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<publisher-name><![CDATA[Editorial Universidad del Norte]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿QUIÉNES TERMINAN EN LA INFORMALIDAD?: IMPACTO DE LAS CARACTERÍSTICAS Y EL TIEMPO DE BUSQUEDA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The purpose of this paper is to analyze informal employment in three metropolitan areas, Barranquilla, Cartagena y Montería using information from the second quarters of the Continuous Household Survey for years 2001 to 2005. Two definitions of informality were used, the official (DANE) and one based on social security (Pensions). Based on these, informal workers from the metropolitan areas are characterized according to their socioeconomic characteristics and the time it took them to find their current job. We find in general, that age, education, marital status and being head of a household plays a significant role in explaining the lower likelihood of becoming an informal worker, while longer spells of job searching increases this likelihood. As part of policy recommendations to reduce the incidence of informality in the Caribbean region are, to ensure at least the completion of secondary schooling, implementing programs that ensure younger worker's insertion into the labor market and active labor market policies that reduce job searching spells.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>&iquest;QUI&Eacute;NES TERMINAN EN LA INFORMALIDAD?: IMPACTO DE LAS CARACTER&Iacute;STICAS Y EL TIEMPO DE BUSQUEDA</b></font></p>     <p><b>Paola Roldan V&aacute;squez*</b>    <br> <a href="mailto:proldan@uninorte.edu.co"><i>proldan@uninorte.edu.co</i></a></p>     <p><b>Carlos Ospino Hern&aacute;ndez*</b>    <br> <a href="mailto:cgospino@uninorte.edu.co"><i>cgospino@uninorte.edu.co</i></a></p>     <p>* Profesores investigadores del Instituto de Estudios Econ&oacute;micos del Caribe y miembros del Grupo de Investigaci&oacute;n en An&aacute;lisis Econ&oacute;mico (GRANECO), Universidad del Norte. Los autores agradecen a Gleirys Amaya por su valiosa colaboraci&oacute;n. Barranquilla-Colombia.</p>      <p><b>Fecha de recepci&oacute;n:</b> agosto de 2009    <br>  <b>Fecha de aceptaci&oacute;n:</b> septiembre de 2009</p> <hr>       <p><b>RESUMEN</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El objetivo de este trabajo es analizar el empleo informal en las &aacute;reas metropolitanas de Barranquilla, Cartagena y Monter&iacute;a utilizando informaci&oacute;n de la Encuesta Continua de Hogares para los segundos trimestres de los a&ntilde;os 2001 a 2005. Se utilizaron dos definiciones de informalidad: la oficial (DANE) y la de Seguridad Social (Pensiones). Con base en ellas se hizo una caracterizaci&oacute;n de los trabajadores informales de las &aacute;reas metropolitanas mencionadas seg&uacute;n sus caracter&iacute;sticas socioecon&oacute;micas y el tiempo de b&uacute;squeda de empleo. Encontramos que en general la edad, la educaci&oacute;n, el estado conyugal y la jefatura del hogar juegan un rol significativo para explicar la menor probabilidad de ser un trabajador informal, mientras que el tiempo de b&uacute;squeda de empleo aumenta la probabilidad de pertenecer al sector informal. Entre las recomendaciones se tiene que para reducir la informalidad en la regi&oacute;n Caribe es necesario asegurar al menos la culminaci&oacute;n de la educaci&oacute;n secundaria, dise&ntilde;ar programas que permitan la inserci&oacute;n de los j&oacute;venes al mercado laboral y pol&iacute;ticas que reduzcan los tiempos de b&uacute;squeda de empleo.</p>     <p><b>Palabras clave</b>: Informalidad, mercado laboral, b&uacute;squeda de empleo.</p> <hr>     <p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>The purpose of this paper is to analyze informal employment in three metropolitan areas, Barranquilla, Cartagena y Monter&iacute;a using information from the second quarters of the Continuous Household Survey for years 2001 to 2005. Two definitions of informality were used, the official (DANE) and one based on social security (Pensions). Based on these, informal workers from the metropolitan areas are characterized according to their socioeconomic characteristics and the time it took them to find their current job. We find in general, that age, education, marital status and being head of a household plays a significant role in explaining the lower likelihood of becoming an informal worker, while longer spells of job searching increases this likelihood. As part of policy recommendations to reduce the incidence of informality in the Caribbean region are, to ensure at least the completion of secondary schooling, implementing programs that ensure younger worker's insertion into the labor market and active labor market policies that reduce job searching spells.</p>     <p><b>Keywords</b>: Informality, labor markets, job searching. </p> <hr>       <p><b>1. INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p>Las altas tasas de informalidad en Colombia y su incremento sustancial durante la d&eacute;cada de los noventa han motivado el estudio del empleo informal en este pa&iacute;s. No obstante, en la regi&oacute;n Caribe es un tema poco explorado. Una de las dificultades m&aacute;s frecuentes a la hora de estudiar el empleo informal es definir el concepto de &quot;informalidad&quot;, ya que existen diversas aproximaciones te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas que permiten abordar este fen&oacute;meno, pero no existe consenso sobre una definici&oacute;n que encierre todas las dimensiones de este problema. Sin embargo, en t&eacute;rminos generales, las diferentes concepciones de informalidad coinciden en que se trata de empleo que no cumple con la regulaci&oacute;n laboral y, por lo tanto, en la mayor&iacute;a de los casos deja al trabajador informal en condiciones laborales inferiores a las de un empleado formal.</p>     <p>Este trabajo analiza el empleo informal en la regi&oacute;n Caribe mediante la informaci&oacute;n suministrada por la Encuesta Continua de Hogares para el per&iacute;odo 2001 a 2005. Entre los principales resultados se tiene que en la mayor&iacute;a de los casos variables socioecon&oacute;micas como edad, educaci&oacute;n, estado marital y la jefatura del hogar disminuyen la probabilidad de ser un trabajador informal, mientras que el tiempo de b&uacute;squeda de empleo aumenta la probabilidad de serlo. Los anteriores resultados sugieren que estrategias tendientes a reducir la informalidad en las &aacute;reas metropolitanas estudiadas deber&iacute;an incluir el dise&ntilde;o de programas que aumenten la inserci&oacute;n de los j&oacute;venes al mercado laboral y el fortalecimiento de los programas de intermediaci&oacute;n laboral que reduzcan los tiempos de b&uacute;squeda y disminuyan no s&oacute;lo el desempleo sino tambi&eacute;n la informalidad en el mercado laboral de la regi&oacute;n.