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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">          <p align="center"><font size="4"><b>ENTREVISTA A JOHN DIEGO RIASCOS, EL SOLDADO SIN ROSTRO</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Andr&eacute;s Felipe Salazar G&oacute;mez</b></p>          <p><i>Investigador del NeuroSciences Statistics Research Laboratory del MGH - Harvard - MIT y estudiante de doctorado de Cognitive and Neural Systems en la Boston University. Su direcci&oacute;n de contacto es <a href="mailto:salacho@bu.edu">salacho@bu.edu</a>.</i></p> <hr size="1" />              <p>&nbsp;</p>     <p>La de John Riascos, el soldado sin rostro, es una historia que pocos en el mundo han vivido, mas que comparte con   miles de soldados colombianos: h&eacute;roes de la patria que se jugaron la vida por nosotros y fueron heridos en combate.   Son ellos los que en medio del silencio y oscuridad de la noche han luchado por iluminar nuestro camino; los que nunca   hemos visto ni escuchado pero con los que siempre contaremos.</p>     <p>Hoy queremos abrir ojos y oidos por ellos, queremos resaltar su compromiso, valor y dedicaci&oacute;n; hoy queremos   escuchar a John.</p>     <p>Frente a esas experiencias vividas muchos esperar&iacute;amos encontrarnos con una voz ensombrecida por las   circunstancias, opacada por los pesares o la adversidad. Sin embargo, sus palabras revelan que la verdadera realidad es   invisible a los ojos; que la felicidad y la alegr&iacute;a, los colores de la madrugada o del atardecer trascienden a la vista. En sus   palabras se percibe una esperanza y gozo por la vida que muchos envidiar&iacute;amos, una llama interior de alguien que, como   el f&eacute;nix, renaci&oacute; para con sus cenizas construir un nuevo futuro, uno donde su voz se levanta para hacer eco en el coraz&oacute;n   y mente de todos aquellos que de una u otra forma quieren hacer patria, construir un mejor pa&iacute;s. Todo esto me lo record&oacute;   John al contarnos su historia y espero ustedes sientan lo mismo.</p>     <p>Esta historia trasciende nuestro inter&eacute;s como publicaci&oacute;n cient&iacute;fica mas no se aleja de &eacute;ste; el sentido de la ciencia es   el ser humano: "La ciencia es el camino y el hombre su misi&oacute;n", dir&iacute;a alguien que espero nos haya le&iacute;do en el pasado y   a&uacute;n lo haga. Queremos hacer un llamado a la sociedad civil para que se una a la causa de <i>United for Colombia</i><sup><a href="#1a" name="1b">1</a></sup></a> (UFC)   y se replique en el pa&iacute;s lo que hacen la <i>Mayo Clinic</i> y el <i>Baylor College of Medicine</i> por nuestros soldados. ¡<i>La Mayo   Clinic</i>!, una instituci&oacute;n ajena a nuestro conflicto. De estas iniciativas todos los colombianos podemos hacer parte,   sabemos que se pueden llevar a cabo pues poseemos el personal capacitado y, en su mayor&iacute;a, la tecnolog&iacute;a; s&oacute;lo faltan las   instituciones. Hoy queremos invitarlos a todos para que los soldados reciban este mismo tratamiento, o similares, cerca de   sus familiares, en un entorno y sociedad que les sean propios y a unos costos mucho menores. S&iacute; es posible; si lo so&ntilde;amos   lo lograremos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3">JOHN Y EL ACCIDENTE</font></b></p>     <p>John Diego Riascos ha sido soldado profesional del ej&eacute;rcito colombiano por casi 10 a&ntilde;os. Los &uacute;ltimos 4 los ha pasado   lejos de lo que imagin&oacute; ser&iacute;a su vida castrense, historia que cambi&oacute; el 20 de febrero de 2006. El d&iacute;a anterior, el batall&oacute;n   de contraguerrilla del que hac&iacute;a parte tuvo combates en Cumbal Nari&ntilde;o, cerca de Ipiales en la frontera con Ecuador. En el   enfrentamiento se tomaron un campamento que serv&iacute;a como f&aacute;brica de granadas de mortero; all&iacute; murieron un secuestrado,   un cabo (comandante de una escuadra) y un lanza<sup><a href="#2a" name="2b">2</a></sup> de John. Luego de entrar a la zona descubrieron que estaba minada y tuvieron que esperar la llegada del grupo Marte del Ej&eacute;rcito, comando &eacute;lite encargado de desactivar minas antipersona.   