&iacute;a en todo el orbe.     <p> Al respecto, no se trata de establecer alg&uacute;n tipo de determinismo, d&iacute;gase el determinismo cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico que considera a la sociedad condicionada por los desarrollos tecnocient&iacute;ficos o el determinismo social que considera los componentes sociales, econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos como agentes causales de la ruta cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica. La relaci&oacute;n ciencia-tecnolog&iacute;a-sociedad, no es unidireccional; entre ellas, se sucede un din&aacute;mico flujo de interacciones en varias direcciones que compromete no solamente los sistemas tecnocient&iacute;ficos, sino tambi&eacute;n los sistemas sociales en sus aspectos de tipo cultural, pol&iacute;tico y econ&oacute;mico. Las concepciones que le otorgan autonom&iacute;a a uno u otro sistema, abordan la cuesti&oacute;n de una manera parcial; ambos sistemas establecen reciprocas relaciones de causa y efecto. Las capacidades de una sociedad para producir conocimientos, apropiarlos, usarlos y distribuirlos est&aacute;n condicionadas por una compleja red de procesos y actores que evoca la idea de sistema de conocimiento que se configura, entre otros, de acuerdo con: </p> <b>a</b>. La forma como cada sociedad en sus diferentes sectores empresariales y de gesti&oacute;n p&uacute;blica demanda desarrollos cient&iacute;ficos;     <p> <b>b</b>. Los sistemas educativos y su participaci&oacute;n en la formaci&oacute;n de gestores de conocimientos capaces de aportar al desarrollo de la sociedad; </p> <b>c</b>. Las pol&iacute;ticas y los recursos para el fomento de la actividad cient&iacute;fica y su retorno social;      <p> <b>d</b>. La capacidad de las instituciones sociales y de las empresas para absorber conocimientos; </p> <b>e</b>. Las interacciones entre las instituciones para el desarrollo cient&iacute;fico y de las comunidades acad&eacute;micas con la sociedad civil, con las instituciones privadas y con el Estado; y     <p> <b>f</b>. Los medios de comunicaci&oacute;n y su relaci&oacute;n con las comunidades acad&eacute;micas. </p> Los encuentros entre la ciencia y el p&uacute;blico poseen significativa importancia tanto en las decisiones de pol&iacute;tica cient&iacute;fica y de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en general, como en las intervenciones empresariales y en las pr&aacute;cticas cotidianas. La participaci&oacute;n ciudadana en los asuntos concernientes con las ciencias y sus aplicaciones tecnol&oacute;gicas es ahora una exigencia de la democracia y en tal sentido, las tecnociencias deben ser valoradas, entre otros, en el contexto de los proyectos sociales en los que se insertan, los intereses que atienden y los actores que le otorgan sentido. De este modo, las din&aacute;micas de interacci&oacute;n entre la ciencia, la tecnolog&iacute;a y la sociedad abren un denso campo investigativo y de reflexi&oacute;n para las ciencias sociales, donde la percepci&oacute;n p&uacute;blica, la cultura cient&iacute;fica y la participaci&oacute;n ciudadana emergen como categor&iacute;as de particular inter&eacute;s.     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La euforia frente a la tecnociencia tiene sus or&iacute;genes en idea baiconiana de progreso de la civilizaci&oacute;n catapultado por el conocimiento cient&iacute;fico y en el desarrollo del positivismo decimon&oacute;nico, encabezado, entre otros, por Saint-Simon y A. Comte, donde las nociones de <i>progreso y desarrollo de la humanidad</i> han sido ligadas a la superaci&oacute;n de los estadios <i>teol&oacute;gico y metaf&iacute;sico</i>, y al predominio de la raz&oacute;n y de la t&eacute;cnica (estadio <i>cient&iacute;fico o positivo</i>, referente fundamental de la emergente sociedad industrial). Estas ideas tecnof&iacute;licas tuvieron una presencia dominante en la atm&oacute;sfera pol&iacute;tica, social y cultural de las sociedades occidentales, en tanto el bienestar y el progreso se percib&iacute;an necesariamente asociados al desarrollo cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico. La actividad cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica norteamericana y de muchos estados de la Europa Occidental de la primera mitad del siglo pasado, sirvi&oacute; para entender que &eacute;sta no solamente era &uacute;til para la defensa nacional, sino tambi&eacute;n para prop&oacute;sitos pol&iacute;ticos (Capitalismo vs. Comunismo), y para la competencia econ&oacute;mica internacional. </p> En las primeras d&eacute;cadas de la segunda mitad del siglo pasado, se consolidaron movimientos sociales reactivos al desarrollo tecnocient&iacute;fico (ambientalistas, feministas, pacifistas) motivados principalmente por sus aplicaciones en la industria b&eacute;lica (confrontaciones mundiales, Vietnam, Corea, etc.) y sus devastadores efectos en el ambiente. La izquierda intelectual, nutrida por autores como Chomsky, Habermas, Marcuse o Feyerabend en su cr&iacute;tica al cientifismo y a la tecnocracia, tuvo gran influencia en esta reacci&oacute;n tecn&oacute;foba, al igual que muchas de las posturas rom&aacute;nticas de derecha como la de Martin Heidegger. En esta din&aacute;mica social contestataria tambi&eacute;n participaron cient&iacute;ficos y tecn&oacute;logos:     <p> ya durante los a&ntilde;os cuarenta, y fruto de su dif&iacute;cil relaci&oacute;n profesional con las instituciones militares, grupos de cient&iacute;ficos cr&iacute;ticos constituyeron en el Reino Unido y Estados Unidos la Association of Scientific Workers. Hacia finales de los sesenta y durante la d&eacute;cada de los setenta, otros colectivos como la British Society for Social Responsibility in Science, Scientists and Engineers for Social and Political Action (posteriormente, Science for the People) o los Public Interest Research Groups desplegaron, igualmente, una gran actividad de &iacute;ndole contestataria. (Moreno & Lujan, 1996, p. 131) </p> Tras la finalizaci&oacute;n de la Segunda Guerra Mundial, que supuso un hito en el apoyo social a la ciencia y la tecnolog&iacute;a, comenzaron a constatarse a lo largo de la d&eacute;cada de los cincuenta y sesenta del siglo pasado una serie de hechos que afectaron a la confianza otorgada a la tecnociencia. En efecto, la carrera armament&iacute;stica nuclear que desencaden&oacute; la Guerra Fr&iacute;a, asociada con el recuerdo de muerte y destrucci&oacute;n de Hiroshima y Nagasaki, la creciente constataci&oacute;n de los riesgos potenciales y peligros reales de los residuos t&oacute;xicos qu&iacute;micos y nucleares, las distintas manifestaciones del visible y continuo deterioro del medio ambiente, la posibilidad real de alterar los ciclos b&aacute;sicos de la naturaleza, la aceleraci&oacute;n del proceso de disoluci&oacute;n de los saberes y experiencias tradicionales, la creciente deshumanizaci&oacute;n y alienaci&oacute;n en los puestos de trabajo por raz&oacute;n de la tecnificaci&oacute;n de la cadena productiva y, en suma, la asunci&oacute;n de unas pautas de producci&oacute;n y consumo que cambiaron los valores morales por las necesidades y los estilos de vida naturales por sofisticadas formas artificiales, supusieron el definitivo espaldarazo para que, a partir del momento simb&oacute;lico del Mayo del 68, comenzara a producirse una progresiva erosi&oacute;n en la confianza de la sociedad en la tecnociencia, y la consiguiente activaci&oacute;n de las posiciones cr&iacute;ticas. (FECYT, 2007, p. 198)     <p> A partir de los a&ntilde;os 70 se empez&oacute; a consolidar un nuevo contexto en el que se hac&iacute;a necesario potenciar nuevos mercados y abrir nuevos sectores productivos intensivos en el uso del conocimiento, y en el que se evidencia que el crecimiento econ&oacute;mico no es condici&oacute;n suficiente para el progreso social. All&iacute;, esta criatura de la modernidad, la tecnociencia, ll&aacute;mese Prometeo o Frankenstein, se cierne sobre la sociedad como factor tanto de riesgo como de bienestar, y se deposita en la m&eacute;dula de muy buena parte de sus procesos comprometiendo la trama de la existencia individual y colectiva con impactos diferenciados. </p> La suerte esta echada y el vertiginoso avance de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, en el marco de la sociedad industrial de tipo capitalista, alienta a que muchos de los estados del planeta empiecen a generar condiciones estructurales para el desarrollo y consolidaci&oacute;n de sistemas nacionales de ciencia y tecnolog&iacute;a, en primera instancia en los pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados. De forma paralela a este proceso, en buena parte como consecuencia de la antedicha reacci&oacute;n cr&iacute;tica, la comunicaci&oacute;n de la ciencia con la sociedad tambi&eacute;n comienza a ocupar un lugar en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de ciencia y tecnolog&iacute;a. La demanda ciudadana por el establecimiento de l&iacute;mites al tradicional modelo crecimiento econ&oacute;mico que aboga por la mejora de la calidad de vida, los movimientos sociales en pro del desarrollo de tecnolog&iacute;as apropiadas acordes con las expectativas y valores sociales, la evaluaci&oacute;n del riesgo, el gradual incremento de sectores que pretenden influir en el curso tecnocient&iacute;fico de las sociedades (investigadores, tecn&oacute;logos, economistas, administradores, grupos de presi&oacute;n, empresarios) dibujan el escenario en el que, a partir de los a&ntilde;os 70, se desarroll&oacute; un creciente inter&eacute;s por la percepci&oacute;n y las actitudes p&uacute;blicas hacia la ciencia y la tecnolog&iacute;a hasta lograr posicionarse en las agendas para el dise&ntilde;o de estrategias y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en muchos pa&iacute;ses. Ante la necesidad de conocer las percepciones p&uacute;blicas frente a la ciencia y la tecnolog&iacute;a, desde entonces y de manera progresiva, se movilizan acciones tendientes a definir indicadores y formas de medida, por supuesto, cimentadas en concepciones e intereses diversos.     <p> En este ambiente, el p&uacute;blico empieza a desempe&ntilde;ar un importante rol como futuro usuario de las innovaciones tecnocient&iacute;ficas, cuya implantaci&oacute;n est&aacute; mediada por la aceptaci&oacute;n social. Para tal efecto, se hace necesario esclarecer algunas claves de intervenci&oacute;n en funci&oacute;n de las diferentes actitudes (o disposiciones para la acci&oacute;n) y de los significados e intereses de distintos grupos sociales. En tal sentido, los estudios de percepci&oacute;n p&uacute;blica aportan a la identificaci&oacute;n de escenarios tecnocient&iacute;ficos y de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas necesarias para conducir desarrollos considerados como beneficiosos socialmente y para gestionar, regular y evitar el riesgo. </p> Pionera en el desarrollo de estas indagaciones ha sido la agencia norteamericana <i>National Science Foundation</i> (<i>NSF</i>), cuyos an&aacute;lisis, desde 1972, se han extendido a escala internacional, en tanto realiza seguimiento, diferencia en subpoblaciones las actitudes y la comprensi&oacute;n p&uacute;blica de la ciencia en Estados Unidos y efect&uacute;a comparaciones con estudios an&aacute;logos realizados Jap&oacute;n y en Europa. Los protocolos desarrollados por la <i>NSF</i>, as&iacute; como han sido blanco de acaloradas controversias, han sido objeto de atenci&oacute;n institucional e influencia pol&iacute;tica en muchos pa&iacute;ses y se han constituido en la referencia cl&aacute;sica para este tipo de estudios, pues sus vol&uacute;menes anuales sobre Indicadores de Ciencia e Ingenier&iacute;a incorporan un cap&iacute;tulo dedicado a la comprensi&oacute;n y actitudes del p&uacute;blico respecto del desarrollo cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gico. Desde 1988 se conoce la encuesta del Reino Unido y el Proyecto de la Comisi&oacute;n Europea, nombrado como Eurobar&oacute;metro y, sucesivamente, se han ido desarrollando otros esfuerzos, por ejemplo, en India, Corea del Sur, China, Malasia, Nueva Zelanda, Jap&oacute;n y Rusia. En Iberoam&eacute;rica, a partir del a&ntilde;o 2001, se ha realizado una serie de encuestas para el an&aacute;lisis de las diferentes percepciones p&uacute;blicas sobre la ciencia y la tecnolog&iacute;a lideradas por Organizaci&oacute;n de los Estados Iberoamericanos (OEI), la Red Iberoamericana de Ciencia y Tecnolog&iacute;a (RICYT) y la Fundaci&oacute;n Espa&ntilde;ola para la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a (FECYT), en el marco del Proyecto Est&aacute;ndar Iberoamericano de Indicadores de Percepci&oacute;n P&uacute;blica, Cultura Cient&iacute;fica y Participaci&oacute;n Ciudadana<a href="#p5" name="p5b"><sup>5</sup></a>. Hasta el momento se ha realizado este tipo de estudios en: Espa&ntilde;a, Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Portugal, M&eacute;xico, Panam&aacute;, Venezuela, Colombia, Ecuador y Trinidad y Tobago.     <p> Este inter&eacute;s por acercar la ciencia a sus p&uacute;blicos a partir del conocimiento de sus percepciones se ha desarrollado desde diversos enfoques, pero siempre con la intenci&oacute;n de hacer de ellos herramientas de gesti&oacute;n para las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de ciencia y tecnolog&iacute;a en las que se introduce la perspectiva ciudadana. Cabe rese&ntilde;ar las dos grandes tradiciones que han marcado este proceso: la tradici&oacute;n norteamericana, conocida como <i>scientific literacy</i>, orientada a identificar el grado de alfabetizaci&oacute;n cient&iacute;fica de la sociedad, cuya resultante es la verificaci&oacute;n de saberes certificados como verdaderos; y la tradici&oacute;n brit&aacute;nica, conocida como <i>public understanding of science</i>, enfocada hacia la identificaci&oacute;n de actitudes frente a la ciencia y la tecnolog&iacute;a. Los modelos desarrollados por estas dos tradiciones han sido la base de pol&iacute;ticas y acciones de instituciones que han movilizado actores sociales diversos en torno a museos, asociaciones cient&iacute;ficas, medios masivos de comunicaci&oacute;n, periodistas cient&iacute;ficos, instituciones educativas, entre otros. </p> El precursor en este tipo de estudios correspondi&oacute; a una l&oacute;gica &quot;deficitaria&quot;, en el marco de la indicada tradici&oacute;n norteamericana <i>scientific literacy</i>, seg&uacute;n la cual, se espera identificar qu&eacute; tanto conocimiento p&uacute;blico existe sobre la ciencia (conocimiento de conceptos, leyes, teor&iacute;as, etc.) y, de esta manera, reconocer la dimensi&oacute;n del comportamiento <i>anti-cient&iacute;fico</i> que deber&iacute;a ser corregido mediante programas de alfabetizaci&oacute;n cient&iacute;fica en un esquema lineal que buscaba legitimar la labor de la comunidad cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica. Este tipo de aproximaci&oacute;n a la &#39;cultura cient&iacute;fica&#39; es restringida y correspondiente con el modelo de &#39;erudici&oacute;n&#39;, basado en la definici&oacute;n enciclop&eacute;dica de cultura. Desde esta perspectiva, coinciden muchos autores en se&ntilde;alar que las diferencias de conocimiento entre los cient&iacute;ficos y el p&uacute;blico se interpretan en t&eacute;rminos de ignorancia que los resultados de los estudios no hacen m&aacute;s que resaltarla, pues lo que se evidencia, obviamente, son las insuficiencias del p&uacute;blico frente a los conocimientos que posee la comunidad cient&iacute;fica; por esta v&iacute;a argumental se asume que a mayor conocimiento, en este caso informaci&oacute;n sobre asuntos tecnocient&iacute;ficos, mayor apoyo y legitimaci&oacute;n de &eacute;stos.     <p> Las cr&iacute;ticas suscitadas a este enfoque han llevado a que se incorporen aspectos actitudinales y valorativos con la perspectiva de adelantar acciones orientadas a promover aprecio hacia la ciencia (<i>public understanding of science</i>), de tal manera que: </p> Las encuestas ya no se orientan tanto a determinar cu&aacute;nto sabe la gente sobre ciencia sino cu&aacute;nto valora la ciencia. Aparecen as&iacute; una serie de preguntas asociadas al estatus que le otorgan las personas a la ciencia frente a otras &aacute;reas de la cultura, sus representaciones sobre los cient&iacute;ficos y su percepci&oacute;n de los posibles riesgos que la ciencia pueda entra&ntilde;ar. De estas preguntas se desprende la conclusi&oacute;n de que lo que hay que hacer, ya no es educar al p&uacute;blico sino seducirlo, haciendo gran &eacute;nfasis en el papel de los mediadores como los museos, el periodismo cient&iacute;fico y medios de comunicaci&oacute;n, las ferias y eventos de ciencia, de los cuales se esperan ejercicios de traducci&oacute;n efectivos donde la ciencia sea mostrada como una pr&aacute;ctica social, logrando en los p&uacute;blicos la valoraci&oacute;n de sus pr&aacute;cticas e implicaciones sociales y de esta forma la toma de decisiones informada. (Daza, 2008, p. 5)     <p> Este proceso de refinamiento de los criterios e instrumentos para acceder a la percepci&oacute;n p&uacute;blica en sociedades particulares, aunque no exento de pol&eacute;mica, ha ido abriendo el foco de observaci&oacute;n e inter&eacute;s y tiende a orientarse hacia el amplio espectro de la cultura cient&iacute;fica, como se advierte en el ya mencionado Proyecto Iberoamericano de Indicadores de Percepci&oacute;n P&uacute;blica, Cultura Cient&iacute;fica y Participaci&oacute;n Ciudadana. En el marco de este proyecto, se abandona el concepto de cultura cient&iacute;fica como atributo individual que evoca el c&uacute;mulo de saberes apropiados por sujetos en particular (forma de instrucci&oacute;n o acumulaci&oacute;n de saber) y se asume como atributo fundamentalmente social, constituido por el complejo conjunto de elementos que hacen parte de la organizaci&oacute;n social de la cultura y que interact&uacute;an din&aacute;micamente con &eacute;sta y se expresa en contenidos cognitivos, simb&oacute;licos, institucionales, normativos y organizacionales relacionados con la producci&oacute;n y uso cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico. As&iacute;: </p> La &quot;cultura cient&iacute;fica&quot; en sentido <i>amplio</i>, entonces, tendr&iacute;a como objeto la indagaci&oacute;n de diferentes aspectos de la din&aacute;mica social de la actividad cient&iacute;fica, entre ellos: a) nivel de aplicaci&oacute;n de las pr&aacute;cticas cient&iacute;ficas y tecnol&oacute;gicas en actividades (instituciones) seleccionadas relevantes (definici&oacute;n de pol&iacute;ticas, consumo individual, etc.); b) informaci&oacute;n relevante a nivel p&uacute;blico acerca de cuestiones referidas a la ciencia y la tecnolog&iacute;a; c) grado de desarrollo de la cultura CTS: identificaci&oacute;n de intereses, visi&oacute;n cr&iacute;tica del riesgo, capacidad democr&aacute;tica de orientaci&oacute;n de la ciencia, la tecnolog&iacute;a y la innovaci&oacute;n; d) asignaci&oacute;n de recursos a la actividad cient&iacute;fica; e) participaci&oacute;n ciudadana en controversias derivadas de la ciencia y la tecnolog&iacute;a; f) nivel de conocimiento o comprensi&oacute;n del p&uacute;blico; g) actitudes hacia la ciencia y la tecnolog&iacute;a: credibilidad de la ciencia y de la actividad cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gica; h) evaluaci&oacute;n del riesgo; o i) reproducci&oacute;n del sistema de ciencia y tecnolog&iacute;a: din&aacute;mica de incorporaci&oacute;n de nuevos investigadores, pir&aacute;mides poblacionales de agentes de ciencia y tecnolog&iacute;a, tasas de emigraci&oacute;n y de retorno de cient&iacute;ficos, entre otros. (Vaccarezza, L&oacute;pez, Lujan, Fazio & Polino, 2003, p. 33)     <p> Ahora bien, cabe asociar esta connotaci&oacute;n del concepto de cultura cient&iacute;fica en sentido amplio, adoptado en el Proyecto referido, con en el concepto de cultura t&eacute;cnica desarrollado por Miguel &Aacute;ngel Quintanilla. Este fil&oacute;sofo espa&ntilde;ol utiliza la propuesta de Jes&uacute;s Moster&iacute;n en el sentido en que la cultura de un grupo social est&aacute; formada por el conjunto de representaciones, creencias, reglas y pautas de comportamiento, sistemas de preferencias y valores en funci&oacute;n de determinados contenidos culturales (pol&iacute;ticos, religiosos, cient&iacute;ficos, etc.). La cultura, seg&uacute;n Moster&iacute;n, se refiere a informaci&oacute;n transmitida por aprendizaje social y &quot;puede ser de tres tipos: representacional (informaci&oacute;n acerca de las caracter&iacute;sticas y propiedades del medio), pr&aacute;ctica (informaci&oacute;n acerca de c&oacute;mo hay que actuar) y valorativa (informaci&oacute;n acerca de qu&eacute; estado de cosas son preferibles, convenientes o valiosos)&quot; (Quintanilla, 2001, p. 63). As&iacute; el profesor Quintanilla desarrolla los aspectos principales de la <i>cultura t&eacute;cnica</i> y que bien podr&iacute;a permitirse la licencia de nombrarla en el presente trabajo como cultura tecnocient&iacute;fica. </p> &bull; Los conocimientos, creencias y representaciones conceptuales o simb&oacute;licas sobre las t&eacute;cnicas &#91;tecnociencias&#93; y sobre los sistemas t&eacute;cnicos &#91;tecnocient&iacute;ficos&#93;. Llamaremos a esto el contenido simb&oacute;lico o representacional de la cultura t&eacute;cnica &#91;tecnocient&iacute;fica&#93;.    <br>    <br> &bull; Las reglas y pautas de comportamiento, habilidades y conocimientos operacionales referidos a sistemas t&eacute;cnicos &#91;tecnocient&iacute;ficos&#93;. Llamaremos a esto el componente pr&aacute;ctico de la cultura t&eacute;cnica &#91;tecnocient&iacute;fica&#93;.