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<article-id pub-id-type="doi">10.18046/recs.i4.445</article-id>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Identidad de género: ¿obstáculo al desarrollo o acceso a la equidad?]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">     <p align="right"> <b>ART&Iacute;CULOS</b></p>     <p align="right">Doi: <a href="http://dx.doi.org/10.18046/recs.i4.445" target="_blank">10.18046/recs.i4.445</a></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="4">Identidad de g&eacute;nero: &iquest;obst&aacute;culo al  desarrollo o acceso a la equidad?</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Ximena Natalia Ortega Delgado<sup>*</sup> ; Ana Cristina Delgado Zambrano<sup>**</sup></b> </p>     <p>* Universidad Mariana, Pasto, Colombia. </p>     <p>** Universidad Mariana, Pasto, Colombia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <hr size="1" noshade>     <p><b>Abstract</b></p>     <p>Part of a research proyect carried out among teenagers in the town of Catambuco  (Nari&ntilde;o, Colombia), this article exposes and reflects about social representations  related to gender and identity that prevail in the attitudes and beliefs of this  poblational segment.Here, the authors recognize the existence of stereotypes,  opinions, values and norms that form the meaning of being in the world as a  man or a woman, and discuss the implications that such representations have  on gender equity. </p> <hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>     <p>Los  estudios  de  g&eacute;nero  inicialmente  fueron  una  forma  de  acercarse  a  las  problem&aacute;ticas  de  las  mujeres,  quienes  eran  las  v&iacute;ctimas  de  una  sociedad  que  promov&iacute;a insistentemente un sistema patriarcal, en el que por regla el dominio  de lo masculino estaba sobre lo femenino, y no se le asignaba a la mujer otras  funciones aparte del papel de madre que le otorgaba su propia biolog&iacute;a. A lo  largo  del  tiempo  la  cultura  ha  continuado  promoviendo  diversas  formas  de  subvaloraci&oacute;n  hacia  lo  considerado  femenino  y  &eacute;stas  han  sido  aceptadas  por  los individuos, quienes generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n heredan a las culturas todos  estos legados de desigualdad. Los proyectos que han sido parte de estos estudios  y que han sido dirigidos a hombres, a mujeres o a ambos, pueden modificar  las condiciones que crean relaciones de desventaja entre los g&eacute;neros, y ocuparse  particularmente de las posiciones de la mujer para lograr una mayor equidad  que la vigente. La lucha por la igualdad debe entonces ser comprendida no s&oacute;lo  como  un  asunto  de  mujeres,  sino  como  un  paso  necesario  de  la  humanidad  para progresar, entendiendo que el estudio de estos fen&oacute;menos debe darse en  espacios en los que tanto hombres como mujeres sean part&iacute;cipes, porque es en  la  interrelaci&oacute;n  de  ambos  g&eacute;neros  donde  se  comprende  tal  situaci&oacute;n.  Es  por esto que en esta investigaci&oacute;n se ha pretendido fortalecer a las representaciones sociales que giran en torno a la identidad de g&eacute;nero de los y las adolescentes de Catambuco, desde la implementaci&oacute;n de estrategias que fomenten espacios de equidad de g&eacute;nero.</p>     <p>Flores subraya que la actitud de separar tan radicalmente a los individuos de acuerdo a su sexo se debe a las desigualdades existentes en la sociedad y al valor que se asigna a las tareas, funciones y roles realizados por hombres o por mujeres. En este proceso es donde la ideolog&iacute;a juega un papel importante al desatar las diferencias socialmente establecidas en t&eacute;rminos de la oposici&oacute;n natural entre los sexos mientras reduce o elimina las similitudes.<a name="nota1"></a><a href="#notaa1"><sup>1</sup></a> Con esta investigaci&oacute;n se ha  buscado  movilizar  los  conceptos  de  identidad  femenina  y  masculina  para llegar a una equidad de g&eacute;nero en donde los y las adolescentes gocen de espacios donde se favorezcan formas m&aacute;s sanas de interrelaci&oacute;n, que promuevan cambios  socioculturales a favor de un ambiente saludable que permita el libre desarrollo de hombres y mujeres. </p>     <p>Son  muchas  las  personas  y  organizaciones  que  a  nivel  mundial  se  han encargado de ofrecerle un nuevo y mejor lugar a las mujeres dentro de la esfera social y de luchar por los derechos de ellas. Los estudios investigativos que han surgido en torno a estos temas consideran necesario centrar la atenci&oacute;n en las mujeres, no como una categor&iacute;a de estudio, sino como un proceso que permite un acercamiento a los fen&oacute;menos de discriminaci&oacute;n de un grupo conformado por m&aacute;s del 50% de la poblaci&oacute;n mundial, teniendo en cuenta que el surgimiento de  esta  discriminaci&oacute;n  no  es  algo  determinado  por  la  naturaleza.  Por  ello  es necesario desnaturalizarla, devolverla al plano de lo social, donde se genera y puede ser explicada, teniendo la posibilidad de cuestionar las formas elementales de la desigualdad humana.