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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El Departamento de Cirugía de la Pontificia Universidad Javeriana: Oración Maestros de la Cirugía Colombiana 2008]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p>    <center><font size="4"><b>El Departamento de Cirug&iacute;a de la Pontificia Universidad    Javeriana    <br>   Oraci&oacute;n Maestros de la Cirug&iacute;a Colombiana 2008</b></font></center></p>     <p>    <center><b><font size="3">The Department of Surgery at Javeriana University</font></b></center></p>     <p>    <center>Francisco Henao, MD, FACS<sup>(1)</sup></center></p>     <p><sup>(1)</sup> Expresidente de la Asociaci&oacute;n Colombiana de Cirug&iacute;a.    Conferencia dictada durante el XXXIV Congreso Nacional Avances en Cirug&iacute;a    en agosto de 2008.</p>     <p><b>Correspondencia</b>: Francisco Henao, MD, FACS, Bogot&aacute;, D.C., Colombia.    Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:fhenao@javeriana.edu.co">fhenao@javeriana.edu.co</a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Fecha de recibo: 20 de agosto de 2008. Fecha de aprobaci&oacute;n: 2 de septiembre    de 2008. </p> <hr size=1>     <p> Se ha dicho que la cirug&iacute;a es arte y ciencia. As&iacute; lo creo, siempre    y cuando los dos conceptos se entiendan estrechamente unidos y no cada uno por    separado.</p>     <p>Si se concibe la cirug&iacute;a solamente como el acto operatorio, o como obra    de mano u obra manual, como reza su etimolog&iacute;a del griego keiron, &eacute;sta    no pasa de ser una artesan&iacute;a, es decir, un acto repetitivo y meramente    mec&aacute;nico. Precisamente por esta raz&oacute;n los cirujanos fuimos considerados    como chamanes, barberos y carniceros y, durante mucho tiempo, ni siquiera m&eacute;dicos.</p>     <p>El verdadero arte consiste, entonces, en la aplicaci&oacute;n de los conceptos    fisiol&oacute;gicos y funcionales, y no solamente los anat&oacute;micos y morfol&oacute;gicos,    en el cuidado del enfermo como un todo y en el conocimiento de las alteraciones    y las consecuencias fisiol&oacute;gicas que producen tanto la enfermedad como    las diferentes intervenciones quir&uacute;rgicas y, mediante este conocimiento,    en indicar la mejor opci&oacute;n terap&eacute;utica posible. En s&iacute;ntesis,    el arte de la cirug&iacute;a se da cuando quien la hace sabe lo que hace, lo    hace con cuidado, esmero y delicadeza, y conoce porqu&eacute; lo hace.</p>     <p>La historia de la fisiolog&iacute;a tiene sus or&iacute;genes en la misma historia    de la ciencia y se podr&iacute;a situar en Mesopotamia, 3.000 a&ntilde;os antes    de Cristo, y aun antes. Se reconocen las contribuciones de los cient&iacute;ficos    hel&eacute;nicos, como S&oacute;crates, Plat&oacute;n, Hip&oacute;crates y Arist&oacute;teles    y, luego, los del Imperio Romano como Galeno, Cayo Plinio Segundo y Celso. Pasando    por Avicena en la cultura isl&aacute;mica y por Paracelso, Vesalio y Ambrosio    Par&eacute; en el Renacimiento, sin olvidar los aportes de las medicinas orientales,    especialmente de la India y de la China, se llega finalmente a la fisiolog&iacute;a    moderna.</p>     <p>No fue sino hasta finales del siglo XVIII cuando el ingl&eacute;s John Hunter    realiz&oacute; los primeros estudios experimentales en animales para tratar    de comprender las bases fisiopatol&oacute;gicas de las enfermedades quir&uacute;rgicas.    Fue seguido, a principios del siglo XIX, por el franc&eacute;s Claude Bernard,    con su libro Principios de la medicina experimental, cuando realmente se marc&oacute;    el comienzo del conocimiento actual de la fisiolog&iacute;a. </p>     <p>Surgieron, entonces, cuatro de los cinco pilares en los que se sustenta la    pr&aacute;ctica de la cirug&iacute;a moderna. La hemostasia o el control de    la hemorragia, la asepsia, la antisepsia o el control de la infecci&oacute;n,    la anestesia o el control del dolor, y el entendimiento del funcionamiento del    cuerpo humano o fisiolog&iacute;a quir&uacute;rgica. El primero hab&iacute;a    sido el conocimiento de la anatom&iacute;a que es, por lo menos, dos siglos    anterior. </p>     <p>Cirujanos como Billroth, Kocher, Carrel, Banting, Murray y muchos otros comenzaron    a destacarse en el &aacute;mbito mundial, hasta el punto de que, hasta hoy,    nueve cirujanos han recibido el premio Nobel, todos ellos por sus aportes al    campo de la fisiolog&iacute;a.