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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Evaluación y comentario al artículo: "Pancreatitis necrotizante infectada: resultados en una cohorte de baja mortalidad"]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p>        <center>     <font size="4"><b>Evaluaci&oacute;n y comentario al art&iacute;culo: &quot;Pancreatitis      necrotizante infectada: resultados en una cohorte de baja mortalidad&quot;      </b></font>    </center> </p>     <p>        <center>     <font size="3"><b>Evaluation and comments: Article on severe acute necrotizing      pancreatitis</b></font>    </center> </p>     <p>        <center>     Nadim Abisambra Lemus, MD    </center> </p> <hr size=1>     <p>Ante todo es necesario reconocer el valioso aporte de los autores de este art&iacute;culo.    Adelantar este tipo de estudios en esa unidad en particular permite a los cirujanos    que participamos de las discusiones aprovechar el conocimiento y la experiencia    generada en esta investigaci&oacute;n. Asimismo, expreso mi agradecimiento a    la Sociedad Colombiana de Cirug&iacute;a y a la revista de la sociedad por la    oportunidad de comentar tan interesante trabajo.</p>     <p>Para ordenar la discusi&oacute;n y profundizar en los temas espec&iacute;ficos    que influyen en el resultado final del curso cl&iacute;nico de los pacientes    con pancreatitis aguda severa (PAS) abordamos la discusi&oacute;n comparando    los resultados de este estudio a la luz de los hallazgos reportados en la literatura    mundial. </p>     <p><font size="3"><b> Mortalidad</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La mayor&iacute;a de pacientes con pancreatitis aguda PA (80%) presenta un    curso cl&iacute;nico autolimitado, requiriendo &uacute;nicamente hospitalizaci&oacute;n    corta y terapia m&eacute;dica exclusiva basada en reposo de la v&iacute;a oral,    hidrataci&oacute;n endovenosa y analg&eacute;sicos tipo opioides; estos pacientes    tienen riesgo muy bajo de morir (&lt;1%). El otro 20% corresponde a la categor&iacute;a    de severos con enfermedad r&aacute;pidamente progresiva y en algunos casos fulminante;    la pancreatitis necrotizante representa la forma m&aacute;s severa de la PA,    llevando al paciente a falla org&aacute;nica m&uacute;ltiple (FOM) con signos    de sepsis o sin ellos. Adem&aacute;s, estos pacientes tienen estancias hospitalarias    prolongadas de m&aacute;s de 30 d&iacute;as y mortalidad de hasta 50% (1).</p>     <p>En las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas se ha reportado disminuci&oacute;n    en la mortalidad de la pancreatitis necrotizante. Los factores relacionados    con la mejor&iacute;a de los resultados son: mayor comprensi&oacute;n de la    historia natural de la enfermedad, refinamiento de las im&aacute;genes que ha    permitido la identificaci&oacute;n temprana y en tiempo real de las complicaciones    pancre&aacute;ticas, los avances en el cuidado cr&iacute;tico y la restricci&oacute;n    de cirug&iacute;a s&oacute;lo para pacientes seleccionados. Una clave especial    de este avance ha sido el entendimiento del papel primordial de la extensi&oacute;n    de la necrosis del p&aacute;ncreas y la distinci&oacute;n entre necrosis est&eacute;ril    e infectada, su impacto en la terapia (antibi&oacute;tico-profil&aacute;ctico,    necrosectom&iacute;a, drenaje percut&aacute;neo) y por consiguiente en el resultado    final (2).</p>     <p>La mortalidad en PAS se presenta en dos fases reconocidas: la primera corresponde    a las dos primeras semanas desde el inicio de los s&iacute;ntomas; la enfermedad    se caracteriza por un s&iacute;ndrome de respuesta inflamatoria sist&eacute;mica    (SRIS). Durante esta fase los pacientes muestran signos de hipovolemia, circulaci&oacute;n    hiperdin&aacute;mica, p&eacute;rdida del espacio intravascular e incremento    en la permeabilidad capilar. Es importante entender que en esta fase se puede    presentar SRIS en ausencia de necrosis significativa y de infecci&oacute;n asociada    con la necrosis. Durante esta fase la mortalidad se explica por insuficiencia    respiratoria, cardiovascular o renal asociada con SRIS (3, 4).</p>     <p>La segunda fase de la enfermedad por lo general se presenta despu&eacute;s    de los primeros 15 d&iacute;as y la fisiopatolog&iacute;a es dominada por complicaciones    infecciosas; se ha reportado infecci&oacute;n en 40 a 70% de los pacientes con    pancreatitis necrotizante. Con esta fase la mortalidad obedece principalmente    a falla de los &oacute;rganos asociada con sepsis; durante este per&iacute;odo    se presenta la mayor&iacute;a de las muertes (75%) (5, 6). </p>     <p>La mortalidad global encontrada en este estudio fue de 21,5% y la registrada    en los pacientes con pancreatitis necrotizante infectados de 28,9%. Un promedio    considerado aceptable dentro del universo reportado para este tipo de enfermedad,    que oscila entre 20 y 50% (7, 8). No se menciona el momento de ocurrencia de    las muertes con respecto al inicio de los s&iacute;ntomas, tampoco se practicaron    autopsias para corroborar la sospecha cl&iacute;nica. Datos ambos necesarios    para comprobar con certeza el diagn&oacute;stico final.</p>     <p>Las cifras de mortalidad en la PAS se deben evaluar en conjunto y a la luz    de la severidad promedio de la poblaci&oacute;n en estudio. Para esto, se emplean    las diferentes escalas o criterios de severidad disponible como son los criterios    de Ranson o la escala APACHE II, universalmente aceptados para valorar la severidad    individual del paciente con PA. Sin embargo, al sacar el promedio del valor    de la muestra de pacientes con PAS sirve como par&aacute;metro objetivo de comparaci&oacute;n    en las diferentes series publicadas.