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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Del papiro al libro digital]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Revista Colombiana de Cirugía  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p>       <center>     <font size="4"><b>Del papiro al libro digital<sup><a href="#1">1</a></sup></b></font>      <a name="2"></a>    </center> </p>     <p>       <center>     <font size="3"><b>From papyrus to the digital book<sup><a href="#1">1</a></sup></b></font>    </center> </p>     <p>       <center>     Jos&eacute; F&eacute;lix Pati&ntilde;o Restrepo<sup>(1)</sup>    </center> </p>     <p><sup>(1)</sup> Editor, Revista Colombiana de Cirug&iacute;a.</p>     <p><b>Correspondencia</b>: Jos&eacute; F&eacute;lix Pati&ntilde;o, MD, FACS (Hon),    Bogot&aacute;, Colombia. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:jfpatinore@gmail.com">jfpatinore@gmail.com</a></p>     <p>Fecha de recibido: 3 de mayo de 2011. Fecha de aprobaci&oacute;n: 3 de mayo    de 2011.</p> <hr size=1>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>        <center>     <img src="img/revistas/rcci/v26n2/v26n2a3f.jpg">    </center> </p>     <p>       <center>     <i>Verba volant, scripta manent    <br>     Mario Rueda G&oacute;mez</i>   </center> </p>     <p>Se cumplen 25 a&ntilde;os de la fundaci&oacute;n de la Revista Colombiana de    Cirug&iacute;a. Su primer editorial, escrito por el fundador, Mario Rueda G&oacute;mez,    en el n&uacute;mero 1 de abril de 1986, que por entonces se llamaba simplemente    Cirug&iacute;a, dec&iacute;a: ... &#8220;Verba volant, scripta manent&#8221;    (las palabras vuelan, los escritos quedan), para recalcar a los cirujanos de    Colombia la importancia de escribir, de publicar, cuando la Sociedad Colombiana    de Cirug&iacute;a iniciaba la anhelada publicaci&oacute;n de su revista cient&iacute;fica.</p>     <p>Hoy, en conmemoraci&oacute;n de esa fecha, nos reunimos, con la presencia de    uno de los m&aacute;s ilustres m&eacute;dicos colombianos, Pelayo Correa, cuyas    contribuciones han merecido reconocimiento mundial, para rendir homenaje a Mario    Rueda G&oacute;mez, a Joaqu&iacute;n Silva Silva, a los presidentes y, muy especialmente,    al infatigable y dedicado Director Ejecutivo, Hernando Aba&uacute;nza Orjuela,    que han llevado a la Sociedad Colombiana de Cirug&iacute;a a ocupar un lugar    tan destacado en el panorama hispanoamericano. Sin duda, la Revista Colombiana    de Cirug&iacute;a es el estandarte, la insignia, de nuestra Asociaci&oacute;n.    Hoy es un medio de comunicaci&oacute;n y de amplificaci&oacute;n del conocimiento    quir&uacute;rgico colombiano que es consultado en muchas partes del mundo. Me    ha tocado la suerte de ser su Editor al cumplir veinticinco a&ntilde;os, y debo    expresar que, realmente, el trabajo lo han hecho los Editores Asociados, &Aacute;lvaro    Sanabria, inicialmente, y, actualmente, la muy diligente M&oacute;nica Bejarano,    ambos brillantes cirujanos; nuestro erudito corrector de estilo, Carlos Arturo    Hern&aacute;ndez; y las Asistentes Editoriales, Nancy Sastre y Beatriz Mu&ntilde;oz.  </p>     <p>Con raz&oacute;n se ha dicho que la escritura es el archivo de la memoria (Jean,    1989). Los m&aacute;s antiguos escritos nos vienen en tabletas de arcilla y    de piedra de los sumerios y de las culturas mesopot&aacute;micas, y en papiros,    bien conservados, del antiguo Egipto. </p>     <p>Los escritos conforman los libros. Al lado de los libros, y ya como un producto    de la era de la Ilustraci&oacute;n, aparecen las publicaciones peri&oacute;dicas    que, como los libros, son de cultura general o de car&aacute;cter cient&iacute;fico.    Las colecciones de libros y publicaciones peri&oacute;dicas conforman las bibliotecas.  </p>     <p>eg&uacute;n H. Escolar, la biblioteca m&aacute;s antigua es la de Ebla, ciudad    ubicada al norte de Siria, que fue importante desde el a&ntilde;o 3000 a. C.,    arrasada hacia el a&ntilde;o 1600 a. C. por los hititas. En 1975 se descubrieron    en el Palacio dos habitaciones con 17.000 fragmentos de tabletas que equivalen    a unos 4.000 documentos. Tradicionalmente se hab&iacute;a considerado que la    m&aacute;s antigua biblioteca era la del rey Asurbanipal en la ciudad asiria    de N&iacute;nive en el siglo VII a. C., donde los arque&oacute;logos han hallado    m&aacute;s de 30.000 fragmentos de tabletas de arcilla. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el siglo IV a. C., con el comienzo de la era helen&iacute;stica, o ptolomeica,    a la muerte de Alejandro Magno (323 a. C.) y la llegada al trono de Egipto de    su general principal Ptolomeo I (Ptolomeo Soter, el Salvador), tambi&eacute;n    con Alejandro, disc&iacute;pulo de Arist&oacute;teles en Macedonia, quien rein&oacute;    entre el 305 y el 284 a. C., se funda la gran Biblioteca de Alejandr&iacute;a,    que junto con el Museo (el templo o lugar de las musas), constituyeron la primera    universidad que tuvo la humanidad, unos 1.300 a&ntilde;os antes de las primeras    universidades medievales europeas, Bolonia, Par&iacute;s y Oxford (Pati&ntilde;o,    2007). Seg&uacute;n Escolar (1987), la Biblioteca de Alejandr&iacute;a lleg&oacute;    a tener 500.000 vol&uacute;menes en la &eacute;poca de Ptolomeo I y Demetrio    de Falera, pero cita a Aulo Gelio, quien en sus Noches &aacute;tica da la cifra    m&aacute;s elevada, 700.000 vol&uacute;menes en el siglo II d. C. </p>     <p>Entre las publicaciones peri&oacute;dicas sobresalen las publicaciones cient&iacute;ficas    o publicaciones acad&eacute;micas, que son aquellas que presentan art&iacute;culos    originales revisados por pares (peer-reviewed journals) con los resultados de    investigaciones o revisiones de temas especiales. Las hay de dos clases, pero    no necesariamente exclusivistas: las de car&aacute;cter cuantitativo y las de    car&aacute;cter cualitativo; estas &uacute;ltimas son principalmente las de    las ciencias sociales.</p>     <p>La Revista Colombiana de Cirug&iacute;a es una publicaci&oacute;n cient&iacute;fica,    una publicaci&oacute;n acad&eacute;mica, sometida a revisi&oacute;n por pares    e indexada nacional e internacionalmente. Esperamos que a finales de este a&ntilde;o    podamos solicitar su ingreso a Medline y Pubmed de la National Library of Medicine.  </p>     <p>        <center>     <a name="figura1"></a>    <br>     <img src="img/revistas/rcci/v26n2/v26n2a3f1.jpg">    </center> </p>     <p><font size="3"><b>El libro, maravilloso instrumento del hombre</b></font></p>     <p>&#8220;De los diversos instrumentos del hombre, el m&aacute;s asombroso es,    sin duda, el libro. Los dem&aacute;s son extensiones de su cuerpo. El microscopio,    el telescopio, son extensiones de su vista; el tel&eacute;fono es extensi&oacute;n    de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero    el libro, es otra cosa: el libro es una extensi&oacute;n de la memoria y de    la imaginaci&oacute;n&#8221;. </p>     <p align="right"><i>Jorge Luis Borges, 1995</i></p>     <p>Hip&oacute;lito Escobar (1986) se refiere as&iacute; al libro en su estupenda    Historia del libro: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&#8220;[...] La caracter&iacute;stica esencial del hombre ha sido y es la creaci&oacute;n    de instrumentos o herramientas que le han permitido y le permiten ampliar sus    facultades naturales hasta convertirlo en la criatura m&aacute;s poderosa o,    como se le ha venido llamando, en el rey de la creaci&oacute;n; y el m&aacute;s    fecundo invento del hombre, la herramienta m&aacute;s maravillosa por &eacute;l    creada, ha sido el libro, entendido no en su sentido f&iacute;sico, sino como    conjunto ordenado de mensajes, es decir, visto como contenido, no como continente    o soporte&#8221;.</p>     <p>El continente o soporte del libro ha variado a trav&eacute;s de los siglos.    El primer libro de la literatura occidental, la Il&iacute;ada de Homero (c.    siglo VIII a. C.) inicialmente fue oral: era cantado o recitado por los aedos.    Los m&aacute;s antiguos libros son las tabletas mesopot&aacute;micas que aparecen    en escritura cuneiforme y los rollos de papiro egipcios en jerogl&iacute;ficos.    Luego apareci&oacute; el pergamino, desarrollado en la antigua ciudad de P&eacute;rgamo,    utilizando la piel de animales reci&eacute;n nacidos. Los bellos libros medievales,    los manuscritos iluminados, en pergamino y en papel, fueron el mejor y m&aacute;s    importante producto cultural de la Edad Media. En el Renacimiento apareci&oacute;    la imprenta de tipos m&oacute;viles, y Johannes Gutenberg (1397-1468) imprime    la Biblia Latina en 1455, el primer libro impreso de la cultura occidental.  </p>     <p>La aparici&oacute;n de la imprenta de tipos m&oacute;viles caus&oacute; una    profunda revoluci&oacute;n cultural, que se puede estimar por las siguientes    cifras: se calcula que hacia 1450, antes de la imprenta de tipos m&oacute;viles,    hab&iacute;a unos 30.000 libros, manuscritos iluminados &#8211;en pergamino    o en papel&#8211; en las bibliotecas de Europa, casi todas mon&aacute;sticas;    en 1500, a menos de transcurridos 50 a&ntilde;os desde la impresi&oacute;n de    la Biblia de Gutenberg, ya hab&iacute;a 9 millones. Europa que era analfabeta,    se alfabetiz&oacute; porque el libro se hizo accesible a todas las gentes. </p>     <p>A mediados del siglo XX se desarroll&oacute; la grabaci&oacute;n magnetof&oacute;nica,    y aparecieron los audiolibros en audiocasetes y luego, en audio y en texto,    en discos &oacute;pticos y en videodiscos. Era una novel forma de soporte, y    pronto irrumpieron los libros digitales asequibles en la red (www). Como consecuencia    l&oacute;gica tenemos hoy las bibliotecas digitales o bibliotecas virtuales.    En el campo de las ciencias biom&eacute;dicas se dispone de grandes bases de    datos con millares de t&iacute;tulos de revistas cient&iacute;ficas disponibles    para acceso sin l&iacute;mites de espacio ni tiempo. Las grandes bibliotecas    del mundo hacen asequibles sus libros que est&aacute;n siendo digitalizados.