</p>     <p>Dentro de esa pl&eacute;yade de cirujanos del siglo XX, quisiera mencionar    especialmente a uno que, aunque no gan&oacute; el premio Nobel, marc&oacute;    en m&iacute;, y estoy seguro en todos los cirujanos de la segunda mitad del    siglo pasado, una impronta indeleble. Se trata de Francis D. Moore, profesor    de cirug&iacute;a de Harvard University y jefe de cirug&iacute;a del Peter Bent    Brigham Hospital de Boston. Ejemplo de cirujano cl&iacute;nico e investigador,    dec&iacute;a el doctor Moore: &quot;El cirujano investigador debe ser un puente    entre las ciencias biol&oacute;gicas y el enfermo, y entre &eacute;ste y las    ciencias biol&oacute;gicas&quot;. Su libro The metabolic response to surgery,    publicado en 1952, recoge una serie de estudios metab&oacute;licos iniciados    en 1941, que fueron fundamentales para el desarrollo de la cirug&iacute;a del    trasplante de &oacute;rganos, del soporte metab&oacute;lico y nutricional del    cuidado intensivo de los pacientes cr&iacute;ticamente enfermos y del concepto    de falla org&aacute;nica m&uacute;ltiple, al cual me referir&eacute; m&aacute;s    adelante.</p>     <p>La primera c&aacute;tedra de medicina en Colombia se remonta al a&ntilde;o    de 1636, cuando en el Colegio de San Bartolom&eacute; de la Compa&ntilde;&iacute;a    de Jes&uacute;s, en Bogot&aacute;, sede de la Pontificia Universidad Javeriana    fundada en 1623, se dictaron las primeras lecciones de medicina, que debieron    ser canceladas cinco a&ntilde;os m&aacute;s tarde por falta de oyentes. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En 1801, Jos&eacute; Celestino Mutis envi&oacute; a la corona su primer plan    de estudios de medicina y cirug&iacute;a, que fue aprobado y cuatro a&ntilde;os    m&aacute;s tarde se graduaron los primeros m&eacute;dicos y cirujanos, lo cual    dio comienzo a la ense&ntilde;anza cient&iacute;fica de la cirug&iacute;a.</p>     <p>Para 1942, solamente exist&iacute;an tres facultades de medicina en el pa&iacute;s,    todas p&uacute;blicas; dado el aumento de la demanda de cupos, se hac&iacute;a    necesaria la creaci&oacute;n de una nueva. Los jesuitas, tras a&ntilde;os de    sucesivos destierros del pa&iacute;s, que se iniciaron con la expulsi&oacute;n    de sus dominios por Carlos III, hab&iacute;an restaurado la Pontificia Universidad    Javeriana en 1930 y decidieron crear la nueva facultad.</p>     <p>En las pr&oacute;ximas l&iacute;neas resaltar&eacute; lo que a mi juicio han    sido las principales, sin ser las &uacute;nicas, contribuciones del Departamento    de Cirug&iacute;a del Hospital Universitario San Ignacio de la Pontificia Universidad    Javeriana, al arte, la ciencia y la educaci&oacute;n en cirug&iacute;a, tanto    en el &aacute;mbito nacional como en el internacional. Contribuciones que nos    han permitido ir construyendo una identidad propia, teniendo en cuenta que a&uacute;n    se puede considerar un departamento joven, ya que solamente ha tenido 7 directores    y 31 profesores en 43 a&ntilde;os de existencia.</p>     <p>La cl&iacute;nica quir&uacute;rgica de la Facultad de Medicina de la Pontificia    Universidad Javeriana comenz&oacute; en 1947 y est&aacute; unida a los nombres    de Hernando Anzola Cubides, en el Hospital de San Jos&eacute;, y Mario Negret    L&oacute;pez, en el Hospital de La Samaritana; a estos dos ilustres cirujanos    y a los Hospitales de San Jos&eacute; y de La Samaritana, que nos acogieron    en los primeros a&ntilde;os, nuestra permanente gratitud. As&iacute; como tambi&eacute;n    a otros dos maestros de la cirug&iacute;a, Jos&eacute; F&eacute;lix Pati&ntilde;o    Restrepo y &Aacute;lvaro Caro Mendoza, quienes en etapas posteriores ocuparon    la direcci&oacute;n del Departamento de Cirug&iacute;a del Hospital de La Samaritana    y contribuyeron a la formaci&oacute;n de nuestros estudiantes de pregrado y    posgrado.