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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA CRISIS ECOLÓGICA GLOBAL: CONSIDERACIONES PRELIMINARES]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p> <b>DOI: <a href="http://dx.doi.org/10.17151/luaz.2016.43.1" target="_blank">10.17151/luaz.2016.43.1</a></b> </p> </font>     <center><font face="verdana" size="3"><b>EDITORIAL    <br> LA CRISIS ECOL&Oacute;GICA GLOBAL: CONSIDERACIONES PRELIMINARES</b></font></center> <font face="verdana" size="2">     <p align="right"> <b><i>Por: Natalia Agudelo Sep&uacute;lveda    <br> Fil&oacute;sofa, MsC en Estudios Latinoamericanos, Estudiante de Doctorado en Ciencias Sociales    <br> Universidad de Buenos Aires    <br> <a href="mailto:ariatna_azul@hotmail.com">ariatna_azul@hotmail.com</a>    <br> ORCID: 0000-0001-8654-3644</i></b></a> </p>     <p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<center>Recibido el 5 de marzo de 2016, aprobado el 6 de abril de 2015 y actualizado el 10    <br>de mayo de 2016</center> </p>     <p>     <p align="right"> &quot;<i><b>La crisis ecol&oacute;gica plantea cuestiones morales nuevas. Si &eacute;stas se piensan hasta el fondo, inevitablemente aparece un tercero en discordia: la pol&iacute;tica. Si no es posible -como creo- hablar de crisis ecol&oacute;gica sin hablar de capitalismo, entonces  no cabe hablar de &eacute;tica ecol&oacute;gica sin hablar de pol&iacute;emancipatoria&quot;.    <br> Jorge Riechmann    <br> Un mundo vulnerable</b></i>&quot; </p> <hr>     <p> <b><u><i>Proleg&oacute;menos de una extensa discusi&oacute;n inaplazable</i></u></b> </p>     <p>  En el primer libro de su <b>Trilog&iacute;a de la autocontenci&oacute;n</b>, Jorge Riechmann afirma lo siguiente: &quot;La &eacute;tica ecol&oacute;gica se anuda a la ecolog&iacute;a pol&iacute;tica. La &quot;nueva&quot; vulnerabilidad del mundo nos interpela no s&oacute;lo como agentes morales, sino tambi&eacute;n como ciudadanos de una comunidad pol&iacute;tica&quot;<a href="#p1" name="p1b"><sup>1</sup></a>. De manera clara el autor imprime los objetos de estudio de tales &aacute;reas de conocimiento. La narrativa de la &eacute;tica ecol&oacute;gica analiza la humanidad como especie, procura universales m&iacute;nimos a trav&eacute;s de categor&iacute;as normativas, interpela el antropocentrismo de las &eacute;ticas no ecol&oacute;gicas, ampl&iacute;a las comunidades morales de los sujetos de derecho y enuncia la crisis ecol&oacute;gica global como la crisis de la contradicci&oacute;n entre l&iacute;mites de la capacidad de la bi&oacute;sfera y de la acci&oacute;n humana. La narrativa de la ecolog&iacute;a pol&iacute;tica, en cambio, diferencia a la humanidad -y sobre la base de las asimetr&iacute;as de poder- entre grupos, meridianos o naciones; procura volver a la relaci&oacute;n de necesidad entre pol&iacute;y econom&iacute;a, interpelando los paradigmas epistemol&oacute;gicos de su escisi&oacute;n; enuncia a la crisis ecol&oacute;gica global como la agudizaci&oacute;n de las contradicciones propias del actual modo de producci&oacute;n, tanto desde sus bases hist&oacute;ricas como desde sus nuevas estrategias y conocimientos vinculantes. Tal narrativa, adem&aacute;s, interpela al biocentrismo de algunos pensamientos ecol&oacute;gicos &quot;radicales&quot; abrog&aacute;ndose para s&iacute; el lugar del antropocentrismo d&eacute;bil. </p>     <p>  Ahora bien, quienes discurren dentro de la &eacute;tica ecol&oacute;gica incluyen el factor pol&iacute;tico-econ&oacute;mico dentro de su narrativa. Insisten en las relaciones de desigualdad global entre los seres humanos debido a las pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas y advierten, tanto como lo hacen los ecologistas pol&iacute;ticos, la necesidad de una transformaci&oacute;n social, pol&iacute;tica y cultural radical del sistema econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y financiero actual. Sin embargo, su debate ampl&iacute;a el l&iacute;mite de la pol&iacute;tica, adhiriendo lo no humano a su concepci&oacute;n &eacute;tica. Un factor de diferenciaci&oacute;n estructural entre la ecolog&iacute;a pol&iacute;tica, al menos la latinoamericana, y la &eacute;tica ecol&oacute;gica, al menos la propuesta desde Espa&ntildea, es el abordaje de la colonialidad, neocolonialidad y la historia ambientala<a href="#p2" name="p2b"><sup>2</sup></a> </p>     <p>   Un grueso hilo com&uacute;n suaviza la tensi&oacute;n amigable entre estas dos &aacute;reas de reflexi&oacute;n: el capitalismo es, ante todo, el responsable de la crisis ecol&oacute;gica y de las m&uacute;ltiples variables que la reproducen. No obstante, no s&oacute;lo interpretan al capitalismo como modo de producci&oacute;n, sino como paradigma de desarrollo<a href="#p3" name="p3b"><sup>3</sup></a> basado en el progreso sin l&iacute;mites y en la acumulaci&oacute;n a gran escala sobre la base de la hiperproducci&oacute;n y el hiperconsumo. Un paradigma que, lejos de considerar los l&iacute;mites propios de la bi&oacute;sfera o de la naturaleza, interpela -mediante el recurso tecnol&oacute;gico- los obst&aacute;culos que frenan las ganancias econ&oacute;micas esperadas, todo ello a costa del bienestar y la dignidad humana y no humana.  