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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La mamografía como método de tamizaje para el cáncer de seno en Colombia]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p>    <center><font size="4"><b>La mamografía como método de tamizaje para el cáncer de seno    en Colombia</b></font></center></p>     <p>    <center><font size="3"><b>Mammography as screening method for breast cancer in Colombia</b></font></center></p>     <p>    <center>     &Aacute;lvaro Sanabria, MD, MSC<sup>(1)</sup>, Javier Romero, MD, MSC (C.)<sup>(2)</sup>    </center></p>     <p><sup>(1)</sup> Cirujano. Hospital Universitario San Ignacio. Profesor Departamento de Cirugía.    Universidad Javeriana. Bogot&aacute;, Colombia.    <br>   <sup>(2)</sup> Radi&oacute;logo. Fundación Santa Fe de Bogotá. Bogot&aacute;,    Colombia.</p>        <p><b>Correspondencia</b>: &Aacute;lvaro Sanabria, MD, Bogot&aacute;, D.C., Colombia.    <a href="mailto:alvarosanabria@gmail.com">alvarosanabria@gmail.com</a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Fecha de recibo: junio 10 de 2005. Fecha de aprobaci&oacute;n: julio 8 de 2005.</p> <hr size=1>     <p>Palabras clave: Mamografía, análisis costo-beneficio, neoplasmas de la mama.    autoexamén de la mama.</p> <hr size=1>     <p>Key words: Mammography, cost-benefit analysis, breast neoplasms, breast self-examination.</p> <hr size=1>     <p>El Instituto Nacional de Cancerología, en conjunto con el Instituto de Investigaciones    Clínicas de la Universidad Nacional de Colombia, recientemente organizaron un    consenso nacional para responder a la pregunta “¿cuál es el mejor método de    tamizaje para el cáncer de mama en países en desarrollo?” dentro de su política    de revisión de las guías de práctica clínica en enfermedades oncológicas (1).    El instituto es una entidad estatal del orden nacional adscrita al Ministerio    de la Protección Social, que entre una de sus funciones hace recomendaciones    en políticas de salud sobre el diagnóstico y tratamiento del cáncer; sin embargo,    no es el único ente con esta responsabilidad. Dada la característica de la pregunta,    ésta también interesa a la Sociedad Colombiana de Radiología, que por razones    de la Ley 657 de 2001, también es organismo consultor respecto a las decisiones    relacionadas con la radiología, y a la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas    en general y a las asociaciones de Mastología, Oncología, Cirugía y demás que    abordan el diagnóstico o tratamiento del cáncer mamario. Igualmente, compromete    a los actores del Sistema Nacional de Seguridad Social en Salud y por último    y la más importante de todas, a las mujeres en edades de riesgo para desarrollar    cáncer de mama. Por tal razón, y ante la poca publicidad para esta importante    discusión, es necesario hacer pública la información existente respecto a este    tema, para que todos los involucrados tengan los elementos de juicio necesarios    para discutir y aportar a ella.</p>     <p>Es evidente que esta pregunta tiene dos partes: una se refiere a la efectividad    de un método de tamizaje (¿Cuál es el mejor método de tamizaje para cáncer de    seno?) y la otra explora la aplicación de dicho método en ciertas condiciones    económicas (la de los países en desarrollo), entre los que se cuenta Colombia.</p>     <p>El presente documento pretende responder no sólo estas dos preguntas, sino    también tratar de dar una visión general del problema del cáncer de seno en    Colombia y los peligros que se ciernen sobre el diagnóstico temprano de esta    enfermedad, y quizá sobre los demás cánceres, cuya decisión depende de las conclusiones    que se alcancen en este consenso.</p>     <p><font size="3"><b>¿Cuál es el mejor método de tamizaje para el cáncer de seno?</b></font></p>     <p>A finales de los años sesenta se diseñaron siete estudios clínicos para intentar    responder a la pregunta si la mamografía como método de tamizaje tenía algún    efecto sobre la mortalidad por cáncer de mama, en comparación con otras estrategias,    entre ellas el autoexamen mamario y el examen clínico mamario.