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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">          <p align="center"><font size="3"><b>EDITORIAL    <br>    <br> EL OIKOS DE LA ECOLOG&Iacute;A (II)</b></font></p> Manizales, 2012-03-06 (Rev. 2011-05-12)    <br>      <p>&iquest;C&oacute;mo sentirse en casa?, &iquest;c&oacute;mo sentirse en la propia casa?</p>      <p>&iquest;Acaso &#39;casa&#39; es mi casa solo porque en ella nac&iacute;?</p>      <p>De entrada, es poco probable e impreciso. Poco probable puesto que al nacer no se posee nada, ni siquiera un nombre. Ese neonato tendr&aacute; un &#39;nombre propio&#39; en el momento en que sea legal en un documento p&uacute;blico avalado por la ley. Es frecuente que en la adolescencia no le guste ese nombre impuesto e incluso   lo rechace o lo cambie, tambi&eacute;n en un documento legal.</p>     <p>&iquest;Se puede cambiar o modificar el lugar de nacimiento? La respuesta no es un contundente s&iacute; o un contundente no. Veamos esto: si se cambia el lugar de      nacimiento, puede tildarse a quien lo haga como mentiroso, engre&iacute;do, que &quot;no acepta su condici&oacute;n&quot;. Obvio que se requieren testigos, quienes se pueden        ofender por este hecho ya que cambiar el sitio de nacimiento puede ser tomado como una &quot;negaci&oacute;n del origen&quot; que, para el caso, es sitio de nacimiento,      coordenadas espacio temporales no siempre escogidas, queridas o deseadas. Nacer, y nacer en un sitio, no solo posiciona espacio temporalmente, posiciona     (valora, jerarquiza) socialmente y tal vez por esto &uacute;ltimo no se puede permitir este exabrupto: &quot;nac&iacute; en la Casa Blanca&quot; o &quot;nac&iacute; en el Palacio de       Buckingham&quot;.  Se pueden conseguir cien millones de testigos de que eso no ocurri&oacute;, sean testigos ingleses o gringos. Pero no son necesarios tantos       testigos, ya que las reglas de inmigraci&oacute;n y sus respectivos funcionarios se encargar&aacute;n del asunto. El testimonio del &#39;cambiante&#39; o &#39;modificador&#39;       simplemente no es v&aacute;lido, as&iacute; no sea testigo de su nacimiento. La inmigraci&oacute;n hace su parte, bobamente como siempre, y la psiquiatr&iacute;a atestiguar&aacute; un       delirio o una psicosis de acuerdo a lo requerido. &iquest;Y qu&eacute; tal si se cambia el lugar de nacimiento, digamos: de la Vereda de San Pedro a la Vereda de       Chichiribita? De pronto no hay problema, que s&iacute; lo hay cuando lo que importa, lo que interesa, no son las coordenadas sino los &#39;derechos&#39; de ese neonato.     Ser&iacute;a un eufemismo decir &#39;derechos adquiridos&#39; (&iquest;de qu&eacute;?, &iquest;de qui&eacute;n?) puesto que ese neonato nacido en Buckingham, as&iacute; no tenga propiedades, tiene       derechos (l&eacute;ase derechos heredados), as&iacute; la filiaci&oacute;n no corresponda (&iquest;hijo de qui&eacute;n?).</p>     <p>Visto as&iacute;, nacer es problem&aacute;tico. No se funda una tierra por el hecho de nacer, as&iacute; como no se fundan los derechos al nacer (o las obligaciones de algunos con alg&uacute;n neonato). Podr&iacute;a ser m&aacute;s bien, al rev&eacute;s: la tierra funda un nacimiento. Realmente esto es dif&iacute;cil. Es m&aacute;s sencillo cambiar (&iquest;intercambiar?)      reci&eacute;n nacidos, pr&aacute;ctica existente y poco documentada: el neonato de all&aacute; para aqu&iacute;, y el de aqu&iacute; para all&aacute; o simplemente desaparece.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&iquest;C&oacute;mo sentirse en casa ante tanta incertidumbre? Vuelve y juega de nuevo: se nace y se cr&iacute;a, con testigos de coordenadas; nadie sabe d&oacute;nde se nace y se    cr&iacute;a como Mois&eacute;s; se sabe d&oacute;nde se nace, se sabe d&oacute;nde se dice que se naci&oacute; y se cr&iacute;a con otros derechos.</p>     <p>En algunos casos no es tan f&aacute;cil soslayar un intercambio, como reclamar los &#39;derechos adquiridos&#39; por nacimiento en una tribu africana por un ni&ntilde;o blanco  ojiazul, o ser heredero al trono de Inglaterra si es un ni&ntilde;o amarillo ojicaf&eacute; rasgado.