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <u><b><i>La crisis ecol&oacute;gica global: una mirada desde le &eacute;tica</i></b></u> </p>     <p>   No se trata aqu&iacute; de establecer, bajo cuidado exeg&eacute;tico, cu&aacute;ndo y qui&eacute;nalert&oacute; por primera vez sobre la crisis ecol&oacute;gica. S&iacute; se trata, en cambio, de unir, como quien teje a retazos, p&aacute;ginas aisladas de autores espec&iacute;ficos que han definido y caracterizado la tan nombrada crisis. Alerto, de antemano, que el ejercicio de revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica al respecto de la caracterizaci&oacute;n de la crisis ecol&oacute;gica muestra, en un primer momento, una polisemia en su uso. Alerto, adem&aacute;s, que todos aquellos discursos que sobre la crisis ecol&oacute;gica tienen, tanto el capitalismo verde como los tecn&oacute;cratas de la eco-eficiencia, no hacen parte del inter&eacute;s de esta corta reflexi&oacute;n, puesto que el criterio de oportunidad de ganancia o el de la externalizaci&oacute;n de los costos ambientales -como planificaci&oacute;n pol&iacute;tico-econ&oacute;mica basada en imperialismos biol&oacute;gicos o imperialismos t&oacute;xicos- no son, de ninguna manera, compromisos &eacute;ticos o pol&iacute;tico-ecol&oacute;gicos.  </p>     <p>  Nicol&aacute;s Mart&iacute;n Sosa (1998) establece que la crisis ecol&oacute;gica es una crisis civilizatoria y agrega: </p>     <blockquote> <b><i>Nuestro sistema de vida est&aacute; fuertemente impregnado de las caracter&iacute;sticas de nuestro modelo econ&oacute;mico: desarrollista, basado en el optimismo tecnol&oacute;gico, en la creencia en un crecimiento ilimitado, y apoyado en una arrogante concepci&oacute;n antropoc&eacute;ntrica de las relaciones de los seres humanos con el medio. La crisis ecol&oacute;gica, de &aacute;mbito planetario y de trascendencia generacional, a la que ha conducido este modelo, obliga a su propio cuestionamiento, toda vez que, siendo responsable de la degradaci&oacute;n del medio natural, sanciona al mismo tiempo la profunda desigualdad entre los pueblos de la Tierra, obligando a las poblaciones m&aacute;s empobrecidas a sobreexplotar recursos que luego son consumidos de manera irresponsable en nuestros mercados(&hellip;) pero sin que ellos salgan de la pobreza.</i></b><a href="#p4" name="p4b"><sup>4</sup></a> </blockquote>     <p>  Esta puede considerarse como una perspectiva &eacute;tico-pol&iacute;tica, la cual relaciona intr&iacute;nsecamente el impacto antropog&eacute;nico al fen&oacute;meno vida con las estructuras de poder que establecieron pautas espec&iacute;ficas de acci&oacute;n y planificaci&oacute;n. Tales estructuras de poder generaron, no sin resistencia, la aplicaci&oacute;n de un determinado modelo econ&oacute;mico sobre la base de valores espec&iacute;ficos. Ese es el caso de las nociones de desarrollo, progreso y crecimiento ilimitado, paradigmas que la modernidad occidental y el imperialismo tejieron con sangre, fuego y promesas de paz e igualdad en menoscabo de las soberan&iacute;as y el derecho de autodeterminaci&oacute;n de los pueblos. Adem&aacute;s de ello, el autor considera dos importantes variables a la hora de pensar la crisis ecol&oacute;gica: su &aacute;mbito planetario y su trascendencia generacional. Si bien los impactos ecol&oacute;gicos al respecto de la humanidad son diferenciales y acusan altos grados de injusticia ambiental (hiperconsumo/hambruna), la consideraci&oacute;n planetaria de la crisis revela una mirada no antropoc&eacute;ntrica del fen&oacute;meno. Sin embargo, la pauta de trascendencia generacional pone al autor en una de los retos m&aacute;s importantes para la pol&iacute;de nuestro tiempo: las generaciones futuras. Ese ha sido uno de los m&aacute;s significativos esfuerzos de quienes ingresan a los temas ecol&oacute;gicos desde el punto de vista de la &eacute;tica: &iquest;c&oacute;mo resolver los derechos de los no nacidos por venir? Esto genera un cambio epistemol&oacute;gico en la figura del futuro, no ya como realizaci&oacute;n m&aacute;xima (progreso), ni como ideal ut&oacute;pico, sino como construcci&oacute;n permanente de apertura temporal sobre la base de la existencia del otro. </p>     <p>  El problema de la desigualdad, no de los otros en tiempo sino de los otros en espacio, es tambi&eacute;ntomado en cuenta por el autor, asumi&eacute;ndose &eacute;l mismo como habitante del norte global. De esta manera, en la conjunci&oacute;n de todas estas caracter&iacute;sticas (y las dem&aacute;s que desarrolla en su obra), la crisis ecol&oacute;gica es una crisis de civilizaci&oacute;n debido a que fueron los valores de la civilizaci&oacute;n actual, la cual somete, disgrega y excluye otras cosmovisiones, la que agudiz&oacute; velozmente todas las contradicciones indicadas. </p>     <p>  Jorge Riechmann (2000), procura la misma definici&oacute;n: &quot;Nuestro tiempo -el &uacute;ltimo medio siglo, para entendernos- es la era de la <b>crisis ecol&oacute;gica global</b>, y puede incluso conceptualizarse, en t&eacute;rminos a&uacute;n m&aacute;s amplios, como una era de <b>crisis de civilizaci&oacute;n&quot;</b><a href="#p5" name="p5b"><sup>5</sup></a>. A este respecto, el autor explicita algunos de los problemas que, en t&eacute;rminos de civilizaci&oacute;n, caracterizan la crisis de