</p>     <p>Es, realmente, en 1965 cuando se estableci&oacute; el Servicio de Cirug&iacute;a    del Hospital San Ignacio y se nombr&oacute; a Alberto Escall&oacute;n como su    primer director. Lo conozco desde que fui su alumno en la Facultad de Medicina    y podr&iacute;a decir muchas cosas de &eacute;l, pero quiero citar estas palabras    de su amigo entra&ntilde;able, Jorge Segura, que hoy, con toda seguridad, puedo    hacer m&iacute;as, y que no podr&iacute;an presentarlo mejor: </p>     <p>&quot;Amigo de siempre y compa&ntilde;ero de muchos a&ntilde;os de esfuerzos;    simp&aacute;tico y gentil, cirujano de rara habilidad y juicio, siempre vive    con alegr&iacute;a y una aparente despreocupaci&oacute;n que le concede su personal    elegancia. Hombre de di&aacute;logo, sabe o&iacute;r, dar y recibir consejo&quot;.  </p>     <p>Entre su producci&oacute;n cient&iacute;fica, vale la pena mencionar una, quiz&aacute;    no la m&aacute;s conocida pero s&iacute; una de las m&aacute;s importantes,    y que realiz&oacute; precisamente en compa&ntilde;&iacute;a del doctor Segura,    la titulada &quot;Observaciones experimentales sobre la circulaci&oacute;n    mesent&eacute;rica del perro&quot;, que apareci&oacute; publicada en Universitas    M&eacute;dica en 1954. Buscaba dar respuesta a una preocupaci&oacute;n del momento:    c&oacute;mo se deb&iacute;a restablecer la continuidad del tubo digestivo cuando    era necesario extirpar el es&oacute;fago. Sin duda, este trabajo marc&oacute;    una pauta de conducta, generando una actitud de investigaci&oacute;n en los    futuros cirujanos del departamento y sent&oacute; las bases de la creaci&oacute;n    del Laboratorio de Cirug&iacute;a Experimental de la Facultad de Medicina, uno    de los pocos del pa&iacute;s, en el que muchos de los cirujanos y residentes    continuamos realizando nuestras investigaciones y aprendiendo los fundamentos    de la t&eacute;cnica quir&uacute;rgica en tejidos vivos, antes de practicarla    en seres humanos.</p>     <p>Una persona que crey&oacute; en el reci&eacute;n establecido departamento y    se matricul&oacute; como su primer residente, fue Enrique D&iacute;az, docente    por vocaci&oacute;n y por convicci&oacute;n, quien actualmente sigue siendo    profesor titular del mismo y alma de la formaci&oacute;n de pregrado de 5.057    estudiantes y de todos los residentes que lo sucedieron, que hoy suman 107 egresados    que trabajan en todas regiones del pa&iacute;s, por lo que ya podr&iacute;amos    hablar de la presencia de una escuela quir&uacute;rgica.</p>     <p>En 1972, el doctor Escall&oacute;n fue llamado a ocupar la decanatura de la    Facultad de Medicina y lo sucedi&oacute; Jorge Segura. De la primera promoci&oacute;n    de m&eacute;dicos javerianos, dos fueron sus pasiones quir&uacute;rgicas: la    cirug&iacute;a gastroesof&aacute;gica y la cirug&iacute;a biliar.</p>     <p>Siempre preocupado por el bienestar del paciente, por la funci&oacute;n, por    la calidad de vida, y sospecho que tambi&eacute;n por su afici&oacute;n a la    buena mesa, nos ense&ntilde;&oacute; que para el ser humano es muy importante    poder comer, apreciar y sentir el alimento y poder deglutirlo. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Producto de su inter&eacute;s por la cirug&iacute;a digestiva y de esa filosof&iacute;a    de vida es su trabajo sobre cirug&iacute;a radical y paliativa del es&oacute;fago    (1953-1976) publicado en Tribuna M&eacute;dica con una poblaci&oacute;n de 1.040    pacientes, de los cuales solamente resultaron resecables 88 (7,6%), con una    supervivencia global a cinco a&ntilde;os de 10%. </p>     <p>Hoy en d&iacute;a, con el tratamiento triconjugado de radioterapia, quimioterapia    y cirug&iacute;a, se obtienen cifras promedio de supervivencia de 25% a cinco    a&ntilde;os, lo cual es un poco mejor pero sigue siendo muy desalentador. </p>     <p>En esta l&iacute;nea de trabajo, se destaca la publicaci&oacute;n en Cirug&iacute;a,    Ginecolog&iacute;a y Obstetricia, en mayo de 1966, de su experiencia con el    tubo de Go&ntilde;i, f&aacute;cil de construir, a muy bajo costo y que permit&iacute;a    al paciente nutrirse por la boca. Se pusieron 238 tubos, los aprendimos a colocar,    pero sobre todo a construir, y seguimos utiliz&aacute;ndolos como un m&eacute;todo    muy eficiente de paliar la obstrucci&oacute;n esof&aacute;gica, hasta que aparecieron    las pr&oacute;tesis transorales que no necesitaban laparotom&iacute;a.