</p>       <p>Este trabajo ha sido estructurado en cinco secciones. Inicial-mente se presenta la revisi&oacute;n de algunos trabajos recientes que han abordado la informalidad laboral en Colombia, seguido de la estrategia emp&iacute;rica utilizada para realizar la investigaci&oacute;n; posteriormente se dan a conocer algunas estad&iacute;sticas descriptivas y los resultados de los modelos; finalmente se presentan algunas conclusiones y recomendaciones de pol&iacute;tica.</p>     <p><b>2.   REVISI&Oacute;N DE LA LITERATURA</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En Colombia diversos estudios han analizado el mercado laboral informal; unos lo han hecho desde una perspectiva de la segmentaci&oacute;n laboral; otros, desde el punto de vista de las empresas informales, y algunos se han enfocado en las rigideces del mercado laboral y su relaci&oacute;n con la informalidad.</p>     <p>Entre los autores que estudian la informalidad desde una perspectiva de la segmentaci&oacute;n est&aacute;n Fl&oacute;rez (2002), quien utilizando informaci&oacute;n para el per&iacute;odo 1984-2000 y algunos indicadores, como tama&ntilde;o, salario relativo y movilidad laboral, confirma la hip&oacute;tesis de la segmentaci&oacute;n del mercado laboral en Colombia. Esta hip&oacute;tesis consiste en que el mercado de trabajo se caracteriza por la existencia de dos sectores: uno formal, con una remuneraci&oacute;n adecuada, y otro informal, con baja remuneraci&oacute;n. Adicionalmente caracteriza el sector informal de acuerdo con las condiciones socioecon&oacute;micas y demogr&aacute;ficas de los trabajadores. Entre los principales resultados de su estudio se encuentran: i) la fuerza laboral femenina ha incrementado su participaci&oacute;n en el sector informal; ii) la participaci&oacute;n y la movilidad entre los sectores del mercado laboral se encuentra relacionada con el ciclo de vida de los individuos; espec&iacute;ficamente, la investigadora observa que los trabajadores m&aacute;s j&oacute;venes -menores de 30 a&ntilde;os-empiezan su vida laboral en el sector informal; posteriormente, cuando adquieren experiencia y son m&aacute;s adultos se mueven al sector formal como trabajadores asalariados, y cuando son m&aacute;s viejos y han acumulado un gran acervo de capital humano participan nuevamente en el sector informal, esta vez como trabajadores independientes o propietarios de peque&ntilde;as firmas; iii) el sector informal absorbe en mayor medida a los migrantes, aunque esta situaci&oacute;n cambia de acuerdo con los ciclos econ&oacute;micos; iv) los trabajadores formales se caracterizan por tener mayores niveles de educaci&oacute;n que los trabajadores informales; v) los trabajadores informales tienen menor estabilidad salarial, independientemente del tama&ntilde;o de la firma en la cual laboren.</p>     <p>Desde esta misma perspectiva, Uribe, Ortiz y Correa (2004) han examinado la decisi&oacute;n de estar empleado en el sector informal entre 1988 y 2000, estimando los determinantes de la probabilidad de permanecer en dicho sector. A partir de un modelo multinomial encontraron que las variables &quot;condici&oacute;n masculina&quot;, &quot;jefe de hogar&quot; y &quot;experiencia&quot; tuvieron un importante efecto en la participaci&oacute;n laboral, sin embargo, su importancia fue decreciente a lo largo del per&iacute;odo de estudio debido al aumento en el ingreso de las mujeres al mercado laboral y a la jefatura del hogar. Encontraron adem&aacute;s que la variable &quot;educaci&oacute;n&quot; es el &uacute;nico determinante de la informalidad que tuvo efectos negativos sobre la inactividad y el empleo informal. Es decir que la educaci&oacute;n favorece la ocupaci&oacute;n formal, considerada como de alta calidad y desalienta la ocupaci&oacute;n informal.</p>     <p>Uribe, Castro y Ortiz (2004) han analizado la existencia o no de segmentaci&oacute;n en el mercado laboral colombiano en el per&iacute;odo 1988-2000. Para ello buscaron establecer la existencia de barreras en la movilidad de trabajadores entre el sector formal e informal. Mediante la estimaci&oacute;n de ecuaciones minceria-nas con datos de la Encuesta Nacional de Hogares -ENH-en dicho per&iacute;odo, los autores observaron que la edad, el g&eacute;nero y las responsabilidades familiares se constituyen en barreras para la vinculaci&oacute;n de trabajadores en el sector formal. Adi-cionalmente, identificaron algunos hechos importantes: i) los segmentos informales se constituyeron en una actividad laboral permanente debido a unas capacidades y caracter&iacute;sticas personales de los individuos, y no una actividad temporal necesaria para la subsistencia mientras se obten&iacute;a un empleo formal; ii) encontraron que a partir de la recesi&oacute;n en esta d&eacute;cada, el aumento de las responsabilidades familiares es un elemento definitivo en la decisi&oacute;n de ser informal; iii) observaron que contrario a lo esperado, los factores institucionales, como el seguro de desempleo, incrementan la informalidad y acent&uacute;an la segmentaci&oacute;n en el mercado laboral colombiano.</p>     <p>Desde la perspectiva de las empresas informales, Santa Mar&iacute;a y Rozo (2009), utilizando el Censo Empresarial de Cali y Yumbo de 2005, establecieron la incidencia y los determinantes de la informalidad de las empresas de cualquier tama&ntilde;o, partiendo de definir las empresas informales como aquellas que no ten&iacute;an registro mercantil en el per&iacute;odo de estudio. A trav&eacute;s de un an&aacute;lisis cuantitativo encontraron algunas caracter&iacute;sticas importantes de la informalidad empresarial: i) la informalidad tiene una tendencia creciente a medida que aumenta el estrato econ&oacute;mico en el que se encuentran ubicadas las empresas, y alcanzan un pico m&aacute;ximo en el estrato 3; ii) las empresas informales representan el 73% de las empresas que se encuentran en una situaci&oacute;n preoperativa y la mayor&iacute;a de &eacute;stas no llevaban ninguna clase de contabilidad; iii) el 30% de las innovaciones e inversiones se realiza en empresas informales; iv) la informalidad es m&aacute;s alta entre las microempresas, pero tambi&eacute;n se presenta en medianas y grandes empresas. Los autores utilizaron modelos Logit para sus an&aacute;lisis. Por &uacute;ltimo, observaron que los altos costos no salariales y la falta de informaci&oacute;n son los principales obst&aacute;culos para el proceso de formalizaci&oacute;n de la empresas.</p>     <p>Adicionalmente, estos autores realizaron una an&aacute;lisis cualitativo a trav&eacute;s del cual establecieron que la principal causa de la informalidad es la falta de informaci&oacute;n de los empresarios sobre los beneficios de la formalidad y el proceso de la formali-zaci&oacute;n, las altas cargas tributarias, los altos costos que conlleva el proceso de formalidad y la alta regulaci&oacute;n y baja calidad institucional. En pocas palabras, los empresarios consideran que la falta de informaci&oacute;n, los altos costos no salariales y la baja calidad institucional son los principales incentivos de la informalidad.