nuestro tiempo. A continuaci&oacute;n resumir&eacute;, parafraseando, algunos de ellos: 1. Creciente alteraci&oacute;n de la bi&oacute;sfera, degradaci&oacute;n de muchos ecosistemas que socavan las bases materiales de la existencia humana, 2. Hecatombe de biodiversidad, 3. Uso o amenaza de uso militar de armas de destrucci&oacute;n masiva (nucleares, qu&iacute;micas, biol&oacute;gicas, &quot;convencionales&quot;), 4. Nuclearizaci&oacute;n civil y militar, 5. Ensanchamiento de las desigualdades sociales a escala mundial hasta extremos hist&oacute;ricamente inauditos, 6. Extensi&oacute;n incontrolable de las ciudades, fundamentalmente en los pa&iacute;ses del sur del planeta, 7. Destrucci&oacute;n de culturas campesinas; desarraigo y aculturaci&oacute;n de masas, 8. Subalimentaci&oacute;n cr&oacute;nica de una sexta parte de la humanidad y persistencia de enfermedades evitables, 9. P&eacute;rdida del control de la gente sobre sus propias vidas, 10. Desempleo, subempleo y empleo precario, 11. Destrucci&oacute;n de los v&iacute;nculos sociales, 12. Quiebra de los antiguos sistemas de valores<a href="#p6" name="p6b"><sup>6</sup></a>. </p>     <p>  Riechmann ha analizado en todas sus producciones escritas los desaf&iacute;os &eacute;ticos de la crisis ecol&oacute;gica global al incursionar en los universos de la filosof&iacute;a, la biolog&iacute;a, la sociolog&iacute;a, la psicolog&iacute;a y la econom&iacute;a pol&iacute;tica. Su conceptualizaci&oacute;n frente a la crisis ecol&oacute;gica, por tanto, es bastante m&aacute;s amplia que la cita elegida. Resumir su obra, adem&aacute;s de imposible, ser&iacute;a torpe. No obstante, son bastantes los puntos que se agregan a la conceptualizaci&oacute;n o caracterizaci&oacute;n de la crisis ecol&oacute;gica a trav&eacute;s de este apartado. </p>     <p>  Para empezar, el uso de la categor&iacute;a bi&oacute;sfera y no de la noci&oacute;n de naturaleza indica un desprendimiento de los paradigmas filos&oacute;ficos dualistas. Las implicaciones epistemol&oacute;gicas y ontol&oacute;gicas del dualismo hombre-naturaleza (o sociedad-naturaleza) son conocidas: concepci&oacute;n de la naturaleza como objeto bien de transformaci&oacute;n, bien de dominaci&oacute;n; separaci&oacute;n de la especie humana del fen&oacute;meno vida comprendi&eacute;ndose a s&iacute; misma como realizaci&oacute;n &uacute;ltima del proceso evolutivo; base ling&uuml;&iacute;stica del paradigma falologocentrista, etc. En segunda instancia, la hecatombe de biodiversidad es descrita por &eacute;l como empobrecimiento rapid&iacute;simo de la bi&oacute;sfera, espec&iacute;ficamente en el &uacute;ltimo medio siglo. El dato temporal es escalofriante. Los impactos de origen antropog&eacute;nico de los &uacute;ltimos doscientos a&ntildeos, y en particular, de los &uacute;ltimos cincuenta, dan raz&oacute;n a la consideraci&oacute;n de establecer una atadura indisociable entre el sistema de acumulaci&oacute;n vigente y los desastres ecol&oacute;gicos globales<a href="#p7" name="p7b"><sup>7</sup></a>. Las miradas sobre el problema de la biodiversidad son paradojales e indican una seria dificultad de an&aacute;lisis y proyecci&oacute;n pol&iacute;tica. Enrique Leff, por ejemplo, sostiene lo siguiente: </p>     <blockquote> <b><i>La econom&iacute;a afirma el sentido del mundo en la producci&oacute;n; la naturaleza es cosificada, desnaturalizada de su complejidad ecol&oacute;gica y convertida en materia prima de un proceso econ&oacute;mico; los recursos naturales se vuelven simples objetos para la explotaci&oacute;n del capital. En la era de la econom&iacute;a ecologizada la naturaleza deja de ser un objeto del proceso de trabajo para ser codificada en t&eacute;rminos del capital. Mas ello no le devuelve el ser a la naturaleza, sino que la transmuta en una forma del capital -capital natural- generalizando y ampliando las formas de valorizaci&oacute;n econ&oacute;mica de la naturaleza (&hellip;) Hoy se promueve una explotaci&oacute;n &quot;conservacionista&quot; de la naturaleza. La biodiversidad aparece no s&oacute;lo como una multiplicidad de formas de vida, sino como zonas de reservas de naturaleza -territorios y h&aacute;bitat de esa diversidad biol&oacute;gica y cultural-, que hoy est&aacute;n siendo valorizados por su riqueza gen&eacute;tica, sus recursos ecotur&iacute;sticos y su funci&oacute;n como colectores de carbono</i></b><a href="#p8" name="p8b"><sup>8</sup></a>. </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  Tal explotaci&oacute;n &quot;conservacionista&quot; de la naturaleza, como bien lo dice el autor, es una de las din&aacute;micas que los poderes centrales utilizan, mediante el conocimiento cient&iacute;fico, para la creaci&oacute;n de bancos de datos gen&eacute;ticos y para las investigaciones relacionadas al uso de armas qu&iacute;micas y biotecnolog&iacute;a, acompasadas, las m&aacute;s de las veces, con el robo de los conocimientos ancestrales de la poblaci&oacute;n nativa. Sin embargo, esta lamentable herramienta no quita el &eacute;nfasis que debe darse a la protecci&oacute;n de la biodiversidad planetaria, fundamentalmente dentro de los diez pa&iacute;ses megadiversos del mundo<a href="#p9" name="p9b"><sup>9</sup></a>. Al respecto, Riechmann anuncia: </p>     <blockquote> <b><i>Los seres