</p>     <p>Tuve el honor de participar como coautor en varios de sus trabajos relacionados    con su otra gran pasi&oacute;n: la cirug&iacute;a biliar; entre ellos destaco    el titulado &quot;Litiasis biliar residual, m&eacute;todo instrumental de Mazzariello&quot;    que consiste en la extracci&oacute;n de los c&aacute;lculos residuales del col&eacute;doco    a trav&eacute;s del trayecto fistuloso creado al colocar un tubo en T N&deg;    14 en la pared anterior del abdomen, el sitio m&aacute;s cercano entre la v&iacute;a    biliar y el exterior. Hasta ese momento, 1976, la &uacute;nica opci&oacute;n    que ten&iacute;an en Colombia el 5% de los pacientes que hab&iacute;an sido    operados de las v&iacute;as biliares y que ten&iacute;an un c&aacute;lculo residual,    era la reintervenci&oacute;n y extracci&oacute;n del mismo mediante una laparotom&iacute;a.    Al ser el primer cirujano en nuestro pa&iacute;s en practicar este procedimiento    de la extracci&oacute;n percut&aacute;nea de los c&aacute;lculos biliares residuales,    no solamente contribuy&oacute; al beneficio de los enfermos, sino que, de alguna    manera, intuy&oacute; el concepto de la cirug&iacute;a m&iacute;nimamente invasiva,    que tardar&iacute;a todav&iacute;a una d&eacute;cada en ponerse en pr&aacute;ctica.</p>     <p>Quisiera mencionar una faceta profundamente acad&eacute;mica del doctor Segura,    y es la del mentor, entendido como el gu&iacute;a o el consejero. En la &eacute;poca    actual, a diferencia de Mentor, amigo de Ulises a quien &eacute;ste escogi&oacute;    para encomendarle la educaci&oacute;n de su hijo Tel&eacute;maco, esta relaci&oacute;n    no se pide, no se ofrece, no se da por decreto, se va ganando, se va estableciendo    paulatinamente, no se puede medir, pero, al final, uno ha recibido una gran    cantidad de ense&ntilde;anzas, de sabidur&iacute;a, de ejemplo de forma de vida,    de criterio y de principios &eacute;ticos y morales. Tiene una connotaci&oacute;n    individual; el profesor es para muchos, el maestro es para unos pocos, pero    el mentor es para uno solo. </p>     <p>No es coincidencia que el discurso inaugural del nonag&eacute;simo segundo    congreso del American College of Surgeons, quiz&aacute; la asociaci&oacute;n    de cirujanos m&aacute;s importante del mundo, pronunciado en octubre de 2006    por su presidente, Edward M. Copeland, se titulara &quot;El papel del mentor    en la creaci&oacute;n de un estilo de vida quir&uacute;rgico&quot;. En &eacute;l    se dirigi&oacute; a los nuevos cirujanos con estas palabras: </p>     <p>&quot;Es un privilegio tener en sus manos la vida de otras personas, y es    un especial privilegio servir como figura de identificaci&oacute;n para aqu&eacute;llos    que asumen la responsabilidad de las vidas de otros&quot;.</p>     <p>La ense&ntilde;anza de la medicina, y muy especialmente la de la cirug&iacute;a,    entre otras cosas por su componente de arte manual, ha tenido a trav&eacute;s    de la historia y contin&uacute;a teniendo un fuerte componente de transmisi&oacute;n    y evaluaci&oacute;n individual del conocimiento y de las habilidades, es decir,    de mentor. Las castas en la antig&uuml;edad, los aprendices en la Edad Media,    la cirug&iacute;a francesa y, en general, la europea desde el siglo XIX, y aun    la norteamericana de nuestros d&iacute;as, preconizan el concepto de una muy    estrecha relaci&oacute;n entre maestro y alumno, que las nuevas tendencias de    la educaci&oacute;n m&eacute;dica en las que se tiende a subvalorar la experiencia    a favor de la evidencia han pretendido minimizar; no se deber&iacute;a perder,    no s&oacute;lo para mantener esa tradici&oacute;n ancestral sino, sobre todo,    porque la considero necesaria y provechosa para la cirug&iacute;a y los enfermos.    Cada cirujano deber&iacute;a tener un mentor; el m&iacute;o ha sido Jorge Segura.</p>     <p>Formado en el New York Medical College como cirujano general de t&oacute;rax    y cardiovascular, Assaad Matuk, ejemplo de cirujano fisi&oacute;logo, dirigi&oacute;    el departamento entre 1986 y 1991, trajo conceptos y conocimientos recientes    en varios campos de la fisiolog&iacute;a quir&uacute;rgica, as&iacute; como    novedosas t&eacute;cnicas que le dieron un nuevo aire a la pr&aacute;ctica quir&uacute;rgica.    Es reconocido por la introducci&oacute;n de la herniorrafia por la v&iacute;a    preperitoneal en el pa&iacute;s. </p>     <p>A &eacute;l se le debe la idea de la edici&oacute;n de un libro de cirug&iacute;a    que mostrara la experiencia de los profesores del departamento en diferentes    &aacute;reas. Este libro fue publicado en 1999 con el t&iacute;tulo Manual de    cirug&iacute;a y a&uacute;n hoy es fuente de consulta de estudiantes y residentes.    