<a name="nota2"></a><a href="#notaa2"><sup>2</sup></a></p>     <p>La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) se encarga de desempe&ntilde;ar las funciones de liderazgo en este tema a nivel mundial, y de realizar investigaciones, normas,  art&iacute;culos,  opciones  de  pol&iacute;tica  basada  en  la  evidencia,  prestar  apoyo t&eacute;cnico a los pa&iacute;ses y vigilar las tendencias sanitarias mundiales. La OMS present&oacute;  la "Pol&iacute;tica de Igualdad de G&eacute;nero" en el a&ntilde;o 2002, donde contempla trabajar con  los  gobiernos  y  la  sociedad  civil  en  los  Estados  miembros  y  con  actores relevantes para eliminar las desigualdades entre hombres y mujeres y avanzar hacia el logro de la igualdad de g&eacute;nero y empoderamiento de las mujeres. La OMS  tambi&eacute;n  est&aacute;  comprometida  en  impulsar  la  igualdad  de  g&eacute;nero  en  su  propia fuerza laboral.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En  Pasto,  desde  la  Alcald&iacute;a  Municipal,  la  Oficina  de  G&eacute;nero  y  Derechos  Humanos aborda temas relacionados con la discriminaci&oacute;n por raz&oacute;n de g&eacute;nero.  Mediante el "Diagn&oacute;stico integral sobre la posici&oacute;n y condici&oacute;n de g&eacute;nero en el  municipio de Pasto", realizado en el a&ntilde;o 2005 abarcando cinco factores (cultural,  social, econ&oacute;mico, educativo y pol&iacute;tico), se pudo determinar que la cultura de  subordinaci&oacute;n hacia la mujer continua arraigada en nuestros pobladores/as y se  determinaron las diferentes formas de vulneraci&oacute;n de los derechos de las mujeres.<a name="nota3"></a><a href="#notaa3"><sup>3</sup></a>  De esta forma se ha intervenido en el desarrollo de programas para sensibilizar a  las personas con el tema de la discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero e implementar proyectos  que conlleven a la igualdad en las diferentes esferas sociales. </p>     <p>Asumir el reto de promover y fortalecer el potencial de los y las adolescentes  del corregimiento de Catambuco implica la promoci&oacute;n de construcciones sanas  de convivencia entre ambos sexos, en donde no se pretenda totalizar a las personas  haci&eacute;ndolas ver a todas como frutos de un mismo &aacute;rbol, sino considerar que esas  diferencias pueden servir para construir una sociedad basada en una verdadera  equidad  de  g&eacute;nero  donde  los  ambientes  p&uacute;blicos  y  privados  cuenten  con  la  participaci&oacute;n de ambos personajes, hombres y mujeres, como protagonistas de  cambios sociales en beneficio de la equidad.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3"><b>Metodolog&iacute;a</b></font></p>     <p>Para la presente investigaci&oacute;n se utiliz&oacute; el enfoque cr&iacute;tico&#8211;social, con el fin  de  poder  abordar  la  problem&aacute;tica  desde  una  toma  de  control  de  las  propias  vidas  de  los  y  las  adolescentes,  ya  sea  de  manera  personal  y/o  colectiva.  Este  enfoque tiene un claro inter&eacute;s que busca la liberaci&oacute;n, por lo que tambi&eacute;n se  lo  conoce  como  emancipatorio,  t&eacute;rmino  que  resalta  la  actitud  develadora  y  de ruptura de lazos ideol&oacute;gicos que no permiten el libre desenvolvimiento de  la conciencia humana, debido al car&aacute;cter ideol&oacute;gico de los mismos. Con esta  investigaci&oacute;n se movilizaron los conceptos de identidad femenina y masculina  para plantear una equidad de g&eacute;nero en donde los y las adolescentes puedan  gozar de espacios donde se favorezcan formas m&aacute;s sanas de interrelaci&oacute;n y se  promuevan cambios socioculturales a favor de un ambiente saludable que permita  el libre desarrollo de hombres y mujeres. El trabajo investigativo se enmarc&oacute; en  la l&iacute;nea de investigaci&oacute;n acci&oacute;n (IA), en la cual se realiza una serie de procesos y  diferentes actividades que relacionan la pr&aacute;ctica con la elaboraci&oacute;n te&oacute;rica, para  as&iacute; tratar de identificar los problemas, reprogramando y poniendo en movimiento  estas dificultades. La investigaci&oacute;n acci&oacute;n se centra en la posibilidad de aplicar  categor&iacute;as cient&iacute;ficas para la comprensi&oacute;n y mejoramiento de las personas. Por  medio de esta investigaci&oacute;n se exploraron intereses, necesidades y problem&aacute;ticas  de los y las adolescentes que hicieron parte del grupo que se conform&oacute; con fines  investigativos y que se denomin&oacute; "J&oacute;venes Construyendo Identidad" (JCI).