Ese d&iacute;a esperaron y prestaron guardia como es de costumbre y a las 5 de la ma&ntilde;ana del 20 de febrero, como centinela,   John cuidaba el sue&ntilde;o de sus compa&ntilde;eros cuando la guerrilla atac&oacute; a los soldados con granadas de mortero. Una de estas   explot&oacute; cerca de &eacute;l caus&aacute;ndole una severa lesi&oacute;n en la cara, m&uacute;ltiples heridas en los brazos y pies, especialmente una   fractura en la tibia y peron&eacute; izquierdos.</p>     <p>John no recuerda lo que ocurri&oacute; despu&eacute;s del ataque. &Eacute;l se despert&oacute; a finales de marzo en el Hospital Militar Central de   Bogot&aacute;.</p>     <p>Historias de sus compa&ntilde;eros relatan lo sucedi&oacute; despu&eacute;s del ataque: tras la explosi&oacute;n lo encontraron herido,   desorientado, ensangrentado y sin cara... S&oacute;lo pensaron en evacuarlo; desafortunadamente los combates segu&iacute;an y   tuvieron que esperar hasta que la guerrilla ces&oacute; el hostigamiento. Fue transportado al centro de salud de un pueblo cercano   pero el m&eacute;dico de turno dijo "no hay nada que hacer", por lo que fue remitido en helic&oacute;ptero a Pasto donde en un hospital   de la ciudad les dijeron lo mismo. En ese momento llegaron su hermana y esposa quienes lo encontraron tendido en una   camilla en el corredor, todav&iacute;a sucio y cubierto de tierra, no hab&iacute;a recibido tratamiento alguno. Lo limpiaron y solicitaron   que fuera atendido y finalmente viaj&oacute; en una avioneta de la polic&iacute;a a Bogot&aacute;. El 21 de febrero en horas de la tarde ya se   encontraba en el Hospital Militar de la capital.</p>     <p>John se despert&oacute; a finales de marzo con las manos vendadas, un tutor en la pierna izquierda, una traqueotom&iacute;a y el   cuerpo amarrado; sus oidos estaban sensibles y no pod&iacute;a caminar. La primera reacci&oacute;n al despertar fue preguntar por qu&eacute;   no pod&iacute;a ver, d&oacute;nde andaba, qu&eacute; le hab&iacute;a pasado pero ni siquiera pod&iacute;a hablar, la traqueotom&iacute;a se lo imped&iacute;a. Se pudo   comunicar escribiendo y as&iacute; comprendi&oacute; donde se encontraba y qu&eacute; hab&iacute;a sucedido. Estaba en el sexto piso del Hospital   Militar, el pabell&oacute;n de soldados heridos en combate; compart&iacute;a habitaci&oacute;n con otros tres soldados pero tras algunos   inconvenientes fue reubicado en el d&eacute;cimo piso. All&iacute; permaneci&oacute; casi dos a&ntilde;os.</p>     <p>Siendo del Valle, John no ten&iacute;a amigos ni familia en Bogot&aacute;. En la soledad de un hospital atiborrado de heridos y sin la   compa&ntilde;&iacute;a de los suyos, sin su hija reci&eacute;n nacida, con problemas en el hogar y ante su reci&eacute;n adquirida discapacidad tom&oacute;   una decisi&oacute;n radical: saltar al vac&iacute;o. Los ventanales de la habitaci&oacute;n lo hac&iacute;an sencillo, pero tras ponerse de pie no pudo   romper el vidrio, las fuerzas se le escapaban. John recuerda que en ese momento no pens&oacute; en la pensi&oacute;n ni en las otras   opciones que ahora tiene claras; para &eacute;l en aquel tiempo no hab&iacute;a otro camino:</p>     <p>- "Tengo una hija, &iquest;y yo as&iacute; como la voy a mantener?", revoloteaba en su mente esta pregunta mas no encontraba   respuesta alguna.