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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Legado quirúrgico de Hipócrates]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p>        <center>     <font size="4"><b>Legado quir&uacute;rgico de Hip&oacute;crates</b></font>    </center> </p>     <p>        <center>     <b><font size="3">Hipocrates' surgical legacy</font></b>    </center> </p>     <p>        <center>     Jos&eacute; F&eacute;lix Pati&ntilde;o, MD, FACS (Hon), MACC (Hon.) <sup>(1)</sup>    </center> </p>     <p><sup>(1)</sup> Editor Revista Colombiana de Cirug&iacute;a. Conferencia Ceremonia    de Inauguraci&oacute;n XXXIII Congreso Nacional Avances en Cirug&iacute;a, Centro    de Convenciones Gonzalo Jim&eacute;nez de Quesada, agosto 18 a 21 de 2008.</p>     <p><b>Correspondencia</b>: Jos&eacute; F&eacute;lix Pati&ntilde;o, MD, FACS (Hon),    MACC (Hon.), Bogot&aacute;, D.C., Colombia. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:jfpatino@cable.net.co">jfpatino@cable.net.co</a></p>     <p>Fecha de recibo: 18 de agosto de 2008. Fecha de aprobaci&oacute;n: 19 de septiembre    de 2008. </p> <hr size=1>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Agradezco profundamente al se&ntilde;or Presidente de la Asociaci&oacute;n    Colombiana de Cirug&iacute;a, doctor Martiniano Jaime, Vicerrector General de    la Universidad de Antioquia, una de las figuras m&aacute;s sobresalientes en    el panorama universitario latinoamericano, su invitaci&oacute;n para hablar    en esta sesi&oacute;n inaugural del Congreso Anual de nuestra Asociaci&oacute;n    Colombiana de Cirug&iacute;a. El doctor Jaime ha dedicado su talento y buena    parte de su tiempo a nuestra Asociaci&oacute;n, sirviendo anteriormente como    Vicepresidente y ahora como Presidente. Su labor en la Universidad de Antioquia,    una universidad de investigaci&oacute;n de talla mundial que es motivo de orgullo    para Colombia, es destacada; en efecto, &eacute;l y el rector, tambi&eacute;n    m&eacute;dico, Alberto Uribe Correa, han llevado la Universidad de Antioquia    a un alt&iacute;simo nivel de calidad acad&eacute;mica. Es muy honroso para    m&iacute; estar a su lado en esta ceremonia el d&iacute;a de hoy.</p>     <p>Este Congreso es una demostraci&oacute;n, una vez m&aacute;s, de la eficaz    gesti&oacute;n de nuestro Director Ejecutivo, Hernando Aba&uacute;nza Orjuela,    a quien todos debemos gratitud y reconocimiento. </p>     <p>Presento mi m&aacute;s cordial saludo a los cirujanos asistentes provenientes    de todas las regiones de Colombia, a los nuevos miembros de la Asociaci&oacute;n    y, especialmente, al distinguido grupo de invitados extranjeros, todos figuras    de la cirug&iacute;a mundial. Muchas gracias por estar con nosotros, aqu&iacute;    en Colombia, un pueblo bueno pero que ha sufrido mucho en las &uacute;ltimas    d&eacute;cadas. Espero que con su visita a Bogot&aacute;, que nos honra sobremanera,    ustedes puedan comprobar los valores y la fortaleza de nuestra naci&oacute;n.  </p>     <p>Cuando el doctor Martiniano Jaime generosamente me invit&oacute; a hablar en    esta solemne sesi&oacute;n inaugural, pens&eacute; que disertar sobre Hip&oacute;crates    de Cos, &quot;el padre de la medicina&quot;, ser&iacute;a apropiado. Pero    de Hip&oacute;crates el cirujano. Porque a juzgar por sus tratados, reunidos    en el monumental Corpus hippocraticum, Hip&oacute;crates, ante todo, fue un    cirujano. </p>     <p>En efecto, es universalmente aceptado que lo mejor del Corpus son los tratados    quir&uacute;rgicos. No muchos tienen la visi&oacute;n de Hip&oacute;crates como    cirujano. </p>     <p>Profundos cambios en las pol&iacute;ticas de asistencia social, principalmente    basados en modelos econ&oacute;micos de corte neoliberal, han puesto en jaque    la autonom&iacute;a intelectual y la permanencia de la medicina como profesi&oacute;n    y como ciencia. Se ha planteado un nuevo y ex&oacute;tico &laquo;contrato social&raquo;    del m&eacute;dico, que, en &uacute;ltima instancia, est&aacute; llevando a un    ominoso proceso de desprofesionalizaci&oacute;n de la medicina (1).