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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[HÁBITAT Y VULNERABILIDAD, REFLEXIONES DESDE LO CONCEPTUAL]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The efforts to generate clear and precise concepts about vulnerability and habitat have resulted in the simplification and loss of clarity of these concepts. Despite their importance to human life, they have lost support and have been reduced to "assumptions" that are used in common parlance and sometimes inappropriately. The main objective of this article is to reflect on vulnerability and habitat as holistic and integrated concepts. For this purpose a literature review of various scientific texts was carried out and some explanatory models to interpret it were proposed, concluding that these concepts must be understood through their interrelation in the social construction of territory.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <center><font face="verdana" size="3"><b>H&Aacute;BITAT Y VULNERABILIDAD, REFLEXIONES DESDE LO CONCEPTUAL    <br>    <br> HABITAT AND VULNERABILITY, REFLECTIONS FROM THE CONCEPTUAL SIDE</b></font></center> <font face="verdana" size="2">     <p>     <center>WILLIAMS GILBERTO JIM&Eacute;NEZ GARC&Iacute;A</center> </p>     <p>     <center>Recibido el 9 de agosto de 2012 y aprobado el 25 de abril de 2013</center> </p> <b>RESUMEN</b>     <p> Los esfuerzos por generar conceptos claros y precisos acerca de vulnerabilidad y h&aacute;bitat, han hecho que estos conceptos pierdan claridad y se simplifiquen; a pesar de su importancia en la vida del hombre, se ha perdido el sustento de los mismos y se han reducido a &quot;supuestos&quot;, que son usados en el lenguaje com&uacute;n y, a veces, de manera inapropiada. El presente escrito tiene como objetivo reflexionar acerca de la vulnerabilidad y el h&aacute;bitat como conceptos hol&iacute;sticos e integrales. Para tal fin se realiz&oacute; una revisi&oacute;n documental de varios textos cient&iacute;ficos y se plantearon algunos modelos explicativos para interpretarlos, concluyendo que estos conceptos se deben comprender a trav&eacute;s de su interrelaci&oacute;n en la construcci&oacute;n social del territorio. </p> <b>PALABRAS CLAVE</b>     <p> H&aacute;bitat, vulnerabilidad, complejidad, sistemas, interrelaciones. </p> <b>ABSTRACT</b>     <p> The efforts to generate clear and precise concepts about vulnerability and habitat have resulted in the simplification and loss of clarity of these concepts. Despite their importance to human life, they have lost support and have been reduced to &quot;assumptions&quot; that are used in common parlance and sometimes inappropriately. The main objective of this article is to reflect on vulnerability and habitat as holistic and integrated concepts. For this purpose a literature review of various scientific texts was carried out and some explanatory models to interpret it were proposed, concluding that these concepts must be understood through their interrelation in the social construction of territory. </p> <b>KEYWORDS</b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Habitat, vulnerability, vulnerability factors, complexity, systems, interrelations.  </p> <hr>    <br> </font> <font face="verdana" size="3"><b>EL H&Aacute;BITAT, UN ESCENARIO VULNERABLE</b></font> <font face="verdana" size="2">     <p> La sociedad actual se encuentra en una encrucijada que la re&uacute;ne a una novedosa voluntad por agregar nuevos temas y redefinir conceptos que permitan comprender y analizar integralmente una realidad, hasta el momento muy definida, pero poco interpretada. Los esfuerzos por construir nuevos paradigmas de h&aacute;bitat y vulnerabilidad que contribuyan a la construcci&oacute;n de imaginarios colectivos que sustenten la acci&oacute;n de las personas, la continuidad de los procesos sociales, el intercambio y construcci&oacute;n de informaci&oacute;n, y la supervivencia del planeta a escala global en medio de una virtualizaci&oacute;n de la realidad y una lucha cada vez m&aacute;s evidente por los recursos naturales, son la manifestaci&oacute;n de una nueva forma de ver el mundo. </p>     <p> Es necesario reconocer la relaci&oacute;n existente en la construcci&oacute;n de los conceptos de h&aacute;bitat y vulnerabilidad a partir de las relaciones estructurales que el ser humano teje con su entorno. En otras palabras, reconocer que el h&aacute;bitat y la vulnerabilidad influyen de manera directa &ndash;y son influidos&ndash; en aspectos sociales, tales como la construcci&oacute;n de identidad y la convivencia en condiciones de equidad y seguridad; asimismo, en aspectos ambientales, tales como la seguridad f&iacute;sica que ofrecen los entornos naturales, la oferta y la demanda de los recursos naturales y el dise&ntilde;o y producci&oacute;n de espacios dignos para vivir. </p>     <p> La anterior reflexi&oacute;n se enmarca en un escenario que permite integrar a la vulnerabilidad y el h&aacute;bitat en una problem&aacute;tica real &ndash;no solo conceptualmente&ndash;, donde el h&aacute;bitat contiene las amenazas a las que son vulnerables las poblaciones. Por lo tanto, se puede argumentar que existe una relaci&oacute;n directa entre la forma en c&oacute;mo los pobladores construyen su h&aacute;bitat y las situaciones que condicionan esta construcci&oacute;n, mediada en ocasiones por el grado de exposici&oacute;n de estos pobladores a amenazas naturales, socio-naturales o antr&oacute;picas, las decisiones pol&iacute;ticas de comunidades e instituciones y las condiciones ambientales de los entornos. </p>     <p> El presente escrito tiene como prop&oacute;sito establecer una reflexi&oacute;n en torno al h&aacute;bitat y la vulnerabilidad, a partir de sus desarrollos conceptuales y diferentes enfoques. Lo anterior con el fin de otorgar insumos a la discusi&oacute;n de estos conceptos de naturaleza polis&eacute;mica, siempre abiertos a nuevas interpretaciones. En un principio se hablar&aacute; del h&aacute;bitat: la evoluci&oacute;n, la complejidad y la significaci&oacute;n del mismo, con el fin de establecer una mirada general que permita entenderlo como asunto din&aacute;mico, complejo y emergente de relaciones sist&eacute;micas; posteriormente, se realizar&aacute; un desarrollo conceptual hist&oacute;rico de la vulnerabilidad (se puede hablar de su g&eacute;nesis), a trav&eacute;s de la visi&oacute;n de diferentes escuelas de pensamiento, hasta revisar algunos modelos conceptuales que plantean a la vulnerabilidad en un escenario a-tempore complejo y c&oacute;mo es construida a partir de la relaci&oacute;n (sinergia) de diferentes factores. </p> </font> <font face="verdana" size="3"><b>EL H&Aacute;BITAT, DESARROLLO DEL CONCEPTO DESDE LO INSTITUCIONAL</b></font> <font face="verdana" size="2">     <p> Idear teor&iacute;as y modelos (Rubio, 1993) que permitan conocer y entender de manera hol&iacute;stica la l&oacute;gica de la existencia humana, es un supuesto ideol&oacute;gico que perdi&oacute; lugar en la sociedad moderna, la cual se ha acostumbrado a aplicar soluciones lineales en un mundo con relaciones c&iacute;clicas, buscando la unificaci&oacute;n de criterios y llevando a la p&eacute;rdida de la diversidad. Este periodo puede denominarse, seg&uacute;n Vidal (2002), &quot;el fin de las utop&iacute;as&quot; y el h&aacute;bitat puede ser una de estas, que emerge como respuesta, seg&uacute;n Fique (2008), a una nueva crisis acerca de c&oacute;mo vive y c&oacute;mo podr&iacute;a vivir la humanidad en las ciudades del planeta. </p>     <p> La discusi&oacute;n que se ha forjado desde que el h&aacute;bitat se introdujo en el escenario de la acci&oacute;n global, no parece tener conclusiones finales (brindando un escenario de nuevas oportunidades de creaci&oacute;n). El impacto de estas discusiones sobre las condiciones de vida de los pobladores en sus contextos naturales y sociales, no ha llegado a cambios de realidades y paradigmas notables, sino que se ha quedado en art&iacute;culos, conferencias, informes, tratados e intenciones por parte de las instituciones globales y locales. </p>     <p> En el contexto mundial, las Naciones Unidas han jugado un papel importante en la b&uacute;squeda de la significaci&oacute;n del h&aacute;bitat, desde el punto de vista conceptual y operacional. Los esfuerzos por esta caracterizaci&oacute;n empezaron en 1976 con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Asentamientos Humanos (H&aacute;bitat I), realizada en Vancouver, Canad&aacute;. En esta conferencia se emiti&oacute; la primera declaraci&oacute;n y los primeros compromisos en cuanto al h&aacute;bitat, la cual determin&oacute; la necesidad de crear pol&iacute;ticas, planes y programas nacionales e internacionales para los asentamientos; pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de derecho a la vivienda, el mejoramiento de la infraestructura y los servicios p&uacute;blicos; el acceso a la tierra y las pol&iacute;ticas asociadas a ella; la participaci&oacute;n p&uacute;blica, y la creaci&oacute;n y coordinaci&oacute;n de las instituciones que tengan que ver con la problem&aacute;tica. </p>     <p> A partir de esta declaraci&oacute;n, firmada por los pa&iacute;ses asistentes, las Naciones Unidas crea el programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, UN-HABITAT, que tiene como objetivos, seg&uacute;n UN-HABITAT (2009, p&aacute;g. 1): &quot;Facilitar el intercambio de informaci&oacute;n sobre vivienda y desarrollo sostenible de asentamientos humanos; colaborar en pa&iacute;ses a trav&eacute;s de asesor&iacute;a t&eacute;cnica para enfrentar los desaf&iacute;os de la urbanizaci&oacute;n desordenada en las ciudades; promover vivienda digna para todos y todas&quot;. Adem&aacute;s, se le encarga la tarea de organizar la segunda conferencia sobre asentamientos humanos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La &quot;Cumbre de las ciudades&quot;, como es conocida la conferencia H&aacute;bitat II, se llev&oacute; a cabo en Estambul en 1996. Para esta conferencia se parte del antecedente de H&aacute;bitat I y, se eval&uacute;an sus alcances en materia de resultados (formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas) acerca de los asentamientos. La evoluci&oacute;n de la crisis humanitaria, pol&iacute;tico-institucional y ambiental en las ciudades, otorg&oacute; una &quot;atm&oacute;sfera&quot; de impotencia a los pa&iacute;ses por causa de la complejidad del asunto y la necesidad de aplicar correctivos inmediatos y &uacute;tiles a las realidades de las ciudades. </p>     <p> En este orden de ideas, &quot;la Cumbre de las