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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p align="right">Editorial</p>      <p align="center"><font size="4"><b>LA CIENCIA NO EST&Aacute; PARCELADA EN DISCIPLINAS:    <br> Ser un s&uacute;per-especialista  no nos excusa de ser un cient&iacute;fico amplio</b></font></p>      <p align="center">Marcelino Cereijido</p>      <p>M.D., Ph.D. Centro de Investigación y Estudios Avanzados. Departamento de Fisiolog&iacute;a, Biof&iacute;sica y Neurociencias. M&eacute;xico, D.F. México. Profesor Em&eacute;rito e Investigador Nacional Em&eacute;rito. E-mail: <a href="mailto:cereijido@fisio.cinvestav.mx">cereijido@fisio.cinvestav.mx</a>.</p>  <hr>      <p>Hace tres  siglos se consideraba que el Universo era una "cosa" creada por Dios, tal como la vemos.  Pero a partir del Siglo XIX, el Universo y todo lo que contiene pasaron a ser considerados "procesos" (Cereijido, 1994a). El cambio fue provocado por sabios del Siglo XIX al tratar de responder <b><i>"&iquest;Qu&eacute; puede haber sucedido en el pasado para producir este hecho del presente que tengo ahora frente a mi nariz?</i></b>". As&iacute; Lamarck y Darwin quisieron entender por qu&eacute; los mantos geol&oacute;gicos recientes tienen esqueletos de especies que todav&iacute;a viven, y en cambio los antiguos tienen esqueletos de especies extintas, y se respondieron  "Hay una <b><i>evoluci&oacute;n </i></b>basada en la Selecci&oacute;n Natural". Tambi&eacute;n Marx quer&iacute;a explicar por qu&eacute; hay gente  rica y gente pobre, e imagin&oacute; una lucha de clases  que en el fondo es tambi&eacute;n una  evoluci&oacute;n. Freud en cambio, quiso descubrir  por qu&eacute; ten&iacute;a problemas en la marcha,  una mujer que hab&iacute;a deseado sexualmente a su cu&ntilde;ado&hellip; y tambi&eacute;n acab&oacute; interpret&aacute;ndolo en t&eacute;rminos evolutivos.</p>      <p>&iquest;Acaso la medicina fue impert&eacute;rrita a la onda evolutiva del Siglo XIX?  &iexcl;Para nada! Al principio estuvo atareada con  la taxonom&iacute;a  de los  s&iacute;ndromes, es decir, combinaciones est&aacute;ticas del tener o  no fiebre, anemia, dolor, hinchazones, tos, olvidos, hemorragias, diarrea,  observadas por  m&eacute;dicos muy sagaces como Down, Turner, Asperger, Korsakoff, Alzheimer quienes, as&iacute; y todo &iexcl;no sab&iacute;an qu&eacute; los causaba! Hasta que descubri&oacute; que  las enfermedades tambi&eacute;n son <b><i>evoluciones</i></b>.   Por ejemplo, la tuberculosis se conoc&iacute;a ya en el antiguo Egipto, pero fue Robert Koch  quien pudo interpretarla "evolutivamente" cuando descubri&oacute; que  es originada por el bacilo que hoy lleva su nombre.</p>      <p>En l&iacute;nea con la divisi&oacute;n entre cuerpos y almas heredada de las religiones, se consideraba que somos conjuntos de  &oacute;rganos (ri&ntilde;ones, coraz&oacute;n, cerebro, ojos) que funcionan (filtran plasma, laten, piensan, muerden, ven),  dicotom&iacute;a que nos ense&ntilde;an en anatom&iacute;a y fisiolog&iacute;a. Pero otra revoluci&oacute;n formidable que tambi&eacute;n ocurri&oacute; en el Siglo XIX, cambi&oacute; el concepto  de estructura/funci&oacute;n. La combinaci&oacute;n de  fraccionamiento celular, ultracentrifugaci&oacute;n y t&eacute;cnicas  avanzadas de microscop&iacute;a, mostraron que tambi&eacute;n en el nivel celular somos microestructuras que funcionan. Toda funci&oacute;n es una manifestaci&oacute;n de alg&uacute;n cambio estructural,  y al rev&eacute;s, no hay cambio de estructura que no tenga una consecuencia funcional.</p>      <p>&iquest;Acaso funcionan as&iacute; procesos tan "espirituales" como el pensar? Por supuesto que s&iacute;, pues dependen de circuitos neuronales, y para que una neurona se comunique  con la siguiente las substancias qu&iacute;micas (mediadores) que ella misma sintetiza deben  viajar encerradas en  ves&iacute;culas sin&aacute;pticas, que van a  fundirse con la  membrana plasm&aacute;tica, se abren y se vierten hacia el espacio extracelular, hasta que difundiendo por el medio extracelular van a pegarse  a alg&uacute;n receptor de  la neurona siguiente, esta se estimula o  deprime,  y como consecuencia el organismo estornuda, segrega hormonas, se duerme,  siente hambre, se horripila. Cuando el receptor recibe al mediador lo  considera "mensaje", lo decodifica  y responde en consecuencia. &iquest;No es esto una funci&oacute;n pura? No, pues al pegarse el mediador  provoca que el conjunto (receptor + mediador)  pueda separarse de la superficie celular, "aborde" un endosoma, y cual si fuera un batiscafo se interne en el citoplasma,  y viaje hacia el n&uacute;cleo o hacia otro organelo subcelular. Un bi&oacute;logo que fijara la c&eacute;lula  en la que ocurren estos procesos, ya no ver&iacute;a que ha sido penetrada por una mol&eacute;cula visitante, sino que  el receptor podr&iacute;a haber  sufrido fosforilaciones, cambios conformacionales y pasado a formar parte de la estructura de alg&uacute;n organelo subcelular. Es algo tan ins&oacute;lito como si una mujer entra a nuestra casa y, cuando minutos despu&eacute;s entra tambi&eacute;n el marido que hab&iacute;a ido a estacionar el coche, encuentra los brazos de su esposa formando parte del refrigerador  y el t&oacute;rax de la mamposter&iacute;a.