</p>     <p>John fue atajado por un &aacute;ngel, uno de esos que sin pensarlo le cambian a uno la vida: la se&ntilde;ora que llevaba la comida   a los pacientes hab&iacute;a dejado abierta la puerta y por ello una enfermera que pasaba lo vi&oacute; intentando saltar. Inmediatamente   lo mont&oacute; en una silla de ruedas y lo llev&oacute; a otro lugar, lo alej&oacute; de ese destino. A partir de ese momento &eacute;l tuvo citas con   psic&oacute;logos d&iacute;a tras d&iacute;a, ma&ntilde;ana y tarde.</p>     <p>Sin embargo, el verdadero tratamiento estaba por llegar y comenz&oacute; al conocer por primera vez a un invidente que era   capaz de vivir normalmente; all&iacute; descubi&oacute; que no estaba solo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>John s&oacute;lo recuerda haber visto un ciego antes del accidente y este era un anciano que ped&iacute;a limosna en el barrio donde   viv&iacute;a. &Eacute;l lo expresa claramente:</p>     <p>- "Uno no le pone cuidado a las personas porque uno anda en lo que anda", y no es consciente de esos otros que pasan   cerca de nuestras vidas.</p>     <p>- "Ahora que estoy ciego, &iquest;c&oacute;mo le voy a hacer?", se preguntaba.</p>     <p>La imposiblidad de realizar las tareas diarias lo atormentaba, pero ante todo estaba la idea de sacar adelante a su hija.</p>     <p>Despu&eacute;s de un tiempo en el hospital un sacerdote le pregunt&oacute; si le permit&iacute;a presentarle a alguien. Esta persona lo visit&oacute;   y le coment&oacute; que &eacute;l tambi&eacute;n era ciego y que a&uacute;n as&iacute; ten&iacute;a una vida normal; sal&iacute;a a caminar por la ciudad, llegaba a un   lugar cuando le daban la direcci&oacute;n, le cambiaba el pa&ntilde;al a su hija, cocinaba los alimentos y hasta llegaba a su casa a las   3 de la ma&ntilde;ana borracho y sin perderse. John es un poco desconfiado y por supuesto le pregunt&oacute; c&oacute;mo confirmar que era   invidente. Esta persona se quit&oacute; las pr&oacute;tesis oculares y se las pas&oacute;.</p>     <p>- "Me intentaron robar la moto y me pegaron dos tiros en la frente dej&aacute;ndome ciego", le dijo.</p>     <p>- "&iquest;Ahora s&iacute; me cree?. Si quiere tambi&eacute;n puede sentir los orificos de las balas, est&aacute;n en la frente". Esas realidades que   superan siempre la ficci&oacute;n.</p>     <p>Ante esa situaci&oacute;n John dijo:</p>     <p>- "Si este man es capaz de hacer todo esto, &iquest;yo por qu&eacute; no? Eso de matarme ya no". Aqu&iacute; todo cambi&oacute;.</p>     <p>John descubri&oacute; que hab&iacute;a mucho por aprender, gente por conocer y oportunidades de salir adelante. Fue as&iacute; como entr&oacute;   al CRAC, Centro de Rehabilitaci&oacute;n para Adultos Ciegos<sup><a href="#3a" name="3b">3</a></sup>, donde pudo compartir con otros invidentes sus experiencias,   aprender a cocinar, agudizar sus sentidos, comunicarse en braille y utilizar un bast&oacute;n, el lazarillo. Aqu&iacute; encontr&oacute; que   mensualmente muchos m&aacute;s ciegos se un&iacute;an a la fundaci&oacute;n y que hay una poblaci&oacute;n que los dem&aacute;s en la sociedad <i>no han   querido o podido ver</i>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Un conductor lo llevaba al CRAC todos los d&iacute;as: lo recog&iacute;a a las 7 a.m. y volv&iacute;a por &eacute;l a las 4 p.m. Mas all&aacute; de   esta rutina no sal&iacute;a del hospital; casi dos a&ntilde;os en la instituci&oacute;n pasando de un edificio a otro, de fisioterapia a terapia   ocupacional y luego a las clases en el CRAC. A estas &uacute;ltimas se dedic&oacute; s&oacute;lo dos meses antes de viajar a los Estados   Unidos de Am&eacute;rica.</p>     <p>La fisioterapia la comenz&oacute; temprano, todos los d&iacute;as despu&eacute;s de aquel despertar en marzo del 2006: terapia para   mejorar el movimiento de los dedos y las manos, la boca y las piernas as&iacute; como masajes en la cara. Al mejorar su   motricidad fina en las manos empez&oacute; terapia ocupacional. Todo ese tiempo John no recib&iacute;a educaci&oacute;n especial alguna   relacionada con su invidencia, nunca hasta que lleg&oacute; al CRAC.