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>    <br> &bull; Los objetivos, valores y preferencias relativos al dise&ntilde;o, adquisici&oacute;n, uso, etc., de los sistemas t&eacute;cnicos &#91;tecnocient&iacute;ficos&#93; y de conocimientos t&eacute;cnicos &#91;tecnocient&iacute;ficos&#93;. Llamaremos a esto el componente valorativo o axiol&oacute;gico de la cultura t&eacute;cnica &#91;tecnocient&iacute;fica&#93;. (<i>Ib&iacute;d</i>., p. 64)     <p> Particularmente, en el marco de los esfuerzos de estandarizaci&oacute;n, con miras a garantizar comparabilidad entre pa&iacute;ses, desarrollado a trav&eacute;s del <i>Proyecto Iberoamericano de Indicadores de Percepci&oacute;n P&uacute;blica, Cultura Cient&iacute;fica y Participaci&oacute;n Ciudadana</i>, se ha trabajado en la construcci&oacute;n de indicadores y metodolog&iacute;as que, &quot;tomando en cuenta la tradici&oacute;n internacional, estuvieran situados regionalmente y, por lo tanto, fueran pertinentes para el contexto de la ciencia, la tecnolog&iacute;a y la cultura iberoamericanas&quot; (FECYT, OEI, et al, 2009, p. 11). En dicho proceso, &quot;se han incorporado componentes simb&oacute;licos y cognitivos expresados en actitudes, valoraciones y conocimientos (f&aacute;cticos e institucionales), con el prop&oacute;sito de identificar expectativas sociales sobre el desarrollo cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gico y sus impactos econ&oacute;micos, sociales y culturales&quot; (<i>Ib&iacute;d</i>., p. 11), con el fin de encausar acciones orientadas hacia el desarrollo de la cultura cient&iacute;fica o cientifizaci&oacute;n de la cultura, entendida como &quot;la medida en que la ciencia y la tecnolog&iacute;a alcanzan un nivel de integraci&oacute;n suficiente como para convertirse en contenidos que se expresan en las pr&aacute;cticas generales de la sociedad y en componentes del sentido com&uacute;n de sus miembros y c&oacute;mo estos contenidos se negocian y se articulan con otras formas de conocimiento&quot; (OEI & RICYT, 2003, p. 14), se trata, por tanto, de una categor&iacute;a que evoca un atributo social que expresa la influencia del desarrollo cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gico. En este contexto, los estudios de percepci&oacute;n social acerca de asuntos tecnocient&iacute;ficos se han desarrollado b&aacute;sicamente a trav&eacute;s de encuestas demosc&oacute;picas, no obstante, muchos autores coinciden en se&ntilde;alar la importancia de avanzar en el desarrollo de indicadores cualitativos y herramientas metodol&oacute;gicas correspondientes, que permitan enriquecer los procedimientos de acceso y el panorama cognitivo de los componentes actitudinales y valorativos de la cultura cient&iacute;fica, as&iacute; como incorporar el trasfondo social en el que las actitudes individuales se desarrollan. </p> Colombia no ha estado al margen de este inter&eacute;s investigativo a nivel internacional y, en consecuencia, ha emprendido, a trav&eacute;s de Colciencias, la tarea de explorar las percepciones de sus ciudadanos al respecto, no obstante el pa&iacute;s ha atravesado d&eacute;cadas de atraso tecnocient&iacute;fico. Los imaginarios sociales constituyen un campo de inter&eacute;s en la pol&iacute;tica nacional de apropiaci&oacute;n social del conocimiento, como requisito para la construcci&oacute;n de una sociedad del conocimiento. Hasta el momento, en Colombia se han efectuado dos encuestas de car&aacute;cter nacional: la primera de ellas en el a&ntilde;o 1994, propuesta por la &quot;Misi&oacute;n de Ciencia, Educaci&oacute;n y Desarrollo&quot; y, la segunda, en el a&ntilde;o 2004, publicada con el nombre: <i>La percepci&oacute;n que tienen los colombianos sobre ciencia y Tecnolog&iacute;a</i>. Este &uacute;ltimo estudio es presentado con el siguiente argumento, mediante el cual es posible expresar la importancia y pertinencia de la presente propuesta investigativa:     <p> As&iacute;, es decisi&oacute;n institucional de Colciencias declarar abierto este canal de comunicaci&oacute;n mutua entre la pol&iacute;tica de ciencia, tecnolog&iacute;a e innovaci&oacute;n y la opini&oacute;n ciudadana para continuar perfeccionando esta vasta y fundamental tarea de legitimaci&oacute;n pol&iacute;tica y social del conocimiento, sin cuyo concurso no es, ni previsible ni imaginable, la evoluci&oacute;n de la sociedad colombiana, en el contexto del mundo contempor&aacute;neo, y menos a&uacute;n, del mundo futuro. (Colciencias, 2005, p. 12) </p>     <p> As&iacute; mismo, Bogot&aacute;, la capital colombiana, en el a&ntilde;o 2001, fue observada en estos aspectos, en estudio realizado por Sandra Daza y, en el a&ntilde;o 2007, en estudio comparativo de grandes n&uacute;cleos urbanos junto con Buenos Aires (Argentina), Caracas (Venezuela), Madrid (Espa&ntilde;a), Panam&aacute; (Panam&aacute;), S&atilde;o Paulo (Brasil) y Santiago (Chile). </p>     <p> <b>2. Caracter&iacute;sticas de la poblaci&oacute;n encuestada en la Universidad de Caldas</b>    <br>    <br> La poblaci&oacute;n consultada de docentes y estudiantes de la Universidad de Caldas, con respecto al g&eacute;nero, est&aacute; constituida en un 50,7% por hombres y 49,3% por mujeres, integrantes de todas las &aacute;reas de conocimiento que tienen su asiento en la Instituci&oacute;n y distribuidos proporcionalmente en ellas (Artes y Humanidades, Ciencias Jur&iacute;dicas y Sociales, Ciencias Exactas y Naturales, Ciencias Agropecuarias y Ciencias para la Salud). </p> El rango de edad de estudiantes encuestados est&aacute; entre 16 y 39 a&ntilde;os, con un promedio de 22 a&ntilde;os. El rango de edad de los docentes encuestados est&aacute; entre los 24 y 58 a&ntilde;os, con un promedio de 43 a&ntilde;os.     <p> La situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica, determinada por el estrato en el cual se encuentra ubicada la vivienda es muy diferente entre estudiantes y docentes, pues mientras el 79% de los estudiantes est&aacute;n ubicados en los estratos m&aacute;s bajos (1, 2 y 3), el 72% de los docentes se encuentran ubicados en los estratos m&aacute;s altos (4, 5 y 6). </p>     <p> La procedencia fue indagada &uacute;nicamente a la poblaci&oacute;n estudiantil, la cual proviene fundamentalmente del departamento de Caldas (74,4%), de cuyo total, la gran mayor&iacute;a pertenece a sectores urbanos de este departamento (93,2%). Aunque existe una gran diversidad en este aspecto, pues se advierte presencia de casi todos las regiones colombianas, la poblaci&oacute;n estudiantil tiene su lugar de residencia familiar mayoritariamente en zonas urbanas (94,2%) y en el municipio de Manizales (58%), municipio en el que se encuentra la sede central de la Universidad de Caldas; del conjunto de estudiantes del departamento de Caldas, el 75% son de Manizales. </p> <b>3. Percepci&oacute;n acerca de la ciencia y la tecnolog&iacute;a</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>    <br> <b>3.1 Idea de ciencia y tecnolog&iacute;a</b>    <br>    <br>     <center><a name="g1"><img src="img/revistas/luaz/n30/n30a03g1.jpg"></a></center>     <p> Como se advierte en la <a href="#g1">Gr&aacute;fica 1</a>, la idea de ciencia que mayoritariamente es compartida por docentes y estudiantes de la Universidad de Caldas es aquella que la asocia con efectos positivos para el desarrollo de la humanidad, particularmente, m&aacute;s de la mitad de los docentes se identifican con ella; seguidamente, se presenta la asociaci&oacute;n un tanto m&iacute;tica con grandes descubrimientos, con mayor presencia de estudiantes. En el conjunto de respuestas es clara la tendencia a ver la ciencia en funci&oacute;n de su utilidad para el desarrollo social y el mejoramiento de la calidad de vida. Im&aacute;genes negativas referidas a la &#39;<i>Concentraci&oacute;n del poder</i>&#39; o a la generaci&oacute;n de &#39;<i>Ideas que muy pocos entienden</i>&#39; no tuvieron importancia visible en las respuestas, mientras que la asociaci&oacute;n con una forma de conocer met&oacute;dica tiene una presencia relevante. En las adhesiones a la idea de ciencia como fuente de &#39;<i>Sabidur&iacute;a para mejor comprensi&oacute;n del mundo actual</i>&#39;, no se infiere un fuerte optimismo acerca del conocimiento cient&iacute;fico. </p>     <p> Tendencia similar se presenta en las encuestas de Argentina, Brasil, Espa&ntilde;a y Uruguay (2002-2003). As&iacute; mismo, el 41% de los docentes universitarios consultados en la Encuesta Nacional Colombiana (Colciencias, 2005, p. 99) asocian la idea de ciencia con el desarrollo de la humanidad. </p>     <center><a name="g2"><img src="img/revistas/luaz/n30/n30a03g2.jpg"></a></center>     <p> La idea de tecnolog&iacute;a, as&iacute; como la idea de ciencia, tambi&eacute;n tiende a vincularse con el desarrollo de la humanidad, pues un poco m&aacute;s de la mitad de docentes y estudiantes coincidieron en indicar esta asociaci&oacute;n. Cabe resaltar que un porcentaje muy significativo de docentes (71%) entiende la tecnolog&iacute;a como aplicaci&oacute;n del conocimiento cient&iacute;fico, mientras que en los estudiantes no es tan fuerte esa imagen, como s&iacute; la asociaci&oacute;n con artefactos y maquinarias. Las nociones que expresan valoraciones negativas acerca de la tecnolog&iacute;a no tienen presencia importante en el conjunto de respuestas, d&iacute;gase aquellas que se refieren a: la artificialidad de la vida, el mal uso de la naturaleza, el descontrol de la sociedad y la falta de equidad. No obstante, estas valoraciones negativas son poco relevantes, en ellas se advierte mayor presencia de la poblaci&oacute;n estudiantil. </p>     <p> En este aspecto, las respuestas dadas por los docentes universitarios consultados en la Encuesta Nacional Colombiana (Colciencias, 2005, p. 100) presentan la misma tendencia de los docentes de la Universidad de Caldas; la respuesta que obtuvo m&aacute;s adhesi&oacute;n en la Encuesta Nacional corresponde a la asociaci&oacute;n de idea de tecnolog&iacute;a con &#39;<i>Hacer &uacute;tiles los avances cient&iacute;ficos</i>&#39; (51%), seguida de &#39;<i>Avances para el desarrollo de la sociedad</i>&#39; (38%). Adicionalmente, al igual que los docentes de la Universidad de Caldas, el grupo de docentes universitarios incluidos en la Encuesta Nacional muestra poca afinidad con aquellas ideas que implican valoraciones negativas acerca de la tecnolog&iacute;a, por ejemplo, &#39;<i>Mal uso de la naturaleza</i>&#39; (1%), &#39;<i>Desarrollo que beneficia a una peque&ntilde;a proporci&oacute;n de personas</i>&#39; (1%) y &#39;<i>Vida artificial</i>&#39; (2%). </p> <b>3.2 Valoraci&oacute;n acerca de la ciencia y la tecnolog&iacute;a en temas espec&iacute;ficos</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>    <br>     <center><a name="t1"><img src="img/revistas/luaz/n30/n30a03t1.gif"></a></center>     <p> La valoraci&oacute;n a algunos aportes de la ciencia y la tecnolog&iacute;a se realiz&oacute; mediante calificaci&oacute;n en la que se expresa el grado de acuerdo o desacuerdo con algunas afirmaciones pol&eacute;micas o reactivos, los cuales fueron puntuados en una escala de 1 a 5, donde 1 significa &#39;completo desacuerdo&#39; y 5 &#39;completo acuerdo&#39;. Al respecto, aunque no se advierte demasiado optimismo, es clara la tendencia a valorarla positivamente, especialmente como posibilidad en los campos de la salud y de la generaci&oacute;n de mayor confort<a href="#p6" name="p6b"><sup>6</sup></a>, de la misma manera como se