</p>     <p>Asistimos a la revoluci&oacute;n digital, proporcional y relativamente tan    profunda como fue la imprenta en el Renacimiento. Pero el libro impreso, como    el m&aacute;s maravilloso instrumento desarrollado por el hombre, no desaparecer&aacute;    con el advenimiento del libro digital; el libro no morir&aacute;, como lo expresan    Umberto Eco y Jean-Claude Carri&egrave;re (2010). </p>     <p>En los &uacute;ltimos decenios se han publicado libros que por el enorme volumen    de ventas son llamados bestsellers. Pueden ser novelas o libros de car&aacute;cter    cient&iacute;fico.</p>     <p>Traducido a todos los idiomas, un bestseller universal porque realmente es    la historia del libro medieval, es El nombre de la rosa de Umberto Eco. A la    par est&aacute;n La historia del tiempo de Stephen Hawking y El c&oacute;digo    da Vinci de Dan Brown. </p>     <p>        <center>     <img src="img/revistas/rcci/v26n2/v26n2a3f2.jpg">    </center> </p>     <p>Pero ese maravilloso instrumento intelectual del hombre, el libro, coleccionado    en bibliotecas, ha sufrido persecuci&oacute;n y destrucciones a trav&eacute;s    de los siglos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La novela de Ray Bradbury, Fahrenheit 451, llevada al cine y hoy disponible    en videodisco, se refiere a un tenebroso futuro de la humanidad, en v&iacute;a    de destrucci&oacute;n, aunque todav&iacute;a en medio de una guerra global,    donde el protagonista, Montag, es un bombero cuya misi&oacute;n no es sofocar    incendios, sino provocarlos, incinerar libros, porque en el nuevo mundo est&aacute;    terminantemente prohibido leer. Porque leer obliga a pensar, y en el pa&iacute;s    donde vive el protagonista, est&aacute; prohibido pensar, y leer y pensar impiden    ser feliz. En ese pa&iacute;s hay que ser feliz a la fuerza. Cuarenta a&ntilde;os    antes, la &uacute;ltima universidad de artes liberales cerr&oacute; por falta    de estudiantes. Pero en ese nuevo mundo, extra&ntilde;o y horroroso, donde los    libros fueron quemados en su totalidad, aparecieron campamentos ambulantes formados    por antiguos graduados de las viejas universidades, individuos considerados    como peligrosos y que eran perseguidos por las autoridades. En ese mundo se    hab&iacute;a desarrollado un sistema para reforzar la memoria, y todos esos    individuos pose&iacute;an memoria fotogr&aacute;fica, eran capaces de recordar    cualquier cosa que hubieran le&iacute;do una vez. Cada persona ten&iacute;a    un libro que quer&iacute;a recordar, y cada una era un libro viviente. All&iacute;    estaban La Rep&uacute;blica de Plat&oacute;n, y Marco Aurelio, Jonathan Swift,    Charles Darwin, Schopenhauer, Einstein, Arist&oacute;fanes, Mahatma Ghandi,    Gantama Buda, Confucio, Thomas Jefferson y Lincoln. Y Mateo, Marco, Lucas y    Juan. Tambi&eacute;n ellos quemaban libros, pero una vez los hab&iacute;an le&iacute;do,    por miedo a que los encontraran. Registrarlos en microfilm no hubiese resultado;    mejor era guardarlos en la cabeza, donde nadie pudiera verlos ni sospechar su    existencia. &#8220;S&oacute;lo somos sobrecubiertas para libros, sin valor intr&iacute;nseco&#8221;.    Y pod&iacute;an transmitir los libros a sus hijos, oralmente. &#8220;Y cuando    la guerra haya terminado, alg&uacute;n d&iacute;a, los libros podr&aacute;n    ser escritos de nuevo.&#8221; Al final, la reflexi&oacute;n pat&eacute;tica:    &#8220;Cuando ten&iacute;amos los libros en la mano, mucho tiempo atr&aacute;s,    no utilizamos lo que sac&aacute;bamos de ellos.&#8221; </p>     <p>La Biblioteca de Alejandr&iacute;a, anexa al Museo (el lugar de las musas),    la mayor y m&aacute;s importante biblioteca de la antig&uuml;edad, finalmente    fue reducida a cenizas por el fanatismo religioso musulm&aacute;n del califa    de Medina en el siglo VII de nuestra era. Nada qued&oacute; de ese gran depositario    del conocimiento, que sobrevivi&oacute; por casi 900 a&ntilde;os. Ya hab&iacute;a    sufrido dos incendios: el primero involuntariamente provocado por Julio C&eacute;sar    en el a&ntilde;o 47 a. C. cuando en la batalla contra los egipcios estaba perdiendo    sus naves; entonces dio orden de prenderles fuego para evitar que cayeran en    manos del enemigo, y el fuego se extendi&oacute; a los galpones que hab&iacute;a    sobre la playa, entre ellos uno que albergaba los libros (rollos de papiro)    que eran confiscados a los barcos que llegaban a Alejandr&iacute;a para ser    copiados con destino a la Biblioteca. Posteriormente, Marco Antonio trajo buena    parte de la biblioteca de P&eacute;rgamo como regalo a Cleopatra para resarcir    el da&ntilde;o involuntario causado por Julio C&eacute;sar. El segundo incendio    fue ordenado por el obispo cristiano de Alejandr&iacute;a, Te&oacute;filo, en    el 391 d. C. </p>     <p>Grandes quemas de libros ocurrieron durante la tenebrosa &eacute;poca de la    Inquisici&oacute;n, y ya en tiempos modernos, tambi&eacute;n en la Alemania    nazi y en la China de Mao y su aciaga &#8220;revoluci&oacute;n cultural&#8221;.    La &uacute;ltima terrible destrucci&oacute;n fue la de la biblioteca de Bagdad,    al inicio de la invasi&oacute;n de Irak por el presidente George W. Bush.