</p>     <p>El m&eacute;dico, pero especialmente el cirujano, enfrenta un gran desaf&iacute;o:    preservar los sacrosantos valores &eacute;ticos, morales y deontol&oacute;gicos    que defini&oacute; Hip&oacute;crates de Cos hace 2.500 a&ntilde;os, cuando hoy    se ve obligado a actuar en el marco de un hondo conflicto de intereses. </p>     <p>El conflicto de intereses se origina en aquellas circunstancias en que el juicio    profesional en relaci&oacute;n con su inter&eacute;s primario, como es el bienestar    del paciente para el cl&iacute;nico, o la validez de la investigaci&oacute;n    para el cient&iacute;fico puro, o el inter&eacute;s educativo para la facultad    de medicina, o el deber asistencial para los servicios de salud, se ve influenciado    indebidamente por un inter&eacute;s ajeno, como es el econ&oacute;mico, el lucro    corporativo (2).</p>     <p>La medicina debe a la escuela hipocr&aacute;tica dos contribuciones mayores:    la figura del m&eacute;dico y la creaci&oacute;n de un m&eacute;todo (3). </p>     <p>El m&eacute;dico, el cirujano, debe ser virtuoso, en t&eacute;rminos aristot&eacute;licos.    Arist&oacute;teles define la virtud como &laquo;una excelencia a&ntilde;adida    a algo como perfecci&oacute;n&raquo; y muestra en su &Eacute;tica a Nic&oacute;maco,    o &Eacute;tica nicomaquea, </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&quot;&#8230; que la virtud humana no puede ser ni una facultad ni una pasi&oacute;n    sino un h&aacute;bito. Que sea un h&aacute;bito quiere decir que aparece no    por naturaleza sino como consecuencia del aprendizaje (...), llamamos virtud    a toda perfecci&oacute;n de algo por lo que podemos distinguir virtudes del    cuerpo y virtudes del alma&quot;. </p>     <p>El cirujano no puede ser menos que excelente y perfecto, en cuerpo y en alma,    tanto en su prop&oacute;sito como en la ejecuci&oacute;n de sus actos. </p>     <p>Hip&oacute;crates defini&oacute; el deber del m&eacute;dico: el beneficio del    paciente d&aacute;ndole lo mejor de sus conocimientos, ante todo, por encima    de intereses propios o de cualquier otro orden, y se preocup&oacute; por sus    cualidades y por el decoro y la imagen que debe presentar ante el paciente,    la del &quot;m&eacute;dico virtuoso&quot; en el sentido aristot&eacute;lico    del t&eacute;rmino, respetuoso y guardi&aacute;n de su confidencialidad, alejado    de toda explotaci&oacute;n econ&oacute;mica, merecedor de su confianza y autoridad    (4). </p>     <p>La medicina es un m&eacute;todo y es un sistema te&oacute;rico. El vocablo    m&eacute;todo se deriva del griego, metha, que significa m&aacute;s all&aacute;,    y odos, que significa camino. Como m&eacute;todo se entiende la manera, la ruta,    ordenada de acuerdo con la verdad cient&iacute;fica, para ir m&aacute;s all&aacute;,    para llegar m&aacute;s lejos, para lograr un objetivo, que siempre es el beneficio    del paciente. El m&eacute;todo comprende procedimientos y t&eacute;cnicas. Al    intervenir sobre un enfermo se corren riesgos, derivados de la naturaleza compleja    y adaptativa del ser humano, cuyo comportamiento es impredecible por las leyes    conocidas de la f&iacute;sica o las matem&aacute;ticas. Hace cien a&ntilde;os    William Osler dec&iacute;a que la medicina es el arte de manejar la incertidumbre;    realmente es el arte de manejar el riesgo. </p>     <p>La cirug&iacute;a es un m&eacute;todo, pero en el marco de ser un sistema te&oacute;rico    o sistema conceptual, que es un conjunto ordenado de conocimiento, pensamiento    y medios de comunicaci&oacute;n. Como sistema, plantea una aseveraci&oacute;n    te&oacute;rica y una metodolog&iacute;a procedimental (5). La aseveraci&oacute;n    te&oacute;rica se deriva de su capital intelectual, que es el conocimiento biom&eacute;dico,    soportado por lo que hoy llamamos &quot;cultura general&quot;. La metodolog&iacute;a    procedimental es la t&eacute;cnica operatoria que, frente al vertiginoso avance    de la tecnolog&iacute;a, sigue siendo el acto m&aacute;s profundamente humano    que existe: intervenir sobre el organismo, sobre la vida misma, de un individuo.