</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3"><b>Resultados y an&aacute;lisis</b></font></p>     <p>Los adolescentes separan lo que significa ser hombre y ser mujer teniendo en  cuenta las caracter&iacute;sticas de cada g&eacute;nero, ya que tienen muy claro el papel que  cada uno desarrolla en su comunidad. Siempre los hombres se muestran como  la cabeza de la familia, en cambio la mujer debe mantener su papel dedic&aacute;ndose  a las labores del hogar, el cuidado de los hijos, el arreglo y aseo de la casa. En  este sentido, Martha Lamas refiere "la imponente visi&oacute;n dualista que asimila de  manera lineal lo masculino a la esfera p&uacute;blica, la autoridad sobre la familia y el  bien com&uacute;n y lo femenino a lo dom&eacute;stico y los intereses privados, articulando  estas oposiciones alrededor de la identificaci&oacute;n de la honra del grupo familiar  con la pureza sexual femenina".<a name="nota4"></a><a href="#notaa4"><sup>4</sup></a></p>     <p>Seg&uacute;n la divisi&oacute;n de las actividades que deben desempe&ntilde;ar tanto hombres  como mujeres, Simone de Beauvoir argumenta: </p> <ul>La  reproducci&oacute;n  biol&oacute;gica  es  identificada  como  el  fen&oacute;meno  de  sujeci&oacute;n  al  cual  las  mujeres  han  anclado  su  historia  de  tal  forma  que el rol femenino fue determinado por la funci&oacute;n reproductiva,  ocasionando la exclusi&oacute;n de las mujeres de diferentes actividades que  progresivamente se convirtieron en las m&aacute;s valoradas socialmente,  as&iacute; la divisi&oacute;n del trabajo en funci&oacute;n del sexo signific&oacute; la variaci&oacute;n  de  la  diferencia  de  las  tareas,  que  se  convierten  gradualmente  en  inequidad entre ellos.<a name="nota5"></a><a href="#notaa5"><sup>5</sup></a>    </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De esta manera se puede ver que la idea que resalta Beauvoir hace referencia  a la relaci&oacute;n que se ha generado entre el papel de las mujeres o rol femenino y la  funci&oacute;n de reproducci&oacute;n biol&oacute;gicamente asignada a ellas, ocasionando de esta  manera que las funciones que hacen referencia al cuidado de los hijos y el hogar  sean asumidas como algo natural a las mujeres, mientras que a los hombres se  les asigna funciones relacionadas con los ambientes p&uacute;blicos y sociales. </p>     <p>Los adolescentes se perciben a s&iacute; mismos como sujetos similares a los dem&aacute;s hombres  de  su  comunidad,  destacando  que  deben  ser  ellos  los  que  tienen que "mandar" en la casa, haciendo alusi&oacute;n a que son la autoridad dentro del hogar. Por lo tanto se sienten con el derecho a usar la fuerza f&iacute;sica, incluso para "expresarle su amor" a la pareja y se ven en la obligaci&oacute;n de llevar las riendas del  hogar.  En  cuanto  al  tema  del  maltrato,  ellos  manifiestan  que  las  mujeres terminan acostumbr&aacute;ndose al trato que ellos les dan, convierti&eacute;ndose esta en una justificaci&oacute;n frente al tema de la violencia intrafamiliar. Por otra parte, las mujeres aceptan las normas que intr&iacute;nsecamente se han generado dentro de esta comunidad, se limitan a velar por el cuidado de sus hijos e hijas y del hogar. Dentro de las caracter&iacute;sticas que hacen parte de las mujeres de Catambuco, se resalta que para ellas es importante cuidar su reputaci&oacute;n y no permitir el "qu&eacute; dir&aacute;n" de los dem&aacute;s. En cuanto a este &uacute;ltimo aspecto mencionado, Martha Lamas refiere en su ensayo "Cuerpo e identidad" que "lo femenino se identifica con la honra del grupo sexual y con la pureza sexual femenina".<a name="nota6"></a><a href="#notaa6"><sup>6</sup></a></p>     <p>Podemos evidenciar c&oacute;mo dentro del grupo de j&oacute;venes se comparten ideas en com&uacute;n con relaci&oacute;n a lo que se cree que le corresponde hacer y ser a cada g&eacute;nero. Incluso cuando se habla de la familia y las restricciones que existen para hombres y mujeres podemos contemplar esa presencia de lo que Best y Williams se&ntilde;alan como "reglas" que, aun sin ser expresadas formalmente, conforman lo que se entiende como el "sistema de g&eacute;nero" en donde se encuentra el ideal que tiene cada sociedad de sus hombres y mujeres. Con respecto a la situaci&oacute;n de las mujeres en Colombia, Useche menciona:</p> <ul>En Colombia el machismo con su odiosa discriminaci&oacute;n hacia la  mujer todav&iacute;a est&aacute; presente en la vida familiar, laboral y social. Son  muy pocos los hombres, aun en los grupos socioecon&oacute;micos m&aacute;s  pobres,  que  colaboran  regularmente  en  las  labores  dom&eacute;sticas  o  en el cuidado de los ni&ntilde;os. Pol&iacute;ticamente, la mujer en Colombia  alcanz&oacute; la igualdad ante la ley apenas en la d&eacute;cada del cincuenta pero  contin&uacute;an siendo una minor&iacute;a en los puestos de representaci&oacute;n y en  los cargos gubernamentales.