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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La ética y la moral: paradojas del ser humano]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Ethics and moral: Human being paradoxes]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article aims to rethink today&#8217;s ethics and moral concepts; such concepts have become trendy and around them a series of imaginary ideas are constructed at all levels. They are appealed as the cure for all diseases, but its significance and scope are not understood. It is not possible to copy all the material covered on these issues to be implemented on today&#8217;s subjects; so it is suggested to reformulate them considering the characteristics of the postmodern individual, since the great advances in science, technology and the development of capitalism have generated a different subject]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>La &eacute;tica y la moral: paradojas del ser humano</b></font><sup>*</sup></p>     <p align="center"><font size="3"><b>Ethics and moral: Human being paradoxes</b></font></p>     <p align="center">Gloria Elena Betancur Jim&eacute;nez<sup>1</sup></p></font>      <p><font face="Verdana" size="2">      <sup>*</sup>El presente art&iacute;culo se nutre de los hallazgos obtenidos a trav&eacute;s de la investigaci&oacute;n "La representaci&oacute;n que los estudiantes tienen sobre los conceptos de &eacute;tica y moral en algunas de sus pr&aacute;cticas cotidianas" realizado con estudiantes de pregrado de la Universidad EAFIT de Medell&iacute;n, Colombia, investigaci&oacute;n exploratoria, cualitativa de car&aacute;cter etnogr&aacute;fico, no experimental realizada para optar al t&iacute;tulo de Magister en Estudios Human&iacute;sticos.. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><sup>1</sup>Psic&oacute;loga, Pontificia Universidad Javeriana, Bogot&aacute;. Especialista en Cl&iacute;nica con &eacute;nfasis en psicoan&aacute;lisis, Universidad de Antioquia. Mag&iacute;ster en Estudios Human&iacute;sticos, Universidad EAFIT. <a href="mailto:gebetancurj@une.net.co">gebetancurj@une.net.co</a>     <br>    </font></p> <font face="Verdana" size="2">     <p align="center">Forma de citar: Betancur, G.E. (2016). La &eacute;tica y la moral: paradojas del ser humano. Revista CES Psicolog&iacute;a, 9(1),109-121.</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Resumen</b></font></p>     <p>El presente art&iacute;culo tiene como objetivo re-pensar los conceptos de la &eacute;tica y la moral hoy, conceptos que est&aacute;n de moda y se han convertido en un tema cotidiano y de preocupaci&oacute;n en espacios p&uacute;blicos y privados y sobre los cuales se teje una serie de imaginarios en todos los niveles; se apela a ellos como remedio para todos los males pero no se comprende su significaci&oacute;n y su alcance. No es posible copiar los tratados sobre estos temas y aplicarlos a los sujetos hoy, es por ello importante replantearlos teniendo en cuenta las caracter&iacute;sticas de los sujetos posmodernos puesto que los grandes adelantos de la ciencia, la tecnolog&iacute;a y el desarrollo del capitalismo han generado un sujeto diferente</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Palabras claves</b>: &eacute;tica, Moral.</p> <hr>      <p><font size="3"><b>Abstract </b></font></p>     <p>This article aims to rethink today&rsquo;s ethics and moral concepts; such concepts have become trendy and around them a series of imaginary ideas are constructed at all levels. They are appealed as the cure for all diseases, but its significance and scope are not understood. It is not possible to copy all the material covered on these issues to be implemented on today&rsquo;s subjects; so it is suggested to reformulate them considering the characteristics of the postmodern individual, since the great advances in science, technology and the development of capitalism have generated a different subject</p>      <p><b>Keywords:</b> Etics, Moral.</p> <hr>      <p>Dos cosas colman el &aacute;nimo con una admiraci&oacute;n y una veneraci&oacute;n siempre renovadas y crecientes, cuanto m&aacute;s frecuente y continuadamente reflexionamos sobre ellas:  el cielo estrellado sobre m&iacute; y la ley moral dentro de m&iacute; Immanuel Kant, Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pr&aacute;ctica Porque la cansina repetici&oacute;n de la ley y el castigo no conforman conductas humanizadoras permanentes, no elevan sin m&aacute;s el grado de humanidad de las personas, si los sujetos de la vida humana no comprenden y sienten que la ley, si la hay, viene desde dentro, que es su propia ley.</p>       <p>Adela Cortina, &eacute;tica sin moral.</p>      <p>La &eacute;tica y la moral est&aacute;n de moda. A su alrededor se tejen imaginarios, creencias, calificativos y afirmaciones que hablan en su nombre, sin conocerse a ciencia cierta cu&aacute;l es la significaci&oacute;n que se tiene de la &eacute;tica o a cu&aacute;les c&oacute;digos morales hacen referencia. Su re-actualizaci&oacute;n se observa a trav&eacute;s de debates en el mundo pol&iacute;tico y empresarial, en los claustros universitarios e instituciones de  educaci&oacute;n media, en reuniones de padres de familia, en peri&oacute;dicos y revistas. Hace un tiempo era un discurso de fil&oacute;sofos para fil&oacute;sofos, de la religi&oacute;n para los feligreses, hoy se ha convertido en un tema cotidiano y de preocupaci&oacute;n en espacios p&uacute;blicos y privados.</p>      <p>Bien vale la pena iniciar el art&iacute;culo definiendo los conceptos nodales: La &eacute;tica es la reflexi&oacute;n del propio modelo de vida -acciones, comportamientos, actos- en donde la raz&oacute;n tiene un papel importante en la toma de decisiones para comprender, justificar y argumentar. En este sentido, evaluar el inter&eacute;s y el gusto o disgusto personal, teniendo en cuenta no solo los derechos, lo individual, sino tambi&eacute;n los deberes para con los otros y tambi&eacute;n que el inter&eacute;s personal no rebase el inter&eacute;s general (Polo Santillana 2001, citado por Dasuky, 2010). La &eacute;tica definida como teor&iacute;a en tanto reflexi&oacute;n sobre los actos libres y la argumentaci&oacute;n de los motivos de la acci&oacute;n. En esta definici&oacute;n se ingresan factores importantes: reflexi&oacute;n, argumentaci&oacute;n, derechos y deberes.</p>      <p>Y la moral es definida como las acciones de los sujetos, en la relaci&oacute;n con los otros. Esto es, la responsabilidad con relaci&oacute;n a sus acciones y las implicaciones en la relaci&oacute;n con los otros, la corresponsabilidad en la construcci&oacute;n social. (Polo Santillana, 2001, citado por Dasuky, 2010).