</p>     <p><font size="3"><b>El libro y sus antepasados, bibliotecas</b></font></p>     <p>Giulia Bologna, directora de la Biblioteca Tribulciana de Mil&aacute;n, en    su magn&iacute;fica obra Manuscritos y miniaturas. El Libro antes de Gutenberg,    hace una excelente revisi&oacute;n de la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica del    libro.</p>     <p>El libro ha tenido diversos aspectos seg&uacute;n el material empleado para    su confecci&oacute;n. En el per&iacute;odo m&aacute;s antiguo su forma fue en    extremo rudimentaria. El primer material utilizado fue la corteza de los &aacute;rboles,    y el t&eacute;rmino &#8220;libro&#8221; se deriva de la voz latina liber, es    decir, corteza secundaria de los &aacute;rboles. </p>     <p>Como lo anotan Reynolds y Wilson, de Oxford, en la Grecia antigua, la literatura    precedi&oacute; a la escritura. Los poemas hom&eacute;ricos, que marcan el comienzo    de la literatura occidental, se transmitieron por recitaci&oacute;n oral, hasta    la segunda mitad del siglo VIII a. C., cuando los griegos adoptaron el alfabeto    fenicio y la &eacute;pica hom&eacute;rica se transcribi&oacute; por primera    vez en Atenas por orden de Pis&iacute;strato (c. 605-527 a. C.).</p>     <p>Muy raros fueron los libros hasta bien entrado el siglo V a. C. Sin embargo,    desde el siglo VII a. C., se comenz&oacute; a escribir libros. Se dice que a    mediados del siglo IV a. C., Arist&oacute;teles (c. 384-322) pudo leer textualmente    la obra de Her&aacute;clito, el gran fil&oacute;sofo de &Eacute;feso (c. 535-475    a. C.). </p>     <p>Muy pocos libros del siglo IV a. C. sobrevivieron, y los textos que hoy se    conocen son realmente recopilaciones helen&iacute;sticas, o sea, de la &eacute;poca    ptolomeica de Alejandr&iacute;a, que se extendi&oacute; por s&oacute;lo tres    siglos, desde c. 300 hasta 30 a. C. </p>     <p>En Grecia existieron bibliotecas privadas hacia finales del siglo V a. C. Pis&iacute;strato    (c. 607-527 a. C), el tirano<a href="#3"><SUP>2</SUP></a> <a name="4" id="4"></a> de Atenas que gobern&oacute; en tres periodos    diferentes en el siglo VI a. C. y Pol&iacute;crates de Samos (c. 570 a. C.-522    a. C.), tirano muy poderoso de Samos entre los a&ntilde;os 540 y 522 a. C.,    poseyeron colecciones importantes. Pero no se conoce de la existencia de bibliotecas    p&uacute;blicas en Atenas, aunque seguramente en los teatros o en los archivos    p&uacute;blicos se guardaban los textos de las tragedias y las comedias que    sub&iacute;an a escena. Como lo dicen Reynolds y Wilson, Arist&oacute;fanes    se mofaba de Eur&iacute;pides porque se basaba en textos literarios para componer    sus tragedias (Las ranas, 943).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La gloria intelectual y el auge de la cultura en el siglo V a. C. en Atenas,    &#8220;el siglo de Pericles&#8221;, hicieron florecer las bibliotecas. Arist&oacute;teles    tuvo una vasta colecci&oacute;n de libros, que seguramente vino a ser el alma    del Liceo. Esta biblioteca, y la de la Academia de Plat&oacute;n, fueron llevadas    a Egipto para conformar la Biblioteca de Alejandr&iacute;a. </p>     <p>La Biblioteca de Alejandr&iacute;a fundada por Tolomeo I Soter (323-285 a.    C.), es reconocida como la m&aacute;s importante y rica colecci&oacute;n de    libros de la antig&uuml;edad. Su planificador y constructor fue el orador ateniense    Demetrio de Falera, proveniente de Atenas, disc&iacute;pulo de Teofrasto (c.    372-287 a. C.), el fil&oacute;sofo que sucedi&oacute; a Arist&oacute;teles como    cabeza de los peripat&eacute;ticos en la olimp&iacute;ada CXIV (Di&oacute;genes    Laercio). Demetrio, uno de los primeros peripat&eacute;ticos, fue gobernador    de Atenas en los a&ntilde;os 317-307 a. C., de donde posteriormente se vio obligado    a escapar por razones pol&iacute;ticas. Viaj&oacute; a Egipto, y Ptolomeo Soter    lo trajo a Alejandr&iacute;a. Se dice que Ptolomeo Soter, su antiguo condisc&iacute;pulo    en Atenas, sugiri&oacute; a Demetrio la creaci&oacute;n del Museo (el lugar    de las musas) como centro de actividad intelectual y de una gran biblioteca,    y lo encarg&oacute; del magno proyecto. Bajo su mando, y aparentemente sin que    hubiera sido su director, la gran Biblioteca de Alejandr&iacute;a reuni&oacute;    los primeros 200.000 vol&uacute;menes. Con el acceso de Tolomeo II Filadelfo,    Demetrio parti&oacute; al exilio y muri&oacute; c. 280 a. C. </p>     <p>Tolomeo II Filadelfo (c. 308-246 a. C.), quien rein&oacute; en Egipto en los    a&ntilde;os 246-221 a. C. y termin&oacute; la construcci&oacute;n del gran Faro,    acrecent&oacute; la Biblioteca a m&aacute;s de 400.000 vol&uacute;menes y cre&oacute;    una segunda, con 48.000 vol&uacute;menes (tal vez los duplicados), en el Serapeum.    Brill&oacute; la Escuela de Medicina de Alejandr&iacute;a, parte muy importante    del Museo, por sus investigaciones y estudios sobre anatom&iacute;a y fisiolog&iacute;a.