El cap&iacute;tulo sobre hernia fue, por supuesto, escrito por el doctor Matuk    e ilustrado por una de las residentes del momento, Lilian Torregrosa, y contempla    la experiencia personal y del grupo en este tipo de cirug&iacute;a. Inicialmente    no se usaba la pr&oacute;tesis y, posteriormente, la comenzamos a usar en pr&aacute;cticamente    todos los pacientes; la t&eacute;cnica ha mostrado muchas bondades, como bajo    &iacute;ndice de reproducci&oacute;n, r&aacute;pida recuperaci&oacute;n y menos    dolor.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hace 30 a&ntilde;os, bastante antes de que se consolidaran los fundamentos    de la epidemiolog&iacute;a cl&iacute;nica, era un problema importante para los    cirujanos del Hospital San Ignacio establecer si se deb&iacute;a dejar un drenaje    despu&eacute;s de una apendicectom&iacute;a o si no deb&iacute;a hacerse. A    Mauricio Tawil se le debe la idea de la realizaci&oacute;n del primer estudio    prospectivo, aleatorio, controlado y ciego, realizado en el departamento. El    trabajo realizado en grupo, con la colaboraci&oacute;n y autor&iacute;a de todos    los profesores, demostr&oacute; que los abscesos, las complicaciones serias    y el tiempo de hospitalizaci&oacute;n eran similares, utilizando un drenaje    que sin utilizarlo. La importancia del trabajo radic&oacute; en que, al demostrarse    que colocar un drenaje no ofrec&iacute;a ninguna ventaja, se cambi&oacute; una    conducta del departamento y se dej&oacute; de utilizar rutinariamente en casos    de apendicitis aguda. &Eacute;ste es uno de los ejemplos de que, siguiendo el    m&eacute;todo cient&iacute;fico, se pueden cambiar paradigmas, y ha sido una    constante preocupaci&oacute;n desde ese entonces.</p>     <p>Actualmente, el doctor Tawil est&aacute; dedicado casi exclusivamente a la    cirug&iacute;a de seno y ha hecho importantes contribuciones en ese campo, como    la utilizaci&oacute;n del azul de metileno para la identificaci&oacute;n del    ganglio centinela, tanto en la cirug&iacute;a de seno como en la de melanoma,    trabajos que ha presentado en distintos congresos de nuestra asociaci&oacute;n.    Nos anima a utilizarla en casos de c&aacute;ncer g&aacute;strico sin que, hasta    el momento y a pesar de los esfuerzos, hayamos podido mostrar resultados alentadores    o reproducir las experiencias de otros autores en ese tipo de tumor.</p>     <p>Correspondi&oacute; a Hern&aacute;n Jim&eacute;nez iniciar una nueva y muy    fruct&iacute;fera etapa, y fue la relaci&oacute;n que durante 25 a&ntilde;os    mantuvimos con Joaqu&iacute;n Aldrete y la University of Alabama en Birmingham.    Producto de una fuerte convicci&oacute;n, los doctores Segura y Aldrete coincid&iacute;an    en que los cirujanos reci&eacute;n graduados en el departamento deber&iacute;an    completar su formaci&oacute;n acad&eacute;mica en el exterior y fue as&iacute;    como, en distintos per&iacute;odos, cinco cirujanos egresados de nuestro programa    de posgrado complementaron sus conocimientos en el Servicio de Cirug&iacute;a    Gastrointestinal de la University of Alabama.</p>     <p>El doctor Jim&eacute;nez se dedic&oacute; a la investigaci&oacute;n en &aacute;reas    como la patolog&iacute;a pancre&aacute;tica y la actividad el&eacute;ctrica    del est&oacute;mago, y sus publicaciones fueron pioneras en la b&uacute;squeda    del marcapaso g&aacute;strico.</p>     <p>Recuerdo especialmente un trabajo que presentamos junto con el doctor Jim&eacute;nez    y el doctor Tawil en el congreso de la Asociaci&oacute;n de Cirujanos del Sur    de los Estados Unidos, en 1985, el de las heridas penetrantes de la regi&oacute;n    posterior del torso, patolog&iacute;a poco frecuente en Norteam&eacute;rica    pero, lamentablemente, muy frecuente entre nosotros. Sus conclusiones, a&uacute;n    hoy, son el protocolo de manejo de ese tipo de pacientes.