</p>     <p>Por lo tanto, no es posible analizar un valor aislado de mortalidad si no se    tiene en cuenta la severidad de la muestra examinada. Para este estudio la poblaci&oacute;n    de pacientes con pancreatitis severa tuvo un APACHE promedio de 15,5 y la mortalidad    global fue de 21,5%. Si la comparamos con otros estudios internacionales teniendo    en cuenta &uacute;nicamente la cifra de mortalidad, a pesar de ser un buen resultado,    podr&iacute;a parecer muy alta. Por ejemplo, al equiparar esta serie con un    estudio similar de Malangoni y cols., de 60 pacientes con pancreatitis severa    definidos por una escala de Ranson &gt;3 y/o APACHE &gt; 8 o por la presencia    de necrosis en la TAC din&aacute;mica, la mortalidad global fue de s&oacute;lo    15%. Casi la mitad de la obtenida en este estudio con similar n&uacute;mero    de pacientes y edades (50 a&ntilde;os); pero el APACHE promedio de la poblaci&oacute;n    de pacientes fue de 11, mientras que en el estudio nacional fue de 15,5 (9).</p>     <p>Esto obedece a que independientemente del manejo terap&eacute;utico que se    adelante existen diferentes variables que influyen en el resultado del grupo    de pacientes con PAS. Es decir, no todos los pacientes severos hacen necrosis    y si la presentan no es lo mismo una necrosis menor al 30% que necrosis de &gt;50%,    necrosis sobreinfectada, infecci&oacute;n por hongos, posibilidad de desarrollar    falla de uno o de m&uacute;ltiples &oacute;rganos, obesidad, las edades promedio    de la muestra, la presencia de enfermedades com&oacute;rbidas o la etiolog&iacute;a    de la pancreatitis, todas son variables poderosas que determinan la severidad    del cuadro cl&iacute;nico y a la vez aumentan el riesgo de morir. </p>     <p><font size="3"><b> Factores pron&oacute;sticos</b></font></p>     <p>El valor de identificar factores pron&oacute;sticos reside en la posibilidad    de estratificar r&aacute;pidamente el riesgo al momento de la admisi&oacute;n    y dirigir un monitoreo en un ambiente m&aacute;s amplio que permita identificar    el desarrollo de complicaciones locales y sist&eacute;micas y FOM; simult&aacute;neamente,    ofrecer una intervenci&oacute;n din&aacute;mica hacia aquellos individuos que    pueden beneficiarse. Es importante identificar apropiadamente los pacientes    que sean candidatos de manejo en la UCI y evitar admisiones innecesarias para    un uso racional de las camas disponibles y limitar el riesgo de infecciones    nosocomiales y complicaciones iatrog&eacute;nicas. Estas medidas especiales    incluir&iacute;an traslado a la UCI para monitorizar m&aacute;s estrechamente    la reanimaci&oacute;n que debe ser agresiva, soporte hemodin&aacute;mico, cardiovascular,    respiratorio, metab&oacute;lico y nutricional. Detectar y tratar el desarrollo    de complicaciones locales y sist&eacute;micas, soportar el o los &oacute;rganos    que muestren da&ntilde;o transitorio, detectar y tratar precozmente las infecciones    con antibi&oacute;ticos apropiados, indicar una CPRE en pancreatitis biliar    con obstrucci&oacute;n ampular, o una TAC din&aacute;mica para diagnosticar    necrosis y cuantificar la extensi&oacute;n de la misma. Realizar aspirado-Gram/cultivo    de tejido pancre&aacute;tico y decidir el desbridamiento pancre&aacute;tico    cuando est&eacute; indicado en el momento m&aacute;s adecuado. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Debido al dise&ntilde;o retrospectivo del estudio en el que la recolecci&oacute;n    de los datos se obtiene a trav&eacute;s de la revisi&oacute;n de historias cl&iacute;nicas,    la secuencia cronol&oacute;gica de la medici&oacute;n de variables y la realizaci&oacute;n    de procedimientos diagn&oacute;sticos y terap&eacute;uticos, con respecto al    inicio de los s&iacute;ntomas, no es anotada de forma precisa y esto es cada    vez m&aacute;s importante para predecir el desenlace final de la enfermedad.    En el estudio en menci&oacute;n se se&ntilde;ala que la presencia de shock y    la escala de APACHE II son factores asociados con mortalidad en PAS, pero no    mencionan los tiempos o el momento en el que estos factores son predictores    de mortalidad. Por ejemplo, &iquest;es el APACHE al ingreso o despu&eacute;s    de 48 horas de reanimaci&oacute;n inicial o tal vez es el incremento significativo    despu&eacute;s del d&iacute;a 14 cuando es m&aacute;s probable la sobreinfecci&oacute;n    bacteriana? Si no se analiza en un contexto temporal el factor pierde fuerza.    Todas las variables a estudiar como son en este caso factores pron&oacute;sticos    de mortalidad en pancreatitis aguda severa PAS, el momento de la realizaci&oacute;n    de los ex&aacute;menes diagn&oacute;sticos y los procedimientos terap&eacute;uticos    con respecto al inicio de los s&iacute;ntomas no son se&ntilde;alados con exactitud.  </p>     <p>As&iacute;, al analizar la presencia y extensi&oacute;n de la necrosis y su    impacto en la mortalidad hay que tener en cuenta primero el momento m&aacute;s    apropiado para realizarla. Seg&uacute;n varios reportes publicados la extensi&oacute;n    m&aacute;xima de la necrosis pancre&aacute;tica no se hace completamente evidente    hasta cerca de 96 horas despu&eacute;s del inicio de los s&iacute;ntomas. Este    es el argumento m&aacute;s poderoso para realizar la TAC din&aacute;mica s&oacute;lo    en pacientes seleccionados al cuarto o quinto d&iacute;a de la admisi&oacute;n,    para observar completamente el da&ntilde;o del p&aacute;ncreas (10).</p>     <p>En otro estudio dise&ntilde;ado especialmente para evaluar el valor pron&oacute;stico    de la TAC a las 48 horas de iniciados los s&iacute;ntomas y aplicando el &iacute;ndice    pron&oacute;stico tomogr&aacute;fico (IPT) introducido por Balthazar y cols.    (11), 79 pacientes fueron incluidos en este estudio prospectivo y divididos    en tres grupos seg&uacute;n el valor obtenido en el realizado a las 48 horas.    IPT de 0-3 (n:52; 65%), 4-6 (n: 21; 27%) e IPT de 7 -10 (n:6; 8%). A todos los    pacientes se les efectu&oacute; TAC din&aacute;mica a los siete d&iacute;as    de la primera para evaluar la progresi&oacute;n de la necrosis y en ninguno    hubo cambio de grupo o cambios en la interpretaci&oacute;n al comparar con la    TAC inicial. Los resultados demostraron que la TAC a las 48 horas fue predictor    de complicaciones. En el grupo con IPT de 0-3, 42% presentaron al menos una    complicaci&oacute;n; el grupo con IPT de 4-6, 81% mostraron complicaciones y    el grupo con IPT de 7-10 el 100% tambi&eacute;n revelaron alteraciones. Infecci&oacute;n    de la necrosis se present&oacute; en 12, 33 y 50% respectivamente entre los    grupos y la mortalidad fue de 2, 19 y 33% respectivamente entre los grupos.    