</p>     <p>De acuerdo con estos resultados, Santa Mar&iacute;a y Rozo hacen las siguientes recomendaciones: las pol&iacute;ticas deben focalizarse a promover el proceso de crecimiento de las microempresas. As&iacute; como la implementaci&oacute;n de programas de informaci&oacute;n acerca del proceso de formalizaci&oacute;n de las mismas, reducci&oacute;n en los costos que este proceso requiere, simplificaci&oacute;n de la regulaci&oacute;n, seguimiento y vigilancia a las empresas ubicadas en los estratos socioecon&oacute;micos m&aacute;s bajos. Finalmente, consideran que es muy importante reducir los niveles de corrupci&oacute;n.</p>     <p>C&aacute;rdenas y Mej&iacute;a (2007) realizaron un an&aacute;lisis detallado de la evidencia disponible sobre la informalidad en Colombia, con el cual establecieron que los principales determinantes de los altos niveles de informalidad son la estructura tributaria y la carga regulatoria. Adem&aacute;s, estiman que a nivel microempresarial la informalidad tiene una relaci&oacute;n negativa con el tama&ntilde;o de la firma, la antigüedad y su operaci&oacute;n en el sector servicios respecto al comercial. No obstante, est&aacute; asociada con las caracter&iacute;sticas propias de los establecimientos -emplazamiento diferente a un local, constituci&oacute;n de sociedades y el hecho de que el establecimiento sea &uacute;nico o principal. Por &uacute;ltimo, encontraron que el sector informal se caracteriza por tener menores ingresos y valor de los activos fijos, as&iacute; como una mayor vulnerabilidad de los trabajadores en t&eacute;rminos salariales y de estabilidad empresarial, con respecto al sector formal.</p>     <p>Con base en estos resultados, los autores recomiendan pri-mordialmente la creaci&oacute;n de un r&eacute;gimen simplificado para el pago de impuestos por parte de las microempresas, en el que se adopte una tarifa &uacute;nica para la recaudaci&oacute;n de los impuestos con menores costos de transacci&oacute;n. Tambi&eacute;n consideran necesario facilitar los procesos de conformaci&oacute;n de los negocios, as&iacute; como la flexibilizaci&oacute;n en el sistema de aportes parafiscales y contribuciones a la seguridad social.</p>     <p>C&aacute;rdenas y Rozo (2009) incluyeron un nuevo aspecto importante en el estudio de la informalidad empresarial: caracter&iacute;sticas sociodemogr&aacute;ficas de los propietarios de los establecimientos. En su an&aacute;lisis establecen que el hecho de que los propietarios de los establecimientos sean hombres, j&oacute;venes y con bajos niveles de educaci&oacute;n aumenta la probabilidad de ser informal. Adem&aacute;s, evaluaron el programa de simplificaci&oacute;n de tr&aacute;mites para la creaci&oacute;n de empresas en Bogot&aacute;, y encontraron que ha tenido efectos positivos sobre la formalidad, pues con la implementaci&oacute;n de este programa aument&oacute; el n&uacute;mero de registros mercantiles. Cabe aclarar que los autores establecen que el registro mercantil es la medida m&aacute;s s&oacute;lida para la medici&oacute;n de la informalidad empresarial en Colombia.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por &uacute;ltimo, recomiendan que deben implementarse programas de capacitaci&oacute;n t&eacute;cnica e informaci&oacute;n de los beneficios de la formalidad; esto con el fin de fomentar la formalidad con mayores niveles de productividad a causa de la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, encadenamientos productivos y eficientes. Tambi&eacute;n consideran imprescindible la extensi&oacute;n del programa simplificado para la creaci&oacute;n de empresas a otras ciudades.</p>     <p>Desde la perspectiva de las rigideces del mercado laboral colombiano, N&uacute;&ntilde;ez (2002), adem&aacute;s de caracterizar el sector informal, encontr&oacute; dos hechos importantes: i) en el sector informal la tasa de retorno a la educaci&oacute;n es superior a la del sector formal, a pesar de los menores ingresos; ii) observa una relaci&oacute;n positiva entre informalidad y evasi&oacute;n fiscal. En particular, establece que el impuesto a la renta incentiva a los individuos a participar en el sector informal.</p>     <p>De acuerdo con los resultados del estudio, el autor recomienda que la pol&iacute;tica impositiva debe ser estudiada m&aacute;s ampliamente, aunque aclara que este resultado es una primera aproximaci&oacute;n. Adicionalmente, considera que es necesario desarrollar pol&iacute;ticas dirigidas a la cualificaci&oacute;n que valore la experiencia, el fortalecimiento del sector educativo y de las microempresas, as&iacute; como su incorporaci&oacute;n al sector informal.</p>     <p>Mondrag&oacute;n, Pe&ntilde;a y Wills (2009), utilizando la ENH 19842006, encontraron que los costos laborales no salariales y el incremento del salario m&iacute;nimo tienen efectos sustanciales sobre el tama&ntilde;o del sector formal e informal, as&iacute; como en los niveles salariales. Incrementos en los costos laborales no salariales y en el salario m&iacute;nimo aumentan no s&oacute;lo la probabilidad de que un individuo participe en el sector informal sino tambi&eacute;n el flujo de trabajadores del sector formal al informal; adem&aacute;s tiene efectos negativos sobre el salario, principalmente en el sector informal. Es decir que el aumento en la rigidez del mercado laboral y las recesiones econ&oacute;micas afectan tanto al sector formal como al informal; pero dichos efectos son mucho mayores en este &uacute;ltimo en t&eacute;rminos salariales -los salarios son inferiores al m&iacute;nimo y se han deteriorado relativamente. Teniendo en cuenta estos resultados, los autores recomiendan una reforma profunda -que conduzca a la flexibilizaci&oacute;n del mercado laboral-, en la que se redefina el nivel del salario m&iacute;nimo en relaci&oacute;n con la productividad de los trabajadores y se reduzcan sustancialmente los costos no salariales.</p>     <p>Bernal (2009) realiz&oacute; un an&aacute;lisis descriptivo en el que estudia la naturaleza y el alcance de la informalidad laboral en Colombia. En primer lugar estableci&oacute; los determinantes de la probabilidad de estar empleado en el sector informal, y encontr&oacute; que los individuos m&aacute;s j&oacute;venes, entre 25 y 44 a&ntilde;os, mujeres, jefes de hogar, trabajadores urbanos, con m&aacute;s experiencia laboral, pertenecientes a las minor&iacute;as &eacute;tnicas, con menores ingresos, los trabajadores independientes, agr&iacute;colas y de la construcci&oacute;n tienen mayor probabilidad de ser empleados informales.</p>     <p>Con base en dichos resultados considera que las caracter&iacute;sticas individuales son m&aacute;s importantes que el tama&ntilde;o de la firma a la hora de realizar un an&aacute;lisis de este tipo. Adem&aacute;s, encontr&oacute; que no necesariamente todos empleos informales son precarios ni todos los empleos formales son de mejor calidad. As&iacute; mismo, que la informalidad es un fen&oacute;meno mucho m&aacute;s extendido en las &aacute;reas urbanas.