</p>     <p>Los textos griegos, filos&oacute;ficos, literarios y cient&iacute;ficos, fueron    copiados y ordenados en la Biblioteca de Alejandr&iacute;a. Fue all&iacute;    donde se recopilaron los textos completos de la Il&iacute;ada y la Odisea de    Homero, principalmente por Aristarco (c. 217-145 a. C.), quien sucedi&oacute;    a su maestro Arist&oacute;fano de Bizancio (c. 257-180 a. C.), como director    de la biblioteca. Aunque las obras originales de Aristarco se han perdido, las    versiones actuales de Homero se derivan de los escritos de Aristarco. </p>     <p>        <center>     <img src="img/revistas/rcci/v26n2/v26n2a3f3.jpg">    </center> </p>     <p>Grandes bibliotecas hubo en la Roma Imperial. Bibliotecas p&uacute;blicas,    en las termas, y bibliotecas privadas, como las de Lucio Licinio L&uacute;culo,    Cicer&oacute;n, Marco Terrencio Varr&oacute;n (Millares, 1971), y la del gran    enciclopedista Cayo Plinio Segundo (&#8220;Plinio el Viejo&#8221;), autor de    la Historia Natural, compendio del saber universal de la &eacute;poca, la primera    enciclopedia que tuvo la humanidad. </p>     <p>Seg&uacute;n Cayo Plinio Segundo (23-79 d. C.), &eacute;l mismo poseedor de    la que fue tal vez la colecci&oacute;n privada m&aacute;s rica de Roma, la primera    biblioteca p&uacute;blica romana fue fundada por Asinio Poli&oacute;n (76 a.    C.-5 d. C.) en el Aventino. Augusto (27 a. C.-14 d. C.) estableci&oacute; dos    bibliotecas, pero la m&aacute;s importante fue la fundada por Trajano (53-117    d. C.) en el foro de su nombre, trasladada m&aacute;s tarde a las termas de    Diocleciano (Millares, 1971). </p>     <p>        <center>     <img src="img/revistas/rcci/v26n2/v26n2a3f4.jpg">    </center> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se han descubierto bibliotecas importantes en Herculano y en Pompeya. Seg&uacute;n    su propia relaci&oacute;n, Plinio el Joven (61-110 d. C.), sobrino de Plinio    el Viejo, fund&oacute; una biblioteca en Como, lugar de su nacimiento, ciudad    a la cual hizo generosas donaciones con fines de beneficio comunitario.</p>     <p>En esa &eacute;poca, los libros eran rollos de papiro, o de pergamino, forma    que perdur&oacute; hasta el siglo V d. C. Los rollos eran de gran extensi&oacute;n,    y su lectura, inconveniente y nada &aacute;gil, por supuesto. Seg&uacute;n Reynolds    y Wilson, pod&iacute;an tener hasta 10 metros de longitud. Por ser de papiro    eran muy fr&aacute;giles y de vida corta. La escritura se hac&iacute;a por un    solo lado, y apenas unos cuantos tuvieron escritura por ambos lados, lo cual    los hac&iacute;a m&aacute;s susceptibles al deterioro. La escritura era dif&iacute;cil    de interpretar, por cuanto realmente no hab&iacute;a puntuaci&oacute;n o era    rudimentaria. Las palabras se escrib&iacute;an sin separaci&oacute;n, y apenas    ya en la Edad Media vino a utilizarse una forma m&aacute;s ordenada de escritura.  </p>     <p><font size="3"><b>El papiro</b></font></p>     <p>Nuestra civilizaci&oacute;n, dice Plinio el Viejo en su Historia Natural (H.N.    13.68), depende del papiro. Cita a Marcus Varro, quien afirma que su descubrimiento    se debe a la victoria de Alejandro Magno, cuando fund&oacute; a Alejandr&iacute;a    en Egipto. Hasta entonces el papiro era desconocido, y se escrib&iacute;a en    hojas de palma y en la corteza de ciertas plantas. Tambi&eacute;n se escrib&iacute;a    en hojas de lino y en tabletas de cera. Plinio cita a Homero, quien en la Il&iacute;ada    (VI. 168) se refiere a escritura en tabletas de madera, con anterioridad a la    Guerra de Troya. </p>     <p>Porque Tolomeo suspendi&oacute; la exportaci&oacute;n de papiro, se invent&oacute;    el pergamino en la ciudad de P&eacute;rgamo (de all&iacute; el t&eacute;rmino).    Despu&eacute;s de ello, &#8220;el empleo del material del cual depende la inmortalidad    de los seres humanos, se extendi&oacute; en forma indiscriminada.&#8221; (Plinio,    H.N. 13.70). </p>     <p>Cayo Plinio Segundo (&#8220;Plinio el Viejo&#8221;) hace en su Historia Natural    (siglo I d. C.) una excelente descripci&oacute;n del papiro (H.N. 13.73-74).    Esta planta crece en los pantanos y las m&aacute;rgenes del Nilo, pero tambi&eacute;n    en Siria, donde se utilizaba para hacer cuerdas para los barcos de la flota.    Plinio describe en detalle la manufactura del papiro para la escritura, sus    calidades y la manera como se utiliz&oacute; para la escritura en los tiempos    de Augusto (63 a. C.-23 d. C.), el primer emperador romano, y luego en los de    Claudio (10 a. C.-54 d. C.). En los tiempos de Augusto las hojas de papiro eran    demasiado finas y no resist&iacute;an el uso de la pluma, por lo cual en la    era de Claudio, seg&uacute;n Plinio, se modific&oacute; el material para hacerlo    m&aacute;s grueso y resistente y tambi&eacute;n se ampli&oacute; el tama&ntilde;o    de las hojas (H.N. 13.78-81).