<a name="nota7"></a><a href="#notaa7"><sup>7</sup></a>    </ul>     <p>Muchas veces los hombres, por las ideas que se han promovido bajo el manto del  machismo  y  el  orgullo  propio,  se  sienten  incapacitados  para  expresar  sus sentimientos  de  una  manera  adecuada;  por  lo  contrario  prefieren  ocultarlos, porque mostrarlos abiertamente podr&iacute;a significar debilidad ante los dem&aacute;s. Las expresiones de agresividad e ira son mas frecuentes en los hombres, encontrando  mayor aprobaci&oacute;n social cuando se comportan de esa manera. Por otro lado,  hombres y mujeres coinciden en que las mujeres tienden a verse afectadas por  demasiadas cosas con relaci&oacute;n al hombre, que son muy propensas a llorar ante  algunas situaciones y, en general, son vistas como m&aacute;s sensibles y afectivas frente  a los eventos que suceden en el entorno que las rodea. Dentro de la poblaci&oacute;n  de  adolescentes  de  Catambuco,  los  que  se  consideran  como  aspectos  m&aacute;s  representativos de hombres y mujeres en la comunidad son caracter&iacute;sticas tales  como la dedicaci&oacute;n al trabajo, la responsabilidad en las diversas esferas sociales  y familiares y los fuertes lazos que tienen con sus familias de origen.</p>     <p>La familia es una instituci&oacute;n que tiene sus propias funciones sociales, como  por ejemplo transmitir valores, costumbres y tradiciones; en ella se adquieren  y desarrollan actitudes, h&aacute;bitos de trabajo y juicio moral. Es en ella en donde  se ense&ntilde;a la lengua, el modo de vestir, la manera de celebrar los nacimientos,  de enterrar a los muertos, la manera de pensar y analizar la historia, los modos  de relacionarse con la comunidad y con otras personas o grupos sociales. "La  familia resulta ser el principal espacio de construcci&oacute;n de identidad a trav&eacute;s del  proceso de socializaci&oacute;n por ser donde la ni&ntilde;a o el ni&ntilde;o permanece durante su  formaci&oacute;n y su proceso de identificaci&oacute;n primaria, en la cual interioriza valores,  normas, actitudes, lenguaje, comportamientos particulares, manejo del poder,  manejo de la autoridad y estilos de relaci&oacute;n con las personas de su entorno".<a name="nota8"></a><a href="#notaa8"><sup>8</sup></a></p>     <p>Las caracter&iacute;sticas asociadas a cada g&eacute;nero, empiezan a constituirse a muy  temprana edad, con la socializaci&oacute;n de g&eacute;nero que empieza poco despu&eacute;s del  nacimiento, cuando la primera pregunta que hacen las personas a los nuevos  padres no es "&iquest;est&aacute; saludable el beb&eacute;?", sino "&iquest;es ni&ntilde;o o es ni&ntilde;a?". Incluso la gente  se incomoda al comentar sobre la apariencia o actividad del beb&eacute; o seleccionar un  regalo para &eacute;l, hasta saber el sexo del ni&ntilde;o; la respuesta a la pregunta acerca de si  es ni&ntilde;a o ni&ntilde;o tiene consecuencias sociales inmediatas. Los padres al realizar esta  pregunta afirman que el sexo radica gran parte de las diferencias anat&oacute;micas y  fisiol&oacute;gicas entre los hombres y las mujeres. Por lo tanto, los individuos no nacen  hechos psicol&oacute;gicamente como hombres o mujeres, sino que la constituci&oacute;n de  una identidad sexual es el resultado de un largo proceso, de una construcci&oacute;n  que se va tejiendo en interacci&oacute;n con el medio familiar y social. Aunque los roles  de g&eacute;nero difieren transculturalmente, la estratificaci&oacute;n de g&eacute;nero es universal  (Marini 1990), y lo que predomina es que todas las sociedades ponen un valor  cultural mas alto en los roles masculinos que los femeninos. "Por todas partes,  en cada cultura conocida, las mujeres son consideradas en alg&uacute;n grado inferior  al hombre" se&ntilde;ala el antrop&oacute;logo Sherry Ortner.<a name="nota9"></a><a href="#notaa9"><sup>9</sup></a></p>     <p>Las  sociedades  humanas  son  ese  entramado  de  relaciones,  en  donde  cuyos habitantes y su entorno se interrelacionan constantemente. Este grupo  conformado por individuos comparten lazos ideol&oacute;gicos, econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos,  sociales y culturales. Aqu&iacute; podemos encontrar la presencia de ciertas normas o  exigencias acerca de lo que espera la sociedad de los individuos, se puede decir  que existen ciertos c&oacute;digos impl&iacute;citos acerca de que es correcto para hombres,  para mujeres y para ambos como miembros de ella y dem&aacute;s instituciones. Los  j&oacute;venes resaltan de unos y otros en su comunidad, rescatando las caracter&iacute;sticas  que consideran m&aacute;s importantes. As&iacute; se piensan ambos g&eacute;neros como actores  importantes,  resaltando  los  papeles  que  tienen  dentro  de  la  familia  y  de  la  sociedad. En cuanto al mundo laboral, los hombres se muestran algo inc&oacute;modos  al visualizar a una mujer asumiendo cargos de alto nivel jer&aacute;rquico. Ellas, a su vez,  se sienten competentes, incluso mucho mejor que los hombres para desempe&ntilde;ar  dichos cargos.