tiende a otorgarle una baja valoraci&oacute;n a su capacidad para mejorar el ambiente y erradicar la pobreza y el hambre. Aunque las expectativas superan los temores, se advierte una actitud cr&iacute;tica que reconoce sin mucho entusiasmo sus bondades en unos aspectos y manifiesta claras reservas frente a otros; se trata, por tanto, de una comunidad que no se revela como pro-tecnocient&iacute;fica. A juzgar por la coincidencia de estos resultados con todos aquellos que han arrojado las encuestas iberoamericanas, pareciera ser que los factores modeladores de visi&oacute;n positiva de las tecnociencias se basan en la experiencia vital m&aacute;s f&aacute;cil, c&oacute;moda y saludable, pero que, al mismo tiempo, la sensaci&oacute;n de deterioro del ecosistema planetario hubiese operado como factor sensibilizador que ha contribuido a fisurar el optimismo y que, as&iacute; mismo, los cuestionamientos al modelo econ&oacute;mico capitalista que orquesta las notas del desarrollo cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico estar&iacute;an aportando a la generaci&oacute;n de cierto pesimismo con respecto a la capacidad de limar las desigualdades sociales y mejorar las condiciones laborales. Desde este punto de vista, cabr&iacute;a afirmar la existencia de mayor conciencia acerca de los valores empresariales y econ&oacute;micos del capitalismo insertos en el n&uacute;cleo de la actividad tecnocient&iacute;fica; enti&eacute;ndase que las universidades, especialmente las p&uacute;blicas, son escenarios intensivos en actividades debate, an&aacute;lisis y cr&iacute;ticas al modelo capitalista. </p> No obstante lo anterior, se observa con claridad que los docentes tienden a presentar valoraciones m&aacute;s altas y, por ende, una actitud m&aacute;s esperanzadora frente a las tecnociencias que los estudiantes, quienes en sus valoraciones muestran mayor escepticismo, aunque estad&iacute;sticamente las diferencias no son significativas<a href="#p7" name="p7b"><sup>7</sup></a>. Se trata de dos poblaciones que tienen grandes contrastes (v&eacute;ase secci&oacute;n 2.) en cuanto a edad, nivel educativo y situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica, variables que podr&iacute;an estar interviniendo en tal valoraci&oacute;n. Si se comparan las calificaciones promedio que indican el grado de adhesi&oacute;n a cada una de estas afirmaciones en la escala antedicha, se observa que en los estratos m&aacute;s altos hay una actitud m&aacute;s optimista que en los estratos m&aacute;s bajos, aunque las diferencias entre ellos no son estad&iacute;sticamente significativas<a href="#p8" name="p8b"><sup>8</sup></a> y al correlacionar la edad con la calificaci&oacute;n promedio otorgada en cada reactivo, se encuentra que la relaci&oacute;n es inestable y muy d&eacute;bil, oscila entre +0,2 y -0,2.     <p> Ahora bien, continuando con las valoraciones otorgadas a los aportes de la ciencia y la tecnolog&iacute;a en algunos temas espec&iacute;ficos, cabe examinar el comportamiento de dichas calificaciones con respecto a la religiosidad. Un poco m&aacute;s de la mitad de la poblaci&oacute;n universitaria consultada se declar&oacute; cat&oacute;lica (56.5%), algo m&aacute;s de una cuarta parte no perteneciente a religi&oacute;n alguna (25.9), un 9% se agrupa en otras filiaciones (<i>Hare-krishna, Hi&aacute;lico, Metaf&iacute;sico, Morm&oacute;n, Cosmolog&iacute;a, Pentecostal, Testigo de Jehov&aacute;</i>) y, finalmente, un 8,6% no dio respuesta a esta pregunta (s&oacute;lo el 38,7% de quienes admiten su pertenencia a alguna religi&oacute;n se declaran practicantes). Al comparar las calificaciones otorgadas a los reactivos que expresan algunos aportes de las tecnociencias entre estas categor&iacute;as de religiosidad se advierte coincidencia, es decir que no se encontr&oacute; diferencia significativa entre los valores de autoposicionamiento religioso en las respuestas (o sea que los valores promedio dados a las preguntas fueron estad&iacute;sticamente iguales<a href="#p9" name="p9b"><sup>9</sup></a>), como tampoco entre quienes se declaran practicantes y quienes no, lo que indica que el factor religioso no se correlaciona con la actitud hacia la ciencia y la tecnolog&iacute;a. </p>     <p> Al observar las calificaciones a los aportes de las tecnociencias dadas por la poblaci&oacute;n encuestada con respecto a los diferentes campos del saber, determinados por la pertenencia a cada una de las &aacute;reas del conocimiento que tienen su asiento en la Universidad de Caldas y se expresan en sus Facultades, se advierte cierta homogeneidad, salvo en los siguientes casos (obs&eacute;rvese <a href="#t2">tabla contigua</a>): en Ciencias Jur&iacute;dicas y Sociales existe menor temor por la p&eacute;rdida de puestos de trabajo que la reconversi&oacute;n tecnol&oacute;gica supone (recu&eacute;rdese que es un &iacute;tem negativo); en Ciencias para la Salud e Ingeniar&iacute;as se presenta mayor adhesi&oacute;n a los efectos de las tecnociencias en t&eacute;rminos de su capacidad para hacer la vida m&aacute;s f&aacute;cil y c&oacute;moda; en Artes y Humanidades se advierte menor convicci&oacute;n acerca de las posibilidades que ofrece para erradicar el hambre y la pobreza en el mundo; mientras en salud se presenta menor confianza frente a sus efectos en el cierre de la brecha entre pa&iacute;ses ricos y pobres, en ingenier&iacute;a se advierte mayor convicci&oacute;n al respecto (&iacute;tem negativo); y, en Salud, de manera obvia, se presenta un mayor optimismo frente a su posibilidad para curar enfermedades y hacer la vida m&aacute;s sana. </p>     <center><a name="t2"><img src="img/revistas/luaz/n30/n30a03t2.gif"></a></center>     <p> Con respecto a estas calificaciones en algunos campos o tem&aacute;ticas espec&iacute;ficas, es posible llamar la atenci&oacute;n sobre el &aacute;mbito o trasfondo social y cultural desde el cual &eacute;stas se desarrollan, en tanto, el contexto y experiencia vital de los sujetos es ingrediente fundamental para inclinar los conceptos hacia uno u otro lado de las escalas valorativas. Sobre este aspecto, Crist&oacute;bal Torres (2005) a partir de criterios construidos por el an&aacute;lisis comparativo de diversas encuestas internacionales, estima que: </p>     <p> La familiaridad con la tecnociencia crea formas evaluativas en las que, a la vez que se reconoce su importancia y relevancia en determinados logros alcanzados en campos como la medicina o el trabajo, que contribuyen decisivamente a permitir una vida de progreso y bienestar, tambi&eacute;n se generan unas actitudes de cautela, pragmatismo y distancia que asumen sus logros conseguidos pero que, a la vez, consideran sus actuales consecuencias negativas y sus riesgos potenciales de futuro. Lo cual puede llevar, entre otras posibilidades a un posicionamiento cr&iacute;tico contra cualquier iniciativa que se entienda como legitimadora de una pretendida condici&oacute;n inmaculada de la tecnociencia. Por el contrario, los ciudadanos de los pa&iacute;ses con un menor nivel de desarrollo, e hist&oacute;ricamente con una menor experiencia cotidiana con la tecnociencia, pueden mostrar una mayor indiferencia por ignorancia hacia los temas de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, pero tambi&eacute;n pueden desarrollar una pauta de apuesta optimista para que este factor permita el equiparamiento con aquellas sociedades m&aacute;s avanzadas que, en su entorno, les sirven de referencia. (p. 35) </p>     <p> <b>3.3 Valoraci&oacute;n general acerca de la ciencia y la tecnolog&iacute;a</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>    <br>  En los estudios acerca de la percepci&oacute;n p&uacute;blica sobre las tecnociencias, es recurrente la pregunta en la que se solicita un balance general entre los beneficios y los perjuicios ocasionados por el uso de las ciencias. Al respecto (<a href="#g3">Gr&aacute;fica 3</a>), en el conjunto de la poblaci&oacute;n prevalece la idea de que los beneficios y los perjuicios de la ciencia se encuentran equilibrados, es decir que se reconocen tanto sus riesgos como sus bondades (35,3%). En concordancia con las respuestas anteriores, los docentes muestran una actitud m&aacute;s confiada y optimista frente a las consecuencias de la actividad cient&iacute;fica (55,7%) que los estudiantes (24,2%). </p>     <p> No obstante, se presenta una postura general en la que se advierte conciencia de riesgo en dos terceras partes de la poblaci&oacute;n consultada, la cual se relaciona en diferente grado de intensidad con algunas otras variables socio-demogr&aacute;ficas (como m&aacute;s adelante se indica), pues la percepci&oacute;n p&uacute;blica del riesgo es explicable a partir de aristas sociol&oacute;gicas y culturales en tanto los intereses y valores (individuales y sociales) y los patrones culturales moldean la mirada de los sujetos al respecto. </p>     <center><a name="g3"><img src="img/revistas/luaz/n30/n30a03g3.jpg"></a></center>     <p> Al relacionar las respuestas sobre el balance de los usos de la ciencia con otras variables socio-demogr&aacute;ficas, se advierte lo siguiente: </p>     <p> &bull; No se encuentran importantes diferencias en las respuestas al distribuirlas por filiaci&oacute;n religiosa, aunque quienes se declaran pertenecientes a <i>otras religiones</i> diferentes a la cat&oacute;lica son un poco menos optimistas.    <br>    <br> &bull; Una posici&oacute;n algo m&aacute;s reservada en las mujeres, quienes, en menor proporci&oacute;n que los hombres, estiman que son mayores los beneficios. As&iacute; mismo, es mayor la proporci&oacute;n de mujeres frente a los hombres que consideran equilibrados los bondades y los riesgos, y las que consideran mayores los perjuicios. </p>     <center><a name="g4"><img src="img/revistas/luaz/n30/n30a03g4.jpg"></a></center>     <p> &bull; La poblaci&oacute;n encuestada perteneciente a los estratos m&aacute;s altos tiende a ser m&aacute;s optimista. Mientras el 62,5% de las personas de estrato 6 consideran que son mayores los beneficios, esta opini&oacute;n s&oacute;lo es compartida por el 18,2% de las personas de estrato 1; de la misma manera, mientras el 31,8% de los universitarios de estrato 1 se inclinan a pensar que son mayores los perjuicios, esta idea corresponde al 6,2% en el estrato 6 (ver <a href="#t3">tabla 3</a>). Esta tendencia es tambi&eacute;n observada en las encuestas iberoamericanas, lo que ha permitido suponer que: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La posici&oacute;n socioecon&oacute;mica, clase social e ingresos familiares, tambi&eacute;n son determinantes; tienden a ser los individuos de posiciones socioecon&oacute;micas bajas los m&aacute;s negativos, mientras que los de clase media alta y alta o de ingresos medio altos y altos tienen percepciones mayoritariamente positivas. Resulta l&oacute;gico si tenemos en cuenta que los segmentos mejor posicionados econ&oacute;micamente son los que tienen m&aacute;s acceso y mayor familiaridad con las nuevas tecnolog&iacute;as, as&iacute; como un nivel de estudios m&aacute;s alto que aproxima m&aacute;s a la ciencia. (Arrollo, 2007, p. 110) </p>     <center><a name="t3"><img src="img/revistas/luaz/n30/n30a03t3.gif"></a></center>     <p> &bull; En la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales se presenta mayor conciencia de los riesgos de los usos de la ciencia (34%) y en la Facultad de Ciencias Agropecuarias menor conciencia de ello (12%). En la Facultad de Ciencias Jur&iacute;dicas y Sociales hay mayor confianza en sus beneficios (31,4%) y en la Facultad de Ingenier&iacute;a se observa la mayor proporci&oacute;n de respuestas (51,2%) en las que se consideran equilibradas sus bondades y riesgos.    <br>    <br> &bull; En la escala de autoposicionamiento pol&iacute;tico no es clara la tendencia, pues los resultados se presentan irregulares y no se observa alguna direcci&oacute;n lineal en la escala de respuestas (El autoposicionamiento pol&iacute;tico fue identificado mediante ubicaci&oacute;n en una escala en la que cero corresponde a extrema derecha y diez corresponde a la extrema izquierda.) </p>     <center><a name="g5"><img src="img/revistas/luaz/n30/n30a03g5.jpg"></a></center>     <p> &bull; La actitud hacia la b&uacute;squeda de informaci&oacute;n sobre ciencia y tecnolog&iacute;a se encuentra relacionada con la favorabilidad hacia &eacute;stas, pues en aquellas personas interesadas en la b&uacute;squeda aut&oacute;noma de informaci&oacute;n se advierte un balance m&aacute;s positivo sobre las tecnociencias que en aquellas que no lo est&aacute;n. Esta correlaci&oacute;n positiva entre mayor informaci&oacute;n y mayor aceptaci&oacute;n a la ciencia y la tecnolog&iacute;a, aunque ha sido tema de mucha controversia, dadas las diversas interpretaciones que suscita, lo cierto es que los resultados de la mayor&iacute;a de las encuestas generadas en diversos contextos tienden a ratificarla, de ah&iacute; la confianza que se otorga a las actividades de divulgaci&oacute;n y difusi&oacute;n cient&iacute;fica por su supuesta capacidad para fomentar actitudes generales m&aacute;s positivas. </p>     <p> &bull; Las diferencias de opini&oacute;n encontradas entre estudiantes y docentes hace expl&iacute;cita la correspondencia entre el nivel educativo y la imagen de la ciencia, pues estos &uacute;ltimos tienen un nivel superior de escolaridad y valoran m&aacute;s positivamente los usos de la ciencia; y los estudiantes, quienes poseen menos escolaridad tienden a una percepci&oacute;n m&aacute;s negativa. Esta idea de concordancia entre nivel educativo (conocimiento - alfabetizaci&oacute;n cient&iacute;fica) y la imagen de las tecnociencias, que opera como importante predictor de actitudes positivas o negativas, corresponde al llamado modelo ilustrado que vincula de forma lineal la actitud con el conocimiento, el cual ha sido objeto de an&aacute;lisis sistem&aacute;tico mediante las comparaciones entre pa&iacute;ses y el seguimiento hist&oacute;rico a los resultados de diversas encuestas. No obstante la correlaci&oacute;n suele ser positiva, se ha encontrado que en la Uni&oacute;n Europea es menos intensa que en Canad&aacute;, en Estados Unidos y Jap&oacute;n es m&aacute;s fuerte, aunque no estad&iacute;sticamente significativa, salvo el caso de Canad&aacute; (Torres, 2005). En tales an&aacute;lisis se han realizado ex&aacute;menes discriminados por respuestas a diferentes tipos de preguntas y se ha encontrado que la correlaci&oacute;n es m&aacute;s baja en asuntos referidos al papel de la tecnociencia para erradicar la pobreza, crear empleo y hacer inagotables los recursos naturales, lo que ha permitido concluir que no existe una relaci&oacute;n de dependencia entre las valoraciones meliorativas y los altos niveles de alfabetizaci&oacute;n tecnocient&iacute;fica, esta relaci&oacute;n s&oacute;lo opera en algunos t&oacute;picos espec&iacute;ficos y es variable en diferentes contextos socioecon&oacute;micos. Torres (2005), refiri&eacute;ndose a la inexistencia de un modelo estable para identificar la relaci&oacute;n entre los niveles de instrucci&oacute;n y las representaciones sociales de la tecnociencia, ilustra que: </p> Durant, Bauer, Gaskell, Miden, Liakopoulos y Schoten (2000), a partir del an&aacute;lisis de los datos del Eurobar&oacute;metro de 1992, han se&ntilde;alado que la variabilidad de los datos actitudinales en los distintos pa&iacute;ses permite afirmar que la estructuraci&oacute;n de los mismos obedece a una l&oacute;gica m&aacute;s amplia, en la que el factor alfabetizaci&oacute;n cient&iacute;fica no interviene en exclusiva y su impacto s&oacute;lo alcanza un determinado umbral y en algunos aspectos concretos. (p. 34)     <p> Se estima, adem&aacute;s, que intervienen de manera importante en las valoraciones otros factores, no necesariamente correlacionados con el nivel educativo, tales como los ideales de justicia social, progreso humano y salud, as&iacute; como el asentimiento con la transformaci&oacute;n de la naturaleza en la forma como se ha venido dando. </p> En la Encuesta Nacional Colombiana (Colciencias, 2005, p. 102), se observa que el 81% de los empresarios consultados consideran que los beneficios de la ciencia y la tecnolog&iacute;a son mayores que los efectos negativos, mientras que esta opini&oacute;n es compartida por el 73% de los docentes universitarios e id&eacute;ntica proporci&oacute;n de personas en los grupos de p&uacute;blico en general y de docentes de b&aacute;sica y media. Ahora bien, en la encuesta desarrollada en los grandes n&uacute;cleos urbanos iberoamericanos en 2008, se encontr&oacute; que: &quot;s&oacute;lo los individuos con &#39;escolaridad superior&#39; consideran de forma mayoritaria que la ciencia y la tecnolog&iacute;a tienen &#39;muchos riesgos y muchos beneficios&#39;&quot; (FECYT, OEI et al, 2009, p. 43). Estos datos aportar&iacute;an al cuestionamiento realizado al modelo ilustrado que correlaciona en forma lineal la actitud favorable y la escolaridad.     <p> Ahora bien, esta actitud reservada, aparentemente ambivalente y dicot&oacute;mica, de la comunidad acad&eacute;mica de la Universidad de Caldas con respecto a la ciencia y la tecnolog&iacute;a, parece aclararse m&aacute;s cuando se observan las respuestas acerca de aquellos campos en los cuales se cree que se enfoca prioritariamente el desarrollo tecnocient&iacute;fico, la idea acerca del manejo de la ciencia en el mundo y la accesibilidad de la ciencia al p&uacute;blico. </p> <b>3.4 Concepto acerca de los campos de mayor desarrollo tecnocient&iacute;fico</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>    <br>     <center><a name="g6"><img src="img/revistas/luaz/n30/n30a03g6.jpg"></a></center>     <p> Como se advierte en la <a href="#g6">Gr&aacute;fica 6</a>, los docentes y estudiantes en proporciones similares coinciden en se&ntilde;alar, en su orden, las comunicaciones, la carrera armamentista, la salud y el sector productivo como aquellos campos en los que se centra preferencialmente el desarrollo de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, lo cual, sumado a la muy insignificante aparici&oacute;n de respuestas en torno a la protecci&oacute;n de las especies y el h&aacute;bitat nos ratifican que en este grupo poblacional se presenta una actitud cr&iacute;tica no maniquea en la que se reconoce la naturaleza dual de la ciencia y la tecnolog&iacute;a; en tal sentido, se admiten, por una lado, sus beneficios en los aspectos enunciados (salud, comunicaci&oacute;n y productividad) que, en parte, podr&iacute;an explicar las anteriores asociaciones con el desarrollo humano y social, pero, por otro lado, se evidencian riesgos en su potencialidad para destruir la vida humana y no se le otorga confianza a su capacidad para preservar la naturaleza. Como lo plantea Crist&oacute;bal Torres (2005), el incremento en los conocimientos en asuntos tecnocient&iacute;ficos, no necesariamente implica su correlato en actitudes positivas, sino m&aacute;s bien un refuerzo de las representaciones ambivalentes. Tambi&eacute;n hay que entender que en tanto el contexto de aplicaci&oacute;n de las tecnociencias es la sociedad y all&iacute; hacen presencia pluralidad de valores y agentes evaluadores, los asentimientos y conflictos aumentan exponencialmente. En palabras de Javier Echeverr&iacute;a (2003, p. 234): &quot;Es literalmente imposible dilucidar si la tecnociencia es buena o mala para la sociedad, en primer lugar porque hay muchas sociedades y muchas tecnociencias, pero ante todo porque la diversidad de sistemas de valores<a href="#p10" name="p10b"><sup>10</sup></a> es mucho mayor en el contexto de aplicaci&oacute;n social de la tecnociencia&quot;. </p>     <p> <b>3.5 Ideas acerca del manejo de la ciencia en el mundo</b>    <br>    <br> En este aspecto docentes y estudiantes tambi&eacute;n coinciden en las mismas ideas acerca del manejo de la ciencia en el mundo. Vistas las respuestas de estos dos grupos poblacionales en conjunto, en una pregunta de opci&oacute;n m&uacute;ltiple, la gran mayor&iacute;a (76,2%) corresponde a la idea de que &eacute;sta corre por cuenta de los pa&iacute;ses ricos, seguidamente, tambi&eacute;n en una proporci&oacute;n mayoritaria (65,1%), a las grandes empresa multinacionales, el 19,2% de las respuestas se enfocan a la demanda espont&aacute;nea del mercado, el 16,1% a los propios cient&iacute;ficos y el 1% a las universidades. Es claro entonces, que el desarrollo de la ciencia no se percibe como una actividad pr&oacute;xima, correspondiente con las condiciones espec&iacute;ficas del entorno desde el cual se generan las respuestas (regi&oacute;n-pa&iacute;s), lo que permite hacer alusi&oacute;n nuevamente al car&aacute;cter situado de las percepciones sociales y a la manera como se concretan las representaciones de las personas a partir de la inserci&oacute;n en determinadas din&aacute;micas sociales y culturales. Llama la atenci&oacute;n que los autores de estas respuestas aunque son miembros de una instituci&oacute;n de Educaci&oacute;n Superior universitaria que, por su naturaleza, se orienta a la generaci&oacute;n, difusi&oacute;n y transferencia del conocimiento a trav&eacute;s de la investigaci&oacute;n, la docencia y la extensi&oacute;n, no perciben a las universidades como actores significativos en el desarrollo cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico, a pesar de que, a diferencia de las pa&iacute;ses desarrollados, en Am&eacute;rica Latina y el Caribe las universidades, especialmente las p&uacute;blicas, son las protagonistas principales de la pr&aacute;ctica investigativa, aunque es clara la fragilidad de sus nexos con la empresa privada, el Estado y la sociedad civil, lo que indica su exiguo aporte a los procesos de apropiaci&oacute;n social del conocimiento y, por ende, a la generaci&oacute;n de aplicaciones en los procesos sociales y econ&oacute;micos. Para el a&ntilde;o 2008, en Colombia, el 57,3% de los investigadores y el 48,3% de los grupos de investigaci&oacute;n activos pertenec&iacute;an a Instituciones de Educaci&oacute;n Superior P&uacute;blicas (Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnolog&iacute;a, 2009a, p. 51, 