humanos de las sociedades industriales estamos exterminando especies animales y vegetales a un ritmo que multiplica entre doscientos mil veces el ritmo natural de desaparici&oacute;n de especies en tiempos prehumanos. Si la bi&oacute;sfera preindustrial conten&iacute;a aproximadamente treinta millones de especies, la mitad de estas pueden haber desaparecido a mediados del siglo XXI. La gravedad de esta hecatombe de biodiversidad no puede sobreestimarse. La diversidad biol&oacute;gica es la cualidad que permite a los ecosistemas adaptarse a los cambios y reponerse despu&eacute;s de las perturbaciones. Los ecosistemas m&aacute;s simplificados son los m&aacute;s vulnerables (tanto los ecosistemas naturales como los agroecosistemas). De manera que podemos considerar a la biodiversidad el seguro de vida de la vida.</i></b><a href="#p10" name="p10b"><sup>10</sup></a> </blockquote>     <p>  Los otros puntos tocados por Riechmann dentro de la caracterizaci&oacute;n de la crisis ecol&oacute;gica como una crisis civilizatoria son desarrollados por la mayor&iacute;a de los autores de la ecolog&iacute;a pol&iacute;tica. Indagaremos sobre otros elementos diseminados en la narrativa de este autor. </p>     <p> <u>1. La ecolog&iacute;a es pensamiento de los l&iacute;mites</u> </p>     <p>      <blockquote> <b><i>La ecolog&iacute;a como pensamiento de los l&iacute;mites analiza las constricciones estructurales que para las acciones y los proyectos humanos se derivan de la finitud y vulnerabilidad de la bi&oacute;sfera, del car&aacute;cter entr&oacute;pico del universo y de las caracter&iacute;sticas org&aacute;nicas, ps&iacute;quicas y sociales del ser humano (&hellip;) Podemos referirnos a tres l&iacute;mites fundamentales: 1. Nuestra dependencia de procesos termodin&aacute;micos y fisiol&oacute;gicos emplazados bajo el signo del deterioro entr&oacute;pico; 2. La finitud de las fuentes de recursos naturales, y la limitada capacidad de los sumideros biosf&eacute;ricos para &quot;reciclar&quot; la contaminaci&oacute;n; 3. La irreversibilidad de la p&eacute;rdida de biodiversidad y de la destrucci&oacute;n de los ecosistemas</i></b><a href="#p11" name="p11b"><sup>11</sup></a>. </blockquote>  </p>     <p>  Hay aqu&iacute; tres elementos esenciales para pensar la crisis ecol&oacute;gica: l&iacute;mite, finitud e irreversibilidad, los cuales contrastan fuertemente con las ideas falaces que son base del modo de producci&oacute;n actual: crecimiento ilimitado, recursos infinitos, optimismo tecnol&oacute;gico. </p>     <p>  <u>2. Tecnociencia e implicaciones epistemol&oacute;gicas:</u> </p>     <p>  <b><i>&quot;La respuesta a la pregunta &quot;qu&eacute; es la vida&quot; no es la misma antes y despu&eacute;s de que seamos capaces de crear nuevas especies en el laboratorio y en la f&aacute;brica; la respuesta a la pregunta &quot;qu&eacute; es el ser humano&quot; no es la misma antes y despu&eacute;s de que podamos borrarlo de la faz de la tierra&quot;</i></b><a href="#p12" name="p12b"><sup>12</sup></a></b>. Este elemento no es menor. Y no por el hecho del sacrificio filosofal del cambio de pregunta ontol&oacute;gica, sino por las implicaciones jur&iacute;dicas que tendr&iacute;a el posible escenario del cambio en la consideraci&oacute;n de &quot;persona&quot; en niveles tan altos como la clonaci&oacute;n. Nada se dir&iacute;a si ya no estamos en la faz de la tierra, pero la posibilidad de la extinci&oacute;n de nuestra especie -elemento profundo de la crisis ecol&oacute;gica- m&aacute;s que llevarnos al camino del existencialismo o el nihilismo, debe hacernos reflexionar sobre probables pol&iacute;ticas de exterminio para disminuir la poblaci&oacute;n mundial a un n&uacute;mero sostenible. M&aacute;s interesante a&uacute;n:<b><i>&quot;lo que est&aacute; en juego en la presente crisis ecol&oacute;gica no es la continuidad de la vida sobre el planeta tierra, sino la supervivencia de la especie humana y de los logros culturales que apreciamos&quot;<a href="#p13" name="p13b"><sup>13</sup></a>. As&iacute; como las cianobacterias &quot;contaminaron&quot; el planeta con ox&iacute;geno, generando una de las mega-extinciones m&aacute;s importantes en la &quot;historia&quot; del planeta tierra y dando cabida a las expresiones actuales de la vida, el impacto antropog&eacute;nico sobre la bi&oacute;sfera &quot;simplemente&quot; imposibilitar&aacute; nuestra sobrevivencia, no la de la vida</i></b>.</b> </p>     <p>  <u>3. &quot;Da&ntildear la bi&oacute;sfera es algo moralmente problem&aacute;tico&quot;</u> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  <b><i>&quot;(&hellip;) de esa forma ponemos en peligro las oportunidades vitales, el bienestar e incluso la supervivencia de millones de seres humanos en el presente y en el futuro; pero tambi&eacute;nporque compartimos la bi&oacute;sfera con centenares de millones de seres vivos no humanos que son dignos de consideraci&oacute;n moral por s&iacute; mismos&quot;</i></b><a href="#p14" name="p14b"><sup>14</sup></a></b>. Espec&iacute;ficamente dentro de la l&iacute;nea de la &eacute;tica ecol&oacute;gica, se concibe a todos los seres vivos como dignos de consideraci&oacute;n moral. Aqu&iacute; la discusi&oacute;n se ampl&iacute;a notablemente puesto que es, al parecer y lastimosamente, una batalla