</p>     <p>El primer estudio diseñado fue el denominado Health Insurance Plan (HIP, por    sus siglas en inglés) (2-4). A éste le siguieron el estudio de Malmo (5-7),    Edimburgo (8-11), Dos Condados de Suecia (12-16), Estocolmo (17, 18), Gothenburg    (19-21) y finalmente los dos estudios canadienses (22-26). Los cinco primeros    estudios se han criticado en múltiples artículos, pero ninguno de estos juicios    ha tenido efecto significativo sobre la solidez de los resultados (27-37). Entre    las críticas se cuentan el uso de técnicas y mamógrafos que hoy se conoce no    fueron óptimos en su momento (una sola proyección mamográfica, proyecciones    mamográficas inadecuadas, equipos obsoletos), defectos en la aleatorización    (aleatorización no balanceada, desigualdades en los grupos al inicio del estudio)    y debilidades en la asignación de la mortalidad por cáncer de mama (sesgos de    diagnóstico “adosado” por el tamizaje —“sticky” diagnosis from screening— y    sesgo de asociación “resbalosa” al tamizaje –“slippery” linkage to screening).    A pesar de la gran cantidad de editoriales, comentarios y cartas al editor relacionados    con el tema, los reanálisis de los resultados que han considerado estas debilidades    han sido incapaces de modificar los resultados finales de estos estudios. Además,    los resultados individuales aunque no significativos estadísticamente, han sido    consistentes al informar una disminución del riesgo de morir por cáncer de seno    alrededor del 25%.</p>     <p>Posteriormente se diseñaron los estudios canadienses, que contrario a los anteriores,    reportaron que la mamografía no resultaba en disminución de la mortalidad por    cáncer mamario. Estos últimos también fueron duramente criticados, en especial    por el sesgo de selección, que incluyó mujeres voluntarias, hecho que alteró    los resultados finales y requirió modificaciones como aumento del tiempo de    seguimiento. Asimismo se han sugerido alteraciones en la aleatorización y en    la determinación de la mortalidad con cáncer de seno, sin que esto haya demostrado    efecto sobre el resultado (27, 38-41).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Todos los estudios primarios adolecen de un tamaño de muestra menor al necesario    para obtener resultados estadísticamente significativos. El estudio HIP consideró    una disminución en la mortalidad de 20%, mientras que los estudios canadienses    lo diseñaron esperando reducciones del 40% y los demás se encuentran en estos    rangos. Pero los resultados finales de estos estudios arrojaron descensos en    la mortalidad cercanas al 25%, lo que hace que de manera individual sean estadísticamente    no significativos, pero clínicamente muy significativos. Además, excepto los    estudios canadienses, ninguno de ellos se diseñó para evaluar un grupo etario    en particular, lo que hace que las conclusiones sobre los grupos de edad de    40-49 y de 50 años en adelante sean producto de lo que en el argot epidemiológico    se denomina análisis de subgrupos, muy cuestionados por llevar a conclusiones    erróneas en muchas ocasiones. También, los periodos de seguimiento, inicialmente    establecidos en los protocolos, demostraron ser muy cortos para determinar el    efecto de la mamografía. A medida que los seguimientos se han prolongado, los    resultados han ido logrando la tan esperada significancia estadística (5, 8,    12, 13, 18, 19, 22, 23, 42). </p>     <p>Estas dificultades en el tamaño de la muestra se superaron gracias a la introducción    de los meta-análisis. Seis meta-análisis se diseñaron en los años noventa y    principios de la década del 2000 (43-49). Con excepción del meta-análisis de    Gotzche y Olsen, las demás revisiones sistemáticas han demostrado consistentemente    disminución de la mortalidad por cáncer de seno con el uso de la mamografía    como método de tamizaje; sin embargo, ninguno tuvo tanta publicidad como la    que alcanzó el meta-análisis de Gotzche y Olsen (50). Este estudio sólo incluyó    