</p>     <p>En las concepciones existentes sobre la identidad femenina y la identidad  masculina podemos ver que los j&oacute;venes consideran a la identidad masculina como  algo que tiene relaci&oacute;n con la fuerza caracter&iacute;stica de los hombres y la relacionan  con la concepci&oacute;n de que los hombres deben ser "machos" para afrontar todas las  cosas y situaciones, es decir, deben mostrarse tal y como son sin dar explicaci&oacute;n a  nuevas situaciones que se les presenten. Se destaca la agresividad como una forma  de dominaci&oacute;n, haci&eacute;ndose evidente una relaci&oacute;n de poder en las interacciones  cotidianas ejercidas por parte del hombre, no s&oacute;lo sobre la mujer, sino tambi&eacute;n  como medio de dominaci&oacute;n sobre otros hombres. Seg&uacute;n Jorge Corsi: </p> <ul>Se ha comprobado que los hombres han incorporado en su proceso  de  socializaci&oacute;n  de  g&eacute;nero  un  conjunto  de  creencias,  valores  y  actitudes  que  en  su  configuraci&oacute;n  m&aacute;s  estereotipada  delimitan  la  denominada "m&iacute;stica masculina": restricci&oacute;n emocional, homofobia,  modelos de control, poder y competencia, obsesi&oacute;n por los logros  y el &eacute;xito.<a name="nota10"></a><a href="#notaa10"><sup>10</sup></a>    </ul>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dentro  de  esta  m&iacute;stica  masculina  podemos  encontrar  que  el  modelo  de  masculinidad tradicional en las comunidades suele estar asentado en el "mito  del h&eacute;roe", que pervive entre nosotros como estereotipo promedio. Aunque sea  cuestionado, este denominado mito del h&eacute;roe, seg&uacute;n Badinter, "hace alusi&oacute;n a  la idea de que un verdadero hombre debe ser fuerte, competitivo, exitoso en el  trabajo y con las mujeres, valiente y arriesgado aunque deba pagar el costo de  sus excesos, autosuficiente y agresivo".<a name="nota11"></a><a href="#notaa11"><sup>11</sup></a> Cabe entonces preguntarse cu&aacute;nto de  esta m&iacute;stica masculina est&aacute; en la base de las dificultades que exhiben los hombres  en el acercamiento afectivo a sus hijos varones y constituye un obst&aacute;culo a lo  que entendemos como un buen desempe&ntilde;o de la funci&oacute;n paternal. Desde el  mito del hombre como h&eacute;roe se aborda el papel que desempe&ntilde;a el hombre y lo  describe como un ser fuerte; sin ser analizada la otra parte, en donde se describa  que tambi&eacute;n tiene cualidades como ser cari&ntilde;oso, tierno, entregado al hogar. Por  eso es necesario replantear las relaciones de g&eacute;nero y liberar no s&oacute;lo a las mujeres  de las cadenas que la atan al hogar, sino tambi&eacute;n a los hombres del estereotipo  exclusivo de la fortaleza, para pasar a tener en cuenta su parte emocional. </p>     <p>Las opiniones de los adolescentes en cuanto a la identidad femenina destacan  dos aspectos que marcan la diferencia entre las mujeres y los hombres. El primero  de ellos es la parte f&iacute;sica, donde se hace referencia a todo aspecto corporal que los  hace diferentes a ambos (&oacute;rganos genitales, gl&aacute;ndulas mamarias, barba, caderas y  dem&aacute;s caracter&iacute;sticas en la estructura corporal). En segundo lugar, los adolescentes  mencionan caracter&iacute;sticas en cuanto a la manera de ser, entre las que se incluye  la influencia de las emociones en su forma de actuar, la sencillez, la sensibilidad  frente  a  los  acontecimientos,  la  delicadeza,  la  ternura  y  algo  muy  t&iacute;pico  de  ellas, como lo mencionan los adolescentes, la capacidad de intuici&oacute;n. De igual  manera, cuando los j&oacute;venes hablaron de los aspectos femeninos, mencionaron  aspectos &eacute;ticos y normas morales que promueve su comunidad, refiri&eacute;ndose a  esas normas intr&iacute;nsecas de la sociedad que marcan la diferencia y que hacen que  una mujer sea reconocida como una "buena mujer", tal como lo expresan las  adolescentes, cuando ha logrado incorporar todos esos valores promovidos por  las diferentes instituciones sociales presentes en la comunidad, ya sea la familia,  la iglesia o la escuela. </p>     <p>Al hacer alusi&oacute;n a los aspectos que hacen parte de lo femenino como de lo  masculino, se pudo evidenciar que los adolescentes se valen de elementos de la  naturaleza para simbolizarlo. Por ejemplo, la luna y la tierra son vistos como algo  femenino y el fuego y el sol como aspectos que representan lo masculino. Tambi&eacute;n  se valen de narraciones mitol&oacute;gicas para describir lo femenino y lo masculino,  tales como la teor&iacute;a de la creaci&oacute;n que aparece en el libro G&eacute;nesis de la Biblia, en  donde se hace referencia al papel asignado a la mujer y al hombre con los valores  promovidos por las instituciones religiosas. All&iacute; se narra que es el hombre quien  debe proteger a la mujer de los peligros y luchar por ella y sus hijos, y la mujer  debe dedicarse a su familia brind&aacute;ndole los servicios y cuidados necesarios. Los  j&oacute;venes consideraron que los elementos femenino y masculino hacen referencia a  dos opuestos, por lo tanto las caracter&iacute;sticas deb&iacute;an ser asignadas s&oacute;lo a una de las  dos categor&iacute;as, y encontraron dificultades en las caracter&iacute;sticas comunes a ambas.  En este punto surgi&oacute; una discusi&oacute;n en la que se buscaron mayores argumentos  para considerar una caracter&iacute;stica como algo femenino o masculino.