argumentativa. Las m&aacute;s de las veces, cuando no se est&aacute; de acuerdo con esta consideraci&oacute;n moral, se apela a las diferencias de los humanos con los dem&aacute;s seres vivos, as&iacute; que, &iquest;qu&eacute; nos diferencia de los animales? No nos diferencia, en todo caso, ni la cultura, ni el uso de herramientas, ni la vida en comunidad, ni los v&iacute;nculos emocionales profundos, ni la memoria, ni un sentido del tiempo, ni tampoco el uso de sistemas de comunicaci&oacute;n complejos. En ellos, dir&aacute; Riechmann, existen rasgos relacionados con la simpat&iacute;a, caracter&iacute;sticas relacionadas con las reglas, reciprocidad y sociabilidad positiva</b><a href="#p15" name="p15b"><sup>15</sup></a>. Las argumentaciones para la ampliaci&oacute;n de la comunidad moral hacia los animales o, al menos, hacia los mam&iacute;feros superiores, supone un nuevo cambio de paradigma dentro del comportamiento humano y dentro del criterio del &quot;otro&quot; en general. Debe replantearse urgentemente la idea de explotaci&oacute;n animal y la idea de modificaci&oacute;n gen&eacute;tica, esta &uacute;ltima tanto por la consideraci&oacute;n moral de aquellos como por los perjuicios a la salud humana de tal impacto. Esto no quiere decir, en ning&uacute;n caso, que no deba atacarse la explotaci&oacute;n del hombre por el hombre, ni la idea de modificaci&oacute;n gen&eacute;tica en la especie humana, ni las desigualdades estructurales al respecto de las asimetr&iacute;as de poder dentro del imperialismo global. Son dos trincheras dentro de las mismas categor&iacute;as morales. Lo que s&iacute; nos diferencia a los seres humanos de las dem&aacute;s especies (dejando de lado las cianobacterias) es que somos &quot;destructores de mundos&quot;. </p>     <p>  <u>4.       La crisis ecol&oacute;gica es global porque tiene dimensiones planetarias. Adem&aacute;s, es una crisis cuya causa son los seres humanos</u> </p>     <p>  Si hoy la bi&oacute;sfera est&aacute; amenazada es por lo que en el pasado hemos hecho o <b>dejado de hacer</b>, por lo que ahora estamos haciendo y <b>dejando de hacer</b>. Tal circunstancia es singular: ninguna otra especie viva ha tenido antes el poder de modificaci&oacute;n de la bi&oacute;sfera que nosotros tenemos&quot;&quot;</b><a href="#p16" name="p16b"><sup>16</sup></a>. Lejos de que esta reflexi&oacute;n no suponga laagudizaci&oacute;n de la crisis ecol&oacute;gica debido al capitalismo y sus implicaciones humanas, &eacute;sta supone la punta de lanza de la &eacute;tica ecol&oacute;gica riechmaniana: autolimitaci&oacute;n, autocontenci&oacute;n, responsabilidad</b><a href="#p17" name="p17b"><sup>17</sup></a>. Adem&aacute;s de ello supone comprendernos como responsables por acci&oacute;n u omisi&oacute;n, punto que parece no querer ser tratado por aquellos que anticipan con el prefijo &quot;eco&quot; &quot;desarrollos econ&oacute;micos alternativos&quot; sin adentrarse a confrontar, seriamente, el productivismo, los sistemas industriales y el desarrollo tecnol&oacute;gico</b><a href="#p18" name="p18b"><sup>18</sup></a>. Sin embargo, y como punto de debate, la consideraci&oacute;n de los tipos de responsabilidades debe ser base estructural de la discusi&oacute;n, as&iacute; como tambi&eacute;n las muchas formas de resistencia. </p>     <p>  Se podr&iacute;an seguir citando elementos constituyentes de la crisis ecol&oacute;gica global desde la mirada de la &eacute;tica ecol&oacute;gica. Debido a un problema de extensi&oacute;n seguiremos nuestra tarea con otros autores, no sin antes advertir -sin ahondar- tres elementos de gran importancia para pensar la crisis ecol&oacute;gica, la &eacute;tica ecol&oacute;gica y la ecolog&iacute;a pol&iacute;tica, todos ellos elaborados y analizados de manera profunda por el autor: <b><i>antropolog&iacute;a de la perfecci&oacute;n; tecnoentusiasmo; principio de precauci&oacute;n.</i></b> Vale la pena tener en cuenta estos elementos para un an&aacute;lisis contempor&aacute;neo de los temas ecol&oacute;gicos y su relaci&oacute;n con la econom&iacute;a, la ciencia, la tecnolog&iacute;a y el derecho. </p>     <p>  Boaventura de Sousa Santos tambi&eacute;n define a la crisis ecol&oacute;gica como crisis civilizatoria, adem&aacute;s de ello, agrega otras variables para su comprensi&oacute;n, las cuales -tambi&eacute;n- han sido esbozadas por los dos autores mencionados anteriormente. Dice el autor: </p>     <p>      <blockquote> <b><i>(&hellip;)  en el umbral del siglo XXI, el desarrollo capitalista toca la capacidad l&iacute;mite del planeta Tierra. En los &uacute;ltimos meses, varios records de riesgo clim&aacute;tico fueron batidos (&hellip;) y los fen&oacute;menos clim&aacute;ticos extremos se repiten con cada vez mayor frecuencia y gravedad. Ah&iacute; est&aacute;n las sequ&iacute;as, las inundaciones, la crisis alimentaria, la especulaci&oacute;n con productos agr&iacute;colas, la creciente escasez de agua potable, el desv&iacute;o de terrenos destinados a la agricultura para desarrollar agrocombustibles, la deforestaci&oacute;n de bosques. Paulatinamente, se va constatando que los factores de la crisis est&aacute;n cada vez m&aacute;s articulados y son, al final, manifestaciones de la misma crisis, que por sus dimensiones se presenta como crisis