</p> </p>       <p><b><font size="3">Todo tiempo pasado&hellip;</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es importante comenzar reconociendo la incidencia de las grandes invenciones del siglo XX y XXI, derivadas de los avances de la ciencia, la tecnolog&iacute;a y el desarrollo del capitalismo en el tema a tratar. Asistimos a fen&oacute;menos in&eacute;ditos que cuestionan de una manera radical la &eacute;tica y la moral tradicional, tales como la objetivaci&oacute;n del sujeto, la banalizaci&oacute;n del mal, la globalizaci&oacute;n, el consumismo, el individualismo, la proliferaci&oacute;n de medios masivos de comunicaci&oacute;n, la reconfiguraci&oacute;n de la autoridad, la atomizaci&oacute;n de credos, los inventos tecnol&oacute;gicos, las nuevas categor&iacute;as en valores y principios, el surgimiento de la libertad y la responsabilidad, el todo se puede con relaci&oacute;n al cuerpo y a la ciencia. De otra parte, surgen factores culturales y sociales como la muerte sistem&aacute;tica de las masas, la concepci&oacute;n del hombre como materia prima derivada de la industrializaci&oacute;n y la sociedad de consumo, los grandes movimientos rebeldes de los a&ntilde;os sesenta y con ello el surgimiento del concepto de juventud y las grandes invenciones del siglo pasado como la bomba at&oacute;mica, la globalizaci&oacute;n, los medios masivos de comunicaci&oacute;n y la realidad del consumo.</p>      <p>Estas creaciones han generado cambios en las acciones de los sujetos, en sus creencias y convicciones, en la forma de asumir la responsabilidad consigo mismo y con los dem&aacute;s, en la manera de vincularse con los otros y con los objetos, en el cumplimiento de las normas y las leyes en las que se han promulgado los derechos humanos, el libre desarrollo de la personalidad, los derechos de los ni&ntilde;os y las libertades sexuales; factores estos que influyen en las elecciones en las que el sujeto puede tomar diversas opciones haciendo uso de su libertad. Igualmente, el respeto por los otros y la aceptaci&oacute;n de los l&iacute;mites se han modificado. </p>      <p>En esta misma v&iacute;a, las representaciones que los sujetos tienen de la &eacute;tica y la moral se han transformado, en la medida en que lo que rige los comportamientos en el siglo xxi no es la religi&oacute;n, ni tampoco el deber ser; la ley y la norma tienen un estatuto diferente y la sociedad de consumo ha trazado l&iacute;neas que consumen al sujeto mismo. Los sujetos hablan de una &eacute;tica y una moral relativas al momento, al sujeto, al acontecimiento; estas representaciones son diferentes a la &eacute;tica y la moral regidas por los dogmas que antes las dirig&iacute;an.</p>       <p>La ca&iacute;da de la religi&oacute;n, y con ello el desapego de los dogmas cristianos, lleva a la b&uacute;squeda de m&uacute;ltiples verdades que rijan los designios del hombre; no existe solo una respuesta para definir lo bueno y lo malo, el deber ser se modifica cuando se pasa de los designios de Dios, del deber para con Dios, a una racionalidad humana lejos de los principios religiosos y a una cultura sin Dios o con m&uacute;ltiples dioses. El deber ser entr&oacute; en crisis, pasa a convertirse en posdeber, -como lo describe Gilles Lipovetsky: el posdeber descrito como una moral "indolora" sin sacrificios, ni obligaciones- derivado de los goces privados, la b&uacute;squeda permanente del placer y el bienestar; al propio inter&eacute;s, a lo placentero. Al respecto dice:</p>      <p>El bien se reduce a los placeres y a lo &uacute;til, basta buscar el propio inter&eacute;s para ser virtuosos: la corriente utilitarista ha reconciliado o armonizado felicidad y virtud, amor a uno mismo y bien p&uacute;blico, ya que el inter&eacute;s de cada uno es ser moral (Lipovetsky, 2002, p. 34).</p>      <p>Este autor descifra tambi&eacute;n un nuevo sentido de la felicidad ubicada en el sujeto, ya no referida al alma y a Dios; la &eacute;tica se ubica en un orden de valores superiores a la misma religi&oacute;n puesto que los deberes hacia los hombres han tomado la delantera y la religi&oacute;n ha sido sustituida por el deber kantiano; la libertad de conciencia y la tolerancia, se ubican en primer lugar en la Modernidad: "El hombre se ha convertido en el fin de la religi&oacute;n y el imperativo moral, en el deber supereminente "(Lipovetsky, 2002, p. 33); es &eacute;ste el primer momento por el que pasa la &eacute;tica seg&uacute;n el autor: el de la secularizaci&oacute;n. Un segundo momento, de los tres en los que centra su tesis, es el de la laicizaci&oacute;n, que inicia con la ca&iacute;da de la religi&oacute;n; para llegar al momento actual cuando ingresa los conceptos de posdeber y posmoralismo.</p>      <p>En la construcci&oacute;n &eacute;tica del momento actual las acciones no se rigen por los c&aacute;nones pre-establecidos y no pueden cumplirse ciegamente, han surgido fen&oacute;menos que no se responden con las normas y los deberes ya establecidos, ya ning&uacute;n sujeto tiene la raz&oacute;n pura kantiana. Es imperativo pensar un proyecto &eacute;tico y moral de los sujetos con otros argumentos que permita conocer, construir y evaluar reflexivamente los acontecimientos actuales.</p>       <p>Cada &eacute;poca trae su propia visi&oacute;n de los acontecimientos, sus quejas, sus preguntas y dificultades. La &eacute;poca actual tiene sus particularidades y sus quejas, una de ellas referida a una sociedad con crisis de valores, ego&iacute;sta, corrupta, sin dios y sin ley. Ante esta queja se hace un llamado a la &eacute;tica como remedio de los "males" actuales, es la &eacute;tica la que debe hacerse cargo de estas vicisitudes de la &eacute;poca actual. </p>      <p>Todo cambio tiene acomodamiento. Los j&oacute;venes de hoy no est&aacute;n sorprendidos, ellos han nacido con el cambio, son protagonistas del mismo. Podr&iacute;a pensarse que el hedonismo, el pragmatismo y el facilismo de los j&oacute;venes es, en muchos casos, aparente. Ellos tienen frecuentemente posiciones, ideas, visiones y juicios de los acontecimientos que rodean su vida cotidiana y tienen tambi&eacute;n su particular manera de reflexionar sobre los temas que les conciernen, que no necesariamente coinciden con los que los adultos creen deben interesarles.