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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p>    <center><font size="4"><b>Paradigmas en la educaci&oacute;n m&eacute;dica</b></font></center></p>     <p>    <center><b><font size="3">Paradigms in medical education</font></b></center></p>     <p>    <center>Martiniano Jaime, MD<sup>(1)</sup></center></p>     <p><sup>(1)</sup> Presidente Asociaci&oacute;n Colombiana de Cirug&iacute;a. Vicerrector    Universidad de Antioquia. Medell&iacute;n, Colombia.</p>     <p><b>Correspondencia</b>: Martiniano Jaime, MD, Medell&iacute;n, Colombia. Correo    electr&oacute;nico: <a href="mailto:vicegral@udea.edu.co">vicegral@udea.edu.co</a></p>     <p>Fecha de recibo: 18 de agosto de 2008. Fecha de aprobaci&oacute;n: 28 de agosto    de 2008.</p> <hr size=1>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una de las necesidades m&aacute;s importantes del ser humano es, sin duda,    una buena asistencia en salud. Por ello, la educaci&oacute;n m&eacute;dica es    materia de gran inter&eacute;s social y la calidad que deben tener los profesionales    de la salud, uno de los factores m&aacute;s importantes.</p>     <p>La educaci&oacute;n m&eacute;dica ha sido pionera en muchos campos del saber.    Desde 1793, se postul&oacute; que la ense&ntilde;anza cl&iacute;nica deb&iacute;a    impartirse en hospitales escuelas (hospitales universitarios) para favorecer    la investigaci&oacute;n y la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica de excelencia.</p>     <p>La educaci&oacute;n m&eacute;dica ha elaborado exitosos esquemas para la formaci&oacute;n    profesional como la ense&ntilde;anza modular, el aprendizaje basado en problemas,    la ense&ntilde;anza en peque&ntilde;os grupos o los pacientes simulados, aunque    el aprendizaje informal de la pr&aacute;ctica profesional cotidiana ha sido    poco explorada. Sin embargo, la formaci&oacute;n m&eacute;dica ha tenido, en    general, la tendencia a ser conservadora, poco innovadora en sus estrategias    pedag&oacute;gicas.</p>     <p>Si comparamos la evoluci&oacute;n de las ciencias y las comunicaciones, se    observa que la educaci&oacute;n ha evolucionado poco a lo largo del tiempo y    en la educaci&oacute;n m&eacute;dica el agotamiento y el estancamiento de los    paradigmas rectores ha impedido replantearnos los cambios que en la actual sociedad    del conocimiento requiere la ense&ntilde;anza de la medicina. </p>     <p>Los paradigmas son realizaciones cient&iacute;ficas universalmente reconocidas    que proporcionan modelos para abordar problemas y posibles soluciones a los    mismos. Los paradigmas, adem&aacute;s de impulsar el conocimiento, generan tambi&eacute;n    puntos ciegos y sesgan nuestro pensamiento. Este racionamiento distorsionado    ha impedido apreciar los efectos adversos de nuestra forma de pensar.</p>     <p>Cuando una comunidad acad&eacute;mica acepta un paradigma, se crea un espacio-tiempo    lineal en donde nada cambia; aquel se establece como verdad inmutable y la evoluci&oacute;n    se estanca. El paradigma vigente llega a determinar nuestra percepci&oacute;n    de la realidad, impidi&eacute;ndonos una percepci&oacute;n neutra, objetiva,    verdadera de los fen&oacute;menos. Nuestra apreciaci&oacute;n se ve te&ntilde;ida,    enmarcada, tamizada por el paradigma que nos controla y dirige. El paradigma    no s&oacute;lo nos envuelve, sino que tambi&eacute;n nos delimita. Define lo    que es realidad y deshecha las dem&aacute;s opciones. Por esto, resulta recomendable    y pertinente evaluar permanentemente los paradigmas.</p>     <p>Un paradigma del conocimiento humano que ha influido decisivamente sobre la    educaci&oacute;n m&eacute;dica es el paradigma de la reducci&oacute;n de lo    complejo a lo simple y consiste en suponer que el todo puede ser entendido como    la mera suma de sus partes.