</p>     <p>Plinio tambi&eacute;n describe la manufactura de papel a partir de una pasta    de harina que se mezclaba en agua hirviente con una pizca de vinagre, la cual    luego se bat&iacute;a para adelgazarla y, finalmente, se aplanaba por medio    de un martillo de madera para hacer hojas de escritura muy duraderas. Dice Plinio    que &eacute;l vio documentos de 200 a&ntilde;os en las casas de Tiberio y de    Cayo Graco, as&iacute; como numerosos aut&oacute;grafos de Augusto y de Virgilio    (H.N. 13.82-83). </p>     <p>Tambi&eacute;n se refiere Plinio a Cassiuis Hemina, un historiador de la antig&uuml;edad,    quien en sus Anales, Libro IV, describe el hallazgo de una tumba de un antiguo    rey romano, sobre cuya momia se hallaban libros en papel muy bien preservado,    que conten&iacute;an las doctrinas filos&oacute;ficas de Pit&aacute;goras (c.    582-507 a. C.), el gran fil&oacute;sofo presocr&aacute;tico. En su Historia    Natural, Plinio cita a otros autores que describen antiguos textos escritos    en tal tipo de papel, y a Mucianus, quien fue tres veces c&oacute;nsul, y quien    &#8220;recientemente, como gobernador de Licia, ley&oacute; en un cierto templo    una carta de Sarped&oacute;n escrita en papel en Troya&#8221;, lo cual me parece    aun m&aacute;s notorio, por cuanto cuando Homero escrib&iacute;a, Egipto a&uacute;n    no exist&iacute;a, (H.N. 13.88-89) por lo dem&aacute;s, &iquest;por qu&eacute;    si el papel ya estaba en uso, se sabe que la costumbre era escribir en tabletas    plegables hechas de plomo o en hojas de lino?, y &iquest;por qu&eacute; Homero    afirma que aun en Licia, se entregaron tabletas, y no cartas, a Belorofonte?    Este material empezaba a escasear, y ya en la &eacute;poca del principado de    Tiberio una gran escasez de papel hizo necesario el nombramiento de unos veedores    del Senado para supervisar su distribuci&oacute;n, por cuanto de otra manera    la vida se trastornar&iacute;a totalmente. </p>     <p>Gracias al clima seco de Egipto, se han conservado muchos papiros antiguos.    En el campo de la medicina, es especialmente importante el papiro de Edwin Smith,    que hoy se conserva en la biblioteca de la Academia de Medicina de Nueva York.    El texto, de 46 columnas, escrito cerca de 1600 a. C., es una copia de uno mucho    m&aacute;s antiguo, que debi&oacute; ser escrito en el Primer Periodo del Antiguo    Imperio, 3000-2500 a. C. Es el primer documento cient&iacute;fico hasta ahora    conocido. </p>     <p>Edwin Smith fue el primer egipt&oacute;logo norteamericano, quien lo adquiri&oacute;    en 1862 en un mercado en Luxor. El contenido es eminentemente quir&uacute;rgico,    por lo cual se lo conoce como el &#8220;Papiro quir&uacute;rgico de Edwin Smith&#8221;.    Se describen con singular l&oacute;gica 48 casos, con t&iacute;tulo, examen,    diagn&oacute;stico y tratamiento. En 1930 la Universidad de Chicago public&oacute;    una versi&oacute;n jerogl&iacute;fica facsimilar con traducci&oacute;n al idioma    ingl&eacute;s y comentarios por James Henry Breasted. Soy el afortunado poseedor    de un ejemplar de la edici&oacute;n limitada por The Classics of Surgery Library    (1984). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>        <center>     <img src="img/revistas/rcci/v26n2/v26n2a3f5.jpg">    </center> </p>     <p>En el papiro de Edwin Smith se describen 27 casos de heridas de la cabeza,    ocho de tumores y abscesos del pecho y del seno, y casos de lesiones de la clav&iacute;cula,    el h&uacute;mero y la columna tor&aacute;cica. Muy seguramente fue un texto    de consulta en la Escuela de Medicina de Alejandr&iacute;a.</p>     <p>        <center>     <img src="img/revistas/rcci/v26n2/v26n2a3f6.jpg">    </center> </p>     <p>La Academia de Medicina de Nueva York se ha propuesto crear una p&aacute;gina    en la red para hacer de dominio p&uacute;blico el Papiro de Edwin Smith.</p>     <p>El otro gran tratado de la antig&uuml;edad egipcia es el papiro m&eacute;dico    de Ebers. Fue adquirido por Edwin Smith en Luxor en 1862 y vendido al egipt&oacute;logo    alem&aacute;n Georg Ebers diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde. Un poco m&aacute;s    largo que el papiro de Edwin Smith, mide 20 metros de longitud. Se calcula que    fue escrito hacia 1600-1500 a. C. y es el m&aacute;s voluminoso y comprensivo    tratado de medicina, ginecolog&iacute;a e higiene. Reposa en la biblioteca de    la Universidad de Leipzig. </p>     <p>El texto m&eacute;dico m&aacute;s importante de la antig&uuml;edad, en realidad    el primer texto cient&iacute;fico que produjo la humanidad, es el <i>Corpus    Hippocraticum</i>, la colecci&oacute;n de los tratados escritos por Hip&oacute;crates    de Cos (c. 460-377 a. C.) y sus disc&iacute;pulos, que comprende 72 libros y    42 historias cl&iacute;nicas escritos en papiro. El Corpus fue ordenado en Alejandr&iacute;a,    probablemente en la &eacute;poca de Ptolomeo I Soter en el siglo IV a. C., y    es la versi&oacute;n que ha sido traducida a los idiomas vern&aacute;culos,    el italiano, el ingl&eacute;s, el franc&eacute;s y el espa&ntilde;ol.</p>     <p>        <center>     <img src="img/revistas/rcci/v26n2/v26n2a3f7.jpg">    </center> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El libro de pliegos en forma de cuaderno, denominado <i>codex</i> (plural <i>c&oacute;dices</i>),    apareci&oacute; en Roma en el siglo I d. C. El codex era de pergamino, con escrituras    por cada lado del pliego. Marco Valerio Marcial (siglo I d. C.) menciona c&oacute;dices    en pergamino: Homero, Virgilio, Cicer&oacute;n, Tito Livio, Ovidio y sus propios    poemas. Hasta el siglo V d. C. los rollos fueron preferidos sobre los c&oacute;dices,    pero ya en los finales del ocaso del Imperio Romano comienza a imponerse el    codex, o sea, el libro de hojas, similar al libro de hoy.