ciudades&quot; trata de apartarse de la visi&oacute;n sectorizada y reduccionista del h&aacute;bitat relacionado con la vivienda (a veces solo con la casa), y configura un programa de desarrollo como principio rector para la creaci&oacute;n de asentamientos humanos sostenibles, que tengan en cuenta la relaci&oacute;n con el ambiente, los derechos humanos, el desarrollo social y los derechos de la mujer; teniendo el programa una visi&oacute;n positivista de la urbanizaci&oacute;n, en el que la vivienda y servicios b&aacute;sicos, un empleo productivo, y un ambiente sano y seguro, son la directriz del programa. </p>     <p> El resultado de este programa es la Agenda H&aacute;bitat como gu&iacute;a de acci&oacute;n y monitoreo, seg&uacute;n UN-HABITAT (2009) es un documento aprobado por los Estados Miembros, en el cual se comprometen a promover vivienda adecuada para todos y todas a la luz de asentamientos humanos sostenibles. La agenda h&aacute;bitat reconoce en la contextualizaci&oacute;n del h&aacute;bitat a la pobreza, la violencia, la calidad de vida, la familia, los derechos y deberes c&iacute;vicos en la ciudad, los grupos vulnerables, los recursos financieros y la solidaridad de naciones &quot;m&aacute;s ricas&quot;, y la salud en las ciudades. </p>     <p> En el plano institucional mundial, el h&aacute;bitat sigue siendo relacionado con la idea de edificio aislado y solitario (de hecho all&iacute; se ha centrado la asignaci&oacute;n de recursos), a pesar del esfuerzo de las conferencias de las Naciones Unidas para superar esa limitada concepci&oacute;n. En Am&eacute;rica Latina, las pol&iacute;ticas de h&aacute;bitat, responden a las necesidades de cada pa&iacute;s por impulsar la construcci&oacute;n de vivienda. En el contexto local, en Colombia, se han materializado los postulados generales que dejaron las dos conferencias de H&aacute;bitat. Eso explica porqu&eacute;, desde el punto de vista administrativo, es tan dif&iacute;cil ampliar el esquema h&aacute;bitat/vivienda en el pa&iacute;s, de hecho en la pol&iacute;tica de vivienda de Colombia, se incluye al h&aacute;bitat no como contexto envolvente de la vivienda, sino como parte inherente a la construcci&oacute;n f&iacute;sica de la misma. Es decir, el h&aacute;bitat se circunscribe y nace de la acci&oacute;n de construir edificaciones (casas), a las que en la cotidianidad se les entiende como vivienda. </p>     <p> En la actualidad, en el pa&iacute;s se tienen dos corrientes que abordan al h&aacute;bitat de manera independiente (aunque en algunos casos se complementan) y aterrizan cada vez m&aacute;s este concepto. Estas dos maneras de atender la emergencia del h&aacute;bitat desde la crisis humanitaria, social y legal son: la corriente administrativa e institucional del h&aacute;bitat, en la que se encuentran los instrumentos de planificaci&oacute;n que materializan los tratados firmados a la ONU; y la corriente acad&eacute;mica, que trata de abordar de manera conceptual y contextual al h&aacute;bitat desde una perspectiva sist&eacute;mica e integral. </p>     <p> En Colombia se conocen dos ejercicios de planificaci&oacute;n en t&eacute;rminos del h&aacute;bitat: los lineamientos de <i>la pol&iacute;tica del h&aacute;bitat de Cundinamarca</i>, que tienen como objetivo, dotar a los municipios de instrumentos y herramientas que permitan mejorar su acci&oacute;n y lograr, bajo un marco com&uacute;n de principios y directrices, condiciones para enfrentar de manera coordinada la b&uacute;squeda de mejores alternativas de vida en materia habitacional y ambiental (Cundinamarca, 2004). Por su parte, desde el punto de vista administrativo, en la ciudad de Bogot&aacute; se cre&oacute; la Secretar&iacute;a del H&aacute;bitat, que tiene como misi&oacute;n garantizar la planeaci&oacute;n, gesti&oacute;n, control, vigilancia, ordenamiento y desarrollo arm&oacute;nico de los asentamientos humanos de la ciudad en el aspecto habitacional (Bogot&aacute;, 2011). </p>     <p> En los dos instrumentos de planificaci&oacute;n (y en las conferencias de las Naciones Unidas) mencionados anteriormente, se evidencia la concepci&oacute;n viviendista, la que se ha convertido en una estrategia m&aacute;s para la obtenci&oacute;n de recursos de las pol&iacute;ticas neoliberales, en la construcci&oacute;n de nuevos discursos desarrollistas, y en un mercado para los constructores (formales e informales) y urbanizadores, los cuales solo administran la pobreza del h&aacute;bitat (en el contexto actual), y desde este panorama no aportan a la claridad del concepto de h&aacute;bitat, lo que hace que sea susceptible de m&uacute;ltiples interpretaciones. </p> </font> <font face="verdana" size="3"><b>H&Aacute;BITAT M&Aacute;S QUE OBJETO MATERIAL, OBJETO DE ESTUDIO</b></font> <font face="verdana" size="2">     <p> El discurso que las instituciones armaron para el h&aacute;bitat, puede distar mucho de la realidad misma del concepto. Por lo general, la interpretaci&oacute;n del h&aacute;bitat se suscita a componentes f&iacute;sico-espaciales, dejando de lado un sinn&uacute;mero de elementos que lo constituyen y m&uacute;ltiples relaciones que lo definen y re-definen. Es aqu&iacute;, donde se hace importante el uso de la complejidad para lograr un acercamiento real o al menos lo m&aacute;s acertado posible. </p>     <p> El t&eacute;rmino de h&aacute;bitat empez&oacute; a ser utilizado por la ecolog&iacute;a, seg&uacute;n Chardon (2012) para referirse al espacio f&iacute;sico-natural donde se desenvuelve o desarrolla una especie animal o vegetal, pero seg&uacute;n Gonz&aacute;lez (2002) poco despu&eacute;s se fue aplicando dicha noci&oacute;n para designar los &aacute;mbitos o entornos donde el hombre habitaba. Es importante indicar y separar las nociones ecol&oacute;gicas y viviendistas del h&aacute;bitat para entenderlo y abordarlo como objeto de conocimiento. </p>     <p> Se debe resaltar que el h&aacute;bitat no es un objeto material (el discurso del desarrollo lo mimetiza as&iacute;), y mucho menos se debe relacionar solamente con la huella f&iacute;sica que el hombre deja al habitar un espacio. El h&aacute;bitat visto desde la complejidad deja de ser est&aacute;tico y se recubre de relaciones din&aacute;micas, lo cual permite que no se cosifique y se deje de apreciar como objeto aislado, describiendo en s&iacute;, una serie de procesos en permanente interacci&oacute;n-retroalimentaci&oacute;n. Estos procesos van m&aacute;s all&aacute; de las t&eacute;cnicas de construcci&oacute;n, producci&oacute;n y ocupaci&oacute;n, pues est&aacute;n orientadas a la g&eacute;nesis misma de la diversidad de realidades de quienes lo viven y lo construyen. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> De este modo, las relaciones del sujeto con el h&aacute;bitat (sujeto-sujeto) propician una multiplicidad de interpretaciones y significaciones, las cuales se pueden describir desde dos aristas: la primera permite, seg&uacute;n Fique (2008), entender al h&aacute;bitat como &quot;un campo conceptual y no como simple objeto material&quot;; la segunda, como un escenario donde se desarrollan historias de vida, una construcci&oacute;n social en la que interviene la cultura y los eventos que hacen posible la creaci&oacute;n de h&aacute;bitat.  </p> </font> <font face="verdana" size="3"><b>VISIÓN COMPLEJA DEL H&Aacute;BITAT</b></font> <font face="verdana" size="2">     <p> El h&aacute;bitat emerge de la articulaci&oacute;n entre la naturaleza y la sociedad; cuando se habla de h&aacute;bitat, no se hace alusi&oacute;n ni a la naturaleza, ni a la sociedad por separados, sino a la interrelaci&oacute;n entre ambas. Esta comprensi&oacute;n de la realidad, seg&uacute;n Ossa (1981), nace desde las interrelaciones de sus elementos constitutivos, que en el caso del h&aacute;bitat, seg&uacute;n Fern&aacute;ndez (2000), se pueden reconocer al igual que el ambiente como sistemas. </p>     <p> Un importante punto de partida en la conceptualizaci&oacute;n del h&aacute;bitat, es el hecho de comprenderlo como sistema, lo que significa identificar un conjunto de criterios generales a trav&eacute;s de los cuales podemos establecerlo como tal. Capra (1998, p&aacute;g. 172) propone tres dimensiones conceptuales, a saber: </p>     <blockquote> i) el patr&oacute;n de organizaci&oacute;n, que es la configuraci&oacute;n de las relaciones entre sus componentes, que determina las caracter&iacute;sticas esenciales del sistema; ii) la estructura, que es la corporaci&oacute;n f&iacute;sica de un patr&oacute;n de organizaci&oacute;n; y iii) el proceso, que se ocupa del patr&oacute;n de organizaci&oacute;n del sistema. Siendo &eacute;ste, el criterio que constituye el v&iacute;nculo entre patr&oacute;n y estructura. </blockquote>     <p> El patr&oacute;n de organizaci&oacute;n es el h&aacute;bitat y las estructuras de este son, seg&uacute;n Fique (2008), la sociedad que tiene acciones sobre el entorno f&iacute;sico y la naturaleza que re-acciona a la construcci&oacute;n del medio. El tercer componente que permite la interrelaci&oacute;n de las estructuras, es el proceso, conocido tambi&eacute;n como cultura, la cual seg&uacute;n &Aacute;ngel Maya (1996) es un mecanismo para-biol&oacute;gico de adaptaci&oacute;n al medio, y que complementa G&oacute;mez (2000 citado por Fique, 2008) como los cambios permanentes en la elaboraci&oacute;n de las estructuras simb&oacute;licas que se involucran a la estructura social y a las estructuras f&iacute;sicas, un encuentro dial&eacute;ctico, para transformar en este caso al h&aacute;bitat (<a href="#f1">Figura 1</a>). </p>     <p> La relaci&oacute;n de la arquitectura y las ciencias ambientales con el h&aacute;bitat, es abordada a partir de los tr&iacute;pticos que conceptualizan estas disciplinas. Desde la arquitectura: vida, lugar y t&eacute;cnica se plantean, seg&uacute;n Fique (2008), como los referentes b&aacute;sicos del quehacer arquitect&oacute;nico, que coincide con el an&aacute;lisis ambiental propuesto por Santos (2000, p&aacute;g. 91), donde la t&eacute;cnica (mediada por la cultura) es la principal forma de relaci&oacute;n entre hombre y naturaleza, constituyendo un conjunto de medios instrumentales y sociales, con los cuales el hombre realiza su vida, produce y, al mismo tiempo, crea espacio. </p>     <p> Evidenciando la correspondencia que entre arquitectura, ambiente y h&aacute;bitat existe, Fique (2008) propone un modelo conceptual que articula los patrones, estructuras y procesos, llegando a la conclusi&oacute;n de que estos tres conceptos poseen similares estructuras y estas se articulan mediante los mismos procesos. La &uacute;nica diferencia (estructura y proceso), es la escala de acci&oacute;n y conocimiento, que complementa a los tres conceptos y los integra, relacion&aacute;ndolos desde la t&eacute;cnica. </p>     <p> Con base en lo anterior, se puede plantear un esquema de comprensi&oacute;n (Fique, 2008) (<a href="#f1">Figura 1</a>) donde el h&aacute;bitat, como asunto complejo, surge de nuevo en la relaci&oacute;n de las estructuras mencionadas anteriormente, sin embargo, esta vez se muestran los procesos de producci&oacute;n simb&oacute;lica y material, reconocidos como t&eacute;cnicas y pr&aacute;cticas del habitar. </p>     <p> El modelo conceptual del h&aacute;bitat (<a href="#f1">Figura 1</a>) hace &eacute;nfasis en los procesos sobre los cuales las estructuras socialesa se basan para apropiar, modificar y construir el medio, como un instrumento para adoptarlo y significarlo. Un proceso productivo del h&aacute;bitat, seg&uacute;n Fique (2008, p&aacute;g. 117), &quot;es din&aacute;mico -en movimiento cambiante&ndash; y complejo &ndash;pleno de variables e interrelaciones- de toma de decisiones, en el cual cada agente act&uacute;a desarrollando estrategias y haciendo uso de t&eacute;cnicas que buscan atender a sus valores y satisfacer sus intereses&quot;. </p>     <center><a name="f1"><img src="img/revistas/luaz/n37/n37a13f1.jpg"></a></center>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Desde esta perspectiva planteada, los procesos se convierten en objetos de conocimiento y no en objetos materiales, as&iacute; al h&aacute;bitat se le puede abordar y entender como un marco contextual de estructuras y procesos, que contiene amenazas y por lo tanto vulnerabilidades. Escenarios en los cuales se desarrolla el hombre y que se encuentran relacionados con las pr&aacute;cticas del habitar. </p> </font> <font face="verdana" size="3"><b>LA ACCIÓN DEL H&Aacute;BITAT: HABITAR</b></font> <font face="verdana" size="2">     <p> El habitar se refiere, seg&uacute;n Heidegger (1994, p&aacute;g. 2), a la manera seg&uacute;n la cual &quot;los hombres somos y estamos en la tierra. El rasgo fundamental del habitar es custodiar y velar en lo libre&quot;, desde las creencias, identidades y objetos; llegando a la conclusi&oacute;n de que el habitar es un residir junto a las cosas, en otras palabras donde el hombre est&aacute;, es, tiene e interpreta su manera de vivir. </p>     <p> Las formas de habitar de las personas y la sociedad construyen al h&aacute;bitat y las condiciones que hacen que sea vulnerable, siendo este un asunto din&aacute;mico en continuo movimiento, en perpetua (a escala humana) construcci&oacute;n, seg&uacute;n Echavarr&iacute;a (2004, p&aacute;g. 31): </p>     <blockquote> &#91;&hellip;&#93; nunca se deja de habitar los lugares ni siempre se los habita de igual forma. Los habitantes que ejercen tal acci&oacute;n nunca son los mismos, pues, aunque muchas veces las personas en s&iacute; mismas no cambien, el curso de tiempo impl&iacute;cito en toda acci&oacute;n, lleva a que ellos, en s&iacute; mismos cambien en cada momento, variando los propios sentidos de su accionar, y por ende los sentidos del lugar que se construye. </blockquote>     <p> La acci&oacute;n de habitar, va m&aacute;s all&aacute; que el ocupar un lugar, seg&uacute;n UN-HABITAT (2012) trasciende de la localizaci&oacute;n f&iacute;sica en un territorio a su apropiaci&oacute;n y adaptaci&oacute;n &ndash;mediada por la cultura&ndash;. Por tal motivo, se puede afirmar, seg&uacute;n Giraldo (2003, p&aacute;g. 43), Que &quot;el ser humano se localiza no solo en t&eacute;rminos f&iacute;sicos y biol&oacute;gicos, sino en una multidimensionalidad, natural y social, ordenada y simult&aacute;nea, propia de cada sociedad, de cada territorio&quot;. Desde este punto de vista, el h&aacute;bitat se puede entender, como el sitio de permanencia, el sitio donde el hombre reside, en otras palabras, habita, pero en el que es necesario que sea enriquecido por la presencia de muchos individuos &ndash;no solo humanos, sino tambi&eacute;n animales dom&eacute;sticos, por ejemplo&ndash;, que le den sentido y lo habiten. </p>     <p> Reconocer el h&aacute;bitat desde el habitar, seg&uacute;n Echavarr&iacute;a (2011, p&aacute;g. 1), &quot;implica pensarlo desde la diversidad de sujetos individuales y colectivos, con sus sentidos existenciales, m&oacute;viles e intereses, necesidades, vac&iacute;os, movimientos, recorridos, expresiones, usos y materializaciones&quot;. Es as&iacute; que el habitar, la acci&oacute;n continua del h&aacute;bitat, se traduce en la transformaci&oacute;n del espacio por el hombre y en los hombres, y la conversi&oacute;n del hombre por el espacio en los espacios, sobrellevando esto a una construcci&oacute;n dial&eacute;ctica y compleja, en donde el equilibrio de esta construcci&oacute;n es m&oacute;vil, no est&aacute;tico. </p>     <p> El habitar se configura a distintas escalas, que pueden ir desde lo micro (la vivienda, la habitaci&oacute;n), hasta lo macro (el pa&iacute;s, el continente). Estas escalas pueden ser conectivas como los caminos, calles y aceras, o pueden ser construcciones sociales como las viviendas, comunas y barrios, teniendo en com&uacute;n que ambas describen las formas de habitar de sus habitantes, los cuales construyen h&aacute;bitat desde su interior y lo exteriorizan en el contorno, en lo p&uacute;blico, por eso, Echavarr&iacute;a & Rinc&oacute;n (2000, p&aacute;g. 43) afirman que &quot;el habitar construye su h&aacute;bitat m&aacute;s all&aacute; de la esfera de las relaciones dom&eacute;sticas en su hogar, &#91;de all&iacute; que no se limite a las esferas micros o macros, sino que est&eacute; marcado&#93; por los sentidos de la vida urbana&quot;. </p> De acuerdo a lo anterior, el habitar se puede, seg&uacute;n Echavarr&iacute;a (2011, p&aacute;g. 5):     <blockquote> &#91;&hellip;&#93; reconocer como acontecer y hecho, referido a aquellas tramas de vida que auto-producen grupos humanos particulares en relaci&oacute;n con los otros, en concordancia con las valoraciones, idearios, imaginarios, deseos, circunstancias y posibilidades, que se pueden expresar, o no, en materialidades, acciones y pr&aacute;cticas cotidianas, configurando entornos habitados signados por l&oacute;gicas propias: espaciales, culturales, econ&oacute;micas, sociales y pol&iacute;ticas. </blockquote> </font> <font face="verdana" size="3"><b>SIGNIFICACIÓN DEL H&Aacute;BITAT Y SU RELACIÓN CON LA VULNERABILIDAD</b></font> <font face="verdana" size="2">     <p> Teniendo en cuenta las reflexiones anteriores, se puede argumentar que el h&aacute;bitat es una construcci&oacute;n humana, que contiene relaciones de espacio (Bordieu, 1997) y tiempo (desde las dimensiones social y natural), desde las perspectivas del estar, el ser y el tener. Seg&uacute;n Gonz&aacute;lez (2002), haciendo alusi&oacute;n al origen franc&eacute;s de la palabra, no es exactamente el lugar donde se vive, sino el lugar donde se tiene. Siendo los bienes inmuebles, las tierras y la &quot;habitaci&oacute;n&quot; lo que obliga a &quot;habitar&quot;. En este contexto, el concepto pasa de ser soporte a contenedor de una sociedad, que marca, posee y transforma la base (soporte) con motivaciones, memorias e imaginarios. Donde el hombre apropia y significa de forma continua el espacio, volvi&eacute;ndolo territorio. </p>     <p> El territorio se puede entender, seg&uacute;n Chardon (2012, p&aacute;g. 7), como &quot;un espacio con actores, due&ntilde;os, defensores y dolientes con sentido de pertenencia hacia esta unidad espacial en la cual se reconocen, son reconocidos porque participan de su construcci&oacute;n y desarrollo&quot;. En tal medida, generar sentido de pertenencia e interdependencia a un lugar, es territorializar, y es importante reconocerlo ya que esta condici&oacute;n hace al h&aacute;bitat &uacute;nico, end&eacute;mico y crea multitud de h&aacute;bitats (casi igual al n&uacute;mero de personas que existen) que se yuxtaponen, interpolan y co-existen. </p> Por su parte, Leff (1998, p&aacute;g. 280), reconoce al h&aacute;bitat como la:      ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> &#91;&hellip;&#93; espacialidad de una sociedad y de una civilizaci&oacute;n, donde se constituyen los sujetos sociales que dise&ntilde;an el espacio geogr&aacute;fico apropi&aacute;ndoselo, habit&aacute;ndolo con sus significaciones y pr&aacute;cticas, con sus sentidos y sensibilidades, con sus gustos y goces, &#91;agrega adem&aacute;s, el h&aacute;bitat&#93; es el espacio donde se desarrollan las actividades productivas, culturales, est&eacute;ticas y afectivas del hombre. Es el medio donde los seres vivos evolucionan y complejizan su existir, donde el organismo social despliega sus potencialidades, es espacio donde define su territorialidad. </blockquote>     <p> Esta territorialidad es creada a partir del h&aacute;bitat, se conforma por medio de las pr&aacute;cticas y actividades que modifican y crean el entorno, al tiempo que genera soporte de vida para los hombres y, seg&uacute;n Leff (2004), es el lugar significado por experiencias subjetivas, de vivencias construidas con la materia de la vida. El cual, al ser subjetivo y propio de las ciencias blandas, es susceptible de ser abordado por parte del pensamiento complejo (Morin, 1995; Noguera, 2006). </p>     <p> El pensamiento complejo permite la edificaci&oacute;n de nuevos conceptos, m&eacute;todos y teor&iacute;as que hagan visibles la naturaleza compleja y din&aacute;mica del h&aacute;bitat humano sumido en un contexto biodiverso (desde lo natural y lo cultural) vulnerable. Las personas construyen sus h&aacute;bitats y los viven con las diversas vulnerabilidades, carencias y desequilibrios, afectados por las din&aacute;micas econ&oacute;micas, sociales, culturales, f&iacute;sico-espaciales y ambientales, reflejado en las adaptaciones de las poblaciones en la construcci&oacute;n de nuevas formas de habitar. </p>     <p> El h&aacute;bitat comprende el contexto en el cual los individuos y sus comunidades establecen redes de relaciones c&iacute;clicas y continuas, enmarcadas en diversos procesos que permiten la configuraci&oacute;n gradual en el espacio-tiempo de vulnerabilidades asociadas a amenazas. Lo anterior, permite establecer un encuentro de interrelaciones c&iacute;clicas y complejas en el que las poblaciones intervienen, modifican y ocupan los espacios (f&iacute;sico-naturales) para construir h&aacute;bitat, construyendo y potenciando a su vez (en algunas ocasiones) escenarios vulnerables. </p>     <p> La anterior reflexi&oacute;n permite comprender, seg&uacute;n Chardon (2004, p&aacute;g. 2), que &quot;el h&aacute;bitat