La muerte registrada en el primer grupo correspondi&oacute; a un paciente de    86 a&ntilde;os con antecedente de cardiopat&iacute;a que muri&oacute; en la    UCI 24 horas despu&eacute;s de la admisi&oacute;n por un IAM masivo (12).</p>     <p>    <center><img src="/img/revistas/rcci/v21n4/a6t1.jpg"></center></p>     <p> Es razonable pensar que si la tomograf&iacute;a se hace antes de 48 horas    del inicio de los s&iacute;ntomas o si no se hace de manera din&aacute;mica    se subdiagnosticar&iacute;an muchos pacientes con necrosis o no se podr&iacute;a    valorar con certeza la extensi&oacute;n de la misma. En este estudio no se especifica    claramente la t&eacute;cnica de la realizaci&oacute;n de la TAC, s&oacute;lo    se menciona en la metodolog&iacute;a que se hace con protocolo para p&aacute;ncreas,    pero no se indica claramente en qu&eacute; consiste, lo cual es vital para corroborar    los resultados, al menos los referentes a extensi&oacute;n de la necrosis y    su relaci&oacute;n con la posibilidad de infectarse. El rendimiento de la tomograf&iacute;a    din&aacute;mica para evaluar la presencia y extensi&oacute;n de la lesi&oacute;n    en el par&eacute;nquima pancre&aacute;tico y el tejido peripancre&aacute;tico    depende de varios factores, pero el m&aacute;s importante es la calidad del    estudio (26). La administraci&oacute;n endovenosa de medio de contraste es esencial,    en particular en pacientes con pancreatitis severa para permitir una adecuada    visualizaci&oacute;n de todo el p&aacute;ncreas y hacer la diferenciaci&oacute;n    de la gl&aacute;ndula con respecto a las colecciones heterog&eacute;neas de    fluido y tejido peripancre&aacute;tico inflamatorio. La TAC helicoidal permite    la obtenci&oacute;n r&aacute;pida de im&aacute;genes secuenciales de menos de    5 mm. Las im&aacute;genes se deben obtener en la fase venosa portal temprana    (60-70 seg. despu&eacute;s de la inyecci&oacute;n del medio: material de contraste    yodado 150 ml a un flujo de 3 ml/seg.). El par&eacute;nquima pancre&aacute;tico    inflamado sin medio de contraste marca 40-50 HU y se espera despu&eacute;s de    la inyecci&oacute;n del contraste que aumente a 100-150 HU en toda la gl&aacute;ndula    y durante toda la administraci&oacute;n del medio de contraste. La falta de    realce durante la infusi&oacute;n y cifras menores a 30 HU en una porci&oacute;n    o en todo el p&aacute;ncreas indica disminuci&oacute;n de la perfusi&oacute;n    sangu&iacute;nea (isquemia) y se relaciona con el desarrollo de necrosis (26).  </p>     <p>Tampoco se anota el momento de la realizaci&oacute;n de la TAC con respecto    al inicio de s&iacute;ntomas, que es un factor determinante para obtener el    mejor rendimiento de la tomograf&iacute;a. Se ha determinado que la necrosis    pancre&aacute;tica se desarrolla temprano, dentro de las primeras 24-48 horas,    despu&eacute;s del inicio de los s&iacute;ntomas. Si la tomograf&iacute;a se    hace durante las doce horas iniciales puede mostrar s&oacute;lo hallazgos equ&iacute;vocos,    con disminuci&oacute;n heterog&eacute;nea en la atenuaci&oacute;n pancre&aacute;tica    (isquemia) pero con textura del par&eacute;nquima normal. Al presentarse la    necrosis las zonas de licuefacci&oacute;n tisular se definen mejor y son m&aacute;s    f&aacute;cilmente reconocidas dos a tres d&iacute;as despu&eacute;s del inicio.    De esa forma la TAC obtenida tres d&iacute;as despu&eacute;s del inicio de los    s&iacute;ntomas ofrece el mejor rendimiento diagn&oacute;stico de presencia    y extensi&oacute;n de la necrosis y discriminaci&oacute;n entre el tejido s&oacute;lo    isqu&eacute;mico del necr&oacute;tico. Cuando se realiza una TAC temprana por    duda diagn&oacute;stica o para ayudar a confirmar los hallazgos cl&iacute;nicos    o descartar otras condiciones que simulan cuadros cl&iacute;nicos de pancreatitis    es preferible repetirla con bolo endovenoso 48-72 horas despu&eacute;s del inicio    del ataque agudo para estadificar la extensi&oacute;n de la necrosis (26).</p>     <p><font size="3"><b> Antibi&oacute;ticos en pancreatitis aguda</b></font></p>     <p>La infecci&oacute;n de la necrosis pancre&aacute;tica se desarrolla en 30-70%,    seg&uacute;n las series de los pacientes con necrosis pancre&aacute;tica documentada    por TAC o cirug&iacute;a. La frecuencia de infecci&oacute;n se correlaciona    con la extensi&oacute;n y la duraci&oacute;n de la necrosis (13).</p>     <p>Aunque la infecci&oacute;n se puede presentar durante la primera semana despu&eacute;s    del inicio de los s&iacute;ntomas, su pico de incidencia m&aacute;ximo es en    la tercera semana (14). Como el desarrollo de necrosis infectada significa un    incremento significativo en la mortalidad de pacientes con PA, se ha concentrado    la atenci&oacute;n en la prevenci&oacute;n e identificaci&oacute;n temprana    de pacientes con riesgo de sepsis. En pacientes con necrosis est&eacute;ril    la mortalidad aumenta de 5-25 a 15-28% si ocurre sobreinfecci&oacute;n de la    necrosis (15). El mecanismo por el cual se contamina con bacterias la necrosis    pancre&aacute;tica a&uacute;n no es del todo claro, pero los datos cl&iacute;nicos    y experimentales sugieren que el tracto gastrointestinal es la fuente principal,    debido a que la colonizaci&oacute;n intestinal con bacterias pat&oacute;genas    precede a la infecci&oacute;n pancre&aacute;tica (16, 17).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El espectro bacteriano primeramente consiste en bacterias gramnegativas del    tubo digestivo. En series recientes, como la serie en evaluaci&oacute;n, se    ha demostrado un cambio hacia m&aacute;s bacterias grampositivas y en otras    series se nota un incremento en la incidencia de infecci&oacute;n por Candida    (18). Entre los factores de riesgo para el desarrollo de infecci&oacute;n por    hongos se incluye el uso de un curso prolongado y de m&uacute;ltiples antibi&oacute;ticos.    