dos de los siete estudios primarios, según sus autores, porque los demás eran    de pobre calidad y concluyó que la mamografía no disminuía la mortalidad por    cáncer de seno. Dicho estudio fue criticado extensamente por las personas más    versadas en metodología de la investigación, hasta el punto que la Colaboración    Cochrane lo retiró de su base de datos y en la actualidad no se considera una    fuente confiable de información sobre el tema (32, 51). </p>     <p>La información actual considera que la disminución de la mamografía en la mortalidad    por cáncer de seno en mujeres de 50-59 años es de 22% y en mujeres de 40-49    años de 15%, con tendencia a una reducción mayor a medida que se prolonga el    seguimiento de las pacientes. Como en estos estudios la mamografía se comparó    con el manejo usual y con el examen clínico del seno, es evidente la superioridad    de la mamografía sobre estos métodos clínicos.</p>     <p>Los estudios de seguimiento posterior a la finalización de los análisis primarios    y de otros en los cuales se implementó el tamizaje mamográfico han demostrado    disminución progresiva de la mortalidad por cáncer de seno, lo que soporta aún    más el efecto que la intervención produce (6, 52-57). </p>     <p>De otro lado, los pocos estudios que han evaluado el autoexamen mamario no    han demostrado mayor efectividad de la intervención (58-60). </p>     <p><font size="3"><b>¿Cuál es el mejor método de tamizaje para el cáncer de seno    en países en desarrollo?</b></font></p>     <p>Es obvio que la efectividad de una intervención no cambia porque ella se traslade    geográficamente. Por tanto, la respuesta sigue siendo la mamografía. Quizá lo    que se pretende definir aquí es que si siendo éste el mejor método de tamizaje    es posible aplicarlo en Colombia dadas las particularidades del país, entonces    se convierte en una pregunta que introduce elementos económicos. </p>     <p>El primer elemento para analizar es la incidencia de la enfermedad. La International    Agency for Research on Cancer (IARC) en su página web de registro mundial de    incidencia de cáncer del año 2000 informa para Colombia una incidencia cercana    a 30 por 100.000 mujeres, en comparación con 81 por 100.000 para Suecia y Canadá    y 91 por 100.000 para Estados Unidos, países donde se desarrollaron los estudios    primarios (61). Estas altas incidencias de los países norteamericanos y europeos    en sí mismas pueden ser un efecto conocido del aumento en el uso de los métodos    de tamizaje. Se conoce que cuando se instaura un programa de tamizaje, automáticamente    se produce un incremento en su incidencia, pues el método mismo detecta un número    sustancial de casos en etapa subclínica. </p>     <p>Además, existen serias críticas acerca de la exactitud del sistema de registro    de incidencia y de mortalidad por cáncer en el país y es altamente probable    que haya un subregistro considerable (62). El único registro serio existente    en el momento es el de Cali, que infortunadamente y debido a la distribución    étnica de la ciudad, no es representativo de la situación en el resto del país;    no obstante, de éste es rescatable el aumento progresivo de la incidencia de    cáncer de seno con el correr de los años. Basados en el conocimiento de los    factores de riesgo para esta enfermedad, es de esperar que a medida que la sociedad    colombiana se occidentalice, la incidencia del cáncer mamario equipare la de    otros países latinos que han tenido la misma tendencia, como ocurrió en Brasil,    México, Uruguay y Argentina. Informes de la Sociedad Americana de Cáncer han    demostrado que comparativamente, la incidencia del cáncer de seno ha equiparado    en la región de Suramérica tropical la incidencia del cáncer de cuello uterino,    lo que da una idea de la magnitud del problema, y de mantenerse la tendencia,    rápidamente la supere, lo que sustenta aún más la semejanza progresiva que vamos    a tener con otros países con alta incidencia (63-65). </p>     <p>Con resultados de pobre confiabilidad no es posible tomar una decisión adecuada.    