</p>     <p>Se dio cuenta el doctor Jim&eacute;nez de la importancia de la administraci&oacute;n    y de la gesti&oacute;n, que son posibles, y no s&oacute;lo posibles sino deseables    y necesarias, para que las instituciones de salud puedan perdurar, que sin perder    nunca el objetivo principal, que es el paciente y la calidad de su atenci&oacute;n,    se puede hacer una distribuci&oacute;n m&aacute;s adecuada y racional de los    recursos y obtener mayores beneficios con los mismos. Lamentablemente para la    cirug&iacute;a pero afortunadamente para el hospital, se perdi&oacute; muy precozmente    como cirujano pero se gan&oacute; un administrador y director que impuls&oacute;    el Hospital Universitario San Ignacio y lo llev&oacute; a ocupar el nivel superior    que hoy tiene. </p>     <p>En 1982, tuve la satisfacci&oacute;n de trabajar con Joaqu&iacute;n Aldrete    en la University of Alabama, en dos proyectos. El primero fue el estudio de    los hematomas retroperitoneales de origen traum&aacute;tico y la publicaci&oacute;n    de un art&iacute;culo que ha sido fuente de referencia en la literatura m&eacute;dica,    por el n&uacute;mero de pacientes, la forma de clasificarlos y la propuesta    de manejo.</p>     <p>El otro proyecto fue sobre un concepto propuesto por Artur Baue, jefe del Departamento    de Cirug&iacute;a de Yale University, pero del que faltaban muchas cosas por    aclarar. Se trataba de la falla org&aacute;nica multisist&eacute;mica, idea    que atrajo mi atenci&oacute;n durante los siguientes 15 a&ntilde;os, durante    los cuales tuve el privilegio de estudiar, junto con muchos de los residentes    que pasaron por el departamento en ese per&iacute;odo, todos los pacientes quir&uacute;rgicos    de la unidad de cuidados intensivos del Hospital San Ignacio que desarrollaban    el s&iacute;ndrome y plantear algunas propuestas de prevenci&oacute;n y manejo.  </p>     <p>El doctor Aldrete nos visit&oacute; varias veces, particip&oacute; en los congresos    de la Asociaci&oacute;n Colombiana de Cirug&iacute;a, estuvo con nosotros en    el quir&oacute;fano, y nos ense&ntilde;&oacute; la t&eacute;cnica para detectar    y operar insulinomas. Nos ense&ntilde;&oacute; a realizar las anastomosis intestinales    y el cierre de la pared abdominal en un solo plano con sutura continua. Fue    nombrado profesor honorario de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad    Javeriana, as&iacute; como tambi&eacute;n miembro correspondiente de la Academia    Nacional de Medicina de Colombia.</p>     <p>Una vez de regreso al Hospital San Ignacio, caracterizamos la poblaci&oacute;n    de pacientes, que era muy similar a la publicada por otros autores, y desarrollamos    junto con Jorge Daes, hoy cirujano de Barranquilla, y Rodolfo Dennis, internista    y neum&oacute;logo, un an&aacute;lisis estad&iacute;stico, primero de regresi&oacute;n    lineal y luego de regresi&oacute;n log&iacute;stica, para determinar las posibles    causas del s&iacute;ndrome, ya que hasta ese momento eran muchas las que se    propon&iacute;an. En ese estudio, publicado en The Journal of Trauma, se demostr&oacute;    que la sepsis y el choque hipovol&eacute;mico eran factores que predispon&iacute;an    al s&iacute;ndrome en forma aislada, pero, cuando los dos estaban presentes,    el riesgo relativo era much&iacute;simo mayor. Lo que inicialmente fue una suposici&oacute;n    y una observaci&oacute;n, hoy en d&iacute;a se acepta universalmente y a&uacute;n    se cita como fuente bibliogr&aacute;fica en la literatura m&eacute;dica internacional.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Posteriormente, con Javier Maldonado, hoy cirujano cardiovascular, decidimos    estudiar si hab&iacute;a alg&uacute;n indicador de predicci&oacute;n de desarrollo    de falla org&aacute;nica m&uacute;ltiple en pacientes cr&iacute;ticos que llegaran    al servicio de urgencias y que no hubieran desarrollado el s&iacute;ndrome,    haciendo un estudio de las variables fisiol&oacute;gicas. La conclusi&oacute;n    de ese estudio fue que la taquicardia mayor de 100 por minuto, el &iacute;ndice    alv&eacute;olo-arterial de ox&iacute;geno menor de 0,3, la leucocitosis mayor    de 14.500, la neutrofilia mayor de 80%, la deshidrataci&oacute;n, el antecedente    de hipertensi&oacute;n arterial y la presi&oacute;n venosa de ox&iacute;geno    menor de 40 mm Hg, eran factores de predicci&oacute;n de falla org&aacute;nica    m&uacute;ltiple. Este trabajo fue galardonado en el Congreso Nacional de Medicina    Interna de 1989, pero si se analiza con cuidado, son par&aacute;metros bastante    inespec&iacute;ficos que solamente indican un grado de alteraci&oacute;n fisiol&oacute;gica    de un enfermo, pero no permiten realmente predecir la aparici&oacute;n del s&iacute;ndrome    de falla org&aacute;nica m&uacute;ltiple.