</p>     <p>Sobre su lesi&oacute;n en la cara y el tratamiento que recibi&oacute; en el Hospital Militar nos cuenta que los m&eacute;dicos hicieron un   injerto a partir de tejido de su espalda con el cual cubrieron las heridas y lo que quedaba de su rostro. Sin embargo, este   procedimiento no qued&oacute; muy bien; la piel de la espalda es muy diferente a la de la cara por lo que John se refiere a lo que   hab&iacute;a all&iacute; como un &lsquo;colgajo de piel'. Esta situaci&oacute;n, y la oportuna participaci&oacute;n de la Fundaci&oacute;n <i>United for Colombia</i> le   dieron la oportunidad de viajar a los Estados Unidos de Am&eacute;rica para recibir un tratamiento especializado en la <i>Mayo   Clinic</i>, en Rochester, Minnesota.</p>     <p>El viaje a los Estados Unidos se vio frustrado incialmente ya que algunos m&eacute;dicos aludieron que en Colombia John   pod&iacute;a recibir un transplante de piel (idea que no le era atractiva, pues &eacute;l prefer&iacute;a la opci&oacute;n de una cirug&iacute;a reconstructiva),   por lo que no era necesario que viajara. Este primer intento no dio frutos pero unos meses despu&eacute;s le avisaron que todo   estaba listo para su viaje y en menos de una semana ya estaba rumbo a Rochester, camino a una nueva vida.</p>     <p>Todo fue posible gracias a la labor de la Fundaci&oacute;n United for Colombia bajo el marco del programa <i>Solidaridad   Americana</i>, el cual permite que "militares gravemente heridos en combate reciban tratamientos quir&uacute;rgicos y de   rehabilitaci&oacute;n en hospitales de los Estados Unidos. UFC estableci&oacute; un convenio con la <i>Mayo Clinic</i>..." por medio del   cual, y con la participaci&oacute;n de m&aacute;s de 39 especialistas, se tiene un grupo permanente de cinco pacientes en tratamiento   m&eacute;dico. A la fecha, este programa cuenta con 11 beneficiarios completamente rehabilitados y dos m&aacute;s en proceso (aqu&iacute;   est&aacute; incluido John). En Rochester todos los pacientes asisten a clases de ingl&eacute;s y de sistemas, y los pacientes invidentes   reciben clases de braille, desplazamiento y JAWS (software especial para personas con discapacidad visual que les   permite escuchar los comandos y leer los textos e interactuar con el mouse). Este convenio ha sido posible gracias a   una subvenci&oacute;n del Departamento de Estado de los Estados Unidos de America por valor de US$500,000 para cubrir los   costos de manutenci&oacute;n de los soldados en Rochester.</p>     <p>Hasta la fecha 13 militares colombianos se han beneficiado del programa y actualmente 4 se encuentran en Rochester;   dos recibiendo tratamiento y 2 acompa&ntilde;ando y coordinando las actividades. El comandante del grupo es un capit&aacute;n que   se encarga, adem&aacute;s, de organizar conferencias y mantener un canal de comunicaci&oacute;n con Comando Ej&eacute;rcito en Colombia.   Hay un suboficial, un sargento primero enfermero de combate, quien acompa&ntilde;a a John en todas las actividades. El grupo   lo completa otro soldado en situaci&oacute;n de discapacidad quien tambi&eacute;n est&aacute; recibiendo tratamiento.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3">LA VIDA EN ESTADOS UNIDOS</font></b></p>     <p>La rutina diaria empieza a las 7 a.m. Despu&eacute;s del ba&ntilde;o y de organizarse, John escucha las noticias de Colombia a   las 7:30 a trav&eacute;s de los canales nacionales, desayuna y se va para clase: de 8 a 12 estudia ingl&eacute;s. &Eacute;l comenta que a&uacute;n le falta mucho por aprender pero que a veces le pregunta la nota a la profe despu&eacute;s de los ex&aacute;menes con un jocoso:   "teacher, &iquest;100%?". John tambi&eacute;n recibe clases de lectura y escritura en braille cuyas bases aprendi&oacute; en el CRAC pero que   ha perfeccionado mediante atenci&oacute;n personalizada en los Estados Unidos. Ya lee y escribe en braille.