</p>       <p>Estos elementos, sumados a muchos m&aacute;s, han generado un sujeto con coordenadas propias en un mundo diverso, acelerado e h&iacute;brido. Las subjetividades han variado y de este movimiento de libertad, de derechos, de invenciones, se ha generado un individuo responsable que asume las consecuencias de sus actos, y uno irresponsable que delega su responsabilidad en otros. Lipovetsky dice que el que va a la cabeza es el individuo irresponsable, hedonista, que piensa que despu&eacute;s de m&iacute; el diluvio (2002, p.15). Son sujetos con una concepci&oacute;n particular de la responsabilidad que eligen impulsivamente, sin reflexi&oacute;n sobre las consecuencias. Algunos de los j&oacute;venes no se responsabilizan de sus actos puesto que aducen que los responsables son siempre los dem&aacute;s. Son responsables de sus decisiones y de la c&oacute;moda, pero costosa alienaci&oacute;n a la sociedad de consumo que los convirti&oacute; en objetos, en el blanco de sus voraces campa&ntilde;as y en dejarse seducir por el lema "vales por lo que tienes" -repetidos comerciales hacen gala de este eslogan-. </p> </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>La &eacute;tica y la moral hoy</b></p>     <p>Es de esta manera como los conceptos de la &eacute;tica y la moral re-surgen con &iacute;mpetu. La &eacute;tica y la moral son el remedio para esta sociedad desorientada y corrupta, es la creencia actual. Pero, &iquest;es claro el concepto de la &eacute;tica? &iquest;Los sujetos que apelan a ella como remedio para los males actuales tienen claro a qu&eacute; se refiere? &iquest;Cu&aacute;l es el imaginario que gira en torno a este significante casi tan antiguo como la humanidad misma? En este mismo orden de ideas, Lipovetsky pregunta si el siglo xxi ser&aacute; &eacute;tico o no ser&aacute;, (2002, p. 9). Hay un forcejeo de la cultura en la medida en que existe una oscilaci&oacute;n entre extremos: mayores sanciones versus mayores libertades. Prevalece una tensi&oacute;n entre posiciones opuestas frente a diversos temas que se refieren a la forma de vivir: la sexualidad, la libertad, el desarrollo de la personalidad, el respeto, los derechos desde una posici&oacute;n individualista responsable y una irresponsable.</p>      <p>Dadas las grandes transformaciones puede decirse que la &eacute;tica est&aacute; de moda cuando los grandes sumarios no son cre&iacute;bles, los derechos pululan y se abren m&uacute;ltiples posibilidades de decisi&oacute;n. Esta es pues la &eacute;poca de la &eacute;tica donde es importante re-pensarla de una manera novedosa, con las caracter&iacute;sticas de una sociedad posmoderna. Bien lo dice Lipovetsky:</p>      <p>Ah&iacute; reside una de las razones del &eacute;xito de la &eacute;tica: entra en estado de gracia en el momento en que los grandes breviarios ideol&oacute;gicos no responden ya a las urgencias del momento. En muchos aspectos este desplazamiento hacia la &eacute;tica constituye una suerte para la democracia, testimoniando una toma de conciencia creciente de nuestra responsabilidad hacia el porvenir, un reforzamiento de los valores humanistas. La fe decay&oacute; y los breviarios ideol&oacute;gicos no responden a las urgencias del momento (2002, p. 16).</p>      <p>En el caso particular de la &eacute;tica y la moral, la diferencia en sus concepciones abona el terreno para que las representaciones sean m&uacute;ltiples; en espacios acad&eacute;micos, sociales, medios informativos se habla de la &eacute;tica con frecuencia, pero no se sabe a ciencia cierta a qu&eacute; se hace referencia cuando se invocan estos significantes. Los juicios, la valoraci&oacute;n de los actos, las opiniones frente a las acciones de los sujetos son focos de inter&eacute;s en la posmodernidad y la demanda de respuestas referidas a estos temas desde el &aacute;mbito pol&iacute;tico, empresarial y educativo no se deja esperar.</p>      <p>La postura de algunos te&oacute;ricos frente al momento actual hace referencia a una discusi&oacute;n &eacute;tica, a una postura &eacute;tica que es re-pensar, re-plantear, re-significar estos conceptos que, a pesar de estar de moda y ser actuales en todos los &aacute;mbitos, conducen a equ&iacute;vocos, paradojas y malos entendidos. Lipovetsky propone desvelar la mutaci&oacute;n de la historia con relaci&oacute;n a los acontecimientos e invenciones; desde esta perspectiva es fundamental pensar la mutaci&oacute;n de nuestros d&iacute;as con relaci&oacute;n a las invenciones de la &eacute;poca y con ello a las modificaciones en la visi&oacute;n del mundo, la &eacute;tica y la moral en la actualidad.</p>      <p>Los autores posmodernos, incluso algunos modernos, plantean la necesidad de reorganizar la &eacute;tica: Habermas, nombrado por Restrepo (2011) en la conferencia: "&iquest;Tu &eacute;tica en el pasado o en el futuro?" propone una resignificaci&oacute;n de la norma: reformularla a trav&eacute;s del consenso para lograr su aceptaci&oacute;n y su cumplimiento dadas las modificaciones contempor&aacute;neas. Lipovetsky, por su parte, propone reorganizar la &eacute;tica de una manera inteligente y con posibilidades de aplicaci&oacute;n, menos idealistas, preocupadas por beneficios para el hombre, con responsabilidades reales, donde la moderaci&oacute;n de los intereses personales sea un factor a tener en cuenta; aboga por las medidas justas adaptadas a las circunstancias de hoy a los seres humanos de hoy (2002, p. 18). Plantea, al igual que Restrepo, que en general los valores que se reconocen son m&aacute;s negativos que positivos: no hacer versus t&uacute; debes; hay detr&aacute;s de lo que &eacute;l llama revitalizaci&oacute;n &eacute;tica "una moral indolora" (Lipovetsky, 2002, p. 48).</p>       <p>Bauman y Vattimo sugieren replantear y reorganizar la &eacute;tica e ingresar nuevos conceptos acordes con el momento actual, puesto que ya no responden a las demandas de la &eacute;poca. Bauman sostiene que es necesario contemplar temas que en la &eacute;tica moderna no eran tenidos en cuenta tales como las relaciones de pareja, la sexualidad y las relaciones familiares. Desarrolla el tema de la responsabilidad y las consecuencias que los actos tienen, no solo sobre la persona que ejecuta la acci&oacute;n, sino tambi&eacute;n sobre los otros -la corresponsabilidad-. (2005, p. 7);</p>      <p>Adem&aacute;s de la raz&oacute;n como capacidad que interfiere en las acciones de los sujetos, tambi&eacute;n se encuentran los sentimientos como un elemento importante a tener en cuenta cuando se refiere a la &eacute;tica, en muchas ocasiones es el sentimiento el que lleva a la acci&oacute;n m&aacute;s que la raz&oacute;n. La &eacute;tica y la moral de las &eacute;pocas pasadas no responde a las necesidades actuales, los sujetos posmodernos no son sujetos sin &eacute;tica y sin moral, son sujetos con nuevas demandas y nuevas posturas que es importante reconocer y con base en ello realizar propuestas acordes a los requerimientos y las problem&aacute;ticas actuales.