</p>     <p>En la era dorada de la Grecia cl&aacute;sica, en el siglo de Pericles, Hip&oacute;crates    de Cos, el divino asklepiada (porque era del linaje directo del dios de la medicina,    Asklepio, o Esculapio, como lo llamaban los romanos), quien vivi&oacute; probablemente    entre los a&ntilde;os 460 y 377 a.C, construy&oacute; la medicina no s&oacute;lo    como m&eacute;todo, sino tambi&eacute;n como sistema y, adem&aacute;s, sent&oacute;    el marco &eacute;tico, cient&iacute;fico, filos&oacute;fico y de deberes que    gobiernan nuestro ejercicio.</p>     <p>La medicina de la antig&uuml;edad integr&oacute; tres dominios principales:    experiencia (observaci&oacute;n emp&iacute;rica), religi&oacute;n/magia/teurgia    y la especulaci&oacute;n de los fil&oacute;sofos naturalistas.</p>     <p>El origen mitol&oacute;gico del arte de curar, como lo afirma Richard A. Leonardo,    el gran cirujano historiador (6), se atribuye a los dioses. Apolo, Artemisa,    o Diana en la mitolog&iacute;a romana, la diosa de la caza, la del arco y la    flecha, y otras deidades pose&iacute;an el poder de causar la enfermedad y tambi&eacute;n    de curarla. En la mitolog&iacute;a griega el primer m&eacute;dico fue Asclepio,    o Esculapio en Roma, un rey de Tesalia en la Grecia continental, regi&oacute;n    donde vivi&oacute; el centauro sabio, Quir&oacute;n, el educador del mismo Asclepio,    de Aquiles, Teseo, Jas&oacute;n y otros h&eacute;roes, quien era experto en    medicina y cirug&iacute;a.</p>     <p>Seg&uacute;n la mitolog&iacute;a y los relatos de P&iacute;ndaro, poeta del    siglo VI a.C., Asclepio era hijo de Apolo y de una mortal, Coronis o Cor&oacute;nide,    hija del rey Flegias de Tesalia, a quien Apolo sedujo a la orilla del lago de    Beobea, quedando embarazada. La dej&oacute; al cuidado de un cuervo blanco,    pero ella tuvo amores con Isquis. Pronto el cuervo vol&oacute; a informar tal    infidelidad a Apolo, quien entonces orden&oacute; a su hermana cazadora, Artemisa,    matarla, y al cuervo, por traer tan mala noticia, le cambi&oacute; el color.    Desde entonces los cuervos son negros. Cuando Coronis yac&iacute;a en la pira    funeraria, Apolo decidi&oacute; salvar al hijo y le practic&oacute; una operaci&oacute;n    ces&aacute;rea. </p>     <p>La mitolog&iacute;a dice que Asclepio fue educado por el centauro Quir&oacute;n,    en Tesalia, y que aprendi&oacute; muy bien acerca de las plantas medicinales    y del arte de la medicina y la cirug&iacute;a. M&aacute;s tarde logr&oacute;    curaciones que lo hicieron famoso, hasta el punto de que Hades (o Plut&oacute;n),    dios de los muertos y soberano de las profundidades de la tierra, del mundo    subterr&aacute;neo, el mundo de las sombras &#8211;lugar que tambi&eacute;n    recibi&oacute; los nombres de Hades o Averno&#8211;, protest&oacute; ante Zeus    porque Asclepio no s&oacute;lo curaba a los enfermos, sino que tambi&eacute;n    resucitaba a los muertos y con ello se reduc&iacute;a la poblaci&oacute;n del    Averno.