</p>     <p>En la teor&iacute;a se puede evidenciar que "al momento de nacer se despliega la l&oacute;gica  del g&eacute;nero en la funci&oacute;n de la apariencia externa de los genitales, a la criatura  se  le  habla  de  una  cierta  manera,  se  le  trata  distinto,  se  le  alimenta  diferente  y  se  depositan  sobre  ella  ciertas  expectativas  y  deseos.  As&iacute;  arranca  el  proceso  de atribuci&oacute;n de caracter&iacute;sticas "femeninas" y "masculinas" a cada sexo, a sus  actividades y conductas, y a las esferas de su vida."<a name="nota12"></a><a href="#notaa12"><sup>12</sup></a> As&iacute; mismo, cabe mencionar  a  los  autores  Caicedo,  G&oacute;mez,  Bernal,  y  Garc&iacute;a,  quienes  explican  "c&oacute;mo  la  identidad de g&eacute;nero es el reconocimiento que una persona hace acerca de su yo  o de su "s&iacute; mismo" como hombre o como mujer, reconocimiento basado en la  interacci&oacute;n de las caracter&iacute;sticas, valores y creencias que una cultura espec&iacute;fica  ha establecido como apropiadas para uno u otro sexo y la significaci&oacute;n personal  que cada hombre o mujer elaboran sobre ellas, a partir de su propia historia de  vida".<a name="nota13"></a><a href="#notaa13"><sup>13</sup></a></p>     <p>Aludiendo a las particularidades de esta investigaci&oacute;n, se puede resaltar que  la poblaci&oacute;n del Corregimiento de Catambuco se caracteriza por sus tradiciones,  costumbres y religiosidad, su gente ha evolucionado por los cambios sucedidos,  entre ellos la cercan&iacute;a y los medios de transporte a la ciudad.<a name="nota14"></a><a href="#notaa14"><sup>14</sup></a> El sector econ&oacute;mico  se caracteriza por trabajos agr&iacute;colas y por ser un centro tur&iacute;stico que atrae con  la  variedad  de  restaurantes  familiares  que  se  destacan  por  los  platos  t&iacute;picos  de la regi&oacute;n, entre ellos el cuy. La participaci&oacute;n de los habitantes en procesos  de transformaci&oacute;n social es muy baja, adoptando una postura pasiva frente a  los problemas que enfrenta la sociedad. La instituci&oacute;n religiosa tiene una alta  influencia en la poblaci&oacute;n, ya que es esta la encargada de desarrollar proyectos y  atenci&oacute;n a la comunidad con las diferentes problem&aacute;ticas que se presentan. Por  ello sus habitantes se encuentran muy aferrados a las normas y valores promovidos  por la Iglesia. Los hombres y mujeres mantienen papeles muy tradicionales, los  hombres dedicados a los trabajos agr&iacute;colas mientras ellas cuidan de los hijos y  la familia, las nuevas generaciones muestran empe&ntilde;o y ganas de sacar adelante  a su regi&oacute;n, accediendo a la educaci&oacute;n y prepar&aacute;ndose para desarrollar oficios  que permitan su progreso.</p>     <p>Tras  realizar  la  investigaci&oacute;n,  se  puede  resaltar  la  importancia  de  trabajar  estos temas con diferentes poblaciones, siendo una de las principales la de los  adolescentes,  ya  que  son  ellos  quienes  est&aacute;n  en  la  b&uacute;squeda  de  su  identidad,  transcurriendo  por  el  estrecho  t&uacute;nel  de  los  estereotipos  ofrecidos  por  el  ambiente que los rodea, entre ellos la escuela, la familia, la iglesia, los medios de  comunicaci&oacute;n y la sociedad en general, quienes les brindan alternativas de vida.  El consolidar su propia identidad es una etapa normal por la que pasa cualquier  persona al llegar a la adolescencia, es ah&iacute; cuando se da esa b&uacute;squeda de su propia  esencia: saber qui&eacute;n es, c&oacute;mo es y qu&eacute; quiere hacer. </p>     <p>Los modelos juegan un importante papel en este proceso, ya que a trav&eacute;s  de ellos los adolescentes identificar&aacute;n hombres y mujeres a los cuales parecerse.  Por  eso  las  personas  que  ellos  consideran  como  ideales  son  fundamentales,  pues muchas veces pueden marcarlos para siempre. Muchos de los modelos de  identidad femenina y masculina que nos ofrece el medio social est&aacute;n marcados  por elementos ideol&oacute;gicos e incluso comerciales, que promueven ideales para las  generaciones emergentes. Cada adolescente tiene ante s&iacute; esta tarea primordial.  Padres  y  maestros  pueden  ayudar  ofreci&eacute;ndole  alternativas  y  ejemplos,  pero  es  cada  uno,  con  base  en  sus  tenencias,  inclinaciones,  anhelos  y  experiencias  personales y de su grupo de amigos, quien determina cu&aacute;les son sus modelos  a seguir. Un aspecto a resaltar dentro de la metodolog&iacute;a de la investigaci&oacute;n fue  la conformaci&oacute;n del colectivo de adolescentes J&oacute;venes Construyendo Identidad  (JCI), ya que permiti&oacute; abordar la tem&aacute;tica de la identidad de g&eacute;nero de una  forma  que  no  fuera  agresiva  con  la  cultura  del  corregimiento  de  Catambuco  &#8211;caracterizada por la persistencia de estereotipos machistas&#8211; ya que esto podr&iacute;a  haber sido contraproducente.