</p>     <p>Bernal (2009) tambi&eacute;n examin&oacute; la satisfacci&oacute;n y motivaci&oacute;n de los trabajadores por permanecer en el sector informal, y encontr&oacute; que los trabajadores informales desean trabajar un mayor n&uacute;mero de horas; y adem&aacute;s que se encuentran m&aacute;s insatisfechos con su trabajo, aunque en t&eacute;rminos generales no desean cambiarlo; as&iacute; mismo, tienen una alta percepci&oacute;n de inestabilidad en su empleo.</p>     <p>En la regi&oacute;n Caribe se han realizado pocos estudios sobre el mercado laboral informal. Uno de ellos es el de Ramos <i>et al. </i>(2008), en el cual estudiaron la mendicidad en las principales ciudades de la regi&oacute;n Caribe. En este trabajo se muestra la din&aacute;mica, caracter&iacute;sticas y manifestaciones sociales, educativas y migratorias de este fen&oacute;meno. En dicha investigaci&oacute;n no s&oacute;lo se refieren a la mendicidad directa, que consiste en que las personas piden limosna por alg&uacute;n tipo de discapacidad, sino que incluyen a todo individuo que por su condici&oacute;n de pobreza o indigencia se encuentra en la calle ofreciendo el servicio de entretenimiento en los sem&aacute;foros, vendiendo dulces en el transporte p&uacute;blico de pasajeros y cuidando veh&iacute;culos en parqueaderos o establecimientos comerciales, actividades consideradas netamente informales.</p>     <p>Seg&uacute;n los resultados obtenidos por los investigadores, la mendicidad es ejercida en mayor medida por personas j&oacute;venes -el 39% de los que realizan dicha actividad tienen entre 18 y 25 a&ntilde;os-, con bajos niveles educativos, propensos a cometer delitos, con acceso limitado al sistema de salud. Encontraron que quienes ejercen la mendicidad lo hacen como una respuesta a la exclusi&oacute;n de la estructura laboral y como una actividad que les permite subsistir, pues la principal raz&oacute;n para realizar dicha actividad es la necesidad de obtener los ingresos necesarios para mantener el n&uacute;cleo familiar.</p>     <p>En este sentido, un estudio sobre los determinantes de la probabilidad de ser informal -utilizando y comparando dos definiciones-cobra importancia para la regi&oacute;n Caribe, pues hasta donde los autores tenemos conocimiento, no se ha profundizado en el an&aacute;lisis de este fen&oacute;meno exclusivamente para las &aacute;reas metropolitanas de Barranquilla, Cartagena y Monter&iacute;a. Esta primera aproximaci&oacute;n permite tener un conocimiento m&aacute;s detallado sobre el mercado laboral informal de la regi&oacute;n que conduzca a dinamizar el debate de esta problem&aacute;tica y formular recomendaciones tendientes a disminuir la incidencia de este fen&oacute;meno.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A partir de la revisi&oacute;n de la literatura mencionada, este trabajo se enmarca en la l&iacute;nea del realizado por Bernal (2009). Sin embargo, a diferencia del de dicho investigador, en este trabajo se incorpora la duraci&oacute;n del desempleo como una variable que afecta la probabilidad de ser informal. Adem&aacute;s, como lo sugiere Fl&oacute;rez (2002), para tener en cuenta las diferencias entre trabajadores informales se analizan los determinantes de la probabilidad de ser un trabajador informal independiente. Esto es importante porque, como lo mencionan las autoras anteriores, no toda la informalidad es precaria y en algunos casos los ingresos pueden ser mayores para algunos informales respecto a trabajadores formales.</p>     <p><b>3. METODOLOG&Iacute;A</b></p>     <p><b>3.1. Acerca de los datos</b></p>     <p>Los datos utilizados para esta investigaci&oacute;n provienen del m&oacute;dulo de informalidad de la Encuesta Continua de Hogares (ECH), la cual es recolectada mensualmente por el DANE. El an&aacute;lisis se realiz&oacute; para las &aacute;reas metropolitanas de Barranquilla, Cartagena y Monter&iacute;a, para el per&iacute;odo 2001-2005.</p>      <p><b>3.2.&nbsp;Definiciones de </b><b><i>informalidad</i></b></p>     <p>Para este trabajo utilizamos dos definiciones de informalidad: La definici&oacute;n oficial utilizada por el DANE, la cual considera empleados informales a los asalariados o patronos vinculados a empresas de hasta diez empleados, a quienes trabajan como ayudantes familiares sin remuneraci&oacute;n, a los trabajadores del servicio dom&eacute;stico y a los trabajadores por cuenta propia diferentes de profesionales y t&eacute;cnicos independientes. A lo largo de este trabajo ser&aacute; referida como la definici&oacute;n oficial. De otra parte, utilizamos una que denominamos informalidad por Seguridad Social -Pensiones-, que considera informales a quienes no cotizan a pensiones. Consideramos informales por pensi&oacute;n a aquellos trabajadores que no cotizan a la seguridad social en pensiones (no est&aacute;n afiliados a un fondo de pensiones) y a quienes pagan la totalidad de la afiliaci&oacute;n.</p>     <p>Los trabajadores informales constituyen un grupo de inter&eacute;s, como lo han mostrado autores como Fl&oacute;rez (2004). En Colombia no todos los informales son iguales, y por ello es pertinente estudiar un tipo de informalidad en particular: los informales independientes, es decir, aquellos trabajadores informales que son cuenta propia, patronos o empleadores.</p>     <p><b>3.3.&nbsp;Estrategia emp&iacute;rica</b></p>     <p>Para estimar los determinantes de la probabilidad de ser un trabajador informal en las tres &aacute;reas metropolitanas mencionadas y utilizando las definiciones de informalidad laboral ya descritas, se estimaron modelos con variable dependiente dic&oacute;toma (Probit simples):</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ecoca/n4/n4a06f01.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La variable end&oacute;gena toma el valor de uno si el individuo es informal, el vector <i>Z </i>contiene caracter&iacute;sticas socioecon&oacute;micas: g&eacute;nero <i>(dummy, </i>hombre=1), edad, a&ntilde;os de educaci&oacute;n, duraci&oacute;n del desempleo (n&uacute;mero de meses que tard&oacute; el individuo para encontrar un nuevo empleo una vez sali&oacute; del anterior), estado civil ( casado o uni&oacute;n libre= 1 ), presencia de ni&ntilde;os menores en el hogar <i>(dummy, </i>ni&ntilde;os menores de 6 a&ntilde;os =1), logaritmo del ingreso del resto de miembros del hogar y ser jefe de hogar.</p>     <p>Para tener en cuenta el efecto fijo de tiempo se incluyeron en los modelos <i>dummies </i>de a&ntilde;o <i>(D<sub>t</sub>). </i>Las regresiones se estimaron usando errores est&aacute;ndares robustos.