La infecci&oacute;n por hongos resulta en un incremento significativo de la    mortalidad, tanto en pacientes con infecci&oacute;n primaria como secundaria    (19).</p>     <p>Estos datos sumados al resultado adverso asociado con el desarrollo de necrosis    infectada sustentan el uso racional de antibi&oacute;ticos profil&aacute;cticos    orales y endovenosos con el prop&oacute;sito te&oacute;rico de disminuir la    probabilidad de infecci&oacute;n de la necrosis y las tasas de mortalidad. En    las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas se ha discutido intensamente el uso de    antibi&oacute;ticos sist&eacute;micos en pancreatitis, y los conceptos han cambiado    con regularidad. Lo &uacute;nico claro es que en PA leve los antibi&oacute;ticos    no tienen ninguna utilidad. Llegar a una conclusi&oacute;n definitiva del valor    real del antibi&oacute;tico profil&aacute;ctico ha sido dif&iacute;cil por varias    razones: falta de resultados contundentes, criterios de inclusi&oacute;n variables,    metodolog&iacute;a diferente entre las series, diferentes reg&iacute;menes y    duraci&oacute;n de antibi&oacute;ticos e insuficiente n&uacute;mero de pacientes    para encontrar hallazgos significativos. </p>     <p>En la d&eacute;cada del setenta se llevaron a cabo tres ensayos cl&iacute;nicos    controlados con ampicilina en PA que revelaron su ineficacia para evitar la    infecci&oacute;n de la necrosis pancre&aacute;tica (20- 22). Posteriormente    se demostr&oacute; que la ampicilina no penetra el tejido pancre&aacute;tico    ni tampoco act&uacute;a contra los g&eacute;rmenes que infectan m&aacute;s frecuentemente    la necrosis pancre&aacute;tica. </p>     <p>En 1993 se public&oacute; un estudio italiano multic&eacute;ntrico que utiliz&oacute;    imipenem profil&aacute;cticamente en 41 pacientes. Se encontr&oacute; una reducci&oacute;n    significativa de la sepsis pancre&aacute;tica y no pancre&aacute;tica en comparaci&oacute;n    con 33 pacientes del grupo control sin antibi&oacute;ticos; sin embargo la incidencia    de disfunci&oacute;n de m&uacute;ltiples &oacute;rganos, el n&uacute;mero de    pacientes que requirieron necrosectom&iacute;a y la mortalidad hospitalaria,    disminuyeron pero no significativamente (23). En un estudio finland&eacute;s    se utiliz&oacute; cefotaxime en 30 pacientes obteniendo una reducci&oacute;n    significativa en la mortalidad de 23,3 a 3,3%, mientras que la rata global de    complicaciones infecciosas no se redujo significativamente. Estos estudios dejan    la impresi&oacute;n de que la profilaxis antibi&oacute;tica reduce la incidencia    de infecci&oacute;n de la necrosis pancre&aacute;tica y consecuentemente disminuye    la disfunci&oacute;n de &oacute;rganos y la mortalidad. En contraste, tres estudios    cl&iacute;nicos m&aacute;s peque&ntilde;os fallaron en demostrar el efecto ben&eacute;fico    de la profilaxis antibi&oacute;tica (24, 25).</p>     <p>En otros dos estudios publicados en los que se comparan diferentes reg&iacute;menes    de antibi&oacute;ticos en pacientes con pancreatitis necrotizante, los resultados    fueron limitados porque no eran ciegos y s&oacute;lo se incluy&oacute; un peque&ntilde;o    n&uacute;mero de pacientes. Estos estudios fallaron en demostrar que un r&eacute;gimen    espec&iacute;fico mejora el pron&oacute;stico de estos pacientes (26, 27).</p>     <p>M&aacute;s recientemente un meta-an&aacute;lisis de la colaboraci&oacute;n    Cochrane evalu&oacute; el efecto de los antibi&oacute;ticos profil&aacute;cticos    endovenosos basados en los ensayos cl&iacute;nicos controlados disponibles hasta    ese momento, este an&aacute;lisis recomend&oacute; el uso de antibi&oacute;ticos    en pancreatitis necrotizante; sin embargo, debe anotarse que los datos de los    dos estudios m&aacute;s recientes entre los que se incluye el primer estudio    doble ciego controlado con placebo no fueron incluidos en este an&aacute;lisis.    Estos resultados han hecho que gu&iacute;as internacionales incluyan dentro    de los protocolos el uso del antibi&oacute;tico profil&aacute;ctico condicionado    a la necesidad de m&aacute;s estudios que aborden este tema (28, 29).</p>     <p>Isenmann y cols. recientemente publicaron un estudio multic&eacute;ntrico en    el que incluyeron 114 pacientes randomizados para recibir ciprofloxacina combinada    con metronidazol (grupo terap&eacute;utico) en comparaci&oacute;n con placebo    (grupo control). Se incluyeron s&oacute;lo pacientes con ataques severos definidos    por elevaci&oacute;n s&eacute;rica de la prote&iacute;na C reactiva por encima    de 150 mg/dl o por necrosis identificada en la TAC din&aacute;mica. Los pacientes    fueron reclutados en los primeros tres d&iacute;as de aparici&oacute;n de los    s&iacute;ntomas. Los antibi&oacute;ticos se administraban hasta que los pacientes    respondieran al manejo m&eacute;dico o hasta que fueran cambiados por la detecci&oacute;n    de infecci&oacute;n u alguna otra complicaci&oacute;n infecciosa. Este estudio    no mostr&oacute; diferencia significativa en la incidencia de necrosis pancre&aacute;tica    infectada en ninguno de los grupos. La estratificaci&oacute;n de los pacientes    basados en la presencia de necrosis en la TAC no mostr&oacute; ventajas en el    grupo terap&eacute;utico. La mortalidad fue de 11 frente a 7% y la incidencia    de infecci&oacute;n de la necrosis, de 14 frente a 17%. Sin embargo, teniendo    en cuenta que el cambio a antibi&oacute;ticos de amplio espectro fue m&aacute;s    frecuente y temprano en el grupo placebo (46 frente a 28%) (30). Esto indica    que un subgrupo de estos pacientes aparentemente se beneficia de los antibi&oacute;ticos.    