</p>     <p>Para finalizar es pertinente retomar el t&iacute;tulo con el que se inici&oacute; la presente  investigaci&oacute;n:  Identidad  de  g&eacute;nero:  &iquest;Obst&aacute;culo  al  desarrollo  o  un  acceso  a  la  equidad? Tras haber planteado que la cuesti&oacute;n de la identidad de g&eacute;nero en los  adolescentes se ve mediada por m&uacute;ltiples factores sociales, culturales, familiares  y  experiencias  personales  que  van  consolidando  en  ellos  lo  que  significa  "ser  hombre" o "ser mujer", tomando como base los diferentes planteamientos te&oacute;ricos  aportados  desde  los  estudios  de  g&eacute;nero  y  la  interpretaci&oacute;n  que  se  realiz&oacute;  por  medio de la actividad investigativa, podemos clarificar que en nuestra cultura,  pese a los planteamientos y acciones encaminadas a la equidad de g&eacute;nero, aun  existen muchos estereotipos sexistas que truncan la liberaci&oacute;n tanto del hombre  como de la mujer y por ende su progreso familiar y social.</p>     <p>Conscientes de la problem&aacute;tica investigada y en concordancia con el objetivo  de intervenci&oacute;n planteado, es necesario fortalecer las representaciones sociales  frente a la identidad g&eacute;nero en los j&oacute;venes del corregimiento de Catambuco tras la  implementaci&oacute;n de estrategias que fomenten espacios de equidad, porque no s&oacute;lo  basta con ampliar la esfera del conocimiento de la problem&aacute;tica de la desigualdad  de g&eacute;nero, sino que es necesario asumir posturas cr&iacute;ticas y efectivas que contin&uacute;en  con el proceso de cambio, sin desconocer que es un proceso progresivo ya que cada  cultura tiene su ritmo de cambio y evoluci&oacute;n. Por ende, entender la identidad  de g&eacute;nero como un acceso a la equidad implica sensibilizaci&oacute;n en torno al tema,  apropiaci&oacute;n de los conocimientos obtenidos mediante los estudios de g&eacute;nero,  una verdadera conscientizaci&oacute;n del cambio necesario en el que se planteen como  bases de la sociedad el respeto por las diferencias y se re&#8211;construyan los espacios  p&uacute;blicos y privados con el fin de que exista igualdad de oportunidades. Solo as&iacute;  existir&aacute; una sociedad para todos y todas. </p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>Conclusiones</b></font></p>     <p>Para los y las adolescentes del corregimiento de Catambuco que formaron  parte del colectivo J&oacute;venes Construyendo Identidad, el concepto de identidad de  g&eacute;nero est&aacute; determinado por la acumulaci&oacute;n de experiencias, normas y valores  morales que se han ido transmitiendo por medio de las diferentes instituciones  sociales, como la familia, la iglesia y la escuela. Estos conceptos son un legado  cultural de las generaciones anteriores, padres, abuelos, t&iacute;os y dem&aacute;s personas  significativas e influyentes en su desarrollo, y a la vez est&aacute;n mediados por las  experiencias personales y grupales que se dan en el ambiente espec&iacute;fico en el que  se desarrollan los sujetos.</p>     <p>Las creencias de los j&oacute;venes de Catambuco acerca del concepto de hombre y  mujer son definidas desde las caracter&iacute;sticas que cada uno considera que tiene.  Por lo general se mencionan cualidades f&iacute;sicas y emocionales, haciendo alusi&oacute;n  a  que  las  mujeres  son  quienes  se  caracterizan  por  actuar  de  una  manera  m&aacute;s  emocional y por tanto son m&aacute;s sensibles a todo lo que sucede en su entorno, a  diferencia de los hombres que son considerados como los que utilizan la fuerza  f&iacute;sica y se caracterizan por tener una baja sensibilidad frente a los acontecimiento,  lo cual les ha permitido asumir las diferentes situaciones de una manera fr&iacute;a y  poco afectiva. </p>     <p>En cuanto al n&uacute;cleo familiar existen ciertas normas y reglas con respecto a lo  que se les permite y no se les permite hacer a hombres y mujeres. El ambiente  familiar de los adolescentes de Catambuco se caracteriza por asignar a las mujeres  el cumplir y respetar ciertos horarios restrictivos para salir y/o permanecer en la  calle. Ellas tambi&eacute;n deben realizar los oficios del hogar. Por su lado los hombres  pueden salir a la calle sin tantas restricciones y las horas de llegada al hogar son  mucho m&aacute;s flexibles. Si ellos quieren ayudar en los oficios del hogar, lo pueden  hacer, pero si no lo hacen no hay problema alguno y no son juzgados por ello. Se  evidencia que existen ciertas diferencias en cuanto a las actividades que realizan  los y las adolescentes dentro del hogar. </p>     <p>Las actividades realizadas por personas de cada sexo dentro de los diversos  ambientes son conocidos como roles sexuales. Estos son aquellos patrones de  comportamiento y atributos personales que han sido definidos por la cultura en  la que el individuo se ha desarrollado y son vividos como aquel papel que debe  desempe&ntilde;ar cada uno ya sea como hombre o mujer. En nuestra cultura estos  roles se han caracterizado por llevar un orden patriarcal que favorece lo masculino  sobre lo femenino. Sin embargo, se han dado cambios frente a la concepci&oacute;n  que consideraba a ciertas actividades laborales como exclusivas de determinado  sexo y han aparecido nuevos roles para ambos g&eacute;neros dentro de la esfera social y  familiar. Los adolescentes manifestaron que tanto hombres como mujeres pueden  y son capaces de realizar las mismas actividades en los diferentes cargos laborales;  aunque ellos mencionan que hay ciertas actividades que necesitan gran esfuerzo  f&iacute;sico y que las mujeres no las pueden realizar por su condici&oacute;n f&iacute;sica.