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La medicina griega super&oacute; a la medicina de otras naciones al iniciar    la investigaci&oacute;n de las causas reales de la salud y la enfermedad, con    lo cual estableci&oacute; las bases para formular el diagn&oacute;stico, el    pron&oacute;stico y el tratamiento. Hip&oacute;crates, el m&aacute;s famoso    de los m&eacute;dicos de los tiempos antiguos, realiz&oacute; la s&iacute;ntesis    de las concepciones filos&oacute;ficas existentes desde el punto de vista del    m&eacute;dico y, al estructurar la medicina como ciencia, dividi&oacute; en    dos su historia.</p>     <p>Sus escritos han sido preservados en el Corpus hippocraticum, los Tratados    hipocr&aacute;ticos, tambi&eacute;n llamados la Colecci&oacute;n hipocr&aacute;tica;    es el primer tratado cient&iacute;fico que tuvo la humanidad. El Corpus fue    escrito por Hip&oacute;crates y sus disc&iacute;pulos en los tres &uacute;ltimos    decenios del siglo V y los tres primeros del siglo IV a.C. en la isla de Cos,    y luego recopilados y ordenados en el Museo de Alejandr&iacute;a. Es la versi&oacute;n    que ha persistido y que ha sido traducida a todos los idiomas, incluso el espa&ntilde;ol.    Hay consenso en que fue P&oacute;libo, m&eacute;dico yerno de Hip&oacute;crates,    tal vez su disc&iacute;pulo m&aacute;s distinguido, el verdadero continuador    de su obra en la escuela Cos, y que, tal vez, fue &eacute;l quien primero recopil&oacute;    y archiv&oacute; en la biblioteca de la escuela los escritos de su suegro. </p>     <p>El Museo, el Templo o el Lugar de las musas, con su gran biblioteca, todos    los sabios y eruditos de la antig&uuml;edad ense&ntilde;ando y haciendo investigaci&oacute;n    y estudiantes agrupados en las diferentes disciplinas, que ya eran escuelas,    como la de medicina, fue en realidad la primera universidad, 1.300 a&ntilde;os    antes que las primeras universidades medievales de Europa (7). Por esa &eacute;poca,    la escuela de medicina que funcionaba en el Museo de Alejandr&iacute;a administraba    la antigua escuela de medicina de la isla de Cos, la escuela de Hip&oacute;crates.  </p>     <p>A trav&eacute;s de los tiempos los m&eacute;dicos han fundamentado su ejercicio    en la &eacute;tica y en los est&aacute;ndares de pr&aacute;ctica definidos por    Hip&oacute;crates. En la medicina occidental este nombre, Hip&oacute;crates,    ha significado un ideal &eacute;tico, el ideal del m&eacute;dico humanitario,    discreto y altruista. Su papel fue decisivo en el desarrollo de la ciencia griega    contempor&aacute;nea y en el posterior desenvolvimiento de la medicina racional    y del pensamiento cient&iacute;fico de Occidente. </p>     <p>Las ideas de Hip&oacute;crates en cuanto a luchar contra la enfermedad por    medios naturales, el mantenimiento de una vida saludable y la armon&iacute;a    dentro del organismo y el prop&oacute;sito de lograr la comprensi&oacute;n del    ser humano y la humanizaci&oacute;n de la medicina, son plenamente v&aacute;lidas    en esta &eacute;poca moderna de una medicina tecnol&oacute;gicamente muy sofisticada    (8). Pero tal vez lo m&aacute;s admirable de su obra es la contribuci&oacute;n    a la cirug&iacute;a, a la neurocirug&iacute;a y a la ortopedia.</p>     <p>Pero, &iquest;qui&eacute;n fue Hip&oacute;crates de Cos y cu&aacute;l su legado    quir&uacute;rgico? </p>     <p>Hace 2.500 a&ntilde;os, el hombre llamado Hip&oacute;crates, nacido en la isla    de Cos en el mar Egeo, transform&oacute; la medicina, dominada entonces por    creencias m&iacute;ticas y teurgia, en una ciencia sistem&aacute;tica. Construy&oacute;    la medicina como pensamiento racional, como disciplina cient&iacute;fica, enmarc&aacute;ndola    en un riguroso c&oacute;digo &eacute;tico, moral y deontol&oacute;gico que persiste    hasta nuestros d&iacute;as. En palabras de Pedro La&iacute;n Entralgo, el m&aacute;s    sobresaliente historiador m&eacute;dico, tal haza&ntilde;a es &quot;el acontecimiento    m&aacute;s importante de la historia universal de la medicina&quot;. </p>     <p>Se reconoce que Hip&oacute;crates hizo por la medicina lo que S&oacute;crates    