Los resultados de este estudio han sido controvertidos. La baja tasa de infecci&oacute;n    de la necrosis en ambos grupos junto a la alta tasa de cambio a antibi&oacute;ticos    de amplio espectro en el grupo placebo han sido puntos de cr&iacute;tica. En    opini&oacute;n de algunos autores, el monitoreo estrecho de los pacientes en    b&uacute;squeda de signos de respuesta inflamatoria o pancreatitis severa persistente    motiv&oacute; a los autores a cambiar a antibi&oacute;ticos m&aacute;s potentes,    lo cual finalmente se tradujo en una baja tasa de infecci&oacute;n de la necrosis    pancre&aacute;tica. Como el resultado de ambos grupos fue similar, los datos    soportan la idea de que el uso de antibi&oacute;ticos a demanda o indicados    seg&uacute;n la sospecha cl&iacute;nica de sobreinfecci&oacute;n, podr&iacute;a    ser tan efectivo como el profil&aacute;ctico en pacientes con PAS (31, 32) y    sin los efectos adversos del uso de antibi&oacute;ticos por largos per&iacute;odos.</p>     <p>Otro argumento que favorece el uso de antibi&oacute;tico profil&aacute;ctico    o a demanda es el resultado obtenido en series recientes donde se reporta manejo    exitoso de la necrosis pancre&aacute;tica infectada sin necrosectom&iacute;a,    tumbando el paradigma de que la infecci&oacute;n de la necrosis es indicaci&oacute;n    absoluta de cirug&iacute;a. </p>     <p>En un estudio de 88 pacientes con pancreatitis aguda severa, 28 desarrollaron    infecci&oacute;n de la necrosis demostrada por aspirado guiado en el d&iacute;a    19+/- 6 despu&eacute;s de la admisi&oacute;n; ninguno fue intervenido de manera    urgente. La terapia no quir&uacute;rgica se continu&oacute; hasta despu&eacute;s    de adaptar el r&eacute;gimen antibi&oacute;tico a las bacterias encontradas.    La escala de APACHE II promedio fue de 18,1, Ranson de 5,9 e IPT de 8,0 reflejando    la severidad de la muestra. Once (68%) de estos pacientes tuvieron &gt;50% de    necrosis pancre&aacute;tica, cuatro (25%) de 30-50% y uno menos de 30% de NP.    El r&eacute;gimen antibi&oacute;tico utilizado fue mezlociclina (3x4 g, IV)    en combinaci&oacute;n con metronidazol (3x0,5 g, IV) para la mayor&iacute;a    de pacientes. Otros reg&iacute;menes utilizados en pacientes al&eacute;rgicos    a la mezlociclina fueron ciprofloxacina+metronidazol. Los antibi&oacute;ticos    se prolongaron hasta m&aacute;s de ocho semanas. La duraci&oacute;n de la hospitalizaci&oacute;n    fue de 54 +/- 10 d&iacute;as, diez pacientes (62%) mostraron falla de &oacute;rganos.    Dos pacientes (12,5%), ambos con APACHE II de 22 y Ranson de 6 con comorbilidades    severas card&iacute;acas desarrollaron un curso complicado y ambos fallecieron    por taquiarritmias. Los catorce pacientes restantes (87,5%) se recuperaron completamente    sin secuelas. Doce pacientes con APACHE inicial de 15,4 e IPT de 7,9 desarrollaron    complicaciones locales severas con abscesos o infecciones locales que no respondieron    a la terapia antibi&oacute;tica (n: 10), un paciente con una f&iacute;stula    pancre&aacute;tica y otro con obstrucci&oacute;n intestinal fueron intervenidos    quir&uacute;rgicamente 36+/-14 d&iacute;as despu&eacute;s del diagn&oacute;stico    de infecci&oacute;n de la necrosis, de estos pacientes intervenidos dos (16,6%)    fallecieron y los otros diez se recuperaron (33).</p>     <p> El estudio en revisi&oacute;n es confuso con respecto al uso dado a los antibi&oacute;ticos.    Mientras que en el protocolo de manejo se afirma que no se utilizaron antibi&oacute;ticos    profil&aacute;cticos, al reportar los resultados se menciona que se emple&oacute;    antibi&oacute;tico profil&aacute;ctico en el 81,3% de los pacientes y durante    catorce d&iacute;as, predominantemente carbapenem. Despu&eacute;s en la discusi&oacute;n    nuevamente se menciona que s&oacute;lo se utilizaron antibi&oacute;ticos terap&eacute;uticos    y que a doce (18,5%) pacientes se les administr&oacute; con intenci&oacute;n    profil&aacute;ctica con resultados claramente negativos para una mortalidad    en este peque&ntilde;o subgrupo de 75%. Estos datos no se correlacionan con    los resultados internacionales que reportan valores de sobreinfecci&oacute;n    y de mortalidad m&aacute;s bajos para los pacientes con necrosis infectada y    antibi&oacute;tico profil&aacute;ctico. Habr&iacute;a que analizar los datos    en este subgrupo de pacientes para encontrar una explicaci&oacute;n razonable    a estos resultados. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Con respecto a los resultados bacteriol&oacute;gicos, teniendo en cuenta que    no se menciona la toma de muestra para cultivo y gram durante la necrosectom&iacute;a    pancre&aacute;tica y que hubo pacientes sometidos a cirug&iacute;a por deterioro    cl&iacute;nico persistente sin demostraci&oacute;n bacteriol&oacute;gica previa,    y que adem&aacute;s de los 38 pacientes con necrosis infectada s&oacute;lo se    reporta crecimiento bacteriano en 60%, hace suponer que hubo un n&uacute;mero    de pacientes considerados infectados que no ten&iacute;an demostraci&oacute;n    microbiol&oacute;gica y ser un sesgo que hace que se interpreten pacientes con    necrosis est&eacute;ril que fueron cuantificados como infectados, mejorando    los resultados globales de mortalidad en el grupo de pacientes con necrosis    infectada.</p>     <p>El uso rutinario de antibi&oacute;ticos profil&aacute;cticos de amplio espectro    en PAS altera el ambiente microbiol&oacute;gico de la infecci&oacute;n secundaria    de la necrosis pancre&aacute;tica haciendo que la flora bacteriana cambie de    coliformes gramnegativos a organismos grampositivos predominantemente, sin cambiar    la tasa de resistencia a antibi&oacute;ticos betalact&aacute;micos o sobreinfecci&oacute;n    por hongos. No est&aacute; completamente demostrado que el uso de antibi&oacute;ticos    profil&aacute;cticos por largos per&iacute;odos promueva infecci&oacute;n por    hongos. En un estudio se encontr&oacute; infecciones por hongos en 37% de los    pacientes con pancreatitis aguda severa y necrosis pancre&aacute;tica sobreinfectada    (33). </p>     <p><font size="3"><b> Nutrici&oacute;n y pancreatitis</b></font></p>     <p>La supresi&oacute;n de las secreciones exocrinas pancre&aacute;ticas con el    reposo a la v&iacute;a oral es una estrategia importante para estabilizar la    PA, por lo que hist&oacute;ricamente se ha preferido la nutrici&oacute;n parenteral    (NPT) (Ranson JH. Acute pancreatitis: pathogenesis, outcome and treatment. Clin    Gastroenterol. 