</p>     <p>Se estimaron modelos similares a los anteriores para analizar los determinantes de la probabilidad de ser un trabajador informal independiente, de la siguiente manera:</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ecoca/n4/n4a06f02.jpg"></p>     <p>La variable end&oacute;gena toma el valor de uno si el individuo es informal y tiene como posici&oacute;n ocupacional cuenta propia, patr&oacute;n o empleador. Los vectores <i>X </i>y <i>y </i>contienen las caracter&iacute;sticas socioecon&oacute;micas y <i>dummies </i>de tiempo empleadas en la estimaci&oacute;n de los determinantes de la probabilidad de ser un trabajador informal.</p>      <p><b>4.   HECHOS ESTILIZADOS</b></p>     <p>De acuerdo con las definiciones descritas en la metodolog&iacute;a, en esta secci&oacute;n se muestran estad&iacute;sticas descriptivas de las variables que hacen parte de los modelos estimados.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ecoca/n4/n4a06f03.jpg"></p>     <p>En primer lugar observamos que las tasas de informalidad estimadas son considerablemente m&aacute;s altas cuando se utiliza la definici&oacute;n de Seguridad Social que la definici&oacute;n oficial. Entre las tres ciudades coste&ntilde;as aqu&iacute; consideradas, Monter&iacute;a report&oacute; la tasa de informalidad m&aacute;s alta durante el per&iacute;odo de an&aacute;lisis, 74%, mientras que Barranquilla present&oacute; la m&aacute;s baja, con 64% de poblaci&oacute;n ocupada informal, cuando se utiliz&oacute; la definici&oacute;n oficial. Adicionalmente, no se encontr&oacute; diferencias entre las tasas de informalidad de hombres y mujeres, independientemente de la definici&oacute;n que se utiliz&oacute;.</p>       <p align="center"><img src="img/revistas/ecoca/n4/n4a06f04.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Al estimar las tasas de informalidad de acuerdo con la definici&oacute;n de Seguridad Social, Barranquilla muestra un incremento en su proporci&oacute;n de informales de 5,5 puntos porcentuales, para situarse en 69%; Monter&iacute;a presenta un incremento de 8,1 puntos porcentuales. Es interesante anotar que Cartagena s&oacute;lo muestra un incremento de 1,9 puntos porcentuales en su tasa de informalidad cuando se utiliza la definici&oacute;n de Seguridad Social, y en el caso de las mujeres, la estimaci&oacute;n es pr&aacute;cticamente igual con las dos definiciones. La &uacute;nica diferencia estad&iacute;sticamente significativa entre hombres y mujeres se encuentra en Cartagena al utilizar la definici&oacute;n de Seguridad Social.</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/ecoca/n4/n4a06f05.jpg"></p>     <p>En t&eacute;rminos de las caracter&iacute;sticas de los trabajadores informales para el per&iacute;odo de an&aacute;lisis, con respecto a los trabajadores formales, encontramos que los primeros son mayores que los segundos por casi un a&ntilde;o de edad en el distrito de Barranquilla; la diferencia es menor, pero en el mismo sentido, en el distrito de Cartagena. Por el contrario, en Monter&iacute;a se observa que los informales son menores que los trabajadores formales en 2,4 a&ntilde;os de edad.</p>        <p>De otra parte, al comparar las edades de hombres y mujeres encontramos que, en general, las &uacute;ltimas son menores. En Barranquilla, entre los formales, encontramos que los hombres son 2,3 a&ntilde;os mayores que las mujeres, mientras que entre los informales la diferencia es de s&oacute;lo un a&ntilde;o de edad. Por su parte, en Cartagena la diferencia de edades favorece a los hombres por 1,4 a&ntilde;os en el sector formal, mientras que en el sector informal la diferencia de edad es inexistente. Asimismo, en Monter&iacute;a, entre los formales, los hombres son 2,1 a&ntilde;os mayores que las mujeres, mientras que entre los informales la diferencia no alcanza a ser un a&ntilde;o de edad. Podemos generalizar entonces que las diferencias de edad entre hombres y mujeres son significativas en el sector formal, mientras que en el sector informal las diferencias son mucho menores, cuando &eacute;stas existen.</p>     <p>Otra variable que resulta interesante para comparar formales e informales es el estado civil de los mismos. Los informales presentan una mayor proporci&oacute;n de uni&oacute;n libre que los formales en las tres ciudades, y Barranquilla es la que tiene menor proporci&oacute;n de las tres, 29% contra 34% en Cartagena y Monter&iacute;a, entre los informales. Los hombres, por su parte, muestran una mayor proporci&oacute;n de uni&oacute;n libre con respecto a las mujeres, independientemente de si son informales o no. No obstante, las diferencias son mucho m&aacute;s marcadas entre los informales. En Barranquilla, la diferencia es de 12 puntos porcentuales, mientras que en Cartagena y Monter&iacute;a &eacute;sta es de 16 puntos porcentuales.</p>     <p>El matrimonio es el estado civil predominante entre los formales; la proporci&oacute;n es al menos del 50% entre los hombres en las tres ciudades, mientras que para las mujeres esta proporci&oacute;n oscila entre 33 y 37%. Entre los hombres informales, el estado civil predominante es la uni&oacute;n libre: 40 y 42% en los casos de Cartagena y Monter&iacute;a respectivamente, mientras que en Barranquilla la proporci&oacute;n de hombres informales en uni&oacute;n libre y casados no es muy distinta: 34 y 32% respectivamente. La proporci&oacute;n de mujeres informales solteras es m&aacute;s alta en Monter&iacute;a, 28%, que en las otras ciudades; curiosamente, esa es la misma proporci&oacute;n de hombres solteros en esa ciudad. La proporci&oacute;n de hombres informales solteros en Barranquilla y Cartagena es del 25%, ligeramente superior a la de las mujeres informales.</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/ecoca/n4/n4a06f06.jpg"></p>     <p>Los informales muestran una mayor frecuencia de uni&oacute;n libre que los formales, mientras que estos &uacute;ltimos muestran una mayor frecuencia de matrimonios, tanto en hombres como en mujeres.</p>     <p>Una de las variables m&aacute;s importantes en el mercado laboral son los a&ntilde;os de educaci&oacute;n de la persona. Es en esta variable en la que encontramos las diferencias m&aacute;s significativas entre trabajadores formales e informales. En Barranquilla, los ocupados formales acumulan en promedio cuatro a&ntilde;os m&aacute;s de educaci&oacute;n que los ocupados informales; la diferencia es ligeramente superior en Cartagena, mientras que en Monter&iacute;a esta diferencia a favor de los formales es de cinco a&ntilde;os. Para ser m&aacute;s precisos, podemos decir que los formales en promedio tienen t&iacute;tulo de bachiller y cursaron 3 semestres de educaci&oacute;n superior, mientras que los informales no terminaron la educaci&oacute;n b&aacute;sica secundaria. En este sentido podr&iacute;amos afirmar que no haber terminado el bachillerato es un muy buen predictor de la ocupaci&oacute;n informal. Las mujeres formales tienen m&aacute;s a&ntilde;os de instrucci&oacute;n que los hombres formales; la diferencia es hasta de un a&ntilde;o en el caso de Barranquilla y algo inferior en las otras dos ciudades. Esta diferencia no se aprecia en el sector informal, en el que no fue posible encontrar diferencias significativas entre los a&ntilde;os de educaci&oacute;n de hombres y mujeres.