</p>     <p>A medida que ha pasado el tiempo se ha evidenciado que aquellas conductas  machistas  que  consideraban  la  superioridad  del  hombre  sobre  la  mujer  han  cambiado,  ya  que  los  adolescentes  sienten  que  hoy  en  d&iacute;a  hay  una  creciente  tendencia  hacia  la  consideraci&oacute;n  de  iguales  capacidades  y  condiciones  para  ambos  g&eacute;neros,  en  donde  las  mujeres  pueden  realizar  actividades  tanto  en  el  &aacute;mbito familiar como ejercer cargos laborales en diferentes &aacute;reas y jerarqu&iacute;as,  sin ninguna discriminaci&oacute;n por su sexo. De igual manera, los hombres pueden  dedicarse a su hogar y expresar sus emociones sin sentir que est&aacute;n faltando a  su hombr&iacute;a. Sin embargo, persisten todav&iacute;a algunas formas de machismo que  promueven conductas de discriminaci&oacute;n sexual. En cuanto a la actitud asumida  por los y las adolescentes frente al desempe&ntilde;o de los hombres y mujeres de su  regi&oacute;n, caracter&iacute;sticas de ambos sexos son tomadas como modelos y ejemplos  a seguir. Entre ellos se rescatan aspectos tales como la dedicaci&oacute;n al trabajo y la  responsabilidad en las diversas esferas sociales y familiares.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>NOTAS AL PIE DE P&Aacute;GINA</b></p>     <p><a name="notaa1"></a><a href="#nota1">1.</a> Flores P., F&aacute;tima, <i>Psicolog&iacute;a social y g&eacute;nero: El sexo como objeto de representaci&oacute;n social</i>, M&eacute;xico, McGraw  Hill, 2000.</p>     <p><a name="notaa2"></a><a href="#nota2">2.</a> Grassi, Estela (comp.), Simposio "Antropolog&iacute;a de la mujer"', <i>Congreso Argentino de Antropolog&iacute;a Social</i>  (agosto de 1986: Argentina), Editorial Humanitas, Argentina, pp. 21 a 36.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="notaa3"></a><a href="#nota3">3.</a> "Diagn&oacute;stico integral sobre la posici&oacute;n y condici&oacute;n de g&eacute;nero en el municipio de Pasto", Alcald&iacute;a Municipal  de Pasto, 2005.</p>     <p><a name="notaa4"></a><a href="#nota4">4.</a> Lamas, Martha, "Cuerpo e identidad", en: Arango, Le&oacute;n y Viveros (compiladoras), <i>G&eacute;nero e identidad.  Ensayos sobre lo femenino y lo masculino</i>, Tercer Mundo Editores&#8211;Ediciones Uniandes, Bogot&aacute;, 1995.</p>     <p><a name="notaa5"></a><a href="#nota5">5.</a> De Beauvoir, Simone, <i>El segundo sexo</i>, Editorial C&aacute;tedra, Madrid, (1949) 1998.</p>     <p><a name="notaa6"></a><a href="#nota6">6.</a> Lamas, Martha, "Cuerpo e identidad", en: Arango, Le&oacute;n y Viveros (compiladoras), <i>G&eacute;nero e identidad.  Ensayos sobre lo femenino y lo masculino</i>, Tercer Mundo Editores&#8211;Ediciones Uniandes, Bogot&aacute;, 1995.</p>     <p><a name="notaa7"></a><a href="#nota7">7.</a> Useche, B., "La sexualidad colombiana", en: <i>Basic Sexological Premises. Estudios de Sexolog&iacute;a</i>. Manizales:  ARS Ediciones, 1999.</p>     <p><a name="notaa8"></a><a href="#nota8">8.</a> Turbay, Catalina y Ana Rico, <i>Construyendo identidades: ni&ntilde;as, j&oacute;venes y mujeres en Colombia. Reflexiones  sobre socializaci&oacute;n de roles de g&eacute;nero</i>, Gente Nueva Editorial, 1994.</p>     <p><a name="notaa9"></a><a href="#nota9">9.</a>  Gelles, Richard y Ann Levine, <i>Sociolog&iacute;a con aplicaciones en pa&iacute;ses de habla hispana</i>. Editorial McGraw  Hill, Sexta Edici&oacute;n. M&eacute;xico, 2000.</p>     <p><a name="notaa10"></a><a href="#nota10">10.</a> Corsi, Jorge y otros,<i> Violencia masculina en la pareja</i>, Editorial Paidos. Buenos Aires, Argentina, 1999.</p>     <p><a name="notaa11"></a><a href="#nota11">11.</a> Badinter, Elizabeth, (1993),  <i>XY La identidad masculina</i>, Alianza Editorial, Madrid</p>     <p><a name="notaa12"></a><a href="#nota12">12.</a>  Lamas, Martha, "Cuerpo e identidad", en: Arango, Le&oacute;n y Viveros (compiladoras), <i>G&eacute;nero e identidad.  Ensayos sobre lo femenino y lo masculino</i>, Tercer Mundo Editores&#8211;Ediciones Uniandes, Bogot&aacute;, 1995.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="notaa13"></a><a href="#nota13">13.</a> Caicedo,  C.,  G&oacute;mez,  F.,  Bernal,  M.,  y  Garc&iacute;a,  C.,   Caicedo,  C.,  G&oacute;mez,  F.,  Bernal,  M.,  y  Garc&iacute;a,  C.,  <i>Violencia  intrafamiliar.  Masculinidades  y  violencia  intrafamiliar, Pol&iacute;tica Nacional de Construcci&oacute;n de Paz y Convivencia Familiar "Haz Paz"</i>, Bogot&aacute;: Presidencia de  la Rep&uacute;blica de Colombia, 2001</p>     <p><a name="notaa14"></a><a href="#nota14">14.</a> Datos extra&iacute;dos de la <i>cartilla Catambuco, tierra f&eacute;rtil</i>, 2007.</p>            </font>      ]]></body>
</article>