</p>     <p>En la tarde se dedica al gimnasio y otras actividades y por la noche a navegar por internet y comunicarse con sus   amigos de la red. Las citas m&eacute;dicas son la prioridad y estas se llevan a cabo por encima de la rutina diaria. Los fines de   semana son de descanso y esparcimiento y algunas veces los comparte con otros colombianos pues tambi&eacute;n hay tiempo   para la distracci&oacute;n y el juego.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>- "John me impresion&oacute; jugando bolos, juega super bien", comenta Claudia Estrada, coordinadora del programa en   Washington D.C. y funcionaria del Ministerio de la Defensa de Colombia.</p>     <p>Otra actividad que para John es muy importante cobija las charlas que el capit&aacute;n coordina con Claudia. Estas se dan   a empresas, colegios y universidades. El objetivo primordial es explorar el fen&oacute;meno de la guerrilla en Colombia, c&oacute;mo   era la realidad antes y despu&eacute;s de la zona de distensi&oacute;n, el da&ntilde;o que causan las minas antipersona y explicar la labor que   las Fuerzas Armadas de Colombia realizan en el pa&iacute;s. Adem&aacute;s, seg&uacute;n comenta John, estas conferencias buscan despertar   consciencia sobre el fen&oacute;meno de la guerrilla ya que al parecer en los Estados Unidos este grupo tambi&eacute;n est&aacute; dando sus   propias charlas.</p>     <p>- "Hay que neutralizar al enemigo", dice John con orgullo.</p>     <p>El tratamiento de John:</p>     <p>Como el mismo John lo dice; &eacute;l lleg&oacute; a la Mayo Clinic con un &lsquo;colgajo de piel' en el rostro. Aqu&iacute; le han realizado   dos cirug&iacute;as para adelgazarle dicho colgajo, una cirug&iacute;a para reconstruir las v&iacute;as respiratorias con el fin de que aprenda   nuevamente a respirar por la nariz, y cerrarle la traqueotom&iacute;a, y un transplante de hueso en el maxilar inferior para   adecuarle implantes dentales. Un grupo interdisciplinario de m&eacute;dicos cre&oacute; una m&aacute;scara que representa c&oacute;mo quedar&aacute; su   rostro al final y que sirve de gu&iacute;a para la realizaci&oacute;n del tratamiento, el cual ha incluido realizar cirug&iacute;as que han amoldado   su cara a las pr&oacute;tesis que tendr&aacute;. A John tambi&eacute;n le adecuaron cuatro implantes a la altura de las cejas de los cuales se   sujetar&aacute; la pr&oacute;tesis facial que est&aacute;n modificando actualmente los m&eacute;dicos para hacerla lo m&aacute;s parecida al rostro que ten&iacute;a   antes del accidente. Paralelamente a su reconstrucci&oacute;n facial John ha sido tratado en ortopedia para retirarle una plaqueta   de metal que ten&iacute;a en la mano izquierda y que le produc&iacute;a dolor. Como se aprecia, esta labor ha tomado tiempo pero ya se   acerca el final de esta etapa en los Estados Unidos; John regresar&aacute; pronto a Colombia.</p>     <p><i><font size="3"><b>El efecto de la tecnolog&iacute;a:</b></font></i></p>     <p>John no sab&iacute;a nada de computadores antes del accidente. En el CRAC le informaron sobre un software (JAWS) que   lee las opciones de la pantalla y gu&iacute;a al usuario de tal forma que puede interactuar con el computador usando un rat&oacute;n.   