</p>     <p>El tiempo de b&uacute;squeda de un empleo puede tener un impacto significativo sobre el grado de informalidad; en este sentido, nuestra hip&oacute;tesis consiste en que si el tiempo de b&uacute;squeda es largo, la persona tiene mayor probabilidad de terminar en un empleo informal que si el mismo es corto. En las tres ciudades, el tiempo de b&uacute;squeda de empleo es m&aacute;s corto entre los ocupados formales que entre los informales, lo cual sugiere evidencia a favor de nuestra hip&oacute;tesis. En este sentido, en Cartagena se presenta el per&iacute;odo de b&uacute;squeda m&aacute;s corto, 5 meses, entre los formales, mientras que en Monter&iacute;a es de 6 meses.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="img/revistas/ecoca/n4/n4a06f07.jpg"></p>     <p>A pesar detener mayor grado de instrucci&oacute;n, las mujeres requieren tiempos de b&uacute;squeda m&aacute;s largos que los hombres, y la situaci&oacute;n es mucho m&aacute;s grave entre los informales. La diferencia en el tiempo de b&uacute;squeda oscila entre 0,7 y 3,8 meses en caso de las mujeres formales, y puede variar entre 2,7 y 10,6 meses en el caso de las mujeres informales. Una mujer tarda entre 6 y 8 meses para conseguir empleo formal en las ciudades coste&ntilde;as, mientras que un hombre lo hace entre 4 y 5 meses. El tiempo m&aacute;s corto de b&uacute;squeda para las mujeres que est&aacute;n ocupadas en el sector informal es de 8 meses, y puede ser tan largo como 15 meses. En este sentido puede afirmarse que las mujeres demoran m&aacute;s tiempo para conseguir empleo que los hombres, y por lo tanto tienen mayor propensi&oacute;n a ser informales.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ecoca/n4/n4a06f08.jpg"></p>     <p><b>5. RESULTADOS</b></p>     <p>La <a href="#t7">tabla 7</a> muestra los efectos marginales de la estimaci&oacute;n <i>Probit </i>para las ecuaciones de informalidad usando las definiciones oficial y de Seguridad Social para las tres &aacute;reas metropolitanas objeto de estudio.</p>     <p align="center"><a name="t7"></a><img src="img/revistas/ecoca/n4/n4a06f09.jpg"></p>      <p>En general, para las &aacute;reas metropolitanas de Barranquilla y Cartagena parece no existir diferencias entre hombres y mujeres en la probabilidad de ser un trabajador informal, independientemente de la definici&oacute;n utilizada. En Monter&iacute;a, en cambio, los hombres tienen mayor probabilidad de pertenecer al sector informal que las mujeres. Cuando se utiliza la definici&oacute;n oficial, los hombres tienen en promedio un 2% m&aacute;s de probabilidad de ser informales que las mujeres, mientras que cuando se utiliza la definici&oacute;n por pensiones tienen 5.5% m&aacute;s probabilidad de pertenecer al mercado laboral informal que las mujeres.</p>     <p>Para las &aacute;reas metropolitanas de Barranquilla y Cartagena, la edad parece no tener efecto sobre la probabilidad de ser o no un trabajador informal cuando se usa la definici&oacute;n de Seguridad Social, sin embargo, cuando se estima el modelo utilizando la definici&oacute;n oficial se evidencia que la relaci&oacute;n entre la edad y la informalidad tiene forma de U. Para Barranquilla, cuando se tiene menos de 32 a&ntilde;os, un a&ntilde;o adicional de edad disminuye la probabilidad de ser informal; pero si se tiene m&aacute;s de 32 a&ntilde;os, un a&ntilde;o adicional aumenta la probabilidad de serlo. En Cartagena esto ocurre a los 40 a&ntilde;os, y en Monter&iacute;a a los 36.5 a&ntilde;os. En este sentido, seg&uacute;n la definici&oacute;n oficial encontramos evidencia del ciclo de vida, en el cual los m&aacute;s j&oacute;venes y adultos mayores son quienes tienen una mayor probabilidad de ser informales.</p>     <p>Es posible que estos resultados brinden soporte a la hip&oacute;tesis seg&uacute;n la cual los trabajadores se vuelven demasiado &quot;viejos&quot; para el mercado formal a partir de las edades cr&iacute;ticas mencionadas para cada &aacute;rea metropolitana. En este sentido habr&iacute;a evidencia de exclusi&oacute;n del mercado de trabajo formal para las personas que superan el umbral; no obstante, tambi&eacute;n es posible argumentar que despu&eacute;s de las edades cr&iacute;ticas los trabajadores han acumulado una experiencia importante que les permitir&iacute;a mayores retornos como trabajadores independientes o empresarios en el sector informal.</p>     <p>En cuanto a la educaci&oacute;n, encontramos que para Barran-quilla y Cartagena una mayor acumulaci&oacute;n de capital humano disminuye la probabilidad de ser un trabajador informal. Espec&iacute;ficamente, para Barranquilla, un a&ntilde;o adicional de educaci&oacute;n disminuye aproximadamente 5% la probabilidad de pertenecer al sector informal cuando se usa la definici&oacute;n oficial y la reduce en 4.2% cuando se utiliza la definici&oacute;n de Seguridad Social. En Cartagena dicha probabilidad disminuye en 5.6 y 4.4% respectivamente. En Monter&iacute;a, cuando se usa la definici&oacute;n Oficial, la variable &quot;educaci&oacute;n&quot; no es significativa desde el punto de vista estad&iacute;stico, mientras que cuando se usa la de Seguridad Social, un a&ntilde;o adicional de educaci&oacute;n disminuye 3.1% la probabilidad de ser un trabajador informal. Es posible que en Monter&iacute;a no exista asociaci&oacute;n entre el nivel educativo y el tama&ntilde;o del establecimiento donde se labora, y por esta raz&oacute;n la definici&oacute;n oficial no permita capturar el efecto de la educaci&oacute;n sobre la probabilidad de ser informal.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para todas las &aacute;reas metropolitanas y las definiciones, a mayor ingreso laboral del resto de miembros del hogar -ingreso del hogar neto del ingreso del individuo-es menor la probabilidad de hacer parte del sector informal. Este resultado es consistente con la teor&iacute;a de oferta de trabajo, en el sentido de que las personas tienen un salario de reserva m&aacute;s alto, lo que les permite ser m&aacute;s selectivos en el momento de buscar y aceptar ofertas de empleo. Adicionalmente, debido a que los salarios son m&aacute;s altos en el sector formal, se refuerza este efecto.