1984; 13: 843-863). Despu&eacute;s de que se demostr&oacute;    que la nutrici&oacute;n enteral (NE) es segura y disminuye las complicaciones    infecciosas se empez&oacute; a utilizar en estos pacientes. Como se demostr&oacute;    en estudios en animales, el ayuno prolongado produce atrofia de la mucosa, lo    cual es preservado por la NE. Desde que se considera que la fuente de la bacteria    que infecta la necrosis pancre&aacute;tica es el tubo digestivo, la NE al prevenir    la atrofia disminuye la probabilidad de translocaci&oacute;n y bacteremia y    a su vez reduce las complicaciones infecciosas. En contraste a lo que anteriormente    se pensaba, la nutrici&oacute;n con sonda enteral avanzada no estimula las secreciones    pancre&aacute;ticas ni altera los valores s&eacute;ricos de las hormonas digestivas    de forma significativa, como s&iacute; lo hace al entregar el alimento en el    duodeno. Kalfarentzos y cols. son los autores del &uacute;nico ensayo cl&iacute;nico    en el que s&oacute;lo pacientes con PAS fueron elegidos (n=38), se aplic&oacute;    igual cantidad de calor&iacute;as (24,1 kcal/kg frente a 24,5 kcal/kg) y prote&iacute;nas    (1,43 frente a 1,45 g/kg) por NE y NPT respectivamente y se encontr&oacute;    una disminuci&oacute;n significativa de todas las complicaciones, particularmente    las de tipo infeccioso (Kalfarentzos F, Kehagias J. Mead N, et al. Enteral nutrition    is superior to parenteral nutrition in severe acute pancreatitis: results of    a randomized prospective trial. Br J Surg 1997; 84: 1665-1669). Tres ensayos    cl&iacute;nicos encontraron disminuci&oacute;n significativa en los costos con    NE en comparaci&oacute;n con NPT. En un meta-an&aacute;lisis recientemente publicado    en el que se incluyen seis ensayos cl&iacute;nicos equiparando NE contra NPT    en pancreatitis aguda se encontr&oacute; disminuci&oacute;n no significativa    en la mortalidad de los pacientes (10,3 frente a 11,6%), pero las complicaciones    infecciosas particularmente las producidas por cat&eacute;ter central o por    sepsis pancre&aacute;tica fueron significativamente menores en el grupo de NE.    Al analizar el subgrupo con pancreatitis severa aunque hay tendencia a la disminuci&oacute;n    con la NE, la diferencia no es significativa (15,8 frente a 20,9%) (37).</p>     <p>Finamente, teniendo en cuenta la disminuci&oacute;n en la tasa de complicaciones    infecciosas y la reducci&oacute;n de los costos, a pesar de que la mortalidad    no var&iacute;a significativamente se prefiere la administraci&oacute;n NE con    sonda avanzada a yeyuno, empezando antes de 48 horas desde el inicio.</p>     <p>En un ensayo cl&iacute;nico se suministr&oacute; el alimento a trav&eacute;s    de sonda nasog&aacute;strica; parece ser seguro pero requiere mayor confirmaci&oacute;n.    En otro ensayo cl&iacute;nico se suministr&oacute; la NE enriquecida con sustrato    de avena y probi&oacute;ticos (Lactobacillum plantarum), demostr&aacute;ndose    una disminuci&oacute;n de las complicaciones infecciosas en el grupo estudio;    la diferencia fue significativa, redujo la sepsis pancre&aacute;tica y el n&uacute;mero    de intervenciones quir&uacute;rgicas (Olah A, Belagyi T, Issekutz A, et al.    Randomized clinical trial of specific lactobacillus and fibre supplement to    early enteral nutrition in patients with acute pancreatitis. Br J Surg 2002;    89: 1103-1107).</p>     <p>En el estudio en menci&oacute;n se suministr&oacute; nutrici&oacute;n mixta    en la mayor&iacute;a de los pacientes (n=34), NE (n=24) y NPT (n=22), no se    discrimin&oacute; por grupos para conocer el impacto del tipo de nutrici&oacute;n    con la extensi&oacute;n de la necrosis y la posibilidad de infectarse y finalmente    en la mortalidad, tampoco era un objetivo de la investigaci&oacute;n. </p>     <p><font size="3"><b> Necrosis pancre&aacute;tica</b></font></p>     <p>Si bien es cierto como afirman los autores del art&iacute;culo que &quot;no    siempre la severidad se correlaciona con la extensi&oacute;n de la necrosis&quot;,    en la mayor&iacute;a de las series se demuestra que el riesgo de infecci&oacute;n    se incrementa con la extensi&oacute;n de la necrosis intra y extra pancre&aacute;tica    (34). La experiencia del grupo alem&aacute;n de Ulm demostr&oacute; que la extensi&oacute;n    de la necrosis pancre&aacute;tica se relaciona directamente con la falla de    &oacute;rganos, mientras que en la necrosis infectada, la falla de &oacute;rganos    es relativamente alta, independiente de la extensi&oacute;n de la misma (35).</p>     <p>Por lo tanto, se puede concluir que en necrosis pancre&aacute;tica est&eacute;ril    el principal factor determinante del resultado final es la extensi&oacute;n    de la misma, mientras que en necrosis infectada se desarrolla FOM y la muerte    independientemente de la extensi&oacute;n de la misma.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Al no ser mencionado el grado, extensi&oacute;n o porcentaje de necrosis, no    se define el impacto real de la misma en la mortalidad y su relaci&oacute;n    con la posibilidad de infectarse o de complicarse al seguir siendo est&eacute;ril.    Al analizar este factor hay que tener en cuenta adem&aacute;s el momento y la    t&eacute;cnica de realizaci&oacute;n de la tomograf&iacute;a que obligatoriamente    debe ser din&aacute;mica. </p>     <p><font size="3"><b>Pancreatitis biliar</b></font></p>     <p>Como la mayor&iacute;a de los pacientes que ingresaron consecutivamente a la    UCI ten&iacute;a pancreatitis severa de origen biliar (51,6%), llama la atenci&oacute;n    que no se menciona en el protocolo la realizaci&oacute;n de CPRE m&aacute;s    papilotom&iacute;a y extracci&oacute;n de c&aacute;lculos, como una estrategia    de manejo espec&iacute;fica en este tipo de casos. </p>     <p>Existe evidencia suficiente de que los c&aacute;lculos biliares inician el    episodio de pancreatitis biliar por obstrucci&oacute;n temporal o persistente    del col&eacute;doco distal en la papila de Vater (36). La intervenci&oacute;n    endosc&oacute;pica ha remplazado ampliamente la exploraci&oacute;n quir&uacute;rgica    de la v&iacute;a biliar durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os; sin embargo,    la esfinterotom&iacute;a y la inyecci&oacute;n de medio de contraste en el conducto    pancre&aacute;tico posee el riesgo inherente de empeorar el curso de la pancreatitis    y otras complicaciones, por lo cual, hay que evaluar la indicaci&oacute;n precisa    de colangiopancreatograf&iacute;a endosc&oacute;pica retr&oacute;grada (CPRE)    en pancreatitis biliar.