contiene las amenazas naturales, las cuales, en ning&uacute;n momento se pueden considerar como un elemento externo, hacen plenamente parte del h&aacute;bitat, son producto de &eacute;l, es decir del sistema de vida&quot;, y es all&iacute;, donde se hace imposible separar al h&aacute;bitat de la vulnerabilidad, pues en la construcci&oacute;n de un h&aacute;bitat siempre van a existir factores que potencien la vulnerabilidad, y en el continuo ciclo de superar esas condiciones vulnerables (para mejorar la calidad de vida) se modificar&aacute; el h&aacute;bitat. </p> </font> <font face="verdana" size="3"><b>LA VULNERABILIDAD COMO CUESTIÓN COMPLEJA</b></font> <font face="verdana" size="2">     <p> Se habla de que la vulnerabilidad es una cuesti&oacute;n compleja debido al concurso de diversas profesiones e instituciones, a la confluencia de factores multidisciplinarios que la configuran y a la heterogeneidad de los sistemas f&iacute;sicos-naturales en los que se gesta. La vulnerabilidad puede ser entendida como una problem&aacute;tica &ndash;compleja&ndash; no resuelta del desarrollo (Escobar, 2007), por eso es evidente la dificultad que esta reviste en los pa&iacute;ses &quot;tercermundistas&quot;, donde el esquema de modelo de desarrollo adoptado por la sociedad (del pa&iacute;s) es el principal factor de las situaciones vulnerables en los contextos m&aacute;s locales. </p>     <p> A continuaci&oacute;n, se exponen los distintos enfoques que dieron origen al concepto de la vulnerabilidad, hasta el desarrollo de teor&iacute;as y modelos conceptuales que permiten la construcci&oacute;n de m&eacute;todos de an&aacute;lisis y la comprensi&oacute;n de la vulnerabilidad en un contexto hist&oacute;rico, el cual &ndash;para que tenga validez&ndash; debe ser abordado desde la escala del h&aacute;bitat. </p> </font> <font face="verdana" size="3"><b>EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO DE VULNERABILIDAD</b></font> <font face="verdana" size="2">     <p> En la actualidad no se encuentra un consenso en el concepto de vulnerabilidad (lo cual no ser&iacute;a conveniente); a&uacute;n se producen teor&iacute;as y metodolog&iacute;as de amplia aceptaci&oacute;n en el contexto acad&eacute;mico. Los conceptos reflejan posiciones y enfoques que han desarrollado todo un discurso, influenciado y enriquecido, claro est&aacute;, desde las diferentes disciplinas, llevando a que se incluyan aportes desde las ciencias naturales, aplicadas y sociales, que han derivado en la construcci&oacute;n e inclusi&oacute;n de modelos de vulnerabilidad m&aacute;s complejos y menos reduccionistas. </p> <b>a) Enfoque de las ciencias naturales</b>     <p> El primer periodo de investigaciones acerca de la problem&aacute;tica del riesgo, la amenaza y la vulnerabilidad, se realiz&oacute; desde los aportes de las ciencias naturales. En este enfoque se consideraba a los desastres como fen&oacute;menos extremos producto de la naturaleza, seg&uacute;n Maskrey (1998, p&aacute;g. 12) &quot;se postulaba que un terremoto, erupci&oacute;n volc&aacute;nica, hurac&aacute;n u otro evento extremo era de por s&iacute; un desastre&quot;, y la investigaci&oacute;n de los desastres se abord&oacute; desde disciplinas como la geolog&iacute;a, la meteorolog&iacute;a, la hidrolog&iacute;a, la sismolog&iacute;a y la f&iacute;sica, entre otras, con el fin de predecir el comportamiento de los fen&oacute;menos naturales en las escalas del espacio-tiempo, con variables a describir como la distribuci&oacute;n espacial, la periodicidad y la magnitud de las amenazas. </p>     <p> El desarrollo de este enfoque potenci&oacute; un avance tecnol&oacute;gico en el estudio de los eventos naturales (Quarantelli, 1987), a tal punto que ha permitido, seg&uacute;n Cardona (2003, p&aacute;g. 5), &quot;la instrumentaci&oacute;n de fen&oacute;menos naturales mediante sensores, incluso en tiempo real, que permiten dar alertas o avisos anticipados de sucesos intensos&quot;. Esto gener&oacute; la conformaci&oacute;n de sistemas de alerta temprana y de seguimiento a fen&oacute;menos naturales, como el caso de volcanes, huracanes, tsunamis, entre otros, los cuales han posibilitado salvar algunas vidas, ya sea porque el grupo humano alcance a organizarse para enfrentar el fen&oacute;meno, o simplemente, se hagan los preparativos para la evacuaci&oacute;n del &aacute;rea de influencia de un suceso severo. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El desarrollo tecnol&oacute;gico favoreci&oacute; espec&iacute;ficamente el conocimiento de los fen&oacute;menos naturales, pero gener&oacute;, seg&uacute;n Hewitt (1983), Maskrey (1998) y Cardona (2003), una confusi&oacute;n entre el riesgo y la amenaza. Si bien el aporte de las ciencias naturales a la estimaci&oacute;n del riesgo es necesario, no se puede reducir la problem&aacute;tica excluyendo a la vulnerabilidad y simplificando el riesgo a un potencial de p&eacute;rdidas, en caso del suceso de un fen&oacute;meno natural futuro. </p>     <p> Por otra parte, este enfoque ha favorecido la creencia de que los eventos extremos, son atribuibles a hechos del destino, causas sobrenaturales o consecuencias divinas, debido a que algunos eventos, como es el caso de los terremotos, son dif&iacute;ciles de predecir (y entra el saber popular a explicarlos). Por este motivo, algunas poblaciones asimilan estos eventos a &quot;la acci&oacute;n de dios&quot;. Por ejemplo, el terremoto de Hait&iacute; en el a&ntilde;o 2010 es percibido como consecuencia de un castigo por las pr&aacute;cticas de &quot;magia negra&quot; propias de la cultura de la isla, dejando a un lado, la discusi&oacute;n de la vulnerabilidad asociada a la pobreza extrema de gran parte de la poblaci&oacute;n del pa&iacute;s caribe&ntilde;o. </p>     <p> Desde el contexto institucional se ha aprovechado la confusi&oacute;n generada por el enfoque de las ciencias naturales, en la descripci&oacute;n de las causas y consecuencias de los fen&oacute;menos naturales, para evadir responsabilidades que tienen los mandatarios, las instituciones y la sociedad en general. Un ejemplo que hace gr&aacute;fica la idea anterior, puede ser la explicaci&oacute;n del exdirector del ente descentralizado de cultura de Manizales, ante la crisis del agua y la tragedia del barrio Cervantes en el a&ntilde;o 2011, donde establece que la ciudad estaba &quot;maldita&quot; y que hab&iacute;a que realizar rezos y riegos en la plaza principal de la ciudad2 . Lo anterior representa una manifestaci&oacute;n cultural, un rito propio de la cultura cafetera, pero eclipsa la discusi&oacute;n de fondo, es decir, la responsabilidad de las autoridades y de la comunidad en estas dos situaciones que afectaron a la ciudad. </p>     <p> Por &uacute;ltimo, el gran logro de la investigaci&oacute;n que se realiz&oacute; bajo este enfoque, fue la declaraci&oacute;n del DIRDN, por las Naciones Unidas a finales de la d&eacute;cada de los ochenta, donde se definieron los campos de acci&oacute;n, seg&uacute;n Maskrey (1998, p&aacute;g. 13), &quot;para mejorar el conocimiento asociado al riesgo y difundir informaci&oacute;n sobre las amenazas naturales, coherentes con el enfoque de las ciencias naturales en general&quot;. Evidenciando, en la terminolog&iacute;a asociada a la declaraci&oacute;n, la categorizaci&oacute;n de los desastres seg&uacute;n el tipo de amenazas. </p> <b>b) Enfoque de las ciencias aplicadas</b>     <p> El enfoque de las ciencias aplicadas ofreci&oacute; un cambio de paradigma en el estudio de las amenazas. Se empieza a debatir en el escenario del riesgo la inclusi&oacute;n de la vulnerabilidad y la asociaci&oacute;n que pueda tener con las amenazas, y el tema de la transferencia del riesgo, entre otros, enriquecidos por la confrontaci&oacute;n suscitada de las corrientes de pensamiento de los enfoques natural y social. </p>     <p> Este enfoque se caracteriz&oacute; por el inter&eacute;s de estudiar el impacto de los eventos en su relaci&oacute;n con las amenazas, seg&uacute;n Maskrey (1998, p&aacute;g. 13), &quot;en el espacio, en sistemas constructivos, en las morfolog&iacute;as urbanas, en redes de infraestructura, etc.&quot;. El concepto que hac&iacute;a iguales a riesgos y amenazas, evoluciona hasta determinar la relaci&oacute;n de los desastres con los impactos producidos en contextos sociales, econ&oacute;micos y ambientales. </p>     <p> Varios autores hacen evidente este cambio en el paradigma, por ejemplo Cuny (1983) considera a los eventos extremos como los catalizadores que transforman una condici&oacute;n vulnerable en desastre, incluyendo a la vulnerabilidad en el contexto del desastre; por su parte, Cardona (1992, p&aacute;g. 46) reafirma esta posici&oacute;n definiendo a los desastres &quot;como un evento no esperado, que causa alteraciones intensas a elementos expuestos; por ejemplo, la muerte, da&ntilde;os a la infraestructura o cambios ambientales&quot;. </p>     <p> Surge el concepto de la vulnerabilidad resaltando que los eventos y las amenazas no son homog&eacute;neos, por el contrario, son discontinuos en el espacio-tiempo y son medidas del desorden, es decir de la entrop&iacute;a. Seg&uacute;n Romero & Maskrey (1993, p&aacute;g. 16), &quot;el riesgo se empez&oacute; a definir en funci&oacute;n tanto de la amenaza como de la vulnerabilidad&quot;. Siendo a partir de este momento, importante estudiar las propiedades f&iacute;sicas e intr&iacute;nsecas de un sistema expuesto a una amenaza, consider&aacute;ndose este aspecto como el aporte de las ingenier&iacute;as y las ciencias duras. </p>     <p> La producci&oacute;n de mapas que zonificaban las amenazas en un espacio geogr&aacute;fico y las herramientas inform&aacute;ticas como los sistemas de informaci&oacute;n geogr&aacute;fica &ndash;SIG&ndash;, facilitaron los an&aacute;lisis y las predicciones en el comportamiento de los sistemas y las personas ante un escenario de riesgo, en las escalas de tiempo de los desastres (antes, durante y despu&eacute;s), permitiendo la acumulaci&oacute;n de datos estad&iacute;sticos, la generaci&oacute;n de matrices y modelos de simulaci&oacute;n probabil&iacute;sticos m&aacute;s complejos. Para lo cual ha sido necesario el concurso de ge&oacute;grafos, ge&oacute;logos, hidr&oacute;logos, gestores ambientales, economistas, planificadores, estad&iacute;sticos, etc. </p>     <p> Este enfoque del riesgo es determinado a partir de la cuant&iacute;a de los da&ntilde;os que puedan sufrir los sistemas afectados por los eventos catastr&oacute;ficos y la modelaci&oacute;n de la probabilidad de la amenaza. Esta posibilidad de abordaje de la problem&aacute;tica del riesgo, la amenaza y la vulnerabilidad, seg&uacute;n Cardona (2003, p&aacute;g. 6), &quot;favorece que los resultados obtenidos puedan traducirse en p&eacute;rdidas potenciales y puedan aplicarse, bajo el concepto de la relaci&oacute;n costo/beneficio en la elaboraci&oacute;n de c&oacute;digos de construcci&oacute;n, normas de seguridad y planeamiento urbano&quot;, permitiendo que el riesgo se convierta en una variable objetiva y medible, haciendo que sea un poco m&aacute;s f&aacute;cil su cuantificaci&oacute;n. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El enfoque de las ciencias aplicadas, reconoce la existencia de la responsabilidad de comunidades e instituciones, en las p&eacute;rdidas que se puedan presentar ante un evento. Establece que la sociedad civil y el gobierno, son competentes en la implementaci&oacute;n de las medidas necesarias para la reducci&oacute;n de los riesgos, dejando a un lado, la idea de ingobernabilidad que se ten&iacute;a (y se mantiene hoy en d&iacute;a) sobre los riesgos. </p> <b>c) Enfoque de las ciencias sociales</b>     <p> El enfoque de las ciencias aplicadas, produjo cambios en la percepci&oacute;n que ten&iacute;an los cient&iacute;ficos en cuanto al riesgo, mostrando un avance importante en la intenci&oacute;n de abordar esta problem&aacute;tica integralmente. A este cambio, se le sum&oacute; el &eacute;nfasis producto de la intervenci&oacute;n de los cient&iacute;ficos sociales, que empezaron a cuestionar los supuestos establecidos del anterior enfoque con respecto al tema de la vulnerabilidad. </p>     <p> El desarrollo de una teor&iacute;a social de los desastres en Estados Unidos (en los a&ntilde;os 20 del siglo XX), gener&oacute; una serie de conceptualizaciones y un enfoque social, que empieza a centrarse en las percepciones de las poblaciones ante los desastres. De esta manera, cambia la direcci&oacute;n de las investigaciones que centraban su estudio en la reacci&oacute;n o respuesta de las poblaciones ante el desastre (en el momento del desastre), hacia la comprensi&oacute;n del riesgo como objeto de estudio y en el marco de las pol&iacute;ticas p&uacute;bicas de gesti&oacute;n del riesgo (Quarantelli, 2001; Lungo, 2002). </p>     <p> El aporte realizado desde la geograf&iacute;a y los saberes ambientales al enfoque de las ciencias sociales, ayud&oacute; a establecer que un desastre no es lo mismo que un evento natural y, seg&uacute;n Cardona (2003, p&aacute;g. 6), &quot;sus aportes en relaci&oacute;n con la necesidad de considerar la capacidad de reacci&oacute;n, o de ajuste de una comunidad, ante la acci&oacute;n de eventos naturales o tecnol&oacute;gicos fue la base conceptual del concepto de vulnerabilidad&quot;. </p>     <p> El enfoque de las ciencias sociales ayud&oacute; a determinar que los desastres, adem&aacute;s de ser causados por fen&oacute;menos f&iacute;sicos de la naturaleza, eran causados, tambi&eacute;n, por las sociedades expuestas a las amenazas de un sitio. Interes&aacute;ndose as&iacute; los investigadores sociales, en el conocimiento de la percepci&oacute;n individual y colectiva (en el contexto social) de las amenazas, relacionado con las decisiones tomadas por las comunidades e instituciones, influenciadas por las realidades econ&oacute;micas, culturales y ambientales de sus h&aacute;bitats, en otras palabras, la vulnerabilidad de las poblaciones expuestas. </p>     <p> Se plantea que la vulnerabilidad tiene un car&aacute;cter social y que no se puede circunscribir solamente a la cuantificaci&oacute;n de los da&ntilde;os f&iacute;sicos. Seg&uacute;n Westgate & O&#39;keefe (1976, p&aacute;g. 35), se postula que &quot;la vulnerabilidad no se puede definir o medir sin hacer referencia a la capacidad de la poblaci&oacute;n de absorber, responder y recuperarse del impacto del suceso&quot;. Por tal motivo, un mismo evento puede afectar de diversas maneras a varias poblaciones, por ejemplo, los pa&iacute;ses pobres se ven m&aacute;s afectados ante un desastre debido a sus fr&aacute;giles condiciones sociales, a la pobreza y a la transferencia del riesgo, confirmando as&iacute; un postulado de Susman et al. (1984, p&aacute;g. 266), que establece a la vulnerabilidad como &quot;el grado en que las diferentes clases sociales est&aacute;n diferencialmente en riesgo&quot;. </p>     <p> La vulnerabilidad se establece de acuerdo a las condiciones sociales, econ&oacute;micas, culturales, ambientales y pol&iacute;ticas de la poblaci&oacute;n. Haciendo que esta sea diferente en cada zona, en cada tiempo y para cada persona. Desde esta perspectiva, es posible afirmar que las condiciones hist&oacute;ricas de un grupo humano como las pol&iacute;ticas, guerras, conflictos, modelos econ&oacute;micos y de explotaci&oacute;n; la historia ambiental del territorio representado por las transformaciones sociales de los entornos naturales, el historial geol&oacute;gico y meteorol&oacute;gico; y las caracter&iacute;sticas culturales de las poblaciones, manifestadas en los mitos, ritos, educaci&oacute;n, creencias e idiosincrasia, hacen que las comunidades pobres sean m&aacute;s vulnerables a las p&eacute;rdidas de bienes materiales e inmateriales en los desastres, producto del alto grado de deterioro ambiental del entorno en donde habitan. </p>     <p> Este enfoque habla de una configuraci&oacute;n hist&oacute;rica de la vulnerabilidad, es decir, esta no aparece en el momento del impacto del evento, sino que nace de la sinergia hist&oacute;rica de los diferentes factores de vulnerabilidad (una construcci&oacute;n hist&oacute;rica), se manifiesta en el evento y contin&uacute;a visible en el futuro. Lo anterior permite concluir que, seg&uacute;n Maskrey (1998, p&aacute;g. 15), &quot;la vulnerabilidad es una condici&oacute;n socialmente producida&quot;. En relaci&oacute;n con lo anterior, Lavell (1992, p&aacute;g. 79) precisa a la vulnerabilidad como &quot;periodos de crisis en el marco de los procesos sociales preexistentes en una sociedad&quot;. </p>     <p> En el contexto latinoamericano, la Red de Estudios Sociales en Prevenci&oacute;n de Desastres en Am&eacute;rica Latina &ndash;La RED&ndash;, seg&uacute;n Cardona (2001, p&aacute;g. 16), &quot;ha planteado que la vulnerabilidad se configura socialmente y es el resultado de procesos econ&oacute;micos, sociales y pol&iacute;ticos&quot;, por tal motivo, al momento de realizar un estudio de la vulnerabilidad se hace necesario comprender factores sociales como la inexistencia de saneamiento b&aacute;sico en las comunidades, el d&eacute;ficit de viviendas (en calidad y cantidad), los ingresos familiares y el empleo, la violencia intrafamiliar y territorial, la corrupci&oacute;n de las instituciones, la discriminaci&oacute;n por raza y creencias pol&iacute;ticas, el analfabetismo y la degradaci&oacute;n ambiental, entre otros. </p>     <p> El enfoque de La RED en la conceptualizaci&oacute;n y el dise&ntilde;o de metodolog&iacute;as, ha contribuido en la comprensi&oacute;n de la complejidad del riesgo. El enfoque latinoamericano a la problem&aacute;tica del riesgo ha brindado otra perspectiva, que visibiliza a las personas que se ven afectadas por &quot;cat&aacute;strofes&quot;, centr&aacute;ndose en el an&aacute;lisis de las causas estructurales y en las consecuencias sociales y ambientales (Lampis, 2010), desde la cr&iacute;tica constructiva de los modelos econ&oacute;micos globales, los estilos de vida de las poblaciones y las decisiones pol&iacute;tico-administrativas. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Comparar los tres enfoques con los que el tema de la amenaza, la vulnerabilidad y el riesgo ha sido abordado, resulta una tarea interesante en la construcci&oacute;n hist&oacute;rica de los conceptos; si la intenci&oacute;n de este an&aacute;lisis comparativo, permite establecer las similitudes y encontrar en las diferencias las posibilidades de acercamiento y re-construcci&oacute;n de los conceptos, es decir, se debe entender que el desarrollo de cada enfoque no es excluyente de los dem&aacute;s, por el contrario, son mutuamente complementarios, pues describen una sola realidad, el riesgo. </p> </font> <font face="verdana" size="3"><b>VULNERABILIDAD, CONCEPTO DIN&Aacute;MICO EN CONSTRUCCIÓN</b></font> <font face="verdana" size="2">     <p> Se entiende que la vulnerabilidad es un concepto en construcci&oacute;n, no es una situaci&oacute;n en s&iacute;, sino que se puede entender y abordar como la relaci&oacute;n din&aacute;mica de m&uacute;ltiples y variadas situaciones, actores (enti&eacute;ndase tambi&eacute;n agentes), decisiones, condiciones, pol&iacute;ticas, entornos y disciplinas, entre otras. Siempre est&aacute; asociada a amenazas naturales, antr&oacute;picas y socio-naturales, y es subsistema de un sistema de mayor jerarqu&iacute;a, el riesgo. </p>     <p> La vulnerabilidad no es un escenario est&aacute;tico, por el contrario, es un sistema din&aacute;mico que cambia constantemente en el espacio-tiempo de acuerdo con las amenazas que la originan y a los h&aacute;bitat en los que se presenta; a esto se le debe sumar que pertenece al campo de la incertidumbre y el azar, lo que la convierte en relativa y propia de cada lugar o comunidad, y evoluciona, seg&uacute;n Chardon (2008, p&aacute;g. 10): </p>     <blockquote> &#91;&hellip;&#93; cualitativa como cuantitativamente: 1- en el tiempo, para una comunidad expuesta a una misma amenaza; 2- en el espacio en un momento determinado, para varias comunidades expuestas a una misma amenaza; y 3- seg&uacute;n el tipo de amenaza, puesto que las fragilidades/debilidades var&iacute;an en funci&oacute;n del tipo de peligro. </blockquote>     <p> Lo anterior indica que la vulnerabilidad no pertenece a un tiempo espec&iacute;fico, asociado com&uacute;nmente al momento del impacto de un desastre, sino m&aacute;s bien, evoluciona gradualmente en el tiempo, implicando un antes, un durante y un despu&eacute;s del desastre. </p>     <p> Como asunto complejo, la vulnerabilidad debe ser entendida como un sistema en el que los procesos c&iacute;clicos (no lineales) que subyacen del mismo afectan a los factores estructurales y no estructurales de vulnerabilidad, en una comunidad o grupo humano en particular (Maskrey, 1989; Medina & Romero, 1992). Estos factores, seg&uacute;n Chardon (2008, p&aacute;g. 9), &quot;pertenecen a campos f&iacute;sico-naturales, ecol&oacute;gicos, sociales, econ&oacute;micos, f&iacute;sico-espaciales, territoriales, tecnol&oacute;gicos, culturales, educativos, funcionales, pol&iacute;tico-institucionales y administrativos o coyunturales principalmente&quot;, y se hacen particulares a un territorio y grupo humano debido