</p>     <p>&iquest;O ser&aacute; que s&iacute; es f&aacute;cil? A veces la fuerza es el mejor argumento. No ser&iacute;a necesario cambiar ni sustituir neonatos, es mejor que no los hubiese. No ser&iacute;a  necesario &#39;reclamar derechos de tierra&#39;, simplemente se toma la tierra. En estos casos el enga&ntilde;o es innecesario y la maldad tambi&eacute;n. Parad&oacute;jicamente ya ni siquiera hay banalidad del mal ya que para algunos: &#39;no se le hace mal a la tierra&#39;. Es simple: sin gente sobre alg&uacute;n pedazo de tierra no ocurren males,   solo extracci&oacute;n, expoliaci&oacute;n, &#39;traslado de recursos&#39;, implantaci&oacute;n de biotas. No se necesitan documentos legales de ese pedazo de tierra, hechos en &eacute;pocas remotas (en la ausencia o en la muerte... un segundo m&aacute;s...) son suficientes tratados supuestamente libertinos de intercambio (intercambio: tierra arrasada    aqu&iacute;, sobreabundancia y despilfarro all&aacute;) y s&oacute;lo para justificar ante otros algunos otros que no llegaron primero.</p>     <p>&iquest;C&oacute;mo sentirse en casa?</p>           <p>&iquest;Puedo sentirme en casa si desde peque&ntilde;o me parezco a mi padre?, &iquest;si hago lo propio de la cultura local?, &iquest;lo que se espera de m&iacute;?, dado mi sitio de       nacimiento, dada la mezcla de genes que debe corresponder a ese genotipo, a esa &#39;estirpe&#39;.</p>     <p>&iquest;Y si no?, &iquest;y si puedo sentirme en casa as&iacute; no sea el due&ntilde;o, no sea el amo absoluto, ni el se&ntilde;or de la casa?</p>     <p>&iquest;Y si s&iacute;?, &iquest;y si puedo sentirme extranjero en mi casa? Si ocurre es una ilusi&oacute;n, un trance o un estado hipn&oacute;tico. Creer sentirse extranjero es una       superstici&oacute;n fomentada por alguna pol&iacute;tica y los nacionalismos (fuente perenne de donde brotan los irreales demonios imaginarios: los enemigos, los       adversarios y los rivales). Creer sentirse extranjero, externo, &#39;estar afuera&#39;, ser un infiel como lo proclaman desde la fe (obediencia ciega e ignorancia    contumaz basadas en el temor) algunos monote&iacute;smos y grup&uacute;sculos religiosos, es un espejismo m&aacute;s. No creerlo es percatarse que la Tierra es la &uacute;nica       casa.</p>     <p>Podr&iacute;a tomar de la larga y extensa cultura humana y hacerme a retazos, o incluso adoptar un rol, por qu&eacute; no, de Holanda de mediados del siglo XVII. Quiz&aacute;  los humanos no seamos tan fechados hasta el punto que sea el acontecimiento del nacimiento el que nos determina.</p>     <p>Si ello es as&iacute;, valdr&iacute;a m&aacute;s considerar que la casa es la Tierra y que hacernos humanos es una tarea continua, no solo con otros humanos sino con todo lo   que est&aacute; vivo, con todo quien est&aacute; vivo.</p>     <p>&iquest;Un oikos para qu&eacute;?, &iquest;un oikos para qu&eacute; o qui&eacute;n?, &iquest;un oikos de qu&eacute;?, &iquest;un oikos de qui&eacute;n?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Con toda seguridad nuestra casa somos nosotros mismos, somos los vivos, los vivientes, y no solo los actuales. Con toda seguridad nuestra casa no es como  la de Hansel y Gretel y no nos la podemos comer. De hecho hay que sentirnos en casa, en la Tierra, no hay huida posible. Salir de ella, hacernos los      ignorantes ante lo que ocurre, jugar al antropofuguismo, jugar a la huida al espacio exterior, jugar a desentendernos de la termodin&aacute;mica, son solo      juegos. Sentirse en casa es atenderla, entenderla y hacer por ella, por los vivos que estamos en ella y por los que vendr&aacute;n.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="right"><b><i>Germ&aacute;n Agudelo Montoya</i>    <br> MD. Esp.PS. Esp. SP. Mg. Filosof&iacute;a    <br> german.agudelo@une.net.co</b></p>  </font>      ]]></body>
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