</p>       <p>Es en esta misma v&iacute;a desde donde deben replantearse los conceptos de &eacute;tica y moral para pensarlos al interior de la Universidad y para ello introducir los temas de reflexi&oacute;n relevantes. Es importante tener en cuenta que para efectos del presente art&iacute;culo se toman los conceptos de &eacute;tica y moral como sin&oacute;nimos, dado que generalmente los sujetos hoy resignifican, resemantizan y representan la &eacute;tica y la moral de una manera indistinta.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Muchos fueron los temas a los que hicieron alusi&oacute;n los estudiantes que participaron en la investigaci&oacute;n realizada para optar por el t&iacute;tulo de Mag&iacute;ster en Estudios Human&iacute;sticos en la Universidad EAFIT. El tema de la misma hace relaci&oacute;n a la representaci&oacute;n que los estudiantes de la Universidad tienen sobre los conceptos de la &eacute;tica y la moral en algunas de sus pr&aacute;cticas cotidianas.</p>       <p>Los estudiantes precisan la &eacute;tica como normas, lineamientos, par&aacute;metros que dictan y definen la mejor forma de actuar para lograr una conducta ideal cuya funci&oacute;n es regular el comportamiento. Su postura, apegada a la norma, hace que piensen la &eacute;tica y la moral como un modelo, su demanda es de patrones y f&oacute;rmulas para cumplirlas, de recetas para comportarse y con ello adecuarse a lo designado por el otro. Algunos de los j&oacute;venes han adoptado un modelo universal que aniquila la capacidad de juicio, se asumen los valores universales &uacute;nicos y con ello se corre el riesgo de la homogeneizaci&oacute;n, todos iguales, no hay diferencias, no hay singularidad, generalmente cumplen el patr&oacute;n trazado por la sociedad, la &eacute;tica se circunscribe a su cumplimiento. Se observa la ausencia de cr&iacute;tica y reflexi&oacute;n, un d&eacute;bil ejercicio de la raz&oacute;n, lo que prevalece es el ejercicio ciego de copia derivada de modelos externos, as&iacute; mismo, la aprobaci&oacute;n o no de las actuaciones viene del exterior; la moral la estructura la sociedad, la cultura o la religi&oacute;n.</p>      <p>El modelo que predomina en algunos estudiantes es bastante particular cuando se refieren a la &eacute;tica: normas, sanciones, castigo y de vez en cuando no dejarse pillar. Otro de los modelos que predomina es el marcado por los padres, no para criticarlos, disentir o separarse, sino para repetirlo, continuarlo o saldar la deuda contra&iacute;da por sus esfuerzos; a&uacute;n siguen apegados a sus ideales, al parecer no han construido los suyos. Tambi&eacute;n la religi&oacute;n contin&uacute;a teniendo una influencia importante en los j&oacute;venes; en los decires cotidianos apelan permanentemente a Dios, puesto que no se presentan grandes debates sobre el tema, solo se apropian de este modelo, lo invocan y lo cumplen.</p>       <p>Es posible que la necesidad de reconocimiento, antes de atender su propio deseo y su proyecto de vida, los empuje a darle gusto al otro, a cumplir un modelo externo que no les produce el placer y el goce propio. Este aspecto es quiz&aacute;s el punto central que hace que aun est&eacute;n apegados a lo externo antes que, a lo interno, a su deseo. El facilismo y la comodidad pueden tener su origen en este punto particular; si los estudiantes no reconocen su deseo cualquier cosa los puede encaminar aparentemente, pero la fuerza y la motivaci&oacute;n se desvanecen ante los primeros obst&aacute;culos, el impulso y la energ&iacute;a desfallecen si el deseo proviene de los otros; el esfuerzo y el sacrificio se hace por lo que se desea profundamente o es un medio para alcanzar el fin deseado. Los ideales se cifran m&aacute;s en el tener objetos que en el ser, probablemente por su postura alienada e indiferente. La solicitud de modelos, recetas, tips y f&oacute;rmulas est&aacute; presente para el reconocimiento de los comportamientos &eacute;ticos y morales; la b&uacute;squeda de soluciones r&aacute;pidas, de soluciones donde el esfuerzo, el sacrificio y la reflexi&oacute;n no tienen mucho valor es frecuente en la significaci&oacute;n de la &eacute;tica y la moral. Copiar modelos es una alternativa r&aacute;pida y f&aacute;cil pero costosa para la subjetividad; desde aqu&iacute; se deriva tambi&eacute;n el tema de la responsabilidad, dado que, si se demandan constantemente modelos para copiar, y si al ponerlos en pr&aacute;ctica fallan, la responsabilidad recae sobre los otros: los modelos o los que cedieron a la solicitud, no sobre los j&oacute;venes, esta es otra veta que se abre. Desde esta perspectiva se puede ver tambi&eacute;n el tema de la corrupci&oacute;n y la cultura "del vivo", frecuente en nuestro medio.</p>      <p>En este orden de ideas es pertinente ingresar tres significantes que se relacionan: la responsabilidad, la corresponsabilidad y la libertad. Estos tres temas aparecieron recientemente cuando ingresa la posibilidad de elegir entre varias opciones, dado que en &eacute;pocas anteriores el espectro limitado entre lo bueno y lo malo, o el bien y el mal, defin&iacute;a claramente la acci&oacute;n a seguir. Es pues viable pensar que la responsabilidad toma a partir de este momento un lugar diferente cuando se tiene la posibilidad de elegir entre varias opciones, dado que el sujeto es libre de optar entre estas alternativas, as&iacute; mismo, es responsable de sus elecciones y de sus actos: la responsabilidad de los actos es una condici&oacute;n del sujeto. Pero no basta con ser responsable de los actos, sino tambi&eacute;n de las consecuencias que estos actos tienen con relaci&oacute;n a los dem&aacute;s. Bauman (2005, p. 23) lo dice claramente, una acci&oacute;n por m&iacute;nima que sea tiene consecuencias en otro u otros; pero no solo esto, un acto puede traer consecuencias no con uno sino con muchos o con la humanidad misma.  