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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Abdomen abierto: la herida más desafiante]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Nacional de Colombia  ]]></institution>
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<country>Colombia</country>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p>        <center>     <font size="4"><b>Abdomen abierto: la herida m&aacute;s desafiante</b></font>    </center> </p>     <p>        <center>     <b><font size="3">Open abdomen: the most challenging surgical wound</font></b>    </center> </p>     <p>        <center>     Oswaldo Alfonso Borr&aacute;ez, MD<sup>(1)</sup>    </center> </p>     <p><sup>(1)</sup> Profesor adjunto de Cirug&iacute;a, Universidad Nacional. Coordinador    de Cirug&iacute;a Hospital San Blas. Presidente de la Asociaci&oacute;n Colombiana    de Trauma. Secretario de la Asociaci&oacute;n Colombiana de Cirug&iacute;a. Bogot&aacute;,    Colombia</p>     <p><b>Correspondencia</b>: Oswaldo Alfonso Borr&aacute;ez, MD, Bogot&aacute;,    Colombia. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:oborraezg@gmail.com">oborraezg@gmail.com</a></p>     <p>Fecha de recibo: 18 de agosto de 2008. Fecha de aprobaci&oacute;n: 21 de agosto    de 2008. </p> <hr size=1>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El abdomen abierto es una t&eacute;cnica quir&uacute;rgica en la cual dejamos    la cavidad abierta, cubriendo los &oacute;rganos, para el manejo de diferentes    entidades cl&iacute;nico-patol&oacute;gicas (1).</p>     <p>Recordemos que a trav&eacute;s del tiempo los m&eacute;dicos en general y los    cirujanos en particular se han preocupado por controlar y manejar las infecciones,    siguiendo los principios b&aacute;sicos, como son: drenaje del foco s&eacute;ptico,    desbridamiento del tejido necr&oacute;tico y la prevenci&oacute;n de su reacumulaci&oacute;n.</p>     <p>Quienes se enfrentan frecuentemente a pacientes con entidades como las peritonitis    severas principalmente de origen apendicular o de otras alteraciones en el colon,    o con aquellos que requieren una reintervenci&oacute;n y se encuentra dentro    de la cavidad peritonitis residuales muy severas y con compromiso sist&eacute;mico    de los pacientes, o con pacientes que en la evoluci&oacute;n de sus procesos    infecciosos intraabdominales desarrollan un &iacute;leo muy marcado y prolongado,    que en alg&uacute;n momento de la evoluci&oacute;n no permitir&iacute;an el    cierre de la cavidad abdominal (1-6); o aunque con menor frecuencia podemos    requerir alguna vez m&aacute;s intervenir quir&uacute;rgicamente pacientes con    pancreatitis aguda que evolucionan t&oacute;rpidamente hacia el deterioro o    porque podemos en ellos documentar una sobreinfecci&oacute;n. Todos estos pacientes    presentan patolog&iacute;as que seguramente para su manejo adecuado requerir&aacute;n    dejar la cavidad abdominal abierta.</p>     <p>Los cirujanos de trauma, cuando intervienen pacientes severamente lesionados    podr&iacute;an considerar en algunos de ellos la realizaci&oacute;n del control    de da&ntilde;os: abreviar los procedimientos requeridos con el fin de evitar    prolongar las cirug&iacute;as en las cuales s&oacute;lo conseguir&iacute;amos    exponer los pacientes a m&aacute;s deterioros secundarios a la coagulopat&iacute;a    secundaria a la hipotermia, m&uacute;ltiples transfusiones y acidosis metab&oacute;lica    por la hipoperfusi&oacute;n tisular e hipoxia. Por supuesto que parte del manejo    del control de da&ntilde;os debe centrarse en dejar el abdomen abierto como    parte de la estrategia y para evitar el desarrollo del conocido s&iacute;ndrome    de hipertensi&oacute;n abdominal que se caracteriza entre otros aspectos por    los siguientes: elevaci&oacute;n de la presi&oacute;n intraabdominal por encima    de 20 - 25 cm de agua, disminuci&oacute;n del flujo sangu&iacute;neo a los &oacute;rganos    intraabdominales (afectando entre otros al ri&ntilde;&oacute;n), ca&iacute;da    del gasto card&iacute;aco por disminuci&oacute;n