hizo por el pensamiento: liberarlo de su adolescencia y animar su conversi&oacute;n    en pensamiento racional y que por ello es digno de alinearse entre sus grandes    contempor&aacute;neos (9). </p>     <p>Hasta la era de la Roma imperial se mantuvo la fama y la influencia de los    m&eacute;dicos de Cos, de los m&eacute;dicos hipocr&aacute;ticos. Tal fue el    caso, como ejemplo, de Xenof&oacute;n, el m&eacute;dico personal del emperador    Claudio, oriundo de la isla de Cos, un asclepiadeo de la escuela de Cos. La    escuela de Cos, que permaneci&oacute; fuerte durante la era helen&iacute;stica    y hasta la era de Roma imperial, fue desapareciendo, especialmente cuando se    transfiri&oacute; la antigua ciudad de Astipalea, ubicada en el extremo sur    de la isla &#8211;la que conoci&oacute; y donde posiblemente vivi&oacute; Hip&oacute;crates&#8211;    al lugar donde hoy se encuentra la ciudad de Cos, en el norte de la isla. Ya    en la era helen&iacute;stica de Alejandr&iacute;a, la escuela de Cos perd&iacute;a    importancia en la medida que se desarrollaban las grandes capitales, especialmente    Alejandr&iacute;a y P&eacute;rgamo, como centros de cultura. Ninguno de los    dos grandes m&eacute;dicos de Alejandr&iacute;a, Her&oacute;filo y Eras&iacute;strato,    era nativo de Cos. Pero fue en Alejandr&iacute;a donde se recolect&oacute; y    orden&oacute; la obra de Hip&oacute;crates, el Corpus hippocraticum (10).</p>     <p>El Corpus hippocraticum, o Colecci&oacute;n hipocr&aacute;tica, consta de 53    tratados en 72 libros, una obra magna que vino a ser ordenada en Alejandr&iacute;a    en los tiempos de Tolomeo I Soter, el m&aacute;s cercano general de Alejandro,    tambi&eacute;n disc&iacute;pulo de Arist&oacute;teles en su juventud en Macedonia,    quien a la muerte de Alejandro se convirti&oacute; en el primer rey no egipcio    de Egipto. Fund&oacute; la dinast&iacute;a helen&iacute;stica, la dinast&iacute;a    l&aacute;gida (su padre fue Lagos, un general macedonio), que convirti&oacute;    a Alejandr&iacute;a en el mayor centro cultural y cient&iacute;fico de la antig&uuml;edad,    con su Museion (museo: el templo de las musas) y su maravillosa biblioteca.    La dinast&iacute;a l&aacute;gida termina con la muerte de Cleopatra VII y Marco    Antonio, en el a&ntilde;o 30 a.C. Entonces, Egipto pasa a ser provincia romana    bajo el dominio de Octavio.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El Corpus hippocraticum est&aacute; redactado en prosa jonia, que era el medio    de comunicaci&oacute;n intelectual aprestigiado en el que se expresaban los    primeros fil&oacute;sofos, historiadores y cient&iacute;ficos griegos, aunque    en Cos se hablaba un dialecto d&oacute;rico. Cubre una amplia tem&aacute;tica,    desde consideraciones generales sobre la profesi&oacute;n y el m&eacute;dico,    hasta estudios sobre fisiolog&iacute;a y patolog&iacute;a, cirug&iacute;a, diet&eacute;tica    y ginecolog&iacute;a.</p>     <p>Universalmente se reconoce que los tratados quir&uacute;rgicos son la parte    m&aacute;s sobresaliente del Corpus hippocraticum.</p>     <p>En efecto, lo mejor de los tratados hipocr&aacute;ticos son los referentes    a la cirug&iacute;a. La vasta experiencia de Hip&oacute;crates y su escuela    llevaron la cirug&iacute;a a un sorprendente muy alto nivel. Las excavaciones    y trabajos arqueol&oacute;gicos han rescatado instrumentos quir&uacute;rgicos    muy refinados que significan el elevado grado de sofisticaci&oacute;n de la    t&eacute;cnica quir&uacute;rgica de la era hipocr&aacute;tica. Esta sofisticaci&oacute;n    quir&uacute;rgica fue transmitida a la escuela m&eacute;dica de Alejandr&iacute;a:    tambi&eacute;n encontramos instrumentos quir&uacute;rgicos a&uacute;n m&aacute;s    sofisticados y delicados provenientes de tal &eacute;poca. </p>     <p>Los tratados quir&uacute;rgicos