En primera instancia, la responsabilidad es un concepto bastante joven que se promulga a los siete vientos pero que, dada su novedad, no se conocen sus implicaciones; constantemente se escucha en los decires de los j&oacute;venes: "Yo soy responsable de mis actos, yo decido porque soy responsable y es mi vida". Pero &iquest;qu&eacute; es realmente la responsabilidad? es un significante de moda que resuena, pero sus implicaciones no son tenidas en cuenta como el concepto lo designa. Los estudiantes toman decisiones, desarman a los adultos con la respuesta: "Yo soy responsable y asumo las consecuencias", los adultos ceden ante esta supuesta claridad, pero al final del camino quienes asumen las consecuencias de algunos de sus actos son los adultos. Bauman hace alusi&oacute;n al tema cuando dice que sostenerse en la responsabilidad de los actos es un peso del que el sujeto se quiere deshacer puesto que no facilita la vida (2005, p. 27). En el momento de asumir algunas de las consecuencias de sus actos, los j&oacute;venes anteponen la responsabilidad de los adultos en tanto son los formadores y los encargados en &uacute;ltima instancia de sus actos. En el momento de la decisi&oacute;n son ellos los que deciden, pero si las consecuencias son desfavorables, son los adultos los que deben correr con las consecuencias dado que ellos fueron los que los formaron con su educaci&oacute;n, su ejemplo. Ser responsable tiene tambi&eacute;n una connotaci&oacute;n econ&oacute;mica: se es responsable cuando se tiene independencia monetaria o cuando en la pr&aacute;ctica profesional media un contrato econ&oacute;mico, profesional y legal, aducen los estudiantes.</p>       <p>Al parecer en la cultura de los estudiantes hay una aceptaci&oacute;n tard&iacute;a de la responsabilidad. La responsabilidad no es un a priori, la conciencia falla y los sujetos cumplen ciegamente las normas, sin reflexi&oacute;n. Bauman (2005) aclara el tema con una argumentaci&oacute;n v&aacute;lida para todos los sujetos: depender de las reglas y, podr&iacute;a decirse en este contexto, de la formaci&oacute;n de los padres y adultos permite liberarse de la responsabilidad de las elecciones tomadas:</p>       <p>Aqu&iacute;, lejos de los "papeles" que debemos desempe&ntilde;ar, somos de hecho "nosotros mismos", y por consiguiente nosotros, y s&oacute;lo nosotros, somos responsables de nuestros actos. Podemos elegir libremente guiados tan solo por lo que consideramos digno de lograr. &#91;&hellip;&#93; echamos de menos la responsabilidad cuando se nos niega, pero una vez que nos la devuelve la sentimos como una carga demasiado pesada para llevarla solos. Por consiguiente, echamos de menos lo que antes resent&iacute;amos: una autoridad m&aacute;s fuerte en la que podr&iacute;amos confiar (Bauman, 2005, p. 27).</p>      <p>La corresponsabilidad va de la mano de la responsabilidad dado que el cumplimiento de las normas de una manera ciega, el beneficio personal, el pacto entre dos, el individualismo particular imperante en la &eacute;poca, obtura la corresponsabilidad en la medida en que las acciones se eval&uacute;an de acuerdo con el beneficio propio y no con las consecuencias frente a los dem&aacute;s; aunque en ocasiones los estudiantes si tienen en cuenta al otro, se refieren a las personas cercanas, la familia y los amigos; la corresponsabilidad como construcci&oacute;n social es poco tenida en cuenta. Es importante volver sobre el concepto de la corresponsabilidad en tanto construcci&oacute;n social y civilidad. No solo se es responsable de las propias acciones, tambi&eacute;n de las consecuencias que se derivan de un pacto entre dos cuando se refiere a que los resultados obtenidos tengan efecto en la comunidad y la sociedad. Un ejemplo para ilustrar el tema: en algunos sitios de la ciudad la explosi&oacute;n de acuerdos entre bandas o entre sujetos, sin tener en cuenta los otros, ha degenerado en un asunto de seguridad y delincuencia importante, en el que los pactos rebasan las leyes y las normas. Si se atiene a esta lectura de la responsabilidad y la corresponsabilidad puede llegarse a la insensatez, puesto que no se hace un ejercicio prudente de las acciones. Es este un elemento fundamental en la formaci&oacute;n &eacute;tica de hoy y que a trav&eacute;s de la investigaci&oacute;n muestra sus grandes vac&iacute;os. Los estudiantes en pocos casos piensan y tienen en cuenta la corresponsabilidad, para la mayor&iacute;a es ajeno, sin relevancia.</p>      <p>El concepto de la libertad es crucial al referirse a las decisiones, a los modelos, a la responsabilidad y corresponsabilidad. La raz&oacute;n y el pensar por s&iacute; mismos hacen referencia a la libertad, entendida como autonom&iacute;a; este concepto adquiere importancia en la concepci&oacute;n de la &eacute;tica desde la Modernidad, la libertad es la condici&oacute;n ontol&oacute;gica de la &eacute;tica. Pero la &eacute;tica es la forma reflexiva que adopta la libertad, sostiene Michael Foucault (1999, p. 396). La libertad es una condici&oacute;n de la &eacute;tica, los estudiantes no hacen alusi&oacute;n al tema de la libertad, a pesar de que en los diferentes espacios donde se congregan se describen como seres libres. Es posible pensar que el apego a los modelos externos sea resultado o causa de esta postura ante la libertad, que va unida tambi&eacute;n a la debilidad en la reflexi&oacute;n relacionada con sus decisiones y sus actos; adicionalmente, como lo argumenta Bauman, la pol&iacute;tica tambi&eacute;n es responsable de ello,la pol&iacute;tica tiene tambi&eacute;n injerencia en el tema de la libertad en la medida en que la libertad, en principio era responsabilidad de la esfera p&uacute;blica cuyo objetivo era hacer libres a los ciudadanos para permitirles establecer, individual y colectivamente, sus propios l&iacute;mites, individuales y colectivos (Bauman, 2000, p. 12).</p>       <p>Asumir la responsabilidad de los actos es una condici&oacute;n del sujeto. Al tener opciones para elegir se habla de libertad y de esta manera se hace relaci&oacute;n al concepto de &eacute;tica y moral.