del retorno venoso, elevaci&oacute;n    de la presi&oacute;n al final de la inspiraci&oacute;n por elevaci&oacute;n    de los hemidiafragmas y compresi&oacute;n del par&eacute;nquima pulmonar, elevaci&oacute;n    de la presi&oacute;n intracraneana y a nivel de la pared abdominal se puede    presentar dehiscencia, necrosis y aun fascitis (7-13). </p>     <p>Existe otro grupo de pacientes como los que presentan una isquemia o trombosis    mesent&eacute;rica, o en aquellos en quienes se han realizado suturas vasculares    que podemos considerar cr&iacute;ticas (sutura de vasos renales o de la vena    porta) o en quienes realizamos ligadura de vasos tan importantes como alguna    de las venas mesent&eacute;ricas (1). Ellos se beneficiar&iacute;an del manejo    de su abdomen abierto temporalmente para revisar los &oacute;rganos afectados,    y de acuerdo a su evoluci&oacute;n realizar posteriormente y en forma pronta    el cierre definitivo de la pared abdominal. </p>     <p>No es excepcional en nuestro medio que intervengamos pacientes con lesiones    traum&aacute;ticas o por obstrucci&oacute;n intestinal, con antecedentes de    cirug&iacute;as abdominales y con secuelas de abdomen abierto (pacientes que    requirieron la t&eacute;cnica del abdomen abierto para manejo de patolog&iacute;as    previamente y no se corrigi&oacute; oportunamente) (14). </p>     <p>Los pacientes descritos (con patolog&iacute;a infecciosa, traum&aacute;tica    u otras), tienen en com&uacute;n que requieren ser manejados con la t&eacute;cnica    del abdomen abierto, temporalmente.</p>     <p>Hist&oacute;ricamente desde 1905, Price, y en 1906 Torek, utilizaron su t&eacute;cnica    de desbridamiento y lavado de la cavidad (15, 16), en 1960 Artz propuso la irrigaci&oacute;n    con antibi&oacute;ticos en el transoperatorio (17) y Schumer la irrigaci&oacute;n    continua posoperatoria (18-22), en 1975 Huspeth inici&oacute; la t&eacute;cnica    del desbridamiento radical peritoneal (23). Solamente en el a&ntilde;o 1979    Steimberg manej&oacute; la cavidad abdominal como un absceso, abierto (24) y    en 1980 Teichmann y Wittmann utilizando el principio anterior del abdomen abierto,    utilizaron una malla con cremallera para abordar la cavidad abdominal drenando    y lav&aacute;ndola peri&oacute;dicamente (25). </p>     <p>En cuanto a elementos utilizados para adecuar a la pared abdominal o dejarla    abierta, existe una variedad: nylon (26-29), dacr&oacute;n (30), tefl&oacute;n    (31), polipropileno (32, 33), politetrafluoroetileno, sil&aacute;stico (34-36),    mallas sint&eacute;ticas (7-9), el velcro (7), el ray&oacute;n, retenedores    viscerales no expandibles, l&aacute;minas de silicona, etc&#8230; En el mes    de marzo de 1984, en el Hospital San Juan de Dios, Bogot&aacute;, de la Universidad    Nacional de Colombia y cuando realizaba mi segundo a&ntilde;o de residencia    en cirug&iacute;a, reinterviniendo por tercera ocasi&oacute;n a un paciente    con estallido hep&aacute;tico por trauma directo (al caerle un veh&iacute;culo    encima de su abdomen), al cual no se le puede cerrar su pared abdominal, me    vi precisado a utilizar un elemento simple y sencillo y disponible en todas    las salas de cirug&iacute;a: la bolsa pl&aacute;stica donde est&aacute;n contenidas    las soluciones parenterales que se suministran a los pacientes (3, 4, 37, 38).    De esta manera se inici&oacute; la utilizaci&oacute;n del polivinilo (pl&aacute;stico)    para el manejo del abdomen abierto, t&eacute;cnica llamada inicialmente por    el doctor David Feliciano como Bolsa de Bogot&aacute; (7-12) y hoy en d&iacute;a    denominada por &eacute;l mismo como Bolsa de Borr&aacute;ez. </p>     <p>El manejo de un paciente con la t&eacute;cnica del abdomen abierto, presenta    algunas ventajas como son, entre otras: permitir el drenaje peri&oacute;dico    de la cavidad, facilitar el cierre r&aacute;pidamente de la cavidad, prevenir    la evisceraci&oacute;n, permitir la adecuada ventilaci&oacute;n, evitar el cierre    de la pared a tensi&oacute;n previniendo el desarrollo del s&iacute;ndrome de    hipertensi&oacute;n abdominal, conservar adecuadamente la aponeurosis y la piel    y facilitar la deambulaci&oacute;n precoz (1, 3, 14). (<a href="#cuadro1">Cuadro    1</a>). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><a name="cuadro1"></a>    <br>   <img src="img/revistas/rcci/v23n4/a4c1.gif"></center></p>     <p>Cuando decidimos escoger un elemento prot&eacute;sico, debemos considerar algunas    caracter&iacute;sticas como el bajo costo tan importante en nuestro medio, m&iacute;nima    reacci&oacute;n en los tejidos de los pacientes, que sea no infectable ni alerg&eacute;nica,    ni estar en relaci&oacute;n con la g&eacute;nesis de c&aacute;ncer, si se considera    podr&iacute;a ser reesterilizable, tener disponibilidad permanente, ser flexible    y a la vez resistente. Estas caracter&iacute;sticas las cumplen todas ellas,    la denominada bolsa de Borr&aacute;ez (bolsa pl&aacute;stica o de polivinilo)    (1, 3, 14). </p>     <p>Una modificaci&oacute;n que le he realizado a la t&eacute;cnica, es la utilizaci&oacute;n    de una bolsa grande dentro de la cavidad peritoneal, suelta y cubriendo las    v&iacute;sceras abdominales. Luego si se coloca y fij&aacute;ndola a la piel    la otra bolsa pl&aacute;stica. Esta modificaci&oacute;n la he venido utilizando    y recomendando desde el a&ntilde;o 1995, y lo he hecho en los &uacute;ltimos    554 casos de aproximadamente 1.254 manejados con esta t&eacute;cnica (14) (<a href="#figura1">figura    1</a>). Esta variaci&oacute;n facilita los abordajes sucesivos dentro de la    cavidad abdominal, porque evita que se formen adherencias de las v&iacute;sceras    al peritoneo parietal disminuyendo ostensiblemente el riesgo de lesiones viscerales    y facilitando los lavados de la cavidad y lo que es m&aacute;s importante, facilita    el cierre definitivo de la cavidad abdominal. Cuando se considera que el paciente    no requiere m&aacute;s drenajes ni lavados se retiran las dos bolsas, se tallan    los colgajos aponeur&oacute;ticos, tan ampliamente como sea necesario, se realizan    m&uacute;ltiples incisiones en las fascias y de esta forma se aproximan los    bordes sin tensi&oacute;n alguna y sin necesidad de utilizar mallas (1, 3, 14)    (<a href="#figura2">figura 2</a>). </p>     <p>    <center><a name="figura1"></a>    <br>   <img src="img/revistas/rcci/v23n4/a4f1.jpg"></center></p>     <p>    <center><a name="figura2"></a>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <img src="img/revistas/rcci/v23n4/a4f2.jpg"></center></p>     <p>Debo mencionar que cuando intervengo pacientes a quienes se les va a corregir    defectos en la pared abdominal (por ejemplo eventraciones) y durante la liberaci&oacute;n    de adherencias se producen lesiones intestinales, muchas de ellas inevitables,    recomiendo no utilizar elementos prot&eacute;sicos tipo mallas sint&eacute;ticas,    porque meses despu&eacute;s se empiezan a presentar reacciones tipo granulomas    a cuerpo extra&ntilde;o, posiblemente por la contaminaci&oacute;n presentada    en la cirug&iacute;a previa. Recomiendo la utilizaci&oacute;n algunas veces    de segmentos de la bolsa de Borr&aacute;ez (pl&aacute;stica) fijada directamente    a la aponeurosis en forma definitiva y de esta forma remplaza a la fascia: actualmente    tengo 54 pacientes que deambulan con este elemento pl&aacute;stico haciendo    parte de su aponeurosis, en forma indefinida y sin reacci&oacute;n tisular alguna    (14) (<a href="#figura3">figura 3</a>). </p>     <p>    <center><a name="figura3"></a>    <br>   <img src="img/revistas/rcci/v23n4/a4f3.jpg"></center></p>     <p>Pocas veces he tenido que practicar resecciones amplias de la fascia abdominal    por tumores. En este tipo de pacientes tambi&eacute;n he colocado la bolsa pl&aacute;stica    en forma definitiva. En algunos pacientes j&oacute;venes he colocado un segmento    de bolsa pl&aacute;stica fij&aacute;ndola al peritoneo con pocos puntos de alg&uacute;n    monofilamento para evitar su desplazamiento, y sobre ella he colocado un segmento    de malla, fijado a la aponeurosis (14). </p>     <p>Otro grupo de pacientes son