generalmente son calificados, tanto por los    m&eacute;dicos como por los fil&oacute;logos e historiadores, como lo mejor    del Corpus hippocraticum, por su precisi&oacute;n y por las admirables descripciones    de los tratamientos y de las estructuras anat&oacute;micas. </p>     <p>En ellos se presenta una visi&oacute;n muy clara de la calidad que revisti&oacute;    la cirug&iacute;a griega en la era de Hip&oacute;crates, calidad que luego se    mantiene en Alejandr&iacute;a durante la &eacute;poca helen&iacute;stica. En    el Museo (Museion, el templo de las musas) de Alejandr&iacute;a, con su gran    biblioteca anexa, funcionaba una escuela de medicina, donde sobresalieron dos    figuras brillantes: Her&oacute;filo de Calcedonia, notable anatomista que realiz&oacute;    disecciones humanas, y Eras&iacute;strato de Queos, quien desarroll&oacute;    avanzadas investigaciones fisiol&oacute;gicas.</p>     <p>El volumen VII de los Tratados hipocr&aacute;ticos en la traducci&oacute;n    al espa&ntilde;ol publicados por la Editorial Gredos de Madrid en 1993, con    introducciones, traducciones y notas por Lara, Torres y Cabellos, contiene:</p>     <p>- Sobre las heridas en la cabeza (Cab).    <br>   - Sobre el dispensario m&eacute;dico.    <br>   - De officina medici, La oficina (consultorio) del m&eacute;dico (Off). &Eacute;sta    es m&aacute;s bien la descripci&oacute;n de lo que debe ser un quir&oacute;fano.    Por ello, en la traducci&oacute;n al ingl&eacute;s, por el cirujano de E. T.    Withington (1927) de Balliol College, Cambridge, que considero m&aacute;s adecuada,    se titula La cirug&iacute;a o Sobre las cosas que se hacen en la cirug&iacute;a.    <br>   - Sobre las fracturas (Fract).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   - Sobre las articulaciones (Artic).    <br>   - Instrumentos de reducci&oacute;n (Instr).    <br>   - Sobre las f&iacute;stulas (Fist).    <br>   - Sobre las hemorroides (Hem).    <br>   - Sobre las &uacute;lceras (Ulcer).</p>     <p>Los t&iacute;tulos ya indican la pertinencia e importancia quir&uacute;rgica    de estos tratados. El m&eacute;dico griego de la antig&uuml;edad hipocr&aacute;tica    es descrito como m&aacute;s efectivo como cirujano. </p>     <p>En el breve tratado Sobre el m&eacute;dico tambi&eacute;n aparecen variadas    descripciones de las incisiones y la manera de realizarlas, las cauterizaciones,    los vendajes, las curaciones de heridas, los instrumentos que deben estar disponibles,    el manejo de las llagas, todo esto aparentemente dirigido a los principiantes    en el estudio de la medicina. Menciona las heridas de guerra y aconseja a quienes    van a ejercer la cirug&iacute;a &quot;entrenarse&quot; siguiendo a los mercenarios    en las batallas. </p>     <p>Parece existir consenso en que el tratado Sobre las heridas en la cabeza es    de autor&iacute;a genuina de Hip&oacute;crates, y es el que mayor atenci&oacute;n    ha atra&iacute;do, desde la era alejandrina hasta nuestros d&iacute;as, el que    ha merecido los mayores elogios y ha sido motivo de estudio permanente por m&eacute;dicos,    anatomistas y fil&oacute;logos en todas las &eacute;pocas. Clasifica, o tipifica,    las heridas del cr&aacute;neo y propone normas para su manejo, que incluyen    exploraci&oacute;n, reconocimiento, diagn&oacute;stico, tratamiento y pron&oacute;stico.    Lo m&aacute;s llamativo es lo referente a la trepanaci&oacute;n, sobre lo cual    dice:</p>     <p>&quot;De entre estos modos de herirse, est&aacute;n abocados a la trepanaci&oacute;n    la contusi&oacute;n, tanto la que no es perceptible a la vista como la que de    alguna manera llega a hacerse visible, y la fractura, tanto la imperceptible    a la vista como la que es visible&quot;. </p>     <p>Refiri&eacute;ndose a las heridas infectadas del cr&aacute;neo se encuentra    una magn&iacute;fica descripci&oacute;n de una sepsis causada por una herida    infectada del cr&aacute;neo. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Tambi&eacute;n se considera genuinamente hipocr&aacute;tico el tratado traducido    al ingl&eacute;s como La cirug&iacute;a, y al espa&ntilde;ol como Sobre el dispensario    m&eacute;dico. Withington (11) dice que, seg&uacute;n Galeno, el t&iacute;tulo    completo es Sobre las cosas que se hacen en la cirug&iacute;a. En este breve    tratado se describe el comportamiento y actitud del m&eacute;dico frente a su    paciente y las condiciones en que debe realizar una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica.  </p>     <p>Veamos, en la traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol:</p>     <p>&quot;Lo necesario para la cirug&iacute;a en el dispensario: el paciente,    el cirujano, los ayudantes, el instrumental, la luz, d&oacute;nde y c&oacute;mo;    qu&eacute; cosas, con cu&aacute;ntas, c&oacute;mo y cu&aacute;ndo; el cuerpo,    los instrumentos para izar; el tiempo, el modo, el lugar.</p>     <p>El cirujano, sea sentado o sea de pie, convenientemente orientado con relaci&oacute;n    a &eacute;l mismo, a la parte a operar, a la luz.</p>     <p>De luz ciertamente hay dos clases, la natural y la artificial: la ordinaria    no est&aacute; en nuestras manos, pero la artificial est&aacute; en nuestras    manos; de cada de una de ellas son dobles los usos, o bien en direcci&oacute;n    a la luz o bien bajo la luz.</p>     <p>Posici&oacute;n del cirujano con respecto a s&iacute; mismo: sentado, con los    pies hacia adelante en l&iacute;nea recta con las rodillas; a distancia, dejando    un poco; las rodillas, un poco m&aacute;s elevadas que las ingles, y distanciadas    seg&uacute;n la posici&oacute;n y yuxtaposici&oacute;n de los codos. El manto,    de manera bien ce&ntilde;ida, bien dispuesta, igual, semejante en codos y hombros&quot;.    (Off, 3).</p>     <p>Y, as&iacute;, Hip&oacute;crates detalla en este texto en forma excelente la    ergonom&iacute;a quir&uacute;rgica y las posiciones del paciente, las maniobras    operatorias, el instrumental, las caracter&iacute;sticas de los vendajes que    se deben aplicar sobre las diferentes regiones del cuerpo que han sido intervenidas    y las tablillas para estabilizar las fracturas; en cuanto a las vendas, hace    la distinci&oacute;n entre compresas y vendas de hilos. &Eacute;stas van por    debajo de las compresas, y son de dos tipos: partiendo del lugar de la lesi&oacute;n,    que terminan en vendas en alto, y partiendo de la lesi&oacute;n hacia abajo.    Los vendajes deben apoyarse en las partes sanas. </p>     <p>La descripci&oacute;n de los vendajes es detallada; &iexcl;lo &uacute;nico    que no alcanz&oacute; a inventar fue el VAC!</p>     <p>Tambi&eacute;n se refiere al manejo de las equimosis, magulladuras, hinchazones    sin inflamaci&oacute;n (probablemente hematomas) y sangrado mediante vendajes    de compresi&oacute;n; recomienda una copiosa irrigaci&oacute;n. (Off, 22).</p>     <p>El tratado sobre Fracturas comienza con una discusi&oacute;n general sobre    c&oacute;mo el m&eacute;dico frente a luxaciones y fracturas debe hacer las    extensiones lo m&aacute;s derechas posible, refiri&eacute;ndose a la posici&oacute;n    que dan al brazo en el vendaje, y menciona los huesos y sus articulaciones con    gran precisi&oacute;n anat&oacute;mica. Luego, clasifica las fracturas y detalla    el tratamiento para cada una de ellas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El tratado Sobre las articulaciones es muy expl&iacute;cito en la descripci&oacute;n    de los diferentes tipos de dislocaciones. Los ortopedistas de hoy se refieren    a la &quot;maniobra de Hip&oacute;crates&quot; para describir uno de los m&eacute;todos    que se detallan en este tratado para reducir la dislocaci&oacute;n del hombro.    