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La escisi&oacute;n entre teor&iacute;a y pr&aacute;ctica es tambi&eacute;n resultado de la demanda de modelos. Cuando los estudiantes hacen alusi&oacute;n a las pr&aacute;cticas profesionales piden y cumplen el modelo impartido; pero cuando se refieren a las vivencias cotidianas es otro el modelo que los rige y a este se apegan, independientemente de la coherencia entre ambos espacios. Al referirse a la &eacute;tica, generalmente, hacen relaci&oacute;n a la &eacute;tica profesional: para ser un profesional exitoso se requiere ser &eacute;tico. Los sujetos responden por sus actos en las pr&aacute;cticas profesionales dado que su incumplimiento puede llevarlos a problemas legales. Es de esta manera como la &eacute;tica y la moral, las representan en la pr&aacute;ctica referida a lo legal y lo laboral. Al enumerar pr&aacute;cticas no &eacute;ticas los estudiantes hacen relaci&oacute;n a temas referidos a la deontolog&iacute;a: no matar, no robar, corrupci&oacute;n, fraude; y a las pr&aacute;cticas profesionales: confidencialidad, cumplir con el reglamento, abuso de poder, deslealtad, pasar por encima del otro para cumplir los objetivos. En la mayor&iacute;a de los casos la &eacute;tica personal, la moralidad, no es clara. Al parecer tienen una visi&oacute;n escindida sobre el ser &eacute;tico y moral. Un aspecto fundamental e inevitable cuando se refiere al ser humano es la ambivalencia y la contradicci&oacute;n; la incoherencia entre lo que se piensa y se hace en las pr&aacute;cticas cotidianas y que tambi&eacute;n se refleja en las pr&aacute;cticas profesionales, como se anot&oacute; anteriormente. Bauman (2005) hace alusi&oacute;n a la ambivalencia como un concepto que se refiere a lo que se escapa al orden y categorizaci&oacute;n, algo inherente al ser humano que no puede enfilarse ni tramitarse con la raz&oacute;n; la moral no tiene su origen en la raz&oacute;n sino precisamente en esto que se escapa a la normatizaci&oacute;n, la moral tambi&eacute;n tiene su origen en los sentimientos, en eso que no se calcula, ni se racionaliza, ni se contabiliza.</p>      <p>La contradicci&oacute;n est&aacute; en la esencia del ser, se est&aacute; permanentemente en un p&eacute;ndulo que oscila entre varias posibilidades, los opuestos no son las &uacute;nicas posibilidades en las que es viable moverse, en blanco y negro; existen varias alternativas de elecci&oacute;n y diversas interpretaciones. En la posmodernidad la ambivalencia, negada por la religi&oacute;n y el deber, es tenida en cuenta al referirse a la &eacute;tica y la moral, no como una posici&oacute;n incierta e indeterminada sino como un significante que est&aacute; presente en, y es inherente al ser humano. Con frecuencia se hace referencia a la paradoja entre lo que se dice o piensa y lo que se hace: "La teor&iacute;a es ut&oacute;pica". Bauman es claro cuando argumenta que el ser humano es ambivalente en t&eacute;rminos morales y la ambivalencia reside en el coraz&oacute;n de la "escena primaria" de la interacci&oacute;n humana. La ley fija el ideal, pero no determina reglas sin espacio a la ambivalencia e interpretaciones diversas (Bauman, 2005, p. 17). El autor propone el concepto de la apor&eacute;tica, la define como una contradicci&oacute;n que no puede superarse y es el resultado en un conflicto sin soluci&oacute;n.</p>       <p>&#91;&hellip;&#93; Una caracter&iacute;stica de la modernidad, quiz&aacute; la definitoria, era que la apor&iacute;a deb&iacute;a reducirse a un conflicto aun no resuelto pero que, en principio pod&iacute;a resolverse. Un esfuerzo m&aacute;s, un logro m&aacute;s de la raz&oacute;n, y se alcanzar&iacute;a la armon&iacute;a para nunca m&aacute;s perderla, la modernidad sab&iacute;a que estaba herida de muerte, pero pensaba que la herida era curable (Bauman, 2005, p.14).</p>       <p>Es por ello que el c&oacute;digo &eacute;tico a prueba de tontos -con fundamentos universales inamovibles- nunca se encontrar&aacute; y&hellip; ahora sabemos&hellip; que una moral no apor&eacute;tica, no ambivalente, una &eacute;tica universal y con fundamentos objetivos es una imposibilidad pr&aacute;ctica, quiz&aacute; incluso un ox&iacute;moron, una contradicci&oacute;n. La moralidad es incurablemente apor&eacute;tica. La mayor&iacute;a de las elecciones morales se hacen entre impulsos contradictorios (Bauman, 2005, p. 17-18). Uno de los estudiantes participantes en la investigaci&oacute;n dec&iacute;a: "Tengo claro que no lo debo hacer, pero sin embargo lo hago, las normas dicen que no es correcto, pero si puedo las trasgredo &#91;&hellip;&#93;". En su discusi&oacute;n, los estudiantes trataban de comprender la paradoja en la que se hab&iacute;an puesto a trav&eacute;s de la conversaci&oacute;n, entre l&iacute;neas dec&iacute;an que los valores claros y una moral recta, en ocasiones no les garantizaba que sus acciones fueran &eacute;ticas y morales, pues a pesar de saber lo que se debe ser, la claridad de las convicciones, se act&uacute;a de manera incoherente. </p>      <p>En el d&iacute;a a d&iacute;a lo pensado se vuelve relativo frente a las p&eacute;rdidas y las ganancias, los estudiantes sucumben ante la amenaza de p&eacute;rdida, dentro de sus presupuestos no se incluye la posibilidad de perder, ah&iacute; se presenta la disonancia, si van a perder prefieren ceder a sus principios -lo pensado- por las ganancias: ante la posibilidad de perder un examen o el semestre, perder dinero en los comparendos o sanciones legales generadas por infracciones, perder tiempo si no logran los objetivos acad&eacute;micos, prefieren tomar atajos: trampa, soborno, il&iacute;citos.</p>       <p>Hace aparici&oacute;n la vertiente bastante actual: "El fin justifica los medios". Las decisiones se determinan dependiendo del c&aacute;lculo de las ganancias y las p&eacute;rdidas, de acuerdo con el tipo de colectivo y de las circunstancias, con la persona, con las necesidades, con la actividad. Bauman ubica la aparici&oacute;n de esta forma de elecci&oacute;n a partir de la transformaci&oacute;n del cumplimiento r&iacute;gido de las reglas a la laxitud sin l&iacute;mites de las interpretaciones:</p>       <p>La esperanza de que la conducta humana pudiera ser abarcada por reglas precisas, r&iacute;gidas y sin excepciones, sin estar sujeta a m&uacute;ltiples interpretaciones, se desvaneci&oacute; gradualmente hasta casi desaparecer en los textos &eacute;ticos actuales; en su lugar se ha dado una curiosa inversi&oacute;n de fines y medios. En vez de buscar un c&oacute;digo amplio -o principio universal- de acci&oacute;n moral que pueda guiar todas nuestras situaciones de la vida, los fil&oacute;sofos &eacute;ticos del siglo xx tender&iacute;an cada vez m&aacute;s a enfocarse en las conductas y no en las elecciones que podr&iacute;an prescribirse de manera indudable (Bauman, 2005, p. 29).