a la sinergia generada por sus interrelaciones. </p>     <p> Por otro lado, si bien el presente escrito no hace especial &eacute;nfasis en los conceptos de amenaza y riesgo, estos se han mencionado &ndash;y se mencionar&aacute;n&ndash; con frecuencia, lo que hace importante definirlos con el fin de no simplificarlos y reducirlos (permitiendo realizar un par&eacute;ntesis en el tema de vulnerabilidad). La amenaza, es un fen&oacute;meno que puede representar peligro para un grupo humano, seg&uacute;n Cardona (2003, p&aacute;g. 14), &quot;es la posibilidad de ocurrencia de un evento potencialmente desastroso durante cierto periodo de tiempo en un sitio dado&quot;. En el contexto pr&aacute;ctico es posible evidenciar varios tipos de amenazas, por ejemplo, naturales, socio-naturales, antr&oacute;picas, tecnol&oacute;gicas, biol&oacute;gicas, etc. </p>     <p> La amenaza como factor externo a las comunidades, hace referencia a los eventos que puedan impactar los bienes materiales e inmateriales del hombre, incluso la vida misma. Seg&uacute;n Foschiatti (2012), tiene tres componentes: energ&iacute;a potencial, susceptibilidad y detonador, los cuales se encuentran relacionados (<a href="#f2">Figura 2</a>) y funcionan como un sistema, es decir son diferentes de acuerdo a la sinergia que presentan, el grado y la forma de la relaci&oacute;n de sus componentes. </p>     <center><a name="f2"><img src="img/revistas/luaz/n37/n37a13f2.jpg"></a></center>     <p> El concepto de amenaza se puede interpretar como un peligro latente, el cual asociado con la vulnerabilidad, crea el riesgo. Este &uacute;ltimo, seg&uacute;n Chardon (2008, p&aacute;g. 10), &quot;resulta del cruce probable en el espacio como en el tiempo entre una amenaza de magnitud determinada y un elemento relativamente vulnerable a ella&quot;. De esta manera, el riesgo puede ser considerado como el potencial de p&eacute;rdidas que le pueda ocurrir a un sistema expuesto. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La amenaza existe en la medida en que exista la vulnerabilidad, son dependientes, concomitantes y complementarias, seg&uacute;n Cardona (2003, p&aacute;g. 9), &quot;no se puede ser vulnerable si no se est&aacute; amenazado y no existe una condici&oacute;n de amenaza para un elemento, si no se est&aacute; expuesto y es vulnerable a la acci&oacute;n potencial que representa dicha amenaza&quot;. Por tal motivo, el riesgo es relativo, se mueve en el escenario de las probabilidades, es din&aacute;mico y depende de la relaci&oacute;n de dos factores complejos. </p> </font> <font face="verdana" size="3"><b>MODELOS CONCEPTUALES DE VULNERABILIDAD</b></font> <font face="verdana" size="2">     <p> En los apartados anteriores, se realiz&oacute; un recorrido hist&oacute;rico que mostraba la g&eacute;nesis del concepto de vulnerabilidad. Si bien, se concluye que la vulnerabilidad es una construcci&oacute;n social, en la conceptualizaci&oacute;n se podr&iacute;a decir que es una construcci&oacute;n colectiva, que a&uacute;n no encuentra consenso, que a&uacute;n no llega a su fin. Para efectos de esta construcci&oacute;n, se mencionar&aacute;n los principios de algunos modelos conceptuales de la vulnerabilidad que permiten aterrizar una mirada integral de este concepto. </p>     <p> A finales de los a&ntilde;os 80, surgen modelos de vulnerabilidad que buscan el an&aacute;lisis integral de las situaciones que la generan y potencian, haciendo uso de la interdisciplina y la articulaci&oacute;n de los contextos sociales-naturales-espaciales. Uno de los primeros estudios fue desarrollado por Anderson & Woodrow (1989), en el que se identifican tres clases de vulnerabilidad: f&iacute;sico-material, social-organizacional y motivacional-actitudinal (<a href="#f3">Figura 3</a>). </p>     <p> Ulteriormente, aparecen los estudios de Wilches-Chaux (1989, p&aacute;g. 11), donde se considera que &quot;la vulnerabilidad no es una situaci&oacute;n en s&iacute;, sino que es la relaci&oacute;n de varios tipos de vulnerabilidad, clasific&aacute;ndola en f&iacute;sica (locacional), econ&oacute;mica, social, pol&iacute;tica, t&eacute;cnica, ideol&oacute;gica, cultural, educativa, ecol&oacute;gica e institucional&quot; (<a href="#f3">Figura 3</a>). Este enfoque en particular, otorga una mirada hol&iacute;stica a la vulnerabilidad y permite ampliar el an&aacute;lisis, que obedece a la complejidad del concepto, aunque se debe reconocer que no se hace menci&oacute;n a los factores de la vulnerabilidad. </p>     <p> Estudios como el de Ratick (1994), determinan que la vulnerabilidad depende de elementos como la exposici&oacute;n, la resistencia, la resiliencia, la recuperaci&oacute;n, el aprendizaje y la adaptaci&oacute;n a los desastres (en los tiempos pasado, presente y futuro). Estos elementos se presentan en funci&oacute;n de las caracter&iacute;sticas (internas y externas) propias de una comunidad (<a href="#f3">Figura 3</a>). </p>     <p> As&iacute; mismo, algunos autores como Blaikie et al. (1996, p&aacute;g. 218) consideran &quot;la vulnerabilidad como la evoluci&oacute;n de un proceso&quot;, usando el t&eacute;rmino de &quot;progresi&oacute;n de la vulnerabilidad&quot; (<a href="#f3">Figura 3</a>). Este modelo de presi&oacute;n-liberaci&oacute;n tiene tres niveles que conectan el desastre con procesos relacionados en los contextos pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos. El primer nivel, son las Causas de Fondo que reflejan la distribuci&oacute;n del poder en una sociedad, relacionadas con el acceso al poder, estructuras y recursos, y otros elementos del orden ideol&oacute;gico. Posteriormente, en este modelo, se encuentra un nivel de segunda categor&iacute;a conocido como las Presiones Din&aacute;micas (falta de instituciones e inversiones locales, libertad de prensa y &eacute;tica en la vida p&uacute;blica), el cual canaliza las causas de fondo hacia las Condiciones Particulares de Inseguridad (tercer nivel manifestado por: fragilidad en ambiente-f&iacute;sico, econom&iacute;a, sociedad vulnerable y acciones p&uacute;blicas), siendo este &uacute;ltimo nivel, la forma espec&iacute;fica de la vulnerabilidad asociada a una amenaza en el espacio-tiempo. </p>     <p> Por otra parte, Cardona (2001) propone la existencia de factores que originan la vulnerabilidad: la fragilidad f&iacute;sica o exposici&oacute;n, la fragilidad social y la falta de resiliencia (<a href="#f3">Figura 3</a>). El primer factor, relaciona las condiciones del &aacute;rea de influencia de los fen&oacute;menos peligrosos y su falta de resistencia f&iacute;sica ante los mismos. El segundo factor denota las condiciones propias del grupo humano, y el tercer factor expresa la incapacidad de respuesta y reposici&oacute;n de las poblaciones afectadas. Una posici&oacute;n similar es expuesta por Turner et al. (2003), estableciendo que el marco de la vulnerabilidad se compone de tres elementos: la exposici&oacute;n de individuos, hogares, estados y ecosistemas; la sensibilidad de las condiciones humanas (capital social y humano) y las condiciones ambientales; por &uacute;ltimo, la resiliencia que muestra la articulaci&oacute;n de la respuesta desde las situaciones de la toma de decisiones (pol&iacute;ticas actuales), el impacto de los desastres y el ajuste de las poblaciones (nuevas pol&iacute;ticas). </p>     <p> Por su lado, Foschiatti (2012, p&aacute;g. 8) propone que &quot;la vulnerabilidad depende del grado de exposici&oacute;n, de la protecci&oacute;n, la reacci&oacute;n inmediata, la recuperaci&oacute;n b&aacute;sica y la reconstrucci&oacute;n. El segundo y el tercero conforman la homeostasis y los dos &uacute;ltimos la resiliencia y ambas constituyen la resistencia&quot; (<a href="#f3">Figura 3</a>). Lo anterior, con el fin de determinar un campo de acci&oacute;n metodol&oacute;gico en la intervenci&oacute;n sobre la vulnerabilidad. </p>     <center><a name="f3"><img src="img/revistas/luaz/n37/n37a13f3.jpg"></a></center>     <p> A su vez, Chardon (2008) propone desde una visi&oacute;n integral, la unicidad de la vulnerabilidad (una sola vulnerabilidad), estableciendo que el concepto se expresa en la relaci&oacute;n de diferentes factores interrelacionados y asociados a procesos macro. Dichos factores se clasifican en f&iacute;sico-naturales, socio-econ&oacute;micos, t&eacute;cnicos, pol&iacute;tico-institucionales y funcionales. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Los factores f&iacute;sico-naturales de la vulnerabilidad hacen referencia a la composici&oacute;n geo-estructural donde se basan las poblaciones, as&iacute; como los fen&oacute;menos naturales que por cuestiones de ubicaci&oacute;n y la acci&oacute;n de las poblaciones en el espacio se presenten (ejemplo zonas volc&aacute;nicas, de ladera o de inundaci&oacute;n). A su vez, los factores socio-econ&oacute;micos est&aacute;n relacionados con aspectos como: la tipolog&iacute;a socio-econ&oacute;mica de los barrios, el empleo, los ingresos econ&oacute;micos, la educaci&oacute;n, las organizaciones sociales, los equipamientos colectivos, la atenci&oacute;n a los desastres, el saneamiento b&aacute;sico, la infraestructura f&iacute;sica de acceso y circulaci&oacute;n que tienen los centros poblados. </p>     <p> Los factores pol&iacute;ticos-institucionales, seg&uacute;n Chardon (2008) corresponden a los elementos m&aacute;s determinantes de la generaci&oacute;n cualitativa y cuantitativa de una situaci&oacute;n de vulnerabilidad. Est&aacute;n representados por las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, las caracter&iacute;sticas de las instituciones (y de su personal t&eacute;cnico) y la articulaci&oacute;n territorial en la gesti&oacute;n del riesgo; la caracter&iacute;stica fundamental de este factor de vulnerabilidad es su clara incidencia en la disminuci&oacute;n o potenciaci&oacute;n de otros factores de vulnerabilidad. </p>     <p> Para finalizar, se puede considerar que la vulnerabilidad, seg&uacute;n Chardon (2008, p&aacute;g. 9) </p>     <p> &#91;&hellip;&#93; corresponde la probabilidad de que un sujeto o elemento expuesto a una amenaza natural, tecnol&oacute;gica, antr&oacute;pica o socionatural, sufra da&ntilde;os y p&eacute;rdidas humanas como materiales en el momento del impacto del fen&oacute;meno, teniendo adem&aacute;s dificultad en recuperarse de ello, a corto, mediano o largo plazo. </p> </font> <font face="verdana" size="3"><b>A MANERA DE CONCLUSIÓN</b></font> <font face="verdana" size="2">     <p> Si bien las construcciones de los conceptos de h&aacute;bitat y vulnerabilidad son importantes como insumo en la compresi&oacute;n de la realidad, se debe dejar