aquellos con secuelas del abdomen abierto: grandes    eventraciones o granulaci&oacute;n del tejido en forma incompleta despu&eacute;s    de un a&ntilde;o de haber tenido el abdomen abierto. En estos pacientes se ha    utilizado las mallas para su correcci&oacute;n, pero recordemos algunas de sus    complicaciones: &quot;rechazo&quot;, formaci&oacute;n de f&iacute;stulas por    involucrarse dentro de las v&iacute;sceras, formaci&oacute;n de nuevas eventraciones    porque se suelta de la fascia, etc&#8230; (1). Para corregir estos grandes defectos    recurro a la t&eacute;cnica del neumoperitoneo, descrita hacia el a&ntilde;o    1940 el gran cirujano argentino Iv&aacute;n Go&ntilde;i Moreno (39). Introduzco    aire dentro de la cavidad abdominal en forma gradual y progresiva y seg&uacute;n    la tolerancia por parte del paciente: de esta manera se intenta aumentar la    capacidad de la cavidad y, algo muy importante, facilitar el procedimiento quir&uacute;rgico    porque el aire ayuda a disecar las adherencias que existen. Luego durante la    intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica tallamos las aponeurosis y realizamos    m&uacute;ltiples incisiones, para de esta manera cerrar en forma definitiva    la fascia (1, 3, 14). </p>     <p>Desde el a&ntilde;o 1994 surgi&oacute; el manejo de las heridas con el sistema    de presi&oacute;n negativa (conocido como VAC) (40, 41). Las f&iacute;stulas    intestinales pueden surgir de la utilizaci&oacute;n de esta t&eacute;cnica o    tambi&eacute;n del manejo inadecuado de la t&eacute;cnica del abdomen abierto,    o como otra complicaci&oacute;n de procedimientos quir&uacute;rgicos. Teniendo    en cuenta que el VAC es una buena t&eacute;cnica, pero desafortunadamente muy    costosa para nuestras instituciones y pacientes, he desarrollado una t&eacute;cnica    con la utilizaci&oacute;n del estropajo, una esponja vegetal de la familia de    las cucurbit&aacute;ceas (Luffa cylindrica), el cual nos permite producir la    presi&oacute;n negativa (presi&oacute;n negativa, tipo Colombia &#8212;llamada    as&iacute; por el autor &#8212;) y as&iacute; cerrar algunas de estas f&iacute;stulas,    sobre todo aquellas ya organizadas y tambi&eacute;n contraer en una forma r&aacute;pida    el cierre y granulaci&oacute;n de estas heridas (42, 43) (<a href="#figura4">figura    4</a>).</p>     <p>    <center><a name="figura4"></a>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <img src="img/revistas/rcci/v23n4/a4f4.jpg"></center></p>     <p><font size="3"><b>Conclusiones</b></font></p>     <p>Finalmente y como conclusiones puedo decir que siendo el abdomen abierto una    t&eacute;cnica quir&uacute;rgica muy importante y que hoy en d&iacute;a sigue    plenamente vigente y tiene indicaciones muy precisas en la sepsis abdominal,    en el trauma severo y en algunas otras patolog&iacute;as. Nos permite lograr    los objetivos que se requieren en el manejo de la infecci&oacute;n intraabdominal    como son evitar que se acumule material purulento y facilitar su drenaje. Igualmente    en el trauma severo contribuye a evitar el s&iacute;ndrome de hipertensi&oacute;n    abdominal y facilita el manejo del paciente que requiere una cirug&iacute;a    de control de da&ntilde;os por la severidad de sus lesiones. </p>     <p>La herida en el abdomen abierto idealmente debe cerrarse tan pronto ha cedido    la patolog&iacute;a que lo origin&oacute;, y este procedimiento es facilitado    por la utilizaci&oacute;n de dos bolsas pl&aacute;sticas, una de ellas dentro    de la cavidad, grande, suelta que evitar&aacute; la formaci&oacute;n de adherencias    como lo vengo haciendo y recomendando desde hace aproximadamente 13 a&ntilde;os.    La otra es la bolsa que se fija a la piel. Otro procedimiento que facilita el    cierre de la pared abdominal es la utilizaci&oacute;n de m&uacute;ltiples incisiones    para facilitar el aproximar los bordes de las fascias. En una mayor&iacute;a    de los casos no se requiere la utilizaci&oacute;n de mallas. </p>     <p>Cuando no es posible cerrar el abdomen abierto, existen algunos recursos que    podemos utilizar: dejar por largo tiempo la Bolsa de Borr&aacute;ez suelta dentro    de la cavidad hasta que se forme un buen tejido de granulaci&oacute;n por debajo    de ella y luego s&iacute; intentar la aproximaci&oacute;n de la aponeurosis.    