</p>     <p>En un meta-an&aacute;lisis que incluye tres ensayos cl&iacute;nicos randomizados    (Fan y cols., Neoptolemos y cols., y Folsch y cols.), se encontr&oacute; que    la CPRE de emergencia con papilotom&iacute;a y extracci&oacute;n de c&aacute;lculos    reduce significativamente el porcentaje de complicaciones (41,8 frente a 31,3%)    sin efecto en la tasa de mortalidad (7,2 frente a 6,4%). Al analizar el subgrupo    de pacientes con pancreatitis biliar leve no se demostr&oacute; diferencia en    la tasa de complicaciones (14,5 frente a 14,7%) o en la mortalidad (0,7 frente    a 0,7%), a diferencia de los pacientes con pancreatitis biliar severa donde    la realizaci&oacute;n de CPRE papilotom&iacute;a redujo significativamente todas    las complicaciones (57,1 frente a 18,2%) y la mortalidad (17,9 frente a 3,6%).    Por lo tanto, la mayor&iacute;a de los autores concluye que la CPRE papilotom&iacute;a    no influye en el curso de la pancreatitis leve; mientras que en la contraparte    severa debe ser fuertemente considerada (37).</p>     <p>La balanza de la evidencia existente se inclina m&aacute;s a favor de realizar    la CPRE/papilotom&iacute;a preferiblemente dentro de las primeras 48 horas despu&eacute;s    del inicio de los s&iacute;ntomas. En un ensayo cl&iacute;nico recientemente    publicado por Acosta y cols., se demostr&oacute; que existe un per&iacute;odo    no mayor de 48 horas, desde el inicio de los s&iacute;ntomas, en el que tanto    la desobstrucci&oacute;n espont&aacute;nea de la papila como terap&eacute;uticamente    (CPRE m&aacute;s papilotom&iacute;a) evitar&iacute;a la progresi&oacute;n de    la pancreatitis y limitar&iacute;a la severidad. Por lo tanto, los pacientes    con signos cl&iacute;nicos, de laboratorio o radiol&oacute;gicos que demuestren    obstrucci&oacute;n de la papila despu&eacute;s de las primeras 24 horas deben    ir a CPRE m&aacute;s papilotom&iacute;a desobstructiva, lo cual disminuir&iacute;a    la posibilidad de complicaciones. La cr&iacute;tica que se le har&iacute;a a    este estudio es el bajo n&uacute;mero de participantes con pancreatitis severa    definidos por Ranson &lt; de 3 de apenas un 10% (38).</p>     <p><font size="3"><b> Cirug&iacute;a y momento de practicarla</b></font></p>     <p>La demostraci&oacute;n imaginol&oacute;gica (gas o abscesos en el lecho pancre&aacute;tico),    bacteriol&oacute;gica (aspirado guiado: gram y cultivo) o por sospecha cl&iacute;nica    (FOM persistente) de infecci&oacute;n de la necrosis pancre&aacute;tica es indicaci&oacute;n    de necrosectom&iacute;a pancre&aacute;tica (39, 40).</p>     <p>Existen varias formas de abordar al paciente dentro de las cuales se mencionan:</p>     <p>1. Necrosectom&iacute;a con abdomen abierto y marzupializaci&oacute;n del lecho    pancre&aacute;tico con o sin empaquetamiento.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   2. Necrosectom&iacute;a con abdomen cerrado sobre drenes m&uacute;ltiples.    <br>   3. Necrosectom&iacute;a con abdomen cerrado e irrigaci&oacute;n continua del    lecho pancre&aacute;tico.    <br>   4. Necrosectom&iacute;a con abdomen cerrado y t&eacute;cnica de empaquetamiento    cerrado.    <br>   5. Necrosectom&iacute;a endosc&oacute;pica transg&aacute;strica.    <br>   6. Necrosectom&iacute;a retroperitoneal guiada por laparoscopia.    <br>   7. Drenaje cerrado guiado por im&aacute;genes.</p>     <p>Se mencionan varias formas de abordar intraoperatoriamente la necrosis pancre&aacute;tica:    a trav&eacute;s del epipl&oacute;n menor o mayor, a trav&eacute;s del mesocolon    transverso o haciendo una maniobra de koher movilizando medialmente el duodeno    y la cabeza del p&aacute;ncreas. Otros prefieren guiar el abordaje intraoperatorio    seg&uacute;n la localizaci&oacute;n de la necrosis. </p>     <p>En el estudio nacional se abordaron los pacientes a trav&eacute;s de la transcavidad    de los epiplones, dejando la cavidad marzupializada y realizando relaparotom&iacute;as    programadas cada 24 horas. No hay muchos datos del procedimiento quir&uacute;rgico    en lo referente a tiempo quir&uacute;rgico, sangrado calculado, requerimientos    de transfusiones, procedimientos adicionales en el mismo acto quir&uacute;rgico,    sensaci&oacute;n subjetiva de la calidad del primer desbridamiento pancre&aacute;tico.    Los pacientes fueron intervenidos cuatro veces en promedio y cerrados despu&eacute;s    del &uacute;ltimo lavado y desbridamiento quir&uacute;rgico abierto. </p>     <p>Hay acuerdo general de postergar el desbridamiento pancre&aacute;tico mientras    el paciente responda positivamente al manejo m&eacute;dico. La raz&oacute;n    de retrasar la intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica es para permitir una demarcaci&oacute;n    apropiada de la necrosis pancre&aacute;tica y peripancre&aacute;tica. En general,    se acepta que entre la tercera y cuarta semanas despu&eacute;s del inicio de    los s&iacute;ntomas, ser&iacute;a el momento con condiciones &oacute;ptimas    para realizar la necrosectom&iacute;a, logrando limitar la extensi&oacute;n    de la cirug&iacute;a, facilitando el desbridamiento, dismuyendo la posibilidad    de hemorragia y de desbridamiento del tejido pancre&aacute;tico sano con el    consecuente desarrollo de f&iacute;stula y minimizar la p&eacute;rdida de tejido    sano pancre&aacute;tico y la eventual aparici&oacute;n de insuficiencia pancre&aacute;tica    (41).</p>     <p>Las series que han realizado cirug&iacute;as tempranas (dentro de las dos primeras    semanas) han mostrado resultados negativos e incremento en las cifras de morbi-mortalidad    en comparaci&oacute;n con intervenciones despu&eacute;s de la segunda semana.    