</p>       <p>Algunas representaciones se confirman a trav&eacute;s de las acciones repetidas y de all&iacute; se derivan los decires generalizados que se van instaurando en la cultura de los estudiantes. La cultura del vivo, la corrupci&oacute;n, el facilismo, por solo nombrar algunas, son elementos que se van estableciendo en la cultura universitaria y permeando la &eacute;tica y moral de la misma. Podr&iacute;a decirse que la moralidad tradicional ha cambiado; en los decires de los estudiantes muchas de las definiciones y afirmaciones se repiten. Al definir la &eacute;tica y la moral, las definen como normas, par&aacute;metros, reglas que rigen el comportamiento de los humanos. Estas normas se ubican en el exterior, un sujeto &eacute;tico es quien las cumple, en la actualidad estas definiciones se han constituido en una verdad generalizada; es as&iacute; que esta significaci&oacute;n permea y produce un efecto en el imaginario que toma fuerza y ratifica la costumbre como si fuera una ley referida al cumplimiento de normas, sin reflexi&oacute;n y ubicadas afuera, en la exterioridad. Adicionalmente, esta "verdad" se asocia con otro imaginario de los a&ntilde;os sesenta: las reglas est&aacute;n para transgredirlas como una forma de rebeld&iacute;a. Desde hace un tiempo, se a&ntilde;ade a la frase otra idea concebida a partir de la cultura del facilismo: con la precauci&oacute;n de no ser pillado. Estos imaginarios han ido constituy&eacute;ndose en parte de la cultura de los estudiantes al referirse por ejemplo al fraude, la norma es clara, los sujetos la reconocen como externa y saben que el infringirla produce consecuencias, pero la cautela al transgredirla para que no sean pillados es lo que lleva al &eacute;xito y al orgullo del logro, a este tipo de acciones es lo que se ha denominado la "cultura del vivo"; es de esta manera como las acciones y los imaginarios se vuelven costumbres, y abonan terreno para la construcci&oacute;n de diversas culturas que permean la estructura &eacute;tica de las personas y las instituciones generando las culturas de la corrupci&oacute;n que no son, por supuesto, culturas &eacute;ticas. El imaginario imperante es, por ejemplo, "todos los estudiantes hacen fraude". Este imaginario se confirma al convertirse en acciones y arrastra con las posturas de los estudiantes al fraude.</p>       <p>El temor a la segregaci&oacute;n social impulsa a fortalecer la cultura perversa que se ha venido construyendo en dos &oacute;rdenes: el tema de las p&eacute;rdidas y ganancias, y el temor a convertirse en impopular y ser el nerd, t&eacute;rmino que tambi&eacute;n ha cambiado de status, en otros momentos era el admirado por estudioso, interesado por el conocimiento; hoy es el rechazado por ser "bobo" e impopular, el que respeta las normas y no ingresa en los decires de la masa.  </p>         <p align="center"><b><font size="3">A modo de conclusi&oacute;n</font></b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para finalizar es fundamental contemplar la tesis de Bauman al referirse a las normas &eacute;ticas como aquellas que cumplen con la regla de la despersonalizaci&oacute;n, es decir, si el yo &eacute;tico es intercambiable por &eacute;l, ella o nosotros; porque si una cosa es moral cuando se afirma en primera persona, sigue siendo moral en segunda o tercera persona. De hecho, se considera que &uacute;nicamente las reglas que pasan esta "despersonalizaci&oacute;n" satisfacen las condiciones de las normas &eacute;ticas. Es de esta manera como Bauman argumenta su postura en contra de la posibilidad de universalizaci&oacute;n de la &eacute;tica y la moral. Sostiene que la moral no puede supeditarse a reglas r&iacute;gidas e iguales para todos, los "yos" se vuelven colectivos, como un "nosotros", solo si pudieran considerarse todos los yos como id&eacute;nticos. Nosotros es una suma, un agregado de contar, no un todo (Bauman, 2005, p. 57).Volver a la reflexi&oacute;n; es un llamado del fil&oacute;sofo Heidegger en 1955 en su discurso "Serenidad": "La falta de pensamiento es un hu&eacute;sped inquietante en el mundo de hoy entra y sale de todas partes" (1989, p.1). Pensar y reflexionar tiene costos importantes. En los estudiantes no hay ejercicio racional para decir por qu&eacute; se obra de esta manera y no de otra. Piensan la &eacute;tica como un modelo que dice c&oacute;mo comportarse, c&oacute;mo hacer, asemejada a una f&oacute;rmula que se aplica o se cumple sin pensar y que dice c&oacute;mo actuar. Es de esta manera como se ha permitido que la publicidad se convierta en el evangelio, con unos imperativos categ&oacute;ricos que desplazaron los absolutos de la religi&oacute;n: la culpa actual es por no ser bello, no ser esbelto, no ser joven, no ser el mejor.</p>       <p>La alienaci&oacute;n a los mandatos de los otros es una de las formas que el sujeto emplea para no pensar, para apegarse a las normas, a los decires, el sujeto depende de lo externo para hacerse a un ser. Bauman en su texto En busca de la pol&iacute;tica (2007) responsabiliza en parte a la pol&iacute;tica cuando dice que para &eacute;sta es problem&aacute;tico que los ciudadanos piensen, pues esto puede llevar a la inconformidad, a la sublevaci&oacute;n y el Estado no tiene c&oacute;mo responder, por ello estimula la alienaci&oacute;n y evita el riesgo que genera tener ciudadanos pensantes y reflexivos. Parecer&iacute;a que a la pol&iacute;tica solo le importa la masa alienada, que no piensa, que no se hace sentir. Las manifestaciones tienen matices de demostraci&oacute;n pol&iacute;tica, de divergencia, de cr&iacute;tica; son evidencias de la identidad de las personas, la pol&iacute;tica no tiene recursos para hacerse cargo de los individuos pensantes. </p>       <p>Hoy la obligatoriedad de la educaci&oacute;n, la nueva estructura familiar, las demandas sociales y los adelantos cient&iacute;ficos, generan metas en los j&oacute;venes diferentes a las del siglo pasado; sus logros los cifran m&aacute;s en la vida laboral que en los temas acad&eacute;micos, hoy en el mundo contempor&aacute;neo ya no hay que detentar el saber, no se puede volver y no vale la pena volver, hay que enfrentar el mundo con lo que se nos presenta hoy. El saber hoy no es un fin en s&iacute; mismo, el saber es un medio para comprar, para tener (Dasuky, 2011).  Los j&oacute;venes y los docentes ingresan a la universidad con motivaciones diversas, leg&iacute;timas todas, que van en v&iacute;as diferentes a la tradicional construcci&oacute;n del conocimiento.