La t&eacute;cnica del neumoperitoneo permite aumentar la capacidad de la cavidad    y facilita la liberaci&oacute;n de bridas y adherencias, es un recurso muy valioso    en estos pacientes. Las incisiones m&uacute;ltiples en las hojas de la aponeurosis    permiten aproximarlas sin tensi&oacute;n alguna. Cuando durante el procedimiento    se presenta alguna lesi&oacute;n intestinal no se deben utilizar elementos prot&eacute;sicos    como las mallas, porque se generar&aacute;n granulomas y &quot;rechazo&quot;    de ellos y finalmente luego de meses se termina retir&aacute;ndola. Otra posibilidad,    y sobre todo si se debe resecar un &aacute;rea extensa de la pared abdominal    en su reconstrucci&oacute;n, es colocar mallas, pero aisl&aacute;ndolas de las    v&iacute;sceras intraabdominales con un segmento de bolsa pl&aacute;stica fijada    al peritoneo. </p>     <p>Son ampliamente conocidas las ventajas de la Bolsa de Borr&aacute;ez, como    costo bajo, disponibilidad inmediata, flexibilidad y alta resistencia, no se    adhiere a los tejidos ni causa reacci&oacute;n alguna y su colocaci&oacute;n    muy r&aacute;pida.</p>     <p>Esta bolsa puede ser utilizada en cualquier parte del organismo: la he colocado    en el cuero cabelludo, remplazando segmentos del m&uacute;sculo diafragma, para    cerrar la cavidad tor&aacute;cica o las esternotom&iacute;as, en el abdomen,    regi&oacute;n dorso - lumbar, en los miembros, en la pared de cualquier &aacute;rea    del organismo para cubrir los grandes defectos secuelas de fascitis, etc&#8230;Puede    ser dejada en forma definitiva haciendo parte de la pared abdominal o del m&uacute;sculo    diafragma. Permite la visualizaci&oacute;n de los &oacute;rganos a trav&eacute;s    de ella (44). </p>     <p>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha universalizado el uso de la t&eacute;cnica    de abdomen abierto, o laparostom&iacute;a, en el manejo de pacientes con problemas    peritoneales graves, as&iacute; como los buenos resultados del vacuum assisted    technique, tanto en el abdomen como en otros lugares, como ha sido nuestra experiencia    pionera 45-51. </p>     <p><font size="3"><b>Referencias</b></font></p>     <p>1. Borr&aacute;ez O. Abdomen abierto. Utilizaci&oacute;n del polivinilo. Rev    Colomb Cir 2001;16(1):39-43.</p>     ]]></body>
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<body><![CDATA[<p>12. Asher H, Mattox K. Cirug&iacute;a de control de da&ntilde;os. Cl&iacute;n    Quirurg Norte Am 1997;4:751-948.</p>     <p>13. Fern&aacute;ndez L, et al. Temporary intravenous Bag Silo closure in several    abdominal trauma. J Trauma 1996;4(2).</p>     <p>14. Borr&aacute;ez O. Conferencia: Experiencia con la Bolsa de Bogot&aacute;.    En el XIX Congreso Panamericano de Trauma - IX Congreso Colombiano de Trauma.    Centro de Convenciones, Cartagena, 17 de noviembre de 2006.</p>     <p>15. Price J. Surgical intervention in cases of peritonitis. Proc Philadelphia.    County Med Soc 1905;26:92.</p>     <p>16. Hunt JL. Generalized peritonitis. Arch Surg 1982;119:209-17.</p>     <p>17. Artz CP, Bornett WO, Grogan JB. Further studies concerning the pathogenesis    and treatment of peritonitis. Ann Surg 1962;155:756-67.</p>     <p>18. Schumer W, Domingo KL, Jones B. Peritoneal lavage in postoperative therapy    of late peritoneal sepsis. Surgery 1964;55:6.</p>     <p>19. McKenna, JP, Mc Donald JA, Mahoney LJ, et al. The use of continuous postoperative    peritoneal lavage in the management of diffuse peritonitis. Surg Gynecol Obstet    1970;130:254-8.</p>     <p>20. Stephen M, Loewenthal J. Generalized infective peritonitis. Surg Gynecol    Obstet 1978;147:231-4.</p>     <p>21. Stephen M, Loewenthal J. Continuing peritoneal lavage in high risk peritonitis.    Surgery 1979;85:603-6.</p>     ]]></body>
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