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Tampoco somos constantes ni estamos  en equilibrio, sino en <b><i>estado estacionario </i></b>(Cereijido, 2009a), nuestros n&uacute;cleos, mitocondrias, lisosomas, microt&uacute;bulos,   siguen siendo procesos, en tanto parecen una casa, un autom&oacute;vil y una familia cuyo enloquecido due&ntilde;o se la pasara demoliendo y reconstruyendo paredes, techos, pisos,  el tapizado del autom&oacute;vil, cambia una rueda delantera, y en ese frenes&iacute; se divorcia de su esposa y se casa con otra.</p>      <p>Todo se ejecuta en cumplimiento de complejas partituras gen&eacute;ticas. Los genes son copias <b><i>casi</i></b> exactas de los que recibimos de antiguos mam&iacute;feros a trav&eacute;s de hom&iacute;nidos intermediarios. De pronto podemos ser an&eacute;micos o sufrir enfermedades de la piel porque un  l&eacute;mur le pas&oacute; un gen defectuoso a sus descendientes, que por suerte ten&iacute;an otros genes que compensaron el defecto del gen estropeado. Luego tambi&eacute;n los  recibimos nosotros y  por un tiempo vivimos arm&oacute;nicamente con ellos  (con el alterado + el compensador), pero ahora somos ancianos, la s&iacute;ntesis de este segundo gen ha mermado, y  padecemos una enfermedad porque ya nada modula al gen deteriorado que nos hered&oacute; el l&eacute;mur hace millones de a&ntilde;os.</p>      <p>Pero &iquest;a qu&eacute; enfermedad me estoy  refiriendo? A ninguna en particular; podr&iacute;a ser un padecimiento que descontrola la proliferaci&oacute;n celular y contraemos  un c&aacute;ncer, o nos falla un  paso en el metabolismo de los tetrapirroles y pasamos a sufrir una anemia, o se malogra una enzima que interviene en la s&iacute;ntesis de un factor de transcripci&oacute;n, afecta el funcionamiento de cierta neurona, nos anda mal un circuito cerebral y por ah&iacute; acabamos asesinando a un vecino  porque se nos ha metido en la cabeza que trataba de hacernos  los cuernos (Cereijido, 2011).</p>      <p>El hecho de que todo especialista tenga que trabajar en un peque&ntilde;&iacute;simo campo de la ciencia, lleva al  analfabeta cient&iacute;fico (Cereijido, 1994b; Cereijido &amp; Reinking 2005) a creer que la ciencia est&aacute; balcanizada (Cereijido, 2009b). Los ejemplos que llevamos  dando  en este Pr&oacute;logo en el que aparecemos como un destello de procesos perenemente cambiantes, deber&iacute;an llevarnos a reflexionar. Por fortuna, nuestros  psic&oacute;logos, neur&oacute;logos y  psiquiatr&iacute;as expertos se mantienen al tanto de los grandes movimientos en evoluci&oacute;n, gen&eacute;tica, zoolog&iacute;a,  neuroqu&iacute;mica, canales i&oacute;nicos, factores de transcripci&oacute;n, est&aacute;n habituados a ir a buscar el conocimiento all&iacute; donde lo produzca la investigaci&oacute;n, a traerlo e incorporarlo al bagaje conceptual de su especialidad.</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>      <!-- ref --><p>Cereijido, M. (1994a). <i>Ciencia Sin Seso Locura Doble</i>. M&eacute;xico: Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000018&pid=S2011-2084201200020000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Cereijido, M. (1994b). <i>Por Qu&eacute; No Tenemos Ciencia</i>. M&eacute;xico: Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000020&pid=S2011-2084201200020000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Cereijido, M. (2009a). <i>Elogio del Desequilibrio</i>. Buenos Aires: Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000022&pid=S2011-2084201200020000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Cereijido, M. (2009b). <i>La Ciencia Como Calamidad</i>". Barcelona: Gedisa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000024&pid=S2011-2084201200020000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Cereijido, M. (2011). <i>Hacia Una Teor&iacute;a General Sobre Los Hijos de Puta</i>. Barcelona: Tusquets.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000026&pid=S2011-2084201200020000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Cereijido, M. &amp; Reinking, L. (2005). <i>People Without Science</i>. New York: Vantage Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000028&pid=S2011-2084201200020000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>      ]]></body><back>
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