53) (ver <a href="#g7">Gr&aacute;fica 7</a>). </p>     <center><a name="g7"><img src="img/revistas/luaz/n30/n30a03g7.jpg"></a></center>     <p> En medio de la precariedad en el campo de la I+D, en Am&eacute;rica Latina y el Caribe, en la &uacute;ltima d&eacute;cada, se han registrado importantes logros, atribuibles a la inversi&oacute;n p&uacute;blica (presencia de art&iacute;culos cient&iacute;ficos en bases de datos internacionales y formaci&oacute;n universitaria en los niveles de pregrado, maestr&iacute;a y doctorado), sin embargo, &eacute;stos a&uacute;n no han logrado eficacia transformadora; situaci&oacute;n que tiene que ver tanto con el tradicional aislamiento del sector cient&iacute;fico con respecto a la sociedad, como con la debilidad en la inversi&oacute;n y en la demanda de conocimientos por parte de las empresas, a las que se le se&ntilde;ala una enorme deuda social en este aspecto. </p>     <p> <b>3.6 Concepto acerca de la accesibilidad de la ciencia y la tecnolog&iacute;a al p&uacute;blico</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>    <br> El 83,6% de la poblaci&oacute;n universitaria consultada opina que la ciencia y la tecnolog&iacute;a no son de f&aacute;cil acceso al p&uacute;blico en general, lo cual obviamente obedece, al menos, a dos factores. El primero de ellos, corresponde a las particularidades del contexto nacional y regional en el campo educativo, pues sumado al tema de la cuestionada calidad, la pir&aacute;mide educativa colombiana muestra que s&oacute;lo un grupo muy selecto de estudiantes accede a las instituciones de Educaci&oacute;n Superior. El segundo, se refiere al a&uacute;n inmaduro proceso nacional de popularizaci&oacute;n de la ciencia o divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica con fines de apropiaci&oacute;n social del conocimiento cient&iacute;fico. Ahora bien, recu&eacute;rdese que ante la consulta acerca de la idea de ciencia (Grafica 1), un porcentaje muy reducido de universitarios (3,1%) la asoci&oacute; con &#39;<i>Ideas que muy pocos entienden</i>&#39;, lo que podr&iacute;a explicarse por el nivel de escolaridad de quienes respondieron, es decir, universitarios, sin embargo, al indagar acerca de la integraci&oacute;n de la actividad cient&iacute;fica con la sociedad en t&eacute;rminos de accesibilidad al p&uacute;blico en general, la situaci&oacute;n cambia radicalmente. </p>     <p> <b>3.7 Valoraci&oacute;n de la profesi&oacute;n de cient&iacute;fico</b>    <br>    <br> Otro de los aspectos de indagaci&oacute;n presente en la gran mayor&iacute;a de las encuestas de percepci&oacute;n acerca de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, es la imagen que se tiene de los cient&iacute;ficos y la valoraci&oacute;n que se realiza de esta profesi&oacute;n; &eacute;ste es un aspecto relevante en el &aacute;mbito de las pol&iacute;ticas de promoci&oacute;n de las carreras cient&iacute;ficas e investigativas, en tanto se estima necesario que &eacute;stas sean vistas de manera positiva y se las perciba como una salida profesional interesante, como una condici&oacute;n necesaria para la dotaci&oacute;n de recursos humanos requeridos para la consolidaci&oacute;n de sociedades del conocimiento. Se considera que este aspecto es uno de los m&aacute;s sensibles a los marcos de referencias de los encuestados, pues, en este caso, se trata de una poblaci&oacute;n que en la cotidianidad de la vida acad&eacute;mica se encuentra pr&oacute;xima a la actividad cient&iacute;fica e investigativa en condici&oacute;n de alumnos y docentes de asignaturas de investigaci&oacute;n, de miembros de semilleros y/o grupos de investigaci&oacute;n y de interlocutores permanentes con personas de la Instituci&oacute;n y fuera de ella dedicadas a actividades investigativas. </p>     <center><a name="g8"><img src="img/revistas/luaz/n30/n30a03g8.jpg"></a></center>    <br>     <center><a name="g9"><img src="img/revistas/luaz/n30/n30a03g9.jpg"></a></center>     <p> A la consulta sobre la imagen de la profesi&oacute;n del investigador en nuestro medio, tanto docentes como estudiantes muestran un patr&oacute;n de respuesta orientado hacia una mala valoraci&oacute;n. M&aacute;s del 50% de los docentes la consideran poco reconocida, mal remunerada y poco atractiva. Aunque los estudiantes coinciden con los docentes acerca del no reconocimiento social de &eacute;sta, en ellos (35,4%) se observa que esta profesi&oacute;n se presenta un poco m&aacute;s atractiva que en los docentes (27,8%); por consiguiente, en este aspecto, la relaci&oacute;n de menor atracci&oacute;n hacia la profesi&oacute;n de investigador es inversa a la edad, a la escolaridad y al estrato socioecon&oacute;mico. Estas respuestas explican la raz&oacute;n por la cual ante la pregunta sobre las motivaciones que tienen los cient&iacute;ficos para dedicarse a su trabajo predomina la vocaci&oacute;n (61,9% de los docentes y 51,2% de los estudiantes) sobre otro tipo de incitaciones tales como: el dinero, la b&uacute;squeda de la verdad, el prestigio, la soluci&oacute;n de los problemas de la gente, el desarrollo del pa&iacute;s y la filantrop&iacute;a. Es posible sugerir que estos conceptos se nutren del imaginario social acerca de la baja calidad del mercado de trabajo de los cient&iacute;ficos en el entorno, as&iacute; como de la predominante percepci&oacute;n sobre el poco desarrollo de la ciencia en la regi&oacute;n (departamento de Caldas) (64,8% del total de la poblaci&oacute;n), atribuido fundamentalmente a la baja inversi&oacute;n estatal en ciencia y tecnolog&iacute;a (38,3%). Al respecto cabr&iacute;a se&ntilde;alar, sin m&aacute;s palabras, la sumatoria de atrasos que terminan haciendo presencia en la regi&oacute;n: en 2007, Am&eacute;rica Latina y el Caribe participaban con el 2,2% de la inversi&oacute;n mundial en I+D; en ese mismo a&ntilde;o, Brasil, M&eacute;xico, Argentina y Chile pose&iacute;an el 92,6% de la inversi&oacute;n de Am&eacute;rica Latina y el Caribe, mientras que en el restante 7,4% se encuentran los dem&aacute;s pa&iacute;ses, incluida Colombia (REDES, RICYT, OCTS, 2009). Obs&eacute;rvese, adem&aacute;s, la situaci&oacute;n del departamento de Caldas con respecto a otras regiones del pa&iacute;s. </p>     <center><a name="t4"><img src="img/revistas/luaz/n30/n30a03t4.gif"></a></center>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Continuando con la imagen acerca de la profesi&oacute;n de investigador, los docentes y estudiantes de la Universidad de Caldas muestran una tendencia de opini&oacute;n diferente a la encontrada en los estudios iberoamericanos de m&aacute;s reciente publicaci&oacute;n consultados, pues se presentan menos atra&iacute;dos hacia la profesi&oacute;n de investigador: </p> &bull; La encuesta realizada en Bogot&aacute; (Daza, 2008, p. 28-29) presenta la profesi&oacute;n cient&iacute;fica bastante bien valorada (66,5%), se la reconoce como prestigiosa, pero no se percibe como bien remunerada ni tampoco como lo suficientemente atractiva para los j&oacute;venes; en esta &uacute;ltima opini&oacute;n, los porcentajes se elevan a medida que se asciende en edad, escolaridad y estrato.     <p>  &bull; En la &uacute;ltima Encuesta Nacional Espa&ntilde;ola (FECYT, 2009), se aprecia que los ciudadanos poseen una imagen positiva sobre la ciencia como profesi&oacute;n, la profesi&oacute;n de investigador se ve muy atractiva para los j&oacute;venes y con un alto reconocimiento social, aunque no se admite que sea bien remunerada. La b&uacute;squeda de nuevos conocimientos y el poder ayudar a solucionar problemas sociales son, a juicio de los espa&ntilde;oles, las principales motivaciones que llevan a dedicarse a la investigaci&oacute;n. Concepto que se advierte m&aacute;s positivo que en las encuestas anteriores. </p> &bull; En la encuesta realizada en los principales centros urbanos latinoamericanos (FECYT, 2009, p. 106-107), se encuentra que casi la mitad de los encuestados considera que la profesi&oacute;n de cient&iacute;fico es atractiva para los j&oacute;venes (48%), sin embargo, son precisamente la personas m&aacute;s j&oacute;venes quienes consideran menos atractiva a esta profesi&oacute;n, esta apreciaci&oacute;n negativa disminuye gradualmente a medida que aumenta la edad de los encuestados. Esta tendencia presenta tambi&eacute;n variaciones respecto del nivel educativo, particularmente, en Bogot&aacute;, un alto porcentaje de ciudadanos con escolaridad b&aacute;sica consideran atractiva la profesi&oacute;n cient&iacute;fica (53%), mientras que esta apreciaci&oacute;n disminuy&oacute; a medida que aument&oacute; el nivel de estudios, llegando a representar el 31,9% de las respuestas de quienes tienen escolaridad superior (FECYT, OEI, et al., 2009, p. 108).     <p> &bull; En la Segunda Encuesta Nacional Argentina (Secretar&iacute;a de Ciencia, Tecnolog&iacute;a e Innovaci&oacute;n Productiva, Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnolog&iacute;a e Innovaci&oacute;n Productiva, 2007, p. 28-29), siete de cada diez argentinos piensan que los cient&iacute;ficos tienen mucho o bastante prestigio. A medida que aumenta el nivel educativo de los encuestados, m&aacute;s favorable se torna esta opini&oacute;n. As&iacute; como se considera prestigiosa la profesi&oacute;n de cient&iacute;fico, tambi&eacute;n, en t&eacute;rminos generales, se piensa que es &quot;muy gratificante&quot; en lo personal; seis de cada diez personas se inclinan por esta idea. </p> </font> <font face="verdana" size="3"><b>S&Iacute;NTESIS CONCLUSIVA</b></font> <font face="verdana" size="2">     <p> Las tecnociencias, contracci&oacute;n que se&ntilde;ala la hibridaci&oacute;n contempor&aacute;nea entre ciencia y tecnolog&iacute;a, tienden a incidir en forma exponencial en todas las dimensiones de la vida humana a nivel global, tanto como factor de desarrollo y bienestar como de incertidumbre y de riesgo. &Eacute;stas, en t&eacute;rminos de su producci&oacute;n, distribuci&oacute;n y consumo responden a gran variedad de intereses de diversos actores estatales, privados y sociedad civil, lo que significa que la relaci&oacute;n ciencia-tecnolog&iacute;a-sociedad compromete tanto los sistemas tecnocient&iacute;ficos, como los sistemas sociales en sus aspectos de tipo cultural, pol&iacute;tico y econ&oacute;mico. As&iacute;, el di&aacute;logo p&uacute;blico sobre la ciencia y la tecnolog&iacute;a es un imperativo en las decisiones de pol&iacute;tica cient&iacute;fica y una exigencia de la democracia; las tecnociencias deben ser valoradas, entre otros, en el contexto de los proyectos sociales e intereses a los que responden. En tal sentido, los estudios de percepci&oacute;n p&uacute;blica contribuyen a la identificaci&oacute;n de escenarios tecnocient&iacute;ficos y de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas al respecto, en tanto tienen potencial de aporte al desarrollo de la cultura cient&iacute;fica, a la generaci&oacute;n de desarrollos socialmente favorables y a la regulaci&oacute;n del riesgo. </p> La percepci&oacute;n p&uacute;blica sobre la ciencia y la tecnolog&iacute;a, en el marco de la cultura cient&iacute;fica, implica un complejo conjunto de elementos que interact&uacute;an din&aacute;micamente con la organizaci&oacute;n social y se expresan en contenidos cognitivos, simb&oacute;licos, institucionales, normativos y organizacionales relacionados con la producci&oacute;n y uso cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico. En el presente estudio, as&iacute; como aquellos efectuados en el marco del Proyecto Iberoamericano de Indicadores de Percepci&oacute;n P&uacute;blica, Cultura Cient&iacute;fica y Participaci&oacute;n Ciudadana, se privilegian los componentes simb&oacute;licos expresados en actitudes y valoraciones, m&aacute;s que cognitivos o de alfabetizaci&oacute;n cient&iacute;fica.     <p> En el &aacute;mbito social de aplicaci&oacute;n de las tecnociencias hacen presencia pluralidad de valores y agentes evaluadores, de manera que la experiencia vital de los sujetos y su particulares din&aacute;micas sociales y culturales constituyen factores fundamentales para inclinar los conceptos hacia uno u otro lado de las escalas valorativas. De all&iacute; la necesidad de situar all&iacute; las percepciones frente a la ciencia y la tecnolog&iacute;a, de lo contrario, se enturbia una posible mirada comprensiva al respecto. </p> Los docentes y estudiantes de la Universidad de Caldas, tienden a asociar la ciencia y la tecnolog&iacute;a en funci&oacute;n de su utilidad para el desarrollo social y el mejoramiento de la calidad de vida, predominantemente, las vinculan con el desarrollo de la humanidad. Sin embargo, en general se observa una actitud moderada en la que no se advierte demasiado optimismo, sino una actitud cr&iacute;tica que reconoce sus bondades en unos aspectos (salud y confort) y manifiesta claras reservas frente a otros (ambiente y erradicaci&oacute;n de la pobreza y el hambre). As&iacute; mismo, las tecnociencias se perciben de dif&iacute;cil acceso al p&uacute;blico y no correspondientes con las condiciones espec&iacute;ficas del entorno desde el cual se generan las respuestas (regi&oacute;n-pa&iacute;s). En suma, se trata, de una comunidad que en conjunto no se revela como pro-tecnocient&iacute;fica y mantiene una actitud reservada.     <p> Al relacionar los indicadores de percepci&oacute;n con otras variables socio-demogr&aacute;ficas, aunque no se presentan diferencias estad&iacute;sticamente significativas, se advierte que: los docentes tienden a presentar actitud m&aacute;s esperanzadora frente a las tecnociencias que los estudiantes, aspecto que podr&iacute;a estar vinculado con el nivel socioecon&oacute;mico y la escolaridad; las mujeres son algo m&aacute;s reservadas que los hombres; en las diferentes filiaciones religiosas, procedencia (rural - urbana) y campos del saber se presenta similitud; el autoposicionamiento pol&iacute;tico no presenta correspondencia con la opini&oacute;n favorable hacia las tecnociencias; y aquellas personas que expresan conducta aut&oacute;noma para el acceso a informaci&oacute;n sobre ciencia y tecnolog&iacute;a tienden a mostrar mayor benepl&aacute;cito hacia &eacute;stas. </p>     <p> La encuesta aplicada a una muestra representativa de docentes y estudiantes de la Universidad de Caldas, no s&oacute;lo consult&oacute; los aspectos se&ntilde;alados en el presente art&iacute;culo, que tienen que ver con valoraciones y significados, sino tambi&eacute;n con conductas relacionadas con la b&uacute;squeda aut&oacute;noma de informaci&oacute;n sobre asuntos tecnocient&iacute;ficos, lo cual arroj&oacute; una tendencia actitudinal. Teniendo en cuenta estos aspectos, se realiz&oacute; una valoraci&oacute;n del conjunto de las respuestas de cada una de las encuestas a partir de la cual los sujetos que respondieron fueron clasificados en una actitud <i>optimista, moderada o pesimita</i>. A manera de s&iacute;ntesis, la <a href="#t5">Tabla 5</a> da cuenta de la relaci&oacute;n entre esta tendencia actitudinal y las distintas categor&iacute;as de las variables sociodemogr&aacute;ficas consultadas, lo cual ilustra lo arriba se&ntilde;alado. </p>     <center><a name="t5"><img src="img/revistas/luaz/n30/n30a03t5.jpg"></a></center>     <center><img src="img/revistas/luaz/n30/n30a03t5II.jpg"></center>     <center><img src="img/revistas/luaz/n30/n30a03t5III.jpg"></center>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La imagen que se tiene de los cient&iacute;ficos y la valoraci&oacute;n que se realiza de esta profesi&oacute;n, tanto en docentes como estudiantes, exhibe un patr&oacute;n de respuesta orientado hacia una mala valoraci&oacute;n (poco reconocida, mal remunerada y poco atractiva), de ah&iacute; que la vocaci&oacute;n se perciba como la principal motivaci&oacute;n sobre otras incitaciones, tales como: el dinero, la b&uacute;squeda de la verdad, el prestigio, la soluci&oacute;n de los problemas de la gente, el desarrollo del pa&iacute;s y la filantrop&iacute;a. Concepto vinculable con idea de la baja calidad del mercado de trabajo de los cient&iacute;ficos en el entorno, y la percepci&oacute;n sobre el poco desarrollo de la ciencia en la regi&oacute;n (departamento de Caldas). </p>     <p> Al comparar estos resultados con los arrojados por las m&aacute;s recientes encuestas iberoamericanas disponibles, se encuentra similitud en buena parte de los resultados, las mayores diferencias se presentan en lo referido a la imagen de la profesi&oacute;n de investigador. </p> <hr>    <br> <b>NOTAS AL PIE</b>     <p> <a href="#p2b" name="p2"><sup>2</sup></a> &quot;Hasta la segunda guerra mundial se hablaba del progreso de las naciones. Con la post guerra la econom&iacute;a adopta el vocablo &#39;desarrollo&#39; para designar ese proceso que cada vez se fue haciendo m&aacute;s complejo porque cada quien le sumaba ingredientes: creciente &ndash; autosostenido &ndash; de producci&oacute;n de bienes y servicios. Se inici&oacute; como desarrollo econ&oacute;mico y pronto a&ntilde;adi&oacute; lo social: acompa&ntilde;ado por una distribuci&oacute;n &ndash; equitativa &ndash; de la riqueza &ndash; y de los servicios sociales. Alguien dijo que el orden estaba invertido y pas&oacute; a ser socio-econ&oacute;mico. Entonces, aparecieron las especialidades. El desarrollo pol&iacute;tico, administrativo, educativo, cultural, cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gico, ambiental y sustentable.    <br> Hace pocos a&ntilde;os Naciones Unidas cay&oacute; en cuenta de que el desarrollo es la sumatoria de todas estas especialidades &#91;...&#93; lo llam&oacute; desarrollo integral. M&aacute;s recientemente, la Organizaci&oacute;n ha acu&ntilde;ado el concepto de desarrollo humano, pero esta vez sin pretensiones de integralidad sino como la resultante de un conjunto de indicadores de la realidad de los pa&iacute;ses.    <br> En verdad el desarrollo de un pa&iacute;s es uno solo porque una sola es la realidad donde se produce o se le busca. Cada apellido s&oacute;lo indica que quien lo usa desea enfocar ese desarrollo desde una &oacute;ptica espec&iacute;fica. As&iacute;, el desarrollo cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico nacional es el desarrollo de un pa&iacute;s mirado desde el punto de vista de cu&aacute;nto y c&oacute;mo pueden contribuir la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a a su logro&quot; (Ram&iacute;rez, 2004).    <br> <a href="#p3b" name="p3"><sup>3</sup></a> &quot;En el caso de las empresas tecnocient&iacute;ficas, los financieros, los empresarios, los gestores, los juristas, los cient&iacute;ficos y los ingenieros forman parte del n&uacute;cleo de la tecnociencia, auque tambi&eacute;n hay que contar con apoyos pol&iacute;ticos e institucionales, llegado el caso, y con una buena recepci&oacute;n social &#91;...&#93; En la periferia de la tecnociencia est&aacute;n los grupos ecologistas, los medios de comunicaci&oacute;n, las fundaciones y las empresas de intermediaci&oacute;n&quot; (Echeverr&iacute;a, 2003, p. 219).    <br> <a href="#p4b" name="p4"><sup>4</sup></a> El Modo 2 de producci&oacute;n de conocimiento, &quot;se lleva a cabo en el contexto de aplicaci&oacute;n, y se caracteriza por su transdisciplinaridad, heterogeneidad, heterarqu&iacute;a y transitoriedad organizativa, responsabilidad social y reflexividad, y control de calidad que resalta la dependencia del contexto y del uso&quot; (Blanco & Iranzo, 2000, p. 98).    <br> <a href="#p5b" name="p5"><sup>5</sup></a> Este proyecto ha contado adem&aacute;s con el apoyo de: la Agencia Espa&ntilde;ola de Cooperaci&oacute;n Internacional para el Desarrollo (AECID, Espa&ntilde;a); la Funda&ccedil;&atilde;o de Amparo &agrave; Pesquisa do Estado de S&atilde;o Paulo (FAPESP, Brasil); la Comisi&oacute;n Nacional de Investigaciones Cient&iacute;ficas y Tecnol&oacute;gicas (CONICYT, Chile); Colciencias y el Observatorio de Ciencia y Tecnolog&iacute;a (Colombia); la Secretar&iacute;a de Ciencia y Tecnolog&iacute;a (SENACYT, Panam&aacute;); el Ministerio de Ciencia y Tecnolog&iacute;a (MCT, Venezuela); el Centro de Investigaciones Energ&eacute;ticas, Medioambientales y Tecnol&oacute;gicas (CIEMAT, Espa&ntilde;a); el Consejo Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas (CSIC, Espa&ntilde;a); adem&aacute;s de otros organismos e instituciones p&uacute;blicas de ciencia y tecnolog&iacute;a y ense&ntilde;anza de la regi&oacute;n iberoamericana.    <br> <a href="#p6b" name="p6"><sup>6</sup></a> &quot;El informe de la National Science Foundation (NSF, 2004), comparado con los resultados de Estados Unidos y la Uni&oacute;n Europea (Eurobar&oacute;metro, 2001), indica que la mayor&iacute;a de los norteamericanos (86%) y de los europeos (71%) piensa que &quot;la ciencia y la tecnolog&iacute;a est&aacute;n haciendo nuestras vidas m&aacute;s saludables, f&aacute;ciles y confortables&quot; &#91;...&#93; La encuesta espa&ntilde;ola realizada por FECYT (2003) muestra gran confianza (84%) de la poblaci&oacute;n en el accionar de la ciencia y la tecnolog&iacute;a para resolver cuestiones vinculadas con la salud &#91;...&#93; Tambi&eacute;n para el p&uacute;blico de Nueva Zelanda (Ministry of Research, Science and Technology, 2002), la ciencia y la tecnolog&iacute;a son muy ben&eacute;ficas particularmente debido al desarrollo de nuevas t&eacute;cnicas y tratamientos m&eacute;dicos (68%); ante la idea de que la ciencia y la tecnolog&iacute;a mejoran los est&aacute;ndares y las comodidades de vida de la poblaci&oacute;n, as&iacute; como una mayoritaria esperanza en el progreso de la ciencia &quot;ayudar&aacute; a encontrar la cura para enfermedades como el Sida y el C&aacute;ncer&quot; (89%); variable que tambi&eacute;n registra una muy alta adhesi&oacute;n (92,7%9 para el caso argentino en la encuesta RICYT/OEI, y europeo (80,5%), seg&uacute;n datos del Eurobar&oacute;metro (2001). Seg&uacute;n la encuesta de SENAYT (2001) sobre la poblaci&oacute;n de Panam&aacute;, para el p&uacute;blico, la ciencia y la tecnolog&iacute;a contribuyen a resolver problemas de salud (69,3) y, por lo tanto, a mejorar la vida de las personas (54%). Tambi&eacute;n la encuesta de Colombia (Colciencias, 1994) exhibe resultados similares&quot; (Polino, Vaccarezza y Fazio, 2004, p. 5).