La información sobre la incidencia del cáncer de seno en el país es un elemento    que debe ser cuidadosamente analizado antes de considerarlo determinante para    tomar la decisión. Además, el efecto de la incidencia sobre la efectividad de    la mamografía como método de tamizaje es nulo y su mayor influencia se ejerce    sobre el gasto en que se incurre al realizar el examen. Luego la incidencia    se convierte en una variable económica para tomar la decisión, y por lo tanto,    ésta se debe incluir junto con otra mayor información en un análisis de costo-efectividad    antes de dar un veredicto.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El otro elemento importante es la distribución del cáncer de seno por estadios    al momento de la consulta. Los informes del Instituto Nacional de Cancerología    (45), consideradas las particularidades propias como centro de remisión y de    atención de población de bajo nivel socioeconómico, indican que 76,8% de las    mujeres que consultan se encuentra en estados localmente avanzados y diseminados    (III y IV), 13,3% está en estadios localizados (II) y sólo 4,8% en estadios    tempranos (in situ y I). Esta distribución es diametralmente opuesta a lo reportado    en los países que han implementado un programa organizado de tamizaje de cáncer    de seno como Estados Unidos y Suecia, donde 63% de los casos nuevos corresponde    a estados tempranos (64). Dicha distribución se mantiene en Colombia, debido    a la intervención tardía del médico en el diagnóstico, clásicamente definida    por el examen clínico, que sólo logra detectar tumores mayores de 2 cm, poniendo    a la paciente automáticamente en el grupo de enfermedad localizada.</p>     <p>Si se logra una inversión de la distribución de los estadios cuando consultan    las pacientes, esto no sólo determina un tratamiento menos agresivo 66-68, sino    que además mejora la calidad de vida de la enferma (69-73), al evitar mutilaciones    y disminuir el uso de terapias sistémicas como la quimioterapia. Junto a esto    se encuentra el factor económico en discusión. La detección temprana disminuye    los costos de los tratamientos, pues se tratan pacientes con condiciones localizadas    donde la intervención médica es mucho menor, se reduce la incapacidad, la inasistencia    al trabajo y el lucro cesante y simultáneamente se aumenta la sobrevida. Además,    la mujer tiene mayores posibilidades de recuperar su condición laboral y de    reinsertarse a la sociedad desde el punto de vista afectivo y emocional, y tomando    en consideración el problema de las mujeres cabeza de familia en Colombia, tiene    un efecto social que es difícil de medir, pero que seguramente tiene grandes    implicaciones económicas para la sociedad en general, al permitir el sustento    de hijos que de otra manera quedarían a la deriva. Además, el Estado debe definir    cuál es el costo que está dispuesto a asumir por salvar la vida de una mujer    en edad fértil y con una esperanza de vida cercana a los 70 años, si deja de    considerar la inclusión de un método de tamizaje, que aunque no es perfecto,    es lo mejor que existe hasta el momento. </p>     <p>No obstante, también se debe considerar que la realización de todo examen de    tamizaje puede tener un efecto sobre la salud y los costos, al aumentar el número    de exámenes falsos positivos, lo que genera la práctica de procedimientos innecesarios,    generalmente biopsias. Se acepta que la capacidad de la mamografía para detectar    un cáncer es de 85% (74), en comparación con 40-50% reportado para el examen    clínico, que es la estrategia de tamizaje más cercana. Es evidente, al comparar    la complejidad de estos procedimientos para el tratamiento de los estados avanzados,    que existe una diferencia dramática a favor del tamizaje. </p>     <p>De otro lado, cuando se consideran los factores económicos en salud, es importante    introducir el concepto de costo de oportunidad. Éste se refiere a la inversión    que se deja de hacer en otra área por invertirlo específicamente en la mamografía.    