civilizatoria. Todo est&aacute; vinculado: la crisis alimentaria, la crisis ambiental, la crisis energ&eacute;tica, la especulaci&oacute;n financiera sobre los &#39;commodities&#39 y los recursos naturales, la apropiaci&oacute;n y la concentraci&oacute;n de tierras, la expansi&oacute;n desordenada de la frontera agr&iacute;cola, la voracidad de la explotaci&oacute;n de los recursos naturales, la escasez de agua potable y la privatizaci&oacute;n del agua, la violencia en el campo, la expulsi&oacute;n de poblaciones de sus tierras ancestrales para abrir camino a grandes infraestructuras y megaproyectos, las enfermedades inducidas por un medio ambiente degradado, dram&aacute;ticamente evidentes en la mayor incidencia del c&aacute;ncer en ciertas zonas rurales, los organismos gen&eacute;ticamente modificados, los consumos de agrot&oacute;xicos, etc&eacute;tera.</i></b><a href="#p19" name="p19b"><sup>19</sup></a> </blockquote> </p>     <p>  La crisis ecol&oacute;gica indica la existencia de factores articulados y es, en suma, la conjunci&oacute;n -por causa o por efecto- de otras crisis. Es &eacute;sta ecol&oacute;gica, y no econ&oacute;mica, en el sentido de que estamos tocando los l&iacute;mites propios del planeta tierra a trav&eacute;s de mecanismos propios de las sociedades industrializadas intensivas. Habitamos un planeta finito y lo vemos como infinito. El indicador de &quot;huella ecol&oacute;gica&quot; lo demuestra a rajatabla. Y como es finito y los recursos son escasos (y para algunos), hay un factor de desigualdad presente, adem&aacute;s de un factor de exclusi&oacute;n, de marginaci&oacute;n, de discriminaci&oacute;n, de explotaci&oacute;n. La existencia de las sociedades opulentas se debe a la existencia de sociedades empobrecidas. El mito del desarrollo y la prosperidad humana se evidencia mucho m&aacute;s cuando se establece la capacidad limitada del planeta, ello nos lleva a considerar otros problemas ecol&oacute;gico-pol&iacute;ticos o econ&oacute;mico-ecol&oacute;gicos de gran envergadura: &iquest;sobrepoblaci&oacute;n o hiperconsumo?; niveles de humanidad y niveles de derecho; pol&iacute;ticas de conservaci&oacute;n y &aacute;reas protegidas dentro del Sur global en contraste con pol&iacute;ticas del despilfarro dentro del Norte global, etc. </p>     <p>  Ahora bien, este autor da un elemento importante para la discusi&oacute;n de la crisis ecol&oacute;gica global: desplazamiento poblacional nativo por megaproyectos. Este es el caso de las responsabilidades actuales y porvenir del Sur global. Megaproyectos como el IIRSA<a href="#p20" name="p20b"><sup>20</sup></a></b> son un ejemplo catastr&oacute;fico de ello. Este conjunto de megaproyectos puede leerse desde una estrategia imperialista donde no solamente est&aacute; en juego el ordenamiento territorial latinoamericano sobre la base del desarrollo econ&oacute;mico y el &quot;progreso&quot; de la regi&oacute;n, sino tambi&eacute;ncomo un dispositivo de control militar del surcontinente (las siete bases militares estadounidenses en Colombia son prueba de ello). Se dispone entonces el establecimiento de un socio comercial cercano geogr&aacute;ficamente, el cual -dicho sea de paso-, le provee un alt&iacute;simo porcentaje de los minerales que requiere para su tecnolog&iacute;a militar. Sin embargo, el IIRSA es visto por los gobiernos latinoamericanos progresistas como una oportunidad de desarrollo regional. En palabras de Maristella Svampa: </p>     <p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> <b><i>(&hellip;)  otro de los datos m&aacute;s destacados es la expansi&oacute;n vertiginosa del modelo extractivo-exportador y los grandes proyectos de infraestructura de la cartera del IIRSA, los cuales han disparado una &quot;ilusi&oacute;n desarrollista&quot; en la regi&oacute;n, habida cuenta que, a diferencia de los a&ntildeos noventa, las econom&iacute;as latinoamericanas se han visto enormemente favorecidas por los altos precios internacionales de los productos primarios (&hellip;) En este sentido, la actual din&aacute;mica del capital, en su fase de acumulaci&oacute;n por desposesi&oacute;n, tiende a promover el retorno en fuerza de una pol&iacute;neodesarrollista, en sus diferentes versiones: neoliberales-conservadores; izquierdas nacional-popular o izquierdas productivistas. M&aacute;s simple, en esta coyuntura favorable, no son pocos los gobiernos latinoamericanos que han aceptado acr&iacute;ticamente los modelos de desarrollo hegem&oacute;nicos, o sencillamente tienden a escamotear las discusiones de fondo acerca de su car&aacute;cter expoliatorio y de su impacto socio-ambiental.