En &eacute;l aparecen primero los diferentes m&eacute;todos de reducci&oacute;n    y luego la &quot;maniobra de Hip&oacute;crates&quot;.</p>     <p>En este soberbio tratado, uno de los mejores, del Corpus, se encuentra el real    origen de la ortopedia cient&iacute;fica, con base en sorprendentes conocimientos    anat&oacute;micos y barnizado, como todo el Corpus, de anotaciones de car&aacute;cter    &eacute;tico y deontol&oacute;gico. </p>     <p>Muy interesante es el breve tratado sobre los Instrumentos de reducci&oacute;n.    Los diversos autores est&aacute;n de acuerdo en que es un resumen del Tratado    sobre las articulaciones y que contiene algunos aspectos de Sobre las fracturas.  </p>     <p>As&iacute;, la cirug&iacute;a de los tiempos de Hip&oacute;crates aparece en    sus Tratados como una actividad manual gobernada por la raz&oacute;n, donde    prima la inteligencia sobre la pr&aacute;ctica manual, y la pr&aacute;ctica    manual no se puede limitar a la teor&iacute;a sino tambi&eacute;n a la experiencia    (Sobre las articulaciones) (12). </p>     <p>Hip&oacute;crates fue el creador del primer sistema m&eacute;dico que tuvo    la humanidad, defini&oacute; la posici&oacute;n del m&eacute;dico en la sociedad,    es la m&aacute;s grande inspiraci&oacute;n que ha tenido la medicina a lo largo    de toda su historia. Y en su obra magn&iacute;fica, el Corpus hipocraticum,    aparecen los tratados quir&uacute;rgicos como los m&aacute;s sobresalientes.    Hip&oacute;crates, el padre de la medicina, es el verdadero padre de la cirug&iacute;a.</p>     <p><font size="3"><b>Referencias</b></font></p>     <p>1. Pati&ntilde;o Restrepo, JF. La desprofesionalizaci&oacute;n de la medicina    en Colombia. Acta M&eacute;d Colomb. 2001;26:43-9.</p>     <p>2. Ortiz Pommier, A. Conflicto de intereses en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica.    Rev Chil Neuro-Psiquiat. 2004;42:29-36.</p>     <p>3. Val-Bernal JF, Garijo MF. Hip&oacute;crates y su vigencia en la anatom&iacute;a    patol&oacute;gica actual. Rev Esp Patol. 2003;36:95-100.</p>     <p>4. Irving DN. El caos en bio&eacute;tica. I. En: www.conoZe.com 2008: II &eacute;poca    No. 104 2008;03-15.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>5. Pati&ntilde;o Restrepo JF. Hip&oacute;crates de Cos, creador de la medicina    como pensamiento racional y actividad moral. Ceremonia de las Batas Blancas,    6 de agosto de 2008. Universidad de los Andes - Fundaci&oacute;n Santa Fe de    Bogot&aacute;, Facultad de Medicina. Bogot&aacute;, D.C., Colombia.</p>     <p>6. Leonardo RA. History of Surgery. New York: Froben Press; 1943;27-30.</p>     <p>7. Pati&ntilde;o Restrepo JF. De academia, museo, universitas. Evoluci&oacute;n    hist&oacute;rica de la universidad. Palabras de Jos&eacute; F&eacute;lix Pati&ntilde;o    Restrepo con motivo del t&iacute;tulo honoris causa conferido por la Universidad    de Antioquia. Medell&iacute;n, 30 de julio de 2007. Medell&iacute;n: Imprenta    Universidad de Antioquia; 2007.</p>     <p>8. Buhalkova M, Straka S, Jureckova A. Hippocrates' humoral pathology in nowdays    reflections. Bratisl Lek Listy. 2001;102(10):489-92. (descargado en texto completo    de la www por Google Scholar).</p>     <p>9. Inglis B. Historia de la medicina. Barcelona, M&eacute;xico: Ediciones Grijalbo    SA; 1968.</p>     <p>10. Jouanna J. Hippocrates. Baltimore and London: The Johns Hopkins University    Press; 1999.</p>     <p>11. Withington ET. Hippocrates. With an English translation by ET Withington.    Vol III. The Loeb Classical Library. London: William Heinemann; New York: G.P.    Putnam' Sons; 1927.</p>     <p>12. Pera C. Hip&oacute;crates y la cirug&iacute;a. En: Pera C, editor. El cuerpo    herido. Un diccionario filos&oacute;fico de la cirug&iacute;a. Barcelona: Ediciones    Universitarias de Barcelona; 1998;128.</p> </font>       ]]></body>
</article>