</p>     <p>Una de las variables que m&aacute;s inter&eacute;s ten&iacute;a para este trabajo es el tiempo de b&uacute;squeda de empleo y su efecto sobre la probabilidad de ser informal. En este sentido, para las tres &aacute;reas metropolitanas y las dos definiciones encontramos evidencia de que mientras mayor sea el tiempo que tarde el individuo en encontrar un nuevo empleo una vez sali&oacute; del anterior, mayor es la probabilidad de ser un trabajador informal. Para Barranquilla, cada mes adicional de duraci&oacute;n del desempleo aumenta la probabilidad de ser un trabajador informal entre 0.13 y 0.15%, en Cartagena se encuentra aproximadamente entre 0.21 y 0.29, mientras que en Monter&iacute;a es entre 0.15 y 0.16%. El efecto m&aacute;s importante del tiempo de b&uacute;squeda sobre la informalidad se observa en Cartagena; debemos recordar que en promedio los informales tardaron 6.6 meses en conseguir empleo, lo que implicar&iacute;a entre 1.3 y 1.9% mayor probabilidad de ser informal en esta &aacute;rea metropolitana. Si bien este efecto parece relativamente peque&ntilde;o, no debemos olvidar que en momentos de bajo desempe&ntilde;o de la econom&iacute;a los mercados de trabajo se vuelven m&aacute;s estrechos, lo que puede incrementar de manera importante el tiempo de b&uacute;squeda y, por consiguiente, la informalidad.</p>     <p>De otra parte, se utiliz&oacute; como variable explicativa el estado civil del individuo. En Cartagena no se encontr&oacute; evidencia de diferencias en la probabilidad de ser informal entre quienes tienen alguna relaci&oacute;n conyugal -casados y uni&oacute;n libre-y quienes son solteros, viudos o divorciados. En Monter&iacute;a sucedi&oacute; lo mismo cuando se us&oacute; la definici&oacute;n oficial, mientras que en el modelo que utiliza la definici&oacute;n de informalidad de Seguridad Social se encontr&oacute; que una persona con alguna relaci&oacute;n conyugal tiene 1.8% menos probabilidad de ser informal que una persona soltera, viuda o separada. Para Barranquilla, los dos modelos encontraron evidencia que el estar casado disminuye la probabilidad de ser un trabajador informal: 3.9% con la definici&oacute;n oficial y 4.7% con la definici&oacute;n de Seguridad Social. En este sentido es posible que las responsabilidades familiares motiven a los trabajadores a buscar y aceptar un empleo que les brinde garant&iacute;as de seguridad social para su n&uacute;cleo familiar.</p>     <p>Para las &aacute;reas metropolitanas de Barranquilla y Monter&iacute;a -modelos con las dos definiciones-, el ser jefe de hogar reduce la probabilidad de pertenecer al sector informal. Para Barranquilla, el signo es ambiguo, pues cuando se usa la definici&oacute;n oficial el ser jefe de hogar disminuye la probabilidad de ser informal en aproximadamente 4.5%, mientras que con la definici&oacute;n por pensiones un jefe de hogar tiene 5.1% m&aacute;s probabilidad de ser informal. Es posible que en Barranquilla los jefes de hogar tengan una menor inclinaci&oacute;n a vincularse a empresas peque&ntilde;as, mientras que al mismo tiempo no coticen a la seguridad social. En Monter&iacute;a, para ambas definiciones, el ser jefe de hogar disminuye la probabilidad de ser informal. Para Cartagena, usando la definici&oacute;n oficial, no se encontr&oacute; evidencia de diferencias en la probabilidad de ser informal entre un individuo jefe de hogar y uno no jefe. Sin embargo, el modelo que usa la definici&oacute;n de Seguridad Social encontr&oacute; que el ser jefe de hogar disminuye la probabilidad de ser informal aproximadamente en 5.1%.</p>     <p>Finalmente, al parecer la presencia de menores en el hogar no genera un impacto significativo sobre la probabilidad de ser un trabajador informal.</p>     <p>Como se ha mencionado, no todos los informales son iguales, y en ese sentido nos interesa analizar si los determinantes de la informalidad anteriormente considerados tambi&eacute;n afectan la probabilidad de ser un trabajador informal independiente. Como se observa en la <a href="#t8">tabla 8</a>, para las tres &aacute;reas metropolitanas y las dos definiciones, los hombres tienen una probabilidad sustancialmente mayor de ser trabajadores informales independientes que las mujeres, a pesar de que sus diferencias en edad y educaci&oacute;n no son significativas. En Barranquilla, un hombre tiene entre 14 y 15% mayor probabilidad de ser trabajador informal independiente que una mujer; en Cartagena, la probabilidad est&aacute; entre 13 y 18%, mientras que en Monter&iacute;a entre 13 y 19%. Una explicaci&oacute;n para este resultado puede deberse a una mayor disposici&oacute;n de los hombres a emplearse en posiciones ocupacionales de mayor riesgo, como lo son cuenta propia y patrono o empleador, donde el trabajador asume toda la responsabilidad del resultado econ&oacute;mico de su actividad. En el mismo sentido encontramos que a mayor edad y a&ntilde;os de educaci&oacute;n mayor es la probabilidad de ser un trabajador informal independiente. Este resultado sugiere que mientras m&aacute;s experiencia posea un trabajador y m&aacute;s educado sea &eacute;ste, optar&aacute; en mayor medida por ser independiente en el mercado informal, motivado posiblemente por unos retornos m&aacute;s altos. Adicionalmente, una persona con alg&uacute;n tipo de uni&oacute;n conyugal tiene mayor probabilidad de ser un trabajador informal independiente frente a aquellos que no la tienen.</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/ecoca/n4/n4a06f10.jpg"></p>     <p>Para las &aacute;reas metropolitanas de Barranquilla y Monter&iacute;a, a mayor duraci&oacute;n del desempleo mayor probabilidad de ser un trabajador informal independiente. En Barranquilla, un mes adicional de b&uacute;squeda entre el empleo anterior y el actual aumenta la probabilidad de ser informal independiente entre 0.1 y 0.13%. En Monter&iacute;a dicha probabilidad es aproximadamente del 0.3. Al parecer en Cartagena la duraci&oacute;n del desempleo no tiene un efecto significativo sobre la probabilidad de ser un trabajador informal independiente, si bien, como se mencion&oacute;, s&iacute; afecta la probabilidad de ser informal.</p>     <p>El ser jefe de hogar en Barranquilla y Santa Marta aumenta la probabilidad de ser un informal independiente, mientras que en Cartagena al parecer no hay diferencia en la probabilidad de ser un trabajador informal independiente entre un jefe y un no jefe de hogar. Nuevamente, la presencia de menores en el hogar no parece tener un impacto significativo sobre la probabilidad de ser un trabajador informal independiente. Finalmente, para todas las &aacute;reas metropolitanas y las definiciones, a mayor ingreso laboral del resto de miembros del hogar menor es la probabilidad de ser un trabajador informal independiente.</p>     <p>Como se pudo apreciar, los determinantes de la informalidad no tienen el mismo sentido que los determinantes de la informalidad independiente. As&iacute;, lo m&aacute;s educados y de mayor edad tienden a ser m&aacute;s independientes, tambi&eacute;n los que tienen alguna uni&oacute;n conyugal y los jefes de hogar. Entre los informales, los independientes son los que cuentan con mayores ingresos, y en ese sentido, los grupos que acabamos de describir son los que tienen los mayores costos de oportunidad de no ser independientes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Conclusiones y recomendaciones</b></p>     <p>En este trabajo se estudiaron los determinantes de ser informal en tres &aacute;reas metropolitanas de la regi&oacute;n Caribe. Encontramos que la edad, la educaci&oacute;n, el estado conyugal, la jefatura del hogar y el tiempo de b&uacute;squeda de empleo juegan un rol significativo para explicar la mayor o menor probabilidad de ser un trabajador informal.