</p>     <p>Esta visi&oacute;n reduce las propiedades del conjunto a las propiedades de    las partes. La ciencia m&eacute;dica tiene un sustento en la visi&oacute;n simplificadora;    como estableci&oacute; Claude Bernard, para conocer el efecto de una variable    sobre otra es preciso mantener constante el valor de todas las dem&aacute;s    variables que pudiesen influir sobre el sistema. Por ello, el experimento se    limita a dos variables. La supuesta causa se denomina variable independiente    y se manipula para hacerla variar de manera propositiva, midi&eacute;ndose el    efecto sobre la segunda variable, la cual se conoce como variable dependiente    o efecto.</p>     <p>Este paradigma ha permitido grandes avances cient&iacute;ficos derivados de    la posibilidad de suprimir o controlar las variables que pueden producir confusi&oacute;n.    En sistemas simples, tal situaci&oacute;n se cumple de manera aproximada, como    sucede en la atenci&oacute;n del paciente cuando confluyen un gran n&uacute;mero    de especialistas y cada uno se limita a atender el aparato o sistema correspondiente.    En estas circunstancias, la visi&oacute;n del trabajo m&eacute;dico favorece    la contribuci&oacute;n del saber especializado al estudio de las partes, pero    muestra al mismo tiempo los inconvenientes de la compartimentaci&oacute;n y    fragmentaci&oacute;n del saber. El especialista act&uacute;a desconociendo todo    aquello que no concierne a su campo de conocimiento &#8212;tal como lo se&ntilde;alaba    Edgar Morin en su obra &quot;Ciencia con conciencia&quot;&#8212; y se corre    el riesgo que el desarrollo de la ciencia sea al mismo tiempo el desarrollo    de la inconciencia.</p>     <p>Los pacientes, independientemente de los problemas de salud, son complejos    en tanto seres humanos; por esta raz&oacute;n, no podemos manejar los problemas    sustentados s&oacute;lo en la literatura m&eacute;dica, pues &eacute;sta se    refiere, principalmente, a protocolos desarrollados para el manejo de casos    no complejos. Este error de composici&oacute;n nos lleva a subdimensionar la    pr&aacute;ctica de la medicina, la reducimos a la mera aplicaci&oacute;n de    la evidencia. Pero si todos nos consagr&aacute;ramos a aplicar la evidencia,    no habr&iacute;a progreso de la ciencia; el avance surge porque alguien tiene    el valor de romper las reglas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El origen de muchos de los problemas actuales se halla en nuestra forma de    pensar o, para ser m&aacute;s precisos, en nuestra forma de abordar los fen&oacute;menos    fraccion&aacute;ndolos. Cuando nos olvidamos de recomponer el todo y pensamos    en cada parte sin tener en cuenta el conjunto, cometemos un error. La integraci&oacute;n    del conocimiento es un problema crucial para el ejercicio de una medicina de    calidad y debe ser abordado mediante el trabajo colectivo multidisciplinaria    e interdisciplinariamente, porque en la cotidianidad manejamos pacientes dif&iacute;ciles    que presentan varios padecimientos intercurrentes.</p>     <p>Un segundo paradigma prevalente en la educaci&oacute;n m&eacute;dica es la    forma de pensar que establece la existencia de una pir&aacute;mide del conocimiento    en la cual el saber te&oacute;rico ocupa la c&uacute;spide y de &eacute;l, mediante    reglas deductivas, se deriva la t&eacute;cnica, la cual es una especie de &quot;ingenier&iacute;a&quot;    que nos da armas pr&aacute;cticas.