Lamentablemente, en Colombia no ten&iacute;a dinero para el equipo ni para el software. Ya en los Estados Unidos recibi&oacute; un   computador de regalo y aprendi&oacute; lo b&aacute;sico para comenzar a utilizarlo. Claudia lo contact&oacute; con un muchacho de Medell&iacute;n   quien tambi&eacute;n es ciego, y fue soldado de la armada, y &eacute;ste le comparti&oacute; el JAWS. A partir de ese momento John no se ha   despegado del computador: todas las noches se conecta y ha creado una red de amigos con los cuales comparte y aprende   cada vez m&aacute;s. John vive navegando la red; es m&aacute;s, esta entrevista se realiz&oacute; a trav&eacute;s de Skype.</p>     <p>El impacto que la tecnolog&iacute;a ha tenido en la vida de John no se reduce al tratamiento y rehabilitaci&oacute;n; trasciende a las   herramientas que lo mantienen conectado con el mundo y que le han permitido mantenerse informado, aprender y explotar   sus talentos: "preg&uacute;nteme por una pel&iacute;cula o una canci&oacute;n y yo se la consigo, s&oacute;lo necesito conexi&oacute;n a internet".</p>     <p><b><i><font size="3">&iquest;Qu&eacute; sigue despu&eacute;s?</font></i></b></p>     <p>Al regresar a Colombia John deber&aacute; permanecer en Bogot&aacute; por alg&uacute;n tiempo. Primero tendr&aacute; una junta m&eacute;dica en   la cual se evaluar&aacute; su estado de salud con la posibilidad de pensionarse. A su vez, continuar&aacute; las clases en el CRAC,   al menos 6 meses m&aacute;s; y finalmente planea culminar su estudios de bachillerato (pues s&oacute;lo curs&oacute; hasta octavo de   secundaria). John tiene amigos en la costa, en Medell&iacute;n, Cali y Bogot&aacute; y basado en sus comentarios, aunque la ayuda no   es mucha, est&aacute; mejor en la capital del pa&iacute;s que en las otras ciudades. Por esta raz&oacute;n &eacute;l tiene decidido permanecer all&aacute; hasta   que se capacite apropiadamente y encuentre un trabajo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Al terminar el bachillerato tiene planeado continuar estudiando, tal vez en el SENA ya que se ha enterado de algunos   cursos que brinda esta instituci&oacute;n a personas en situaci&oacute;n de discapacidad.</p>     <p><i><font size="3"><b>&iquest;Qu&eacute; hace falta? Espacios y personas incluyentes</b></font></i></p>     <p>Cuando se le pregunt&oacute; a John qu&eacute; hace falta en el pa&iacute;s que &eacute;l haya encontrado aqu&iacute; en los Estados Unidos surgen   muchos comentarios, algunos de los cuales trascienden el enfoque de la tecnolog&iacute;a; hay aspectos culturales y sociales,   sobre el papel y apoyo del estado pero tambi&eacute;n de la ciudadan&iacute;a.</p>     <p>Seg&uacute;n &eacute;l ante la condici&oacute;n de los invidentes hay muchos elementos culturales que a&uacute;n no se tienen en Colombia.   Los buses y taxis no le paran a los ciegos; ven un bast&oacute;n y se asustan (toca esconderlos). Estos no tienen parlantes que   informen las paradas para saber la estaci&oacute;n o la calle en la que se encuentran. Adem&aacute;s, no se autoriza el ingreso a ning&uacute;n   establecimiento o servicio de transporte p&uacute;blico si se anda con un perro gu&iacute;a (entrenado) el cual por ley deber&iacute;a ser   aceptado. Este hecho lo recalca John pues es una de las quejas m&aacute;s comunes en el CRAC.</p>     <p>John habl&oacute; sobre la inclusi&oacute;n social que percibe en su entorno, en las edificaciones, en la calle, en los medios de   transporte y hasta en las empresas de servicios. En la cl&iacute;nica hay espacios para ciegos, para personas en sillas de ruedas,   para todos. Los buses tienen audio lo mismo que los ascensores; de esta forma se sabe en qu&eacute; piso o estaci&oacute;n se est&aacute;. Si   se va solo no se cuenta con los dem&aacute;s para que lo orienten y esta informaci&oacute;n es vital. John recuerda que el Transmilenio   en Bogot&aacute; ten&iacute;a esta capacidad, "pero eso es s&oacute;lo cuando funciona", dice medio risue&ntilde;o. Adem&aacute;s, los espacios est&aacute;n   se&ntilde;alizados no s&oacute;lo con im&aacute;genes y texto; tambi&eacute;n hay letreros en braille: hasta "las cucharas y las gaseosas tienen marcas   en braille", vuelve a reir. Los cajeros electr&oacute;nicos permiten conectar aud&iacute;fonos para escuchar los comandos as&iacute; como   braille en las teclas tal que se puedan utilizar sin problema. Los buses y las calles poseen rampas para las personas que se   movilizan en sillas de ruedas y los espacios y sillas para discapacitados en los buses se respetan, "la gente no se hace la   dormida"; esta vez no r&iacute;e. Muy a pesar nuestro en Colombia no hay esta cultura o apenas estamos descubri&eacute;ndola.