</p>     <p>En papiro, en pergamino, y luego en papel, se transmiti&oacute; el conocimiento    universal. Primero, se transmitieron el conocimiento y la cultura de Atenas,    sede de la m&aacute;s grande gloria intelectual que ha visto la humanidad, a    Alejandr&iacute;a, donde se almacen&oacute; ordenadamente en la gran Biblioteca.    Conquistado Egipto por Octavio, quien derrot&oacute; a Marco Antonio, lo cual    result&oacute; en el suicidio de Cleopatra, la &uacute;ltima de los reyes ptolomeicos,    todo ese enorme bagaje cultural pas&oacute; a Roma. En el siglo I de nuestra    era, cuando ya Egipto era provincia romana, aparecen las obras de los enciclopedistas    romanos, de Celso, Diosc&oacute;rides y de Plinio el Viejo, principalmente,    y se traducen al lat&iacute;n (y al &aacute;rabe) los textos de Arist&oacute;teles    y de Hip&oacute;crates, todav&iacute;a en papiro y en pergamino. En esos materiales    se escribi&oacute; la enorme obra de Galeno (130-200 d. C.) en el siglo II d.    C. </p>     <p>        <center>     <img src="img/revistas/rcci/v26n2/v26n2a3f8.jpg">    </center> </p>     <p>En los scriptoria de los grandes monasterios de Europa se copiaron algunas    de las mayores obras de la cultura antigua durante toda la oscuridad cultural    y cient&iacute;fica de la Edad Media, gobernada por un cristianismo fundamentalista    que se opuso a la investigaci&oacute;n y a la ciencia. Son los magn&iacute;ficos    manuscritos iluminados, que transfirieron un conocimiento limitado hasta el    Renacimiento, como lo relata en forma magistral Umberto Eco en El nombre de    la rosa.</p>     <p>Hacia mediados del siglo XV, Johannes Gutenberg, de Meinz, publica la Biblia    (de 36 y 42 l&iacute;neas) en su imprenta de tipos m&oacute;viles. Y con ello    se produce una profunda revoluci&oacute;n intelectual, un profundo choque cultural,    cuando el libro impreso reemplaza al lujoso libro manuscrito medieval.</p>     <p>La Biblia de Gutenberg tambi&eacute;n se la conoce como la Biblia de Mazarino    (de 42 l&iacute;neas), porque fue en la biblioteca del cardenal Giulio Mazarino    (1602-1661 d. C.) donde se la reconoci&oacute; por primera vez. Seg&uacute;n    la Biblioteca Beineke de libros antiguos de la Universidad de Yale, donde reposa    un ejemplar completo de 1.286 p&aacute;ginas, se imprimieron unas 200 copias    en papel y 30 en pergamino, de las cuales s&oacute;lo 21 est&aacute;n completas.  </p>     <p>        <center>     <img src="img/revistas/rcci/v26n2/v26n2a3f9.jpg">    </center> </p>     <p>Se estima que cuando en c. 1455 apareci&oacute; el primer libro impreso, la    Biblia de Gutenberg, hab&iacute;a unos 30.000 libros en las bibliotecas mon&aacute;sticas    de Europa, casi todos en lat&iacute;n, y unos pocos en griego. Cincuenta a&ntilde;os    m&aacute;s tarde, en el a&ntilde;o 1500, hab&iacute;a unos 9 millones, y para    entonces muchos de ellos en las lenguas vern&aacute;culas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>El texto digital</b></font></p>     <p>Ahora estamos en la era del libro digital, del texto electr&oacute;nico. Es    otra forma de escritura, y como en 1450, se produce otra revoluci&oacute;n,    otro choque cultural. &iexcl;C&oacute;mo me impresiona contemplar los gruesos    32 vol&uacute;menes de mi &uacute;ltima edici&oacute;n de la Enciclopedia Brit&aacute;nica,    y al lado, un disco que contiene la totalidad de texto de esos 32 vol&uacute;menes!&nbsp;</p>     <p>El texto electr&oacute;nico, el libro digital y la biblioteca virtual, son    una realidad. Es la nueva forma material, aunque virtual, del libro.</p>     <p>En la prehistoria del libro, como lo analiza en detalle Hip&oacute;lito Escolar,    est&aacute; el libro oral. El libro prehist&oacute;rico es el libro oral, el    libro intangible, sin continente material, que fue la primera forma que tuvo    el libro y que ha perdurado durante milenios, incluso conviviendo con el libro    escrito. Tales fueron la Il&iacute;ada y la Odisea de Homero, en el siglo VIII    a. C.</p>     <p>En 1995, luego de varias operaciones de cataratas, cuando precisamente se incorporaba    a la Academia Argentina de Letras y era nombrado director de la Biblioteca Nacional,    Jorge Luis Borges perdi&oacute; la vista casi totalmente. Tiempo despu&eacute;s,    hablando de su ceguera, la defin&iacute;a como &#8220;un lento crep&uacute;sculo    que ha durado m&aacute;s de medio siglo&#8221;. Por largo tiempo, hasta su muerte    en Ginebra en 1986, la ceguera le impidi&oacute; leer y escribir. Pero su memoria,    su instinto, le permitieron dictar como si escribiera. Es el Borges oral, el    del libro oral. Sus conferencias en la Universidad de Belgrano en 1978 aparecen    publicadas en transcripci&oacute;n textual, sin editar, en un libro as&iacute;    titulado, Borges oral (1995).