Si el dinero necesario del sistema no se invierte en la prevención de la enfermedad    de un grupo prioritario como las mujeres en edades entre los 40 y 59 años, ¿en    qué otra intervención que disminuya la incidencia y la mortalidad por cáncer    de seno podría invertirse? Es insensato pensar que exista otra alternativa con    un efecto significativo en la detección temprana del cáncer mamario. Es probable    que este dinero deje de ser invertido en intervenciones en salud y se utilice    en otros rubros no relacionados con el sistema. Obviamente, la mamografía como    método de tamizaje afecta en grado sumo las finanzas de las Empresas Promotoras    de Servicios de Salud (EPS); sin embargo, la pregunta que surge es si son ellas    las empresas nacionales de mayor crecimiento en los últimos años con utilidades    que superan los números de diez cifras, ¿por qué no es posible utilizar estos    recursos en el tamizaje mamográfico? </p>     <p>En la actualidad la resolución número 412 de 2000 del Ministerio de la Protección    Social sólo cobija a las mujeres del régimen contributivo y subsidiado, dejando    por fuera la mayoría de mujeres con más riesgo y más desprotegidas, que son    la del sistema vinculado. Más aún, la información existente indica que ni siquiera    en estas mujeres el cumplimiento de la norma es adecuado. Es claro que si se    deja de considerar la mamografía como método de tamizaje, el efecto esperado    es que vamos a seguir diagnosticando los cánceres en etapas avanzadas.</p>     <p>Países con condiciones socioeconómicas similares a las nuestras como Brasil    (75), México (76) y Cuba (77) determinaron que la mamografía es el método de    tamizaje ideal y como tal es considerado en su legislación. Es evidente que    las fronteras geográficas poco o nada determinan las condiciones de la población    de nuestros países y que son más líneas imaginarias que verdaderas barreras    genéticas o de salubridad. Esto indica que el concepto general que se maneja    y se aplica es el mismo de los países desarrollados (78, 79), considerando tal    vez que precisamente por ser subdesarrollados, las inversiones en salud deben    hacerse sobre los puntos claves esto es en la promoción y prevención de la enfermedad    y si ese no es el caso, sobre la detección temprana para evitar las secuelas.</p>     <p><font size="3"><b>¿Qué piensan las mujeres del tamizaje para cáncer de seno?</b></font></p>     <p>Infortunadamente poco o nada han tenido que ver las mujeres y sus opiniones    personales en el desarrollo de las discusiones que han llevado a la organización    de este consenso. </p>     <p>La información disponible proviene de la literatura técnica que poco o nada    refleja el pensamiento de la mujer colombiana. </p>     <p>¿Qué piensa la mujer de la mamografía? Nadie lo sabe en Colombia porque existe    poca información al respecto. Los médicos de atención primaria poco hablan del    tema y los conceptos sobre el cáncer de seno suelen ser una combinación de informaciones    noticiosas usualmente inexactas y mitos que se pasan de generación en generación.    Probablemente muchas mujeres sepan algo de la mamografía por los editoriales    que suscitó el infortunado estudio de Geztche y Olsen en el 2000, y cuyo daño    quedó hecho al filtrarse la poco veraz afirmación de que este método de tamizaje    no sirve para nada. En otras latitudes es claro que la adherencia de las mujeres    a los programas de tamizaje con mamografía es cada vez mayor (80). Se reconoce    también el miedo y la preocupación que un estudio mamográfico puede producir,    pero algunos estudios sugieren que es un efecto pasajero, y que aquellas mujeres    con resultados negativos permanecen fieles al tratamiento a lo largo del tiempo    (81). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pero la pregunta más importante es ¿qué pensaría la mujer si se le dijera que    el único método de tamizaje que ha tenido repercusión importante en la mortalidad    por cáncer de seno puede no ser tenido en cuenta, para ser cambiado por uno    aunque más económico, también es menos eficaz como el examen clínico del seno    y que probablemente esto nos ponga en la situación de hace cuarenta años? La    respuesta se encuentra oculta en la mente de las mujeres del país, que no saben    lo que se discute en los grandes centros académicos, los cuales no les han pedido    su opinión y probablemente vaya a tener efectos gigantescos sobre su futuro    cuidado de la salud.</p>     <p><font size="3"><b>Referencias </b></font></p>     <p>1. Instituto Nacional de Cancerolog&iacute;a-Universidad Nacional de Colombia.    Bogot&aacute;. Bolet&iacute;n INC-UNAL, Bogot&aacute;, 2004; 1-4. </p>       <p>2. Shapiro S. Periodic screening for breast cancer: the HIP Randomized Controlled    Trial. Health Insurance Plan. J Natl Cancer Inst Monogr 1997; 27-30.</p>       <p>3. Chu KC, Smart CR, Tarone RE. Analysis of breast cancer mortality and stage    distribution by age for the Health Insurance Plan Clinical Trial. J Natl Cancer    Inst 1988; 80: 1125-1132.</p>       <p>4. Habbema JD, van Oortmarssen GJ, van Putten DJ, Lubbe JT, van der Maas PJ.    Age-specific reduction in breast cancer mortality by screening: an analysis    of the results of the Health Insurance Plan of Greater New York study. J Natl    Cancer Inst 1986; 77: 317-320.</p>       <p>5. Andersson I, Janzon L. Reduced breast cancer mortality in women under age    50: updated results from the Malmo Mammographic Screening Program. J Natl Cancer    Inst Monogr 1997; 63-7.</p>       <p>6. Garne JP, Aspegren K, Balldin G, Ranstam J. Increasing incidence of and declining    mortality from breast carcinoma. Trends in Malmo, Sweden, 1961-1992. Cancer    1997; 79: 69-74.</p>       <p>7. Andersson I, Aspegren K, Janzon L, et al. Mammographic screening and mortality    from breast cancer: the Malmo Mammographic Screening Trial. BMJ 1988; 297: 943-948.</p>       <p>8. Alexander FE, Anderson TJ, Brown HK, et al. 14 years of follow-up from the    Edinburgh Randomized Trial of Breast-Cancer Screening. Lancet 1999; 353: 1903-1908.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>9. Alexander FE. The Edinburgh Randomized Trial of Breast Cancer Screening.    J Natl Cancer Inst Monogr 1997; 31-35.</p>       <p>10. Alexander FE, Anderson TJ, Brown HK, et al. The Edinburgh Randomized Trial    Of Breast Cancer Screening: results after 10 years of follow-up. Br J Cancer    1994; 70: 542-548.</p>       <p>11. Roberts MM, Alexander FE, Anderson TJ, et al. Edinburgh trial of screening    for breast cancer: mortality at seven years. Lancet 1990; 335: 241-246.</p>       <p>12. Warwick J, Tabar L, Vitak B, Duffy SW. Time-dependent effects on survival    in breast carcinoma: results of 20 years of follow-up from the Swedish Two-County    Study. Cancer 2004; 100: 1331-1336.</p>       <p>13. Tabar L, Vitak B, Chen HH, et al. The Swedish Two-County Trial twenty years    later. Updated mortality results and new insights from long-term follow-up.    Radiol Clin North Am 2000; 38: 625-651.</p>       <p>14. Tabar L, Chen HH, Fagerberg G, Duffy SW, Smith TC. Recent results from the    Swedish Two-County Trial: the effects of age, histologic type, and mode of detection    on the efficacy of breast cancer screening. J Natl Cancer Inst Monogr 1997;    43-47.</p>       <p>15. Tabar L, Fagerberg G, Chen HH, et al. Efficacy of breast cancer screening    by age. New results from the Swedish Two-County Trial. Cancer 1995; 75: 2507-2517.</p>       <p>16. Tabar L, Fagerberg G, Duffy SW, Day NE, Gad A, Grontoft O. Update of the    Swedish two-county program of mammographic screening for breast cancer. Radiol    Clin North Am 1992; 30: 187-210.</p>       <p>17. Frisell J, Lidbrink E. The Stockholm Mammographic Screening Trial: risks    and benefits in age group 40-49 years. J Natl Cancer Inst Monogr 1997; 49-51.</p>       <p>18. Frisell J, Lidbrink E, Hellstrom L, Rutqvist LE. Followup after 11 years-update    of mortality results in the Stockholm mammographic screening trial. Breast Cancer    Res Treat 1997; 45: 263-270.</p>       ]]></body>
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