</p>     <p>Definitivamente, la educaci&oacute;n es un determinante fundamental. Como se apreci&oacute;, los trabajadores formales cursaron en promedio tres semestres de educaci&oacute;n superior, mientras que los informales no han terminado la educaci&oacute;n b&aacute;sica secundaria. En este sentido, si se quiere reducir el grado de informalidad es necesario asegurar la culminaci&oacute;n del bachillerato entre los habitantes de la regi&oacute;n Caribe. Si bien esta variable tambi&eacute;n incrementa la probabilidad de ser informal independiente, son &eacute;stos, en cualquier caso, los que presentan mejores resultados en su remuneraci&oacute;n en el mercado de trabajo.</p>     <p>Es importante tener en cuenta el ciclo de vida de los trabajadores en la regi&oacute;n para el dise&ntilde;o de programas que permitan la inserci&oacute;n de los j&oacute;venes al mercado, laboral formal, con el fin de que puedan cotizar durante la mayor cantidad de a&ntilde;os posibles al sistema de seguridad social, para que aseguren de esta manera ingresos suficientes para su etapa de vejez. Pol&iacute;ticas tendientes a disminuir los costos de contrataci&oacute;n de los j&oacute;venes y adultos mayores pueden hacer m&aacute;s atractiva la contrataci&oacute;n de este grupo de personas en el mercado formal.</p>     <p>El dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas activas en el mercado de trabajo que permitan reducir los tiempos de b&uacute;squeda de empleo pueden jugar un rol importante en la disminuci&oacute;n de la informalidad. As&iacute;, el fortalecimiento de los programas de intermediaci&oacute;n laboral, p&uacute;blicos y privados, debe tenerse en cuenta no s&oacute;lo para disminuir el desempleo sino tambi&eacute;n la informalidad.</p>     <p>Finalmente, es importante seguir analizando el impacto que la duraci&oacute;n del desempleo produce sobre el grado de informalidad en la regi&oacute;n, as&iacute; como en la magnitud del desempleo. La disponibilidad de preguntas retrospectivas y de encuestas longitudinales permitir&aacute; a futuro analizar las din&aacute;micas de transici&oacute;n desde y hacia la informalidad, lo que facilitar&aacute; entender mejor el funcionamiento de los procesos de b&uacute;squeda y emparejamiento en los mercados de trabajo formales e informales.</p> <hr>     <p><b>Referencias</b></p>     <!-- ref --><p>Almanza, C. (2006). Informalidad y salarios relativos en Colombia, 1992-2004: Factores de oferta y demanda. DNP: Archivos de Trabajo (302).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S2011-2106200900020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Bernal, R. (2009). The informal labor market in colombia: Identification and characterization. Desarrollo y Sociedad (63), 145-208.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S2011-2106200900020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>C&aacute;rdenas, M. & Mej&iacute;a, C. (2007). Informalidad en Colombia: Nueva evidencia. Working Papers Series-Documentos de Trabajo (002858).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S2011-2106200900020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>C&aacute;rdenas, M. & Rozo, S. (2009). Informalidad empresarial en Colombia: Problemas y soluciones. Desarrollo y Sociedad (63), 219-243.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S2011-2106200900020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Fl&oacute;rez, C. (2002). The function of urban informal sector employment: Evidence from Colombia 1984 -2000. Documento CEDE (2002-04).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S2011-2106200900020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Garc&iacute;a, G. (2008). Informalidad Regional en Colombia: Evidencia y determinates. Documentos de Trabajo CIDSE ( 004608).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S2011-2106200900020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Kugler, A. (2004). The effect of job security regulations on labor market flexibility: Evidence from the Colombian labor market reform. NBER Working Papers Series (10215).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S2011-2106200900020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Mondrag&oacute;n, C., Pe&ntilde;a, X. & Wills, D. (2009). Labor market rigidities and informality in Colombia. Mimeo, Universidad de los Andes.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S2011-2106200900020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>N&uacute;&ntilde;ez, J. (2002). Empleo informal y evasi&oacute;n fiscal en Colombia. DNP: Archivo de Econom&iacute;a (210).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S2011-2106200900020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Ramos, J., Moreno, J., Parada, J. & Garc&iacute;a, A. (2008). La mendicidad en el Caribe colombiano: El caso de los distritos de Barranquilla, Santa Marta y Cartagena. Revista de Econom&iacute;a del Caribe: Universidad del Norte, 2, 66-105.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S2011-2106200900020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Robbins, D. (2003). Empleo y desempleo en Colombia: El impacto de la lesgilaci&oacute;n laboral y de las pol&iacute;ticas salariales (1972-1999). Documentos de Econom&iacute;a: Pontificia Universidad de Colombia, 8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S2011-2106200900020000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Santamar&iacute;a, M. & Rozo, S. (2009). An&aacute;lisis cualitativo y cuantitativo de la informalidad empresarial en Colombia. Desarrollo y Sociedad (63), 269-296.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S2011-2106200900020000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Uribe, J., Castro, J. & Ortiz, C. (2004). &iquest;Qu&eacute; tan segmentado era el mercado laboral colombiano en la d&eacute;cada de los noventas? Documento de Trabajo CIDSE (003829).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S2011-2106200900020000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Uribe, J., Ortiz, C. & Correa, J. (2004). Determinantes de la decisi&oacute;n en el mercado laboral: La decisi&oacute;n de ser informal en Colombia 1988-2000. Documento de Trabajo CIDSE (002321).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S2011-2106200900020000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Uribe, J., Ortiz, C. & Garc&iacute;a, G. (2008). Informalidad y desempleo en Colombia: Las dos caras de la moneda. Documentos de Trabajo CIDSE (004609).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S2011-2106200900020000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>      ]]></body><back>
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