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <a href="#p7b" name="p7"><sup>7</sup></a> Se realiz&oacute; una prueba t de muestras independientes con varianzas iguales, obteniendo que no existe diferencia entre la respuesta media de ambos estamentos (Pvalor = 0,245).    <br> <a href="#p8b" name="p8"><sup>8</sup></a> Se realiz&oacute; un an&aacute;lisis de varianza a una v&iacute;a por bloques, donde el factor fue la variable estrato con seis niveles. Los bloques fueron las diferentes preguntas realizadas (8 en total). No se encontr&oacute; diferencia significativa entre los estratos (o sea que los valores promedio dados a las preguntas fueron estad&iacute;sticamente iguales). El Pvalor obtenido fue de 0,6356.    <br> <a href="#p9b" name="p9"><sup>9</sup></a> El Pvalor obtenido fue de 0,3164. Se encontr&oacute; diferencia entre bloques (Pvalor = 0), o sea que los valores promedio dados a las diferentes preguntas fueron distintos (lo cual es l&oacute;gico, ya que las preguntas eran diferentes). Las medias totales para autoposicionamiento religioso entre cat&oacute;lica, otra y ninguna, son iguales estad&iacute;sticamente (an&aacute;lisis de varianza a una v&iacute;a por bloques, donde el factor fue la variable autoposicionamiento religioso, el cual posee tres niveles: cat&oacute;lico, otro y ninguno, y los bloques fueron las diferentes preguntas realizadas &ndash;8 en total&ndash;).    <br> <a href="#p10b" name="p10"><sup>10</sup></a> Tipos de valores de las tecnociencias: b&aacute;sicos, epist&eacute;micos, tecnol&oacute;gicos, econ&oacute;micos, militares, pol&iacute;ticos, jur&iacute;dicos, sociales, ecol&oacute;gicos, religiosos, est&eacute;ticos, morales. (Echeverr&iacute;a, 2003).    <br> </p> </font> <hr>    <br> <font face="verdana" size="3"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font> <font face="verdana" size="2">     <!-- ref --><p> Albornoz, M. (2003). Proyecto Iberoamericano de Indicadores de Percepci&oacute;n P&uacute;blica, Cultura Cient&iacute;fica y Participaci&oacute;n Ciudadana. <i>Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnolog&iacute;a e Innovaci&oacute;n CTS+I</i>, N&deg; 5. <a href="http://www.oei.es/revistactsi/numero5/documentos1.htm" target="_blank">http://www.oei.es/revistactsi/numero5/documentos1.htm</a>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S1909-2474201000010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> Arroyo Men&eacute;ndez, M. (2007). <i>Tecnociencia y sociedad, 2006. Relaci&oacute;n con la ciencia y la tecnolog&iacute;a y percepciones ciudadanas, un an&aacute;lisis de datos secundarios</i>. Madrid: Fundaci&oacute;n Espa&ntilde;ola para la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a (FECYT).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S1909-2474201000010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> Blanco, R. y J. M. Iranzo. (2000). Ambivalencia en incertidumbre en las relaciones entre ciencia y sociedad. <i>Revista de Sociolog&iacute;a</i>, N&deg; 61 , pp. 89-112.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S1909-2474201000010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> Centro de Estudios sobre Ciencia, Desarrollo y Educaci&oacute;n Superior -REDES-, Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnolog&iacute;a -RICYT-, Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnolog&iacute;a y la Sociedad -OCTS- (2009). <i>El estado de la ciencia. Principales Indicadores de Ciencia y Tecnolog&iacute;a Iberoamericanos / Interamericanos 2009</i>. Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S1909-2474201000010000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> Colciencias. (2005). <i>La Percepci&oacute;n que tienen los Colombianos sobre la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a</i>. Bogot&aacute;: Colciencias.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S1909-2474201000010000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> Cruces, J. M. y H. Vessuri. (2004). <i>Ciencia y Tecnolog&iacute;a. Venezolan@s participan y opinan</i>. Caracas: Ministerio de Ciencia y Tecnolog&iacute;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S1909-2474201000010000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> Daza, S. (2008). <i>Encuesta de percepci&oacute;n p&uacute;blica de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, Bogot&aacute; 2007</i>. Bogot&aacute;: Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnolog&iacute;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S1909-2474201000010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> Departamento Administrativo Nacional de Planeaci&oacute;n (DANE). (2006). <i>Censo General 2005, Nivel Nacional</i>. Bogot&aacute;.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S1909-2474201000010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> Echeverr&iacute;a, J. (2003). <i>La revoluci&oacute;n tecnocient&iacute;fica</i>. Madrid: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S1909-2474201000010000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> Fundaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Ciencia y Tecnolog&iacute;a (FECYT). (2003). <i>Percepci&oacute;n Social de la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a en Espa&ntilde;a - 2002</i>. Madrid: Fundaci&oacute;n Espa&ntilde;ola Ciencia y Tecnolog&iacute;a (FECYT).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S1909-2474201000010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> _____. (2005). <i>Percepci&oacute;n Social de la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a en Espa&ntilde;a - 2004</i>. Madrid: Fundaci&oacute;n Espa&ntilde;ola Ciencia y Tecnolog&iacute;a (FECYT).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S1909-2474201000010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> _____. (2007). <i>Percepci&oacute;n Social de la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a en Espa&ntilde;a - 2006</i>. Madrid: Fundaci&oacute;n Espa&ntilde;ola Ciencia y Tecnolog&iacute;a (FECYT).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S1909-2474201000010000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> _____. (2009). <i>Percepci&oacute;n Social de la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a en Espa&ntilde;a - 2008</i>. Madrid: Fundaci&oacute;n Espa&ntilde;ola para la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a (FECYT).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S1909-2474201000010000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> Fundaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Ciencia y Tecnolog&iacute;a (FECYT), Organizaci&oacute;n de Estados Americanos (OEI), et al. (2009). <i>Cultura cient&iacute;fica en Iberoam&eacute;rica. Encuesta en grandes n&uacute;cleos urbanos</i>. FECYT, OEI, RICYT.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S1909-2474201000010000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> I&aacute;&ntilde;ez Pareja, E. y S&aacute;nchez Cazorla, J. A. &quot;<i>Una aproximaci&oacute;n a los estudios de Ciencia, Tecnolog&iacute;a y Sociedad (CTS)</i>&quot;. En <a href="http://www.ugr.es" target="_blank">http://www.ugr.es</a>, obtenido 4 de abril de 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S1909-2474201000010000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> Lafuente, A. y T. Saraiva. (2002). <i>Los p&uacute;blicos de la ciencia</i>. Madrid: Fundaci&oacute;n Espa&ntilde;ola para la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a y Ministerio de Ciencia y Tecnolog&iacute;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S1909-2474201000010000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> Moreno, L. y J. L. Lujan. (1996). 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(2009b). <i>Indicadores de ciencia y tecnolog&iacute;a, Colombia 2009</i>. Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S1909-2474201000010000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> Organizaci&oacute;n de Estados Iberoamericanos (OEI) y Red Iberoamericana de Ciencia y Tecnolog&iacute;a (RICYT). (2003). Proyecto Iberoamericano de Indicadores de Percepci&oacute;n P&uacute;blica, Cultura Cient&iacute;fica y Participaci&oacute;n Ciudadana. <i>Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnolog&iacute;a e Innovaci&oacute;n</i>, 5, 60.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S1909-2474201000010000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> Pe&ntilde;a, J. M. (2005). La percepci&oacute;n p&uacute;blica de la ciencia en M&eacute;xico. <i>Revista Ciencias</i>. 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Buenos Aires: Red Iberoamericana de Ciencia y Tecnolog&iacute;a (RICYT).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S1909-2474201000010000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> Quintanilla, M. &Aacute;. (2001). T&eacute;cnica y cultura. En L&oacute;pez Cerezo, J. A., Lujan J. L. y Garc&iacute;a Palacio, E. M. (Eds.), <i>Filosof&iacute;a de la tecnolog&iacute;a</i> (pp. 55-76). 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Ministerio de Educaci&oacute;n, Ciencia y Tecnolog&iacute;a (SeCyT).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S1909-2474201000010000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> Secretar&iacute;a de Ciencia, Tecnolog&iacute;a e Innovaci&oacute;n Productiva, Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnolog&iacute;a e Innovaci&oacute;n Productiva (2007). <i>La percepci&oacute;n de los argentinos sobre la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica en el pa&iacute;s</i>. Segunda encuesta nacional. Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S1909-2474201000010000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> Torres, C. (2005). Representaciones sociales de la ciencia y la tecnolog&iacute;a. <i>Revista espa&ntilde;ola de investigaciones sociol&oacute;gicas</i>, N&deg; 111, pp. 9-44.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S1909-2474201000010000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> Vaccarezza, L., J. A. L&oacute;pez Cerezo, Lujan, J. L., Polino, C., Fazio, M.E. (2003). Proyecto iberoamericano de indicadores de percepci&oacute;n p&uacute;blica, cultura cient&iacute;fica y participaci&oacute;n ciudadana (RICYT/CYTED-OEI). <i>Documento de trabajo No. 7</i>. Argentina: REDES (Centro de Estudios sobre Ciencia y Educaci&oacute;n Superior).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S1909-2474201000010000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> Winner, L. (2001). Dos visiones de la civilizaci&oacute;n tecnol&oacute;gica. En J. A. L&oacute;pez y J. M. S&aacute;nchez (Eds.), <i>Ciencia, tecnolog&iacute;a, sociedad y cultura en el cambio de siglo</i> (pp. 55-68). Madrid: Editorial Biblioteca Nueva, Organizaci&oacute;n de Estados Iberoamericanos. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S1909-2474201000010000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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