claro que no representan en su totalidad la realidad misma. Se debe abrir camino a entender que la realidad es cambiante, no est&aacute;tica y de dif&iacute;cil predicci&oacute;n, y centrarse en el estudio de las discontinuidades de los procesos hist&oacute;ricos que han conformado los h&aacute;bitats y la vulnerabilidad asociada a estos, superando as&iacute; la racionalidad instrumental reductora con la que se quiere abordar estos conceptos. </p>     <p> Los modelos de comprensi&oacute;n de la vulnerabilidad y el h&aacute;bitat pueden ser replanteados de manera que se facilite la interdisciplina. Es posible entender la realidad partiendo de la simplicidad a la complejidad de los fen&oacute;menos; combinar en los modelos lo abstracto y lo concreto; abordar los procesos hist&oacute;ricos usando m&eacute;todos inductivos y deductivos; construir conceptos que atiendan la singularidad del conocimiento cient&iacute;fico y los saberes populares de las poblaciones sin que sean contradictorios. Todo lo anterior, con el fin de reflexionar sobre los procesos de gesti&oacute;n de h&aacute;bitats dignos, incluyentes y posibles para los pobladores, que superen las causas de vulnerabilidad y que permitan el bienestar de las poblaciones. </p>     <p> En resumen, el h&aacute;bitat es el patr&oacute;n resultante de la relaci&oacute;n de las estructuras de naturaleza y sociedad. En el h&aacute;bitat se contienen las amenazas que hacen vulnerable a las poblaciones; donde la vulnerabilidad se entiende como el resultado de una relaci&oacute;n de factores (f&iacute;sico-naturales, socio-econ&oacute;micos, pol&iacute;tico-institucionales) que la generan mediante un proceso sin&eacute;rgico y como subsistema del riesgo. </p>     <p> A su vez, la vulnerabilidad determina la probabilidad de que sujetos o elementos expuestos a amenazas (naturales, antr&oacute;picas o socio-naturales) sufran da&ntilde;os en vidas u objetos materiales, en el momento del impacto de un fen&oacute;meno. La vulnerabilidad se debe considerar antes, durante y despu&eacute;s del fen&oacute;meno; tambi&eacute;n representa la aptitud en anticiparse al fen&oacute;meno, la capacidad de respuesta, resistencia, adaptaci&oacute;n, recuperaci&oacute;n y restablecimiento de los medios de vida de las poblaciones que se ven afectadas por un fen&oacute;meno. </p>     <p> Finalmente, las anteriores reflexiones permiten mostrar que estos conceptos polis&eacute;micos, al igual que la realidad que definen han cambiado y lo seguir&aacute;n haciendo. No solamente por cuestiones espacio-temporales, sino tambi&eacute;n, por las personas que viven, construyen h&aacute;bitats y son vulnerables a diferentes amenazas naturales. Por consiguiente, el trabajo en la conceptualizaci&oacute;n y contextualizaci&oacute;n en el h&aacute;bitat y la vulnerabilidad es fundamental a la hora de generar procesos de gesti&oacute;n en torno a la mejora de la calidad de vida de las poblaciones. </p> <hr>    <br> </font> <font face="verdana" size="3"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font> <font face="verdana" size="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> &bull; Anderson, M. & Woodrow, P. (1989). <i>Rising from the Ashes: Development Strategies in Times of Desaster</i>. Boulder: Westview Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S1909-2474201300020001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; &Aacute;ngel Maya, A. (1996). <i>El reto de la vida. Ecosistema y Cultura: Una introducci&oacute;n al estudio del medio ambiente</i>. Bogot&aacute;: Editorial Ecofondo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S1909-2474201300020001300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Blaikie, P.; Cannon, T.; Davis, I. & Wisner, B. (1996). <i>Vulnerabilidad. El entorno social, pol&iacute;tico, y econ&oacute;mico de los desastres</i>. Red de Estudios Sociales en Prevenci&oacute;n de Desastres en Am&eacute;rica Latina. La RED.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S1909-2474201300020001300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Bogot&aacute;, S.d. (2011). <i>Misi&oacute;n de la Secretar&iacute;a del H&aacute;bitat</i>. Obtenido de: <a href="http://www.bogota.gov.co/portel/libreria/php/01.27090813.html" target="_blank">http://www.bogota.gov.co/portel/libreria/php/01.27090813.html</a> &#91;recuperado el 4 de abril de 2012&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S1909-2474201300020001300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->. </p>     <!-- ref --><p> &bull; Bordieu, P. (1997). <i>Capital cultural, escuela y espacio social</i>. Ciudad de M&eacute;xico: Siglo XXI Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S1909-2474201300020001300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> &bull; Capra, F. (1998). <i>La trama de la vida. Una nueva perspectiva de los sistemas vivos</i>. Barcelona: Editorial Anagrama.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S1909-2474201300020001300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Cardona, O. (1992). Evaluaci&oacute;n de la amenaza, la vulnerabilidad y el riesgo. En: Maskrey, A. <i>Los desastres no son naturales</i>. Bogot&aacute;: Red de Estudios Sociales en Prevenci&oacute;n de Desastres en Am&eacute;rica Latina. La RED.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S1909-2474201300020001300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; ________. (2001). Estimaci&oacute;n hol&iacute;stica del riesgo utilizando sistemas din&aacute;micos complejos. Tesis Doctoral para optar al t&iacute;tulo de Ph.D del programa de Ingener&iacute;a S&iacute;smica y Din&aacute;mica. Barcelona: Univerisdad Politenica de Catalunya, Escola Tecnica Superior d&#39;enginyers de camins, canals i ports.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S1909-2474201300020001300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; ________. (2003). <i>La necesidad de repensar de manera hol&iacute;stica los conceptos de vulnerabilidad y riesgo. Una cr&iacute;tica necesaria para la gesti&oacute;n</i>. Obtenido de: Red de Estudios Sociales en Prevenci&oacute;n de Desastres en Am&eacute;rica Latina: <a href="http://www.desenredando.org/public/articulos/2003/rmhcvr/rmhcvr_may-08-2003.pdf" target="_blank">http://www.desenredando.org/public/articulos/2003/rmhcvr/rmhcvr_may-08-2003.pdf</a> &#91;recuperado el 12 de abril de 2012&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S1909-2474201300020001300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->. </p>     <!-- ref --><p> &bull; Chardon, A.-C. (2004). <i>Un enfoque geogr&aacute;fico de la vulnerabilidad global de un h&aacute;bitat urbano de ladera expuesto a amenazas naturales. El caso andino de Manizales, Colombia</i>. Obtenido de: Human Development Resource Net: <a href="http://hdrnet.org/372/1/CHARDON_04.pdf" target="_blank">http://hdrnet.org/372/1/CHARDON_04.pdf</a> &#91;recuperado el 18 de abril de 2012&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S1909-2474201300020001300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> &bull; ________. (2008). Amenaza, vulnerabilidad y sociedades urbanas. Una visi&oacute;n desde la dimensi&oacute;n institucional. <i>Revista Gesti&oacute;n y Ambiente</i>, 11(2), 123-136.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S1909-2474201300020001300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; ________. (2009). Reasentamiento y poblaciones urbanas vulnerables. Un an&aacute;lisis desde el h&aacute;bitat, el desarrollo y la sostenibilidad en Manizales, Colombia. <i>Cuadernos de investigaci&oacute;n urban&iacute;stica</i>, 69, 50-70. Simposio de La Serena: Desarrollo, Ciudad y Sostenibilidad.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S1909-2474201300020001300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; ________. (2012). <i>H&aacute;bitat. Conceptos, Acciones, Reflexiones, Propuestas</i>. Obtenido de: Documento Interno Seminario Electivo H&aacute;bitat y Vulnerabilidad. Maestr&iacute;a en H&aacute;bitat, Escuela de Arquitectura, Universidad Nacional de Colombia sede Manizales.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S1909-2474201300020001300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Cundinamarca, D.d. (2004). <i>Lineamientos de Politica de H&aacute;bitat</i>. Regional del departamento de Cundinamarca. Bogot&aacute;: Ed. Departamento de Cundinamarca.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S1909-2474201300020001300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Cuny, F. (1983). Disasters and development. New York: Oxford university press. Citado por Maskrey, A. (1998). <i>Navegado entre brumas: La aplicaci&oacute;n de los sistemas de informaci&oacute;n geogr&aacute;fica al an&aacute;lisis del riesgo en Am&eacute;rica Latina</i>. Lima: LA RED de Estudios Sociales en Prevenci&oacute;n de Desastres en Am&eacute;rica Latina.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S1909-2474201300020001300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> &bull; Echavarr&iacute;a, M.C. (2004). Ascensos y descensos de la vivienda: Mirada desde Medell&iacute;n. <i>Revista INVI</i>, 19(50), 21-69. Instituto de la vivienda. Universidad de Chile.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S1909-2474201300020001300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; ________. (2011). <i>H&aacute;bitat del habitar, como territorio &eacute;tnica, grupal y socialmente significado</i>. Obtenido de: Construcci&oacute;n social del h&aacute;bitat, asunto vital: <a href="http://construccionsocialdelhabitat.wordpress.com" target="_blank">http://construccionsocialdelhabitat.wordpress.com</a> &#91;recuperado el 10 de Marzo de 2012&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S1909-2474201300020001300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->. </p>     <!-- ref --><p> &bull; Echavarr&iacute;a, M.C.; Arboleda, E.; Mej&iacute;a, M.; Cardales, A. y P&eacute;rez, A. (2007). <i>Habitar ciudad: Estado del arte en Medell&iacute;n</i>: 1981-2005. Medell&iacute;n: Universidad Nacional de Colombia sede Medell&iacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S1909-2474201300020001300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Echevarr&iacute;a, M.C. y Rinc&oacute;n, A. (2000). <i>An&aacute;lida, Ciudad de Territorialidades: Pol&eacute;micas de Medell&iacute;n</i>. Medell&iacute;n: Centro de Estudios del H&aacute;bitat Popular (CEHAP) - Facultad de Arquitectura, Universidad Nacional de Colombia sede Medell&iacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S1909-2474201300020001300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Escobar, A. (2007). <i>La invenci&oacute;n del Tercer Mundo. Construcci&oacute;n y deconstrucci&oacute;n del desarrollo</i>. Caracas: Fundaci&oacute;n Editorial el Perro y la Rana.