</p>     <p>Con dos residentes, H&eacute;ctor Pulido y Gilberto Mej&iacute;a, estudiamos    la correlaci&oacute;n con la escala de clasificaci&oacute;n APACHE y se demostr&oacute;    que los pacientes que ten&iacute;an un &iacute;ndice superior a 21, ten&iacute;an    15 veces m&aacute;s posibilidades de desarrollar la falla multisist&eacute;mica    que aqu&eacute;llos cuyo &iacute;ndice era menor.</p>     <p>Posteriormente, la relaci&oacute;n con la alb&uacute;mina en suero demostr&oacute;    que, de 21 pacientes que desarrollaron la falla org&aacute;nica m&uacute;ltiple,    20 ten&iacute;an la alb&uacute;mina por debajo de 2,5 mg/dl, lo mismo que 12    de los 14 pacientes que fallecieron. Con la presentaci&oacute;n de este trabajo,    los doctores Pulido y Mej&iacute;a, hoy cirujanos de trasplantes, obtuvieron    el reconocimiento al mejor trabajo de investigaci&oacute;n en el Simposio Nacional    del Residente Quir&uacute;rgico de la Asociaci&oacute;n Colombiana de Cirug&iacute;a,    consistente en una beca para viajar al congreso del American College of Surgeons    en los Estados Unidos, como una muestra del permanente inter&eacute;s de nuestra    asociaci&oacute;n por promover la investigaci&oacute;n entre los cirujanos en    formaci&oacute;n.</p>     <p>Y, finalmente, la correlaci&oacute;n con el factor de necrosis tumoral mostr&oacute;    un resultado similar: si era positivo hab&iacute;a mayores posibilidades, pero,    si superaba los cien picogramos, el riesgo era siete y media veces mayor. </p>     <p>La medicina tiene muchos factores de predicci&oacute;n, pero hasta la fecha    no es posible predecir con certeza qu&eacute; pacientes van a desarrollar la    falla org&aacute;nica multisist&eacute;mica.</p>     <p>No voy, por supuesto, a referirme a cada uno de los trabajos, pero quiero hacer    menci&oacute;n al m&aacute;s controversial y, por lo mismo, muy acad&eacute;mico.    Se trata del an&aacute;lisis del estudio histopatol&oacute;gico de los ganglios    linf&aacute;ticos producto de las gastrectom&iacute;as por c&aacute;ncer, realizadas    en el Hospital San Ignacio.</p>     <p>Con Andr&eacute;s Mej&iacute;a, cirujano y endoscopista radicado en Cali, encontramos    que el n&uacute;mero de ganglios linf&aacute;ticos comprometidos al hacer una    resecci&oacute;n de nivel II (R2), es decir, extirpando m&aacute;s de 16 ganglios    en el vaciamiento, es un factor pron&oacute;stico y que hay una clara diferencia    en la supervivencia de los pacientes, la cual es mejor cuando el n&uacute;mero    de ganglios comprometidos est&aacute; entre uno y cinco, que cuando es de seis    o m&aacute;s. El trabajo nos permiti&oacute; concluir, como a otros autores,    que los resultados del tratamiento quir&uacute;rgico del c&aacute;ncer g&aacute;strico    dependen del diagn&oacute;stico temprano de la enfermedad y del grado de compromiso    ganglionar, y no de la extensi&oacute;n de la linfadenectom&iacute;a.</p>     <p>Consciente de la importancia de la cirug&iacute;a laparosc&oacute;pica, y en    general de la cirug&iacute;a m&iacute;nimamente invasiva, nuestra Asociaci&oacute;n    Colombiana de Cirug&iacute;a lider&oacute; el proceso de capacitaci&oacute;n    de los cirujanos colombianos en este nuevo concepto. Ernesto Moreno fue comisionado    para coordinar el programa cient&iacute;fico y, adem&aacute;s, fue el primer    ayudante de la primera colecistectom&iacute;a por laparoscopia realizada en    Colombia, en nuestro Hospital San Ignacio el 6 de diciembre de 1990, por Mois&eacute;s    Jacobs. A partir de entonces, no solamente el doctor Moreno fue el profesor    de sus profesores, y de los residentes, sino que dirigi&oacute; el proceso de    la introducci&oacute;n de gran parte de los procedimientos de cirug&iacute;a    laparosc&oacute;pica avanzada que se practican hoy en d&iacute;a en el hospital.  </p>     <p>El auge de la epidemiolog&iacute;a cl&iacute;nica que, como se conoce, naci&oacute;    en Colombia en el seno de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad    Javeriana, a mediados de los a&ntilde;os ochenta, hizo necesaria la formaci&oacute;n    de un docente en ese campo. Gabriel G&oacute;mez fue el primer cirujano del    pa&iacute;s en obtener una maestr&iacute;a en epidemiolog&iacute;a cl&iacute;nica.    