</p>     <p>En este esquema, la actividad profesional consiste en resolver problemas desde    una perspectiva instrumental. Algo parecido a reparar m&aacute;quinas de escribir    mec&aacute;nicas, mediante la aplicaci&oacute;n de un manual de fallas y opciones    t&eacute;cnicas. Sin embargo, como lo argumenta Schon, el esquema de la racionalidad    t&eacute;cnica no es aplicable a los problemas y metodolog&iacute;as de las    profesiones. Por ejemplo, la cl&iacute;nica es una actividad dif&iacute;cilmente    especificable, que aborda problemas complejos, mal definidos, en los cuales    el paciente puede encontrarse en condiciones inestables y cambiantes. Con el    fin de resolver estos casos, el m&eacute;todo debe advertir el problema, proponer    soluciones novedosas y experimentar posibles opciones. No podemos sustentar    que la labor innovadora se origina s&oacute;lo en la c&uacute;spide de la pir&aacute;mide    y luego desciende m&aacute;gicamente sobre la pr&aacute;ctica. Porque en la    pr&aacute;ctica cl&iacute;nica misma se producen continuamente nuevos conocimientos.    Los casos complejos obligan al profesional a generar ideas y a reflexionar en    la acci&oacute;n.</p>     <p>Las fronteras del conocimiento m&eacute;dico son ilimitadas e inciertas. Existen    conocimientos claramente m&eacute;dicos como los quir&uacute;rgicos, pero en    colindancia con la frontera del conocimiento m&eacute;dico existen otros saberes    de tipo biol&oacute;gico, bioqu&iacute;mico, f&iacute;sico o de otra &iacute;ndole    que, merced al proceso de innovaci&oacute;n, se muestran &uacute;tiles para    la medicina y se incorporan al cuerpo del saber profesional. Simult&aacute;neamente,    el avance del saber provoca que otros conocimientos se tornen obsoletos y se    descarten. Es decir, el conocimiento m&eacute;dico continuamente nace y se destruye,    se dise&ntilde;a y se redise&ntilde;a, se acelera y se detiene en un proceso    de constante fluir.</p>     <p>La complejidad de los procesos que retan a la medicina actual nos confronta    con la incertidumbre y con el caos. Los m&eacute;dicos permanentemente nos movemos    entre lo conocido y lo desconocido. La explosi&oacute;n del conocimiento y la    imposibilidad de manejar la totalidad del saber nos impulsa continuamente a    reconocer la insuficiencia de nuestro conocimiento personal, o la insuficiencia    del conocimiento m&eacute;dico universal.</p>     <p>En consecuencia, el proceso continuo de aprendizaje es m&aacute;s importante    que los resultados. El contenido de la educaci&oacute;n moderna es el proceso    mismo, frente a la imposibilidad de dominar todo el conocimiento existente o    resolver la incertidumbre, se debe fomentar la creatividad, el trabajo en equipo,    la interdisciplinariedad. La educaci&oacute;n ya no puede medirse con respecto    a una serie de contenidos y respuestas fijas. Los primeros, s&oacute;lo son    una gu&iacute;a para ense&ntilde;ar a los individuos a navegar al filo de la    incertidumbre, puesto que para cada problema pueden existir varias soluciones    y para cada soluci&oacute;n varios problemas. Este tipo de aprendizaje s&oacute;lo    ocurre en grupos de trabajo, que trabajan en hospitales universitarios que permiten    a los estudiantes vincularse a los grupos de trabajo profesional, en los cuales    reciben retroalimentaci&oacute;n y adquieren la flexibilidad necesaria para    actuar como seres autorregulados en los ambientes complejos en los cuales se    practica la medicina, que vive en el palpitar cambiante y dial&eacute;ctico    de la vida misma.</p>     <p> <b><font size="3">Referencias</font></b></p>     <p>1. Rozman C. La educaci&oacute;n m&eacute;dica en el umbral del siglo XXI.    Med Cl&iacute;n. (Barcelona) 1997;108(15):582-6.</p>     <p>2. Abreu LF, Infante CB. La educaci&oacute;n m&eacute;dica frente a los retos    de la sociedad del conocimiento. Gac M&eacute;d M&eacute;x. 2004;140(4):381-90.</p>     <p>3. Brailovsky C. Educaci&oacute;n m&eacute;dica, evoluci&oacute;n de las competencias.    Fecha de consulta: 3 de octubre de 2008. Disponible en: <a href="http://www.fmv-uba.org.ar/proaps/9.pdf" target="_blank">http://www.fmv-uba.org.ar/proaps/9.pdf</a>.</p> </font>      ]]></body>
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