</p>     <p>Las oportunidades laborales y los subsidios que otorga el estado son otra preocupaci&oacute;n para John pues aunque aqu&iacute; en   los Estados Unidos se dan tales beneficios, &eacute;l se preocupa por los discapacitados en Colombia.</p>     <p>- "En Colombia se mueren de f&iacute;sica hambre pues no tienen un subsidio, no hay para pagar los servicios. Y si no se tiene   dinero pues se busca trabajo pero tampoco les dan esas oportunidades".</p>     <p>En los Estados Unidos, dice, se dan muchas donaciones, la comunidad y la sociedad civil participa activamente en las   fundaciones y apoyan econ&oacute;micamente a las instituciones. Una an&eacute;cdota en la que John refleja este sentimiento es cuando   le pidi&oacute; a su profesora de braille que le ense&ntilde;ara a escribir y ella le entreg&oacute; una m&aacute;quina para escribir en braille. Cu&aacute;ndo   John le pregunt&oacute; de donde ven&iacute;a, ella le dijo que era de unas donaciones, y que la pod&iacute;a conservar, era un regalo.</p>     <p><b><font size="3"><i>El trato con los m&eacute;dicos:</i></font></b></p>     <p>El trabajo en el hospital es con un grupo interdisciplinario que requiere siempre de una intr&eacute;rprete que paticipa   activamente y le permite a los pacientes dirigirse directamente a los m&eacute;dicos y especialistas (esto no s&oacute;lo aplica a John   sino a todos los diferentes pacientes que tiene la cl&iacute;nica pues hay int&eacute;rpretes para muchos idiomas). John recuerda que los   m&eacute;dicos le explican con lujo de detalles los procedimientos, los riesgos y beneficios que pueden traer, las otras opciones   que se tienen y le preguntan cu&aacute;l prefiere tras conocer los pros y contras. Si van a hacer una cirug&iacute;a ellos explican todo el   proceso, c&oacute;mo, cu&aacute;ndo y por qu&eacute; y se toman el tiempo de aclarar dudas. El di&aacute;logo es directo y de iguales. Los m&eacute;dicos   siempre consultan con los residente frente a &eacute;l y llegan a decisiones contando con su opini&oacute;n. John recuerda con algo de   tristeza que en el Hospital Militar el trato era directo con las enfermeras o residentes pero rara vez con los especialistas.   "El residente era quien llevaba las razones al especialista, o &eacute;ste se paraba cerca de la puerta y esperaba a que el residente   hiciera su labor".</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>- "El especiaista parece harina de otro costal, como mandando a los residentes". "Aqu&iacute; en la Mayo el especialista va a   mirarlo a uno con el residente, verifica y hace preguntas y trabaja con uno ah&iacute;. En Colombia no es as&iacute;, el paciente habla   con el residente y el resto lo hablan entre ellos en otro lado. Uno no se entera de nada."</p>     <p>John le manda un mensaje a los m&eacute;dicos; no como una queja sino como deseando, con alegr&iacute;a, que su voz sea   escuchada:</p>     <p>- "Los pacientes no tienen la culpa. Por favor sean m&aacute;s conscientes en la forma de tratar y en la forma de ser".