</p>       <p>El tema de la &eacute;tica se incorpora cada vez m&aacute;s en todos los &aacute;mbitos, puesto que refiere a la vida, a la responsabilidad, al apropiarse de las decisiones y sus consecuencias, asumir la ley, a ser coherentes y hacerse cargo de s&iacute; mismo. Volver a los pensadores griegos cuando se refieren a la idea socr&aacute;tica del "cuidado de s&iacute; mismo" y la taxonom&iacute;a aristot&eacute;lica "saber pensar, saber vivir bien y saber hacer". Hombre del conocimiento- de la teor&iacute;a-, hombre del hacer -t&eacute;cnica-, hombre de la pol&iacute;tica y la &eacute;tica, es decir la estructuraci&oacute;n del comportamiento humano. La formaci&oacute;n &eacute;tica y moral en los estudiantes de hoy tiene implicaciones profundas en la construcci&oacute;n personal y social. Es bien sabido que la cultura permea la estructura &eacute;tica de las personas y las instituciones, lo vemos a diario, la cultura corrupta, del dinero r&aacute;pido, del fraude y del facilismo ha permeado las comunidades. Los valores y principios se ubican afuera, al parecer hay un debilitamiento de las posturas subjetivas frente al ser y los proyectos de vida. La reflexi&oacute;n se ha debilitado, la responsabilidad y corresponsabilidad han desplazado su lugar por el cumplimiento de mandatos del otro para agradar y ser aprobado; la sociedad de consumo ha logrado absorber el sujeto en algunas de sus dimensiones. La libertad, tantas veces invocada, pero ausente en los decires de los estudiantes en la presente investigaci&oacute;n, est&aacute; tergiversada.</p>       <p>La educaci&oacute;n propende por la formaci&oacute;n integral de los estudiantes, el respeto por la dignidad del ser humano y su funci&oacute;n en la responsabilidad social. Resalta valores, cultiva l&iacute;deres del ma&ntilde;ana que la sociedad recibe puesto que los egresados reflejan los valores que la universidad transmite y de esta manera impacta a la ciudad, a la sociedad; el talante de los docentes y estudiantes muestra muy bien el talante de las instituciones. La cultura imperante en el Pa&iacute;s y el Departamento puede permearse con proyectos al interior de las universidades a trav&eacute;s de acciones que permitan reforzar la civilidad y la formaci&oacute;n de ciudadanos. Es importante reconocer que la universidad puede exorcizar la mentalidad de ilegalidad que legitima la maldad. Por ella pasan miles de j&oacute;venes que salen al mundo laboral en diferentes lugares jer&aacute;rquicos, desde empleados hasta directivos y propietarios de empresas de distintas &iacute;ndoles; es por ello que es importante pensar una salida propositiva.</p>       <p>La Universidad es un espacio privilegiado donde se congrega en torno al saber y desde all&iacute; es posible plantear experiencias para el hacerse a partir del ser. Ser profesional no es ser alguien, se es alguien para hacerse profesional. Al parecer existe una escisi&oacute;n entre el ser persona y el ser profesional; es por ello fundamental replantear la escisi&oacute;n entre el ser y el hacer; no hay una &eacute;tica de las profesiones escindida de la &eacute;tica del sujeto, no es posible pensar al estudiante solo como profesional en formaci&oacute;n, es un imperativo pensarlo como un ser para el hacer.</p>         <p align="center"><b><font size="3">Referencias</font></b></p>     <!-- ref --><p>Bauman, Z. (2000). Modernidad l&iacute;quida. Buenos Aires: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. <a href="https://books.google.com.co/books?id=9rIBAAAACAAJ&dq=Modernidad+l%C3%ADquida&hl=es-419&sa=X&ved=0ahUKEwjV54fmmubMAhUF1B4KHdrEAI8Q6AEIGzAA" target="new">link</a>     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5359937&pid=S2011-3080201600010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bauman, Z. (2005). &eacute;tica posmoderna. Buenos Aires: Siglo XXI. <a href="https://books.google.com.co/books?id=nkiwwGCtDFMC&printsec=frontcover&dq=%C3%89tica+posmoderna&hl=es-419&sa=X&ved=0ahUKEwjunfvZmubMAhXBKB4KHYrCAngQ6AEIGzAA#v=onepage&q=%C3%89tica%20posmoderna&f=false" target="new">link</a>      &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5359938&pid=S2011-3080201600010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bauman, Z. (2007). En busca de la pol&iacute;tica. Buenos Aires: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. <a href="https://books.google.com.co/books?id=EX_kAAAACAAJ&dq=En+busca+de+la+pol%C3%ADtica.&hl=es-419&sa=X&ved=0ahUKEwij0cW-mubMAhWEGB4KHauQDt0Q6AEIIzAA" target="new">link</a>     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5359939&pid=S2011-3080201600010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cortina, A. (2004). &eacute;tica sin moral. Madrid: Tecnos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5359940&pid=S2011-3080201600010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Dasuky, S. (2010). Cuatro versiones de la &eacute;tica y la moral &#91;notas de clase&#93;. Universidad Pontificia Bolivariana; Medell&iacute;n, Colombia. link      &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5359941&pid=S2011-3080201600010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Dasuky, S. (2011). &iquest;Somos todos iguales en el aula?. Conferencia pronunciada en la Universidad EAFIT, Medell&iacute;n, Colombia. <a href="http://envivo.eafit.edu.co/EnvivoEafit/?p=5837" target="new">link</a>     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5359942&pid=S2011-3080201600010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Foucault, M. (1999). La &eacute;tica del cuidado de s&iacute; como pr&aacute;ctica de la libertad. Obras esenciales. Barcelona: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5359943&pid=S2011-3080201600010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> 	     <!-- ref --><p>Heidegger, M. (1989). Serenidad. Barcelona: Ediciones del Serbal. Recuperado el 18 de octubre de 2012 de <a href="http://biblioteca.itam.mx/estudios/estudio/letras22/rese3/sec_1.html" target="new">http://biblioteca.itam.mx/estudios/estudio/letras22/rese3/sec_1.html</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5359945&pid=S2011-3080201600010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Kant, I. (1958). Filosof&iacute;a de la historia. Buenos Aires: Nova.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5359946&pid=S2011-3080201600010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Lipovetsky, G. (2002). El crep&uacute;sculo del deber. Barcelona: Anagrama. <a href="http://www.anagrama-ed.es/libro/argumentos/el-crepusculo-del-deber/9788433913784/A_148" target="new">link</a>     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5359947&pid=S2011-3080201600010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Restrepo, B. (2011). &iquest;Tu &eacute;tica en el pasado o en el futuro? Conferencia presentada en la Universidad EAFIT&#93;. Medell&iacute;n, Colombia. <a href="http://envivo.eafit.edu.co/EnvivoEafit/?p=9070" target="new">link</a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5359948&pid=S2011-3080201600010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><u>Recibido: Agosto 4-2015 Revisado: Abril 5-2016 Aceptado: Abril 30-2016 </p> </font>     ]]></body>
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