Dirigi&oacute; el departamento entre 2003 y 2006 y ha sido un gran apoyo en    los proyectos y l&iacute;neas de investigaci&oacute;n del departamento. Actualmente    dedicado a la cirug&iacute;a de cabeza y cuello, el doctor G&oacute;mez ha hecho    importantes publicaciones, como el libro Lesiones en cuello, diagn&oacute;stico    y manejo.</p>     <p>El primer trasplante de &oacute;rganos s&oacute;lidos que se hizo en el Hospital    San Ignacio fue uno de h&iacute;gado, realizado por H&eacute;ctor Pulido, brillante    cirujano egresado del programa de residencia y especializado posteriormente    en Sevilla, en uno de los grupos europeos m&aacute;s activos en trasplante hep&aacute;tico;    abri&oacute; la puerta para la realizaci&oacute;n de otros trasplantes de &oacute;rganos    s&oacute;lidos, como ri&ntilde;&oacute;n y coraz&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El soporte metab&oacute;lico y nutricional ha sido una caracter&iacute;stica    del cuidado de los pacientes en el departamento. Desde mucho antes de ser director    del mismo, entre 1999 y 2003, Sa&uacute;l Rugeles hab&iacute;a sido un estudioso    y un gran impulsor del tema. Son muchas sus publicaciones que han hecho conocer    el departamento, no s&oacute;lo en el &aacute;mbito nacional sino en el internacional;    si pudi&eacute;ramos resumirlas, dir&iacute;amos que confluyen en el proyecto    de terapia nutricional total que es un curso interactivo presencial te&oacute;rico    y pr&aacute;ctico, que desde el a&ntilde;o 2000 viene desarroll&aacute;ndose    en todos los pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica con una metodolog&iacute;a    y un soporte cient&iacute;fico y acad&eacute;mico de un grupo de profesionales,    del que, sin duda, el doctor Rugeles es uno de los m&aacute;s importantes.</p>     <p>El mayor n&uacute;mero de pacientes que requieren soporte respiratorio prolongado,    posiblemente haya generado tambi&eacute;n un aumento en los casos de estenosis    traqueal. El actual director del departamento es Mauricio Pel&aacute;ez, cirujano    general y de t&oacute;rax. Su campo preferido es la cirug&iacute;a de tr&aacute;quea,    en la que ha adquirido una amplia experiencia. Al doctor Pel&aacute;ez le ha    correspondido la dif&iacute;cil tarea de adaptar el departamento a las nuevas    formas de trabajo y a las exigencias legales, labor que ha logrado con gran    eficiencia y con muy poco traumatismo, ya que esto implica una serie de cambios    acad&eacute;micos, administrativos y de ejercicio profesional, a los cuales    ciertamente no est&aacute;bamos acostumbrados los cirujanos.</p>     <p>Se hace necesario estar al tanto de los &uacute;ltimos desarrollos y avances    cient&iacute;ficos y tecnol&oacute;gicos. Lilian Torregrosa, apasionada por    la educaci&oacute;n m&eacute;dica y cirujana de seno, tiene entre sus l&iacute;neas    de investigaci&oacute;n la del estudio de las alteraciones gen&eacute;ticas    en el c&aacute;ncer de la gl&aacute;ndula mamaria, en un claro ejemplo de un    aspecto de la tendencia actual de la investigaci&oacute;n en cirug&iacute;a.  </p>     <p>Afortunadamente, el departamento cuenta con un grupo de cirujanos j&oacute;venes    altamente calificados, quienes tendr&aacute;n que encarar los retos de la cirug&iacute;a    moderna. Ellos tendr&aacute;n que lidiar con la cirug&iacute;a m&iacute;nimamente    invasiva, los trasplantes de &oacute;rganos, el trauma y la llamada &quot;cirug&iacute;a    gen&eacute;tica o molecular&quot;, y afrontar los desaf&iacute;os que esto    implica para la formaci&oacute;n de las nuevas generaciones de cirujanos.</p>     <p>Considero que la &quot;Oraci&oacute;n Maestros de la Cirug&iacute;a colombiana&quot;,    es la m&aacute;s alta distinci&oacute;n que un cirujano pueda recibir en este    pa&iacute;s, porque es un acto eminentemente acad&eacute;mico, porque es un    reconocimiento de sus colegas, pares acad&eacute;micos y cirujanos, porque es    una larga tradici&oacute;n de la asociaci&oacute;n que, hasta hoy, 32 oradores    hemos tenido el honor de pronunciar. Por todo esto, les estoy profundamente    agradecido.</p> </font>       ]]></body>
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