La Sociedad Internacional de Pancreatolog&iacute;a en el consenso de noviembre    de 2002 recomienda no realizar desbridamiento dentro de los primeros catorce    d&iacute;as despu&eacute;s de iniciados los s&iacute;ntomas y la clasifican    como una recomendaci&oacute;n grado B (42). Dicha recomendaci&oacute;n fue confirmada    en otro consenso de cuidado cr&iacute;tico en PAS publicado en abril de 2004    (43). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el estudio en menci&oacute;n se practic&oacute; cirug&iacute;a en 53 de    los 64 pacientes, lo que corresponde al 81,3%. De los 53 operados, 38 ten&iacute;an    necrosis infectada (73%), lo cual est&aacute; acorde con los reportes internacionales    que mencionan la probabilidad de infecci&oacute;n de la necrosis entre 40 y    70% cuando no se utiliza antibi&oacute;tico profil&aacute;ctico. Con el uso    de antibi&oacute;tico profil&aacute;ctico tipo imipenem y cilastatina algunas    series han mostrado una reducci&oacute;n significativa en el porcentaje de infecci&oacute;n    de la necrosis hasta de 34% (44). En el presente estudio no se menciona el momento    de la intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica con respecto al inicio de los s&iacute;ntomas,    lo cual como dijimos anteriormente puede ser determinante para el resultado    final. </p>     <p>Por &uacute;ltimo, quisiera agregar las recomendaciones basadas en la evidencia    de la Sociedad Internacional de Pancreatolog&iacute;a IAP, en lo que se refiere    a la cirug&iacute;a en PA exclusivamente:</p>     <p>1. La PA leve no es indicaci&oacute;n de cirug&iacute;a pancre&aacute;tica.    <br>   2. La punci&oacute;n dirigida debe realizarse para diferenciar la necrosis pancre&aacute;tica    est&eacute;ril de la infectada en pacientes con signos de sepsis.    <br>   3. El uso de antibi&oacute;ticos profil&aacute;cticos de amplio espectro reduce    la infecci&oacute;n de la necrosis probada por TAC, pero puede no influir en    la sobrevida.    <br>   4. La necrosis pancre&aacute;tica infectada en pacientes con signos y s&iacute;ntomas    cl&iacute;nicos de sepsis es una indicaci&oacute;n para intervenci&oacute;n,    incluyendo drenaje percut&aacute;neo o necrosectom&iacute;a.    <br>   5. Los pacientes con necrosis est&eacute;ril deben ser manejados conservadoramente    y s&oacute;lo intervenir quir&uacute;rgicamente en casos muy seleccionados.    <br>   6. La cirug&iacute;a temprana en los primeros catorce d&iacute;as desde el inicio    de los s&iacute;ntomas no es recomendada en pacientes con pancreatitis necrotizante,    salvo en casos seleccionados espec&iacute;ficos.    <br>   7. La cirug&iacute;a y otras formas de terapia intervencionista deber&iacute;an    practicarse enfocadas a la preservaci&oacute;n del &oacute;rgano.    <br>   8. La colecistectom&iacute;a se debe realizar para evitar la recurrencia en    pancreatitis biliar.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   9. En pancreatitis biliar leve la colecistectom&iacute;a se debe realizar tan    pronto el paciente se recupere de la inflamaci&oacute;n sist&eacute;mica, idealmente    durante la misma hospitalizaci&oacute;n.    <br>   10. En pancreatitis biliar severa la colecistectom&iacute;a se puede postergar    hasta la resoluci&oacute;n de la respuesta inflamatoria y la recuperaci&oacute;n    cl&iacute;nica.    <br>   11. La esfinterotom&iacute;a endosc&oacute;pica es una alternativa a la colecistectom&iacute;a    en aquellos pacientes que no tolerar&iacute;an un procedimiento quir&uacute;rgico;    sin embargo, existe un riesgo te&oacute;rico de contaminar la necrosis pancre&aacute;tica    est&eacute;ril.</p>     <p> <b><font size="3">Referencias</font></b></p>     <p> 1. Fenton-Lee D, Imrie CW. Pancreatic necrosis: assessment of outcome related    to quality of life and cost of management. Br J Surg 1993; 80:1579-1582.</p>     <p> 2. Neoptolemos, Raraty, Finch, et al. The cost of acute pancreatitis. Gut    1998; 42: 886-891.</p>     <p> 3. Tenner S, Sica G, Hughes M, et al. Relationship of necrosis to organ failure    in severe acute pancreatitis. Gastroenterology 1997; 113: 899-903.</p>     <p> 4. Lankisch PG, Pflichthofer D, Lehnick D. No strict correlation between necrosis    and organ failure in acute pancreatitis. Pancreas 2000; 20: 319-322.</p>     <p> 5. Beger HG, Bittner R, Block S, B&uuml;chler M. Bacterial contamination of    pancreatic necrosis. A prospective clinical study. Gastroenterology 1986; 91:    433-438. </p>     <p> 6. Bassi C, Falconi M, Girelli F, et al. Microbiological findings in severe    pancreatitis. Surg Res Commun 1989; 5: 1-4.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 7. Isenmann R, Rau B, Beger HG. Bacterial infection and extent of necrosis    are determinants of organ failure in patients with acute necrotizing pancreatitis.    Br J Surg 1999; 86: 1020-1024.</p>     <p> 8. Le Mee J, Paye F, Sauvanet A, et al. Incidence and reversibility of organ    failure in the course of sterile or infected necrotizing pancreatitis. Arch    Surg 2001; 136:1386-1390.</p>     <p> 9. Malangoni MA. Outcome of severe acute pancreatitis. Am J Surg 2005; 189:    273-277.</p>     <p> 10. Lucarotti ME, Virjee J, Alderson D. Patient selection and timing of dynamic    computed tomography in acute pancreatitis. Br J Surg 1993; 80: 1393-1395.</p>     <p> 11. Balthazar EJ, Robinson DL, Megibow AJ, Ranson JHC. Acute pancreatitis:    value of CT in establishing prognosis. Radiology 1990; 174: 331-336.</p>     <p> 12. Vriens et al. CT Severity Index for Acute Pancreatitis. J Am Coll Surg    2000; 201: 4.</p>     <p> 13. Isenmann R, Rau B, Zoellner U, Beger HG. Management of patients with extended    pancreatic necrosis. Pancreatology 2001; 1: 63-68.</p>     <p> 14. Beger HG, Bittner R, Block S, et al. Bacterial contamination of pancreatic    necrosis. A prospective clinical study. Gastroenterology 1986; 91: 433-438.</p>     <p> 15. Rau B, Pralle U, Uhl W, Schoenberg MH, Beger HG. Management of sterile    necrosis in instances of severe acute pancreatitis. J Am Coll Surg 1995; 181:    279- 288.</p>     <p> 16. Tarpila E, Nystrom PO, Franzen L, et al. Bacterial translocation during    acute pancreatitis in rats. Eur J Surg 1993; 159: 109-113. </p>     ]]></body>
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