</p>     <p>- "Algunos (m&eacute;dicos) no pisan tierra, sino que andan como en el aire, como que son m&aacute;s que los dem&aacute;s y en el   cementerio todos somos iguales"</p>     <p>Este tema es &aacute;lgido e inc&oacute;modo y somos conscientes de las m&uacute;ltiples obligaciones que los m&eacute;dicos tienen en los   hospitales (especialmente aquellos vinculados con el estado) pues los recursos, especialistas y tiempo son pocos. Sin   embargo, nos parece importante resaltar que el tratamiento y rehabilitaci&oacute;n de los pacientes depende no s&oacute;lo de los   aspectos f&iacute;sicos de la enfermedad sino tambi&eacute;n del v&iacute;nculo m&eacute;dico-paciente que permite alivianarla; de esa confianza que   el paciente endosa al m&eacute;dico entreg&aacute;ndole su futuro, su vida y si este v&iacute;nculo se rompe el proceso de recuperaci&oacute;n corre el   riesgo de fallar.</p>     <p>John se encuentra muy agradecido por la labor que todas las instituciones, en Colombia y en el extranjero, han   realizado en pro de su recuperaci&oacute;n. United for Colombia, la Mayo Clinic, el Ministerio de la Defensa y el Ej&eacute;rcito son   esos cuatro pilares que le han permitido sostenerse en estos tiempos dif&iacute;ciles y que lo han guiado para, poco a poco,   encontrar ese nuevo camino que pronto ha de seguir. El John con el que hablamos ahora representa no s&oacute;lo un soldado de   la patria; representa a una Colombia que est&aacute; lastimada y que reclama atenci&oacute;n, cari&ntilde;o, cuidado y sobre todo el apoyo del   estado y, en la misma medida, de la sociedad civil.</p>     <p align="center">***</p>     <p>Para terminar queremos resaltar el papel que muchas fundaciones est&aacute;n haciendo por mejorar la calidad de vida de las   v&iacute;ctimas de las minas antipersona y alzar la voz rechazando totalmente esta pr&aacute;ctica brutal, esta barbarie que no trae sino   dolor y sue&ntilde;os rotos y que so&ntilde;amos termine pronto.</p>     <p>Queremos invitar adem&aacute;s a los colombianos de a pie a vincularse a estos programas. EL CRAC est&aacute; esperando el   apoyo de especialistas y donaciones para continuar con su invaluable labor de demostrar que s&iacute; hay otro camino, que   no se est&aacute; solo. Elevamos la voz esperando haga eco en los hospitales, cl&iacute;nicas y en los especialistas del sector salud as&iacute;   como en la empresa privada, con la ilusi&oacute;n de que se vinculen para replicar el programa <i>Solidaridad Americana</i> y decir   con orgullo que en Colombia hay <i>Solidaridad Colombiana</i>. Finalmente, el llamado es a los ingenieros para que pongan   su mirada en este campo, la sociedad debe ser inclusiva y los espacios y tecnolog&iacute;as deben ser accesibles para todos. Hay   mucho por hacer pero si lo so&ntilde;amos, lo logramos.</p>     <p>Si desea mas informaci&oacute;n o contactar la Fundaci&oacute;n <i>United for Colombia</i> puede escribir al correo electr&oacute;nico:   <a href="mailto:contactus@unitedforcolombia.org">contactus@unitedforcolombia.org</a>, llamar al tel&eacute;fono en Bogot&aacute; 691 3051, el tel&eacute;fono en Washington 202 536 5625, o en   la p&aacute;gina web: <a href="http://www.unitedforcolombia.org/" target="_blank">http://www.unitedforcolombia.org/</a></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>_____________________________    <br> <b>NOTAS</b>    <br> <a href="#1b" name="1a">1</a> Para saber m&aacute;s sobre el trabajo que est&aacute; realizando la fundaci&oacute;n United for Colombia, revisar en este mismo n&uacute;mero de la Revista la entrevista realizada a su fundadora y presidente, Gabriela Febres-Cordero.    <br> <a href="#2b" name="2a">2</a> En la jerga del ej&eacute;rcito, lanza es el soldado m&aacute;s cercano, un verdadero amigo; en quien se conf&iacute;a plenamente.    <br> <a href="#3b" name="3a">3</a> Centro de Rehabilitaci&oacute;n para Adultos Ciegos. <a href="http://www.cracolombia.org/" target="_blank">http://www.cracolombia.org/</a>.</p>   </font>      ]]></body>
</article>