</p>     <p>Plat&oacute;n, por boca de S&oacute;crates, expres&oacute; una postura antag&oacute;nica    frente al libro escrito, la cual es bien aparente en el Fedro. Tal actitud,    que en primera instancia aparece extra&ntilde;a, es comprensible, por cuanto    S&oacute;crates y Plat&oacute;n preconizaban el arte de la ret&oacute;rica y    la dial&eacute;ctica como la expresi&oacute;n suprema del ser humano: </p>     <p>&#8220;[...] Pues eso es, Fedro, lo terrible que tiene la escritura y que es    en verdad igual a lo que ocurre con la pintura. En efecto, los productos de    &eacute;sta se yerguen como si estuvieran vivos, pero si se les pregunta algo,    se callan con gran solemnidad. Lo mismo le pasa a las palabras escritas. Se    creer&iacute;a que hablan como si pensaran, pero si se les pregunta con el af&aacute;n    de informarse sobre algo de lo dicho, expresan tan solo una cosa que siempre    es la misma. Por otra parte, basta con que algo se haya escrito una sola vez,    para que el escrito circule por todas partes lo mismo entre los entendidos que    entre aquellos a los que no les concierne en absoluto, sin que sepa decir a    quienes debe interesar y a quienes no&#8221;.</p>     <p>Evidentemente es extra&ntilde;o hablar de un libro que no tiene forma material    tangible, pero, como lo dice Escolar, una cosa es el contenido o mensaje, y    otra la forma material en que se presenta, y es &eacute;sta la que ha variado    con el tiempo. Como es intangible el libro oral, tambi&eacute;n lo es el libro    digital, el libro electr&oacute;nico, el e-book. S&oacute;lo que &eacute;ste    se lee y aqu&eacute;l se escucha. Pero &iexcl;cu&aacute;nto m&aacute;s bella    es la poes&iacute;a recitada que le&iacute;da! S&oacute;lo hay que escuchar    las grabaciones de la voz de Neruda, o de Pedro G&oacute;mez Valderrama en audiolibros.</p>     <p>El libro est&aacute;tico al que se refiere Plat&oacute;n, no es el libro moderno,    el cual es din&aacute;mico, a&uacute;n en su forma impresa. &iquest;Qu&eacute;    opinar&iacute;a Plat&oacute;n frente al texto digital, al libro electr&oacute;nico?    &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a su actitud hoy, ante el computador, esa m&aacute;quina    formidable, que como amplificador de la capacidad intelectual del hombre nos    permite hipertexto y multimedia, el acceso m&uacute;ltiple y simult&aacute;neo    sin l&iacute;mites de tiempo o distancia?</p>     <p>As&iacute;, la escritura, como &#8220;archivo de la memoria&#8221;, y el libro,    oral o escrito, han evolucionado, desde las primitivas tabletas de piedra, arcilla    o madera, hasta el papiro, que permiti&oacute; la creaci&oacute;n de la primera    gran biblioteca erudita que tuvo la humanidad, la Biblioteca de Alejandr&iacute;a.    Luego vinieron el pergamino y el papel. En estos materiales se produjeron los    maravillosos manuscritos iluminados de la Edad Media, libros de belleza nunca    igualada. La invenci&oacute;n de la imprenta de tipos m&oacute;viles, a mitad    del siglo XV, en pleno Renacimiento, signific&oacute; una profunda revoluci&oacute;n    cultural. Hoy, el texto electr&oacute;nico de escritura digital es el medio    m&aacute;s &aacute;gil y m&aacute;s econ&oacute;mico para la difusi&oacute;n    del conocimiento, y representa una nueva revoluci&oacute;n, de tan profundo    impacto como el que caus&oacute; el advenimiento de la imprenta hace m&aacute;s    de cinco siglos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>      <center>       <p><img src="img/revistas/rcci/v26n2/v26n2a3f10.jpg"> </p> </center></p>     <p>        <center>     <img src="img/revistas/rcci/v26n2/v26n2a3f11.jpg">    </center> </p>     <p>Conocido es el pleito, desafortunadamente perdido, de Google por crear una    biblioteca global con todos los libros del mundo disponibles en forma gratuita.    Tal sue&ntilde;o, como lo editorializ&oacute; el New York Times (Darnton, 2011)    enfrenta muchos problemas, de orden legal, financiero, tecnol&oacute;gico, pol&iacute;tico,    pero todos pueden ser resueltos. Ya Google ha digitalizado cerca de 15 millones    de libros, dos millones de los cuales son de dominio p&uacute;blico y podr&iacute;an    constituir la base de la propuesta biblioteca global de Google:</p>     <p>&#8220;[...] Mediante el ingenio tecnol&oacute;gico y pura audacia, Google    ha demostrado que es posible transformar las riquezas de nuestras bibliotecas,    que hoy permanecen inertes y subutilizadas en libros que reposan en los estantes.    S&oacute;lo una biblioteca digital p&uacute;blica puede proveer a las gentes    lo que requieren para enfrentar los desaf&iacute;os del siglo XXI, una vasta    colecci&oacute;n de recursos a los cuales se pueda acceder sin costo, por cualquier    persona, en cualquier lugar y en cualquier momento&#8221;. </p>     <p>---------</p>     <p><sup><a name="1"></a>1</sup> En este art&iacute;culo se toman textualmente    apartes de: Pati&ntilde;o JF. Del papiro al disco &oacute;ptico. Historia del    libro y las bibliotecas. Actual Enferm. 1998;1:38. <a href="#2">regresar arriba</a>  </P>     <p><sup><a name="3"></a>2</sup> En Grecia antigua, la palabra tirano (tyrannus, señor    o amo) sólo significaba poder, no como hoy, que significa abuso del poder absoluto.<a href="#4">regresar arriba</a></p> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