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S1909-2474201300020001300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> &bull; Fern&aacute;ndez, R. (2000). <i>La Ciudad Verde. Teor&iacute;a de la gesti&oacute;n ambiental urbana</i>. Buenos Aires: Espacio Editorial.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S1909-2474201300020001300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Fique, L. (2008). Habit&aacute;t: Hacia un modelo de comprensi&oacute;n. En: Yory, C.M., <i>Pensando en clave de h&aacute;bitat. Una b&uacute;squeda por algo mas que un techo</i> (pp. 102-129). Bogot&aacute;: Facultad de Artes, Universidad Nacional de Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S1909-2474201300020001300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Foschiatti, A.M. (2012). <i>Vulnerabilidad Global y Pobreza. Consideraciones conceptuales</i>. Obtenido de: Facultad de Humanidades, Universidad Nacional del Nordeste: <a href="http://hum.unne.edu.ar/revistas/geoweb/Geo2/contenid/vulner1.htm" target="_blank">http://hum.unne.edu.ar/revistas/geoweb/Geo2/contenid/vulner1.htm</a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S1909-2474201300020001300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> &bull; Giraldo, F. (2003). H&aacute;bitat y Sostenibilidad. Colombia. <i>Ciencia y Tecnolog&iacute;a</i>, 21(2), 43.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S1909-2474201300020001300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; G&oacute;mez de Mantilla, L.T. (2000). <i>Habitar, habitaci&oacute;n, habitable, h&aacute;bito, habitus</i>. Bogot&aacute;: Maestr&iacute;a en Medio Ambiente, Universidad Nacional sede Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S1909-2474201300020001300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->. </p>     <!-- ref --><p> &bull; Gonz&aacute;lez, L. (2002). La concepci&oacute;n tecnol&oacute;gica del habitat. Ensayos FORHUM. <i>Miradas al h&aacute;bitat</i>, 19, 21-33.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S1909-2474201300020001300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Heidegger, M. (1994). <i>Construir, Habitar, Pensar</i>. Obtenido de: <a href="http://ured.manizales.unal.edu.co" target="_blank">http://ured.manizales.unal.edu.co</a> &#91;recuperado el 25 de marzo de 2012&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S1909-2474201300020001300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->. </p>     <!-- ref --><p> &bull; Hewitt, K. (1983). <i>The idea of calamity in a technocratic age</i>. London: Allen and Unwin.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S1909-2474201300020001300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Lampis, A. (2010). <i>Pobreza y riesgo medio ambiental</i>. Obtenido de: La RED de Estudios Latinoamericanos sobre Desastres: <a href="http://www.desenredando.com" target="_blank">www.desenredando.com</a> &#91;recuperado el 24 de marzo de 2012&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S1909-2474201300020001300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->. </p>     <!-- ref --><p> &bull; Lavell, A. (1992). <i>Ciencias sociales y desastres naturales en Am&eacute;rica Latina: Un encuentro inconcluso. Desastres Naturales, Sociedad y Protecci&oacute;n Civil</i>. Ciudad de M&eacute;xico: COMECSO.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S1909-2474201300020001300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Leff, E. (1998). <i>Saber ambiental: sustentabilidad, racionalidad, complejidad, poder</i>. Ciudad de M&eacute;xico: Editorial Siglo XXI - PNUMA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S1909-2474201300020001300031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; ________. (2004). <i>Racionalidad ambiental, la reapropiaci&oacute;n social de la naturaleza</i>. Ciudad de M&eacute;xico: Siglo XXI Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S1909-2474201300020001300032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Lungo, M. (2002). Expansi&oacute;n urbana y regulaci&oacute;n de la tierra en Centroamerica - Antiguos problemas nuevos desaf&iacute;os. En: <i>PNUD, Riesgos Urbanos</i> (pp. 29-44). San Salvador: Istmo Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S1909-2474201300020001300033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Maskrey, A. (1989). <i>El manejo popular de los desastres naturales. Estudios de vulnerabilidad y mitigaci&oacute;n</i>. Lima: ITDG.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S1909-2474201300020001300034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; ________. (1998). <i>Navegado entre brumas: La aplicaci&oacute;n de los sistemas de informaci&oacute;n geogr&aacute;fica al an&aacute;lisis del riesgo en Am&eacute;rica Latina</i>. Lima: La RED de Estudios Sociales en Prevenci&oacute;n de Desastres en Am&eacute;rica Latina.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S1909-2474201300020001300035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Medina, J. y Romero, R. (1992). <i>Los desastres s&iacute; avisan. Estudios de vulnerabilidad y mitigaci&oacute;n II</i>. Lima: ITDG.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S1909-2474201300020001300036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Morin, E. (1995). <i>Introducci&oacute;n al pensamiento complejo</i>. Madrid: Gedisa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S1909-2474201300020001300037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Noguera, P. (2006). <i>Pensamiento ambiental complejo y gesti&oacute;n del riesgo: Una propuesta epist&eacute;mico, &eacute;tico, est&eacute;tica</i>. Manizales: Instituto de Estudios Ambientales - Universidad Nacional de Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S1909-2474201300020001300038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Ossa, C. (1981). <i>Teor&iacute;a General de Sistemas. Problemas te&oacute;ricos y pr&aacute;cticos</i>. M&eacute;rida, Venezuela: Publicaci&oacute;n interna EISULA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S1909-2474201300020001300039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Quarantelli, H. (1987). What should we study? Questions and suggestions for researchers about the concepts of disasters. <i>International Journal of mass emergencies and disasters</i>, 5(1), 7-32.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S1909-2474201300020001300040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; ________. (2001). <i>Urban vulnerability to disaster on developing countries: Managin risk</i>. Obtenido de: <a href="http://www.bvsde.paho.org/bvsacd/cd46/cap15-urban2.pdf" target="_blank">http://www.bvsde.paho.org/bvsacd/cd46/cap15-urban2.pdf</a>. &#91;recuperado el 2 de marzo de 2012&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S1909-2474201300020001300041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->. </p>     <!-- ref --><p> &bull; Ratick, S. (1994). <i>Coping with Climate Change: Vulnerability and Response to Sea level Rise and Severe Storms</i>. Worcester: Center for Technology, Environment and Development. Clark University.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S1909-2474201300020001300042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Romero, G. y Maskrey, A. (1993). C&oacute;mo entender los desastres naturales. En: Maskrey, A., <i>Los desastres no son naturales</i>. Bogot&aacute;: Red de Estudios Sociales en Prevenci&oacute;n de Desastres en Am&eacute;rica Latina, La RED.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S1909-2474201300020001300043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Rubio, J. (1993). <i>Modelos y mensajes</i>. Bogot&aacute;: Ed. Significantes de Papel.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S1909-2474201300020001300044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Santos, M. (2000). <i>La naturaleza del Espacio. T&eacute;cnica y tiempo. Raz&oacute;n y emoci&oacute;n</i>. Barcelona: Ariel.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S1909-2474201300020001300045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Susman, P.; O&#39;Keefe, P. & Wisner, B. (1984). Global Disasters, a Radical Interpretation. In: Hewitt, K., <i>Interpretations of Calamity: From the Viewpoint of Human Ecology</i> (The Risks & Hazards Series, 1) (pp. 264-283). Winchester, Mass.: Allen & Unwin.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S1909-2474201300020001300046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Turner, B.; Kasperson, R.; Matson, P.; McCarthy, J.; Corell, R.; Christensen, L. et al. (2003). A framework for vulnerability analysis in sustainability science. <i>PNAS Review</i>., 100(14), 8074-8079. 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Obtenido de: <a href="http://www.onuhabitat.org/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=72&amp;Itemid=85" target="_blank">http://www.onuhabitat.org/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=72&amp;Itemid=85</a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S1909-2474201300020001300048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> &bull; ________. (2012). <i>H&aacute;bitat y Desarrollo Humano</i>. Cuadernos PNUD-UN H&aacute;bitat. Colombia: Panamericana Formas e Impresos S.A.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S1909-2474201300020001300049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; Vidal, R. (2002). La utop&iacute;a, despu&eacute;s del &quot;fin de las utop&iacute;as&quot;. Pensar en un futuro abierto m&aacute;s alla del progreso. 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<body><![CDATA[<!-- ref --><p> &bull; Wilches-Chaux, G. (1989). La vulnerabilidad global. En: <i>Desastres, Ecologismo y Formaci&oacute;n Profesional: Herramientas para la Crisis</i>. Popay&aacute;n: Servicio Nacional de Aprendizaje -SENA-.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S1909-2474201300020001300052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <p> Para citar este art&iacute;culo: Jim&eacute;nez, W. G. (2013). H&aacute;bitat y vulnerabilidad, reflexiones desde lo conceptual. <i>Revista Luna Azul</i>, 37, xx-xx. Recuperado de <a href="http://lunazul.ucaldas.edu.co/index.php?option=content&amp;task=view&amp;id=852" target="_blank">http://lunazul.ucaldas.edu.co/index.php?option=content&amp;task=view&amp;id=852</a> </p> </font>      ]]></body><back>
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