<a href="#p21" name="p21b"><sup>21</sup></a></i></b> </blockquote> </p>     <p>  Esta &quot;ilusi&oacute;n desarrollista&quot; representa, seg&uacute;n Svampa, diferentes dilemas y contradicciones dentro de la concepci&oacute;n de las &quot;transformaciones&quot; contempor&aacute;neas suramericanas de los pa&iacute;ses progresistas. Tambi&eacute;nimplica la concepci&oacute;n de la naturaleza como recurso inagotable, sentando las bases nuevamente de la ideolog&iacute;a del progreso. &quot;La obsesi&oacute;n por el desarrollo, no s&oacute;lo ha sido una tem&aacute;tica recurrente del pensamiento social latinoamericano, sino uno de los<b><i>&quot;conceptos l&iacute;mite&quot; que ha dise&ntildeado un horizonte desde el cual pensar la sociedad y definir la relaci&oacute;n entre econom&iacute;a, sociedad y pol&iacute;tica&quot;</i></b><a href="#p22" name="p22b"><sup>22</sup></a>. </p>     <p>  Para terminar, las pol&iacute;ticas de desarrollo en Am&eacute;rica Latina, est&aacute;n correspondiendo a las caracter&iacute;sticas propias de la fase del capitalismo actual de <b><i>&quot;acumulaci&oacute;n por desposesi&oacute;n&quot;</i></b><a href="#p23" name="p23b"><sup>23</sup></a>, dejando en el centro del debate desarrollista el impacto ecol&oacute;gico y los costos humanos. Por ello, deber&iacute;amos analizar por qu&eacute;, justamente en el contexto de la denuncia de la crisis ecol&oacute;gica, se inicia una agudizaci&oacute;n de sus condiciones de existencia y, muy importante, con el &quot;aval&quot; de gobiernos que son reconocidos como agentes cr&iacute;ticos del capitalismo neoliberal, lo cual evidencia, fundamentalmente, los grados de poder real del capitalismo actual y la imposibilidad de negociaci&oacute;n y soberan&iacute;a en la esfera econ&oacute;mica por parte de nuevos procesos pol&iacute;ticos, los cuales est&aacute;n siendo las nuevas v&iacute;ctimas de los planes de ordenamiento econ&oacute;mico global a trav&eacute;s de desestabilizaciones, golpes blandos, etc. Al fin y al cabo, las crisis del capitalismo (que nos resuenan en el o&iacute;do) se acompasan con la producci&oacute;n de pobrezas masivas, formas de control territorial y humano, exclusi&oacute;n, pr&aacute;cticas genocidas y ecocidios.  </p> <hr>    <br> <b>Notas al Pie</b>     <p> <a href="#p1b" name="p1"><sup>1</sup></a> RIECHMANN, Jorge. Un mundo vulnerable. Ensayos sobre ecolog&iacute;a, &eacute;tica y tecnociencia. Espa&ntildea: Catarata. 2000, p. 18.    <br> <a href="#p2b" name="p2"><sup>2</sup></a> ALIMONDA, H&eacute;ctor. La colonialidad de la naturaleza. Una aproximaci&oacute;n a la ecolog&iacute;a pol&iacute;latinoamericana. En: ALIMONDA, H&eacute;ctor (coord). La naturaleza colonizada. ecolog&iacute;a pol&iacute;y miner&iacute;a en Am&eacute;rica Latina. Buenos Aires: CLACSO, 2011.    <br> <a href="#p3b" name="p3"><sup>3</sup></a>     ESCOBAR, Arturo. ecolog&iacute;a pol&iacute;de la globalidad y la diferencia. En: ALIMONDA, H&eacute;ctor. Ib&iacute;d. p. 61-92.    <br> <a href="#p4b" name="p4"><sup>4</sup></a> MART&iacute;N SOSA, Nicol&aacute;s. El qu&eacute; y el para qu&eacute; de una &eacute;tica ecol&oacute;gica. Espa&ntildea: Centro Nacional de Educaci&oacute;n Ambiental. 1998. pp. 3.    <br> <a href="#p5b" name="p5"><sup>5</sup></a> RIECHMANN, Jorge (2000). Op cit. p. 98.    <br> <a href="#p6b" name="p6"><sup>6</sup></a> Ib&iacute;d. p. 98.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <a href="#p7b" name="p7"><sup>7</sup></a>   &quot;Desde mediados del siglo XX, los poderes de destrucci&oacute;n y creaci&oacute;n del ser humano parecen haberse potenciado al infinito: estamos alterando desde la estructura gen&eacute;tica de los seres vivos hasta los grandes ciclos biogeoqu&iacute;micos del planeta, lo cual representa una situaci&oacute;n hist&oacute;rica realmente nueva. El ser humano de las sociedades industriales constituye &quot;una fuerza geol&oacute;gica planetaria&quot;, como afirmaba uno de los fundadores de la ciencia ecol&oacute;gica, Vladimir Vernadsky&quot;. RIECHMANN, Jorge (2000). Ib&iacute;d p. 111.    <br> <a href="#p8b" name="p8"><sup>8</sup></a>     LEFF, Enrique. Racionalidad ambiental: la reapropiaci&oacute;n social de la naturaleza. M&eacute;xico: Siglo XXI. 2004, p. 112.    <br> <a href="#p9b" name="p9"><sup>9</sup></a> Analizar los contextos sociopol&iacute;ticos de los pa&iacute;ses megadiversos ser&iacute;a tema de otro art&iacute;culo. El caso colombiano, para hablar de uno de los contextos de crisis socio-pol&iacute;m&aacute;s aguda de la regi&oacute;n, es emblem&aacute;tico.    <br> <a href="#p10b" name="p10"><sup>10</sup></a> RIECHMANN, Jorge (2000). Op, cit. p. 112.    <br> <a href="#p11b" name="p11"><sup>11</sup></a> RIECHMANN, Jorge (2000). Ib&iacute;d., p. 50.    <br> <a href="#p12b" name="p12"><sup>12</sup></a> RIECHMANN, Jorge (2000). Ib&iacute;d., 115.    <br> <a href="#p13b" name="p13"><sup>13</sup></a> RIECHMANN, Jorge (2000). Ib&iacute;d., 123.    <br> <a href="#p14b" name="p14"><sup>14</sup></a> RIECHMANN, Jorge (2000). Ib&iacute;d., 123.    <br> <a href="#p15b" name="p15"><sup>15</sup></a> Confr&oacute;ntese con: RIECHMANN, Jorge. Todos animales somos hermanos. Ensayos sobre el lugar de los animales en las sociedades industrializadas. Espa&ntildea: Catarata, 2005.    <br> <a href="#p16b" name="p16"><sup>16</sup></a> RIECHMANN, Jorge (2000). Op, cit. p. 136. Las negrillas son m&iacute;as.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <a href="#p17b" name="p17"><sup>17</sup></a> Estos tres principios est&aacute;n elaborados en toda su obra.    <br> <a href="#p18b" name="p18"><sup>18</sup></a> A mi modo de ver, las corrientes eco-marxistas (y no los lectores de Marx, much&iacute;simos de ellos grandes ec&oacute;logos) o eco-socialistas se han dado a la tarea de atrincherarse en las grandes obras de Marx para desde all&iacute;, exeg&eacute;ticamente, encontrar a un Marx ecol&oacute;gico. Desde esa trinchera critican ferozmente tanto la ecolog&iacute;a pol&iacute;como las &eacute;ticas ecol&oacute;gicas, s&oacute;lo porque parten del hecho que la superaci&oacute;n del marxismo, al respecto -claro est&aacute;- de la concepci&oacute;n de naturaleza y del desarrollo de las fuerzas productivas o la idea de progreso implica no tenerlo en cuenta en lo absoluto.    <br> <a href="#p19b" name="p19"><sup>19</sup></a> DE SOUSA SANTOS, Boaventura. Derechos humanos, democracia y desarrollo. Bogot&aacute;: Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad, 2014. pp 69-70.    <br> <a href="#p20b" name="p20"><sup>20</sup></a> Confr&oacute;ntese con CECE&ntildeA, Ana Esther; AGUILAR, Paula; MOTTO, Carlos. Territorialidad de la dominaci&oacute;n. Integraci&oacute;n de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA). Observatorio Latinoamericano de geopol&iacute;tica. 2007.    <br> <a href="#p21b" name="p21"><sup>21</sup></a> SVAMPA, Maristella. Modelos de desarrollo, cuesti&oacute;n ambiental y giro ecoterritorial. En: ALIMONDA, H&eacute;ctor. Op cit. p. 182.    <br> <a href="#p22b" name="p22"><sup>22</sup></a> Ib&iacute;d., p. 186.    <br> <a href="#p23b" name="p23"><sup>23</sup></a> HARVEY, David. El &#39;nuevo&#39; imperialismo: acumulaci&oacute;n por desposesi&oacute;n. En: Panitch, Leo y Latour, Bruno pol&iacute;ticas da Natureza (Bauru: EDUSC). 2004. </p> <hr>    <br> </font> <font face="verdana" size="3"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A REFERENCIADA</b></font> <font face="verdana" size="2">     <!-- ref --><p> &bull; ALIMONDA, H&eacute;ctor. La colonialidad de la naturaleza. Una aproximaci&oacute;n a la ecolog&iacute;a pol&iacute;latinoamericana. En: ALIMONDA, H&eacute;ctor (coord.) La naturaleza colonizada. Ecolog&iacute;a pol&iacute;tica y miner&iacute;a en Am&eacute;rica Latina. Buenos Aires: CLACSO, 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2091977&pid=S1909-2474201600020000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> &bull; CECE&Ntilde;A, Ana Esther; AGUILAR, Paula y MOTTO, Carlos. Territorialidad de la dominaci&oacute;n. Integraci&oacute;n de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA). Observatorio geopol&iacute;tico de geopol&iacute;tica, 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2091979&pid=S1909-2474201600020000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; DE SOUSA SANTOS, Boaventura. Diario P&aacute;gina 12. Argentina. Lunes 10 de febrero de 2014.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2091981&pid=S1909-2474201600020000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; ESCOBAR, Arturo. Ecolog&iacute;a pol&iacute;tica de la globalidad y la diferencia. En: ALIMONDA, H&eacute;ctor (coord.) La naturaleza colonizada. Ecolog&iacute;a pol&iacute;tica y miner&iacute;a en Am&eacute;rica Latina. Buenos Aires: CLACSO, 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2091983&pid=S1909-2474201600020000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; HARVEY, David. El &#39;nuevo&#39; imperialismo: acumulaci&oacute;n por desposesi&oacute;n. En: PANITCH, Leo y LATOUR, Bruno. pol&iacute;ticas da Natureza (Bauru: EDUSC), 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2091985&pid=S1909-2474201600020000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>   &bull; LEFF, Enrique. Racionalidad ambiental: la reapropiaci&oacute;n social de la naturaleza. M&eacute;xico: Siglo XXI, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2091987&pid=S1909-2474201600020000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> &bull; MART&Iacute;N SOSA, Nicol&aacute;s. El qu&eacute; y el para qu&eacute; de una &eacute;tica ecol&oacute;gica. Espa&ntilde;a: Centro Nacional de Educaci&oacute;n Ambiental, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2091989&pid=S1909-2474201600020000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; RIECHMANN, Jorge. Un mundo vulnerable. Ensayos sobre ecolog&iacute;a, &eacute;tica y tecnociencia. Espa&ntilde;a: Catarata, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2091991&pid=S1909-2474201600020000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; RIECHMANN, Jorge. Todos los animales somos hermanos. Ensayos sobre el lugar de los animales en las sociedades industrializadas. Espa&ntilde;a: Catarata, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2091993&pid=S1909-2474201600020000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> &bull; SVAMPA, Maristella. Modelos de desarrollo, cuesti&oacute;n ambiental y giro ecoterritorial. En: ALIMONDA, H&eacute;ctor (coord.) La naturaleza colonizada. Ecolog&iacute;a pol&iacute;tica y miner&iacute;a en Am&eacute;rica Latina. Buenos Aires: CLACSO, 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2091995&pid=S1909-2474201600020000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> <hr> </p>     <p> <b>Para citar este art&iacute;culo</b>: Agudelo-Sep&uacute;lveda, N. (2016). La crisis ecol&oacute;gica global: consideraciones preliminares (editorial). <i>Revista Luna Azul</i>, 43, 1-14. Recuperado de <a href="http://200.21.104.25/lunazul/index.php?option=com_content&view=article&id=190"  target="_blank">http://200.21.104.25/lunazul/index.php?option=com_content&view=article&id=190</a> </p> </font>      ]]></body><back>
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